Maduro: la economía, la humanidad, o todo lo contrario ¿That is the question?

El capitalismo lleva  la antorcha olímpica en la busca de la salida de la coronacrisis, todos lo siguen. Es Trump el que tiene a todos alineados en su propio método para superar la crisis que ha dejado la pandemia. El bolsa de Bolsonaro dice que fue positivo del virus y se curó; una manera de bajar la angustia a contaminarse y salgan todos  a producir, pero nadie le cree el cuento (los políticos se enferman y se curan a conveniencia, nadie les cree), no en vano Brasil es el segundo país con más infectados y muertos por la pandemia en el mundo, después de los EEUU. Maduro adoptó un método, el cual se reduce a los criterios de Trump, pero de forma disimulada… ¿En qué consiste este método tan condenado, pero fácilmente asumido? Se basa en el concepto de la “mano de obra de repuesto”, una fórmula capitalista, básica y muy antigua, de mantener los bajos costos de producción (además de todo el control social) y sostener o aumentar siempre las ganancias. Sin embargo ahora es muy útil para no tener que  frenar la producción industrial y la actividad comercial (y las ganancias), que son bases fundamentales del sistema (no todas, claro).

La fuerza de trabajo, la mano de obra, es considerada por la producción capitalista como un elemento más del proceso; no se piensa que son seres humanos; a la hora de producir y vender son un factor del costo más, se piensa en los costos de producción. Así como se desecha toda “fuerza de trabajo” molesta que pueda alterar los niveles de ganancia –aumentar los costos, perder mercados, etc. – Así mismo el trabajador en la pandemia es desechable: mueren veinte y habrán vente más haciendo cola para obtener ese puesto. La crisis ha aumentado también el desempleo y multiplicado las necesidades de los trabajadores “de reserva”: ¡es una buena oportunidad para  hacer negocios! –.

Si todos nos preserváramos  de la cuarentena y no salimos a la calle se paraliza el mundo, la economía mundial, no habría producción (o muy poca) y mucha gente moriría de mengua, de hambre, de infinitas necesidades, por lo que las soluciones para superar la coronacrisis depende de cuidarse de las dos cosas: de no paralizar al mundo económico (o al mundo) y cuidar la salud de la población. Las soluciones deben ser racionales, medidas sobre la base de principios equilibrados, por llamarlos de alguna manera; que las cargas se distribuyan equitativamente dentro de la población. Sin embargo se ha impuesto en Latinoamérica el método Trump: sacrificar 300.000 almas, solo en este año, pero no paralizar el mundo (lo que equivale a decir, al sistema).

Sería un cálculo racional, lógico (de hecho es una estimación correcta) pero si todos corriéramos los mismos riesgos, chispiaíto entre ricos y pobres;  sería mejor hacerle correcciones al sistema, pero…

Para Trump y Bolsonaro (ricos de cuna) acostumbrados a ver a sus trabajadores con desprecio y como esclavos, en fin, como mercancía, les resulta fácil tomar decisiones donde los que pierden son los trabajadores y los más pobres. Pero en el caso de Maduro, tanto él como su gobierno, tienen que hacer las cosas bajo la carga de los escrúpulos por el daño social; no son ricos de cuna y quizás algunos pasaron necesidades, aunque tengan sentimientos confusos; tienen que disimular, porque no piensan en cambiar el sistema, o sea, usar la inteligencia y ser valientes. En todo caso, disimular una preocupación por el malestar social y hacer las cosas con más astucia que Trump  y Bolsonaro… Como, por ejemplo,  es el caso de la falta de gasolina. Justo cuando se acaba la gasolina viene la etapa de flexibilización de la cuarentena… ¿Quién se mueve por las calles?

Hay algo de idiotez en ese método del 7 x 7, y esto tiene que ver con ese disimulo. Cuando la cuarentena es más estricta la gente se mueve más por la ciudad, hay más gente comprando y vendiendo lo que puede y tiene en casa, las alcabalas son más “flexibles”, los días de parada para los abastos no se respetan – simplemente porque son absurdos, comercialmente contranaturales, y, además, la vida no puede esperar –; cuando es más estricta es como si dijeran lo contrario, ¡salgan! … Y aun así, hacen sus anuncios, mienten…

…Y aun así mediante un comunicado en las redes, los médicos y el resto de los trabajadores de la salud culpan a las personas de aumentar la contaminación y de  sus malas condiciones de trabajo y sus riesgos con el virus…, como si pasar hambre y necesidades ya  fuera cosa natural entre los habitantes de este país. Las mismas necesidades que tienen los médicos y las enfermeras en los hospitales  las tiene el resto de la población en todas partes, incluyendo la carencia de protecciones adecuadas, de agua, de desinfectantes, de medicinas, los responsables son otros…

Diosdado Cabello reconoce en un tuiter que las pruebas de detección del virus no sirven. En televisión te recomiendan botar en una bolsa especial las mascarillas y los guantes desechables, lavar toda tu ropa y bañarse luego de regresar de la calle, desinfectar con cloro, alcohol, etc. para lo cual, en estas circunstancias, necesitarías ganar unos 20 o más sueldos mínimos y vivir en Hamburgo. Todo está pensado para que sobrevivan los que más tienen y mueran los pobres y enfermos pobres. Que se mueran 300 mil de éstos, dejaría todavía vivos a muchos desgraciados para que continúen produciendo ganancias para los ricos. Ese es el cálculo.

El gobierno de Maduro, en medio de esta confusión ética y de este aumento exponencial de casos y muertes, está llamando a unas elecciones, y se lo ve desesperado. La salida política a la crisis es, según sus voceros, recuperar la institucionalidad de la Asamblea Nacional. O sea, tienen una Asamblea Constituyente plenipotenciaria, súper caprichosa,  y quieren normalizar la Asamblea Nacional. En el fondo se trata de tranquilizar los ánimos; legitimar los otros poderes y deslegitimar a Trump, ya que no pudieron hacerlo poniendo preso a Guaidó. Y para eso está el pueblo tonto, para que salga a votar en diciembre, como si nada. Prohíben los juegos de pelota con público pero llaman a votar masivamente, a que se celebre el carnaval electoral (claro, con mascarillas). Sus escrúpulos sociales, eso de reconocerse en los más necesitados resulta menos importante que salvar el  pellejo, mantenerse en el poder, conseguir más tiempo para organizar la salida sin consecuencias vergonzosas. El único criterio válido para superar la crisis ya lo  impuso Trump y Maduro obedece, como los demás; debe dejar la inteligencia a un lado y ser dócil, que el mercado, el egoísmo y la codicia  digan la última palabra.

¡Patria socialista o muerte! ¡Socialismo o barbarie! ¡Contra la lógica del capitalismo, socialismo!

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