LA GUERRA EN UCRANIA Y EL GOLPE DE GRACIA A LA SOBERANÍA PETROLERA VENEZOLANA

La guerra en Ucrania, el alza del precio del petróleo y las sanciones a Rusia, ha sido la oportunidad que ha visto el gobierno de maduro, para terminar de liquidar lo que queda de la Plena Soberanía Petrolera y PDVSA.

Tras la invasión de Rusia a Ucrania, y las masivas sanciones económicas impuestas a Rusia, se ha desatado el apetito de las transnacionales petroleras para hacerse con nuevos mercados y reservas de petróleo y gas, con el argumento de la “necesidad” de sustituir los volúmenes de petróleo y gas rusos. 

Los países involucrados en la guerra o con intereses geopolíticos directos en ella, levantan las banderas del nacionalismo e intereses de seguridad nacionales para enmascarar una guerra intercapitalista, cruel, como todas, que coloca a la humanidad al borde de su desaparición ante la posibilidad de una conflagración nuclear. La situación actual, tal como sucedió en Europa durante la primera Guerra Mundial, refleja las crisis cíclicas del capitalismo, un sistema insostenible que parece estar dispuesto a acabar con la especie humana; bien, por la guerra o por la destrucción del medio ambiente.  

En Europa, donde se desarrolla la guerra y está exacerbada una narrativa confrontacional, existe una fuerte presión política, detrás de la cual están las empresas transnacionales, para remover de este mercado, nada más y nada menos, que 2,7 millones de barriles día de petróleo y 155 mil millones de metros cúbicos anuales de gas ruso. La misma presión y competencia se produce en otros mercados como el asiático, la India; y, por supuesto, América. 

Ante esta situación excepcionalmente agresiva y las sanciones económicas, cuya intensidad sólo tiene antecedente en las impuestas a Alemania después de la Primera Guerra Mundial  –algo que probablemente subestimó el Presidente Putin, cuando decidió invadir Ucrania-, los distintos países tratan de mantener sus intereses nacionales intactos, al margen del conflicto. Tal ha sido el caso de China, India, y la mayoría de los latinoamericanos; en particular, México, Brasil, Chile y Argentina. Porque, al final, en estas circunstancias, no se sabe qué intereses estratégicos y comerciales de las transnacionales o países se esconden detrás de la propaganda o declaraciones políticas, en medio de una guerra intercapitalista. 

La realidad es que, más allá de las tensiones propias de un conflicto militar de esta naturaleza, que involucra a Rusia, el segundo mayor productor de petróleo y el mayor exportador de gas del mundo, y se desarrolla en la propia Europa, el mercado petrolero se ha mantenido ESTABLE, por lo cual, ningún país productor, ni consumidor, se ha desbocado para atender una emergencia que no existe.  

El mercado petrolero estaba en equilibrio entre la oferta y la demanda, a principios de 2022, antes del inicio de la guerra, gracias, fundamentalmente, a los masivos recortes de producción de la OPEP+, lo cual ha mantenido el precio del petróleo en una banda entre 90 y 100 dólares el barril, que resulta beneficioso, tanto para los países productores, como para las empresas petroleras, pues les permite recuperar sus economías y ganancias, luego del colapso del mercado de 2020-2021, por la pandemia de la COVID-19. 

En este momento, no existe un alza desmesurada del precio del petróleo, bien sea porque el conflicto mantiene confinado a Ucrania y no hay evidencias de que se produzca una interrupción  o un colapso en el corto plazo, de la producción de petróleo y gas en Rusia. Existe sí, mucha tensión, como es normal, y un premium de guerra de unos 20 dólares el barril. 

La mayoría de los grandes países productores de petróleo y gas del mundo, se han mantenido en calma en el manejo de esta situación. El Ministro de Energía de Qatar (el segundo mayor exportador de GNL del mundo) Saad al-Kaabi , declaró el pasado 22 de febrero, que ““no existen volúmenes suficientes en el mundo para sustituir, en el corto y mediano plazo, el suministro de gas ruso a Europa””. Mientras que la OPEP+, co-presidida por Arabia Saudita y Rusia, se ha mantenido unida y no ha cedido a las fuertes presiones desde inicios de este año, para aumentar su producción de petróleo.

Arabia Saudita, otro de los grandes productores, el primer exportador del mundo, ha dicho –a través de la Saudi Aramco-, que solo podrían aumentar 2,8 millones de barriles día de petróleo para 2027, luego de inversiones anuales superiores a los 50.000 millones de dólares; mientras que, Irán, país que produce actualmente 2,5 millones de barriles día y sobre el que pesan fuertes sanciones norteamericanas, ha mantenido la calma, en las negociaciones finales para llegar a un acuerdo nuclear que levante las sanciones  y le permita incrementar en 500 MBD su producción en el transcurso de un año.

Sin embargo, el gobierno de nicolás maduro, bajo cuya dirección ha colapsado la industria petrolera, luce ansioso y precipitado en esta coyuntura.  No solo fue el único que declaró, abiertamente, el apoyo a la acción militar rusa sobre Ucrania, sino que guardó un silencio vergonzoso cuando Rusia, antes de la guerra, señaló que podría colocar armas estratégicas en Venezuela, como si nuestro país fuera su patrio trasero. Sin embargo, maduro, tan pronto recibió la visita de funcionarios del Departamento de Estado Norteamericano, cambió su discurso de forma radical: una inconsistencia más de sus posturas políticas, pero que, en este caso, huele mucho a oportunismo.

En el marco de la de las “conversaciones secretas”, como maduro acostumbra a manejar los temas del país –aunque comprometen nuestro futuro–, ha circulado, insistentemente, la noticia de que la empresa Chevron tomará el control de las empresas mixtas Petroboscán,  Petropiar y Petroindependencia, para “incrementar” la producción petrolera venezolana. 

Detrás de esta noticia, se encuentra el poderoso lobby de la transnacional en Washington, quienes, trabajando de conjunto –en una extraña alianza con el gobierno de maduro– han abogado ante la actual administración, para que, les permita, activar la licencia para que la empresa, de forma exclusiva, maneje el petróleo de todos los venezolanos.

Este millonario lobby ha sido acompañado por opiniones de todo tipo de “expertos”, palangristas internacionales y “fake news”, que dan por hecho que la empresa norteamericana “salvará” al país y al mundo de la amenaza rusa. Incluso, prometen “duplicar”, en poco tiempo, la actual producción petrolera de escasos 680 MBD.   

El mensaje que transmite el gobierno es que serán las transnacionales petroleras las que salven al país, siempre y cuando maduro se mantenga en el poder, sostenido por el dinero del petróleo. 

En este punto, habría que aclarar, sobre todo a los que están abrumados y confundidos por la propaganda y la desinformación –el efecto “Starbucks”–, que ésto, no sólamente es falso, desde el punto de vista técnico, en términos de producción petrolera, sino que esto implica la derogación de nuestras leyes y reservas constitucionales, la entrega definitiva del petróleo y, por ende, de nuestro futuro. 

Primero, no es verdad, como dice el gobierno, que PDVSA produce 1 MMBD de petróleo. El último reporte de la OPEP indica, de acuerdo con las fuentes secundarias –las únicas confiables, ante la ausencia de información fiscalizada por parte del ministerio de Petróleo Venezolano–, que la producción del país se ubica solo en 680 MBD. 

Aquí, se debe tomar en cuenta, que dicha producción incluye los volúmenes de condensado iraní que el gobierno importa para mezclar y que no pueden ser separados por PDVSA, por el colapso de los Mejoradores; e incluye, los barriles de agua que la industria no puede separar, por el abandono de los sistemas de tratamiento de crudo. 

Segundo, la Chevron tiene presencia en el país en tres empresas mixtas: PetroBoscán en el Occidente del país; Petropiar y Petroindependencia (esta última sin actividad importante) en la Faja Petrolífera del Orinoco, creadas en el marco de la Plena Soberanía Petrolera del Presidente Chávez, entre 2006-2007, donde la transnacional tiene una participación MINORITARIA y PDVSA comercializa el petróleo. 

En 2013, cuando producíamos en el país, 3,015 millones de barriles de petróleo, estas empresas mixtas, producían 100 MBD y 160 MBD, respectivamente, para un total de 260 MBD.  Actualmente, las mismas empresas mixtas, PetroBoscán y Petropiar,  producen al mes de marzo de 2022, solo 20 MBD y  46 MBD respectivamente, para un total de 66 MBD. 

Ésto quiere decir que, en el caso que se levanten las restricciones del gobierno norteamericano a Chevron, la producción de petróleo de estas empresas mixtas podría, eventualmente, alcanzar solo 260 MBD en el mediano plazo, la misma producción del 2013. Pero esta estimación, se hace SUPONIENDO que PDVSA tenga las mismas capacidades humanas, operativas y de recursos que teníamos en 2013, lo cual, NO ES CIERTO

Para producir petróleo, no basta la acción aislada de una u otra compañía transnacional –llámese como se llame– aquí no hay milagros. Para levantar la producción petrolera del país, necesitamos de un impulso y una pasión de sus trabajadores y gerentes que, como demostramos durante y después el Sabotaje Petrolero (que llevó la producción venezolana a solo 23 MBD), haga esfuerzos extraordinarios, con una dirección patriota y revolucionaria para rescatar la industria petrolera de las ruinas a la que la ha sumergido el madurismo. 

Este esfuerzo, por supuesto, debe ser acompañado por todo el país, sus recursos, sus inversiones, sus empresas de servicio y aparato productivo; pero, sobre todo, contar con un gobierno que tenga las capacidades de dirección, el prestigio nacional e internacional, y un pensamiento, una propuesta, una idea, como estaba plasmado en el Plan de la Patria –el original, el de Chávez– para conducir un proceso extraordinario de estas características. NADA DE ESTO EXISTE ACTUALMENTE. 

Tercero, el gobierno de maduro, para justificar su incapacidad y tratar de explicar la destrucción de PDVSA, ha dicho de todo: lo primero que hizo fue culpar a Chávez y su gobierno, arremetiendo en mi contra, el Ministro de Petróleo del Presidente Chávez durante 12 años, para luego exiliarme y someterme a un linchamiento público, utilizando a su fiscal y su “justicia”, criminal y corrupta. 

Luego, arremetió contra los trabajadores de PDVSA, encarcelando más de 120 gerentes y obreros y dejando morir en prisión al ex Ministro Nelson Martínez, para que NUNCA pudiera dar testimonio de lo que maduro hizo con Citgo y con PDVSA; más tarde, maduro MILITARIZÓ la empresa con el General Quevedo como presidente de PDVSA, quien entregó la dirección de la empresa a un segmento militar corrupto, a sus familiares y a las empresas de maletín de la llamada “burguesía revolucionaria”, quienes saquearon la empresa y destruyeron sus capacidades operativas.

Posteriormente, maduro utilizó las sanciones norteamericanas como la excusa perfecta, a la cual se sumaban todo tipo de inverosímiles pretextos, como: el ataque de drones y misiles contra las refinerías, voladuras de oleoductos y desmantelamiento de grupos terroristas, compuestos por trabajadores de PDVSA, que, de acuerdo con la narrativa de maduro, estaban al servicio del “imperialismo norteamericano”. NADA DE ESO ES CIERTO,  pero, el argumento de la corrupción y de las sanciones norteamericanas, le viene como “anillo al dedo” para el discurso destinado a la izquierda acomodaticia y oportunista que aún lo apoya y para alimentar el odio, a través de sus programas y palangristas, en contra de Chávez y el socialismo. 

La realidad es que las sanciones NO SON EL ORIGEN del desastre de PDVSA. Cuando éstas se impusieron a PDVSA, en agosto de 2019, ya LA PRODUCCIÓN DE PETRÓLEO HABÍA CAÍDO HASTA 700 MBD, producto de la gestión de Manuel Quevedo, quien, no sólo entregó TODOS LOS EQUIPOS Y ACTIVOS PETROLEROS a los privados, persiguió y provocó la salida de más de 30.000 trabajadores de la industria, sino que ENTREGÓ LAS ACTIVIDADES MEDULARES de PDVSA  por intermedio de los llamados contratos de servicio, así como la comercialización de la empresa a los operadores privados  y “agentes” del madurismo, quienes han hecho FORTUNAS manejando nuestro petróleo.   

Otros países petroleros, como Irán, que ha sufrido guerras, todo tipo de agresiones y severas sanciones a su industria petrolera desde hace más de 30 años, que sin embargo, su producción petrolera actual es de 2,5 MMBD, y está en capacidad de aumentar 500 MBD en el transcurso de 1 año La diferencia está en que a ningún gobierno irani se le ha ocurrido perseguir a sus trabajadores y gerentes, desviar los recursos de la industria, y abandonarla hasta perder sus capacidades productivas. NADIE ES TAN INSENSATO E IRRESPONSABLE COMO MADURO.  

Pero, otros países sujetos a sanciones, como Cuba, a pesar del severo bloqueo de hace más de 50 años, son capaces de producir todo el petróleo que tienen: 80 MBD, y de mantener operativas sus refinerías, garantizando el suministro del mercado interno. 

Cuando maduro habla de las sanciones, obviamente se está refiriendo a las sanciones personales contra él, sus familiares y círculo íntimo, así como, sus operadores y agentes como Alex Saab. ESTAS SON LAS SANCIONES QUE LE PREOCUPAN A MADURO Y ES LO QUE ESTÁ TRATANDO DE LEVANTAR, APROVECHANDO LA SITUACIÓN PETROLERA, CON SUS NEGOCIACIONES “SECRETAS” CON LOS AMERICANOS.   

Cuarto,  lo que está exigiendo Chevron y negociando EN SECRETO el gobierno de maduro, no es solo poder operar en el país, sino tomar el control del petróleo. Chevron ha exigido al gobierno que para volver a operar en el país, ella debe tener el control operacional de la producción, y de la comercialización del petróleo, que resulta la parte más importante y rentable del negocio petrolero. 

Es decir, en sus “negociaciones secretas”, el gobierno de maduro está decidiendo DEROGAR de manera explícita la Ley Orgánica de Hidrocarburos, promulgada por el Presidente Chávez en 2002 (que había sido derogada ipso facto por Carmona en el Golpe de Estado de abril del 2002) y VIOLAR la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, específicamente el articulado relativo a la reserva expresa del petróleo al Estado Venezolano, como único representante general y colectivo del pueblo venezolano. ¡ÉSTO ES LO GRAVE!  Esta es la esencia de la maniobra de nicolás maduro con la Chevron. 

Lo que pretende hacer el gobierno de maduro es un RETROCESO DE AL MENOS 80 AÑOS en la historia petrolera del país, en la que, las transnacionales petroleras eran las dueñas del petroleo del pais, no pagaban impuestos, pagaban el mínimo de regalías y vendían el petróleo ellas mismas de acuerdo con sus intereses, mientras el pueblo venezolano se sumía en la pobreza y el dictador, obeso de poder, repartía el país entre sus familiares, empresarios y amigos. 

Lo que quiere hacer maduro NO LO HICIERON ni siquiera los gobiernos de la IV República; y, jamás se le hubiese ocurrido hacer al Presidente Chávez, ni en los momentos más difíciles del Golpe de Estado, Sabotaje Petrolero, desestabilización política y las sanciones impuestas por los EEUU a PDVSA en el 2010.

Durante la Plena Soberanía Petrolera, nosotros, en el gobierno de Chávez, no solo restablecimos el control de la industria, que había sido cedida a los privados durante la Apertura Petrolera, sino que logramos atraer a más de 30 empresas transnacionales de todo el mundo, entre ellas, la Chevron, para que participaran en nuestra industria petrolera; pero, siempre en el marco de la Constitución y nuestra Ley Orgánica de Hidrocarburos, subordinados al control del Estado, que preservaba, con PDVSA, la MAYORÍA ACCIONARIA y EL CONTROL de todas las empresas mixtas. 

Nuestra empresa nacional, Petróleos de Venezuela, era la quinta empresa petrolera más importante del mundo, operaba, producia y vendia nuestro petróleo. PDVSA se convirtió en poderoso instrumento de nuestra soberanía, haciendo cumplir nuestras leyes y el régimen fiscal petrolero, que permitió ingresos petroleros por el orden de los 700 mil millones de dólares en nuestro periodo. 

Fueron estos ingresos los que sostuvieron a todo el país, el desarrollo social, las Misiones y grandes Misiones, el crecimiento sostenido de la economía del país entre 2004-2013, el trabajo y la actividad productiva, a la vez que mantenía las inversiones necesarias para sostener al máximo las  capacidades operacionales de PDVSA, que produjo, durante todo el periodo (entre el Sabotaje Petrolero y 2013),  3 millones de barriles día de petróleo como promedio.  

QUIEN ENTREGA EL PETRÓLEO, ESTÁ ENTREGANDO LA PATRIA, EL FUTURO DEL PAÍS. Esto debe entenderlo todo el país, no importa su postura política, el movimiento popular, los partidos políticos, los trabajadores, golpeados y empobrecidos por un gobierno anti-obrero, pero especialmente LOS MILITARES, que sostienen con sus armas el gobierno de nicolás maduro y están INCUMPLIENDO sus responsabilidades constitucionales de PRESERVAR LA SOBERANÍA DEL PAÍS.  

El país está exhausto, debilitado como nunca, la industria petrolera está destruida y el madurismo ha impuesto el miedo y el individualismo. El gobierno de maduro y su dirección antichavista  han creado las condiciones para que las transnacionales –sean de donde sean– nos arrebaten el control de nuestro petróleo; el único instrumento que tenemos para salir de este abismo, para garantizar nuestro futuro y la soberanía del país. 

Reitero mi llamado una y otra vez, a todo el pueblo venezolano, al movimiento popular, partidos políticos, a los trabajadores petroleros y, muy particularmente, a la Fuerza Armada, a que todos nos demos cuenta lo que está sucediendo realmente en el país, entre escándalos políticos, mentiras y excusas, amparados con la realidad virtual del tuiter, el madurismo sigue entregando la patria, destruyendo todo, el país está en ruinas. 

Entre el silencio y el miedo, la traición de los que deberían estar al servicio del pueblo y la felonía de las élites, el gobierno sigue arremetiendo contra los pilares de nuestra existencia como país. Ya es hora de que nos movilicemos para detener esta barbaridad, este sin sentido, movilizarnos para detener y sacar de Miraflores a este gobierno nefasto, luchar todos juntos para reconquistar nuestro propio destino, nuestro futuro luminoso como pueblo heredero de la gloria de Bolívar,