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LOS IGNORADOS EN LA CELEBRACIÓN DE LA DERROTA DEL SABOTAJE PETROLERO

“La historia la escriben los triunfadores”, esta frase se le atribuye a George Orwell. Y la escriben, como diría mi abuela, “arrimando la braza para su sardina”. Winston Churchill, fue recatado cuando dijo: “La historia será generosa conmigo, puesto que tengo la intención de escribirla”.

La historia de la derrota del sabotaje petrolero, la escriben hoy sin ningún recato, no los triunfadores, sino los desleales, los triunfadores fueron relegados a las catacumbas. Del análisis de esa pirueta histórica trata este texto.

Si dentro de unos años, las generaciones futuras se enteraran de aquellos hechos, por el contenido de la celebración del madurismo, tendrían una impresión completamente errónea. Según el madurismo aquella batalla exitosa, no tuvo líderes, no tuvo gente al mando, ni siquiera tuvo un Estado Mayor que dirigiera la batalla. Lo que se observa es un vacío de comandancia. Pero ¿Por qué esta actitud del madurismo?

La conducta del madurismo no es inocente, al contrario, ella obedece a una deslealtad que los avergüenza y tratan de ocultar. El contenido ideológico de aquella batalla es la confrontación entre el Socialismo y el Capitalismo. Ni más ni menos. Salió triunfante el Socialismo.

Después, el capitalismo buscó otras maneras de atacar al intento Socialista, pasó a mayores agresiones, y fue contra la dirección, contra el líder. Como buenos conocedores de la lucha contra los intentos revolucionarios, saben que toda revolución es una feroz lucha interna, como bien dijo el Che, y con la desaparición del líder, el bando reaccionario, el bando capitalista toma fuerza. Y así, asesinaron a Chávez.

Y el capitalismo, como ya no caben dudas, tomó la dirección del proceso, lo torció, lo traicionó. Y veinte años después celebra, el triunfo del capitalismo, lo que no pudieron lograr con golpes de carmona, con el sabotaje petrolero, lo lograron desde adentro. Esa celebración que vimos en el salón de pdvsa, tiene una celebración alterna, evidente, sin ningún rubor, con delcy reunida con fedecámaras, con la entrega del Sambil y la propiedad social, con los pronósticos de fedecámaras de crecimiento inusitados del sector capitalistas, con la privatización de pdvsa.

Ahora, estamos en condiciones de entender las ausencias, no son inocentes, no son casuales, son las ausencias que develan la batalla que aún no termina. Los ausentes son el presidente de PDVSA, el Ministro de Petróleo, en el acto se prohibió nombrarlos. Hablar de ellos sería mostrar toda la canallada que han hecho con el legado de Chávez, mostrar su traición, como explican que el Ministro Rafael Ramírez no esté en el acto, tendrían que decir la verdad, que Ramírez enfrentó la deriva hacia el capitalismo, la entrega de PDVSA. Cómo explican que usaron a Ali Rodríguez, hasta una comisión con su nombre formaron, para luego olvidarlo, tendrían que decir que Ali estaría contra la nueva apertura petrolera.

Podríamos nombrar muchos más olvidados, desde Eulogio, del Pino, Martínez, aplastados por la rueda de la traición. Pero nos limitaremos a decir que el ausente principal fue: El Socialismo, el legado del Comandante Chávez.

¡CHÁVEZ, RECUERDO Y GUÍA!

EL FANTASMA DEL GOLPE DE ESTADO RECORRE LA PRADERA

El estamento político venezolano está destartalado, se cae a pedazos. Las intrigas de
poca monta, las mentiras constantes, las zancadillas de pandillas hueras, las ilusiones
fracasadas, las groseras medidas distraccionistas, todo conforma un cuadro de descrédito
que priva al estamento político de su importancia de su eficacia.
El madurismo intenta empinarse sobre sí mismo y recomponer un pacto político del
capitalismo, sin embargo, su naturaleza marginal, lo traiciona, en medio del camino se le
sale la clase, y pone la torta, todo lo hecha a perder. Así, va a México, muy comportado,
pero incorpora a la esposa de saab, es un primer síntoma de bajas intenciones, allá firma un
acuerdo y aquí le cae a patadas. En miraflores se reúnen con una oposición ficticia que a
nadie engaña, y llegan a acuerdos bufos. Así, de embuste en embuste, de fingimientos y
simulaciones, el gobierno madurista pierde credibilidad, no puede cumplir su papel.
La otra parte de la complicidad gobernante, la oposición gringa, cae víctima de sus
apetencias egoístas, no terminan de construir una imagen seria, se les trasparenta la
fragilidad de sus prédicas, se les ve el puñal escondido en la espalda. El rebaño se dispersa
sin pastor.
El país va, errático, sin timón político. El desastre económico desmiente a la
propaganda madurista, la recuperación del país tan publicitada por los medios duró unos
pocos días, ya el dólar va para 15 y contando, ahora no encuentran a quien culpar, no
pueden acusar a los gringos, son sus socios, y los colombianos volvieron a ser hermanos, y
las iguanas no comen dólares.
El país se acerca al abismo, sin mando político, sin estabilidad económica, el
pronóstico es la profundización del caos. Una chispa puede causar un motín, como aquel de
febrero, la pradera está seca. Más allá de la voluntad de los individuos, la violencia se
asoma en la solución de esta crisis total que reclama medidas extraordinarias. Es deber de
los políticos serios, los hoy marginados, alertar y preparar a la población para lo que viene,
guiarla hacia tierras de futuro.
En esta situación de oscuridad, cuando todo parece perdido surge la luz. Es así, las
crisis son revolucionarias. Tienen la palabra los dirigentes y la masa, de ese binomio
depende el futuro, en lograr la conexión masa-líder está la clave del éxito. Un líder sin masa
poco puede hacer, una masa sin líder no va más lejos que la inmolación o la sumisión. Los
líderes tendrán la grandeza de las ideas que los guíen, de allí dependen conductas y metas,
las masas tendrán la grandeza de sus líderes. El destino de las masas, el futuro grande,
hermoso, humanista de una Patria, nacerá de saber identificar a los grandes líderes, a los

guiados por ideas altruistas, humanistas, a los hombres del futuro, a “los animales de
galaxia”.

¡CHÁVEZ VOLVERÁ EN EL SOCIALISMO VERDADERO!

Licencia general 41, de Rosneft a Chevron y cómo volvemos a tiempos de Juan Vicente Gómez

«No podemos tener traidores en las filas, de lo contrario perderíamos la patria.»

Simón Bolívar

El pasado 26 de noviembre se hacía pública la noticia según la cual la Oficina de Control de Activos Extranjeros del Departamento de Estado estadounidense (OFAC) emitía la «Licencia General 41» sobre Venezuela, en la que se autoriza expresamente a la petrolera norteamericana Chevron a «reanudar operaciones limitadas de extracción de recursos naturales en Venezuela». De esta manera, se concreta un nuevo paso en el proceso de desmontaje de todo el sistema socio-político construido durante el mandato del Comandante Hugo Chávez a lo largo de 13 años (1999-2012).

Desde hace 5 años hemos estado analizando las decisiones de impacto de Maduro sobre la Industria Petrolera Venezolana y demostrando, además del elevado grado de desprecio al conocimiento técnico en el sector, la improvisación continua en el desarrollo de esquemas de negocio que no generarían (y no generaron) ningún barril adicional, ningún dólar adicional, sino por el contrario, una producción petrolera colapsada y un déficit creciente en las arcas de la Nación.

Cada decisión tomada, por si sola, parecía carente de sentido lógico, pero a la luz del tiempo, parece que todas han sido parte de un mismo hilo astutamente desarrollado. La destitución progresiva y destrucción física y moral de todo el cuerpo directivo y gerencial de Petróleos de Venezuela, la sustitución de estos cargos por militares de grises trayectorias y la persecución de profesionales, llevaron al colapso de la producción petrolera. El colapso de la producción petrolera llevó a la creación de nuevos convenios de asociación (Acuerdos de Servicios Conjuntos, Alianzas Integrales de Servicios de Hidrocarburos, etc) entre PDVSA y empresas de dudosa procedencia, en violación a la Ley de Hidrocarburos vigente. Como consecuencia de estos modelos de negocio al margen de la legalidad se aprueba una Ley Antibloqueo para mantener en secreto los términos de cualquier negociación y en este ejercicio continuo de ensayo y error, queda todo preparado para negociar el petróleo venezolano con potencias extranjeras, a cambio de nada. Analizaremos un poco este contexto.

El 2 de agosto de 2018 se publicó en la Gaceta Oficial de Venezuela, un decreto mediante el cual Maduro exoneraba a las empresas petroleras a pagar impuestos durante todo el año fiscal 2018, lo cual se extendió a 2019. En el mismo año, 2018, la petrolera rusa Rosneft señalaba que sus operaciones en Venezuela se mantendrían hasta saldar la deuda que PDVSA tenía con el holding ruso, razón por la cual no podía ser objeto de sanciones por parte de la OFAC, así ocurrió y Rosneft ya no opera en Venezuela, transfirió todos sus contratos a una entidad estatal rusa de la que poco o ningún detalle tenemos. Llama poderosamente la atención que un mecanismo muy parecido, el publicado por la OFAC para que sea utilizado por Chevron de acuerdo al contenido de la Licencia General 41, a saber:

Producción, exportación y venta de petróleo o productos petrolíferos producidos por los «Joint Ventures» donde participe Chevron.

Sin embargo, expresamente prohíbe:

  • El pago de impuesto o cualquier canon al Gobierno Venezolano.
  • El pago de cualquier dividendo a PDVSA.
  • La venta de petróleo o cualquier producto petrolífero a cualquier jurisdicción que no sea Estados Unidos.

Mas allá de lo hasta ahora señalado, en torno a si Chevron paga regalías e impuestos o si dicho pago lo realiza la Empresa Mixta, la discusión que queremos plantear es la similitud con lo hecho con Rosneft en su momento, el rol que Maduro y su ministro de petróleo juegan y la responsabilidad en la vulneración de la Leyes de la República Bolivariana de Venezuela.

Veamos las similitudes entre lo que se hizo con Rosneft y lo que ahora se hará con Chevron:

  • Crudo a cambio de pagar deuda. En el caso de Rosneft los datos de deuda eran públicos y se encontraban alrededor de los 800 millones de dólares, pero en el caso de Chevron ese dato se desconoce, lo que puede prolongar esta situación ad infinitum.
  • Exoneración del pago de impuestos. En 2018 fue por voluntad expresa de Maduro, mientras que en el caso Chevron es una imposición de la Licencia.
  • Dependencia de un solo mercado. Con Rosneft el destino del crudo producido por ellos era el mercado asiático, mientras que la Licencia General obliga a que los barriles de crudo venezolano vayan exclusivamente al mercado norteamericano.
  • Uso estratégico por terceros. La Licencia General permite a EEUU alimentar sus refinerías con crudo venezolano, reduciendo así el costo de sus combustibles en un escenario de precios altos, del cual Venezuela no recibirá ningún beneficio material. Por su parte, el escenario en 2018 era de unos precios aún en recuperación, que le permitía a Rusia controlar los costos de producción de combustible, toda vez que nuestro petróleo lo podían obtener a muy bajo costo.

Como se puede observar, la autorización a Chevron es una versión mejorada y previamente ensayada de todos los mecanismos con los que Maduro ha venido experimentando. Ante este escenario, es predecible la entrega de más autorizaciones en los mismos términos a diferentes empresas petroleras europeas, conocedoras de los ingentes recursos petroleros y gasíferos del país, que no permitirán que sólo Chevron se beneficie del gran festín en que Maduro ha convertido a Venezuela.

Algunas preguntas quedan para que el tiempo se haga cargo de ellas: ¿el gobierno de Maduro colaboró activamente en la definición de los términos establecidos en esta primera Licencia General de autorización? Si no fue así, ¿son las condiciones de esa licencia motivo de celebración para una Nación que sólo verá salir su riqueza para ser disfrutada por terceros? Si se trató de una negociación ¿Maduro aceptó estas condiciones? que en la práctica llevaran a que Chevron se lleve el crudo producido en las Empresas Mixtas: Petro Piar, Petro Boscan, Petro Independencia y Petro Independiente, con desembolsos insignificantes e ingresos mínimos a las cuentas de la Nación, en el mejor de los casos.

El progresivo levantamiento de sanciones al sector petrolero y a todo el país en general, es una noticia de júbilo, porque Venezuela nunca debió sufrir de ellas. Sin embargo, ¿cómo es posible que desaparezcan las sanciones con los mismos actores que las causaron? ¿Las condiciones establecidas en la Licencia General 41 de la OFAC hacia Venezuela no son acaso una demostración de hasta donde es capaz de llegar Maduro para continuar en el único lugar que le garantiza absoluta inmunidad?

Cuando Juan Vicente Gómez estableció el régimen de concesiones petroleras a principios del siglo pasado, el principal beneficiario del caudaloso flujo de capital fue su círculo familiar y personal, mientras el país se hundía en la malaria y la oscuridad.

Los ciclos de la historia parecen repetirse inexorablemente. La marca de la traición originaria, aquella que nos privó de «la más grande Nación, menos por su extensión y riquezas que por su libertad y gloria», parece acompañar al devenir de la Patria como la sombra más tenebrosa. Y, sin embargo, siempre habrá un faro iluminando el camino…

«¡Echemos el miedo a la espalda y salvemos a la Patria!»

Simón Bolívar

A 20 AÑOS DEL SABOTAJE PETROLERO, SE CONSUMA LA ENTREGA

En una revolución  traicionada, como la nuestra, las imágenes y gestos políticos, es decir, la iconografía de las nuevas clases dominantes, refleja la esencia de lo que ha sucedido en el país; y, en muchos casos –como el presente–, es una cruel paradoja: justo a los 20 años del Sabotaje Petrolero, el gobierno firma contratos con Chevron, aceptando los términos y condiciones de la licencia norteamericana, por encima de la Ley y la Constitución.

Hace 20 años ya, nos tocó enfrentar y derrotar el sabotaje contra nuestra industria petrolera; una acción artera y criminal, donde la gerencia petrolera, entonces al frente de PDVSA, paralizó y saboteó la producción de petróleo y gas; así como, los grandes Complejos de Refinación, exigiendo la renuncia del Presidente Chávez.  

Se sumaba la autoproclamada “meritocracia” petrolera al “Paro Cívico Nacional“, convocado por las fuerzas de la oposición y la CTV, en una nueva acción para desestabilizar el país, luego de los cruentos eventos del Golpe de Estado del 11 de abril de 2002, que derrocó,  por escasas 48 horas, al Presidente Chávez. El “Sabotaje Petrolero” era el eje central del llamado “Golpe Continuado”, para poner fin a la Revolución Bolivariana, derogar la Constitución y las leyes, entre ellas, la Ley Orgánica de Hidrocarburos. 

La llamada “gente del petróleo”, actuaba en representación de los intereses de las transnacionales petroleras del país, en particular, aquellas que se habían beneficiado de los ilegales privilegios que obtuvieron durante la “Apertura Petrolera”. Desde que el gobierno de Chávez  inició la discusión de la Ley Orgánica de Hidrocarburos (aprobada en 2001), las transnacionales, a través de PDVSA, se opusieron abiertamente al pago de regalías e impuestos petroleros; así como, al hecho de que la misma tuviera mayoría accionaria y control de la actividad petrolera.

Durante el Golpe de Estado, en medio de la euforia de los que pretendieron eliminar, por una acción de fuerza, las conquistas del pueblo venezolano, un elemento central del Decreto del dictador Carmona Estanga, fue derogar la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Esa acción, dejó claro los poderosos intereses transnacionales que estaban detrás de la asonada golpista, los cuales, luego de ser derrotados el 13 de abril por el pueblo y militares patriotas, se retiraron y volvieron, cual tsunami, para paralizar la economía nacional con el Sabotaje Petrolero. 

La derrota del Sabotaje Petrolero fue una batalla popular, dirigida por el propio Presidente Chávez, acompañado por mi persona, como Ministro de Petróleo, y por nuestro entrañable amigo Alí Rodríguez, entonces Presidente de PDVSA, quienes, junto al resto de compañeros del “Grupo Colina” y los más destacados Oficiales, Militares, Ministros y Gobernadores de la Revolución, nos desplegamos por todas las áreas petroleras, donde los trabajadores y los gerentes petroleros que resistieron el Sabotaje, fuimos recuperando y reactivando, una a una, nuestras instalaciones petroleras.  

Fue un combate en el propio terreno, lleno de gestos de heroísmo y de esfuerzos extraordinarios de nuestros gerentes, trabajadores y miles de voluntarios, que hicieron todo lo que estuvo a su alcance, para derrotar esta acción infame. Hay una lista interminable de verdaderos héroes de la industria petrolera, entre trabajadores y militares, que no tenemos espacio para mencionar, pero a quienes la historia sabrá colocar en su justa precedencia. Lo que resulta trágico, es que hoy día, la inmensa mayoría de quienes participamos en la derrota del Sabotaje Petrolero, estamos exiliados, perseguidos, secuestrados o presos en el país.

El pueblo venezolano alcanzó, en la derrota del Sabotaje Petrolero, un nivel de conciencia pre-revolucionaria; entendió de qué lado estaban sus intereses y salió a pelear por ellos, en defensa del petróleo, de las leyes de la República, la Constitución y del Presidente Chávez. Pero más allá de las categorías políticas, había un aspecto concreto en la movilización popular: la reivindicación de que el petróleo era del pueblo y que debía estar, por primera vez, al servicio de sus intereses colectivos; un recurso nuestro, de todos los venezolanos, del cual, ni las transnacionales, ni la “meritocracia” petrolera, podían disponer a su antojo.  De ahí, surgió la consigna “El Petróleo es del Pueblo”, “PDVSA es del Pueblo”. 

En enero de 2003, los efectos del Sabotaje eran devastadores; la producción de petróleo se encontraba en tan solo 23 mil barriles día; nuestras refinerías, en particular, el Complejo Refinador Paraguaná (CRP) (Amuay-Cardón) y la Refinería  El Palito, fueron saboteadas y paralizadas; y, apenas estábamos recuperando nuestra flota de buques, luego del rescate del Pilín León, el 26 de diciembre. No había dinero para pagar los salarios de nadie, ni para funcionar; el gobierno de Chávez estaba “contra las cuerdas” y la presión norteamericana y de otras potencias extranjeras, era muy fuerte, para colocar de rodillas al gobierno venezolano, y que se negociara lo innegociable: nuestras Leyes y Soberanía. 

Pero ni al presidente Chávez, ni a ninguno de los que estábamos a su lado en la batalla, se nos ocurrió ceder en nuestros principios y, mucho menos, abdicar las conquistas nacionales históricas contenidas en la Constitución y la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Esa es la gran diferencia entre un líder y un gobierno revolucionario, como el de Chávez, y el gobierno genuflexo y entreguista de nicolás maduro.   

Con nuestro propio esfuerzo, el de nuestros gerentes y trabajadores, logramos recuperar nuestros niveles de producción a 3 millones de barriles día en el mes de abril del mismo año 2003; así como, poner en operaciones seguras a nuestros grandes centros de refinación , como el CRP y la Refinería El Palito. Ya para el mes de mayo-junio de ese mismo año, la situación petrolera del país se había normalizado, y había nacido la “PDVSA del Pueblo”.  Vaya mi eterno reconocimiento a todos los hombres y mujeres: trabajadores, gerentes, civiles y militares que hicieron posible esta hazaña.  

Una vez derrotado el Sabotaje Petrolero, y ya al frente del Ministerio del Petróleo y de PDVSA, iniciamos la batalla por conquistar la “Plena Soberanía Petrolera”. Migramos los convenios operativos de la Apertura Petrolera a Empresas Mixtas, figura contemplada en la Ley Orgánica de Hidrocarburos, en sus artículos 22 y 33, en virtud del cual, las empresas privadas pueden participar de las actividades petroleras, pero SIEMPRE, en condición minoritaria y SIEMPRE, bajo el control de PDVSA. De esa forma, las transnacionales que querían participar del negocio petrolero, lo harían, pero subordinadas a nuestras leyes y nuestra Constitución.

Luego, ajustamos las tasas de regalía, para que TODOS los proyectos petroleros del país, pagaran el 33,33%. Igualmente, eliminamos las exenciones que se habían otorgado a las transnacionales en la Ley de Impuesto Sobre la Renta, estableciendo el impuesto del 50% para TODOS los proyectos petroleros del país. 

Y, finalmente, el 26 de febrero de 2007, con el Decreto 5.200, se nacionalizó la Faja Petrolífera del Orinoco, recuperando para el control del Estado de TODAS las áreas petroleras que habían sido entregadas al control de las más grandes petroleras del mundo, en particular, la Exxon Mobil y la Conoco Philips, y se constituyeron Empresas Mixtas, con la mayoría accionaria de PDVSA, para operar y producir petrolero, en la última gran provincia petrolera del mundo donde, posteriormente, logramos certificar, 270 mil millones de barriles de petróleo, las reservas de petróleo crudo más grande del planeta.  

Con la “Plena Soberanía Petrolera”, y la estricta aplicación de nuestra Ley Orgánica de Hidrocarburos, es decir: El Estado Venezolano controlando las actividades primarias de producción y la exportación de petróleo, a través de PDVSA, el cobro de regalías del 33,33%, el cobro de impuesto sobre la renta del 50%, la eliminación de las políticas de descuentos sobre el precio del barril y la diversificación de nuestros mercados de acuerdo con nuestros intereses nacionales; con una producción estable de 3 millones de barriles día de petróleo durante 12 años consecutivos, el pleno abastecimiento de nuestro mercado y una exportación de 2,6 millones de barriles día de petróleo, nos permitió ingresar al país, entre 2002 y 2014 (mi periodo de gestión), más de 700 mil millones de dólares, de lo cuales, 450 mil millones de dólares fueron aportes directos al Fisco Venezolano y 189 mil millones de dólares al Fondo de Desarrollo Social. 

Todo ésto hecho de manera transparente, sin “secretos” de ningún tipo, donde se rendía cuentas a TODOS los organismos de Control del Estado y al pueblo, a través de los Informes de Gestión e Informes Financieros auditados, que se hacían públicos.  

Todo este esfuerzo se puso al servicio del pueblo, colocando, por primera vez en nuestra historia, la renta petrolera en beneficio directo de los sectores más humildes y excluidos del país. Fue de acá que se sostuvieron las Misiones y Grandes Misiones Sociales (Robinson, Sucre, Ribas, Barrio Adentro, Alimentación y Gran Misión Vivienda Venezuela); fue con estos recursos que se reconstruyó toda la infraestructura de inversión social que había sido abandonada durante la IV República y se creó una nueva: hospitales, escuelas, vialidad, termoeléctricas, parques de energía eólica, espacios públicos, arte urbana, Sistemas y Centros Culturales, Universidades. 

Un aspecto muy importante, es que, con los recursos de la renta petrolera, se comenzaron a crear las bases de un sistema económico distinto al rentismo petrolero. Éste, sería socialista, para lo cual, se adquirieron las industrias básicas que habían sido privatizadas en los años 80 y 90, así como otras empresas que se consideraron esenciales para el desarrollo del país; se construyeron nuevas empresas estadales y se iban conformando, así, las bases de un modelo de desarrollo propio, que está plasmado en el “Plan de la Patria” –el original, presentado por el Presidente Chávez–, como parte de su propuesta programática, para las elecciones de 2012. Todo ésto, tenía como eje, el ejercicio de la “Plena Soberanía Petrolera”, lo cual, es la única garantía de la Patria Soberana.  

Por ello, resulta indignante, y más que eso, triste, ver cómo, a 20 años del infausto Sabotaje Petrolero, las autoridades de este gobierno claudicante, firman en un “Salón Simón Bolívar” vacío, en la desolada sede del Ministerio de Petróleo y  PDVSA La Campiña –otrora, epicentro vibrante de la Soberanía–, unos “contratos” secretos, entre PDVSA –o lo que queda de ella– y la Chevron. 

Es curioso, parece un detalle, pero refleja la ilegitimidad del acto: las autoridades de seguridad y logística de la sede de PDVSA La Campiña, indicaron a los trabajadores QUE NO ASISTIERAN al edificio, con la excusa de que ese día se harían “actividades de fumigación”.  Así, se aseguraron que el edificio estuviera solo, que la patraña, aparentemente pública, fuera realmente un acto secreto, de espaldas al pueblo y a los trabajadores petroleros. 

Es importante mencionar, que no hay contrato alguno que firmar, entre PDVSA y la Chevron. Todos los contratos que rigen la relación entre las operadoras privadas y PDVSA, fueron suscritos cuando se constituyó  la Empresa Mixta, en su oportunidad. Estos contratos, por su carácter de INTERÉS PÚBLICO, NO PUEDEN SER SECRETOS, tienen que ser hechos del conocimiento público, discutidos en la Asamblea Nacional y publicados en la Gaceta Oficial de la República Bolivariana de Venezuela, tal como hicimos nosotros, con todos los contratos de las más de 31 Empresas Mixtas, que se constituyeron en el país, al amparo de nuestra ley. 

Lo he tratado de explicar en mis escritos y entrevistas, a pesar de la fuerte censura que existe en mi contra: la Licencia otorgada por las autoridades norteamericanas a la Chevron para producir y exportar petróleo venezolano, sin pagar regalías, ni impuestos, ni dividendos, es ABSOLUTAMENTE ilegal y contraria al interés nacional. Lo que resulta en un simple y vulgar robo al pueblo venezolano.

Los contratos firmados con Chevron al amparo del secretismo y la entrega de este gobierno, son nulos de toda nulidad, ilegales y deberán ser revertidos cuando tengamos un gobierno soberano que actúe en defensa de los intereses del país.   

Los jefes del madurismo no se quieren tomar la foto, dejaron allí al ministro-policía y el presidente-franquicia, pero es nicolás maduro y su gobierno el único responsable de haber abierto una puerta ilegal, vulnerado nuestra Ley Orgánica de Hidrocarburos y nuestra Constitución, que nos hace retroceder a los tiempos de Juan Vicente Gòmez, cuando las transnacionales señoreaban en el país y se llevaban nuestro petróleo, a cambio de apoyo político al dictador. 

Con esta licencia y contratos que el gobierno ha celebrado con la Chevron, el madurismo certifica el DESPOJO, se lleva por el medio toda nuestra doctrina petrolera, nuestra condición de propietarios del petróleo, nuestra soberanía fiscal y la posibilidad de poner el petróleo al servicio del pueblo, al servicio del país. 

Para nosotros, los que estuvimos en combate con el presidente Chávez en la derrota del Sabotaje Petrolero y luego en la Conquista de la Plena Soberanía Petrolera, para los chavistas, callar no es una opción

Nos podrán seguir crucificando, acusando, ofendiendo y persiguiendo, pero defender a Chávez, es defender sus posturas políticas y su obra, y más allá del chavismo, aquí de lo que se impone, por encima de cualquier consideración política, es defender los intereses de todo el pueblo venezolano, de sus instituciones y de la posibilidad de utilizar el petróleo reconstruir el país. Esto debería ser del máximo interés de todos los sectores políticos y sociales del país, de cualquier agenda hacia el futuro, el de un país soberano.