ELECCIONES REGIONALES:
LA COMPARSA DEL ANTI-CHAVISMO

Las elecciones de hoy en Venezuela no cambiarán en nada la situación del país, ni siquiera existe alguna perspectiva de que éstas sirvan para organizar y/o movilizar al pueblo para derrotar esta pesadilla y provocar un cambio político verdaderamente revolucionario, alternativo a esta tragedia. En estas elecciones, faltan las ideas, las propuestas, está ausente Chávez, el pueblo y la revolución. Hoy será la fiesta o la comparsa del antichavismo en cualquiera de sus expresiones.

Y no me refiero solo a los candidatos de la oposición tradicional, especialmente me refiero a los candidatos del madurismo, los cuales en  su “campaña” han hecho gala de lo peor de la política: unos se mostraron bañándose en una regadera; otros se exhibieron apostando en sus casinos. En otros eventos, aún más grotescos, desde la tarima del candidato, una pareja de hombres simulaban actos sexuales, mientras, desde la ciudad capital, la candidata de la derecha, trataba de emular a Chávez caminando y pegando saltos en una pasarela. 

Todo este show demuestra una absoluta ausencia de ideas, de propuestas, de política. No tienen “nada en la bola” como diríamos. Pero, más grave aún para nosotros, desde el campo Bolivariano, en ninguno de estos candidatos se encuentra ni un poquito, “ni un tantico así”, del Comandante Chávez, y no me refiero a los apellidos, ni a su imagen. Me refiero al Chávez del pueblo, al Chávez radical, revolucionario, socialista.

En esta parodia de hoy, nadie representa a Chávez, no hay asomo de sus ideas. Maduro, en un acto de vil traición, persiguió y sepultó al Chavismo, consumó un crimen contra el pueblo despojándolo de su futuro, de sus conquistas, de su esperanza, de su fervor revolucionario. Hicieron el trabajo sucio de matar a Chávez y acabar con su obra. Como dijo Jorge Rodríguez, el nuevo jefe de lo que queda en el PSUV: “NADIE LE ARREBATARÁ LA DERROTA ESTRATÉGICA” de haber matado a Chávez.

Desde la distancia del exilio, me pregunto, ¿será que hoy los chavistas que quedan en el país –de los cuales, por cierto, conozco bastantes– se van a levantar e irán a votar por los candidatos del madurismo, así éstos sean de derecha y no sean para nada chavistas? ¿Ya no importan las ideas, la ética, la conducta? ¿No importa que estos candidatos sean la representación política de los que han acabado con la revolución, traicionado al pueblo y a Chávez?

Lo hemos señalado anteriormente: no hay condiciones de ningún tipo para que estas elecciones regionales sean una oportunidad o una “ventana táctica” para organizar y movilizar al pueblo; ni siquiera han servido para unificarlo. Al contrario, en medio de esta terrible situación y dispersión del movimiento popular, las elecciones y la posibilidad de acceder a algunas de las migajas que va dejando la “burguesía revolucionaria”, han dividido y extraviado aún más a lo que queda del PSUV y otros partidos de la revolución, perdidos en tácticas electorales inútiles que distraen y ayudan a perpetuar el control social y los mecanismos de dominación –entre ellos la represión y el miedo– impuestos por el madurismo.

La  tragedia que vive nuestro pueblo requiere que la dirigencia popular, el campo bolivariano y patriótico, asuman una postura clara e indubitable ante la necesidad de salir de esta tragedia, y se plantee como una necesidad impostergable liberarse de maduro y del madurismo, cómo volver al camino de Chávez, esto sin duda alguna, no se logrará desde una exigua alcaldía o de una paupérrima gobernación, sin un plan, sin una estrategia, sin voluntad de cambiar todo.

El campo revolucionario y popular, el chavismo debe volcarse a la calle, instalarse en el seno del pueblo; no para participar de la comparsa de la derecha y sus elecciones, sino para ponerse al frente de sus luchas, junto a los trabajadores, obreros, jubilados, estudiantes, campesinos, militares, para agitar, organizar, movilizar a todo el país y poder lograr la reconquista de la Esperanza, de la posibilidad revolucionaria, sacar al pueblo del conformismo y el fatalismo impuesto en esta larga noche del madurismo y volver al impulso popular, la pasión revolucionaria que logró colmar las 7 avenidas, derrotar el Sabotaje Petrolero y a los Golpistas el 13 de abril.

El Chavismo no debe alimentar vanas ilusiones, al contrario debe recorrer el país y movilizarse para recuperar el camino de Chávez; no desde un puesto burocrático o la comodidad del silencio, ni desde el frío cálculo político. Así no sucederá nada. El Chavismo debe sacudirse al madurismo y sus valores para reencontrarse con el pueblo; si no lo hace, desaparecerá como polvo cósmico de la historia del país y del corazón del pueblo.

El problema no son las elecciones en sí mismas, el problema es que no existe una idea, una esperanza, un compromiso, un juramento como el del Samán de Güere para movilizarse, con el objetivo de reconquistar la Patria que nos han arrebatado. Chávez entregó su vida por el pueblo, por el Plan de la Patria, por el Socialismo. No es posible que el chavismo le pague con esto.

Al pueblo no le interesan para nada estas elecciones, no significan nada para ellos, ni para su dura realidad que no es la realidad de los Bodegones, ni la de los Casinos, ni la de los hoteles de lujo. No, su realidad es la de las privaciones diarias, cotidianas, el “vivir mal” impuesto por el madurismo, por este “nuevo modelo” que ha empobrecido al pueblo, que ha acabado con el país y entrega la Patria al mejor postor. Un modelo impuesto por el madurismo que traiciona a Chávez y su obra por un puñado de dólares.

En un país donde no existen garantías de ningún tipo, ¿cómo pueden haber elecciones justas? El gobierno de maduro ha barrido con el precepto constitucional y político de la democracia participativa y protagónica, ha acabado con el Poder Popular, empobrecido al pueblo hasta límites inimaginables. Los ciudadanos no participan en ninguno de los aspectos de la política; no pueden decidir, opinar sobre lo que sucede en el país, sin correr el riesgo de terminar presos, como ha sucedido con los cientos de trabajadores petroleros, que hoy se pudren en las cárceles de maduro sin que a nadie le importe. 

En este país del madurismo nadie puede expresar sus ideas, los medios de comunicación están en manos de maduro y los que no, se autocensuran aterrorizados. En este país se violan los Derechos Humanos como parte de una Política de Estado, se cometen crímenes de Lesa Humanidad, se persigue, se realizan linchamientos mediáticos, se censura y atropella a quien no aplauda las hazañas del madurismo.

¿Qué país es hoy Venezuela, donde los patriotas estamos presos o perseguidos, somos vilipendiados, mientras que un delincuente como Alex Saab es un héroe? ¿Qué país es hoy Venezuela, donde el pueblo vive en la más absoluta miseria mientras que una minoría disfruta de groseros privilegios, saquea el país, entrega la Patria, el petróleo, el Arco Minero, El Esequibo? 

Hoy el madurismo saca a los presos a que tomen sol y luego los regresa a la tumba, a la represión, al miedo, a la conculcación de los derechos y garantías fundamentales. Pero maduro necesita el “Pan y el Circo”, necesita utilizar a los muchachos del maestro Abreu para obtener un premio, ganando favores con escapulario ajeno; necesita seguir medrando de lo hecho por Chávez, utilizar su nombre, manipular su recuerdo, editar su imagen y discursos, para seguir manipulando al pueblo. 

El madurismo hará lo que sea para “limpiar” su imagen,  fabricarse su propia oposición y cederle algunos espacios para que todo siga igual. Para el pueblo venezolano, para los Chavistas y el campo Bolivariano, lo que suceda hoy nos será indiferente. Quien gane aquí o allá no hará diferencia, será más de lo mismo. Ese juego es de los politiqueros, de las distintas expresiones del antichavismo, cuyo oficio es seguir medrando con la miseria de nuestro pueblo.

Nuestro empeño, nuestro esfuerzo, está volcado en estar al lado del pueblo, colocarnos al frente de sus luchas, despejar el camino, aclarar la noche con un amanecer, romper las tinieblas, como aquella madrugada del 4 de febrero, para así volver al camino trazado por Chávez.