fbpx
Sample Page

El batallón sin nombre

Hoy es un día importante para el país, para ti como ciudadano, sin duda de lo que hoy suceda se desprenderán situaciones que continuarán agravando el curso de la vida de nuestro pueblo, en este remolino desestabilizador que nos ha arrastrado a una situación inimaginable para nuestro país.

Lo que se diga hoy, nada cambiará el curso de los acontecimientos políticos, me refiero al resultado de las elecciones. Lo único que me bastaría agregar es que ha sido una campaña lamentable, sin contenido, ni brillo, ni pasión, ha sido otra oportunidad perdida para rectificar y hacer, convocarnos para hacer frente a la crisis sin precedentes que padece nuestro pueblo.

Los que de manera tan desacertada han conducido los destinos del país en este periodo presidencial que esta por culminar, el madurismo, en su corta e irresponsable visión política, impregnada de bilis e intereses mezquinos, ha preferido estimular fuerzas políticas que van desde la derecha hasta opciones indeterminadas obscurantistas, mientras persigue revolucionarios.

Se han podido estimular y permitir la participación en las elecciones de corrientes revolucionarias, del ámbito del Chavismo, para darle a nuestro pueblo, de manera libre y democrática, opciones entre las cuales buscar salidas a la crisis, pero desde el campo de la revolución, sin embargo no se hizo.

Asumí el riesgo y el costo de llamar la atención de los errores y severas desviaciones que nos conducirían inexorablemente a esta precaria situación política, económica y social que hoy sufre el país. Cuando expresé mi intención de postularme como candidato, en ejercicio de mis derechos políticos y ante la necesidad de abrir una discusión en el seno del PSUV, fui objeto de la persecución y descalificación del madurismo, encabezada por el propio presidente, utilizando al Ministerio Publico y todos los medios de los que dispone, en una judicialización de la política, conocida como «lawfare» y un claro abuso de poder.

He asumido mi responsabilidad ante la historia y lo seguiré haciendo en defensa de nuestra revolución y nuestros principios, en defensa de la obra y legado del Comandante Chávez. Hoy soy un exiliado, amenazado de prisión en mi propia patria, linchado moralmente e impedido de estar entre mis afectos, mi patria, mi pueblo. Igual o peor suerte han corrido otros exministros y oficiales del ejército ¿Cómo pudo y porque sucede esto a exministros, ex jefes militares, hombres de confianza del Comandante? ¿Cuándo cayó el gobierno de Chávez?

Mi propia situación es un indicador de la descomposición del quehacer político actual y de lo que el madurismo está dispuesto a hacer para mantenerse en el poder, a costa de lo que sea. Además, es una muestra de su incapacidad para escuchar, rectificar, de su soberbia y mala intención.

De no ser esta mi situación estaría allí entre ustedes trabajando en un impostergable proceso de reconstrucción de la patria, como siempre lo he hecho a lo largo de mi vida.

Sin embrago, este periodo tan difícil, lo he utilizado para prepararme, revisarlo todo, reflexionar sobre nuestros aciertos y errores, repensar una propuesta para el país que logre reconstruir nuestra sociedad y a la patria, desde una perspectiva revolucionaria, transformadora. Restablecer la espiritualidad y la pasión del pueblo, la certeza de que un mundo mejor es posible, donde los hechos extraordinarios se conviertan en cotidianos para todo nuestro pueblo. Restablecer los equilibrios espirituales y materiales de funcionamiento de nuestro país, restablecer el trabajo y la solidaridad como factores motores de la sociedad.

Observando la situación del país, escuchando a los que se van de la patria, el testimonio de los que están allá en la dura batalla del día a día, de los trabajadores, de los que viven en una angustia diaria por conseguir los bienes esenciales, los que viven con miedo, uno no deja de sentir indignación.

Nuestro pueblo esta a merced de los mecanismos más salvajes del capitalismo especulador, destructor del trabajo y la ética revolucionaria; a merced de una dirección del gobierno improvisada, desacertada, inmoral, que ha debilitado tanto al país, que hoy somos vulnerables a las fuerzas más agresivas del planeta, la extrema derecha agazapada desde el exterior, con sus escenarios de violencia e intervención.

Observando esta situación calamitosa y extremadamente peligrosa, pregunto ¿Cómo es posible que todo se haya deteriorado de esta forma dramática en tan solo cinco años? El país ha caído en una especie de obscurantismo, no se discute, no se debaten ideas, existe mucho miedo a hablar, opinar, criticar; un país desconectado, aislado, del que la gente huye; existe mucho autoritarismo, abuso de poder, pranato, violencia. ¿Por qué? ¿A cuenta de qué?

Ante este desastre, uno se pregunta ¿Cómo fue que llegamos a este punto? ¿Cómo es posible tal sucesión de errores, tanta improvisación, tanta irresponsabilidad? ¿Cómo es posible que las ansias de poder, el egoísmo y la debilidad ideológica hayan arrasado con el legado del Comandante Chávez? ¿Cómo es posible que hayan destruido lo que tanto esfuerzo nos costo construir en doce años de Revolución con Chávez, las Instituciones del Estado? nada se respeta, todo es una farsa.

¿Cómo es posible que el madurismo le haya dado a la derecha los argumentos que nunca tuvo para atacar a Chávez? ¿Qué hayan llevado a nuestro pueblo a tal situación de pobreza, material y espiritual, que borraran la esperanza de los ojos de los jóvenes, los humildes? ¿Cómo es posible que hayan envilecido tanto la ética y el ejercicio del poder? ¿De dónde salieron estos personajes, emblemáticos del madurismo, del pranato de la política, del malandreo? ¿Cómo es posible que hayan destrozado a PDVSA?, ¿Entregado el Arco Minero? ¿Cómo es posible que hayan entregado la conducción de la economía a incapaces e irresponsables, «asesores» y grupos económicos que preparan el saqueo del país?

Estas preguntas y otras muchas más, tendrá que responderlas el madurismo ante la historia. Tendrán que rendirle cuentas a la memoria del Comandante Chávez y al pueblo.

La dirigencia del madurismo no ha estado a la altura de sus responsabilidades. Han defraudado la tarea confiada por Chávez. No se trata de mantenerse en el poder de cualquier forma, se trata de hacer una revolución, de defender la patria, de proteger al pueblo, no de convertirlo en una masa manipulada y dependiente de los bonos de la miseria.

Se trataba de hacer una línea de defensa de todo lo conquistado con tanto esfuerzo por Chávez, y desde allí, como en la batalla de Santa Inés, avanzar y trabajar intensamente y vivir de una manera «humanamente gratificante», cumplir con el Plan de la Patria, el legado político del Comandante Chávez. ¡Esa era la tarea! no lo que ha pasado.

Mientras esto sucede en la conducción del gobierno, la extrema derecha, aparentemente desbandada, pero con extraordinario apoyo internacional, se prepara para saltar sobre el país y sus instituciones, profundamente debilitadas; van a seguir asediando el poder que, saben, se sustenta sobre el miedo, la necesidad y la manipulación de todos los medios a disposición del Estado, no se sustenta en razones sagradas para la lucha, para la vida, no se sustenta en una ética ni una acción revolucionaria, no en la esperanza de los humildes.

La extrema derecha apuesta por un desenlace cruento, se sigue clamando por la injerencia externa. Nadie, con dos dedos de frente, debe aplaudir, ni estimular, la injerencia extranjera, ni la violación de nuestra soberanía. Estuve dos años en el Consejo de Seguridad de la ONU y conozco bien cual es el libreto de la intervención extranjera y la guerra. Allí están Irak, Libia, Siria con sus millones de muertos y destrucción, como una trágica muestra de ello.

La situación del país, es tan grave, tan compleja, en lo interno y externo, que no se puede dejar en manos del madurismo, ni en ninguno de los candidatos y mucho menos en mano de la oposición.

Por eso, independientemente de quien resulte electo el día de hoy, de lo que hoy suceda, insisto en la necesidad de un gobierno de emergencia que aborde al menos diez puntos para reconstruir y defender la patria, tal como lo esbocé en el artículo anterior. Abrir una gran discusión, un debate y un proceso de revisión y reimpulso.

Un gobierno de emergencia que actué estrictamente apegado a la Constitución vigente y que tenga como prioridad, salir de esta crisis y restablecer los equilibrios para desarrollar y alcanzar el Plan de la Patria junto a sus objetivos histórico, que siguen todos vigentes.

Esto es lo que se impone como impostergable tarea para todos, deslastrarnos de una clase política, del madurismo y la oposición, envilecida por el poder, el oportunismo, los intereses de grupo, la ausencia de ética y valor para llevar al país hacia un futuro posible, sin caos, que funcione, que tenga un modelo económico basado en el trabajo, con una ética basada en la solidaridad, la verdad, la transparencia, el altruismo, el desprendimiento, que sobreponga los más sagrados intereses de la patria a cualquier otro. Que deje atrás la corrupción de un modelo podrido, un capitalismo dependiente y salvaje, una economía deformada y periférica, que, como el castigo de Sísifo, cíclicamente nos hace caer en la crisis de su lógica, de su propio «metabolismo».

Hay que hacerlo por ese pueblo humilde, que ama y extraña al Comandante Chávez, que no entiende bien que sucede, manipulado en su pureza e ingenuidad política; hacerlo por los jóvenes que por cientos de miles abandonan el país, buscando un horizonte que le permita vivir, tan sencillo como eso, que esta harto de los pactos, componendas de las elites políticas-económicas; hacerlo por los que se quieren quedar a reconstruir la patria, los que la llevan en la sangre, en el corazón.

El madurismo debe hacerse a un lado, no pudo, no quiso, resulta obvio, mas allá de las excusas y truculentas acusaciones que nadie cree, que no ha podido con el país, manejar esta situación, y no podrá hacerlo, al contrario, la agrava por su empecinamiento y ansias de poder, que resultan inexcusables en alguien que se llame revolucionario.

Maduro gobernó sin el equipo de Chávez, rodeado de los «suyos», de «asesores» de todo tipo: económicos, «espirituales», rodeado de grupos económicos, oportunistas y arribistas, ha gobernado sin estudiar, sin escuchar, con arrogancia, con múltiples comandos, donde manda su circulo intimo, como en época de Lusinchi, entregado a fuerzas de todo tipo que no lo han aconsejado bien, ha fracasado.

Pero el madurismo no puede hacerse a un lado para darle el paso a la derecha, en un nuevo pacto, cocinado a fuego lento por sus «negociadores estrellas», campeones del tuiter; o darle paso a la extrema derecha y la injerencia extranjera por su manifiesta incapacidad de defender la revolución.

No, el madurismo debe hacerse a un lado para darle paso al Chavismo, recomponer al Chavismo, convocarnos todos para analizar lo sucedido, los errores cometidos y recomponer nuestras fuerzas para avanzar. Es responsabilidad de los lideres históricos del Chavismo de que así sea antes de que caigan, uno a uno en la razzia del madurismo. Yo estoy presto para este esfuerzo monumental, pongo a disposición de este esfuerzo conocimiento, experiencia y sobre todo la irreductible determinación de vencer.

En aquellos momentos aciagos para la patria, durante los años terribles de la Segunda República, por allá en 1814, nuestro Libertador Simón Bolívar entró en combate en Cabudare, dispersando y derrotando al enemigo español el cual emprendió la huida a Carora, sin embargo, seguía siendo una fuerza capaz de rehacerse, eran las tropas de uno de los imperios más poderosos del planeta.

Así, logro reagruparse y volver a atacar a las fuerzas patriotas; «…entonces, por una desgracia cuyo origen era la falta de hábitos militares arraigados y la indisciplina de ejércitos improvisados, tocó un corneta inapropiadamente el toque de retirada, …»(F. Larrazábal. Simón Bolívar, vida y escritos del Libertador, tomo I) después de los cual sobrevinieron grandes perdidas en hombres y la acción militar que ya era ganada por el Libertador, se convirtió en una derrota por la acción de improvisados.

«…Bolívar, a quien había indignado hasta el extremo la inexcusable conducta…» de estos improvisados, le dio el título de «Batallón sin nombre» y no le permitió tener banderas. El Libertador, riguroso en la conducción de todos los asuntos, sabía que el pueblo noble, ese de lanza al ristre, el de a pie, en cotizas o descalzo, no tenía responsabilidad en los errores que los condujeron a la desbandada, a la derrota. Los humildes seguían a Bolívar, luchaban por la independencia, por ello les arengo a recuperar su honor en el campo de batalla.

Sus banderas las obtuvieron de nuevo en la Batalla de Araure, donde recuperaron, con un «denuedo heroico», el honor para su batallón con las banderas y nombre dadas por el Libertador, como el «Vencedor de Araure».

Así, ese inmenso y noble pueblo humilde, el de Chávez, los hombres y mujeres de la Patria, la Juventud, los profesionales, trabajadores, campesinos, obreros, estudiantes, el Poder Popular, los que se han ido, no tienen la culpa de los desvaríos y errores del madurismo que nos ha debilitado como nunca antes, que han convertido nuestro país, en una tierra de desesperanza y supervivencia. En una derrota.

No, el pueblo esta allí y tiene la palabra, no le debe lealtad a ningún grupo que se haya apropiado del nombre de Chávez, que ha destruido su legado. Juntos daremos un combate para recuperar las banderas y el nombre de Chávez, en el campo del honor más sagrado: la Patria. Con Chávez Siempre, ¡Venceremos!

Después de las elecciones

Y un comentario sobre Conoco-Phillips

A una semana de las elecciones debo decir que estas se parecen mucho a las de la IV República, pero sin bipartidismo. No hay opciones revolucionarias, no hay discusión, no hay programas, nada que comprometa. No hay emoción en la calle, no hay pasión, cada vez hay más indiferencia o resignación en el pueblo.

Se miente descaradamente, ahora de una manera increíble, algo así como: «yo arreglare, lo que yo mismo destruí», «esta vez sí lo voy a hacer bien», «prometo que ahora si arreglare la economía», «lo juro» y lo peor, se abusa y humilla al pueblo al condicionar la caja de comida y los bonos de supervivencia al voto, se juega con el hambre, es un «dando y dando» de la miseria.

La campaña dirige mensajes que destruyen la conciencia, se promete la prebenda, la salida fácil y la revancha contra un enemigo inexistente, pero se estimula el caos. No hay nada que llame a un proceso de reflexión, unidad, trabajo, lucha para salir de esta crisis. Claro, no puede haberla, porque hablar de la realidad golpea al candidato, por ello los «asesores» siempre insisten en que este evada responsabilidades, no dé la cara, no asuma, siempre será otro: «la guerra económica», «la conspiración», PDVSA, «la corrupción», «el traidor», etc. Si para sostener esa mentira deben llevarse por el delante los principios, la verdad, a inocentes, la gestión y el legado de Chávez, no importa.

Se promueve y prestigia la campaña «ni fu, ni fa», un movimiento de utilería, que pasea por el país en transportes públicos de colores de feria, mientras el pueblo se traslada amontonados en camiones, en una situación que destruye diariamente la auto-estima de los humildes y expone de manera grosera cual es la ética del madurismo.

Al Chavismo se le llama a votar por nada, no hay una propuesta de cómo salir de este desastre, solo se le dice que tiene que votar por maduro, así de sencillo, sin discusión, sin compromiso de ningún tipo, por él mismo que ha destrozado al país y sepultado la revolución y el legado de Chávez.

Pero es el chantaje, «no podemos entregar el país al imperialismo», «no abrirle las puertas a la derecha», «no entregar la revolución», mientras por detrás se entrega el Arco Minero, PDVSA, La Faja Petrolífera del Orinoco, se desarrolla una «rebatiña» de los escasos dineros públicos y el pueblo con la vida diaria hecha una miseria, comiendo basura y saliendo del país como sea, como consecuencia del desgobierno de una cúpula que controla todo el poder, que secuestro al Chavismo y hace lo que se le venga en gana.

Un gobierno que hace bastante tiempo dejo de ser revolucionario, a pesar del esfuerzo de muchos compañeros que, de manera ingenua o desesperada, tratan de hacer las cosas bien, sin entender que todo depende del madurismo y que, el que levante la cabeza o diga algo distinto va fuera, execrado o termina perseguido y preso.

Usan y manipulan el amor del pueblo por Chávez, pero el Comandante no aparece por ningún lado, ¿donde está su esencia, sus discursos encendidos, revolucionarios?, ¿donde está su palabra, su compromiso con los humildes, su programa de acción? No, no está más. Todo está sepultado por los papelillos de colores y «gingles» de campaña, una campaña vacía, sin contenido.

De tal manera que los revolucionarios no tenemos opciones en esta fiesta electoral. Es una cuestión de principios, nunca traicionaremos a Chávez.

De este hecho, sobrevenido, se desprende la principal contradicción en esta campaña. A los Chavistas se nos ha impuesto un candidato que no nos representa, pero tampoco existe nadie en la contienda que refleje nuestras posiciones. Cada quien hará lo que dicte su conciencia.

Por otra parte, la derecha más violenta y vinculada a los intereses extranjeros, apuestan a capitalizar una abstención que no les pertenece, sino que es producto de la desesperanza, desinterés y hastío del ciudadano por el ejercicio de la política con «p» minúscula y el creciente deterioro de la situación del país.

Lo que parece cierto es que, después del 20 de mayo, el deterioro de la situación socio-económica del país va a profundizarse más y muy probablemente sobrevenga un proceso de desestabilización política que escale hacia situaciones de conflicto impredecibles.

Después del 20 de mayo va a seguir un proceso de deslegitimización de las instituciones por la manera como se han hecho las cosas. El proceso se ha llevado a la brava, «como yo quiero», desde la selección de los candidatos, en el caso del PSUV, no solo no fue posible dar una discusión democrática, sino que, los que asomamos intenciones de participar fuimos reprimidos, uno está preso (Rodríguez Torres) y yo (Rafael Ramírez) exiliado y acusado de cualquier cosa, con la promesa de prisión, por boca del mismísimo presidente.

Se han hecho todas las cosas inimaginables para obtener ventaja. Se inhabilita a los potenciales candidatos, se deja sin voto a los venezolanos en el exterior, se han creado mecanismos de control social para obtener votos, que son tristes porque manipulan las necesidades de un pueblo acorralado por el desastre económico, con una hiperinflación sin referentes en el mundo, la destrucción del salario y el trabajo y un «sálvese quien pueda y como pueda»

Este proceso de deslegitimazión de las instituciones, será seguido de un proceso de creciente desestabilización política, porque volverán al ruedo los actores más violentos de la extrema derecha y se materializarán las amenazas de injerencia proferidas por los voceros de la administración norteamericana.

La economía, va a continuar empeorando, por el hecho de que han hecho colapsar PDVSA, en una mezcla de improvisación e irresponsabilidad con el país, por su manifiesto interés de «controlar» a la industria. No hay un antecedente de mayor torpeza política y desacierto en la toma de decisiones que lo que ha sucedido en PDVSA a partir del 2014. Querían «extirpar» al Chavismo-Ramirismo de PDVSA, la principal empresa del país y para lograrlo, tuvieron que descuartizarla o desmembrarla, vaciarla de contenido y de capacidades, debilitarla para entregarla.

No hay ninguna propuesta de cómo encarar la crisis económica, mas allá de una vaga promesa del candidato que nadie cree, es una palabra que no tiene valor alguno.

En la economía son muchos factores que se entrelazan: el cambiario, el paralelo, inflación, desabastecimiento, el bachaqueo, el contrabando de extracción, falta de alimentos, medicinas, falta de producción, paralización de las capacidades industriales, de la agricultura, no hay insumos, ni agroquímicos, ni fertilizantes; insuficientes ingresos provenientes del petróleo, ya no por los precios, ahora es por la incomprensible caída de la producción de petróleo (pasamos de 3 millones de barriles día en el 3013 a 1,4 millones de barriles día en 2018); el torpe manejo de la deuda, la falta de confianza, la falta de un Plan coherente; la falta de capacidad y calidad política de los responsables de las empresas del Estado, las empresas básicas, semi-paralizadas y sin aportar nada de ingresos; el sistema de distribución de insumos, medicinas, alimentos, los servicios colapsados, el agua y el sistema eléctrico disfuncionales.

Mientras esto se traduce en un aumento exponencial de la pobreza, exclusión económica y social; las salidas individuales y desesperadas del país, la perdida de gran cantidad de profesionales y personal especializado, de jóvenes, la perdida de la esperanza, de la motivación al trabajo; mientras esto sucede, los grupos económicos que soportan al madurismo, no solo adquieren todo tipo de medios de comunicación, activos productivos, controlan PDVSA y el Arco Minero, abriendo el camino a la vuelta de las transnacionales, sino que además son mucho más ricos que hace tan solo cinco años. Compran y controlan todo, hacen política e impulsan decisiones en el gobierno.

Es de esperar un intento de mayor control del país, persecuciones políticas, acusaciones, represión, arbitrariedades de todo tipo. Sera el fin de la «luna de miel electoral», se desatarán los demonios.

La incapacidad en la gestión y el desmantelamiento de las instituciones de la revolución necesitaran de la violencia, el abuso de poder. Cambiaran la Constitución, solo ellos saben con que vendrán, nada se ha discutido, debilitaran más al PSUV, seguirán neutralizándolo, pasaran las «facturas pendientes» a sus enemigos políticos, las amenazas a su poder.

En cualquiera de estos escenarios, gane quien gane, lo que se impone es, más allá de la frustración, desesperanza y fatalismo que parecieran impregnar a la sociedad, al pueblo y al campo revolucionario, es dar la batalla por la recuperación del legado del Comandante Chávez y la reconstrucción del país.

Debemos aprendido mucho de este periodo, hemos revisado todo lo hecho y trabajado en lo que debemos hacer. Son temas que hay que discutir y que nos permitirán avanzar y superar este desastre.

Se va a requerir el esfuerzo de todo el pueblo, de toda la sociedad, de todas las instituciones. Es imperativo mantenernos en una propuesta revolucionaria para el país, de izquierda, Bolivariana, Chavista, socialista. En este país no va a funcionar ninguna propuesta de derecha, ninguna intervención extranjera, así como no va a caminar, no camina, esta especie de gobierno improvisado, reformista y caótico del madurismo.

El país debe ver hacia el futuro, recoger lo mejor de lo hecho todos estos años, en los cuales hemos avanzado tanto, rectificar lo que haya que rectificar, unir a todos los patriotas y movilizar a todas las fuerzas populares para sacar al país de este hueco donde estamos, protegerlo de las amenazas de la extrema derecha, de la agresión extranjera y retomar el sendero que todos queríamos continuar cuando votamos por el Comandante Chávez en el 2012.

Hay que reunificar a todo el pueblo en base a un programa mínimo, un plan de emergencia y lucha por el futuro, con una amplia participación de toda la sociedad, un plan liberador.

Debe ser un movimiento patriota, revolucionario, que nos permita superar este estancamiento de la Republica y retomar el impulso la V República, sus instituciones, su inspiración, su pasión.

Trabajar en detalle, con suma precisión y exactitud en el Plan. Mencionemos, brevemente al menos, diez puntos por el rescate de la patria, pueden ser más o menos, he aquí algunas ideas que me permito esbozar este espacio:

1.- Restablecer el funcionamiento de nuestras instituciones y poderes del país. Convocar un gobierno de emergencia, con un presidente y una dirección colectiva, Chavista-Bolivariana. Nombrar un Gabinete de emergencia, un Consejo de Ministros de probada experiencia, capacidad y calidad revolucionaria en cada una de las áreas de competencia. Reducir y simplificar la cantidad de ministros y ministerios.

Revisar y recomponer con hombres y mujeres de reconocida probidad y trayectoria los Poderes del Estado: el Judicial, Ministerio Publico, Defensoría del Pueblo, Poder Electoral. Convocar nuevas elecciones parlamentarias. Todas las Instituciones deben recuperar su legitimidad y sus competencias.

La Asamblea Nacional Constituyente, debe presentar el proyecto de nueva Constitución, tomando como base la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela. El proyecto de nueva Constitución debe ser sometida a votación directa y secreta, la ANC se disuelve al concluir su trabajo.

2.- Apoyo internacional

Debe restablecerse el apoyo internacional al país. Se debe convocar a una reunión extraordinaria de jefes de Estado de la CELAC para explicar al resto de los países de la Región la situación interna y el apoyo político requerido, así como exigir respeto a nuestra soberanía y decisiones internas. Denunciar los intentos de injerencia extranjera.

Anunciar nuestra permanencia en la OEA si y solo si, se produce la renuncia del Secretario General y se desaloja a las instituciones paralelas a las instituciones del Estado. Exigir el reconocimiento de nuestras instituciones y soberanía.

Preparar un paquete de apoyo de la región a nuestro país, haciendo énfasis en el tema de alimentos y medicamentos.

Acudir a la ONU y solicitar apoyo extraordinario para un Plan especial de suministro de alimentos y medicamentos. Solicitar apoyo de la CEPAL para estructurar de conjunto un Plan de remediación económica para el país. Solicitar apoyo a las agencias de la ONU para un Plan especial de atención de la Infancia y demás programas sociales. Explicar en la Asamblea General la situación del país. Exigir respeto a nuestra soberanía y a la carta de las Naciones Unidas.

Solicitar al Papa Francisco su apoyo a la campaña contra el odio y a favor de la paz en nuestro país. En particular solicitarle su intervención para que la iglesia venezolana tome una postura de no injerencia en los asuntos políticos del país y mantener una posición balanceada para que, junto a los otros credos y líderes espirituales del país, impulsemos una campaña en contra de la violencia y la instigación del odio.

Solicitar a los países del ALBA, un Plan especial de apoyo político, económico y social al país. Un programa de abastecimiento de medicinas y alimentos. Un programa de reactivación y apoyo a las Misiones Sociales, en particular las de salud, alimentación y educación, con la presencia de internacionalistas en el área de salud y trabajo social.

Solicitar un programa extraordinario de financiamiento y apoyo logístico al país, tanto a la República Popular China como a la Federación Rusa e India en base a nuestro intercambio petrolero. Acordar un suministro de emergencia de alimentos, medicamentos y logística.

3.- La Batalla por el abastecimiento.

Debe volcarse todo el esfuerzo del Estado y de las Instituciones para restablecer las cadenas de distribución de alimentos al público. Deben reasumirse los programas de Mercal, PDVAL, Bicentenario y Casas de alimentación. Todas las Instituciones, organizaciones populares, trabajadores y soldados deben desplegarse a garantizar el abastecimiento de los establecimientos de venta.

Debe expandirse una red nacional de distribución de alimentos. Mantener de forma constante las ventas al público en espacios abiertos, estimular los mercados populares por municipios, cuadras, organizaciones de vecinos, consejos comunales.

Debe reanimarse y acordar con todas las cadenas privadas de distribución para que puedan recuperar todas sus capacidades de atención y regularizar sus operaciones.

Deben garantizarse los programas de alimentación en las escuelas, liceos, aldeas universitarias, fabricas, empresas. No puede haber personas comiendo de la basura o animales. Debe restablecerse la Misión Negra Hipólita y darles un tratamiento especial a estos casos. Ninguna autoridad o miembro de las organizaciones sociales, civiles o religiosa puede ser indiferente a este fenómeno que golpea en la cara nuestra humanidad.

Deben reactivarse y expandir las casas de alimentación y comedores populares. Deben convertirse en centros de atención y batalla contra la pobreza. Ser protegidos y atendidos por todos los factores de la Revolucion.

4.- Abastecimiento de medicamentos

Los centros de salud, públicos y privados, deben convertirse en centros de expendio de medicamentos, referidos por el médico. Deben priorizarse las enfermedades crónicas y enfermedades de alto riesgo. Deben incorporarse a esta tarea todos los médicos del país, tanto del ejercicio público como privado, las ONGs y organizaciones de salud internacionales.

Solicitar apoyo a la ONU en este programa especial. En el suministro y distribución de estos medicamentos críticos. Solicitar apoyo internacional y a las grandes cadenas de fabricación de medicamentos, incluyendo los genéricos.

Solicitar la reactivación, fortalecimiento y expansión de la Misión Barrio Adentro, para la distribución de medicamentos en las zonas populares. Debe crearse un programa, liderado por el Ministerio de salud, pero con la participación de organizaciones internacionales de salud y de las universidades nacionales, para erradicar las enfermedades y epidemias de las cuales ya nos habíamos liberado en el país.

Lanzar grandes programas de vacunación y suministro de medicamentos, con una amplia participación de todos los ciudadanos, el poder popular, soldados, obreros.

Restablecer las Estadísticas de todo el espectro de salud pública en el país para poder evaluar el pulso del Plan.

5.- La Batalla por la producción de alimentos

Debe priorizarse la producción de alimentos, a gran escala, en las zonas tradicionales, de rubros identificados como prioritarios para recuperar los niveles de consumo de proteínas. Convocar a todos los productores y poseedores de tierras aptas para la producción. Identificar los suministros requeridos, la logística, necesidades inmediatas y vincular la producción con los centros de distribución, de forma directa.

Se debe garantizar el subsidio al productor y procesador contra un compromiso volumétrico y de distribución. Deben protegerse los mecanismos de distribución para que lleguen al destino establecido, con mucha participación popular.

Deben crearse y estimularse anillos de producción de alimentos y siembra de ciclos cortos alrededor de las grandes ciudades. El estado pondrá a disposición de este programa las tierras y medios que posea.

Se solicitará apoyo internacional para todos los programas de producción de alimentos. Suministro de semillas, tecnología e insumos.

La importación de alimentos, no puede competir con la producción nacional. Este sería un programa de prioridad y seguridad del Estado.

6.- Finanzas

Deben restablecerse las capacidades técnicas y la calidad política al frente del ministerio de Finanzas y economía, como ente rector del sector. Restablecer las cuentas nacionales y preparar un programa de equilibrios económicos financieros, con la participación de un equipo de dirección robusto, Finanzas-BCV-PDVSA, capaz de establecer estrategias para alcanzar los objetivos económicos, aprobados por la dirección del país, manteniendo como premisa la defensa y garantía de las conquistas y programas sociales, así como la soberanía sobre nuestra economía.

Debe restablecerse una Junta Directiva del BCV que cuente con la capacidad, conocimientos y compromiso necesario para coadyuvar en el establecimiento de los equilibrios económicos-financieros, en particular en una política monetaria eficaz.

Se debe defender, por razones de soberanía económica, al Bolívar como nuestra moneda de curso legal. Levantar el control de cambio y establecer, con apoyo de los aliados estratégicos, una política monetaria sostenible en el tiempo. Los delitos en contra de la moneda, serán delitos contra el Estado. Debe cancelarse cualquier programa o acuerdo que vulnere nuestra soberanía y control sobre nuestros recursos naturales.

El BCV, debe restablecer toda la información pública respecto a la economía, de manera que retome su rol institucional. En conjunto con el Ministerio de Finanzas se debe informar oportunamente al país y al mundo el desempeño de la economía y las finanzas.

El Estado dejara de imprimir dinero inorgánico y tomara las medidas pertinentes para controlar la inflación, atacando de manera efectiva y con el apoyo de todas las instituciones, los factores que distorsionan la economía, a través de la especulación y manipulación cambiaria. Concentrar la acción en los factores con mayor peso en el fenómeno inflacionario y los que más golpean al salario del trabajador.

Debe irse a un proceso de negociación para hacer una reprogramación de los compromisos de deuda externa. Debe lograrse aplanar en el tiempo los picos de pagos y poder acordar un mecanismo menos exigente para el país. Entre las necesidades del pueblo y el interés de los acreedores, debe privar el interés nacional.

Debe acordarse con los aliados internacionales un programa de postergación de pagos de deuda externa y compromisos financieros, además de acordar el apoyo para un fondo de estabilización macroeconómica, monetaria y un programa especial de financiamiento del Plan de emergencia.

Deben unificarse el manejo de los distintos Fondos existentes bajo la autoridad del Ministerio de Finanzas, colocarlos a cuenta de las Reservas Internacionales, simplificar su manejo, auditar todos estos Fondos e identificar su ubicación y compromisos.

Debe establecerse un estricto control y presupuesto de divisas, de manera de garantizar las importaciones priorizadas y el funcionamiento del aparato productivo, incluyendo PDVSA.

La banca pública debe estar bajo control del Ministerio de Finanzas, subordinarse a su control. El SENIAT debe presentar una propuesta de reforma Fiscal, adaptada a una situación de hiperinflación, esquema de impuestos a la riqueza, abandonar los impuestos regresivos y aumentar la eficacia en la recaudación en términos de bolívares re-expresados.

Revisar la política de precios, ir al esquema de subsidio al consumidor, no al producto, no a la actividad. Restablecer el acatamiento de precios por parte de todos los actores de la economía.

Auditar e intervenir tanto CADIVI, como CENCOEX. Eliminar estos mecanismos inservibles y corrompidos de asignación de Divisas. Identificar los actores económicos e importadores beneficiados en la asignación de divisas preferenciales del Estado. Se impone la rendición de cuentas del mayor desfalco al país.

7.- Política petrolera, PDVSA.

Debe preservarse nuestra política de Plena Soberanía Petrolera en todos sus aspectos, mantener el régimen Fiscal Petrolero y el control del sector. Se deben restablecer las capacidades técnico-políticas del Ministerio de Petróleo, desmanteladas a partir del 2014.

Se debe asegurar la Fiscalización de la producción y exportación de hidrocarburos, se debe restablecer el sistema de fijación de precios tipo formulas, acabar con los descuentos que se hayan otorgado en este periodo y establecer las responsabilidades a lugar.

Hacer una revisión exhaustiva de los contratos petroleros otorgados en este periodo, así como las violaciones a nuestra Ley Orgánica de Hidrocarburos. Hay que hacer una revisión profunda de la situación de producción tanto en las Empresas Mixtas, como en PDVSA. Preparar, junto a PDVSA, un Plan de emergencia de recuperación de producción anual, con revisiones trimestrales. Deben establecerse metas, responsables y recursos.

Debe cambiarse de inmediato toda la Junta Directiva de PDVSA, colocar los directores internos de acuerdo a sus capacidades, conocimiento, experiencia y compromiso político. Todas las funciones críticas: producción, finanzas, refinación, comercio y suministro, deben ser intervenidas, auditadas y restablecidas las competencias técnico-políticas en todas las áreas operativas. Restablecer la autoridad y competencia de las líneas de mando operacional.

Se deben derogar todos los decretos ilegales del periodo. Se debe establecer un plan de emergencia, para incrementar la producción, recuperar la declinación de producción, la producción diferida en todas las áreas, la logística operacional, la operatividad y seguridad del sector de Refinación. Debe intervenirse Comercio y Suministro, restablecer las operaciones con esfuerzo propio, no utilizar «traiders», ni seguir otorgando descuentos.

Convocar a los socios y aliados internacionales para elaborar el plan de recuperación de conjunto. Se debe liberar toda la factura petrolera, postergando los compromisos y otros acuerdos que comprometan la volumetría.

Reactivar el plan de Soberanía para hacer frente a las sanciones y demás limitaciones impuestas a la actividad. Restablecer las condiciones económicas y de trabajo de los obreros y empleados. Llamar a una gran movilización interna de los trabajadores en defensa de la Industria y de nuestra Política Petrolera, incorporarlos activamente al Plan de emergencia de recuperación de la producción y capacidades operativas.

Liberar a los trabajadores que están secuestrados y retenidos de manera ilegal. Cesar la persecución policial y política dentro de la empresa. Restablecer el clima de confianza, participación y respeto a los trabajadores y a la institución. Restablecer el nombre y prestigio de nuestros trabajadores y de PDVSA.

Intervenir la VP de Finanzas y hacer una auditoria de todos los procesos internos, pagos a proveedores, contrataciones, operaciones de financiamiento, situación financiera de la empresa.

Activar la estrategia legal de defensa de la empresa ante los reclamos y acciones hostiles de transnacionales y otros agentes internacionales. PDVSA, ni ninguna de sus filiales puede ser privatizada, ni total ni parcialmente.

8.- Empresas del Estado

Intervenir y revisar las juntas Directivas, organización y funcionamiento de las empresas del Estado. Deben agruparse por conglomerados o corporaciones, eliminar las transacciones mercantiles entre ellas, ir al Sistema Presupuestario de Financiamiento. Reorientarlas hacia las prioridades de producción y servicios establecidas por la Dirección. Ninguna empresa será privatizada.

Deben revisarse los contratos entregados en el Arco Minero, los que que lesionen nuestras leyes, al ambiente, que vulneren los derechos de nuestros pueblos indígenas y que sean contrarios a nuestro interés nacional. De igual forma debe hacerse en la Faja Petrolífera del Orinoco y cualquier otra privatización o entrega soterrada de bienes de la nación, incluyendo los que están en el exterior.

Todas las empresas deben priorizar la situación de desabastecimiento y objetivos de producción de alimentos e insumos, trabajar bajo la idea de integración de cadenas, ejerciendo liderazgo sobre el sector privado de su actividad.

Debe establecerse un Plan de toda la cadena para lograr el objetivo de abastecer las necesidades de consumo del país y debe establecerse una prioridad en los requerimientos de insumos, repuestos y materias primas. Todo el sector productivo debe exportar un porcentaje de su producción suficiente para financiar su propio requerimiento de divisas. Hay que mantener como norte la Soberanía Económica del país.

9.- Los que se han ido

Los cientos de miles o millones (no se sabe a ciencia cierta) que se han ido del país en este periodo deben volver. En vez de insultarlos y ofenderlos, lo que se debe empezar por entender es que nadie deja su patria, afectos y vida, si no es por la desesperación, desesperanza y frustración.

Lo primero que hay que hacer es un llamado general para identificar donde están. Exigir a los gobiernos de acogida, su protección y respeto como establecen los tratados y acuerdos internacionales y como reciprocidad a lo que ha sido históricamente nuestro comportamiento como país receptor. Mientras estén fuera del país, el Estado venezolano debe protegerlos, ayudarlos, no hostigarlos, ni desconocerlos.

Establecer un canal de comunicación y crear una institución u organismo, con carácter de Misión, para lograr la reinserción, la vuelta al país. Hacer las evaluaciones económicas-sociales-políticas-emocionales, para identificar los planes respectivos, por sector, región, edades, para que vuelvan. El Estado debe garantizar las condiciones para que no se vayan y para que regresen. Todos son muy importantes para recuperar al país.

10.- Comisión de Verdad, Justicia y paz

Debe ser amplia, multi-disciplinaria y con mucho prestigio y reconocimiento. Con apoyo de los premios Nobel de la Paz y del Papa Francisco. Con apego a nuestras leyes y soberanía jurisdiccional.

Se deben liberar los presos por razones políticas que estén retenidos sin juicio, sin respeto a sus derechos humanos, a la defensa, a los que están consagrados en la Constitución. Debe cesar la persecución por razones políticas, como mi propio caso, y debe haber una reparación al daño al honor y reputación de los que hemos sido vilipendiados, acusados y condenados por el Presidente o por el Fiscal triste-poeta.

Deben rendir cuentas ante la justicia todos aquellos que sean culpables de crímenes durante las sucesivas oleadas de violencia callejera, tanto los instigadores y promotores, como los ejecutores directos. Existen crímenes horrendos sin castigo, la impunidad, abuso de poder y el atropello vulneran la posibilidad de garantizar la paz.

Todos aquellos hechos de violencia, maltratos, violación de derechos humanos, lenguaje de violencia, utilización criminal de redes sociales o medios de comunicación, deben ser sometidos a la justicia.

Debe abrirse una profunda y honesta investigación del fenómeno de la corrupción, tanto en instituciones públicas, como en el sector privado, importador, financiero en todo el periodo. Además, debe darse una profunda discusión sobre la ética y la moral que permite y ha convertido a la corrupción en un fenómeno extendido a toda la sociedad en todos los estamentos sociales y de actividad económica.

El Papa debe ayudarnos, en conjunto con las fuerzas morales del mundo y de nuestra sociedad a establecer una cultura de paz, tolerancia, execrar de nuestra sociedad la violencia, el atropello, el discurso del odio, del desprecio por el otro.

Debemos trabajar en reconstruir la ética originaria de nuestro pueblo o la que necesitamos para la construcción del nuevo país: la solidaridad, el amor, el trabajo, el respeto por la vida, el respeto hacia el otro, el amor a la patria, el estudio, la cultura, el amor a nuestra historia. Rescatar lo mejor de nosotros. Sacarnos el tuiter del corazón, el egoísmo del alma, la revancha como razón de vida.

Un Comentario sobre Conoco-Phillips

La decisión del tribunal arbitral de la cámara de Comercio de Paris, fue un rotundo y claro éxito de nuestro país en contra de las pretensiones groseras de esta transnacional petrolera norteamericana.

La nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco realizada por el Comandante Chávez e instrumentalizada y ejecutada por nuestro equipo en el Ministerio de Petróleo y PDVSA (equipo que por cierto hoy es perseguido y vilipendiado), ha sido uno de los procesos más exitosos, limpios y contundentes en la historia del sector petrolero, luego de la llamada «revolución de la OPEP».

Cada detalle, cada paso dado, fue verificado por nuestro equipo político-juridico y nuestros abogados internacionales, fueron ejecutados con precisión y legalidad incuestionable. Nuestro país, la revolución, recuperó para nuestro pueblo, nuestra patria, las reservas de petróleo más grandes del planeta que la IV Republica y la elite corrupta de la vieja PDVSA habían entregado a las transnacionales petroleras, fraguándose así lo que sería el saqueo más grande de nuestra historia.

Sabíamos que las transnacionales que no aceptaron nuestros términos y condiciones, solo dos de 33 empresas, acudirían a los tribunales de arbitraje internacional porque durante la apertura petrolera se cedió nuestra soberanía jurisdiccional. Tuvimos que defendernos en esas instancias porque si no el tribunal actuaria sin nuestra defensa, cediendo a las exigencias de las transnacionales.

Los hemos derrotado en toda la línea, primero a la Exxon Mobil en tres juicios: una «Mareva injuction» ante tribunales ingleses (donde hicieron lo mismo que hoy hace Conoco, solo que nosotros estábamos preparados y ganamos), luego ante el Tribunal arbitral de la CCI en parís y luego ante el Tribunal arbitral de CIADI en Washington.

Conoco, esperaba el desenlace de Exxon para ellos actuar, así lo hicieron y los hemos derrotado, no solo en el monto, ellos exigían 17 mil millones de dólares y solo obtuvieron 2 mil millones, sino que, además, todos sus argumentos fueron rebatidos por el propio tribunal.

Así es que no se dejen confundir por los voceros de la derecha anti-nacional que siempre han representado a las transnacionales en el país. ¡Los derrotamos y lo hicimos en toda la línea!

Lo sorprendente, y que preocupa, es que PDVSA no se haya enterado de esto, ni haya anticipado la acción de Conoco. La VP de Finanzas ha debido prever este acuerdo de pago, así como la Consultoría Jurídica y por su puesto el Presidente de la empresa han debido preparar un plan de contingencia y acción.

Así es que, la falta de previsión de la JD de PDVSA y la falta de un plan de contingencia ante una acción de Conoco, no quiere decir para nada que esta haya ganado. No, lo que significa es que, en este sector tan complejo, como el petrolero, no se puede improvisar, ni llegar a una Junta Directiva a aprender de petróleo.

Lo que llamo la atención al país es que, si la acción de una empresa puede poner en jaque a todo un país, como serán las tan anunciadas e ilegales sanciones que prometen contra nosotros. ¡Hay que subir la mirada estratégica! y estar prestos a la defensa de la Soberanía de la Patria. Solo volviendo a Chávez, siempre ¡Venceremos!

Decreto 3.368

Este Decreto Presidencial, publicado el 12 de abril de 2018, abre las puertas a lo que ya hemos venido denunciando, como la entrega del petróleo y la liquidación de Petróleos de Venezuela, PDVSA.

Como ha venido sucediendo en este gobierno, se intenta deliberadamente, que ésto pase bajo la mesa, que no se sepa, que no se entienda lo que está sucediendo realmente.

Entre escándalo y escándalo, en medio del caos, y bajo todo tipo de justificaciones, se siguen dando pasos inequívocos, hacia la entrega de nuestros recursos naturales, estratégicos para el país y, en este caso, reservados al Estado por los artículos 302 y 303 de la Constitución por «razones de conveniencia nacional… carácter estratégico y …soberanía», como lo es, la industria petrolera.

No me deja de sorprender que temas tan importantes para el futuro del país, sean sepultados por la avalancha de problemas y la disfuncionalidad generalizada, no sólo del Estado y sus instituciones, sino también de la opinión pública, del estamento político y fuerzas populares.

Es una situación parecida al periodo de gobierno de Jaime Lusinchi, cuando la estrategia comunicacional, distraía sobre lo que sucedía con su entorno íntimo, la corrupción y el manejo escandaloso de la deuda; o el gobierno de transición de Ramón J. Velázquez, en el que, no sólo se indultaron narcotraficantes, sino que se firmaron la mayoría de los contratos de la nefasta «apertura petrolera».

Así, mientras colapsaba la IV República y la élite política se regodeaba en sus propias disputas internas, en un forcejeo que era parte del espectáculo, el sector petrolero transnacional avanzó de manera eficaz, implacable, de la mano de Luis Giüsti y su combo de PDVSA, en el control de nuestro principal recurso estratégico: el petróleo.

Es notable, como me comentaba un estudioso de la materia, que no fueran derogadas ni la Constitución, ni las Leyes, sencillamente, las «interpretaron» a su manera, y de allí en adelante se impusieron los contratos, todos ellos lesivos al interés nacional e instrumento del despojo al pueblo venezolano.

Ésto sobrevino en medio de una profunda crisis económica, desestabilización política y un Estado disfuncional, entregado a la corrupta cúpula «meritocrática» de PDVSA.

Pocos del medio político prestaban atención a lo que sucedía, sin embargo, algo se movía en el seno del pueblo y el sector militar: una creciente inconformidad, molestia, inquietud que, primero se expresó con el pueblo desesperado, sin dirección, el 27 de febrero de 1989 en «El Caracazo»; luego lo harían los militares Bolivarianos, el 4 de febrero y el 27 de noviembre de 1992.

El «por ahora», mostró el rostro de la dignidad a la élite político-económica que, envilecida por el poder, se jactaba del «control» que tenía sobre el país. Sería bueno que los que manejan hoy el poder en el país y actúan como «si aquí no pasara nada», recordaran la historia reciente. El rostro del Comandante Chávez sigue allí.

Cuando desde el campo revolucionario se emiten opiniones críticas o alertas, inmediatamente reacciona el madurismo, dirá, en un primer momento: que ese no es el problema, que a «nosotros» no nos sucederá, que tenemos cosas más urgentes; que nos sancionan, nos amenazan; que si la guerra económica, que la conspiración, que si hay elecciones, que tenemos que ganar, etc. Luego, si se insiste en la opinión, entonces se te hace de lado, se te acusa de «traidor» o «corrupto», y de seguido viene el linchamiento moral, la persecución e incluso la prisión.

De eso se trata para ellos, que no se discuta, que se imponga el miedo, el aplauso fácil, la despolitización, la campaña «ni fu, ni fa». Sin embargo, cuando todo está tan confuso, tan difícil, cerrado, entonces los principios te orientan, para saber qué hacer.

Depende de cada quién, no podemos seguir retrocediendo, llegará un momento, como sucede en la frontera, que ya no sabrás cómo pasaste al otro lado, no te darás cuenta, cuándo fue que este gobierno dejó de ser revolucionario y se convirtió en un mal gobierno adeco.

Detrás del discurso «anti imperialista», las poses escandalosas, juramentos y promesas de papelillos de colores, en medio de las más inverosímiles teorías conspirativas y acusaciones de todo tipo, abusando del poder para llevarse por el medio a quien sea, sigue, de manera inexorable, la entrega de nuestros avances políticos, económicos y sociales, los que definen nuestro futuro.

Se nos cambian conquistas fundamentales por «espejos». Sí, la vieja táctica de la dominación, la promesa de que «otros» arreglarán lo que ellos mismos destruyeron. Vana ilusión.

Si hacemos un alto a la rencilla y a la desesperanza, a los insultos y al tuiter, y levantamos la mirada, veremos claramente más allá del espectáculo, de los «gingles» electorales, una sucesión de hechos que deberían prender las alarmas de todos, en especial, del campo revolucionario, de los líderes populares, políticos y militares, que esperan que «nada de ésto sea verdad», «que después arreglamos», en una inexplicable conducta de negación de la realidad.

Ahora, yo pregunto, comento algunos temas fundamentales, para la discusión, la reflexión y que cada quien asuma su responsabilidad histórica. Veamos sólo dos aspectos relativos al área petrolera:

1.- La sentencia número 156 del Tribunal Supremo de Justicia, del 29 de marzo de 2017, establece que los contratos de creación de las Empresas Mixtas en la industria petrolera, «pasan directamente del Ministerio de Petróleo a la Sala Constitucional del Tribunal Supremo de Justicia, donde serán aprobados».

¿Es que acaso no es grave, que los contratos donde se establecen las condiciones que regulan el derecho de realizar las actividades primarias de la industria petrolera, reservadas por la Constitución (artículos 302 y 303), bajo condiciones específicas definidas en la Ley Orgánica de Hidrocarburos, sean aprobados sin ser del conocimiento público?,¿sin ser discutidos abiertamente, dado su carácter de contratos de interés público, definidos así en virtud de que garantizan y protegen la reserva del Estado, según establece la Constitución?

No se trata de que lo apruebe la Sala Constitucional, no tiene nada que ver con ella. De hecho, es nuestra máxima instancia para dirimir controversias en los temas petroleros, y así debe permanecer.

De lo que se trata es que un Contrato Petrolero, además de los elementos legales, tiene elementos económicos: estimaciones, proyecciones, compromisos financieros, compromisos de desarrollo del proyecto, plazos, mercados, acuerdos de comercialización, etc. Tiene elementos técnicos: condiciones de explotación, de preservación de los yacimientos, complejidades tecnológicas, procesos, integraciones, mecanismos de control operacional, regulaciones, transferencia tecnológica, etc. Tiene temas políticos: gobernanza de la empresa, toma de decisiones, aprobación de presupuestos, planes de inversión, industrialización, procura nacional, temas ambientales, desarrollo territorial, social, económico, etc. Además de los temas especializados del Derecho Minero, y de nuestra propia experiencia del periodo concesionario y de la apertura petrolera.

Así que, los contratos de las Empresas Mixtas, son muy complejos, multidisciplinarios, y requieren siempre del concurso de equipos especializados para su redacción y negociación.

La Sala Constitucional, así como la Sala Plena del TSJ, deben reservarse sólo para que ante las mismas, sea dirimido cualquier cuestionamiento durante la aprobación de éstos o cualquier controversia durante su desarrollo, toda vez que, en ninguno de nuestros contratos de Empresas Mixtas durante el gobierno del Presidente Chávez, se contempla ceder nuestra Soberanía Jurisdiccional. Es decir, no existe el Arbitraje Internacional, ¡nuestra Sala Constitucional es el árbitro!

Pero, además de la naturaleza y complejidad de estos contratos, quiero insistir en la discusión pública y la participación de las distintas instancias del Estado en su aprobación, porque, el proceso de tal aprobación constituye en sí mismo un mecanismo de control, dada la importancia estratégica que revisten para el país.

Explico. Luego del fraude de la «apertura petrolera», el Estado Venezolano, la Constitución de 1999 y la Ley Orgánica de Hidrocarburos que entró en vigencia el 1ero. de enero de 2002, establecieron condiciones muy estrictas para que la ruta de aprobación de los contratos de las Empresas Mixtas, siempre estuviese a la vista, y sometida al escrutinio del Estado y de todo el país. Nunca más se aprobarían contratos petroleros de espaldas a la opinión pública.

Durante el desarrollo de la Política de Plena Soberanía Petrolera, nuestro gobierno, el del Presidente Chávez, creó más de 33 Empresas Mixtas, en las que el Estado mantenía la propiedad del petróleo y ejercía el control de su explotación a través de la Nueva PDVSA. La Empresa Mixta, bajo control de PDVSA, operaba, PDVSA comercializaba, vendía a precios de mercado, obtenidos de fórmulas, sin descuentos, no se contemplaba el arbitraje internacional y se pagaba todo el régimen Fiscal establecido en nuestras leyes, sin excepciones de ningún tipo.

A pesar de lo complejo de nuestro régimen petrolero, que por cierto, responde a los intereses de nuestro país como productor (que no puede ser el régimen petrolero de los países consumidores), pudimos atraer a las empresas petroleras más importantes del mundo, las cuales invirtieron miles de millones de dólares y euros, trajeron financiamiento, tecnología, y todo ello preservando nuestro control, la mayoría accionaria de PDVSA, nuestras leyes, nuestro marco fiscal y nuestra soberanía jurisdiccional y económica.

Gracias a ello y a nuestra política de defensa del precio, regulando la producción, obtuvimos, en un periodo de 10 años, más de 500 mil millones de dólares que ingresamos al Fisco Nacional y al Estado Venezolano. La Nueva PDVSA, al recuperar todas sus capacidades, se fortaleció y mantuvo como la quinta empresa petrolera más importante del mundo. Fue un esquema exitoso.

Así, durante nuestra gestión al frente del Ministerio de Petróleo, cada contrato de Empresa Mixta, seguía la siguiente ruta:

  1. Se estructuraba una propuesta conjunta entre PDVSA y el socio, la cual siempre era consultada al Presidente de la República y era producto de un Acuerdo Internacional (aprobado por la Asamblea Nacional), como sucedió en la Faja Petrolífera del Orinoco y áreas tradicionales, o producto de un proceso público de selección de empresas (como el concurso de ofertas de socios para la explotación de áreas en el Bloque Carabobo de la Faja Petrolífera del Orinoco).
  2. Cualquier empresa que entrara a participar en las actividades primarias de producción de petróleo, tenía que pagar al Estado, por intermedio del Ministerio de Petróleo, un monto por la información geológica del área y un bono por la cantidad de reservas probadas que serían desarrolladas por la Empresa Mixta (la cuota parte correspondiente a su participación). En el área de Carabobo, por ejemplo, logramos 5.000 millones de dólares de bonos al Estado, sin colocar en garantía nada, mucho menos ceder nuestra soberanía sobre las reservas de petróleo.
  3. La propuesta y el respectivo contrato se revisaba en el Ministerio de Petróleo, para que se ajustara a nuestro marco legal y fiscal, a nuestro plan de producción, y que cumpliese con toda la normativa regulatoria del Estado, para administrar la explotación del yacimiento y preservar el recurso natural.
  4. Todas las condiciones del desarrollo se explicaban al Presidente de la República y se le exponían los detalles correspondientes. Si contaba con su aprobación, mediante el respectivo Punto de Cuenta, se enviaba al Consejo de Ministros, para la revisión y aprobación del Gabinete. Luego, el Consejo de Ministros lo remitía a la Presidencia de la Asamblea Nacional, que, a su vez, lo sometía a la consideración de la Comisión de Energía y Minas.
  5. La Comisión nos convocaba y hacía toda clase de preguntas y observaciones, eran largas sesiones, donde se explicaba el proyecto y los términos y condiciones de los contratos. Estaban todos los diputados que quisieran estar, oposición y Bolivarianos. Luego, se procedía a declarar a los medios de comunicación sobre los pormenores, y nuevamente se respondían preguntas.

Un elemento importante es que, no teníamos un contrato distinto o especial para cada Empresa Mixta, nó. Nuestro equipo político-jurídico del Ministerio de Petróleo, estableció un contrato único para todas las Empresas Mixtas. Los socios sabían a qué atenerse y se acabó la práctica de «ajustar» los contratos al interés de los socios, eran ellos los que tenían que ajustarse al interés del Estado y de PDVSA.

  1. La Comisión de Energía remitía el contrato a la Plenaria de la Asamblea Nacional, donde se discutía abiertamente, cualquiera podía comentarlo u objetarlo. Se enviaba nuevamente al Ejecutivo, volvía al Consejo de Ministros y sólo después de todo este proceso, es que se emitía el Decreto del Presidente, con la aprobación de la Empresa Mixta y la publicación en Gaceta de los contratos, con todos los términos y condiciones. Era una gestión transparente.
    Si por cualquier razón, algún ciudadano quería recurrir en contra de estos contratos, entonces podía introducir una acción ante el Tribunal Supremo de Justicia.

Así debe ser, para preservar el interés general, para ser honesto, para enterar a todo el país de lo que se está haciendo en este sector tan sensible a nuestra economía, cuáles son nuestros socios, las condiciones, etc.

Ahora, con base en esta sentencia que comentamos, todos estos pasos se obvian, se saltan a la «torera». La propuesta pasa directamente de los socios a PDVSA y de allí, van directo a la Sala Constitucional y se aprueban. ¿Alguien conoce el contrato de la Empresa Mixta «Petrosur», ya aprobada bajo este procedimiento?, ¿se conoce a los socios?, ¿su experiencia, sus capitales?, ¿los términos y condiciones?

Se argumenta que existe un conflicto de Poderes con la Asamblea Nacional, que el Ejecutivo no la reconoce, está en desacato y será un obstáculo. Bueno, entonces debe ir a otras instancias del Estado y de discusión pública, pero más pública por lo menos que las discusiones en la Asamblea Nacional Constituyente, porque allí tampoco se sabe qué sucede, no se discute, se pasa una «aplanadora» de algo que ya viene decidido.

Lo que no se puede es aprobar los contratos de las Empresas Mixtas petroleras en secreto. ¿A nadie le preocupa ésto?, ¿dónde quedó la democracia participativa y protagónica?, ¿otra vez los políticos en el poder se manejan de espaldas al país?, ¿y la soberanía? Es muy grave.

2.- El Decreto Presidencial 3.368, publicado el 12 de abril de 2018, con base en el «estado de excepción y de emergencia económica en todo el territorio nacional», dicta de manera «transitoria» actos que, sin embargo, modifican de forma permanente lo que se califica en la Constitución como «Disposiciones Fundamentales», que son «las instituciones intocables», que no pueden modificarse bajo ningún respecto, como son, entre otras, las relativas a la soberanía y a las actividades reservadas al Estado, como las actividades primarias de la Industria Petrolera.

Al actual Ministro de Petróleo y Presidente de PDVSA se le dan poderes ilimitados, para cambiar unilateralmente nuestro régimen petrolero. Pregunto, ¿a nadie le preocupa que a un ministro (sea quien sea, no se trata del ministro, es que nunca había sucedido algo parecido), se le den poderes «exorbitantes», es decir, sin ningún tipo de limitación, para «crear, suprimir o efectuar modificaciones a Petróleos de Venezuela y sus empresas filiales»?, ¿o para «crear, suprimir, modificar órganos de dirección, administración y gestión de las empresas petroleras»?, ¿para el «establecimiento de un régimen definitivo adaptado a la dinámica petrolera internacional»?

Así, de un plumazo, entre el caos y «dakazos» de cualquier tipo, se despachan toda la legislación que garantiza, nada más y nada menos, que la reserva que hace la Constitución de esta actividad al Estado, por razones de «interés general, estrategia y soberanía».

Las transnacionales deben estar todavía estupefactas y preocupadas de lo fácil y de la forma como se vulnera el marco legal de la Plena Soberanía Petrolera, la política petrolera del Comandante Chávez, uno de los mayores aciertos de la Revolución Bolivariana, una política de Estado.

Pero a los ejecutores no les importa nada, se promete que «entrará mucho dinero» y que «subiremos la producción de petróleo a 2.8 millones de barriles día, en poco tiempo» ahh…, pero, además, «hemos descabezado las mafias chavistas en PDVSA, … perdón, …las mafias corruptas en PDVSA». Éste podría ser el discurso de Capriles, si hubiese derrotado al Comandante Chávez en las elecciones de 2012, o si la derecha llega al poder en cualquier momento. Pero nó, ¡es el discurso del madurismo!

Lo he denunciado innumerables veces y lo seguiré haciendo porque, a pesar de que lo arriesgo todo, en lo personal, mi seguridad, libertad, imagen, a pesar de las amenazas proferidas en público por las más altas instancias de este gobierno de que «seré capturado», como si se tratara del enemigo, a pesar del pasmoso silencio de mis antiguos camaradas de lucha, es mi responsabilidad hacerlo, tengo la responsabilidad de custodiar el legado del Comandante Chávez, en especial en este sector.

Porque el tema petrolero, además, es un tema nacional, tiene que ver con la soberanía. Aquí hablo a todos los venezolanos, los patriotas: sólo el control sobre la Industria Petrolera y la posibilidad de captar la renta petrolera para ponerla al servicio del pueblo, será lo único, óigase bien, lo único, que nos permitirá salir de este profundo abismo donde hemos caído.

Estoy comprometido, hasta los huesos, con mi país y la suerte de nuestro pueblo, la justicia social, el desarrollo, el «vivir bien» que nos planteamos. Lo que está en el centro de la disputa, más allá del odio, amenazas y violencia es, quién controla el petróleo. Reivindico la consigna durante la derrota del Sabotaje Petrolero: ¡el Petróleo es del Pueblo y debe ser su instrumento de liberación!

Volvamos al Decreto en cuestión, algunos elementos claves y alertas:

El ministro puede «suprimir, eliminar a PDVSA, eliminar sus filiales», transformarla en otra cosa, es decir, vaciarla de sus capacidades, ¿que no opere más, que sólo administre «contratos» y otorgue tierra y reservas a los privados?, ¿la vuelta a los «convenios operativos», a «las asociaciones estratégicas», la «tercerización» ?, ¿quién va a ocupar sus espacios?, ¿quién va a operar?, ¿será la fiesta de los «panas» y sus socios internacionales?

No es necesario eliminar a PDVSA como figura jurídica. Eso sería demasiado torpe. Basta con convertirla en un cascarón vacío, como hicieron en la «apertura petrolera»: que no opere más, que no compre, que no decida, que no perfore, que no venda, nada. Sólo será la oficina de recibir las quejas o requerimientos de los socios, la pantalla.

El ministro puede «modificar, suprimir órganos de Dirección y gestión de PDVSA», ¿cómo va a ser el gobierno corporativo de la empresa?, ¿eliminar la estructura que permite su operatividad, respuesta oportuna, la atención de sus procesos, su transparencia, su trazabilidad de operaciones financieras, de decisiones, su posibilidad de rendir cuentas?, ¿cómo va a ejercer el Estado Venezolano su control y dirección como único accionista de PDVSA?, ¿cómo ejercerá el Estado, a través de PDVSA, el control sobre los socios en las Empresas Mixtas?,¿cómo controlará las exportaciones, el establecimiento de precios?, ¿quién lo hará, los «traiders»?

El ministro puede «fijar, suprimir, modificar normas operativas de las empresas petroleras», ¿cómo va el Ministerio de Petróleo a garantizar la correcta explotación de nuestros yacimientos?, ¿cómo va a garantizar el Ministerio de Ambiente el cuidado de nuestras cuencas, acuíferos, ríos y tierras?, ¿cómo va alguna autoridad a obligar a que las petroleras no hagan una depredación salvaje, pero más «económica» para ellas, de nuestros recursos?, ¿cómo fiscalizará el Ministerio de Petróleo los volúmenes de petróleo que salen del país, los que se almacenan fuera, para pagar lo que corresponde en Regalías e impuestos?

La explotación comercial petrolera comenzó en el país en 1914 y fue sólo en 1950 que se creó el Ministerio de Minas e Hidrocarburos, con sus normas operacionales y regulaciones para proteger al país, para tratar de impedir que las transnacionales siguieran envenenando el Lago de Maracaibo, destruyendo y agotando nuestros yacimientos o haciendo «fosas de desechos» por todo el Oriente, contaminando aire, agua y tierra, ¿vamos a retroceder de esa manera?

El ministro puede «generar normas para el establecimiento de un régimen definitivo adaptado a la dinámica petrolera internacional». ¿Se despacharán nuestro régimen petrolero, el de un país productor, para instaurar el de un país consumidor?

La «dinámica petrolera internacional» está gobernada, subordinada, a los intereses de las grandes economías consumidoras, para las cuales las «empresas nacionales», como PDVSA, como la de los países miembros de la OPEP, son un problema, porque insisten en salvaguardar los intereses de su propio país productor de las apetencias de las trasnacionales, ¿dejaremos de tener una empresa nacional?

El mundo petrolero se divide en dos grandes grupos: el de los países consumidores por un lado y; el de los países productores, por el otro. Cada uno, obviamente, tiene intereses opuestos, nosotros, somos y seremos por mucho tiempo, un país productor.

El ministro procederá a «la compra, adquisición y ejecución de obras mediante la modalidad de contratación directa», acto seguido el decreto pasa a enumerar todas las operaciones de procura de bienes y servicios de la industria petrolera, es decir, ahora, bajo el argumento de la «emergencia», creada por ellos mismos, su incapacidad e irresponsabilidad, TODO en la industria petrolera se comprará y contratará por adjudicación directa, sin Comités de Licitación, sin procesos internos, todo, será adquirido sin control de ninguna índole. Se desataron los demonios.

Claro, se le pide a los privados «que sean buenos», que no se aprovechen de una empresa desahuciada y de un Estado disfuncional, que se hará de la «vista gorda», verá hacia otro lado, a otra parte, mientras liquidan a nuestra PDVSA y se hacen los negocios más extraordinarios, el sueño de los «sicarios económicos».

Lo que indigna y descubre el cinismo de este gobierno es que, buena parte de todos los presos de PDVSA, que hoy día están secuestrados, sin derecho a la defensa, vilipendiados por el Fiscal-triste-poeta, es que se les acusa de haber realizado «adjudicaciones directas». Y si así hubiere sido, éstas no podían haber sido decididas de manera unilateral por funcionario alguno, por muy alto nivel que tuviera, pues siempre, las decisiones partían de un órgano colegiado, los Comités Internos de PDVSA y todo el Sistema SAP de control.

Hoy, basados en un Decreto Inconstitucional, que además se fundamenta en otra norma inconstitucional, se le da potestades exorbitantes y unilaterales a un ministro, sin establecerle si quiera algún límite como obliga el Principio de Racionalidad y Proporcionalidad que ha de regir en toda actuación discrecional de la Administración Pública y que ninguna norma puede derogar.

Ahora, el gobierno descubre que, si se declara una emergencia operacional, se pueden hacer adjudicaciones directas, con consulta de precios, de manera temporal y para garantizar la continuidad operacional. Ahora entendieron que no administran un Ministerio, que no están comprando utensilios, ni productos de limpieza.

Ahora, parecieran entender que están lidiando con una empresa petrolera de orden internacional que no para, que opera todos los días, 24 x 24, que si se paralizan los procesos de procura y contrataciones de servicios petroleros, se paralizan las áreas de producción, procesamiento, refinación, de manera inexorable. Que es lo que ha sucedido, he allí la famosa «conspiración».

Ahora, parecieran entender que los gerentes y directores de PDVSA, no toman decisiones operativas, ni procura de materiales y servicios, porque temen que en cualquier momento los acusen de «corruptos» y se los lleven encapuchados del SEBIN, como ya es frecuente en las instalaciones.

Ahora se dan cuenta que los socios no están dispuestos a firmar procura y contratos con sobreprecios, así se los lleven detenidos, porque ellos están sujetos a las leyes de su propio país. Que los socios entienden, que todas estas irregularidades y desviaciones a los términos y condiciones de los contratos de Empresas Mixtas, no son sostenibles en el tiempo.

Los miembros de la Junta Directiva, en su desconocimiento, sus múltiples intereses y la instrucción dada de buscar «culpables» de las cosas que los abruman, que no entienden, paralizan todos los procesos internos mientras alguien les explica cómo funciona ésto. La empresa se paraliza por falta de decisiones y conocimiento, el efecto sobre las áreas es más dañino en la medida que las decisiones se postergan y sus consecuencias se acumulan.

Habrán entendido por qué existieron siempre en PDVSA las normas correspondientes de delegación financiera y todo el sistema de Comités operacionales, procura, licitación, estructura de filiales característica de un «holding» público de empresas, en particular, petrolero.

¿Sabrán allá en la Junta Directiva, en el problema que los han metido?, ¿se dan cuenta que no es fácil, que no se pueden aceptar cargos por las ansias de poder, porque están volando un «Sukoy», que se viene a tierra si no reaccionas a tiempo y si no tienes idea de cómo navegar esa poderosa máquina?

Desde agosto de 2014, lo que ha pasado en PDVSA es entera responsabilidad del madurismo, que se puso a desarmar un reloj, una máquina precisa, entre chanza e improvisación, y no supo volverlo a armar, ahora lo va a entregar en pedazos. La historia pondrá las cosas en su sitio. Porque se viene todo abajo y nuestro pueblo sufre las consecuencias.

A pesar de sus torpes astucias, nosotros prevaleceremos y seremos capaces de conducir a nuestro pueblo hacia el futuro que, finalmente podremos conquistar, porque nos pertenece. Con Chávez siempre ¡Venceremos!

Campaña sin mensaje

Venezuela tiene como recuperarse. Podemos hacerlo

Esta corta campaña electoral transcurre rápidamente sin que, hasta ahora, se haya abierto una discusión de cómo vamos a salir de la situación caótica en la que se encuentra sumido el país, se mencionan algunas medidas aisladas, inconexas. Pareciera que existe el propósito deliberado de pasar las elecciones a toda velocidad, como para que no nos demos cuenta de lo que sucede.

No pude ser candidato, a pesar de proponer primarias en el PSUV, ni siquiera se discutió, se impuso una decisión. No solo no tuve la oportunidad, sino que se levantaron acusaciones de todo tipo en mi contra. Se cercenaron arbitrariamente, mis derechos políticos, hoy estoy de manera forzada fuera de mi querida tierra, sabiendo que de volver al país en este momento no tendría ningún tipo de garantías, como ellos mismos lo han demostrado. Sin embargo, sé que, más pronto que tarde, volveré a recorrer mi patria y ayudar a restablecer el optimismo, la pasión y contribuir a la reconstrucción del país. Pongo mis esfuerzos y conocimientos al servicio del pueblo. Esa es mi pasión, trabajar para el Estado, concebido como el representante del interés colectivo de todos los ciudadanos, el custodio de nuestra soberanía, integridad y conquistas sociales, nuestra independencia y desarrollo.

Las elecciones deberían ser una extraordinaria oportunidad para revisar cómo vamos, corregir errores, debatir y retomar las posibilidades de avanzar. No se puede seguir retrocediendo y mucho menos caer al abismo de la entrega, del desmantelamiento de nuestras instituciones y de nuestras conquistas políticas y sociales. No podemos caer en manos de la extrema derecha, ni seguir como vamos. Es un dilema que sé que preocupa a muchos venezolanos, trabajadores honestos, a la inmensa mayoría que está fuera de la diatriba de los grupos en pugna, de los cultores de la política con «p» minúscula, del caos.

Los candidatos no gozan de la confianza del elector, ni del pueblo en general, desconfianza que se manifiesta en una baja intención del voto o en el hecho de que se deba recurrir a los artificios de la dadiva, el chantaje o la promesa de espectáculo para llenar los espacios y mostrar las imágenes «típicas» de un proceso electoral. Es la campaña más «sin sabor» o incolora de por lo menos los últimos 20 años. El ciudadano común y corriente es presa de un generalizado sentimiento de inconformidad, molestia, desasosiego. Nunca como ahora, la política ha estado de tan bajo perfil. No emocionan a nadie.

Tal como están las cosas, hará falta un esfuerzo extraordinario de unidad, trabajo y conciencia para, en torno a varios objetivos bien definidos, atender y resolver los problemas que aquejan a diario al pueblo, en un proceso de reconquista de nuestros espacios políticos y nuestros objetivos estratégicos que hoy lucen perdidos. Vamos a hacer falta reanimar espiritualmente al Pueblo para poder emprender la reconstrucción del país.

Hay que discutir y resolver los problemas inmediatos, urgentes e ir restableciendo los equilibrios necesarios para movilizar a toda la Nación. Habría que comenzar por restablecer las relaciones espirituales, principios y actitudes sociales que nos permitan crear un clima adecuado, emocionar de nuevo al venezolano, dejar atrás el pesimismo y las soluciones individuales, y que el Estado sea capaz de proteger y preservar la estabilidad y seguridad de todos sus ciudadanos.

Las respuestas y soluciones a nuestros graves problemas tendrán que ser creación propia, no vendrán de afuera, no serán impuestas, nadie va a hacer el trabajo por nosotros. Pero no estamos partiendo de cero. Hay todo un camino andado, una experiencia acumulada, en estos últimos 17 años se han vivido fenómenos políticos de mucha intensidad, muchos cambios, se ha fraguado otro país, otro pueblo, que hoy luce en desbandada, pero que tiene una importante experiencia política y ha sido protagonista de las profundas transformaciones que se han producido.

Se impone otra conducta, mayor calidad humana y política. Dejar atrás la irracionalidad, el odio, la intolerancia, la práctica de la descalificación y de los linchamientos morales, la persecución política, la «cacería de brujas», la judicialización de la política, lo que llaman el «lawfare». Dejar atrás la violencia, el miedo, el chantaje extendido en la sociedad, el abuso de poder. Las instituciones creadas por nuestra Constitución deben funcionar plenamente, debe prevalecer la discusión política, no la agresión. Hay que dejar atrás al «pranato» de la política, levantar la mirada y ver al futuro con sentido estratégico. Hay grupos de interés que para sobrevivir políticamente necesitan del caos, viven en el caos, porque en el caos no se piensa, se sobrevive, se actúa con violencia, se impone lo individual en detrimento del interés general, colectivo.

Se ha hecho mucho daño con la manipulación mediática y la censura o auto censura. No es saludable que un país no tenga voces críticas, alertas, orientaciones. El liderazgo político debería poder aceptar las críticas, sobre todo si son constructivas. Cuando se dirige un país, se debe tener la suficiente responsabilidad de escuchar todas las opiniones, con la debida compostura. No es posible que el que haga alguna observación o cuestionamiento sea catalogado de una vez como «traidor» y se hagan de lado sus opiniones, sobre todo si lo que se dice viene acompañado de una experiencia o trayectoria que le da legitimidad al comentario y a quien lo hace.

Hay que dejar atrás la discusión de 140 caracteres, dejar atrás a los «bots» del tuiter, la guerra de etiquetas. No se puede dar un debate desde el anonimato y la impunidad de una cuenta de tuiter que, muchas veces, ni siquiera existe.

Hay que generar acciones desde el Estado, el estamento político y la sociedad en general, que restablezcan la confianza en la sociedad y un clima político adecuado. Hay que promover un conjunto de valores que permitan que el ciudadano recupere su conciencia colectiva, el sentido de la justicia social, el respeto a las instituciones y la política como el ejercicio pleno de todos nuestros derechos.

Primeramente, habría que apegarse estrictamente a la Constitución Bolivariana de 1999. No permitir que se convierta en letra muerta, como sucedió durante la IV República con la Constitución del 61.

Hay que restablecer el Estado de Derecho en el país, respetar todos los derechos consagrados en nuestra Constitución, que es una de las más avanzadas en ese sentido. Los Instituciones del Estado deben dar señales claras en esa dirección, y comenzar a tomar medidas concretas, restablecer el debido proceso, el derecho a la defensa, cumplir con los lapsos legales, liberar a los que estén en prisión sin ni siquiera estar sometidos a procesos judiciales, dejar la practica nociva de los «falsos positivos». Deben deslastrarse las instituciones del Estado y cuerpos de seguridad e inteligencia de las prácticas inconstitucionales y del ejercicio del abuso de poder.

En el ámbito de la política. Acordar un código de ética para restablecer la prestancia de su ejercicio. Renunciar a la descalificación, al insulto, a la trampa, a la campaña sucia, al linchamiento moral, a los acuerdos secretos. Debe haber un debate sano, amplio, sin etiquetas, constructivo, debería haber suficiente espacio para el estudio, la discusión de tesis, propuestas.

No puede aceptarse, como no se acepta en ningún país del mundo, el llamado a una intervención extranjera, militar o política en nuestro país, la imposición de sanciones. El respeto a la soberanía, la integridad territorial y la independencia, son principios que nadie debería estar en capacidad de vulnerar bajo ninguna circunstancia. Tampoco puede tolerarse la entrega de la soberanía sobre el manejo de nuestros recursos naturales y de nuestra economía.

Hay que proteger a nuestras Fuerzas Armadas Bolivarianas y a todas las Instituciones del Estado. Debe haber una revisión profunda del Poder Moral, la Defensoría del Pueblo, el Ministerio Público y el Poder Judicial. Estos no pueden actuar a favor de intereses particulares, sean éstos económicos o políticos. Debe establecerse en esas instituciones, el más riguroso control para que puedan cumplir su labor de preservar y garantizar los derechos consagrados en la Constitución. Deben sancionarse de manera severa los actos de violación de los derechos humanos.

También en el ámbito político, debe restablecerse el carácter de democracia protagónica y participativa de toda la sociedad, tal como lo define nuestra Constitución. Hay que abrir los espacios para la discusión y solución de los problemas, proteger al ciudadano del abuso e indolencia de la burocracia enquistada en los organismos e instituciones del sector público. Hay que fortalecer al Poder Popular en todas sus instancias y manifestaciones. De manera especial, debe restablecerse el carácter popular y participativo de la democracia, a través de las Misiones Sociales. Hacer una profunda revisión de su funcionamiento, para restablecer su carácter popular, autenticidad y legitimidad. En particular, de todas las que tienen que ver con Educación, Alimentación, Salud, Producción. Reanimarlas, movilizarlas en el rescate de los niveles adecuados de atención en estas áreas críticas para el país, darles tareas y razones sagradas para la lucha.

El gobierno y todos sus organismos y empresas deben asumir una conducta de transparencia y comunicación con todo el país, en cada una de sus áreas de competencia: en la economía, la producción, la salud, la educación, la seguridad. Debe explicarse cómo se van a resolver los problemas, hablarse claramente, indicarse el origen de los mismos. No se pueden seguir utilizando «muletillas» para evadir responsabilidades, eso le quita credibilidad, legitimidad y le resta moral ante los ciudadanos. Nuestro país, sabe que tenemos graves problemas, que no se deben precisamente a la «conspiración», «sabotaje», etc. El funcionario público, en vez de refugiarse en una «caravana» o en un edifico, debe asumir sus responsabilidades y explicar las razones de los problemas y el Plan para resolverlos. Discutir cuál es el programa del gobierno en su ámbito de acción. Hay que rescatar la moral y la ética en el ejercicio de la función pública.

Deben convocarse, escucharse a todas las voces calificadas, para opinar, aportar. Todos tenemos ideas y experiencias que serían de una ayuda extraordinaria en estos momentos. Deben desterrarse de la función pública, los grupos de interés. Se han creado verdaderas «tribus» que extienden su poder en todas las instancias del Estado. Debe restablecerse la autoridad y jerarquía de las Instituciones. Ahora, cualquiera viene a poner todo patas «pa’rriba», o a maltratar a los empleados, profesionales u obreros, se menosprecia la formación, experiencia y conocimiento.

Siendo el petróleo el sector estratégico del país y la palanca de la economía, se debe proteger y defender nuestra política de Plena Soberanía Petrolera. Igualmente, debe haber un compromiso de que nada vulnere a PDVSA, en el sentido de que no puede ser privatizada, ni ceder el control sobre las operaciones o actividades de hidrocarburos, tal como están consagradas en la Constitución y en la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Cualquier contrato del sector petrolero debe ser sometido al escrutinio de las distintas instancias del Estado, tal como lo establece la Constitución, por su carácter de Contrato de Interés Público. Más allá de eso, estos deben ser conocidos en el seno de la sociedad, y cualquiera tendría la legitimidad de impugnar total o parcialmente lo que atente contra nuestra soberanía o el control que establecen nuestras leyes. Los últimos contratos y decretos aprobados en el sector, son ilegales y deben ser revisados para llevarlos a nuestro marco legal y constitucional.

No puede cederse bajo ninguna circunstancia, nuestra soberanía jurisdiccional, no se pueden someter al arbitrio de tribunales extranjeros nuestras decisiones soberanas. «La Ley de Inversiones Extranjeras», aprobada por la ANC, además que está fuera de las competencias de este organismo, contempla la figura de arbitraje internacional. No se trata de dónde se produce el arbitraje, de lo que se trata es de que se violenta nuestra soberanía jurisdiccional, lo cual es un terrible retroceso. Debemos fortalecer nuestros tribunales y tener un Poder Judicial confiable, capaz de dirimir cualquier controversia en nuestro país.

Por cierto, me extraña el silencio del gobierno en torno al resultado del juicio ante la Cámara de Comercio Internacional de París, el Laudo Arbitral del pasado 24 de abril de 2018, donde tuvimos que defender a nuestra empresa PDVSA, justamente porque durante la «apertura petrolera», las autoridades venezolanas de la IV República aceptaron el arbitraje internacional. En este caso, la Conoco-Phillips, transnacional petrolera norteamericana, introdujo hace varios años ya, una demanda contra nuestro país reclamando el pago de 17 mil millones de dólares por nuestras decisiones soberanas de restablecer nuestro régimen fiscal y nacionalizar la Faja Petrolífera del Orinoco. Les ganamos, así como le hemos ganado a la «Exxon Mobil», caso cuya última decisión también fue silenciada. Le propinamos una tremenda derrota a las groseras pretensiones contra nuestro país. Vaya mi felicitación al equipo jurídico que siempre ha defendido los intereses del país ante los ataques legales de las transnacionales. Los pusimos en su sitio, como le gustaba decir a nuestro querido Comandante Hugo Chávez.

Igual, hay que revisar los contratos del Arco Minero, estas decisiones, se tomaron a la medida de las aspiraciones y presiones de la «Gold Reserve» y sus socios venezolanos. Por otra parte, se otorgaron derechos de explotación en áreas de alta sensibilidad ambiental y en detrimento de los intereses de nuestros pueblos originarios en esos territorios, en clara contravención a lo establecido en nuestra Constitución y las Leyes.

Tiene que impedirse el despojo de nuestros valiosos recursos naturales: Petróleo, Gas, Oro y otros minerales. Ésto está sucediendo ahora mismo, mientras el caos es la máxima en el país.

En el campo de la producción, debe establecerse una economía basada en el trabajo. Dejar atrás y sancionar severamente, en el ámbito público o privado, los actos de apropiación de la riqueza de la sociedad: la especulación financiera, la especulación de precios, la corrupción, la explotación del trabajador, la especulación cambiaria, la extracción y entrega de nuestros recursos naturales, y todas las conductas asociales derivadas de la ética del individualismo: el «bachaquerismo», el contrabando, el delito, el enriquecimiento, la acumulación y expatriación de capitales.

Aunque seremos por muchos años más un país petrolero, debe utilizarse la renta para alcanzar todos los niveles de bienestar social del pueblo, desarrollo de infraestructura e ir construyendo las nuevas capacidades de producción que nos permitan al menos satisfacer nuestras necesidades internas, desarrollar el procesamiento e industrialización de los recursos naturales y materias primas que exportamos y, sobre todo, producir los alimentos que requerimos para nuestro pueblo.

Una economía que prestigie el trabajo, la solidaridad, la justicia y que estimule el sentido de pertenencia con la Patria. Que no sea una economía de «maquila» de las transnacionales, una economía importadora de todo lo que consumimos, dejar de ser una economía dependiente y periférica, construir un modelo económico donde el desarrollo humano sea el centro y objetivo de su funcionamiento.

Entre las acciones que debe emprender el Estado y toda la sociedad para restablecer el equilibrio espiritual y la confianza en el país, está la protección a los más débiles: los niños, ancianos, enfermos, los jóvenes y los indígenas. A los que se han ido del país.

No podemos aceptar como sociedad que existan venezolanos comiendo de la basura, que vuelvan los niños de la calle, los pacientes que no tienen medicamentos, sobre todo los de enfermedades de alto riesgo, los «débiles jurídicos», ancianos y niños sin protección, que aumente la mortalidad infantil, el hambre, la pobreza crítica, la deserción escolar, la inequidad de la sociedad, la alta concentración de riquezas en pocas manos, la violencia social.

Hay que identificar al menos 10 sectores y problemas que requieran la acción concentrada del Estado, del pueblo, de todos los actores de la sociedad, la mayor fortaleza radica en movilizar a todo el pueblo en esta batalla de diez objetivos de reconstrucción nacional. Organizarse como lo hicimos en el 2004 con la ofensiva de las Misiones Sociales.

Hay que sacar bien las cuentas, afinar el lápiz, precisar los recursos requeridos y la organización para la tarea. Allí tenemos una gran experiencia, probablemente la más cercana y exitosa, cuando diseñamos y planificamos la Gran Misión Vivienda Venezuela. Fueron meses de preparación. No se habían hecho más de 13 mil viviendas por año entre el 2004-2010, el reto era grande, había una gran exigencia.

Se creó el Órgano Superior de la Vivienda; se promulgó la Ley respectiva; se cuidaron los detalles técnicos, los diseños, tecnologías, el apoyo internacional; se hicieron las coordinaciones en todos los estados, con los Gobernadores, las instituciones y empresas del Estado; lo materiales, los «Construpatria», centros de acopio; los ejecutores, las brigadas de construcción, las metas por cada mes, lo comunicacional, los recursos y luego; sólo, luego de que estábamos listos y seguros del esquema de trabajo, lanzamos la Misión, nos desplegamos por todo el país, movilizamos al pueblo, nos movilizamos unidos, con pasión, con fe en el cumplimiento de la Misión encomendada y demostramos que se puede ser eficaz, útil, transformando la sociedad.

El primer año de la Gran Misión, 2011, hicimos 146.718 viviendas, luego en el 2012, subimos a 200.080 y en el 2013, cuando entregamos la coordinación iban 800.000 viviendas y estaban en construcción 300.000 más. Hasta aquel año 2013 en que estuve al frente; cambiamos radicalmente la vida a más de 550 mil familias pobres, con un hecho concreto, producto del trabajo colectivo y de la acción decidida del Estado. Sólo así, con carácter de emergencia nacional, asumiendo un compromiso, con mucho trabajo, con el país entero movilizado y motivado, es que vamos a poder dar esta batalla. Reanimar al país, movilizarlo con el objetivo de la reconstrucción, de restablecer los equilibrios espirituales y materiales, en ese estricto orden.

Tiene que ser el «Plan Perfecto», para rescatar la moral y la unidad, la emoción, y pasión, el trabajo colectivo, por el bienestar de los más débiles, en la medida que se van atacando los otros problemas fundamentales de la economía y de la sociedad.

Hay que superar la mentalidad individualista que se ha venido estimulado, cuyas expresiones las tenemos en el «bachaquero», en la movilización por las dádivas que se ofrecen por doquier, bonos, carnets, favores. Se ha desmovilizado el pueblo, se estimula la conducta de movilizarse por el «bono», por el «clap», Eso es un error. La sociedad y el pueblo debe movilizarse por razones morales, éticas, políticas, por la solidaridad, por el sentimiento patrio.

Tenemos que rescatar lo mejor de nosotros, de nuestro país, de nuestro pueblo grande, altruista, solidario, bueno, con una fuerza moral extraordinaria heredada de la gesta continental de nuestra Independencia, por el heroísmo de nuestros hombres y mujeres.

Vamos a movilizarnos, que se escuchen todas las voces, que se junten todas las ideas, todos los aportes, toda nuestra inmensa capacidad de trabajo y de creación. Atrás debe quedar el odio, la frustración, la revancha, la indiferencia, el desaliento. Vamos a recomponer los sueños, la esperanza, vamos a luchar juntos por la patria de Bolívar, somos sus herederos.

Nosotros vamos a volver, sabemos cómo derrotar a esta crisis, tenemos el conocimiento, las competencias y el equipo necesario. Venezuela tiene como recuperarse. Podemos hacerlo. Con Chávez siempre ¡Venceremos!

El problema de PDVSA está en Miraflores

A Petróleos de Venezuela, PDVSA, la destrozaron y ahora la van a privatizar. Esto es el punto central de acuerdo en el nuevo pacto entre el madurismo y sectores de la derecha. En esto coinciden los candidatos que se alternaran en el nuevo co-gobierno de facto que tenemos.

La privatización en puertas de PDVSA va a significar la estocada final al corazón de la Patria y será un punto de inflexión, de ruptura, entre el madurismo y el chavismo. Por esta razón, lo van a hacer con mucho cuidado, las transnacionales y los nuevos grupos de poder económico, no importa de qué signo, transnacionales y burguesía al fin, empujarán a estos Judas a un punto donde tendrán que tirar todo al abismo, tal vez ya estamos allí y no nos damos cuenta.

Y es que de eso se trata, que no nos demos cuenta, y hablo de todos los venezolanos, los civiles, los militares, los trabajadores, el ciudadano común y corriente, el que está en el caos del día a día, hablo de todo el pueblo.

Siempre recuerdo una frase que le gustaba repetir a mi muy respetado General Müeller Rojas que decía «en Venezuela, las cosas más serias se dicen echando vaina», es tan cierto esto que podríamos parafrasear para decir que «en el madurismo, la entrega del país está ocurriendo en medio de este desastre». Y es que detrás del caos y la improvisación, en medio de la chanza y el escándalo, se está destruyendo al país y nuestras posibilidades de recuperarlo. Nos están retrogradando a un nivel de dependencia e indefensión tal, que han echado por la borda todos los avances políticos, económicos y sociales de la Revolución Bolivariana.

Nos ha caído encima, han copado el poder, individuos y grupos que han transformado al Gobierno y la vida del país en una verdadera pesadilla para el pueblo venezolano. No hay talento, no hay conocimiento, no hay principios, no hay escrúpulos. Hay sí mucho egoísmo, ansias de poder, crueldad, mentira, cinismo, corrupción y una ética del pranato que ha sacado, ha estimulado, las peores conductas de la sociedad. Por otra parte, desde la oposición se ha fortalecido un sector violento, anti nacional y profundamente intolerante, autoritario. Es la lógica de aniquilación del otro. Son caimanes de un mismo charco, con el perdón de los queridos caimanes.

El tema petrolero, es el tema del país. Nos guste o no, esa es la palanca para el futuro, no podemos renegar de ella, debemos reconocernos como país petrolero, tenemos petróleo para 300 años y está allí, es patrimonio de todos los venezolanos, como el Orinoco, Guayana, los Andes, los Llanos o el Caribe.

Yo sé, sabemos, que es un tema pesado, no es un tema popular, es complejo y requiere conocimientos, mucho estudio, por ello ha existido la tendencia de dejarlo a los «expertos», separando a amplios sectores de la sociedad de su entendimiento, discusión, vigilancia. Así, desde el «Olimpo de las élites» se deciden los asuntos petroleros de espaldas al pueblo, no solo del nuestro, también de pueblos del mundo entero.

Es el imperio de las transnacionales, con sus centros de pensamiento, sus institutos especializados, su propio sistema financiero, sus gobiernos, sus ejércitos, sus grandes escritorios jurídicos, sus tribunales, sus medios de comunicación, su egoísmo y su ética del despojo y acumulación de riquezas. «La cuestión petrolera», como dice el Dr. Bernard Mommer, es un conflicto internacional entre los intereses de los países productores y los grandes países consumidores, que plagó todo el siglo XX de invasiones, intervenciones, dictaduras, golpes de Estado. Nuestro país es claro ejemplo de esta historia del despojo.

De tal manera que, si se quiere conducir a este país con éxito, hay que saber de petróleo, más aún si se pretenden introducir profundos cambios políticos, económicos y sociales. Hacer una Revolución.

Cuando el comandante Chávez me designó como su Ministro de Energía y Minas, por allá un 17 de Julio de 2002, veníamos del golpe de Estado y sabíamos, percibíamos, que vendrían con más desestabilización e intentarían actuar desde PDVSA contra el país. Estaba cantado el Sabotaje Petrolero, solo que nadie imaginó que fuese tan cruento. Nunca como antes resultó tan evidente que la empresa nacional, la vieja PDVSA, que se suponía debía estar subordinada al Estado venezolano, al servicio del país, se había convertido, cual «Caballo de Troya», en el agente de los intereses transnacionales, producto de la nefasta «apertura petrolera» desplegada en los estertores de la IV República.

En aquellos años de la IV República sucedió igual, en medio de la absoluta debilidad del Estado, de sucesivos Gobiernos sin apoyo popular, ni calidad política, en medio del caos de la situación económica generado por el colapso del régimen fiscal petrolero, y de un proceso de debilitamiento de la vieja PDVSA, medraron y entraron nuevamente las empresas transnacionales a tomar el control del sector petrolero.

La vieja PDVSA, al contrario de lo que han dicho las grandes corporaciones de la desinformación, estaba colapsada, debilitada y en franco proceso de privatización. Ya habían entregado la producción y el control de las operaciones a través de los «Convenios Operativos» y las llamadas «Asociaciones Estratégicas», se había entregado la Faja Petrolífera del Orinoco a las transnacionales, convirtiendo las reservas más grandes de petróleo del mundo, en bitumen, en la llamada «Faja Bituminosa del Orinoco», produciendo orimulsión y «crudo sintético» lo que se convirtió en el festín de la Exxon Mobil, La Conoco-Phillips, entre otros.

Lo impulsores de la «apertura» justificaban la entrega diciendo que ahora el país «producía más petróleo», pero ocultaban que estos «nuevos barriles» solo pagaban 1% de regalías y 0% de Impuestos Petroleros. Es decir que esos «nuevos barriles» no dejaban ingresos al país. Al mismo tiempo esos «nuevos barriles» torpedeaban el sistema de cuotas de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), por lo que, entre otras razones, se desplomó el precio del petróleo a niveles de 11 dólares el barril, pero además se daba un 40% de descuentos sobre este precio para el mercado norteamericano, que era cerca del 80% del destino de nuestras ventas. Entonces los promotores de la «apertura» no solo pagaban 1% de regalía al Estado y 0% de impuesto, sino que lo hacían sobre un precio de 11 dólares el barril, con un descuento del 40%, al final el pago se hacía sobre un ¡precio real de 4.4 dólares el barril!

Por otra parte, y para asegurarse de que PDVSA no fuese capaz de retomar sus obligaciones, debilitaron a la empresa al extremo que tenía una pérdida acumulada (déficit) para 1998 de 14 mil millones de dólares, ya había entregado sus operaciones medulares de producción, taladros, perforación, inyección de agua, vapor y gas, transporte, procesamiento, almacenamiento, terminales, los sistemas de control y automatización, «el cerebro de PDVSA», hasta los campos en las áreas operativas. Existía un proceso de tercerización acelerado que mantenía en condiciones de «contratados permanentes», «tercerizados», a más de 30.000 trabajadores. Por supuesto que durante la «apertura» todos los servicios, materiales y obras se importaban y contrataban al complejo industrial norteamericano. En el país solo se «ensamblaba y montaba» porque no había otra manera, el petróleo estaba aquí.

Aquello fue una decisión política, fue desde Miraflores que se permitió, no es para nada un tema técnico, siempre se oculta el tema petrolero con un manto «tecnocrático», ¡No!, siempre son decisiones políticas. La IV Republica no entendió que estaba entregando lo único que podría haber salvado al país: el petróleo.

De la aquella «apertura» solo se beneficiaron la meritocracia petrolera, que se convirtieron en agentes, empleados y socios de las transnacionales, el sector terciario y de servicios de nuestra economía que medraba alrededor de las transnacionales y por supuesto los sectores financieros y sus medios de comunicación que aplaudían y estimulaban la «modernidad» y el ambiente «propicio» para la inversión en Venezuela. Mientras la crisis estructural del modelo rentista petrolero se profundizaba y hacia insostenible.

Este despojo fue, sin embargo, articulado de una manera muy precisa y cuidadosa en el ámbito legal y contractual, cosa extraña, las transnacionales y la vieja PDSVSA cuidaron las formas. Pasaron por el antiguo Congreso, por la antigua Corte Suprema de Justicia, se aseguraron los arbitrajes internacionales, pues sentían que mantendrían su nuevo esquema por muchos años más. Además, Venezuela era el ensayo de un modelo petrolero que las transnacionales luego impulsarían en otros países petroleros, sobre todo de la OPEP.

No previeron las transnacionales la debilidad real de sus agentes políticos en el país, de los partidos AD y Copei, que la crisis económica era insostenible, que estaban montados sobre una bomba social que explotó el 27 de febrero de 1989 y que la IV República no tenía un liderazgo capaz de sostener al país y menos de manejar las consecuencias de económicas-sociales del nuevo sistema petrolero. Colapsaron.

Llegó el comandante Chávez, el 4 de febrero de 1992 y luego en 1999 la extraordinaria victoria de la Revolución Bolivariana. Se instalaría un gobierno popular y revolucionario.

Es curioso, pero no resulta nada extraño, que el país no-petrolero, no entendiera bien las causas de la grave crisis económica del país. Más allá de los estudiosos del tema, académicos y uno que otro político, el país no entendía bien, no lograba «desenmarañar» el origen petrolero de la crisis. Y es algo que siempre sucede. El único contacto real de la industria petrolera con el resto del país es en la «bomba» de gasolina (estaciones de servicio). De resto, es un negocio y una actividad, que se desarrolla confinada en las «áreas» e instalaciones de la industria o en el ámbito internacional, que realmente emplea pocos trabajadores, pero genera más del 90% del ingreso del país.

Así, el país no-petrolero solo siente si la «situación» del país va bien o mal por su calidad de vida y la posibilidad de acceder, de distintas maneras, a la renta petrolera. Por eso resulta tan fácil «vender» explicaciones de las causas reales del deterioro de la economía, cuando lo petrolero va mal y crear expectativas o «vender» soluciones que todas pasan, generalmente, por entregar el petróleo, para obtener «más dinero» a cambio. Es una ética extraña, generada de una actividad minera extractiva por excelencia. Es siempre una respuesta fácil a los problemas.

El Sabotaje Petrolero, develó, por primera vez de forma clara e indubitable para todo el país político y, sobre todo, para el pueblo, la verdadera razón del golpe de Estado de abril de 2002 y la naturaleza anti-nacional de la vieja PDVSA, quien había salido a la calle a disputarle el poder al pueblo para defender su nuevo modelo petrolero, el de las transnacionales, la «apertura petrolera». Así de claro, sencillo y brutal, quedó expuesto por primera vez en nuestra historia el tema petrolero como un actor clave en el devenir político y económico del país.

El comandante Chávez lo entendió de inmediato. Nos hizo «clic» a todos, los distintos elementos de la «apertura petrolera», los escritos y denuncias de tantas voces silenciadas por la apabullante maquinaria de propaganda que la soportaba. La derrota del Sabotaje, el control de PDVSA, su refundación y la creación de la Nueva PDVSA permitió al país no-petrolero a entrar, por primera vez, en las entrañas de la industria petrolera, conocer a sus trabajadores, sus relaciones de trabajo, su cultura, su estructura, calco fiel de la estructura transnacional, su falta de relación con el país real, con su comunidad, con los problemas del país, pero a la vez, permitió conocer sus dificultades, sus capacidades, sus posibilidades de convertirse en un instrumento de liberación de nuestro pueblo. Un agente transformador, ahora al servicio del interés nacional, una Nueva PDVSA que ahora si sería del pueblo.

La autoproclamada «meritocracia petrolera» fue derrotada con el Sabotaje y con ella el mito de su «superioridad» técnica. Ellos mismos se creyeron indispensables e insustituibles y por eso fueron al sabotaje, pensaron que pondrían a este pueblo de rodillas. Es la prepotencia de las élites, es algo que no se cura, se supera y ya.

Demostramos que tal «superioridad» de la «meritocracia» era solo un mito. Durante el Sabotaje Petrolero ellos llevaron la producción de petróleo en enero del 2003 a tan solo 23 mil barriles/día y pararon completamente al Complejo Refinador de Paraguaná, no exportábamos petróleo. Pero en tan solo dos meses los trabajadores y gerentes patriotas, todos juntos, todo el pueblo, llevamos la producción a tres millones de barriles día y logramos restablecer a plena capacidad las Refinerías, abastecer el mercado interno y volver a exportar petróleo. Superamos el caos creado por el sabotaje, sus terribles consecuencias económicas, después vendrían las «guarimbas».

Debo decir, de manera clara muy clara y responsable que, se restablecieron las operaciones porque se designaron a las personas idóneas en los distintos puestos de dirección de la empresa, sobre todo en las responsabilidades operacionales, gerentes patriotas, que teníamos por montones, con muchos años de experiencia técnica, mucho compromiso, conocimiento de las instalaciones para restablecer y mantener las operaciones de la Nueva PDVSA. No vaya a creer nadie que el comandante Chávez cometería la irresponsabilidad de designar a sus «acólitos políticos» o «amigos» en la dirección de PDVSA. Todos sabíamos de la complejidad de las operaciones y del negocio petrolero. Si lo hubiésemos hecho como ha hecho el madurismo, jamás habríamos podido recuperar las operaciones.

Pero cosa curiosa, a partir del momento en que tomamos el control de la industria comenzó una campaña, que nunca ha cesado y que ahora el madurismo la ha exacerbado, de que nosotros, la Revolución, los trabajadores, no teníamos capacidad para manejar la industria y destruiríamos PDVSA. Jamás dijeron nada de lo que ellos hicieron en la «apertura», ni del desastre del Sabotaje, sino que han mentido de manera sistemática y «Gobeliana», si se puede utilizar este término.

Resulta curioso que algunos voceros les gusta repetir que antes, con Chávez, era todo más fácil porque «teníamos el barril a cien». Se olvida, se oculta, a las nuevas generaciones, todos los años de combate a la agresión y la desestabilización, en las peores condiciones, sin ejército, sin PDVSA: Golpe de Estado, Sabotaje Petrolero, colapso de la economía, «guarimbas», referéndum revocatorio, injerencia internacional, Mr. Bush y un largo etc. Se le hace un daño tremendo a la revolución y al PSUV cuando con este tipo de aseveraciones se le desarma ideológicamente para entender que pasa ahora.

A partir de la derrota del Sabotaje Petrolero vino la ofensiva revolucionaria para rescatar al petróleo, ponerlo al servicio del pueblo, convertir a PDVSA en una empresa popular, desmontar la nefasta «apertura petrolera» y desplegar nuestra Política de Plena Soberanía Petrolera. El manejo soberano del petróleo para apalancar el desarrollo de un modelo distinto al rentista petrolero, basado en el trabajo, una distribución popular de la renta petrolera para saldar la deuda social con nuestro pueblo, era la prioridad, acabar con la exclusión, abatir la pobreza, la pobreza crítica.

Logramos restablecer nuestro Régimen Fiscal al 33.33% de Regalía, nuestros impuestos al 50%, acabar con los descuentos en el precio de exportación, diversificar nuestros mercados internacionales y captar, traer al país, ¡más de 500 mil millones de dólares de renta petrolera! Por eso, el país no-petrolero, sentía el bienestar y la calidad de vida, la economía iba muy bien. Ahora tendríamos el reto, en el nuevo periodo de Gobierno con el comandante Chávez, de dar el salto en lo económico-productivo, en superar el modelo rentista petrolero que implantaron las transnacionales hace 100 años en el país.

Sabíamos que, para mantener nuestra Política Petrolera, había que fortalecer a nuestra empresa nacional petrolera, nuestra Nueva PDVSA, no podíamos darnos el lujo de improvisar. Por ello nos empeñamos en recuperar todas sus capacidades: recuperamos los «Convenios operativos» y las «Asociaciones Estratégicas», las actividades primarias: exploración, perforación, producción. Operaciones acuáticas, inyección de agua, vapor y gas, procesamiento de gas. Nuestro sistema de Refinación, el gas, nuestros terminales, sistemas informáticos de control, certificamos las mayores reservas de petróleo del mundo, nacionalizamos y operamos la Faja Petrolífera del Orinoco, hicimos plataformas petroleras, perforación y producción costa afuera, creamos nuestra flota de buques y sobre todo cuidamos a nuestros trabajadores.

Se acabó la tercerización y los jóvenes profesionales, técnicos, obreros, por miles, querían incorporarse a la Nueva PDVSA, al «Batallón Faja», a las Refinerías, porque no solo se les ofrecía un futuro profesional, sino una posibilidad cierta, real, directa, de trabajar por el desarrollo del país y por el bienestar de nuestro pueblo. No solo era petróleo, era, sobre todo, ¡Patria!

Toda esta orientación de nuestra Política Petrolera y de la Nueva PDVSA tenían su origen en Miraflores. Nuevamente, no se trataba de un asunto técnico, sino de la orientación política revolucionaria que le dio el comandante Chávez al sector. Yo estuve allí doce años, lo puedo decir, sin el apoyo del presidente Chávez no hubiésemos avanzado mucho tiempo en nuestra política petrolera, pues enfrentamos de manera radical a lo más poderoso del capital. Lo hicimos y lo hicimos bien, de manera honesta y eficaz.

Desde que murió el presidente Chávez, no he hecho más que defender su obra. En particular su Política Petrolera, la «Plena Soberanía Petrolera» y su gran obra: la Nueva PDVSA. Así completa, la Nueva PDVSA Roja Rojita. Soy el único que la defiende, que lo defiende. Todos guardan silencio. No entiendo, no tengo estomago para callar, tengo la moral en alto y la ética suficiente para defenderlo siempre.

Yo invito y exijo al que vaya a dar una opinión sobre nuestra Política Petrolera o sobre nuestro desempeño al frente de la Nueva PDVSA estudie y revise toda la información antes de acusar, condenar o «tuitear». Allí están todos nuestros números, es la única empresa del Estado que los tiene. Es fácil, no resulta tan complicado, pues todos los hicimos públicos. Entre a internet y revise los informes de gestión de la Empresa, sus informes y balances, los Informes Financieros auditados internacionalmente, los informes de gestión entregados a la Asamblea Nacional, a la Contraloría General de la Republica, mis presentaciones públicas al sector petrolero, financiero, socios internacionales.

Esto resulta muy importante, primero por un mero asunto de ética y responsabilidad, pero sobre todo porque el madurismo ha desplegado una campaña sin precedentes contra nuestra gestión en PDVSA, la gestión durante el gobierno del presidente Chávez, en su gobierno, una campaña más brutal que cualquier campaña de la derecha, porque el madurismo decidió privatizar a PDVSA y necesitan una excusa para hacerlo. No saben cómo porque, como políticos que son, intuyen que va a resultar un problema para ellos acabar, vender por pedazos o eliminar, declarando la quiebra, la única empresa importante de los venezolanos, la única empresa internacional y la responsable de sostener la economía del país.

Ellos se «despacharon» el Arco Minero, lo entregaron a las empresas transnacionales, las mismas que el comandante Chávez expulsó del país porque no produjeron ni un gramo de oro, por la sencilla razón de que no había, no hay, una fuerza social y política suficientemente fuerte para hacerle frente. Poco le importó al madurismo las razones que tuvo el Estado para expulsar a estas empresas, el daño que le están provocado a estas áreas tan sensibles ambientalmente y mucho menos la opinión de los pueblos originarios, las demarcaciones de tierras indígenas, la debida y obligatoria discusión con ellos. No les importó. Conocidos grupos económicos nacionales en alianza con la transnacional minera favorecida hicieron grandes ganancias en la bolsa de Toronto, solo por tener la información privilegiada, acordada, de la entrega del Gobierno.

Pero en el caso de la Política Petrolera, de PDVSA, saben que es más complicado, no le va a ser nada fácil entregar el principal activo de la Republica, así de sencillo, sin que reaccionen los obreros, militares y todo el cuerpo critico de nuestra sociedad.

¿Como llegaron a esta decisión o esta situación? Están frente a las consecuencias de sus errores, improvisaciones y acuerdos con los sectores privados. Están frente al colapso de PDVSA.

En primer lugar, el presidente Maduro no entiende nada del tema petrolero, ciertamente no tendría que entenderlo, pero tampoco ha tenido la suficiente humildad y conciencia para reconocerlo y pedir ayuda. Obviamente no quiso trabajar conmigo, con nuestro equipo, lo cual era contradictorio con la idea del Comandante Chávez y de los que votamos por Maduro: habría una continuidad del Gobierno Bolivariano, puesto que era un muy buen Gobierno, porque nuestro pueblo votó masivamente por Chávez en diciembre de 2012 y porque el Presidente Chávez, en vida, en plena campaña me ratificó como Ministro y Presidente de PDVSA para su próximo periodo de Gobierno. Esa intención del presidente Chávez está grabada, lo dijo en público, ante el pueblo y la opinión pública. Es curioso que, para el madurismo, la palabra de Chávez valga tan poco o la usen con pinzas, a conveniencia.

Pero cuando Maduro, desde el mismo 2013 me manifestó su intención de removerme de mis responsabilidades, de «refrescar» la industria, yo no lo acepte. Le dije que no, que era irresponsable, porque era obvio que tendríamos problemas económicos y que estaba haciendo lo mismo que Capriles dijo que haría tan pronto asumiera la presidencia, algo que, por supuesto, nunca sucedió.

No me gustó para nada, pero le dije que haríamos un esfuerzo extraordinario para que él pudiese hacer frente a la situación económica que se venía encima, por supuesto, con un conjunto de medidas que, tomadas a tiempo y con valor, lograrían evitar el desencadenamiento de esta crisis que hoy sufrimos.

Le dije que aportariamos 43 mil millones de dólares en el 2014, con una producción de 3 millones de barriles día y una emisión de papeles de PDVSA por 11 mil millones para avanzar en una política de unificación cambiaria, además de otras recomendaciones.

Nosotros cumplimos, PDVSA hizo los aportes prometidos y mantuvo los niveles operacionales (por cierto, esto que digo se puede corroborar en la información de la empresa que es publica). Pero Maduro no cumplió, dilapidó esos recursos en CENCOEX y no tomó las medidas económicas sugeridas. Por eso salgo de PDVSA. Luego salí del país a cumplir mi asignación en el Consejo de Seguridad de la ONU, todo ello en aras de la disciplina y la unidad que le juré a Chávez. Tarde entendí que el madurismo abusó de nuestra credulidad, tenían otro plan.

Confieso que me concentre en mi nueva responsabilidad en la ONU y no quise intervenir en PDVSA para evitar que se dijera que yo estaba «renuente» a entregar el cargo, abandonar mi posición de «confort». No me conocen, se equivocaron y se siguen equivocando conmigo.

Pero me comenzaron a llegar informaciones preocupantes desde PDVSA, malas noticias. En el Ministerio de Petróleo sacaron a más de doscientos trabajadores de la Institución, como si hubiese caído el gobierno, cuadros técnico-políticos, borraron los discursos y fotos de nuestro período. Comenzó la persecución de lo que ellos llaman «los ramiristas», es decir los muchachos de Chávez.

En PDVSA la misma situación. Más grave, porque al frente de la seguridad interna, pusieron a un funcionario del SEBIN que estuvo muchos años adentro y que representa los intereses de uno de los grupos del madurismo. Comenzaron las persecuciones, detenciones y secuestro de trabajadores, que siguen presos, sin derecho a la defensa. Son presos del madurismo.

Comienzan a destituir a los líderes de las áreas, los que derrotaron al Sabotaje Petrolero, los que tienen el conocimiento preciso, los que conocen los detalles, los líderes de cada proceso. Grave error. Por otra parte, la Vice Presidencia de Finanzas es ocupada por uno del círculo íntimo (y después por otro, y luego por otro) del madurismo. Sin ningún tipo de conocimiento, ni experiencia. No atendía el trabajo, porque tenía otros cargos y otra agenda. Comenzaron los hechos masivos de corrupción y los retrasos en los pagos a contratistas, proveedores de bienes y servicios.

Solo una vez me llamó Eulogio del Pino, para, manifestarme su preocupación y nerviosismo porque no podía tomar decisiones y lo nombrarían ministro de petróleo. Le dije, «ten cuidado con lo que haces, si no tienes control no puedes garantizar la operación, pero va a ser tu responsabilidad». Ante unas declaraciones que dió, pidiendo disculpas y asumiendo «errores» por la nacionalización que hicimos de las operaciones acuáticas, viajé a Caracas y lo visité a su Despacho. Le dije, «mira, no te vayas a convertir en el entreguista de nuestra política petrolera» no escuchó, hoy está preso.

Cosa curiosa, las dos veces que visité La Campiña desde que dejé mi puesto, los trabajadores salieron espontáneamente a saludarme y luego las nuevas «autoridades» los destituían o movían a otras posiciones, acusados de «ramiristas». Absurdo.

Algo pasaba, Maduro nunca quiso hablar conmigo. Solo lo hacían los compañeros del Gobierno o del Partido PSUV, de manera secreta. Evidentemente algo pasaba, algo pasa. Ya para entonces el ambiente era de miedo, de persecución, de autoritarismo. Mientras la situación económica se agravaba, de manera acelerada, de una forma trágica para todo el país.

Comienzo a recibir números y más detalles del desastre en PDVSA. Comenzó la caída abrupta de la producción y al mismo tiempo las acusaciones de corrupción en contra de mi gestión y de PDVSA. Me indignaron las acusaciones de Guevara y su combo de inmorales desde la Comisión de Contraloría de la Asamblea Nacional, me mandaron un emisario a extorsionarme para «impedir una investigación» ¡los mande al carajo! Yo tengo todos los argumentos y respaldos de mi gestión, la honestidad y el compromiso revolucionario son para mi indivisibles en mis responsabilidades y funciones, en mi vida. Pero más me indignó que nadie dijese nada en mi defensa dentro de la Asamblea, solo un Comunicado de la fracción de la Patria. Nadie argumentó, ni defendió la gestión revolucionaria en PDVSA, la gestión con Chávez.

No me dejaron ir a Caracas para defenderme, «no se puede reconocer a la Asamblea». Decidí introducir un recurso en mi defensa, con mis alegatos, al Tribunal Supremo de Justicia. Se discutió en plenaria y fue emitida una sentencia favorable a mis alegatos que es crucial para mi defensa, para la defensa de la verdad.

Al mismo tiempo, los sucesos violentos en Caracas, nunca vistos en el periodo bolivariano, la actuación de la oposición, de los organismos de seguridad, los más de 120 muertos, el deterioro económico y social y la incapacidad del gobierno para hacer frente a esta situación, el ascenso acelerado al poder de este grupo extraño de maderistas, me obligo a comenzar a hacer públicas mis opiniones.

Estaba claro ya para mí que este Gobierno no era chavista, mucho menos revolucionario y que me convertirían en el responsable de todos los errores del madurismo. Estaba «vetado», no pude declarar, ni dar mis opiniones en un país donde, ahora, la censura y la persecución de ideas se ha convertido en una constante. Esto para nada significaba que no defendiera la integridad de la Patria y nuestros principios de soberanía y no injerencia en nuestros asuntos internos en la ONU. Así lo hice, lo hice con éxito.

Nombran una Junta Directiva, donde Del Pino se mantiene en la Presidencia, pero designan actores políticos, en los cargos Directivos, operacionales de la empresa. Las personas que nombraron no tenían ningún conocimiento de la empresa o del negocio. No se puede hacer eso con una empresa petrolera, es muy irresponsable. Al mismo tiempo, ya con una franca persecución de trabajadores y una verdadera cacería de brujas interna con el argumento de la «corrupción», nadie se atreve a tomar decisiones, a firmar contratos. Eso, en una operación tan dinámica como la petrolera resulta en la paralización de la empresa.

Sale Del Pino y llega Nelson Martínez a la Presidencia de PDVSA, él siempre fue el candidato de Maduro para ese puesto. Venia de Citgo, después fue Ministro. Llegó con otro grupo, otra Junta Directiva, nadie que supiese del negocio. El colapso de la producción de petróleo y de las capacidades de refinación y procesamiento, ya eran más que evidentes.

Mis escritos y opiniones, además de mi intención manifiesta de optar por la candidatura presidencial en el seno del chavismo, provocó el rompimiento con Maduro y mi renuncia a la posición de Representante Permanente del país ante la ONU. Vino el ataque salvaje, frontal, la actuación miserable de un Fiscal que no tiene moral para acusar a nadie, un poeta triste.

Se invita, bajo engaño a la Junta Directiva de Citgo, nombrada por Maduro, a una reunión en la Campiña, se les detiene con escándalo. Luego se nombra al General Quevedo al frente de PDVSA y del Ministerio de Petróleo. Detienen a Del Pino y a Martínez, con escándalo y video en VTV. Ya los detenidos en PDVSA llegan al centenar. Parece un propósito deliberado, político. En todo caso, se les niega el derecho a la defensa y al debido proceso.

En este tema el Fiscal tiene una agenda propia de protagonismo, arremete contra elementos de nuestra política petrolera, como es el caso de la fórmula de precios, con un total desconocimiento del tema, ignorancia, mala intención y un odio que no sé de dónde le salió. Siempre un comportamiento extraño, destemplado.

Comienza un fenómeno impensable en la empresa, los trabajadores, técnicos, ingenieros, supervisores, comienzan a abandonar la empresa por miles, se estiman 37 mil. No aguantan la situación económica del país, el maltrato en PDVSA, ser tratados como corruptos, delincuentes, humillados. Un estado generalizado de sospecha, de molestia. El General Quevedo no sabe nada de petróleo, ni la Junta Directiva que plantaron. Pero el problema no está allí, está en Miraflores, donde se toman estas decisiones absurdas e improvisadas.

Ahora, con una producción que a duras penas llega a 1.4 millones de barriles/día, con las refinerías a 30% de su capacidad de procesamiento, con miles y miles de técnicos y profesionales abandonando la industria, con un manejo caótico de las finanzas y sin un plan de emergencia o rescate de la producción, el madurismo decide entregar la empresa a las transnacionales.

Ya la ha venido rematando por pedazos, cediendo participación, proyectos, reservas, lo han hecho con el petróleo y el gas, pero ahora se trata de entregar el control, las operaciones. Maduro emite un decreto ilegal, donde le da al ministro Quevedo potestades de modificar los contratos de las Empresas Mixtas con los socios privados. Contratos aprobados por la Asamblea Nacional, de interés público, que deben ser del conocimiento, de la discusión de los ciudadanos. Pero no, ya no será así, los modificaran las transnacionales de acuerdo a sus intereses. Por otra parte, el Decreto instruye saltarse, así a la torera, ¡todos los procedimientos de control establecidos en la Administración Publica!

Con todo respeto al General, ¿De donde va a sacar los «nuevos contratos» de la industria petrolera? Lo primero que hizo fue reunirse con las transnacionales, ellas lo harán por el Estado Venezolano. Al madurismo no le importa. Están desesperados.

Maduro, desarmo un reloj, PDVSA, la industria petrolera, y ahora no sabe cómo hacer que funcione y no funciona. Ahora lo va a entregar, lo está entregando. La historia lo juzgara. Así como se entregó el Arco Minero, así entregan a PDVSA, entre el caos y el escándalo. Buscarán excusas: el precio, la corrupción, la conspiración. Lo cierto es que ha fracasado estruendosamente y ha abierto las puertas para que la derecha entre a «boca jarro» a nuestras instituciones.

Pero evidentemente este no es un problema técnico, el problema de PDVSA es político, está en Miraflores. Maduro ya entregó y dió luz verde para hacer lo que les venga en gana con PDVSA, los voceros de la derecha claman por la privatización de PDVSA. Y no solo de PDVSA, ahora se habla de privatizar servicios públicos y empresas del Estado.

Lo digo con conocimiento de causa. Esto no solo es un error mayúsculo y una torpeza sin precedentes, sino que constituye un crimen contra la Patria y significará entregar nuestra soberanía y cualquier posibilidad de salir de esta crisis. Nosotros sabemos que los problemas que atraviesa nuestra querida empresa se pueden resolver, el petróleo está allí y tenemos el conocimiento y los trabajadores para hacerlo. Lo haremos.

Mientras tanto debemos desenmascarar, alertar, una y otra vez, del fracaso de maduro y el tremendo crimen contra la Patria que significa destruir y entregar a nuestra empresa petrolera, PDVSA. Nosotros volveremos y la rescataremos de este caos de incompetencia e indolencia. Los trabajadores y las fuerzas morales del país deben levantarse y ponerle freno a este desastre. Con Chávez Siempre ¡Venceremos!

La ética del desastre

No pretendo ahondar en el tema de la ética y la moral, puesto que ambos requieren mucho más de un texto y de filósofos para su discusión, pero me parece de lo más importante hablar de este asunto. Sé que tenemos muchos problemas materiales, urgentes todos, no salgo de mi indignación y molestia, porque se ha destrozado el país que juntos levantamos, pero, a pesar de todo eso que es verdad y trascendente, me parece que se deben discutir los aspectos espirituales, los valores y sentimientos que se tienen con respecto a esta crisis. Creo que, a nuestra sociedad, se le ha infringido un terrible daño en su espiritualidad y se ha impuesto en ésta, la ética del desastre. Es una discusión que tenemos que abordar.

Todo sistema necesita una ética que lo soporte, le dé justificación y le permita avanzar en su desarrollo. Al final, cada sistema construye o tiene una ética propia, que genera una sociedad y una conducta, que la caracteriza por un período histórico o un momento político que, tarde o temprano, será sustituido por otro con otra ética.

En la sociedad, todo individuo adopta una moral, propia, individual, que le da soporte a la ética hegemónica, pero que, cuando se diferencia de ésta y se transforma en conciencia y acción política, prefigura el cambio hacia un nuevo sistema.

Así, durante el sistema esclavista, era perfectamente ético tener esclavos; seres humanos propiedad de otros, sin derechos de ningún tipo. Bajo su ética era perfectamente normal, e incluso una distinción social tener esclavos y hacer con ellos lo que le viniera en gana. Claro, esta ética necesitaba conductas y teorías que la sostuviera y reprodujera, por ejemplo: el racismo y la idea de superioridad de unos hombres sobre otros; la iglesia, de cualquiera de las religiones, le daba sustento espiritual a esa barbaridad.

Cualquier posición moral distinta a la ética hegemónica, se castigaba con las muertes más violentas. Jesús y Espartaco, inspiraron con su postura moral, un movimiento revolucionario, que, aunque tenían distintos métodos, amenazaban al sistema. Ambos terminaron crucificados porque su ejemplo y su moral, se habían convertido en subversivos para el Imperio Romano.

El Feudalismo y el esclavismo se complementaron sin conflicto entre las clases dominantes. Durante siglos convivieron, formaron Imperios, hicieron cruzadas, inquisiciones, saquearon continentes enteros, los conquistaron y colonizaron.

Nuevamente, la ética hegemónica le daba justificación a la conquista y al subsecuente saqueo, esclavización y exterminio de sus habitantes. Esa ética se seguía nutriendo de elementos que se adaptaban a las nuevas circunstancias y realidades, como el colonialismo, donde se intentaba legitimar el despojo, con el argumento de que los pueblos originarios «no tenían alma» y por supuesto, ningún tipo de derechos.

En nuestra tierra, Bolívar, con su propia moral, luchando por la independencia, contra el Rey de España, liberando esclavos y prefigurando Repúblicas, rompió con la ética hegemónica de la dominación.

Es importante detenernos acá, pues El Libertador logró movilizar a todo un pueblo, a los más extraordinarios sacrificios sólo a cambio de la libertad, la grandeza, la dignidad. No había ni «carnets», ni «bonos». Pero Bolívar siempre estaba allí, en la primera línea de batalla, de peligro, de sacrificio, con sus soldados. Entonces su moral, estaba respaldada en su acción, su moral irradiaba conciencia a su pueblo, esperanza, fe, credibilidad, porque él era el primero en el ejemplo, en el trabajo, en la guerra. Bolívar, que pudo ser «Emperador», sólo quiso el título de «Libertador», no concebía al poder que no estuviese subordinado a las instituciones de la República. Él transcendió su tiempo, nos sigue dando lecciones de moral, de conciencia.

Las definiciones éticas y morales, transforman la sociedad cuando vienen acompañadas de la política. Cuando la Revolución Francesa levanta las banderas de la «libertad, igualdad, fraternidad», está enunciando no sólo los elementos éticos y políticos que darían al traste con el absolutismo de Luis XVI, sino creando las condiciones para el desarrollo del capitalismo, sistema que pugnaba por su hegemonía.

El sustento teórico y ético se lo daría al capitalismo, Adam Smith en su obra «La riqueza de las naciones», donde establece los fundamentos económicos del capitalismo y enuncia sus fundamentos éticos, cuando habla de la necesidad del egoísmo, «tanto egoísmo como sea posible», para desarrollar su sistema. Así, la apropiación del trabajo del hombre, el egoísmo y la acumulación de riquezas, quedaron establecidos como elementos fundamentales de la ética del capitalismo.

En el capitalismo se preserva un elemento ético común al esclavismo y al feudalismo, que los caracteriza: el egoísmo, la apropiación y acumulación de riquezas, el despojo. Tales valores definen a estos sistemas como profundamente violentos, crueles, inhumanos, no hay otra manera de imponer tales preceptos éticos.

En «El Capital» Carlos Marx y Federico Engels definieron las bases teórico-económicas del Socialismo, sus principios éticos fueron establecidos a lo largo de sus obras: la solidaridad, la justicia social, el trabajo, la conciencia del deber social, la hermandad, la unión, la lucha frontal contra el egoísmo, contra la alienación del trabajo, la acumulación de riquezas y contra la explotación del hombre por el hombre. En estos enunciados, hay muchos elementos del cristianismo.

A partir de la Revolución Rusa, nuestra historia ha estado sacudida por una confrontación cruenta entre dos sistemas, dos éticas: la del Trabajo y la del Capital. Las grandes transformaciones políticas, económicas, tecnológicas y sobre todo sociales, han estado vinculadas a esa confrontación política, ahora con la urgencia de detener a un sistema, el Capitalista, depredador e insostenible, capaz de acabar con la vida en el planeta.

Estamos en una época marcada por la globalización, la globalización del capitalismo con su ética, sus medios, sus ejércitos, marcada por la tecnología, el acceso a la información, el fenómeno de las grandes corporaciones, las redes sociales, en un mundo que cada vez se hace más pequeño, estrecho, más contaminado, con menos recursos. Las telecomunicaciones, las redes, hacen que cualquier evento llegue a todo el planeta en segundos.

En este mundo, en este momento, donde el avance de la ciencia y la acumulación de recursos de todo tipo hubiese supuesto la erradicación de los males, que de manera crónica afectan a continentes y pueblos enteros, se siguen perpetrando las injusticias y los crímenes más atroces, que mantienen pueblos enteros sumergidos en el atraso, la pobreza, la exclusión, mientras una minoría de países y sociedades cada vez más ricos, mas egoístas, más crueles, rodeados de muros, se sostienen por la violencia y la supremacía económico-militar, tecnológica. Es la ética del capitalismo la que ha prevalecido.

Está claro que la ética del sistema se impone y reproduce desde el poder, y que éste usará todos los recursos a su alcance para aplastar, deformar o asimilar a sus intereses, cualquier otra ética que se le oponga, cualquier moral que lo rete, cualquier sistema alternativo que lo amenace de cualquier forma.

Es aquí y ahora donde vivimos. En una realidad de país periférico, con una economía dependiente, mono productor, con el rentismo petrolero instalado y desarrollado a su antojo por las transnacionales petroleras. En medio de una crisis que se ha dejado profundizar irresponsablemente a niveles inimaginables.

Pero, a la vez, tenemos un país joven, pleno de recursos, con una historia de libertadores, con una gesta independentista, una guerra fratricida impuesta por el imperio español hace doscientos años, que forjó para siempre el carácter de nuestro Pueblo, tenemos el heroísmo de nuestros ejércitos, los padres de la Patria, que sólo cruzaron fronteras para llevar libertad a otros pueblos, tenemos el ejemplo de Bolívar, de Sucre, de Ricaurte y de tantos héroes. Tenemos nuestro pensamiento Bolivariano, tenemos a Zamora, tenemos a Fabricio, tenemos al Comandante Chávez. Es decir, como sociedad, tenemos una gran reserva ética y moral para sobreponernos a cualquier circunstancia política, a cualquier crisis, a este período de oscurantismo que vivimos en todos los órdenes.

Yo reivindico al Comandante Chávez, su épica, su obra, sus logros, su esfuerzo. Lo hago y lo seguiré haciendo, así, sin cálculos políticos, sin tregua. Pase lo que pase, en las circunstancias que me encuentre, seguiré leal al Comandante Chávez, a sus ideas.

Jamás pensé que un gobierno que se proclama Chavista, se fuera distanciando de su obra de la manera que lo ha hecho, que haya traicionado el legado por el cual luchamos tanto, por lo que dió su vida.

Tampoco pensé, he aquí una fuerte autocrítica, que la persona que llevamos todos los Chavistas a la Presidencia, atendiendo el mensaje del Comandante, se convertiría en el Herodes de la Revolución Bolivariana, el Judas del pueblo y que se rodearía de un círculo extraño de gente que, él sabe bien, el Comandante había hecho de lado, porque no confiaba en ellos.

Tampoco imaginé que se desataría esta persecución a la crítica dentro del movimiento, ¡cómo se pueden dejar de lado, a su suerte, a los compañeros con los que se compartieron tantas luchas, que estábamos siempre allí con el Comandante, cumpliendo la misión encomendada! Siempre pensé que ésto sucedería en un gobierno de extrema derecha, producto de un golpe de Estado o tutelado por alguna potencia extranjera.

No entiendo cómo los compañeros de armas de Chávez guardan silencio, ante lo que sucede, sus compañeros de lucha desde la Academia, sus afectos, sus ministros. ¿Qué estarán esperando que suceda? Se mantienen aferrados a un deseo, a una expectativa de rectificación, que diariamente es frustrada, una y otra vez.

Mientras nuestro Pueblo, ese pueblo tan diverso, no sólo el humilde, el que creyó, el joven, estudiante, profesional, artista, trabajador, campesino, todos, de manera más trágica unos que otros, todos la están pasando mal en el país, no vén salidas, no son felices, no pueden satisfacer sus necesidades materiales ni espirituales. Un desastre.

En algún momento pensé que esta actuación del madurismo tenía su origen en problemas ideológicos, lo tiene, pero ya los teníamos con el Comandante, él sabía de esta debilidad del movimiento, había de todo adentro. Por eso trabajó tanto el tema del partido, el PSUV, no otro, trabajó tanto en una definición ideológica, el Socialismo Bolivariano del Siglo XXI, el Plan de la Patria.

Es un problema que no hemos sabido, o no supimos atajar a tiempo, aquí otra autocrítica, cuando el Comandante se enfermó, trabajábamos intensamente para que todo estuviera en calma y en orden ante su situación de salud, otros nó, otros ya cuadraban, se cuadraban. Luego cuando se nos fue, los revolucionarios quedamos sujetos a una disciplina dolorosa, la derecha copaba, controlaba y por supuesto, nosotros sobrábamos.

Pero todavía no me cuadraba, hasta que creo haber llegado al meollo del asunto: la ética del madurismo es distinta a la del Comandante Chávez. Son completamente distintas, eso explica buena parte de los problemas que padecemos, eso explica que «tengan estómago» para hacer lo que están haciendo.

El Comandante Chávez, era un líder, conductor del Pueblo, Jefe militar y político, de la Revolución. Nadie le disputaba esta posición, tenía la autoridad moral sin discusión.

Desde que lo escuché el 4 de febrero, sus discursos, su conducta, después en el gobierno y durante doce años de trabajo de forma intensa y estrecha, en todas las circunstancias posibles, siempre me sentí identificado con sus ideas, las cuales comparto plenamente, y con su ética, la cual es la mía, la de mi familia. Su ejemplo y moral siempre es guía de mi accionar político.

Cuando se criticaba el liderazgo «mesiánico» de Chávez, yo decía, esta gente no sabe nada de la esperanza, de la fe, no entienden la relación amorosa del Comandante con el Pueblo, casi religiosa. Esa fuerza, indestructible a pesar de todo lo que ha sucedido, es la única capaz de hacer frente a la brutal campaña de la derecha mundial contra el Comandante Chávez, con todos sus medios, toda su fuerza, pero a la vez, es la única explicación al amor de los pueblos más remotos del mundo, de nuestra región por el Comandante Chávez, su ejemplo, ética y su autoridad moral.

El Comandante Chávez, se convirtió así en gran irradiador de conciencia, con su ejemplo, construyendo, en un país, un mundo donde la ética del capitalismo es hegemónica, una nueva ética: cristiana, socialista. Construir una ética distinta, alternativa, en esta sociedad globalizada que tiene enferma el alma, resulta en extremo difícil. Nuestra superioridad moral y ética no puede estar en duda.

Él hacia una práctica diaria de su ética, en su trabajo y sobre todo, en su relación con el país, con el pueblo. Era un hombre íntegro, estricto hasta el extremo con la honestidad, de una sola palabra, de decisiones firmes, valiente, profundamente humano, coherente, trabajador, extremadamente sensible al sufrimiento humano, capaz de conmoverse ante la injusticia, no hacia cálculos políticos de ningún tipo.

Nunca lo ví hacer trampas, nunca las hizo, nunca mintió, a nadie, nunca comprometió sus principios, aunque era un hombre de fuerte carácter, jamás levantó su mano contra nadie, ni mandó a hacer daño a nadie, nunca abusó del poder, no abandonó a nadie, nunca condenó a nadie. Sabía reconocer el trabajo, el esfuerzo, la honestidad, jamás grabó a sus ministros, a sus compañeros.

Era un Jefe justo, humilde, consciente de la necesidad del estudio, era muy estudioso, no era para nada soberbio, escuchaba, para discutir con él había que estar preparado, pero se discutía, no rehuía los problemas, los buscaba.

Tenía la conciencia de su rol de Jefe de Estado, siempre actuaba con sentido de transcendencia histórica, de que representaba al país, no sólo por la actitud y vestimenta adecuada, sino por su discurso, su palabra, se declaró anti imperialista, socialista, en contra de la guerra, del ALCA, a favor de Palestina, de los Saharauis, de África, amigo de Cuba, de Fidel, Lula, Evo, Néstor, Correa, Pepe. Buscaba a sus referentes morales, donde estuviesen, sabía que se estaba metiendo en lo hondo, no le importaba, a nosotros tampoco.

Tenía un sentido de la justicia, extraordinario. Iba aprendiendo y conociendo al país en su detalle, ahora como gobernante, como Jefe de Estado, de la Revolución. Sabía cuándo el humilde, el soldado, el trabajador, «callaba la novedad» porque era una conducta refleja. Enseñó a nuestro pueblo a hablar, organizarse, estudiar, trabajar, expresarse, así libre, como un acto de conciencia y nó de constricción o chantaje.

Sabía que había que construir y fortalecer esta ética en el seno del pueblo por eso: las Misiones Sociales, las Comunas, las brigadas de construcción, la inclusión social, cultural, educativa, los espacios para las nuevas relaciones humanas, de trabajo, de producción. Los programas de salud, las universidades, las escuelas, la alimentación, la ciencia, la tecnología, el conocimiento. Siempre preguntaba ¿Dónde está el socialismo?, esta pregunta que inquietaba a la derecha, realmente abarcaba, de manera indivisible, el componente de la nueva ética.

Cada «Aló Presidente» era una clase de política, un mecanismo de irradiación de conciencia, de la nueva ética. Cada acto de gobierno, cada plan, era una enseñanza, un paso hacia adelante, en la dirección correcta de construir un país, otra economía, basada en el trabajo, trabajo liberador, otra ética, basada en la honestidad, la solidaridad, la hermandad, la justicia social, la igualdad, la protección del más débil, de los niños, ancianos, pueblos indígenas. Allí esta su obra, quedó para la historia, sufriendo los embates de la improvisación y del desmantelamiento del que es objeto.

Ahora estos valores se han perdido, se han desdibujado, debo decir, con las excepciones de siempre, que no quedan vestigios de la ética del Comandante en la gestión del madurismo, por supuesto, siempre ha estado ausente en la oposición, en la derecha anti nacional.

Ahora, tristemente, el madurismo y la oposición coinciden en los valores éticos, por eso no tienen ningún problema de insultarse a muerte y luego darse la mano y «besitos» a escondidas, son amigos, se saludan, está bien ¡pero entonces, no mandes a tus jóvenes a morir en una «guarimba» absurda, en una violencia sin sentido! No prometas castigo, en un discurso altisonante, justicia a los comités de víctimas, para que todo quede igual en aras de un pacto.

Por eso coinciden en el aquelarre, la persecución contra los ministros de Chávez, su encarcelamiento, en el linchamiento moral a los hombres de Chávez, aplauden al «pranato» cuando encarcelan a los trabajadores de la Nueva PDVSA, aquellos que los derrotaron en el Sabotaje Petrolero. El madurismo, en su afán de poder, ha dado a la derecha más golpista y radicalmente anti chavista, los argumentos para destrozar el legado de Chávez, sus iniciativas, su política, minimizan su épica, ahora resulta que el Comandante Chávez la tuvo fácil, porque el «petróleo estaba a cien».

Por eso hablo de la política con «p» minúscula, se acabaron las grandes ideas, las grandes discusiones, los grandes retos, el Plan de La Patria, la Venezuela Potencia, la Nueva PDVSA, las Misiones y Grandes Misiones, la esperanza ha sido abatida por la improvisación, los errores, la falta de honestidad y la mentira.

Ahora la política y la gestión de gobierno están signadas por la mentira, la trampa, el «tuiter», una realidad virtual, no existe discusión de los problemas, existe una represión extendida a las ideas, un abuso del poder permanente, nadie sabe quién manda, pero saben que hay muchos jefes y jefas, «asesores». Hay mucho miedo, todo se graba, se persigue, hay cualquier cantidad de detenidos políticos, secuestrados políticos, sin derechos de ningún tipo, ni a la defensa, ni al debido proceso.

No puede tolerarse que hayan muerto tantos jóvenes en las protestas o acciones de calle, que se hayan quemado vivos seres humanos porque parecían Chavistas, o que se produjesen linchamientos, que hubiesen tantas armas en la calle. Se podrá decir lo que sea, pero al final esto demuestra la falta de una política clara, de una posición ética de respeto a la vida. No puede haber tantos presos por razones políticas, aislados, sin ver a sus familias, sin defenderse. No se puede despachar a nadie con un cohete.

Se estimula la traición, la deslealtad, todo se compra y se corrompe. Se crea una situación de miseria espiritual cuando ponen al pueblo del 13 de abril, a pelear por una caja «Clap», por un carnet, en una cola por cualquier cosa. A nadie le importa qué está pasando en realidad, si el problema no es TT en «tuiter», entonces no hay novedad.

Se ha estimulado el egoísmo al máximo, nada de esfuerzo colectivo. Existe una ausencia de gobierno, de la Revolución en las calles, manda el paralelo, mandan los bachaqueros, los malandros imponen su toque de queda, los especuladores hacen lo que les da la gana, no hay nadie capaz de defender al ciudadano.

Se utiliza un discurso anti imperialista, pero a la vez se asoman a la puerta de Exxon Mobil para ver si quieren volver al país, o explotar en conjunto el área en la zona en reclamación con Guyana, se paga la mayor contribución para la toma de posesión de Trump a través de CITGO.

Se habla en contra del capitalismo y los especuladores financieros, pero se hacen acuerdos y financiamientos con «Goldman Sachs», cuyo anterior CEO, es el Secretario del Tesoro que impone sanciones financieras al país.

Se dice que vamos a la Cumbre de las Américas, «pase lo que pase», así no quiera el país anfitrión, pero de repente ya no importa ir.

Muere el maestro Abreu, no se dice que el madurismo le quitó el apoyo al Sistema desde que el maestro Dudamel, dijo algo en defensa de sus muchachos, víctimas de la violencia. Se aparta a Gustavo Dudamel de su ambiente natural, su Sistema, del cual es el exponente más genuino. Llevan a miles de niños a un evento electoral en el Poliedro, para la foto. No importa, no había comida, los niños lloraban, un desastre, pero están en campaña. Intervienen la Directiva del Sistema como intervienen la Directiva de PDVSA, como si no importara.

Se piden sacrificios al pueblo, pero en las apariciones públicas queda claro que la crisis y los sacrificios, no llegan al madurismo. Todo es una chanza, un chiste, un baile, de Salsa, «reaguetón». No importa, están en campaña.

Se crea un partido, «ni fu, ni fa», sin Chávez, sin los colores de Chávez, no importa, es un movimiento de utilería. Están en campaña, el daño que le hagan al Comandante, a su palabra, no importa.

Se van por cientos de miles los jóvenes del país, se van de todos los colores, profesionales, estudiantes, obreros, pueblo, los explotan, los maltratan, se prostituyen, pero el madurismo lo niega, le resta importancia, se les humilla y el «pranato» los maldice y les pide que no vuelvan.

Las caras del «pranato» es la mas clara expresión de esta ética del desastre, bajo su área de responsabilidad pasan las peores cosas, el infierno para los pobres, pero no importa, «no es mi competencia». Hay un ministro que cínicamente dice que en el país no pasa nada, que acusa y miente sobre la corrupción, cuando todos saben quién y por qué lo ha sostenido en sus avatares revolucionarios.

Van a cambiar la Constitución del Comandante Chávez, se creó un poder de facto, que legisla, aprueba leyes entreguistas, pero no importa, no importa la Constitución. Las leyes petroleras se violentan sin importar a nadie, los contratos petroleros, que nadie conoce, se aprueban en secreto. Cambiarán o cambiaron el Plan de la Patria, el testamento político de Chávez, no importa, el madurismo quiere diferenciarse, ahora sí pueden cambiar lo que sea sin ningún tipo de remordimiento, es otra ética.

El Arco Minero se entrega a las transnacionales, a las mismas que el Comandante expulsó porque jamás sacaron un gramo de oro, pero sí especularon financieramente. No importa, se muestra un punto de cuenta, sólo las firmas, no el contenido que es completamente distinto a lo que hicieron. No importa, un ministro cuadró todo con un empresario que, por primera vez en su vida, entró al despacho de Chávez, sólo Maduro lo pudo hacer.

Se ha descalificado, perseguido, linchado moralmente a la Nueva PDVSA, a la de Chávez, los trabajadores presos o perseguidos, la empresa intervenida por una Junta Directiva que no sabe nada de petróleo, acabaron con su moral, con sus capacidades productivas, cayeron 1,5 millones de barriles día de la producción de petróleo. Han dicho de todo: el precio, la corrupción, conspiración y cualquier cosa que se les ocurra. Pero acaban de emitir un Decreto donde le dan las más amplias facultades al Ministro para que «aumente» la Producción. En la exposición de motivos de su texto, se habla justamente de «ética y de moral», se habla de «socialismo».

Ahora, después de toda esa cantaleta de la corrupción, asignaciones directas, etc, por Decreto Presidencial permiten, prefisamente, las adjudicaciones directas, pasan por encima de la Ley de Licitaciones, Contrataciones, es decir, de todos los mecanismos de control de la Administración Pública. ¡Los contratos petroleros se adaptarán a los requerimientos de las Transnacionales petroleras!, a las «necesidades del mercado petrolero internacional». ¡Burda entrega!

Lo he advertido, lo he dicho a Díaz Rangel, lo he escrito, por ello me han acusado de todo, me tildaron de traidor y al final, yo tenía razón: entregan PDVSA a las transnacionales para que «resuelvan» lo que su incapacidad destrozó. El baluarte de la soberanía petrolera, se entrega a las transnacionales petroleras. ¿Ahora, qué van a decir? Tendrán que rendir cuentas.

Tantas cosas podrían mencionarse, lamentablemente, todo ello ha creado una situación de desesperanza, falta de fe en el futuro, de apego al trabajo, al estudio, al país, se imponen las soluciones desesperadas, individuales, se impone la rabia, el odio, la amargura, la tristeza. Se ha perdido la emoción, las ganas de estar, de participar, el ambiente es pesado, duro, cada vez es más molesto, insostenible. Se resigna el Pueblo a volver atrás, a perder las posibilidades y oportunidades que abrió Chávez. Es una especie de obscurantismo, desesperanza, han matado el impulso revolucionario.

Terminando estas largas reflexiones (lo sé y pido disculpas por ello) se produce una reunión crucial del Consejo de Seguridad, parece que estamos a las puertas de una gran confrontación militar en Siria. Los EEUU, Francia y Reino Unido bombardearon Siria, la excusa: un ataque químico que no ha podido ser demostrado. El Consejo de Seguridad había acordado enviar una misión de verificación, no esperaron.

Es la ética hegemónica y su violencia, los muertos los pone el Pueblo Sirio, más de 400 mil muertos, 12 millones de desplazados, un país destrozado, en combate contra el terrorismo del ISIS que degüella, mata, y retrocede la sociedad a la edad medieval. Siempre, desde el Consejo de Seguridad de la ONU, a pesar de las presiones, levanté mi voz a favor del pueblo sirio, la paz y la soberanía de ese hermano país.

Mientras se utiliza el argumento de la «protección a los civiles», se guarda silencio sobre quiénes han financiado esa guerra, quiénes armaron y entrenaron a los grupos terroristas y se guarda silencio ante la masacre de civiles en Yemen y ante la matanza de palestinos, los cuales parecen ser, en la ética de la muerte, seres inferiores sin derecho a la vida.

Ésta es nuestra realidad. ¡Ay Comandante!, cuánta falta haces en Venezuela y en el mundo. Con Chávez siempre ¡Venceremos!

La Nube Negra – Golpe Petrolero En Venezuela

Pórtico

«Un día pasa, pero un momento no», dice una máxima india. Entre el 2 de diciembre de 2002 y el 3 de febrero de 2003 fluyeron en Venezuela sesenta y tres días que configuran un momento singular de la historia de ese país: el llamado golpe petrolero, uno de los procesos políticos más complejos vividos por cualquier revolución en el mundo, de enseñanzas perdurables y diversas.

Ese segundo intento para derrotar la Revolución Bolivariana, luego de fracasar la asonada del 11 de abril, tuvo igual desenlace: el pueblo ganó otro laurel que le permitiría tener el mando de la estratégica industria petrolera, base de la economía nacional y principal instrumento de la conspiración contra el gobierno bolivariano hasta aquella fecha.

Este libro se inicia con el mensaje que trasladara Chávez al pueblo en la madrugada del 14 de abril de 2002, cuando reasume la presidencia en Miraflores. Nuestra evocación busca tejer las complejas dinámicas políticas y conspirativas que ocurren desde el despegue hasta el fracaso de la conjura fascista –el 3 de febrero de 2003–, cuyo nudo gordiano es el sabotaje petrolero. Y también descorremos el telón para mirar de cerca la epopeya que muchos creían imposible: reactivar Petróleos de Venezuela S. A. (Pdvsa) en apenas dos meses.


DESCARGA EL LIBRO

Fuerza Lula

Es la consigna de los pobres en América Latina. Se ha consumado contra el Presidente Lula Da Silva de Brasil, uno de los actos más ruines de persecución política en nuestra atribulada tierra. Lula, como lo conoce todo el Pueblo, ha sido enviado a la cárcel por la oligarquía brasileña, luego de años de una operación de desprestigio, persecución y hostigamiento político-legal, en lo que se conoce ahora como el «Lawfare», o «judicialización de la política», el nuevo instrumento utilizado por las oligarquías, los reformistas y traidores, para eliminar o encarcelar a los dirigentes políticos revolucionarios o populares en nuestra región.

Lula da Silva, uno de los dirigentes revolucionarios más emblemático de Suramérica y más prestigioso a nivel mundial, carismático, humilde, conocido y querido por su pueblo, resume en sí mismo el sentir Latinoamericano. Fue trabajador metalúrgico de los grandes complejos industriales de Sao Paulo, Brasil, líder de las huelgas de los obreros metalúrgicos que hicieron tambalear a la dictadura de entonces, dirigente político, socialista, creador del Partido de los Trabajadores (PT). Varias veces fue candidato a la Presidencia, hasta que resultó electo y re electo Presidente del Brasil entre 2002-2010. Su gobierno se caracterizó por una batalla frontal contra la pobreza y la exclusión en su tierra, llegando a lograr que 30 millones de brasileños salieran de la pobreza. Durante su período de gobierno, el Brasil experimentó un sostenido crecimiento económico que triplicó el Producto Interno Bruto per cápita del país, convirtiéndolo en una potencia económica a nivel mundial. Condujo a su país, a la formación de la UNASUR y la revitalización del MERCOSUR.

Dejó la Presidencia con más del 80% de popularidad, y fue sucedido en el cargo por la Presidenta Dilma Rousseff, ex guerrillera, ex presa política de la dictadura, torturada y encarcelada por tres años, economista, ex ministra de energía, jefa de Gabinete del gobierno de Lula, militante del PT y primera mujer que asumió la Presidencia de Brasil, ocupó su cargo entre 2011 al 2016. Dilma, como la conoce su pueblo, no pudo culminar su segundo mandato; fue derrocada en un golpe de Estado parlamentario, promovido por su propio Vicepresidente y actual Presidente del Brasil, Michel Temer. El argumento utilizado para el golpe fue el de la «corrupción», a pesar de que ella misma encabezó una campaña en contra de este flagelo.

La decisión del Sistema Judicial Brasileño, de encarcelar por doce años a Lula, acusándolo de «corrupción pasiva», negándole la posibilidad de defenderse de las acusaciones en libertad, para participar en las próximas elecciones en las que tiene un amplio apoyo popular para ganar, vino antecedida de una feroz campaña de desprestigio y linchamiento moral de la figura del ex Presidente, a través de las grandes corporaciones mediáticas de su país y de la región y de las redes sociales, manipuladas y orientadas a crear la matriz y las condiciones para agredir al dirigente popular. A Lula se le acusa de «corrupción», una de las matrices más extendidas y genéricas con las que ahora se ataca y desprestigia a los contendores políticos, sobre todo a los dirigentes revolucionarios.

Lo anterior, ha sucedido en Brasil contra Lula y Dilma, justificando con ello la prisión de Lula y el Golpe de Estado contra Dilma; en Argentina contra Cristina Kirchner, ex Presidenta de la República entre 2007 y el 2015 y la Presidenta de «Las Madres de la Plaza de Mayo» Hebe de Bodafini, ambas con causas y acusaciones judiciales; en Ecuador contra el ex Presidente Rafael Correa y el Vicepresidente Jorge Glas, este último en prisión; y en Venezuela contra nosotros, ex ministros y altos funcionarios del gobierno del Presidente Chávez, donde un fiscal de ocasión, hace el triste papel de perseguidor de revolucionarios, en conjunción de propósitos con la extrema derecha de nuestro país.

En Brasil, la decisión del Tribunal Supremo fue acompañada de un «ultimátum», una advertencia clara y abierta de varios generales del Ejército Brasileño, que amenazaban con un Golpe de Estado (otro), si Lula era favorecido por la Justicia, además del odio, tanto odio, de las élites económicas y políticas que a gritos piden la «vendetta» contra el dirigente popular, que se empeñó en hacer programas sociales y una política externa soberana, pero sin cambiar el sistema. Sistema que ahora lo devora.

He tenido la suerte y ventaja de haber trabajado estrechamente con todos ellos: con el Presidente Lula y la Presidenta Dilma; con el Presidente Néstor Kirchner y la Presidenta Cristina Kirchner; con El Presidente Correa y su ministro Jorge Glas. A todos los conocí y trabajé con ellos cuando, siendo Ministro de Petróleo del Presidente Chávez y Presidente de PDVSA por doce años, recorrimos incansablemente nuestra región, estableciendo, creando y construyendo toda clase de acuerdos y proyectos; abriendo espacios para nuestro país, para la solidaridad y la unión; fortaleciendo nuestro proyecto Bolivariano, que contempla, como uno de sus elementos más importantes, la integrsación de nuestros pueblos, para poder hacer frente a los grandes centros de poder del capitalismo mundial y avanzar con un proyecto, progresista, propio, con sus diferencias, pero el objetivo común de preservar y defender nuestros recursos y las posibilidades de desarrollo con justicia social.

Pude conocer y trabajar con el Presidente Lula junto al Presidente Chávez. Él sabía que el Golpe de Estado de abril del 2002, el Sabotaje Petrolero, Plaza Altamira y toda la desestabilización de ese año, era un intento de derrocarlo antes de que Lula llegara al Poder en Brasil, que ganara las elecciones; impedir que se fuera conformando ese poderoso eje en Suramérica, para mantener aislado al Comandante Chávez, a la Revolución Bolivariana y evitar que el ejemplo venezolano se expandiera por toda la región. Fracasaron en su vano intento de detener a Chávez, impedir que él llevara su voz y ejemplo a todos los países de la Región: Suramérica, Centroamérica y el Caribe.

A partir de allí, comenzó a consolidarse un eje revolucionario en la región, nuestra Revolución Bolivariana y el Comandante Chávez, se convirtió en un ejemplo y una posibilidad concreta de liberación, de profundas transformaciones políticas, económicas y sociales. Latinoamérica, la Patria Grande, se volvía expresar, renaciendo con nuevos liderazgos.

Es por eso que nuestro país ha estado siempre en el ojo del huracán, no sólo porque poseemos las reservas más grandes de Petróleo del mundo, como logramos certificar en el 2007, sino porque Chávez era el ejemplo, la voz y el grito de rebelión desde América latina, desde la cuna de Bolívar, a todos los pueblos pobres y oprimidos: un mundo mejor es posible, un sistema alternativo al capitalismo depredador, explotador, egoísta, devorador del ser humano, destructor de la vida en el planeta, es posible.

Así es que, allí estuvimos, aquel primero de enero de 2003, en la toma de posesión del Presidente Lula; toda Brasilia colmada de pueblo, banderas del PT y de Brasil, ante la mayoría de jefes de Estado de la Región; escuchamos el discurso de «hambre cero» del Presidente Lula e, inmediatamente después de los actos protocolares, comenzó el trabajo y se fijaron las reuniones entre los equipos.

Tuvimos que volver casi de inmediato, pues en nuestro país estábamos en pleno combate contra el Sabotaje Petrolero; la «meritocracia» de la vieja PDVSA había ya desplegado todo su odio contra el país, y habían paralizado a la empresa, ¡sólo producíamos 23.000 barriles día de petróleo!; luego, ya en control de las operaciones, la Nueva PDVSA, nosotros juntos, los trabajadores y soldados patriotas, levantamos para el mes de abril-marzo nuestra producción, a los tres millones de barriles día.

Eran momentos de ofensiva popular, de la creación de la Nueva PDVSA, por eso me dá tanta indignación y tristeza que hoy día, a quince años de todos aquellos sacrificios, batallas y esfuerzos, de tanto trabajo; nuestra querida Nueva PDVSA, está destrozada en manos del madurismo irresponsable, buscando «conspiraciones», donde lo que hay es incapacidad, deshonestidad e intereses mezquinos. Hoy nuestra producción de petróleo, a duras penas llega al millón doscientos mil barriles día y; a los instigadores del odio y la división de nuestros obreros, a los perseguidores, no se les ocurre nada mejor que hablar de una supuesta «conspiración» de los «ramiristas» para tumbar la producción, para colapsar PDVSA. ¡Insensatos y miserables! Menos mal los trabajadores petroleros nos conocen, también a nuestro ejemplo y a nuestro discurso, hemos dicho que ¡jamás atentaremos contra el corazón de nuestra patria! Para sacar al madurismo del poder y retomar el legado del Comandante Chávez, no tenemos que destrozar a nuestra querida empresa; al contrario, hay que fortalecerla, porque lo único que salvará a la Revolución Bolivariana, es la Política Petrolera del Comandante Chávez: La Plena Soberanía Petrolera.

Todos los candidatos, con sus matices y poses de ocasión, incluyendo el del partido «ni fu ni fa», contemplan entregar nuestra industria petrolera, como ya está sucediendo, y por ello la debilitan y destrozan. Las transnacionales tocan a las puertas; ya entraron por las ventanas de contratos que nadie conoce, de leyes entreguistas aprobadas en silencio, sin discusión. Sólo los trabajadores petroleros, en control de nuestra empresa fortalecida y poderosa, podrán mantener los espacios donde se asiente la recuperación de nuestro país, será desde la Nueva PDVSA, de entre sus ruinas, con sus trabajadores, que se inicie la recuperación del legado del Comandante Chávez; dilapidado y traicionado por el madurismo.

Así, habiendo derrotado el Golpe de Estado, el Sabotaje Petrolero, Plaza Altamira y creada la Nueva PDVSA, el Comandante Chávez se desplegó por la región, utilizando al petróleo como un instrumento de liberación de nuestro pueblo; fue el año en que iniciamos las misiones sociales y la ofensiva popular, gracias al control de la renta petrolera, así como, una herramienta para el despliegue internacional y la construcción de nuevos espacios. La Nueva PDVSA era la nave insignia de nuestra Revolución en la Región, luego lo sería en el mundo entero.

El trabajo entre los presidentes Chávez y Lula era intenso en el desarrollo de tantas ideas y proyectos para nuestro país, y tantas discusiones de cómo lograr que el gigante suramericano nos ayudara a un proceso de industrialización y al desarrollo de una economía basada en el trabajo, superando el rentismo petrolero, además de cómo defender a nuestros países de la globalización y la supremacía de las grandes potencias capitalistas del mundo.

Ambos presidentes lograron acercar a nuestros países, como nunca antes había sucedido en nuestra historia, un acercamiento que, por cierto, siempre fue torpedeado y obstaculizado por las élites de ambos, por sus oligarquías: bloquearon nuestra cooperación petrolera, nuestra relación comercial, los proyectos de cooperación, los programas sociales. Los de allá, le tenían terror al mensaje y a la presencia del Comandante Chávez en tierras brasileñas; los de aquí, no querían salir del eje de dependencia con el norte, mantener sus estructuras monopólicas, y les molestaba mucho la presencia en nuestras tierras, de un líder carismático y humilde, como es el Presidente Lula, que apoyaba y quería verdaderamente a nuestro Comandante Chávez y a nuestro Pueblo.

Eran largas sesiones de trabajo y una intensa actividad de intercambios que tuvo sus frutos concretos en un apoyo extraordinario, sobre todo, para diversificar nuestras fuentes de suministro de alimentos, además de, y ésto siempre fue una constante en nuestra cooperación, transferir capacidades a nuestro país, sobre todo en el área agrícola e industrial, para apoyar la diversificación de nuestra economía. Lamentablemente, este esfuerzo no fue continuado y hoy, lamentablemente ambos sectores lucen abandonados y en niveles mínimos de operatividad, lo cual forma parte de los problemas a resolver.

Por otra parte, en este esfuerzo, había la intención manifiesta y la necesidad político-económica de fortalecer un eje estratégico para nuestro país y nuestra región: Caracas-Brasilia-Montevideo-Buenos Aires. Era un eje político poderoso, con economías muy importantes que podrían hacerle frente de conjunto, como lo hicieron con éxito, a los intentos norteamericanos de imponernos un acuerdo económico, el ALCA, que terminaría de sepultar nuestras economías. Este eje, luego se complementaría con el eje Bolivariano, Andino: Caracas-Quito-La Paz, con economías y situaciones más parecidas a las nuestras.

Ésto sólo para hablar de la geopolítica suramericana, sin mencionar al caribe y Centroamérica. Era la UNASUR, la visión geopolítica del Comandante Chávez, abarcadora, nuestra América, que está muy bien reflejada en su obra, sus discursos y que es estratégica para poder avanzar en un modelo distinto al hegemónico.

Ambos Presidentes estrecharon su amistad y entendimiento, a pesar de que las campañas y manipulaciones del enemigo trataban de separarlos, difundiendo todo tipo de «matrices» y comparaciones. Al contrario de lo que esperaba la derecha, ambos Líderes estrecharon su relación y hermandad, expresada en cantidad de gestos políticos y humanos. El Presidente Lula Da Silva fue un gran amigo del Comandante Chávez y es un gran amigo del pueblo venezolano.

Pero lo que está sucediendo al Presidente Lula y al Brasil, tiene muchas lecciones para nosotros.

Las revoluciones pacíficas, siendo el tipo de revoluciones que hemos impulsado, tienen la característica fundamental que se intenta avanzar en profundas transformaciones políticas, económicas y sociales, en sociedades donde es hegemónico el sistema que se quiere superar. Sistemas asentados por décadas, diseñados para que no pase nada realmente y con sus poderosos medios de poder: económicos, políticos e ideológicos intactos.

Así, las fuerzas revolucionarias quedan expuestas a la acción de fuerzas retrogradas, que están listas para dar un zarpazo a la voluntad del pueblo tan pronto tenga oportunidad. Este zarpazo puede ser violento, como lo hicieron en nuestro país con el golpe de Estado del 11 de abril de 2002, el Sabotaje Petrolero de 2002-2003 o el asesinato del Comandante Chávez; puede ser palaciego o «legal» como han hecho contra el Presidente Lugo en Paraguay, con la Presidenta Dilma o ahora, contra el Presidente Lula. Otra forma, más cruel porque requiere de la traición, son los nuevos acuerdos, pactos o acomodos de una nueva clase político-económica con los factores de poder de la oligarquía; tal es el caso de Ecuador y el de Venezuela.

En cualquier caso, la derecha, los reformistas o los traidores necesitan borrar del corazón de los pueblos o sencillamente aniquilar física o políticamente, a los líderes populares, revolucionarios o sencillamente, a quienes no se plieguen a la traición o a la entrega.

En el pasado se asesinaba y encarcelaba y ya, sin dar explicaciones a nadie. Pinochet, Videla y tantos gorilas hicieron lo que les vino en gana sin muchos argumentos. Stalin asesinó a Trotsky y la noticia se supo muchos años después, cuando ya se había consolidado la infamia contra los Soviéticos.

Ahora, producto de la globalización, del fin de la guerra fría, del anticomunismo, la derecha o los perseguidores necesitan otros instrumentos de manipulación, más sofisticados, nuevos. Surge el «lawfare» o «judicialización de la política».

Se trata de manipular y controlar al sistema judicial de un país, abusar del ejercicio del poder y de los órganos del Estado, para lograr, por medios legales o judiciales, neutralizar, destruir o encarcelar a un oponente político. El argumento puede ser cualquiera, pero el que se ha utilizado más, el que resulta muy efectivo porque es genérico y depende del cristal con el que se mire, es el da la «corrupción», «malversación», «lavado de capitales» hasta «narcotráfico» o ahora, más recientemente, el de «traidor» o «conspirador».

Cuando se intenta hacer una revolución con las «melladas armas del capitalismo», con el sistema judicial, los empresarios, banqueros y medios de comunicación que han sostenido y sostienen al sistema que se quiere superar, lo que sucede (pues nunca más van a cometer el error de irse a Miami), es que esos factores de poder de la oligarquía, se agazapan, mimetizan, actúan de manera persistente y sistemática hasta que descubren una rendija, una fisura, una debilidad, una posibilidad de carcomer el impulso originario, comprarlo, crear nuevos intereses, hasta derrotar desde adentro el intento revolucionario.

¿Quién puede dudar que en Brasil exista la corrupción, o en Venezuela, o en Colombia, o en Panamá, o en los Estados Unidos?, sólo para mencionar algunos países de toda la gama. Claro que hay corrupción, porque son sistemas capitalistas. Depende del cristal con que se mire.

En los Estados Unidos está institucionalizado el «Lobby» entre los Congresistas y Presidentes, es decir, las corporaciones del Tabaco, los Fabricantes de Armas, los Industriales del acero, dan dinero, financian campañas de Congresantes y Presidentes para que éstos, en retribución, aprueben leyes o tomen decisiones que favorezcan sus intereses. Sin embargo, para ellos no es corrupción y ningún medio va a decir que hay corrupción, porque son sus propios medios.

En Colombia, el narcotráfico y el paramilitarismo tienen candidatos, jueces, funcionarios de todo tipo y a todos los niveles. Sin embargo, nadie habla de corrupción, nuevamente los medios son de ellos mismos.

En Brasil los poderosos grupos económicos, industriales han sostenido dictaduras, políticos de todo tipo, jueces; han hecho lo que les da la gana, sin embargo, nunca ésta se mencionó, hasta que llegó el gobierno de Lula. Entonces, a pesar de que Lula se planteó convivir con ellos, estimularlos, proyectarlos en la región, convencido que le dejarían hacer, que se podría hacer una revolución social con el sistema hegemónico del gigante del Sur, éstos, tan pronto tuvieron la oportunidad, difundieron, profundizaron y activaron toda una campaña en contra de Lula, acusándolo de corrupción. Encontraron una fisura, una debilidad, cuando, durante el gobierno de Dilma, sectores del propio PT aconsejaron montarse en esa matriz, para mejorar la popularidad de la Presidenta.

Comenzó el tema de Petrobras, no es que no hubiese corrupción en Petrobras, lo que parecía absurdo es que, inmediatamente, se apuntara a Dilma, pues integraba al Directorio y a Lula, pues era el Presidente. A partir de allí le dieron la espalda a Dirceu, diez años de condena y de manera que luego, ellos mismos no supieron ni cuándo, ni cómo todo el sistema judicial y político, se volteó en contra de Dilma y de Lula. El linchamiento mediático los convirtió, así, de la noche a la mañana, sin ninguna prueba, sin derecho a la defensa, en «corruptos», neutralizándolos a ellos, los sectores políticos tradicionales, encabezados por Michel Temer, Vicepresidente de fórmula con Dilma, consumaron el golpe de Estado y ahora quieren descabezar al PT y neutralizar a Lula, para que éste no pueda ser el próximo Presidente del Brasil.

Igual ha pasado en Ecuador. El Presidente Lenin Moreno, quien ganó porque era el candidato de la Revolución Ciudadana del Presidente Correa, decidió, obviamente al ganar, tomar otro rumbo. Por supuesto que el Presidente Correa reaccionó, tenía que hacerlo, pero de inmediato, todo el sistema apuntó hacia Correa y su equipo, a pesar de su excelente gobierno, acusándolos de «corrupción»; nuevamente, los medios, las redes sociales, el sistema judicial, actuaron de manera expedita, en alianzas insospechadas con la derecha ecuatoriana y ahora el Vicepresidente Jorge Glas está preso, y el Presidente Correa, hostigado y difamado por el nuevo grupo político, el nuevo pacto.

Igualmente, en Argentina, al Presidente Macri, no le basta con tener el poder y desplegar su programa de derecha, nó, ellos necesitan desprestigiar y perseguir al «Kirchnerismo», en la persona de la Presidenta Cristina y a todo su equipo político, con el ya consabido argumento de la «corrupción».

Lo triste de todo ésto es que, el «lawfare», «la Judicialización de la política», es decir, utilizar al Poder Judicial y, en nuestro caso, a la Fiscalía, para la persecución política, es precisamente lo que está haciendo el madurismo contra dirigentes Chavistas y en este caso específico, en mi contra. Nadie duda que en nuestro país haya corrupción, claro que la hay, lo he dicho, en Cadivi, Cencoex, PDVSA, Seniat, Sector Financiero, Empresarios, Ministerios, sector militar, etc.

La corrupción es un fenómeno repudiable, anti ético, contra revolucionario que debe ser combatido y extirpado, pero afirmar que sólo es un fenómeno que afecta a PDVSA e inmediatamente se me acusa, sin pruebas, sin derecho a la defensa, utilizando todas las redes sociales, declaraciones irresponsables del Fiscal, del Ministro, del Presidente, se me acusa de todos los males del país, «corrupción», «conspiración», y un largo etc. Esto no deja de ser, además de un acto miserable, una clara acción política para tratar de neutralizarme, impedir que fuera al país a postularme como candidato del Chavismo a las Presidenciales, además de ser parte de una operación sistemática de apartarse de todo lo que se asocie al Comandante Chávez, para poder avanzar en la traición a su legado y el nuevo pacto con la derecha venezolana.

Resulta cínico que se «tuitée» y se repudie el uso de la justicia y los procedimientos amañados en Brasil para perseguir y encarcelar a Lula, cuando el madurismo hace exactamente lo mismo contra otros ex ministros y dirigentes del Chavismo, que hemos levantado nuestra voz en contra de la situación actual. Y ésto no sólo sucede en el campo civil, sino también en el ámbito militar. Es muy grave lo que sucede en nuestro país, nunca había sucedido en el Gobierno del Presidente Chávez.

Ahora el alto gobierno le da instrucciones al fiscal y éste sale, sin ni siquiera saber de lo que está hablando, a hacer la tarea, que, además, le gusta hacer porque le dá cámara y titulares. Pero también sale el ministro, haciendo gala de cinismo e ignorancia, a despacharse el tema de los graves problemas de PDVSA con la acusación de «corrupción». Es una línea discursiva, una instrucción, donde se activan los palangristas de siempre, los «bots» de los «tuiters», los animadores de turno, los aduladores de oficio, con la misma acusación de «corrupción», además, todos al unísono con la conseja de «¿por qué no viene?», como si en nuestro país hubiese garantías del debido proceso, de la libertad política, del derecho a la defensa.

Recuerdo muy bien el libro «Causa 1/89» que describía el juicio al general Ochoa en Cuba, por las acusaciones por graves delitos. Era el Comandante Fidel quien pedía cuentas, tenía moral para hacerlo. Cuando el Comandante Chávez pedía cuentas, tenía moral para hacerlo. Pero cuando el madurismo acusa y manipula, ofende y persigue, yo siempre pienso, ¿con qué moral?, con tantos hechos de corrupción que los rodean de manera cotidiana y tanta deslealtad. En mi caso, sería incapaz de condenar a nadie sin escuchar que tiene que decir al respecto, mucho menos abusar del poder para enlodar el nombre de nadie, ni siquiera de mis más enconados enemigos políticos, nunca lo he hecho, nunca lo haré.

Una Revolución requiere de una nueva ética, una épica y un sacrificio. Un acto que logre despertar e irradiar conciencia. Se impone la honestidad y el valor, personal y colectivo. Hoy el pueblo cargaba en hombros a un hombre honesto, dirigente revolucionario de toda Latinoamérica, me recuerda mucho al Comandante Chávez, a su humildad y espíritu de sacrificio. La derecha quiere sepultar a Lula y con él la voluntad de lucha de los pobres de la tierra, atacando su moral, que es el único poder que tenemos los revolucionarios.

¡Fuerza Lula! Con Chávez siempre ¡Venceremos!

Las caras de judas

A Judas no le importan las leyes, ni la Constitución

La situación que nuestro país padece no es más que el resultado de uno de los fraudes más perversos a las legítimas aspiraciones populares y a la buena fe y entrega de nuestro pueblo, es producto de la traición al Comandante Chávez y a su legado.

Es Judas, con sus distintas caras en el madurismo, pero siempre es él mismo, con sus rostros y actitudes: sus mentiras y engaños; su cinismo; violencia, intolerancia; su fiesta, indolencia; improvisación; deslealtad; prepotencia y adoración al poder y deidades extrañas. Es Judas, el traidor al pueblo venezolano.

Se ha traicionado a los más humildes, en su fe y esperanza, al que ha seguido al Comandante, convencido de que era el único capaz de sacarlo de la miseria, de la exclusión, del gueto político y social, al que lo condenaron por años y en el que vuelve a caer como la maldición de «Sísifo», como les pasó a las lanzas de Bolívar, a los campesinos de Zamora. Hoy luchan por la comida, medicinas, víctimas de la irresponsabilidad de Judas, luchan por sobrevivir de la violencia en la calle.

Se ha traicionado a los humildes que han pasado por las Misiones: los de la Robinson, Ribas, Sucre. ¿Dónde están?, atendieron al llamado de la Revolución, participaron en lo que era el inicio de un proceso de inclusión, pero, además, y éste es el centro del asunto, en la construcción de instancias de participación, democracia protagónica, más allá de las estructuras del Estado, construyendo una conciencia socialista, un espacio de la solidaridad, del empoderamiento del Pueblo. ¿Dónde están las Brigadas de Construcción de la Gran Misión Vivienda? Hoy el Pueblo luce desmovilizado, desmotivado, se cambió la participación y el trabajo por un carnet y una caja de comida, víctimas de la improvisación, incompetencia e indolencia de Judas.

También se ha traicionado a los hombres y mujeres de bien, los honestos, trabajadores, profesionales, todos aquellos que trabajamos en la construcción de una patria posible, un sueño que ha sido razón de vida, de posiciones éticas y conductas consecuentes en el tiempo. A los hoy adultos mayores, que durante años lucharon y mantuvieron una actitud digna de esperanza y lucha, los que no se plegaron a la fiesta de la IV República, y que vieron en Chávez una posibilidad de justicia y resarcimiento a la memoria de los que entregaron su vida o su libertad, en los duros años de la guerra del 60. Hoy se debaten entre el silencio, la decepción y la incredulidad por la intolerancia, irrespeto, improvisación y deslealtad de Judas. Otros, ya sienten en su corazón el frío de la nueva traición.

Se ha traicionado a los militantes del Chavismo en su buena fe, en su lealtad al Comandante Chávez, en su ingenuidad, en su credulidad de que tal cosa no sería posible nunca más. Han manipulado e irrespetado el sentimiento y la disciplina de los hombres y mujeres que acompañamos al Comandante, de los revolucionarios, de los que asumimos tareas y trabajos sin importar el riesgo, sin cálculos egoístas, con la convicción de que hacíamos el bien, como lo hacía nuestro Jefe. Que lo acompañamos en su Plan, que era el nuestro, bajo sus banderas, que siempre han sido nuestras, en defensa de la posibilidad revolucionaria, que siempre ha sido nuestra pasión y nuestra razón sagrada para luchar. Hoy día, la mal entendida disciplina y el miedo a la persecución, mantienen el silencio entre las filas Chavistas, pero no hay emoción, hay más bien resignación, desencanto.

Se ha traicionado a los militantes del PSUV, ¿Dónde está la democracia participativa y protagónica? ¿Dónde está la Dirección Nacional electa en el último Congreso del Partido? ¿Quién discutió la candidatura del madurismo? ¿Quién decide los candidatos para las próximas elecciones? ¿Dónde está el Polo Patriótico? ¿Por qué se creó una estructura política clientelar paralela al Partido que conformó el Comandante Chávez? Una organización «ni fu, ni fa», donde el Chavismo no aparece por ningún lado. Es el irrespeto, el autoritarismo de Judas.

Pero también, y ésto es probablemente mucho más grave que todo, se ha traicionado a los jóvenes, esos que tenían apenas años de nacidos cuando insurgió la Revolución Bolivariana, aquellos que se disfrazaban de «Chavitos» después de la rebelión del 4 de febrero de 1992. Se ha defraudado a los mismos niños que Chávez abrazó, educó, protegió, por quienes entregó su vida. ¿Dónde están esos niños de entonces? Hoy, muy probablemente, están fuera del país, haciendo cualquier cosa para retomar una vida, lejos de la patria, de la traición. Hoy salen por cientos de miles, aunque el madurismo lo niegue, los jóvenes no ven perspectivas de futuro a este desastre.

Se ha traicionado a los oficiales y soldados de la Patria. Poco le ha importado a Judas el honor militar, los códigos y conductas de la vida militar, el heroísmo del 4 de febrero, la épica de la gestación del movimiento Bolivariano desde el seno de la Academia, los años y años de servicio a la patria. Hoy día hay una persecución permanente, miedo a expresarse, todos saben que pueden ser catalogados como «traidores», detenidos, degradados, ofendidos por el «pranato» político, la violencia, el autoritarismo de Judas.

Se ha traicionado a los obreros petroleros, a los que refundaron nuestra empresa, la Nueva PDVSA, de las cenizas del Sabotaje Petrolero, a los hombres y mujeres que se movilizaron, con todo su conocimiento y capacidades, para apoyar el llamado del Comandante Chávez, a asumir las tareas que les correspondían en proteger, explotar y producir de manera exitosa nuestros inmensos recursos de petróleo y gas, de manera responsable y exitosa a favor de nuestra soberanía, de nuestro Pueblo. A los miles y miles de trabajadores, gerentes, jóvenes que se sumaron entusiastas en la construcción de una nueva ética en su relación con el país, en el nacimiento de una creciente y extendida conciencia del deber social.

Hoy día la empresa está destrozada, acusada y vilipendiada, se le trata como una entidad corrupta, anti patria. Nuestros muchachos salen por miles de la empresa, la otrora Nueva PDVSA, es el terreno de disputa de los intereses de los distintos sectores del madurismo, se demandan, se pelean los negocios, se debilita, se destruyen sus capacidades de producción y procesamiento, y todo se despacha con el argumento de la «corrupción» y la «conspiración».

Nuestros muchachos, trabajadores, gerentes, la empresa, otrora orgullo de todos, hoy son víctimas de la irresponsabilidad, la improvisación, la mentira y la crueldad de Judas. Mientras, siguen entregando áreas y operaciones, es la fiesta de las trasnacionales.

Pero también se ha traicionado al venezolano, hombre o mujer, que no se involucra ni se quiere involucrar en la política, quien se ha mantenido todos estos años fuera de la diatriba política, el que votó por Chávez y luego por la oposición, o viceversa. Se ha traicionado a la población que espera que las cosas funcionen, que se pueda vivir tranquilo, seguro, que se pueda trabajar, estudiar, divertirse, distraerse. Hoy la vida es un azar, todo está disfuncional, no se puede trabajar, se emigra, «sálvese quien pueda», empezar otra vez, en otro país, dejar todo atrás por culpa de Judas.

Se ha defraudado al otrora extranjero que hizo de nuestra tierra, su patria; que trabaja, que comparte nuestros problemas, nuestra cultura, nuestras inquietudes, aspiraciones como pueblo, a los que han contribuido con su trabajo y cultura a que seamos mejores. Se mantienen en nuestra tierra porque vinieron hace años ya, huyendo de la pobreza, la guerra, de las situaciones extremas. Sus hijos, nacidos en nuestra patria, vuelven a la semilla, buscando la protección de la tierra de sus padres. Desandando el camino.

Se ha truncado el paso de la V República, el trabajo de todo un pueblo por más de doce años, de tanto esfuerzo colectivo, superando problemas, conspiraciones, golpe de Estado, Sabotaje Petrolero, desestabilización, violencia. Se ha descarrilado al tren de la Revolución, luego de tanta lucha, de recuperar la soberanía sobre la explotación del petróleo, nacionalizarlo para ponerlo al servicio del pueblo, del país; cuando se habían establecido los pilares fundamentales de la patria, para construir sobre ellos, un nuevo modelo económico, un nuevo sistema con otra ética, otras relaciones, un sistema basado en el trabajo, la solidaridad, el humanismo, la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales del ser humano; una sociedad profundamente soberana y justa, de hombres y mujeres libres, como está consagrado en nuestra Constitución de 1999, en nuestro Plan de la Patria.

Esta inmensa traición, este daño tan profundo a nuestro país, esta traición a Chávez, es responsabilidad de Maduro, pero tiene más caras, mas expresiones: el madurismo. Este grupo de oportunistas que, sin importarles nada, han apoyado, estimulado y promovido este inmenso fraude, esta estafa al corazón de la Patria. Un grupo de arribistas que, tan pronto se nos fue el Comandante, medraron en debilidades y componendas para hacerse del poder.

El Comandante Chávez los había hecho a un lado o los tenía a una distancia prudencial, porque sabía qué intereses representan, sabía de sus debilidades y de su poca calidad humana. Tan pronto se nos fue el Jefe, aprovechando los espacios y las debilidades e inseguridades, fueron medrando en su objetivo y círculo íntimo, se fraguaron las más inverosímiles maniobras palaciegas, al mismo estilo de la IV República, adulando y haciendo favores de todo tipo a su nuevo «jefe»; prestándose a lo que sea para estar allí, donde querían, ellos y los individuos corruptos que los rodean, estimulan, los mantienen, por influir en las decisiones del gobierno, según sus intereses.

Maduro se convenció, quiso convencerse, lo necesitaba, en que debía hacer a Chávez a un lado, que él era el nuevo y único «líder» de la Revolución Bolivariana; sus nuevos ministros, acariciando su ego,

sostenían que había que resaltar su figura, y que ante la escasez de virtudes, entonces, hacer descender la política al terreno de la peor conducta: la trampa, la componenda, la deslealtad, el cinismo, el irrespeto, el «show», la indolencia. La política sin la grandeza y las razones sagradas del Comandante Chávez.

Desde allí comenzaron las fotos, afiches tratando de imitar a Chávez jugando béisbol. El madurismo bailando, «regañando» a sus ministros, irrespetándolos, también al público, buscando algo de autoridad, una autoridad que no tiene, ni se ha ganado, una imitación burda del Comandante que ha resultado en una mueca desagradable, sólo aplaudida por sus acólitos, listos a reír y celebrar cualquier barbaridad o los innumerables errores que se cometen a diario, pero que se han convertido en motivo de orgullo para el séquito.

Ahora, en el madurismo, es un mérito, no estudiar, no trabajar, se reivindica la falta de preparación, se improvisa, se es inculto en extremo, no se asumen responsabilidades de nada, siempre la culpa es de otro, de un «enemigo» necesario para la ocasión, siempre se recurre a la «astucia» de sus asesores, especialistas en mentir, ocultar información, es la falta de ética y transparencia en el ejercicio del poder, las caras de Judas.

Lamentablemente, una de las caras de Judas, es muy violenta, intolerante, arbitraria, tiene en su haber miles de detenciones, cientos de presos y secuestrados de todo tipo, se hizo cotidiano el horror de los muertos por razones políticas.

En el madurismo las cosas se hacen como a Maduro le da la gana, o a su círculo íntimo o a cualquiera de sus seguidores. A Judas no le importan las leyes, ni la Constitución, ni las instituciones, ni el respeto a nada, ni siquiera al Comandante Chávez, puesto que esas leyes, esa Constitución, esas Instituciones, son parte de su Legado.

El Comandante Chávez luchó mucho para crear la V República, dotarla de leyes e instituciones del Pueblo, darle legitimidad en una tras otra elección, en un ejercicio pleno de Soberanía, de la democracia protagónica y participativa, y absolutamente subordinada a las instituciones del Estado, con un respeto sagrado a la ley, a la vida humana, a la libertad, sin la maldad de hacerle daño a nadie, sin empresarios, ni pendejos en su entorno. Quien intentara adular al Comandante, chocaba inmediatamente con su honestidad, su lealtad al pueblo y la conciencia de su papel histórico.

Judas, se expresa con sus distintas caras todos los días, para desgracia de nuestro pueblo. Todos los días la traición y acción de Judas se manifiesta en los hechos más inverosímiles a los que ahora, como nunca antes, estamos expuestos.

El nuestro, es un país y un pueblo sometido al escarnio de la acción de un grupo, enquistado en el poder, violento, improvisado, cínico, ambicioso, intolerante, pero a la vez, inseguro y dispuesto a todo para lograr sus propósitos. Son especialistas en la mentira, en el chantaje y en la manipulación.

Manipulan a amplios sectores del país con el recuerdo y amor hacia el Comandante Chávez, cualquier barbaridad se hace en su nombre, o bajo el argumento de que «hay que mantenerse en el poder», yo pregunto, ¿para qué es el poder?, ¿para seguir hundiendo al país, sepultando a nuestro pueblo en la pobreza, desigualdad, exclusión, producto de un «paquetazo» económico, que es la envidia de cualquier sicario económico?, ¿para hacer fortunas a costa de la destrucción del país?, ¿para seguir entregando el Arco Minero, la Faja Petrolífera del Orinoco?, ¿para seguir destruyendo a PDVSA y luego rematarla?, ¿para acabar con las Misiones de Chávez?, para destruir el trabajo y poner a nuestro pueblo a pelear por una caja de cartón y un carnet para la manipulación?.

Hace ya varios años que el Pueblo perdió el poder, el poder lo detenta Judas y su entorno, al servicio de oscuros intereses, anti nacionales, grupos que están dispuestos a entregar a nuestro país y nuestra Revolución, para satisfacer sus intereses.

Las caras de Judas se ven todos los días, no importa cuándo, no importa dónde, lamentablemente, las consecuencias de todo ésto la sufrimos todos por igual. Judas ha unificado al país en la tragedia de su incapacidad y en la consigna de terminar con esta pesadilla, que se parece mucho, cada día mas, a lo peor de la IV República. Al punto, que muchos venezolanos, desesperados, añoran tiempos ya superados, quisieran un retroceso, no les importa. Éste, es el grave peligro de lo que está pasando, se ha abonado el camino al fascismo, el salto al vacío, un cruento retroceso.

Hace pocos días, rebotó en todas las agencias las imágenes y noticias de una tragedia en una instalación de la policía de Carabobo, donde han muerto 68 venezolanos privados de libertad. Algo así sucedió en el Estado Zulia en tiempos del colapso de la IV República. Se estremece uno con las imágenes, la desesperación de los familiares, a los cuales se les respondió con gases lacrimógenos. La autoridades guardaron silencio por más de doce horas. Es la indolencia, el irrespeto por el pueblo humilde de parte de esta cara de Judas, acostumbrada al «Show» y la irresponsabilidad.

La autoridad nacional responsable del sector, no dice nada, evade su responsabilidad. Es la cara del cinismo, crueldad y prepotencia de Judas. Acostumbrados al «malandreo» y al «pranato» en la política, no son capaces de asumir sus responsabilidades en situaciones como éstas, deplorables y producto de su incompetencia. Judas maltrata al pueblo humilde, irrespeta a los jóvenes que, con dolor, han salido del país.

Rebota en medios internacionales que Guyana, gobernado por la derecha y apoyado por transnacionales mineras y petroleras, anuncia que llevará nuestro diferendo por el Esequibo, a la Corte Internacional de Justicia. Esta acción, previsible desde hace tiempo, fue precedida de una decisión del Secretario General de la ONU de no prorrogar los buenos oficios de la Organización en este caso. ¿Por qué sucedió ésto? El Secretario General Gutérres es un político progresista, amigo de nuestros países, es decir, nadie en su sano juicio lo puede acusar de «enemigo» o agente de la CIA.

La verdad es que el madurismo, no le prestó atención a este caso, el anterior Secretario General Ban Ki-Moon sometió al menos tres propuestas de mediadores y ninguno fue aceptado por Judas, todos le parecían «agentes» del enemigo. El tema es que, en estos asuntos tan estratégicos e importantes, así como en derecho, se premia la diligencia y se castiga la negligencia. Es la cara improvisada, irresponsable e incompetente de Judas.

Pero lo peor es que, al mismo tiempo, los ministros del madurismo, intentaban que los recibiera algún jerarca de la Exxon Mobil, la transnacional más agresiva contra nuestro país y la que está en el proceso de explotación de un yacimiento gigante de petróleo costa afuera, en el área en reclamación. Judas proponía a la transnacional, que hiciésemos una explotación conjunta con ellos, en un área que reclamamos como nuestra. El trato con la transnacional no cuajó, ni siquiera les prestaron atención. Judas sólo mostró debilidad y expuso a nuestro país a lo que hoy sucede. Todo es muy grave.

Otro personaje declara, es de los que mejor resumen la cara de Judas, de cinismo, vanidad y deslealtad al Chavismo. Lo notable es que este personaje en particular, que tanto daño le han hecho al Chavismo, con una pésima gestión pública, hacen gala de la mayor prepotencia posible con sus poses de manipuladores, mienten descaradamente sobre la situación del país.

Para el madurismo, mentir y manipular es parte de su esencia, Judas no asume ninguna responsabilidad por su incompetencia para gobernar al país. La crisis económica siempre es culpa de una «guerra» que se perdió hace tiempo, se asume como un «líder del Chavismo», obvia el detalle que buena parte de los que estuvimos con el Comandante estamos fuera del gobierno, perseguidos, que existen líderes militares del 4 de febrero presos, sin embrago, habla de «unidad del Chavismo».

Cuando se les pregunta sobre la evidente y notoria caída de la producción de petróleo en PDVSA, aseguran, con la inconsistencia de los que no saben de lo que están hablando, con su soberbia e irresponsabilidad típica de Judas, de que estos problemas, se deben a la «corrupción».

Para nada mencionan que la situación en PDVSA se desencadena luego de que se persiguió y expulsó de PDVSA, a los equipos técnico-políticos que trabajamos con el Comandante Chávez durante más de doce años, período en que la empresa tuvo excelentes resultados y fue capaz de sostener la economía del país. Nó porque hubiese «precios de cien», como han dicho para restar méritos a la gestión del Comandante Chávez, sino porque fue conducida con calidad revolucionaria y alto desempeño técnico. Allí están los números, Judas.

No hay una sola reflexión profunda, no habla este autoproclamado «líder» del daño que le han hecho a PDVSA al repartírsela entre los grupos políticos incapaces de dirigir la empresa, pero prestos a asegurarle negocios al madurismo, no dicen que los Directivos de CITGO, presidentes de PDVSA y ministros de Petróleo encarcelados, fueron todos nombrados por Maduro, en su afán de «controlar» la empresa.

Se habla de corrupción y se me menciona e involucra, así, de manera irresponsable, se dice que en mi caso hay «serios elementos» que me involucran. Miserables. Yo los conozco, ellos me conocen, por lo que la afirmación es deshonesta y desleal. Yo quiero que debatamos de corrupción, vamos a mencionar nombres y operaciones. Habrá muchos nombres «que les suenen». Tienen en ese sentido, muchas cosas que explicar al país, sobre todo en sus desempeños públicos.

Pero como he dicho, ya llegará el momento, como decía el Chino Valera Mora, llegará el momento de ajustar las cosas.

Como éstas son muchas caras las de Judas, sin ética, ni moral, pero como les sucede constantemente a los traidores, siempre se les aparece el maestro traicionado, los atormenta su presencia, su recuerdo, los rostros de Chávez. Por eso Judas nos persigue, borra fotos, trunca videos, elimina colores, trata de cambiar la historia, encarcela y persigue, compra y corrompe, como si todos quisieran sus Dinares. Nó Judas, hoy es Domingo de Resurrección.

El Pueblo está allí, observando, paciente, con rabia, hastío, decepción, cansancio. Podrás mentir, seguir obrando mal, como Herodes, Pilatos y Judas: es la Trinidad del mal, pero todo lo que va a pasar tiene su tiempo y hora. Con Chávez siempre ¡Venceremos!

«Dando tumbos»

Así lleva el gobierno a nuestra querida patria, «dando tumbos» y zozobrando en medio de esta tormenta, una tormenta anunciada, advertida por nosotros, pero en la que nos metió el Presidente por un empeño de hacer las cosas como él quería, a su manera, a la manera de su entorno. No escuchó, nó porque no se le haya dicho, compañeros, nó porque no se le haya escrito, nó porque no haya habido reuniones, no escuchó o no entendió, porque no quiso: porque pudieron más los grupos de interés de su círculo íntimo, que el equipo de trabajo del Comandante Chávez, con el que siempre salimos victoriosos de todas las tormentas que enfrentó nuestra revolución.

Hay compañeros valiosos que han hecho un esfuerzo para mejorar la gestión del gobierno, no es por falta de voluntad del pueblo, ni de los trabajadores, es que la dirección de esta nave, el capitán, ha demostrado no tener la capacidad para conducir de manera mínimamente aceptable los asuntos del Estado, la conducción del gobierno.

Los que hemos hecho propuestas, todas constructivas y desde una posición revolucionaria, los compañeros que han intentado hacer las cosas de manera distinta, tropezamos de inmediato con el madurismo, que, aferrado al poder, hace de todo lo inimaginable para acabar con cualquier punto de vista diferente, sobre todo si proviene del Chavismo.

A los que hemos manifestado posturas diferentes, nos bloquean y descalifican, hasta salir del gobierno, así de sencillo. Han ido haciendo al Chavismo de lado. Luego viene el «pranato» de la política, la descalificación, el linchamiento moral, hasta persecución, el exilio y la prisión. Quien, como nosotros, insiste en mantener sus posiciones de principios, entonces se convierte en objeto de la saña personal de la cúpula del madurismo y estamos expuestos a las más inverosímiles acusaciones, maniobras y campañas.

En mi caso personal, además de la extraña o, más bien, inconcebible alianza con la extrema derecha, en acusarme de corrupción y de enlodar la gestión junto al Comandante Chávez al frente de PDVSA, se me acusa de todo tipo de cosas así sin ningún proceso, ni político, ni legal, se me niega mi derecho a la defensa, mis derechos fundamentales, el debido proceso, la presunción de inocencia, se hostiga a mi familia, sino que ahora, utilizando al «pranato», a los palangristas, a sus medios, recurriendo a lo más bajo de la política, se me acusa de cualquier cosa.

No puedo dejar de mencionar una noticia que leí la cual es completamente descabellada. Ahora resulta que mis perseguidores, desprovistos de argumentos en mi contra, recurren a acusaciones absurdas para enlodar mi nombre, dejando en evidencia sus nexos y vinculaciones con mafias en el país. Ya no saben de qué acusarme para justificar su persecución obsesiva y cualquier agresión en mi contra. Primero me etiquetaron de «traidor», luego de «corrupto» y ahora de «narcotraficante». Esto es una nueva demostración de su desesperación, de que son capaces de hacer cualquier barbaridad, no les importa nada. Su desespero a la vez descubre sus propias vinculaciones.

No tengo nada que temer. Ahora se me ha negado el derecho a defenderme de tanta infamia, pero llegará el momento, más pronto que tarde, en que pongamos las cosas en su lugar y desenmascaremos a los verdaderos corruptos, los que participan del abuso del poder y los que recurren a lo que sea, trayendo al campo político lo peor de si mismos.

La historia y el pueblo pondrá en su justo lugar a los que han destrozado al país y han acabado con el legado del Comandante Chávez, los que han puesto a los hijos de Bolívar a comer de la basura, a sufrir vejaciones de todo tipo en el país, a salir de la patria, a perder la esperanza.

Los revolucionarios, Chavistas, patriotas, que optan por el silencio o por el cálculo político, el «pasar agachado», la indiferencia desde alguna posición de «privilegio» que les dá el poder, desde un puesto público hasta su relación con el círculo íntimo del madurismo, o los que ceden al chantaje y al miedo que se ha impuesto en el país, convalidan, por acción u omisión, lo que está pasando en nuestro país, y la destrucción del legado de Chávez.

Lo más triste e irónico es que todo este desastre lo hacen en nombre del Comandante Chávez y del Socialismo. Qué triste, le hacen el trabajo sucio a la derecha nacional e internacional, al darle elementos para el discurso contrarrevolucionario y seguir enlodando la historia, trayectoria y obra del Comandante Chávez.

Mientras el madurismo no sabe qué hacer con el país, enceguecidos por el poder, la soberbia y el interés mezquino, esta nave, la «única que tenemos» (parafraseando a un buen amigo y un excelente profesional), sigue «dando tumbos», cada vez más violentos, «haciendo agua», como todos advertimos, naufragando en esta tormenta.

No puede pasar inadvertida la situación en el seno de nuestra Fuerza Armada Bolivariana. Hace ya bastantes días que se llevaron detenidos a un grupo importante de oficiales, la mayoría del Ejército, hombres del pueblo, comandantes de unidades, de las Promociones Bolivarianas, de la Patria. No se sabe nada ¿de qué se les acusa?, ¿por qué están presos?, ¿Por qué se mancilla el honor militar? Sólo hablan los analistas de la derecha, no hay vocería del gobierno, ni del chavismo. Sólo están presos y ya.

Igual la captura del General Rodríguez Torres, lo mandaron a La Pica. ¿De qué se le acusa? Todo es confuso, algunos voceros del gobierno dicen que había una «conspiración», pero una declaración del vocero oficial lo acusa ahora de «corrupto». Existe orden de captura contra el General López Ramírez, General Clíver Alcalá, ninguno de ellos puede ser acusado de agentes del Imperialismo, el Comandante Chávez los tuvo cerca hasta el final, existen órdenes de captura contra otros oficiales, conocidos, nadie sabe hasta dónde llegaran.

Pareciera que el único delito, lo único en común en todos estos casos de persecución y acusaciones, linchamientos morales, es haber manifestado nuestro desacuerdo con el madurismo. ¿Quién traiciona a quien?, ¿Quiénes son los verdaderos traidores?.

Detuvieron a Jesús Luongo, hombre honesto, de principios, mi amigo, que ha servido al país en PDVSA en las situaciones más complejas, un trabajador que goza del respeto de todos los trabajadores petroleros en nuestro sistema de refinación, uno de los pocos que quedó en el CRP cuando el sabotaje, allí lo encontró Iván Hernández en su puesto de trabajo, juntos comenzaron el arranque y recuperación del «Coloso de Paraguaná». Conozco a Jesús y a su Padre, fallecido hace poco (gran cirujano oncólogo del país, revolucionario íntegro), como excelentes seres humanos, de extraordinaria formación técnica, patriotas y Chavistas. Un hombre comprometido con el país y su trabajo, al que el Comandante Chávez conoció de cerca, durante todos estos años de trabajo y combate en la nueva PDVSA, en combate por la Plena Soberanía Petrolera, ahora preso y vilipendiado por el triste personaje aquel, perseguidor de revolucionarios.

Vaya mi solidaridad a todos ellos, que no es automática, ni nunca lo ha sido, pero es una cuestión de principios, de conocer a los seres humanos por su trayectoria, su familia, sus principios, su arrojo en defensa de un ideal, su servicio a la patria y su cercanía al Comandante Chávez, que para mí, es un elemento fundamental, porque yo soy Chavista, yo conocí a Chávez, fue mi jefe, sigue siendo el jefe del Pueblo, de los humildes, siempre lo conocí como un ser humano justo. ¿Ahora me van a decir que el equipo de Chávez, sea civil o militar, era corrupto o conspirador, agentes del enemigo?, váyanse bien largo, al carajo, adonde fue a parar el ALCA.

Sigue el Presidente «dando tumbos» e improvisando en el tema económico. No sabe qué hacer, no explica cuál es el plan, porque no lo hay, no se sabe quién toma las decisiones, ni por qué.

¿Quién se iba a imaginar que la economía iba a estar en manos de «gurúes», improvisados, personajes sin capacidad, ni experiencia? ¿Que los asesores extranjeros más extraños posibles, estrechamente vinculados a los peores sectores especulativos del capitalismo, estarían dirigiendo o tomando las decisiones en el ámbito económico?

Grupos económicos, viejos y nuevos, haciendo negocios de todo tipo con los dineros públicos, tomando el control de nuestros recursos naturales y rondando cual zamuros, a nuestras empresas públicas, listos para cuando venga su remate.

Mientras tanto, los mecanismos más salvajes de expropiación del trabajo, de destrucción de nuestras capacidades productivas, avanza a sus anchas, sin un gobierno con capacidad o interés en detenerlos. Se le sigue entregando el país al capitalismo salvaje y especulador: la mega inflación, la devaluación (la última subasta Dicom arroja una paridad de ¡50.000 Bs por dólar!, el paralelo a su antojo, la falta de productos e insumos de todo tipo, la caída del Producto Interno Bruto. Este desastre le abre las puertas a cualquier tipo de propuesta de la derecha. Se han desbaratado los mecanismos del Estado para derrotar al capital, ni siquiera para regularlo.

Este caos económico ha afectado profundamente la espiritualidad y los valores de nuestra sociedad que, probablemente, es el daño más terrible que el madurismo le ha hecho a nuestra revolución. A la par de las privaciones, desesperanza, ausencia del Estado y la manipulación que el gobierno ha hecho de las necesidades del pueblo, éste ha generado que afloren fenómenos que reflejan una conducta anti social en su seno.

El individualismo, la mentira, el chantaje, la sumisión, la trampa, la deslealtad, la desesperanza se refuerzan en el día a día de penurias, en la actuación de los bachaqueros, en el contrabando, en el mercado negro, la delincuencia, en la corrupción, en la espera de una caja con productos de subsistencia (todos extranjeros por cierto), en la cola por los productos, en la pelea por la comida, en los que abandonan todo por salir del país, en la destrucción del trabajo como un valor, en un liderazgo político que miente, improvisa: es desleal, es cruel, soberbio, que ha instaurado el «pranato» de la política y un largo etc. han aflorado en esta crisis, ha salido a flote el «sálvese quien pueda».

Estas conductas reforzadas desde la dirigencia política del madurismo, contrastan y destruyen los valores que nos legara Chávez y que él mismo encarnaba: la solidaridad, la humildad, la protección al más débil, el honor, la verdad, el trabajo, la conciencia del deber social, la honestidad.

Ninguna propuesta política, ni económica, podrá prosperar si no sanamos las heridas infligidas al equilibro espiritual de nuestro pueblo, hay que dotarlo de las razones sagradas para luchar, retomar los principios y la conducta chavista, popular, esa que florecía como un extraordinario experimento en las Misiones, en las Comunas, en la construcción de viviendas, en la Nueva PDVSA, en el trabajo colectivo, en el Poder Popular, en las masivas movilizaciones Chavistas, en la declaración del anti imperialismo, del socialismo, en el trabajo.

El trabajo como valor fundamental de la estructuración de la sociedad, sin que nadie se apropie de él, trabajar para engrandecer al país, satisfacer las necesidades de toda la sociedad, para estimular la honestidad, el interés colectivo, la construcción de un país, en armonía con la naturaleza, con el prójimo, un futuro que es posible, un sistema gratificante y justo para todos.

Escribiendo estas líneas veo una cantidad de videos que me mandan los muchachos sobre la actuación de la GNB en la Planta Baja de la sede del Ministerio de Petróleo y PDVSA en La Campiña. ¡Increíble e indignante! Frente a una reclamación laboral, justa por lo demás, de los trabajadores, ya que se les adeuda dinero en medio de esta hiperinflación, no hubo nadie de la Dirección del Ministerio ni de PDVSA, suponiendo que el General Quevedo no se encontrara en su puesto, no hubo ningún dirigente que le diera la cara a los trabajadores y trabajadoras que estaban indignados, desesperados, que son chavistas, probados en mil y una batalla, pues les mandaron a un grupo de GNB con equipos anti motines para la Planta Baja a contener a los trabajadores que solo querían hablar con el Ministro. ¿Qué clase de dirección política es ésta? No habla con los Obreros, trabajadores, sino que les manda la Guardia.

Por cierto que en esa Planta Baja, escenario de imágenes tan reveladoras de la actual situación, era, anteriormente, un espacio para el encuentro, donde había una intensa actividad de los trabajadores, donde «La Estancia» colocó, para disfrute de todos, las Esferas de Soto, que estaban en el piso de los Directivos, donde había «punto rojo» para las discusiones, la Guardería «La Alquitrana» para los hijos de los refugiados, exposiciones, donde los trabajadores recibían con desbordada emoción al Comandante Chávez, donde hicimos el Salón «Simón Bolívar» espacio donde se hicieron tantos actos afirmativos de nuestra Soberanía. Era un espacio para los trabajadores, donde se sentía la unidad entre el Ministerio y PDVSA, imposible durante la IV República.

Hoy esa unidad se quiere quebrantar, llamando a los trabajadores «guarimberos», según la nota oficial, ya no son solo los Gerentes «corruptos», sino que ahora son los trabajadores, los más humildes, los que son objeto del abuso, violencia y descalificación por parte del madurismo.

Eso es parte fundamental de la caída de producción de petróleo y capacidad de refinación: tratan a PDVSA como a un enemigo, peor que eso, se irrespeta a los trabajadores, se les persigue, se les acusa, se les trata mal, se les descalifica constantemente. Esto no lo ha hecho nadie contra los trabajadores de PDVSA. La empresa no es un cuartel. Con el respeto que me merece la vida militar, son cosas distintas.

No puede predominar en la dirección de PDVSA ni del Ministerio un desconocimiento tan profundo de la vida de los obreros, trabajadores, imponer decisiones, perseguir y amenazar. El cuerpo Chavista reacciona con razón, o expresa a viva voz su molestia y rebeldía o lo que es peor, se desmoviliza, se desmotiva, se entristece y no ve razón alguna para estar allí.

Pero ésto no es nuevo, el madurismo nunca quiso ni entendió del tema petrolero ni a PDVSA, estoy hablando a la Nueva PDVSA, la de Chávez, la Roja Rojita, siempre la vieron, nos vieron, de «reojo», una mezcla entre prejuicio, envidia y molestia, por las capacidades que tenía el equipo de trabajadores de PDVSA. Sus capacidades, conocimiento, trabajo y calidad política de la Nueva PDVSA siempre molestaron al madurismo, antes atrincherados en los espacios donde los tenía contenidos el Comandante, donde por cierto, hicieron bastante daño, pero que ahora están sueltos como los «gremlings» de la película.

Por supuesto, ésto no se puede reducir a las carencias emocionales o complejos del madurismo, lo que más pesaba en esta actitud, era que nuestro equipo de dirección en la Nueva PDVSA era revolucionaria, profundamente leal a Chávez y capaces de avanzar en las tareas asignadas sin «guavineos», ni pactos, ni otro tipo de intereses.

El madurismo entendió desde el principio que, para avanzar en este propósito de desplegar su visión caótica y entreguista del país, tenían que desalojarnos del control de PDVSA porque, desde allí, siempre nos habríamos opuesto a este caos económico, a este aniquilamiento progresivo de la obra del Comandante, a la entrega de nuestra Política Petrolera, a la entrega de la Faja Petrolífera, a la entrega del Arco Minero y a esta rebatiña y saqueo de las empresas e instituciones del Estado. Como siempre lo dije, la Nueva PDVSA era un baluarte de Soberanía y de la Revolución.

«Entre tumbos» se anuncian decisiones económicas, que más parecen anuncios electorales, en una campaña que no existe, que cualquier acción económica que forme parte de un Plan. Me refiero al nuevo «cono monetario». Recuerdo bien que, cuando el gobierno del Presidente Chávez anunció la creación del Bolívar Fuerte, esa medida fue antecedida por un trabajo intenso entre el Ministerio de Finanzas y el BCV, en conjunto con acciones previas que fortalecieron nuestra economía y donde el Bolívar Fuerte era un elemento más de ese Plan de fortalecimiento que se logró con éxito.

Ahora, se lanza esta medida, de quitar tres ceros a la moneda (podrían haber sido seis o lo que fuera), cuando los billetes de cien mil bolívares apenas acaban de llegar, con una inflación que se estima en 6.000 % y una economía tan debilitada por este caos que pareciera (ojalá me equivoque), que, a este nuevo artificio efectista, se lo vá a tragar la inflación a la misma velocidad que se desvanecen los salarios de los trabajadores.

En paralelo avanza el Petro, por lo menos en el efecto propagandístico y en los anuncios oficiales. Lo he dicho anteriormente, así como está planteado es inconstitucional. Las reservas de petróleo son de la República, inalienables, inembargables e imprescriptibles, por tanto, no pueden ser garantía de ningún instrumento financiero o emisión de bonos o papeles que al final es lo que es el Petro.

Me extraña muchísimo que se haya designado para liderar y conducir este instrumento financiero, que pareciera ser el estandarte de la política del gobierno, a una persona proveniente de la extrema derecha venezolana, pero además ayudante de una de las senadoras norteamericanas más extremista en su posición en contra del Comandante Chávez y de nuestro país.

Si el madurismo decidió en algún momento, que este pequeño detalle ya no les importa, bien, pero entonces más nunca hablen de «conspiraciones», ni de «imperialismo», ni nada de ese discurso de odio que, paradójicamente, ahora se usa contra los Chavistas, que no estamos dispuestos a quedarnos callados, seamos civiles o militares, mientras se da la mano y no les importa para nada, trabajar con los sectores políticos que sí odiaron y odian al Comandante Chávez.

Más allá de ésto, me temo que el Petro, vaya a terminar en una manera de ceder nuestra soberanía sobre nuestros recursos naturales, además de un mecanismo de especulación financiera, donde se obtendrán divisas de cualquier proveniencia y con el que se saldarán deudas a trabajadores, en una especie de «corralito», se harán pagos y se venderán empresas del Estado. Ya veremos, si esta iniciativa, tan publicitada termina de abrirle un boquete más grande a nuestra maltrecha y única nave. Yo en lo particular, no confío para nada en los sectores netamente especulativos, ni en los sicarios económicos, ni en las buenas intenciones de los sectores provenientes de la extrema derecha. Cosas de Chavista.

Estamos viviendo situaciones muy complejas. Lamentablemente, debo decir, el Presidente no ha estado a la altura del compromiso, al contrario, le ha hecho mucho daño al Chavismo y a todo el país, ésto va más allá de la diferencias de enfoque que podríamos tener con respecto a la política. Es una situación calamitosa que requiere de la unidad de los patriotas para recomponer lo mejor de nuestro pueblo, su espiritualidad, su esperanza, su fé en el futuro luminoso de la Patria de Bolívar. Lo haremos.

Vaya mi más fraterno saludo, reconocimiento y toda mi solidaridad a los Trabajadores del Ministerio de Petróleo y de PDVSA, vaya mi reconocimiento y permanente apoyo a los Oficiales y soldados de nuestra Fuerza Armada Bolivariana, ustedes son garantía de nuestras conquistas sociales. Ustedes conocieron y trabajaron junto al Comandante Chávez, le estrecharon la mano, escucharon su palabra y saben del amor y confianza que tenía hacia ustedes, no se dejen atropellar bajo ninguna circunstancia y que su honor no sea mancillado por nadie.

Terminando el artículo me llega la triste noticia del fallecimiento del Maestro José Antonio Abreu, venezolano de excepción, que gracias a su genio e intenso trabajo logró crear el sistema de Orquestas, orgullo de todos los venezolanos. Lo conocimos y lo apoyamos como hizo el Presidente Chávez. Vaya mi solidaridad y sentimiento de pesar a sus familiares, a los Directores y a los jóvenes del Sistema.

Tuvimos la oportunidad de llevarlos al salón de la Asamblea General de la ONU, única vez en nuestra historia, con ocasión de nuestra presidencia en el Consejo de Seguridad. Venezuela mostró al mundo su mejor cara, lo afirmativo venezolano, por intermedio de nuestros muchachos y del Maestro Dudamel, su discípulo más destacado.

En estos difíciles momentos, mucha unidad, combatividad y conciencia. Nosotros nos volveremos a ver y trabajaremos juntos para salir de esta difícil situación, con el favor de Dios y el ejemplo de Chávez. Cada venezolano cuenta, todos los patriotas son imprescindibles pues serán el eje fundamental de la recuperación de la Patria. Con Chávez Siempre ¡Venceremos!