Otro naufragio en Güiria: Al gobierno no le importa la tragedia de los migrantes.

En la mañana de este domingo todos los medios internacionales reseñaron  la muerte de 19 venezolanos, hombres, mujeres y niños, cuya embarcación naufragó a 6 millas náuticas de Güiria, luego de salir rumbo a Trinidad el pasado 6 de diciembre, casualmente el mismo día de las elecciones parlamentarias. El gobierno, como siempre sucede, no dice nada, ¡no le importa!

No es la primera vez que esto sucede. En nuestro artículo ¨El Naufragio de los Pobres¨, hicimos alusión a otro incidente donde perdieron la vida venezolanos humildes, en su intento desesperado por cruzar  el tramo del Caribe que nos separa de Trinidad y Tobago. También, los que han muerto tratando de arribar a las islas de Aruba y Curazao, o los que han querido cruzar a pie los Páramos Andinos, en un trágico ¨El Paso de Los Andes¨, no el que hace 200 años condujo a la libertad de Suramérica, sino al de la triste épica del pueblo escapando del desastre en el que ha convertido maduro al país.  

Además de la tragedia, indigna sobremanera  que el gobierno de nicolás maduro opte por desconocer esta realidad; peor aún, no solo sus voceros políticos y el mismo maduro frecuentemente han denigrado a los migrantes venezolanos, sino que los funcionarios y los organismos que dependen de Cancillería, como lo son las Embajadas y Consulados, que tienen la responsabilidad  de velar por la integridad de cualquier ciudadano venezolano en el exterior, hacen caso omiso de esta “trata de personas”, de los abusos y maltrato a que son sometidos nuestros nacionales, sobre todo los más pobres, los que no tienen posibilidad de defenderse, los que sufren en el extranjero, como el caso reciente de 16 niños venezolanos que pretendían deportar en una embarcación desde Trinidad y Tobago  o los tristes casos, de los maltratos a que fueron sometidos los venezolanos principalmente en Colombia, Perú y Ecuador.

Según el reporte del ACNUR, del pasado 5 de noviembre, existen 5,5 millones de venezolanos que, a partir de 2016, han emigrado del país, sobre todo por razones económicas. La diáspora venezolana ha sido calificada por el ACNUR, como la PEOR en América Latina y la segunda más grave en el mundo, peor que en Irak y sólo detrás de Siria, donde, producto de la invasión militar y las guerras, han salido de esos países 3 y 5,6 millones de personas, respectivamente.   

Resulta contradictorio que el gobierno de maduro no reconozca la masiva migración de la población venezolana, 16,6% en relación con el último censo nacional; y, sin embargo, se apresuró a dictar normativa económica para recibir las divisas –que suman alrededor de 6 mil millones de dólares al año–, que envían los migrantes a sus familias en el país, convirtiéndose en una de las pocas fuentes de ingresos que tiene el gobierno de maduro, después de acabar con la industria petrolera, derrumbar la economía nacional y saquear el Arco Minero.

El desconocimiento y desinterés del gobierno por la suerte de los que migran del país y el maltrato y amenazas de que son objeto, como el quitarles sus casas y despojarlos de sus derechos, o atacar a sus familiares que viven en Venezuela, devela una de las facetas más INHUMANAS Y CRUELES del gobierno de maduro. Está claro que ninguno de los que vivimos fuera del país lo estamos por gusto. Algunos tenemos el IMPERATIVO DE LA PROTECCIÓN DE NUESTRA INTEGRIDAD FÍSICA, ante la persecución de la que somos objeto por parte del gobierno; pero la inmensa mayoría está fuera por una razón de MERA SOBREVIVENCIA, sobre todo buscando ingresos económicos con los cuales sostener y proteger a sus hijos, y también apoyar a los familiares que quedan en el país, especialmente madres y padres.

La realidad de los millones de venezolanos que han migrado es desgarradora y trágica, y ha obligado a fracturar a millones de familias venezolanas, además esta migración ha significado la mayor pérdida de talento humano de nuestra historia. Millones de jóvenes, hombres y mujeres, formados en nuestras Universidades y sistema educativo, profesionales de todo tipo, médicos, ingenieros, técnicos, etc., han dejado el país y están rehaciendo sus vidas en el exterior. Lamentablemente, sólo un reducido porcentaje volverá a Venezuela, aún cuando termine el gobierno de maduro.  

 En los países de mayor acogida de venezolanos, ya es común la presencia de cientos de miles que aportan a esas sociedades lo mejor del gentilicio nacional y de sus conocimientos. Los venezolanos han demostrado ser un pueblo trabajador, laborioso, agradecido y alegre, a pesar de la dura circunstancia de haber dejado a sus familias. Ha nacido en estas sociedades, en estos países de acogida, una comunidad venezolana trabajadora, que no renuncia ni a sus tradiciones, ni a su cultura, ni mucho menos a su condición de hijos de Bolívar. El factor común de todos es la añoranza por la patria y la resignación al hecho de que sus hijos pequeños, que han nacido o crecido en este periodo, fuera del país, adoptan de manera irremediable y natural, el idioma, los acentos, los valores, el modo de ser de los países de acogida.

La mayoría de los países, que han sufrido traumáticos procesos de migraciones, como el caso de Italia, España y Portugal –para mencionar a los europeos–, han desarrollado políticas especiales de protección y atención de sus ciudadanos en el exterior. Las atenciones consulares son una prioridad de los gobiernos y los mismos tratan de mantener una estrecha relación entre esas comunidades y su país y, por cierto, garantizan a sus ciudadanos en el exterior no solamente sus derechos económicos y sociales, como por ejemplo las pensiones y atención médica, sino sobre todo, sus derechos políticos. La mayoría de los países con una fuerte emigración, han procurado que sus comunidades en el exterior mantengan sus Derechos Políticos, y participen de las consultas y procesos electorales.

Recuerdo el caso del ex Presidente Tabaré Vásquez, de Uruguay, lamentablemente fallecido hace pocos días, cuando en sus visitas oficiales a Venezuela organizaba encuentros con la comunidad uruguaya en Venezuela, los cuales organizamos y facilitamos para que se realizara en nuestros espacios de PDVSA La Estancia. Era una oportunidad para que el líder de ese país, con una extraordinaria humanidad, se encontrará con sus ciudadanos, mayoritariamente exiliados por razones políticas por la dictadura que asoló a esa hermana nación en la década de los años ‘70. Igualmente, recuerdo los intentos del ex presidente Rafael Correa de convocar a sus ciudadanos en el exterior para que retornaran a Ecuador, ofreciendo todo un paquete de facilidades y estímulos.

Es decir, la mayoría de los países del mundo que, por razones sobrevenidas, han visto salir de su territorio a una cantidad importante de sus ciudadanos, intentan y buscan por todos los medios mantener la conexión afectiva y política de los mismos con su país, porque no los quieren perder. Incluso, sus Constituciones y legislaciones para efectos de la ciudadanía se basan en el “Ius Sanguinis”, para tratar de mantener a los ciudadanos de la diáspora vinculados con su tierra original.

Lamentablemente en Venezuela, la élite política del madurismo, los que gobiernan el país y controlan todas las instituciones del Estado, no tienen esta sensibilidad ni humanidad para tratar de manera adecuada la tragedia de los millones de venezolanos que han dejado la patria. nicolás maduro, responsable directo de lo que sucede en el país, carece de la grandeza que se requiere de un jefe de Estado para afrontar esta situación, ni siquiera la visión estratégica de entender que esos 5, 5 millones de venezolanos que han abandonado la patria, le hacen falta al país con su trabajo, gentilicio y aporte, no para que envíen remesas sino para reconstruir, junto con toda la sociedad, el país. Por otra parte, nicolás maduro, como Jefe de Estado, incumple sus responsabilidades fundamentales previstas en la Constitución, como son la protección y salvaguarda de la integridad de los venezolanos.

El gobierno ha demostrado en su actuación y su discurso un absoluto desprecio por los venezolanos que han salido del país, y que siguen y seguirán emigrando en la medida que se profundice la crisis económica, política, social y de valores que vivimos. El gobierno, como el avestruz, esconde la cabeza y niega la realidad, no acepta la existencia de esta crisis, ni tampoco la masiva emigración de venezolanos, al contrario califica a los emigrantes como enemigos políticos y traidores, por ende, poco le importa al gobierno de maduro que se mueran ahogados, que fallezcan de frío en Los Páramos o que sean objeto de innumerables maltratos y sufrimiento.

 El gobierno ha demostrado una indolencia absoluta, no solo respecto a la suerte de los venezolanos que salen del país, sino, especialmente, ante la situación de pobreza, hambre y miseria en la que tratan de sobrevivir los venezolanos que han optado permanecer en Venezuela o que carecen de algún medio para emigrar.

 La muerte dolorosa, trágica, de estos 19 venezolanos es otra bofetada a la conciencia nacional, sobre todo de aquellos sectores que sostienen con su apoyo y su silencio el estado actual de la situación venezolana.

Otro gobierno y otro liderazgo, es una necesidad urgente para nuestro país y nuestro pueblo. De este naufragio horrible de la patria, saldremos solo volviendo al camino, solidario, humano y preocupado por la suerte de todos,  de Chávez.  

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