Rafael Ramírez exige a Maduro Fe de Vida de Eulogio Del Pino y los otros presos de PDVSA y la FANB

Sumarios

  • El dirigente chavista denuncia que los trabajadores de PDVSA están presos en condiciones de aislamiento y son “chivos expiatorios” para justificar la entrega de la industria petrolera.
  • Ramírez demanda la renuncia del fiscal Tarek William Saab por ser cómplice de una masiva violación de derechos humanos y cuestiona a las ONGs de DDHH que solo defienden a los presos opositores y callan cuando se trata de chavistas y militares.

Caracas, 18 de diciembre de 2018.-El ex ministro de Petróleo y dirigente chavista, Rafael Ramírez exige al gobierno de Nicolás Maduro y, sobre todo, al fiscal Tarek William Saab información inmediata y confiable sobre el estado de salud del ex presidente de PDVSA, Eulogio del Pino, y el resto de los trabajadores petroleros y efectivos militares presos en las cárceles venezolanas.

Ramírez denuncia que después de la negligencia manifiesta que causó la muerte del ex ministro Nelson Martínez, ahora es urgente conocer qué está pasando con el resto de los “secuestrados políticos” que tiene el gobierno madurista, especialmente los trabajadores de PDVSA, quienes han sido objeto de la persecución más inclemente.

Ha trascendido que el ex presidente de PDVSA, Eulogio del Pino, preso desde hace más de un año sin pruebas, juicio justo y debido proceso, también tiene problemas de salud, por lo que hay que evitar que le ocurra lo mismo que a Nelson Martínez.

Ramírez sostiene que ambos ex funcionarios fueron utilizados como “chivos expiatorios” para justificar la corrupción del madurismo y la destrucción inducida de PDVSA para entregarla a intereses multinacionales.

El ex ministro Nelson Martínez murió, porque el gobierno de Nicolás Maduro y su fiscal no ordenaron que se le prestara la atención médica urgente que necesitaba. “Ellos sabían que Nelson tenía una condición cardíaca grave y, sin embargo, solo lo llevaron al Hospital Militar cuando ya su situación era crítica e irrecuperable. Lo tuvieron un año secuestrado sin los cuidados médicos a los que tenía derecho”, insiste el dirigente chavista.

Ramírez insiste en que existe un clima generalizado de terror en el país, por lo que, desde el exilio, considera que es indispensable levantar la voz para salvar la vidas “de estos compañeros presos, y que hoy están en manos de un gobierno especialmente cruel, cuyo objetivo es acabar con el verdadero chavismo, que vive en el corazón del pueblo, antes que con la oposición”.

El ex alto funcionario de Hugo Chávez, lamenta la muerte de Martínez en un calabozo del Dgcim, pero también demanda que se brinde información confiable sobre el estado de salud y las condiciones de los trabajadores de PDVSA que están presos con acusaciones infundadas, sin debido proceso ni derecho a la defensa.

El dirigente insiste en que el fiscal Tarek William Saab debe renunciar a su cargo, porque durante su gestión al frente del Ministerio Público ya han muerto cinco prisioneros bajo custodia del gobierno, y es su responsabilidad directa garantizar el respeto de los derechos de las personas privadas de libertad.

“Nelson Martínez se convirtió en uno de los ‘trofeos’ más preciados de Maduro y su fiscal, en la vendetta irracional de ambos en contra de PDVSA, producto de la cual, más de 100 trabajadores están secuestrados en las prisiones del gobierno, sin derecho a la defensa, sus derechos constitucionales violados, en una situación de aislamiento y maltrato que nadie merece. Otros muchos hemos sido perseguidos con saña, y la empresa está destrozada”, asegura.

Igualmente, Ramírez cuestiona a las organizaciones de Derechos Humanos que solo se ocupan de defender a los presos políticos de la oposición, pero callan frente a la represión y el maltrato que padecen los secuestrados políticos del chavismo y de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

Además, el ex alto funcionario de Chávez critica también a dirigentes del PSUV que son incapaces de levantar sus voces no solo para cuestionar la injusticia de estas detenciones, sino para enfrentar las políticas hambreadoras de Maduro, que han destruído los logros que en la lucha contra la pobreza se conquistaron durante los gobiernos del comandante Hugo Chávez Frías.

“La saña de Maduro no es solo en mi contra, es en contra de los trabajadores de PDVSA. Él necesita barrer al Chavismo de la empresa, aterrorizarla, para luego hacer con ella lo que le dé la gana. Ellos tienen una visión distinta a la nuestra; con Maduro en el poder no puede existir la PDVSA de Chávez, la del pueblo”, advierte Ramírez.

En su artículo semanal, Rafael Ramírez resalta la figura de Nelson Martínez como un gerente de elevada formación y compromiso con el país. Durante el sabotaje petrolero de 2002 y 2003, Martínez fue uno de los ejecutivos de PDVSA que trabajó activamente para enfrentar la estrategia golpista de la llamada “meritocracia”, con mucha determinación y valor.

Ramírez recuerda a Martínez como un hombre de origen humilde y tenaz, que se levantó con esfuerzo hasta ocupar posiciones destacadas en la industria petrolera por mérito verdadero. “El ensañamiento contra Nelson fue brutal, cruel, así como, contra el resto de trabajadores de PDVSA. Sufren maltratos, aislamiento, se violan sus derechos constitucionales, no les importa que mueran en cautiverio, no son capaces de obtener ningún beneficio procesal, así tengan enfermedades crónicas o críticas, así intenten suicidarse, son secuestrados políticos, presos políticos Chavistas, acusados de corrupción, porque el madurismo no puede admitir que existe un chavismo chavista que le hace frente, que no está dispuesto a cumplir su programa de entrega”.

“Nelson murió porque lo dejaron morir en cautiverio, lo mataron porque sabiendo que era un hombre con una condición cardíaca compleja, condición que sus familiares y abogados alertaron una y otra vez a la Fiscalía, porque si “le hubiese dado la gana” a Maduro le hubiesen dado casa por cárcel, como ha hecho con decenas de opositores en sus negociaciones políticas, a Nelson lo MATARON porque una vez que se infectó su dispositivo cardíaco y le colapsaron órganos vitales, sólo entonces, lo trasladaron al Hospital Militar, no le suministraron antibióticos, no permitieron que sus médicos lo vieran a pesar de los ruegos de la familia, no le completaron las diálisis, cuando entra en coma, los familiares pidieron llevarlo a casa a que muriera allí y no quisieron. Actuaron inhumanamente, cruelmente.”, insiste Ramírez.

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