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La patria socialista, las sanciones y el bloqueo

A mi manera de ver, es haciendo justicia a sus habitantes  la única forma de que un país tan diverso pueda constituirse en una verdadera patria, es con normas que busquen incluir a todos por igual (no solo que afecten a la porción más débil de la sociedad) y practicarlas; identidad nacional solo si nos domina el espíritu de ser esencialmente iguales, igualando las cargas sociales de los connacionales. Habría que fundar un sistema nuevo de valores compartidos y practicados por todos, que sustituyan al egoísmo banal y el dinero fácil, que en la medida que sea posible la solidaridad humana sustituya la competencia humana, que hacia allá se dirija nuestro esfuerzo de cambio. Creo que de ahí proviene la idea de Chávez de asociar el concepto de patria con el socialismo, patria cuando aprendamos a dar a cada  quien según sus necesidades y a exigir de cada quien según sus capacidades. Patria cuando compartimos valores espirituales, no nada más un paisaje y sus riquezas, patria con justicia, escrita y no escrita,  si acaso no se puede coincidir en una religión, en rasgos culturales muy fuertes, inclusive en hablar una misma lengua.

Pero esto hay que practicarlo además de entenderlo. Si realmente queremos cambiar la sociedad debería ser sobre una base firme material y espiritual, si queremos consolidar una identidad nacional, y más allá, regional, continental, humana;  el humanismo. Patria es humanidad, decía José Martí, y humanidad es el equilibrio en el cual debe vivir el animal racional que somos. Chávez hablaba de “Patria Socialista…, o nada”, porque el socialismo es el ideal de ese equilibrio y sin él hablar de patria no tiene sentido, de cara a la realidad de la sociedad rota en la cual vivimos. Un individuo sin oportunidades de trabajar, producir y  fundar una familia viviendo en el país que comparte con otros que sí lo pueden hacer, es un expatriado. La idea de identidad apunta hacia la conquista de un interés existencial común y universal, respetando la diversidad cultural necesaria.

A mi manera de ver, ahora mismo mi  patria es mi barrio, o mi edificio, y si me apuran diría que son mis amigos más cercanos. No podría defender la patria inexistente de Maduro, o la de la Machado y sus iguales.

Las  sanciones y la defensa de la patria.

Sin una patria fundada en las prácticas de vida no hay nada qué defender. Defender una patria en el aire, una patria abstracta y sin fundamentos es un disparate. Sin embargo siempre hay un puñado de indolentes hipócritas que invocan a “la Patria” sabiendo que están manipulando un viejo prejuicio, el cual es tan fuerte, que el solo hecho de poner en duda su “sacralidad” podría llevarnos a la cárcel, o a la muerte. Aquellos que no creen en nada ni se identifican con nada ni nadie, suelen apelar a la patria para conducir a las personas a su redil. Como manipuladores, los patrioteros prefieren que la patria, el  pueblo,  la democracia, la libertad, la paz, la Justicia, se mantengan orbitando en un universo de “entelequias” desconectadas del mundo contingente, de la gente real, pero que obliguen moralmente, como los mandamientos cristianos, como los prejuicios burguesas, o  las categorías kantianas, dependiendo de quien las use.

Es así como, en nombre de la patria, se entrega la patria, se diluye y se vende por chorritos en el  mercado capitalista o a países extranjeros.

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Con una lógica análoga se usan  las sanciones y el bloqueo, como “representaciones”, porque nadie conoce la mecánica exacta de cómo nos afectan, porque esta mecánica es secreta. Pero aun así sirven para condenar las protestas populares, culpar a los maestros y obreros de “traidores a la patria”, cuando reclaman  sus derechos, exaltando de tal manera su letalidad que, invocar a las sanciones y al bloqueo hoy asusta a los políticos más racionales, a los intelectuales más suspicaces; hay que creer en ellas más allá de su realidad…, Y además sus formas fantasmagóricas sirven para justificar todo tipo de faltas y descuidos del gobierno.

Para los jefes maduristas estas nuevas excusas actúan como espíritus perversos capaces de poseer sus cuerpos y sus mentes y obligándolos a desatinar, desafinar, resbalar, tropezar, ¡robar y regalar lo que no les pertenece!… ¡a ellos!, que antes de las sanciones y el bloqueo – extraño,  que no bloquea,  que filtra petróleo y toda clase de mercancías –  parecían infalibles… (Pareciera que sus faltas son la consecuencia de una cadena de eventos fatales. Por ejemplo, solo el  destino hizo que Tarek estafara a la nación por 20 mil millones  de dólares, él no tuvo la culpa: sin el  bloqueo no hay Ley antibloqueo, el ministro no se habría visto obligado al “secreto” para eludirlo, tampoco habría vendido petróleo en  criptomonedas para eludirlo, y sin el secreto y las criptomonedas no hubiera caído en la tentación de cogerse el dinero de sus ventas; la presión de las sanciones y el bloqueo, el secreto unido al dinero virtual, hizo que Tarek tuviera el impulso de robar lo que nos pertenece a todos… Y así,  con todo lo demás…  ellos no son culpables, son víctimas de sus impulsos, son “las circunstancias de las sanciones” las que los obligan a actuar como lo han hecho hasta ahora). 

El problema no  son  las sanciones, no es el bloqueo. El problema es mentir y disimular la falta de voluntad, usando como excusas a las sanciones, el bloqueo y sus circunstancias.

Les dieron nuestros ahorros a los empresarios privados para que hicieran la revolución socialista por ellos.  Desmantelaron PDVSA, la fuente material para el desarrollo social y socialista que se ha debido llevar a cabo en el país, usando la corrupción  como método y  pretexto a la vez, y ahora EEUU gobierna sobre nuestro petróleo. No hay producción petrolera ni de sus derivados, no por las sanciones, sino porque demolieron a PDVSA y pusieron preso a sus mejores ingenieros. El presidente de la república no gobierna sobre nuestra producción y nuestra industria por incapacidad,  por miedo, y la culpa se la achacan a las sanciones y al bloqueo… ¡Qué desfachatez!

Financiaron primero la avaricia de un puñado de capitalistas antes de mejorar la vida de los trabajadores y de los más pobres. Los trabajadores, los que producen la riqueza del país, fueron sacrificados para que los ricos propietarios pudieran hacerse más ricos.

Las necesidades humanas básicas no pueden esperar a que todos seamos ricos propietarios para atenderlas, para que todos podamos vivir bien, tengamos salud, educación, vivienda y trabajo digno.

Sin desarrollo humano y justicia social no hay “crecimiento económico” que valga, para satisfacer al grueso de la sociedad que produce esa riqueza. Tener empleo no es suficiente. El empleo no es un indicador de paz social o de bienestar individual… El problema no es el la falta de empleos, el problema es tener empleos y ser explotados y tratados como esclavos, arreados como  animales. Queremos trabajo digno y bien retribuido, y tiempo de ocio, tiempo libre, para nuestro desarrollo individual. Pero en eso  no  piensa Maduro, sus ambiciones son muy personales y su pensamiento es básico, común y corriente.

El problema de la patria es político e ideológico; o eres socialista o eres capitalista. Habrá una patria socialista y otra burguesa, pero nunca una patria que sea común para ricos y pobre, explotadores y explotados.

No se puede hacer la revolución socialista CON LAS ARMAS DEL CAPITALISMO, o como prefieran, SIGUIENDO LA LÓGICA CAPITALISTA.

¡PATRIA SOCIALISTA O NADA!, ¡SIGAMOS A CHÁVEZ!

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