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ActualidadLa verdadera Gran Misión Vivienda Venezuela de Chávez y Ramírez

La verdadera Gran Misión Vivienda Venezuela de Chávez y Ramírez

El pasado 26 de febrero de 2022 durante la intervención de Nicolás Maduro en la 49 sesión del Consejo de Derechos Humanos de la ONU, pudimos observar un discurso plagado de reiteradas contradicciones y mentiras, particularmente debemos hacer mención a la Gran Misión Vivienda Venezuela, donde expresó que “Entre 2016-2021 se entregaron 2.800.000 viviendas a nivel nacional (un promedio de 560.000 viviendas construidas al año) y alcanzando la cifra de 3.900.000 viviendas entregadas entre 2016-2022 (un promedio de 780.000 viviendas construidas al año)”.

Este anuncio es meritorio de análisis desde el punto de vista socio-económico y político y para ello es necesario rememorar los inicios de la GMVV, sus origenes y objetivos, contextualizar en tiempo y espacio los alcances de la misión, considerando los diferentes aspectos que intervienen desde su planificación y ejecución.

Su origen deviene del estado de emergencia ocasionado por las intensas lluvias a finales de 2010 e inicios de 2011, afectando considerablemente a 10 de los 23 Estados del territorio venezolano, dejando como consecuencia la muerte aproximada de 38 personas y 130.000 damnificados, una tragedia que impactó significativamente la ciudad capital.

El Comandante Chávez personalmente se encargó de la problemática e instó al ejército, instituciones del Estado, principalmente su tren ministerial y gobernadores, a avocarse en un plan de atención inmediata a todas las familias afectadas, instruyendo como medida inicial, la habilitación de espacios e infraestructuras del Estado para la construcción de refugios, brindando las condiciones óptimas a esa población asediada por las inclemencias de la naturaleza.

Se crea una Ley Especial para los Refugiados, donde brindamos a nuestro pueblo la protección social requerida, dándoles un trato especial y sin precedentes en nuestra historia, garantizando el acceso a la alimentación, a la salud de primer nivel, a la re-inserción educativa y hasta asignándoles un bono económico para sus actividades diarias.

Para febrero-abril de 2011 el Presidente Chávez visualizó la necesidad imperante de crear una Misión que nos permitiera no solo atender a nuestros refugiados, sino preparar un Macro-Plan de respuesta inmediata a corto, mediano y largo plazo, donde la población mas vulnerable, con escasos recursos económicos tuviera acceso a una vivienda amplia, con servicios básicos garantizados y cumplir así una deuda social heredada de la Cuarta República, de esta manera la instrucción fue clara “Dignificar al pueblo Venezolano, mediante una vivienda Digna”.

Ahora bien, a sabiendas de la titánica tarea a ejecutar, el presidente Chávez debía tomar una decisión fundamental a la siguiente pregunta, quien podría asumir la responsabilidad de significante actividad estratégica?, En primer lugar, era necesario una persona altamente capacitada, desde el punto de vista técnico, con liderazgo indiscutible sobre las diferentes cadenas de mando del Gobierno, desde lo civil, político y militar, ya que la macro-misión engranaría todos los factores del Estado, el económico, el político y el social . Además, debía estar probado en diferentes batallas, ya que tenía claro que algunas instituciones del Estado y sus dirigentes venían demarcadas con deficiencias en sus gestiones. El único que cumplía los requisitos era Rafael Ramírez, y en abril de 2011 es nombrado Jefe de la Gran Misión Vivienda Venezuela.

Nace la GMVV y de inmediato se ordena la instalación de un Órgano Superior de Vivienda y una sala situacional de seguimiento y organización de la misión, se pone a disposición todo el aparataje tecnológico de PDVSA y su talento humano, capacitado para asumir funciones, como ingeniería en sistemas, ingeniería civil, auditoría, economía, administración, finanzas, y la parte jurídica, con una característica principal, un equipo no solamente técnico sino altamente comprometido con el deber social. Al mismo tiempo, se ordena la elaboración de un plan, como era costumbre en nuestra metodología de trabajo e instruida por el Ministro Ramírez, ninguna actividad o acción a ejecutar podría ser improvisada, no éramos ningunos improvisados, cada uno de los que conformaban los equipos, tenían tareas específicas y debían cumplir los objetivos con eficacia y en tiempo récord, la situación país lo ameritaba.

Cómo fase inicial para la ejecución de la Misión Vivienda, se determinan 5 vértices, que nos permitirian accionar con éxito:

1) El Censo: Se convocó a la población venezolana a un registro nacional donde nos permitió verificar cuántas familias se encontraban en situación de pobreza, viviendo en ranchos, hacinados, o sin casas. El resultado inicial arrojó que debíamos construir 3.000.000 de viviendas.

2) Terrenos: En esta etapa logramos identificar las áreas disponibles para nuevas construcciones, su ubicación, habitabilidad, servicios, propiedades de los terrenos, bien sea del estado o privado, y con ellos escenificar la planificación masiva de edificación de proyectos unifamiliares o multifamiliares.

3) Ejecución: En esta, identificamos las capacidades que teníamos en el momento para ejecutar el plan desde el punto de vista público y privado, poder popular construyendo sus propias viviendas por un lado, con acompañamiento técnico de instituciones del Estado, y las empresas privadas con capacidades de ejecución a mediana y gran escala. Se dió prioridad a empresas privadas nacionales, y luego se convocaron empresas internacionales que se ajustarán a nuestro requerimiento y precios justos de construcción.

4) Financiamiento: Identificamos los recursos financieros que requeríamos para ejecutar la tarea, las fuentes de financiamiento que dispondríamos para la inversión social a gran escala, la adquisición de maquinaria y productos de insumos, así como la mano de obra. Se crea el Fondo Simón Bolívar para la reconstrucción, como ente regulador de los recursos financieros.

5) Materiales: identificamos todas las plantas de materias primas tanto públicas como privadas que nos suministraría todo el material requerido, planificar las capacidades de producción de cada una, impulsar las empresas del Estado para llevarlas a su máxima capacidad de producción, y crear los centros de acopio propios de la misión vivienda, se crea Construpatria.

Ya con esta estructura organizativa, arrancamos la GMVV, sin dudas la Misión con mayor impacto sobre la sociedad venezolana, pueblo y estado construyendo casas juntos para un bienestar colectivo. El comandante Chávez, ordenó y comenzó a ejecutar la misión, donde cada vez pedía más organización, exigía resultados acelerados y un seguimiento exhaustivo de nuestra ejecución, había que cumplir cada objetivo trazado, y entre la planificación estratégica se implementaron metas anuales (hitos de viviendas culminadas).

En este orden de ideas, y retomando el punto principal de este «resumen de la verdad», debemos contemplar escenarios y variantes suscitados durante este tiempo y luego contextualizar para su posterior discusión entre la población venezolana.

Entre abril 2011 y agosto 2014 cumplimos la meta (hito) de 600.000 viviendas construidas y entregadas, pero para lograrlo, la Misión experimentó que la infraestructura y las capacidades de producción instalada en el país, no estaban diseñadas para semejante requerimiento de insumos. Teníamos que apalancar a todas las industrias del Estado, si queríamos darle viabilidad al proyecto.

Contábamos con una Venezolana de Cementos que disponía de tres plantas distribuidas a nivel nacional, que apenas producía un 25% de su capacidad instalada, por dos factores fundamentales, falta de mantenimiento en plantas y adquisición de componentes básicos como el (clinker) para la producción del cemento tipo Portland y aditivos que debían ser importados, dado su baja o inexistente producción a nivel nacional.

Realizando inversiones aproximadas a los 70MUS$ pudimos reactivar estas plantas a su máxima capacidad, incluso en el año 2012, rompimos el récord de producción de este rubro, llevándolo a 9 millones de toneladas al año, aún así, Venezolana de Cementos debía cumplir los suministros no solo de la GMVV, sino además cubrir los requerimientos del sector privado y otras obras en ejecución por parte del estado, el cemento aún era insuficiente y debíamos cubrir el déficit con importaciones.

Durante 2015, la producción de cemento recae a 6 millones de toneladas anuales, quiere decir, un 33% menos con respecto a 2012, situación que impedía la ejecución masiva de viviendas en los años venideros.

Para 2019, la producción experimenta una vez más una caída vertiginosa, situándose en 4 millones de toneladas aproximadamente al año, Es decir, 55% menos con respecto a 2012 y para 2021 la Corporación Socialista de Cemento, tiene una capacidad instalada de 10 millones de toneladas al año, 7 plantas nuevas con respecto a 2012, y solo llega a producir 1 millón, es decir el 10% de su capacidad instalada para 2021 y el 11% con respecto a 2012.

Otros insumos importantes que intervienen en este proceso de construcción, son los suministrados por las siderúrgicas del país, como Sidor, empresas encargadas de facilitar todas las barras de acero (cabillas), requeridas en sus distintas modalidades, 1/2″, 3/8″, 5/8″ 1″ entre otras. En este rubro la situación no difiere con respecto al cemento.

Para 2012, la producción se situaba entorno a las 220.000 toneladas anuales, muy por debajo de nuestros requerimientos, y capacidades de producción, incluso llegamos a importar el material desde Turquía, Brasil, entre otros países para abastecer a la Misión.

Para 2015, la situación empeora drásticamente, un déficit de cal a nivel nacional, obliga a las siderúrgicas paralizar los trenes de barras y alambron, lo que se traduce en una caída en la fabricación de las cabillas, colocando la producción en escasas 100.000 toneladas.

Para 2021, la producción anual de cabillas se estimó en unas precarias 29.000 toneladas, un 131% menos que 2012, situación que pone en jaque mate a la GMVV.

Una vez analizado a groso modo dos rubros esenciales para la ejecución de las obras, y poniendo en evidencia que las capacidades de producción en materiales estratégicos cayeron a sus niveles mínimos históricos, debemos considerar otros factores como el económico.

Para 2011-2012 la inflación acumulada se situaba en 27,6% y 20,1% respectivamente, llegando a niveles insospechados e históricos durante 2016-2017 rozando una hiperinflación acumulada entorno al 2.583% respectivamente.

Con respecto al PIB, un indicador que nos permite visualizar el crecimiento económico de un país de acuerdo al valor de producción de sus bienes y servicios.

Podemos observar que para 2011, Venezuela se situaba en el ranking 32 de 196 países según el Banco Mundial, con un PIB de 316.500 MUS$.

Para 2016 el PIB se situaba en 279.249 MUS$, quiere decir, 37.251 MUS$ menos que 2011, una caída del 11,77%.

Para 2020 la situación es devastadora, el PIB se ubica en un promedio de 42.000 MUS$, Es decir, 237.249 MUS$ menos que 2016, una caída de 85% y 274.500 MUSD$ menos con respecto a 2011, es decir, una caída del 87% en 9 años.

Aunado a esto, debemos considerar el mayor desastre ocurrido en nuestra historia, Nicolás Maduro, toma el control de PDVSA y destruye una empresa que se situaba entre las 5 más importantes del mundo, con una capacidad de producción de crudo para 2013-2014 situada en los 3 millones 15 mil barriles día de petróleo, a los escasos 564 mil barriles dia para 2021, el país atraviesa una crisis en la producción y distribución de combustible, la producción de petróleo no alcanza ni para abastecer el mercado interno de 600 mil barriles día.

Otro factor a considerar y no menos importante, es la Pandemia mundial por el Covid-19, una emergencia sanitaria, que ataca a Venezuela sin clemencia, con un sistema sanitario deplorable, sin capacidades de atender los miles de casos graves, lleno de miserias, y sin posibilidad de respuesta ante esta crisis humanitaria. Las cifras de la población afectada y el número de muertos es incalculable, Nicolás y su entorno mitómano dan a entender al mundo que soportaron los embates con pocas dificultades, sin mostrar cifras reales y que la situación fue superada, cuando en países del primer mundo con un sistema sanitario de primer nivel, y controles exhaustivos en la población, los decesos eran por miles.

Es imperante recordar, que entre las medidas tomadas por el gobierno de Maduro y siguiendo los protocolos internacionales, Venezuela como el resto de países, debió aplicar un confinamiento obligatorio a su población durante 2020 suavizado durante 2021, pero que sin duda, afectaría la ejecución de viviendas. Los obreros confinados en sus casas, los medios de transporte paralizados en gran medida por el desabastecimiento de combustible a nivel nacional, y todo un conjunto de medidas y situaciones que privaban a la población a movilizarse, es de entender que la GMVV debería verse impactada y afectada significativamente, sin embargo, las cifras mostradas a los venezolanos y al mundo en general, reflejan que Maduro y su equipo de incapaces, lograron llegar a la meta de 3.900.000 viviendas en 2021.

Entendamos lo siguiente: para diciembre 2019, según Maduro, se entregó el hito 3.000.000 de viviendas, es decir, entre 2020-2021 se entregaron 900.000 viviendas, un promedio de 450.000 viviendas al año respectivamente.

En resumidas cuentas, hicieron más viviendas que con Chávez y Ramírez entre 2011-2014, con todas las condiciones económicas favorables para el pais en ese momento, con una producción petrolera de 3 millones de barriles día, un PIB situado en 316.500 millones de dólares, 600 mil barriles de petróleo destinado al consumo interno, es decir, a la producción de combustibles, con una inflación del 20,1% y un crecimiento económico sostenido.

Con todos estos indicadores, comienzan a aparecer las preguntas, la más importantes: justificar como construyen 900.000 viviendas en dos años y con todos lo antes indicado, en qué fases constructivas se encontrarán realmente todas esas viviendas? Que dirá nuestra población y que sentirá nuestra gente al poner todos estos números sobre la mesa?

Sinceramente no solo nos ven la cara de PENDEJOS, se lo creen.

La Misión Vivienda en sus primeros años, en la era Chávez – Ramírez, era expuesta a auditorías, en todas sus índoles, desde la financiera, la ejecutoria (un control semanal por videoconferencia con todos los estados del país), sus inventarios de materiales en la red de distribución de Construpatria, contraloría social, la gente se expresaba libremente, las comunidades se organizaban para interpelarnos, para hacernos saber cuando el rendimiento de ejecucion de una obra iba con lentitud, eso era la GMVV.

Nicolás, tú debes rendir cuentas por esto y muchos otros temas en el país, ya llegará su momento de poner todo en su santo lugar, pero no solo tú, viendo detalladamente la terrible situación de la GMVV, debemos recordar lo siguiente: Has puesto al frente de esta tarea tan estratégica, que toca las fibras de nuestro pueblo y conmemora un alcance histórico del comandante Chávez, a un General que no representa a la gloriosa F.F.A.A, me refiero a Manuel Quevedo, le entregaste en sus manos una de las mas importantes misiones sociales por no decir la más importante, y como era de esperar, fracasó, y dejó a la misión en su mínima expresión, traicionó a un pueblo.

Luego, la brillante idea de entregarle al mismo General, al que ya le falló al pueblo y que no tenia ni tiene idea alguna, lo que significaba manejar una empresa tan compleja, con las dimensiones y características de PDVSA. Prometió aumentar una producción petrolera a un millón de barriles, en un lapso de tiempo que no cumplió, lógicamente, para hacerlo debía tener conocimientos técnicos, gerenciales, PDVSA no es como llevar una bodega, requiere experiencia y todo un equipo de expertos.

Este General, fue relegado de sus funciones, debería ser un traidor a la patria, a la revolución y al legado de Chávez, como han querido calificar a muchos otros que hoy día están presos en la tumba, sin un juicio justo y sin si quiera saber de qué se les acusa. A cambio, este General, sigue estando entre las filas del gobierno, sin ser investigado, sin ser condenado e interpelado por el propio partido, que sucedió? Nadie dice nada, nadie lo nombra. ¡Qué vergüenza!.

En otro orden de ideas, en la actualidad, el país se encuentra sumido en una pobreza extrema, con más de 6 millones de personas que han debido abandonar el país para sostener a sus familias enviando remesas a los que quedaron en nuestra tierra, sin posibilidades a nada, nuestros jóvenes dispersos por el mundo, llevando el peso encima de mantener a sus familias en Venezuela, los mismos jóvenes que eran niños y muchos de ellos trabajaron incansablemente por los sueños de Chávez, la juventud de oro, el futuro de la Patria, hoy solo quedan cenizas, pero seguro de que ellos aún tienen la esperanza y el fervor de volver a recuperar su patria, la de Chávez y Bolívar.

Tomaremos el control del país más temprano que tarde, y todas las experiencias adquiridas en el extranjero las pondremos al servicio de nuestro pueblo y lo haremos más grande de lo que es.

Viva Chávez y Rafael Ramírez
Camilo Sucre

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