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El “punto de no retorno” al socialismo y el imperio de la mediocridad

La mediocridad juega un papel importante en la restauración de lo pasado. Un hombre mediocre lo es moralmente, no lo es porque efectivamente lo sea física e intelectualmente, sino porque es incapaz de reconocerse como tal y por lo tanto de luchar en contra de superar esa situación, lo es porque se cree infalible, “concluido”, se considera sin tacha, protegido contra la crítica y de la rectificación. Cuando un funcionario del gobierno de Maduro (él incluido) reconoce errores y habla de críticas y autocríticas siempre lo hace en plural, “debemos reconocer nuestros errores y aceptar críticas”; es decir, una responsabilidad concreta, una falla que es personal la distribuyen entre muchos a fin de conservar la imagen de que ellos no se equivocan, que cuando se equivocan es porque nos equivocamos todos. No obstante lo normal en ellos es conservar su imagen de impolutos culpando de sus faltas y errores al otro, a lo otro o a los otros…, es lo que esta sarta de mediocres está haciendo ahora con Chávez y con el socialismo (por ejemplo, el renegado Jesús Farías llama al socialismo “un salto al vacío”, y nadie dice nada), culpando a uno y al otro del fracaso de la economía y la ruina sostenida del país.

Con este proceso de privatizaciones, ya oficial, de empresas con valor estratégico del Estado, nos acercamos más al punto de “no retorno”, pero a la ruta del socialismo. Cada vez será más difícil recuperar los avances hechos por Chávez, físicos y morales. El impulso de la propiedad social y las empresas socialistas, el desarrollo de infraestructuras de servicio público, el sistema de salud pública, de educación, y los cambios espirituales que se produjeron en su pueblo, la camaradería, el estudio, el entusiasmo por cambiar cosas, el espíritu de servicio; el mismo pueblo que lo acompañó hasta su tumba ahora quedó sentado en el baúl, perplejo, abatido.

Como dijimos en una nota anterior, ningún inversionista mete dinero en una empresa de Estado sin una garantía o una ventaja extraordinaria, si su inversión en la CANTV, por ejemplo, no es redituable. Detrás de ese 5 o 10 % de participación accionaria hay más, y esto tiene que ver con el control operativo de dichas empresas, con quién tendrá el poder de decisión sobre sus políticas comerciales. En el tiempo, seguro pasarán a ser empresas privadas. El capitalismo es como un virus agresivo que lo contamina todo, que corrompe con facilidad la conciencia de cualquier burócrata distraído, sin formación política –de este gobierno o de cualquier otro –,por eso no hay que cederles espacios en lo público, ni creer en su buena voluntad; al contrario, hay que quitarle espacios, sobre todo en el manejo de empresas estratégicas, como la telefónica, electricidad, la petrolera y las empresas de Guayana, como lo hizo Chávez. Pero, esto lo sabe el gobierno.

Para seguir con Chávez, esta llamada “apertura” de las empresas públicas significa la “retrogradación” al pasado adeco copeyano, a un estado primitivo de dependencia, la regresión de aquello que, con Chávez al mando, fue un verdadero impulso revolucionario hacia la soberanía y el socialismo. Es decir, ahora vivimos la caída de la “temperatura” de la revolución hasta su congelación definitiva. – Mientras el control de la economía esté en manos de los privados y del capitalismo, no hay esperanzas para el socialismo y para la independencia; con capitalistas mandando sobre nuestros recursos materiales y humanos el resto de la sociedad se corrompe, de egoísmo, de oportunismo; ¡deslealtad y traición por todas partes! (que es lo de ahora).

Cada vez más nos acercamos al “punto de no retorno” al socialismo, El madurismo está cumpliendo con su tarea de acabar con Chávez y con el socialismo, vaciándolos de contenido, para luego destripar los carapachos como chicharras secas.

Sin embargo nosotros no creemos que en este momento el tránsito hacia el capitalismo sea el problema más serio que tenemos los chavistas revolucionarios que nos oponemos a la restauración de la cuarta. El problema está en cómo develar y denunciar la labor de zapa del madurismo que socava las bases espirituales del chavismo y del socialismo, necesitamos convencer a la gente común que ese discurso, cuando Maduro habla de socialismo y de “desarrollo” es un engaño para el pueblo pobre y trabajador. Cómo podemos convencer a la gente que los apoya, convencer a muchos de que no se puede entregar el control de las empresas públicas a los capitalistas y al mismo tiempo prometer a los trabajadores una revolución socialista, democracia socialista e igualdad ¡A alguien le están mintiendo! …Pero, ya sabemos a quién.

El gran problema que enfrentamos es el de desmontar la mentira madurista de las mentes chavistas, la estafa de vendernos la caja vacía del socialismo, sin nada adentro, o peor aún, o con el capitalismo adentro. El gran problema no es el capitalismo, es vendernos el capitalismo como socialismo, degradar al socialismo y calumniar a Chávez haciéndolo pasar como cómplice del cochipollo madurista y de la entrega del país a los capitalistas.

O, más grave aún; la prioridad es desmontar la idea de que Chávez es el responsable de sus desastres, denunciar ese trabajo que consiste en roer la mente del chavismo con mentiras, en “delatar” a Chávez y al socialismo como culpables de lo que claramente ha sido consecuencia de la traición madurista a sus ideas y principios.

De su felonía ahora culpan al imperio y sus sanciones. Dicen que no se puede hacer una revolución porque los gobiernos de derecha presionan mucho. Según Diosdado por eso no la hacen. Por esta razón se han visto obligados a “retrogradarse” al capitalismo. Han llegado al extremo de la mediocridad, de culpar al pueblo chavista de la pérdida de la Asamblea Nacional en las elecciones antepasadas. La mediocridad es lo que los hunde como políticos, ese creerse infalibles, seres concluidos, intachables, convencidos de que los que fallan son los otros, los malos son los otros, que los mediocres son otros, ignorantes son otros. Su fracaso estará marcado por medir al resto de los seres humanos de acuerdo a sus propias limitaciones y taras… Pero así mismo salen desnudos en público.

El verdadero problema que tenemos es que se pierda el entusiasmo por la revolución socialista por simple y llana indiferencia. De tantas contradicciones y engaños la gente está decepcionada y vuelve a confrontar el día a día de su cotidianidad con desgano, y el chavismo militante no termina de manifestarse. Pareciera que Chávez fue solo un sueño, pero la verdad es que no lo fue, Chávez es una realidad, es muestra de lo que estamos hechos y de lo que somos capaces, una muestra de coraje y empeño, un ejemplo de que sí se puede hacer una revolución socialista sumando voluntades, faltan los líderes, la juventud, todavía hay esperanza para la revolución socialista. Ahí está el Plan de la Patria original, su legado escrito, e infinitos documentos audiovisuales con los cuales podemos armar correctamente todo su pensamiento político, conocer sus sueños, sus preocupaciones y temores. Chávez es mucho más diáfano que el oscuro y retorcido mundo del madurismo. Vayamos por él.

¡RESCATEMOS A CHÁVEZ Y AL SOCIALISMO DE LA CALUMNIA Y EL OLVIDO!,

¡VOLVAMOS A CHÁVEZ Y AL PLAN DE LA PATRIA ORIGINAL!

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