Se profundiza la crisis: ¿Por qué no hay gasolina en Venezuela? Y la salida de “Rosneft”

El mundo sigue sacudido por la pandemia del coronavirus. Para el 28 de marzo, el número de casos a nivel global llegó a 685.000 personas, con una cifra de más de 32.182 fallecidos. El COVID-19 ha golpeado fuertemente a los países industrializados, tanto en Asia, Europa y Norteamérica. En consecuencia, la economía mundial se ha desplomado, al punto que el Fondo Monetario Internacional (FMI), ha declarado que hemos entrado en un período de recesión mundial. Todo esto sucede a pesar de las grandes cantidades de auxilios financieros que han sido aprobadas por las autoridades de los países afectados para paliar el impacto económico de la pandemia. Igualmente, el hecho de que cerca de 3.000 millones de personas en el mundo están afectados por las crecientes medidas de restricción de movimientos, cuarentenas y suspensión de vuelos aéreos y cruces de fronteras.

La economía real, el sector industrial, manufactura, cadenas de suministro y las actividades comerciales se han visto afectadas por cierres y restricciones, lo cual, no solo se refleja en el desplome de los mercados bursátiles del planeta, sino en el colapso del precio del petróleo, hasta niveles cercanos a los 20 dólares por barril, lo que significa un desplome del 48% en tan solo un mes.

Los fundamentos del mercado petrolero se han visto afectados dramáticamente, tanto por los efectos del COVID-19, como por la guerra de precios desatada entre la Federación Rusa y el Reino de Arabia Saudita. El desarrollo de estos elementos, lo explico en detalle en mi Boletín Petrolero Semanal, al cual te invito a consultar en mi blog, y a suscribirte, para recibirlo directamente (disponible en inglés y en español), puesto que el tema petrolero es crucial para entender nuestra situación y perspectivas hacia el futuro.

Venezuela sigue en el caos generado por el gobierno de nicolás maduro que, en estos 7 años de pésima gestión plagada de desaciertos, arbitrariedades e incapacidades, ha llevado a nuestro país a una situación de extrema debilidad y vulnerabilidad, no solo en el ámbito económico, fundamentalmente por la destrucción de nuestra empresa petrolera, sino también en el político y social, además de un éxodo sin precedente de 4.7 millones de venezolanos en los últimos años.  El país está en las peores condiciones posibles para enfrentar esta crisis, y el único responsable es maduro.

La salida de “Rosneft”.

Rosneft, la principal empresa petrolera rusa, se fue del país. Esa es la realidad, independientemente de los “tuits” del embajador ruso en Venezuela.

Esta empresa, una de las más importantes del mundo en el sector, ha salido del país presionando por el alto costo político y económico que para ellos que ha significado mantenerse operando con el gobierno de maduro. A pesar de haber obtenido ventajas de todo tipo en el país, como eliminación de impuestos y asignaciones ilegales de mayor participación en las empresas mixtas existentes a costa de PDVSA, el gigante ruso no ha encontrado en Venezuela con quien trabajar. No tienen contraparte, ni interlocutores que los acompañen en el esfuerzo que ellos han hecho para mantener y aumentar la producción. No les ha valido la pena todas las ventajas obtenidas en Venezuela ante la disfuncionalidad de PDVSA y del gobierno, así como las restricciones internacionales derivadas de las sanciones norteamericanas.  Sale del juego Rosneft y con ella, su CEO, Igor Sechin, el aliado más importante de Venezuela dentro del gobierno de Vladimir Putin. Pero más allá de las motivaciones de la empresa rusa, cuyo 40% está en manos de inversionistas privados, entre ellos, ingleses y cataríes e, independientemente de lo que ellos decidan hacer en Moscú con la empresa a la cual Rosneft le cede sus negocios en Venezuela, lo primero que hay que señalar es que esa actuación es contraria a nuestra ley, específicamente, a la Ley Orgánica de Hidrocarburos.

Cualquier cambio de propietarios o composición accionaria de las empresas mixtas que operan en el país, debe ser aprobado en primera instancia por el Ejecutivo Nacional y, luego por la Asamblea Nacional. Es decir, Rosneft no puede “trasladar o transferir” sus activos y la autorización otorgada por el Estado venezolano para operar EN CONJUNTO con PDVSA bajo la figura de Empresas Mixtas, sobre actividades que ESTÁN RESERVADAS AL ESTADO POR LA CONSTITUCIÓN, sin la debida autorización del Ejecutivo Nacional y con posterioridad, de la Asamblea Nacional. Esto es así y se trata de la LEY.

El legislador, cuando estableció esta “condición sine qua non” en la Ley Orgánica de los Hidrocarburos, protegía a la República de que decisiones de cualquier entidad privada, nacional o internacional, afectaran o pusieran en peligro la SOBERANÍA y la continuidad operacional de la industria petrolera en el país. Por otra parte, protegía a la República de que nuestra principal industria, producto de transacciones entre privados, quedara en manos de entidades que no tuviesen la capacidad técnica o tuviese intereses distintos a los establecidos en nuestra Constitución, producto de acuerdos entre privados. La operación de Rosneft de transferir sus activos y operaciones a una entidad del gobierno ruso es análoga a que “Chevron” transfiriera sus acciones al Departamento del Tesoro o al Departamento de Estado norteamericanos, o que, cualquier socio privado de PDVSA transfiriera sus activos y operaciones a un fondo especulativo, a una empresa de alimentos o lo que sea. En todo caso, SIEMPRE debe ser aprobado por el Ejecutivo Nacional y la Asamblea Nacional, porque además, el Estado venezolano, debe velar por el interés nacional y verificar lo que se está transfiriendo. En ningún caso, ni Rosneft, ni ninguna otra empresa socia de PDVSA, puede transferir ni vender, por ejemplo, las reservas de petróleo y gas con las que operaba en el país, ya que ellas SON PROPIEDAD del Estado venezolano, mientras estén en el subsuelo y solo cuando se realiza su producción, previo pago de la regalía correspondiente, es que, el privado puede disponer del volumen equivalente a su participación en la empresa mixta.

Rosneft está actuando como si pudieran hacer en Venezuela “lo que les da la gana”, se están saltando, como ya es costumbre en este gobierno, nuestras leyes y nuestra soberanía en el manejo de nuestros asuntos. Pero nadie del gobierno dice nada.

¿Por qué no hay gasolina en Venezuela?

Este es solo un ejemplo de cómo el mal manejo del sector petrolero durante el gobierno de maduro tiene consecuencias directas para la población venezolana, más aún, cuando el país ya presenta casos de personas contaminadas por coronavirus, aunque no se sepa de manera cierta cuál ha sido el impacto del virus en la población, puesto que el gobierno ha desmantelado los mecanismos de información sanitaria, incluyendo el Boletín de Epidemiología del Ministerio de Salud. Pero la realidad es que NO HAY GASOLINA, a pesar de que la demanda interna ha caído de 650 MBD EN 2014 a solo 120 MBD producto de la caída acumulada 63% del PIB y aunque al gobierno el virus le ha permitido restringir el tránsito a nivel nacional, aún así, no puede abastecer la poca demanda de combustible.

La razón por la que no hay combustible radica, fundamentalmente, en el colapso de nuestro sistema de refinación nacional. Este ha sido el resultado de las sucesivas purgas, persecuciones y detenciones de gerentes y trabajadores de la industria petrolera, iniciadas por el gobierno a partir de 2014, en su afán de control de PDVSA. Además de ello, desde dicho año, el gobierno de maduro ha nombrado 7 juntas directivas en PDVSA, colocando como responsable de los procesos medulares de la misma, a personal sin conocimiento, sin capacidad o sin posibilidades de tomar decisiones o contar con los recursos para mantener operaciones. Esto es lo que ha afectado al sistema de refinación, lo mismo que a las áreas de producción de petróleo y de gas en el país.

Es importante siempre ir a los números o a las evidencias para sostener una argumentación y poder entender la profundidad del daño provocado por maduro a PDVSA y, en consecuencia, al país.

El sistema de refinación venezolano, tiene una capacidad instalada de 1.303.00 barriles día de petróleo y está conformado por 3 grandes refinerías, además de las pequeñas refinerías de Bajo Grande y San Roque. El Complejo Refinador Paraguaná (CRP), conformado por Amuay y Cardón, ubicado en el estado Falcón, llamado “El Coloso de Paraguaná”, con una capacidad nominal instalada de 1.000.076 barriles día de petróleo; la Refinería de El Palito, ubicada en Puerto Cabello, estado Carabobo, con una capacidad nominal instalada de 140.000 barriles día de petróleo; y la Refinería de Puerto La Cruz, localizada al norte del estado Anzoátegui, con una capacidad nominal instalada de  187.000 barriles día de petróleo. Al cierre de 2013, nuestro circuito refinador nacional produjo 1.127.000 barriles día de productos refinados; de ellos, 302.000 de gasolina, 270.000 de diésel, además de 555.000 barriles día de otros productos, como querosén, turbo combustibles y jet, naftas y alquilatos, “fuel oil” de bajo azufre y alto azufre, desalado, asfaltos, aceites, lubricantes y grasas, consumos propios y otros. 

Además, junto a nuestras plantas criogénicas en el oriente, el sistema refinador era capaz de producir 91.000 barriles día de gas licuado de petróleo, vale decir, el GLP para las bombonas de uso doméstico. Al cierre de ese mismo año -que fue el cierre del último año de mi gestión al frente de PDVSA- el mercado interno, esto es la demanda de combustible dentro del país, era de 548.000 barriles día, de los que, 299.000 era gasolina y 249.000 era diésel. Nuestra producción abastecía plenamente al mercado interno y todavía se exportaban productos al mercado internacional, lo cual se complementaba con la producción de nuestras refinerías en El Caribe o del circuito refinador de CITGO.

Pero más allá de los números que se pueden consultar en nuestros estados financieros auditados por KPMG, una realidad constatable por los ciudadanos, es que, luego de derrotado el sabotaje petrolero y durante todos los años de nuestra gestión al frente de la empresa, NUNCA tuvimos escasez de combustible. Nuestro sistema refinador estaba operando a su máxima capacidad e incluso exportábamos, como ya indicamos.

La situación, sin embargo, hoy día, es que, la Refinería de Puerto La Cruz está parada, la Refinería de El Palito también lo está y el CRP solo opera a un 10% de su capacidad. Por otra parte, PDVSA ha perdido el control de CITGO, también el de nuestra refinería en Cuba, al ceder el gobierno venezolano la participación de PDVSA a CUPET, así como se perdió nuestra participación en la Refinería en Jamaica (PETROJAM) y lo mismo sucedió en la de REFIDONSA en República Dominicana, y se canceló nuestro acuerdo de operación de la refinería ISLA en Curazao. 

Las refinerías en el país están paralizadas, fundamentalmente, porque a partir del control de maduro sobre PDVSA y la designación como vicepresidentes de Finanzas de la empresa, a sus más cercanos colaboradores, Erick Malpica Flores y Simón Zerpa, el gobierno comenzó a negar, bloquear y DESVIAR los recursos requeridos por el circuito refinador para sus operaciones. 

Nuevamente, quisiera indicar que, AL CIERRE DE 2013, se dispusieron de 4.216.000 millones de dólares para los costos, gastos, mantenimiento, operaciones e inversiones de nuestro sistema de refinación.  Así mismo, en nuestro período al frente de PDVSA, entre 2004-2013, se invirtieron por los mismos conceptos 25.484 millones de dólares, sin incluir los desembolsos para los grandes proyectos de adecuación de refinerías del sistema refinador, como el Proyecto de Conversión Profunda de la Refinería de Puerto La Cruz, que permitiría utilizar, por primera vez, nuestra tecnología HDH

Pero ahora NO HAY NÚMEROS DE NUESTRA INDUSTRIA PETROLERA, el único testimonio que tenemos de lo que allí pasó con los recursos, fueron las últimas palabras de un Eulogio Del Pino desesperado, el día antes de su detención, en diciembre de 2017, a través de un video, donde decía que los recursos requeridos para las operaciones de PDVSA, habían sido negados y desviados por el gobierno de maduro. 

Otro factor que ha influido en el colapso operacional de nuestra refinería, es que maduro desplazó o metió presos a nuestros gerentes del sector refinación. Pero estos no son cualquiera, se removió y se encarceló a los ingenieros más preparados y con más experiencia en la operación de nuestro sistema de refinación nacional, quienes no solo tienen en su haber el mérito de haberlo recuperado después de que fuera dañado, detenido y cerrado durante el sabotaje petrolero, sino que, fueron los responsables de mantener arriba nuestras operaciones en todas las difíciles circunstancias que nos tocó superar, durante nuestro período de gestión. Solo para poner dos casos, el señor Iván Hernández y el ingeniero Jesús Luongo, BALUARTES del rescate del CRP, y probablemente, los mejores gerentes que hemos tenido en nuestra historia al frente del sistema refinador venezolano, están hoy día fuera de PDVSA, víctimas de las retaliaciones y persecuciones internas conducidas por maduro, acusados de “ser ramiristas”, es decir, chavistas. Al primero, lo sacaron insinuando que era “un conspirador”; y al segundo, lo hicieron preso y lo está aún, sin juicio y derecho a la defensa, porque se opuso a la firma de los contratos leoninos para el país, impulsados por Delcy Rodríguez, miembro en aquel momento de la Junta Directiva de PDVSA, otorgados a un conocido empresario del madurismo, para que éste a su vez, se hiciera cargo del pago de la defensa de los sobrinos Flores, en Nueva York. El resto de los gerentes, altamente calificados, que tuvimos en nuestro período al frente del sistema de refinación nacional, han sido desplazados y sustituidos por personas que no tienen ni la capacidad ni el conocimiento para operar estos gigantescos complejos de refinación.

maduro, adicionalmente, ha colocado como responsables del sector refinación en las sucesivas juntas directivas de su periodo,  a personas sin ningún tipo de conocimiento ni liderazgo entre los obreros, que además representan los intereses de los distintos grupos de poder que hay en el madurismo. Con la militarización de la empresa, a partir de 2017, esta situación lo que hizo fue agravarse, cuando maduro en un acto de absoluta irresponsabilidad comenzó a impulsar un mal llamado “control obrero”, donde básicamente, se hacían asambleas para decidir entre los afectos al madurismo, quién debía estar al frente de las distintas responsabilidades del sistema refinador, instalaciones industriales de alta complejidad técnica y operacional. Ello es equivalente a hacer una encuesta en un avión en vuelo, para decidir quién entre los pasajeros debe ser el piloto.

Escuché con preocupación a un viejo amigo, hoy todavía ministro de maduro, argumentando que la falta de gasolina es culpa de las sanciones norteamericanas. Estas, sin duda, afectan, pero no es verdad que son las responsables de la situación de escasez actual porque si nuestro sistema refinador estuviese operando, el gobierno no necesitaría importar gasolina. Pero además, habría que preguntarse, ¿por qué Cuba e Irán, países completamente bloqueados y sancionados por los EEUU, sí tienen gasolina? La respuesta es sencilla: porque tienen gobierno responsable y preocupado de que estos sectores del país funcionen.

¡No, querido amigo, los errores, la irresponsabilidad e incapacidad de maduro en la conducción de PDVSA, tienen sus consecuencias y las está pagando caro el pueblo de Venezuela!

Comentario final 

El país se encuentra en una dinámica política, económica y social de caos permanente, donde no hay instituciones ni institucionalidad, donde el gobierno ha sido responsable de DESMONTAR el marco legal y constitucional que rige los destinos de Venezuela. ¡Estamos, como nunca antes, en una situación de debilidad y fraccionamiento, muy peligrosa, que abre las puertas a cualquier desenlace violento de la crisis! Un país donde la industria petrolera fue ANIQUILADA por el gobierno; donde NO se respetan los Derechos Humanos; del que han salido 4,7 millones de venezolanos; donde la indolencia de sus gobernantes es patética; donde, tanto el gobierno como la oposición, han perdido su soberanía política; un país donde un satélite se sale de su órbita y no pasa nada; donde nada funciona; donde no hay gasolina; donde no hay comida, donde muere gente a diario por falta de atención médica, de alimentos, de seguridad; donde el presidente de la República, el presidente del Tribunal Supremo de Justicia, el ministro de la Defensa y otro grupo de altos funcionarios, tienen sobre su cabeza un precio, además, de sanciones impuestas por los EEUU.

El gobierno está más aislado en el ámbito internacional que nunca, nadie sale en su defensa, ningún gobierno dice nada ante un hecho tan grave. maduro utiliza su última alocución para arremeter contra el General Cliver Alcalá, hablar de “brujas” en Maracaibo y acusar a este General, de ser un criminal. Esto, sin pasarle por su mente estrecha, el hecho de que, con su alocución, lo que hace es confirmar las acusaciones del Departamento de Justicia, en las cuales, él y su gobierno, también son señalados.

Nunca antes habíamos llegado a una situación como esta, lo que está sucediendo hoy día, es producto, entre otras cosas, de una terrible falta de legitimidad del gobierno y de una política internacional plagada de insultos; una “política de carritos chocones”, como se lo dije una vez a Delcy Rodríguez, cuando era canciller, una política que se hace por “tuiter”, pensando que no tendrá consecuencias.

 Por otra parte, la oposición llama a conformar un gobierno de transición, pero “sin bajarle dos” a su intolerancia, son tan intolerantes como maduro, ni entender que la gobernabilidad del país, pasa por contar con el chavismo (que no es el madurismo) como fuerza política y social; por preservar nuestra industria petrolera y nuestra soberanía. Hoy, la propuesta de una Junta Patriótica, soberana, popular y apegada a la Constitución y a nuestras leyes, cobra más vigencia que nunca, esta será la única posibilidad de evitar una salida cruenta a esta crisis política, y recuperar la posibilidad de que nosotros mismos seamos capaces de resolver nuestros propios asuntos, iniciar la reconstrucción de nuestro país.

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