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Actualidad¡Ah malhaya Chávez!

¡Ah malhaya Chávez!

La nostalgia que sentimos por Chávez ahora registra una falta de carácter en el ambiente político, pillamos esa carencia en nuestros políticos y muchos intelectuales como si fuera natural ser medrosos y volubles, «el miedo es libre» decía uno por ahí, pero no hay que ostentar de él, ¡eso no sé dice! Hablamos de una ausencia en un pueblo que ha sido arrecho, que siempre ha mostrado en los momentos críticos de nuestra historia mucho oficio libertario.

Un político voluble es lo peor que hay. Si eres político, tu valor está en acumular enemigos dignos y amores incondicionales, no desprecio y lástima; eso es lo que cultivan los políticos pusilánimes, cobardes, los que vemos en televisión y escriben en tuiter.

Un ser humano es voluble por naturaleza, está sometido a los efluvios de la sociedad, a las pulsiones de su biología, a su herencia y atavismos. El reto de un ser humano con un mínimo de conciencia es forjar el carácter, disciplina y paciencia, hacerse un individuo moral y tratar de educar con ella a los demás. Pero uno supone que un político o cualquiera que con un pensamiento político ya ha contraído un compromiso con algún ideal, debe haber superado en algo ese estado apelmazado de la volubilidad primaria de los seres humanos. Lo mismo pasa con los buenos artesanos, con los poetas, músicos, las buenas enfermeras y maestros, con los científicos, se supone que se han comprometido con sus distintas disciplinas o ciencias a ir por sus particulares ideales, se han moldeado un carácter en el trabajo.

Para nosotros, la grandeza de Chávez está en haberse forjado como político y ser humano buscando justicia e igualdad, al punto de haber aprendido a aprender (algo difícil en estos tiempos), sin soberbia, sin petulancia, a pesar de su posición de autoridad y poder. Con humildad, reconoció su derrota y asumió la responsabilidad de sus actos el 4F. Más adelante tuvo que reconocer errores y rectificar, para bien de sus ideales, de su carácter, no tuvo miedo a medir su apoyo popular porque sin él era necesario rectificar métodos y estrategias de lucha. Cada vez que nace un hombre consciente, que aprende de sus errores, la humanidad avanza.

Lo mismo podemos decir de Fidel Castro, del Che Guevara, de Lenin, de Bolívar, o de Van Gogh, o Faulkner, de Einstein… seres humanos de carácter, que no se mintieron a sí mismos, y a su manera han hecho que la humanidad haya sido más humana, quererse a sí misma sin rendirse a la fascinación de poder esclavizar a sus hermanos con dinero en los bolsillos. Humanismo es conocer nuestros límites y nuestro deber como especie, humanidad es, sobre todo, conciencia, salud mental, vivir lo más cerca posible a la verdad.

En una sociedad tan pasiva, domeñada hasta la animalidad de los animales de corral, los hombres y mujeres de carácter, que tienen ideas y comprometen sus vidas a ellas, hacen de contra peso al desequilibrio de la sociedad capitalista. Sin Marx, sin Lenin, Trotsky y la revolución soviética, ahora la sociedad sería mucho más estúpida, y quizás, hace rato hubiera llegado al final de su existencia… sin Bolívar, sin las revoluciones propiciadas por hombres tercos, majaderos, como decía él, sin los sacrificios de Rosa Luxemburgo y Gramsci, sin Fidel y Che y la revolución cubana, la humanidad hoy sería (si es que hubiera sido algo), un Mayami poblado de miserables y rodeado de desiertos, una especie podrida a punto de fenecer, la peor utopía imaginada por la ciencia ficción. Sin ese contra peso moral el capitalismo ya hubiese acabado con todo y todos.

Marx, y las revoluciones sociales y socialistas del siglo 19 y su legado, y Chávez con la suya del siglo 21, han servido para frenar la locura capitalista, han humanizado a las ciencias y a los científicos, han dado la voz de alerta a la locura destructora de los capitalistas, han producido razones nobles para que muchos avances tecnológicos y científicos tomaran caminos distintos a la guerra y la destrucción, las revoluciones socialistas y sus pensadores y líderes han equilibrado los instintos humanos al punto de no dejarnos vencer por la extinción.

¡Cómo criar un hombre capaz de hacer promesas! Se pregunta Nietzsche, viendo la decadencia del hombre y la sociedad modernos – el triunfo de la mentira, la arrogancia y la falta de carácter sobre una sociedad débil calificada de desarrollada –. ¡Hoy necesitamos hombres y mujeres capaces de hacer promesas!, de obligarse a sus ideales. Nosotros apostamos por los más nobles y revolucionarios, más humanos y valientes, más elevados que puedan emular a Chávez, a Bolívar. Los sueños pequeñoburgueses, prestados de los amos, son sueños de esclavos, falsos sueños que nacen podridos.

El líder revolucionario ¡sí tiene que ser egoísta!, de una manera distinta al egoísmo estéril y ridículo de la masa gregaria del capitalismo. El líder revolucionario debe entender que su vida vale porque otros necesitan de ella. Algo de eso habló Fidel a Chávez una vez, cuando el viejo guerrillero vio que el joven arriesgaba su vida como si fuera invencible a cualquier tentación y a cualquier enfermedad o enemigo… Es ridículo ser egoístas cuando no valemos más que el resto de la grey inconsciente que reproduce a diario el capitalismo, egoístas dentro de una masa dócil y domesticada, arriada hacia un mismo matadero, como borregos. ¡Egoístas!, sí, para criar líderes revolucionarios; ¡egoístas!, para que nada ni nadie perturbe nuestro crecimiento humano. Los líderes socialistas y los revolucionarios debemos ser egoístas para conservar la pureza de nuestro carácter lejos de la tentación de los instintos rastreros del capitalismo. La voluntad comprometida con nuestros ideales, y así poder enseñar a otros a ser solidarios y servir al resto de la sociedad. Sin ideales, sin compromiso con ellos, sin carácter, no hay vanguardia revolucionaria, y sin vanguardia revolucionaria no hay revolución, el conocimiento y la conciencia son formas de un amor propio noble necesario.

Un líder que se deja convencer con halagos, que confunde el amor con la «adulancia», no se quiere a sí mismo, no lidera a nadie. La democracia burguesa solo sirve para criar falsos líderes. Su función es servir al capital a través del engaño y la manipulación de tontos, arrear vacas, cochinos y gallinas ponedoras.

El liderazgo de Chávez, después de Fidel, ha sido y será el más calumniado del planeta. Si no hubiese sido terco y crecido como político, como hombre y como socialista, si hubiese sido el tonto que muchos de sus críticos y seudo biógrafos dicen que fue, todavía estuviera vivo y trabajando para el imperio y el capitalismo. Porque la reacción burguesa, los expertos del imperio y del capitalismo, huelen el efluvio de la rebeldía, la amenaza a sus intereses, intuyen cuándo una joven o un joven tiene convicciones, es honesta y cuando no, cuando hay una amenaza en ciernes para ellos. En una revolución inconclusa como ésta termina gobernando la serpiente incubada dentro de ella, el espíritu pequeñoburgués que se traga a los más débiles y pendejos.

Muerto Chávez de pronto brota de la nada la vieja escuela policial en los cuarteles, despierta la escuela de la Américas, escondida todo este tiempo para incitar el odio de nuestros policías y militares. Por eso hoy hay tantos presos y perseguidos chavistas, han vuelto las torturas y los muertos en las cárceles. Por eso hoy un guardia nacional te puede acusar de alborotador y conspirador por socialista, marxista, inclusive chavista, por eso en los calabozos te obligan a inculparte de delitos que nunca cometiste a renegar del socialismo y de Chávez bajo tortura.

Nosotros como herederos de Bolívar invocamos a Chávez, al espíritu de la revolución humanista y socialista, de Bolívar, Rodríguez, Zamora, y Chávez, que sabemos que está ahí y que es hora de que despierte…

CHÁVEZ ESTÁ VIVO, DORMIDO PERO VIVO, DESPERTEMOS A CHÁVEZ

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