Por un puñado de dólares entregaron a Chávez

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La entrevista de José Vicente Rangel, el pasado domingo 17 de noviembre, nos dejó un sabor amargo y un sentimiento de indignación y estupor por lo allí revelado. En ella, maduro expresa sin ningún rubor, que “gracias a Dios” existe la dolarización; para luego agregar, que él “no lo ve mal”, en una confesión de lo que ha sido una constante en su pésimo gobierno donde, “en silencio”, como él mismo confiesa, han entregado a Chávez por un puñado de dólares.

Esta declaración de maduro pone de manifiesto, en esencia, lo que ha sucedido con la economía del país, y lo que tanto hemos denunciado: el gobierno ha dado, desde el mismo 2014, un giro a la derecha, una restauración de un capitalismo ramplón, dependiente, atrasado, minero- extractivo, anunciado con bombos y platillos en su paquetazo de agosto de 2018, en lo que ha sido un proceso continuo de desnacionalización del país, de destrucción de nuestras capacidades productivas, de PDVSA, de entrega del petróleo, el oro y el gas, ocasionando el colapso de la economía nacional; y, en definitiva, de nuestra soberanía económica.

Las declaraciones de maduro no tienen desperdicio, para desenmascarar la verdadera esencia de su gobierno que, como él mismo dice, ha entregado el país en secreto, de espaldas a la Ley, a la Constitución y al pueblo venezolano. Veamos lo que dice maduro:

“Ese proceso que llaman dolarización puede servir para la recuperación y despliegue de las fuerzas productivas del país y el funcionamiento de la economía. Es una válvula de escape, gracias a Dios existe”.

maduro habla de una supuesta “recuperación de las fuerzas productivas”, ocultando el hecho que lo que está dolarizado son los precios y los servicios, pero no el salario. Mientras todo en el país se está transando en dólares, los sueldos siguen estando en bolívares, el sueldo mínimo es de tan solo el equivalente a 5 dólares mensuales. Es decir, el sueldo mínimo es de solo 17 centavos de dólar por día (0,166 $/día), muy por debajo del nivel de 1,7 dólares diarios definidos por la ONU como el umbral de pobreza.

Cuando habla del “despliegue de las fuerzas productivas”, probablemente se refiere al hecho de que la dolarización y la mega devaluación del bolívar, han convertido el salario de los trabajadores y obreros en “sal y agua”, robándole sus prestaciones y beneficios laborales. Hoy día el trabajo en Venezuela es remunerado a niveles de esclavitud, una jornada de 8 horas diarias por 0,166 dólares al día. NO existe un salario tan bajo como ese en ningún país de nuestro hemisferio. 

Pero, como si ésto no fuese suficiente, habría que decir, que no puede haber ningún tipo de “despliegue de las fuerzas productivas”, en un país donde la caída del PIB acumulada en este período de gobierno, es del 60%. La economía está paralizada. 

Habría que preguntarse ¿Cuáles dólares entran al país?, los de las exportaciones petroleras con una PDVSA desmantelada que sólo produce 640 mil barriles por día, las remesas que envían a sus familiares los 4,7 millones de venezolanos que salieron del país, y la venta de oro de nuestras reservas y otros activos del Estado que “en silencio”, como dice maduro, han seguido vendiendo a precio de gallina flaca.

La “dolarización” de maduro sólo se traduce, en el hecho de que cualquier aventurero o “buitre” que tenga algo de dólares, será capaz de seguir apropiándose de los activos del Estado, y de los medios de producción de un sector productivo diezmado y debilitado que los remata al mejor postor. Venezuela está siendo rematada “en silencio”. 

maduro finaliza agradeciendo a Dios que la dolarización existe, siempre cínico y mentiroso, primero, porque él mismo no cree en Dios, sino que rinde culto a sectas extrañas; y, segundo, porque para el pueblo pobre, la dolarización ha sido una maldición. No estoy hablando del funcionario corrupto como él y su círculo cercano, o el “empresario” madurista que está enchufado en sus negocios, sino que me estoy refiriendo al venezolano de a pie, del 83% pobre, ese que no puede entrar a un “bodegón” madurista, ni puede comprar comida (decía un animador de televisión que “está cara, pero se encuentra”), ni comprar medicamentos, ni pagar operaciones o tratamiento para enfermedades crónicas o de alto riesgo, ni comprar ropa; estoy haciendo alusión a las familias de esos 4,7 millones de venezolanos, la mayoría jóvenes, que han tenido que dejar su casa, su patria, porque en Venezuela no se puede vivir.

Luego, agrega maduro:

“Quizás lo que voy a decir puede ser un pecado para los dueños de los dogmas, pero te voy a decir una cosa: yo no lo veo mal (la dolarización), no lo veo mal, me declaro pecador”.

Lo grave acá es que, de tanto violar la Constitución y las leyes, ya a maduro éstas ni le importan, ni siquiera guarda las formas.

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela (¿la recuerda el gobierno?),  establece en su artículo 318 que: La unidad monetaria de la República Bolivariana de Venezuela es el bolívar Entonces, no estamos hablando de “dogmas”, estamos aludiendo a la Constitución de 1999, producto del Proceso Constituyente y de una amplia discusión en el país, Constitución votada mayoritariamente por los venezolanos y que nos costó golpe de Estado, Sabotaje, desestabilización.

Ahora viene maduro y la viola e ignora “porque le da la gana”, “porque él no lo ve mal”. El bolívar, como signo monetario está directamente vinculado a nuestra soberanía económica, se establece también en la Constitución, que es el BCV el responsable de establecer, en coordinación con el Ejecutivo Nacional, la política monetaria. NO podemos quedar sujetos a la política monetaria de la Reserva Federal norteamericana, porque es una política diseñada y ajustada a la realidad económica de los Estados Unidos, de su economía, la primera del mundo, una economía altamente industrializada, exportadora. 

No podemos subordinar nuestra economía a ninguna otra, ni norteamericana, ni rusa, ni china, ni nada; debe ser una política monetaria establecida para la realidad de nuestro país, nuestra economía. Pero en todo caso, maduro tendría que modificar la Constitución, llamar a referéndum, convocar al pueblo, no seguir actuando de espaldas al pueblo, sólo ante un auditorio de aplauso fácil, complaciente, se debe abrir una discusión sobre esta medida que ahora maduro “no ve mal”, se debe abrir un debate sobre la economía, sobre todo lo que está pasando en el país, con PDVSA, con el petróleo, el Arco Minero, los salarios de hambre, la dolarización, la hiperinflación, incluso, la inflación en dólares, ¿hacia dónde vamos?, otra vez maduro lanza flechas “a ver si la pega”, entregado a los peores intereses antinacionales. 

En este punto, habría que hacer una mención aparte a la inconsistencia de maduro en sus discursos y hechos. Tiene todo su período de gobierno arremetiendo contra el dólar, lo convirtió en su enemigo: el “dólar fantasma”, “guarimbero”, “Criminal”, y ahora lo adopta e incluso agradeció a Dios que venga a “salvar” al país. Lo irónico es que maduro se desgarra las vestiduras hablando de Chávez y de socialismo y está haciendo algo que ni siquiera hicieron los adecos en el paroxismo neoliberal del segundo mandato de Carlos Andrés Pérez, más que “pecador”, maduro debe declararse “traidor”. 

Termina agregando maduro que:

“Siempre estuvo dolarizado (un sector de la economía venezolana), lo que pasa es que estuvo dolarizado con los petrodólares del Estado y ahora la autoregulación de la economía ha aparecido”.

Digamos que ésta es la “guinda” de sus declaraciones. No es verdad que nuestra economía haya estado dolarizada, nunca ha sido así. maduro miente por conveniencia. Siempre que captamos la renta petrolera o cualquier otro ingreso por exportaciones en el país, en dólares, euros o cualquier divisa convertible, éstas ingresan a nuestra economía a través del BCV, se venden al Instituto emisor, justamente, para dar apoyo y fortaleza a nuestro signo monetario, el bolívar. 

Al madurismo le encanta inventarse teorías y conceptos sin sustento, ligeras, irresponsables, que de una vez salen a aplaudir y difundir las focas del tuiter o los dos o tres comentaristas que le quedan, o para los programas de animación. Así han sido todos sus planes económicos, sus propias teorías para “acabar” con la inflación, “subir en un millón la producción de petróleo”, así fue la estafa del “petro”, ahora sigue manipulando, tirando una carnada al pueblo, “les daré medio petro”, dice maduro, asumiendo una pose grandilocuente, mientras se burla de un pueblo que no puede ir al mercado a comprar un “petro” de huevos, o leche o carne.

Pero maduro revela sus verdaderas convicciones cuando se refiere a los “petrodólares del Estado”, la forma despectiva o peyorativa como los agentes del mercado se refieren a la renta petrolera controlada por el Estado. Utiliza los términos y códigos de los que siempre han propugnado la apertura petrolera y rechazan el hecho de que el Estado se reserve la actividad, capte el ingreso petrolero para regular la economía de acuerdo al interés nacional.

Al despreciar y acabar con la renta petrolera como lo ha hecho, maduro ha prometido “superar el modelo rentista petrolero”, sólo que pretende hacerlo con más capitalismo, un modelo más extractivista que nunca, depredando nuestros recursos minerales en el Arco Minero, convirtiendo a nuestros jóvenes en “mineros” de “bitcoin” o en traficantes de cualquier cosa. 

Cuando maduro saluda que la “autorregulación de la economía ha aparecido”, reconoce y acepta un hecho que es una verdad gigantesca: nuestra economía está en manos del mercado especulativo. El Estado cedió en sus facultades regulatorias. Estamos sufriendo las consecuencias del desarrollo de un paquetazo neoliberal nunca visto en el país, una política de choque o “shock” económico, cualquier cosa que hubiese sucedido en el pasado palidece ante la entrega de nuestra soberanía económica.

Es por ésto, por diseño, que el bolívar se ha depreciado al punto de no valer nada, porque de esa manera el salario, el “costo laboral” como dicen los técnicos en su jerga, es casi cero, no hay prestaciones, no hay “carga” para el sector privado que viene a comprar a precios de gallina flaca los activos productivos que aún quedan en el país; son parte de las “condiciones” creadas por el madurismo para favorecer la acumulación de capitales, ahora en manos de “su” propio grupo económico, con el cual se mantiene en el poder.

La dolarización de facto, ha avanzado con la venia del gobierno, no hay bolívares, no existen físicamente bolívares para atender las necesidades de intercambio; los precios y servicios se han fijado de facto en dólares, de manera abierta, el mejor ejemplo de ello, son los “bodegones” de maduro, todo se fija en dólares, menos el salario. Pero el problema sigue allí, no hay producción, ni de petróleo, ni de alimentos, ni manufactura, ni las empresas básicas, sólo saquean el Arco Minero y el erario público. 

La dolarización de la economía sólo favorece a la cúpula corrupta del madurismo, ellos se han apropiado del país, de todos las empresas y negocios, lo hacen con los mismos dólares que roban al Estado, en PDVSA, en las importaciones, Cajas Clap, el Oro del Arco Minero, etc. Es un carrusel de corrupción y apropiación del país. maduro gobierna para esta élite, una élite antinacional, entreguista, corrupta y violenta.

El PSUV calla, allí se hace “lo que diga maduro”, la Constituyente sólo aplaude, una dirigencia malandra, que se burla todos los días del pueblo, que a veces parecieran estar bajo los efectos de las drogas, que le echa en cara al ciudadano sus groseros privilegios, que se ha apropiado de las instituciones y bienes del Estado, “que hacen lo que les da la gana”. 

El silencio inexplicable de las otrora voces combativas, políticos, pensadores, periodistas, entrevistadores de garra, la conciencia de un país que se extingue, que sucumbe al poder, arroja un manto de impunidad frente a este desastre, permite que todo “suceda en silencio”. Este silencio e indiferencia también marca el fin de una época, serán otras voces, otros líderes, otra conciencia, la que se ponga al frente de un pueblo que ha sido dejado sólo en su tragedia. Todo lo que va a suceder, tiene su tiempo.