Medio Petro

En los nuevos códigos políticos que ha instaurado el madurismo en el país, el MEDIO PETRO será la medida del desprecio hacia el pueblo y el cinismo en la política.

En su último monólogo con José Vicente, maduro, luego de “agradecer a dios” que la economía venezolana está dolarizada y afirmar que no veía nada mal que el dólar sustituya al bolívar y que la economía se “autoregule”, da “una primicia”: anuncia con bombos y platillos que para fines de año “dará”, tal como “Yo el supremo” de Roa Bastos, “medio petro” para los jubilados, este fin de año.

El “anuncio” de maduro no le importa a nadie. La gente, los jóvenes, trabajadores y, en especial los jubilados, se muestran indiferentes ante una payasada más del “protector”. Todos saben que es paja. Que ni el petro, ni el  medio petro, son nada, que nadie va a ir al mercado para que le den medio petro de carne, de huevos o de leche. Con medio petro no se paga un tratamiento médico, ni se consiguen medicamentos de ningún tipo. 

No, los jubilados siguen con sus pensiones de miseria, sea ingeniero, profesor, magistrado, maestro u obrero. No reciben más de 9 dólares al mes, cuando tienen suerte, cuando no mueren en la cola esperando que les paguen, llevados a una situación de precariedad y humillación sin límite por un gobierno que no sólo los maltrata, sino que se burla de ellos. Esa es la realidad. 

El gobierno insiste con la estafa del “petro”, utilizado a conveniencia desde agosto de 2018, tras los anuncios de su paquetazo, para enmascarar  la dolarización de la economía, la desaparición del bolívar  como signo monetario, la entrega de la economía venezolana la conducción de “la mano invisible” del mercado o, como agradece maduro, “su autorregulación”.

Pero, como a su mentira trata de darle algún anclaje, algo que parezca verosímil, entonces en otro acto de Narnia, junto a su séquito de irresponsables, muestra un cartoncito donde indica que “él” ha dispuesto de 30 millones de barriles de petróleo que soportan al petro, afirmando que éste “tiene más respaldo” que el dólar y el euro. 

Además de la ignorancia con respecto a la economía, lo que reflejan estos anuncios estrafalarios y sin fundamento alguno, es que maduro se burla de todo un país, de sus ciudadanos, construyendo una realidad virtual que cabalga sobre la miseria de todo un pueblo y la destrucción de nuestra economía.

Por un lado, miente descaradamente al decir que el petro es una criptomoneda, cuando, en todo el planeta saben que no lo es, porque las criptomonedas se basan en algoritmos, no en ninguna promesa de que podrá ser canjeado por unas reservas de petróleo, que se encuentran en el subsuelo, y que necesitan miles de millones de dólares de inversión para ser desarrollados. Nadie en el mundo, ni los rusos, ni los chinos, ni los hindúes , han aceptado al “petro” como instrumento monetario.

Por otro lado, el petro se establece sobre un supuesto que es absolutamente ilegal, inconstitucional: las reservas de petróleo y minerales en el país. Estas pertenecen a la República, no pueden ser colocadas como garantía de nada, mucho menos de deuda, son inembargables, imprescriptibles, es decir, no se pueden dar en respaldo de ningún instrumento financiero, mucho menos de una moneda. Bajo la lógica del madurismo, mucho mejor hubiese resultado dar todo el respaldo de los 316 mil millones de barriles de petróleo del país al bolívar y tendríamos así la moneda más fuerte del planeta, más fuerte que el dólar, el yuan , el euro y la libra esterlina juntos.

Entonces, ¿para qué usa el gobierno al petro? El petro es ante todo un mecanismo para hacer transacciones ilegales, lavando recursos de origen dudoso, utilizado por el gobierno para canje, en operaciones donde siguen entregando activos del Estado venezolano o moviendo los que resultan del saqueo del país. Nadie pedirá ni rendirá cuentas, ese es el secretismo que esconde la corrupción del madurismo. El petro y los cartoncitos donde maduro les “otorga” barriles de petróleo en reservas, se convierte en un mecanismo para ceder nuestra soberanía petrolera. El petro no es más que un bono, entregado a buitres financieros, para luego ser canjeados por petróleo. 

¿Ha resultado el “petro” el éxito que cambiará a la “humanidad” como, sin vergüenza alguna, anuncia maduro? ¡NO! Si el petro fuese el éxito que ellos pregonan, nuestra economía estaría “petrorizada” y no, dolarizada.

El petro es una gran mentira, manipulada como al gobierno “le da la gana”, en agosto del 2018, el salario fue “anclado” al petro, es decir, teóricamente al precio del barril de petróleo. Hoy, el precio del barril de petróleo es $55.20, pero el salario mínimo es de tan sólo $5 al mes, 16 centavos de dólar diarios. Se le dice a los jubilados que se les dará “medio petro”, es decir, teóricamente $27,6, pero todos sabemos que el gobierno no hará eso, sino que les dará un número, algo digital, ficticio. Resulta muy difícil de canjear la realidad virtual o digital por cosas reales, como comida o medicamentos, sobre todo, en una economía que se “autorregula”, es decir, que no aceptará fantasías como pago por su producto, sino que exigirá divisas fuertes, canjeables, dólares o euros. 

¿Todavía quedan incautos en el país? Sí, todavía queda un pueblo noble, manipulado, engañado: los que fueron a comprar un “lingotico” de oro y les dieron un papel, los que todavía están esperando “medio pernil”, los que todavía hacen su cola por una caja clap, los que todavía esperan el milagro de la economía “post rentista” petrolera; los que sintonizan un programa de animación, tratando de encontrar a Chávez y lo que encuentran es una parodia, los que están esperando una invasión y no se dan cuenta que ya el gobierno negoció la Patria, los que todavía no pueden creer que puedan haber gobernantes tan cínicos, los que no tienen más opción, los que no se han podido ir del país y esperan que la “felicidad” que se observa en VTV algún día les toque a ellos.

Suramérica encendida.

América Latina está alzada, la situación en Colombia es compleja, el gobierno ya no puede acusar a “terroristas” ni a grupos “alzados en armas”. Es el pueblo, los jóvenes, cansados de tanta injusticia y desigualdad, de la para-política, de las élites, de la oligarquía violenta  e intolerante de la guerra de los cien días. Bogotá, Medellín, Cali, Bucaramanga, Tunja, Barranquilla, todas las ciudades de Colombia están movilizadas en protestas pacíficas El éxito del paro nacional ha sorprendido a Duque, quien ha respondido con represión, toque de queda, la violencia desmedida de la policía. Duque arremete contra su pueblo.

Chile lleva semanas enteras de revuelta popular, no cesan las demostraciones masivas en  la calle, no para la brutalidad de los carabineros, los asesinatos, encarcelamientos, golpizas, miles de heridos. No encuentra Piñera la manera de hacer frente a la “invasión de alienígenas”, calmar a su juventud, harta de la asfixia pinochetista. La vitrina del neoliberalismo se viene abajo hecha pedazos por sus jóvenes.

Bolivia, resiste el golpe de Estado. El odio y el racismo de los golpista se puede medir por la violencia desmedida contra las poblaciones de El Alto, de Cochabamba. Asesinatos diarios, masacres, la presidente “autoproclamada” da licencia para matar al ejército y a la policía, el ministro del interior promete “cazar” a los dirigentes políticos, sociales, populares que le hacen frente al golpe, al despojo. El presidente Evo, exiliado en México junto a García Linera, ahora es acusado, perseguido, amenazado. No puede volver al país, no puede presentarse a las elecciones que está arreglando el golpismo para darse un barniz de legitimidad, es el péndulo de la derecha, pasa de la democracia representativa, al golpe de Estado y la violencia, para luego volver a la además aparente “democracia” representativa.

Los pueblos de América Latina han desbordado a las clases políticas, no hay referencia, no existe un referente político en nuestra región. Todo está cambiando y las élites, políticas o económicas, no se dan cuenta. 

En nuestro país, el madurismo trata de ganar “indulgencias con escapulario ajeno”, tratando de aprovechar políticamente lo que pasa en la región, casi que como si se tratase de un apoyo a maduro, mientras la oposición ciega y llena de odio, se pone del lado del golpismo en Bolivia y de la represión y violencia de los gobiernos de Chile y Colombia contra su pueblo. La clase política venezolana está perdida.

Dice tarek al aissami que hoy día “Venezuela es ejemplo de justicia social” en América Latina. Miente para un público de galería, de aplauso fácil. Venezuela en este momento no es referencia de nada, sino del desastre de un mal gobierno. Nuestro país, el Comandante Chávez, fue en algún momento inspiración para nuestros pueblos en América Latina (se hacía referencia a “la espada de Bolívar por América Latina”), pero hoy maduro es exactamente el ejemplo de lo que los pueblos no quieren vivir, de lo que los países no quieren ser. Nadie reivindica lo que sucede en nuestro país, por cierto, nadie reivindica ningún modelo.

En Venezuela, las protestas y movilizaciones, las exigencias de cambio fueron aplastadas con violencia. Se ha impuesto la represión, el miedo y la violación de los Derechos Humanos como una política de Estado, el éxodo de nuestros jóvenes, 4,7 millones de venezolanos que han salido del país, grupos parapoliciales como el FAES han impuesto un toque de queda en nuestros barrios, 5.800 ejecuciones extrajudiciales por “oponerse a la autoridad”, cientos de detenidos políticos, presos sin juicio, secuestrados, torturados, muertos en custodia. No tareck, nadie reivindica vivir con miedo, ni un país con 83% de pobreza, con una economía destrozada, paralizada, hiperinflación, dolarización, con el salario más bajo del hemisferio, uno de los países más desiguales e injustos de la región. Venezuela fue un faro que se apagó.

La realidad política es que nuestros pueblos se mueven, están cansados de regímenes excluyentes, autoritarios, violentos. Todo se mueve en América Latina, más allá de nuestra propia tragedia, nuestros pueblos están en batalla por sus derechos, su dignidad, su futuro. Hay que acompañarlos en su lucha, a pesar de la reacción violenta de las élites gobernantes, de los muertos y presos, nuestra América Latina está dando la cara, plantándose, de pie por sus derechos. No está dispuesta a sucumbir ante la “pax de los sepulcros”. 

Llegará el momento  en que el Pueblo Venezolano, Bolivariano, salga del aturdimiento de la golpiza que le ha propinado el madurismo. No para entregar la patria a la extrema derecha que aplaude a golpistas y gobiernos criminales, sino para salir de esta crisis con nuestros propios piés, dejar atrás esta mala hora del país y retomar la conducción de nuestro destino como pueblo grande, hijos de Bolívar. Entonces, sí y otra vez, faro de independencia, dignidad y justicia para nuestra América Latina.

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