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Artículos 1ero de mayo 2007: NACIONALIZACIÓN DE LA FAJA PETROLÍFERA DEL ORINOCO

1ero de mayo 2007:
NACIONALIZACIÓN DE LA FAJA PETROLÍFERA DEL ORINOCO

Este 1ero de mayo, Día del Trabajador, pasó sin pena ni gloria en un país con un gobierno anti-obrero y una clase obrera desmovilizada y reprimida. Un burócrata rodeado de lo más ramplón de la elite del madurismo anuncia un aumento en bolívares, migajas que no valen nada –el salario mínimo equivaldría por algunas horas a solo 3 dólares mensuales, muy por debajo del umbral de la pobreza–,  mientras en ese mismo momento las fuerzas policiales y parapoliciales del madurismo arremetieron en Caracas contra los trabajadores de la UCV que reclamaban sus derechos en este día tan emblemático. Es notable el hecho de que maduro no se atreva a dar la cara a los trabajadores. No quiere o no puede.

Hace 14 años exactamente se produjo uno de los hechos más trascendentes de nuestra historia petrolera, produciendo un gran impacto para el avance de nuestro pueblo y de nuestras posibilidades de lograr transformaciones revolucionarias para el país: la Nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco.

Era el Gobierno del Presidente Hugo Chávez y nosotros estábamos al frente del Ministerio de Petróleo y de PDVSA, impulsando la política de Plena Soberanía Petrolera. 

La Nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco vino a culminar el proceso de recuperación y control de nuestra industria petrolera, el fortalecimiento de PDVSA como nuestra operadora nacional y la recuperación tanto del ingreso petrolero como de la renta petrolera, para poner a ésta al servicio del pueblo. Ya habíamos avanzado en la migración a la figura de Empresas Mixtas de los ilegales “Convenios Operativos” y habíamos ajustado las tasas de regalías llevándolas de 1% a 33,33% y el impuesto sobre la renta de 34% a 50%. Estábamos en una ofensiva política y popular y nos faltaba recuperar la última gran provincia petrolera del mundo, la Faja Petrolífera del Orinoco, entregada por las elites políticas de la IV República a las transnacionales más emblemáticas del sector petrolero internacional.

El 27 de febrero de 2007 se emitió el Decreto 5.200, en el cual se establecía que las antiguas “Asociaciones Estratégicas” y los proyectos de “Exploración a Riesgo y Ganancias Compartidas”, así como el proyecto de “Orimulsión” debían ajustarse a los términos y condiciones establecidas en la Ley Orgánica de Hidrocarburos, constituyéndose en Empresas MIxtas, cuyos contratos fueron aprobados por la Asamblea Nacional, donde PDVSA tendría la mayoría accionaria de, al menos, el 60%, el control de las operaciones y exportaciones del petróleo,  pagando las tasas de Regalías e Impuestos vigentes y se elimina el sometimiento de país al Arbitraje Internacional de Inversiones. 

Con esta acción del gobierno revolucionario se restableció nuestra Plena Soberanía Petrolera, económica y jurisdiccional y se abría la posibilidad de avanzar en el proyecto más importante y estratégico del país, el Proyecto Orinoco-Apure, que lograría revertir el modelo de concentración poblacional que caracterizó a todo el siglo XX: ocupar el extenso territorio de 52 mil kilómetros cuadrados ubicado a lo largo de la ribera norte del río Orinoco y conectar al Apure con el Delta. 

Un proyecto extraordinario que nos planteamos desarrollar con base en las reservas más grandes de petróleo del planeta ubicadas allí en el subsuelo, y de esa manera reordenar el país y construir un nuevo modelo de relaciones económicas y sociales, un nuevo modelo de producción basado en el trabajo. Abriamos caminos a la posibilidad socialista. 

A partir de allí desplegamos una intensa actividad de desarrollo petrolero y social en el área, instalando la infraestructura necesaria para sostener la producción petrolera del país para los próximos 50 años. Cuando nacionalizamos la Faja Petrolífera la producción en el área, incluyendo el crudo mejorado, era de 600 MBD, al cierre del año 2013, luego de 6 años bajo control operacional de PDVSA, la producción en el área se incrementó hasta 1,272 millones de barriles día, un incremento de 672 MBD, un incremento de 112 %. Todo ese petróleo pagaba 33,33% de regalía y 50% de impuesto, lo cual se convirtió en un ingreso petrolero que ayudó de manera decisiva al desarrollo y a la estabilidad económica del país. 

Con el trabajo de certificación de reservas, adelantada con empresas de 27 países, lideradas por el Ministerio de Petróleo y certificadas por la Rider Scott, logramos incorporar 272 mil millones de barriles de petróleo a las reservas del país, para totalizar 316 mil millones de barriles de reservas de petróleo crudo, las más grande del mundo. Esos datos eran lo que ocultaban las transnacionales para obtener ventajas fiscales y subvalorar el área.

La Faja Petrolífera del Orinoco y sus Distritos Motores de Desarrollo (DMD) no sería un territorio o una “zona especial” para repetir el modelo petrolero transnacional o fortalecer al capitalismo con base en el saqueo de nuestros recursos naturales. La Faja Petrolífera del Orinoco sería el territorio del socialismo, una nueva oportunidad de desarrollo para nuestro pueblo donde se ensayarían nuevas relaciones en la sociedad y así irradiar e incidir en la conciencia de todo el país. 

Esta sería la primera vez donde un extraordinario y vasto proyecto de desarrollo petrolero, ahora dirigido y proyectado por la empresa nacional PDVSA y no por las transnacionales como pasó a inicios del siglo XX, se convertía en palanca y motor de un proyecto estratégico del Estado Venezolano, esbozado inicialmente desde el ministerio de planificación por el profesor Giordani y sus equipos, convertido luego en Ley de la República y asumido por el Presidente Chávez como su proyecto bandera, parte fundamental de la transformación integral del país, junto al desarrollo gasífero del Proyecto Gran Mariscal de Ayacucho en el Estado Sucre y tantos otros proyectos de desarrollo donde se creaba la base material para sustentar el gran avance espiritual y político-social alcanzado en aquel momento por la revolución Bolivariana.

Dada la importancia de ese paso que estábamos dando y de los poderosos intereses transnacionales petroleros que estábamos tocando, sobre todo la ExxonMobil y la ConocoPhillips, las cuales posteriormente nos llevaron a juicios de arbitraje internacional –mecanismo que fue incluido en los contratos de de la Apertura Petrolera, juicios que después ganaríamos con nuestro Comité político-Jurídico ante esos mismos tribunales–, decidimos que el acto de toma de control de la Faja Petrolífera del Orinoco fuese un gran acto de reivindicación a los trabajadores de PDVSA protagonistas de la derrota del Sabotaje Petrolero de 2002-2003, actores conscientes y entusiastas de todas las batallas que se libraban en el país contra la exclusión y la pobreza. Eran los trabajadores petroleros el motor y el alma de la PDVSA Roja Rojita, la PDVSA del pueblo.

Nos convocamos allí, en el Complejo de Mejoradores de Jose, al norte del Estado Anzoátegui, más de 40 mil trabajadores petroleros llegaron desde días anteriores desde todas las áreas petroleras esperando que tomáramos el control administrativo, operacional  y legal de los proyectos, tal como correspondía al Ministerio de Petróleo como ejecutor y responsable del Decreto de nacionalización emitido por el presidente de la República.

En un día radiante de sol, con toda la avenida interna de los mejoradores plena de trabajadores de PDVSA, la marea roja-rojita de PDVSA, con grandes banderas tricolores desplegadas sobre los inmensos tanques de almacenamiento de petróleo,  se realizó uno de los actos más hermosos y de mayor fuerza del gobierno Bolivariano. Con el paso rasante de los Sukoy y el fervor y combatividad de los trabajadores se inició el acto.

Me correspondió dar la bienvenida al presidente Chávez en nombre de PDVSA y de sus trabajadores, un inmenso honor fue para mí recibir al presidente Chávez en esas instalaciones ahora recuperadas para el país, para el Estado, para convertir el petróleo de la Faja en instrumento liberador de nuestro pueblo, para alcanzar la justicia social, haciendo cumplir nuestra Constitución y leyes y la palabra empeñada por Chávez ante el pueblo.

El presidente en su intervención lo primero que hace es renombrar al Complejo Industrial de Jose, como Complejo Industrial José Antonio Anzoátegui en honor a nuestro héroe oriental. Luego el Presidente, en su esfuerzo permanente de explicar la motivación de sus actos, hace una extensa exposición de la batalla por la Plena Soberanía Petrolera, de cómo la vieja PDVSA y la clase política que entonces gobernaba entregaron el control de la Faja Petrolífera a las transnacionales, en condiciones fiscales peores que en la época de Juan Vicente Gómez, cómo ocultaron las inmensas reservas de petróleo que hay allí y como mintieron diciendo que era bitumen para así impulsar la Orimulsión y pagar precio de carbón por nuestro petróleo violando el sistema de cuotas de la OPEP. Cómo las transnacionales tenían el control de las operaciones y del territorio y cómo ahora todo esas inmensas riquezas debían ponerse al servicio del pueblo, del país y de su plan de desarrollo. 

Dijo Chavez “ No puede haber un proyecto socialista si nuestro país no tiene el control y el dominio de sus riquezas, recursos naturales y su economía. Del inmenso potencial que debe ser desarrollado ampliamente a partir de hoy  para el bien del país, para continuar impulsando el desarrollo económico, social e integral, para continuar abriendo el camino y construyendo el Socialismo del Siglo XXI”.

Luego de explicar en detalle todo lo que nos había costado en sacrificio, trabajo y todo tipo de agresiones llegar hasta este punto en la conquista de la Plena Soberanía Petrolera, agregaba Chavez: “Es decir, hemos recuperado estas empresas y estos activos para la Nación. No para convertir a Venezuela en un modelo capitalista de Estado. Es para poner todos estos activos y fuerza en función de la construcción del socialismo Nacional Venezolano, del Bolivariano, Revolucionario, del Socialismo del Siglo XXI. No lo olvidemos ni un solo segundo. Ni un solo segundo.”

El presidente Chávez cerró el acto diciendo: “Yo felicito a la Nueva PDVSA roja rojita; a sus trabajadores y trabajadoras; al ministro Rafael Ramírez y a toda la directiva de Petróleos de Venezuela. Bienvenidos los trabajadores de las antiguas asociaciones estratégicas de la Faja Petrolífera del Orinoco porque ahora son trabajadores de PDVSA. El petróleo de Venezuela es venezolano. La Faja Petrolífera del Orinoco es íntegramente venezolana. Venezuela es libre y nuestro petróleo es nuestro gracias a la Revolucion Bolivariana.”

Me parece más que oportuno, de hecho vital, para entender lo que está sucediendo actualmente en el país –y para poder ubicar a las fuerzas políticas que se disputan el poder–, revisar, leer y escuchar a Chávez, completo, sin ediciones ni cortes convenientes. Escuchar al Chávez auténtico, radical, revolucionario.

De esa revisión de nuestra muy reciente historia política surgen automáticamente preguntas y reflexiones útiles para aclarar el panorama actual y definir los campos de lucha y así poder  avanzar.

Hoy, a 14 años de la nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco, nosotros, el ministro de petróleo de Chávez y el equipo de la Nueva PDVSA somos perseguidos o estamos presos. Los trabajadores petroleros han sido estigmatizados como delincuentes, los dirigentes obreros están presos –como es el caso de Eudis Girot directivo de la FUTPV–, la empresa está militarizada y tomada por los cuerpos de seguridad del Estado y policías de todo tipo, más de 30.000 trabajadores han abandonado PDVSA, a los trabajadores les arrebataron sus beneficios y robaron los recursos de sus Fondos de Ahorros y Pensiones; la producción de petróleo ha caído 2,46 millones de barriles día desde el año 2013, hoy sólo se producen 525 MBD de petróleo, una caída del 84%, las refinerías operan al mínimo, no hay gasolina, ni diesel, ni gas.

Los socios privados del madurismo, los amigos, “agentes” y familiares de los cinco que controlan el país, se han apropiado de los campos y áreas de producción de petróleo, de la comercialización, de los taladros, tanques, buques y terminales. Todo al amparo del Decreto 3.068, de los contratos de “servicios petroleros” de Quevedo y de las sentencias del TSJ, otorgando áreas petroleras a empresas de maletín. No producen nada, venden lo que pueden. 

La Faja Petrolífera del Orinoco hoy día produce escasamente 200 mil barriles día de petróleo, una caída de 1 millón de barriles día de producción y del 79% respecto a la producción de 1,272 millones de barriles día del 2013. 

El control operacional de las Empresas Mixtas de la Faja, así como la comercialización del petróleo, fue entregada a las transnacionales rusas y chinas, PDVSA redujo su participación accionaria por debajo del 60% que establece la ley de nacionalización. Fue una venta ilegal y en secreto, sin rendir cuentas a nadie. Con una inconstitucional “Ley Anti bloqueo” el gobierno entrega activos, áreas y actividades de PDVSA a los privados, amparados en su muy conveniente “secreto”.

Del Proyecto de Desarrollo Orinoco, el Orinoco-Apure –el proyecto bandera del presidente Chávez–, no queda nada, de la posibilidad socilaista y del Plan de la Patria, no queda ni el recuerdo. 

Ahora el gobierno y la bancada del PSUV en la Asamblea Nacional pretenden “tender una alfombra roja” para entregar el país a los privados y convertirlo en “zonas especiales” para la explotación y saqueo de nuestros recursos. Igualmente, los diputados del PSUV se apresuran a modificar la Ley Orgánica de Hidrocarburos, la misma que derogó Carmona el 12 de abril de 2002, para que los privados vengan a llevarse el petróleo.  

Este primero de mayo que pasó bajo la mesa, es una oportunidad más para definir los campos de lucha. El gobierno de maduro es un gobierno profundamente anti obrero y entreguista, que ha vendido por un puñado de dólares a Chávez y a la Revolución Bolivariana, destruyendo su obra y su legado, derogando todas las conquistas políticas, económicas y sociales del pueblo, entregando el petróleo y nuestras empresas, las riquezas de todos, a una nueva élite que disfruta de groseros privilegios, que ha convertido a nuestro país en un caos, en un país de bodegones, una economía dolarizada con privilegios para unos pocos, mientras la inmensa mayoría trata de sobrevivir, ahora, con un ingreso de 3 dólares al mes.

La clase obrera debe superar el aturdimiento y la división para plantearse una lucha radical por sus derechos y por la patria, por el pueblo. Exigir la libertad de todos los trabajadores presos, movilizarse en contra del paquetazo neoliberal de maduro, en contra del capitalismo ramplón y explotador que ha impuesto el gobierno, detener la entrega del petróleo, impedir la derogación o cambios de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, luchar en defensa de las conquistas laborales arrebatadas por el gobierno, en defensa del salario, en contra de la exclusión, de la violencia, del exterminio del FAES, en contra de este gobierno de privilegiados y hambreadores del pueblo. 

En este primero de mayo, vaya mi reconocimiento permanente y mi respeto a los trabajadores petroleros, esos miles de hombres y mujeres que supieron ponerse a la altura de la historia que nos tocó vivir para defender la industria y conquistar un futuro mejor para todo nuestro pueblo. A ustedes compañeros y compañeras, sin embargo les digo que hoy día no hay nada que celebrar, pero sí hay mucho por lo cual luchar. No podemos dejar que sigan entregando la patria y destruyendo todo lo que conquistamos en tantos años de lucha y trabajo. Hay que volver a Chávez, al vivir bien del pueblo, a una sociedad más justa, participativa y protagónica. ¡De esta tragedia solo saldremos por el camino de Chávez!

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