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Actualidad La patria es algo más que un sentimiento vaporoso.

La patria es algo más que un sentimiento vaporoso.

Dar por hecho la majestad de la patria sin pensar en lo que es, qué tan grande puede ser o que tan exclusiva, nos deja un sentimiento de nostalgia y tristeza;  a otros les deja orgullo, un orgullo que parece que sustituye a toda dignidad personal.

Con la patria hay una historia que se comparte, una tradición que se evoca, una herencia. Nuestra patria chica nace con la independencia, nuestra nación, nuestra nacionalidad, la cual todavía cuaja. La patria son leyes y normas morales que se comparten dentro de una nación, preferiblemente de forma consciente. Existe una pequeña patria venezolana pero casi nadie sabe con exactitud sobre qué juramos.

Yo diría que hoy juramos a cada rato sobre una patria que no acaba de nacer, que fue así desde Bolívar. Desde entonces Venezuela ha sido una nación de grupos encontrados, de lucha de clases o por razones e intereses de clases, o luchas nacionales; de manipulaciones, de estallidos de rabia, de venganzas, pero también  ánimo por hacer justicia social, o sea, de querer vivir en paz; nuestra patria mostrará un rostro inteligible en el momento en que haya justicia e igualdad, “igualdad establecida y practicada”, “tierra y hombres libres”, “patria socialista o muerte”, “socialismo o barbarie”. No podemos adelantarnos a defender una patria, la cual es una cosa distinta en la mente de cada quien. La que yo quisiera defender en nada se parece a la que quiere recuperar Lorenzo Mendoza o la vaporosa que da vuelta en la cabeza de Diosdado Cabello que evoca símbolos mancillados.

Necesitamos que haya patria para un pueblo victorioso y digno, no para una parte ínfima de la sociedad, necesitamos que haya pueblo y nación, terminar de nacer, necesitamos pelear primero para acabar de nacer. Es ridículo defender un territorio dónde somos ultrajados,  que ha sido violado, rentado o colonizado por corporaciones, por reyezuelos, pranes de todo tipo, para el provecho de ellos y sus familias, despreciando al resto de la población. Defender la Gran Sabana de la farc, y del narcotráfico y no de Barrick Gold, que tiene un prontuario de muerte, y de todo tipo de predadores petroleros y mineros; sacrificar vidas defendiendo al país de los distintos grupos invasores de Colombia, y permitir que Alejo Hernández y “El Tunal” dispongan, para provecho propio y de sus cómplices, de los esfuerzos hechos por Chávez de crear una economía socialista; para que destruya los  fundos zamoranos, se apropie de tierras confiscadas, de las empresas socialistas…, sólo porque un ministro vago, un gobierno vago, desde el Estado, dispusiera, de manera pragmática,  que la empresa privada es más eficiente que el Estado –Con los esfuerzos de Chávez para fundar una economía socialista y para formar una conciencia política socialista en sus ministros,  y frente al cansancio y la ineficacia política de muchos de esos ministros,  se puede decir que Chávez “aró en el mar” –.

La patria joven se forja a golpes para instituir una sociedad de justicia y sin privilegios, propósito noble de nuestros padres, hacer posible un sueño que es tanto bolivariano como Martiano, o  chavista.

La otra cara de la patria es cuando es vista como un estandarte impreciso que se usa para irse del país en su nombre, o invadir el país (también en su nombre), o como un símbolo que no se desea porque se parece a Chávez o se asocia con las manipulaciones de Maduro, o que se considera como el propio escudo familiar; la otra cara de la patria es una alegoría que no se piensa, ni se sabe bien qué significa, solo es un sentimiento vago, herencia europea.

Nosotros creemos que ese sentimiento debe tener una base concreta, real, en la concordia social; Patria porque luchamos por ella para hacerla posible, para fundarla sobre un plan, un proyecto de sociedad donde nadie quede al margen, excluido, denigrado, discriminado, descalificado, o sea explotado;  Patria, porque todos somos tratados iguales. Hace mucho que quedó atrás la “Madre Patria”, los principados y reinos medievales y antiguos que hoy sirven de patria a muchos fascistas nostálgicos, de cuyos recuerdos solo quedan sombras tenues, vaporosas. Nuestra Patria forzosamente debe ser socialista, y mucho más extensa, como la humanidad misma, así como lo sentenció Martí: “Patria es humanidad”.

No es tiempo para nacionalismos y patriotismos ridículos que solo sirven a los intereses de las trasnacionales y los imperios, que, como los dioses del Olimpo, son testigos y artífices de las guerras entre hermanos para luego  tragárselo todo sin mucho esfuerzo, sin gastos militares. La Patria nos da más bien una idea de dimensión, de cuán extensa puede llegar a ser, que de límites, de exclusión, de fronteras nacionales. La patria es la humanidad y la patria solo es posible en socialismo.

¡Patria socialista, no hay otra! ¡Patria es humanidad!

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