Rafael Ramírez: “Defender a Maduro no es defender a Chávez” – Entrevista Crónica

Rafael Ramírez se desempeñó en varios roles simultáneos durante más de doce años en Venezuela. Fue el poderoso ministro de Petróleo del ex presidente Hugo Chávez. Al mismo tiempo que dirigía el destino de PDVSA, la empresa petrolera estatal, estaba al mando de la comisión venezolana-cubana, clave para las estratégicas relaciones bilaterales. Era también el responsable de varias misiones, el nombre con que bautizaron a los programas sociales que aseguraban la llegada de educación, vivienda, salud a los sectores populares y que constituían la estructura vital del chavismo.

Exiliado en Europa luego de su pelea con Maduro, quien lo acusa de corrupción y ha pedido su extradición, habló en exclusiva con cronica.com.ar. A los 57 años, Ramírez denuncia en el mismo tono que Bachelet las violaciones a los derechos humanos. «Es una política de Estado de Maduro», dice. También asegura que Alberto Fernández hizo lo correcto en apoyar el informe y habla de los que han criticado la postura presidencial. «Hay mucha gente en la Argentina, en la izquierda, que cree que defender a Maduro es defender a Chávez y no es así. A ellos yo les digo que, si revisan los hechos objetivos, el gobierno de Maduro es un mal gobierno de derecha. Todo lo que ha hecho es desmontar el sistema de garantías sociales y económicas del presidente Chávez».

«HAY MUCHA GENTE EN LA ARGENTINA, EN LA IZQUIERDA, QUE CREE QUE DEFENDER A MADURO ES DEFENDER A CHÁVEZ Y NO ES ASÍ».

-Crónica: ¿Qué opina sobre el contenido del informe Bachelet?

-Rafael RamírezLo primero que hay que decir es que son dos informes. Uno, que ha emitido la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, como alta comisionada para los derechos humanos, y otro el de la Misión Internacional Independiente de la Comisión de Derechos Humanos de la ONU. La diferencia entre ambas es que este último es sólo dedicado a Venezuela. Son 443 páginas de un relato sobre el terror y puede abrir la intervención de la corte Penal Internacional de Justicia. Prueba lo que también he denunciado: el gobierno de Nicolás Maduro ha convertido la violación de los derechos humanos en una política de Estado.

«EL GOBIERNO DE NICOLÁS MADURO HA CONVERTIDO LA VIOLACIÓN DE LOS DERECHOS HUMANOS EN UNA POLÍTICA DE ESTADO».

-C: ¿Cuál considera que es la situación más grave?

-R.R: El informe hace una división correcta. Una es la represión política sobre objetivos definidos y la he vivido yo en carne propia. Conozco más de 100 casos de trabajadores y gerentes de PDVSA presos por más de cinco años sin acusaciones. También hay muchos militares chavistas presos. Quiero remarcar esto, porque Maduro ha sido muy cruel en el trato a los chavistas. A nadie le importa, porque a la propaganda de la derecha no le interesan. Como el caso del general Miguel Rodríguez Torres, jefe de Inteligencia de Chávez, que está detenido y su vida corre peligro.

-C: ¿Cuál es el otro tipo de represión?

-R.R: Una horrible, la que se ejerce contra el pueblo. A través de las fuerzas de seguridad creadas por el gobierno de Maduro. En el informe de Bachelet se identifican 5.400 ejecuciones extrajudiciales, pero la Comisión Internacional -en base a Información del Ministerio del Interior- habla de 15.000 entre 2014 y 2018. Es un mecanismo de control social sobre la base social del chavismo.

Correcta postura argentina

-C: El oficialismo argentino está dividido ante el informe, usted ha tenido una estrecha relación con muchos de ellos, ¿qué piensa de estas posiciones?

-R.R: He visto alguna de las reacciones internas en la Argentina. No me gusta meterme en ningún asunto interno, pero debo decir que la posición del presidente Alberto Fernández es correcta. La Argentina no puede, por ningún cálculo político, convalidar ningún tipo de violación a los derechos humanos. Digo la Argentina porque me acuerdo del Nunca Más. Encuentro similitudes, no sólo porque los torturadores eran unos sádicos, sino que había un aparato estatal montado para que eso sea posible. Es lo que está sucediendo allá.

-C: ¿Usted compara la presidencia de Maduro con la dictadura cívico-militar argentina?

-R.R: Lo único que quiero decir es que uno espera que el pueblo argentino sea mucho más sensible a cualquier violación a los derechos humanos por todo lo que sufrió. Es decir no puede haber torturados buenos y torturados malos. La tortura es despreciable, igual que las ejecuciones extrajudiciales. La dictadura argentina tuvo una magnitud masiva, 30.000 desaparecidos, pero acá estamos hablando de 15.000 jóvenes venezolanos ejecutados de manera extrajudicial. Simplemente me llama la atención la postura de mucha gente, a quien conozco, contra la posición del presidente Fernández.

«UNO ESPERA QUE EL PUEBLO ARGENTINO SEA MUCHO MÁS SENSIBLE A CUALQUIER VIOLACIÓN A LOS DERECHOS HUMANOS POR TODO LO QUE SUFRIÓ».

-C: ¿Por qué cree que apoyan a Maduro?

-R.R: Hay mucha gente en la Argentina, en la izquierda, que cree que defender a Maduro es defender a Chávez, y no es así. A ellos yo les digo que si revisan los hechos objetivos el gobierno de Maduro es un mal gobierno de derecha. Todo lo que ha hecho es desmontar el sistema de garantías sociales y económicas del presidente Chávez. Ahora están en marcha un paquetazo de derecha peor que el de Macri. Creen que están defendiendo la revolución y no es así.

“El entramado social ya no existe”

-C: Pero fue Chávez el que eligió a Maduro como su sucesor….

-R.R: Cuando Chávez nos dijo que apoyemos a Maduro, no pensaba morir. Los cubanos no le dijeron que moriría, sus médicos nunca le explicaron su gravedad. Siempre pensó que iba a una segunda operación y volvía. Entonces no fue que dejó a Maduro para que lo reemplazara. Nunca lo hubiera hecho así. Yo lo vi desde La Habana hasta su último día en Caracas. Pero nadie pensó que Maduro iba a cambiar radicalmente la política económica y terminar con los planes sociales.

-C: Me da un ejemplo.

-R.R: Lo más icónico es que terminó con la industria petrolera. Yo dejé PDVSA, en 2014, produciendo tres millones de barriles de petróleo por día hoy son 340 mil. Para Venezuela, un país altamente dependiente del petróleo, eso significó un colapso. Maduro aprobó el jueves una ley que revierte todo lo que logramos con Chávez, una ley anticonstitucional para privatizar lo que queda de las empresas del Estado.

-C: ¿Cuál es la situación de los programas sociales del chavismo?

-R.R: Todo lo que fue el entramado de ayuda social no existe. Estuve al frente de la Misión Barrio Adentro, que garantizaba la llegada de la salud en los sectores más pobres, de la educación media, de la vivienda con 300 mil viviendas en dos años. Nada de eso existe. Solo hay pobreza.

-C: Barrio Adentro es la misión de médicos cubanos, ¿Cuba está al tanto de lo que denuncia?

-R.R: Cuba tomó una decisión de oportunismo político para apoyar a Maduro, pero sabe que todo se ha venido abajo.

-C: ¿Lo que está diciendo es que Maduro extinguió la herencia de Chávez?

-R.R: No solo que la extinguió, Maduro traicionó la herencia de Chávez.

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