Carta de renuncia como Embajador de la República Bolivariana de Venezuela ante la ONU

Es necesaria una profunda revisión y en retomar el sendero exitoso trazado por Chávez

Nueva York, 4 de diciembre de 2017.

Ciudadano Jorge Arreaza.
Ministro del Poder Popular para las Relaciones Exteriores.
Presente.-

Tenga a bien dirigirme a Usted, con el objeto de notificar mi renuncia al cargo de Embajador Representante Permanente de Venezuela ante la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el cual he desempeñado desde el día 5 de enero de 2015, hasta la presente fecha.

Esta decisión responde a los acuerdos alcanzados en nuestra conversación, una vez recibida la instrucción del Ciudadano Presidente de la República, de separarme del cargo para que cese, según ha sido su deseo manifiesto, de representar a nuestro país frente a este Organismo Multilateral.

Debo señalar que he desempeñado mis funciones, como siempre lo he hecho, apegado estrictamente a nuestro ordenamiento jurídico, político y administrativo, así como a nuestras posiciones nacionales en cuanto a los temas de política exterior. De manera particular, hemos defendido nuestros derechos como país independiente y soberano y expresado a viva voz, en todos los escenarios y oportunidades de actuación, las ideas, principios y convicciones políticas que siempre guiaran nuestros pases, y que son partes esenciales del legado de nuestro Comandante Hugo Rafael Chávez Frías y de la Revolución Bolivariana. Valores que son patrimonio de todos las venezolanos y venezolanas.

Durante nuestra labor en el seno de este organismo multilateral, escenario político por excelencia que tiene una influencia definitiva en el relacionamiento entre las naciones del mundo, hemos logrado posicionar a nuestra patria, restableciendo y profundizando los lazos con todos los países y diferentes órganos y agendas de las Naciones Unidas.

Durante el período 2015-2016, desempeñamos la representación de nuestro país ante el Consejo de Seguridad, como Miembro No Permanente de este organismo, probablemente el más importante de la Organización de las Naciones Unidas. Fuimos reelectos ante la Comisión de los Derechos Humanos en Ginebra, ejercimos durante dos años consecutivos la Presidencia del Comité de Descolonización V, durante este 72° periodo de Sesiones de la Asamblea General, fuimos electos como Presidentes de su Cuarta Comisión. Hemos tenido presencia activa en todos los espacios de la ONU, desplegando una intensa actividad política, siempre basados en nuestros principios soberanos, firmes e innegociables.

He contado con el apoyo profesional y político de un destacado grupo de funcionarios de nuestra Misión Diplomática, provenientes, tanto de Cancillería, como del Ministerio de Petróleo. A todos ellos, agradezco su trabajo y los recomiendo como excelentes profesionales en el ámbito del trabajo multilateral.

Para mí en lo personal, esta decisión resulta muy difícil, pues significa cesar en mis funciones coma servidor del Estado Venezolano, especialmente cuando atravesamos una situación de crisis político-económica donde el frente internacional ha adquirido una relevancia extraordinaria. No obstante, ante la decisión del Presidente no he tenido otra opción. Quedo a la disposición de mi país y de la Revolución, siempre estaré del lado del Pueblo.

Luego de haber ocupado tan altas responsabilidades al servicio del Estado Venezolano, especialmente durante doce años coma Ministro del Poder Popular de Petróleo y Presidente de PDVSA junto al Comandante Chávez; luego de participar de manera activa en la derrota del sabotaje petrolero, enfrentando la desestabilización política y económica que sufriéramos desde inicios de la Revolución Bolivariana; luego de haber conducido con el apoyo irrestricto del Comandante Chávez la política de Plena Soberanía Petrolera, restableciendo el manejo soberano de nuestro recurso natural más importante, el Petróleo; luego de haber participado de manera directa en los extraordinarios esfuerzos político­ sociales del Comandante Chávez, para adelantar las profundas transformaciones que nuestro país requiere; luego de haber acompañado, hasta sus últimos días, al Comandante en todas las batallas políticas de nuestra Revolución, no concibo otro curso de actuación distinto al que me mantenga del lado de la Revolución Bolivariana y de los más altos intereses de nuestro país.

He jurado lealtad al Pueblo, a nuestro país, a la Revolución y al Comandante Chávez. La lealtad no es negociable, debe ser un ejercicio pleno y activo, de apoyo y defensa de los principios e intereses más sagrados de nuestra patria, para las que tanto hemos luchado y que tanto esfuerzo ha costado, incluso, por las que el Comandante Chávez entregó su vida, y la misma me ha llevado a expresar permanentemente mis opiniones con respecto a las difíciles y complejas situaciones que estamos confrontando en el país.

Con base en mi experiencia, en funciones de gobierno y dirección de un área tan sensible y compleja como la del sector petrolero, con un indudable impacto en el devenir económico, político y social de nuestra patria, he querido compartir las razones y actuaciones de la dirección de la industria petrólera y del sector económico, durante el gobierno del Comandante Chávez. No con el ánimo de escudarme en su nombre, sino para compartir una experiencia que a todas luces fue exitosa y que le brindó al país un período de más de una década de estabilidad, crecimiento y desarrollo. Todo el país reconoce los aportes que nuestro sector hizo en esos años extraordinarios de progreso económico-social. No reconocerlo y atacarlo, es solo producto de un cálculo político, egoísta y mezquino.

Todas mis observaciones las he hecho honestamente, desde todas las posiciones que he ocupado. He aceptado distintos destinos y responsabilidades, en un ejercicio permanente de disciplina. Así mismo, estoy comprometido en seguir insistiendo en el seno del Gobierno, en la necesidad de una profunda revisión y en retomar el sendero exitoso trazado por el Comandante Chávez, en beneficio de nuestro pueblo y de nuestra patria.

En estas circunstancias y dadas las limitaciones a las que he sido sometido, me he visto obligado a expresar mis opiniones en púbico, después de expresarlas insistentemente en los espacios políticos correspondientes, siempre con la orientación de contribuir a la solución de los problemas, a través del aporte de ideas y de soluciones. Esperaba fuesen bien recibidas, más aún cuando están planteadas de manera constructiva, con la sola intención de generar una discusión creadora, revolucionaria, con el único objetivo de superar juntos esta situación. Así se lo juramos al Comandante Chávez en vida y luego sobre su féretro.

No quisiera imaginar que ahora arreciarán los ataques y los vilipendios por expresar mis opiniones y fijar una posición de alerta en defensa de la Revolución y el país, como ya han hecho algunas voces ofensivas y arteras. Es la nueva forma de hacer política con «p» minúscula que se ha impuesto, en una comunión de intereses y bajos propósitos, coincidentes con las matrices de opinión de la derecha, cosa que era inimaginable en tiempos de Revolución con el Comandante Chávez. Tengo un nombre y una trayectoria de actuación que ha sido permanentemente del dominio y escrutinio público. No voy a permitir que me ofendan. Al agredirme en lo personal, afectan la unidad de las fuerzas revolucionarias y el legado del Comandante Chávez.

Espero sinceramente que prevalezca la necesaria ponderación en el manejo de situaciones tan complejas para el país. Es en estos momentos en los que se impone la altura del liderazgo político, para movilizar sus fuerzas e instituciones en la resolución de los problemas.

Lo he dicho, lo repito, tenemos un gran país, pleno de posibilidades, tenemos un extraordinario pueblo, con fuerzas e instituciones comprometidas con la Constitución y el Plan de la Patria que nos legara el Comandante Chávez. Un país posible, de justicia, de avances, donde se puede vivir plenamente y se puedan desencadenar todas las fuerzas creadoras y la potencia de nuestra patria. Yo estaré allí, contribuyendo, como nos enseñó Chávez, arriesgándolo todo, para ser leales con nuestras ideas y principios.

Rafael D. Ramírez C.

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