fbpx
ActualidadMaduro y la juventud

Maduro y la juventud

Lo que no sirve para los planes restauradores del madurismo se desecha. Todos conocemos el discurso antiimperialista del Jardín Botánico donde Chávez se asume como marxista-leninista y bolivariano. Sus convicciones evolucionaron desde aquel “árbol de las tres raíces” descrito en su “Libro Azul”. Sin embargo, seis años después, Chávez muerto, en el prólogo de una edición de ese texto, encartada en el diario Ciudad Ccs (de color azul), Maduro asegura en él que el pensamiento de Simón Rodríguez es superior al del mismo Marx, estableciendo una comparación entre los dos pensadores, lo que hace, en un juicio declarativo, como sucede en los chismes sin fundamentos, que descalifique a Marx como fundamento teórico del pensamiento de Chávez. Con Maduro el pensamiento de Chávez retrocede, desde ese momento, hasta los años del  “árbol de las tres raíces” porque le convenía apartar las ideas marxistas, el rigor marxista, de la revolución bolivariana. Su odio por el conocimiento teórico en el madurismo no es tan inocente, aunque sí sea orgánico.

A continuación, este comentario nos lo envió una persona que leyendo el artículo de Toby Valderrama  vio el video de Maduro y la juventud https://twitter.com/i/status/1290486641845391360  y quiso recordarnos algo. Creo que es necesario decir que el remitente firma con un seudónimo desconocido «testigo», pero es interesante lo que dice:

…“Camarada Marcos, en bachillerato conocimos a una muchacha “echada pa´ lante”. No era de esas que vivían con un libro debajo el brazo, pero militaba en la izquierda, hacía teatro y participaba en las pintas anti sistema; era socialista, o por lo menos así creía ella, ¡comunista!, cuando estaba entre sus grupos de trabajo. Ahora ella es gerente general (vitalicia) de CEDICE-Libertad, un “tanquecito pensante” del imperio, centro de conspiración de derecha donde se forman periodistas y estudiantes de economía y se abastecen de ideas prestadas y muchas mañas los aspirantes a líderes políticos liberales; ella sirve con obediencia a los ricos: difícil que esta dama se reconozca ahora en esa descripción, pero de allá, de su modorra mental, viene su entusiasmo por el trabajo”…

A nosotros no nos asombra la historia, muchos elementos de la derecha más recalcitrante han pasado por la experiencia de la revolución sin pena ni gloria, pero les ha quedado esa inquietud por superarse en la vida: “los profesores Emeterio Gómez y Carlos Sabino;  Américo Martín, Ángela Zago, la cantante Soledad Bravo y una chorrera más entre economistas, políticos, etc…”  nos recuerda el amigo…

Creo que si toda autoridad dentro de la nueva izquierda se resumiera en el  trabajo de calle y el tareísmo sin sentido (o de un solo sentido), Darío Vivas debería ser ahora el presidente de la república, incansable obrero del madurismo. Y no el otro, que funge además de ideólogo de la ignorancia (lo que falta es quemar libros – de Marx y Lenin – en la plaza bolívar).

El problema de cultivar la ignorancia, de la voluntad de ella,  nosotros lo vemos de esta manera: – “cuando se es presidente sin muchos méritos, todo los que están debajo no pueden tener más credenciales  que él”. Primero, porque se vería inadecuado, y segundo, ¡qué más credenciales se necesitan cuando se es el presidente de Venezuela… así sea por un súper lechazo de la vida!

El tema es de historia y de sus momentos inexplicables. Con su voto por Maduro, Chávez no pudo calcular las cargas conspirativas, sopesar la codicia y las ambiciones personales, la astucia; quizás pensaría que lo que no tenía Maduro lo tendría Ramírez o Diosdado. Quizás así haría sus cuentas,  tomándole el pulso a cada uno de sus “hijos herederos” y balanceándolo todo con contrapesos. Pero resultó que del lado de Maduro la balanza se inclinó a su favor, se abrazaron a sus rodillas los más, mientras del otro lado quedó sólo  Ramírez;  y Maduro y sus amigos postrados se quedaron con el control de todo.

La conquista de la presidencia y el control del país por ese grupo no fue el fruto de un gran esfuerzo revolucionario, fue el resultado de una pequeña conspiración capitalista, ejecutada con maña, al estilo chapucero de sindicalistas de tercera o muchachos universitarios, pero muy apoyada. Sin embargo, ahora Maduro  habla como hablaría el viejo Joaquín Balaguer (si es que hablaba), cargado de experiencias;  como los viejos sindicalistas de la CTV, acordando pactos, haciendo trampas, eliminando a los contrarios, y poniendo en su sitio a los que saben mucho, para él más peligrosos que los “echaos pa´lante” como Darío Vivas, que sí saben, pero obedecer.

Qué futuro tienen los jóvenes del PSUV si solo les resta tiempo para acatar ciegamente las órdenes de Maduro. ¿Quién de ellos será presidente, o comandante, o líder socialista? ¡Ninguno!, por lo menos hasta que se liberen del encantamiento, de  ese reposo mental, salgan de esas vacaciones neuronales.

El conocimiento es la única razón por la cual yace la humanidad en la tierra, el socialismo es conocimiento, el concierto social lo hace el conocimiento, la experiencia es conocimiento, la política es conocimiento,  el arte es conocimiento, y conocimiento no es información, es poder relacionar las cosas; para eso existe el lenguaje, para eso son los libros y la lectura. Sin lenguaje es imposible pensar…, y un joven que apenas use 20 palabras en su vocabulario más fértil, sus ideas más complicadas no pasarán de ser supersticiones, sombras fantasmales, jamás podrá construir un pensamiento abstracto y complejo; serán jóvenes prematuramente seniles, autistas por elección, eternas víctimas, esclavos de timadores y encantadores de serpientes…

Chávez anduvo siempre con su librito bajo el brazo, fue un incitador a la lectura, a la comprensión de la teoría revolucionaria, de la historia, de las leyes, de los procesos y métodos educativos y científicos, fue un provocador y un maestro necesario, ¡ni siquiera Maduro lo puede ocultar o negar!… Pero había que acabar con eso. En una sociedad domeñada y esclavizada está prohibido morder la manzana del conocimiento, es pecado, así lo quiso diosito….

…Él solito se expone a la avergüenza con ese desprecio marginal por los que pensamos, o leemos: debería probar alguna vez pensar y actuar de forma positiva, creativa, y no gastar la inteligencia solo en evitar el trabajo, el penoso trabajo de resolver los problemas que realmente importan; o en cómo salirle al paso a su desprestigio y eventual caída;  debería no reaccionar tanto y resentirse de los otros, eso agota a las personas.

Nosotros también decimos que ¡sin teoría y práctica revolucionaria no hay socialismo ni revolución! ¡Viva Chávez, provocador, pensador y maestro!

PODCASTS - Lo más reciente

VIDEOS - Lo más reciente