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«Ni un tantico así»

El Comandante Ernesto «Che» Guevara en su discurso a los «Pueblos del Mundo», en La Habana, por allá en el año 1967, dijo que al «Imperialismo no podía creérsele ni un tantico así», donde además habló de la «naturaleza del Imperialismo», pasando a describir sus atrocidades y crímenes alrededor del Mundo.

La administración norteamericana ha impuesto sanciones económicas y financieras a nuestro país. Las mismas, que fueron antecedidas de las sanciones a funcionarios del Estado Venezolano, incluyendo al Presidente de la República, y de la amenaza de considerar la opción militar contra nuestro país, no tienen precedente en nuestra historia contemporánea.

Estados Unidos amenazó a nuestro país durante la guerra de independencia en 1818. El Libertador Simón Bolívar respondió a estas amenazas, hechas por el agente del gobierno yanqui, John Irving Baptiste, diciéndole «…que no permitiré que se ultraje ni desprecie el gobierno ni los derechos de Venezuela. Defendiéndonos contra la España ha desaparecido una gran parte de nuestra población y el resto que queda ansía por merecer igual suerte. Lo mismo es para Venezuela combatir contra España que contra el mundo entero, si todo el mundo la ofende.»

De manera tal que, el imperialismo EXISTE, y actúa de manera precisa y despiadada. No le importa nada, sino garantizar sus intereses y sus mecanismos de dominación. En nuestro caso, es evidente que su interés fundamental es arrasar con la posibilidad revolucionaria y restablecer la subordinación de nuestro país a sus políticas, además de garantizarse el acceso a nuestros inmensos recursos naturales: las mayores reservas de petróleo del planeta, además de otros minerales como el hierro, coltán, uranio, oro y de un extenso territorio amazónico y de una privilegiada posición geoestratégica en nuestra región.

La administración del Presidente Trump conjuga en su seno las fuerzas más reaccionarias de la sociedad norteamericana. En su propio país existe gran preocupación por el resurgimiento de las corrientes de extrema derecha vinculadas al Ku Klux Klan, a la «supremacía blanca» y al «Tea Party». Además de los representantes más connotados del complejo industrial-financiero-militar de los Estados Unidos.

La imagen cuando el Presidente Trump amenazaba a nuestro país, a todos los venezolanos con la opción militar, reflejaba con claridad los intereses que conspiran contra nuestro Pueblo, contra nuestro país.

Por un lado estaba flanqueado por el Secretario de Estado Rex Tillerson, ex presidente de la transnacional petrolera Exxon Mobil, representante de los intereses petroleros más agresivos del planeta, que fueron nacionalizados por el Comandante Chávez y que ansían la revancha, para volver al país a imponernos sus condiciones colonialistas y expropiarnos las riquezas de todos los venezolanos.

Del otro lado Nikky Haley, política, ex gobernadora de Carolina del Sur y miembro prominente del «Tea Party», cercana a sectores del exilio cubano en Miami y factores de la extrema derecha venezolana. Conforma este el grupo político más ambicioso y pleno de odio, que ansían volver a controlar al Estado Venezolano como lo hicieron durante todo el siglo XX.

Todo este cuadro de agresiones, amenazas y sanciones, prefiguran una situación cualitativamente distinta en nuestra confrontación con los Estados Unidos, se ha pasado de la retórica y situaciones puntuales de confrontación política, a una agresión directa, abierta contra el país. Hay que estar conscientes que, más allá de las diferencias políticas o desavenencias internas hay que estrechar la unidad de los Patriotas para defender nuestra integridad, porque por primera vez, la potencia militar más agresiva del planeta, la más criminal, la más desesperada por actuar y marcar su presencia en el mundo, centra su acción y ha tomado la determinación de agredir a nuestro país.

Esta nueva situación, extraordinaria, amerita que el Estado Venezolano tome todas las medidas, también extraordinarias, para defender nuestra soberanía y proteger a nuestro pueblo.

En primera instancia, nuestras Fuerzas Armadas Bolivarianas, deben tomar todas las previsiones y medidas necesarias en defensa de la Patria y en cumplimiento del mandato Constitucional que tienen como garantes de nuestro territorio y seguridad, con un amplio uso de todas sus atribuciones en este sentido.

La permanente activación de la acción Cívico-Militar en defensa del país, nuestra movilización en el marco de la doctrina militar Bolivariana, la guerra asimétrica, como única respuesta posible ante la agresión de una súper potencia militar.

En el plano político, todas las fuerzas patriotas, bolivarianas, revolucionarias, deben actuar de conjunto para rechazar la agresión extranjera. El Estado Venezolano debe actuar de manera muy severa contra los que pregonan o minimizan la agresión extranjera. Debe actuarse con todo el peso de la ley contra la traición a la patria de aquellos sectores políticos, sociales o económicos que sean partidarios de una agresión extranjera.

El Estado Venezolano debe actuar, como lo estamos haciendo, en el ámbito internacional, bilateral, regional, multilateral para denunciar estas agresiones y prevenir una abierta intervención contra nuestro país.

En el ámbito económico, hay que tomar medidas para garantizar el pleno funcionamiento de todo nuestro sector productivo y económico. No puede tolerarse más la guerra económica, debe actuarse de manera contundente contra los sectores productivos que estén conspiren contra la economía del país. No puede haber libertad económica cuando se trata de enfrentar una agresión externa. Debe legislarse y tomarse medidas extraordinarias para garantizar el funcionamiento eficaz de todos los sectores económicos del país.

PDVSA

Nuestra industria petrolera es el centro de la agresión. Obviamente los agresores saben y comprenden de nuestras vulnerabilidades al depender en gran medida del ingreso petrolero.

Lo hemos planteado desde hace bastante tiempo, PDVSA tiene que haber previsto que sería el blanco de la agresión, que debe protegerse su actividad como una actividad estratégica para la seguridad de nuestra nación.

En nuestro momento, cuando estábamos al frente de la empresa, lo hicimos y esas medidas nos han protegido y nos deben permitir movernos con éxito en estas circunstancias.

Lo primero es la politización y movilización de nuestros trabajadores. Por eso insistimos en vincular a nuestros trabajadores, técnicos, gerentes en el acontecer político diario de nuestra revolución. Con movilización política y participación en las tareas de la revolución, los trabajadores petroleros se convirtieron en un baluarte de nuestra soberanía y defensa de la Patria. Tenemos que ser capaces de garantizar el petróleo para nuestro Pueblo, pero al mismo tiempo, impedir, por todos los medios que el petróleo y nuestra empresa sea el botín de los enemigos de la Patria. Despolitizar a PDVSA, desmovilizarla y perseguir o excluir a sus líderes naturales o históricos es un grave error que la debilita en este propósito estratégico.

Diversificación de mercados.

Fue solo hasta el año 2005, luego de la derrota del sabotaje petrolero en el 2003 y la estabilización de la operatividad de la industria, que comenzamos la política de diversificación de nuestros mercados petroleros.

Hasta ese momento TODA nuestra producción estaba dirigida al mercado norteamericano o al mercado especulativo. Iniciamos el duro trabajo de establecer nuevas rutas comerciales a nuestras exportaciones. En base a nuestros acuerdos bilaterales y bajo la orientación política del Comandante Chávez, iniciamos la exportación de petróleo a China, hasta llegar en pocos años en una colocación de más de 600 MBD de petróleo a la segunda economía del planeta y un destino seguro para colocar nuestro petróleo, operación que incluía la participación de las empresas petroleras Chinas en la Faja Petrolífera del Orinoco y la construcción de nuevas refinerías en el territorio Chino.

Para estas nuevas rutas comerciales establecimos una flota exclusiva y especializada en sociedad con las empresas chinas de súper tanqueros propios de más de dos millones de barriles de capacidad de transporte.

Igualmente, logramos acuerdos con las empresas de la India, país con gran capacidad de refinación de crudos pesados para colocar 400 MBD de petróleo. Hicimos acuerdos con Japón para colocar petróleo y Fuel Oil en ese mercado.

Igualmente, por primera vez, vendimos a nuestro propio mercado natural, nuestro espacio geopolítico, el caribe y sur américa, así como países de Europa y África.

A pesar de todos estos movimientos estratégicos, siempre mantuvimos la premisa de seguir suministrando petróleo al mercado norteamericano, no solo porque es un excelente negocio, es nuestro mercado natural, sino porque nuestro gobierno nunca utilizo al petróleo como un arma política. Solo suspenderíamos el suministro en caso de una agresión contra nuestro país.

Toda esta tarea de diversificación y cese de dependencia con el mercado y economía norteamericana, por supuesto tuvo que enfrentar toda la campaña de desinformación y manipulación de los intereses norteamericanos y la derecha venezolana, que durante todos los años de las transnacionales se lucraron del comercio exclusivo y de los descuentos que se daban en los suministros petroleros a los Estados Unidos, que llegaron a ser del 40% durante los años de la nefasta apertura petrolera.

Diversificación tecnológica.

Cuando los precios del petróleo cayeron entre mediados del 2008 hasta enero del 2009 desde 120$/barril hasta 35$/barril, el Comandante Chávez, aprobó el Plan de Soberanía tecnológica que le presentamos, para disminuir nuestra dependencia en PDVSA de suplidores tradicionales norteamericanos. Fue por eso que se creó la filial PDVSA Industrial. Esa fue la razón.

A partir de allí, creamos la empresa de Software «Guardián del Alba», para satisfacer las necesidades estratégicas de la empresa en materia de automatización e informática y no depender de las empresas tradicionales, creamos la Empresa Nacional de Tubos, un conglomerado de empresas de tubos («Batalla del Juncal», «Batalla de los Horcones», entre otras), Fábrica de Válvulas, Lodos de perforación, PDVSA Servicios, Talaros Chinos, Empresa Nacional de Transporte, Empresa mixta VICOHA, PDVSA Naval, etc.

Esa fue la razón de la creación de tantas filiales de PDVSA, no petroleras, pero determinantes para nuestra soberanía. Luego llegaron los opinadores de oficio, que no entendiendo o sin ni siquiera preguntar el por qué de estas decisiones estratégicas, criticaron e incluso revirtieron estas decisiones del Comandante Chávez.

Diversificación Financiera.

En la misma orientación iniciamos una diversificación de las instituciones financieras con las que trabajaba nuestra empresa, previendo ya la agresividad de la administración norteamericana de entonces y por las pretensiones exorbitantes de las transnacionales petroleras en los juicios internacionales de arbitraje establecidos en el marco de la apertura petrolera y que se activaron producto de las decisiones soberanas del Estado venezolano.

Así, comenzamos a buscar otras fuentes financieras para la empresa y para el país como el Fondo Chino, suscrito en el marco de nuestros acuerdos bilaterales con el banco de Desarrollo de China. Igualmente transferimos todas nuestras cuentas colectoras a bancos chinos, rusos, europeos, previendo cualquier acción de las autoridades norteamericanas contra nuestro país.

Acá, igualmente tuvimos que enfrentar la desinformación, manipulación y matrices comunicacionales contra estas medidas de defensa de nuestra economía. Incluso las acusaciones infundadas en los medios opositores por estos cambios de nuestras cuentas a espacios seguros para nuestro país.

CITGO

Siempre lo dijimos. Citgo es un rehén de las autoridades norteamericanas. Fue el segmento de la apertura petrolera que no pudimos derrotar. El Comandante Chávez dio la instrucción de vender, salir de esta filial, establecida como una empresa norteamericana, durante la apertura petrolera, como una garantía de recobrar las inversiones de las trasnacionales en Venezuela, si las mismas eran afectadas por decisiones soberanas del Estado Venezolano.

Solo pudimos desprendernos de unas 5.000 estaciones de combustibles de las 12.000 originales que nos convertían en grandes compradores de productos para poder satisfacerlas, representando costos de hasta 34 mil millones de dólares al año.

Solo pudimos vender algunas refinerías y terminales para repatriar estos recursos al Estado venezolano, activos que nunca dieron dividendos al país y que no se justificaban como inversiones, más aun cuando las mismas se realizaron en los años de crisis económica entre los años 1986 y 1999.

No pudimos liquidar estos activos. Durante nuestra gestión como vicepresidente económico, iniciamos un proceso de venta, salvaguardando los contratos de suministro de petróleo venezolano de largo plazo, por el cual recibimos ofertas de hasta 15 mil millones de dólares. No se pudo, se inició de inmediatico la campaña mediática en contra de la operación, el chantaje y miedo de avanzar en esta línea.

Defensa de la Patria.

Estuvo con nosotros en las Naciones Unidas el canciller Arreaza. Juntos le dimos respuesta a las agresiones norteamericanas, nos entrevistamos con el Secretario General Guterres y pudo tener contacto directo con los embajadores del Alba, Movimiento de No Alineados, Grupo Africano, Árabe y los embajadores de Rusia y China.

Acá estamos desplegados en defensa de nuestra soberanía y nuestro pueblo. Daremos la batalla hasta sus últimas consecuencias, con lealtad y firmeza. Seguro estoy que nuestros trabajadores petroleros, soldados, estudiantes y todo el Pueblo sabrá movilizarse en defensa de la patria y de la Revolución. Con Chávez siempre. ¡Venceremos!

El huevo de la serpiente

De muy joven me impresionó la película del Maestro del cine sueco Ingmar Bergman, con este título tan preciso para describir algunas de las causas que dieron origen al nazismo en Alemania.

Un conjunto de condiciones económicas deplorables, incluso desesperantes, aunado a la acción premeditada de los ideólogos del pensamiento totalitario y nazi-fascista que luego arrasaría Europa, trabajaban en la mente humana, en las contradicciones del individuo, en su desesperanza, para lograr sobre estas vulnerabilidades, la manipulación de conductas primarias del hombre, que se multiplicarían en las masas, sostenido por un pensamiento totalitario, violento, excluyente. En la película, se observa el huevo de la serpiente, donde a trasluz, se ve la criatura que se incuba y crece en su interior, amenazante, aún antes de su surgimiento definitivo. El fascismo es un fenómeno al que se puede observar mientras se gesta, antes de su aparición, solo hay que ver con cuidado.

Comento todo esto por los acontecimientos que han sacudido al país estos últimos cuatro meses. La violencia a la que fuimos sometidos, tiene varias diferencias cualitativas con episodios violentos anteriores, a las que debemos prestar mucha atención, saber observar, a trasluz, el huevo de la serpiente.

En todos los episodios de violencia, desde el gobierno del Comandante Chávez, hasta nuestros días, los actores visibles de la oposición son los mismos, los mismos partidos, los mismos rostros, tal vez algunos han surgido de manera relevante por primera vez, pareciera que ya han salido del huevo de la serpiente. Agrupaciones y partidos políticos de extrema derecha con un pensamiento y accionar claramente totalitario, violento, intolerante, fascista.

Algunas señales evidentes de estas diferencias preocupantes, en el tipo de violencia que confrontamos, es la quema y linchamiento de seres humanos. Las escenas de estos episodios inauditos de violencia en el país, nos exponen a una brutalidad que supera el accionar del Klu Klux Klans en los Estados Unidos, cuando la artista afroamericana Billie Holiday, cantaba con tristeza sobre los «extraños frutos que dan los árboles del sur» para graficar a las víctimas afroamericanas de la intolerancia y el racismo, colgadas en los árboles de Misisipi, Alabama, Carolina del Sur.

En un caso, la sola apariencia de Chavista, de pueblo humilde, de muchacho de barrio, un joven, Orlando Figuera, que tuvo la mala suerte de acercarse o caer en la guarimba de Altamira, le bastó a la horda violenta para golpearlo, apuñalearlo y luego quemarlo vivo, cuando Orlando se tambaleaba tratando de escapar, lo seguían golpeando, las imágenes son estremecedoras. Los perpetradores siguen impunes, han contado con la protección de las autoridades municipales, que han permitido e instigado su accionar, los han glorificado, convirtiendo ese municipio en un territorio referente del caos, condenando a sus propios habitantes a la acción violenta y permanente de estos grupos.

En otro caso, amarraron en un poste a un joven con las mismas características del anterior, lo apuñalearon, dispararon y asesinaron a golpes, aun lo siguieron golpeando ya muerto, hasta desfigurarlo, con saña de animales. Acá actuaron residentes de edificios, quienes participan de los hechos más crueles, convirtiendo esos espacios en verdaderos infiernos donde se impone la violencia a una mayoría silente y chantajeada.

Están los casos de las ejecuciones en las guarimbas de exfuncionarios y exsoldados. Primero la tortura, la vejación y después el vil asesinato. O los dispositivos explosivos colocados y diseñados para asesinar funcionarios del orden público, el intento permanente y deliberado de quemarlos, degollarlos o producir cualquier tipo de daño irreversible, sin importar si es una mujer, un joven.

Por supuesto, ha habido víctimas producto de la acción de los cuerpos de seguridad, excesos que también preocupan, que deben ser sancionados severamente, tal como lo ha dicho el Ministro de la Defensa, no se estimulan, ni toleran. Es la diferencia respecto a la oposición. El Estado es capaz de regular y sancionar desviaciones respecto al uso de la fuerza. En cambio la oposición, lo estimula, lo glorifica, lo apoya, lo incita, pero nadie responde por estos actos. A ellos solo les interesaba la muerte de más y más venezolanos para alcanzar el objetivo injerencista. Al Estado le interesa la paz y proteger a TODOS los ciudadanos de la violencia.

Por otra parte, las llamadas redes sociales deben ser objeto de una revisión profunda. Una de las características del accionar de la violencia fascista, es el anonimato. Está demostrado por estudiosos del tema, entre ellos por Sigmund Freud y Wilhelm Reich, que el fascismo ha sido capaz de exacerbar las conductas y reacciones primarias del ser humano, en este caso para la violencia con objetivos políticos, porque se actúa en el anonimato de la masa, de la multitud, donde se expresan conductas inducidas y distintas a las que una persona asumiría si tuviese que dar la cara, responder por sus actos.

Igual sucede con las redes sociales, no se sabe quién escribe, si es un robot, una máquina, un loco, un degenerado, un criminal o cualquier otra mente enferma. Los usuarios son estimulados a verter su odio, se dicen las cosas más espantosas, se instiga a la violencia. A veces la excitación de la estupidez es tal que, personas reconocidas proponen barbaridades como lanzar objetos contundentes desde los edificios para matar Chavistas. Lo peor es que algún criminal o estúpido lo hace, y mata a una señora que apresurada caminaba hacia su casa.

Otras veces, siempre amparados en el anonimato, se instiga la violencia cobarde contra los hijos de los Chavistas o funcionarios del Estado, hasta que se encuentran con la realidad de que ellos también pueden ser confrontados y quedar expuestos, con rostro, nombre y apellido en las mismas redes sociales como unos disociados y sujetos a la actuación de las autoridades en países como acá en los Estados Unidos, donde su agresión es un delito que no se tolera.

Las redes sociales, utilizadas para estimular la violencia, como instrumento de propaganda política, obedecen a un guion que es similar en sus códigos, conductas y exaltaciones. Viendo los videos de los grupos neo-nazis y de «supremacía blanca» en Charlottesville, agrediendo y golpeando a un joven afroamericano, inmediatamente me vino a la mente la imagen de las guarimbas, las mismas caras cubiertas, máscaras, armas, objetos contundentes, escudos con cruces y símbolos de sectas. Igual actuaron neo-nazis en Ucrania con la violencia desbordada, quemando policías, hasta provocar el golpe de Estado, nos damos cuenta que es el mismo guion de violencia con inusitado apoyo internacional contra nuestro país.

En las Naciones Unidas, se pueden constatar y conocer los detalles de todas las medidas que toman los Estados para proteger a sus ciudadanos del terrorismo y la violencia, desde la actuación preventiva, el uso de la inteligencia, la acción reactiva, contundente, la regulación de los medios y redes sociales, la rendición de cuentas. Nadie lo cuestiona. Pero claro, en nuestro caso, la acción del Estado siempre es criminalizada, es la doble moral, la propaganda para desestabilizar al país.

El Estado es el responsable de proteger a sus ciudadanos de la violencia, siempre en el marco del respeto a los derechos humanos, nuestra Constitución y leyes, los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas y los tratados internacionales de los cuales somos signatarios.

Es el deber ser. Muchos países y potencias actúan de manera ilegal contra sus propios pueblos o contra otros países, bajo cualquier pretexto. Pero en nuestro caso, tenemos que ceñirnos estrechamente al respeto de nuestra Constitución y los principios que consagra. Actuar de manera distinta, sería socavar la ética que sustenta al socialismo y al pensamiento Bolivariano.

Las Instituciones del Estado deben actuar en esta dirección y evitar la impunidad. Ningún acuerdo político puede dejar a un lado a las víctimas de la violencia, la rendición de cuentas y castigo a los culpables. Sin justicia no habrá paz.

La Política

La violencia ha sido derrotada políticamente, la desaparición de las guarimbas, así, de la noche a la mañana, es un indicador de esta realidad, pero también demuestra que la oposición era quien las motivaba, financiaba, estimulaba.

Ahora vamos a las elecciones para gobernadores. La oposición ha manifestado su intención de participar, con el mismo CNE que hasta hace solo unos días repudiaban, mientras llamaban a sus partidarios a morir en las guarimbas. Extraña la ética política de la oposición, tanta violencia, desestabilización y muerte para finalmente participar en un proceso que siempre estuvo allí.

Debo expresar mi pleno respaldo a todos los candidatos de la Revolución, del PSUV, a las gobernaciones. Creo que debemos apretar el paso de la ofensiva para obtener una contundente victoria, un triunfo para el Pueblo y el Socialismo, una oportunidad de corregir y renovar nuestra gestión en todo el país.

Por otra parte, en la Asamblea Nacional Constituyente existe una comisión económica que tiene una gran tarea, preservar la Línea Roja de Chávez, su política petrolera. Reitero la necesidad de que en su seno se revisen los contratos de interés público, como los vinculados al Petróleo y Gas. Igualmente, la gestión de las empresas públicas, comenzando por PDVSA, su producción, su situación operativa, financiera, siguiendo con todo el sector de industrias básicas, alimentos, transporte, etc. Sus objetivos, metas, forma de funcionamiento. La distribución de alimentos y medicamentos, nuestra propia red de distribución, ¿Cómo está? ¿Dónde está? El tema cambiario. ¿Podemos controlar el dólar en la situación actual, con esos tipos de cambio tan dispares que estimulan al paralelo? La producción interna, el trabajo, las Grandes Misiones vinculadas a la economía como la Gran Misión Vivienda Venezuela.

He seguido varios de los debates, me sorprenden algunas propuestas con las que hay que tener cuidado, que no tienen sustento legal, ni respetan algunos principios como la tipicidad, proporcionalidad, ni la especificidad. En otros, se percibe una intención honesta de avanzar en satisfacer las expectativas del pueblo, esa es la que debe prevalecer. En todo caso, deben escucharse todas las posiciones y dar la discusión, sin aplanadoras, ni decisiones aéreas.

La Corrupción

Sobre los casos de extorsiones denunciados ante la ANC y el Ministerio Público, aunque no puedo emitir opinión específica ni acusar a nadie porque no tengo los elementos, sí puedo decir que este fenómeno se presenta en otras instituciones y cuerpos policiales, incluyendo la Asamblea Nacional. Sé de muchos expedientes y acusaciones, que tienen como objetivo extorsionar, incluso encarcelar sin ninguna posibilidad de aclarar la situación legal o defenderse de las imputaciones sin ceder a la extorsión.

Yo mismo sufrí los intentos de extorsión de los diputados de la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional, ya todos sabemos qué tipo de personas son y cuál es su estatura ética y moral, ante mi negativa y por supuesto mi rechazo a la maniobra política, se desataron sobre mí todos los mecanismos que tienen de difamar y ofender.

Conozco de compañeros, injustamente acusados, en algunos casos producto de intereses mezquinos que, al no ceder a la extorsión, han tenido que salir del país o están retenidos, algunos por casi tres años, sin ni siquiera ser acusados. Son héroes en la derrota del sabotaje petrolero y la consolidación de la Nueva PDVSA. Deben tener una oportunidad de aclarar su situación.

Las amenazas del Gobierno Norteamericano

El video donde el Presidente Trump amenaza al país con una acción militar, es ilustrativo de los intereses en juego y las causas de la desestabilización. De un lado, el Secretario de Estado Tillerson, ex presidente de la Exxon Mobil, conocida y agresiva transnacional petrolera, que fue nacionalizada por el Comandante Chávez, contra la que hemos ganado juicios internacionales de arbitraje y que tiene la expectativa de volver a imponernos sus condiciones inaceptables; del otro lado, la Embajadora ante la ONU Nikky Haley, política conservadora del «Tea Party», promotora de la candidatura de Marco Rubio en las primarias republicanas. Pareciera que la administración norteamericana está subordinando su política hacia nuestro país a los deseos e intereses de la extrema derecha de Miami, con estrechos vínculos con líderes opositores venezolanos, que han pedido una intervención militar contra nuestra Patria.

Estas sanciones y amenazas norteamericanas se producen justamente cuando ha disminuido, casi en su totalidad, la violencia en nuestro país. Por otra parte, las sanciones ilegales contra altos funcionarios del Estado Venezolano, incluyendo al Presidente Maduro, tienen el claro objetivo de deslegitimar nuestras instituciones.

Sin embargo, Trump se llevó una sorpresa al recibir un rechazo unánime de los países de la región, a una aventura que nos retrotraería a los tiempos cuando Estados Unidos invadía nuestros países a sus anchas.

La amenaza estadounidense subestima e ignora que está refiriéndose a la Patria de Bolívar, Sucre, Miranda, a la tierra de Chávez. El Estado venezolano ha respondido como corresponde y nuestras Fuerzas Armadas Bolivarianas, junto al Pueblo, están prestos a defender nuestra integridad territorial, soberanía e independencia, a cualquier costo ¡Viva Chávez! ¡Venceremos!

¿Valió la pena?

Las guarimbas, para bien de nuestra Nación, desaparecieron, así, de la noche a la mañana. Todo indica y lo han declarado sus cabecillas, que los factores de la extrema derecha venezolana decidieron dejar de un lado, por lo menos momentáneamente, la estrategia de la violencia y acudir a la contienda de las elecciones regionales.

Después de meses de incendiar al país, llamar a un golpe de estado, tantos muertos, ahora la oposición asistirá a la contienda electoral, con el mismo Consejo Nacional Electoral que tanto repudiaron y con las mismas reglas y condiciones que siempre estuvieron allí, contempladas en nuestras leyes y contra las que llamaron a sus seguidores a matar o morir. Habría que preguntarles si valió la pena, tanta destrucción, tanta zozobra.

Me imagino que estos señores de la violencia explicaran al país y a sus seguidores, por qué insistieron en salidas inconstitucionales, por qué predicaron la violencia e intolerancia para motivar actos criminales, por qué le hicieron creer a sus seguidores, sobre todo a los jóvenes, que derrocar un gobierno era un acto que solo dependía de que ellos, siempre en primera línea, generaran violencia ¿Valió la pena?

Tendrán la valentía los cabecillas de la oposición, los generales del tuiter, de explicarle al país por qué llegaron a promover o guardar silencio ante la quema de seres humanos, los linchamientos de personas por parecer Chavistas, las ejecuciones sumarias en las guarimbas de la intolerancia. ¿Qué le van a decir a las familias de las victimas fatales, a las madres, hermanas, hermanos, padres? Acaso era necesario para que ellos participaran en las regionales ¿Para qué era necesario? ¿Fue alguna vez necesario? ¿Valió la pena tanta muerte?

Los instigadores de los actos violentos, desde el anonimato del tuiter, o a buen resguardo, los que estaban prestos a instigar y glorificar a los encapuchados, para que cometieran actos violentos, tomarse fotos para el tuiter, con la cara impregnada de «maalox», esconderse a esperar la cuenta sangrienta, para luego salir a declarar, justificar cualquier barbaridad y convocar más violencia. ¿Valió la pena tanta mentira?

Estos señores, ¿algún día le darán la cara a los familiares de los agentes del orden público asesinados, o a los de los jóvenes linchados o quemados vivos, o los decapitados por guayas, o a sus propios seguidores, jóvenes, niños, manipulados, glorificados por la propaganda, dotados de mascaras, explosivos, artefactos improvisados, convencidos de que era posible atacar una base militar sin consecuencias, o poner bombas al paso de los cuerpos de seguridad impunemente? ¿Les dirán acaso que valió la pena el sacrificio?

Extraño ajedrez de la muerte, donde las manos que lo mueven, sin rostro definido, siempre a salvo, sacrifican a sus seguidores, a los que tratan tristemente como peones, muy pocas veces se pierde un alfil o una torre, no, ellos serán candidatos a algo. Es usual el enroque y las jugadas defensivas, la protección de la reina. Algún día se les acabará el tiempo en el reloj de este juego de la muerte.

Por ello, los señores de la extrema derecha, los responsables de esta oleada sangrienta no pueden quedar impunes. Tiene que prevalecer la justicia, sino no habrá paz. Esto, debe suceder independientemente de cualquier pacto o negociación, en ese tablero de la muerte, del que nadie sabe cuanto tiempo durará, ni el alcance ni su profundidad.

Los que se excedieron en el control del orden público, también deben responder a la justicia, todos los actos de violencia deben ser investigados y sancionados debidamente.

Fueron, son, muchas las víctimas, ahora no puede quedar todo así, como si nada, con un «hasta la próxima». No. Ya lo hicimos antes, se han perdonado golpe de estado, sabotaje petrolero, guarimbas y no creo que le haya hecho bien a nuestro sistema político, ni a nuestra sociedad. No puede haber impunidad.

Tiene que ver con la naturaleza de nuestros contendores. Una mezcla de irracionalidad, ansias de poder, apoyos externos, corrupción y falta de ética que resulta en una clase política absolutamente irresponsable, con el país, con sus seguidores, absolutamente inmediatista y violenta.

A sus mentores desde el exterior, no les interesa en absoluto si valió la pena o no, si destrozaron al país o no, cuantos muertos fueron. No están aquí, no es su país, no es su gente, no les interesa.

Los sectores e instituciones que se suponen, tienen algún peso en la conciencia de nuestra sociedad, tienen que hacer un acto de reflexión, en el caso de la iglesia un sincero «mea culpa», sobre el silencio que guardaron ante hechos tan espantosos como la quema o el linchamiento de seres humanos. Aquellos involucrados directamente en la violencia deben pasar por un proceso de evaluación profundo, cuestionarse, preguntarse miles de veces si acaso valió la pena y tratar estos episodios de violencia ciega y fascista como una enfermedad. Hay algo en algunos sectores de nuestra sociedad que debe ser sanado, reparado.

Pareciera entonces que la mayor amenaza a la paz lo constituye la injerencia externa. La posición abiertamente injerencista de un grupo de países de la región es inaceptable, pero además es una clara manifestación de la doble moral con que se miran y tratan nuestros asuntos. Países cuyos gobiernos son producto de un golpe de estado, países donde desaparecen miles de personas cada año, donde consiguen los cuerpos de mas de 45 niños asesinados y mutilados para extraer sus órganos, u otros tantos jóvenes que aun no aparecen, o países donde el paramilitarismo ha cometido toda clase de crímenes de guerra como parte de la estrategia anti insurgente, países donde hay mas de dos millones de presos, o que tienen la facultad de asesinar, así sumariamente, personas y civiles, por vía de dispositivos de alta sofisticación tecnológica, países que se han beneficiado y han crecido gracias a que amparan y reciben el dinero producto del robo y especulación financiera, paraísos fiscales, países donde su pueblo originario es segregado por una elite transculturizada y racista, son esos países y sus gobiernos los que pretender calificar, condenar e intervenir en nuestros asuntos. La hipocresía de la derecha.

Los Estados Unidos siguen imponiendo sanciones, en contravención al derecho internacional, que solo sirven para estimular salidas inconstitucionales, para debilitar a las instituciones del Estado, promoviendo el fortalecimiento de posiciones extremistas. Insiste la administración norteamericana en subordinar su visión de nuestros asuntos a los dictámenes de la extrema derecha de Florida, quienes abiertamente apoyan acciones militares como el ataque al Fuerte Paramacay.

La reciente amenaza de la administración norteamericana de considerar la opción militar contra nuestro país, no tiene precedentes en nuestra historia contemporánea. Se olvidan, en sus arrebatos imperiales, que se refieren a Venezuela, la cuna de Bolívar, de Sucre, Miranda y Zamora, la tierra de Chávez.

Con estas postura, lamentablemente siguen de espaldas a nuestra región. Las agresiones de un país, tan poderoso, con tantos problemas y con una retórica guerrerista que preocupa a todo el mundo, debería unificar a toda la Patria, sin condiciones, en defensa de nuestra soberanía, independencia e integridad territorial.
Quisiera insistir en la economía porque estoy convencido que es el asunto a resolver con prioridad para poder superar todo el esquema de desestabilización que se ha instalado en los últimos anos y avanzar en la construcción de un modelo económico propio, en el socialismo.

Primero debemos entender que la economía es una ciencia, tiene sus leyes, sus factores, sus reglas, su razón de ser es científica. Allí tenemos desde Adam Smith padre del Capitalismo hasta Carlos Marx, padre del Socialismo. Es decir, desde cualquier postura ideológica, a nadie se le ocurría negarla, mucho menos subestimarla, a menos que sea una especie de socialismo romántico que entonces perecerá, inexorablemente, bajo la acción del Capitalismo globalizado.

Debemos comenzar por reconocer, que aunque indudablemente existen factores externos que condicionan nuestro desempeño económico, como el precio del petróleo, que existen factores políticamente motivados, sin racionalidad económica, es el Estado que tiene la responsabilidad de gobernar la economía para proteger a nuestro pueblo y todo nuestro sistema de garantías sociales de los embates del capitalismo rampante y atrasado que esta instalado en el país a la sombra del rentismo petrolero.

Cuando se habla del fracaso de modelos, insisto acá, lo que se ha demostrado es la inviabilidad del Capitalismo como sistema, no solo por su desempeño a nivel mundial, que trajo aparejado el colonialismo, el saqueo de continentes enteros, dos guerras mundiales, invasiones, violencia, hambrunas, segregación, desempleo, arrase de los recursos naturales y responsable del cambio climático.

Si no logramos gobernar la economía, se impondrá la lógica del mercado y se desplegaran con toda crudeza los mecanismos de apropiación de la renta que tiene el capitalismo: especulación, inflación, manipulación cambiaria, contrabando, descapitalización, fuga de capitales.

Recuperamos el manejo soberano de nuestro petróleo, de PDVSA y de la renta petrolera, poniéndola al servicio del pueblo, sosteniendo y apuntalando los tremendos avances sociales de nuestra Revolución.

Avanzamos en la recuperación de algunas empresas básicas, en la creación de un sector de la agroindustria, incipiente y desarticulado, en algunos sectores de la agricultura, ideas y proyectos en desarrollo.
Todo eso es cierto y hay que defenderlo, hay que reivindicarlo porque son pasos en la dirección correcta, para salir del rentismo petrolero y darle sostenibilidad a nuestro proyecto, del socialismo, como insistía el Comandante Chávez al final de su vida al servicio del Pueblo.

Sin embargo no es suficiente, hay temas que no se han asumido, se deben tomar decisiones impostergables. Ahora tenemos menos holgura, molestia en el pueblo, daño acumulado en algunos sectores productivos y se ha cerrado aun mas la agresión y el hostigamiento externo. Pero podemos hacerlo, sabemos como, que hacer para defender nuestra Patria.

En nuestra economía el sector petrolero es esencial, por ello hay que estar atentos y preservar nuestra Política de Plena Soberanía Petrolera, el Régimen Fiscal Petrolero y los esquemas de control establecidos en nuestra Ley Orgánica de Hidrocarburos. Es lo que señalé en alguna oportunidad como la «Línea Roja de Chávez».

Ahora, con la instalación de la Asamblea Nacional Constituyente, los contratos de interés publico, como los vinculados a las empresas mixtas de petróleo, deben ser sometidos a la discusión en su seno. Eso los blindaría de cara al futuro. Hay que recordar que el espíritu del Constituyentista de 1999 era que mas nunca este tipo contratos de tanto impacto sobre el país fueran aprobados entre gallos y media noche como sucedió durante la Apertura Petrolera, en los estertores de la cuarta República.

Por otra parte hay que revisar los resultados operacionales y financieros de PDVSA. Existe información directa suministrada a la OPEP, que refleja una caída de producción de entre 600 y 700 mil barriles días desde 2014 al 2017. Esto amerita una profunda evaluación, para tomar medidas que respalden a nuestra empresa.
Igual debe hacerse con todas nuestras empresas estatales, debe revisarse su esquema de funcionamiento, su articulación, sus objetivos concretos, sus tareas en la economía.

Definitivamente hay que actuar sobre el tipo de cambio. Habíamos planteado un tipo de cambio convergente, hacia un nivel que pudiese flotar, arbitrado por el Banco Central de Venezuela y no por una página guarimbera que sube y baja el «valor» del paralelo sin ningún tipo de racionalidad.

Combatir la inflación, este es el mayor depredador del trabajo y ahorro de nuestros trabajadores. Todos los factores hay que revisarlos, pero el tipo de cambio, la falta de producción u oferta y la cantidad de dinero circulante tienen la mayor incidencia en este fenómeno, que debe medirse y controlarse.

El trabajo, como una actividad esencial de nuestra sociedad, de nuestro futuro. Expandir nuestras fuerzas productivas, en el área de alimentación, agroindustria, transformación, acero, agrícola, la producción de alimentos, satisfacer nuestros necesidades. Buscar esquemas propios de desarrollo, insistir en el socialismo, mantener los espacios y capacidades existentes en el país.

Algunas veces se subestima la conciencia popular, del poder popular, de los trabajadores, sin embargo nuestro pueblo humilde, bolivariano y profundamente politizado y participativo, esta listo para dar la discusión del tema económico y apoyar las medidas necesarias para salir de esta trampa en la que estamos, entre el chantaje y la violencia.

Esta Revolución definitivamente ha valido la pena, luchar todos estos anos al lado del Comandante Chávez, junto al Pueblo, ha valido la pena. Recuperar nuestra soberanía y reivindicar a nuestro pueblo y nuestra patria, ha valido la pena.

Entonces para defender el legado del Comandante Chávez, nuestra Patria y nuestras conquistas sociales, hay que avanzar de manera decidida, sin titubeos, con confianza, de manera leal, sin atajos, creyendo firmemente en el Socialismo, en el Pueblo, en Chávez. ¡Venceremos!

Cuando baje la marea

Todo el país ha sufrido los efectos devastadores de una especie de Tsunami político que se ha desatado desde principios de este año. Es muy característico el hecho de que esta ola de desestabilización se desplazara con toda su furia precisamente a partir de la intervención y acción política de Almagro desde la OEA. Por supuesto, Almagro fue la cara, el agente. La agresión viene articulada desde la OEA por los Estados Unidos y los gobiernos de derecha de la región.

La violencia, los muertos, la guarimba, el caos de la vida cotidiana, la desestabilización y el desacuerdo político, la crisis y confrontación entre poderes, la disfuncionalidad y la actuación criminal del fascismo, con sus crueles e inhumanos métodos de quemar seres humanos, linchamientos, asesinatos e intolerancia han sacudido y consternado la conciencia del país.

La movilización del Pueblo el pasado domingo, que acudió al proceso electoral en condiciones económicas adversas, sufriendo los trancazos o secuestros colectivos, las guarimbas, amenazas, violencia y presencia de grupos armados que impedían su participación muestra que hay una esperanza viva en su seno, una esperanza en Chávez.

Las circunstancias políticas y la composición de la Asamblea Nacional Constituyente requieren de ella un desempeño que permita allanar el camino hacia la estabilidad política y concentrar los esfuerzos en la recuperación de la paz, la justicia y la defensa de nuestra soberanía, para avanzar en la resolución de la crisis que nos afecta. No es momento para actuaciones destempladas, ni amenazas, ni el discurso de la intolerancia. Se trata de administrar con humildad, sabiduría y mucha inteligencia política el nuevo espacio o posibilidad que se abre al país.

La agresión internacional continuará, se intensificará la injerencia, las sanciones norteamericanas, la Unión Europea, la OEA, Mercosur, el desconocimiento por parte de otros gobiernos y cualquier otra acción temeraria contra el país. Hay que estar preparados para todos los escenarios. Tomar las decisiones necesarias, llamar a los mejores cuadros, dejar atrás el sectarismo y abrir el espacio donde se están tomando las decisiones políticas y económicas. Hay que rescatar la discusión de los problemas, la crítica constructiva, la humildad, la actuación del PSUV en todos los niveles de la batalla, dejar de perseguir opiniones o posiciones, dejar los linchamientos políticos por las redes sociales, convocar a todos, rescatar a Chávez.

Si algo demuestra o pone de manifiesto la masiva movilización popular para la elección de la Asamblea Nacional Constituyente, es que Chávez sigue entre el Pueblo.

Los esfuerzos de movilización en Táriba, Mérida, Caracas, entre otros, sorteando todas las dificultades y la violencia para ir a votar, nos recuerda de una manera dramática y hermosa, que allí está, más allá de los problemas políticos, ajenos a las disputas de grupos o visiones tácticas de la situación, ajenas al tuiter y sus «tendencias», ajenos a la diatriba política dentro del Chavismo, ajenos a cualquier negociación, allí está el inmenso pueblo Chavista, el amor al comandante Chávez, sin mucha teoría, con mucha pasión, una pasión Patria, con un sentimiento casi religioso, de apoyo a lo que ellos entienden como su revolución, es decir lo que Chávez les enseñó, les dijo, les contó, les prometió, les dio, el futuro que Chávez nos mostró como una posibilidad de país, con su grandeza, su gloria, sus valores, su fuerza. A ese Pueblo nos debemos, por ese pueblo hay que darlo todo, hacer lo que se tenga que hacer, pero hacerlo bien, no defraudar esa esperanza.

La oposición se debate entre sus propias contradicciones y miasmas, su falta de liderazgo, de programa, de valor para desmarcarse de la violencia y la intolerancia, su inmediatismo, ansias de poder, su odio compulsivo y patológico contra el Chavismo, su desconocimiento de la realidad de país y falta de vinculación con nuestro pueblo pobre.

Esta oposición irresponsable que organiza, alienta, promueve las guarimbas, paga para la violencia, usan armamento, usan niños, buscan víctimas fatales, que alimentan la violencia con el discurso de la intolerancia, el racismo, el odio, que instiga a que vayan a morir en las guarimbas, mientras ellos están a buen resguardo, cuando se producen las víctimas entonces las glorifican y manipulan, utilizando como propaganda el dolor de sus familiares.

Esta oposición que instiga al enfrentamiento final, pero a la vez negocia en secreto para obtener sus propias ventajas personales y grupales, ha desatado unos niveles de violencia nunca vistos en el país, con episodios de saña y crueldad que le han hecho mucho daño a nuestra sociedad, conducidos por nadie, por fuerzas extremistas e intolerantes que no dan la cara, que se expresan por tuiter, que dirigen desde Miami.

Una oposición vinculada a los intereses anti nacionales, anti venezolano, vinculados al paramilitarismo, al Uribismo, a la extrema derecha de los países de la región, al odio de Miami, ofreciendo nuestros recursos, nuestro territorio, ofreciendo el despojo a cambio de la intervención en nuestro país que les devuelva el poder que ya detentaron por más de cuarenta años.

El peligro con una oposición de estas características es que está dispuesta a hacer lo que sea para obtener el poder. De esto se trata todo esto, del poder. Se ha reconocido que se subestimó de alguna manera la violencia, odio y determinación de la oposición a hacerle tanto daño como sea posible al país, con tal de acabar con el Chavismo y tomar el poder.

A veces, el campo Bolivariano, tanto por su condición humana, postulados, ingenuidad o bajo la creencia de que al final todo se podrá hablar y resolver (la teoría de cocinar a «fuego lento»), no ve posible el escenario de que esta oposición extremista, junto a poderosos intereses internacionales, nos puedan llevar a una situación como la de Siria o Libia, tal vez se comete el mismo error que cometió Gadaffi.

Sea como sea, el Estado tiene la responsabilidad de garantizar la paz del país, la vida de sus ciudadanos, su sistema de gobierno, su soberanía e integridad territorial. La Patria que el Comandante Chávez nos dejara.

Tal vez es el momento de reconocer que también se subestimó el tema económico, que se cometieron errores, que algunas de las cosas que dijimos en su momento que había que hacer, eran las adecuadas y necesarias para enfrentar la situación. Ahora serán de otro tipo, tal vez más dramáticas, con menos holgura, menos recursos y más daño acumulado. Pero hay que tomarlas si queremos preservar la paz y estabilidad del país y si queremos preservar nuestra revolución Bolivariana y sus grandes logros a favor del Pueblo.

Los efectos de haber subestimado el problema económico o no haber tomado las medidas adecuadas y a tiempo han sido profundamente negativos para el país y para el pueblo. En el momento que estuvimos al frente de la Vicepresidencia Económica, se trabajó con el pensamiento económico propio y de los que trabajaron con el Comandante Chávez.

Se preparó una agenda y un curso de actuación en base a las condiciones de aquel momento y lo que ya se podía estimar era una proyección compleja de nuestra economía, tal como le dijimos al Comandante Chávez y de lo cual el mismo estaba consciente. Algunas cosas dijo en público como la «sostenibilidad de nuestro modelo» y el «golpe de timón». El Comandante sabía que, con su enfermedad, además de los problemas característicos de una economía como la nuestra dependiente del Petróleo, se iban a activar factores externos e internos para desestabilizar la economía y al país, en lo que él llamó «la guerra económica».

No se ha podido gobernar la economía, estamos en la situación inexplicable y contradictoria, donde un país proclama el socialismo, pero la economía está bajo el control y la acción erosiva de un sistema capitalista, que lleva la ofensiva. En consecuencia el país ha sufrido las consecuencias de la acción de los factores predominantes del capitalismo en nuestra economía.

Para enfrentar este problema, primero tenemos que reconocerlo y hacer una profunda discusión, con TODOS, de la situación, de los errores, de las acciones diferidas, de lo que se puede hacer, del entorno político, de la situación internacional, del mercado petrolero. Lo que de allí resulte y la estrategia que se establezca para el corto, mediano y largo plazo, debe explicarse a todo el país. Descubrir todos los actores y factores que están incidiendo en el tema económico y trazar las líneas maestras de un plan de defensa de la economía con objetivos claros que puedan ser medidos y anunciados, para tener el pulso de las medidas y sus resultados.

Debe existir una vocería calificada para el tema económico, que tenga credibilidad y que lo que anuncie se cumpla. Mostrar un equipo y un plan.

Debe hacerse una revisión exhaustiva del sector petrolero, no ignorar o subestimar la economía petrolera, dependeremos del petróleo por muchos años más. La situación del mercado petrolero debe analizarse en profundidad y apoyar los esfuerzos de los acuerdos OPEP y NO OPEP para estabilizar el mercado, pero no olvidar nunca que existe el imperativo geopolítico que impacta los precios. Se deben hacer estimaciones y proyecciones de los distintos escenarios y prepararse para ellos.

Debe revisarse el desempeño operacional de PDVSA, cuánto es la producción, cuántos barriles hacen caja, costo de producción, relación con las empresas extranjeras, perspectiva de ingresos, gestión del comercio internacional, desempeño de las filiales en el exterior. Hacer escenarios, de acuerdo al precio del petróleo, de acuerdo a la producción, de acuerdo a las posibles sanciones, pagos de deuda, etc. Tienen que establecerse metas claras con proyecciones para manejar escenarios y tomar decisiones.

Hay que abordar el tema cambiario. Es una tremenda debilidad que tenemos y una vulnerabilidad tal que ni siquiera podemos hacer frente a una página especulativa que, sin nadie que se le oponga eficazmente, sigue dando valores absurdos del tipo de cambio en una clara acción de desestabilización económica. Este cambio paralelo se convierte entonces en el marcador de las operaciones comerciales, distorsionando cualquier esquema razonable de precios en el país.

La inflación está muy alta, cualquiera de las cifras que se manejen es muy alta. Ello erosiona el salario de los trabajadores, hace un daño profundo a la economía del hogar, tiene que ver con muchos factores, pero el paralelo, el dinero circulante y los problemas de producción deben abordarse como factores claves. No se puede subestimar, es un mecanismo del capitalismo para apropiarse del valor del trabajo. Es devastador.

El tema de la producción de alimentos, de insumos, materiales, construcción, todo debe colocarse bajo una sola estrategia que pueda medir resultados, detener la caída en el PIB. Una estrategia de recuperación.

El desempeño y la forma de trabajo de nuestras empresas estatales hay que revisarlo a profundidad, un ente que exija cuentas y soluciones, las empresas del estado tienen que operar eficientemente para cumplir su tarea de romper los monopolios, generar divisas alternas al petróleo y satisfacer las necesidades más apremiantes de nuestro consumo interno

Hay muchos temas más, abastecimiento, distribución, medicamentos, presupuestos de divisas, subsidios cruzados, manejo de deuda, activos, aliados internacionales, amenazas de desestabilización, la acción coordinada de las transnacionales contra el país, las decisiones políticamente motivadas de las empresas para sabotear y entorpecer cualquier intento de recuperación, el aislamiento progresivo del país, dentro de un plan externo de agredir al país, etc.

Todo debe revisarse de conjunto y presentar propuestas de respuesta y acción incluso preventiva. El enemigo nos lleva dos pasos adelante generando y profundizando la crisis económica, molestias, desasosiego y desestabilización.

Lo vuelvo a decir, lo reitero, esta crisis, esta coyuntura económica solo tiene solución en el campo de la Revolución. No será la oligarquía, ni las transnacionales, ni esta oposición apátrida las que resuelvan nuestros problemas, los del pueblo. Nos corresponde a nosotros, sabemos hacerlo, podemos hacerlo, todavía hay tiempo. Debemos preservar nuestro sistema de garantías sociales, nuestra Revolución Bolivariana.

Cuando las aguas de este Tsunami bajen, cuando baje la marea, debemos seguir en pie, todo lo que está sólidamente cimentado sobrevivirá. Cuando baje la euforia debemos ver con cuidado que tenemos como país, cuánto daño nos ha hecho toda esta desestabilización y cuál es la vía para recuperarnos, en revolución, con el Socialismo, con Chávez siempre en el corazón, Venceremos!

Lo que se dice y lo que se hace

En política, claro hablamos de la política con P mayúscula, la palabra tiene un valor excepcional. Cuando esta tiene su propio y definitivo peso, entonces se es consecuente con un principio muy arraigado en el pueblo venezolano, donde la palabra de una persona es lo más importante.

Por supuesto, lo que le da fuerza al valor de la palabra, es decir, del discurso, es la práctica que la acompaña. La acción y conducta deben ser coherentes con la misma, más aun cuando se trata de un dirigente o alguien imbuido de esa responsabilidad, o cualquier otra autoridad sobre grupos humanos. La coherencia en política es fundamental y el pueblo o la sociedad toda, perciben casi de manera instintiva, cuando ella está presente o no en un proceso político o en el accionar de sus dirigentes.

La palabra para ser cierta o coherente, no tiene que ser altisonante o agresiva, no hay una relación entre su tono o intención, con la posibilidad de que sea coherente con la práctica que la acompaña. Muchas veces el discurso es amenazante o alterado, justamente, porque no tiene una actuación que la respalde y, en consecuencia, no tiene credibilidad. El «por ahora» del Comandante Chávez fue firme, calmado y preciso, percibido por el Pueblo, como valiente y sincero, luego, sus acciones y conducta, le dieron coherencia y credibilidad. Allí Chávez se instaló en el imaginario popular.

Nuestro país sigue sacudido por un creciente proceso de desestabilización agravado por la abierta y descarada injerencia norteamericana en nuestros asuntos internos. El último comunicado del gobierno estadounidense, no solo es muy grave porque se inmiscuye abiertamente en nuestras decisiones, ya sin ni siquiera cuidar las formas, sino porque pasan a la amenaza directa contra nuestro país. Todo esto antecedido de las declaraciones, videos y mensajes, de los voceros de la derecha norteamericana, quienes por cierto, son los más descalificados por sus posiciones extremistas. Algo sin precedentes. En este tema, el campo Bolivariano debe desechar la ilusión de que esa amenaza fue un exceso de alguien dentro del gobierno norteamericano, dejando entrever que existen diferencias en su seno respecto a nuestro país. No, la posición de ellos es claramente de injerencia y ofensiva contra nuestra integridad y soberanía, y lo único que detendrá esta amenaza real es la unidad del pueblo y las Fuerzas Armadas Bolivarianas con la movilización permanente y el apresto al combate, que desestimule claramente cualquier agresión extranjera. Tenemos los medios para la defensa del país.

Para enfrentar con éxito este peligro, hay que ser coherente con el discurso y la acción, porque si no, el pueblo o el soldado que esté dispuesto a morir por la Patria, podría pensar que no vamos en serio, generándose un proceso de desmovilización. Incluso, el agresor estaría actuando bajo la convicción de que no se llegaría al escenario de defensa que se proclama. Debe quedar clara nuestra determinación de defender la Patria hasta sus últimas consecuencias. El agresor debe respetar nuestra palabra, como el imperio español aprendió a respetar la de Bolívar.

La derecha venezolana, ya no podemos diferenciar entre una derecha violenta y una no violenta, la oposición, por decir algo, pasará a los anales de la historia política de nuestro país, o más concretamente, al basurero de la historia, como el sector político-social responsable de que nuestra Patria y nuestro pueblo sean agredidos por una potencia extranjera. Es inaceptable el llamado a gritos que hace la oposición para que los Estados Unidos, o cualquiera que quiera o crea que puede hacerlo: paramilitares, delincuentes, golpistas, gobiernos de derecha de América o de Europa, el que sea que esté dispuesto a la aventura, agreda o intervenga en nuestro país.

Por otra parte, la violencia, las guarimbas y los llamados «trancazos», que no son más que secuestros masivos, definitivamente están arruinando la vida de todos los ciudadanos, sin importar la posición política que apoyen. Estos permanentes focos de intolerancia retan la autoridad del Estado Venezolano y la capacidad del gobierno de garantizar la seguridad e integridad física de todos. Estos pequeños infiernos, que han sido estimulados y glorificados por cabecillas de la oposición venezolana y por medios de comunicación y redes sociales, no tienen nada de gloriosos. Son delincuentes, cobran peaje, asaltan a los vecinos, actúan con violencia, ejecutan personas, queman seres humanos, utilizan niños, armamento sofisticado, además de dispositivos explosivos, incluyendo lo que se denomina en las Naciones Unidas, hablando del terrorismo, como «dispositivos explosivos improvisados». Ellos hacen lo que les da la gana. Ahora, ni siquiera hacen caso a sus patrocinadores, los cabecillas de la oposición y sus partidos de extrema derecha, quienes los han provisto de propaganda, logística, dinero, equipos y apoyo político en sus respectivos municipios con todas las posibilidades y recursos que poseen como autoridades locales.

¿Qué le pasa a la oposición, sus partidos, sus voceros y los sectores que los apoyan como la Conferencia Episcopal y gobiernos extranjeros, que no dicen nada, que ocultan y minimizan los hechos de violencia inusitados que ensaya y estimula la oposición desde las guarimbas? ¿Por qué no dicen nada condenando la práctica extendida de quemar seres humanos vivos o linchar personas por ser sospechosos de Chavistas, o parecer de extracción humilde, distintos a las élites sociales de la oligarquía venezolana? Van 23 seres humanos quemados vivos o linchados por las hordas fascistas y ninguno de los voceros de la oposición, nacional o internacional, han condenado estas acciones.

Luego de meses de violencia, donde se han producido episodios de brutalidad fascista, intolerancia y crímenes de todo tipo que deberían estremecer la conciencia nacional, luego de más de 90 muertos en distintas circunstancias, todas condenables, luego de 100 días de bloqueos de vías, «trancazos» y llamados abiertos a la intervención extranjera, la oposición ahora llama a la conformación de un gobierno de «unidad nacional», por cierto, sin los chavistas. ¿Quién carajo puede creerles? Son los mismos actores, responsables de la violencia y la desestabilización, no solo en estos últimos años, sino desde los mismos eventos violentos de 2002, Golpe de Estado, Sabotaje Petrolero, Plaza Altamira, etc. Han destrozado el país, promovido la muerte, llamado a una intervención extranjera y son los creadores y difusores del discurso de la intolerancia y el odio. ¿Quién les puede creer? ¿Es que acaso han sido coherentes con su palabra? ¿Es que acaso tienen algo de seriedad, ética o límites para actuar en función de sus intereses personales? Pues no, no los tienen y por eso nadie les cree. Antes de llegar a esa propuesta oportunista y falsa, que resulta vacía a la luz de lo que ha sido su propio comportamiento, deben pasar por el camino de reconocer sus crímenes, errores, repudio a la intervención extranjera, expresar su pesar por la cantidad de seres humanos asesinados y su renuncia a todo tipo de ejercicio de la violencia basada en el odio, la revancha, la persecución. Deben rendir cuentas a la justicia los responsables y autores de los crímenes de odio cometidos contra tantos venezolanos. No puede haber paz con impunidad.

El llamado «Plebiscito» convocado por la oposición evidentemente no arrojó los resultados políticos por ellos esperados. No solo están claras las irregularidades y trampas en su desarrollo, sino, y tal vez lo más grave para ellos, es que los números no les dan, se contradicen todo tipo de voceros y «expertos», que saben que la cantidad de personas que dicen haber movilizado, son por un lado fraudulentas, por el otro irreales y, en todo caso, mucho menos que lo que han obtenido en el pasado. Sin embargo, su realización, se usa como una «razón» para derrocar al gobierno o nombrar nuevas autoridades del Estado, basados en una supuesta legitimidad que han obtenido tras la farsa.

El Estado venezolano tiene la responsabilidad de garantizar la seguridad de sus ciudadanos, nadie más lo hará por nosotros, lo hemos mencionado anteriormente, su disfuncionalidad solo conviene a la oposición desestabilizadora, quien incluso, la promueve, tanto en la calle, con la violencia fascista, como a nivel del Estado con la crisis evidente que existe entre algunos de sus Poderes.

Nuestro proceso ha tenido como estrategia la conducción de una revolución por la vía pacífica, pero hasta esta tiene sus límites. El Estado, el gobierno y sus instituciones, están obligados a tomar todas las acciones necesarias para garantizar el funcionamiento del país, evitar la impunidad y la comisión de crímenes de odio. El Estado, a través de las Fuerzas Armadas Bolivarianas, tiene de acuerdo a nuestra Constitución la responsabilidad de proteger al país y de acuerdo a nuestras leyes se le autoriza el uso de la fuerza para garantizar la paz y la seguridad ante agresiones internas y externas.

Cuando este principio se soslaya por el cálculo político, por una negociación en curso, o por la «táctica» de dejar hacer para no molestar o irritar a grupos de presión, sobre todo internacionales, se está siendo incoherente con el discurso y se permite una situación de ausencia de ley y del Estado que es intolerable.

Se ha otorgado el beneficio de casa por cárcel a Leopoldo López, procesado por tribunales venezolanos por la comisión de numerosos crímenes, se han anunciado otras medidas de gracia para individuos estrechamente vinculados a los episodios de violencia en el país, sería importante evaluar cuál ha sido la actitud y cuál es el compromiso con la paz de los sectores de la violencia, en respuesta a estas medidas. Cada paso que se dé en el terreno movedizo de la negociación o acuerdos políticos debe traducirse en un avance en la funcionalidad de la política, sin sacrificar de ninguna manera los principios de justicia y cese de la impunidad. Reitero mi solidaridad y reconocimiento a las víctimas de las guarimbas.

Lo que está sucediendo en las calles con la violencia e impunidad de las guarimbas, es tan disfuncional como cuando los pranes entran y salen de las cárceles o gozan de privilegios; o como cuando las bandas criminales ejercen control del territorio e instalan la cultura de la muerte; o como cuando los sectores económicos imponen precios arbitrarios a los productos, manipulan el paralelo condenando a todos a la escasez, el desabastecimiento y la especulación, que afectan las condiciones de vida, y que tiene consecuencias profundas, cuando se trata de medicamentos.

En tiempos de crisis y confrontación, el liderazgo de la Revolución, tiene que convertir la palabra y la acción en un elemento creíble para el pueblo y mostrar sin ambigüedades, que solo el bloque chavista y el Socialismo serán capaces de resolver nuestros asuntos y preservar la paz.

La economía sigue siendo el factor fundamental de la crisis, subyace en el fondo de la confrontación, no se habla de ella, pero los intereses antinacionales y antipopulares avanzan en la inconsistencia entre el discurso y la acción, nos agrede el imperialismo norteamericano pero algunos consideran que la Exxon-Mobil u otras trasnacionales podrán ayudarnos.

La oposición no da tregua en la violencia pero se insiste en que el sector privado, dependiente y parasitario del modelo rentista petrolero, nos llevará a una nueva fase de una economía post petrolera, que no se ha dicho, si será socialista o no.

La Constituyente será un espacio para este debate y un espacio para blindar el legado del Comandante Chávez, sin traspasar su línea roja.

En estos tiempos, definitivos para la Patria y el legado que nos dejara el Comandante Chávez, se observan con claridad las definiciones y las posturas éticas y morales en el ejercicio de la política, desde los incomprensibles fenómenos del sectarismo, grupismo, dogmatismo y arrogancia, que liquidan la posibilidad de un ejercicio pleno y coherente del quehacer político y la dirección del pueblo, pasando por la miseria humana de la larga y triste estela de traidores, desleales y oportunistas que entregan su palabra y honor a los enemigos del pueblo, en efímeros momentos de estelar audiencia, para luego pasar el resto de sus vida rumiando sus inconsistencias, hasta nuestro pueblo noble, que hace un ejercicio ético de la política, con humildad, combatividad, honestidad y firmeza, atributos que mantienen la llama sagrada, las razones supremas para la lucha, la inspiración Bolivariana en el corazón de nuestro pueblo. Con los pobres de la tierra, con los que están dispuestos a vivir o a morir por la Revolución Bolivariana, nos jugamos el resto de la vida y nuestra lealtad al Comandante Chávez ¡Venceremos!

Plebiscito y desestabilización

La convocatoria que ha hecho la oposición venezolana, con apoyo de la extrema derecha norteamericana, a la realización de un Plebiscito no solamente es ilegal, sino que es un paso más al desconocimiento de la Constitución y de las Instituciones del Estado Venezolano.

La extrema derecha venezolana juega a propiciar la disfuncionalidad del Estado, en el marco de la agresión permanente contra la Revolución Venezolana para buscar desde un golpe de Estado, una intervención extranjera o el colapso del país y la negociación que los lleve a concretar, por cualquier vía, la toma del poder.

De eso se trata para la derecha, tomar el poder y a partir de allí, arrasar con la revolución Bolivariana, sus líderes, las conquistas populares, las instituciones, saquear el petróleo, retrogradarnos nuevamente a un país tutorado y subordinado a los Estados Unidos y todo el andamiaje político de las grandes corporaciones que gobiernan el mundo.

Para alcanzar su objetivo a la extrema derecha no le importa nada, no hay ningún sentido ético de la política. No les importa destruir el país, entregarlo a las transnacionales, el daño que le infrinjan a la economía, a nuestras instituciones, no les importan los muertos, de hecho necesitan más muertos y más caos. Esa es su naturaleza. Para lograr su objetivo no necesitan argumentar nada, no hay ideas, ni propuestas, es el todo o nada, es la ambición personal, el interés económico, el saqueo, la revancha, el odio a todo lo que esté relacionado al Comandante Chávez y a la Revolución Bolivariana, el odio y el desprecio al Pueblo.

Esto, por cierto, no es nada nuevo. Se inició desde el gobierno del Comandante Chávez, desde que percibieron con claridad que el Comandante cumpliría su palabra al Pueblo y avanzaría en el programa de la Revolución Bolivariana. Desde las 43 leyes habilitantes hasta nuestros días, no ha habido tregua.

Son los mismos personajes, los mismos actores, no les ha pasado nada. Allí están envalentonados por la impunidad. Todos estos sectores han abusado de la magnanimidad de la Revolución Venezolana, de nuestra estrategia de paz, del sentido profundamente humano del Comandante Chávez, del comportamiento noble de nuestro Pueblo, de nuestros militares.

La desestabilización de la derecha y los episodios de violencia que propiciaron, necesitaban un elemento que la alimentara y mantuviese en el tiempo: el odio. Creo que ante el fenómeno de relación espiritual y amorosa que el pueblo más pobre estableció con el Comandante Chávez, frente a esa expresión poderosa de amor de un pueblo hacia su líder, la extrema derecha recurrió al odio como elemento que, trabajando en la psiquis, pudiera dar paso al fascismo.

Dado el hecho de que nuestra revolución es pacífica y el poder se obtuvo por la vía electoral, la estrategia del odio y el fascismo se pudo desplegar desde los mismos inicios de la revolución y ahora lo que vemos es la expresión de estos elementos, madurados y profundamente arraigados en la conducta y la ética de la oposición violenta.

La estrategia del odio, ha sido permanentemente sostenida y propagada por los grandes medios de comunicación tanto nacionales como internacionales, quienes han tenido una gran responsabilidad en el discurso de la intolerancia y la violencia. A esto hay que sumar una estrategia bien definida del uso de las redes sociales, el abuso que se hace de ellas, y la gran capacidad operativa que tienen.

Estas campañas y mensajes de intolerancia tienen su asiento psicológico en el miedo, en el racismo y lo que el Comandante Fidel siempre advertía: los reflejos condicionados del anti comunismo que propagaron en Venezuela durante años y que están instalados en la psiquis de la extrema derecha, de las élites económicas-sociales, el desprecio hacia el pueblo humilde, al campesinado, a los habitantes de nuestros barrios y un sentido profundamente anti nacional y anti bolivariano de la derecha venezolana, una elite estrechamente vinculada a los Estados Unidos, no solo en sus propios negocios e intereses, sino, en sus valores y visión del mundo.

No pretendo dármelas de psiquiatra, pero algo está muy podrido, muy mal, en la psiquis de la oposición violenta, donde no hay ningún tipo de límite ético o moral a su accionar, donde se estimula de manera cobarde, la violencia desenfrenada y la muerte, sin asumir responsabilidad por sus actos. Es una conducta política que instiga, desde el anonimato de las redes sociales, el odio y la comisión de crímenes de todo tipo amparados en la impunidad.

Los voceros e instigadores de la violencia glorifican las guarimbas, se justifica que se queme a un ser humano, porque es sospechoso de ser chavista, se linchan jóvenes con las mismas características y se les sigue golpeando con bates y apuñaleando aunque ya la víctima está muerta, se aplaude y glorifica el uso de armas o explosivos para atentar de manera criminal contra los efectivos del orden público, se apoya que en las guarimbas se detengan y asesinen personas por el solo hecho de trabajar o haber servido al Estado.

Estamos hablando de crímenes que en ningún sitio se tolerarían y la incitación a cometerlos es un delito. Cuando alguien declara que hay que lanzar objetos desde los edificios a los manifestantes del Chavismo y sucede que algún tarado o criminal le hace caso, lo hace y mata a una señora, los dos son culpables. Cuando se instruye cómo colocar guayas asesinas para decapitar chavistas porque suelen estar en motos y algún criminal o tarado lo hace y muere un joven venezolano por el único delito de ser motorizado, los dos son culpables.

Cuando los líderes de la oposición y los medios internacionales no dicen nada de estos crímenes, son culpables y corresponsables de lo que está pasando. Tal vez a ellos no les importe nada, pero a nosotros y a nuestro pueblo sí.

Dadas las circunstancias actuales, esta extrema derecha no es merecedora de tantas consideraciones, son agentes de potencias e intereses extranjeros, de pasiones subalternas y mezquinas, de actitudes violentas y extremistas, son tan intolerantes e irresponsables que merecen una respuesta contundente del Estado Venezolano, de sus Instituciones y de todas las Fuerzas de La Revolución Bolivariana, del Pueblo.

El pasado domingo fuimos objeto de una agresión. Estaba recibiendo la visita de mi familia, un hermoso grupo familiar compuesto mayoritariamente por niños entre 7 meses y 15 años. Estábamos en las afueras de Nueva York (la jauría de la oposición como que no se ha enterado que estoy desde hace dos años y medio asignado a Nueva York como Embajador Representante Permanente de nuestro país ante las Naciones Unidas) en un restaurant familiar y popular.

Estando allí con mi grupo familiar fuimos víctimas de una agresión por parte de dos disociados: Gabriel Manzano (venezolano) y Tatiana Low Ardiles (colombiana). Este señor pretendió asaltarme tal vez con la creencia de que cualquiera de nosotros iba a salir «espantado» frente a su agresión. No nos conocen, ni en lo personal, ni en lo político. Me puse de pie para impedir la agresión y este individuo se dio cuenta inmediatamente que se había equivocado. El cobarde andaba con un niño en brazos, yo que estaba pendiente de mis niños y de su niño, le decía que era un cobarde y un irresponsable, que no se escudará en el niño, que lo pusiera a un lado y discutíamos lo que él quisiera, mientras lo sacaba del sitio.

Por supuesto, él estaba actuando para el video, que la mujer que lo acompañaba insistía, de manera histérica, en tomar para continuar la agresión en las redes. La acción decidida de mi esposa lo impidió, por lo menos de la manera que ellos pretendían, esta disociada mordió y golpeo a mi esposa, a pesar de que ella les indicaba que estaban cometiendo un delito. Quiero agradecer la actitud valiente de toda mi familia, somos personas de paz e ideas, pero no nos vamos a dejar agredir ni ofender por nadie.

De inmediato comenzó a actuar la policía de Nueva York y autoridades que trabajan en la protección del personal diplomático de todo el mundo en la ciudad. Existen los acuerdos de reciprocidad entre los países (imaginen que eso pasara a diplomáticos extranjeros en nuestro país), pero además estamos amparados por la convención de Viena. En todo caso, los agresores y otros disociados que se organizan para delinquir y andan por allí en una operación de amenazas y agresiones contra diplomáticos, niños o familiares de funcionarios del Estado Venezolano, como que creen que están en un municipio sin ley, como Chacao, para solo mencionar alguno. No, acá esa agresión tiene sus consecuencias. Ya actuó anteriormente la policía cuando un agresor intentó asaltar nuestra misión y lo repelieron nuestros diplomáticos, el día lunes siguiente ese individuo estaba detenido. Acá es un delito y nosotros vamos a actuar en el marco de la Ley, porque no puede haber impunidad.

Traigo este incidente a este artículo, no como una denuncia personal de una agresión de la que fuimos víctimas, no, yo procederé como corresponde. Quiero aprovechar para agradecer todos los mensajes privados y públicos (esos son más valiosos porque demuestran valor) que hemos recibido de solidaridad así como el comunicado emanado por nuestra Cancillería de repudio a la agresión así como exigiendo a las autoridades norteamericanas que actúen efectivamente en la protección de todo nuestro personal diplomático. Esto no es un problema personal. No, me atacan, nos atacan, nos acusan de cualquier cosa justo porque hemos estado en la primera línea del frente leales a Chávez y la Revolución, porque representamos al país ante las Naciones Unidas, porque somos dirigentes de la Revolución, porque no negociamos nuestra dignidad.

En todo caso quería mencionar algo que no es casual, ¿quiénes son los agresores? eso nos ilustra muchas cosas que suceden en el país. Resulta que ambos son empleados del Citibank, conocida institución financiera norteamericana, ambos residentes en Perú, él con un alto cargo, gerente de tesorería y responsable de la cartera de inversiones en Venezuela. Además, este individuo es hijo de un oficial retirado de la Armada Venezolana, Cesar Augusto Manzano Zabala, conocido por sus posiciones de derecha y miembro activo de una conocida organización desestabilizadora que opera en el país, el Frente Institucional Militar.

Así, cuando hablamos del fascismo, estamos hablando de gente como esta, que instigan la violencia pero están a buen resguardo, en el exterior, en instituciones extranjeras, pero instigando a que los jóvenes pongan los muertos en una guarimba desarrollando acciones temerarias como atacar una base militar, poner un explosivo o manipular un dispositivo improvisado; cuando se habla de guerra económica y de que tal o cual institución financiera se retira del país, o cierra las cuentas o no recomienda los bonos venezolanos o de PDVSA, es porque la gente que toma las decisiones o hace las recomendaciones del país, está políticamente motivada contra el gobierno, contra el Estado, apostando a una confrontación o una guerra, sin importar el costo que tengamos que pagar los venezolanos. Estas instituciones, tienen sus carteras de inversión en manos de extremistas de derecha, entonces, ¿que esperar?, ¿cómo darles un tratamiento equilibrado en nuestro país si sabemos que están políticamente motivados?

El Comandante Chávez ya no está entre nosotros, al frente de la conducción del país y de la Revolución. Chávez era Chávez. El hombre de las dificultades, para aproximarse a su estatura, debemos aproximarnos todos juntos para poder resistir y vencer en esta coyuntura de la revolución.

La diferencia entre la violencia que sufrimos durante el Gobierno del Comandante Chávez y la que sufrimos ahora sin él, es que el enemigo le asestó un duro golpe a nuestra revolución, es como haber perdido al Libertador en la batalla de Carabobo, o en Araure en plena segunda República. Esta dolorosa y difícil circunstancia nos obliga a ser más rigurosos que nunca, a trabajar con todos los compañeros, a no dejar a nadie atrás, no dejar a nadie solo, a ser un poquitín mejores, más humildes, más solidarios, más responsables. El Comandante Chávez hizo todo lo que tenía que hacer hasta que perdió la vida, se sacrificó por este pueblo y por esta revolución.

El Comandante Chávez nos dejó un importante capital político, una acumulación de fuerzas extraordinaria, el amor en el corazón del Pueblo. Que no se pierda, no se pueden cometer errores. Debemos conquistar la paz y salir de esta crisis, caminando con nuestros propios pies, caminando hacia el socialismo ¡Viva Chávez! ¡Venceremos!

Disfuncionalidad política y chantaje

El desarrollo de la crisis política nos ha llevado a un punto de disfuncionalidad que compromete principios y posiciones. Pareciera que estamos ante un cambio cualitativo en la conducción de nuestros asuntos. Los sectores de la oposición han tomado el camino del todo o nada, de la violencia, el chantaje de la guarimba.

Lo hemos dicho, una revolución pacífica es una de las maneras más difíciles de conducir un proceso de transformaciones políticas, sociales y económicas, si se trata de una revolución verdadera. Si este proceso intenta superar al Capitalismo y construir el Socialismo, entonces el esfuerzo es supremo.

El Comandante Chávez, luego del 4F, se planteó la estrategia política de conducir una Revolución pacífica en nuestro país, consciente de las dificultades que ésto acarrea por las características de la cultura política de la IV República. Fue un reto que asumió seguro como estaba de que su coherencia, integridad y liderazgo le permitiría imponerse sobre la práctica de la negociación, los acuerdos a espaldas del pueblo, la incoherencia en el discurso, que al final de cuentas se traduciría en una eterna riña política donde nada cambia en la sustancia. Había que construir nuevas instituciones y una nueva ética política, apegada a la ley y al respeto de los derechos humanos.

Hasta el advenimiento de la Revolución Bolivariana, la izquierda todavía estaba sacudida por la trágica experiencia de la Revolución Chilena, como la vía pacífica al Socialismo. La muerte del Presidente Allende en la Moneda y la secuela de muertos, desaparecidos y encarcelados que dejó la cruenta represión fascista y la dictadura de Pinochet, sepultaron esta vía como una opción por muchos años. De esta experiencia se ha hablado por mucho tiempo, los que finalmente renunciaron a una posibilidad revolucionaria señalan como una de las razones de su fracaso la actuación de grupos «extremistas» de izquierda, sobre todo la del MIR Chileno.

Resulta que, al desclasificarse muchos años después los documentos de la inteligencia norteamericana y de la Casa Blanca, se confirmó un elemento que siempre fue una presunción: el Gobierno de Nixon, había dado la orden de derrocar al Presidente Allende desde el mismo día de la victoria electoral de la Unidad Popular. Buena parte de lo que sucedió durante su gobierno tuvo que ver con la decisión y determinación del Gobierno Norteamericano. Cualquier error político se pagó muy caro.

¿Quién puede poner en duda que la misma decisión no la tomó el Gobierno Norteamericano respecto al Comandante Chávez y la Revolución Bolivariana? ¿Es que acaso cambió la naturaleza de la Política Exterior Norteamericana o de sus Gobiernos? ¿Ha cambiado su condición de país imperialista, injerencista y su visión geopolítica de que nuestra región es su patio trasero? ¿No es evidente que la Política Norteamericana convirtió el Medio Oriente en una zona de matanza y desestabilización? ¿Tendremos que esperar muchos años más a que se desclasifiquen documentos para confirmar las agresiones norteamericanas contra nuestro país? Irak, Siria, Libia están allí como un triste recordatorio de que el Imperialismo existe y actúa de manera sistemática para lograr sus objetivos estratégicos.

Tengo en la memoria nuestra última visita con el Comandante Chávez a Trípoli, a la Libia de Muamar el Gadafi. Me correspondió estar en las reuniones con el Líder Africano quien meses después sería vilmente asesinado. Confieso que al ver Trípoli quedé sorprendido, independientemente de cualquier diferencia con el tipo de Gobierno, de los avances sociales y económicos del Pueblo Libio, la inversión en infraestructura que siempre me hace reflexionar sobre el uso dado a la renta petrolera.

Aunque estábamos tres meses del inicio de la «Primavera Árabe» se sentía un alto grado de confianza del Líder Libio en la situación interna del país, había grandes carteles que reflejaban su amistad con los líderes Europeos. Conversando con el Comandante Chávez, Gadafi le confesaba que todas las reservas del país, si mal no recuerdo cerca de 280 Mil millones de dólares, estaban en bancos Europeos y que los líderes de esos países eran asiduos visitantes (allí están las fotos para la historia de la infamia política) que le pedían que depositara esos fondos en sus bancos o que les dieran más concesiones petroleras. Así lo hizo el Coronel Gadafi, además de colaborar en aspectos de seguridad, en la lucha contra el islamismo y de entregar sus armas estratégicas como parte de una «normalización» de sus relaciones con las potencias occidentales. Pareciera haber cometido un error político estratégico.

Lo asesinaron, desmembraron al país, hoy está en manos de milicias extremistas, se quedaron con el petróleo (aunque ahora solo producen 300 Mil barriles día, tienen importantes reservas de crudo liviano y gas) y se robaron las reservas depositadas en los bancos Europeos. Cuando revisábamos la situación de Libia en el Consejo de Seguridad siempre preguntaba ¿Dónde están las reservas de Libia? Era una pregunta incómoda, siempre evadían la respuesta, hasta que un día el enviado especial de la ONU para Libia dijo: «las reservas se consumieron en la guerra y el pago a las milicias». Se robaron el dinero del Pueblo Libio. No quedó nada, es el saqueo y la destrucción de un país. Ahora los líderes Europeos que participaron de ese desastre impiden por cualquier medio que los migrantes africanos, que se lanzan desesperados por miles al Mediterráneo (han muerto más de 6000 en los últimos dos años) pasen de Italia.

También recuerdo nuestro último viaje a Siria con el Comandante Chávez, conocí un país en paz, próspero, sin intolerancia religiosa, sin extremismos. Un presidente joven y popular (pude compartir la mesa con el Comandante Chávez y el Presidente Bashar al-Asad, en un restaurante abierto, familiar). Una hermosa ciudad, Damasco, con un pueblo amistoso, tolerante y muy culto.

A los meses, se desató el conflicto en las calles y de inmediato la actuación de potencias extranjeras, países vecinos y de la región, armaron, equiparon a toda clase de grupos extremistas, violentos, les dieron propaganda y dinero, crearon el Frente Al-Nusra y luego el ISIS, convirtieron ese bello país en una zona de matanza y su pueblo es víctima de la violencia irracional que ha cobrado más de 300 mil vidas en una guerra que no termina. ¿Se cometieron errores políticos?, no lo sabría decir. Lo que sí es cierto es que el Ejercito Árabe Sirio ha impedido que su país y su pueblo caigan bajo control del terrorismo extremista, ha impedido que flamee la bandera negra del ISIS en Damasco.

Desde el Consejo de Seguridad actuamos junto a Rusia y China para impedir una intervención abierta contra Siria y trabajar en una solución política al conflicto que ha desangrado y destruído a este hermano país.

Por eso es que no podemos darnos el lujo de cometer errores, estamos en un escenario internacional agresivo, cruento y cada vez hay más incertidumbre respecto al comportamiento y visión de la administración norteamericana en relación a nuestra región y en particular a nuestro país, nos están cazando.

Por eso escribo, porque tengo moral para hacerlo, lo puedo hacer sin que se me acuse de enemigo de la Revolución, sin caer en el chantaje y la acción permanente de división y fraccionamiento que la derecha y sus agentes políticos ejercen contra las fuerzas Chavistas, para mantenernos inmóviles, que perdamos nuestra capacidad crítica de alertar y actuar sobre los peligros que nos acechan.

El valor de la palabra es mucho mayor, cuando la misma está acompañada de una historia clara y transparente que mostrar. Tener una conducta coherente y honesta en lo político y lo personal. Mis posiciones dan fe de dónde vengo y quién soy, me honra la confianza que depositó en mí el Comandante Chávez, como persona y como compañero de trabajo haciendo patria por más de doce años consecutivos, los años de batalla y construcción de nuestra Revolución.

No es cualquier cosa, estoy obligado por el resto de mi vida a honrar esa lealtad y confianza que me otorgó hasta las últimas horas de su luminosa vida, la vida como Jefe de nuestra Revolución y de nuestro Pueblo. Me puso en la historia y eso lo asumo con humildad.

Para mí resulta difícil estar lejos de mi Patria, de mi querida Nueva PDVSA, de nuestros trabajadores y Pueblo. Lejos de la posibilidad de contribuir en la economía, en la resolución de los problemas concretos, en la batalla diaria. Desde acá, en la ONU, desde esta importante posición de política internacional, hemos defendido a nuestro país y nuestros principios Chavistas y Bolivarianos. Lo he hecho con honestidad y lealtad. Sí, debo confesar que he tenido que ver con tristeza y molestia como se ha pretendido horadar mi nombre y borrar mis aportes a la construcción de nuestra Revolución. Ahora, de la nada, abundan los críticos y cobardes que nos atacan, la extrema derecha que nos insultó como quiso, los del odio y el fascismo, todo con un silencio incomprensible de los que compartieron conmigo años al lado del Comandante Chávez. A veces, más que los principios, se impone el cálculo político.

Cada quien vive su propio desierto, pero en verdad les digo: no se pueden cometer errores. La oposición no puede gobernar este país. No tiene cómo, no tiene ideas, es absolutamente irresponsable, criminal, manipuladora. No podemos dejar que tengan el control de los asuntos de la Patria, porque la van a destrozar a niveles impensables, la van a entregar al saqueo de nuestros recursos, de nuestro futuro, van a barrer con los avances de nuestra revolución. Van a desatar un periodo de odio y confrontación como nunca antes lo vivimos.

Arreglaremos lo que tengamos que arreglar en el campo de la Revolución, en el Chavismo, pero este país no puede ser entregado al fascismo violento y criminal, alimentado por el odio, amparados en la impunidad, el anonimato de las redes sociales y el respaldo de los más reaccionarios y derechistas sectores políticos y económicos del extranjero, los enemigos históricos de nuestro pueblo.

La disfuncionalidad política solo le interesa a la oposición violenta, es su objetivo. La violencia es su chantaje, por hay que condenarla venga de donde venga.

Las acciones de violencia en el interior de la Asamblea Nacional deben ser investigadas, los linchamientos y golpizas en las calles, la quema de seres humanos es inaceptable, la incitación a la violencia y el golpe de Estado que hacen los voceros de la derecha, los llamados de la oposición a un Plebiscito en desconocimiento a la autoridad del Estado, es intolerable.

Por mucho menos de lo que ha hecho la oposición, Rómulo Betancourt, les levantó la inmunidad a los diputados del PCV y el MIR, encarceló e ilegalizó a esos partidos.

No puede haber disfuncionalidad política, ni del Estado. El gobierno tiene que trabajar eficazmente en resolver los problemas del pueblo, en protegerlo, en proteger el trabajo, la producción, debemos resolver el tema económico, la crisis institucional que se ha causado. El Partido debe convocar, unificar, revisar, corregir y avanzar.

Por eso también escribo sobre economía, hay tiempo para tomar decisiones. Tengo mis propias opiniones siempre las he dado donde me corresponde, tengo la experiencia al lado de Chávez, sé algunas cosas, muchas las aprendí a su lado, las trabajamos por más de doce años, como un equipo en la conducción de una economía tan particular como la nuestra.

Los sectores económicos del capitalismo son hegemónicos en áreas estratégicas como la banca, finanzas, importaciones, producción y distribución de alimentos, medicamentos, insumos. Actúan motivados políticamente, es una complicación. No nos escudemos en el precio del petróleo, bajó, es cierto, pero a nosotros nos tocó combatir también con precios entre 20-26 dólares el barril. No todo es petróleo. Los problemas con la inflación, el paralelo, la especulación, la producción de alimentos e insumos, están erosionando las condiciones materiales de vida de la población y creando una molestia que esta allí, subyacente. Como dice un viejo sabio, «lo más peligroso en política es lo que no se ve».

Tenemos un país, al que Chávez le dio una posibilidad de futuro, que está harto de la violencia, que no cree en esa oposición irresponsable. Que espera más de nosotros.

Yo no quiero que los jóvenes se vayan, que cunda la desesperanza, que cometamos errores, que devoremos a nuestros propios compañeros. Queremos, necesitamos tener siempre presente la palabra y la acción del Comandante Chávez, sus enseñanzas, el confió en nosotros, el Pueblo confía en Chávez. ¡Venceremos!

El paralelo y el helicóptero

El efecto que ha tenido el alza especulativa del dólar paralelo en nuestra economía y en nuestra revolución ha sido devastador. La desestabilización, violencia e injerencia extranjera ha buscado en lo económico su argumento. Sabemos que solo son justificaciones, porque los desestabilizadores iniciaron su accionar desde el triunfo del Comandante Chávez.

Hemos sufrido una permanente confrontación que varía en intensidad en proporción a los avances de la Revolución Bolivariana, pero también a los aciertos o errores en su conducción. La estrategia de la revolución siempre ha sido obtener las victorias políticas en base al desempeño del gobierno, a los avances políticos, económicos y sociales de nuestro pueblo, la movilización popular, siempre en el marco de nuestra Constitución y Leyes. Al observar lo sucedido en otros países, cuando un golpe de Estado fracasa, se puede valorar la actuación del Comandante Chávez, no tenemos en nuestra conciencia ningún crimen, ninguna injusticia.

Sería una tragedia para nuestro pueblo perder lo conquistado y, en el caso de volver la oligarquía y el imperialismo a someter a nuestro país, no tendremos ni paz, ni gobernabilidad, ni futuro por muchos años.

No se pueden cometer errores, sin el Comandante Chávez, no nos podemos dar el lujo de ensayar. Él no lo permitiría, los que trabajamos a su lado, sabemos lo riguroso que era en el trabajo, en el estudio, análisis, en la política, en el discurso, hasta en los gestos y mensajes, si fueron bien interpretados, o entendidos por el país, o si la idea es correcta o no. Él se sometía a la discusión y al cuestionamiento de la marcha de los asuntos del Estado, con preguntas provocadoras, cuestionadoras o reflexiones que nos hacía en cualquier momento. Cuando lo hacía, quería decir que era una idea matriz que estaba desarrollando y la estaba contrastando o pedía ayuda para desarrollarla.

Escribo esto, con el propósito de animar la discusión, la reflexión y la acción en el campo Bolivariano, para avanzar en el camino trazado por nuestro Comandante Chávez y por el Pueblo. Hay mucha confusión, debe tenerse cuidado con las descalificaciones, acusaciones y señalamientos. Es momento de escuchar, revisar, rectificar y, siempre desde el campo de la revolución, trabajar en avanzar. Tenemos una gran responsabilidad con el país. Debemos ser capaces de escuchar cualquier voz Chavista o Bolivariana que muestre opiniones diferentes, por muy incómodas que sean. Actuar al mejor estilo Chavista de hacer política, con P mayúscula.

Seguimos sacudidos por la violencia, la cuenta de muertos y heridos es trágica, la oposición sigue actuando con impunidad en sus llamados a Golpe de Estado, injerencia extranjera, intervención militar, el discurso del todo o nada, la intolerancia y el crimen político, la incitación a la violencia. Se han cometido excesos de las fuerzas del orden público en el uso de armas de fuego que deben ser sancionados severamente, tal como lo ha señalado el General en Jefe Padrino López, ningún crimen es justificable.

Ha levantado vuelo un helicóptero, en un incidente todavía confuso, se lanzan granadas y se dispara desde el aire y la oposición no se desliga de este hecho extremo e irresponsable.

La oposición nunca se desmarca de la violencia, así en las guarimbas se quemen seres humanos o se ejecuten personas vinculadas al Chavismo ellos no asumen su responsabilidad política. Incluso usar y alentar la participación de niños, es criminal.

La derecha llama a un golpe de Estado. Dirigen sus ataques y odio contra los soldados y oficiales de nuestras Fuerzas Armadas Bolivarianas, los insultan, amenazan y ofenden, pero por otra parte les piden abiertamente que salgan de sus cuarteles a derrocar al Gobierno Constitucional y manchar sus armas con sangre del pueblo. No entienden que nuestras Fuerzas Armadas están guiadas por la doctrina Bolivariana y Chavista. Seguro seguiremos contando con las actitudes dignas y valientes de oficiales y soldados patriotas cuando se trate de poner en su sitio a los instigadores de la violencia.

Pero mientras esta situación avanza en el tiempo, cosa que no le conviene para nada al país, la economía sigue deteriorándose. Hay que tomar decisiones para aliviar la situación económica y disminuir la conflictividad o el apoyo de algunos sectores sociales a la misma.

El tema cambiario tiene mucha influencia en el proceso inflacionario, la manipulación de precios, la especulación, el deterioro de la economía y su funcionamiento, esta debilidad nos expone al ataque de cualquier agente o sicario económico que quiera hacer ganancias fabulosas, acompañándola con la desestabilización política que provoca.

Ya en los últimos años del gobierno del Presidente Chávez, la presión sobre nuestra moneda era muy fuerte. En aquel momento el equipo económico, Ministerio Finanzas, PDVSA, trabajábamos junto al Banco Central en distintos mecanismos para defender el tipo de cambio. Evidentemente, existía mucha presión sobre nuestra moneda, porque es una manera de apropiarse de la renta.

Cuando el Presidente Chávez vuelve a La Habana para su operación después del triunfo electoral de octubre de 2012, era evidente que el tipo de cambio que teníamos en ese momento era insostenible, que probablemente habría que pensar otro esquema para impedir una devaluación de facto con el paralelo y los terribles efectos sobre la economía, la inflación y la distorsión de precios.

Falleció el Comandante y tuvimos elecciones, la oposición golpista llamó a desconocer el triunfo del Presidente Maduro y tuvimos la primera fase de la confrontación llamada «La salida» con su secuela de muertes y paralización del país. Lo único que seguía andando inexorablemente era el mercado, los agentes especuladores, bancos y sector financiero, presionando constantemente al alza del llamado dólar paralelo.

Cuando nos tocó asumir la Vicepresidencia del área económica en octubre de 2014, uno de los puntos de la agenda para aprobación del Presidente y desarrollo de una ofensiva que tenía en una primera etapa el objetivo de estabilizar los indicadores económicos del país, era una nueva política cambiaria. Restablecer la confianza de los agentes económicos internacionales, con todos los elementos que teníamos a mano: Fonden, Bandes, Fondo Chino, PDVSA, Banco Central y un precio del petróleo, que aunque daba señales de debilidad, todavía teníamos un margen de un año antes de una caída pronunciada del mismo.

La idea era mostrar un Plan coherente con nuestra actuación económica durante el Gobierno del Comandante Chávez, lo cual era una excelente referencia internacional, puesto que habíamos sorteado coyunturas como estas con éxito, sin sacrificar nuestros elementos de soberanía económica, petrolera y nuestras conquistas sociales.

En el tema cambiario, se aprobó iniciar un proceso de «convergencia» de los tipos de cambio, que tuviese racionalidad económica y la posibilidad de soportarlo en el tiempo. Establecimos como herramienta de trabajo el Presupuesto de Divisas, que se usa en PDVSA, para saber nuestros grados de libertad, quién aportaba divisas, cuánto y en qué se empleaban. Por supuesto, casi el único oferente de divisas era PDVSA, con un estimado de 43 mil millones de dólares para ese año 2014, el sector privado y las otras empresas del sector público apenas llegaban a dos mil millones de dólares.

Luego la planificación del gasto de divisas. Comenzamos a encontrarnos con esquemas de funcionamiento del país que no se sostenían. Por ejemplo, el tema del dólar viajero: ¡llegó a la cifra de 8 mil millones de dólares al año! ¿Quién dijo que el Estado debía subsidiar los viajes al exterior de sus ciudadanos y además darle un cupo para sus gastos? Luego, las remesas a otros países, los proyectos contratados en el exterior, la deuda tanto pública como privada y las importaciones que hacía el país.

Cada lunes informábamos los avances del Plan, los puntos discutidos y aprobados con el Presidente, quien es el Jefe de la Hacienda Pública. Comenzaron las críticas y las presiones, de los mismos actores que hoy llaman a la violencia y los agentes económicos que sabían que comenzábamos a tocar temas más sensibles.

Claro, una política monetaria necesita un monto de reservas apropiado, por eso se dio la instrucción de unificar todos los fondos del Estado en el exterior en la cuenta de reservas del BCV. En la Junta Directiva de PDVSA, analizamos, como siempre hacíamos, como ayudar al Estado. Es la diferencia entre una empresa Nacional del Estado Venezolano, comprometida con la revolución y cualquier otra entidad económica, pública o privada, capturada por el interés transnacional o que crea que, si al país le va mal, eso es problema de otros.

Resolvimos hacer otro esfuerzo para entregar más divisas al BCV y poder desarrollar una política cambiaria adecuada a la circunstancia y cumplir con el objetivo de la convergencia del cambio hacia la baja hasta una banda que pudiese fluctuar y que detuviera o contrarrestara los efectos en inflación y especulación financiera. Estimando un precio promedio del petróleo a 87$/barril y considerando nuestro consumo interno y compromisos internacionales, podríamos aportar al BCV solo 33 mil millones de dólares. Por ello decidimos hacer una emisión de bonos por el orden de 11 mil millones de dólares, para acercarnos a la cifra de aportes estimada en el presupuesto de divisas.

Esta emisión nos permitiría sostener en el tiempo el esquema del SICAD II, donde el BCV haría subastas de divisas a un precio que iría fluctuando a la baja en la medida que el requirente de divisas tuviese la seguridad de que se iba a mantener la oferta y no haría falta recurrir al paralelo. Por eso dijimos que íbamos a «pulverizar al paralelo», había como hacerlo. Faltó apoyo y comprensión política sobre este tema.

El paralelo, que estaba en ese momento a 93 Bolívares por dólar, bajó en base a esta política, a un cambio de 53 Bolívares por dólar. Esos números están registrados y eran un buen indicador. La otra propuesta era que la banda fluctuara entre 20-25 bolívares por dólar, el cual era el precio de indiferencia, de acuerdo a los cálculos del BCV, para que los productos no los sacaran de contrabando a Colombia. Por otra parte, PDVSA recibiría más bolívares por los dólares que entregaba al BCV, y así poder pagar a los proveedores que facturaban o hacían sus cálculos de costos y gastos al dólar paralelo.

Allí nos topamos con una discusión, que debe darse, donde algunos piensan que mantener un cambio fijo, anclado muy bajo es una medida revolucionaria. Yo pienso, y lo dije en su momento, donde me correspondía discutir esto, que al contrario, un dólar muy barato, lo convierte en la mercancía más buscada por todos los operadores económicos e incluso la población. ¿Qué importador no va a querer un dólar a 6 bolívares o a 10 bolívares si lo puede vender a miles de bolívares en el paralelo? Lo mismo pasa con los productos nacionales, son divisas en productos que intercambian al paralelo en el contrabando o en el bachaqueo.

Dejar el tipo de cambio fijo no tiene nada que ver con un precepto revolucionario, el Estado debe proteger al pueblo defendiendo la economía nacional, más en un Estado como el nuestro que es, y seguirá siendo, el administrador y dueño de PDVSA y del Petróleo.

Siempre se ha temido, y con razón, a las consecuencias políticas y sociales de las decisiones económicas, pero lamentablemente ya se ha causado un daño a la población, porque son los especuladores los que han mantenido la ofensiva en estos últimos años. El sistema de importaciones, la producción nacional, la dependencia de la divisa, la especulación financiera, la producción de petróleo, son temas donde el sistema cambiario tiene una gran influencia.

Todo esto se puede resolver, hay que sentarse, discutir y echar a andar en el camino trazado por el Comandante Chávez. Ahora está el imperativo de la paz y de mantener el poder en manos del Pueblo, la estabilidad del país. Pero hay que atajar el tema económico. El dólar paralelo esta como el helicóptero terrorista, nadie sabe cómo, por qué, llegó tan alto, ni da vueltas lanzando granadas y disparando contra nuestras instituciones. Es el momento de la unidad, del pensamiento y la acción. Siempre con Chávez, ¡Venceremos!

Chávez: Economía y política petrolera. Avanzar hacia el socialismo (IV)

Hemos hablado de la renta petrolera, lo que significa y como seguirá siendo un factor clave de nuestra economía, que en vez de desconocerla o ignorar su existencia, debemos preservarla para beneficio de nuestro pueblo. Hay que defenderla de las transnacionales y de la oligraquia parasitaria. El Petróleo es del Pueblo.

Es la distribución de la renta lo que hace una política petrolera revolucionaria o no. En nuestro caso, a diferencia de lo que hicieron todos los gobiernos anteriores en cien años de historia petrolera, la Revolución Bolivariana, el Comandante Chávez, la distribuyó a favor del Pueblo y lo hizo de una manera radical, a pesar de la oposición del propio Estado, cuyas estructuras lo impedían de todas las formas posibles.

Primero nos tocó defender el precio, luego restablecer las regalías e impuestos petroleros, es decir, acabar con el saqueo de la nefasta apertura petrolera y luego, la distribución de la renta a favor del Pueblo. Fue una batalla permanente contra los mecanismos de control que había establecido la burguesía sobre la renta, las estructuras ministeriales que no estaban diseñadas para servir al pueblo, que no tenían capacidades operativas y donde era hegemónica una visión cuarto-republicana, no tenían una visión revolucionaria de sus funciones. El Comandante tenía la urgencia de redimir al Pueblo más pobre.

La primera manera de hacer una distribución masiva de la renta petrolera fueron las Misiones Sociales de la Revolución. No es casual que las mismas iniciaran en el 2003, ya habíamos derrotado el sabotaje petrolero y teníamos control de PDVSA, había nacido la Nueva PDVSA Roja Rojita. Nos tocó dirigir la Comisión Mixta Cuba-Venezuela y a partir de allí, en base al suministro de petróleo, desarrollamos la operación de solidaridad y cooperación más importante a favor del pueblo. Fue el ingenio, determinación y la pasión del Comandante Chávez y del Comandante Fidel quienes lo hicieron posible.

Comenzó Barrio Adentro, arribaron miles de médicos y cooperantes cubanos, venían cada uno con un morral de medicinas, con la misión de internarse a los barrios y zonas populares, en las condiciones más difíciles, donde el pueblo estaba absolutamente desasistido, se moría de pobre. Luego se activó la Misión Robinson con el método “Yo sí puedo” y el objetivo de declarar a Venezuela territorio libre de analfabetismo, lo cual se logró en el año 2005; seguidamente le tocó a la Misión Ribas, tuve el honor de ser su fundador y coordinador nacional, hasta el año 2014 graduamos 880 mil bachilleres integrales, hombres y mujeres que en su juventud abandonaron los liceos por razones económicas-sociales, creamos un extraordinario equipo de trabajo de miles de facilitadores comprometidos con la Revolución; la Misión Sucre, con las Aldeas Universitarias y el objetivo de acabar con la exclusión; la Misión Identidad, dándole identificación a millones de excluidos, que ni siquiera podían ejercer sus derechos políticos, no podían votar, ¡porque no tenían documentos!; la Misión Alimentación atendiendo a los sectores más humildes del país, y así todas las misiones hasta la Gran Misión Vivienda Venezuela, donde también tuve el honor de ser el coordinador y entregar al pueblo, en 3 años de gestión, 550 mil viviendas. Todo esto fue petróleo, fue la distribución masiva de la renta petrolera a favor del pueblo, era la prioridad. Sus resultados fueron constatados por las agencias de las Naciones Unidas, nuestro país fue uno de los primeros en alcanzar las metas del milenio. El Pueblo lo sabe, fue el protagonista de su propia liberación.

La Revolución Bolivariana ponía así el centro de su acción en el ser humano. Ya se había proclamado el Socialismo como meta superior, ¡ese era el Comandante Chávez! Para eso usamos el petróleo y la renta petrolera que nos habían robado por casi 90 años. No podíamos seguir teniendo un país de excluidos, hombres y mujeres, sin salud, educación, trabajo, vivienda, dignidad. Cuando se activó la Misión Milagro, donde se operaron más de 2 millones 700 mil venezolanos que recuperaron su vista, recuerdo que el Comandante Fidel Castro nos comentaba: “qué clase de sociedad es esa donde la gente es ciega porque no tiene el dinero para una operación tan sencilla como esta”. Era un dilema ético, que por supuesto Chávez resolvió a favor del Pueblo. En un país como el nuestro, petrolero, y en una revolución, no podía actuarse de otra manera. ¡Ha sido el petróleo mejor invertido de nuestra historia!

Por supuesto que la derecha venezolana y la oligarquía que siempre se apropió de la renta se opusieron abiertamente a este uso del ingreso petrolero. Comenzaron por criticar el hecho de que la Nueva PDVSA se involucrara en el trabajo social y de allí en adelante, desconocer las Misiones y considerar que eran un derroche de dinero o, peor aún, dinero malgastado. Siempre me ha llamado la atención el absoluto desprecio de la oligarquía venezolana hacia el pueblo pobre. Hay mucho de racismo, prepotencia, desconexión con la realidad de nuestro país, con el alma nacional, nuestra historia, cultura, Pueblo. Es una oligarquía absolutamente anti-nacional y sus partidos de derecha, los que reaccionan así contra el pueblo y en general contra el Chavismo.

Además del tema social, el Comandante insistió en el desarrollo de infraestructura, empresas para fortalecer al sector estatal de la economía y proyectos para crear un sector propio de producción no petrolera, además de fortalecer nuestras capacidades en soberanía y defensa nacional.

Los países que disponen de renta petrolera se esfuerzan en el desarrollo de infraestructura, puesto que es una manera de utilizar los ingresos para el disfrute de todos. Se hicieron grandes obras de infraestructura educativa, de salud y culturales, obras estructurantes como puentes para conectar los vastos territorios del sur con el resto del país, centrales termoeléctricas, transporte público, trenes, teleféricos, metro cables, viviendas, vialidad, etc.

Si bien en las Misiones Sociales fuimos eficientes y exitosos, porque fueron programas desarrollados por estructuras y métodos revolucionarios, sobre todo con mucha participación popular, no se puede decir lo mismo del esfuerzo en el sector no petrolero de la economía. La razón fundamental es que intentamos avanzar de la mano del sector privado, de su sistema financiero, sus empresas, sus reglas, mecanismos y su habilidad para apropiarse de la renta petrolera.

Los privados han sido el brazo ejecutor de las obras de la revolución, es una contradicción. Es decir, el Estado, la administración pública, las empresas del Estado, contratan con las empresas privadas, incluso la ley obliga que sea así. Nos enfrentamos entonces a largos e intrincados procesos de contratación, cartelización de las empresas, los componentes en divisas o bolívares, los tiempos y calidad de ejecución, el compromiso con la obra y las limitadas capacidades nacionales. Llegamos al tope de las capacidades nacionales, en una lucha diaria con un sector que, con sus excepciones, que las hay, solo tienen el objetivo de obtener la mayor ganancia, retrasar los proyectos, obtener más contratos y un largo etc. de vicios y desviaciones que afectan tanto al sector público como al privado, desviaciones muchas veces derivadas de las propias complejidades y alcabalas creadas en cada proceso.

Otra complicación ha sido que el sector privado y sus agrupaciones gremiales como Fedecámaras y Fedenaga, entre otros, fueron actores políticos fundamentales y notorios en todos los eventos de desestabilización: Golpe de Estado, Paro Patronal, Plaza Altamira, Sabotaje Petrolero.

Después de muchos tropiezos, la decisión estratégica del Estado fue buscar el apoyo de grandes empresas en el extranjero, en base a los acuerdos de cooperación establecidos con otros países de mayor capacidad industrial y tecnológica: China, Rusia, Irán, Brasil, Argentina, entre otros. También imperaba la lógica del capital con la única e importante diferencia, además de sus capacidades, que no estaban políticamente motivadas contra el gobierno venezolano.

La respuesta que dimos con la mejor orientación política hacia el esfuerzo del socialismo estuvo en fortalecer capacidades productivas propias del Estado y crear capacidades productivas con el Poder Popular.

En el caso de PDVSA, a partir de la caída del precio del petróleo en el 2009, nuestra cesta estaba a 35 $/Barril, y ante las amenazas de sanciones de EEUU, iniciamos el Plan de Soberanía Tecnológica. Identificamos los segmentos más costosos y estratégicos para la industria petrolera que pudiesen desarrollarse en el país. Compramos taladros Chinos y por primera vez en cien años, ensamblamos en nuestro país taladros petroleros; constituimos la primera plataforma petrolera costa afuera en nuestra historia, está operando en el Delta, se llama 4F; reactivamos con PDVSA Industrial fábricas de tubos y construimos las tuberías de gran diámetro, tanto para los gasoductos desde Paria, como para los oleoductos que van al norte desde la Faja Petrolífera del Orinoco; establecimos fábricas de válvulas para nuestros sistemas de transporte; la primera fábrica de software para la industria petrolera; fábrica de bombillos ahorradores, aerogeneradores y paneles solares en Paraguaná; fábrica de bloques, con una inmensa capacidad en Pariaguán. Por eso incorporamos al Poder Popular a la Gran Misión Vivienda Venezuela, el 60% de las viviendas se hicieron con brigadas de construcción del pueblo, suplíamos los diseños, especificaciones técnicas, materiales y supervisión. Allí están algunos ejemplos de una gestión revolucionaria, la calidad y la eficiencia de las nuevas posibilidades de producción en socialismo.

El modelo rentista petrolero se caracteriza por la casi inexistente burguesía nacional, lo que se desarrolla es un sector terciario de la economía, importador, financiero, bancario, de servicios. Por lo que el país adolece de un robusto sector industrial, manufactura y tecnología. De allí que nuestra economía se caracteriza por un capitalismo dependiente e ineficiente. La matriz de que el sector privado es más eficiente que el púbico es falsa y nos podemos remitir a la prueba de lo que ha sido su desempeño en cien años de rentismo petrolero. Paradójicamente la empresa emblemática del sector privado es una que disfruta y abusa increíblemente de una posición de dominio, por tener el monopolio de la cadena de procesamiento agroindustrial.

Por otra parte, a partir del colapso de 1983, el privado no invierte en el país, de allí el deterioro acumulado en su propio sector, el único que invierte es el Estado Venezolano y las inversiones del sector petrolero. La burguesía venezolana tiene a buen resguardo el dinero en el exterior, ha convertido a nuestro país, prácticamente en una mina, donde hacen dinero, pero viven e invierten en el exterior. Los “milagros” económicos en países vecinos tienen mucho que ver con esta realidad.

De manera que, en términos de economía productiva no petrolera, si bien nosotros hemos cometidos errores, que pueden ser corregidos con las decisiones adecuadas, el sector privado, tiene un problema estructural, ha tenido un fracaso estruendoso, no han satisfecho nuestro mercado interno y se han dedicado a usufructuar la renta petrolera, al punto que cuando colapsa el precio del petróleo, ellos colapsan también. A cuenta de qué, el sector privado tiene que vivir de las divisas del sector público, el único que genera divisas en este país es el Estado, específicamente PDVSA con cerca del 94%. Es un tema sobre el que la población debe reflexionar y el sector privado asumir de una vez su responsabilidad en la realidad del país.

Nos falta discutir mucho más sobre economía, sobre todo en un país petrolero como el nuestro. Debemos debatir, por ejemplo, el tema cambiario, que tanto daño económico nos está haciendo, asociado estrechamente a la inflación, la especulación y el mercado paralelo, cuánto daño nos está haciendo en términos de conciencia. Convertir el dólar en una mercancía tan barata por el tipo de cambio, permite que los agentes económicos se dediquen al fraude y a la manipulación cambiaria que deterioran y atentan contra la economía y estabilidad de la Patria. Son temas que debemos discutir para resolver. Al fin de cuentas, de lo que se trata es de preservar la revolución y lo que tantas veces decía el Comandante Chávez: “la transición humanamente gratificante al Socialismo” ¡Venceremos!

Chávez: Economía y política petrolera (III), cruzando el río con Chávez

La renta petrolera es uno de los factores fundamentales de la ecuación de nuestra economía, pero como dijo un gran amigo, es lo que tenemos y hay que saber manejarlo. Nadie ha dicho que sea fácil, la ecuación del modelo rentista petrolero es más compleja, porque la renta es una incertidumbre, depende, en gran medida, de factores externos, en este caso del mercado petrolero, del precio del petróleo. Por eso hay que ser más rigurosos, estudiosos y previsivos.

El peso de la renta petrolera en nuestro país es inmenso, siempre lo ha sido, lo será por un buen tiempo. Lo primero es reconocer que existe, no por desconocerla va a dejar de existir. Tenemos que reconocernos como un país petrolero, por cierto, el país con mayores reservas de petróleo del mundo, aunque comencemos a trabajar desde hoy firmemente para superar el modelo rentista petrolero, como hay que hacerlo, pasarán muchos años de hegemonía del mismo.

Así, lo primero es reivindicar la renta petrolera. La renta es el dinero que percibimos por la venta del petróleo, es decir, el valor de un recurso natural que es de todos los venezolanos, por eso en nuestra Constitución de 1999 la actividad petrolera está reservada al Estado.

Por eso nosotros siempre hemos dicho: «El Petróleo es del Pueblo». Para los jóvenes, sobre todo los que han crecido en Revolución, esto es normal. Pero no siempre fue así. Al contrario, durante casi 90 años la renta petrolera se la llevaron del país las empresas transnacionales o se lo apropió la oligarquía, esa es la razón fundamental, por las que nuestro país, ha estado marcado por la pobreza y la desigualdad, a pesar de tener un poco más de cien años produciendo petróleo, y haber sido, hasta los años 70, el principal exportador del mundo.

En 1999 Venezuela era un país donde la pobreza alcanzaba el 30% de la población y la pobreza extrema el 10%, uno de los países más desiguales del hemisferio, con un alto grado de exclusión de los pobres, marginados de la salud, educación, vivienda, un país incapaz de producir lo que consume, un sector privado incapaz de producir para satisfacer nuestras necesidades, viviendo del Estado. Un país violento, donde el aparato represivo del Estado mantenía al pueblo sin voz, ni posibilidades de participación política, en sus barrios de miseria.

Era una cuarta república colapsada, con una clase política corrupta, al servicio de la oligarquía parasitaria, del sector bancario, financiero, importador, incapaz de poder ofrecer nada al pueblo, el «Caracazo» y tres mil muertos en las calles de Caracas fue su respuesta ante la desesperación del pueblo pobre.

Cuando el Comandante Chávez asume la Presidencia comienza a gobernar y lo que consigue es un país en ruinas y un pueblo desesperado, sumido en la pobreza, con la urgencia de vivir, de tener alguna posibilidad de cambiar su condena, su pasado, su presente, por un futuro digno, de vida. Se necesitaban todos los recursos posibles para atender esa situación de catástrofe económica y social. La cuarta república había dejado un país en ruinas, un pueblo abandonado a su suerte y el petróleo y PDVSA, entregados a las transnacionales.

Sabemos lo que vino desde el inicio de la Revolución Bolivariana, una revolución pacífica: la más enconada y violenta respuesta de las élites políticas-económicas de los EEUU y sus empresas transnacionales. La desestabilización y la injerencia extranjera han sido la respuesta violenta de la derecha a los cambios políticos, a nuestra Constitución, al empoderamiento del Pueblo y los trabajadores, a la Revolución Bolivariana, al Socialismo.

Una revolución por la vía pacifica es como pescar un tiburón blanco con un anzuelo: Golpe de Estado, Sabotaje Petrolero, desestabilización permanente, paro patronal, violencia, guarimbas, crímenes políticos, paramilitarismo, guerra mediática, sanciones norteamericanas, «la salida» y todos los muertos que ha dejado esta confrontación alentada por sectores que son los mismos que gobernaron y destrozaron este país por más de cuarenta años.

La Revolución Bolivariana no ha podido gobernar en paz, la extrema derecha ha mantenido la línea de la desestabilización permanente, a pesar de haber realizado más de 18 elecciones, la oposición sencillamente se niega a aceptar sus resultados, perder el poder político y sus privilegios económicos.

A los EEUU y a los «generales del tuiter» no les importa, ellos no viven en el país, están a buen resguardo. Muchos de ellos con sus negocios intactos. Solo esperando que la revolución se debilite, cometa errores o finalmente confíe en ellos. Todavía está fresco en la memoria de todos como las concesiones que hizo Gaddafi a las transnacionales petroleras y los recibimientos que dio a los dignatarios europeos, fueron su sentencia de muerte y la de Libia.

Esta ha sido la constante en nuestra revolución: permanente desestabilización y asedio. No se ha contado con el escenario ideal, que se da en otros países, donde hay acuerdo nacional o hegemonía de un proyecto que avanza con el apoyo de todas las fuerzas, sin injerencia extranjera, esa ha sido la ventaja o fortuna que han tenido algunos otros que muestran avances significativos en su desarrollo.

A muchos jóvenes, ahora en un mundo globalizado, donde las redes sociales crean expectativas y abren posibilidades a cualquier realidad del mundo, les resulta fácil cuestionar la situación del país. Claro, las redes sociales, el tuiter tienen el problema de los caracteres, los segundos del video, no se puede dar una visión verdadera de la realidad en base a esos espacios, por cierto, muchas veces manipulados. Venezuela es un ejemplo, pero nuevamente como dice mi amigo, es lo que hay, debemos aprender a manejarnos con este factor de la propaganda que no existía hace ni siquiera diez años.

Sin embargo, les digo a nuestros jóvenes, muchos de nuestros problemas tienen que ver con toda esta historia petrolera de cien años. Todos los problemas acumulados, la adicción a la renta, lo fácil, la riqueza fácil, la corrupción, la falta de una economía basada en el trabajo, los sistemas de dependencia extranjera instalados a los largo de la economía, la exclusión del pueblo, la pobreza, el abandono del campo, la falta de industrias, la falta de inversiones privadas.

En nuestro caso ha sido una batalla, permanente y hermosa al mismo tiempo, porque es una guerra de liberación de nuestro pueblo, hay que saber darla y darla con pasión. Perdimos al Comandante en el fragor de esta batalla, fue cómo perder a Bolívar en Carabobo, por lo que se requiere de mucha rigurosidad en los actos, claridad y liderazgo, además de una fuerte dosis de humildad y revisión permanente y consulta sobre el desarrollo de la misma.

Ya vemos lo importante que es la renta petrolera, el ingreso petrolero en nuestro país como una variable indispensable en nuestra economía y nuestra calidad de vida, en el bienestar del pueblo. Me parece que todos podemos estar de acuerdo en varias cosas: la renta existe y existirá por mucho tiempo, no podemos dejar que se la lleven las transnacionales, debe ingresar y mantenerse en el país; hay que proteger el precio y el régimen fiscal petrolero, para que el monto de la renta sea justo e importante para beneficio del país; la renta es una extraordinaria palanca para el desarrollo de nuestro pueblo, para invertir en el desarrollo de las capacidades que nos permitan superar el modelo rentista petrolero y construir una sociedad basada en el trabajo: el Socialismo.

Durante el Gobierno del Presidente Chávez, estando al frente del Ministerio de Petróleo, el centro de nuestra Política Petrolera fue defender el precio del petróleo y trabajar en el seno de la OPEP para lograr un valor justo, por eso mantuvimos los niveles de producción acordados en nuestra organización, respetando los acuerdos y defendiendo el precio. Para nosotros resulta más importante, en términos de ingresos, tener un buen precio que una mayor producción de petróleo.

Pero no bastaba solo con regular la producción, tan importante como esto era tener un régimen fiscal petrolero adecuado, distinto al de la apertura, el que establece nuestra Ley Orgánica de Hidrocarburos. De nada sirve tener un barril de petróleo a 100 dólares, si el Estado solo cobra 1% de regalía (uno de cada cien barriles) y no recibe impuestos petroleros o los recibe a una tasa muy baja, por ejemplo a 34%, como eran las condiciones de las transnacionales durante la apertura petrolera.

Por eso, solo después del Golpe de Estado y la derrota del Sabotaje Petrolero, ya en ofensiva, con la Plena Soberanía Petrolera y con la Nueva PDVSA Roja Rojita, fue posible recuperar el régimen fiscal petrolero, pasando las regalías, para toda la producción, sin excepciones, de 1% al 33.33% y todos los impuestos petroleros del 34% al 50%, sin exenciones de ningún tipo. Logramos recuperar e introducir al país 496 mil millones de dólares de renta en este periodo de la Revolución.

Ese era el trabajo de nuestro equipo tanto en el Ministerio de Petróleo como en la Nueva PDVSA, lo hicimos y lo hicimos muy bien. Era lo que nuestro Pueblo, nuestro país, nuestra Revolución, necesitaba para avanzar como lo hizo. Le dimos al Estado Venezolano los recursos que le correspondían como dueño del petróleo, como representante del Pueblo.

No ha sido un trabajo nada fácil, para nada. Los que hemos estado al frente de esta batalla al lado del Comandante Chávez, sabemos de lo exigente, riguroso, honesto y trabajador que era el Presidente, lo estrictamente apegado a la Ley y a la Constitución. Ha sido un honor y una experiencia única en el mundo, trabajar estrechamente con él, bajo su comando.

Hicimos lo que hicimos muchas veces contra el mismo Estado y su burocracia en contra, a contra corriente de lo que era la lógica del capital, imperante en un sector como el petrolero, no solo en Venezuela, sino en el mundo entero, empujando y concientizando siempre a los cuadros de dirección, los trabajadores de la Nueva PDVSA, de que esa era nuestro deber con la sociedad, recuperar el máximo del ingreso petrolero, para ponerlo al servicio del Estado Venezolano, quien era el responsable de ejecutar la infinidad de programas y proyectos que aprobaba el Presidente, por solicitud de los Ministros, de nuestra política exterior, nuestros acuerdos y compromisos, los entes, Empresas, Gobernaciones, alcaldías, Poder Popular. Había que transformarlo todo, hacer una revolución, construir el socialismo con el capitalismo intacto. Había que atender las urgencias de un pueblo excluido, maltratado, que no se resigna a no tener futuro, un Pueblo que cree en la palabra de Chávez, los hijos de Bolívar, nuestra querida Patria Venezolana.

Todo esto enfrentando a las transnacionales, juicios de arbitrajes, sanciones de los EEUU contra la empresa. El sector privado que antes se llevaba la renta, presionaba, junto a las transnacionales, a través de la prensa, programas, diputados, en una matriz permanente contra nosotros en lo personal, contra nuestro honor y nuestro nombre, contra nuestra querida Nueva PDVSA, sus trabajadores, criminalizando nuestras acciones, nuestra lealtad al Comandante Chávez. Lo hicimos con pasión y lealtad, lo volveríamos a hacer, por Chávez, nuestro Pueblo, nuestra Patria.

Afortunadamente siempre contamos, conté, con la confianza política y personal del Comandante Chávez, solo su apoyo político nos permitió avanzar y acompañarlo en todas las iniciativas, en todas las tareas. Que ahora se pretenda desconocer esto y el aporte de un conjunto de cuadros revolucionarios que lo hicieron posible, es como una manera de desconocer las decisiones del Comandante Chávez, su ejemplo y la conducta que él quería modelar e imprimir en el nuevo Estado Revolucionario. No todos lo hicieron como nosotros, mucha gente tenía una especie de plan b, un cálculo egoísta, no todos tenían ni la capacidad ni el compromiso ni la honradez para hacerlo, no todos cruzaron ese río con Chávez, hubo gente, organismos, Ministerios, Empresas del Estado que se quedaron en la orilla.

Sigue la violencia de la extrema derecha, insiste el gobierno de los EEUU en amenazar e intervenir en nuestros asuntos, nuestra soberanía, siguen los problemas económicos aquejando al pueblo, avanza la Constituyente, hay mucha confusión, hay ataques, reclamos, acusaciones, defecciones. Cuidado con el salto al vacío, hay que pisar firme, Chávez siempre, el Pueblo y el Socialismo. ¡Venceremos!