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Actualidad"A Chávez no lo mataron", los hechos no necesitan explicaciones

«A Chávez no lo mataron», los hechos no necesitan explicaciones

Uno ya sabe que después de tantas explicaciones lo que viene es una gran mentira, o muchas. Pero así no pasó con la muerte de Chávez. Chávez murió e inmediatamente todos dijimos o pensamos que lo asesinaron, las explicaciones estaban ahí, las razones de su muerte estuvieron en su propia vida. Sin embargo, oficialmente nadie se atrevió a dar explicaciones. Esto pasa cuando los hechos son irrefutables, hablan por sí solos.

Cuando Maduro convoca a los empresarios a Miraflores, en vez de llamar al pueblo chavista y a los trabajadores y así expresar lo  que todos pensaban acerca de la muerte acelerada del comandante, es decir, las razones políticas que llevaron a la muerte del líder, se hizo evidente cuál era la prioridad del gobierno en ese momento, las explicaciones estaban de más. Podríamos decir que las acciones, los hechos, no necesitan de muchas explicaciones, es por eso que ahora, antes o después de una gran mentira le  doran la píldora al pueblo con un mar de explicaciones.

Las mentiras son las que necesitan explicarse, los hechos no tanto, hablan por sí solos. ¿Cómo explicar que las políticas del gobierno de Maduro benefician al pueblo y a la revolución? Para alguien despierto, con sentido político, cualquier explicación positiva en ese sentido, eso sería un engaño. Aun así el engaño se lleva a cabo porque la realidad resulta muy dolorosa, las contradicciones muy evidentes,  como para que el pueblo, que peleó y murió por Chávez y la revolución, pueda tolerar que en sus narices se gobierne para beneficiar a los que más tienen, mientras se les pide sacrificios inhumanos a los que no tienen nada; les tienen que dar explicaciones o drogarlos con mentiras.

El gobierno de Maduro es el gobierno de las explicaciones, casi siempre previas a las mentiras que les sirven de corolarios: “Vamos a desarrollar las fuerzas productivas”, “Este año será el gran año de una nueva Venezuela”, “a fin de año estaremos produciendo más de mil barriles diarios de petróleo”, “vamos a defender y recuperar nuestra moneda”, “recuperaremos los sueldos y salarios de los trabajadores”, “defenderemos la soberanía”, “Creamos el ministerio de eco-socialismo para racionalizar la explotación minera”,   Pero… las sanciones y “un bloqueo inhumano”  los obligó a darle lo poco que tenemos a los bancos y éstos a  dárselo a los más ricos… “No son ellos, las sanciones los obliga” a sacrificar el bienestar del pueblo, y “las conspiraciones” a conservar la paz del pueblo,  que es, ante todo,  lo primero: ¡la Paz para un tonto engañado!

Las sanciones y el bloqueo, ¡esa manía de buscar enemigos y demonios malevos por fuera de la realidad! para justificar los hechos claros de la ineficiencia y el servilismo al sistema capitalista, a la lógica del capital, se ha convertido en el estilo oficial del madurismo, el de explicar, mentir y acumular enemigos más allá  de los llevan dentro. A cada explicación le sigue una mentira y a cada mentira, una traición, y para eso el madurismo  cuenta con sus Jesús Farías, con Diosdado  Cabello y Jorge Rodríguez, ¡todo un gabinete de explicadores y mentirosos!, más algunos conspiranóicos (en aporrea hay uno, o  dos);  sin ellos y sin la traición a Chávez y al socialismo, hace rato que los aliados del gobierno, todos oportunistas y lampreas que chupan de la renta petrolera,  se hubieran cagado sobre ellos y en nuestras almas de trabajadores pobres, tontos e ingenuos, que seguimos creyendo en pajaritos preñados, promesas, mentiras y “explicaciones”.   

¿Por qué no han revelado las razones políticas del asesinato de Chávez? ¿Por qué nunca se llevó a cabo una investigación de las causas policiales de su muerte? ¿Por qué se olvidó todo aquello y en cambio se convocó a Miraflores a la oligarquía podrida de este país? ¡Estas son las explicaciones que nos merecemos ahora, no la letanía de la guerra económica,  del bloqueo inhumano, de las sanciones, cada vez más indeterminadas; dentro de una revolución, más incomprensibles que el misterio de la “santísima trinidad”: imaginen ¿qué hubiera sido de Vietnam o de Cuba si  aquellos pueblos se hubieran echado a llorar y entregado todas sus conquistas o sus mismos países, por las sanciones y los bloqueos (las invasiones, conspiraciones, sabotajes, guerras) venidas del  imperio y del capitalismo, presionándolos por el estómago y en sus almas, intentado doblegar su espíritu de lucha a fuego y hambre? Por lo visto y lo dicho, el madurismo no aguanta dos pedidas para abrazarse a las rodillas de los capitalistas, y del imperio de turno, ¡cualquier susto  los espanta!, y nosotros pagamos por sus nervios fementidos.

EL ASESINATO DE CHÁVEZ FUE UN HECHO CLARO PARA MUCHOS, ¿DÓNDE ESTÁN SUS EXPLICACIONES  FÍSICAS Y POLÍTICAS?

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