Sobreviviendo a las tinieblas

Siempre he estado orgulloso de ser de Maracaibo y de vivir en esta tierra; a nuestro gentilicio lo caracteriza la risa, la algarabía y el buen humor pese a la adversidad, así somos conocidos en todo el territorio nacional.

Desde hace unos cuantos años Venezuela atraviesa la peor de sus crisis, la cual tiene un énfasis particular en lo económico, y en el estado Zulia se siente en grado superlativo la ineficiencia de las gestiones del Estado para garantizar las condiciones mínimas necesarias para encarar el día a día.

A modo de chiste, característico de los marabinos, le comentaba a unos amigos de otras ciudades del país que la situación que vivimos en el Zulia me hace recordar una película de Will Smith del año 2007, donde él era el único sobreviviente a una plaga que hizo mutar a la población mundial. Lo curioso de esta producción es que al caer la noche, él desesperado entraba en su casa, aseguraba puertas y ventanas para resguardarse de la adversidad.

Así es en Maracaibo hoy en día, una ciudad que se apaga a las 6:00 de la tarde con la caída del sol, porque todo el mundo huye de la oscuridad que reina en la calle y de la inseguridad que con ella viene.

Vamos a tratar de ilustrar, una a la vez, las calamidades que vive el venezolano, particularmente el zuliano, que como les he comentado, es el estado mas golpeado por la negligencia y la inacción del gobierno en funciones del Estado:

Situación electrica

Desde el 7 de marzo, cuando el territorio nacional sufrió el apagón general que dejó sin energía eléctrica a toda la Nación, el estado Zulia no ha cesado de padecer continuos cortes del servicio eléctrico, que inicialmente se realizarían de forma programada en bloques de 4×4, es decir, 4 horas con electricidad y 4 correspondientes al racionamiento programado para la administración de la carga, que después subió, solo en palabras, a bloques de 6×6.

Sin embargo, muy lejos de esto, el servicio eléctrico ha continuado siendo inestable y el criterio para “administrar la carga de energía” es desconocido. Existen sectores más golpeados que otros, por causa desconocida, pero lo cierto es que no hay nada predecible respecto al sistema eléctrico. Cortes de 23 horas y luego 3 horas de energía suele ser uno de los casos; 18 horas con electricidad para luego tener 8 de oscurana.

Con este desastre de suministro eléctrico muchas son las cosas que se impactan en la rutina y presupuesto familiar:

  • La comida almacenada que requiere refrigeración suele dañarse por la inestabilidad del servicio, sin hablar de lo difícil que resulta para un trabajador acceder a un kilo de carne de segunda, que asciende a 20 mil bolívares soberanos; o un kilo queso, que puede costar 30 mil bolívares; o un pollo, cuyo kilogramo se expende en 13 mil bolívares, ya con estos tres artículos se excede el salario mínimo integral, pero ese es un tema que tocaremos más adelante.
  • Resulta gracioso, pero si no hay luz tampoco hay agua. En Maracaibo y ahora en todo el país, el suministro del vital líquido ha sido un karma que, como todo, se ha ido intensificando al pasar de los años. Resulta que el sistema de bombeo instalado en las represas requiere del servicio eléctrico para enviar agua a la ciudad y los diversos poblados, así que el suministro de agua se vuelve cuesta arriba.
    La gente se las ingenia para obtener el líquido, muchas veces se busca en fuentes no aptas para consumo, las protestas abundan, pero nadie hace nada. Los camiones cisterna han hecho su agosto con esta situación y cobran montos exorbitantes, muchas veces en dólares, para llenar los tanques o los toneles de los ciudadanos. Aunque el gobierno no lo admita, tenemos una economía dolarizada.
  • La educación ha sufrido un embate particular con este grave problema eléctrico. Las unidades educativas se han visto en la necesidad de implantar horarios de clase flexibles para poder continuar brindando formación (a medias) en los salones de clase, pero el nivel de agotamiento de los niños y niñas que deben asistir al colegio con luz o sin luz, es inestimable.
    Muchas veces salen de casa sin energía eléctrica y llegan al colegio sin ella. Entre las altas temperaturas dentro de los salones, los mosquitos que abundan en estas condiciones y la falta de claridad para hacer los deberes, los niños hacen un esfuerzo gigantesco para tratar de aprender ante tanta dificultad. Un país que no se educa es una Nación destinada al fracaso.
  • Parafraseando al Ché, pero a la inversa, lo cotidiano resulta extraordinario. Ir al banco, al supermercado, comprar un tornillo o hacer en algún trámite en la notaría es una odisea, pues tanto los establecimientos comerciales como las instituciones públicas están condicionados a la energía eléctrica.
  • Crisis en los hospitales y centros de salud, públicos y privados, todos se han visto afectados por la falta de suministro eléctrico, los cuales ya venían atravesando una ruda situación con el despacho de los medicamentos y los insumos básicos para su funcionamiento, y así poder brindar una atención a la comunidad,

Cesta básica:

Comprar lo necesario para tener una alimentación adecuada es una misión imposible para un trabajador que gane salario mínimo.

De acuerdo a cifras del Centro de Documentación y Análisis Social de la Federación de Maestros de Venezuela (CENDAS-FMV) la canasta básica en el mes de abril se situó en 1.924.265,02 bolívares soberanos, lo que representa un aumento del 23,7%, respecto al mes anterior, mientras el sueldo mínimo apenas alcanza 65 mil bolívares mensuales, es decir, una familia promedio, integrada por 5 personas requiere alrededor de 48 salarios mínimos para obtener una alimentación básica decente.

Por ser el estado Zulia una zona fronteriza, existe un plus en todo este caos alimentario y es el bachaqueo de productos venezolanos a Colombia, que sin duda representa una merma en la disponibilidad de los alimentos en los anaqueles.

A esta situación se le suma un factor que impacta negativamente a la adquisición de los productos y es la escasez de efectivo. En los locales comerciales donde puedes comprar los productos utilizando métodos de pago electrónico (tarjetas de débito, crédito, transferencias bancarias), los productos suelen venderse por encima de su valor.

En Maracaibo, por ejemplo, existe una zona en el oeste de la ciudad, llamada La Curva de Molina donde puedes comprar a mitad de precio los productos de la cesta básica, pero hay un minúsculo detalle, todas las transacciones se hacen en efectivo y eso hace todo mucho más complicado.

Los cajeros automáticos solo dan 3 mil bolívares diarios, es decir, no alcanza siquiera para un kilo de harina de maíz y por taquilla el máximo a retirar son 5 mil bolívares soberanos, un monto inconcebible.

Adicionalmente, los únicos billetes que entregan en los bancos son de 50 y 100, baja denominación, y los mismos son rechazados en la mayoría de los establecimientos, lo que recrudece la situación. Hago un paréntesis aquí para decir que en nuestra frontera, del lado colombiano, existen mesas con fajas de billetes venezolanos los cuales también son sujeto del contrabando de extracción.

Muchas personas van al banco diariamente para poder obtener efectivo para comprar productos más económicos, es decir, invierten un tercio de su día productivo en este proceso que, obviamente, agota física y emocionalmente a cualquiera.

Gasolina:

Para nadie es un secreto que el tema del combustible en el Zulia es caótico, entre otras cosas por ser un estado fronterizo, por lo cual resulta un negocio redondo llevar la gasolina venezolana a Colombia, lo cual reporta ingresos extraordinarios. Algunas acciones se han tomado al respecto, pero como de costumbre, sin resultados positivos.

En la actualidad, y aunque PDVSA insiste en decir que está bajo control el suministro y despacho de combustible para todo el territorio, las colas interminables en las estaciones de servicio se agudizan, el tiempo en espera supera las 3 horas en cola y la cantidad de combustible por vehículo es restringida, con buena suerte 30 litros.

Junto a la cola regular para abastecer combustible se encuentra una colita paralela, no tan minúscula y discreta, se trata de aquellos que disponen de divisas para cancelar el combustible, en alianza con los empleados de las estaciones de servicio o los efectivos policiales y guardias nacionales, quienes reciben al menos $10 dólares por llenar el tanque.

Además hay un factor Nuevo en los últimos días y consiste en el desvío de gandolas destinadas a ciudades del interior hacia la Gran Caracas, ahí cobra fuerza el dicho popular: “Caracas es Caracas, lo demás es monte y culebra”, mientras Caracas está tranquila, el gobierno se relaja.

Gas doméstico:

Pocas veces en el país ha fallado el servicio de gas doméstico por tuberías, en las ciudades donde se encuentra instalada la red, sabemos que con el GLP no se ha corrido con la misma suerte y es por sí un viacrucis. El caso más reciente de falta de este servicio lo vivimos durante el paro petrolero, donde la gente tuvo que cocinar sus platos navideños a punta de leña o ingeniárselas para sobrellevar la situación.

Pues hoy, con la proliferación de generadores eléctricos tanto en el sector residencial como el comercial, los cuales utilizan como fuente de energía generadora el gasoil, la gasolina y un buen grupo de estos el gas doméstico, la merma en los hogares zulianos es un hecho, pues el gas representa la forma más económica y segura de mantener activos los generadores para paliar la fuerte crisis que se vive en casas y establecimientos comerciales con las fluctuaciones o la ausencia total de la electricidad.

Esto es solo un esbozo de lo que sucede, no es lo mismo contarlo a través de las palabras que vivirlo, en el día a día las adversidades abundan y la resistencia de la gente se agota.

El clima generalizado entre los venezolanos, y muy particularmente entre los zulianos, es la desesperanza, la tristeza profunda y la decepción de un gobierno que ha mancillado y menoscabado la calidad de vida de la población, y peor aun han herido el alma de cada uno de los venezolanos, los que se quedan, quienes enfrentan la adversidad y los que se van, quienes sienten dolor por lo que viven sus familiares en casa.

Venezuela le quedó grande a Maduro y a su gente.  Toda esta problemática pasa también por el deterioro de las instituciones de Estado, que deben garantizar los niveles mínimos para la realización de las actividades diarias de los ciudadanos, sin hablar del deterioro de las estructuras fundamentales de la sociedad, la pérdida de valores y el canibalismo social.

El gobierno de Maduro es un fracaso estruendoso, del que parece imposible librarse. Sacar a la gente de la desesperanza es tarea fundamental del relevo político que debe enfrentarse a los currutacos que actualmente mandan.

Ayúdennos a sacar a “la tierra del sol amada” y a toda Venezuela de las tinieblas a la que están siendo sometidas.

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