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ActualidadLa "peste" en el madurismo

La «peste» en el madurismo

El carácter apestado define la psicología de las masas del fascismo, dice Reich. Es una conducta de grupos que funciona bajo la coacción de la verdad, que obliga al individuo a mentir siempre y a obedecer siempre en un ambiente de complicidad, “todos tenemos algo que ocultar”, por eso nadie tiene derecho a estar por encima de nadie, de destacar de la forma que sea, de rebelarse, y menos hablar con la verdad a costa de ser crucificado, de ser sacrificado. El líder apestado gobierna grupos igualmente apestados, amedrentados, coaccionados. Este modelo psicológico define bastante bien la conducta madurista y los grupos maduristas que lo siguen. Pero pareciera que la indiferencia está venciendo la histeria del fanatismo irracional, que normalmente provocan las elecciones del retornelo burgués.

La desesperación:

La campaña de maduro desvelando a los terroristas opositores, y  sus otras manipulaciones mediáticas, a saber,  el derroche en publicidad y propaganda en las redes sociales mostrando una Venezuela que solo existe para nuevos ricos y turistas, para la burguesía revolucionaria de Castro Soteldo, y sus mensajes exaltadas e insustanciales, capturando adeptos en donde sea y como sea, son un producto de la desesperación. La desesperación ha exacerbado el «carácter apestado» del madurismo.

El madurismo duro se está jugando todo. El abuso de la imagen de Chávez y la intensa y costosa campaña de descrédito a sus opositores, y ofrecer todo a todos, así lo indica.

Tenga o no tenga  razón Maduro respecto a las intenciones de su opositor principal, lo que importa realmente a la sociedad él lo ignora. Lo que vale para el gobierno es vencer al precio que sea en estas elecciones. Las ofertas electorales son imaginativas y variopintas,  una campaña mediática espectacular que sin embargo todavía no termina de convencer. Los chavistas duros ya sabemos a qué atenernos con los pitiyankys de MCM y su testaferro, nadie nos tiene que convencer de su maldad. Pero los que no vamos a votar queremos socialismo, por esa razón corremos el riesgo a ser ajusticiados, no nada más juzgados, por una masa irracional, cobarde y fascista.

Lo que no sabemos, lo que no tenemos claro son las bondades de las propuestas de Maduro cuando ni tienen una dirección definida, por ejemplo,  “hacer de Venezuela un país próspero”, ¿qué se supone que es eso? Del contenido de esa prosperidad nunca habla Maduro, sus mensajes son más bien gritos emocionales, pero no dice nada de cómo se hace efectiva la prosperidad en la población, de cuáles son sus ventajas sociales cuando elude el compromiso clasista obrero, compromisos con la igualdad y la justicia social,  porque también tiene que ofrecer algo al gran capital.  De eso maduro no habla, igual como cualquier Milei en campaña, o como  cualquier Edmundo mariacorino, “ofrece todo a todos”, prosperidad para los ricos y derechos a los pobres, ventajas a los que poseen y ventajas a los desposeídos, a los patrones  y a los trabajadores… Al final Maduro se quedará defendiendo, hasta la muerte, las bolsas del  Clap y los bonos de miseria para sostener en algo la paz social de la arremetida del shock neoliberal que se nos avecina, gane la fórmula fascista que gane.

La desesperación obliga, y eso es peligroso, es muy malo. Las elecciones del 28J será una batalla de verdaderos “apestados”, una puja entre mentirosos asolapados, de astutos pícaros que desde ya se olvidaron de las necesidades concretas de la gente y del ser humano, del planeta; menosprecian tanto el futuro como se menosprecian ellos mismos, nadie puede estar por encima de su medianía. Esa clase de líderes será siempre cierva de otros más ricos, famosos y poderosos, igualmente mortales y esclavos del capital.

No hay diferencias sustanciales entre Maduro y Edmundo, como no las hay entre Rusia, la OTAN, EEUU y China, en las pretensiones de controlar, vender y ganar en el mercado planetario. El debate ideológico verdadero subyace en la vida cotidiana de los que luchan a diario para sostener sus vidas y las de sus familias, que sufren las presiones de los malos gobiernos, de las injusticias de sus líderes, los cuales fundamentan su poder en una masa dócil y mal educada, acostumbrada a pensar como sus amos. Hay más conciencia del  valor de la vida, más sabiduría vital en la pobreza, entre los que sufren y mueren a diario en la miseria y en las guerras (la muerte es la gran sanadora de la locura, dolor y muerte es la  terapia para los distraídos), que en el mundo superficial de los que controlan nuestro destino, desde sus mentiras y prejuicios idiotas, a causa de nuestras propias mentiras y prejuicios. ¡No seamos esa masa gregaria, inculta, seamos una auténtica sociedad humana, hay que resistirse a la mentira en la que vive la masa del fascismo!

La propaganda gubernamental, de corte electoral, que despliega Maduro desde la presidencia trata de forma demagógica hacer supuestos cambios sobre leyes de Chávez, es el caso de ley orgánica del poder popular, una idea y un poder que de hecho no existe, que fue aprovechado para disimular un apéndice de la presidencia y de la dirección del PSUV, ¡no van a desaparecer el aparato electoral y centro de vigilancia de  la lealtad del  gobierno de un día para otro! Pero, ya se sabe que ninguna ley hace el poder popular, así maquillen a ese ministerio con la cara de un “luchador social”; el mismo hecho que exista un ministerio del poder popular es una objeción que cuestiona su existencia, es una contradicción (el hábito no hace al monje. Eso está demostrado con el mismo “presidente obrero”, que vendió su clase y sus causas por treinta monedas, por aspirar a ser parte de  la clase enemiga. Eso pasa con mucha frecuencia con la gente común).

Cuando Chávez (que no es Maduro, que a despecho de mucha gente no fue una persona común)  creó una ley para las comunas y consejos comunales lo hizo para señalar un camino político, una oportunidad, de gobernarse a sí mismo, a un pueblo entusiasmado con la revolución socialista (y advertir a su equipo de gobierno de sus intenciones de hacer cambios radicales al sistema político). Sin embargo se vio en la necesidad de declarar públicamente que ni el gobierno y ni el partido debían influir o inmiscuirse en la decisiones de los consejos comunales y de las comunas (su advertencia está grabada en un video), porque se dio cuenta que el llamado poder popular estaba siendo manipulados desde el mismo gobierno por pícaros oportunistas, como cínicamente ocurre ahora (sin conflictos conceptuales) con el llamado poder popular convertido en una aparato electoral y clientelar … ¿Cuáles fueron esos oportunistas, dónde están ahora?…

La desesperación de Chávez fue  por hacerse  entender y que lo obedecieran sobre asuntos de gran importancia para la vida, educando y argumentando razones, como un maestro; desesperado por fundar un nuevo orden social, hacerse entender por un pueblo renuente a los cambios y a la idea novedosa de que el pueblo llano aprendiera a organizarse y gobernarse a sí mismo, decidir sobre sus propios asuntos: por osadías como esas lo mataron, por eso sacrificaron a Cristo. Su ley, origilnalmente quiso establecer normas y métodos para participación y las tomas de decisiones, y formas de cómo vincularse con las estructuras del gobierno central, regional y municipal, hasta que  fuera posible  que sustituyera muchas competencias municipales (nada fácil, pero había que intentarlo).

Ahora, la desesperación de Maduro y el madurismo es por sostenerse en el poder, carentes de objetivos importantes, sin una estratega política  e ideológica, disimulando – lo mejor posible – sus razones personales, miserables y mezquinas como líderes verdaderamente negativos que son, esparciendo la “peste emocional” entre todos, la misma peste que los hace “abortar todas sus buenas intenciones” – tontos, de mentes gregarias, incapaces de crear nada importante, pero sí de manipular a través del chantaje, falsos líderes que solo han sabido destruir lo hecho por otros y contaminar a las masas con sus propios vicios y debilidades, físicas y morales, sumar borregos, en fin gobernar una tiranía fascista como  cualquier otra, comandada por la cobardía, disfrazada de democracia, ¡el triunfo de la peste emocional! – Esta campaña electoral hasta ahora ha sido la cayapa de los impotentes al servicio de intereses poderosos y privados a un pueblo impotente… ¡hasta ahí ha llegado el aliento y la inteligencia madurista!, luego todo decae, se desaparece y se olvida, como pasa siempre con los espejismos.

Chávez fue un ejemplo de aliento vital porque tuvo claro un objetivo personal y político, que terminó siendo un solo objetivo moral, salvar al país de la mentira de la democracia burguesa, una causa de la cual nunca hizo un secreto y una astucia, que involucrara o comprometiera sin su consentimiento el destino de su pueblo o sus subalternos. Al contrario, Chávez evolucionó reconociendo errores hasta llegar a pedir disculpas púbicas por ellos. Su espíritu rebelde y la fuerza de la verdad lo mataron.

Maduro y el madurismo ha sido un ejemplo de todo lo opuesto, ha vivido de la mentira, la astucia y la manipulación, es una ejemplo de la falta de aliento y de objetivos políticos puestos por encima de sus mezquindades personales, grandes motivaciones humanas, al extremo de entregar a los enemigos la tarea de hacer una revolución, privados, cazadores furtivos signados para que la transformaran su propio proyecto capitalista, pero simulado de chavismo y socialismo. El madurismo ahora en decadencia,  cuenta con incalculables medios de extorsión y manipulación sobre una masa indiferente, funciona comprando lealtad y votos, a través de bonos y chantajes, y dólares, usando para eso la plataforma del carnet de la patria y en otros casos el efectivo. Desesperación peligrosa y vil.

Vemos a Maduro junto a Chávez legándole el poder,  y más tarde a maduro firmando convenios con los Chinos, sancionando una ley de pensionados diseñada por empresarios para favorece ellos, vendiendo ilusiones como realidades, falsas ventajas sociales para los pobres pendejos,  hablando de progreso frente a un país en ruina, a una sociedad diluida, casi inexistente, prometiendo a todos, todo… la Venezuela fantástica de las redes sociales para una población y una juventud idiotizada. ¡La peste emocional se expande!, hay que estar prevenidos.

¡VOLVAMOS AL CAMINO TRAZADO POR CHÁVEZ HACIA EL SOCIALISMO! ¡CHÁVEZ ES ESTAR CERCA DE LA VERDAD, VOLVAMOS A CHÁVEZ

Marcos Luna

El carácter apestado define la psicología de las masas del fascismo, dice Reich. Es una conducta de grupos que funciona bajo la coacción de la verdad, que obliga al individuo a mentir siempre y a obedecer siempre en un ambiente de complicidad, “todos tenemos algo que ocultar”, por eso nadie tiene derecho a estar por encima de nadie, de destacar de la forma que sea, de rebelarse, y menos hablar con la verdad a costa de ser crucificado, de ser sacrificado. El líder apestado gobierna grupos igualmente apestados, amedrentados, coaccionados. Este modelo psicológico define bastante bien la conducta madurista y los grupos maduristas que lo siguen. Pero pareciera que la indiferencia está venciendo la histeria del fanatismo irracional, que normalmente provocan las elecciones del retornelo burgués.

La desesperación:

La campaña de maduro desvelando a los terroristas opositores, y  sus otras manipulaciones mediáticas, a saber,  el derroche en publicidad y propaganda en las redes sociales mostrando una Venezuela que solo existe para nuevos ricos y turistas, para la burguesía revolucionaria de Castro Soteldo, y sus mensajes exaltadas e insustanciales, capturando adeptos en donde sea y como sea, son un producto de la desesperación. La desesperación ha exacerbado el «carácter apestado» del madurismo.

El madurismo duro se está jugando todo. El abuso de la imagen de Chávez y la intensa y costosa campaña de descrédito a sus opositores, y ofrecer todo a todos, así lo indica.

Tenga o no tenga  razón Maduro respecto a las intenciones de su opositor principal, lo que importa realmente a la sociedad él lo ignora. Lo que vale para el gobierno es vencer al precio que sea en estas elecciones. Las ofertas electorales son imaginativas y variopintas,  una campaña mediática espectacular que sin embargo todavía no termina de convencer. Los chavistas duros ya sabemos a qué atenernos con los pitiyankys de MCM y su testaferro, nadie nos tiene que convencer de su maldad. Pero los que no vamos a votar queremos socialismo, por esa razón corremos el riesgo a ser ajusticiados, no nada más juzgados, por una masa irracional, cobarde y fascista.

Lo que no sabemos, lo que no tenemos claro son las bondades de las propuestas de Maduro cuando ni tienen una dirección definida, por ejemplo,  “hacer de Venezuela un país próspero”, ¿qué se supone que es eso? Del contenido de esa prosperidad nunca habla Maduro, sus mensajes son más bien gritos emocionales, pero no dice nada de cómo se hace efectiva la prosperidad en la población, de cuáles son sus ventajas sociales cuando elude el compromiso clasista obrero, compromisos con la igualdad y la justicia social,  porque también tiene que ofrecer algo al gran capital.  De eso maduro no habla, igual como cualquier Milei en campaña, o como  cualquier Edmundo mariacorino, “ofrece todo a todos”, prosperidad para los ricos y derechos a los pobres, ventajas a los que poseen y ventajas a los desposeídos, a los patrones  y a los trabajadores… Al final Maduro se quedará defendiendo, hasta la muerte, las bolsas del  Clap y los bonos de miseria para sostener en algo la paz social de la arremetida del shock neoliberal que se nos avecina, gane la fórmula fascista que gane.

La desesperación obliga, y eso es peligroso, es muy malo. Las elecciones del 28J será una batalla de verdaderos “apestados”, una puja entre mentirosos asolapados, de astutos pícaros que desde ya se olvidaron de las necesidades concretas de la gente y del ser humano, del planeta; menosprecian tanto el futuro como se menosprecian ellos mismos, nadie puede estar por encima de su medianía. Esa clase de líderes será siempre cierva de otros más ricos, famosos y poderosos, igualmente mortales y esclavos del capital.

No hay diferencias sustanciales entre Maduro y Edmundo, como no las hay entre Rusia, la OTAN, EEUU y China, en las pretensiones de controlar, vender y ganar en el mercado planetario. El debate ideológico verdadero subyace en la vida cotidiana de los que luchan a diario para sostener sus vidas y las de sus familias, que sufren las presiones de los malos gobiernos, de las injusticias de sus líderes, los cuales fundamentan su poder en una masa dócil y mal educada, acostumbrada a pensar como sus amos. Hay más conciencia del  valor de la vida, más sabiduría vital en la pobreza, entre los que sufren y mueren a diario en la miseria y en las guerras (la muerte es la gran sanadora de la locura, dolor y muerte es la  terapia para los distraídos), que en el mundo superficial de los que controlan nuestro destino, desde sus mentiras y prejuicios idiotas, a causa de nuestras propias mentiras y prejuicios. ¡No seamos esa masa gregaria, inculta, seamos una auténtica sociedad humana, hay que resistirse a la mentira en la que vive la masa del fascismo!

La propaganda gubernamental, de corte electoral, que despliega Maduro desde la presidencia trata de forma demagógica hacer supuestos cambios sobre leyes de Chávez, es el caso de ley orgánica del poder popular, una idea y un poder que de hecho no existe, que fue aprovechado para disimular un apéndice de la presidencia y de la dirección del PSUV, ¡no van a desaparecer el aparato electoral y centro de vigilancia de  la lealtad del  gobierno de un día para otro! Pero, ya se sabe que ninguna ley hace el poder popular, así maquillen a ese ministerio con la cara de un “luchador social”; el mismo hecho que exista un ministerio del poder popular es una objeción que cuestiona su existencia, es una contradicción (el hábito no hace al monje. Eso está demostrado con el mismo “presidente obrero”, que vendió su clase y sus causas por treinta monedas, para aspirar a ser parte de  la clase enemiga. Eso pasa con mucha frecuencia con la gente común).

Cuando Chávez (que no es Maduro, que a despecho de mucha gente no fue una persona común)  creó una ley para las comunas y consejos comunales lo hizo para señalar un camino político, una oportunidad, de gobernarse a sí mismo, a un pueblo entusiasmado con la revolución socialista (y advertir a su equipo de gobierno de sus intenciones de hacer cambios radicales al sistema político). Sin embargo se vio en la necesidad de declarar públicamente que ni el gobierno y ni el partido debían influir o inmiscuirse en la decisiones de los consejos comunales y de las comunas (su advertencia está grabada en un video), porque se dio cuenta que el llamado poder popular estaba siendo manipulados desde el mismo gobierno por pícaros oportunistas, como cínicamente ocurre ahora (sin conflictos conceptuales) con el llamado poder popular convertido en una aparato electoral y clientelar … ¿Cuáles fueron esos oportunistas, dónde están ahora?…

La desesperación de Chávez fue  por hacerse  entender y que lo obedecieran sobre asuntos de gran importancia para la vida, educando y argumentando razones, como un maestro; desesperado por fundar un nuevo orden social, hacerse entender por un pueblo renuente a los cambios y a la idea novedosa de que el pueblo llano aprendiera a organizarse y gobernarse a sí mismo, decidir sobre sus propios asuntos: por osadías como esas lo mataron, por eso crucificaron a Cristo. Su ley, originalmente quiso establecer normas y métodos para participación y las tomas de decisiones, y formas de cómo vincularse con las estructuras del gobierno central, regional y municipal, hasta que  fuera posible  que sustituyera muchas competencias municipales (nada fácil, pero había que intentarlo).

Ahora, la desesperación de Maduro y el madurismo es por sostenerse en el poder, carentes de objetivos importantes, sin una estrategia política  e ideológica, disimulando – lo mejor posible – sus razones personales, miserables y mezquinas como líderes verdaderamente negativos que son, esparciendo la “peste emocional” entre todos, la misma peste que los hace “abortar todas sus buenas intenciones” – tontos, de mentes gregarias, incapaces de crear nada importante, pero sí de manipular a través del chantaje, falsos líderes que solo han sabido destruir lo hecho por otros y contaminar a las masas con sus propios vicios y debilidades, físicas y morales, sumar borregos, en fin gobernar una tiranía fascista como  cualquier otra, comandada por la cobardía, disfrazada de democracia, ¡el triunfo de la peste emocional! – Esta campaña electoral hasta ahora ha sido la cayapa de los impotentes al servicio de intereses poderosos y privados a un pueblo impotente… ¡hasta ahí ha llegado el aliento y la inteligencia madurista!, luego todo decae, se desaparece y se olvida, como pasa siempre con los espejismos.

Chávez fue un ejemplo de aliento vital porque tuvo claro un objetivo personal y político, que terminó siendo un solo objetivo moral, salvar al país de la mentira de la democracia burguesa, una causa de la cual nunca hizo un secreto y una astucia, para involucrar o comprometer, sin su consentimiento, el destino de su pueblo o sus subalternos. Al contrario, Chávez evolucionó reconociendo errores hasta llegar a pedir disculpas públicas por ellos. Su espíritu rebelde y la fuerza de la verdad lo mataron.

Maduro y el madurismo ha sido un ejemplo de todo lo opuesto, ha vivido de la mentira, la astucia y la manipulación, es una ejemplo de la falta de aliento y de objetivos políticos puestos por encima de sus mezquindades personales, grandes motivaciones humanas, al extremo de entregar a los enemigos la tarea de hacer una revolución, privados, cazadores furtivos signados para que la transformaran su propio proyecto capitalista, pero simulado de chavismo y socialismo. El madurismo ahora en decadencia,  cuenta con incalculables medios de extorsión y manipulación sobre una masa indiferente, funciona comprando lealtad y votos, a través de bonos y chantajes, y dólares, usando para eso la plataforma del carnet de la patria y en otros casos el efectivo. Desesperación peligrosa y vil.

Vemos a Maduro junto a Chávez legándole el mando,  y más tarde a maduro firmando convenios con los Chinos, sancionando una ley de pensionados diseñada por empresarios para favorecerse ellos, vendiendo ilusiones como realidades, falsas ventajas sociales para los pobres pendejos,  hablando de progreso frente a un país en ruina, a una sociedad diluida, casi inexistente, prometiendo a todos, todo… La Venezuela fantástica de las redes sociales para una población y una juventud idiotizada. ¡La peste emocional se expande!, hay que estar prevenidos.

¡VOLVAMOS AL CAMINO TRAZADO POR CHÁVEZ HACIA EL SOCIALISMO! ¡CHÁVEZ ES ESTAR CERCA DE LA VERDAD, VOLVAMOS A CHÁVEZ

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