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Derrotar el chantaje

Nuestro país está exhausto de tanto caos y tanta destrucción. La situación de crisis económica y social se hace insostenible, casi al punto de la desesperación. La salida política está bloqueada en manos de grupos minoritarios, extremistas, que colocan sus propios intereses por encima de los de todo el país.

Creo que todos estamos de acuerdo en que esta situación no puede seguir así , que algo debemos hacer, que maduro debe salir y que guaidó no es la opción. 

Del lado del madurismo, habría que sumar su manifiesta incapacidad para gobernar, la destrucción de la obra y legado del presidente Chávez, su profundo desprecio por los problemas del pueblo y la manera torpe y errática como han conducido a nuestro país al borde de la guerra y la desesperanza.

Han destrozado la economía, pulverizado nuestras conquistas políticas y sociales, y llevado al pueblo al abismo de la miseria. maduro ha recurrido a la violencia y el crimen en su accionar. Persigue, encarcela, tortura y mata para imponer su voluntad. Es cobarde y cruel. Hace lo que quiere: destruye PDVSA, entrega el petróleo, el gas, el Arco Minero, las empresas del Estado, el Esequibo, la soberanía; y no pasa nada. 

Del lado de guaidó, éste pasó de ser un producto mediático, un invento de laboratorios extranjeros, falso hasta en el andar, que había creado expectativas de cambio en amplios sectores de la oposición, a un fracaso. Se ha venido desmoronando en su incapacidad para conducir nada, como un títere que va de un lado al otro. Intenta golpes de Estado desde una autopista, se abraza en las áreas controladas por ellos con el grupo más violento y cruel de los narco-paramilitares colombianos y llama abiertamente a una intervención de tropas extranjeras en nuestro país. Abusa de la impunidad producto de la ausencia de Estado de Derecho y de la debilidad e inconsistencia del gobierno.

Con ninguno de estos señores, o más bien, con ninguno de estos dos sectores, vamos a ningún lado. Por el contrario, en la medida que sigamos entrampados en manos de estos irresponsables, nos alejaremos cada vez más de la posibilidad de recuperar el país. Es urgente hacer algo, salir del chantaje que se ha instalado y dejar atrás el miedo. 

El problema fundamental en nuestro país, es que la soberanía popular ha sido secuestrada por las élites, sean éstas maduristas o las tradicionales, con su peligroso agregado de extrema derecha. Se ha impuesto una dinámica política donde estos factores, representados en maduro y guaidó, pasan por encima de la Constitución y las leyes, han demolido la institucionalidad de los Poderes del Estado y se ha impuesto la disfuncionalidad. 

Esta dinámica, ausente de ideas, caracterizada por la violencia, la intolerancia, la trampa y la ausencia de valores o ética, ha logrado paralizar al país y desmovilizar al pueblo, el cual trata de salir del infierno como puede. Ha quedado sepultada la política con “p” mayúscula, ésto es, su ejercicio como el arte de la resolución de conflictos, debate de grandes ideas y mecanismo para alcanzar objetivos nacionales, altruistas. 

En estos 6 largos años de desgobierno, se ha instalado sobre la sociedad, incluyendo todo el espectro político, un inmenso chantaje, que cabalga sobre la permanente polarización y el miedo, con un discurso intolerante que se esparce como el fuego alimentado con la pólvora del odio, la incitación a la revancha, al escenario de aniquilación del contrario. La razón ha cedido sus espacios a los instintos más básicos, a los intereses más subalternos. En vez de ideas, se recurre al tuiter, se ha impuesto una inquisición 2.0 en las redes sociales que incitan al odio, la descalificación de ideas o personas, el llamado a la violencia.  

El madurismo se ha encargado de aniquilar al chavismo. Perseguir cualquier pensamiento disidente, revolucionario, chavista, que no esté dispuesto a subordinarse a sus designios. Ha arrasado con el principio constitucional de la democracia participativa y protagónica, desmantelado los espacios y territorios de participación político-social, del poder popular, de las misiones y grandes misiones. No sólo ha destrozado la economía, sino que se ha encargado de extirpar cualquier vestigio de conciencia, eficacia, compromiso y ejercicio de la soberanía en las empresas e instituciones del Estado, del sector público.

Lo peor de todo: ha demolido la espiritualidad del pueblo, la solidaridad, el altruismo, el interés colectivo. Ahora impera el “sálvese quien pueda”, el “bachaqueo”, el individualismo, la trampa, el saqueo de la Nación. Lo ha corrompido todo: la Fuerza Armada, el psuv, las empresas del Estado, los trabajadores. Los antiguos bolivarianos o revolucionarios, ahora son empresarios de todo tipo: del oro, del petróleo, del coltán, del sector importador, traficantes de la miseria de la Patria.

maduro, abusando de manera descarada de su investidura y del nombre de Chávez, se ha convertido en un dictador. Una persona intolerante, abusadora, que no respeta la ley. Capaz de mandar a meter preso, perseguir y destruir la vida de cualquiera porque a él “le da la gana”, porque no tolera ni siquiera la presencia de su contrincante, porque es inseguro, porque no acepta la crítica, porque no tiene razones. 

Esa actitud personal se ha convertido en una forma de actuar de todo el gobierno, extendida a todos los niveles. Sus subalternos, escogidos por él mismo y colocados en puestos claves del gobierno y del Estado actúan de la misma manera. Han arrasado con el gobierno de Chávez, con sus equipos de trabajo: desde PDVSA, pasando por la CVG, hasta el último ministerio y organismo de la administración pública. 

maduro es acompañado por un séquito de jala bolas, aduladores, que cuidan que nadie diga nada del “jefe”, ni haga ninguna crítica; mucho menos que opine en contrario a “lo que maduro diga”. Es triste ver, a uno que otro ex ministro de Chávez, o ex comandantes u otrora dirigentes políticos y populares, detrás de la estela cantinflérica de maduro y su séquito, sólo aplauden como focas y celebran sus malos chistes, a veces, crueles contra el propio pueblo. 

Lo grave de ésto es que han instalado el miedo no sólo en el gobierno, en la Fuerza Armada Bolivariana, en la Asamblea Nacional Constituyente, el psuv y todas las estructuras del Estado, sino en el seno mismo del movimiento popular, los dirigentes políticos, los intelectuales, los obreros y los dirigentes sociales. Con violencia y represión han extirpado el carácter democrático y participativo del movimiento bolivariano, del chavismo, otrora rebelde y contestatario, convirtiéndolo en una masa débil e intrascendente. Los escritores, periodistas, intelectuales y conductores de programas de opinión, alguna vez,  voces de la revolución, han devenido en eunucos de ideas o instigadores del fascismo. 

Los cabilleros del madurismo, encabezados por su fiscal y organismos de seguridad, vigilan y actúan, en cualquier empresa del Estado o instancia del gobierno, para perseguir y escarmentar a cualquier chavista que alce su voz en contra de esta situación: los acusan, los persiguen, los difaman, los exilian, los meten presos y por supuesto, sin audiencia, los secuestran, los despiden de las empresas, persiguen a sus familiares, les allanan e incluso invaden sus casas, les quitan sus espacios naturales. 

Ejemplos de este accionar hay muchos: mi propio caso, acusado, perseguido, vilipendiado, permanentemente difamado, acusado sin pruebas y, mucho menos, sin posibilidad de defensa ante la hegemonía del poder absoluto que vocifera en cadena nacional cuantas veces desea; y, sobre todo, cuando quiere distraer la atención de algún asunto grave o de una de sus nuevas ¨travesuras¨, exiliado, por advertir y denunciar lo que pasaba con la economía y PDVSA.

También están los casos del Mayor General y ex ministro Miguel Rodríguez Torres, secuestrado por más de 18 meses; el ex ministro, General Raúl Isaías Baduel, sepultado en vida; los más de cien trabajadores (La Alta Comisionada Michelle Bachelet y los Derechos Humanos en Venezuela) de PDVSA secuestrados sin juicio ni derecho a la defensa; los más de 150 oficiales de la Fuerza Armada Bolivariana secuestrados, en prisiones del gobierno; entre tantas otras víctimas, cuyas vejaciones hemos denunciado ante la Oficina de la Alta Comisionada; y que ella, valientemente, ha reflejado en la actualización de su informe sobre Venezuela (video)

Para que las decisiones ilegales o los arranques de “arrechera” de maduro tengan mayor impacto, entonces humillan a sus víctimas, como vimos con las detenciones del ex ministro Nelson Martínez, posteriormente fallecido en custodia; del ex ministro Eulogio Del Pino; de los miembros de la Junta Directiva de CITGO, detenciones hechas con algarabía fascista. 

También han recurrido a los tratos crueles, la tortura física y psicológica, y al asesinato político. Los centros de detención no tienen nada que envidiar a las peores dictaduras: La Tumba y el Helicoide, donde el maltrato, la violencia, los castigos, el matraqueo, abusos sexuales, son constantes.  

Del lado de la oposición, la situación no es distinta. Este sector de la población es rehén de toda una fauna de intereses, ambiciones personales y de grupos que los dirigen de fracaso en fracaso. Aquí existe un componente definitivo y distorsionador: la injerencia extranjera. Los factores de la extrema derecha, representados en voluntad popular y guaidó, tienen la conducción de la oposición porque cuentan con la bendición, recursos y apoyo político al más alto nivel de grupos de Florida, Washington y Bogotá. 

La oposición se embriagó con el triunfo en las elecciones a la Asamblea Nacional de 2015. Desde el primer día, un oscuro personaje de lo peor de la IV República, asumió la presidencia de la AN con el propósito declarado de derrocar al gobierno. Iniciaron su gestión ofendiendo, arrasando, convirtieron la Asamblea en un tribunal inquisitorio. Mostraban lo que pasaría en el país si ellos llegaban al poder. No tenían ideas, ni pensamiento estratégico. Este mismo personaje, mientras ofendía al presidente Chávez y sacaba de la sede parlamentaria su retrato, negociaba y hacía negocios con maduro en secreto. Una oposición ambiciosa, corrupta y oportunista, se convirtió en caballo de Troya del madurismo. Los mató el oportunismo, la falta de liderazgo, de claridad; y, sobre todo,  las apetencias personales.

Los años 2014, 2016 y 2017, estuvieron marcados por la violencia irresponsable y criminal. Llamaron a los suyos a incendiar el país. El liderazgo lo asumió la extrema derecha. Pusieron a sus seguidores  en el terreno donde seguramente serían derrotados y desgastados por el gobierno. Se hicieron famosos aquellos personajes que salían incitando a la violencia, dando instrucciones, declaraciones con bastante cobertura de medios y la cara pintada de blanco, como si estuvieran en una barricada; luego, desaparecían. Más de 130 venezolanos murieron producto de la irresponsabilidad y la violencia.  Usaron el dolor y la tragedia de los suyos y luego negociaron, pactaron con maduro. 

A partir de allí, fueron derrotados. Vino la Constituyente de 2017 y los mismos factores, los extremistas, siguieron imponiendo su agenda. No participaron ni en ese proceso electoral, ni en las presidenciales. En el momento en que el gobierno está más débil en el seno del pueblo, con el chavismo desmovilizado, decidieron los factores externos no aprovechar esa posibilidad táctica que se abrió producto de la misma debilidad del madurismo. 

Los factores de la extrema derecha ejercen el control del resto de la oposición, no permiten que nadie distinto a ellos levante cabeza. El caso de Henri Falcón en las pasadas elecciones presidenciales es la mejor demostración. Fue la oposición extremista la principal responsable de la derrota de Falcón, su principal obstáculo. Prefirieron bloquear la opción electoral, optaron por la promesa de que “otros” resolverían nuestros problemas. 

Luego, de la nada,  en una operación de laboratorio político, apareció un personaje absolutamente desconocido para todos, sin trayectoria de ninguna índole, impuesto por los factores externos: guaidó, quien con su autoproclamación, dejó fríos a los propios factores de la oposición que, estando al lado suyo, ni siquiera levantaron la mano. 

A partir de allí, este personaje insiste en “que vamos bien”, mientras va dando tumbos de aventura en aventura, hasta tomarse fotos con paramilitares Colombianos de “los rastrojos”, asesinos y narcotraficantes prófugos de la misma justicia Colombiana, que fueron los que le proporcionaron logística y apoyo para el 22 de enero cuando montaban provocaciones desde la frontera. Por cierto que las excusas de este señor, absolutamente irrespetuosas con respecto a nuestro pueblo,  de que él “no sabe con quien se toma fotos”, podrían ser válidas para una manifestación o un mitin, pero, en medio de la selva, en plena frontera, con hombres armados y claramente controladores de esa zona en la que no pueden transitar si no ellos o quienes ellos expresamente autoricen,  ¡por favor! es patético. Sus “sponsors” deben estar muy preocupados.

La extrema derecha está decidida a tomar el poder, de la manera que sea: con guaidó, con un golpe de Estado, con una invasión extranjera, una guerra con Colombia, haciendo tratos con los paramilitares, narcotraficantes, mercenarios, con quien sea y como sea. No solo han fracasado, sino que en su imposición de liderazgos aéreos, su intolerancia y sus tremendos errores políticos, se han convertido en el principal aliado de maduro. Este sigue allí, en buena medida por los errores de la extrema derecha.

Por otro lado, maduro está decidido a hacer lo que sea para mantenerse en el poder: negocia, entrega la patria, cede territorio y utiliza todo su poder, su violencia, para mantener agarrado por el cuello a todo un pueblo. Sabe que ha tenido un estruendoso fracaso en la conducción del país, que está aislado, que no puede poner un pié fuera del territorio por él controlado, ni siquiera es capaz de ir a la Asamblea General de la ONU, al máximo evento de la política internacional, manda a dos “carritos chocones” para seguir poniendo la cómica ante el mundo.El madurismo tiene miedo, sabe que no tienen nada que mostrar, ningún logro, ninguna épica.

Venezuela es hoy día, un país empobrecido como nunca, arruinado. Nuestro pueblo, los hijos de Bolívar, está exhausto, manipulado por dos caras de la misma moneda, está harto de la clase política que se ha enquistado en el país, sale como puede y como nunca antes de la Patria (el paso de los Andes).

La mayoría de los ciudadanos, más allá de la diatriba y del mundo del twitter, del odio, del conflicto, debe tomar las riendas de su propio destino. 

El pueblo que va en metro o en una “perrera”, resignado, sin esperanzas, al que no le alcanzan los 2 dólares que recibe al mes de salario, al obrero que le arrebataron sus derechos, al pobre del barrio reprimido por el FAES, el campesino expulsado de sus tierras, asesinado por los nuevos señores del campo, , el profesional frustrado en sus aspiraciones de trabajo y futuro,  el joven que sufre en el exterior las agresiones de la xenofobia, ese profesional que lo ha dejado todo y debe volver a empezar, el oficial patriota indignado porque han sido utilizados para sostener a una tiranía, todos deben recobrar la conciencia del poder que tienen: La soberanía reside precisamente en el pueblo, en cada uno de nosotros.

El pueblo  debe quitarse de encima, sacudirse, el chantaje que lo oprime, de dos sectores que no ofrecen nada al país, sino pobreza, caos, violencia, intolerancia, desestabilización, injerencia y hasta guerra. Hay que levantar la cara, alzar la voz: ¡somos la mayoría!, nos asiste la razón. Debemos recuperar la posibilidad de un futuro digno para nosotros y nuestros hijos. ¿Por qué dejar nuestro país en manos de esta minoría incapaz y violenta? ¿Por qué debemos abandonarlo todo y dejar nuestra patria y nuestros afectos atrás? ¿A cuenta de qué, siguen destruyendo nuestra hermosa patria?

Debemos insistir una y otra vez, saldremos adelante, podremos recuperar a nuestro país, tenemos todo, sabemos cómo. Más allá de las diferencias y posiciones, los venezolanos, los patriotas, a los que le duela esta Patria, debemos deslastrarnos de este cáncer que consume a nuestra tierra, y expresar nuestras opiniones a viva voz, reorganizar a la sociedad, rescatar su sentido de pertenencia, su amor por la patria, el futuro posible. 

Hay que organizarse como sea, juntar todas las voces y todos los movimientos políticos, sociales, militares, populares. Es el momento de la política, de las grandes de ideas. Hemos propuesto una Junta Patriótica de Gobierno capaz de conducir al país a un restablecimiento de la Constitución, de las leyes, de la normalidad, del vivir viviendo. 

Ven con nosotros, contáctanos, incorpórate, discutamos lo que sea, pongamos a mover las ideas, los corazones, pero avancemos hacia la recuperación de nuestro amado país. Nadie lo va a hacer por nosotros. El poder radica en tí, en el pueblo.

A 18 meses del secuestro de Rodríguez Torres

Comunicado de sus familiares

Este 13 de septiembre se cumple año y medio del secuestro del Mayor General Miguel Eduardo Rodríguez Torres, y como señal de profunda indignación, pero siempre demostrando la inquebrantable Fe que como familia ha prevalecido, hoy manifestamos nuestro sentir dentro de la convicción de su inocencia.

Esa convicción también nos ha dado la fuerza necesaria para enfrentar estos duros 18 meses, y dadas las circunstancias, recordar las abismales diferencias que ha existido entre la condición de Preso Político de Miguel Eduardo luego del 4 de febrero en 1992, y las actuales.

En el año 1992 en el Cuartel San Carlos a Miguel Eduardo y su familia, se nos respetaron nuestros derechos, permitiéndonos compartir con él en unas condiciones de reclusión dignas. 27 años después, las condiciones que . le aplican distan mucho del concepto del gobierno «humanista» que dice ser el actual, infringiéndole con saña unas condiciones deplorables.

Luego de 80 días incomunicado, y como respuesta a una huelga de hambre, se nos ha permitido verlo, pero a través de un vidrio, negándonos la posibilidad de abrazarlo, violando también ese derecho para quebrarnos a la familia ya él. A Miguel Eduardo durante ese forzado aislamiento, (e incluso durante un tiempo más), no se le permitió ni la lectura de la Biblia, al más puro estilo de la inquisición, lo que evidencia otro signo más de la violación de los Derechos Humanos que refiere en su informe la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet. Todo esto sumado al hecho de que este preso político NUESTRO, no ha recibido el derecho que le corresponde a una audiencia preliminar a 18 meses de una detención injustificada.

Además, acercándose al fascismo puro, a todo lo anterior agregamos con preocupación la dosis de terrorismo psicológico que a nosotros como familia se nos ha sometido. Sus padres, hijas, hermanos y sobrinos, hemos tenido que sortear toda suerte de dificultades producto de persecución permanente.

Manifestarnos nuestra solidaridad con los familiares de los presos políticos en Venezuela Cuando se tiene un familiar preso, la familia entera está presa, nosotros lo estarnos, y por él y por todos elevamos la exigencia por su Libertad.

El M/G Miguel Eduardo Rodríguez Torres

es un PRESO DE CONCIENCIA 

#LibertadARodríguezTorres

Reevaluación del Informe Bachelet ratifica que Venezuela agoniza

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Maduro vuelve a descalificar a la alta comisionada para los DDHH de la ONU, Michelle Bachelet. Una nueva mirada de lo que pasa hoy en Venezuela deja claro al mundo que lejos de corregirse la situación, la administración de maduro ha redoblado la violación a los derechos humanos de los venezolanos, y los somete a la peor crisis económica de nuestra historia republicana.

La irresponsable administración de maduro es noticia de primera plana en el planeta. Él y su camarilla saben que, esta vez, no pueden buscar culpables externos. Saben que la destrucción del país es inocultable. Pdvsa en ruinas es la más clara de las insensateces. Saben que tiene los días contados. El país no aguanta más.

War with Colombia?

Maduro started his war games with great propaganda display and threatening out of tune statements. SECODENA, the National Security Council, is summoned to practically declare an imminent Colombian military action against the country. The political spokesmen of Madurismo, who are supposed to be authorized to talk about this delicate subject, say barbarities: «we will sweep them in seconds», «we will plant our flag in Colombia, Aruba, Curacao»; another high leader of the group of five who manage the country, threatens the opposition and promises that «we are going to screw them».

The Colombian extreme right, Uribe, Duque, the paramilitaries and the U.S. Southern Command do not come out of their astonishment: they are going to see their dream of a violent solution in Venezuela come true. At last they will give free rein to their “Plan Colombia and their preparations of years to seek a military confrontation against our country. The Colombian government, without much fuss, already has its troops on alert: their military are ready, well equipped and trained in real combat, in more than 50 years of internal war. 

Already the United States, through Elliot Abrams, has clearly stated its position on the matter: «if there is an attack on the border, we will support Colombia”. On the other hand, the Venezuelan extreme right opposition demand the activation of the Inter American Treaty of Reciprocal Assistance (ITRA), previously approved, illegally and irresponsibly, by the deputies of what remains of the National Assembly. 

The self-proclaimed Guaidó and his henchmen cry out for military intervention, invoke the presence of «terrorist groups», their spokespersons cry out for anything to be activated: ITRA, OAS, NATO, whatever, they remain careless about the destiny of our people, they only want power.  

Is it that nobody in the government realizes, in their arrogance and desperation, that they are going to open the hell’s door to our people; that they are giving the perfect excuse for all the foreign military and paramilitary forces to enter our country; a military intervention where Colombia, the United States and Brazil will act jointly? Don’t they realize that Maduro’s warmonger discourse and his military exercises with the promise to “raze” Bogota, places our country as the aggressor.  This will allow the international community, especially in our region with the Lima Group, to activate any diplomatic initiative to intervene. Is that why they activate the ITRA?

Does the government believe that it will be a limited military action, a war game that they will later be able to stop? Their game along our common border, plagued by paramilitaries and insurgent groups, risks that any small incident can trigger military action that can easily escalate.

Maduro  and the military elite seem detached from reality. Who is going to go to war with such a «commander in chief”? Neither Maduro nor anyone else in his entourage has the capacity or the leadership to successfully confront a war scenario, the worst possible in our country. With what popular support, economic power, general capacities will the government face this hypothetical scenario?

If they have destroyed the economy, there is no food, no medicine; if 4.3 million Venezuelans have left the country and PDVSA cannot sustain the income required for a war effort, if there is not even fuel, gasoline, diesel, gas, electricity, water, transportation, or communications; if it is not possible to travel from one end of the territory to the other; if we are in this chaos of demoralization and national demobilization, are they going to ask us to go to war now? Are young Venezuelans going to die on the battlefield for Maduro?

No. The calls to war with Colombia, Maduro’s war games as well as Guaidó’s cries for intervention are foolish and irresponsible. They prefer to burn the country before stepping aside and allow a Patriotic Board of Government to assume the leadership of the Homeland to strengthen it, to re-establish its national unity, its collective functioning, its spirit and homeland strength, its values and capabilities.  

Together we, the Chavistas, patriots, Bolivarians, the honest, those who love their homeland, those who oppose Maduro and are willing to put aside hatred and intolerance in favor of the future of our country; we have to say NO to war, neither  against Colombia, nor against any people. Our Bolivarian Military Doctrine does not contemplate war of aggression. War is the last resource to defend the Homeland. The arms of the Republic must guarantee our sovereignty, territorial integrity, our Constitution and social system. The arms of the Republic, our soldiers, must not be used for any adventure, neither to threaten another country, nor to perpetuate in power or put in charge anyone who attempts against the constitutional order, or the supreme interests of the Homeland.

The military high command has in its hands the highest responsibility to avoid being used to attack another country, or to subjugate our people. On the contrary, they must be guarantors of our constitutional precepts.

As long as Maduro  uses the military forces to hold on to power, destroy our economy, give up our resources, torture the people, violate the Constitution and incite a war, he is  making them violate their oath and their raison d’être. As long as Guaidó ask the military forces to violate the Constitution and allow military intervention in our country, he is inviting them to betray the Homeland.

Soldiers of the Homeland, officers and troops, to you my words: Sovereignty resides in the people and you must guarantee that the people, subject of our history, can decide their own destiny, the future of the Homeland. Do not allow the fakers, on one side or the other, neither Maduro nor Guaidó, to manipulate you to go to war against our Colombian brothers.

The former presidents, popular and progressive leaders in Colombia have to raise their voices against the war. Denounce the true intentions of Uribe and Duque, who have lent their territory for provocations of all kinds and are eager to drag the Colombian people into a war of great proportions against the Venezuelan people. Leaders like Santos, Samper, Gustavo Petro and many others must speak out and mobilize in favor of peace. 

The Colombian leadership has the highest responsibility in returning to the path of Peace and the commitments reached by the Santos government with the FARC, as captured in the Peace Agreement signed in 2016. It must be demanded that the agreements be complied with: that the assassination of popular leaders, peasants and ex-fighters of the FARC cease immediately. That the war not be reinstated in the daily life and psyche of Colombian society, and to avoid that the Colombian extreme right drags its country into a war with Venezuela.

We should constitute a Peace Committee between Colombia and Venezuela in which all of us who love our peoples and see ourselves as brothers and sisters, sons of Bolívar, participate.

The United Nations must be attentive and follow up on the situation.  Secretary General Antonio Guterres and the Security Council should pay attention to this situation, the first in many years, which really endangers peace and security in the region. The principles enshrined in the Charter of the United Nations should be followed; countries Sovereignty should be respected, foreign interference in domestic matters and war between peoples should be avoided.

If due the irresponsible ways of these fakers our homeland is attacked and the foreign boot pierces our homeland soil, we will have to defend it and expel the invader, but that will not be under any of these two «commanders in chief»: neither Maduro , nor the self-proclaimed Guaidó. 

We must re-establish the Constitution, and call for a Patriotic Board of Government, capable of leading the whole country, not one half or the other, but the country as a wholw. Under the current circumstance, where the homeland, weakened as never before, is threatened by internal and external factors, we must let the people have their say. No to war!

Buscando la guerra

Boletines-Buscando la guerra

Guaidó y los paramilitares

Escribiendo estas notas se hacen públicas las fotos de guaidó con jefes paramilitares colombianos. Estaba guaidó con los “rastrojos” verdaderos criminales que tienen como práctica picar campesinos con motosierras. Que cada quien saque sus conclusiones.

Invocar la guerra y amenazar a Colombia con planes cantinfléricos es la estrategia reeditada de maduro para desviar la atención de los graves y crecientes problemas que viven los venezolanos. Y lo peor, maduro está dando la excusa perfecta para que se suelten los demonios de la violencia. Le hace el juego a guaidó y al profundo deseo que tiene la oposición de un escenario de guerra.

Pero la actualización del Informe Bachelet le recuerda su crisis y su incapacidad. Sabe que está desnudo ante el mundo y que su margen de maniobra se agota. La alta comisionada para los DDHH de la ONU Michelle Bachelet, en una nueva mirada a lo que pasa en nuestro país, determina que las cosas, lejos de corregirse, han empeorado.


Conversé con los corresponsales extranjeros sin tapujos

Hablamos por casi dos horas de cómo Venezuela llegó a este estado de cosas. De la responsabilidad directa que tiene nicolás maduro de la tragedia en materia política, económica y social que vive el país, y de cómo ha barrido con el legado del Comandante Hugo Chávez, y todo lo bueno que hicimos en su gobierno.

Les adelanté que escribo un libro que promete ser una bomba atómica, y que mis testimonios quedarán plasmados en la historia del país para quienes quieran saber la verdad. Respondí con transparencia y claridad cada interrogante, porque no tengo nada que temer. Quieres saber más de la rueda de prensa escucha el audio aquí.

El mundo no funciona como funciona un vecindario

Martí en su escrito “Nuestra América”, además de mostrar su visión continental, nos alerta de la vanidad de aquel que su vista sólo abarca a su mezquino entorno, dice Martí: “Piensa el aldeano vanidoso que el mundo entero es su aldea”… Resume así una conducta impuesta por el despotismo a los preteridos, a los marginados, que los confina material y espiritualmente a su inmediatez, no permitiéndoles el pensamiento universal, comprender el mundo, el universo entero, que es el inicio de cualquiera rebeldía libertaria. Se deduce que el primer paso de la redención de los humildes es la vista larga, saber percibir el horizonte, ver más allá de las apariencias estrechas. En Venezuela tenemos un ejemplo del pensamiento vanidoso en funciones de poder. Con este gobierno ascendió al poder la vanidad de la ignorancia. Por supuesto, su gestión es fatal, no hay rincón de la vida nacional que no esté lesionado por la práctica sin rumbo, lo inmediato como estrategia, la simulación sustituta de la verdad. Esta carencia se manifiesta nítidamente en la política exterior. Veamos. La política exterior requiere estudios, la historia es imprescindible, la economía es fundamental. Es necesario tener en cuenta los intereses de los diferentes bloques de poder, estudiarlos en su profundidad estratégica. Todo lo contrario ocurre con la política exterior nuestra, tiene la marca de pensamiento del aldeano vanidoso. Prima lo personal en el análisis. Es así, que el gobierno hace fiesta por la salida de obama, y la llegada del camarada trump. Cuando el nuevo gobierno ataca a maduro, no se les ocurre una estrategia mejor que pensar que trump está engañado, que desconoce la realidad de Venezuela.

Ahora sale bolton de la asesoría a trump y en Miraflores hacen fiesta, lanzan cohetes al aire, y pintan esa sustitución como un triunfo, lanzan campaña de twitter. No se percatan de las políticas de Estado, actúan como en una reyerta en el vecindario, una pelea con un vecino. Ignoran los intereses petroleros, la geopolítica mundial, los intereses del imperialismo ruso, del imperialismo chino, su disputa con los gringos, con Europa. Piensan que con la salida de bolton ya pasó la tempestad, tropiezan dos veces con la misma piedra, la misma alegría fallida de cuando obama.

Las relaciones con Colombia son horripilantes prevalecen las ofensas personales, y simultáneamente estimulan un ambiente belicista, le dan rienda suelta a los guerrerista de este lado haciéndole comparsa a los belicistas del otro lado, el patrioterismo cunde en la hoguera que el gobierno atiza, los dos bandos dicen que no dispararán primero, los dos se preparan, esperan un falso positivo para atacar cuando les convenga. El vocero militar no es ahora el ministro de la defensa, sino el inefable pedro carreño, que va a la televisión a desplegar una supuesta estrategia militar que además de ser un disparate, es una ofensa para el estamento militar, otro vocero militar del gobierno es el programa de variedades de los miércoles dónde se dictan sentencias y se establece doctrina militaroide, partes de guerra, que son una vergüenza.

El mundo no funciona como funciona un vecindario, no se puede dirigir a un país con los criterios del sindicalero, de un militar frustrado, o de un centro de estudiantes de la central, dónde lo menudo prevalece sobre lo importante, lo trascendente. El pragmatismo tiene vida corta, la acción sin idea es inútil….

¿Guerra con Colombia?

Inició maduro sus juegos de guerra con gran despliegue propagandístico y declaraciones amenazantes y fuera de tono. Se convoca al SECODENA, para desde esa instancia, prácticamente, declarar una amenaza militar colombiana inminente contra el país. Los voceros políticos del madurismo, que se supone están autorizados para hablar de este tema tan delicado, dicen barbaridades: “los barreremos en segundos”, “plantaremos nuestra bandera en Colombia, Aruba, Curazao”; otro alto dirigente del grupo de cinco que manejan el país, amenaza a la oposición y promete que “los vamos a joder”.

La extrema derecha colombiana, el uribismo, Duque, los paramilitares y el Comando Sur norteamericano no salen de su asombro: van a ver realizado su sueño de desenlace violento en Venezuela. Por fin darán rienda suelta a su Plan Colombia y sus preparativos de años para buscar una confrontación militar contra nuestro país. El gobierno colombiano, sin mucha alharaca, ni aspaviento militarista, ya tiene sus tropas acuarteladas, han hecho sus aprestos militares, están bien equipados y entrenados en combate real, en más de 50 años de guerra en su propio país. 

Ya los Estados Unidos, por intermedio de Elliot Abrams, ha fijado de manera clara su posición al respecto: “si hay un ataque en la frontera, nosotros apoyaremos a Colombia”. Por otro lado, los autoproclamados de la extrema derecha venezolana piden la activación del TIAR, previamente aprobado, de manera ilegal e irresponsable, por los diputados de derecha, de lo que queda de la Asamblea Nacional. 

El autoproclamado guaidó y sus secuaces, piden a gritos una intervención militar, invocan la presencia de “grupos terroristas”, sus voceros claman porque se active cualquiera cosa: el TIAR, la OEA, la OTAN, quien sea, a ellos no les importa lo que suceda con nuestro pueblo, ellos quieren el poder.  

¿Es que nadie en el gobierno se da cuenta, en su soberbia y desesperación, que van a abrir la puerta del infierno para nuestro pueblo; que están dando la excusa perfecta para que todas las fuerzas militares y paramilitares extranjeras entren a nuestro país, en una intervención militar donde actuarán de manera conjunta Colombia, EEUU y Brasil? No se dan cuenta que el discurso guerrerista de maduro y los suyos, los ejercicios militares y las promesas de arrasar a Colombia o Bogotá, colocan a nuestro país como el agresor, que eso permitirá que la comunidad internacional, sobre todo en nuestra región con el Grupo de Lima, activen cualquier iniciativa diplomática para intervenir, y que por eso activan el TIAR?

¿Es que acaso el gobierno cree que será una acción militar limitada, un juego de guerra que luego van a poder detener? Se ponen a jugar en un territorio, la frontera, plagado de paramilitares y grupos insurgentes, donde cualquier incidente puede aflorar y desencadenar cualquier acción bélica que implique una escalada militar.

maduro y su cúpula militar están desvinculados de la realidad. Quién va a ir a la guerra con semejante “comandante en jefe”. Ni maduro, ni nadie en el madurismo tiene ni la capacidad ni el liderazgo para afrontar con éxito un escenario de guerra, el peor posible, en nuestro país. ¿Con qué pueblo, con qué economía, con cuáles capacidades hará frente el gobierno a este hipotético escenario?

Si han destrozado la economía, no hay comida, ni medicamentos, si han salido del país 4,3 millones de venezolanos, PDVSA no puede  sostener los ingresos que requiere un esfuerzo bélico, si ni siquiera hay combustibles, ni gasolina, ni diésel, ni gas, ni electricidad, tampoco hay agua, ni transporte, ni comunicaciones; si no es posible viajar de un extremo a otro del territorio; si nos tienen en este caos de desmoralización y desmovilización nacional, ¿van a pedir ahora que vayamos a la guerra? ¿van a morir los jóvenes venezolanos en el campo de batalla por maduro?

No. Los llamados a guerra con Colombia, los juegos de guerra de maduro y los llamados a una intervención de guaidó, son una insensatez, una irresponsabilidad. Prefieren quemar el país antes de hacerse a un lado y permitir que una Junta Patriótica de Gobierno asuma la conducción de la Patria, la fortalezca, restablezca su unidad nacional, su funcionamiento colectivo, su espíritu y fuerza patria, sus valores y capacidades.  

Nosotros juntos, los chavistas, patriotas, los bolivarianos, los honestos, los que aman a su patria, los opositores que estén dispuestos a dejar a un lado el odio y la intolerancia en favor del  futuro de nuestro país, tenemos que decir NO a la guerra, ni contra Colombia, ni contra nadie. Nuestra Doctrina Militar Bolivariana no contempla la guerra de agresión. La guerra es el último recurso para defender la Patria. Las armas de la República deben garantizar nuestra soberanía, integridad territorial, nuestra Constitución y garantías sociales. Las armas de la República, y nuestros soldados, no deben ser empleados en ninguna aventura, ni para amenazar a otro país, ni para perpetuar en el poder a maduro, ni a nadie que atente contra el orden constitucional, ni los supremos intereses de la Patria.

El alto mando militar tiene en sus manos la altísima responsabilidad de evitar ser utilizados para agredir a otro país, o para someter a nuestro pueblo. Deben, al contrario, ser garantes de nuestros preceptos constitucionales.

Mientras maduro los utilice para sostenerse en el poder, destrozar nuestra economía, entregar nuestros recursos, enriquecer a su entorno, reprimir al pueblo, violar la Constitución, torturar y provocar o incitar a una guerra, los está haciendo violar su juramento y su razón de ser. Mientras guaidó los llame a violar la Constitución y permitir una intervención militar en nuestro país, los está invitando a traicionar a la Patria.

Soldados de la Patria, oficiales y tropa: la Soberanía reside en el pueblo y ustedes tienen que garantizar que el pueblo, sujeto de nuestra historia, pueda decidir su propio destino, el futuro de la Patria. No permitan que los farsantes, de un lado o del otro, ni maduro, ni guaidó, los utilicen para ir a la guerra contra el hermano pueblo de Colombia.

El pueblo colombiano, sus dirigentes populares, progresistas, tienen que levantar la voz en contra de la guerra. Denunciar las verdaderas intenciones del uribismo y de Duque, que han prestado su territorio para provocaciones de todo tipo y están deseosos de arrastrar al pueblo colombiano a una guerra de grandes proporciones contra el pueblo venezolano. Dirigentes como Gustavo Petro y otros tantos deben pronunciarse y movilizarse a favor de la paz. 

Deberíamos constituir un Comité de Paz entre Colombia y Venezuela donde participemos todos los que amamos a nuestros pueblos y nos vemos como hermanos, hijos de Bolívar.

Ya no se trata solo de retomar la senda de la Paz y los compromisos alcanzados por el gobierno de Santos con las FARC, en el Acuerdo de Paz firmado en el 2016, sino de exigir que se cumplan los acuerdos, que cese el asesinato de dirigentes populares, campesinos y ex combatientes de las FARC, no permitir que la guerra se vuelva a instalar en la cotidianidad y psiquis de la sociedad colombiana, no permitir que la extrema derecha colombiana arrastre a su país a una guerra con Venezuela.

La Organización de las Naciones Unidas debe estar atenta y hacer seguimiento a la situación planteada.  El Secretario General Antonio Guterres y el Consejo de Seguridad, deberían prestar atención a esta situación, la primera en muchos años, que realmente  pone en peligro la paz y la seguridad de la región. Deben respetarse los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas, evitar la injerencia extranjera, respetar la soberanía y evitar la guerra entre los pueblos.

Si al final de esta locura, si por culpa de la irresponsabilidad de estos farsantes, nuestra patria es agredida y la bota extranjera horada el suelo patrio, tendremos que defenderla y expulsar al invasor, pero eso no será con ninguno de estos “comandantes en jefe”: ni maduro, ni el autoproclamado guaidó. 

Tenemos que restablecer la Constitución, y llamar a una Junta Patriótica de Gobierno, capaz de conducir a todo el país, no a una mitad ni a la otra, sino a todo el país, en esta circunstancia, donde la Patria, debilitada como nunca, está amenazada por factores internos y externos que nos amenazan con una guerra. Es hora que el pueblo tenga la palabra. ¡No a la guerra!. 

Maduro está más desnudo que nunca ante el mundo

Caracas, 9 de septiembre de 2019.- La actualización del Informe Bachelet presentado este nueve de septiembre por la Alta Comisionada para los DDHH de la ONU, ante los miembros del Consejo de Derechos Humanos del organismo, es una nueva estocada mortal para nicolás maduro, quien en semanas anteriores descalificaba el trabajo de Michelle Bachelet y la acusaba de mentir sobre la realidad venezolana.

La expresidenta de Chile no solo ratifica la barbarie que suscribió en su primer informe del 5 de julio pasado, sino que además advierte del recrudecimiento de la variopinta gama de violaciones de los derechos humanos a millones de mis compatriotas.

Está claro que maduro no ha rectificado, ni lo hará, sino más bien, profundizará su talente dictatorial y demostrará al mundo que no le importa ser tildado de autócrata y de acabar con los pocos cimientos democráticos que pudieran estar quedando en Venezuela.

Bachelet documenta con preocupación que la situación económica y social en Venezuela continúa deteriorándose a pasos agigantados, y se atreve a señalar que podría tratarse del “episodio hiperinflacionario más agudo que haya experimentado la región, afectando la capacidad de compra de alimentos básicos, medicamentos y otros bienes esenciales”.

Maduro y su equipo siniestro no muestran vergüenza frente a un salario mínimo hambreador equivalente a 2 dólares mensuales, como lo señala el informe, y como estoy seguro, saben perfectamente. También saben que el éxodo masivo se ha convertido en una descapitalización de nuestros recursos humanos, y en un impacto desestabilizador que afecta a la región y a los propios migrantes que se enfrentan a toda clase de vejámenes y malos tratos que no den ser permitidos, según señala Bachelet en la ampliación de su informe.

Las cifras que la Alta Comisionada reporta sobre la tragedia de mi país queman y laceran a maduro como el agua bendita a lucifer. Sabe que el mundo está consciente de sus fechorías, y que está más que claro que la solución comienza por su salida de Miraflores. Y que no hay otra manera.

Sobre los abusos de los cuerpos represivos del Estado, Michelle Bachelet hace mención especial a que las Fuerzas de Acción Especiales de la Policía Nacional (FAES) continúan realizando ejecuciones extrajudiciales en algunos barrios del país. Y es que el FAES es obra del propio nicolás maduro, razón fundamental por la que nada hará frente a esa denuncia, y poco le importa lo que la ONU piense.

En torno a este escabroso tema, maduro intenta engañar a la comunidad internacional y a la propia Bachelet haciendo concesiones cosméticas, como permitir una visita puntual de su equipo en Caracas a Ramo Verde o exhibir las “torcidas” condenas a violadores de DDHH, por parte del fiscal designado por la ANC, como supuestos logros en la defensa de los DDHH. Nada más falso. La propia comisionada anota en su informe que los funcionarios que supuestamente participaron en el asesinato del concejal Fernando Albán no fueron acusados, ni por homicidio ni por torturas, sino por incumplir las normas de custodia. Así, todo un eufemismo discursivo.

Al mismo tiempo, la comisionada también dejó en claro que los funcionarios del DGCIM, que habrían participado en la muerte por torturas al capitán Acosta Arévalo, solo recibieron acusación por homicidio preterintencional; es decir que lo asesinaron “sin intención”.

Michelle Bachelet informa que su equipo en Caracas logró documentar “casos de tortura y malos tratos, tanto físicos como psicológicos, de personas arbitrariamente privadas de su libertad, en particular de militares”. Esta denuncia, ratifica lo que en su momento conversé de manera personal en Ginebra con la Alta Comisionada, a quien dejé en sus manos una amplia data denunciando las atrocidades que maduro ordena contra quienes lo adversan, y que con especial encono aplica contra los chavistas y contra quienes defendemos su legado.

Lo que está claro es que maduro fracasó de nuevo en su intento por burlar la vigilancia internacional sobre sus actos despreciables. El mundo lo tiene en la mira. Sabe que el tiempo corre, y que las cortinas de humo, como la de invocar una guerra con Colombia no lo salvarán de su destino. También quiere desesperadamente continuar con su agenda electoral, pasando por encima de la crisis y lograr una “legitimidad” que seguirá tan cuestionable como la actual.

La Alta Comisionada también incluyó en sus señalamientos el impacto ambiental que se está registrando en el Arco Minero y las consecuencias negativas sobre la vida de los pobladores indígenas de la zona.

Tal y como lo he venido denunciando. El gobierno está extrayendo de manera irregular e irresponsable oro, diamantes, coltán y otros metales para seguir financiando su corrupción. Y como señala Bachelet en su nuevo reporte, se desconoce que se hayan realizado estudios de impacto ambiental y consultas a los habitantes del Arco.

La administración de maduro ha desdibujado la obra del Comandante Hugo Chávez. Ha aplicado el terror para mantenerse en el poder, ha empobrecido a una nación entera y no cesará en su intención de perpetuarse en Miraflores, aunque sabe que el tiempo se le acaba.

Actualización oral sobre la situación de los derechos humanos en la República Bolivariana de Venezuela

42ª sesión del Consejo de Derechos Humanos
Michelle Bachelet, Alta Comisionada de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos

Ginebra, 9 de septiembre de 2019

Señor Presidente,
Miembros del Consejo de Derechos Humanos,
Excelencias;

Desde la presentación de mi informe a este Consejo el pasado 5 de julio, la situación de derechos humanos sigue afectando a millones de personas en Venezuela y con claros impactos desestabilizadores en la región. Es por ello, que mantengo mi compromiso de seguir cooperando con las autoridades para lograr cambios sustanciales y poner fin a las violaciones de derechos humanos documentadas en mi informe.

Se ha logrado restablecer el trabajo de un equipo de la Oficina en Caracas y el Gobierno ha confirmado su voluntad de avanzar sobre la base de los compromisos en materia de derechos humanos asumidos durante mi visita al país en junio.

Sobre la situación penitenciaria y de detenidos ha habido avances recientes. El 6 de septiembre un miembro de mi equipo fue autorizado a visitar el Centro de Procesados Militares Ramo Verde (sexta visita a prisiones desde marzo).  Se está avanzando en un protocolo y un calendario de visitas en los próximos meses. De acuerdo con los compromisos adquiridos con mi Oficina, el Gobierno ha cumplido con la excarcelación de 83 personas, incluidas aquellas cuya detención había sido considerada como arbitraria por el Grupo de Trabajo de Detención Arbitraria y que seguían en régimen de detención, así como otros casos señalados por la Oficina.  Queda pendiente la liberación plena de la Jueza Afiuni y del periodista Braulio Jatar, quienes obtuvieron medidas parciales.

El Gobierno también se ha comprometido a establecer un mecanismo para atender casos individuales, y mi Oficina ya ha remitido 7 casos prioritarios que esperamos se resuelvan pronto. Asimismo, las autoridades nos han comunicado las medidas recientemente adoptadas para aliviar la situación médica de algunos detenidos. Además, el Gobierno está avanzando con respecto a su invitación al país a diez Procedimientos Especiales en los próximos dos años.

Por otro lado, la situación económica y social sigue deteriorándose rápidamente, restringiendo el ejercicio de los derechos económicos y sociales de millones de personas. La economía atraviesa lo que podría ser el episodio hiperinflacionario más agudo que haya experimentado la región, afectando la capacidad de compra de alimentos básicos, medicamentos y otros bienes esenciales.

Al día de hoy, el salario mínimo equivale a 2 dólares mensuales, en comparación con los 7 dólares en junio. Así, una familia necesita percibir el equivalente a 41 salarios mínimos mensuales para poder cubrir la canasta básica alimentaria. La dolarización de facto en varios sectores de la economía está exacerbando las desigualdades. Los servicios públicos han seguido presentando fallas graves y recurrentes, con especial intensidad en el estado Zulia. El desabastecimiento de combustible fuera de Caracas ha agravado la situación.

En este contexto, el 8 de agosto pasado expresé mi preocupación por el impacto potencialmente severo en los derechos humanos del nuevo conjunto de sanciones impuestas por el Gobierno de los Estados Unidos de América. Pese a las excepciones contempladas en las últimas sanciones en el área de asistencia humanitaria, el escrutinio estricto (over-compliance) del sector financiero, la reducción de los ingresos públicos y la caída en la producción petrolera está teniendo ya un fuerte impacto en los programas sociales y en la población en general. Todo esto contribuye a agravar la situación humanitaria y el éxodo de personas venezolanas.

Persisten serios obstáculos en la disponibilidad y accesibilidad económica a los alimentos. Por ejemplo, Cáritas registró un 35 por ciento de desnutrición crónica en los niños y niñas menores de 5 años atendidos en junio de 2019 en las zonas más pobres de 18 estados.

En relación con el derecho a la salud, me preocupa particularmente el insuficiente acceso a medicamentos y tratamiento de más de 400,000 personas que padecen enfermedades crónicas. Se ha registrado la muerte de pacientes con insuficiencia renal debido a la escasez de medicamentos e insumos para ser dializados desde 2017. Debido al desabastecimiento de suministros, los únicos dos centros en el país donde se pueden practicar trasplantes de médula ósea se enfrentan a serios problemas operativos. Adicionalmente, debido a problemas financieros al menos 39 personas, incluidos niños y niñas, se encuentran en Venezuela esperando viajar al extranjero para ser trasplantados en el marco de programas estatales. En los últimos meses, al menos 4 niños y niñas habrían fallecido durante la espera. Un paso positivo es que según la Organización Panamericana de la Salud se ha ampliado la cobertura de vacunación contra la poliomielitis, el sarampión y la difteria.

Mi Oficina ha seguido documentando casos de posibles ejecuciones extrajudiciales cometidas por miembros de las Fuerzas de Acción Especiales de la Policía Nacional – conocidas como FAES – en algunos barrios del país. Tan sólo en el pasado mes de julio la organización no-gubernamental Monitor de Víctimas identificó 57 nuevos casos de presuntas ejecuciones cometidas por miembros del FAES en Caracas. Los casos documentados muestran el mismo patrón identificado en mi informe de junio y revelan la ausencia de mecanismos eficaces para proteger a los testigos y familiares de las víctimas, quienes en su mayoría son mujeres. Mi Oficina no ha recibido información sobre medidas para implementar la recomendación del informe sobre la disolución de las FAES y prevenir la posible comisión de ejecuciones extrajudiciales. Por el contrario, las FAES han recibido apoyo al más alto nivel del Gobierno.

Según información recibida recientemente por parte del Ministerio Público, de agosto de 2017 a mayo de 2019, se condenaron a 104 miembros de fuerzas de seguridad por violación a los derechos humanos. Mi oficina espera información detallada sobre el tipo de violación a los derechos humanos, la adscripción institucional de los funcionarios, y el perfil de las víctimas.

En el mes de julio, el Tribunal Supremo de Justicia ratificó la condena en contra de un miembro de los Servicios Bolivarianos de Inteligencia Nacional (SEBIN) por el homicidio de Bassil Dacosta, quien murió de un disparo en la cabeza en las protestas anti-gubernamentales de 2014. Asimismo, se capturó en España a uno de los presuntos responsables de la muerte de Orlando Figuera, a quien prendieron fuego durante las manifestaciones convocadas por la oposición en 2017. Llamo a las autoridades de justicia a agilizar las investigaciones y procesos penales del resto de los casos de muertes en el contexto de protestas.

Me preocupa el aumento de presencia de militares en el territorio del pueblo indígena Pemón, así como casos recientes recibidos de violencia en contra de personas indígenas, como las muertes de dos jóvenes Warao en julio presuntamente por elementos del FAES, las muertes de una mujer indígena Warao embarazada, y una niña de 6 años, así como la muerte de un líder indígena Curripaco en Amazonas, cometidos supuestamente por miembros de la Guardia Nacional Bolivariana.

Me preocupa también el impacto que la extracción de oro, diamantes, coltán y otros metales en el Arco Minero del Orinoco está teniendo en la forma de vida de los pueblos indígenas, así como el impacto ambiental en sus territorios.  A pesar de que el Gobierno considera que se realizaron consultas con los pueblos indígenas antes del establecimiento del Arco Minero, autoridades indígenas y ONGs sostienen que no hubo consultas, ni los estudios de impacto ambiental adecuados.

Desde la presentación de mi informe, la Asamblea Nacional Constituyente, a petición del Tribunal Supremo, ha levantado la inmunidad parlamentaria a otros cuatro diputados de la Asamblea Nacional, elevando el número total a una parlamentaria y 24 parlamentarios despojados de inmunidad, incluido su Presidente. Dos parlamentarios siguen en detención preventiva a la espera de juicio. Confío en que mi oficina pueda visitarles pronto.

Deseo expresar mi rechazo a la condena del líder sindical Rubén González a 5 años y 9 meses de prisión por un tribunal militar el 13 de agosto por hechos ocurridos en el ejercicio de su activismo sindical. Su familia también ha sido objeto de diversas formas de hostigamiento. La aplicación de la justicia militar para juzgar a civiles constituye una violación del derecho a un juicio justo, incluido el derecho a ser juzgado por un tribunal independiente e imparcial.

Me preocupan las recientes acciones para aprobar una ley que tipifica como delito las actividades de las organizaciones de derechos humanos nacionales que reciben fondos del extranjero. Esa ley, si se aprueba y aplica, reducirá aún más el espacio democrático. Lamento también los recientes ataques del Gobierno en contra de la autonomía universitaria.

Mi Oficina documentó casos de tortura y malos tratos, tanto físicos como psicológicos, de personas arbitrariamente privadas de su libertad, en particular de militares. Las condiciones de detención no cumplen con los estándares internacionales básicos y las personas detenidas no tienen acceso a atención médica adecuada. Solicito a las autoridades tomar acción para corregir estas prácticas, permitir acceso médico e investigar violaciones a los derechos humanos.

La autopsia del Capitán Acosta Arévalo, quien falleció bajo custodia el 29 de junio, reveló que había sufrido múltiples golpes, contusiones, excoriaciones y quemaduras en varias partes del cuerpo. Sufrió fracturas en 16 costillas, el tabique nasal y el pie derecho. Las autoridades reportaron que dos oficiales de la DGCIM habían sido detenidos y acusados de homicidio preterintencional, pero no de haber cometido actos de tortura. Aliento a las autoridades a que investiguen las denuncias de tortura, castiguen a los responsables, reparen a las víctimas y adopten medidas para evitar su repetición.

Según las últimas cifras de Naciones Unidas hay más de 4,3 millones de personas venezolanas refugiadas y migrantes en el mundo. Celebro los esfuerzos realizados en materia de recepción, documentación y acceso a derechos en los países de acogida. Concuerdo con las palabras de Eduardo Stein, Representante Especial del Secretario General para los refugiados y migrantes venezolanos, sobre la necesidad de adoptar medidas para garantizar una migración segura, ordenada y regular, las mismas no deberían imponer obstáculos de acceso al territorio que pueden incrementar la migración irregular, y exacerbar los riesgos a ser víctimas de diversas formas de violencia y explotación.  Preocupan los informes de brotes de xenofobia en países de la región y redoblo mi pedido a las autoridades de los países de acogida para mitigarlos y prevenirlos preservando los derechos de las personas migrantes y refugiadas.

Mi Oficina ha seguido documentando casos de personas migrantes víctimas de trata, particularmente mujeres, niñas y niños, con fines de explotación sexual, laboral y de reclutamiento para actividades ilícitas por parte del crimen organizado y de otros grupos armados. Las víctimas rara vez denuncian por temor a represalias o a ser deportadas, así como debido a la corrupción, impunidad y falta de servicios de atención adecuados. Asimismo, se documentó la desaparición de decenas de personas migrantes cuyas lanchas naufragaron o desaparecieron en las costas caribeñas, aparentemente relacionada con redes de trata y tráfico de personas hacia las islas del Caribe.

Me preocupa la información recibida por mi Oficina según la cual algunas organizaciones de la sociedad civil y sus representantes que colaboraron en la preparación de mi último informe a este Consejo, fueron víctimas de descalificaciones públicas y amenazas por altos funcionarios siguiendo su publicación. Las represalias por haber cooperado con las Naciones Unidas son inaceptables e insto a las autoridades a que tomen medidas de prevención.
Mantengo la certeza de que las recomendaciones de mi informe puedan servir como una guía para superar la actual situación. Mi Oficina seguirá brindando la asistencia técnica y apoyo a las instituciones y a las víctimas que sea requerida, a la vez que seguirá monitoreando y reportando.

Reitero mi llamado tanto al Gobierno como a la oposición para que superen sus diferencias y den prioridad a la negociación que considero como la única manera para poder superar la actual situación. Una vez más expreso mi disponibilidad y la de mi oficina, fuera y dentro del país, para acompañar todos los esfuerzos que contribuyan a superar la actual crisis que afecta a millones de venezolanos. Apoyo el espacio facilitado por el reino de Noruega, así como las diversas iniciativas de dialogo que la comunidad internacional está impulsando.

Maduro and Guaidó are irresponsibly after war with Colombia

The economic crisis has ruined the country and brought the people to the point of despair. In tts thunderous mismanagement of the economy, the exchange rate has surpassed the barrier of 20,000 Bs/dollar, the minimum wage is 2.2 dollars/month, i.e. a daily income of 0.07 dollars, well below the 2 dollars/day established by the UN poverty line. The cost of food skyrocketed to unattainable levels; one carton of eggs, one kilo of meat, flour, coffee or pasta exceeds the minimum wage several times. 6.8 million Venezuelans suffer from hunger according to the latest Food and Agriculture Organization (FAO) report. There is no electricity, gasoline, gas, water or transportation. People are suffering: since 2014, 4 million Venezuelans have left the country, according to the UNHCR.

The homeland is broken, nothing works. PDVSA is paralyzed, businesses are closed, internal production is paralyzed, while madurismo hands out our oil and gas to international oil corporations while they steal the gold extracted at great ecological expense from the protected rainforest of the Amazons. Human rights regularly are violated, as denounced by the Office of the United Nations High Commissioner for Human Rights: there are hundreds of political prisoners, people are dying under torture, there is no rule of law or respect for our Constitution. The country is immersed in a serious economic, social, moral and political crisis. 

Maduro has led the worst government in our Republican history. A year after the government’s last bombastic «plan for recovery, growth and economic prosperity”, it is clear that its fundamental purpose was to advance a radical economic adjustment plan against the people. Its effects have been devastating. This must be repeated a thousand times and explained to the country and the world, because while the harsh reality hits our people every day, the government elite cynically and irresponsibly declares that «we are in full economic recovery«. 

The government has resorted to all kinds of clumsy «tricks» in order to bail out and stay in power. They care little about the damage they have done to the country. They insist on desperately clinging in to power, since for them, it is a matter of survival. They have maneuvered in all imaginable ways to hide and evade their responsibility in the chaos and despair they have brought into the country. They have made of lies and cynicism a political category in itself. But these trickery is not working for them anymore, everything is falling from bad to worse and the people are not stupid.

But now the government is resorting to a much more dangerous and definitive course of action, they are looking for war. Maduro has decreed that our armed forces stand under «orange alert», that nobody really knows what it is about, not even the government itself. They mobilize their troops, threaten Colombia with their Russian weaponry, without any regards on how dangerous their bravado and threats are taken when they come directly from the head of State.  

This is not the first time that ¨madurismo¨ has used threats and warlike discourse against Colombia. Every time there is a situation of political tension, or the economic crisis worsens, Maduro resorts to the threat of war, movilizes missiles, brags about his military power. 

The attitude of Maduro and his inner circle of power is very similar to that of General Noriega in Panama, when he wielded a machete to challenge American troops, swearing to die defending his homeland. He wielded his machete so much, until the U.S. invaded Panama, infamously bombing of the Chorrillos neighborhood in Panama City, murdering young Panamanians and then the pathetic images of Noriega taking refuge at the Vatican Embassy, from where he finally left, surrendered by the strident music and psychological warfare directed at the embassy by the invading troops.

The use of war by authoritarian regimes to deflect from serious internal crisis is not new. History shows how the military junta in Argentina decided to recover militarily Las Malvinas, or Peru’s Fujimori provoked a military incident on the border with Ecuador, looking to oxygenate their regimes. They bring the sufferings of war to the people on behalf of their subaltern group interest.

Of course, the Colombian oligarchy would gladly go to war against Venezuela. Broad sectors of the Colombian military and political establishment are in favor of getting involved in an armed conflict against our country. In addition, they would surely count on the decisive and massive support of the North American troops stationed in their territory. Finally they would be giving mean to their Plan Colombia. 

Maduro, in his infinite irresponsibility, doesn’t realize, or doesn’t care about the fact that the enemies of the country are waiting for any situation that justifies a military intervention. Maduro is handing them the perfect excuse for all the demons of war and violence to be leashed upon us. He seems not to understand that we would be made a clamp between Colombia and Brazil with American support and any number of paramilitary forces that have cantoned along the entire border, precisely to give life to the hypothesis of Plan Colombia of a conflict with our country.

Maduro’s discourse is also full of boastful bravado: «look how machos we are», «I am not afraid of you», «take this straw off my shoulder». It seems more like he’s in a street fight than leading a country. It’s hard to understand so much imprudence and clumsiness, so much irresponsibility from a Head of State. How contrasting with Comandante Chávez! 

I remember clearly the position of President Chavez against the possibility of a war with Colombia. We were not going to let anyone run us over, or violate our sovereignty, but neither were we going to incite or provoke a conflict. On the President’s instructions, I was directly involved in the acquisition of Russian military material and equipment for our country between 2006-2007. This was defensive equipment for our military in case of attack against our homeland. We did not want to attack anyone. On the contrary, it was a matter of discouraging, as was successfully done, Uribism and the militarist sectors of Colombia, of any military adventure against us. In the end, as President Chavez said in response to a statement Uribe gave saying that he «lacked time» to bomb Venezuela, the Commander assured that what he lacked were «cojones».

Our country acquired high-tech military capabilities and equipment to equate us with any military power in the region, to neutralize or successfully confront any aggression against us. But that equipment was never used to threaten, nor to show off, nor to concentrate it provocatively on the border, nor, much less, for a congressman or madurista politician to declare that with it «we will sweep off Bogotá».

The resumption of war in Colombia, the rearming of FARC, is regrettable. But it is also the consequence of the failure to comply with the Peace Accords signed in 2016. When we were at the UN Security Council, we approved a UN Political Mission to follow up and accompany the commitments made between the parties. We warned then of the fragility of the agreements, if the root causes of the over 50 year old conflict in Colombia were not resolved. To achieve success, violence against peasants and the appropriation of their lands by landowners, as one of the triggering factors, had to be eradicated, as well as the paramilitary forces and drug trafficking as a disturbing element of peace. Hopefully, the announcement of the resumption of war by sectors of the FARC will not be the beginning of another bloody cycle of violence for the Colombian people. 

The pronouncements made by the Maduro regime in this regard, involve us unnecessarily in Colombia’s internal situation and allows the Uribism and warmonger sectors of Colombian society to involve the Venezuelan government in the decisions taken by Colombian armed groups, thus renewing the perception about the presence of guerrilla camps hosted by our country, and, therefore, the possibility of military actions by Colombia, which would undoubtedly give rise to a military confrontation between the two countries. For this reason, opposition leader Guaidó hastened to publicly incite a «military operation» for the dislodging of the «terrorist groups» operating from Venezuela, practically inviting for a military incursion against our country. 

All political sectors of the country must dissociate themselves from any position in favor of war with Colombia, or of an aggression or military intervention against Venezuela. Maduro and Guaidó both play irresponsibly to the possibility of war, while the Venezuelans, desperate, try to look for a way out of the anguishing economic situation. Since they can not successfully tackle the dare economic situation in our country, they resort to excite the flames of an armed conflict against Colombia and this week also against Guyana.   

Maduro did nothing, neither as chancellor, nor as president to prevent Guyana’s advance in the claim, nor to evict Exxon Mobil from our disputed waters. On the contrary, the government tried to negotiate secretly with the transnational oil company, and after the door was slammed in the Chancellor’s face, they kept silent, they did nothing. But the opposition, so prone to nationalistic chest beats, did not say anything about it either, choosing instead to remain silent before this outrageous situation. Now they are trying to use it to gain indulgence with the transnational powers at the expense of our sovereignty. The only ones who have said and complained about what is happening in the Esequibo have been us, both from my position as oil ministry and now from my political exile. Unfortunately, no one listens.  

We need a Head of State, a President, with the authority and capacity to lead our country properly, defend our sovereignty and territorial integrity, and prevent us from the horrors of war. 

We Bolivarians have no reason to go to war against the Colombian people. We are sons of Bolívar. The dead are not going to come from Maduro, Duque, or Guaido’s children. If there is a military aggression against our country, of course we must stand up in defense of our homeland, but under the leadership of a true Commander in Chief. It will not be under Maduro nor Guaidó that we will be able to sort out a situation of war with Colombia, which would unleash even more hell on our suffering people.  

Among our people and our Bolivarian National Armed Force, courage and patriotic love is abound, there is no doubt about that. But war is a last and extreme resource: you can’t play with it, you can’t stimulate it in any way. We cannot allow it. We must warn and prevent Maduro’s irresponsibilities and interests lead us to a military confrontation with Colombia only to distract the people from its current situation; playing thus into the hands of the Colombian and North American extreme right who are lurking, waiting for the opportunity for a military aggression. We cannot allow Guaidó to take advantage of the tension with Colombia to cry out for war and a military intervention against the country, which he supposes will bring him to power, even over the corpse of the Venezuelan soldiers. 

We, the patriotic sectors of both countries, brother peoples as we are, must raise our voice against war, meet in a Conference for Peace in favor of the brotherhood and fraternity of both peoples. As Bolivarians we should always remember that «The Homeland is the Americas».