fbpx
Sample Page

Entregaron fraudulentamente bloque más valioso de la Faja a empresa de maletín de Chipre

En una entrevista con el medio Sumarium, Rafael Ramírez, exministro de Petróleo y expresidente de PDVSA durante el gobierno del presidente Hugo Chávez, denunció la entrega del bloque 10 de la Faja Petrolífera del Orinoco a una empresa de maletín registrada en Chipre. El español Ramón Blanco Balín, quien fuera vicepresidente de Repsol y vinculado a la familia Cortina y al Partido Popular de España,  Alejandro Betancourt, connotado miembro de los llamados “Bolichicos” y el sobrino de Cilia Flores y ex-Tesorero Nacional Erik Malpica estarían detrás de esta operación. 

A través del Tribunal Supremo de Justicia se aprobó la constitución de una empresa mixta en la que una firma de maletín registrada en Chipre posee 40% de las acciones y cuyo representante es Ramón Blanco Balín, empresario español vinculado con sonados casos de blanqueo de capitales. 

A propósito de una nota de prensa publicada por el impreso Últimas Noticias, donde se destaca que Venezuela percibirá 400 millones de dólares por la aprobación de un contrato petrolero, Ramírez denuncia que la operación se saltó se los procedimientos que deben ejecutarse cuando se trata de un contrato de interés público de esta magnitud. 

La aprobación de este “contrato petrolero” no es más que un paso mas en el proceso de privatización de la explotación petrolera en el país. otra prueba de la destrucción paulatina dePDVSA en manos del madurismo.

Ramírez acotó que el área de Junín 10 es una de las mejores en la Faja Petrolífera del Orinoco cuya producción era operada por PDVSA en su totalidad. 

El exministro de Chávez aseguró que “nosotros vamos a revertir todo lo que está haciendo maduro a favor de unas empresas piratas y de maletín como esta de Chipre”.

Al margen de la legislación nacional

La Constitución de la República Bolivariana de Venezuela es clara al señalar, en sus artículos 150 y 187, que “no podrá celebrarse contrato alguno de interés público (…) sin la autorización de la Asamblea Nacional” y que es competencia de este organismo el aprobar el presupuesto nacional, créditos adicionales y todo lo concerniente al régimen tributario.

Para salir del paso a esta condición que establece la Carta Magna, el madurismo emitió el 12 de abril de 2018 el decreto 3.368, publicado en la Gaceta Oficial No. 41.376, donde se otorgan poderes plenipotenciarios al ministro de Petróleo, Manuel Quevedo, para entre otras cosas: “crear,  suprimir o  efectuar modificaciones  a las empresas del sector  público industrial petrolero,  incluida Petróleos de Venezuela S.A., y sus empresas filiales”.

Escucha el segmento de la entrevista:

Feliz cumpleaños, General Manuel Quevedo

El pasado 26 de noviembre se cumplieron 2 años desde la imposición de Manuel Quevedo como Ministro de Petróleo y Presidente de PDVSA. Ese día Maduro en medio de acusaciones de corrupción, victimizándose (cómo es su costumbre habitual), anunció un “Plan de apoyo y recuperación para la transformación revolucionaria de la industria petrolera con el Mayor General Manuel Quevedo al frente” y pidió: “consolidar un equipo de gente honesta y trabajadora, para que PDVSA sea otra vez la PDVSA roja rojita que necesita nuestra Patria”.

Más allá de señalar, a la luz de los acontecimientos posteriores, si las afirmaciones hechas al país aquel día fueron verdaderas o falsas; más allá de la promesa de incrementar la producción 1 millón de barriles adicionales a los que ya se producían; y más allá de la trivialización del conocimiento petrolero llevándolo a niveles de humillación; la intención de este artículo es realizar una sencilla comparación cuantitativa de algunos indicadores nacionales que se observaban el 26 de noviembre de 2017, con los que observamos actualmente, partiendo desde la producción petrolera, como elemento fundamental para la economía del país.

Desde su irrupción en la economía nacional a principios del siglo pasado, el petróleo ha sido un termómetro de la condición económica del país. Durante décadas, Venezuela fue el mayor productor de petróleo en el mundo y, aunque este hecho sólo dejó “miseria y sudor de obrero”, como cantaba Alí Primera, las sobras de aquel festín sirvieron para maquillar la economía del 4,30 y el espejismo de desarrollo. Los recuerdos de la “Venezuela Saudita” de los años 70 aún perduran en muchos venezolanos, pero al iniciarse la caída sostenida de la inversion y consecuentemente  de la producción petrolera desde finales de los 70 hasta mediados de los 80, como consecuencia de la cercanía del proceso de reversión de las concesiones petroleras,  comenzaron los desajustes económicos, los déficits fiscales y, con ellos, todos los procesos “devaluadores” de nuestra moneda, cuyos efectos adictivos los han sufrido todos los gobernantes hasta la actualidad.

Sin embargo, durante la década revolucionaria del Comandante Chávez 2003-2013, la producción petrolera mantuvo su estabilidad alrededor de los 3 millones de barriles por día. En este período se llevó a cabo un proceso inédito de captación y distribución de la renta petrolera entre el pueblo, con el fin de disminuir la desigualdad, la pobreza y la exclusión, permitiendo ver un país económicamente robusto, con inflación cercana a un dígito, bajas tasas de interés y sueldos verdaderamente dignos. Fue este proceso de captación y uso de la renta el factor determinante en la situación descrita, mucho más allá de, ciertamente, gozar de un periodo de altos precios del barril de petróleo, que de no ser por la política Nacionalista del gobierno de Hugo Chávez hubiesen sido aprovechados exclusiva y groseramente por las empresas transnacionales que controlaban los antiguos “Convenios de Asociación” firmados durante la apertura petrolera.

Lamentablemente, hoy en día, la industria petrolera nacional vive su peor etapa en más de 100 años de historia. Nunca antes, ni siquiera durante la huelga reivindicativa y digna de 1936, o durante el paro gerencial político de 2002-2003, se llegó a tales niveles de paralización, humillación y destrucción de todo lo relacionado a la industria petrolera. El país produce actualmente cerca de 700.000 barriles diarios de crudo según datos de fuentes secundarias de la OPEP.

Bajo la jefatura de Quevedo, se redujo la producción en 1,3 Millones de barriles por día, se paralizaron todos los mejoradores de la Faja del Orinoco, se redujo casi totalmente la actividad de perforación, pero lo mas terrible es que Quevedo y su equipo se han dedicado a perseguir y humillar a los trabajadores petroleros que, al no visualizar un futuro mejor para la otrora principal empresa del país, optan por abandonarla, no sin antes dejar un profundo sentimiento de dolor, por el conocimiento y profesionalismo que se va con cada uno de ellos.

producción petrolera venezolana

No se puede dejar de mencionar el caso de los más de 100 trabajadores petroleros detenidos bajo esta sátira llamada “Gobierno Revolucionario”, muchos de los cuales han cumplido 2 años en prisión “preventiva”, sin que exista ni un solo juicio abierto, quienes continúan privados de su libertad, no sólo injustamente, sino también ilegalmente, toda vez que el COPP establece que nadie puede permanecer más de 2 años en prisión sin que exista un juicio en su contra. Pero esa es la orden y el remedo de poeta, hoy Fiscal General de la Republica, devenido en el Torquemada moderno, acata. Leales siempre, repite el funcionario… pero ¿leales a quién? ¿A Chávez y a la Revolución? Jamás!!!

La única respuesta oficial a semajante debacle en la producción petrolera, es “bloqueo, sanciones, guerra económica”. La verdad es que, aunque la orden ejecutiva 13.884 restringe las transacciones de crudo de PDVSA y sus filiales, lo que ha impactado sustancialmente en los inventarios y, consecuentemente, en la producción de crudo, traduciéndose en una reducción de cerca de 450 mil barriles diarios, hay varias preguntas sin respuesta:

¿Que paso con los otros 850 mil barriles?

¿Quevedo es tan incapaz que aun sabiendo el riesgo que implicaban las sanciones, en mas de 1 año no pudo preparar un plan para enfrentarlas?

Así, al observar la situación actual de PDVSA, sus filiales, empresas mixtas y negocios, es posible hacerse una idea del panorama de la economía nacional. Analizando el comportamiento de indicadores económicos claves para el país (Inflación acumulada anual, Tasa de cambio Bs/$ y Reservas Internacionales), según datos oficiales emanados por el Banco Central de Venezuela (BCV), resulta notable la improvisación, la irresponsabilidad y la falta de entendimiento de los procesos económicos que se desataron al reducir al mínimo histórico la producción petrolera o, lo que es lo mismo, la fuente del 95% de las divisas que históricamente ingresan a nuestra economía, en apenas 2 años.

 

Noviembre 2017Noviembre 2019
Variacion anual del Indice de Precios al Consumidor (Inflacion) (%)228,7981,8 (*)
Tipo de Cambio Bs / $3.345 BsF = 1$

(Equivalente hoy a 0,03345 BsS)

43.200 BsS = 1$

(Equivalente hoy a 4.320.000.000 BsF)

Reservas Internacionales (Millones $)9.7277.565

*Calculada al mes de septiembre, último mes disponible según el BCV.

Ante tal panorama nacional, luego de 2 años de apartar el conocimiento técnico de las decisiones de la industria petrolera nacional, y de haber confiado en la palabra del ciudadano que fue investido del cargo presidencial, surgen preguntas cuya respuesta debe ser exigida por todo el pueblo venezolano. Si la producción petrolera se desplomó y no exclusivamente por efecto de las sanciones, ¿Por qué maduro no remueve a Quevedo? Si la economía nacional sólo ha empeorado en 2 años, ¿por qué maduro no destituye a todo el equipo económico y los detiene como lo sigue haciendo con los trabajadores de la industria petrolera? Si aquella apertura petrolera disfrazada, mal llamada “Acuerdos de Servicios Conjuntos”, no ha producido ni un solo de barril de petróleo adicional para el país, ¿Por qué no hay ni un solo procesado ante semejante fraude nacional?

¿Se trata acaso de una repartición de cuotas de poder, que no pueden modificarse porque “nos tumban” (Aristóbulo dixit)? ¿Vale más aferrarse al poder político sin importar el daño que se le hace a la economía, a la industria petrolera, a los hospitales, a las escuelas, a las universidades, a los barrios, en fin, al país en general? ¿Será necesario llegar a producir 0 barriles diarios para que maduro mande a Quevedo de vacaciones (como lo hizo con Motta Domínguez)?

De cualquier modo, la producción petrolera se encuentra en el filo de la navaja. La pérdida de más barriles implicaría mas espacio para la improvisación, mas burla al pueblo, mas saqueo de nuestras riquezas, lo que acentuaría aún más la situación crítica de los indicadores macroeconómicos, profundizando el colapso nacional y sólo ese es el panorama que pareciera esperarle a Venezuela mientras Quevedo y Maduro siguen jugando con PDVSA y con el pueblo, comiéndose la torta que ellos mismos han puesto para celebrar sus 2 años.

AUN TENEMOS TIEMPO DE ENMENDAR EL CAMINO

¡¡CON CHAVEZ, TODO!!

¿Mentir para vencer la mentira?

La información con la que juzgamos lo que pasa en este lado del mundo nos llega procesada por las agencias, ya masticada. Cada cual juzga la realidad según sus intereses, o inventa una suya, a su medida, usando las redes sociales (cargadas de tecnología y odios), por televisión, o en la prensa escrita. Los responsables de distribuir información o desinformación solo sirven a quienes poseen sus contratos de trabajo, y los que la generan se creen sus propias mentiras, o mejor dicho, creen que sus propios beneficios representan el interés colectivo, se creen buenos. Este sentimiento apiadado de sí mismo lo comparten todos nuestros políticos, maduristas y escuálidos, mientras actúan como corredores de bolsa en el gran mercado del voto y de las lealtades, mintiendo, estafando, vendiendo lo que no existe.

Hablamos de nuestros políticos en disputa por el control del gobierno, de los maduristas y de los otros, la oposición, ¡los escuálidos!, como los llamó Chávez. Actúan de la misma forma, con las mismas armas. La mentira es el arma más utilizada. Para combatir la mentira, mienten.

No se puede leer, ver y escuchar ningún medio de información sin tener que escarbar en el lodo de la mentira, para pescar limpia alguna verdad. El estilo no existe, no se sabe quién escribe u opina, todo parece redactado por una sola inteligencia. El engaño se superpone al estilo, al autor, a casi todo. Cuando el interés personal o de grupos es la prioridad dentro de los medios, la verdad no importa mucho. En general, disimular se ha hecho tan natural dentro del discurso político que escucharlos hablar, a los políticos, para nosotros que estamos un poco despiertos ya no le vemos mucho sentido, basta con salir a la calle para saberlo.

Decía Che que no se puede hacer la revolución con las armas del capitalismo, porque sería actuar de la misma manera que actúan los capitalistas, reforzar sus valores en las prácticas políticas y de vida. Esto dice mucho de la naturaleza de una verdadera revolución: una revolución socialista es un cambio espiritual y moral.

El arma propia del capitalismo, mucho más que la violencia es la mentira. Igual pasa con la revolución, más que con la violencia, una causa justa vence siempre con la verdad. El capitalismo se fundamenta en un engaño, en un robo que los capitalistas hacen ver como legítimo, como natural, necesitan disimular para que ese robo social pueda ser tolerado por el trabajador explotado (al que el patrón le da lo justo para mantenerse vivo, a cambio de que le trabaje de gratis por un determinado tiempo: eso es la explotación). La doctrina del consumo se fundamenta en mentiras, en crear necesidades e insatisfacciones, para eso se inventó la publicidad y la propaganda, ¡toda una ciencia de la persuasión a través del engaño! Esta combinación de técnicas para el engaño ha servido tanto al capitalismo como a la política, con la cual se pelean los capitalistas frente a capitalistas y los políticos entre ellos, representando los intereses de sus dueños: banqueros, comerciantes, industriales, terratenientes, y todo lo que salga de sus posibles alianzas y componendas. La mentira está en el centro de toda explotación de humanos y de la naturaleza, y detrás de todo consumo inducido y compulsivo.

Una vez los representantes de las “rastreadoras” denunciaron al hijo de Aldemaro Romero, directivo de Bioma (una organización conservacionista), porque este señor, para dramatizar la matanza de delfines por estos pescadores inescrupulosos, él mismo sacrificó un delfín frente una cámara de video, con la intención de elaborar una especie de contra publicidad que desprestigiara ese método depredador de pesca. Los denunciantes, un atajo de hijos de puta, apelando al sentido moral de una sociedad pacata, mostraron lo cruel que puede ser aquel que tiene por causa la defensa de la naturaleza. Eso suele suceder cuando usamos las armas equivocadas para pelear por causas, quizás no tan “nobles”, más bien ocultas. No es la violencia lo que nos indigna, se trata de contra quién la ejerces, cómo la ejerces y por qué.

Lo mismo pasa con aquellos que defienden a los exaltados que asesinaron a un hombre pobre quemado con gasolina. Estas “buenas personas” parten de la idea de que la “nobleza” del fin, que se supone buscaban con esa barbaridad, justifica el medio, disculpa el linchamiento de ese pobre hombre. Sin embargo, mienten. El fin y los medios es lo mismo, se confunden – que es lo que en el fondo quiso decir la frase de Maquiavelo –. El fin de fondo que persiguen esta “gente decente” es seguir quemando pobres y negros, cada vez que estos se rebelen, pero ellos gritan que lo hacen en “nombre de la libertad” ¿Por qué?, porque no pueden hablar con la verdad frente a una sociedad educada en la pacatería, que vive de mentirse y de que le mientan.

¿Cómo se puede cambiar una sociedad así, si le mentimos, si mentimos para denunciar la mentira, si somos deshonestos, si ocultamos nuestras verdaderas intenciones a aquellos de los cuales recibimos todo el apoyo que necesitamos?

La verdad debe estar por delante de todas las mentiras y de los mentirosos – diría un Che –, y ella está en lo que hacemos, en lo que somos, en nuestras prácticas de vida, en hablar lo necesario y actuar conforme a nuestras palabras. La verdad es hacer que un discurso pese tanto como nuestros actos.

Si actuamos en nombre del socialismo, no podemos usar el terror como arma. No se puede ser anticapitalista si usamos el capitalismo como herramienta económica. No se puede defender la libertad de expresión si censuramos y perseguimos la expresión. No podemos clamar por la igualdad si sostenemos un régimen de privilegios…, y así por el estilo… Sin embargo ¡Sí se puede hacer y lo hacen ahora!, ¡sin que la contradicción les acarree daños físicos o morales, con mucha facilidad! Esto se hace mintiendo, y educando a la sociedad en la mentira; ¡que todos vivamos de la mentira! ¡Que creamos que mentir es bueno! … y que a la verdad hay que perseguirla, porque “nos hace  sentir mal”, sobre todo en época de navidad.

Pero ayer un tren del metro se descarriló en la estación de Plaza Venezuela, y en la noche mataron a una señora para robarla en la de Petare, Caracas está en un estado de sitio virtual, tomada por las policías y la GNB, pero de todos modos la mataron ¿Qué es lo que pasa? En el SAIME el trámite más nimio cuesta más de 500 mil bolívares, hasta más de 8 millones un pasaporte, ¿no  hay  justicia para los pobres? Parece muy considerado eso de mentir en navidad ¿Para quién?

Según la OCHA: 7 millones de venezolanos requieren asistencia humanitaria

En el informe de cierre de año, de cara a los retos que en materia humanitaria el mundo enfrenta para 2020, la Oficina de Naciones Unidas para la Coordinación de Asuntos Humanitarios (OCHA) refleja el profundo deterioro que ha enfrentado Venezuela de manera consecutiva los útimos 5 años, donde la contracción económica y la hiperinflación   acumulada ha dejado a 7 millones de venezolanos, quienes representan 21% de la población, como sujetos de ayuda humanitaria. 

Venezuela y Haití son los dos países de América Latina que han sido analizados en este informe, debido a la profunda crisis económica y social que azota a estas dos naciones. 

El informe destaca que los grupos más vulnerables en el caso venezolanos son los niños, las mujeres embarazados o en periodo de lactancia, los indígenas, las personas desplazadas, personas con discapacidad, adultos mayores o quienes padecen enfermedades crónicas. 

Un 2020 nada alentador

La OCHA perfila para el próximo año un panorama para nada alentador, respect a la crisis venezolana, pues indica que la situación humanitarian en Venezuela continuará profunizándose en 2020 e impactando negativamente la vida y la calidad de vida de la población. 

Destaca que para el año entrante se ampliará el segmento poblacional que enfrentará problemas de seguridad alimentaria y malnutrición; aumentará el número de niños que pierdan la oportunidad de recibir educación y se estima un incremento en el número de migrantes y personas en condición de refugiados.

 

GHO-2020_v8.8__1_

 

 

>> Descarga el Informe <<

 

Toby se equivocó, el cuento más corto del mundo es otro

Y si no es el más corto por lo menos  es el más ficticio. Este cuento no deja nada a la imaginación, no nos invita al acto de crear su historia, junto con el autor, es un “cuento” de ficción en vísperas de navidad: “Están Cilia Flores y Maduro en una cuña navideña y dicen – “Se respira en toda la patria un clima de felicidad y paz –”, Fin.

Luego de sacar cuentas, y escuchando la cuña navideña del presidente, uno nota, con claridad supina, sus buenos deseos, porque son solo “deseos” lo que “respira” esa pareja: una “patria” fantasmal y un clima de felicidad y paz que solo pertenece a ellos dos (y a un grupito más). Es claro que ambos andan por las calles de Caracas envueltos en una burbuja de aire acondicionado y vidrios ahumados, y en una segunda capa interior que los ciñe a sus “deseos”. Mientras, la realidad escurre por debajo, no los toca.

Se nota que el matrimonio presidencial no usa el sistema metro de Caracas y que tiene mucho tiempo que no atraviesa a pie el Centro Simón Bolívar; en eso dos espacios se respira otra cosa: en el primero, muerte, y en el segundo miasmas, hedores acres del desecho humano. Y no hablar de lo que se respira ahora en los Barrios de Caracas y en la calle y espacios públicos más concurridos, en estos casos se huele el terror: el Faes, y otras policías de acciones especiales haciendo justicia por su propia cuenta, y en el Boulevard de Sabana Grande, o en La Hollada,  la policía pagándose sus aguinaldos, cobrandole a la gente por su inocencia, extorsionando a  todos los distraídos que pueden asustar y engañar con la ley… ¿De qué habla Maduro?, ¿de cuál felicidad y de cuál paz?

Todos los bonos limosnas acumulados en estos dos meses no dan para comprar mucha felicidad; cuando mucho, si de felicidad se trata,  para una embriagarnos con “Ventarrón”, pero eso un solo día, el resto de la semana será incertidumbre, angustia y sufrimiento. A parte de los amigos, allegados del  presidente y los consabidos empresarios ¿Cómo hace la gente común para tener certeza de algo en este presente tan inestable? Al gobierno ya no se le cree, porque tiene rato mintiendo con desfachatez, mientras que el capitalismo, el libre mercado que es quien controla nuestras vidas, en un mundo colonizado como el nuestros, es solo caos.

Pero en ese caos solo los más ricos y poderosos pueden tener certeza de algo, solamente material, pero la tienen. En el capitalismo, la incertidumbre es el medio propicio y natural de su existencia, solo ellos le pueden ganar tiempo al tiempo, dentro de este despelote; los demás vivimos a diario, un día a la vez, una hora a la vez, sin poder pensar en el futuro; no hay garantías en nada de lo que dice y promete el gobierno, o el “camarada Trump” (como lo llamaba Nicolás) a través de sus representantes; no existe nada seguro y sano en ese guiso cruzado e infecto que resulta de la mezcla de los dos… Diría Marx, “todo lo sólido se desvanece en el aire…, todo lo sagrado es profanado”.

En el medio del desconcierto de nuestra sociedad, la real, la que bulle en la tierra,  la pareja presidencial se aferra a un deseo, sin obras, sin objetivos,  sin nada solido delante.

Si hay una razón de peso por la que creemos en el socialismo, es porque le garantiza un mínimo de futuro a la humanidad y a la sociedad en la lucha, en la acción racional y consciente para vivir,  para prolongar la existencia, trabajando y cooperando todos sus miembros por perfeccionar nuestra existencia social y trascender con gloria en el tiempo, vencerlo con nuestra herencia. No es cualquier cosa, no son solo deseos de vagos, ilusiones vanas, no son pendejadas de soñadores, pasiones juveniles encendidas, se trata de tener certidumbre, porque luchamos para eso, de que mañana veremos el sol salir otra vez detrás de la montaña. Esa es la obra humana, el trabajo es su obra, el empeño, como Sísifo.

Morir joven en ese empeño ennoblece al individuo y a la especie, como pasó con Cristo, con Fabricio Ojeda, con el Che Guevara y todos los mártires de la revolución, la nuestra y las del planeta, con los héroes de la historia. Envejecer perseverando en lo imposible nos honra… Pero envejecer, y en nombre de los años sumados mofarse de la revolución, de la pasión, de las obsesiones; con el corazón seco, confundiendo la fatalidad con sabiduría, como si la humanidad solo estuviera hecha para acumular éxitos materiales, de los cuales solo percibimos  el cómo se corrompen en al pasar del tiempo, y a la vez cómo se escarapela la misma vida, sentados en un baúl… ¡es una vergüenza!…, días tras días, contando barajitas repetidas. No quisiera morir así, resignado… Y ¿qué decir de los jóvenes seniles que piensan de la misma manera?

¡Quién está más vivo ahora, Simón Bolívar o Pedro Tinoco! ¡Quién es ahora eternamente joven, a pesar de haber muerto con camisa prestada!

Prefiero luchar y soñar por imposibles que la resignación, el fatalismo, la envidia melancólica, morir afligido por lo que nunca volverá y consolarme con una risa amarga de los que todavía, a pesar de los años, viven para hacer cosas absurdas.

El socialismo son razones sagradas para la vida en sociedad, lucha y trabajo, la esperanza convertida en obra y  acción humanas;  el capitalismo es explotación, es muerte y disolución; el capitalismo son mentiras y promesas vanas, su acción es destructora, “todo lo estamental lo desvanece en el aire, todo lo sagrado lo profana”. Prefiero intentar cambiar la realidad, gritar ¡no quiero!, como el ángel rebelde, o como el loco aquél que gritaba en medio de la calle ¡maldito, no me adapto!,  prefiero esa locura que resignarme a ser como todo el mundo y burlarme de los cuatro majaderos. 

ACNUR refleja la situación de Venezuela como un “Caso de Estudio”

Pese a las declaraciones emitidas por Nicolás Maduro sobre los migrantes venezolanos, la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR) señala que la situación en el país suramericano es sujeto de un caso de estudio, quienes abandonan al país de manera acelerada en los últimos años con el porpósito de buscar mejorar el nivel de vida de sí mismos y sus familiares.

En su informe Tendencias Globales emitido en 2018 resume la situación de los migrantes venezolanos hasta finales de ese año, indicando que la cifra  cerró en 3,4 millones de ciudadanos fuera del país. 

Venezuela figura en el referido informe, junto a República Árabe Siria, como los principales países cuyos ciudadanos solicitaron asilo en 2018, siendo Perú y Estados Unidos los países con mayor cantidad de solicitudes de este tipo. 

Uno de los datos más impresionantes destacados en el informe, es que la cantidad de venezolanos que solicitaron asilo solo en 2018, ascendió a 350 mil, representando “el mayor éxodo de la región y una de las mayores crisis de desplazados en el mundo”. 

Adicionalmente a las solicitudes de asilo, otros mecanismos han sido empleados por venezolanos para establecerse en diversos países de la región, así como en otras latitudes, como por ejemplo los permisos de residencia, que solo en América Latina alcanzaron el millón de otorgamientos. 

Adicionalmente, existe un número importante de venezolanos que permanecen de forma irregular o ilegal en diversos países, que no se encuentran registrados en las cifras que presenta el citado trabajo de ACNUR. 

En promedio, 5 mil personas abandonan día a día Venezuela y se estima que para finales de este año esa cifra ascienda a 5 millones de venezolanos que han abandonado su país de manera forzosa, debido al terrible deterioro de las condiciones económicas, políticas y sociales que afronta el país.  

ACNUR Tendencias globales

>> Descarga el Informe <<

El Sabotaje Petrolero

Hace exactamente 17 años, el país era sacudido por uno de los eventos políticos de más trascendencia en nuestra historia política contemporánea: el Sabotaje Petrolero.

No deja de resultar extraño que un episodio político tan importante y de tan nefastas consecuencias, no sea recordado por nadie del gobierno, ni del mundo político en general. La explicación resulta lógica: aquella fue la épica del presidente Chávez, de nosotros a su lado, de los trabajadores de la Nueva PDVSA, de los militares patriotas y del pueblo venezolano. 

Las fuerzas que hicimos frente y derrotamos al Sabotaje Petrolero, somos una mezcla que aterroriza tanto a maduro como a la oposición: Chávez-pueblo-trabajadores y Fuerza Armada. Fue la epopeya de un gobierno revolucionario, el de Chávez, y un pueblo movilizado y en revolución. Pero además, puso al descubierto el centro de la confrontación por el poder en el país: el petróleo.

Hace 17 años, en diciembre de 2002, la alta gerencia de PDVSA se sumó al paro empresarial convocado por la CTV-FEDECÁMARAS y la entonces Coordinadora Democrática, agrupando a los partidos de la oposición, con el propósito manifiesto de derrocar al presidente Hugo Chávez. 

Luego del golpe de Estado del 11 de abril de 2002 y su derrota producto de la reacción cívico-militar que restableció el hilo constitucional y retornó al presidente Chávez a Miraflores en aquellos extraordinarios sucesos del 13 de abril, la oposición venezolana seguía ensayando mecanismos y acciones desestabilizadoras para derrocar al gobierno. 

Plaza Altamira se convirtió en epicentro de las concentraciones de la oposición del este de Caracas, y tribuna de abierta conspiración donde se pronunciaban, un día tras otro, oficiales golpistas en abierto desacato al presidente Chávez. Por ese estrado de la vergüenza desfilaron políticos, empresarios, curas, militares. Toda una fauna golpista, provocadora, incitando al odio, al desconocimiento de la Constitución y del pueblo.

Fue un año difícil para la revolución. El presidente Chávez había sido derrocado y hecho prisionero por factores militares que hasta ese momento lo rodeaban y adulaban; por los medios de comunicación, que propagaban su discurso de odio; por la jerarquía de la iglesia,  por todos los factores políticos de la oposición que contaban con el apoyo del gobierno norteamericano y los poderosos intereses de las transnacionales petroleras. La promulgación de las 43 leyes habilitantes; y, en particular, de la nueva Ley de Tierras y la Ley Orgánica de Hidrocarburos, desataron el golpismo.

El presidente Chávez se recuperaba del golpe de Estado, del desconcierto y la traición que sufrió por parte de prominentes miembros del gobierno y del ejército, de amigos e instituciones. El Comandante reafirmaba su compromiso con el pueblo, quien era el único que no le había fallado, tal y como lo demostró el 13 de abril. Revisó a profundidad la Fuerza Armada, su gobierno y apoyos políticos; vendría una nueva etapa. El 17 de julio de 2002 fui llamado por el presidente Chávez para ocupar la cartera del ministerio de Energía y Minas,  el sector petrolero, el epicentro de la nueva ofensiva conspirativa. Yo en el ministerio de Petróleo y Alí Rodríguez en PDVSA. 

Nunca supe si en aquel momento el presidente Chávez estaba al tanto del afecto que me unía a Alí Rodríguez, gran amigo de mi padre desde la época de las guerrillas, cuando ambos eran combatientes de las FALN; una amistad forjada en los años del derrocamiento de Marcos Pérez Jiménez, la Junta Patriótica de Fabricio Ojeda, y luego, la épica y el sacrificio de la guerra revolucionaria.

El hecho es que Alí estaba aislado en una junta directiva de golpistas, donde trabajó en contener el nuevo golpe, el cual era solo cuestión de tiempo. Por mi parte yo había tomado el control del ministerio de Petróleo, deslastrando a la institución de los factores que se habían sumado activamente al golpe de Estado. Preparaba las condiciones para restablecer en el ministerio la conducción de la política petrolera y dar la batalla por la Plena Soberanía Petrolera. Alí y yo trabajamos estrechamente, en permanente coordinación y hermandad de propósitos y afecto. 

Conocía a los factores políticos que tenían el control férreo de PDVSA. Como presidente del Ente Nacional del Gas, en septiembre del 2000, me tocó dar la batalla por el gas, recuperarlo para el país, cancelar la inminente privatización y su entrega a la ENRON, Exxon Mobil y Shell (años después maduro concretaría esta entrega e invitara a las mismas transnacionales a manejar y llevarse el gas del país). 

En el ENAGAS, contaba con el irrestricto apoyo de nuestro entrañable amigo Bernardo Álvarez y del presidente Chávez, quien me designó en el cargo, a pesar de la oposición del todopoderoso ministro Luis Miquilena. Nos correspondió dar la batalla del gas, confrontar al general Guaicaipuro Lameda, presidente de PDVSA y a la élite gerencial autoproclamada “meritocrática” de la empresa, la cara visible de la nefasta “Apertura Petrolera”. 

Desde la junta directiva del profesor Gastón Parra Luzardo, pudimos conocer en detalle la inmensa estructura de poder creada por las élites transnacionales en PDVSA; las verdaderas dimensiones de ese “Estado dentro del Estado”, el desprecio hacia el pueblo y, por supuesto, su rechazo al presidente Chávez y a nuestra novísima Constitución y sus leyes.

Durante el golpe de Estado del 11 de abril de 2002, la gerencia petrolera ya había ensayado una paralización de las operaciones de PDVSA en coordinación con las movilizaciones hacia Miraflores y las operaciones golpistas. Luego en su euforia y borrachera declarativa del 12 de abril, acuñaron aquella reveladora frase de “ni un barril de petróleo para Cuba”. Estaba claro para nosotros que PDVSA estaba controlada por factores muy politizados y reaccionarios, el próximo campo de confrontación era evidente, la gerencia petrolera estaba politizada y muy activa.

Ya como ministro de petróleo y Alí como presidente de PDVSA, el presidente Chávez creó el grupo “Colina” para hacer frente a la nueva arremetida del golpismo, ahora desde PDVSA. Toda la información que provenía de los trabajadores de la empresa nos indicaba que los factores golpistas se agrupaban y organizaban en torno a “la gente del petróleo” para participar activamente en el golpe continuado contra el presidente Chávez. Nos preparamos para una confrontación inminente, de cuyo desenlace dependería la suerte del gobierno y de la revolución.

En la estrategia de golpe continuado de aquel 2002, luego del golpe de Estado, la oposición activó Plaza Altamira y convocó sucesivos “paros” y actos de desconocimiento de la autoridad del gobierno. Se trataba de continuar haciendo ingobernable al país, mantenerlo en zozobra y parálisis. Llevaron la violencia a la calle, activaron todos los factores desestabilizadores a favor de un segundo golpe, esta vez petrolero, buscando paralizar el corazón de la patria.

El 2 de diciembre de 2002 inicia el paro convocado por Fedecámaras y la CTV. Éste, a pesar de que grupos armados de la oposición cerraban y amenazaban negocios, medios de transporte y aterrorizaban a los que querían trabajar, no tuvo la acogida esperada por los golpistas. Por ello, era necesario radicalizar y hacer algo drástico en PDVSA.

El 4 de diciembre, el tanquero de PDV-Marina Pilín León, cargado de gasolina, es fondeado en el Lago de Maracaibo, evidenciando desde este momento la participación activa de la alta gerencia de PDVSA en el paro. A partir de allí, otros 12 buques cargueros se suman al sabotaje, acción que contó con cobertura 24 horas diarias por los medios privados. La estrategia de los golpistas estaba clara: bloquear las exportaciones de petróleo para que los tanques de almacenamiento rebosaran de petróleo y por esa vía ir parando la producción, como efectivamente sucedió.

Por otra parte, la paralización del Pilín León, del Yavire y toda la flota de cabotaje (transporte marítimo entre nuestras refinerías), buscaba paralizar el suministro del mercado interno de gasolina, gas y otros combustibles. En PDVSA teníamos almacenamiento para algunos días, pero sabíamos que la suspensión del suministro de combustibles al pueblo crearía un caos. Sin embargo, los golpistas necesitaban paralizar al país de inmediato, radicalizar las acciones.

El día 6 de diciembre, junto a un grupo de compañeros, el Toby Valderrama entre ellos, me dirijo a verificar la situación en la  refinería de Puerto La Cruz y en el Complejo de Jose, los principales terminales de exportación. Allí encontramos que la alta gerencia se había ausentado de sus puestos de trabajo, sumados a la conspiración, articulados por la televisora Globovisión, su gran propagandista. Había más de 20 buques fondeados en Guaraguao, sin posibilidad de cargar petróleo. La compañía norteamericana que gestiona el terminal de Jose, producto de las decisiones de la Apertura Petrolera, se había sumado a la paralización de las operaciones. La “gente del petróleo” y los factores de la oposición entraron al edificio de la refinería a confrontarnos. Nos habíamos metido en “la cueva del lobo”, intentaba convencer a los supervisores y gerentes que asumieran su responsabilidad y restablecieran las operaciones. No había nada que hacer. 

Salimos del edificio sede con el general de la GN, Jefe del Destacamento en Puerto La Cruz, quien quería abandonarnos allí y dejarnos sin posibilidades de movilización. Lo conminé también a asumir sus responsabilidades. Sin embargo, cuando llegamos al terminal aéreo del destacamento, la actitud de los guardias nacionales era hostil: estaban viendo por televisión lo que sucedía en Plaza Altamira, donde el  paciente psiquiátrico João de Gouveia, dispara contra manifestantes, dejando un saldo de tres personas muertas y 28 heridos. Había mucha confusión. Yo debía volver a Caracas, informar directamente al presidente Chávez, quien, desde Miraflores, se había puesto personalmente al frente de la batalla por el petróleo, por PDVSA. El enemigo, los golpistas, estaban a la ofensiva. 

Aterrizando en Caracas me informan que esa misma noche llegaron y trataron de entrar a mi casa personas de la oposición o policías municipales armados y encapuchados, profiriendo acusaciones por lo de Plaza Altamira, en lo que parecía más bien una noche de “cuchillos largos” contra los dirigentes del gobierno. Mi familia, mi esposa y mis dos pequeños hijos, se refugiaron en casa de mi hermano. 

Nosotros seguíamos en batalla, desde el Despacho en el ministerio de Petróleo, entre Miraflores y la Campiña, recibiendo reportes, informes de la situación en todo el país. Los canales de televisión acusaron al chavismo de los sucesos de Plaza Altamira (después Gouveia confesó que todo era parte del plan golpista). La oposición necesitaba un disparador emocional, tal como hicieron en Puente Llaguno durante el golpe del 11 de abril. Esa era la estrategia que les permitiría radicalizar y movilizar a sus partidarios, más por el odio que por la razón. 

A partir de allí, las refinerías, centros operacionales, terminales, lanchas y remolcadores del Lago de Maracaibo, todas las operaciones fueron saboteadas por la “gente de petróleo” y  la gerencia, que no sólo se plegó a la paralización de la empresa, sino que saboteó las instalaciones, produciendo daños multimillonarios a la empresa y el país.

Para el sábado 7 de diciembre había sido convocada una concentración en apoyo al gobierno y la revolución en la avenida Urdaneta, frente al Palacio de Miraflores, en Caracas. Esa mañana fui a informar al presidente de la situación que observaba, darle un parte politico-operacional. Estaba en la antesala cuando me percaté que había un miembro de la junta directiva que también esperaba para ver al presidente. Éste representaba una posición extendida en el gobierno y en la directiva de PDVSA, e incluso dentro de los factores políticos de la revolución, que le sugerían al presidente Chávez que negociara con la “gente del petróleo” para que llegara a acuerdos e hiciese concesiones. Estaba claro que en esa antesala estaban representadas dos posiciones: la nuestra que apostaba al restablecimiento de la autoridad del Estado y retomar el control de PDVSA; y la  que conminaba al gobierno a negociar con los golpistas en PDVSA, como si se tratase de otro gobierno.

El edecán se aproxima y me dice que el presidente Chávez me iba a recibir. Con eso quedó claro que el presidente había optado por la posición de restablecer la autoridad del Estado, dar la batalla por el control de PDVSA.

El presidente estaba en su despacho, calmado, pero tenso. Me invitó a comer, le reporté todo lo visto y le di mi impresión de que estábamos a la defensiva; todo lo que se había desatado en PDVSA, de que la paralización  de la industria era inminente en cuestión de horas debido a que la alta gerencia se sumó de forma mayoritaria y violenta al sabotaje. Incluso, le transmití la actitud débil del jefe militar en la zona, del asalto a mi casa; y, en general, de la atmósfera que crearon los medios de comunicación en contra del gobierno al culpar al chavismo de los sucesos de Plaza Altamira. Al final de mi exposición, estábamos sólo él y yo, y le digo: presidente, el Sabotaje Petrolero es nuestra “Bahía de Cochinos”, depende de nuestra respuesta lo que suceda con nuestro gobierno y la revolución. Se me quedó viendo fijamente. Terminamos de inmediato la comida, y me dijo que lo esperara en la “puerta dorada”.

Afuera se escuchaban las consignas, la algarabía y combatividad del pueblo que masivamente se concentró en la avenida en apoyo al comandante Chávez. De repente, se abre la “puerta dorada” y veo al l presidente venir a  paso marcial, decidido, con su boina roja terciada. Me llama y voy a su lado, a paso militar todos. La expectativa tensaba el ambiente en el Palacio mientras todos esperaban por las decisiones del comandante. Caminamos en grupo por un corredor a lo largo del cual había soldados y compañeros de Miraflores hasta la entrada lateral de la tarima. La algarabía era tremenda, la  atmósfera de combate. Emerge el comandante a la tarima, a la vista del pueblo, saluda y la avenida se estreme por olas sucesivas de consignas y el prolongado saludo como una muestra colectiva de afecto y reconocimiento. La alta moral y combatividad del pueblo eran realmente emocionantes, se sentía la fuerza del huracán popular. 

El presidente saluda y va al podio, yo lo acompaño y tomo mi puesto.  Ninguno sabía qué diría el presidente, pero tenía la certeza de que haría lo correcto. No me defraudó, nunca lo hizo. Con su voz de trueno, el presidente explicó al pueblo cuál era la situación, difícil sin duda, cuáles eran las intenciones de los factores golpistas y cómo habían paralizado y saboteado la industria. La avenida retumbaba de consignas, la voz del presidente se proyectaba hasta el final de la inmensa concentración, llamando al pueblo, a los trabajadores, al combate por la patria, al combate por el rescate de PDVSA, por la soberanía, a derrotar el sabotaje. Anuncia que acepta la renuncia de toda la junta directiva de PDVSA, mientras ratifica a Alí Rodríguez e instruye que, siguiendo las orientaciones del ministro de Petróleo y trabajando de forma coordinada, hiciéramos todo lo que estuviese en el marco de nuestras leyes y Constitución para derrotar el sabotaje y retomar el control de la empresa.  Llamó al pueblo a volcarse a las instalaciones petroleras, a la sede principal de La Campiña en Caracas, a las refinerías, a los campos petrolíferos. Llamó a todo el pueblo a unirse a los trabajadores petroleros y a la Fuerza Armada en la batalla por nuestro petróleo. 

El pueblo estaba eufórico, yo, pleno de satisfacción porque iríamos a la batalla, a nuestra “Bahía de Cochinos”, a derrotar a los saboteadores, al golpismo, a defender la patria del ataque artero. En la tarima había caras largas de los que esperaban una negociación, un acuerdo que cocinaban a espaldas nuestras. La persona que quedó esperando en la antesala me llamó por el “telefonito” en tono amenazante, “te saliste con la tuya”, me dijo. Colgué: no conocen al presidente Chávez pensé. Yo estaba seguro que el presidente Chávez se mantendría al lado del pueblo, de los trabajadores, que no se dejaría amedrentar por ningún poder. Sabía que si no conquistábamos esa “colina” que representaba PDVSA para poner el petróleo al servicio del pueblo, no tendríamos ni soberanía, ni desarrollo, ni patria, ni nada.  

A partir de ese momento, pasamos a la ofensiva: nos desplegamos por todo el país, a todas las áreas petroleras y junto a nosotros el pueblo, volcado a todas las instalaciones petroleras para garantizar el acceso de los trabajadores y la reactivación de las operaciones. Se nos sumaron voluntarios, gerentes patriotas, trabajadores, muchos de ellos incluso retirados de la industria, oficiales de todo el país. 

Con Chávez al frente, dimos una de las más hermosas batallas en defensa de nuestra Patria, de la Constitución, de nuestra empresa, de nuestro petróleo. A mediados de diciembre, con la retoma del Pilín León, se perfilaba ya la derrota del Sabotaje: luego retomamos el Yavire (buque de GLP fondeado frente a Guaraguao), reactivamos el llenadero  de Yagua, de El Vigía, Bajo Grande; las operaciones lacustres en el Lago de Maracaibo, la Costa Oriental del Lago; la activación de operaciones en el norte de Monagas, El Carito, Anaco, El Tigre, Morichal, Barinas, Apure, la Faja Petrolífera del Orinoco; la reactivación de el Palito, Puerto La Cruz, el terminal de Jose; luego vino la retoma y activación del Complejo Refinador Paraguaná, mientras se fueron retomando paulatinamente las sedes administrativas de PDVSA, lo que nos permitió mudar la sede del ministerio de Petróleo a la Campiña, en la Torre Oeste, junto a lo que sería la Nueva PDVSA. Muchas sedes de PDVSA en Caracas, donde no se justificaba tal cantidad de empleados, las entregamos para las universidades del país: La sede de los Chaguaramos a la Universidad Bolivariana, la de Chuao a la UNEFA, la del Edificio Sucre al Colegio Universitario de Caracas. 

Todas las áreas e instalaciones petroleras se convirtieron en escenarios de heroísmo, de desprendimiento, de amor patrio. Cada quien hizo lo que tenía que hacer, sin protagonismos, ni mezquindades en esa batalla de gran contenido popular, con los trabajadores, la Fuerza Armada, la unión cívico-militar, el espíritu del 13 de abril. Un pueblo en revolución con Chávez, dando la batalla que abriría las puertas a nuestra Plena Soberanía Petrolera, al nacimiento de la Nueva PDVSA, la Roja Rojita, la de las misiones, de la ofensiva popular, de la distribución popular y revolucionaria de la renta petrolera; la del petróleo para el pueblo.

Es una historia hermosa, plena de entrega y compromiso de los trabajadores y del pueblo. A todos, mi abrazo y saludo, mi eterno reconocimiento. Hoy, muchos están perseguidos, fuera de la empresa, del país, exiliados de la patria, vilipendiados, presos. Los trabajadores patriotas que fueron condecorados por el presidente Chávez, hoy son jubilados, perseguidos, amenazados por el gobierno, acusados de corruptos, encerrados como criminales. Otros, han fallecido: algunos en silencio, sin el valor de decir nada, otros, muertos en prisión, secuestrados. 

De la PDVSA Roja Rojita, la Nueva PDVSA, no quedan sino las ruinas producto de la improvisación, irresponsabilidad y pésima gestión de este gobierno. Muerto Chávez y exiliado su ministro de Petróleo, los que ayer desde el gobierno propugnaban un pacto, hoy en el gobierno, tienen el control de la empresa, a la que han destruido y entregado a precisamente los mismos intereses que derrotamos durante las heroicas jornadas de hace 17 años. Hoy día en la Asamblea Nacional, el espacio perfecto para los pactos y acuerdos secretos, el gobierno y la oposición negocian, de espaldas al país, la entrega de PDVSA, del petróleo, del gas. 

No basta todo el daño a PDVSA y la entrega del petróleo y el gas que ha hecho el gobierno de maduro con el aplauso de la Asamblea Nacional Constituyente. No, necesitan el apoyo de la oposición para dar seguridades a los factores transnacionales, a los nuevos y a los viejos. En la Comisión de Energía de la Asamblea Nacional se negocian nuevas leyes y modificaciones a las leyes petroleras, para permitir la entrega de las operaciones de PDVSA a las transnacionales, echando por tierra la obra y el legado del presidente Chávez, la política de Plena Soberanía Petrolera.  

Mientras el país sufre las consecuencias de la absurda e irracional arremetida y odio de maduro en contra de la Nueva PDVSA, la Roja Rojita y sus trabajadores, la empresa se desplomó y con ella la economía. No hay ingresos petroleros, no hay dinero para sostener ni siquiera los aspectos básicos de alimentación, salud, educación, el gasto público. maduro miente, reivindica la destrucción de PDVSA y la entrega del petróleo como “derrota del modelo rentista petrolero”, mientras agradece a Dios la dolarización de la economía, la ruina del país.

Producto de la acción criminal del Sabotaje la producción de PDVSA cayó, en apenas un mes, a 23 mil barriles día, sus refinerías y sistemas de control fueron saboteadas, su flota de tanqueros fondeada y saboteada, paralizado el suministro de gasolina, gas y diésel al país, suspendidas las exportaciones de petróleo, sin ingresos petroleros. Sufrimos pérdidas directas del orden de los 14 mil millones de dólares, además de una caída del 15% del PIB y la angustia y paralización del país. El equipo de dirección que asumimos el restablecimiento de las operaciones, articulados y subordinados al Estado venezolano, fuimos capaces de recuperar la plena normalidad operacional de la empresa en un período de seis meses. Entonces, llevamos la producción a tres millones de barriles día, restablecimos la plena capacidad de nuestras refinerías, abastecimos el mercado interno de combustibles, gasolina, diesel y gas y volvimos a exportar petróleo, captando los recursos indispensables para la economía nacional. La recuperación de PDVSA fue una demostración extraordinaria de la capacidad y compromiso de nuestros trabajadores y gerentes patriotas. Allí se forjó la Nueva PDVSA, la Roja Rojita, la PDVSA del pueblo.

Esa empresa no existe mas, destruida por el madurismo. Hoy día la producción de petróleo apenas roza los 697 mil barriles día, según el reporte de noviembre de la OPEP,  no hay gas, las refinerías operan a solo 10% de su capacidad, no hay gasolina, ni combustibles. La economía nacional ha colapsado. El pueblo sufre el efecto del gobierno de maduro, que ha sido más devastador que el sabotaje petrolero. Lo peor ha sido el éxodo, la diáspora de nuestros trabajadores, aquellos que acudieron al rescate, que crecieron en la nueva PDVSA y hoy están fuera del país y de la empresa. Son más de 30 mil, trabajadores maltratados, ofendidos y vilipendiados por el madurismo y los militares que la administran como si fuese un cuartel. PDVSA hoy en ruinas es rematada por sus verdugos, cedida por  pedazos, entregado nuestro petróleo, aquel que costó sangre y tanto sacrificio a la patria, como siempre lo recordaba el presidente Chávez. 

A los trabajadores petroleros, a los voluntarios, oficiales militares, al pueblo humilde de esa hermosa gesta, a los héroes de la derrota del sabotaje petrolero, donde quiera que estén, en cualquier circunstancia, vaya mi abrazo, solidaridad y mensaje: volveremos a recuperar nuestra empresa, volveremos para reconstruirla y levantarla de sus ruinas, para recuperar su moral, combatividad, plena capacidad operacional, para que vuelva a ser instrumento de liberación, de nuestra soberanía, para que nuestro petróleo y nuestro gas vuelvan a estar al servicio del pueblo, su único e irrenunciable dueño. 

 

¡Con Chávez siempre Venceremos!

Mejor Ramírez que Maduro y que Guaidó

Los juicios personales son improductivos, debemos juzgar aquello que las personas representan, su simbología, lo que es común a muchos, no lo que los diferencia de muchos. Sobre esta lógica nos referiremos a las críticas y sentimiento manifestados en contra de Rafael Ramírez, víctima de la mezquindad de “muchos”, de un colectivo que comparte una opinión común y uniforme sobre su persona y sobre su conducta, hasta llegar al odio personal.

Guaidó es claro que representa el orden social que nosotros más odiamos, a él no lo conocemos, pero al capitalismo y a la mentira sí. En el caso de maduro es igual, pero nos cuidamos de no confundirlo con lo que defendemos a diario, con Chávez y con Ramírez, con lo que ellos representan.

Es difícil tratar este tema sin hacer un poco de psicología y sin usar cierta lógica de razonamiento. Por ejemplo, si Rafael Ramírez es responsable de todo eso que se lo acusa (corrupto y haber acabado con la industria petrolera) lo es Chávez, por haberlo mantenido al mando por diez años. Si Chávez fue inteligente para nombrar a Maduro como su sucesor, ergo, también es responsable de las metidas de pata de Maduro. Siguiendo esta lógica, la raíz de todos nuestros males estaría en Chávez, según el razonamiento de algunas mentes escandalizadas por las críticas que hace Rafael Ramírez al gobierno y a  Maduro.  Pero esa lógica no es la que usan, es otra, la lógica del rabioso, mezquino que le molesta la realidad real, no la que se imaginan que es, o desean que fuera, la realidad con la que tropiezan todos los días en la calle después de haber visto al presidente en la televisión.

Pero vamos a seguir con lo lógico de su lógica. Si Chávez no es responsable de lo que se le acusa a Ramírez, tampoco es responsable de los errores de Maduro, de su “cambio de planes” y vuelta hacia la derecha. Así salvamos de responsabilidad a Chávez.

Ahora viene el otro asunto ¿Quién es el responsable de este desastre, Ramírez o Maduro?

Más difícil es defender la gestión de Ramírez, hoy caído en desgracia por el gobernó de maduro (o…, porque gobierna maduro) que resentirse con él, indignados, arrebatados y descargarle odio al individuo (lo más probable es que algunos digan “yo no siento odio por ese señor”, ¡pero eso es odio personal!, una especie del “amor traicionado”); más fácil es destruir una reputación que defender una idea propia. Los adecos decían que para callarle la boca a aquellos “moralistas” o personas honestas, había que destruir primero su reputación (o sea, igualarlos al nivel adeco), es una técnica vieja, que funciona dentro de nuestra sociedad infectada de hipócritas pacatos, de mucha miseria moral.

En nuestro caso, cuando responsabilizamos a Maduro y su gobierno de mentiroso e ineficiente no necesitamos sino ver a un lado y al otro, ver la televisión y salir a la calle, contrastar el discurso con los hechos; eso lo puede hacer cualquiera que este medianamente sano de la cabeza y notará que hay una contradicción entre uno y la otra. Pero en el caso de Ramírez resulta más difícil, porque los hechos le dan la razón. Lo demás, lo de la corrupción, mientras no se pueda oír su versión de lo cual se lo acusa o la exposición de  su defensa, las acusaciones de Maduro, del fiscal y del contralor seguirán siendo solo un chisme barato. Ahora cualquiera juzga convencido por el derecho que le otorga su resentimiento y el paroxismo que los ataca ante las críticas de Ramírez a Maduro, quién se dice victima e inocente de todo lo que pasa en el país. Prefiero mil veces a Ramírez que maduro, porque maduro miente y no puede desmentirse, la realidad lo pone en evidencia.

Sin embargo la lógica de estos espíritus incontinentes es la lógica del mezquino, y el mezquino no mira lo suyo, más bien mira lo ajeno, su interés no es por provecho propio sino por ver que el otro no aproveche sus oportunidades, es la caida del otro. Para ellos Ramírez no tiene derechos, no debe defenderse, condenado como está de ante mano por maduro y su poder y una turba de miedosos; Rafael Ramírez ha sido invalidado de todo, de sus verdades, de sus razones, para ellos todo lo que salga de su boca es mentira por anticipado. En esta conducta tan perversa pareciera que se esconde, como dije, una especie de “amor traicionado”, como en las venganzas malvadas de los villanos y villanas de telenovelas.

El asunto es que desde que Nicolás maduro llegó al gobierno se propuso tomar el control de PDVSA, quizás creyendo que la podía hurtar sin daños colaterales, que la podía dirigir desde Miraflores como si fuera un sindicato (como si dirigir una corporación tan compleja fuera fácil), pero no pudo y la quebró, beneficiando directamente a algunos con su quiebra (eso es un hecho noticioso, tomado de la realidad). Responsabilizar a Ramírez de eso no solo es una injusticia, es una estupidez. A menos que haya un interés claro en destruir a Ramírez, por razones políticas, quienes hacen eso, quienes hacen coro a la destrucción de la reputación de Ramírez sin pruebas, haciéndose ecos de chismes – sin conocerlo personalmente, sin saber cómo vive, con quién y en donde –, son tontos útiles, coinciden con la derecha y con el gobierno de maduro, que sí tienen razones claras para desaparecerlo del plano político y hasta físico.

No sé si Ramírez salve a este país, pero es una infamia que no se lo deje participar en la política, sin presiones judiciales, sin que viva amenazado. Llamarlo cobarde es otra mezquindad venida de gente medrosa, que andan por el mundo con los nervios de punta y todo los irrita ¿Cobarde porque no quiere que lo pongan preso y lo desaparezcan como hacen con Eulogio del Pino o Luongo y lo hicieron con Nelson Martínez? ¡Muy valiente eso de juzgar desde el resentimiento y al lado de la opinión del gobierno y su colectivo complaciente, o digamos, del lado del poder! Pareciera como si estuvieran cuidando de un gran enemigo, atrincherados, resistiendo los embates de una gran lucha, y no es así, aunque incómodos con Ramírez están cómodos con la bendición de Maduro y gobierno, compartiendo enemigos.

Perder la conciencia de la realidad en momentos como este es nefasto, luego el desengaño será fulminante. Aferrarse a un hombre que representa a la sociedad más desarticulada de nuestra historia reciente es como sostenerse de una brocha, la caída será rápida y dolorosa. Aferrarse a Maduro, sin ni siquiera entender bien qué es lo que hace y por qué, sin ni siquiera intentar indagar la verdad es como hacerse el pendejo ante un infarto.  …desespero por el despecho de un amor traicionado, así lo vemos nosotros.

En realidad, el presidente de Venezuela es Rafael Ramírez

Todos sabemos que el gobierno se mantiene a fuerza de mentiras, nunca reconoce nada, siempre busca un culpable, el que se atreva a enfrentarlo es victima del poderoso aparato mediático, y aplastado por el Estado. Los culpables que el gobierno busca son tan variados como las mentiras.

Entre estos culpables, destaca el Ministro Rafael Ramírez. Es tal la campaña en su contra que son pocos los que se sobreponen a la manipulación y piden argumentos, razonamientos, pruebas, la gran mayoría se pliega con su silencio al linchamiento moral. Ramírez ha pedido oportunidad de defenderse y se le responde pidiéndole que se entregue a la justicia, que todos sabemos es monitoreada desde miraflores, ni una palabra de defensa se le permite, los programas de televisión lo bombardean sin piedad y no se le otorga ni el derecho a una palabra. Pidió un debate para discutir las acusaciones de maduro y sólo hubo silencio y cobardía…

Ahora el presidente designo a sus subalternos para atacar al Ministro Rafael Ramírez. Aparece el contralor de la Republica, en una violación de las leyes, sentenciándolo, sin previo juicio, sin derecho mínimo a la defensa. Da como una verdad la falsedad de una alianza entre Ramírez y guaidó, una mentira tan absurda que denota el desespero de esta gente por ganar indulgencias con el poder, es así, atacar a Ramírez da dividendo con el gobierno. Todo el que pasa lanza un piedra, lo acusan de todos los males, desde la falta de luz, del desastre de quevedo en PDVSA, de la falta de perniles, la falta de medicina, de la plaga de guaidó, de todos los males, lo que falta es que digan que Ramírez es el presidente de Venezuela y culpable de todos este tsunami, que nicolas maduro no fue, que es inocente.

Pero la vida es dialéctica, todo tiene su contrario, y el ataque a Ramírez lo fortalece. Los asesores de maduro le aconsejaron que no lo atacara, que pusiera en esa canallada a sus subalternos, que no le diera ranking, pero el remedio no dio resultado. Una pregunta surge ¿Por qué la necesidad de atacar al Ministro de Chávez?

El Ministro Ramírez representa al chavismo-chavista, es una incomodidad en la conciencia de los que hoy destruyen el legado del Comandante, de los que hablan en su nombre para traicionarlo.. Ellos necesitan destruirlo, por ahora moralmente. El traidor no lo soporta, ve en él el dedo acusador de fechoría. El renegado, aun con disfraz, persigue con saña a los fieles. Ese es el origen psicológico de la inquisición, de las cruzadas, del odio con el que se persiguió a Trotsky, de la canallada con Sucre.

El Ministro Ramírez, a pesar de la campaña desinformadora, se ha constituido hoy en el escenario principal de la disputa dentro y fuera del chavismo. Allí se parten las aguas, se dividen los campos. Los que están con el chavismo chavista, con el testamento del Comandante, enfrentados a los que deformaron su legado, se entregaron al capitalismo forajido. La posición frente a Ramírez paso a ser el problema político central de Venezuela, allí confluyen el problema económico, el desastre social, la ineficacia del gobierno, todo emerge en ese punto, es el escenario que escogió la confrontación. El lumpen marginal personificó la batalla. Ya no es Ramírez contra maduro, es el chavismo chavista contra la falsificación, la traición al legado de Chávez.

¡Que pelón!

La expresión, “¡Qué pelón!”, podría “decretarse” también, entre tantos decretos sin sentido, como la expresión popular que mejor resume lo que ha pasado en el país en este periodo de mal gobierno. Todo ha sido un pelón, desde la A hasta la Z, un pelón costosísimo que nos ha conducido a este abismo, a esta charca, donde nuestro pueblo sucumbe día a día a manos de impostores, oportunistas y politiqueros de todos los signos y colores que se han apropiado de la Patria.

De aquella Patria que nos habló el Comandante Chávez un día como hoy hace ya 7 largos años, no queda nada. maduro y el grupete de cinco que le aplauden: diosdado, cilia, jorge, tareck y delcy, han acabado con ella. Acabaron con la economía, con la soberanía, con las instituciones, con sus empresas emblemáticas, con PDVSA, con las Misiones, con la democracia participativa y protagónica, con el poder popular, con la autoestima del venezolano, con el vivir bien; ¡acabaron hasta con el Bolívar! Estos farsantes acabaron con el Plan de la Patria, con el sueño de todo un pueblo, acabaron con Chávez. 

Esta tragedia ha sido posible solo por la acción de intereses extranjeros que penetraron y manipularon a los factores de poder que estuvieron siempre contenidos bajo el paraguas del Comandante Chávez. Ha sido posible por el apoyo de  una élite militar que traicionó su juramento para convertirse en empresarios y negociantes de todo tipo. Ha sido posible por la degradación y complicidad de toda una camada de dirigentes políticos y populares, incluso, de antiguos compañeros del Comandante Chávez, que han guardado un silencio incomprensible y desleal con el amigo, al que ya ni siquiera mencionan.

Los que hemos dicho y hecho algo para reivindicar y defender a Chávez, sus ideas, su obra, hemos sido objeto de los más absurdos y despiadados ataques, persecución, linchamientos morales y hasta prisión. Ahora, todo tipo de personajillo oportunista, justo los que Chávez siempre tuvo lejos, son las “autoridades” designadas por maduro al frente de las ruinas de las instituciones del país para agredir, insultar, acusar y perseguir a ex ministros, chavistas u oficiales militares de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Acabaron con el Estado de Derecho, con el debido proceso, con cualquier vestigio de seriedad o institucionalidad. Desde el infame fiscal, hasta el absurdo contralor que no controla, pero que ladra como esos perritos chiquitos que tratan de llamar la atención, pasando por los diputados tarifados que viajan por el mundo a sueldo de los Saabs. Han hecho del país un circo de lo absurdo. ¡Que desastre, que pelón! 

Por otra parte, la oposición y guaidó se desmoronan. No atinan aún una respuesta a las palabras lapidarias del subsecretario de Estado de EE.UU. “Nuestro apoyo ha sido a las instituciones democráticas, no a guaidó como persona, sino como presidente electo de la Asamblea Nacional, apoyaremos a cualquiera que ocupe ese puesto”. Un guaidó aturdido aún no dice nada, no responde, ni muestra un poco de autoestima. Salió el Secretario de Estado a tratar de calmar a una oposición paralizada por el leñazo. Pero todos sabemos que en esos países, no hay palabras improvisadas por los altos jerarcas de sus instituciones. El subsecretario expresó en sus palabras lo que piensan los que apostaron a guaidó: ¡que pelón!  

La oposición de guaidó se desmorona por varias razones: en primer lugar, no son soberanos en sus actuaciones, están tutelados por gobiernos e intereses extranjeros a los que han prometido el saqueo del país. No se han podido desprender de su naturaleza excluyente e intolerante, ni logran zafarse de su condición elitesca, comprometida con intereses y factores anti nacionales. Estas características le restan la posibilidad de abrirse a otros factores políticos, ni siquiera de la oposición, más allá de su propio grupo, y mucho menos capaces de tener una propuesta para los sectores populares. 

En segundo lugar, guaidó, a quien no conozco, con quien nunca he hablado, ni tengo, ni he tenido ningún tipo de relación ni afinidad, es un invento de los mismos y sempiternos asesores políticos, que, una y otra vez han fracasado en el país. Una figura desconocida, de laboratorio, sin la capacidad ni el bagaje necesario para hacer frente a la compleja situación que confrontamos. Un joven que camina y viste como Obama, en un país cruzado de problemas y contradicciones. Es un candidato copiado de otra realidad y otras circunstancias, arrogante y sectario. ¡Un pelón!

En tercer lugar, la propuesta de este sector de la oposición, insiste en desconocer a la otra mitad del país, al chavismo, que no es lo mismo que madurismo. El programa de la oposición articulado en su “Plan País”, es la reedición de la Cuarta República, de la Apertura Petrolera y significa un retroceso y desconocimiento a todo lo hecho y alcanzado durante el período de gobierno del presidente Chávez. Esas conquistas están allí, destrozadas por maduro, pero subyacentes en el ideario colectivo. 

La oposición no puede pretender llegar al poder y arremeter contra todo, solo porque están llenos de odio y ganas de revancha. Esa opción únicamente se puede imponer por la violencia, pero, aún así, no se sostiene. Por más molestia que exista en el pueblo y por más que maduro haya malpuesto a Chávez y su obra, no se puede pretender reconstruir al país borrando del mapa a la otra mitad. Eso no es posible, eso es lo que hace maduro y ya vemos los resultados. 

La realidad y profunda crisis del país impone la necesidad de alcanzar  puntos de acuerdo y consenso, una nueva gobernabilidad, teniendo como base la Constitución Bolivariana, los Objetivos del Plan de la Patria y la Política de la Plena Soberanía Petrolera. De allí, nuestra propuesta de que se constituya una Junta Patriótica de Gobierno. No es cualquier junta, ni gobierno de transición. No puede ser un nuevo pacto de élites, tiene que ser una Junta Patriótica, todo lo inclusiva que se pueda, pero que tenga como plataforma política estos elementos, y como objetivo, devolver la soberanía al pueblo venezolano, para decidir sus propios asuntos, su futuro. 

La mejor prueba de que no se puede gobernar sin esa plataforma política: la Constitución Bolivariana, los Objetivos del Plan de la Patria y la Plena Soberanía Petrolera, es el gobierno de maduro, quien abandonó la plataforma política que lo llevó al poder y el país se vino abajo.

Por otra parte, la oposición guadoista, se ha apoyado en factores políticos profundamente corrompidos, las mismas caras conocidas de la Cuarta República, la cloaca de la política o cuando son nuevos rostros, mantienen las mismas prácticas que han desprestigiado tanto la política en el país. Veamos.

Lo que denunció Calderón Berti (el único “embajador” despedido por un presidente autoproclamado), con quien  tengo profundas diferencias políticas, pero que, sin embargo, considero una persona seria, es muy grave. El manejo que han hecho de la ayuda humanitaria recibida y administrada por guaidó, no se sabe si fueron cien millones de dólares o cuánto porque nadie rinde cuentas, deja mucho que desear de esta gente. Este señor superlano (personaje fácil en la ofensa) se fue de discotecas, de farra, de burundanga. Por otra parte, lo que denuncia Calderón Berti sobre lo que están haciendo con Monómeros (empresa venezolana confiscada por Colombia y entregada a guaidó), abre solo una rendija en lo que va a resultar ser, es cuestión de tiempo, un escándalo más de la política venezolana.

El escándalo del grupo de diputados de la oposición tarifados de Saab, miembros de la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional que se fueron de viaje y farra a varios países de Europa: Bulgaria (allí recibieron el dinero), Italia y España, le da un golpe de gracia a esta comisión que, desde tiempos del inefable Freddy Guevara, ha sido un mecanismo de extorsión, acusaciones políticas y trabajo por encargo a favor de los operadores económicos del madurismo, tal como denunciamos en su momento (con documentos probatorios de sus actuaciones), y como lo han hecho voceros de la misma oposición y medios de prensa digital. El mismo guaidó se vio obligado a destituirlos de la mencionada Comisión y fueron expulsados de sus respectivos partidos. El único que salió a defenderlos fue Diosdado en su programa de animación-odio. ¡Que papelón Diosdado! Si te viera Chávez, ¡qué pelón!

Falta conocer qué es lo que ha sucedido en CITGO. Una empresa confiscada por el gobierno norteamericano y entregada a guaidó para que la administre. Todo esto es absolutamente irregular y lo he denunciado en mis escritos. No estoy de acuerdo de ninguna manera. Esa acción deja en entredicho muchas cosas, muy mal para el futuro de las relaciones entre nuestros países, para el Derecho Internacional.

En el gobierno del presidente Chávez decidimos por razones de interés público y de conveniencia nacional, nacionalizar y tomar el control de todo el sector petrolero en el país. Actuamos con base en la ley, pero invitamos a las empresas a participar con nosotros en el marco de nuestra Ley Orgánica de Hidrocarburos en Empresas Mixtas, compensamos a las afectadas e incluso fuimos hasta los Tribunales de Arbitraje Internacional, honrando los compromisos asumidos por los gobiernos anteriores, dando continuidad a las actuaciones del Estado venezolano. Siempre apegados a la ley.

Por cierto que, maduro en sus acostumbradas pataletas y ataques de odio, ordenó hace unos días a su contralor a que se fuera a PDVSA para vociferar en mi contra nuevas acusaciones absurdas y descabelladas. Pero, cómo estas actuaciones, por más risibles y absurdas que sean, ya sabemos que anteceden una nueva agresión, es importante alertar al respecto.

Ahora, el señor contralor de repente me acusa, sin pruebas obviamente, llegando a conclusiones absurdas de actuar en conjunto con guaidó y otro señor que desconozco, para financiar las actividades políticas de este, facilitando la confiscación de activos de la República en el exterior. 

Basta revisar mis escritos, declaraciones y posiciones políticas, para darse cuenta que no tengo ningún tipo de coincidencias ni alianzas de ninguna índole con guaidó. Por otra parte, es bueno recordar que tanto guaidó como su partido, voluntad popular, se han convertido junto al madurismo, en uno de los factores fundamentales del linchamiento moral en mi contra, a través precisamente de su Comisión de Contraloría en la Asamblea Nacional. Este es un ataque contra el ministro de Petróleo de Chávez: arremetiendo contra mí en lo personal, pretenden destrozar el legado político de Chávez y la extensa obra de PDVSA y los logros irrefutables de nuestra política de Plena Soberanía Petrolera. 

Finalmente, habría que recordar que guaidó no necesita precisamente de financiamiento. Él tiene su ayuda humanitaria, CITGO, Monómeros, apoyo de más de 500 millones de dólares de agencias norteamericanas, además del apoyo político de más de 50 países.  Insinuar por otra parte que yo pueda incidir en la confiscación de activos de la República en el exterior, no solo es absurdo legal y políticamente, sino que, esto implicaría obviar que el gobierno de los Estados Unidos es soberano y toma sus propias decisiones, tal y como lo ha hecho. 

Las acusaciones del contralor son tan miserables como absurdas, y más aún, son una muestra más del desespero de maduro, quien me acusa constantemente de ser el responsable de la obra de su propio gobierno: la destrucción de PDVSA, de la economía, del apoyo norteamericano a guaidó. Pronto me acusará de ser presidente del país. Todo es absurdo. 

Necesitan un chivo expiatorio de su fracaso, yo resulto ser perfecto: Chávez está muerto y nosotros somos sus huérfanos políticos. No puedo defenderme ni ir al país, pero me mantengo socialista y Chavista, es esto lo que aterroriza a maduro. Cuando vuelva a la Patria, ellos tendrán que rendir cuentas de todo el mal que han hecho.

Mientras nuestra Patria debilitada sigue en el abismo, la “Exxon Mobil” recibirá permiso de Guyana para perforar 31 pozos petroleros en aguas del Territorio Esequibo en nuestra zona de reclamación; la economía está dolarizada de facto y, mientras una minoría resuelve su Navidad en los “bodegones de maduro”, la inmensa mayoría del país, los trabajadores, los humildes, tratan de completar algunos bolívares para llevar algo a casa para esperar la Noche Buena, esta vez, sin estrenos, con  la familia separada. Una Navidad con las cárceles llenas de presos políticos, de trabajadores y ciudadanos secuestrados, con más de 5.800 familias que han perdido a los suyos a manos del FAES y 4,7 millones de venezolanos lejos de la Patria. ¡Que triste pelón!