Lo que pasó en la OPEP y el CORONAVIRUS

Escenario mundial: Petróleo y Pandemia

Los días 5 y 6 de marzo se realizó la reunión de la OPEP con los países No-OPEP, que concluyó con un estruendoso fracaso, sin acuerdo entre los mismos, con el anuncio de una guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia y el consecuente desplome del precio del petróleo desde los 51$/barril hasta 31$/barril en apenas tres días.

La OPEP vive un muy mal momento, tal vez asistimos al fin mismo de la organización, con respecto a como fue concebida en su creación. Ahora, es una organización muy disminuida políticamente y con menos capacidad de actuación e influencia en el mercado petrolero internacional, en relación con lo que era en 2014.

Hoy día, la OPEP obedece más a los intereses políticos y comerciales de Arabia Saudita y de las monarquías del Golfo Pérsico, que a los del resto de la organización, debido fundamentalmente al debilitamiento de los países que solían hacerle “contra-peso” al Golfo, y a la salida de Catar, que garantizaban la coherencia y el balance de intereses en sus decisiones.

Países como Irak, Irán, Libia, Argelia y Venezuela, actualmente están muy debilitados. La guerra e intervenciones militares en Irak y Libia, las sanciones norteamericanas en contra de Irán, la inestabilidad política en Argelia y la debilidad política y colapso de la producción petrolera en Venezuela, le ha restado peso específico como productores de petróleo y sus posiciones son desestimadas o no tienen influencia dentro de la Organización.

Así, el pasado 5 de marzo, los países miembros de la OPEP acordaron un recorte de producción de 1,5 millones de barriles día, decisión que resultaba adecuada para defender el precio del petróleo ante la disminución de la demanda petrolera ya percibida desde el mes de febrero, a raíz de la aparición del Coronavirus en China, precisamente, el principal importador de petróleo del mundo, y la segunda economía del planeta.

Sin embargo, Arabia Saudita puso como condición para acatar este acuerdo, que los países No-OPEP, bajo el liderazgo indiscutible de Rusia, aceptaran recortar, por su parte, 30% de este volumen, es decir, 500 mil barriles día de petróleo. El día 6 de marzo, Rusia informó que no estaba dispuesta a hacer ningún recorte de producción, por lo que Arabia Saudita manifestó que, no solo la OPEP no haría recorte alguno, sino que ellos aumentarían su producción de petróleo hasta su máxima capacidad.

La reunión de la OPEP terminó en un fracaso que ya provocó una caída del 38% del precio del petróleo y una virtual “guerra de precios” entre rusos y sauditas, que coincide justamente con la expansión exponencial del coronavirus y el desplome de la economía a nivel mundial.

Nadie de la OPEP dijo nada, nadie comentó, nadie alertó. Toda la Organización tuvo que subordinarse a la decisión de Arabia Saudita y al resto de los países del Golfo que permanecen en ella: Kuwait y Emiratos Árabes. Por su parte, Irak está fuera del sistema de cuotas desde la última guerra; Irán está sujeto a severas sanciones y ha dicho que no asumirá ningún recorte hasta no recuperar sus niveles normales de producción ante las mismas; Argelia sufre problemas políticos internos y Venezuela ha dejado de tener influencia alguna en la OPEP, no solo porque ha perdido el 76% de su producción en 6 años y no es capaz de manejar sus exportaciones, sino porque el ministro quevedo no tiene nada que decir, la delegación venezolana pasa “agachada” en la Organización.  

Es decir, la OPEP perdió su peso político y su capacidad de incidir en el mercado petrolero. Ahora, todo se resume a la posibilidad de acuerdo entre Rusia y Arabia Saudita, dos de los tres grandes productores de petróleo en el mundo, el segundo y el tercero respectivamente, los cuales, siempre sobreponen sus propios intereses geopolíticos, militares y económicos (cosa que además resulta lógica para ellos) a los intereses del resto de la Organización.

Aquí no se trata, como señala maduro, que haya que esperar “acuerdos”, ni hacer llamados para “volver a una situación de equilibrio que impacte al sector bancario y económico del mundo”. Este llamado puede estar en boca de Piñeira o de Duque, y no va a pasar nada ¡a nadie le importa! Estamos hablando de decisiones de países capitalistas, que junto a los EEUU se disputan la preeminencia estratégica en el mercado petrolero internacional.

Esta situación la vivimos por primera vez en el año 2014, cuando luego de un esfuerzo que hicimos nosotros en el seno de la OPEP, todavía producíamos 3 millones de barriles día y teníamos el prestigio político de haber sorteado con éxito las peores crisis en 12 años al frente de la política petrolera. Junto al Presidente Chávez, intentamos, sin éxito, un acuerdo de recorte de producción donde nos acompañara Rusia. En aquella reunión, que solo fue posible porque era Venezuela la convocante (que nadie incluso pensaba que se iba a poder producir, pues ya ello constituía un gran avance), en la cual participaron México, Rusia, Arabia Saudita y Venezuela. 

En esa oportunidad, hubo un choque tremendo entre la Delegación Rusa y la de Arabia Saudita (los detalles de este encuentro, los estoy reflejando en el libro que estoy escribiendo), pero para mi fue evidente que las diferencias geopolíticas se estaban expresando en el sector petrolero. Yo sabía lo que eso significaba en términos de la caída del precio y así fui a Venezuela, y se lo manifesté a nicolás maduro, ya entonces presidente. Este no hizo nada. Subestimó el escenario. No tomó ninguna de las medidas que le propusimos desde la Vicepresidencia Económica, con base a un escenario de caída del precio del petróleo. maduro tenía otros “asesores”, actuó irresponsablemente y la crisis se nos vino encima. Es decir, era “la crónica de una crisis anunciada”.

Hoy la situación es peor que en 2014: producto del desastre en la gestión económica del gobierno, padecemos una HIPERINFLACIÓN, una caída acumulada de 62 % del PIB, SIN RESERVAS INTERNACIONALES, una megadevaluación que ha hecho desaparecer al bolívar y un derrumbe ABISMAL del ingreso de los venezolanos (un salario mínimo de $3 mensual), que ha sumido a más del 85% de la población en la pobreza.

Por otra parte, en 6 años de gestión madurista, PDVSA está destrozada, nosotros exiliados, cientos de gerentes y trabajadores presos, acabadas sus capacidades productivas (solo se generan 700 mil barriles/petróleo), las refinerías paradas y sin capacidad de gerencia y de dirección para manejarse en un ambiente hostil, tanto por el mercado petrolero, como por las sanciones.

PDVSA no vende el poco petróleo que produce, la Vicepresidencia de Comercio y Suministro fue desmantelada y ahora es el centro de la disputa entre las distintas facciones del madurismo. Nuestra flota de buques que, durante nuestra gestión nos permitían manejar 80% de nuestras exportaciones, fue dejada al abandono, en manos de acreedores privados.  El petróleo venezolano lo venden, empresarios privados del madurismo, así como las empresas transnacionales. Lo hacen con grandes descuentos, que han llegado a 25 dólares el barril  (por eso desmantelaron y cerraron la Oficina de Fiscalización en Viena); los préstamos tomados con Rusia y China se pagan con petróleo y, al caer el precio, se requerirán mayores volúmenes. Por otra parte, ¿quién va a querer arriesgarse a comprar petróleo venezolano, comercializado por estos actores en operaciones llenas de irregularidades, si pueden obtener abundante petróleo de cualquier otro destino a 31 dólares el barril?

Es una situación de absoluta debilidad a la que nos ha llevado maduro y su gobierno irresponsable e incapaz. Hace falta una dirección patriota y revolucionaria: ¡El problema está en Miraflores!

EL CORONAVIRUS

La propagación del Coronavirus y sus efectos en la población ha estado impactando a los grandes países desarrollados; China y países europeos, desde el mes de febrero. No soy médico, ni pretendo serlo, pero lo que he vivido aquí en mi exilio, y, por cierto, no en un palacio como dice el miserable de maduro, es una situación compleja, grave, que no debe ser subestimada.  Sin embargo, quisiera comentar algunos asuntos.

Lo primero, es que esta crisis del coronavirus NO DEBE SER POLITIZADA. Aquí de lo que se trata es de SALVAR LAS VIDAS de toda la población que esté expuesta a este virus, y, en particular, aquella que resulta la más vulnerable, como son los ancianos y los adultos con enfermedades crónicas, como la diabetes y afecciones coronarias. En este sentido, son muy importantes las medidas de prevención y cuidados que debe tomar cada uno en sus familias y puestos de trabajo. Todo lo que hay que hacer al respecto, está suficientemente difundido en las redes sociales, sin embargo, les recomiendo seguir las cuentas y medidas de la OMS. Hay que evitar la “charlatanería” y el pánico.

Lo grave de esta situación en el país, la cual era previsible que sucediera, era cuestión de tiempo y para la cual ya deberíamos estar preparados, es el virtual desmantelamiento del Sistema de Salud Venezolano, producto de la incapacidad del gobierno de maduro. Por otra parte, la política de OCULTAMIENTO DE CIFRAS, la NO EMISIÓN DEL BOLETÍN EPIDEMIOLÓGICO EN EL PAÍS, así como la carencia de medicamentos e insumos médicos, tanto en los hospitales, como de venta al público, agravan más la situación.  

Si a esto le sumamos la falta de servicios públicos como agua, gas, electricidad, combustible, así como la escasez de  insumos de higiene personal y productos químicos y antibacteriológicos para la desinfección de espacios y hogares, más el hecho cierto que de acuerdo al último Informe de la FAO que refleja que 7 millones de venezolanos necesitan asistencia alimentaria, colocan a nuestra población en una situación mucho más vulnerable, de los países que han sido afectados por el coronavirus. El gobierno no garantiza la salud de la población.

El gobierno DEBE SER TRANSPARENTE, decir la verdad, actuar responsablemente. La población requiere información veraz, orientaciones concretas.

En la Comisión nombrada para enfrentar esta crisis NO HAY NI UN MÉDICO, sólo políticos que creen que con medidas efectistas y altisonantes, empezando por los anuncios del mismo maduro, vamos a poder  hacerle frente a esta crisis. En todos los países sacudidos por esta pandemia, los que están al frente de las operaciones y decisiones son CIENTÍFICOS, especialistas, en China, en Italia, en Reino Unido y hasta Trump, tan dado al protagonismo, ha cedido el espacio a especialistas en este sector.  

Nuestro país, a pesar del éxodo de 4,7 millones de personas, la profunda crisis económica, la precariedad de nuestros hospitales y el colapso de nuestro sistema de salud público, cuenta con miles de médicos, enfermeras y personal sanitario de alto nivel, profesionales capacitados, conscientes de su capacidad y seguramente prestos a participar para enfrentar esta crisis. Debe convocarse a los expertos, jubilados, como hicimos cuando la derrota del Sabotaje Petrolero, debe llamarse a las universidades, a los Institutos de Estudios de Investigación, a todos, más allá de las distintas posturas políticas y de sus simpatías por el gobierno.  Esto no es un asunto ni de políticos, ni de militares.

Hay que estructurar un vasto programa, obviamente con asistencia extranjera, de China o Europa, para el suministro de todos los insumos (ya debería tener el gobierno un estimado preciso de las carencias), para atender a la población: mascarillas, alcohol desinfectante, guantes, antibacterial, etc. Igualmente, estimar con precisión para los hospitales y en especial, para las salas de cuidados intensivos: respiradores, insumos descartables, productos químicos y los “kits” para las pruebas, plantas eléctricas, tanques y potabilizadores de agua.

No se puede permitir que los insumos médicos, medicamentos y accesorios sean manejados por los mismos circuitos que están manejando los alimentos, por que entonces se conseguirán solo en los bodegones. Tiene que dirigirse al frente de batalla bajo el control del personal médico en los hospitales y centros de atención.

Si el gobierno va a anunciar cuarentenas masivas a niveles regionales y en todo el país, como ha dicho maduro, entonces debe garantizar el suministro oportuno de alimentos y servicios públicos para tales poblaciones. Que a nadie se le ocurra pensar que esto consiste en el suministro de “Cajas Clap”, donde no hay nada de proteínas, ni que satisfaga las necesidades de una familia en cuarentena. Países tan poderosos y desarrollados, como China e Italia, han tenido que hacer esfuerzos extraordinarios para garantizar la producción y la cadena de suministros y abastecimiento de alimentos para la población en cuarentena.  

Finalmente, es el momento de la solidaridad, de la unidad de los venezolanos, dejar atrás las salidas individuales, el “sálvese quien pueda”, el egoísmo, los políticos “a bajarle dos al odio”, el gobierno a liberar presos políticos, trabajadores petroleros y militares secuestrados, hacer un alto en la destrucción del país, y pensar que podríamos estar en una situación peor aún de las que nos ha tocado vivir en estos últimos años.

Lo que mas quisiera es estar entre ustedes, el exilio, la intolerancia y la persecución me mantienen alejado de la patria, quisiera contribuir, como lo queremos los millones que estamos fuera, a que nuestro país no termine devastado.  Los venezolanos somos mucho más que esto, ya es hora de participar, de llevar un poco de esperanza a nuestro pueblo. Ustedes siempre cuentan conmigo. Venceremos.