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Agresión a venezolanos y el silencio del gobierno de Maduro

En las situaciones límites es donde el ser humano demuestra lo mejor o lo peor de sí. Quienes sacan lo peor -que son pocos – hacen mucho daño al colectivo social. Esto no escapa de aquellos que tienen la función de tomar decisiones sobre una comunidad, una región, un país. Lamentablemente, quienes hoy gobiernan en Venezuela están del lado de lo peor.

El coronavirus COVID-19 se hizo pandemia hace unas semanas y los gobernantes del mundo han tenido que tomar decisiones que afectaron, y afectan, la movilización de las personas y las relaciones sociales. Todo ello con el fin de evitar la propagación de un virus que, a la fecha, nadie sabe cuál es el protocolo para curarlo y/o erradicarlo. Un virus que, indiscutiblemente, ha cambiado el mundo.

En medio de la pandemia la provincia fronteriza de Jujuy en Argentina (donde el presidente Alberto Fernández decretó extensión de la cuarentena nacional hasta el 13 de abril) sucedió una situación alarmante. El gobernador Gerardo Morales tomó la decisión de subir a la fuerza a un autobús a 18 venezolanos para enviarlos a la terminal de “Retiro” en la ciudad de Buenos Aires. Ese miso bus recogió a otros grupos de personas de Colombia, Perú, Bolivia y Brasil, así como algunos argentinos, para iniciar un recorrido de más de 1.800 kilómetros. En total, 61 personas fueron claramente expulsadas de la provincia por decisión del gobernador, aunque su gobierno regional diga lo contrario. Un servidor público que quiere aislar a su comunidad con el pretexto de “cuidarla” y para cumplir su palabra usa medidas claramente represivas con claro enfoque fascista.

Más allá del perfil de el gobernador Morales, con actuaciones muy cuestionables en relación a los DDHH, lo importante fue cómo reaccionaron las embajadas y consulados de cada país. Inmediatamente, el embajador de Colombia en Argentina, Álvaro Pava Camelo, envió una fuerte nota de protesta al gobernador Morales por sus acciones y afirmaciones, al tiempo que ya se puso en contacto con sus compatriotas afectados por tal situación. Igual por parte del embajador de Perú, Peter Camino Cannock, quien reclamó a Morales y está prestando atención a los peruanos que venían en el bus.

En el caso de Venezuela, lo insólito sucedió. Para el 01 de abril los 18 venezolanos se encontraban en La Quiaca (Jujuy) cumpliendo la cuarentena obligatoria luego de haber cruzado la frontera. Todo ello bajo la atención de la Agencia de la Organización para las Naciones Unidas para Refugiados (ACNUR) en Argentina y la Comisión Argentina para Refugiados y Migrantes (CAREF), entra otras organizaciones. Ese día la esposa del intendente (alcalde) de la La Quiaca -Blas Gallardo- les dijo que por decisión del gobernador y el intendente se tenían que ir, de lo contrario los harían subir al bus por la fuerza y que al llegar a Buenos Aires serían deportados. Fueron humillados por las autoridades de Jujuy; a los hombres los desnudaron, además de recibir agresiones verbales,  físicas y ser robados por los cuerpos de seguridad de Jujuy; mujeres y niños maltratados. ¿Alguien del gobierno venezolano hizo o dijo algo?

A la fecha, la máxima autoridad de la Embajada de Venezuela en Argentina -Primer Secretario Pedro Castillo-, al igual que el personal consular acreditado, NO se han pronunciado al respecto. Tampoco el gobierno de Venezuela. Hoy los 18 venezolanos se encuentran hospedados en el hotel “Rochester” de la ciudad de Buenos Aires, a la espera incierta de cuál será su futuro.

Argentina tiene cerca de 240 mil venezolanos radicados legalmente en su país. Es una gran irresponsabilidad que el gobierno de Nicolás Maduro no tome cartas en el asunto ni aumente la misión diplomática en este país hermano para atender a un importante número de compatriotas.  Esos miles de que cruzaron las fronteras argentinas no dejan de ser venezolanos y siguen gozando de los mismos derechos que rezan en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela de 1999.

¿Cuál es la brújula?

El gobierno del madurismo agoniza, sólo un puñado de incautos y algunos fanáticos no lo ven, unos arreglan sus maletas, buscan refugios, los oportunistas esperan para tomar partido, y otros entran en la pugna por la formación de un gobierno de transición, las propuestas abundan. Pero ¿Cómo ubicarse en este mar proceloso? Veamos.

Si observamos en el papel los proyectos de gobierno nos daremos cuenta que todos se parecen, aquí se hace verdad aquel dicho de que el papel aguanta todo. Entonces, debemos guiarnos por la historia y la práctica, esa es la brújula: El gobierno habla como Alicia en el país  de las maravillas, aquí no ha pasado nada y lo malo es culpa de otros, proclamando victorias de micrófono, tienen al agua al cuello y siguen mintiendo, creando una burbuja de escombros aferrados al caballo griego de los rusos y chinos. La práctica y la historia los condena. Los gringos proponen un gobierno de transición guaido lo apoya junto a leopoldo. Es una especie de tenaza política que atrapa al país en el capitalismo.

Hasta aquí el cuento va saliendo bien para gringos y para los rusos-chinos, con los matices de rigor, el capitalismo está garantizado, cualquiera de estas opciones, con el  gobierno, o con los guaidos todo quedará en el campo capitalista. Ya se hablaron para ponerse de acuerdo, los gringos reclaman su territorio y los rusos-chinos garantizan sus intereses, los dos son sanguijuelas del mismo pozo. Pretenden eliminar la posibilidad socialista que surgió con Chávez. Desde el magnicidio se puso en práctica una fina operación de desmontaje del Socialismo y lo están logrando, las dos opciones son parte de este plan.

Ahora se explica la persecución a la lealtad chavista que podía oponerse a la operación de desmontaje del Socialismo, ahora se explica la fuerte campaña de desprestigio de los líderes que podían hacerle contrapeso a la entrega. Pero la resistencia chavista, la lealtad chavista aún goza de buena salud

El Ministro Ramírez, no en vano blanco de tantos ataques del gobierno y del guaidismo, ataques que lo enaltecen, nos trae una propuesta de Junta Patriótica, de un gobierno de transición, que tiene la particularidad de ser una solución Socialista, con el Plan de la Patria, el de la lucha contra la lógica del capital y con la Constitución de Chávez como soporte, no la que “escarra” está deformando encuevado. Y ya el escenario está completo. Y como todo teatro de guerra el camuflaje es obligatorio. El disfraz seduce a las masas, la demagogia las confunde. Entonces, cuál es la brújula, como guiarse en esta selva de propuestas. La historia y la práctica serán la brújula. Veamos.

Los gringos y guaido dicen misa, pero cómo dijo el Che “no hay que creerles ni tantico así”. Nunca antes en la historia la intervención gringa había sido tan descarada, tan directa, en la práctica guaido es un empleado de la casa blanca, su gobierno sería el gobierno de un estado libre asociado, una colonia. El gobierno del madurismo es un fracasado, su propuesta es desmentida por la realidad, su conducta en el gobierno, disparatada, represiva, desacredita hasta el padre nuestro en boca de maduro.

Queda la propuesta de Ramírez, la de la lealtad chavista, su historia lo avala: Revolucionario desde niño, Ministro de Chávez por años, condujo a PDVSA a niveles mundiales de eficacia, dejó de ser una empresa de espaldas al país para convertirse en eje de la transformación socialista. Supo en el momento oportuno, primero llamar a la rectificación del gobierno y luego separarse denunciando la traición al pensamiento de Chávez.

Que cada quién se agrupe de acuerdo a su conciencia, allí está el escenario de papel. Ahora tiene la palabra la práctica, ella le dará fundamento a las propuestas, se trascenderá la retórica. El país decidirá si el chavismo aún tiene oportunidad, veremos si la lealtad chavistas aprendió de sus dramáticas experiencia, si corregirá errores, será capaz de agruparse o la mezquindad la derrotará nuevamente. O si seguiremos cayendo al abismo en las manos del madurismo, algo así como un suicidio. O si nos convertiremos en una colonia, veremos si la Patria se perderá en la desidia de sus hijos…

Patriotic Goverment Junta.
Constitutional and Political Aspects

In order to get out of the terrible political, economical, and social crisis that the country is facing, we have been proposing and building an alternative, the Patriotic Government Junta.

Since we made this proposal on 12 May of last year, we have received support, comments, and criticism. That is the idea, to put forward a proposal which must necessarily be adjusted and enriched, but which has clear principles and objectives.

For us, the constitutional basis of our proposal is a starting point. The Constitution of the Bolivarian Republic of Venezuela is the product of a long process that involved nationwide discussions and needed a democratic consensus, which was approved by the majority in the elections held on 15 December 1999. After years of political destabilization, coups d’état, and oil sabotages, the Constitution was able to prove itself as an effective instrument for the resolution of the country’s internal conflicts, through the referendum held on 16 August 2004. President Chavez received 54.36% of votes in favor of his continuity at the head of the government, and since then the Constitution as well as the laws which derived from it have been accepted by all political, social, and economic forces in the country. This allowed us to have governability, and economic and social developments until 2013, when President Chavez died on March 5.

That is why, in this paper (the first in a series on the Patriotic Government Junta) we will address some constitutional and political considerations about the proposal. Later, we will discuss the programmatic and operational elements of the proposal, but we believe that any proposal put forward to overcome the serious crisis we are experiencing will need to be framed by the Constitution and be respectful of our national sovereignty.

Of course, our proposal goes against the current of the forces that are fighting over the power of the country, since it goes beyond their economical interests, as they struggle, both nationally and internationally, to thrive or continue to thrive for their own benefit. Patriotic Government Junta is an alternative for the majority, which indifferently carries on its shoulders the weight of the crisis; this proposal vindicates participatory and protagonist democracy, as well as the sovereignty of the great absentees: the people.

The proposal is also addressed, in a very special way, to the Bolivarian National Armed Force, since they have the constitutional mandate to ensure compliance with the Constitution, and the preservation of the national sovereignty, both of which have been violated and endangered for a long time.

Furthermore, the Armed Force is the body that has the monopoly on violence and is an institution that, in spite of all evident problems, derived from its support of Maduro’s government. The Armed Force embodies a deep-rooted Bolivarian military doctrine, which is an inexhaustible source of example, inspiration, and political principles necessary to solve the crisis in the interests of the country.

Today, our citizens are held hostage in their political will by two factions of the right – the one that represents the Maduro government and the one that represents the Guaidó – both with immense power and resources to act.

Fear and violence have been imposed on the country, not only by the government, which we have denounced and will continue to do so, as it reveals the essentially fascist nature of its actions, but also by the extreme opposition, which uses intolerant language that leaves no room for any kind of political reflection. An inquisitorial opposition, which accuses and condemns, assuming the role of judges, which slanders at all costs and which proposes to its political base the disappearance of Chavismo at all costs.

The scenario of the «annihilation of the opposite» raised by both «Madurismo» and «Guaidócismo» has closed the door to any discussion. Politics with a lowercase «p» is advancing by tweet and by the iron grip of the media. The «judicialization of politics,» the permanent threat of imprisonment, violence, persecution and revenge, paralyzes thought. The exodus, the difficult living conditions, the absence of basic services, the hunger and the establishment of a police state in the country have demobilized the people.

I must reiterate that this proposal of the Patriotic Government Junta is a Venezuelan proposal; its own, based on our experience of the overthrow of Marcos Pérez Jiménez in 1958. I am referring to Patriotic Government Junta presided over by Fabricio Ojeda, which was able to bring together all of the political forces of the time, together with the military, to overthrow the dictator. But it is not at all a question of changing the current political situation, to return to the Fourth Republic. It is necessary to reestablish the political, economic and social conditions that we had at the time of the death of President Chávez; a fact that marked the country’s debacle. Because the presidential election of 2012 was the last one where programmatic theses were debated in society, with full guarantees and freedoms, and where the people supported with an important majority the Plan of the Nation and the leadership of President Chavez. All subsequent electoral events were marked by the emergence of a supervening situation, such as the 2013 election, the elections for governors and the legislative elections.

Already the process of election of the National Constituent Assembly and the reelection of Maduro are highly questioned in their legitimacy, by the absence of political guarantees in the country and the lack of reliability of the electoral body, following the departure of the company Smartmatic.

The objective of the Patriotic Government Junta is to lead the country for a period of between 18 months and 2 years, leading to the creation of conditions for elections to be held and for all of the powers of the State to be legitimated.

The principles on which the Patriotic Government Junta bases its actions are established in the Constitution of the Bolivarian Republic of Venezuela, starting with its preamble and throughout its articles; especially Title I on Fundamental Principles, which enshrines the values that govern it and which therefore constitute the reason, the spirit and purpose of the institutions, the public authorities and the structure of the State, among others, as are participation, sovereignty and respect for human rights, as the only way to achieve the end, which is none other than the establishment of a social State based on the rule of law and justice.

Patriotic Government Junta is an instrument to guarantee the respect and monitoring of such principles of participation, sovereignty, and protection of human rights, as well as the restoration of the validity of the Constitution of the Bolivarian Republic of Venezuela, the full political, economic, social and human rights of the citizens; the social rule of law and justice; and, the full sovereignty over the management of our political, military, and economic affairs, as well as our natural resources. In other words, the Patriotic Government Junta is an instrument to guarantee compliance with the Constitution, which is why it is a «sine qua non» condition that the Bolivarian National Armed Forces be represented in it at the highest level and be the arbiter to lead the country towards the objectives established by the Constitution, preserving governance.

The Constitution establishes that «the people of Venezuela have the right to disregard any authority that contravenes democratic values and/or principles, or guarantees or undermines human rights», and to this end, it enshrined the «Revocatory Referendum» as an instrument of the exercise of proactive and participatory democracy. Maduro Government is responsible for the worst crisis in our contemporary history for the violation of the fundamental human rights of citizens, of our Constitution, and sovereignty. It has blocked the possibility of activating the mechanisms established in the Constitution. He is determined to remain in power at all costs, with a loss of «authority», based on the fact that he is not fulfilling the purpose for which he was elected; and even his presence in power, his obstinacy to remain in it, and his manifest inability to lead the country, has led the Republic to a situation of such weakness that it risks being attacked by foreign forces.

The above does not mean that we should hand our country over to the extreme right, which is the option represented by guaidó, that is, a segment of society with a lot of economic and international power, which will not be able to lead it in its reconstruction process, not only because its leadership is artificial, without experience, and demonstrated capacity to govern, but also because its programmatic base expressed in its Plan País returns us to the most neoliberal approach of the Fourth Republic, where oil and the management of our economy are handed over to the transnational factors that support them politically.

This political-economic program that is expressed there, was already executed in Venezuela at the end of the Fourth Republic with the disastrous results that we all know, and that had its dramatic expression on February 27, 1989, with «El Caracazo». No one wants a country that is guarded by foreign forces and a government that is not sovereign in its decisions. Hence the need for the Patriotic Government Junta, an inclusive body of all political and social sectors of the country, which can lead us to the restoration of popular sovereignty.

Patriotic Government Junta can be called, via «referendum», as contemplated in the Second Section of Chapter IV: Of the Political Rights and the Popular Referendum of the Constitution), which would give it the legitimacy granted by the popular decision.

It is urgent to agree on this way to activate the Patriotic Government Junta, the country is at a defining moment. It is not necessary to go into detail about the need to change the current state of affairs in the country, but what should be mentioned is that a very dangerous international scenario is taking place, which may have traumatic consequences that will mark our future forever. We completely disagree with a military invasion of Venezuela by foreign forces; we do not support it, nor will we ever support it, not only for reasons of principle and patriotism, but because we will never compromise on the violation of our sovereignty over our territory, that is, regardless of the country in question, the forces or the reasons invoked for such an action.

Likewise, we reject foreign interference and meddling in our affairs. We consider inadmissible the presence of foreign military forces within the armed forces of our country, as well as any incursion or foreign military action, be it limited or «surgical.» Truly as a Venezuelan, I do not understand, nor can I share, the position of some sectors or leaders who openly call for foreign military intervention in Venezuela. History will judge these positions and world experience indicates how traumatic this type of situation is and the tragedy that it means for all inhabitants, regardless of their political position. Our problems must be solved by ourselves; sovereignty is an inalienable principle.

Among the international power factors that are in dispute in Venezuela, and that have the possibility of triggering an action of this kind, it must deprive the wisdom and intelligence enough to understand that a situation like Libya, Iraq, or Syria, in a country as complex as Venezuela, is not convenient for anyone, no matter how many circumstantial political interests there may be at this moment. Here, it is more important to think about «the day after» and to understand that, Chavismo as a historical block (which is not the same as madurismo), is a reality in the country and that it is deeply rooted in the people, as has been demonstrated in all these years.

I invite the popular forces, the citizens, the Chavistas, and the opposition, the immense majority of the country, to participate in the proposal of the Patriotic Government Junta. The crisis and the actions of madurismo have disrupted, from their very foundations, the popular organization and the network of spaces for the debate of political ideas that had been formed, both by the political parties and by the social organizations. Therefore, we must make a greater effort to achieve the reunification of forces and a critical mass that thinks and acts with a high awareness of the great challenges we face as a country towards the future.

We have to leave aside selfishness, fear, subaltern interests, but above all, hatred and intolerance, both of the traditional elites, who grew up under the shadow of the Fourth Republic, and those who have grown up under the shadow of the maduro government world.

It’s time to put revenge aside, in this «eye for an eye» that will leave us like a country of the blind. Today is Palm Sunday, I am far from my country for reasons of political persecution, but with my heart always in it, remembering the descent, one day like today, of the «Palmeros del Ávila», or accompanying my grandmother to mass with the Virgin of the Valley, it is the end of Lent and the beginning of Holy Week. My best wishes to everyone in these difficult and dangerous times.

La Junta Patriótica de Gobierno.
Aspectos Constitucionales y Políticos

Nosotros hemos venido planteando y construyendo una alternativa para salir de la terrible crisis política, económica y social que confronta el país, esta es, la Junta Patriótica de Gobierno 

Desde que la hicimos, el 12 de mayo del año pasado, hemos recibido adhesiones, comentarios, críticas. Esa es la idea, colocar una propuesta, que necesariamente debe ser ajustada, enriquecida, pero que tenga claro sus principios y objetivos.

Para nosotros, el basamento constitucional de nuestra propuesta es un punto de partida. La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es producto de un amplio proceso de discusión nacional y consenso democrático, al ser aprobada mayoritariamente en las elecciones del 15 de diciembre de 1999. Luego de años de desestabilización política, golpes de estado y sabotaje petrolero, la Constitución pudo probarse como un instrumento efectivo para resolver los conflictos internos del país, con la realización del referéndum del 16 de agosto de 2004. A partir de la amplia votación que recibió el presidente Chávez, 54.36% a favor de su continuidad al frente del gobierno, la Constitución, y el cuerpo de leyes derivadas de ella, ha sido aceptada por todas las fuerzas políticas, sociales y económicas del país como el libro de todos, lo cual, nos permitió tener gobernabilidad y desarrollo económico y social hasta el 2013, cuando se produjo la muerte el 5 de marzo, del presidente Chávez. 

Es por ello que, en este escrito, el primero de una serie sobre la Junta Patriótica, vamos a abordar algunas consideraciones constitucionales y políticas de la propuesta. Luego, seguiremos sobre los elementos programáticos y de funcionamiento de la misma, pero nos parece crucial que cualquier propuesta planteada para salir de la grave crisis que tenemos, esté enmarcada en la Constitución y el respeto a nuestra soberanía nacional.   

Por supuesto que nuestra propuesta va a contracorriente de las fuerzas que se disputan el poder en el país, puesto que va más allá de los intereses económicos o grupales en pugna, tanto nacionales como internacionales, por medrar o seguir medrando en el poder para su propio beneficio. La Junta Patriótica es una alternativa para la mayoría, esa que, en silencio o de manera indiferente, lleva sobre sus hombros el peso de la crisis; esta propuesta reivindica la democracia participativa y protagónica, además de  la soberanía del gran ausente: el pueblo.  

Pero también va dirigida, de manera muy especial, a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, puesto que ella tiene el mandato constitucional de velar por el cumplimiento de la Constitución y preservar la soberanía nacional, ambas violadas y en peligro desde hace tiempo. 

Además, porque la Fuerza Armada es la que tiene el monopolio de la violencia y es una institución que, a pesar de todos los problemas que son evidentes, derivados de su apoyo al gobierno de maduro, posee una arraigada Doctrina Militar Bolivariana, la cual es una fuente inagotable de ejemplo, inspiración y principios políticos, necesarios para resolver la crisis del país a favor de los intereses de la patria. 

Hoy día, nuestros ciudadanos están secuestrados en su voluntad política por dos facciones de la derecha, la que representa maduro y la que representa guaidó. Ambos con inmenso poder y recursos para accionar. 

En el país se han impuesto el miedo y la violencia, no solo ejercidos directamente por el gobierno, que lo hemos denunciado y seguiremos haciéndolo, pues revela el carácter esencialmente fascista de su actuación, sino también por la oposición extrema, que hace uso de un lenguaje intolerante, que no deja espacio a ningún tipo de reflexión política. Una oposición inquisidora, que acusa y condena, asumiendo el rol de jueces, que difama a ultranza y que le plantea a su base política la desaparición del chavismo a todo costo.

El escenario de la “aniquilación del contrario”, planteado, tanto por el “madurismo” como por el “guaidocismo”, ha cerrado las puertas a cualquier discusión. La política con “p” minúscula avanza por el tuiter y el control férreo de los medios de comunicación.  La “judicialización de la política”, la amenaza permanente de encarcelamiento, violencia, persecución y revancha, paralizan el pensamiento. El éxodo, las difíciles condiciones de vida, la ausencia de servicios básicos, el hambre y el establecimiento de un Estado policíaco en el país, ha desmovilizado al pueblo.

Debo reiterar que esta propuesta de la Junta Patriótica es una propuesta venezolana, propia, basada en nuestra experiencia del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez en 1958. Me refiero a la Junta Patriótica presidida por Fabricio Ojeda, capaz de aglutinar a todas las fuerzas políticas de entonces, junto a los militares, para derrocar al dictador. Pero no se trata, para nada, de cambiar la situación política actual, para volver a la IV República. Hay que restablecer las condiciones políticas, económicas y sociales que teníamos al momento del fallecimiento del presidente Chávez, hecho que marcó la debacle del país. Porque la elección presidencial del año 2012 fue la última donde se debatieron tesis programáticas en la sociedad, con plenas garantías y libertades, y donde el pueblo respaldó con una importante mayoría el Plan de la Patria y el liderazgo del presidente Chávez.  Todos los eventos electorales posteriores, estuvieron signados por la emergencia de una situación sobrevenida, como fue la elección de 2013, las elecciones para gobernadores y las elecciones legislativas. 

Ya el proceso de elección de la Asamblea Nacional Constituyente y reelección de maduro están muy cuestionados en su legitimidad, por la ausencia de garantías políticas en el país y la falta de confiabilidad del organismo electoral, a raíz de la salida de la compañía Smartmatic.

El objetivo de la Junta Patriótica es conducir al país por un período de, entre 18 meses a 2 años, conducente a crear las condiciones para que se convoquen elecciones y puedan legitimarse todos los poderes del Estado.  

Los principios que fundamentan la actuación de la Junta Patriótica están establecidos en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, a partir de su preámbulo y a todo largo de su articulado, en especial, el Título I sobre los Principios Fundamentales, cuando consagra los valores que la rigen y que por tanto, constituyen la razón, el espíritu y propósito de las instituciones, de los Poderes Públicos, de la estructura del Estado, entre otros, como lo son, el de participación, soberanía y respeto a los derechos humanos, como única vía para el logro del fin, que no es otro que el establecimiento de un Estado social de derecho y de justicia.  

La Junta Patriótica es un instrumento para garantizar el respeto y seguimiento de tales principios de participación, soberanía y protección de los derechos humanos, así como para el restablecimiento de la vigencia de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, los plenos derechos políticos, económicos, sociales y humanos de los ciudadanos; el Estado social de derecho y justicia; y, la plena soberanía sobre el manejo de nuestros asuntos políticos, militares y económicos, al igual que nuestros recursos naturales. Es decir, la Junta Patriótica es un instrumento para garantizar el cumplimiento de la Constitución, razón por la cual, es una condición “sine qua non“, que la Fuerza Armada Nacional Bolivariana esté representada en ella al más alto nivel y sea el árbitro para conducir el país hacia los objetivos establecidos por la misma, preservando la gobernabilidad.   

La Constitución establece que “el pueblo de Venezuela tiene el derecho de desconocer a la autoridad que contraríe los valores, principios o garantías democráticas o menoscabe los derechos humanos”, y para ello, la misma consagró el “Referéndum Revocatorio” como un instrumento del ejercicio de la democracia protagónica y participativa. maduro es responsable de la peor crisis de nuestra historia contemporánea, de la violación de los derechos humanos fundamentales de los ciudadanos, de nuestra Constitución y soberanía. Ha bloqueado la posibilidad de activar los mecanismos establecidos en la Constitución. Empeñado en mantenerse en el poder a toda costa, con una pérdida de “autorictas”, fundada en el hecho de que no está cumpliendo con el fin para el cual fue electo; e incluso, su presencia en el poder, su obstinación de mantenerse en él y su manifiesta incapacidad para conducir al país, ha llevado a la República a una situación de debilidad tal, que corre el riesgo de ser agredida por fuerzas extranjeras.   

Lo anterior no quiere decir que debamos entregar nuestro país a la extrema derecha, que es la opción representada por guaidó, esto es, un segmento de la sociedad  con mucho poder económico e internacional, que no estará en capacidad de conducirlo en su proceso de reconstrucción, no solo porque su liderazgo es artificial, sin experiencia y sin capacidades demostradas de gobernar, sino porque su base programática expresada en su Plan País, nos devuelve al planteamiento más neoliberal de la IV República, donde se entrega el petróleo y el manejo de nuestra economía, a los factores transnacionales que los apoyan políticamente. 

Este programa político-económico que allí se expresa, ya fue ejecutado en Venezuela en los finales de la IV República con los resultados desastrosos que todos conocemos y que tuvo su expresión dramática el 27 de febrero de 1989, con “El Caracazo”. Nadie quiere un país tutorado por fuerzas extranjeras y un gobierno que no sea soberano en sus decisiones. De allí, la necesidad de la Junta Patriótica, un organismo incluyente de todos los sectores políticos y sociales del país, que nos pueda conducir al restablecimiento de la soberanía popular.  

La Junta Patriótica puede convocarse, vía “referéndum”, como está contemplado en la Sección Segunda del Capítulo IV: De los Derechos Políticos y del Referendo Popular de la Constitución), lo cual, la dotaría de la legitimidad que otorga la decisión popular.  

Es urgente acordar esta vía para activar la Junta Patriótica de Gobierno, el país está en momentos definitorios. No es necesario ahondar en la necesidad de cambiar el estado actual de las cosas en el país, pero lo que sí habría que mencionar, es que se está produciendo un cuadro internacional muy peligroso, que puede tener consecuencias traumáticas que marquen para siempre nuestro futuro. Nosotros estamos completamente en desacuerdo con una invasión militar de fuerzas extranjeras a Venezuela, no la apoyamos ni la apoyaremos nunca, no solamente por razones de principios y patriotismo, sino porque jamás transigiremos en la violación de nuestra soberanía de nuestro territorio, esto, independientemente del país de que se trate, las fuerzas o las razones que se invoquen para una acción de este tipo.

Igualmente, rechazamos la injerencia e intromisión extranjera en nuestros asuntos. Nos parece inadmisible la presencia de fuerzas militares extranjeras dentro de la Fuerza Armada de nuestro país, así como, cualquier incursión o acción militar extranjera, así sea, limitada o “quirúrgica”. Verdaderamente como venezolano, no entiendo, ni puedo compartir, la postura de algunos sectores o dirigentes que llaman abiertamente a una intervención militar extranjera en Venezuela. La historia juzgará estas posturas y la experiencia mundial indica lo traumático de este tipo de situaciones y la tragedia que, para todos los habitantes, independientemente de su posición política, la misma significa. Nuestros problemas debemos resolvernos nosotros mismos, la soberanía es un principio irrenunciable.

Entre los factores de poder internacionales que están en disputa en Venezuela, y que tienen la posibilidad de desencadenar una acción de este tipo, debe privar la sensatez y la inteligencia suficiente para entender que una situación como la de Libia, Irak o Siria, en un país tan complejo como Venezuela, no le conviene a nadie, por mas intereses políticos circunstanciales que pueda haber en este momento. Aquí resulta más importante pensar en “el día después” y entender que, el chavismo como bloque histórico (que no es lo mismo que el madurismo), es una realidad en el país y que está muy arraigado en el pueblo, como se ha demostrado en todos estos años.  

A las fuerzas populares, a los ciudadanos, los chavistas y de la oposición, la inmensa mayoría del país, los invito a que participen de la propuesta de la Junta Patriótica. La crisis y la actuación del madurismo ha desbaratado desde sus cimientos la organización popular y el entramado de espacios para el debate de ideas políticas que se había conformado, tanto por los partidos políticos, como por las organizaciones sociales. Por ello, debemos hacer un esfuerzo superior para lograr reunificar fuerzas y una masa crítica que piense y actúe con una alta conciencia de los grandes desafíos que confrontamos como país hacia el futuro.  

Hay que dejar de un lado el egoísmo, el miedo, los intereses subalternos, pero sobre todo, el odio y la intolerancia, tanto de las élites tradicionales, que crecieron bajo la sombra de la IV República, como las que han crecido bajo la sombra del madurismo. 

Es momento de dejar la revancha a un lado, en este “ojo por ojo” que nos dejará como un país de ciegos. Hoy es Domingo de Ramos, estoy lejos de mi patria por razones de persecución política, pero con el corazón siempre en ella, recordando la bajada, un día como hoy, de los “Palmeros del Ávila”, o acompañando a mi abuela a misa con la Virgen del Valle, es el fin de la cuaresma y el inicio de la Semana Santa. Vayan mis mejores deseos para todos en estos momentos de dificultades y peligros que acechan. 

Salida controlada o salida caotizada

La salida de maduro es inevitable, ya los oportunistas, con disimulo, abandonan el barco, otros callan, los más permanecen expectantes preparándose para la estampida. La epidemia le dio al principio un poco de oxígeno, aunque con el paso de los días aparecen las debilidades materiales y sobre todo espirituales de un país que fue destruido por el gobierno, cada minuto la ineficacia del gobierno se hace más criminal.

Con el virus nos topamos en condiciones ruinosas, hospitales arrasados, universidades arrinconadas, los centros de investigación anulados, la conciencia de sociedad cambiada por un carnet fragmentador, la economía vaporizada, sin moneda y sin medicinas. Mientras otros países activan sus centros de inteligencia, sus investigaciones, sus epidemiólogos, aquí activamos a una sarta de mediocres que se reducen a chismear los casos que van apareciendo.

Es cuestión de horas para que la condición psíquica de la población se agrave, la realidad construida por la estupidez no se puede esconder, no hay como comer, ni beber, no hay alimentos para el estómago ni para el alma, la población huérfano, el gobierno una vez más muestra su estulticia.

La salida del madurismo es inevitable, la duda es como será esa salida: Los capitalistas tienen dos opciones principales, una opción es la salida controlada, el madurismo ante la situación grave renuncia, llama a la oposición gringa, se entrega a los capitalistas. Estaría de esta manera haciendo honor a su carácter pusilánime, el mismo que lo llevó a fundar el grupo Boston, el mismo de la conducta floja del golpe de abril, del sabotaje petrolero (ellos saben quién se escondió en haciendas, quién temeroso quería conciliar con la meritocracia). Es la treta de la unidad, la conciliación a la que apelan los capitalistas cuando se ven en apuros.

Otra opción de los capitalistas en el caso de que el gobierno agotado se resista a la sensatez del último minuto y persista en permanecer, en ese caso un militar que se pare en la puerta de miraflores y pegue dos gritos serán suficiente para decretar la estampida. Después vendrá la incertidumbre.

La otra opción frente a las salidas capitalistas es la solución de los chavistas auténticos, que tomen el gobierno, devuelvan la esperanza a la masa desconcertada, convoquen a las fuerzas morales a la gran batalla no sólo contra el virus sino por indispensable reconstrucción de la sociedad, convoquen a una gran comisión de resistencia al virus, con médicos, representantes de las universidades, de los gremios, las comunas, los campesinos, las bases obreras, le digan la verdad a la gente. Ya ese sería un paso en el camino de la solución a esta crisis agravada, pero también evidenciada dramáticamente por el virus.

No tenemos certeza de cómo será la salida, pero sabemos que de ella dependerá el país del futuro, si la salida es capitalista la peor parte se la llevarán los humildes, los desposeídos. Si la salida es humanista, chavista que tome en cuenta el bien de todos, entonces los sacrificios serán para reconstruir el país de la esperanzas. Ojalá la masa no sea llevada nuevamente al matadero, no sea engañada para que elija sus verdugos, amalaya la historia de siglos no se repita. De los líderes depende el rumbo, que cada quién asuma su responsabilidad. Después la historia y la propia conciencia nos juzgarán…

La salida de Rosneft de Venezuela

 

La compañía petrolera Rosneft anunció el traspaso de sus activos en Venezuela a una empresa estatal Rusa. La Ley Orgánica de Hidrocarburos para la protección de nuestra soberanía y las operaciones de la industria petrolera nacional, contempla que este traspaso sólo se puede hacer previa aprobación del ejecutivo nacional y la asamblea nacional, y el gobierno de maduro no dice nada.

¿Por qué no hay gasolina en Venezuela?

 

El consumo interno de gasolina ha caído de 650 MBD en el año 2014 a 120 MBD, y adicionalmente en la actualidad la circulación de vehículos es limitada a causa del Coronavirus. El gobierno de maduro no logra abastecer el consumo interno de gasolina, la corrupción y la ineficiencia son los principales culpables.

¿Sacrificarnos nosotros por ellos? ¿Por qué?

Toda crítica sirve para que una persona inteligente pueda alcanzar sus ideales, los que no tienen ideales los irrita la crítica, se comportan como si de ella dependiera su reputación, la cual termina en ellos mismos, como petulantes y vanidosos.

¿Por qué nos tenemos que sacrificar por gente tan petulante? ¿Qué tiene este gobierno de bueno y de democracia popular? Todas las decisiones se toman en secreto, en la macolla, de espaldas a todos, pero en nombre del pueblo. Todas las decisiones que se toman son reactivas, ni una sola sale de un plan concebido, ni siquiera de los, no se sabe ya cuántos, proyectos de desarrollo, planes económicos, motores, congresos, etc., improvisados en estos seis años. Ninguno elaborado pensando en el futuro de nuestra especie, de la vida,  sino en la ganancia fácil, destructora, depredadora.

Todo se ha hecho a lo loco, y estamos en una condición muy precaria, con PDVSA destruida, que fue la base de nuestra economía y de nuestra independencia hasta la muerte de Chávez, con nuestras selvas y ríos amenazados o arruinados por la minería; expuestos, débiles, desmoralizados, sin la posibilidad de que estos maniáticos soberbios y petulantes vuelvan en sí. Hay que recuperar las fuerzas socialistas del país en torno a Chávez, y el chavismos, el que no cree en maduro, ni se pega a maduro, por conveniencias o por estar atontados.

Aun así estos señores se consideran insustituibles, salvadores de la patria (no se sabe cuál patria), no aceptan críticas, a menos que sea para terminar ofrendando al presidente como un tótem. Hay un componente de locura en todo el gobierno muy elevado el cual tiene cautiva a buena parte de la población, la cual, en medio de su relajada ignorancia, se conduce como zombis. Necesitamos hacer presión para que el gobierno se dé cuenta que está acabando con todo, con lo nuevo y lo viejo, que un pueblo estúpido con líderes iguales no es capaz de defender nada ni a nadie. La única reacción son las improvisaciones del gobierno, pero debe haber una reacción a la reacción, debemos activar nuestra reacción con el plan de la patria, para cambiar y sustituir este gobierno de locos y poder enfrentar a la otra cara de nuestro problema: EEUU y los guaidoses, esa fauna de disociados que están aquí y en Mayami.

Ahora la pandemia nos ha dado la razón: el capitalismo no tiene alma ni sirve para salvar al mundo, sino a unos pocos llenos de privilegios ¿Por qué la reina de Inglaterra no da el ejemplo y se sacrifica, para salvar al capitalismo mundial del gasto en ancianos improductivos (empezando por la señora), tal y como lo sugiere Lagarde en el FMI?, no lo hacen porque hay unos ancianos que valen más que otros, así de simple, porque ella sola, la reina Isabel,  vale más que miles de italianos ancianos (de españoles, ecuatorianos, etc.). La pandemia develó la hipocresía capitalista. Ahora la usan para reducir la población de “malos consumidores”, pobres consumidores, de gente que estorba, que sobra,  que molesta, que son un gasto social; ahora el modelo americano, “el sueño americano”, muestra su verdadero rostro con los camiones cava llenos de cadáveres (Trump calcula que será 200 mil): lo que falta es que los conviertan en galletas, en alimentos para otros pobres. Por cada presidente de Banco fallecido por el virus  y de ministro de finanzas “desesperado” que se suicide, habrá miles de pobres muertos e insepultos por falta de atención. Y la pandemia además ha confirmado el origen del virus en el desequilibro biológico, ecológico, por los métodos capitalistas usados en la producción agroindustrial intensiva, por los países más desarrollados; algo denunciado muchas veces pero despreciado por los codiciosos capitalistas.

Los chavistas debemos organizarnos como bloque ideológico, socialista, enfrentar la pandemia como socialistas, enfrentar al imperio y al capitalismo como socialistas. Salvar al capitalismo en medio de una disyuntiva moral es un disparate: capitalista o seres humanos, ¡es un disparate!; para los socialista esta disyuntiva no existe. Ya el capitalismo mostró su verdadero rostro despiadado; no cabe dudas: hay que acabar con la propiedad privada de los medios de producción. Dejemos que sus líderes mueran por su estilo de vida de privilegios, esa es su elección, a Trump y sus gobernadores, los esclavos del FMI, que la reina de Inglaterra muera, si le da la gana, pero nosotros no tenemos que caer en chantajes, no tenemos por qué defender esos privilegios, no tenemos que defender la propiedad privada de los medios de producción, de los grandes, de los cuales depende nuestra existencia, nuestras vidas y la vida del planeta.

Es hora de la verdad y nosotros en Venezuela, contamos con el legado de Chávez, el Plan de la Patria, el cual fue cambiado a favor del capitalismo por maduro y sus lacayos; pero existe, está ahí para ser puesto en práctica. Ahora se ve con más claridad quién tenía la razón: ¡los socialistas tuvimos la razón!: la economía si no está al servicio de la humanidad no sirve, si no es en provecho de la vida, no sirve a nadie ni a nada. Volvamos por el camino de Chávez, volvamos al consenso ideológico socialista y surjamos otra vez como fuerza socialista,  ¡Y al coño con maduro y Guaidó, Trump y su ejército!,  esta es la única manera de derrotarlos en favor de la humanidad y de la naturaleza: digamos ¡Patria es humanidad! Y patria es la naturaleza que la hace posible.

El lobo se salió de la botella

El humano es fácilmente manipulable, fácilmente llevado a actuar como su propio verdugo, ejemplos históricos alertan de su fragilidad, de su peligrosidad, revisemos algunos: Comencemos por la multitud que condenó a Cristo, que lo maldecía cuando acarreaba su cruz. Recordemos las famosas cacerías de brujas. Pensemos en las muchedumbres que apoyaban a Hitler. Las masas que eligieron a trump. Reflexionemos sobre el odio visceral contra el comunismo. Meditemos a propósito de la calificación de traidor a judas. No olvidemos el descredito y persecución a Trotsky que aún persiste en algunos fanáticos. Pero ¿Cuál es la situación actual de la humanidad?. Veamos.

Con el capitalismo se llega a los niveles más alto de manipulación, las grandes corporaciones manipulan para conseguir la venta de sus productos, el mercado es un gran teatro de manipulación de masas, las técnicas se han afinado pueden hacer creer cualquier absurdo, producen necesidades. Los gobiernos manipulan al por mayor para conseguir los fines políticos del capitalismo, para la defensa de sus intereses, llevan a las masas a justificar guerras mundiales, lanzar bombas atómicas, invadir países, crean miedos de armas biológicas de destrucción masiva inexistentes. Nunca en la historia los medios de manipulación habían sido tan eficaces.

Pero como todo origina su contrario, los medios de manipulación se han vuelto contra ellos mismos y contra el capitalismo, no para superarlo, no para instaurar un nuevo sistema más humano, no para salvar a la humanidad, al contrario, para destruirla. Veamos.

Con el corona virus, un epidemia producida por un virus y elevada a niveles de pánico por los medios de comunicación, se llega a la cúspide de la manipulación. Se consigue crear un miedo planetario que acorrala al sistema capitalista, lo paraliza, les ata las manos a los gobiernos.

La manipulación creo el miedo al virus, exageró su peligro y obligó a los gobiernos a tomar medidas aparatosas, volvió la lucha contra la enfermedad en un torneo olímpico, todos los días muestran el marcador de los resultados como inyecciones de terror, un fallecido por virus pesa  más en los medios de manipulación que mil asesinados por los cuerpos represivos.

La economía se paralizó a nivel mundial, el petróleo se fue al suelo, ahora los gobiernos tiemblan, no encuentran como revertir el pánico que confundieron con disciplina social, ahora ¿Cómo explican que la cuarentena fue un exceso? Qué existen otras maneras de controlar la epidemia sin condenar a muerte a la economía, ahora se dan cuenta que lesionaron la psiquis de la población, crearon una especie de psicosis colectiva.

Si no toman medidas, cosa muy difícil con estos gobernantes, el futuro se asoma difícil, hay muchas incógnitas que ya comienzan a preocupar a los jerarcas, billones se destinan a enmascarar la crisis que ellos crearon, a tapar los errores que cometieron. Ellos piensan en la economía, ven al humano sólo como un productor y un potencial consumidor, ningún gobierno piensa en cómo reaccionará el humano confinado en un campo de concentración mundial, sin razones sagradas para luchar, sin sentido a la vida, presos todos sin esperanzas frente a un peligro que la manipulación creó y que la masa se traga.

Aquí en Venezuela el gobierno dice los fallecidos, se cuentan con los dedos de las manos, y eso produce una cadena nacional, pánico en la población, pero la faes asesina a 7000 y eso no produce ni urticaria. Allí está la evidencia de la manipulación del miedo.

Vivimos una encrucijada vital, el capitalismo cava su propia sepultura, ya los grande pensadores se preguntan cómo será el mundo después del virus, se preguntan si habrá mundo, si el hombre desaparecerá víctima del lobo …