Lo que maduro no dijo
El pasado martes 14 de enero, los medios de comunicación y redes sociales del gobierno difundieron el discurso de maduro ante la Asamblea Nacional Constituyente. maduro no se atreve a presentarse ante la Asamblea Nacional, tal como establece la Constitución, no corre riesgos, no se expone ni al debate, ni a la interpelación pública.
A pesar de la propaganda del gobierno, habría que decir que el discurso de maduro no le interesó a nadie. La inmensa mayoría de los ciudadanos está harta de un gobierno indolente y una élite política privilegiada, que está de espaldas a la tragedia económica y social del país.
Así, el mensaje a la Nación, que en otros años era un evento político importante para el país, se ha convertido en un acto cerrado, con un público de fácil aplauso, donde maduro hace su catarsis, agrede, ofende y amenaza, en un discurso hecho para ocultar todo y alimentar su épica del tuiter, donde se habla de un país de “prosperidad” que solo existe para la élite privilegiada que lo apoya, donde, como siempre, evita asumir su responsabilidad en el desastre en que ha sumido a toda la patria.
La realidad y sus causalidades son completamente distintas a la ficción del gobierno. La verdad es que estamos ante una crisis económica y social de dimensiones de catástrofe que es responsabilidad de maduro, su incapacidad y su política económica de derecha, impuesta al país a fuerza de plomo. Política que ha tenido un altísimo costo para la población, en términos de pobreza, exclusión, violencia, éxodo de millones de ciudadanos, destrucción del aparato productivo, de las empresas estratégicas, de PDVSA, de nuestra moneda y entrega de la soberanía sobre la explotación de nuestros recursos naturales a las transnacionales.
El año 2019 fue el del desmantelamiento del sistema de garantías económicas, políticas y sociales que nos legara el presidente Chávez. Fue el año de la traición de maduro, o la “transición”, como eufemísticamente le llaman los técnicos, hacia un modelo económico capitalista salvaje, especulativo, basado en la actividad minero extractivo y muy dependiente de factores externos. De aquella Patria que nos hablara el presidente Chávez, el 8 de diciembre de 2012, ya no queda nada. maduro acabó con todo.
Por ello maduro miente, su gobierno ha hecho suyas las palabras de Adolf Hitler “Haz la mentira grande, hazla simple, continúa diciéndola y finalmente se la creerán”, para incidir sobre una condición de las personas, equivalente a un estado de profunda negación psicológica, que afecta especialmente a las fuerzas chavistas, civiles y militares, donde, independientemente de cuán insana o destructiva sea la mentira que hayan aceptado, si la misma logra arraigarse dentro de un sistema de creencias, utilizando el nombre del Comandante Chávez, manipulando el sentimiento chavista, azuzando el miedo, la gente prefiere vivir con ella, y resignados a la fatalidad, incluso traicionándose a sí misma y a todo lo que en algún momento creyó o fue, para mantenerse a salvo, en una zona de comodidad que le ofrece el madurismo a cambio de su silencio o indiferencia. Saben que a quien se atreva a desafiar la mentira le espera persecución, exclusión, ostracismo, exilio, prisión o muerte.
Hay muchas cosas que maduro no dijo ante la Asamblea Nacional Constituyente, pues oculta de manera deliberada el curso de acción de un gobierno que, de manera sistemática, sigue entregando el país a las manos de sus intereses particulares, a manos del capital.
Si revisamos objetivamente los hechos y acciones, las decisiones del gobierno y la dirección de su actuación, estaremos develando una verdad gigantesca como el Pico Bolívar, verdad que el madurismo insiste en ocultar para seguir manipulando incautos o para sencillamente distraer la atención de la población de lo que verdaderamente sucede. Éste es un gobierno entreguista y muy autoritario, imponiendo un paquetazo económico de derecha. Veamos, solo seis aspectos de la entrega:
La destrucción de PDVSA.
Constituye un crimen contra la soberanía y la economía del país.
Si no tenemos nuestra propia empresa nacional de petróleo, quiere decir que serán las transnacionales las que explotarán las inmensas reservas de petróleo que tenemos, la más grandes del mundo. Todos los países productores de petróleo necesitan de su propia empresa petrolera para explotar sus recursos naturales de manera soberana y a favor de su pueblo, maduro ha hecho lo contrario, destruye nuestra empresa y ahora entrega el petróleo y el gas a las transnacionales.
En su afán de controlar PDVSA y ponerla al servicio de sus intereses grupales y su modelo económico, maduro ha encarcelado a cientos de gerentes y trabajadores petroleros, ha perseguido a los cuadros técnicos-políticos que estuvimos al frente de la empresa durante todo el gobierno del presidente Chávez, donde PDVSA, no solo producía petróleo, gas y gasolina, sino que con la producción y las exportaciones petroleras sostuvo el crecimiento del país y el vivir bien de nuestro pueblo.
Hoy día, después de seis años de control madurista de PDVSA, la producción está solo en 714 mil barriles día de petróleo, una caída de 2 millones 300 mil barriles día de petróleo con respecto al año 2013. maduro miente, habla de una supuesta “recuperación” que no se ve por ningún lado, que no se siente en la economía. Sigue prometiendo que quevedo, muy incapaz y entreguista, recuperará la producción. Ésto lo ha prometido varias veces y siempre falla, han cambiado 7 juntas directivas, encarcelado a más de cien gerentes y trabajadores, pero nadie toca a quevedo, es la pieza de diosdado.
Se abre el camino para su privatización y la entrega del petróleo.
Ya lo han hecho con la creación de CAMIMPEG, convirtieron a los militares en unos traficantes de contratos petroleros, no producen ni un barril de petróleo; con el Decreto 3.368 quevedo entregó 14 campos petroleros a los socios del madurismo. Campos que habían sido nacionalizados por el presidente Chávez en 2006, hoy vuelven a manos de empresas rusas en occidente, con sus socios bolichicos, en oriente a las empresas de los maduristas, los amigos y testaferros árabes de delcy y jorge, a los familiares de ramos allup y a la empresa norteamericana Sargent Marine.
maduro ha venido entregando la Faja Petrolífera del Orinoco, ha vendido participación de PDVSA en las mejores empresas mixtas de la Faja a las empresas rusas y chinas, las mismas áreas nacionalizadas en el gobierno del presidente Chávez y que nos han costado demandas de todo tipo de la ExxonMobil y la Conoco-Phillips, les ha entregado el control de las operaciones y terminales; ha entregado inmensas reservas de petróleo, 10.468 mil millones de barriles que antes eran explotados por PDVSA en el Área Junín 10, a una empresa de maletín creada en Malta entre los bolichicos, malpica y el grupo Español Cortina, estrechamente vinculado al partido popular de España. Todo ésto ha sucedido de espaldas al país, en secreto, violando las leyes y el interés de la República.
Igual suerte ha corrido el gas de la Patria. maduro entregó nuestro campo gigante, el Perla 3X, ubicado en el Golfo de Venezuela a las empresas Europeas, que hoy día se lo llevan del país. Ha entregado el gas de la Plataforma Deltana a las transnacionales que operan en Trinidad y Tobago. Ha entregado el gas del antiguo proyecto Mariscal Sucre, a las empresas rusas para que se lo lleven del país y además sin ni siquiera pagar impuestos, ha entregado el gas de oriente para que lo maneje la Shell. maduro invita a las transnacionales con los brazos abiertos para que entren a saco roto a expropiar nuestros recursos naturales. Lo que ha hecho maduro es peor que la nefasta apertura petrolera de los años noventa.
Por eso no hay gas, ni gasolina, ni dinero.
Entre sus consignas absurdas, maduro ha decretado el fin del “rentismo petrolero”, trata de convencer al país de que resulta un éxito renunciar a la renta petrolera, el mayor disparate del mundo, en un país con las mayores reservas de petróleo del planeta.
La realidad no es que maduro renuncia a nada, sino que es incapaz de producir y explotar el petróleo venezolano. El grupete que se apoderó de la conducción del país pensó que sería muy fácil asaltar PDVSA y pensaban que la podrían operar con incapaces y oportunistas.
No, la realidad es que ahora no tenemos suficiente producción de petróleo, las pocas exportaciones que se hacen tienen gigantescos descuentos (por eso cerraron la oficina del Ministerio de Petróleo de fiscalización de precios en Viena), los barriles están comprometidos y manejados por las transnacionales rusas y chinas; además de los “traders” que se cobran por esa vía los “favores” a maduro y su círculo íntimo.
Esta debacle comenzó mucho antes de las sanciones impuestas por los EEUU. Sanciones que se han podido sortear, como hicimos en 2010, si al frente de PDVSA existiese una dirección capaz de manejar nuestros volúmenes de producción hacia otros mercados. Nosotros firmamos acuerdos de suministro con China e India que alcanzaban 1 millón 400 mil barriles día, pero el problema ahora, es que no hay producción.
Nuestros buques están varados y han sido rematados en varios puertos del mundo por negligencia de quevedo, nuestros taladros propios, han sido desmantelados y entregados a los privados, nuestros gerentes están presos y perseguidos; la Faja Petrolífera del Orinoco fue arrasada por la persecución madurista, aun cuando en 2013 produjimos 1 millón trescientos mil barriles en esa área, hoy escasamente produce 500 mil barriles; el occidente fue desmantelado por la persecución madurista para favorecer a la empresa de los rusos y los bolichicos, esa área producía 870 mil barriles día en 2013, hoy apenas alcanza 200 mil barriles día; 30 mil trabajadores han dejado la empresa y el país. Todo eso sucedió antes de las sanciones, cuando éstas llegan encuentran una empresa golpeada, desmantelada, entregada a los privados, sin capacidades operativas, sin dirección.
Las refinerías fueron intervenidas por el madurismo, los cuadros técnico políticos de dirección fueron removidos, perseguidos, presos como delincuentes. Se saltaron a la torera el conocimiento, compromiso y la experiencia de los gerentes y técnicos en áreas de alta complejidad técnica. Se desviaron los recursos de mantenimiento y operaciones para otros propósitos. malpica y simón zerpa le echaron mano al presupuesto operativo de la empresa y ésta se vino abajo.
Por eso no hay gasolina, por eso no hay gas. El gobierno ha impuesto un racionamiento permanente al interior del país como consecuencia de su incompetencia para manejar PDVSA y nuestro sistema refinador que hoy opera a tan solo 10% de su capacidad.
Esta situación de escasez y falta de combustibles nunca sucedió durante nuestros años de gestión al frente de PDVSA, al contrario, abastecimiamos todos los requerimientos del mercado interno, 700 mil barriles día de productos y además exportabamos al mercado norteamericano, suramérica y el caribe.
El saqueo del Arco Minero.
El gobierno de maduro ha cometido uno de los mayores crímenes ecológicos de nuestra historia reciente, se trata de la devastación de las tierras y bosques de la inmensa área de 111.846 kilómetros cuadrados que comprende el llamado Arco Minero.
Nuestros pueblos originarios son desalojados de sus tierras ancestrales, se les persigue, corrompe o mata para entregar esas tierras a la explotación salvaje del oro, diamantes y coltán. Todos los minerales son explotados sin regulación alguna, en áreas de alta sensibilidad ecológica, por empresas transnacionales del oro, en alianza con factores tradicionales de la burguesía y los nuevos actores económicos del madurismo. El oro y otros minerales los sacan del país de forma ilegal, se los llevan a Curazao, desde donde se exportan “legalmente”, se los llevan a Turquía, Rusia y China, de donde no regresan. Los militares se han convertido en los custodios, guachimanes, de las empresas y grupos ilegales que explotan nuestros minerales.
Por el control del negocio suceden matanzas, asesinatos, ajustes de cuentas. De vez en cuando, alguna tragedia, la caída de un avión o helicóptero, descubre la dimensión del saqueo, la profundidad del daño moral infligido a la Fuerza Armada y al Estado. Oficiales militares, en alianza con funcionarios de maduro y empresarios, aventureros de todo tipo, se han convertido en los operadores de un gigantesco negocio ilegal que está arrasando nuestra selva, pueblos indígenas y nuestros minerales estratégicos. El Arco Minero se ha convertido en una de las zonas más violentas del país, es un área de conflicto, saqueo y destrucción.
El paquetazo económico
Los efectos del paquetazo económico impuesto por maduro a partir de agosto de 2018 ha tenido efectos devastadores para nuestra economía y posibilidades de desarrollo futuro, con ayuda del trabajo del equipo de la publicación “15 y Último”, haremos referencia a algunos datos reveladores:
La caída acumulada de -64,2 % del Producto Interno Bruto.
La política económica de maduro ha provocado una contracción histórica del PIB del país, arrasado con el aparato productivo nacional, las fábricas y empresas están cerradas, no solo están, paralizadas, sino que hay una destrucción masiva de las mismas fuentes de generación de trabajo y riqueza.
En el año 2019 la caída acumulada del PIB fue de -64,2%, las exportaciones disminuyeron 65% y las importaciones segundas 85%.
A partir de 2014, la economía venezolana está en caída libre. Utilizando la propia información del Banco Central de Venezuela, “linealmente acumularemos una serie de entre 75 y 80% de contracción, lo que, dicho en otros términos significa que la economía venezolana en este tiempo se habrá reducido a un 25 o 20% del tamaño que tenía hace solo 6 años atrás”.
“Esto ubica a nuestro país entre los descalabros económicos más agudos de la historia reciente, sólo comparable al de países en guerra como Siria”.
La especulación de precios y la hiperinflación:
El gobierno ha entregado la conducción de la economía a los sectores especulativos del capital. Luego de renunciar a sus potestades regulatorias y a la conducción estadal de la economía, el ciudadano está en manos de los factores especulativos del mercado, en lo que maduro llama y aplaude como el proceso de “la autorregulación de la economía”.
La inmensa cantidad de dinero inorgánico impreso por maduro, sin respaldo alguno en las reservas o la economía real, para sostener su farsa de los “aumentos de salario” y los “bonos” con los que ejerce su control social, ha provocado una de las hiperinflaciones más altas y vertiginosas de la historia mundial, la misma ha alcanzado valores de 360.000% en 2019, para el 2020 algunas instituciones estiman un 500.000 %. La inflación es el mecanismo por excelencia del capital para expropiar el salario y el trabajo, es la señal más clara de una economía sin control.
Por otro lado, ante la ausencia de producción interna y la política del gobierno de dejar que “la economía se autoregule”, los precios siguen en una escalada infernal. Utilizando los propios números del BCV, entre diciembre de 2012 y 2019, los precios se han incrementado ¡en un 990.213.120 %! una variación descomunal que se traduce en desabastecimiento, hambre y carencias de todo tipo para los asalariados y la población en general.
La vertiginosa devaluación del Bolívar.
El Bolívar como moneda de circulación nacional ha perdido todo su valor y prácticamente ha desaparecido como la moneda de cambio legal en el país, se ha impuesto de facto la dolarización de la economía y maduro “agradece a Dios”, mientras los precios se transan abiertamente en dólares, los salarios de los trabajadores y obreros se siguen trazando en bolívares.
Al momento de escribir este artículo, el tipo de cambio oficial se ubicaba en 74.139 Bs Soberanos mientras el paralelo se ubica en 76.890 Bs soberanos.
“Si utilizamos el valor del tipo de cambio al cierre del 2019 de 45.874,81 bolívares por dólar, tenemos que en un año y 4 meses que tiene de entrado en vigencia el llamado “bolívar soberano”, el mismo ha variado en 76.358 % su valor. Y si el caso fuera que todavía estuviera en vigencia el bolívar fuerte, dicha variación sería de ¡30 mil millones por ciento!”
La destrucción del salario de un gobierno anti obrero.
Éste es uno de los elementos que desnuda el verdadero carácter derechista y anti obrero de este gobierno. A partir de la política devaluacionista y “eliminación del déficit fiscal” anunciados por maduro en su paquetazo de agosto de 2018, los trabajadores y la clase obrera han sido víctimas de una precarización de sus ingresos y condiciones laborales sin precedente en la historia del país, probablemente sólo comparable al sistema laboral de las transnacionales petroleras, que regía para los obreros venezolanos en las áreas petroleras antes de la gran huelga de 1936.
El gobierno, en una clara violación al carácter progresivo de los derechos laborales, eliminó las convenciones colectivas y desconoció todas las conquistas de los trabajadores de la Administración Pública y empresas del Estado.
No sólo militarizaron las empresas y eliminaron el derecho a la protesta por la vía de la violencia y la judicialización de las relaciones laborales, producto de la cual se han producido despidos masivos y detenciones de dirigentes sindicales y trabajadores, incluso llevados ante tribunales militares, sino de arrebatar el ahorro y prestaciones sociales de los trabajadores por la vía de eliminar el valor real del bolívar.
El gobierno madurista se comprometió con los grupos económicos que lo sostienen y los capitales internacionales que entran al saqueo del país, a desaparecer el “costo laboral”, así llamado por el capital.
“A finales de 2012 el ingreso mínimo legal (salario mínimo más bono de alimentación) equivalía a unos 700 US$, uno de los más altos si no el más alto de la región y de buena parte del mundo. Al cierre de 2019 el salario mínimo mensual equivale a unos 6 US$, lo que significa que se ha reducido unas 116 veces en 7 años, al punto de ubicarse unas 55 veces por debajo del promedio regional y convertirse en uno de los más bajos del mundo”.
El colapso de los servicios públicos y la privatización de las empresas del Estado.
Bajo la gestión de maduro todos los servicios públicos han colapsado. La sucesión de tres mega apagones nacionales en marzo del 2019, atribuidas por el gobierno a las más inverosímiles razones, desde iguanas hasta ataques cibernéticos, probablemente sean la muestra más evidente del colapso e incapacidad de gestión de la administración de maduro. Pero la situación del sector eléctrico se repite en el sector del transporte público: metro, trenes, aeropuertos, autobuses; igual sucede con las telecomunicaciones, telefonía, internet, el agua potable, el gas y el suministro de gasolina.
Nada escapa a la incapacidad y voracidad del gobierno, que ha colocado al frente de estas empresas a sus incondicionales, indistintamente de sus capacidades y conocimientos. La respuesta del madurismo ha sido la privatización. Los voceros más emblemáticos del madurismo, hablan abiertamente de entregar el servicio eléctrico a la gestión de los privados, como la antesala a una privatización de las empresas de servicios públicos. Es decir el Estado invirtió miles de millones de dólares para adquirir o crear estas empresas y ahora estas serán transferidos al sector privado.
Así lo hicieron con CANTV y Movilnet, entregadas a una transnacional China. Esta entrega resulta emblemática, no sólo por el carácter estratégico que resultan las empresas de comunicaciones para cualquier país, más aún cuando se trata de empresas estatales que custodian los servidores y la información de los sectores claves, sino porque la nacionalización de CANTV en 2007 fue una decisión del presidente Chávez.
Pero además de la privatización de empresas estatales de servicios públicos, el madurismo ha adelantado la entrega y privatización de empresas estatales del sector productivo y de servicios. Así se entregaron los Abastos Bicentenarios al grupo vinculado a Alex Saab y sobre estos activos del Estado, se instalaron los primeros “Bodegones” que marcarán la gestión de maduro como una bofetada al pueblo. Igual han hecho con innumerables empresas del sector alimentación, agrícolas, construcción, tierras, empresas básicas, petroleras, de servicios petroleros, maquinarias.
Se comienza por entregar la gestión de las mismas a los privados, para luego transferir los activos, completando así un proceso de privatización de facto, ilegal, corrupto. Por supuesto, todo sucede en silencio, cualquier protesta de los obreros es acallada con la represión. Es así como la nueva burguesía, acumula sus riquezas y capitales con las empresas o recursos del Estado caído, lo que ya ha sucedido en otros procesos de restauración reaccionaria, así sucedió en Rusia, con el gobierno de Boris Yeltsin, tras la caída del Estado Soviético, así sucede en Venezuela con el madurismo, tras la caída del Chavismo.
La violación de los Derechos Humanos como una política del Estado venezolano.
El informe de la Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, la ex presidenta Michelle Bachelet, dejó en evidencia el carácter represivo y criminal del gobierno de maduro.
El informe documenta violaciones masivas a los Derechos Humanos fundamentales, derecho a la vida, a la libertad, a la presunción de la inocencia, al debido proceso, derechos políticos, civiles, además de derechos fundamentales, a la educación, la alimentación, la salud.
Derecho estos consagrados en nuestra Constitución, pero violentados de manera permanente y sistemática por el gobierno de maduro. En un país donde no existe ni separación, ni independencia de Poderes, donde la fiscalía actúa como sicario del gobierno y el poder judicial emite sentencias por encargo, no sólo de maduro, sino de cualquiera de sus grupos de poder. La judicialización de la política, el “Lawfare”, se ejecuta en el país contra dirigentes políticos y populares, tal como sucede en Ecuador, Brasil y sucedió en la Argentina de Macri.
Las miles de denuncias recabadas sobre la actuación criminal de los cuerpos parapoliciales como el FAES, el CONAS, el SEBIN y DGCIM, así como la actuación de los colectivos y bandas armadas del madurismo, para reprimir, encarcelar y asesinar ciudadanos, se convierten en elementos de derecho para llevar a los responsables ante la justicia y que rindan cuentas por sus crímenes.
Los barrios han sido víctimas de verdaderas operaciones de “limpieza” y exterminio, donde policías enmascarados ejecutan la pena de muerte para los más pobres. 5.800 asesinatos por “oponerse a la autoridad”, de acuerdo con la propia información del gobierno, es solo la punta del iceberg de la violencia desatada por el madurismo contra el pueblo.
La represión, persecuciones políticas, exilios y encarcelamientos-secuestros, se han convertido en el instrumento preferido del madurismo para mantener el control del país. Testimonio de esta actuación criminal, son los cientos de venezolanos muertos por las fuerzas de seguridad y la violencia política en las calles, los cientos de opositores presos, de los más de cien trabajadores y gerentes de PDVSA secuestrados sin derecho a la defensa, secuestrados sin ni siquiera una presentación a tribunales, de los más de 150 oficiales militares sepultados en cárceles militares, los asesinatos y muertos en custodia, tal como el Concejal Albán, el ex ministro Nelson Martínez, por tortura como el caso del capitán de Corbeta Rafael Arévalo, del horror de La Tumba, el Helicoide y otros centros de prisión y tortura en el país.
El asesinato de Oscar Pérez y su grupo, ya rendidos, solicitando por las redes sociales la presencia de una fiscalía que no llegó, para luego ser volados por un dispositivo misilístico y ser rematados en el sitio, el secuestro de los cadáveres y la cremación de los cuerpos, abre un capítulo del crimen y la violencia política del Estado, que nos retrocede a los años de la peor violencia política del Betancourismo.
La pobreza, desigualdad y Éxodo.
Hoy día con un ingreso mínimo mensual de tan solo 6 dólares, el ingreso diario del venezolano, se coloca en 19 centavos de dólar al día, muy por debajo de los 1,9 dólares diarios del umbral de la pobreza de la ONU. El 83 % de los venezolanos son pobres.
El madurismo desmanteló el sistema de garantías sociales del pueblo Venezolano: las Misiones Sociales, las casas de alimentación, PDVAL, Mercal, Barrio Adentro. El pueblo pobre está abandonado por una clase política y económica en el poder, indolente, desconectada de las necesidades populares, que usa la miseria creada por ellos mismos para manipular y controlar al pueblo a través de las “Cajas Clap” y el “Carnet de la Patria”.
Venezuela se ha convertido en el país de las desigualdades, de las injusticias. Dos realidades que golpean como una bofetada a la conciencia nacional: un 83% de venezolanos vive en la pobreza, sin alimentos, ni medicamentos, sin servicios, con privaciones de todo tipo, sin esperanzas, y una minoría del 17% que tiene dólares, que usufructúa de la riqueza de los venezolanos. Es la minoría del Hotel Humbolt, de los casinos, de los Bodegones, de las luces del Guaire, de la vida loca del madurismo, que están comprando y apropiándose del país, con un puñado de dólares.
Por primera vez en nuestra historia, los venezolanos, sobre todo los jóvenes, han abandonado masivamente el país. La ACNUR, agencia de las Naciones Unidas para los refugiados, ha podido contabilizar al menos 4,7 millones de compatriotas que han abandonado el país. Salen como pueden, cruzan a pie Los Andes, mueren ahogados en El Caribe, cruzan ríos y selvas, con tal de buscar un sitio donde se pueda vivir, un futuro para ellos y sus hijos.
El gobierno pretende desconocer esta realidad, los insulta, los abandona en el exterior. Pero al mismo tiempo, le conviene el éxodo, se quitan de encima a los jóvenes y su rebeldía, el gobierno sobrevive gracias a las remesas que los venezolanos en el exterior mandan a sus familiares que quedaron en el país. El daño que ha sufrido la patria y nuestra posibilidades de reconstrucción son enormes, se han ido nuestros jóvenes, profesionales, estudiantes, trabajadores. Hemos perdido años y años de formación, un éxodo traumático siempre, donde hemos perdido el alma de la sociedad.
La diáspora venezolana trabaja muy duro en el exterior, se ve obligada a hacer lo que sea, volver a empezar. Muchas veces son perseguidos y hostigados por sectores xenófobos, otras veces, son acogidos y apreciados como desplazados de su país por una tragedia, una verdadera catástrofe para el país: el madurismo.
Podríamos seguir enumerando hechos y realidades que maduro no mencionó en su mensaje ante la “eterna” Asamblea Nacional Constituyente. La verdad gigantesca que maduro oculta, la tragedia que vive el país, la miseria de nuestro pueblo, nos obliga a acudir en defensa de la Patria, exhausta, débil, entregada al capital depredador, a los más bajos intereses.
Hay que dar la batalla de las ideas, convencer, discutir, pero también dejar atrás a los timoratos, los cobardes, complacientes, los traidores. Este año debe ser de reagrupamiento de los patriotas, los Bolivarianos, el resurgimiento de la Esperanza Patriótica, para salir del peor gobierno de nuestra historia y, sólo entonces, poder iniciar el largo camino de recuperar la Patria.
La voluntad de cambio
Al maestro, con afecto:
El socialismo se construye en un solo movimiento, de abajo hacia arriba y de arriba hacia abajo. La vanguardia juega un papel determinante; debe haber una vanguardia preparada y moralizada. El papel del Estado es importante, pero el objetivo de una revolución socialista no debe ser su fortalecimiento o expansión, su destino es diluirse en la sociedad organizada, en un poder popular que tenga como eje central para su acción la vida, la consciencia del deber social.
Cambiar los valores del poseer por el de ser. El objetivo principal de una revolución socialista es cambiar la espiritualidad de una sociedad acostumbrada a un egoísmo mezquino, a asumir como natural la existencia de una clase social propietaria que gobierna sobre otra, trabajadora y esclava de la primera; una sociedad consumista, derrochadora, que ambiciona el lujo y el lucro…, cambiar todo esto por una sociedad que se fundamente en la defensa de la vida y en la calidad de la vida de sus miembros, en la solidaridad y en el desarrollo pleno de la persona, en el trabajo creador y productivo, en el desarrollo de las ciencias y de las tecnologías necesarias para sostener la vida humana y el mundo que la hace posible, en el conocimiento artístico y el desarrollo de las artes. El gran problema del cambio es la resistencia a él, tanto en uno como afuera, en el otro y lo otro. Pero si no fuera así no sería una revolución.
Hacer una revolución es asumir que debemos cambiar todas las veces que sea necesario cambiar, es una movimiento haca la perfección de nuestra especie, así esto suene chocante a los oídos de muchos escépticos y fatalistas. El hecho de que la realidad nos indique que la tendencia social es contraria a estos principios no significa que el hombre no pueda superar el fatalismo y su propia autodestrucción.
Si hay algo que ha demostrado el humano en el tiempo es voluntad de superarse a sí mismo, de conquista, de buscar los imposibles y hacerlos posibles. El mundo del mito nos enseña acerca de la naturaleza última del hombre, de cómo nace el ave fénix de sus cenizas, de cómo es libre el espíritu de Sísifo en medio de su martirio trágico, de la rebeldía y tenacidad de Prometeo, que es el hombre hecho Dios. Cristo, quien nos enseñó con su ejemplo, con su evangelio terrenal, a amar al prójimo como a sí mismo. Bolívar es otro gran ejemplo de humanidad. La historia está llena de proezas humanas, así como acumula traiciones y mezquindades. Pero estas proezas también se acumulan en nuestra memoria colectiva; emergen, cada tanto en el tiempo, los héroes y liberadores, libertadores de pueblos, profetas, revolucionarios, grandes científicos, grandes poetas, constructores, visionarios; a veces renacen muchos a la vez, en un mismo tiempo y lugar; todo eso se acumula en nuestra memoria colectiva, se hace tradición humana que se puede y se debe rescatar para construir el futuro, es lo que importa.
La tradición no es regresar al pasado, la tradición es construir el futuro sin borrar lo conquistado, apoyándose en lo acumulado. Sin esa tradición mucho de los inventos más notables de los últimos dos o tres siglos no hubieran sido posibles: en la física, en las telecomunicaciones, informática, química, medicina ¿Qué diferencia puede haber en éstos con la política y con la vida humana en sociedad? También hemos avanzado en la política y en el derecho positivo. Los retrocesos que nos han llevado casi a la auto aniquilación, a guerras absurdas, a la máxima expresión del egoísmo y la mezquindad humanos, no nos muestran una fatalidad sino más bien nos dicen que podemos corregirnos y superarnos a nosotros mismos. En la historia está escrito todo, esta voluntad por perfeccionarnos como especie no la deseamos, tenemos certeza de ella.
¿Acaso no supo Marx de todos los intentos revolucionarios y de sus fracasos en Francia, en Alemania, en Inglaterra?, eso no lo detuvo a seguir luchando, ¿o Lenin de los avances y fracasos de Marx y los marxistas?; ¿acaso Bolívar no dijo que había arado en el mar?, esa consciencia fue su aprendizaje y parte de su legado. Pero eso no amilanó a Chávez para intentarlo otra vez después de doscientos años, o a Fidel, cincuenta años antes que Chávez. Mao fue un visionario y un gran hombre, el que piense que fue un iluso poeta o solo un terco romántico se confunde sobre la voluntad humana por la perfección. Fidel fue un gran hombre y no creo que se haya engañado de la realidad, su revolución fue su legado y de ella estamos todavía aprendiendo, porque ella no fue nada más que una guerra y un Estado paternal y controlador, fue ejemplo moral y un educador incansable hasta su muerte, luchando frente a la marabunda de la realidad de Cuba, y de él todavía estamos aprendiendo. Y el Che, que como Cristo, su vida fue su propio evangelio. Nuestra realidad es dura y persistente, pero es humana, así como la hicimos posible y la alimentamos con nuestro desgano también la podemos cambiar con la fuerza de la voluntad humana. Tonto sería resignarnos a ser borregos hasta que nos sacrifiquen en un matadero, sin ni siquiera tirar una patada.
La Fuerza Armada en su laberinto
El país está ahogado en una profunda crisis, no es necesario describirla todos la padecemos. La crisis se ha profundizado sobrepasando las soluciones tradicionales, el nivel político se confiesa impotente para resolverla, al contrario,d con su torpeza la agudiza; el deterioro de la economía la agrava; la respuesta social: el éxodo y la apatía la aceleran. La situación es definitiva. Llego la hora de los militares, ellos son el factor decisivo de esta crisis, de su conducta depende el futuro.
Es difícil saber que pasa allá adentro, este sector tradicionalmente hermético se cierra más en la fase terminal de la crisis. Para tener una idea de los intríngulis militares debemos valernos de la opinión de los expertos y de las conjeturas apoyadas en los pocos datos que afloran.
Los militares son cortejados por los bandos en pugnas: el gobierno con su alianza con rusos y chinos, y los guaidos postrados a los gringos. El gobierno tiene un discurso falso chavista, cabalga el sentimiento chavista. Este engaño le valió el apoyo militar en los primeros años; luego la mentira quedó en evidencia y el gobierno echa mano de los peligros extranjeros, se desempolva la tensión con Colombia, se activa el peligro de invasión, se habla de guerras de todo tipo.
Allá adentro, justo es suponer, habrá militares honestos que creen las patrañas del gobierno, y habrá militares que ven las contradicciones del gobierno. Se habla de un cerco económico, pero abundan los bodegones con mercancía importada, los dólares son moneda corriente. Se habla de intenciones de asesinato al presidente, pero éste puja por una entrevista con su supuesto enemigo, se habla de guerra económica pero las compañías gringas explotan el petróleo y el Arco Minero.
Allá adentro, justo es suponer, habrá militares que cumplen órdenes sin chistar, y habrá militares pensantes y sintientes que ven con recelo como los colectivos al servicio de las necesidades de la cúpula dirigente actúan sin ley en las calles de Caracas. Y resienten que las Fuerza Armada quede como protectora de estas bandas, degradándose así al papel de una banda más con funciones de protección a los grupos ilegales, enfrentadas a la masa hambrienta que pide condiciones de vida más o menos digna, como fue el caso de los maestros agredidos por las bandas de maleantes; o al triste papel de apoyó a las trapacerías parlamentarias del gobierno y los diputados oportunistas.
Habrá militares, justo es suponerlo, conscientes que con el Comandante Chávez se elevaron a su condición de pueblo armado, artífices de una verdadera Unión CiviECco-Militar con objetivos altruistas patrióticos, conscientes de que son herederos de las mejores luchas del Ejército Libertador, de los Próceres que actuaron poniendo a la Patria por sobre el interés individual mezquinos, que sienten en el alma profunda el compromiso con este país que se disuelve en la incompetencia y la felonía de sus gobernantes.
No sabemos cuál de estos grupos resolverá la crisis, marcará el rumbo, de lo que si estamos seguros que ese pugna interna decidirá el futuro de este país. Que cada uno cumpla con su responsabilidad, los que así lo hicieren podrán vivir tranquilos, los que se rindan al beneficio material inmediato no podrán dormir tranquilos, no podrán ver a sus hijos, a sus nietos a los ojos cuando les pregunten que hicieron por salvar a su Patria…
El otro Chávez
Para Adán Chávez el legado de su hermano es sostenerse en el poder como un náufrago a una tabla, sin rumbo definido, a como dé lugar, así sea justificando el desgobierno de Nicolás Maduro. Dice Adán,
…”El compañero Presidente Nicolás Maduro subrayó de manera contundente: «el 2020 es el año de la estabilidad y de la prosperidad en todas las dimensiones de la vida nacional. En Venezuela tenemos lo necesario para lograrlo». Es fundamental asumirlo como un gran reto colectivo y no dejarse engañar por quienes, desde los medios de la oligarquía nacional e internacional, intentan generar desconcierto y angustia en la población. La inflación inducida se ha venido enfrentando con mucha determinación, y este año será vital para lograr la recuperación definitiva de nuestro aparato agroproductivo y, por ende, de nuestra economía nacional. Así como no hay revolución verdadera sin revolución cultural, no la hay sin una economía sana, estable, anticapitalista, que le asegure al Pueblo «la mayor suma de felicidad posible»”
El presidente maduro promete otro año de prosperidad económica y Adán Chávez confunde sus palabras con la realidad. Nuestra población no necesita que nadie le “genere desconcierto”, ella está desconcertada y confundida porque le toca vivir a diario la realidad. Y una de esas realidades es, que las palabras de maduro no indican nunca nada real. Decir que «el 2020 es el año de la estabilidad y de la prosperidad en todas las dimensiones de la vida nacional…”, es, cuando mucho, un deseo que no termina de hacerse real, porque el gobierno “anticapitalista” de maduro reincide en los mismos errores cada año, se empeña en hacer las cosas mal, o en no hacerlas; no acepta críticas, solo alabanzas; ¡te persigue si las hace!, además de estar comprometido hasta las metras con el capitalismo voraz.
¿Qué llamará Adán Chávez una economía anticapitalista? Por lo que yo sé las empresas que explotan el Arco minero son capitalistas, Barrick Gold y Gold Reserve, son capitalistas, las empresas chinas y rusas son capitalistas, Chevron es capitalista, y todas las demás lo son, PDVSA entregó la industria a los capitalistas y por lo visto lo seguirá haciendo.
Por lo que yo sé el señor Castro Soteldo ha ido traspasando tierras y empresas socialistas a los capitalistas con la excusa de que en manos de los trabajadores han sido improductivas. – ¡No fueron capaces de evaluar sus sistemas de producción, de dialogar con los trabajadores y gerentes, de aceptar sus críticas, cambiar los ministros, la dirección de estos centro de producción, renovar los dirigentes, autoevaluase y autocriticarse como líderes, de pensar!, solo le entregaron las empresas a los privados y ya; “el pragmatismo” para resolver un problema de educación, de formación, de conciencia, ha multiplicado el problema, ha ampliado el capitalismo –. La terea de Castro Soteldo ha consistido en justificar, con un texto de Marx o de Nietzsche en la mano, cada disolución del esfuerzo socialista, algo que, para los ojos de Hugo Chávez hubiera resultado insólito y ridículo.
Nuestro problema de hoy sigue siendo el mismo de siempre: producir y distribuir los beneficios dentro de la sociedad, alimentos más bienes y servicios, educar para vivir en otra sociedad mucho más justa; no se trata de crear empleos mal pagados. Prosperidad no es tener empleos mal pagados, prosperidad es trabajar y que nuestro trabajo se refleje en el desarrollo material y espiritual de toda la sociedad no de enriquecer a un grupito de burócratas y empresarios vivos, que dan empleo, como el Zuloaga ¿eso es anticapitalismo?
Pero ahora los que producen, si es que producen, solo llegan a dar empleos miserables, indiferentes al resto de la sociedad, de forma egoísta pero muy natural para el capitalista, acumulando riqueza en sus cuentas de banco y especulando, como lo hacen todos aquellos que recibieron y reciben dólares o apoyo financiero y facilidades del gobierno “anticapitalista” de Maduro.
¿De dónde salen los dólares de los “bodegones”? Se los dio (a los “inversionistas”) el gobierno de maduro, ¡y se los robaron! No son sus capitales, como dice Farías, es dinero robado del Estado venezolano, ¡se está reactivando la especulación! ¿Por qué no terminan de decir que pasó con esos miles de millones de dólares que se repartieron desde el 2013 hacia acá? ¿Cuánta gente del gobierno está involucrada en ese desfalco a la nación? ¿Cuántas veces se ha reimpulsado la economía desde el 2013 hasta hoy? Les puedo decir a Farías y a Adán Chávez que en cada reimpulso de esos se perdieron muchos dólares, y nadie da razón de cómo pasó y en manos de quienes están ¡Por qué!.
¿Cuál es esa “concepción ideológica” que no comparte la oposición con el gobierno?, ¿será el capitalismo? El señor Adán Chávez parece que flotara dentro de una burbuja, o padece de Alzheimer. ¿Qué es eso de “Fortalecer la confianza en nuestra democracia popular”? Para fortalecer la confianza en algo, primero debe existir ese algo, y “nuestra democracia popular” es solo una frase, no es nada concreto, la institución no existe, ni en el PSUV ni en el país. Todos sabemos que aquí nadie puede tomar decisiones sobre sus propios intereses y asuntos, ni siquiera elegir sus representantes, porque son impuestos, de derecha a izquierda, del lado del madurismo son sacados del catálogo de la Asamblea Constituyente por Diosdado Cabello y Pedro Carreño, (o maduro y Cilia, o Jorge): elijaran al impelable Aristóbulo, harán los mismos enroques, siempre serán los mismos candidatos a diputados, los mismos ministros… hasta que haya una verdadera revolución o se pudran.
El camarada Adán dice: “Por eso es importante que la venidera batalla electoral de cara a la Asamblea Nacional, sea asumida con dignidad, con patriotismo, para dar una estocada final a las pretensiones de salidas golpistas que estimulan sectores ultraderechistas” ¡Por eso vamos a elegir a una nómina de clientes del gobierno! ¿Con ese chantaje del golpe nos van a convencer? ¿Ustedes saben cuánta gente quisiera, desde el fondo de su corazón, que hubiera un golpe de Estado en este país?
El problema del país no se acaba con unas elecciones parlamentarias; ni siquiera el del gobierno. El problema del país es más complejo que eso, estamos hablando de disolución social, de fragmentación social e institucional; hay que cambiar el gobierno que no sirve, que no tiene “ideología clara” y por ende ideas claras, que no es chicha ni limonada, que se sostiene como un náufrago sin rumbo; las palabras no flotan con ellos, se las lleva el viento…, y además hay que armar todo de nuevo. La revolución existe en hechos no en deseos, las acciones definen, no los discursos (Para Maduro socialismo son los clap, el movimiento Somos Venezuela, el carnet de la patria y el Petro, dicho por él, hasta ahí llega su capacidad y voluntad revolucionarias, hasta relevar a Acción Democrática en la historia contemporánea reciente). Pero la ineptitud es un hecho tangible, no es una maluqueza de los críticos insanos, o de la oposición. El que no acepta críticas, las que sea y como sean, vivirá creyéndose infalible, andará desnudo en la calle creyéndose vestido, hará el ridículo, presa de los aduladores y aprovechadores despiadados. Lamentablemente este es un gobierno de tontos.
Y para terminar, de la misma página de la Presentación del Plan de la Patria, como lo hizo Adán Chávez, citamos el punto II, que dice: “No nos llamemos a engaño: la formación socioeconómica que todavía prevalece en Venezuela es de carácter capitalista y rentista. Ciertamente, el socialismo apenas ha comenzado a implantar su propio dinamismo interno entre nosotros – esto nos recuerda lo hecho por Castro Soteldo y Maduro –. Este es un programa precisamente para afianzarlo y profundizarlo; direccionado hacia una radical supresión de la lógica del capital que debe irse cumpliendo paso a paso, pero sin aminorar el ritmo de avance hacia el socialismo.”
Este es parte del verdadero legado de Chávez que fue falsificado por maduro y sus asesores, y que Adán se salta cuando lo cita.
Comunicado del Comité Promotor de la Junta Patriótica de Gobierno
A nosotros llegó este comunicado, se lo trasladamos a la discusión política que en estos momentos cruciales se realiza en el país y el continente. Los responsables que se hagan responsables.
Comunicado número 3 del Comité Promotor de la Junta Patriótica de Gobierno
El gobierno paraconstitucional de Maduro-Cabello-Padrino firmó su boleta de salida con la última agresión a la Asamblea Nacional. Demostró que no está dispuesto a una salida pacífica, acabó con las posibilidades de un dialogó de paz, ha dejado en ridículo a los venezolanos que creyeron una vez más en las posibilidades de una conducta decente por parte del gobierno. La situación se precipita hacia su desenlace.
Los Estados Unidos, su Presidente Trump expone con claridad arrogante el Plan de un Golpe de Estado y se coloca directamente a la cabeza de la oposición de Guaidó, ya descaradamente funcionando como una franquicia gringa. De esta manera, el país queda huérfano en manos de los gringos representados por Guaidó, o de los rusos representados por Maduro-Cabello-Padrino.
Se hace impostergable acelerar la formación de la Junta Patriótica de Gobierno, ineludible construir una opción de poder diferente de la derecha del gobierno y de la derecha de la oposición. Reiteramos lo que hemos dicho en varias oportunidades, que esas derechas son más de lo mismo, sólo profundizarán la crisis, entregarán el país a los imperialismos. Es obligatorio volver al camino de Chávez: al pleno imperio de la Constitución del 99, al Plan de la Patria, cumplir plenamente el testamento de Chávez: Contra la Lógica del Capital, contra el Reformismo, ir al Socialismo.
Ratificamos nuestro compromiso de seguir luchando por el rescate de la Patria. ¡Viva Chávez!»
Esperanza Patriótica
Inicia el año 2020 con mucha incertidumbre y desasosiego en nuestro país. Una espesa niebla de desencanto y desesperanza lo cubre todo, nuestro pueblo sobrevive en ella, sin saber a dónde vamos, ni cuál será la suerte de la Patria.
Hemos hecho las advertencias, se han realizado diagnósticos y denuncias; la realidad nos golpea a diario, la tragedia es mayor de lo imaginable, el daño es profundo.
Lo que queda claro, la verdad gigantesca, es que el legado del presidente Chávez ha sido traicionado en toda la línea por el gobierno de maduro, habría que decir, por el madurismo como un todo.
Es objetivamente irrefutable el hecho de que se ha impuesto a nuestro país un paquetazo económico de derecha, que ha barrido con las conquistas sociales de nuestro pueblo y entregado nuestra economía al mercado especulativo, cediendo nuestra soberanía económica al capital transnacional.
Se ha profundizado el capitalismo atrasado y dependiente, basado en un modelo minero-extractivo depredador del medio ambiente y que está transfiriendo masivamente las riquezas del pueblo hacia una nueva élite económica, una burguesía “revolucionaria”, así llamada por el madurismo, con fuerte apoyo de las transnacionales que han hecho de nuestro país su patio trasero.
La imposición de este modelo ha sido devastador, ha tenido graves consecuencias económicas, sociales y espirituales. Hoy día en nuestro país existen dos realidades: por un lado; la de una élite que medra en el poder económico y político del madurismo y que goza de los más groseros privilegios; y por el otro, la de las mayorías populares, los trabajadores, profesionales, campesinos y obreros, cada día más pobres y privados de servicios, quienes que viven en medio de una tragedia, viendo como la vida se les va, tratando de mantenerse a flote, siempre con el agua al cuello.
Los índices económicos que demuestran esta tragedia están allí, medidos y analizados, dibujando una realidad que golpea cotidianamente, cuyo efecto más evidente ha sido el masivo y acelerado empobrecimiento de la población y el terrible éxodo, que por primera vez en nuestra historia, separa a millones de venezolanos de sus familias, de su tierra.
El Estado Venezolano ha sido reducido a su expresión más represiva y violenta, sin instituciones, ni garantías de ningún tipo, dejando la conducción de la economía y la sociedad en manos del mercado especulativo, mientras ha impuesto la represión, el miedo y el “malandreo”, profundizando, como nunca antes, un modelo minero-extractivo, capitalista, atrasado, improductivo y dependiente.
Más allá de tecnicismos y las excusas del madurismo, habría que decirlo con claridad: el gobierno de maduro ha actuado con conciencia de lo que ha hecho, se trataba de postergar la revolución para siempre, detener a Chávez, torcer el rumbo del país.
Con el madurismo llegó al poder una vertiente derechista que estuvo agazapada siempre en el seno del chavismo y que se ha dedicado con eficacia pasmosa a desmontar la posibilidad socialista en el país, demoliendo uno a uno los pilares de la patria que nos legara el presidente Chávez en 2012.
Este desastre ha sucedido, paradójicamente, en nombre de Chávez y del socialismo. El madurismo, incapaz de asumir su responsabilidad y mostrar su verdadera naturaleza, se ha escudado en la figura del presidente Chávez, abusando de su nombre e imagen, justamente para acabar con su obra. Hoy día, no queda nada de ella. El madurismo no puede defender lo que ha hecho, sin generar una reacción del pueblo o la Fuerza Armada, por lo que recurre a los falsos positivos, de excusa en excusa, de escándalo en escándalo, imponiendo el miedo y la represión, ha avanzado hacia una situación de precariedad y entrega de la soberanía, impensables hace tan solo 7 años. Hoy, Venezuela es el país del absurdo, de la indolencia, de la bofetada diaria al pueblo, a su dignidad y su inteligencia.
Cuenta el madurismo con sofisticados mecanismos de manipulación, cabalgando sobre los nobles sentimientos del pueblo chavista, comprando silencios y corrompiendo instituciones. Al pueblo más pobre lo asesinan con el FAES, mientras al mismo tiempo, lo tienen comiendo en la mano. El gobierno se ha convertido en un traficante de la miseria creada por ellos. Se han valido de la complicidad, comodidad o temor de antiguos dirigentes populares, políticos y militares, que hoy se han convertido en obesos empresarios, traficantes y cómplices de este desastre. Cualquier disidencia es reprimida brutalmente, desde la judicialización de la política, las acusaciones de todo tipo, los linchamientos morales, el ostracismo y el exilio, hasta la prisión-secuestro, la muerte en custodia, la tortura y el vejamen del ser humano. Las otrora voces de la conciencia nacional, habitualmente críticos y contestatarios, hoy guardan silencio. Al Psuv, copado y controlado por el madurismo, le ha tocado el triste papel de desmovilizar al pueblo, le echaron un balde de agua fría a la pasión y la llama sagrada de la patria.
Por el lado de la oposición tradicional, esta ha sido llevada a su mínima expresión por la errática conducción de un sector extremista e intolerante, acostumbrado a la aventura y al inmediatismo, carente de independencia en su actuación, con fortísimos vínculos con potencias e intereses extranjeros. Una oposición corrompida, antinacional, en acuerdo con el madurismo, infiltrada por intereses económicos, que luce patética en sus actuaciones y errores, ha resultado su mejor aliado. La base social de la oposición se ha quedado sin liderazgos, desarticulada y desmovilizada, presa fácil del madurismo.
La confrontación política en el país es la pugna de dos expresiones de la derecha que representan lo mismo, maduro y guaidó, son dos vertientesdel capitalismo salvaje, con sus propios intereses, compromisos, preferencias y negocios, que representan intereses transnacionales que se disputan el control del país y nuestros inmensos recursos naturales. Nuestro territorio forma parte de la disputa geopolítica de las grandes potencias. Ambos sectores entregan la patria o prometen entregarla a cualquiera que los mantenga en el poder.
El espectáculo vergonzoso de la Asamblea Nacional el pasado 05 de enero, es más de lo mismo. El madurismo recurre a la burda maniobra, saltándose las leyes, malandreando, aprovecha la podredumbre de los factores de la oposición para dividirla y seguir restando poder a guaidó, en este caso, quitarle el control de la única instancia de poder que le queda a la oposición. Han impuesto en la directiva de la AN a los mismos diputados que pagaron antes, para hacer el trabajo sucio de viajar por el mundo para acusarnos de cualquier cosa desde la Comisión de Contraloría, lo denunciamos en su momento, el tiempo me ha dado la razón.
Guaidó por su parte, sigue aferrado a la única vía que le permite seguir recibiendo ingentes recursos económicos, como nunca antes en la historia, para derrocar a maduro y tomar el poder, posibilidad que cada vez se aleja más de sus manos. Montado en una reja, forcejeando con un guardia nacional, que lo zarandeó como le dio la gana, maduro lo tiene donde quiere, desesperado, fuera de sí, un “presidente interino” que ni siquiera tiene las llaves de su oficina.
Toda esta pugna, que se parece más a una pelea entre borrachos que a una confrontación política, viene aderezada por la injerencia de los factores internacionales, es decir, por los dueños del circo. EEUU tiene su propio plan para Venezuela, pero los rusos también. Los más altos voceros de ambos gobiernos así lo declaran, como si estuviesen hablando de alguno de sus estados o provincias. Incluso, un alto funcionario ruso promete que ellos “enmendarán” los “desaciertos” de Chávez en su política petrolera. Intromisión inaceptable, pero nadie del gobierno dijo nada, no se atreven ni siquiera a exigir respeto a sus aliados.
A nosotros no nos interesa esa pugna, no nos importan sus arreglos, ni sus disputas, sus acuerdos y su convivencia. Nosotros, venezolanos patriotas, decimos que la solución a nuestros problemas no se encuentra allí, en esa charca. Que ellos no tienen nada que ofrecer para salir de este abismo, que ninguno de estos dos sectores representan una opción que garantice nuestra soberanía, el rescate de nuestra economía, la restitución de nuestras garantías políticas y sociales.
Este año 2020, debe ser el del reagrupamiento de los sectores Bolivarianos y Revolucionarios del país, el resurgimiento de la Esperanza Patriótica.
Lo primero que hay que decir, es que somos chavistas y bolivarianos, reivindicamos los objetivos históricos del Plan de la Patria y la obra del Presidente Chávez. A pesar de los errores y deficiencias que se hayan cometido en nuestro período, y que estamos obligados a reconocer, discutir y enmendar, es evidente que el país que teníamos en 2012, después de 12 años de gobierno bolivariano, era mucho mejor que este desastre madurista y mejor que el que nos ofrecen los factores de la IV República o la extrema derecha que solo prometen entrega y persecución.
Estamos convencidos que nuestro país tiene los recursos y elementos necesarios para reconstruir la Patria, tenemos todo para hacerlo, estamos trabajando en ello, basados en la recuperación de nuestra industria petrolera, de PDVSA, nuestra principal fuente de ingresos, que hoy naufraga entre la incompetencia y entrega del gobierno. A partir de allí, comenzaremos con una secuencia de decisiones económicas para lograr los recursos y posibilidades de afrontar la tragedia humanitaria y social de nuestro pueblo, así como para restablecer la normalidad y el funcionamiento del país. No será fácil, requerirá del esfuerzo de todos los sectores políticos y sociales, más allá del chavismo, en un proceso incluyente que restablezca el ejercicio de la soberanía popular. Se puede hacer, pero para ello es imperativo resolver el problema político, retomar la gobernabilidad, restablecer la vigencia de nuestra Constitución, para lo cual el país debe liberarse de los dos extremos que nos oprimen. No lo haremos ni con maduro, ni con guaidó.
Desde que hicimos la propuesta de la Junta Patriótica de Gobierno, como una opción para conducir el país hasta lograr este objetivo político, para destrabar esta situación que nos asfixia y poder iniciar la titánica tarea de sacarlo de la situación en que se encuentra, hemos recibido comentarios, aclarado dudas, la hemos afinado. Diversos sectores se han aproximado a ella, por lo que consideramos que es el momento de avanzar en su concreción.
Es así que, en medio de estas difíciles circunstancias de persecución, exilio y prisión, además del caos que se vive en Venezuela, hemos logrado articular distintos sectores y personalidades en este propósito y hemos hecho un llamado a constituir los Comités Promotores de la Junta Patriótica de Gobierno.
A la vez, hemos decidido reactivar y relanzar la Esperanza Patriótica, instrumento que en su momento pusimos a la orden del Comandante Chávez, y que nos integramos de lleno a su gestión política y de gobierno.
Nuestro pueblo necesita recuperar la Esperanza de que es posible salir de esta tragedia, sin seguir cayendo en el abismo de la entrega o de la violencia. Invitamos a todos los patriotas, hombres y mujeres, honestos, comprometidos con los sagrados intereses de la Patria, civiles y militares, trabajadores, profesionales, campesinos y obreros, jóvenes y estudiantes, estén dentro o fuera del país, a sumarse a este esfuerzo, es la hora de poner a un lado el rencor, el miedo, la desconfianza, el desinterés, reanimar el alma, levantar la mirada, activarse, organizarse y movilizarse, siempre junto al pueblo ¡Nosotros Venceremos!
Polarización, violencia y miseria: las claves del poder mafioso que gobierna el país
Después de varios años de una crisis total, la economía y toda la sociedad venezolana ha cambiado. Nuestra dinámica diaria, las condiciones de vida e incluso la forma en que se organiza el trabajo, la economía y la vida se han degenerado de manera evidente. Sin embargo al final del año 2019 se empieza a expresar una tendencia, que en medio de la precariedad de la sociedad venezolana, logra expresar cierta estabilización con fenómenos como la dolarización informal o incluso el aumento progresivo de las remesas en los ingresos de la población. De alguna forma el madurismo ha generado una situación distinta a la del chavismo en progresiva degeneración, el país ha cambiado estructuralmente con la crisis general que lo atraviesa desde hace más de 3 años. El año 2019 ha significado un replanteamiento de los mecanismo de gobernabilidad, del pacto social, que a partir de la precariedad general ha logrado imponerse sobre todo el espacio social, reconfigurando la dinámica y los rostros del poder y la acumulación.
Durante varios años el conflicto social ha sido capturado totalmente por una polarización política marcada por un descontento general anti-gubernamental, pero también por la fragmentación de los partidos tradicionales de oposición sobre todo a partir de la cada vez más desgastada dinámica de la polarización tanto en sus variantes más confrontativas, como en los momentos de diálogo. Una polarización que funciona como la tensión entre grupos de poder, en lugar de expresar el descontento social o de representar los intereses mayoritarios de la población. En este sentido los partidos del gobierno y la oposición administran gran parte de las organizaciones sociales y funcionan como grupos de control y mediación del conflicto social, excluyendo cualquier tipo de formación autónoma que pueda ejercer una representación orgánica y propia del descontento social.
Del rentismo al gobierno/capital mafioso
Al centralizar la administración de los ingresos petroleros en el Estado, nuestra economía rentista también centralizó los principales procesos de acumulación de capital en torno a la administración pública y los contratos y presupuestos fundamentales. Es decir convirtió a la burocracia estatal y su relación con ciertos circuitos empresariales, en comandos para el saqueo constante de la renta, transformando la política en un mecanismo de acumulación, en la base de la dinámica económica y como espacio para la regeneración de nuevos grupos económicos.
Se trata de un proceso que degeneró a la clase política de una burocracia estatal a grupos de acumulación que utilizan todo los mecanismos posibles, en donde se conjuga tanto la economía legal como la corrupción. Se abre la formación de un empresariado –y de una clase política- que son parte del capital proveniente de la corrupción y el desfalco, y que además parece asociarse al narcotráfico, al régimen de pranatos instalados a nivel nacional y a toda una estructura para-institucional construida sobre la base de lo que llamamos un capitalismo mafioso.
Cuando el país entra en crisis entre los años 2014-2015, el sistema ya sobresaturado de corrupción y de redes de desfalco continuado de la renta, empezó un proceso de descomposición que ha convertido al Estado en el centro administrativo y político de una forma de organización mafiosa, que ya no pueden garantizar el mismo volumen de inversión social en función de mantener sus ganancias y procesos de desfalco. Por otro lado la oposición se compone de grupos que varían entre los más excluidos de la acumulación por la clase política madurista y otros que mantienen vínculos empresariales con el Estado, que se corresponden con los partidos políticos sobre los cuales también se construyen las variadas (y fracasadas) experiencias de diálogo.
El gobierno ha logrado estabilizarse y mantener el control del poder y de la sociedad en general bajo una reestructuración de la forma de gobierno, abriendo paso a una dinámica mafiosa que lo sustenta y que es completamente irreconocible en los mínimos principios y mecanismos institucionales que se establecieron en la Constitución de 1999.
El gobierno se transformó en la forma política de un conjunto de mafias –en distintas medidas de cooperación y conflicto- que se organizan para el desfalco de cada presupuesto del Estado, pero que también conviven o co-gobiernan con las redes criminales que atraviesan el país desde el Arco Minero hasta en el centro del país. Por ello es un gobierno que desarrolló una práctica para-institucional, tanto a nivel de organismos del estado como el paralelismo AN/ANC hasta a niveles represivos en donde dicho ejercicio es protagonizado por grupos armados para-institucionales que actúan junto a los órganos propios del madurismo como el FAES, el Conas, el DGCIM o demás cuerpos represivos renovados o creados durante la gestión de Maduro.
Esta forma de consolidar cierta hegemonía y control político, también se refleja en el movimiento social, en el caso de los paralelismos burocráticos a organizaciones de diferentes movimientos sociales, así como en la manipulación, prohibición o intervención en elecciones sindicales, u otro tipo de organizaciones sociales. Son nuevas formas de relaciones políticas y económicas en donde el principio de legitimidad democrática es reducido totalmente, y una nueva lógica de gobierno mafioso/estatista se va sobreponiendo a la sociedad, va colonizando cada relación social, agregándolas a una máquina clientelar que sustituye la democracia o la participación social por el chantaje y la dependencia del Estado como mecanismo de gobierno, como lo ejemplifican claramente políticas como el CLAP.
Clientelismo, miseria y represión: la gobernabilidad madurista
Cuando el gobierno desarrolla su forma de gobierno y de control general de la sociedad, el problema electoral-democrático es sólo la última consecuencia de todo un proceso que reproduce el efecto económico del rentismo en términos políticos.
Mientras la entrada de la renta petrolera produce un efecto de dependencia de todo el sistema económico que luego lo degenera, el rentismo político es la constitución de una clase política que se desarrolla a partir del clientelismo y la expansión del gasto social con el gran excedente rentista, es una clase política que constituye su legitimidad mediante la ejecución de mecanismos clientelares de redistribución de la renta. El gobierno funda su relación de poder en relaciones de dependencia de la sociedad a la administración de los recursos. Una relación de dependencia que logra vulnerar la autonomía social, que mediante el control social le ha permitido la reducción del nivel de vida de la población a la miseria general, mediante una desvalorización histórica del trabajo.
Esta gobernabilidad que ha propiciado la crisis del proceso bolivariano y el rentismo, tiene una vena claramente autoritaria, por lo que las figuras militares se han vuelto protagónicas dentro de la administración estatal. Se constituyó una relación de poder autoritaria y violenta, como es la relación patriarcal que se forma detrás de la apariencia clientelar entre el Estado y la sociedad. El Estado se convierte en el padre sustituto de toda la sociedad, es el que le “da de comer” a cada familia a cambio de mantener integrado a cada individuo a una relación de dependencia económica, a una relación de poder. Constituye las bases del pacto social a partir del chantaje clientelar como sustituto de la legitimidad democrática.
La miseria general no sólo se expresa en la reducción radical del valor de los salarios en general, sino también en la precariedad en la que se organiza la vida, en el intento del gobierno de reducir el cuerpo social a objetos desechables para el engranaje de la máquina de pauperización social en la que se ha convertido el Estado. En este sentido el madurismo parece identificarse en las distopías totalitarias en donde la sociedad es reducida a un conjunto de partes de una máquina Estatal que dispone de cada persona como objetos a manipular, al mismo tiempo que despliegua un control total en los medios de comunicación y en la represión a las disidencias que pudieran incomodarlo.
Aquí la relación entre la forma de gobernar de la actual clase política y la de grupos criminales es clara, al mantener un control social sobre una redistribución mínima de un gran excedente que es apropiado de manera unilateral por el grupo en el poder, a medida que impone un control represivo sobre la sociedad. En la crisis del rentismo el gobierno se ha convertido en el espacio de encuentro de los capitales mafiosos de toda índole, desde los grandes contratos de corrupción con empresarios privados hasta en la alianza con grupos criminales y el ejercicio de una gobernabilidad parainstitucional. En este sentido, más que a un gobierno, nos enfrentamos a una forma de gobernar, que puede incluso reproducirse en una transición que lleve a la oposición partidista tradicional al poder, es una forma que se expande en cierta medida hacia toda la clase política en ambos espacios de la polarización.
2019: Reestructuración mafiosa y quiebre de la oposición partidista
Después de haber sido derrotadas las movilizaciones del 2017, el año comenzó con un nuevo intento de movilización de la oposición reunida en la Asamblea Nacional sobre la base del desconocimiento del gobierno y el intento de legitimación de un “gobierno paralelo” que siendo reconocido por un importante número de países –aunque sin una capacidad de gestión real- intentó unificarse sobre la esperanza de una “presión internacional» que finalmente decantara en una acción externa que le diera el golpe final al gobierno. Sin embargo a medida que pasaban los primeros meses, la presión internacional no parecía conducir a una acción de fuerza más allá de las sanciones económicas, hasta que finalmente el 30 de abril terminan de fracasar los esfuerzos por consolidar la ruptura de las instituciones que legitiman al gobierno nacional: fuerza armada y TSJ. El gobierno administra su victoria alentando cierta estabilización económica y una reducción parcial de la hiperinflación mediante la dolarización informal de la economía nacional, generando cierta estabilidad pero sin mejorar la situación real de la población, que más bien parece degenerarse más cada día.
Después del fracaso de la estrategia del “gobierno paralelo con apoyo internacional” la oposición entró en un ciclo de derrotas tanto por acción del gobierno como por su propias decisiones. Primero el gobierno constituye una mesa de diálogo con sectores muy minoritarios de la oposición que no cuentan con ninguna fuerza real, personajes organizados en partidos de maletín (legalizados y reconocidos de manera exprés después de que el CNE había generado múltiples obstáculos para la constitución de organizaciones políticas) aparecen en la televisión gubernamental para hablar de soluciones negociadas que conduzcan a la legitimación de los próximos escenarios electorales. Luego finalmente la oposición mayoritaria cae en una serie de acusaciones cruzadas de corrupción a partir del manejo de los fondos destinados a la ayuda humanitaria que había gestionado su gobierno virtual. Estas acusaciones se extienden a personajes que desde la oposición política estaban vinculados en casos de corrupción con miembros de la administración gubernamental, casos que recuerdan ya viejos escándalos como las acusaciones de corrupción en la importación de equipos para el sistema eléctrico nacional que vinculaba tanto al gobierno como a miembros cercanos a figuras políticas del partido AD.
Cuando intentamos descubrir la dinámica interna del poder, nos encontramos con militares, corruptos, partidos, etc, pero hay algo que entrelaza a todos estos sujetos, pues no se trata de sólo un gobierno militar, del PSUV (o del G4 en el caso del gobierno virtual de la oposición) o de la camarilla de corruptos instalada en la administración pública. Aunque participan todos estos sujetos en la constitución de la gobernabilidad actual, el espacio en donde se encuentra no es el cuartel, el Estado, o las oficinas partidistas, todos estos espacios son subsidiarios de una dinámica central, que es la dinámica mafiosa que se ha instalado en el país. La gobernabilidad del país se constituye a través de la distribución mafiosa de capital, corrompiendo cada espacio social, fundamentalmente los espacios que podrían generar movimientos sociales y políticos adversos al gobierno. Después de más de 3 años de una crisis general de dimensiones históricas, el gobierno increíblemente cierra el año 2019 con cierta estabilidad y con la promesa de transitar procesos electorales negociados que no alteren su posición. Para lograr esto, se ha reestructurado, ha encadenado relaciones que desde la distribución mafiosa de recursos, logran integrar en su sistema de gobernabilidad a todas las fuerzas políticas y sociales del país, es un gobierno que incluye desde el alto mando militar, hasta las fuerzas paramilitares que gobiernan en las zonas mineras, que ha descompuestos a la oposición mayoritaria al mismo tiempo que crea una oposición ficticia dispuesta a legitimarlo. La corrupción parece ser la fuerza transversal que gobierna el país y toda la clase política que juega en el tablero de la polarización es parte mayor o menor del festín mafioso que mantiene al resto de la población en condiciones de miseria generalizada.
Para conservar el poder, la clase política gobernante ha mutado en una red de equilibrios mafiosos que no sólo mantiene el control del país, sino que además reacciona con una violencia total contra todo lo que queda por fuera de su red clientelar. Ya sea mediante la pulverización del salario de los trabajadores, bajo la violencia asesina en el Arco Minero del Orinoco o bajo la represión y tortura selectiva de cuerpos como el FAES o el DGCIM. Incluso estos cuerpos policiales y militares en su accionar se parecen más a fuerzas paramilitares que a las policías políticas de las dictaduras del siglo XX. Es en este sentido que decimos que detrás del poder se ha constituido un sistema mafioso que rige la gobernabilidad del país.
Detrás del desbaratamiento de la oposición mediante los escándalos de corrupción se puede esconder un fenómeno peligroso, la frustración de la base política y social de este sector –fundamentalmente la clase media, aunque no de manera exclusiva- puede aupar el surgimiento de tendencias que –a la par del auge mundial de movimiento reaccionarios y populistas, relacionados con las iglesias evangélicas en el caso latinoamericano- se opongan a ambos bandos políticos pero de manera favorable a intervenciones militares de diferentes tipos que sustituyan cualquier tipo de movimiento social o popular y que rechacen cualquier mecanismo democrático como principio de una fuerza política antagónica a las fuerzas política gobernantes. Un escenario en donde el resentimiento y la frustración puede generar enfrentamientos entre sectores políticos que sólo terminarían fortaleciendo la violencia mafiosa y que terminarían de desplazar la posibilidad de una solución que pase por la restitución de los derechos políticos, sociales y económicos de la población.
Autonomía y conflicto social
Mientras el gobierno y la dinámica mafiosa con la que co-gobierna necesitan una situación de precariedad absoluta para mantener su gobernabilidad, la lucha por reivindicaciones generales constituyen un espacio para la autonomía de acción y organización, que permite el fortalecimiento de la movilización social y la canalización política del descontento, de un sujeto que surge como externo a ese capital mafioso/corrupto/rentista en el que se ha convertido el gobierno.
El control que ha tenido el gobierno sobre el conflicto social reposaba sobre la cooptación de gran parte de las organizaciones sociales tradicionales, ya sea mediante un control directo del partido de gobierno o transmitiendo el mismo conflicto polarizado y partidista al interno de las organizaciones sociales. Después de todo, uno de los síntomas de la profundidad de la crisis que ha cambiado el país en los últimos años no sólo ha sido la precarización rápida y permanente en todos los aspectos de la vida, sino también en la dificultad que ha tenido la sociedad venezolana para organizarse y movilizarse en función de sus intereses y reivindicaciones. La captura de la autonomía social durante el momento expansivo del proceso bolivariano a través de la identificación sociedad-Estado en que consistió el proyecto del Estado bolivariano, logró fortalecer coyunturalmente la capacidad organizativa de las organizaciones sociales de la misma manera en que afianzaron un proceso de captura por la línea de mando que se originaba en el híper-liderazgo de Chávez, tanto en su papel de jefe de Estado como de líder popular, que luego se retransmitía en estructuras como el PSUV o el propio gobierno nacional.
El éxito de la reestructuración madurista tuvo como reacción el incremento constante y masivo de la emigración, como respuesta a la frustración frente a un gobierno que no puede ofrecer más opciones que una precariedad absoluta. Sin embargo algunos sectores han mantenido el pulso de la protesta social, generando espacios para el desarrollo de procesos de lucha social, y abriendo oportunidades para la organización de un movimiento social autónomo de los centros de administración política. Es el caso de la agenda de protestas sostenidas que vienen generando varios sectores sindicales y gremiales -en su mayoría del sector público, de carácter reivindicativo y con cierta autonomía- para enfrentar la brutal desvalorización del trabajo propiciada por el gobierno.
Las actuales protestas laborales han logrado recuperar ciertos códigos de lucha social al desarrollar un proceso de movilización y resistencia sobre la base de las reivindicaciones fundamentales para recuperar el salario. En la actual situación del país, estas protestas no sólo expresan las reivindicaciones propias de cada sector o sindicato, sino también la necesidad de movilización y lucha frente a un gobierno en una deriva autoritaria y represiva como único método para mantener el poder y las mafias políticas y económicas con las que co-gobierna el país. El gobierno ha dejado claro en los últimos años que necesita mantener una situación de precariedad general para mantener sus formas de control social. Por ello la lucha por el salario no es por la situación crítica de una u otra contratación colectiva, sino por la autonomía frente al gobierno y sus bonos, cajas y demás herramientas para el chantaje, expresando la lucha contra las redes de corrupción con absorben el dinero público, es una lucha contra la miseria como arma política del gobierno. Por esa misma razón la crisis general de los salarios, no se reduce al problema de actualizar un contrato colectivo, más bien es una lucha contra una política de gobierno que afecta a toda la sociedad, es una lucha que puede reunir una gran presión social y política contra las bases sobre las que se sostiene la clase política.
Hay experiencias de lucha y organización que también nos pueden ayudar a ilustrar nuestra propia situación. Son las experiencias que podemos encontrar en otras realidades latinoamericanas y mundiales en donde esa forma de gobernabilidad mafiosa que recorre al capitalismo mundial se expresa con similitudes a la fórmula venezolana. Estas luchas se han concentrado en los territorios, en la comunidad y en diversas formas de redes como espacios sociales democráticos y de resistencia a los grupos de poder gubernamentales y criminales. También en nuestra región se empiezan a recomponer las fuerzas sociales, están surgiendo nuevas estrategias y sujetos que abren rutas de luchas en la coyuntura regional. Un ejemplo han sido los movimientos feministas en una marea mundial quienes han abierto una lucha por la autonomía de los cuerpos y como un cuestionamiento a esas relaciones de poder arcaicas que reposan sobre las figuras patriarcales y paternalistas de los Estado modernos.
De la misma manera en que el poder político desarrolla una forma de gobernar y una institucionalidad como expresión de su base material –el capital rentista-mafioso-, un sujeto político autónomo, se desarrolla en la medida en que se ensancha las relaciones y espacios de encuentro que le dan forma e “institucionalidad” a su forma de organizarse política, social y económicamente. En ese sentido el fortalecimiento de una democracia de base, de los movimientos sociales y de experiencias de economía social, son líneas fundamentales para la constitución de un movimiento popular que pueda ser una referencia alternativa a la miseria que impone el gobierno actual. Por ello hablamos de la autonomía como una estrategia y principio político, el conflicto social abre la necesidad de fortalecer la capacidad de autodeterminación de cada sujeto en lucha, de desarrollar sus redes de resistencia y su capacidad de autogestión que permitan una lucha efectiva y la construcción de una fuerza política que sea una expresión democrática y orgánica de quienes decidimos romper con el pacto social de miseria que impone el gobierno.
Después de los primeros años de crisis y de una dura transición hacia la reestructuración madurista, es posible replantearse la reconstitución de un sujeto social beligerante y autónomo, una fuerza social que sepa sobreponerse a las dinámicas aisladas y locales y que se comprenda como un movimiento de resistencia general a la políticas de miseria que intenta imponer el gobierno. El conflicto social genera una forma de lucha social que se decanta en espacios sociales autónomos, coloca el problema de la autonomía en el centro del movimiento popular, como una herramienta de beligerancia política y social al modelo que impone el gobierno. Si nos enfrentamos a una forma de gobernar, el desarrollo de un movimiento popular de resistencia social debe constituir una forma distinta de organizar el territorio social, debe suponer una expresión política de un sujeto ajeno y contrario al poder mafioso que hoy marca la dinámica del país.
BRAVO SUR
FRENTE CAMPESINO PEDRO PÉREZ DELGADO MAISANTA
LAS COMADRES PURPURAS
VOCES
MOVIMIENTO POLÍTICO NACIONAL EN CONSTRUCCIÓN
El 2020 será el comienzo del final
Cuando comiencen a desarrollarse la “fuerzas productivas” de forma capitalista, o sea, bajo un régimen de explotación, donde cada trabajador cuente con solo lo necesario para mantenerse vivo ¿Cuánto tardará el gobierno en contener a las masas para que no se rebelen en su contra? Lo que espera el gobierno para el próximo año es incierto.
Si, como ellos dicen, arrancan por fin los motores económicos capitalistas, con sus estímulos impositivos y laborales, con sus “libertades” a la manera China (y gringa, por supuesto), el pueblo trabajador estará sometido a sus arbitrariedades, a la voluntad de los “inversionistas”, de los patronos. El malestar no se hará esperar y la gente saldrá a la calle a protestar. Todos sabemos que el sacrificio que exige el gobierno al país será “para el país de los pendejos trabajadores”, no de los empresarios – a los “inversionistas” ¡ni con el pétalo de una rosa! –, los cuales chantajean y compran al gobierno con dólares y promesas; a los cuales, además de los negocios, se les dará ventajas, muchas ventajas, impositivas, legales, políticas dentro de la dirección.
¿Qué hará el gobierno con el Petro? ¿Pagará sueldos en Petros para obligar a la economía a tranzar en Petros? Eso se ve difícil, que Venezuela obligue al mundo hacer sus negocios en Petros. Cuando se extinga esa llamarada navideña, y se descubra la estafa, estaremos todos buscando dólares en los aeropuertos.
…Y para cuando todo esto estalle el gobierno ya habrá preparado un ejército de policías nacionales listos a contener la explosión social, estaremos a la par de Colombia: allá ejército y paramilitares y aquí, FAES y Policía Nacional, que lo tiene todo, para contener a las masas.
No somos optimistas con el capitalismo, no podemos serlo. Por el capitalismo irrumpió Chávez a la escena política para luchar en contra de su lógica, por el capitalismo Colombia está sumida en la violencia, por el capitalismo el continente hierve en protestas, muerte, y males de todo tipo ¿Por qué el gobierno insiste en hacer las cosas como todo el mundo? ¿Por qué insiste con el capitalismo? ¡El fracaso no se puede retrasar, ya no hay arruga que correr! El año que viene, a esta fecha, estaremos vigilados en un “estado de sitio” de hecho y de derecho impuesto por el gobierno de turno, el de Maduro o el de la otra derecha, la que no lo disimula.
En el terreno político, el gobierno contuvo a otras fuerzas políticas alternativas al PSUV y a todo el Polo Patriótico – que no hace ninguna diferencia con él –, los que sí creen en que la revolución chavista y socialista es posible. Los mantiene aislados, fraccionados o amedrentados. En la Asamblea Nacional y en la Asamblea constituyente no pasa nada, se solazan en discusiones estériles. En la legislativa hay dos fuerzas que apuestan a favor de los capitalistas, sean estos nacionales o gringos, o chinos y rusos, o una mezcla de todos. Como dicen, los intereses burgueses privados casi siempre mandan sobre los intereses de su propia clase; ya se vio, en el caso de las “cartas de buena conducta”, como gobierno y oposición sí se pueden entender, siempre que haya dinero de por medio y el interés privado se coloque por encima sobre el interés del grupo, clase, del país o de lo que sea… Lo que le falta a Maduro para poner la guinda en el pastel es una guerra, que le declare la guerra a Colombia, por ejemplo. Pero el comienzo del fin es este año, sarcásticamente de fecha 2020, como cuando la visión es perfecta.
Es un año. Es mucho tiempo. Si dejamos que los acontecimientos lleven su curso “normal” será un año terrible y sin salida clara, el 2020 podría ser el año de un pueblo ciego. Pero si irrumpe un movimiento social fuerte en la calle puede que obliguemos a desalojar a los vagos de la constituyente y obligarlos a restituir la constitución, e incluso sacar al gobierno en nombre de ella (de la constitución) y del soberano, restituir el estado de derecho mediante una junta patriótica de gobierno (socialista) que contenga el desastre económico y social que se nos aproxima como un tsunami, pararnos al frente y hacer que sancionen en favor de la revolución, de los trabajadores, de los más débiles. Todo depende de nuestra voluntad.
Por los cambios revolucionarios sí somos optimistas, no así con el Petro y las fuerzas productivas capitalistas coloniales.
…Otras elecciones donde no estará participando la revolución por ningún lado es solo otra “sesión” en la Asamblea Nacional, no habrá nada nuevo dentro de la política nacional, más componendas, más promesas, más trampas y fricciones estériles entre iguales, el diálogo de la “política real” es irreal, es caca sobre pupú. Los trabajadores y todo aquel que sufre necesidades, estaremos igual o peor. Si vamos a vivir en zozobra es mejor hacerlo luchando en la calle que atados de manos.
El 2020 debería abrirnos los ojos y dejar los deseos para la vida íntima, ya pasó navidad y los pocos fuegos artificiales se apagaron, incluyendo el medio Petro. Si todo sigue como está ningún cambio dentro de la Asamblea Nacional va afectar lo que pasa y pasará en el país. Ninguna elección nacional va cambiar nada, todo depende de nosotros si alzamos nuestra voz en la calle.
Comencemos de nuevo: ¿Qué ventaja no aporta vivir como colonia? ¿Qué ventaja nos aporta el sistema capitalista a los trabajadores y a la clase media profesional? ¿Qué ventaja tiene que cada quién quiera salvarse sólo indiferente al resto de la sociedad, de nuestras ciudades, nuestras instituciones, nuestra herencia, historia? La urgencia por buscar los dólares nos hace olvidar los valores fundamentales de nuestra existencia como sociedad y como individuos sociales; estamos a punto de perder nuestro carácter social, de nación, de patria; nuestro lenguaje, nuestros rasgos culturales, todo vínculo histórico y nacional, sólo por sobrevivir en un mezquino egoísmo propio de los burgueses y pequeñoburgueses.
Para el año 2020 ¡Invoco de nuevo a Bolívar, a Chávez, a la independencia del coloniaje capitalista mundial, a la lucha marxista por el socialismo, a la revolución permanente por la perfección de nuestra sociedad!, luchar por razones sagradas no por un plato de lentejas, literalmente hablando.
La necesidad de necesitar: el phatos de la propiedad privada
Para difamar al socialismo los capitalistas asustan a la gente con que bajo ese régimen le quitarán “sus cosas”, para luego ellos en el suyo despojarnos de nuestras cosas y nuestras vidas. Pregúntele a cualquier distraído de clase media; inclusive, no vaya muy lejos, pregunte a algunos escritores de Aporrea que lo creen de Cuba…, en fin, pregunte a la pequeñaburguesía, que, como conciencia (o mala conciencia), abarca ampliamente a casi todas las capas de la sociedad, pregúntele: ¿qué es el comunismo; qué es el socialismo? y le dirán, “en el comunismo les quitan ´sus cosas´ a las personas”. Parece infantil, pero es una idea bien arraigada dentro de nuestras sociedades… …Y para colmo, viene Maduro y ¡casi que lo logra!, ¡y en nombre de un socialismo, pero falso, de cartón!
No obstante, lo fundamental que ha debido hacer Maduro con el tema de la propiedad, dentro de una sociedad que se supone, que se “vende” como socialista, no lo ha hecho ni lo hará: fomentar y fundar la propiedad social de los medios de producción y el control de todos los procesos fundamentales de la economía. Al contrario, ha intentado plantar un sociedad tanto mixta como injusta, de hecho con más privilegios y más desigualdad, más propiedad privada y más sentido de la propiedad privada c a p i t a l i s t a, inclusive dentro de la población desposeída de la base social del chavismo.
En rigor la clase “propietaria”, o sea, la burguesía, mediante el capitalismo expropia al resto de la sociedad. Lo que son “nuestras cosas” (incluida nuestra vida y nuestra libertad) en la sociedad capitalista están atadas a hipotecas, a alquileres, al capricho de un terrateniente, al despojo de los poderosos. No son “nuestras cosas”, son las cosas de los que ejercen sobre nosotros un poder hegemónico a través de leyes, contratos, relaciones sociales y relaciones de producción de señorío, de dominio.
La propiedad privada dentro de los pobres y la misma clase media es solo un mito, un gran cuento: alquileres indexados, hipotecas vencidas, hipotecas por contraer, desalojos, despidos, desahucios, devaluación de la moneda, inflación, y mucha angustia; todas las llamadas “leyes del mercado” y leyes burguesas, dentro del capitalismo es un despojo de “nuestras cosas”, de nuestra “propiedad privada”, esa que es necesaria para vivir libres de su obligación moral, como el requisito social pequeñoburguesa que nos obliga a tener cosas por tener cosas: “hay que tener para ser”… …Pero, aun así, ¡la gente teme que el sistema socialista les confisque “sus cosas”, su casa, su carro, sus hijos!..
Este prejuicio (o este miedo original) nos lleva a pensar en cuál es el justo valor de la “propiedad privada” dentro de los seres humanos, más allá de lo escrito por Marx y Engels. El capitalismo existe por ella. La propiedad privada y más aún el sentido de propiedad le otorgan su razón de ser, le dan un significado metafísico o teológico. Hay que poseer para poder existir, es el phatos del tener para existir (de esto habló muchas veces Chávez, no sé si recuerdan). En el capitalismo la propiedad privada se transforma en una doctrina, en un objetivo existencial; sin poseer, en la sociedad del consumismo, la angustia hace perecer al individuo, lo extravía. Lo “necesario y lo primordial para la vida” pierde sentido, porque la vida se realiza solamente en la posesión de cosas materiales, hasta de personas.
Se trata de un pensamiento que enferma a la sociedad, a toda la sociedad, de la cual solo aquellos que lo han poseído todo desde siempre pueden liberarse de él, ejerciendo la libertad hacia otros objetivos mucho más elevados, realizando sus vidas hacia otras direcciones espirituales; esto, en términos generales. Y es que sólo la neurosis del hombre rebelde y del artista suelen quedar fuera de este padecimiento existencial por la posesión de cosas, propio de la espiritualidad burguesa (ejemplos sobran).
La mayoría de las personas vivimos atadas a necesidades básicas, pero mucho más a necesidades creadas: sentimos la necesidad de necesitar, eso resume el espíritu del capitalismo, a eso somos esclavos casi todos. Una persona es capaz de recibir cualquier objeto por el solo hecho de que es gratis, así no sepa qué es ni para qué sirve. Hemos aprendido a convertir, tanto lo útil como lo desconocido e inútil en “mercancías”, en un valor de cambio, ese es el phatos de la propiedad, que todo puede ser ganancia y mercancía de forma infinita, digamos, sin que nadie, nunca, la llegue a “estrenar”.
El socialismo no pretende destruir todo lo hecho por la sociedad burguesa o por el capitalismo, sólo su producto espiritual, la alienación, la automatización, el idiotismo y las relaciones sociales de producción. El socialismo, en términos abstractos, pretende expropiar al expropiador, desplazar hacia toda la sociedad la renta, darle utilidad social a las ganancias de los ricos, producto de un robo social sin mucho sentido; aquello que conocemos como plusvalía, convertirlo en vida y triunfo para toda la sociedad –dando a cada quién según sus necesidades (como dice el cristiano) pero exigiendo de cada quién según sus capacidades, es decir, distinguiendo las diferencias concretas entre los individuos. Ningún socialista verdadero va confiscarle su casa o su carro o sus herramientas de trabajo, menos sus hijos a nadie, solo pretende igualar la sociedad de forma justa, tomando en cuenta las diferencia individuales, sobre la base de lo que cada quién ya posee y necesita.
El phatos de la propiedad privada es lo que impide educar a la sociedad, liberarla de él, de esa enfermedad. Sin propiedad privada no hay por qué preocuparse de la educación que requerimos para vivir en sociedad, como una comunidad de seres humanos; preocuparnos por la salud, por la salubridad, por poseer una base material de vida, porque la sociedad, a través del Estado (o siendo ella misma el Estado) ¡toda ella en conjunto!, se ocuparía de solucionar las necesidades individuales materiales básica, y muchas espirituales, como la educación formal a todos los niveles, técnicos y humanistas, el acceso a la cultura y la investigación científica en todos los campos, el tiempo de trabajo y de ocio para “vivir viviendo”. La sociedad garantizaría a cada persona su desarrollo individual al máximo – lo que en el capitalismo es imposible; es un privilegio de pocos o que redunda en el bienestar de pocos.
La revolución socialista es el medio por el cual crecemos como individuos, es el proceso mediante el cual progresamos como humanos, todos los días, aprendiendo, estudiando (no sólo coleccionando acreditaciones), trabajando, ampliando el conocimiento entre todos los humanos y para todos los seres humanos; eso es la revolución socialista, no puede ser algo tan mezquino y miserable como despojar a la gente de lo poco que tiene en la vida, incluyendo la esperanza.
El hecho de que Maduro y su gobierno no lo entienda así y actúe de forma contraria es un verdadero drama social y político. Pero no podemos confundir jamás a Maduro y su gobierno con la revolución socialista. Un sistema que alimenta la pobreza material y espiritual (sobre todo), con una educación artesanal para formar mano de obra para explotadores, repartiendo comida para una alimentación mala y bonos migajas alucinógenos, es tan malo o peor que el capitalismo más franco o aplicado de forma directa…. …Mientras, crece y se afianza la propiedad privada dentro de los más ricos, el señor Castro Soteldo devolviéndole sus tierras, sus fábricas, sus ganancias y su explotación, como si nada hubiera pasado, como si Chávez no hubiera pasado, y paralizando a la población en la oscuridad y la resignación.

