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Rafael Ramírez: “El golpe de Estado en Bolivia trunca un gobierno exitoso que ayudó a su pueblo”

El ex hombre fuerte del petróleo en Venezuela considera que “la prepotencia de las élites en América Latina” ponen en juego el bienestar de la gente

Desde algún lugar de Europa Rafael Ramírez se hace solidario con Evo Morales y señala que la situación boliviana hace pensar que la injerencia ha regresado a la región de la mano de las élites políticas y económicas.

“Hay gente matiza los hechos, pero es un golpe de Estado con todas sus letras. La policía se insubordinó y la Fuerza Armada le sacó la alfombra, lo que obligó a Evo a renunciar ante la imposibilidad de proteger a la gente”, sostuvo Ramírez.

Alerta que la gestión económica de Evo Morales era exitosa con resultados en la reducción de la pobreza y el crecimiento económico que redundaron en la mejora en la calidad de vida de los bolivianos.

“El PIB de Bolivia creció 26% desde 2006 y el nivel de desocupación es de 1,2%”, aseguró Ramírez quien acotó que la reducción de la pobreza general pasó de 75% a 15% en la gestión de Morales.

Critica las élites bolivianas. Las considera responsables de un golpe de Estado basado en racismo y como reacción de la “derecha de la región ante la perdida de los espacios que se ganaron en Argentina y de la realidad chilena que pone en tela de juicio las políticas neoliberales”.

Ante la violencia que comienza a verse en Bolivia acusó a Luis Fernando Camacho como responsable por promover “el racismo, los secuestros de niños para obligar a renunciar a los funcionarios”.

“Esto significa un retroceso político para la región. Las elites son intolerantes y se se llevaron por delante a un Presidente de lujo, afirmó Ramírez.

Al hablar de las consecuencias para Venezuela de estos hechos aprovechó para cuestionar a Maduro de quien dijo se aprovecha para “montarse en esa ola”.

“En Venezuela no hay un gobierno socialista ni mucho menos progresista. Maduro es un arrocero en ese mundo de una izquierda latinoamericana renovada que representan Amlo y Fernández. Por eso Evo pide asilo en México y no en Venezuela”, afirma.

El odio de las élites no podrá con Evo

El golpe de Estado consumado en contra del presidente Evo Morales, marca un retroceso político tremendo en nuestra región y en la lucha por construir una sociedad justa, democrática e inclusiva. 

Las élites bolivianas, la derecha agrupada en torno al ex candidato Carlos Mesa y al presidente del Comité Cívico de Santa Cruz, Luis Fernando Camacho, desataron la violencia en el país. En una primera instancia, desconociendo los resultados electorales de las pasadas elecciones, y luego pidiendo abiertamente el derrocamiento del presidente Evo

De inmediato, los grandes medios de desinformación internacional y las redes sociales se activaron en una campaña desestabilizadora, que cabalgaba sobre los mensajes llenos de racismo y desprecio hacia los humildes, ésto es, el pueblo indígena que es mayoría en el país. 

Los acontecimientos se precipitaron, acelerados seguro por la urgencia de derrocar a Evo antes de la toma de posesión de Alberto Fernández en Argentina e impedir un reagrupamiento de gobiernos progresistas en la región. 

Los llamados “Comités Cívicos” de la “Media Luna” boliviana ya habían ensayado su violencia fascista por allá en 2008, sin embargo, la movilización popular y la acción decidida de los gobiernos de la región evitaron el derrocamiento de Evo. Hoy día, Camacho, presidente del “Comité Cívico de Santa Cruz”, es el agente más violento e intolerante de los factores golpistas en Bolivia.

La violencia se desató luego de las pasadas elecciones del 20 de octubre, con la excusa de un supuesto fraude electoral que le daba a Evo una ventaja de 10% sobre Carlos Mesa, lo que le daba a Evo la victoria, sin necesidad de una segunda vuelta.

Carlos Mesa desconoció los resultados; y, junto a Camacho pidieron a sus partidarios lanzarse a la calle. Los grandes medios internacionales y las redes sociales insistieron en atizar la violencia. Nadie propuso soluciones, nadie quería diálogo. Ya la operación desestabilizadora estaba en marcha.

Evo invita a la OEA a realizar una auditoría al proceso electoral, dando, en lo que sería un grave error, preeminencia a un organismo muy desprestigiado en la región, y que ha actuado siempre con un doble rasero e interés injerencista. 

En su informe preliminar, la OEA no habla de 33% de actas irregulares, se refiere a 23% de muestra de 333 actas, de un total de 34.555; lo cual representa solo el 0,22% de las actas, es decir, la muestra no es representativa para determinar irregularidades en todo el proceso.  

Sin embargo, como es lógico suponer y producto de la manipulación tanto mediática como de la misma OEA, el informe preliminar solo arrojó más elementos de dudas al proceso electoral, cuestionándolo como un todo, dando argumentos a la oposición y debilitando aún más la posición del presidente.

Cuando la policía en La Paz y otras ciudades importantes se suma al golpe en marcha, la violencia se desató. Ante la ausencia de la autoridad, los grupos proto fascistas incendiaron casas de los partidarios de Evo, de su hermana, de dirigentes sociales, políticos, funcionarios del gobierno. Las golpizas, secuestros de familiares, quema de las sedes de gobernaciones, la toma de medios de comunicación y las imágenes de torturas y humillaciones de dirigentes indígenas ampliamente difundidas en las redes sociales, exacerbaron la violencia fascista y el miedo.

La respuesta de los movimientos sociales y de los factores políticos que apoyaban al gobierno de Evo fueron tímidas, se desarrolló una marcha a favor de la paz, concentraciones en El Alto y esporádicas expresiones de apoyo en la calle. La violencia fascista estaba golpeando la base social del movimiento indígena de apoyo a Evo.

La posición de las FFAA, de no involucrarse para preservar el orden constitucional, para detener la violencia y  preservar la paz del país, le dio el golpe de gracia al gobierno. Se plegaron al plan golpista y luego conminaron al presidente a renunciar. 

A pesar de que Evo llamó a nuevas elecciones y a renovar al órgano electoral del país, ya la derecha estaba envalentonada y en la calle, imponiendo el terror. Carlos Mesa declara que no tiene nada que negociar con Evo, que este debe apartarse de la presidencia; y que, ni siquiera, debe participar como candidato para un nuevo proceso electoral.

Es, en ese marco de esta situación  de asedio, que el presidente Evo y su vicepresidente García Linera anuncian la renuncia a sus cargos y su disposición a mantenerse en lucha. Se replegaron a las zonas tropicales, campesinas del país. El golpe de Estado se había consumado  

De inmediato, se reciben noticias del fascismo desatado, la quema de casas, el ataque a las embajadas de México, Cuba y Venezuela, las golpizas, humillaciones y  persecuciones contra líderes sociales y del gobierno. La amenaza sobre el mismo Evo y García Linera, la detención de las autoridades del Organismo Electoral, hace prever una oleada de violencia fascista, que nos recuerda lo que pasó en nuestro país, aquel infausto 11 y 12 de abril de 2002.

El presidente Evo Morales y el vicepresidente García Linera merecen todo mi respeto y aprecio. Con Evo tuvimos una relación más estrecha, cercana, porque nos conocimos desde antes de él ser presidente y porque luego nos tocó trabajar junto al presidente Chávez, en tantos temas de cooperación bilateral, sobre todo, en el proceso de fortalecimiento de su recién nacionalizada industria del gas y petróleo, y en los programas sociales que se desarrollaron en ese país. 

Largas conversaciones, donde fui testigo de excepción, entre Evo, el presidente Chávez y el Comandante Fidel, me permitió conocer en Evo a un hombre profundamente honesto, de convicciones, un revolucionario a carta cabal, socialista, de una calidad humana extraordinaria, a veces, rayando en la ingenuidad. 

Evo es un leal y genuino representante de las mayorías humildes, campesinas, indígenas de su país, estaba decidido a restablecer los derechos y la justicia a favor de su pueblo que, durante siglos, ha sido humillado, maltratado y despojado por una élite blanca, criolla, que era dueña del país y que mantuvo a Bolivia como el más pobre del hemisferio occidental.

Por otra parte, el vicepresidente García Linera, aunque de un talante personal distinto, fue un factor fundamental del éxito del gobierno de Evo. Igualmente, un hombre de convicciones y revolucionario, íntegro, trabajó siempre de manera incansable para lograr una gestión eficaz en la conquista de la soberanía y la construcción del socialismo. 

Evo cumplió su palabra empeñada al pueblo boliviano, lo hizo, y lo hizo con valor. Impulsó profundas transformaciones políticas, económicas y sociales en el país, a pesar de la oposición virulenta de la derecha, las élites privilegiadas, dueñas hasta ese momento de Bolivia, de sus recursos naturales, de los hidrocarburos, de los servicios públicos, del agua, del transporte, del campo, de todo.

Los éxitos del gobierno de Evo Morales son innegables, irrefutables, muestran la eficacia del socialismo para lograr el desarrollo de nuestros países con justicia social, un buen ejemplo, veamos: 

En términos de soberanía, nacionalizó con éxito la industria de los hidrocarburos, el petróleo y el gas, la Estatal YPFB asumió el control de las operaciones, renegociaron los contratos de suministro de gas con Brasil y Argentina para ponerlos en términos de justicia para Bolivia. Desarrolló grandes proyectos de industrialización del gas, la petroquímica, grandes centrales termoeléctricas.

Según la CELAG, en su “Radiografía de la situación económica boliviana”:

  • “El Producto Interno Bruto de Bolivia (PIB) creció durante el gobierno de Evo Morales (período 2006-2017), un 78% a precios constantes, un 27% más que los doce años previos”.
  • La inversión pública alcanzó 12,6% del PIB del país, frente a otros países vecinos como Brasil o Chile, que solo alcanzan niveles del 1,6% y el 2,6%, respectivamente.
  • La Inversión Extranjera Directa (IED) neta recibida, que pasó de 335 millones de dólares en el año 2016, a 725 millones en el año 2017, un incremento del 116%.
  • Las reservas internacionales alcanzan un 27% del PIB, otorgando robustez al sistema y mostrando una baja vulnerabilidad externa. A nivel regional, Bolivia sigue ocupando el primer lugar en cuanto al peso de las reservas internacionales con respecto al PIB, lo que le permite contar con una importante fuente de recursos en caso de necesidades de financiación, y la plena capacidad de controlar la política cambiaria que le ha llevado a tener, prácticamente, una nula variación con el tipo de cambio respecto al dólar estadounidense.
  • Uno de los mayores éxitos de la economía boliviana ha sido, sin duda, el proceso de desdolarización, permitiéndole alcanzar la soberanía de la política monetaria debido a la estabilidad y buenos resultados macroeconómicos de los últimos años. 

En cuanto a los índices sociales, el éxito es también contundente.

  • En la población económicamente activa, las tasas de desocupación en Bolivia son solo del 2,9% para los hombres y del 4,1% para las mujeres.
  • El salario mínimo aumentó de 500 a 2.060 Bolivianos, un aumento de 312%. Si se considera una inflación anual de 5,5%, se evidencia un fuerte crecimiento del salario real. El índice de salario nominal aumentó un 85%, durante el período analizado, para el total de los grupos ocupacionales.
  • La pobreza extrema en Bolivia, gran flagelo que afectaba casi a la mitad de la población finalizando el siglo XX, ha pasado de afectar al 45,2% de la población en el año 2000 al 17,1% en el año 2017. Estos números llevan a Bolivia a ser el país de la región suramericana que más ha reducido la pobreza extrema en el período 2005-2016.

¿Qué reflexiones o enseñanzas nos deja este triste episodio del derrocamiento de Evo?

América Latina arrastra como un peso que no la deja avanzar, que la mantiene en el fondo y a la cola del mundo: la prepotencia y el poder de las élites económicas de nuestros propios países.

Éstas han demostrado, en múltiples ocasiones, en trágicos episodios que han plagado nuestro hemisferio de violencia y golpes de Estado, que son élites atrasadas políticamente, violentas, que no están dispuestas a ceder en sus privilegios, así los mismos signifiquen mantener a todo el país en el atraso.

Las élites económicas de nuestra región han construido grandes fortunas basadas en el despojo de nuestros países, de la riqueza social, de la explotación de la mano de obra sub pagada, casi esclava, actúan como agentes de intereses transnacionales.

Pueden haber en la región gobiernos exitosos y que traigan avances a nuestros países, como el de Evo Morales, pero sin embargo, a las élites no les importa, prefieren acabarlo todo, retroceder, mantener sus groseros privilegios. 

No se puede construir el socialismo, o al menos una sociedad progresista, si los avances económicos no van acompañados en avances en la conciencia de los ciudadanos, sobre todo, en el seno de las clases medias. Si las relaciones de producción, los valores y objetivos hegemónicos en la sociedad apuntan hacia el egoísmo, se están apuntalando siempre salidas individuales, fraccionadores de la unidad nacional, de los intereses colectivos

La solidaridad, el bien común, el deber social, el vivir bien de todos los ciudadanos, la democracia participativa y protagónica, el empoderamiento del pueblo en las decisiones y estructuras de poder, el trabajo y la honestidad, deben ser valores asumidos por toda la sociedad.

Se debe resolver el dilema de cómo sostener la continuidad de un proceso de transformaciones políticas, económicas y sociales, más allá de un liderazgo, de una persona. Cómo fortalecer una institucionalidad, los poderes del Estado, que actúen apegados a la Constitución, a las leyes, al interés general, que preserve las conquistas políticas, sociales y económicas del país, para no ser tan vulnerables a la acción violenta de las élites, de la derecha.

El rol de las FFAA es fundamental. Deben ser el factor decisivo para preservar las conquistas sociales, la Constitución, no plegarse a los intereses de las élites, que su espada solo sea empuñada para defender la soberanía del pueblo y las garantías sociales.

Hay que empoderar al pueblo, construir una poderosa vanguardia, con un fuerte tejido de movimientos políticos y sociales, con la diversidad de posiciones y posturas necesarias para que su crítica y acción hagan avanzar al país, que proteja a toda la sociedad de la acción violenta y desestabilizadora de cualquier grupo de poder. 

Una democracia plena, protagónica, participativa, que abra el debate de las ideas, que cuide el rumbo del proceso transformador, que se retroalimente de la crítica, de las necesidades espirituales de toda la sociedad, que no sea sectaria, donde exista la rendición de cuentas. Este elemento, profundamente democrático, lejos de debilitar, fortalece en el tiempo la conciencia de toda la sociedad.

Desarrollar una fuerte conciencia nacional, soberana, integrada al resto de la región, en una comunión de intereses y objetivos que nos protejan frente a la injerencia extranjera y la acción desestabilizadora de los grandes intereses transnacionales, que nos movamos en nuestra propia estrategia y no subordinados a poder extranjero alguno. Mirar hacia el Sur, no a la OEA. Nuestra referencia, nuestras instancias naturales, propias, son la UNASUR, la CELAC.

Evo, cada 11, tiene su 13

Aunque un sentimiento de pesar y tristeza recorre a nuestra región, por lo sucedido en Bolivia, confío plenamente en que el liderazgo de Evo sabrá accionar de manera decidida para restablecer el orden constitucional y la democracia en Bolivia.

De nuestra propia experiencia cuando sufrimos el golpe de Estado el 11 de abril de 2002, y luego de la desesperanza y la confusión inicial, nuestro pueblo supo reaccionar de forma masiva, nuestros oficiales patriotas cumplieron con su responsabilidad y lograron restablecer el orden constitucional. En aquel momento, obtuvimos una importante enseñanza: cuando un pueblo tiene esperanza, pasión y un liderazgo, es capaz de sobreponerse a la acción violenta de las élites. Todo tiene su tiempo, sus circunstancias, sus características propias. 

El pueblo boliviano, los pueblos originarios, las mayorías humildes del país, saldrán del aturdimiento provocado por la violencia fascista. El Alto y Cochabamba marcarán el rumbo, los campesinos, los cocaleros, los movimientos sociales, sabrán responder al fascismo.

Evo y la dirigencia popular boliviana necesitan preservarse de la violencia fascista, que el repliegue táctico, permita reorganizar al movimiento popular y retomar la movilización en todo el país, exigir el cese de la violencia, restablecer el orden constitucional y retomar la posibilidad de mantener al pueblo boliviano en el camino de la esperanza, del vivir bien, del camino trazado por nuestro hermano, el presidente Evo Morales ¡Venceremos! 

We Stand Against the Coup in Bolivia (statement from Noam Chomsky and Vijay Prashad)

In Bolivia, a coup d’état is brewing against the elected government led by Evo Morales. Sections of the armed forces – including the police – have openly indicated that they are willing to allow fascistic militia groups to attack the presidential palace in La Paz. This is a very serious situation.

Evo Morales has invited the four major parties to sit down and talk about the way forward for Bolivian democracy. He has asked for the creation of a dialogue to prevent a return to the days of military dictatorships and the rule of the oligarchy. Morales has called upon the United Nations, the Organization for American States, the Vatican and others to assist in a path away from the coup.

The coup is driven by the Bolivian oligarchy, who are angered by the fourth election loss by their parties to the Movement for Socialism. The oligarchy is fully supported by the United States government, which has long been eager to remove Morales and his movement from power. For over a decade, the US embassy’s Center of Operations in La Paz has articulated the fact that it has two plans – Plan A, the coup; Plan B, assassination of Morales. This is a serious breach of the UN Charter and of all international obligations.

We stand against the coup, and with the Bolivian people. We hope that they will be able to withstand what is thrown against them in the days to come.

El Mundo Con Evo. So are we.

9 November 2019

Nos oponemos al golpe (Declaración de Noam Chomsky y Vijay Prashad)

Declaración de Noam Chomsky y Vijay Prashad

En Bolivia se está gestando un golpe de Estado contra el gobierno electo liderado por Evo Morales. Sectores de la policía han dicho abiertamente que están dispuestos a permitir que grupos de milicias fascistas ataquen el palacio presidencial en La Paz. La situación es muy grave.

Evo Morales ha invitado a los cuatro principales partidos a sentarse y conversar sobre el camino a seguir para la democracia boliviana. Ha pedido el establecimiento de un diálogo para evitar el regreso de los días de las dictaduras militares y los gobiernos oligárquicos. Morales ha hecho un llamado a las Naciones Unidas, a la Organización de los Estados Americanos (OEA), al Vaticano y a otros más para que contribuyan a encontrar el camino para alejarse del golpe.

El golpe es promovido por la oligarquía boliviana que está enojada por la cuarta elección que sus partidos pierden frente el Movimiento al Socialismo. La oligarquía cuenta con el total apoyo del gobierno de los Estados Unidos que desde hace mucho tiempo está ansioso por expulsar a Evo Morales y a su movimiento del poder. Por más de una década, el Centro de Operaciones de la embajada de Estados Unidos en La Paz ha expresado que tiene dos planes: el Plan A, un golpe de estado y el Plan B, el asesinato de Morales. Se trata de una grave violación de la Carta de las Naciones Unidas y de todas las obligaciones internacionales.

Estamos con el pueblo boliviano y nos oponemos al golpe. Esperamos que sean capaces de resistir todo lo que se les viene encima los próximos días.

El mundo con Evo. Nosotros también.

9 de noviembre de 2019

Lula, derrota el “LAWFARE”
Evo, derrotará EL ODIO

La liberación del Presidente Lula Da Silva ha sido una noticia que nos llenó a todos de júbilo, una buena nueva que recorrió toda América Latina en segundos, y ha ocupado los titulares más importantes en el exterior.

Se pone fin así a una injusticia, que mantuvo en prisión por más de 586 días a un hombre honesto, del pueblo, pero que además permitió la llegada al poder de la extrema derecha encabezada por Jair Bolsonaro. Lula fue una de las víctimas más visibles del “Lawfare” o “judicialización de la política”, un nuevo mecanismo de persecución en nuestra región.

La “judicialización de la política” siempre ha existido, tenemos casos emblemáticos como el de “Sacco y Vanzetti” en los Estados Unidos, que llevó a estos obreros a la silla eléctrica por allá en 1927; las purgas de Stalin en la extinta Unión Soviética; los juicios en los tribunales del Führer; o la prisión y muerte de Antonio Gramsci condenado por los tribunales de Benito Mussolini. 

Los sistemas políticos autoritarios, sean del signo que sea, siempre buscan en la justicia algún sustento ético, moral, para actuar en favor de sus intereses políticos o de poder.

En nuestra región los juicios y encarcelamientos arbitrarios, detenciones y persecuciones contra dirigentes políticos, militares, sociales, siempre han existido de la mano de las más espantosas dictaduras o regímenes políticos autoritarios. 

En nuestra América Latina, la violencia de  las élites, siempre se ha enmascarado en la institucionalidad judicial, pero ni siquiera este barniz jurídico ha podido ocultar la naturaleza antipopular y arbitraria de sus actuaciones. El historial de persecución y violencia política en nuestra región, ha rebasado siempre las formas legales, se actúa con saña, porque hay mucho odio y desprecio de las élites tradicionales en contra de los humildes.

Pero los tiempos cambian

Las sociedades en un mundo globalizado exigen nuevas formas de actuación a sus gobiernos. Ya no se toleran las dictaduras como las del siglo XX en el Cono Sur, todo cambia, la comunidad internacional mira como en un segundo una noticia le da la vuelta al mundo. Ésto no quiere decir que el sistema de dominación, si le resulta necesario, no recurrirá nuevamente a la violencia abierta contra sus pueblos para luego de arrasar a la dirigencia popular, volver a ensayar posturas democráticas. Es el péndulo político del capitalismo.

También cambian los actores políticos a escala mundial, al igual que el tipo de confrontación. Ya no existe más la “Guerra Fría”, ni la Internacional Comunista, ni una disputa entre socialismo y capitalismo. Se trata, fundamentalmente, de conflictos entre variaciones del capitalismo, por la economía, por los mercados, por la conquista de espacios militares, por lo que, ante la ausencia de un posicionamiento ideológico, se instigan los nacionalismos, el extremismo religioso, y el fundamentalismo, como factores desencadenantes para la confrontación política entre los factores mundiales de poder.

Es aquí donde aparece el “Lawfare” como mecanismo de persecución en la actualidad, crea nuevos códigos de represión y hace un uso extensivo de las redes sociales. Para la persecución política ya no sirve la acusación de “comunista”, tampoco de “subversivo”, no, ahora las acusaciones son de “corrupto”. 

Esta acusación, tan genérica como sea posible, es lanzada en contra del objetivo político y de allí en adelante actúan las redes sociales, coordinadas y manejadas por los mismos factores de poder que convierten la acusación en una sentencia, un linchamiento moral que prepara las condiciones subjetivas para cualquier acción violenta o judicial en contra del objetivo.

Una vez que se activa la inquisición 2.0, entonces actúa el fiscal, el juez y viene la acusación e inmediatamente la persecución y captura del oponente político. Por supuesto que jamás habrá pruebas, ni el debido proceso, ni el derecho a la defensa. El “Lawfare” articula todas las acciones y viola los procedimientos para garantizar el cumplimiento del objetivo político: neutralizar al oponente.

Ésto ha sucedido en Argentina contra la ex-presidenta Cristina y su familia, contra el ex ministro Julio de Vido, contra el ex-vicepresidente Boudou. El poder judicial, comprometido con los factores políticos de derecha para judicializar la política. Igual ha sucedido en Ecuador contra el ex-presidente Correa, hoy exiliado, así como, contra el ex vicepresidente Jorge Glass, que lleva dos años en prisión.

Ha pasado en Brasil, primero contra la ex-presidenta Dilma, razón por la cual fue desalojada de la presidencia, abriendo el paso a la derecha en el poder y luego con la prisión del ex presidente Lula, quien ya encanado, estuvo imposibilitado de participar en las pasadas elecciones presidenciales, en las cuales todos los sondeos lo daban como ganador. Para que ganara Bolsonaro, tuvieron que meter preso a Lula. 

Así ha pasado en Venezuela, donde, utilizando los mismos métodos y procedimientos del Lawfare, maduro se ha ensañado en una persecución política en contra del chavismo y la oposición. 

En mi contra se ha desatado una persecución política que raya en una obsesión, con base en absurdas acusaciones esgrimidas por su fiscal, violando mis derechos, la presunción de la inocencia, el debido proceso, y el derecho a la defensa. 

Igual ha sucedido con el ex ministro mayor general Rodríguez Torres, sepultado en las cárceles maduristas, al igual que el  ex ministro Raúl Isaías Baduel, preso aunque ya cumplió su condena. Lo mismo sucede con más de 100 trabajadores y gerentes de PDVSA sepultados, secuestrados políticos, sin ningún tipo de derecho a la defensa y el debido proceso, todos acusados genéricamente de “corrupción”.

La oposición también ha sufrido los rigores de esta práctica de “Lawfare”, ya que el madurismo ha encarcelado a sus líderes, inhabilitado candidatos, y perseguido y mantenido en prisión a cientos de sus militantes o sospechosos de serlo.

Una reflexión necesaria

En una entrevista que le hace el ex-presidente Correa (todavía espero mi derecho a réplica a las acusaciones e insultos que vertió maduro en mi contra en su programa) al presidente electo de Argentina, Alberto Fernández, se hace una clara descripción de lo que significa y cómo actúa el “Lawfare” en nuestros países.  

Aquí hay algunos conceptos y posiciones de principios interesantes en la entrevista que transcribo para, a partir de ellas, hacer una reflexión: 

Alberto Fernández: “…para mí en el estado de derecho, el respeto a las libertades, el respeto al debido proceso y una justicia independiente son reglas absolutas. ¿Qué le pasó a nuestro continente? Las tres cosas fracasaron, la justicia dejó de ser independiente y empezó a ser manipulada por el poder. El proceso legal, el debido proceso legal que es el que exige que uno tenga un juicio transparente donde se pueda probar la inocencia en libertad, también fue vulnerado, y las prisiones preventivas se convirtieron en reglas y finalmente la justicia, por todo ésto, dejó de ser independiente, empezó a servir al poder de turno.”

“Lo que pasa contigo -refiriéndose a Correa- es un hecho vergonzoso. Lo que pasa con Glass es un hecho vergonzoso. Porque en verdad vos ni siquiera pudiste ser sometido a un proceso legal suficiente. Lula, para que todos entiendan, ha sido acusado de tener un departamento que supuestamente le dio una empresa constructora subsidiaria de Odebrecht. Pero lo más llamativo es que no hay ningún papel que diga que efectivamente Lula compró ese inmueble. No hay un boleto de compraventa. No hay nada”.

“La verdad es que en Argentina tuvimos un primer caso que es el de una dirigente social, Milagro Sala, que apenas empezó el gobierno de Macri, el gobierno de Jujuy la detuvo. Milagro Sala durante años me trató muy mal, francamente, tuvimos muchas diferencias políticas pero no merece estar detenida. Y qué voy a hacer yo, porque tenía diferencias conmigo voy a validar una detención ilegal. Eso no se puede hacer, eso es falta de ética. Eso no es vivir en un estado de derecho. Por eso, es no vivir en un estado de derecho. 

Rafael Correa: “No por vencer a mi adversario político, decir que es ladrón y ladrón. Por favor”.

Alberto Fernández. “… en Brasil además ha sido tan escandaloso lo que han hecho, que el juez que condena a Lula diciendo que aunque no tiene pruebas fidedignas tiene la íntima convicción de que Lula era el dueño, así lo condenan, (y) ese juez hoy es Ministro de Justicia, el asunto es descarado.

Importante reflexión tanto de Alberto Fernández como de Rafael Correa, invito a ver la entrevista, pero un asunto interesante aquí es que, lo que ambos describen y denuncian en esta conversación como “Lawfare”, es exactamente lo que ha hecho maduro en Venezuela, lo mismo que han hecho Lenín Moreno en Ecuador, Macri en Argentina y Bolsonaro en Brasil.

La reflexión que hay que hacer, sobre todo para los sectores de izquierda en la región, es ¿por qué se denuncia y critica el Lawfare de Bolsonaro, Moreno y Macri, pero se calla o se evade, ni siquiera se comenta, el Lawfare de maduro? ¿Los principios son principios siempre, o se ajustan a conveniencia?

Lo que sucede en Venezuela, en términos de política, economía y violación de los derechos de sus ciudadanos, incluyendo la violación de los derechos humanos y políticos, incluyendo la práctica del Lawfare, colocan al gobierno de maduro fuera del ámbito de la izquierda, del chavismo, del Grupo de Puebla, del movimiento progresista en la región. maduro ya no tiene nada que ver con la esperanza y el ejemplo que alguna vez irradió nuestro país en la región con las banderas de Chávez y Bolívar. 

El silencio de algunos sectores y líderes de la izquierda en la región, en torno a la tragedia que vivimos en Venezuela y el giro hacia la derecha que dio el gobierno de maduro, le hace un gran daño a la cultura y  conciencia de nuestros pueblos, y deja mucho que desear de las posiciones políticas basadas en el cálculo y la conveniencia porque tienen acceso, por distintas razones, al círculo de poder que oprime a nuestro pueblo venezolano. Es como para pensarlo.

Evo bajo asedio

Mientras escribo estas líneas, llegan informaciones preocupantes sobre la situación en Bolivia. Nuevamente, la Media Luna, agrupada en torno a las élites de derecha y cabalgando sobre el odio y el racismo contra los humildes, el pueblo originario del país, arremete contra el presidente Evo Morales y estimula un golpe de Estado contra el gobierno legítimo, electo en las pasadas elecciones.

A pesar de que el presidente Evo ha manifestado estar dispuesto a auditar el proceso eleccionario y mantenerse en el cauce de la Constitución, la derecha ha tomado las calles de Santa Cruz y otras ciudades de la Media Luna boliviana. 

La presidencia de Evo Morales, junto a su vicepresidente Álvaro García Linera, ha sido de las más exitosas en los últimos 100 años en el país. Evo no sólo ha reivindicado al pueblo indígena, originario y mayoritario del país, sino que lo ha incluido a la sociedad, ha hecho valer sus derechos políticos y sociales como nunca antes en la historia de Bolivia. Su manejo económico ha sido una de los más exitosos y estables de la región.

Pudimos conocer al presidente Evo cuando era un dirigente de los movimientos sociales, un dirigente político que, viniendo desde abajo y sufriendo cárcel y persecución, fue capaz de ponerse al frente de los humildes, interpretar su espiritualidad y convertirse en el primer presidente indígena del país.

Siendo un hombre humilde, pero de fuertes convicciones, le prestamos toda la ayuda en su gestión gubernamental, fundamentalmente en la conquista de la plena soberanía en el manejo del gas, el principal recurso natural de Bolivia.

Evo se ha conducido de manera acertada en el manejo de los recursos provenientes de la venta del gas, una vez nacionalizada toda la industria boliviana de petróleo y gas. Ha utilizado la renta para equilibrar las profundas y centenarias diferencias sociales y raciales en Bolivia. Ha construido un país democrático, plurinacional y participativo. 

Evo siempre ha estado con su pueblo, sus problemas, sus necesidades, sus anhelos. La Pachamama y la cultura ancestral de su pueblo, le ha dado un marco espiritual único a su gobierno y a los sectores más humildes de la sociedad boliviana, los campesinos, los mineros, los movimientos sociales.

Sin embargo, la derecha cabalga sobre el odio, sobre la operación mediática montada en contra de Evo a partir de los resultados electorales. El rol del candidato, el expresidente Mesa, ha sido deplorable, siendo un hombre de equilibrio, no ha querido reconocer su derrota y ha instigado a los factores violentos en su país.

Querido Evo, compañeros Linera y demás dirigentes del gobierno de Bolivia, dirigentes de los movimientos políticos y sociales que apoyan el profundo proceso de democratización y transformaciones sociales emprendidos por el gobierno desde 2006: 

la única manera de parar la ofensiva fascista y el golpe de Estado es con el pueblo en la calle. Con la unidad de las Fuerzas Armadas, de todos los sectores políticos revolucionarios y los movimientos sociales.

Los mineros y los campesinos deben ir a la calle a expresar de manera firme y contundente su respaldo al gobierno. Que la oligarquía y las élites sepan que están dispuestos a bajar del Alto y tomar La Paz, bloquear los caminos y paralizar las empresas si la derecha le da un zarpazo a la democracia y a la Constitución.

Los cuerpos policiales de Bolivia siempre han estado cuestionados por su actuación, como elementos que han respondido a intereses extranjeros. Su irrupción en el escenario político es una muestra de la debilidad de los golpistas, pero, al mismo tiempo, de la injerencia extranjera.

Las Fuerzas Armadas Bolivianas deben mantenerse leales a la Constitución y al gobierno legítimo. No prestarse a una aventura que retroceda al país a la violencia y la inestabilidad que lo azotaron  durante tantos años antes del triunfo y el gobierno de Evo Morales.

A Evo, Linera, a todo el gobierno, la dirigencia popular, junto al pueblo y los movimientos sociales, les toca batirse solos en defensa de sus conquistas políticas y sociales. El movimiento popular boliviano ha madurado y crecido. Ya Evo no es aquel dirigente social de los campesinos, ahora es un dirigente de toda la región, una referencia, un ejemplo de cambios políticos, económicos y sociales, una figura conocida y estimada en el ámbito internacional. Su voz es la voz de los humildes del mundo, del socialismo, de la Pachamama.  

Bolivia debe frenar la arremetida fascista con el pueblo en la calle, con el país unido y movilizado, aguantar al arribo de la presidencia de Argentina de Alberto Fernández, que se traduce en un cambio en la correlación política en la región; ya Lula está libre, Chile está encendida exigiendo cambiarlo todo, el pueblo ecuatoriano mostró su fuerza; y, en cualquier momento, el pùeblo venezolano reaccionará contra maduro para volver al camino de Chávez. Evo, siempre firme con el pueblo. ¡Venceremos!