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Docentes

En la actualidad Venezuela atraviesa una de las peores crisis económica política y social jamás vista en la historia del país. A esto lamentablemente no escapa las condiciones laborales de los docentes. El gobierno del comandante Chávez luchó por las reivindicaciones de todos los maestros y maestras que conformaban el sistema educativo Bolivariano que, a su vez, impulsó la inclusión de los sectores más pobres y humildes de las regiones del país en los procesos inclusivos implementados en las escuelas e instituciones educativas a través de las misiones sociales gratuitas para el pueblo como énte participativo y protagónico en la educación.

Actualmente la crisis y la situación país afectadirectamente al gremio docente, violando todas las pautas benéficas del contrato colectivo. El salario de las y los maestros son míseros y no acordes para el poder adquisitivo y el vivir bien, en pocas palabras es una burla total para el Magisterio. No se cumplen con los pagos correspondientes, no poseen seguro médico ni funerario y el Instituto para la asistencia social de los maestros del Ministerio de Educación IPASME apenas funciona, la mayoría no cuenta con personal médico capacitado ni con los insumos médicos correspondientes, el docente está desamparado.

Ahora bien, el Ministerio de Educación está consciente de la problemática que existe en el gremio docente pero éste no responde al llamado de los mismos para tratar de buscar posibles soluciones a la emergencia educativa por la que atraviesa el país.

Muchos han sido los días donde los maestros han salido a las calles a manifestar su descontento con el gobierno de maduro, han marchado pacíficamente para que sus vocessean escuchadas y sus derechos sean respetados.

Han llegado hasta las puertas del Ministerio de Educación en la ciudad de Caracas docentes de todas partes del país a expresar su sentir y su impotencia a tal situación, pero el ministro Aristóbulo Isturiz no les ha dado la cara, no resuelve nada en lo absoluto, amenaza a sus propios colegas de reemplazarlos con los famosos docentes Express (bachilleres que son preparados en 400 horas) o con los jóvenes que integran la chamba juvenil.

Lo curioso es que fue el mismo Aristóbulo quien en el año 1985 dijo «El docente que sea incapaz de defender sus derechos, no puede ser un ejemplo porque es un cobarde» Ahora él mismo les da la espalda a sus colegas en la lucha del día a día, desapareciendo como por arte de magia el contrato colectivo que con tanto esfuerzo se logró implementar en el gobierno del presidente Chávez.

En lo que va de año de 2019 muchas han sido las protestas de los docentes activos, jubilados e incapacitados por sus derechos y por un salario justo, en los diferentes estados y municipios del país, para nadie es un secreto, ya que algunos medios de comunicación (tv, radio, digitales e impresos) han transmitido dichos hechos en todo el país.

Los días 22 y 23 de Octubre los docentes se fueron a paro a nivel nacional como medida extrema para ejercer presión sobre el gobierno de maduro, hasta los profesores universitarios se sumaron a esta acción de protesta. El paro de 48 horas convocado por las ocho Federaciones del Magisterio fue acatado en un 70,83% en toda Venezuela.

La insistencia de los estudiantiles a las instituciones educativas no sólo obedeció al llamado a paro, sino porque muchos padres y representantes han dejado mandar a sus hijos en diversas oportunidades a las escuelas, para muchos niños estos días de paro fue uno de tantos días por la falta de comida en sus hogares.

Los maestros alzaron sus voces para hacer valer sus derechos en protestas y marchas pacíficas como lo contempla la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela CRBV. Los educadores han anunciado que éste fue apenas el comienzo de una serie de actividades de protestas por reivindicaciones salariales por su poder adquisitivo y por el vivir bien, sin embargo la respuesta de maduro ha toda esta problemática fue acusarlos de traidores, al decir: «El paro de los docentes fue planeado y financiado por EEUU». Así maduro, una vez mas, hizo oídos sordos ante la enorme participación de los docentes en el paro de semanas pasadas, pues paralizaron sus actividades en 22 estados del país. maduro aseveró que el paro nacional los días 22 y 23 de Octubre respondía a una estrategia de EEUU, que financió las manifestaciones con la intención de «incendiar el país» todo con el objetivo de evitar que él viajara para Azerbaiyán para asistir a la cumbre de los países no alineados.

El gobernante consideró el paro escolar un fracaso contundente al no impedir su salida del país. Pero, según datos de la Federación de Trabajadores del Magisterio Venezolano (Fetramagisterio), el paro se cumplió en un 85.9% a nivel nacional. A pesar de las diferentes movilizaciones realizadas por el gremio educativo maduro hizo caso omiso, además de faltar el respeto a los profesionales de la docencia con tales declaraciones puesto que es falso de toda falsedad que hayan salido a las calles financiados por el gobierno de EEUU. Motivo es lo que sobra para salir a la calle, para un docente cuyo salario es paupérrimo, que no le alcanza para sus alimentos, nimedicinas, ropa, calzado, transporte e insumos escolares (bolígrafos, marcadores, hojas, tizas, fotocopias entre otros) pasando penurias en el día a día para ir a cumplir con su labor, enseñar!

Es cinismo puro y gratuito de parte del gobierno madurista expresar tales comentarios que ofenden y denigran a todo el gremio educativo y lo único que promueve es mucho más descontento dentro de la comunidad docente, tanto así que los maestros continuarán su lucha en protestas nacionales para defender lo que por ley les pertenece un salario justo y digno. Cabe destacar q los docentes jubilados e incapacitados se han sumado a las protestas en medida de apoyo para con los docentes activos; aún en espera por respuesta por parte del Ministerio de Educación ante tal emergencia educativa por la que atraviesa nuestro país ¡Seguiremos en pie de lucha! Necesario es vencer rendirse jamás ¡Venceremos!

La diáspora, una cachetada a la conciencia nacional

La UE, OIM y ACNUR expresan su solidaridad con los refugiados y migrantes venezolanos

La Conferencia Internacional de Solidaridad sobre la Crisis de Refugiados y Migrantes de Venezuela celebrada esta semana en Bruselas, reveló una realidad abrumadora: 4,5 millones de venezolanos han abandonado el país como pudieron, a un ritmo de 5.000 personas diariamente. Para el 2020 , el éxodo venezolano alcanzará, de acuerdo a sus estimaciones, el 20% de nuestra población, 6,5 millones de migrantes. Una tragedia.

“… la Crisis de refugiados y migrantes venezolanos es la de mayores dimensiones en la historia de América Latina y una de las mayores crisis de desplazamiento en todo el mundo ”, reconoce la ONU. Una realidad que solo el gobierno de maduro se niega a reconocer, al reflejar ésta la más trágica expresión de su fracaso.

Nuestro país recibió por años migrantes de diversas latitudes, árabes, sirios-libaneses, españoles, portugueses, italianos, colombianos, peruanos, ecuatorianos, bolivianos, caribeños, argentinos, chilenos y uruguayos, fueron todos recibimos con los brazos abiertos. Hoy, l a tragedia de nuestra diáspora , generada por el peor gobierno de nuestra historia , reclama la solidaridad del mundo entero, como recientemente lo dije en entrevista con CNN.

La diáspora venezolana es equivalente a la de Siria, luego de 8 años de guerra cruenta, solo que la tragedia venezolana ha sucedido en tan solo 4 años, sin que hayamos enfrentado ninguna guerra, solo los efectos de un pésimo gobierno. Ésta es una cachetada en el rostro de la conciencia nacional, de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, de la Asamblea Nacional Constituyente, de la Asamblea Nacional, del PSUV, de los partidos del extinto Polo Patriótico, del Poder Popular, de los partidos de la oposición. Es un fracaso de la política.

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En algún momento, toda esta tragedia volará en pedazos por la reacción del pueblo que, será necesariamente violenta. No será suficiente el FAES, ni las cajas Clap, no será efectivo ningún programa de odio, ni las astucias extranjeras. Será el momento de la tormenta . Allí debemos estar los patriotas, junto al pueblo, organizados con el pueblo, con Chávez. Ese día tendrá que decidir el cuerpo militar, como un todo, si sus armas seguirán sosteniendo este orden inconstitucional, si son Bolivarianos o no, si seguirán sosteniendo a esta élite corrupta y entreguista que ha destrozado al país.

Lee más en mi artículo “ La Diáspora ”

La Diáspora

Los pasados 28 y 29 de Octubre tuvo lugar en Bruselas la Conferencia Internacional de Solidaridad sobre la Crisis de Refugiados y Migrantes de Venezuela, auspiciada por la Unión Europea, el Alto Comisionado para los Refugiados de las Naciones Unidas (ACNUR) y la Organización Internacional para Migrantes (OMI), todas instituciones reconocidas a nivel mundial, representadas en la Conferencia por sus máximas autoridades, junto con 120 delegaciones de Instituciones especializadas y estados miembros de América Latina y el Caribe.

Las organizaciones en migraciones y refugiados de la ONU, la OIM y la ACNUR revelan una realidad abrumadora: 4,5 millones de venezolanos, mujeres, hombres, niños y niñas, han abandonado el país como pudieron, a un ritmo de 5.000 personas diariamente. Nuestra diáspora es una tragedia. 

De acuerdo con las indicadas organizaciones de la ONU, “la Crisis de refugiados y migrantes venezolanos es la de mayores dimensiones en la historia de América Latina y una de las mayores crisis de desplazamiento en todo el mundo”. 

En sus palabras de apertura Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados, la ACNUR, señaló que los 4,5 millones de Venezolanos que se han visto forzados a abandonar el país por la “inestabilidad política, la creciente inseguridad y violaciones de los derechos humanos, además del colapso de la economía”, podrían llegar, de acuerdo con las estimaciones de los organismos especializados, a 6,5 millones de migrantes para el año 2020, es decir, el 20% de nuestra población. 

Aquí hay que considerar que estos 6,5 millones de migrantes son fundamentalmente jóvenes, trabajadores y profesionales, es decir, el impacto de su salida del país es mucho mayor, por tratarse del segmento activo, en crecimiento y desarrollo, es el efecto de un país en guerra, que pierde su juventud. Es difícil que estos jóvenes, una vez asentados en sus países de acogida, vuelvan a la Patria. 

No existe estadística sobre el número de niños, que se mueven con sus padres migrantes, se quedan solos en el país, o se quedan en el camino. Sin embargo, hay historias aterradoras e informaciones de niños abandonados, abusados, traumatizados. Es un crimen.

El 80% de los migrantes y refugiados venezolanos se ha desplazado a países de la región, una gran cantidad de ellos lo hace a pie, o de manera irregular. Los grupos vulnerables: mujeres, niños y niñas, están expuestos a grandes riesgos de explotación y abusos.

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A pesar de la solidaridad y medidas de protección que han tomado los países aledaños, los migrantes venezolanos han estado expuestos a graves agresiones xenófobas, producto del discurso de odio y la instigación a la violencia contra los venezolanos, por parte de sectores políticos de derecha y algunos gobiernos de la región. 

Esta Conferencia Internacional, se suma a pronunciamientos previos que han hecho tanto la ACNUR como la OIM, en sus informes sobre el alarmante fenómeno de la diáspora venezolana, la situación desesperada y el sufrimiento de los ciudadanos venezolanos que tratan de salir del país.

La diáspora venezolana se inicia fundamentalmente a partir de 2014 y se acelera de manera extraordinaria desde 2015. Es obvio inferir que ésta es producto del fracaso de maduro: la hiperinflación acumulada de 282.972 %, la mega devaluación, el salario más bajo de la región, 15 dólares al mes, es decir, 0,5 dólares diarios, muy por debajo del ingreso diario de 1,9 dólares, establecido por la ONU como el umbral de la pobreza, el 81,9 % de la población en pobreza, la caída acumulada del PIB de 54%, la destrucción de PDVSA, la escasez, la violencia, la violación de los DDHH y la desesperanza.

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Nunca, en nuestros más de 200 años de historia, tuvimos una situación como la señalada. Al contrario, nuestro país siempre fue receptor: árabes, sirios-libaneses; españoles, portugueses e italianos; colombianos, peruanos, ecuatorianos, bolivianos, caribeños; argentinos, chilenos y uruguayos. A todos, los recibimos con los brazos abiertos, se unieron, se integraron, aportaron al país.

El gobierno del presidente Chávez regularizó la situación de los migrantes y refugiados que residían junto a nosotros en la patria. La Constitución de 1999 estableció, por primera vez, la doble nacionalidad; luego, se daría residencia y nacionalidad a millones de inmigrantes y refugiados que estaban en situación irregular en el país, la mayoría de ellos, pobres, vulnerables. 

En esos años, teníamos un gobierno verdaderamente humanista y Bolivariano. Ahora solo esperamos reciprocidad de nuestros hermanos. Los venezolanos, los hijos de Bolívar, los mismos que los recibieron con los brazos abiertos cuando tenían problemas, necesitan de la solidaridad y hermandad, el calor, afecto y comprensión de los pueblos hermanos de la región. 

La diáspora es una realidad que ha golpeado profundamente a nuestra sociedad. Nuestro pueblo está desgarrado; las familias separadas, los viejos se quedaron en el país; las madres y los padres solos, ancianos, vulnerables en esta tragedia del madurismo. Los muchachos, los jóvenes, de todas las clases y colores, tuvieron que abandonar un país donde no se puede vivir, donde el ciudadano está asfixiado por un gobierno incapaz y totalitario, donde la vida diaria es una proeza, un país empobrecido, arruinado, sin instituciones, sin esperanza, ni posibilidades de avanzar.

Este gobierno infame y miserable, no solo niega esta realidad, tan cruenta y dura, sino que ignora y desconoce a nuestros muchachos que se van, a los jóvenes, la otrora “generación de oro”, la de los niños de las Escuelas Bolivarianas, los muchachos de las Misiones, los estudiantes, los trabajadores, los profesionales, los muchachos del Sistema de Orquesta, los médicos, ingenieros, profesores, científicos, la Juventud Vinotinto, hombres y mujeres que, solos o acompañados, con sus hijos a cuesta, salen como pueden. Unos lo hacen por avión; otros por autobús; muchos a pie, cruzando Los Andes; otros mueren ahogados en El Caribe; nuestra diáspora es la de un pueblo en desbandada. Un pueblo que lo deja todo atrás, sus afectos, arraigos, profesiones, su vida, su futuro, para ir a donde sea, donde deberán hacer lo que puedan, todo para comenzar de nuevo.

Los más pobres y vulnerables: hombres y mujeres, niños y niñas, están expuestos a cualquier cosa, no solo la violencia de las mafias que abusan de ellos, los explota, se aprovechan de la pobreza en la que se encuentran, sino de los ataques xenófobos y la violencia promovida por sectores políticos y gobiernos de derecha, que desprecian a nuestros muchachos en una especie de retaliación o venganza por lo que el pueblo venezolano representó con Chávez: un pueblo dueño de su destino, en lucha por sus derechos. 

El gobierno de maduro no es capaz de proteger a nuestro pueblo, de garantizar sus más mínimos derechos, ni dentro del país, mucho menos, fuera de él. En primer lugar, porque su indolencia no le permite reconocer esta realidad; en segundo, porque la élite que controla al país puso hace tiempo a su familia a buen resguardo en el exterior, no les importa lo que sucede con el pueblo Venezolano, son insensibles e indolentes al dolor de los millones de madres solas o hijos lejos de la patria. No reconocen la existencia de la diáspora porque sería aceptar su estrepitoso fracaso, no están dispuestos a asumir su responsabilidad. 

Los venezolanos de la diáspora están solos en su tragedia; el gobierno no acciona ningún mecanismo diplomático para protegerlos en el exterior, ni los ayuda, ni los atiende, nada. Al contrario, el gobierno y el mismo maduro los desconocen, los insultan, los desprecian por “ir a lavar pocetas”, se burlan de lo que tienen que hacer los venezolanos de la diáspora para sobrevivir. Yo los he visto, ingenieros haciendo de mesoneros; profesionales de computación, trabajando en “Uber”; gerentes arreglando cajas en supermercados; violinistas tocando en los metros; soldados lavando pocetas. Me da dolor, pero a la vez, reconozco en ellos la gallardía y la determinación para comenzar de nuevo, salir adelante.

El gobierno de maduro, a la vez que pretende desconocer la realidad de la diáspora, los explota, les exprime hasta el último ahorro, el mínimo dólar, para darle un documento antes de salir, para “apostillar”, para renovar documentos en el exterior. 

maduro quiere controlar las “remesas”, el dinero que la diáspora manda a sus familias que quedaron en la patria entre comisiones y tasas. El gobierno no solo les arrebató el futuro, sino que les roba los recursos que envían a sus casas, producto de tanto esfuerzo y trabajo. 

Lo más absurdo y miserable del madurismo, es que, incluso les quita a los que tuvieron que irse, las casas de la Gran Misión Vivienda Venezuela que les dimos con Chávez. Amenazan al que tuvo que salir, con “expropiar” su vivienda, el producto de su trabajo, la única conexión que le queda con el país.

El hecho de que nuestros ciudadanos tengan que irse desesperados, que lo dejen todo sencillamente porque en Venezuela no se puede vivir, debería sacudir nuestras conciencias, la de todos los venezolanos, sacudir el alma de la República. Aquí, ya no importa el credo o la posición política, lo que ha sucedido durante el período del madurismo, compromete el futuro de nuestra patria, nuestra propia integridad como Nación.

El impacto que esta pérdida masiva de población tiene sobre nuestras posibilidades de reconstruir el país, es equivalente a una guerra. Hemos perdido cientos de miles, millones, de profesionales, formados, educados y preparados en nuestro país, para trabajar y vivir en él, para engrandecerlo: médicos, ingenieros, constructores, técnicos, profesores universitarios, maestros, investigadores, científicos, gerentes, emprendedores; trabajadores calificados, del sector petrolero, del sector eléctrico, de telecomunicaciones, de las empresas básicas. El costo es altísimo ¿cómo podremos recuperar todo ese capital humano para reconstruir al país?

La diáspora venezolana proyectada al 2020, es equivalente a la de Siria, luego de 8 años de guerra cruenta, solo que la tragedia venezolana ha sucedido en apenas 4 años, sin que hayamos enfrentado ninguna guerra, solo los efectos de un pésimo gobierno. maduro ha provocado una diáspora mayor que la que produce la guerra en Siria.

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Por otra parte, el país ha sufrido una tremenda pérdida en términos espirituales, un desgarramiento, una fractura del núcleo familiar, de la sociedad. En medio de la miseria material causada por el madurismo, aflora lo peor de la mezquindad individual, la conducta asocial, el individualismo, el miedo, la incomunicación, expresada de mil maneras, en el “hombre, lobo del hombre”.

Hay que trabajar para recomponer la unidad del pueblo, de la sociedad como un todo. Ésto significa superar el impulso individual del “sálvese quien pueda”, y pensar en el “cómo resolvemos todos este problema”, recomponer su espiritualidad.

El venezolano de la diáspora, hay que decirlo, está solo, triste; algunos viven con vergüenza, señalados, con la autoestima por el piso, maltratados, desencantados de todo. Hace falta más solidaridad, agruparse, protegerse, organizarse para volver, porque tenemos que volver. No podemos seguir evadiendo esta situación. 

La diáspora es una cachetada en el rostro de la conciencia nacional, de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, de la Asamblea Nacional Constituyente, de la Asamblea Nacional, del PSUV, de los partidos del extinto Polo Patriótico, del Poder Popular, de los partidos de la oposición. Es un fracaso de la política y de la incapacidad para articular esfuerzos para salir de este gobierno.  

En su ejercicio cotidiano de cinismo, maduro decreta el “inicio de la Navidad”, enciende la Cruz del Ávila, en un país de familias separadas, de hijos lejanos, de enfermos que mueren, de hambre, de pobreza, de tristeza, de desesperanza, un país destrozado justamente por su gobierno, por la traición al legado del Presidente Chávez. Herodes decreta la Navidad luego de pasar a cuchillo a la Revolución Bolivariana. Para los venezolanos, la Navidad es sinónimo de encuentro, de celebración en familia. No es una Fiesta individual. ¿Cómo se decreta la Navidad? Ella solo se siente, se celebra juntos. 

La diáspora venezolana es una de las expresiones trágicas del fracaso de maduro y su gobierno, el peor gobierno de nuestra historia Republicana. Esa es la razón, la causa, aquí no valen excusas, ni los argumentos de los que les encanta dar vueltas mordiéndose la cola. Esta situación absurda e insostenible hay que resolverla, hay que salir de maduro y su gobierno. 

No podemos dejar que el madurismo siga destruyendo al país, cada día que el madurismo siga en el poder será un día de destrucción y entrega de lo queda de patria. Cada día que pasa, tenemos 5.000 venezolanos menos en el país, la Patria se vacía de esperanza. 

Ahora maduro está sostenido por las armas de una élite militar que está faltando a sus responsabilidades Constitucionales, y al juramento que alguna vez hizo de empuñar su espada para defender las garantías sociales del pueblo Venezolano. Sostenido por la injerencia extranjera inaceptable de las potencias e intereses que saquean al país. Se sostiene sobre la claudicación del PSUV y el silencio de los dirigentes, que alguna vez se dijeron Chavistas. Se sostiene sobre la desmovilización y fractura de la unidad de los patriotas. Se sostiene sobre el empeño injerencista de cúpulas, que tratan de imponer una visión sectaria del futuro y que desmovilizan y fracturan las posibilidades de derrotar a maduro.

En algún momento, toda esta tragedia volará en pedazos por la reacción del pueblo que será necesariamente violenta. No será suficiente el FAES, ni las cajas Clap, no será efectivo ningún programa de odio, ni las astucias extranjeras. Será el momento de la tormenta

Allí debemos estar los patriotas, junto al pueblo, organizados con el pueblo, con Chávez. Ese día tendrá que decidir el cuerpo militar, como un todo, si sus armas seguirán sosteniendo este orden inconstitucional, si son Bolivarianos o no, si seguirán sosteniendo a esta élite corrupta y entreguista que ha destrozado al país.

La diáspora tiene que acabar, los venezolanos tenemos que reencontrarnos en la patria, volver al país, volver a las calles junto al pueblo, poner piedra sobre piedra, para volver a ser una gran Nación, orgullosa, con todos sus hijos en casa, trabajando por el vivir bien, como una familia, un pueblo alegre, con un futuro para todos ¡Volveremos a casa!

El Ojo del Huracán

El ojo del huracán es un espacio y un tiempo en el cual reina la calma en medio de un feroz huracán, allí los vientos amainan, la lluvia cesa, reina una tranquilidad angustiosa que presagia lo tumultuoso. Los entendidos en tormentas no se engañan con el ojo del huracán, al contrario se preparan para la embestida.

En lo social ocurren huracanes, lo sabemos, la historia los registra explosiones populares que generalmente toman desprevenidos a los gobernantes aislados en sus burbujas de ficciones. Recientemente el gobernante de Chile pide perdón por no haber visto las condiciones terribles que dieron lugar al huracán chileno; en la Argentina la situación es más leve, el huracán ocurre con predominio de lo electoral; en Ecuador el huracán hizo correr al presidente. El huracán social es similar a un fenómeno telúrico, se va gestando y las señales aunque claras sólo son percibidas por pocos, los gobernantes están embriagados de poder, los gobernados no piensan, no analizan, marchan, pastan como un rebaño.

En Venezuela hoy vivimos una parálisis, un congelamiento, podíamos decir que es un ojo de huracán. Nada se mueve, las protestas sociales son mínimas, insignificantes, el gobierno no hace nada sustancial, sólo imita alguna acción, una inauguración de mentirilla, una declaración que más parece un chismorreo de farándula. La oposición gringa espera que del extranjero le llueva el poder. Los chavistas auténticos aún no salen del duelo de la muerte de Chávez, no consiguen retomar el camino de la política, de la disputa del poder, aún esa tanqueta no golpea las puertas de miraflores.

Podemos decir que la calma política, el ojo político del huracán social afecta a las dirigencias políticas, a todas, es una especie de parálisis. No es así en la masa que sufre la más espantosa crisis existencial. Millones de emigrantes no se pueden tapar con una mentira, la disolución del salario no tiene excusa, la inflación espantosa no tiene explicación ni solución dentro de este gobierno. Esta es la grave situación el país sin dirigencia y la masa desesperada en su existencia miserable.

No hay explosión social, pero los más entendidos la presienten, tratan de prevenirla con las elecciones|. La situación es límite, la pérdida de credibilidad de la dirigencia es total y acelerada, la profundización de la crisis es también total y acelerada.

La calma pasará y vendrá lo inevitable, el huracán arrasará con este mundo ficticio, y sobre las cenizas emergerá una nueva situación cuyo carácter dependerá de las fuerzas dirigentes que se gestan desde las entrañas de esta crisis. En la calma se preparara la conducción de la tempestad que se avecina. Quien la presienta, quien se prepare para enfrentarla podrá disputar la conducción mañana.

Los chavistas tienen en frente un momento estelar: lo primero es demostrar que existen más allá de las individualidades, construirse como alternativa de poder diferente al madurismo y a la derecha gringa, dejar de ser animas solas que rumian su desgracia y agruparse en un ¡PSUV CHAVISTA!, por ejemplo, o quizá un Movimiento 4 de Febrero. Convocar a los líderes chavista destacados y hoy relegados, a los militares presos, a los exiliados, a los exministros, a todos los chavistas de corazón. El convocante podía ser Adán Chávez hermano político. Así, seguro devolverán la Esperanza a este pueblo maltratado. Ellos no pueden permitir que el legado de Chávez quede reducido a este amasijo de mentiras que es el madurismo.

¡Venezuela se mueve!

El triunfo de Alberto Fernández y Cristina Kirchner en Argentina, Evo en Bolivia, los resultados de la primera vuelta en Uruguay que favorecen ampliamente a Daniel Martínez del Frente Amplio, las lecciones de Ecuador, inclusive el avance de la Colombia Humana de Petro en las elecciones locales, demuestran que “todo se mueve”, tal y como titulo en uno de mis últimos artículos.

Venezuela no está exenta de esta dinámica inexorable de cambios políticos en la región y, así como el pueblo chileno reacciona hoy valientemente, dejando atrás el miedo a 40 años de terror neoliberal y militarismo, de la misma manera se abrirán en nuestro país, más temprano que tarde, los caminos para el regreso de la Constitución de Chávez y el verdadero bolivarianismo.

Pido a los pueblos de América Latina que cesen la xenofobia en contra de los venezolanos

Recientemente en el programa con Oppenheimer por CNN en Español, hice un llamado a que se le extienda la mano a todos los venezolanos que están fuera y que han tenido que emigrar.

La gesta independentista de hace 200 años enarbolada por el Libertador Simón Bolívar unió a nuestros pueblos en un objetivo común de libertad. Aquí mi entrevista.

Palabras de apertura de la Conferencia Internacional de Solidaridad sobre la Crisis de Refugiados y Migrantes de Venezuela

Buenas tardes damas y caballeros,

Permítanme comenzar recordando por qué estamos hoy aquí.

Unos cuatro millones y medio de hombres, mujeres, niñas y niños no han tenido otra opción que abandonar sus hogares en Venezuela, por razones que conocemos: inestabilidad política, creciente inseguridad y violaciones de los derechos humanos, todo ello agravado por el colapso económico del país.

Aun para António y yo, que estamos acostumbrados a grandes números de personas, esta es una cifra abrumadora.

Venezuela, que en el pasado fue el generoso país de acogida de numerosos refugiados y migrantes, se ha convertido en su opuesto: el epicentro del mayor y más acelerado flujo de población en la historia reciente de América Latina, y en una de las mayores crisis de desplazamiento a nivel mundial.

Eso continúa día tras día. En promedio, 5.000 venezolanos se suman cada día a las filas de aquellos que se han marchado. Por el momento, pareciera no vislumbrarse el fin de este éxodo. Un gran número de los venezolanos que abandonan el país necesitan protección internacional como refugiados, así como acceso a servicios básicos y medios de vida.

Además, las personas venezolanas que se están desplazando, en particular aquellas que cruzan las fronteras de manera irregular, enfrentan graves riesgos en su viaje en busca de seguridad y mejores condiciones de vida. Muchos están expuestos a graves riesgos de explotación y abuso y encuentran dificultades para ejercer sus derechos básicos.

Y a medida que aumenta su número, también lo hacen las dificultades que deben soportar. En los últimos meses, mientras se deterioraban las condiciones en su país, hemos observado – entre los que se iban – un aumento constante en la proporción de personas especialmente vulnerables, tanto niños como adultos.

Durante años, los países de América Latina y el Caribe han abierto sus hogares y corazones a sus hermanos y hermanas venezolanos. Más del 80 por ciento de todos los refugiados y migrantes venezolanos se han quedado en la región.

Y, a pesar de las inmensas presiones, la mayoría de los países de América Latina y el Caribe se han mostrado solidarios con el pueblo venezolano. Se han concedido más de dos millones de permisos de residencia y más de 650.000 personas venezolanas han presentado solicitudes de asilo en países latinoamericanos. Estas personas no están confinadas en campamentos, sino que viven en pueblos y ciudades junto con la población local, con la que comparten vínculos lingüísticos, históricos y culturales. La decisión de Colombia de otorgar la ciudadanía al nacer a los hijos de los venezolanos que se encuentran en el país es el ejemplo más reciente de esta solidaridad.

Pero esto no puede sostenerse por sí solo. Los presupuestos de los países de acogida están llegando a su límite: sus recursos disminuyen y sus instituciones e infraestructura están sobrecargadas. Ese es el tema central de esta conferencia, en espera de una solución política.

La Plataforma Regional, liderada conjuntamente por OIM y ACNUR, ha proporcionado un importante mecanismo de coordinación y planificación conjunta, con la participación de 41 socios de toda la región y de fuera de ella. Sin embargo, la plataforma se creó para abordar las necesidades humanitarias y de protección más esenciales y urgentes, e incluso así, el Plan de Respuesta Regional sólo cuenta con la mitad de los fondos necesarios. Y otro, más grande, se lanzará en las próximas semanas.

Además de esto, se necesitan con urgencia inversiones para el desarrollo – en sistemas de educación, instalaciones de salud, infraestructura y economías locales. Estas inversiones son fundamentales para que los sistemas y servicios nacionales puedan soportar la presión, pero se están materializando muy lentamente. Acojo con satisfacción la participación del Banco Interamericano de Desarrollo y la decisión del Banco Mundial de extender una financiación concesional a Colombia, y potencialmente a Ecuador. Los insto a que continúen y aceleren sus intervenciones. Insto a otros – las instituciones financieras internacionales, las agencias bilaterales de desarrollo y el sector privado – a que sigan su ejemplo, y con rapidez.

Lo que está en juego es la estabilidad, la prosperidad y el bienestar de toda la región.

Y esto es algo que debería importarnos a todos.

En mis viajes en los países vecinos y en otros países de la región, he visto cómo las comunidades de acogida, especialmente las que viven en zonas fronterizas apartadas, luchan por proporcionar alimentos, agua, educación, salud, empleo y vivienda a miles de venezolanos. Las capacidades de los países y de las comunidades de acogida están en un punto crítico, lo que significa que la solidaridad regional y la voluntad política pueden debilitarse ante la insuficiencia del apoyo internacional.

Lamentablemente, este contexto ya ofrece un terreno fértil para el uso irresponsable de las redes sociales y las declaraciones radicales de algunos políticos, que alimentan actos extremadamente preocupantes de odio, intolerancia y xenofobia.

Ante estos desafíos, es esencial que los Gobiernos y las sociedades respondan con un mensaje claro y fuerte. Los líderes políticos y de opinión, en particular, tienen una clara responsabilidad de crear un ambiente propicio para la integración de las personas refugiadas y migrantes, condenando las actitudes y acciones xenófobas e intolerantes y apelando en sus declaraciones públicas a la paz, la justicia, la calma y la moderación.

Otro motivo de preocupación son las condiciones más estrictas que están siendo impuestas por algunos países de la región para la admisión de ciudadanos venezolanos, dado su creciente número.

Los Estados tienen el derecho – y de hecho la obligación para con sus ciudadanos – de gestionar el acceso a sus territorios. Sin embargo, esto debe ejercerse de manera coherente con las normas de protección de los refugiados. Y estas restricciones no envían un buen mensaje a países que, como Colombia, comparten una frontera con Venezuela y han asumido una parte considerable de la responsabilidad de asistir y proteger a los venezolanos.

Además, dada la situación actual en su país, a los venezolanos les resulta cada vez más difícil cumplir con dichos requisitos de ingreso. Como consecuencia, aumenta el riesgo de movimientos irregulares, exponiendo a las personas a un mayor riesgo a manos de los tratantes y traficantes de personas.

Insto a todos los países de la región a que sigan articulando y coordinando sus políticas y a que intercambien información y buenas prácticas a través del Proceso de Quito. Se trata de una iniciativa liderada por los Gobiernos, que supone un importante avance hacia la armonización de las políticas, la ampliación de la respuesta humanitaria y la integración de las personas refugiadas y migrantes. Acojo con particular satisfacción la reciente iniciativa para crear un Grupo de Amigos del Proceso de Quito, que reunirá a los países de acogida, la comunidad internacional y las instituciones financieras.

Para abordar la crisis de refugiados y migrantes venezolanos se requiere una alianza mundial e inclusiva, en la que la solidaridad y la responsabilidad sean compartidas por toda la comunidad internacional y no sólo por los países de acogida de la región.

Esto es el inicio de un proceso que continuará en los próximos meses con el objetivo de movilizar financiación adicional significativa, incluso mediante una conferencia de donantes, de ser posible, para abordar las necesidades cada vez más urgentes y los desafíos para la integración socioeconómica de los refugiados y migrantes venezolanos.

Hoy, con esta Conferencia Internacional de Solidaridad, queremos enviar un fuerte mensaje a los refugiados y migrantes venezolanos y a quienes los acogen en América Latina y el Caribe, de que el mundo no los ha olvidado y que los apoyaremos en su momento de mayor necesidad.

Gracias.

La UE, OIM y ACNUR expresan su solidaridad con los refugiados y migrantes venezolanos

La Conferencia Internacional de Solidaridad sobre la Crisis de Refugiados y Migrantes de Venezuela que tuvo lugar en Bruselas el 28 y 29 de octubre de 2019 envió un fuerte mensaje de apoyo a los refugiados y migrantes de Venezuela así como a sus países y comunidades de acogida en América Latina y el Caribe.

La Conferencia fue auspiciada por Federica Mogherini, Alta Representante/Vicepresidenta de la Comisión Europea, Filippo Grandi, Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados y António Vitorino, Director General de la OIM. El objetivo del evento fue crear conciencia acerca de la crisis de refugiados y migrantes venezolanos y de los esfuerzos de los países y comunidades que los acogen. También se analizaron las buenas prácticas y los logros de los países de acogida, se confirmó el apoyo internacional para una respuesta regional coordinada y se hizo un llamado a una alianza global e inclusiva en donde la solidaridad y la responsabilidad sean compartidas por la comunidad internacional en su totalidad pero también entre los sectores público y privado.

Asistieron 120 delegaciones, entre ellas instituciones de la UE y Estados Miembros, los países de América Latina y del Caribe más afectados, países donantes, agencias de Naciones Unidas, sector privado, ONG, organizaciones de la sociedad civil y actores de desarrollo incluyendo instituciones financieras internacionales.

La Conferencia reconoció que la severa y complicada crisis política, socioeconómica y de derechos humanos en Venezuela ha producido una de las más serias situaciones de desplazamiento en todo el mundo. El flujo de personas continúa constante mientras que los recursos y medios de financiamiento se encuentran muy por debajo de las necesidades. De acuerdo con cifras oficiales, cerca de 4,5 millones de venezolanos han dejado el país y la mayor parte de ellos se encuentran en otros países de América Latina y el Caribe. Esta cifra podría llegar a 6,5 millones en todo el mundo a finales de 2020.

La Conferencia elogió la gran solidaridad demostrada por los países en la región y reconoció los importantes desafíos que deben enfrentar. Los participantes reafirmaron su sólido compromiso en cuanto a seguir protegiendo y asistiendo a los refugiados y migrantes venezolanos y brindar apoyo a los esfuerzos de los Gobiernos de los países receptores, en particular asegurando una integración sostenible en las comunidades de acogida.

La Conferencia también expresó su agradecimiento por la respuesta coordinada de los países de América Latina y el Caribe. El Proceso de Quito constituye un paso muy significativo hacia la armonización de prácticas y políticas y por consiguiente para aumentar la respuesta humanitaria e integrar a los refugiados y migrantes en toda la región.

Al tiempo que reconocieron el derecho soberano de los Estados para gestionar sus fronteras, quienes presidieron la Conferencia destacaron la importancia de preservar el acceso al asilo, fortalecer los mecanismos que permiten la identificación de las personas en necesidad de protección internacional, mantener políticas de ingreso flexibles, continuar regularizando y brindando documentación a los refugiados y migrantes venezolanos, además de facilitar la reunificación familiar. Actos de odio, intolerancia y xenofobia, por más que ocurran de forma aislada o parezcan tener una importancia menor, necesitan ser rechazados con firmeza.

La Conferencia confirmó la necesidad de una mayor cooperación internacional  financiera y técnica para los países de acogida, por medio de un compromiso más fuerte por parte de los donantes, instituciones financieras internacionales, actores  de desarrollo y sector privado para apoyar a las autoridades nacionales en la provisión de servicios y promover oportunidades económicas para los refugiados, migrantes y comunidades de acogida. Las instituciones financieras internacionales pueden jugar un rol crucial por medio del otorgamiento de financiamiento concesional y subsidios además de asistencia técnica. Será necesario que los actores de desarrollo intervengan lo antes posible para fortalecer el nexo humanitario-desarrollo, reforzar los esquemas de protección social, fortalecer las capacidades y facilitar la inclusión de los refugiados y migrantes en el mercado laboral.

Los participantes pusieron de relieve la necesidad de un mecanismo de cooperación que involucre a los Estados donantes, instituciones internacionales financieras y a otros actores relevantes. Reafirmaron el rol de la Plataforma Regional de Coordinación liderada por el ACNUR y la OIM como el mecanismo de coordinación para responder a la crisis de refugiados y migrantes de Venezuela.

Como próximos pasos a seguir la Conferencia expresó su apoyo a la decisión de organizar en los próximos meses una primera reunión del Grupo de Amigos del Proceso de Quito, a ser presidida por la Unión Europea. Las autoridades que auspiciaron la Conferencia destacaron los compromisos adicionales asumidos en ocasión de la misma y remarcaron la importancia para el año próximo de un proceso permanente para movilizar fondos sustanciales adicionales incluyendo una conferencia sobre promesas de contribuciones.

Para más información sobre este tema, por favor contactar:

ACNUR:

OIM:

Unión Europea:

Más información sobre la Conferencia Internacional de Solidaridad

Sinceramente ¡Es la hora de Argentina!

Hoy son las elecciones en Argentina y en Uruguay, momentos estelares para el destino político de ambos pueblos hermanos y para marcar una corriente de renovación de la Esperanza en nuestra región.

Tenemos igual respeto y afecto por ambos pueblos, los conocemos y hemos aprendido a trabajar con ellos durante el esfuerzo Bolivariano para estrechar nuestra hermandad con los pueblos del Sur. Sin embargo, en estas líneas nos vamos a referir en particular al caso de Argentina, seguros de que la derecha de la región sufrirá un aplastante revés con la derrota de Macri.

Antes, queremos aupar a los hermanos uruguayos que también van hoy a las urnas. El pueblo de Artigas sigue apostando por la alternativa democrática progresista del Frente Amplio, encabezada por Daniel Martínez (antiguo compañero de trabajo cuando estuvo al frente de la ANCAP durante el primer periodo del presidente Tabaré Vásquez). Aunque se espera una segunda vuelta, la opción de Martínez luce con una clara posibilidad de triunfo. Uruguay ha resistido la ola de derecha de la región y se ha mantenido apegado al programa progresista y de izquierda de Tabaré y del Pepe Mujica. Seguro estamos que el pueblo Uruguayo se mantendrá en el poder votando por el triunfo del Frente Amplio.

El hermano pueblo argentino merece todo nuestro respeto por su historia y la gesta de San Martín; por Perón, Eva y la construcción de un gran país; por su juventud y pueblo trabajador, martirizado por el horror de la dictadura; por su jóvenes inmolados en Las Malvinas; por su retorno a la democracia; por el testimonio del informe “Nunca Más”; por las Madres y Abuelas de la Plaza de Mayo; por José Ingenieros, Ernesto Sábato, Julio Cortázar, Jorge Luis Borges y Joaquín Lavado (Quino); por Gardel, Maradona; por su fútbol, su gente, su densa cultura, su pasión, su militancia.

Tuve la oportunidad de trabajar y conocer su Buenos Aires, junto al presidente Chávez, en el período de gobierno de Néstor Kirchner, y luego con Cristina Fernández de Kirchner. La primera vez que visité Buenos Aires, ya como Ministro de Petróleo, fue en 2004 para garantizar la llegada a puerto argentino de nuestro buque “Ezequiel Zamora” con el primer cargamento de “Fuel oil” que enviamos a la Argentina.

Respondíamos así a la solicitud de ayuda hecha por el Presidente Néstor Kirchner al Presidente Chávez para el suministro de combustible de calefacción durante el invierno, decisión tomada ante la negativa de las petroleras locales argentinas para bajar los precios del combustible. Era la primera vez que PDVSA hacía envíos a la Argentina, la primera vez que veíamos al Sur.

A partir de allí participamos de una intensa relación bilateral. Argentina venía de la inestabilidad política y el caos económico del neoliberalismo en su país, las privatizaciones, “los corralitos” y el empobrecimiento del pueblo. Nadie le prestaba un dólar, estaba en manos de los tenedores de deuda. Luego, aparecieron los “Fondos Buitres”.

Le brindamos todo nuestro apoyo, estrechamos lazos de hermandad y solidaridad, como nunca antes se hizo. Argentina salió del abismo económico y del caos social. Logró estabilidad y soberanía.

Se comenzó a prefigurar un estrecho nivel de cooperación entre los países del Sur, apalancados en los gobiernos de los presidentes Lula, Tabaré, Néstor y Chávez. Luego vendrían Evo, Correa y el Pepe Mujica.

Fueron condiciones excepcionales que abrieron la posibilidad a un nivel de relacionamiento como nunca antes se vivió en la región. La derrota del ALCA en la Cumbre de Mar del Plata, en noviembre de 2005, que permitió el nacimiento de la UNASUR; luego, la Cumbre Energética de Suramérica, que realizamos en Margarita, el 16 y 17 de abril de 2007, que el Presidente Chávez llamó “La Cumbre Perfecta”.

La UNASUR -de tan efectiva actuación-, dirigida por la presidenta Michelle Bachelet en su primer año y que tuvo a Néstor Kirchner como primer Secretario General, frenó intentos de golpe de Estado contra los presidentes Rafael Correa y Evo Morales, y dio pie al nacimiento en Caracas (el 2 y 3 de diciembre de 2011) de la CELAC, donde se incluyó al gigante México, a Centro América y todo el Caribe.

Más allá de las tonalidades e intensidades en la postura política de cada gobierno, fue un momento de excepción en nuestra región, que reflejaba una elevación de la conciencia política de los pueblos latinoamericanos y del Caribe donde, por primera vez en su historia, nos veíamos unos a otros y comenzamos a trabajar juntos en defensa de nuestros derechos como pueblos, aceptando nuestras diferencias y enfoques pero, definitivamente, con una postura propia, soberana, independiente y progresista ante el mundo globalizado.

Los factores internos y los poderes hegemónicos siempre conspiraron contra nuestra unión, nuestros pueblos. La muerte del Presidente Chávez, precedida por el fallecimiento de Néstor, marcó un proceso de restauración de posiciones y gobiernos de derecha en nuestra región: Macri en Argentina, Piñera en Chile, maduro en Venezuela, Lenín Moreno en Ecuador y Bolsonaro en Brasil.

Con distintos discursos y orígenes, Lenín Moreno y maduro son la traición a la plataforma política que los llevó al poder. Mientras que Macri, Piñera y Bolsonaro son, abiertamente, de la derecha en sus países. Ellos marcaron un retroceso en la región, la fractura de su unidad y la restauración de privilegios y la dependencia.

Macri es el caso que nos ocupa. Hoy será, sin lugar a dudas, derrotado por la dupla de los Fernández en las elecciones presidenciales de Argentina. Luego de los resultados de las PASO en agosto pasado, donde Alberto Fernández sacó 49% de los votos, contra 32% de Macri, una diferencia de 17 puntos que resulta insalvable para el macrismo. Como dicen en Buenos Aires, “Macri ya fue, Vidal ya fue”.

Macri, lleno de odio y revanchismo, llegó al poder con la promesa de arrasar al Peronismo, al Kirchnerismo, ensañándose en perseguir a la Presidenta Cristina Fernández de Kirchner, su hija Florencia y sus principales colaboradores, siendo los más emblemáticos el vicepresidente Amado Budú y el ministro Julio de Vido -ambos en prisión-, así como en contra del canciller Héctor Timmerman -con quien compartí en la ONU-, lamentablemente ya fallecido. Con Julio me unen años de trabajo para consolidar la relación entre nuestros países.

Macri utilizó el “lawfare” para perseguir a sus oponentes políticos, así como lo hacen Bolsonaro, Lenín Moreno y maduro.  La “judicialización de la política” se ha convertido en el nuevo instrumento de persecución en la región, junto con los linchamientos mediáticos, la inquisición 2.0.

Macri ha impuesto al país un paquetazo neoliberal -que bien podría llamarse “Programa de recuperación, crecimiento y prosperidad económica”-, pero con efectos menos devastadores que el paquetazo de maduro. Veamos.

Macri, en sus casi 4 años de gobierno, estableció como meta el “déficit cero”; se ha negado a discutir las Paritarias con los trabajadores, escamotea sus derechos; ha endeudado al país de manera brutal. De acuerdo con datos del INDEC de Argentina, los pasivos externos alcanzan a 283.567 millones de dólares, el 54% de estos, adquiridos durante el gobierno de Macri.

La inflación ha alcanzado el 57%; se han dolarizado los precios de los servicios públicos; la devaluación ha sido de 577%; han cerrado miles de pequeñas y medianas empresas, han salido decenas de miles de millones de dólares del país.

La derrota de Macri será la derrota del neoliberalismo, la derrota de maduro, de Piñera, Moreno, Bolsonaro. Sin duda alguna será una victoria para el pueblo argentino, una victoria de la capacidad unitaria de Alberto Fernández, del valor y la grandeza de Cristina Fernández de Kirchner; la victoria de los trabajadores, del Movimiento Barrios de Pie, de las Abuelas y Madres de la Plaza de mayo, los estudiantes, la juventud, de todo el país. Argentina sabrá hacer las cosas bien.

Al momento de escribir estas líneas, siguen llegando noticias alarmantes de la represión y militarización en Chile, a pesar de los más de 16 muertos y cientos de tiroteados, el pueblo sigue en las calles, está cansado. La victoria de Alberto Fernández también le da fuerzas al pueblo chileno, asfixiado por la Constitución pinochetista, donde al “milagro económico” de la derecha se le ha quitado la careta y dejó ver al país con más desigualdad del planeta.

La victoria de la dupla de los Fernández será buena para desenmascarar a los traidores Lenín Moreno y maduro, quienes, presentándose inicialmente como gobiernos de izquierda, han impuesto a nuestros pueblos un programa de derecha, un retroceso a las conquistas políticas y sociales.

Argentina hará contrapeso a Bolsonaro y al fascismo en Brasil. También, junto a Uruguay, Bolivia y México, la Argentina podrá insuflar nueva fuerza a la posibilidad de la izquierda en la región, hacer contrapeso y detener la oleada de derechización y subordinación. Con la victoria de Alberto Fernández y Cristina Fernández de Kirchner, la Argentina ¡volverá a ponerse de pie!

Venezuela pierde con Maduro $42.000 millones anuales por la caída de la producción de crudo

 

Rafael Ramírez denuncia en este video que Nicolás Maduro destrozó PDVSA. Con cifras en mano asegura que la actual producción reportada por la Opep, de 644.000 barriles por día, retrocede a Venezuela a niveles de 1943 y la ubica por debajo de los volúmenes de Colombia y cercana a los de Ecuador. Aquí verás cómo Maduro y Quevedo mienten sobre la producción y cómo violan las leyes y la Constitución. Ramírez insiste en la creación de una Junta Patriótica de Gobierno que le de oxígeno a PDVSA y permita recuperar la Soberanía Petrolera.

Todo se mueve

Todo-se-mueve

Las últimas semanas han estado marcadas por revueltas populares en todo el mundo: Ecuador, Líbano, Cataluña, Chile, para solo nombrar las más reseñadas en la prensa mundial. Son distintos procesos, situaciones y objetivos, pero un gran actor: el pueblo.

Si nos centramos en nuestra región, nuestros pueblos se movilizan en defensa de sus conquistas históricas y en conquistar un futuro que vislumbraron en la década del impulso Bolivariano en la región y que no están dispuestos a perder. En Chile, Argentina, Bolivia, Ecuador, los pueblos están en plena movilización para recuperar la senda perdida durante estos breves años en que el neoliberalismo volvió al poder.

Quedan Brasil y Venezuela, dos pueblos que sufren los efectos de políticas económicas de derecha que favorecen a las élites, tradicionales y nuevas, que les han arrebatado los avances políticos y conquistas sociales alcanzados durante los periodos de Lula, Dilma y Chávez.

Sin embargo lo de maduro no tiene parangón, hoy día somos un país tan pobre y tan desigual como Haití; con un gobierno tan autoritario como el de Chile; con una elite tan violenta y corrupta como la de Colombia; con una política económica tan anti obrera y neoliberal como la de Macri; con una conducta tan depredadora como la de Bolsonaro.

Pero a pesar del miedo, el éxodo y la fractura de la sociedad, Venezuela también se mueve. El pueblo venezolano comienza a moverse, como un boxeador que, aturdido aún, se levanta de la lona después de que lo noquearon. Pronto veremos al volcán popular venezolano en acción. Te invito a leer mi artículo “Todo se Mueve