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Mensaje de Rafael Ramirez al PSUV

 

Les hablo desde el exilio, donde me encuentro, producto de la persecución política de Maduro y su Fiscal; me persiguen por denunciar este desastre y no avalar la destrucción del país. A pesar de ello, sigo luchando, como siempre, al lado de los intereses del pueblo y los trabajadores, recibo sus mensajes y comparto sus preocupaciones.

Nuestro pueblo no merece esto

Lo mas duro de toda esta crisis y situación, que, de manera insólitamente cotidiana, se vive en nuestro país, es la indolencia de los responsables del gobierno, y de todas las instancias del Estado, mas aún, de las voces críticas o fuerzas morales de la sociedad. Es un silencio que nuestro pueblo no merece.

El pueblo, cualquier ciudadano, abraza una esperanza de vida; quisiera un espacio digno donde vivir, crecer, tener educación, salud, construir una familia, estudiar, trabajar, ser felices, amar, divertirse, construir.

Cuando se supera el objetivo individual, y se apunta hacia el colectivo, la idea superior, la suerte de toda la sociedad, del país, del destino como especie humana; cuando se adquiere la conciencia del deber social, que priven los principios de la solidaridad, fraternidad, altruismo, desprendimiento, trabajo, por sobre cualquier otro; entonces, los pueblos y las sociedades, alcanzan momentos estelares en su historia, logran movilizarse hacia objetivos supremos, en una explosión de creatividad, trabajo, fuerza, conocimiento; y, dán pasos agigantados hacia la construcción de un nuevo orden, un estado superior, una revolución.

No es fácil. Hacer una revolución no es fácil. Las fuerzas de la opresión, del sistema que se quiere superar, son poderosas, se instalan, por medios muy diversos y eficaces, en la conciencia colectiva. Así, una revolución requiere hombres y situaciones extraordinarias, que vayan a la ruptura, a contra corriente, con una moral distinta a la dominante, líderes que tengan el acierto de interpretar las aspiraciones de su pueblo y de entregarse a su servicio, por encima de cualquier dificultad, debilidad, temor, egoísmo. Nuestra historia es rica en líderes populares, revolucionarios: Bolívar, Sucre, Zamora, Fabricio, Chávez.

Somos un pueblo que ha tenido, al menos, tres grandes momentos históricos de conmoción revolucionaria, que han impactado el orden político, social y económico del país: la Guerra de Independencia, la Revolución Federal y la Revolución Bolivariana. El resto, ha sido la historia del despojo, la dominación, las transnacionales, la violencia, la dependencia y el retroceso en nuestras posibilidades de desarrollo.

La nuestra ha sido una historia de lucha, heroísmo y audacia transformadora, pero también de frustraciones, traiciones y sueños truncados «… Rasgar un instante las tinieblas; fulgurar apenas sobre el abismo y tornar a perderse en el vacío», reflexionaba amargamente el Padre de la Patria en sus últimos momentos de vida.

Tantas veces el pueblo ha visto abatir su esperanza y sus posibilidades, que resulta un milagro cuando se vuelve a congregar, a creer, a movilizarse. Sucede, como decía nuestro gran Pablo Neruda, en sus poemas inmortales, «…cada cien años cuando despiertan los pueblos». Nuestro noble pueblo no merece la traición, ni que le trunquen sus sueños.

Nos ha tocado vivir y luchar en uno de los episodios mas hermosos de nuestra historia contemporánea: el advenimiento y desarrollo de la Revolución Bolivariana. Nos ha correspondido el privilegio y honor de trabajar estrechamente al lado del Comandante Chávez.

Para los que venimos del tiempo de la rebelión, del desprendimiento y heroísmo de los jóvenes guerrilleros: su ejemplo, su épica; del heroísmo de los mártires, de nuestro propio desierto de vanguardia; de insistir en el intento revolucionario, de predicar lo que parecía tan lejano, casi imposible, ser actores protagónicos de una revolución, ha sido un honor y una razón de vida.

Para nosotros el advenimiento del Comandante Chávez, fue un milagro, un hecho extraordinario; fue un llamado de la patria, al que todos atendimos, nos fuimos juntando, así, en la marcha, a medida que avanzaba como lo hacían las revoluciones campesinas de hace cien años, donde de cada pueblo salían combatientes: sin muchas preguntas, sin muchas teorías, sin cálculos egoístas, sin precauciones, todos nos juntamos para hacer una revolución.

Algunos de nosotros nos preparamos toda la vida para ese momento, tal vez sin saberlo, pero crecimos trabajando y abrazando los principios y conductas, la ética, de una sociedad que no existía, pero que luchamos toda la vida para que algún día fuera una realidad.

Ya al lado del Comandante, le juramos lealtad a nuestra patria, a nuestros principios y a honrar lo que él esperaba de nosotros: hacer una revolución, servir al pueblo y reconstruir, sobre las cenizas y los despojos de la IV República, un país posible, de justicia, bienestar, grandeza, soberanía, una potencia popular y revolucionaria. Un país que nuestro pueblo mereciera, así lo hicimos.

Fuimos testigos y protagonistas de las batallas populares mas heroicas y hermosas, junto al Comandante Chávez, en todos estos episodios, nuestro pueblo se creció como un gigante, desplegó lo mejor de sí, lo afirmativo venezolano; la solidaridad, el compromiso, la lucha, el estudio, la vida, el encuentro, el amor a la patria, al semejante.

Vivimos esos momentos de revolución, junto a las fuerzas populares, movilizadas y desplegadas toda la potencia de los poderes creadores del pueblo, participando por primera vez en mas de un siglo, en la construcción de su propio destino, empoderándose de su futuro. Era un salto hacia una nueva conciencia colectiva.

El pueblo se movilizó en todo el país, practicó la solidaridad, se ocupó de los excluidos, los olvidados de la tierra, alcanzó educación, salud, cultura, identidad, dignidad, sentido de pertenencia; interpelando a las estructuras burocráticas del Estado que no terminaban de ceder sus espacios y privilegios, fortaleciendo las capacidades económicas y productivas del Estado, uno nuevo, el de la V Republica.

Nuestra Revolución alcanzó un nivel de definiciones fundamentales para seguir el camino: una Revolución Bolivariana, anti-imperialista, socialista. Se practicó el internacionalismo, ayudándose a los mas pobres, mas necesitados, y se hizo un ejercicio cotidiano y valiente de nuestra soberanía en todas las áreas.

En el ámbito de los obreros petroleros, todos, sin distinciones, ni divisiones, participaron en el esfuerzo de conquistar nuestra soberanía, y atender al llamado del Comandante, para asumir tareas, que jamás imaginaron, en la lucha contra la pobreza y la exclusión; también, para construir una nueva ética, al servicio del pueblo, con humildad, y superar los prejuicios de la «cultura corporativa» heredada del pasado, y abrir así, las puertas de la empresa mas poderosa, internacional e importante del país, al pueblo. Los Directivos, trabajadores y profesionales hicimos grandes esfuerzos para cumplir nuestras responsabilidades con la empresa; y, como ciudadanos, patriotas. Se elevaron a un nivel de conciencia superior, mejores seres humanos.

Fue ese el momento del clímax de nuestra Revolución Bolivariana, la que trajo paz y prosperidad con justicia social, como decía el Che, cuando «… lo extraordinario se hace cotidiano, entonces estamos en revolución». Fue el momento de la PDVSA Roja Rojita, del Plan de la Patria, de la Doctrina Militar Bolivariana, de la Democracia Participativa y Protagónica. Una vez movilizado el país, una vez abordados los problemas mas apremiantes en el orden social, económico, estábamos listos para iniciar la construcción del socialismo, la base material que sustentara la nueva conciencia alcanzada.

Vendría el esfuerzo sostenido para superar el modelo capitalista, rentista dependiente, sin renunciar a nuestra realidad y fortaleza de país petrolero; vendría la lucha por la industrialización, la agricultura, la tecnología; una economía basada en el trabajo.

Nosotros siempre acompañamos al Comandante Chávez, lo hicimos en cualquier circunstancia, a cualquier riesgo, sin cálculos, ni grupos de ningún tipo. Hicimos todo lo que teníamos que hacer, para profundizar nuestra revolución, con honestidad, con legitimidad, con la fuerza del Estado y del Pueblo. Servir al Pueblo y al Estado Venezolano.

Desde la nave insignia de nuestro país, PDVSA, dimos todas las batallas junto al Comandante por la conquista de la Plena Soberanía Petrolera, económica, política. Golpeamos de manera definitiva a las fuerzas transnacionales, que impedían nuestras posibilidades de desarrollo, subordinándolas a nuestras leyes y decisiones, a través de las empresas mixtas; mantuvimos nuestra empresa en condiciones operativas óptimas, y fuimos capaces de captar el máximo de la renta petrolera, para empeñarnos en su distribución a favor del pueblo, ésto es, para su engrandecimiento espiritual, material, social.

En medio de los ataques, acusaciones, campañas mediáticas, avanzamos a la vanguardia de la revolución, quebrando la hegemonía del capital en nuestro sector, construyendo junto al pueblo, los espacios y herramientas para la nueva sociedad, la nueva economía, el socialismo.

Viendo en perspectiva lo que ha sucedido, me siento al menos en paz con la conciencia, al haber honrado la palabra empeñada al Comandante y a los trabajadores. El deber de un revolucionario es hacer la revolución, donde quiera que se encuentre.

Todo este impulso extraordinario, este huracán revolucionario se ha truncado. Fundamentalmente, porque murió el Comandante Chávez, murió en la Patria, en medio del combate, escuchando, como Bolívar, el rumor, el canto, de los barrios pobres.

Ya sabemos lo que ha sucedido luego, en tan sólo pocos años, se ha abandonado este esfuerzo, este impulso del Comandante, su legado. Presenciamos cómo, de manera increíblemente cruel e irresponsable, se ha venido destruyendo todo lo que se hizo y conquistamos con tanto esfuerzo, sacrificio; se ha erosionado y desprestigiado su obra, tildándola de «corrupta» o «ineficiente», descalificando y minimizando su épica, como una «revolución a cien dólares el barril». En la mayoría de los casos, se han desmantelado y abandonado: a las Misiones, la alimentación, PDVSA, al Poder Popular, a las empresas del Estado. Se ha dilapidado el capital político del Chavismo, destruido su ética y conciencia. Se ha actuado de una manera que Nuestro pueblo no merece.

Desde el poder, se ha instalado una ética del egoísmo, de la mentira, del individualismo, de desapego al trabajo, al conocimiento; una conducta autoritaria, del «pranato» político, violenta, intolerante; un ejercicio irresponsable, corrupto, entreguista, improvisado del gobierno; una inmensa manipulación con el sentimiento popular, con la figura del Comandante Chávez, se lo han apropiado para destruirlo, sacarlo del corazón del pueblo; se ha practicado e instaurado el peor sentido de la política, la política con «p» minúscula: de espaldas al pueblo, oportunista, de pactos secretos, de cálculos, mentiras, manipulaciones, censura, de abuso del poder del Estado, de «Judicialización» de la política como instrumento de persecución política, de linchamientos morales, de represión de las ideas, del miedo. El pueblo no merece ésto.

Hoy, las condiciones de vida del pueblo venezolano resultan en una calamidad colectiva, con un sinfín de tragedias individuales: hambre, desesperación, hiperinflación, desabastecimiento, destrucción del trabajo, bachaqueros, corrupción, mega devaluación, destrucción del bolívar, de PDVSA, entrega del Arco Minero, caos hospitalario, escasez de alimentos, de medicinas, apagones, falta de agua, de combustible, de transporte, la delincuencia, inseguridad, violencia y toque de queda en las calles, niños abandonados, otros explotados, los que se han ido del país, los que viven en campamentos o las calles en los países fronterizos y mas allá, por el mundo. Ésto no es una revolución, se le ha impuesto al pueblo un paquetazo neoliberal brutal, expresión del capitalismo mas atrasado, dependiente y parasitario. Una situación que nuestro pueblo no merece.

A ello, el gobierno responde con mentiras, excusas, amenazas y chantajes: «sabotaje», «corrupción», «conspiración», «guerra económica», encarcelamiento de obreros, dirigentes sindicales, gerentes y trabajadores petroleros, censura, encarcelamiento de dirigentes políticos, militares, exilio. Nadie asume sus responsabilidades en el gobierno, ni el Presidente, ni los Vicepresidentes, ni los Ministros, ni los jefes de Empresas, muy pocos dan la cara. Nuestro pueblo no merece ésto, ni les corresponde tener dirigentes que guardan silencio por conveniencia, cálculo, miedo, cobardía o simple interés personal.

Tampoco merece unas nuevas élites corruptas, traficantes de dólares, que mandan en el gobierno, que responden a lealtades y compromisos extraños, que están detrás de las empresas publicas haciendo todo tipo de negocios; no merece a los directores de medios que se autocensuran, por muy prominentes que sean; ni Constituyentistas que sólo levantan la mano; ni a los otrora defensores de Derechos Humanos que hoy guardan silencio, ni a los que persiguen y violan los derechos de los ciudadanos; ni a los intelectuales, periodistas, críticos, políticos, que no se atreven a decir nada que moleste al poder; ni animadores de televisión devenidos en una mueca de lo que fueron, temerosos de una llamada «desde arriba».

Nuestro pueblo tampoco merece, nunca ha merecido, una oposición extremista, intolerante, violenta, fascista, que usa a sus jóvenes como carne de cañón para llevarlos a una muerte absurda, cabalgar sobre la muerte, para luego negociar con sus verdugos; generales gorilas que indican cómo colocar guayas para degollar; turbas fascistas que queman seres humanos, que linchan y ejecutan; políticos que piden una intervención de fuerzas extranjeras para mancillar y violar a la patria. Unos insensatos, sólo pensando en la revancha, en la violencia, en sus intereses y en sus aspiraciones personales.

Tampoco merece una burguesía parasitaria, que sólo vive del Estado, de los dólares del Estado, élites profundamente anti-nacionales, que no arriesgan nada en el país, que no invierten, que sus riquezas las obtiene de la explotación salvaje al pueblo, de la especulación, del sistema financiero, de la apropiación de la renta petrolera, para luego resguardarlas en Panamá, Colombia, Nueva York, Miami, Madrid. Que jamás aceptaron al Presidente Chávez, que desprecian a los humildes, a los pobres. Que no tienen sentido nacional, de grandeza. Que siempre apoyaron cualquier aventura golpista, desestabilizadora, por su intolerancia, su odio.

Al final, en el medio de esta profunda crisis económica, política, social, moral, está atrapado el pueblo, el ciudadano, el hombre o mujer de a pié, sufriendo diariamente una situación que no merece.

Está nuestro país, exuberante en recursos y posibilidades, el de los mas hermosos paisajes; nuestra patria heroica, la de Simón Bolívar, cuyo pueblo cruzo un continente llevando libertad; retrocediendo a pasos agigantados en todos los órdenes e indicadores, en una situación de debilidad, aislamiento y postración, que nos harán muchísimo mas difícil recuperarnos e insertarnos en un mundo que, nos guste o nó, está globalizado.

Un mundo donde es hegemónico un sistema capitalista injusto, implacable, que nos devastará aún mas de lo que estamos, arrebatando nuestros recursos naturales y riquezas, como ya sucede en la Faja Petrolífera del Orinoco, en nuestra fachada caribeña y en el Arco Minero; llevándose a nuestros jóvenes, profesionales, como pasa hoy día con cientos de miles que huyen del país, naufragando nuestras posibilidades de desarrollo.

Esta crisis estructural está sumergiendo a nuestra Venezuela en una situación de debilidad y precariedad tal, que nos expone a cualquier agresión externa, escenario cruento o que vulnere nuestra soberanía e integridad territorial, como sucede ahora mismo con la explotación de petróleo que la «Exxon Mobil» adelanta, increíblemente, en aguas que están en la zona de reclamación con Guyana, y que nos bloquea completamente la salida a nuestra fachada atlántica.

Nuestro pueblo no merece ésto, lo que está pasando. Nuestro pueblo, ese que salió el 13 de Abril y que pacientemente ha resistido y derrotado los embates del fascismo, del golpismo durante todos estos años, no merece que nuestra prosperidad se haya cambiado por una caja Clap, además, con alimentos de dudosa calidad nutricional, importados; que tenga que vender su conciencia por un Carnet, a través del cual recibir bonos de hambre; que su trabajo no valga nada, ni su salario; que la moneda que lleva el nombre del Padre de la Patria, no tenga valor; que se necesiten bolsas llenas de dinero sin valor, para comprar apenas un producto diario, o que ni siquiera se pueda comprar nada.

No merece que la mega devaluación haya expropiado los ahorros de los trabajadores, asalariados, profesionales; no merece que nuestras Misiones se hayan desmantelado, burocratizado, capturadas, sólo para ser utilizadas y obligadas a participar, aplaudir sin pasión en las interminables y cada vez mas escazas movilizaciones o eventos de propaganda.

Los trabajadores de PDVSA, los héroes en la derrota del sabotaje petrolero, los miles de jóvenes profesionales que acudieron al llamado de la revolución para recuperar la empresa, no merecen ser tratados como delincuentes, ofendidos, maltratados como en un territorio enemigo, desprestigiados, avergonzados en público, ante el pueblo, hablando en voz baja en los pasillos de La Campiña, porque se les presume de antemano culpables; que se sientan apenados de su origen, que el trabajo de tantos años haya sido destruido por un grupo de irresponsables, oportunistas, que se repartieron la empresa para entregarla. No merecen que se les coloque en «flotavén», se les mantenga sin trabajar, pero marcando tarjeta, para, finalmente, mandarlos a disfrutar de sus obviamente largas vacaciones, (antes, en el clímax del trabajo creativo, nadie nunca deseaba tomarlas), para luego despedirlos, sin importarles que pierdan su jubilación, ni pagarles debidamente sus correspondientes prestaciones sociales.

No merecen ésto los soldados del 13 de abril, los que no rindieron honores a los golpistas, los que enarbolaron las banderas, saludando al pueblo desde el Palacio Blanco; no merecen nuestros dignos oficiales, ver, lo que está pasando, después de todo lo que arriesgaron; no lo merecen los Comandantes y oficiales del 4F o 27 de Noviembre, hoy presos, perseguidos o sencillamente, hechos a un lado.

Tampoco lo merecen los jóvenes que hoy salen como pueden, incluso caminando, del país, aquellos niños de la patria, los de las Escuelas Bolivarianas, los del Sistema de Orquesta, los de las Universidades que han estudiado, crecido en Revolución, y hoy día tienen que dejarlo todo, abandonar sus sueños y su patria, para ir a ser maltratados, o a trabajar con mucha dignidad, en una tierra que no es la suya, pero en un trabajo que no era su sueño, ni su aspiración.

No lo merecen los profesionales, ingenieros, médicos, odontólogos, arquitectos, músicos, tantos que han tenido que salir del país, a empezar de nuevo. No lo merecen los hijos de los inmigrantes, que acentuaron cada día su sentimiento venezolano, a los que nuestra patria recibió hace tantos años, que vinieron esperanzados de establecerse para siempre y en lo adelante; y ahora, deben volver, repitiendo la historia de sus padres o abuelos, a su país de origen, buscando entre las fotos la de aquella familia lejana que posiblemente los reciba.

Todos los que salen por miles del país, dejan sus afectos, aspiraciones, pequeños negocios, casas; sino que además deben sufrir el último vejamen para «apostillar sus vidas», los insultos del «pranato», y las burlas de los trabajos que deben hacer nuestros muchachos para sobrevivir. Hoy salen del país jóvenes de cualquier posición política, de cualquier nivel social.

No es justo para el familiar de cualquiera que haya perdido la vida en la violencia irracional, en los procesos de desestabilización, en la intolerancia y el secuestro; no es justo para las víctimas de Puente Llaguno, ni de la oposición, muertos por francotiradores; ni para los niños guajiros que murieron quemados en un carro llevando gasolina durante el sabotaje petrolero; ni para los trabajadores que derrotaron el sabotaje y lo arriesgaron todo, para estar hoy exiliados, perseguidos, presos, ofendidos; no es justo para los 43 que murieron durante «la salida», ni los mas de 130 que murieron durante la violencia política en 2016; no es justo para el Joven asesinado brutalmente cuando fue quemado vivo, ni para el joven degollado por la guaya, ni para la señora muerta por un objeto lanzado desde un edificio, ni para el joven asesinado a quemarropa por algún cuerpo de seguridad, ni para los soldados y guardias muertos por francotiradores, ni los heridos al paso de una bomba. No es justo para los presos quemados vivos de Carabobo ni para sus familiares.

No es justo tampoco para las parejas que decidieron unirse, a pesar de sus diferencias políticas. No es justo para los miembros del PSUV, quienes se vieron burlados en su buena fé por un grupo «rosado y de colores pasteles», de utilería. No es justo para quien ve su nombre manchado «ex profeso» por quienes lo hacen para mantenerse en el poder. No es justo para el estudiante, que tuvo que salir, a quien sólo por ser venezolano, le niegan una visa de entrada, una admisión universitaria, e incluso la posibilidad de abrir una cuenta que le permita seguir sus estudios.

No es justo para el paciente de una enfermedad crónica, o de alto riesgo, que no consigue sus medicamentos y presiente o tiene el temor real de morir, no lo es para los enfermos, ancianos, o padres desesperados que recorren toda la ciudad con la angustia de no conseguir una medicina, o resolver una emergencia.

Lo que está sucediendo no lo merece nadie. He advertido, en mis escritos desde hace un año, que estamos dando un salto al vacío, he denunciado lo que está sucediendo y lo que va a seguir sucediendo si no hacemos algo. Lo he dicho, y lo digo con convicción, que la salida a esta profunda crisis está en manos del Chavismo. Esta crisis al, final es una crisis del capitalismo, donde Maduro ha sido, de manera inesperada, su mejor aliado, su instrumento perfecto. Desmantelan la revolución, la posibilidad revolucionaria y socialista, al Chavismo y su fuerza, actuando justamente en nombre del Comandante Chávez, como si éste le hubiese dado un poder o permiso para destruir su obra.

Tenemos que hacer algo antes que sobrevenga el fascismo u otra salida de fuerza. Hay que actuar en el marco de la Constitución, pero apegados al sentido profundamente revolucionario del mensaje, ejemplo y legado del Comandante Chávez.

El Chavismo tiene probablemente una de sus últimas oportunidades históricas en el IV Congreso del PSUV que se realizará el venidero 28 de Julio. Allí sabremos si estaremos a la altura o nó de las circunstancias históricas; si nuestro partido, el PSUV, será merecedor de este pueblo y su tremenda responsabilidad y carga histórica; si serán capaces nuestros delegados de levantar la voz y hacer algo para darle una oportunidad mas a la Revolución; si el liderazgo entiende que el madurismo ha fracasado y se llevará al abismo al Chavismo y al país entero.

Ninguno de nosotros merece lo que está pasando, ni los ex ministros, ni los compañeros, ni nuestras familias, hijos, ni los que trabajaron tan duro y prácticamente arriesgándolo todo, en un ejercicio amoroso y revolucionario de la lealtad y compromiso con el Pueblo y la Revolución.

No merecemos, los de Chávez, ser extrañados del país, exiliados, perseguidos, presos, silenciados, sin poder volver a la Patria, a estar entre el Pueblo, contribuyendo de la manera que sea. Mientras los agentes mas connotados del golpismo, la derecha y responsables de los episodios de desestabilización que ha sufrido el país, hablan, declaran, recorren Venezuela, «dialogan» permanentemente con los dirigentes del madurismo, tienen sus derechos políticos intactos; mientras se trata de pactar por la puerta trasera con la «Exxon Mobil», se hacen negocios con grupos económicos en el Arco Minero, en la Faja Petrolífera; mientras ésto sucede, nosotros, los de Chávez, somos perseguidos, amenazados y vilipendiados, somos tratados como no se ha hecho con los peores enemigos de la Patria.

Al final, parece cierto que, como dice la derecha, «la revolución devora a sus hijos», sólo que ésto hace tiempo que dejó de ser una revolución. Habría que decir mas bien que, los que se desvían de los principios, los que no saben defender o proteger a su pueblo o cumplir la misión encomendada, temen verse al espejo, temen a los hombres y mujeres que les recordamos una postura y un juramento al que han fallado, en aras de lo «táctico», «pragmático», lo «conveniente», a veces simplemente, por tener poder o cualquier interés mezquino.

No sólo pasa aquí, pasa en todas partes, no importa cuántas cosas hayamos hecho juntos o trabajado para una ayuda recíproca entre países. Lo llaman la «Realpolityk». Que dirían Chávez y Fidel, hombres extraordinariamente humanos y consecuentes, con los que tuve el privilegio de trabajar y ser testigo de excepción de cuántas cosas hicieron y trabajaron por la felicidad de nuestros pueblos.

Finalmente creo, que el Comandante Chávez y su obra no merecen ésto que está pasando, ni que su historia quede maltrecha por lo que hacen los que mal obran en su nombre. Creo firmemente en el Pueblo, en que todo lo hecho ha valido la pena, y que al final como el «gallo marañón» de los «Últimos días de Pérez Jiménez», después del aturdimiento y el frío de las procelosas aguas del egoísmo, volverá el «Abel de América», a estar en el corazón del Pueblo. Con Chávez siempre, ¡Venceremos!

A los trabajadores petroleros

He recibido y leído con mucho interés, la Carta abierta de los trabajadores petroleros a Rafael Ramírez que me dirigieran e hicieran pública un grupo de compañeros trabajadores petroleros agrupados en los «Comités Resteados con Chávez». Es un texto que invito a revisar a los trabajadores de todo el país. Agradezco sinceramente, las expresiones de apoyo y solidaridad hacia mi persona, y sobre todo, a la posición que mantengo en el ámbito político de lealtad al ideario revolucionario del Comandante Chávez.

Hacen los trabajadores un conjunto de afirmaciones y reflexiones críticas muy importantes, con respecto a lo que hoy día está sucediendo con nuestra principal industria, y en el país, como un todo. Es un documento que refleja conciencia y valor, pues, todos sabemos el riesgo que implica, en tiempos del madurismo, expresar cualquier crítica o posición revolucionaria en el país.

Les digo queridos compañer@s que cuentan conmigo, siempre lo podrán hacer, para la tarea, titánica, épica de reconstruir nuestra empresa y al país, la obra de la revolución, revisar y avanzar devolviendo al pueblo trabajador, el protagonismo en la conducción de los destinos de la Patria.

Saben bien, porque lo mismo sucede en PDVSA, que soy objeto de persecución política por parte del madurismo, que ha abusado del poder y utilizado a sus voceros, medios de comunicación, y a la Fiscalía, en una miserable «vendetta» en persecución de revolucionarios.

Se me ha acusado, sin presentar ni una sola prueba, sin darme la oportunidad de defenderme, se me ha vilipendiado, se ha ofendido mi nombre y reputación junto al de los trabajadores de PDVSA, se me ha amenazado de ser un prisionero más del madurismo, por haber denunciado y roto con él, con este gobierno, y sobre todo, por asumir la defensa de la obra del Comandante Chávez, orientar con la palabra (que es la única posibilidad que tengo en este momento), y trabajar en todo lo que hay que hacer para reconstruir el país.

Los ataques y el odio de la derecha en mi contra y contra la obra petrolera de Chávez, se han quedado cortos ante el odio y la persecución del madurismo en contra de la Nueva PDVSA, la Roja Rojita y sus trabajadores. Para nosotros hace bastante tiempo que cayó el gobierno de Chávez.

No podía guardar silencio, no podemos guardar silencio, ante lo que está sucediendo, ante la tragedia que vive nuestro pueblo a diario. En estos momentos, el cálculo y la «prudencia», rayan en complicidad, en aprobación.

Pase lo que pase, hay que actuar, hacerlo de manera coordinada, precisa: movilizar al pueblo, al Chavismo, para que salgamos de este inmenso fraude, romper el chantaje de los que se han apropiado del legado de nuestro Comandante, despojándolo de todo su contenido revolucionario, para, en su nombre, ser verdugo de su propio pueblo, de su esperanza.

Pero también me atacan y persiguen, nos persiguen, porque ellos saben que destrozaron PDVSA, que se les fue de las manos, y con ella, las posibilidades de gobernar la economía; por lo que necesitan una «cabeza de turco», alguien a quien culpar por su irresponsabilidad e improvisación. Siempre han evadido sus responsabilidades. En este caso, como en otros, necesitan una excusa, un rostro. Están aterrados y no saben qué hacer. PDVSA es cosa seria, no es para estar inventando, necesitan destruirlo todo, prefieren entregar la empresa antes que rectificar. La soberbia no los deja pensar.

Sin hacerle concesiones a la derecha ni a nuestros enemigos históricos, debemos entender que el madurismo no representa al bloque histórico del Chavismo, que es profundo y está en el corazón del pueblo. Por otra parte, ante la desesperanza y el caos que ellos han creado, debemos insistir en que esta crisis sólo puede ser resuelta por la Revolución Bolivariana, y que no tiene nada que ver con el legado del Chavismo, todo lo han destruido en tan sólo cinco años y es responsabilidad de Maduro.

El madurismo ha entrado a «saco roto» a controlar y destruir nuestras instituciones y empresas fundamentales, y se han refugiado en sus privilegios y excusas para no asumir sus responsabilidades, dejando al pueblo solo en su tragedia, en un «sálvense quien pueda», donde han prevalecido las salidas individuales o la resignación, corriendo detrás de una caja de la vergüenza, un «carnet a la conciencia», un bono de hambre o escapando de la patria como sea, a lo que sea.

El madurismo se ha constituido y agrupado en torno a la traición a Chávez y a su obra. El núcleo duro del madurismo está compuesto por personajes que el mismo Comandante Chávez, en vida, hizo a un lado, sabía de sus aspiraciones, ambiciones, desorden e improvisaciones, estaban agazapados y ascendieron después de su partida.

Cuando el Comandante, el 8 de diciembre de 2012, encarga a Maduro, lo hace con la convicción de que volvería de su operación en Cuba, tal vez en condiciones de tanta debilidad física que no le permitirían asumir el nuevo período presidencial y habría que realizar nuevas elecciones, pero que, en cualquier caso volvería y estaría allí, junto a todos nosotros, manteniendo la dirección del proceso revolucionario.

En todo caso, con Chávez, siempre trabajamos como un equipo político, que fue al que él mismo convocó en sus últimos momentos, a quienes nos dió instrucciones precisas para pasar la «tormenta» que sabíamos vendría, era ese el equipo de Chávez y no otro, nó el madurista.

El Comandante Chávez, siempre estuvo consciente de la diversidad de fuerzas e intereses que hacían vida en el seno del movimiento Bolivariano, se manejaba en esa circunstancia y equilibrios. Por eso, durante su gobierno, fue construyendo su propio equipo, tomando de aquí y de allá, se fue rodeando de ministros de su confianza, y en casos como el nuestro, asignaba posiciones claves en la conducción del Gobierno, a compañeros sobre los que depositaba tareas de gran complejidad.

Así lo hizo en el sector petrolero por doce años consecutivos. En privado, a algunos de nosotros nos hablaba de los «pilares» de la revolución. Hoy día, esos pilares, o no existen, o se desmoronan ante los ojos mansos del silencio y del oportunismo.

Nadie puede creer que el Comandante Chávez hubiese apoyado lo que ha hecho el madurismo con sus ministros y miembros del equipo político: algunos presos, otros hechos a un lado, minimizados; otros, como yo, exiliados. Nadie puede creer que el Comandante Chávez hubiese permitido la destrucción y el saqueo de PDVSA, su principal obra, a manos del madurismo; el Comandante Chávez no permitiría que se digese que su gobierno fue fácil porque era una «revolución a 100 dólares el barril», que fuese acusado de ser «corrupto», de no velar y cuidar los recursos del pueblo Venezolano.

Creo firmemente que nuestro Comandante no estaría de acuerdo con nada de lo que ha hecho Maduro, ni con el madurismo. Chávez no aceptaría las inverosímiles excusas en las que se refugia el madurismo, evadiendo su responsabilidad de lo que acontece.

Estoy convencido que el Comandante Chávez tomaría un látigo y sacaría a todos estos mercaderes, farsantes, del templo del Pueblo, de Miraflores, de la Patria. Que reclamaría a sus mas cercanos, por el silencio; a sus Comandantes, por su subordinación, por no ser capaces de proteger al pueblo de esta barbaridad. Le hablaría claramente al país, le diría lo que ha sucedido, las razones reales, las causas de esta crisis; reconocería errores, desviaciones, y mostraría el camino a seguir, y mas aún el por qué lo debemos seguir, para retomar la esperanza y el impulso revolucionario.

Estoy seguro que el Comandante nos llamaría a todos los que hoy estamos fuera, perseguidos, amenazados; que liberaría a los presos, que reagruparía a su equipo de gobierno, hoy desmantelado, convocaría a una gran reunión, un golpe de timón o una insurrección del Chavismo para poner las cosas en su sitio. Se iría a la calle a reconstruir su obra, a devolver la esperanza, a reanimar la pasión revolucionaria, a reagrupar a los suyos, a trabajar allí donde está el pueblo mas pobre, mas sufrido, el que se ha resignado a otra traición, llamaría a todos los venezolanos que se han ido de la patria, volvería a los campos petroleros, como durante el sabotaje, a reconstruir la empresa, levantar la producción, la moral.

El Comandante, seguro haría un gran acto de desagravio a todos los trabajadores perseguidos y acusados de corruptos por el madurismo infame. Un gran acto de desagravio al pueblo que ha sido tan golpeado; se pondría al frente de sus reclamaciones, de sus justas luchas; le devolvería el poder al pueblo; barrería implacablemente con los que lo han maltratado y traicionado, con los responsables de este desastre, que han destruido las instituciones y empresas del Estado, que se repartieron en la rebatiña madurista.

El Comandante devolvería la esperanza a los pueblos del mundo, de nuestra Latinoamérica, del Caribe; que el intento revolucionario continuará, que no hay que retroceder, que «la espada de Bolívar por América Latina» volverá a ser una canto que espante al opresor; un retumbar de tambores de libertad, de soberanía y justicia social.

Pero el Comandante Chávez no está mas entre nosotros, es una dura realidad, a veces todavía no caemos en cuenta que todo ha cambiado; su muerte prematura, en combate, es equivalente a que Bolívar hubiese caído en la Batalla de Araure, durante los terribles años de la Segunda República, el intento revolucionario habría naufragado entre las ambiciones de los caudillos; o si hubiese caído en Carabobo en 1821, no se hubiese consolidado la Independencia, Páez hubiese asaltado el poder como lo ha hecho el madurismo; Sucre, Urdaneta y tantas lanzas de la República, hubiesen caído o sido expulsados del país, los Ejércitos Libertadores hubiesen vuelto a los campos a ser esclavos o cimarrones.

Por eso es tan importante lo que hagan o dejen de hacer los trabajadores, y en particular, los trabajadores petroleros; lo que hagan o dejen de hacer el PSUV, las «UBCH», el Pueblo, el Poder Popular, los dirigentes civiles o militares del Chavismo y la revolución, estemos donde estemos, en las condiciones mas difíciles o arrinconados en el gobierno. El pueblo tiene la palabra, porque la única manera de que Chávez vuelva, es de su mano, en su lucha, su obra.

Chávez volverá cuando estamos todos juntos, si retomamos la esperanza, la pasión patria; si el trabajo, la solidaridad y la justicia vuelven a ser valores de nuestra sociedad, si volvemos a tiempos de transformaciones revolucionarias de la sociedad, de construcción del socialismo; si volvemos a la democracia protagónica, participativa, si cesa el miedo, si cesan las persecuciones y crímenes políticos, si volvemos a un Estado de bienestar, de plenas garantías políticas, sociales.

El Comandante estará, cuando volvamos al Plan de la Patria, a la PDVSA Roja Rojita, a las Misiones; cuando derrotemos la pobreza, la injusticia, la desigualdad. Volverá con la certeza de que nuestros jóvenes tienen futuro, de que todos podemos trabajar para engrandecer nuestra patria, tener nuevamente un país de prosperidad, libertad, justicia social.

Si logramos devolver la alegría, la sonrisa y la esperanza a todo el país, el amor a la patria; a la «utopía de lo posible»; si podemos volver a que «lo extraordinario sea cotidiano», donde el pueblo sea el protagonista; entonces, el Comandante estará entre el Pueblo y éste comerá todos los días, lo que quiera, como lo quiera, multiplicando los panes con el trabajo de todos, sin estar corriendo detrás de una caja de miseria, dejando atrás el bono y el carnet, recuperando su dignidad. Volverá cuando el Estado garantice la posibilidad de trabajar, de producir, de educarnos, de tener salud, de comer tres platos diarios, de comer proteínas, de vivir del trabajo, de ser felices y construir una patria libre, soberana.

Para ésto debemos volver a tener estabilidad política y económica, una inflación controlada, donde el bolívar tenga valor, donde tengamos crecimiento con justicia social, donde todos los sectores estén a máximas capacidades productivas, satisfaciendo las necesidades de todo el país; una economía basada en el trabajo, equilibrada, hacia nuestro socialismo, con un Estado capaz de proteger al pueblo, con autoridad, credibilidad.

Todo ésto, que hoy suena lejano, extraordinario, lo teníamos con el Comandante Chávez, hasta el año 2012. Hace tan poco tiempo, tan sólo cuatro años, que nuestra PDVSA Roja Rojita producía tres millones de barriles día de petróleo; abastecía el mercado interno de combustibles; exportábamos; que éramos el motor de la economía; que captábamos la renta petrolera, para su distribución al pueblo; que éramos la quinta empresa mas importante del mundo; que sus trabajadores eran respetados como ejemplo y orgullo del pueblo, de toda la sociedad; los vencedores del sabotaje, envidia del mundo, ejemplo extraordinario de cómo una empresa petrolera puede ayudar a su pueblo, subordinada al Estado, al interés colectivo, garante de nuestra soberanía económica. Era el orgullo de Chávez, su nave insignia, su vanguardia.

Cuando volvamos a alcanzar este horizonte, que sólo es posible en revolución, que sólo es posible si el madurismo se hace a un lado, que sólo es posible con la unidad del Chavismo, de todas las fuerzas progresistas, de todo el país, en torno a los principios que dieron origen y vida a esta revolución, a lo afirmativo Venezolano; cuando conquistemos la tranquilidad, sosiego y felicidad de nuestro pueblo, en su día a día, cuando volvamos al «vivir bien», al «vivir viendo», a la grandeza espiritual, cuando las razones sagradas para la lucha vuelvan a prender en nuestros corazones, la «llama sagrada» anide nuevamente en todos los patriotas; entonces, sólo entonces, ocurrirá el milagro: nuestro Comandante dejará el Cuartel de la Montaña y estará entre nosotros.

Estará allí en los ojos de los niños, en una sonrisa franca, solidaria, en el respeto a la vida, al trabajo, en los jóvenes, en una pareja enamorada, en los adultos mayores, en la cultura popular, en la educación, en los campos, en los espacios públicos, en los campos petroleros, en los campos sembrados para alimentar al pueblo, en la fábrica, en el barrio en paz, en las ciudades con su bulla, en nuestra mente y corazones; estará Chávez, su sonrisa, su palabra, siempre viva, orientadora, reconfortante, vivo en el pueblo, en las generaciones futuras.

Los trabajadores petroleros alcanzaron, con el período revolucionario del Comandante Chávez, un nivel de conciencia extraordinario, alcanzaron la ecuación perfecta que él siempre buscaba y pregonaba en sus discursos, una vanguardia con «calidad revolucionaria», con la pasión indispensable, pero además, con capacidad y eficacia revolucionaria.

La derrota del sabotaje petrolero, le dió a nuestros trabajadores una épica y una conciencia que no tiene otro sector en el país, porque fueron los protagonistas del proceso de ruptura radical con la dominación, con el capital transnacional y su cultura, en la transformación del petróleo en instrumento de liberación del pueblo.

Los trabajadores petroleros dieron pasos agigantados hacia una profunda transformación en su conciencia. Lo primero es que, superamos las divisiones absurdas a lo interno, cuando hablo de trabajadores, hablo desde la dirección hasta el obrero porque, en una empresa del Estado, revolucionaria, no existe el «patrono»: todos somos servidores públicos, al servicio del Estado, del Pueblo. Por ello, luego de la derrota del sabotaje, y a partir de 2004, eliminamos todos los elementos que creaban diferencias y fracturas dentro de la empresa, se eliminó la nómina ejecutiva, sus privilegios, los groseros bonos y remuneraciones excesivas (un directivo podía ganar 32 millones de bolívares de aquellos años y recibir ¡17 meses en bonificaciones!), se estimuló el trabajo, el conocimiento , la participación política-social, y sobre todo, se introdujo el compromiso con el desarrollo social y la suerte de la sociedad, de todo el país.

Ya no seríamos mas una empresa como la Shell, la Exxon Mobil, ¡nó! Ahora seríamos una empresa nacional al servicio del pueblo, explotando un recurso natural de todos los venezolanos para beneficio del país, ¡no para las élites «meritocráticas», ni para las transnacionales!

Los trabajadores de la Nueva PDVSA (bajo esta visión revolucionaria hablaré siempre de «nosotros»), fuimos los fundadores de la Nueva PDVSA, Roja Rojita. En enero de 2003, luego de los efectos devastadores del sabotaje, sólo producíamos 23 mil barriles día de petróleo. Todo se paralizó, se saboteó, se destruyó. Los golpistas nos provocaron pérdidas directas por mas de 17 mil millones de dólares y el caos al dejarnos sin automatización, sin contratos, sin presupuesto, sin dinero. Todo eso lo supimos restablecer, ¡para marzo de 2003 ya estábamos en tres millones de barriles día y todas las refinerías operativas! Nosotros mismos, no necesitamos de ninguna transnacional, ellas se cruzaron de brazos para ver a PDVSA caer, tuvieron que esperar a que llegara el madurismo para ver sus deseos hechos realidad.

En aquellos años y todos los años que estuvimos al frente de la industria, siempre estuvieron en las áreas e instalaciones operativas, al frente de las mismas, verdaderos patriotas, con toda la convicción y el conocimiento, con la autoridad ganada en años de experiencia y en la calle, derrotando el sabotaje y al golpismo, desde la Costa Oriental del Lago, en el Lago de Maracaibo, en las distintas sedes del Occidente, el Edificio Miranda, Las Morochas, en el CRP, el Coloso de Paraguaná, en El Palito, en Yagua, en Puerto La Cruz, en las sabanas de Anzoátegui y Monagas, en Barinas. El Comandante Chávez los conocía a todos, era su «equipo petrolero», «los tanques» como él los llamaba afectuosamente.

Lo triste es, que con muy pocas excepciones, todos estos líderes, con su conocimiento, experiencia, prestigio, están fuera de la empresa, o del país, perseguidos, y otros presos, por el madurismo.

La relación entre el Ministerio de Petróleo y PDVSA era estrecha, el «Grupo Colina», el Comandante Chávez. Todos bajo su autoridad, su conocimiento, su asertividad. Un jefe gana su autoridad por varias razones, entre ellas, por su capacidad de trabajo, su ejemplo, su conocimiento, su honestidad y lealtad a un principio; su valor, pero también porque toma las decisiones correctas, asume riesgos, está en la primera línea de la batalla. Chávez estuvo allí, con nosotros, en todas las áreas, asumiendo todos los riesgos, no lo detuvo lo complicado de la Misión, creyó en todos nosotros, supo articular la recuperación, nos dió su confianza, nunca lo defraudamos.

Nuestras Juntas Directivas estaban compuestas por compañeros patriotas, con toda la experiencia y el conocimiento de la industria, el prestigio; a nadie se le ocurrió, y mucho menos al Comandante, repartir PDVSA entre los distintos grupos políticos ni entre grupos económicos, ni transnacionales, como hoy día hace el madurismo. Nosotros confrontamos una situación muchísimo mas complicada que la que enfrentamos ahora, sólo que Chávez era un gran jefe y conductor, y porque nosotros, nuestros trabajadores, teníamos la pasión, determinación y capacidad de recuperar, como lo hicimos, a PDVSA, de las ruinas del Sabotaje.

Logramos unificar y democratizar las organizaciones sindicales dentro de la industria. Dejamos atrás al poder corrompido de las viejas estructuras sindicales de la Cuarta República, refugio del sindicalismo adeco. Aunque sabíamos que se seguirían colando alguno de ellos, se creó una sola Federación, la FUTPV, no volvimos a discutir mas Convenciones Colectivas con sindicatos corruptos.

Pero además, impulsamos y abrimos las puertas a todas las corrientes clasistas, en algunos casos, era difícil superar la cultura corporativa; pero se crearon y estimularon las organizaciones obreras, ahora superando lo meramente reivindicativo, organizaciones que nos acompañarían en el esfuerzo revolucionario, que nos vincularan al pueblo, como lo hicimos.

Luego vino el proceso de despliegue de la Plena Soberanía Petrolera; y, nuevamente, ustedes trabajadores, estuvieron en la primera línea del combate, junto a Chávez, junto a nosotros, en la recuperación de nuestro petróleo, en nuestras áreas operativas entregadas durante la nefasta «apertura petrolera», ajustamos todos los contratos a nuestras leyes, nuestros intereses soberanos, nuestro control. Recuperamos para el pueblo, para la Patria mas de 480 mil millones de dólares, que, de otra manera, se hubiesen llevado las transnacionales.

Ustedes me acompañaron a restablecer la autoridad del Estado Venezolano sobre todos los negocios petroleros; ocupamos campos, instalaciones, reactivamos plataformas, asumimos operaciones con gran éxito.

Acompañamos al Comandante a la Nacionalización del la Faja Petrolífera del Orinoco, el primero de mayo de 2007, miles de ustedes estuvimos juntos a Chávez, en «Jose», norte de Anzoátegui, en el acto de reafirmación de la Patria mas hermoso de nuestra historia. No fue un acto de élites, fue un acto de los trabajadores, del pueblo, Rojo Rojito.

Juntos vivimos el hermoso proceso de la justicia social para nuestros trabajadores, el carácter socialista de nuestra empresa, tenía que reflejarse también, necesariamente, en las relaciones de producción, teníamos que acabar con la tercerización. Lo hicimos.

Pero lo hicimos de manera radical, revolucionaria. Comenzamos el proceso de absorción de miles de trabajadores, contratados permanentes: los de los comedores, taladros, etc; a los de las empresas nacionalizadas; a los trabajadores del Lago de Maracaibo (mas de 7000 trabajadores, tripulaciones de las lanchas, remolcadores, gabarras, buzos), se hizo justicia. En la Nueva PDVSA, la Roja Rojita, se acabó la tercerización.

El Comandante nos requirió que nos incorporáramos a la lucha para derrotar la pobreza y la exclusión. Es decir, la batalla por el socialismo. La asumimos con pasión y eficacia, se crearon los «Distritos Sociales», todas las áreas operativas de PDVSA tendrían que adelantar y desarrollar los planes y proyectos que el Estado indicara, para derrotar la pobreza y la exclusión.

Lo hicimos, bien y por miles: escuelas, hospitales, Universidades, vías, agua, electricidad, viviendas, fábricas, parques eólicos, poder popular. El objetivo era doble: por un lado, nunca mas pasaría un oleoducto al lado de un rancho o un trabajador de la industria en su «camioneta», indiferente a la realidad social que lo circundaba. Por el otro, el trabajo social hacía a los trabajadores conscientes de la realidad, de nuestros problemas, y se estimulaba en ellos, ustedes, la conciencia del deber social, la solidaridad, el compromiso, la revolución. Nos hacía a todos, mejores seres humanos.

Además de los Distritos Sociales, tuvimos tareas concretas, como, por ejemplo, la Misión Ribas, pagar la deuda social con cerca de un millón de personas que tuvieron que abandonar sus estudios durante la Cuarta República por razones económicas. Acondicionamos mas de 24 mil espacios educativos y reclutamos a miles de voluntarios y trabajadores de PDVSA para educar a nuestro pueblo. Al salir de la Industria, en 2014, habíamos graduado a 800 mil vencedor@s de la Misión Ribas.

Coordinábamos todo tipo de Misiones y tareas que nos asignaba el Comandante: Misión Barrio Adentro, Barrio Adentro Deportivo, proveíamos de recursos y obras a todas las Misiones. Cedimos nuestros edificios a las Universidades, hicimos nuevas Universidades, liceos, aldeas universitarias, colegios, PDVSA La Estancia.

El Comandante además nos dió tareas extraordinarias, entre ellas, la Gran Misión Vivienda Venezuela. Donde coordinamos el nacimiento de ese esfuerzo supremo del Comandante, comenzamos construyendo 150 mil viviendas el primer año (en aquel momento sólo se construían 27 mil viviendas al año); luego, 200 mil el segundo año; después, 250 mil el tercer año. Cuando salimos de la empresa, habíamos entregado 600 mil viviendas y «el campo estaba sembrado, como el maíz, como el trigo», decía un buen y respetado amigo.

Fueron muchas las experiencias, las tareas asignadas y sobre todo, éramos una empresa poderosa, que producíamos nuestros tres millones de barriles día, que refinábamos y exportábamos productos, que manteníamos todas nuestras operaciones e instalaciones en perfecto estado; cada año se invertían miles de millones de dólares en nuestras instalaciones, en nuestra expansión, en el desarrollo de la Faja Petrolífera, en nuestra soberanía operacional: taladros, plataformas, refinación, gas, servicios a pozos, guayas, cementación, complicación, mantenimiento, entre otras.

Avanzábamos con éxito en el Plan «Siembra Petrolera», y concentramos esfuerzos en nuestras nuevas fronteras: la producción Costa Afuera y el desarrollo de la Faja Petrolífera del Orinoco, que no era sólo un proyecto petrolero, era el proyecto mas ambicioso y completo del Comandante Chávez; la oportunidad de reordenar al país y lograr un desarrollo sostenible, ocupando grandes extensiones territoriales, al sur de Venezuela, que fueron abandonadas, precisamente, por el modelo rentista petrolero impuesto por las transnacionales a principios del siglo XX.

Podría seguir describiendo lo que hicimos con el Comandante, lo estoy haciendo en un libro que, creo, estremecerá a la patria.

Ustedes compañer@os trabajadores fueron los protagonistas, hicieron la diferencia, conocieron a Chávez de primera línea, nadie les puede contar historias, ¡ustedes hicieron la historia! Ustedes saben la verdad de lo que sucede, nos conocen, saben que toda esta historia y persecución del madurismo, es una infamia para desmantelar PDVSA y entregarla, como están haciendo ahora mismo. Ustedes tienen entonces la legitimidad para actuar.

Ustedes saben que PDVSA está virtualmente paralizada, porque estos directivos de la Empresa no saben nada de petróleo, ni tienen la autoridad, ustedes saben que Maduro quería tener a PDVSA desde siempre, lo hicieron, se puso a inventar, a colocar «a los suyos» en todos los puestos de dirección, no le importó si sabían o nó, tenían que entrar como sea, como si estuviesen ocupando un territorio enemigo. Existía incluso un sentimiento de envidia o de rabia contra la empresa. La mediocridad, improvisación y corrupción generalizada están destruyendo a la industria. Estos señores, en su afán de controlar y barrer con el Chavismo, lo que hacen, es perseguir a los que ellos llaman «ramiristas», es decir, a los de Chávez, porque ellos saben que con nuestro equipo allí, no podrían hacer lo que les viniera en gana, como lo están haciendo.

Hoy, ustedes están sometidos a todos los vejámenes y maltratos inimaginables por parte del madurismo. No sólo sus condiciones de vida son deplorables, como las de todo el pueblo, sino que son perseguidos, tildados de «corruptos», de «saboteadores». La empresa vive presa del miedo, de la incompetencia; ahora, todas las responsabilidades están en manos de militares o políticos, que no tienen noción del negocio, ni de las operaciones, ahora los privados entran y salen del salón de Junta Directiva, se ha perdido la majestad del Estado, todos mandan, «de arriba», «de allá», «fulano de tal», se perdió la línea. Se restablecen los privilegios, surgen, entran, grupos y mafias de todo tipo.

El Sebín y otros cuerpos de seguridad, entran cuando les provoca, y sacan esposados o encapuchados a trabajadores acusados de cualquier cosa, en las permanentes peleas entre los grupos que ahora pujan por el control de lo que queda en la empresa. Nuestros muchachos, nuestra generación de oro, los miles de ingenieros, abandonan la empresa y salen del país, decepcionados, perseguidos, asqueados. Toda su experiencia, pasión, conocimientos, estudios: perdidos.

Todos los trabajadores laboran bajo sospecha, vigilados, grabados, perseguidos por pichones de fascistas que, megáfono en mano, van por los pasillos amenazándolos, insultándolos, acosándolos, dividiéndolos. Ahora los trabajadores siempre resultan culpables de cualquier mala decisión «de arriba». En la empresa ya nadie habla de revolución, ni de Chávez, ni de Ramírez. Cuando Maduro va a las instalaciones, sus movimientos son secretos, sin cámaras, sin que los trabajadores lo vean, tienen miedo. Los actos en La Campiña son de utilería, entran a ellos sólo los trabajadores de sus listas, son puestas en escena, sin pasión, sin compromiso. Va Maduro a La Campiña a verter su veneno, a destruir lo que queda, a seguir entregando la empresa.

El madurismo ha promulgado decretos y sentencias ilegales que vulneran muestra soberanía, y son ilegales. Pretenden convertir a PDVSA en un cascarón vacío, que sólo le administre contratos a los sectores privados, a los que están entregando las operaciones, a los que están entregando la industria, el petróleo, el país y su soberanía económica.

Ustedes queridos trabajador@s, tienen la legitimidad, un prestigio y una obligación con la Patria. Tienen la palabra, tienen una acumulación de experiencia y conciencia política que los hace distintos, peligrosos a ojos del madurismo.

Nosotros nunca atentaremos contra la patria, ni la Industria, nadie saboteará la empresa como lo hizo la derecha. Hay que deslindarse de estas posiciones de los enemigos de la Patria, pero, lo que sí debemos hacer, y es una obligación moral con Chávez y el Pueblo, es dar un paso al frente, alzar la voz, denunciar e impedir esta traición al Pueblo, esta entrega de PDVSA, de la Revolución, de la Patria.

Tienen que vencer el miedo, ustedes tienen el futuro del país en sus propias manos, pensemos en Chávez, en lo que le está sucediendo al pueblo. Siempre he dicho que los trabajadores de PDVSA son un baluarte de nuestra soberanía, ésto abarca la soberanía política y económica del país. Ustedes son custodios del sueño de Chávez y de todo un pueblo. Su voz, debe ser escuchada y respetada por todos, por el PSUV, por las fuerzas patriotas

Los Presidentes de PDVSA y Ministros de Petróleo que me sustituyeron no supieron asumir sus responsabilidades, no velaron por la política petrolera de la Revolución, no los protegieron a ustedes, ni a la empresa, ni al legado de Chávez; hoy están presos, solo uno de los ex ministros del madurismo pareciera tener inmunidad, hoy deben estar rumiando su deslealtad a Chávez y su debilidad ante el madurismo. Otros Directivos y Jefes operacionales guardaron silencio, se plegaron, hoy muchos están presos, perseguidos por el mismo madurismo. Ellos los utilizaron, hicieron lo que les pidieron, algunos hasta renegaron de Chávez y la revolución, pactaron la entrega y después, el madurismo los hizo a un lado, los maltrataron e hicieron presos.

Compañeros trabajador@s escuchen al Comandante Chávez, recuerden su épica, las luchas a su lado, las razones sagradas para insistir en el intento revolucionario. No se dejen arrinconar, ni que nadie los ofenda, ni maltrate. Son ustedes los que saben como recuperar la empresa y tienen la responsabilidad de preservarla para el Pueblo y las generaciones futuras.

Yo estoy siempre con ustedes, cerca de ustedes, sé lo que está pasando, gracias a ustedes, creo mil veces en los trabajadores y el pueblo. Tan pronto el Partido o las fuerzas patriotas y Chavistas se muevan en la dirección correcta, nos encontremos en el camino de Chávez, tan pronto nos unamos en el esfuerzo de rescatar al país, yo estaré allí entre ustedes, aportando mi experiencia y mi fuerza, ocupando la posición que me corresponda. Aquí no se rinde nadie, con Chávez siempre, ¡Venceremos!

Mephisto

«Primero vinieron a buscar a los comunistas y no dije nada porque yo no era comunista.
Luego vinieron por los judíos y no dije nada porque yo no era judío.
Luego vinieron por los sindicalistas y no dije nada porque yo no era sindicalista.
Luego vinieron por los católicos y no dije nada porque yo era protestante.
Luego vinieron por mí pero, para entonces, ya no quedaba nadie que dijera nada».

F. G. Niemöller

Quería referirme a la película «Mephisto» (1981), adaptación de la Novela de Klaus Mann’s del mismo nombre, dirigida por István Szabó, con la magistral actuación de Klaus María Brandauer como Hendrik Höfgen, la cual invito a revisar porque deja muchas enseñanzas con respecto al dilema ético del comportamiento ante el poder.

La adaptación fílmica y la novela, están basadas en el «Fausto», que, en la leyenda y literatura alemana versa sobre la vida del médico, alquimista, astrólogo y «estudioso de otras artes mágicas» Johann Georg Faust (1480-1540) quien, según la leyenda, vendió su alma al diablo para lograr sus propósitos.

El «Fausto» de Göethe, su obra literaria mas importante y una de las joyas de la literatura universal, inmortalizó la leyenda y la relación entre «Fausto» y «Mephisto», el diablo, quien, finalmente lo arrastra a su propio infierno.

Lo importante de la película «Mephisto», mas allá de su extraordinaria calidad artística, es que adapta un tema universal a una situación política concreta, ubicando la trama y los personajes en la Alemania de principios de los años 30 del siglo pasado, durante el surgimiento del Nazismo.

En ella, «Fausto», el actor principal de la trama Hendrik Höfgen, es un actor de teatro de provincia que desarrollaba una vida artística constreñida a las limitaciones propias del interior del país, y, junto a sus colegas, intentaba interpretaciones de contenido, literario o político, incluso obras de compromiso revolucionario en una sala teatral «bolchevique».

En medio de una profunda crisis económica del capitalismo, donde cundía el hambre, la desesperación y desesperanza en el pueblo alemán, y ante la clara intención de la burguesía alemana de apoyar una salida a la crisis, de facto, violenta, apoyando al partido Nazi Alemán, así como, de financiar a su líder Adolf Hitler; las aspiraciones y compromisos de Hendrik eran sólo de índole individual: surgir económica y socialmente en la «élite» de la aristocracia alemana, ser aceptado por ésta, además de poder interpretar obras y personajes de transcendencia en los grandes teatros de la Capital Alemana.

Es allí donde aparece «Mephisto», el Nazismo alemán, representado en diversos rostros y personajes del poder en ascenso, situaciones diarias de persecución, desapariciones, censura, control político, «adhesiones y lealtades», que creaban un ambiente de miedo, desconfianza, traiciones y fortalecimiento del control social del Nazismo, barriendo cualquier disidencia, y persiguiendo las posiciones progresistas que le hacían frente.

De allí, la persecución contra los comunistas, socialistas, sindicalistas, judíos, intelectuales y de cualquier minoría en el país. El Nazismo se expandía y controlaba a toda la sociedad. Mientras los amigos de Hendrik, eran perseguidos, deportados, encarcelados o desaparecidos, éste, como tantos otros, prefirió abdicar de sus ideales, renegar de su pasado, olvidar sus principios, y plegarse a la nueva situación.

Tal como «Fausto», Hendrik decidió callar ante lo evidente, y vender su alma al diablo: el Nazismo, con tal de satisfacer sus aspiraciones mezquinas de poder y privilegios. Claro, como siempre sucede, su dilema y traición, los amortiguaba en su conciencia, con la justificación que «desde adentro» podría ayudar a sus antiguos camaradas (cosa que, por supuesto, nunca llegó a suceder), o, que lo que sucedía en el país «no era tan grave».

El Nazi-fascismo o el autoritarismo, cabalga sobre las debilidades de los miles de «Faustos», que le son necesarios para lograr su control político y social, su poder. Al final «Mephisto», necesita de muchas almas, para prevalecer, imponerse por la violencia y la coacción.

Como siempre sucede en este tipo de «tratos», Hendrik no puede realizar sus sueños de poder porque, tarde entendió, que el Nazismo, jamás lo consideró de los suyos, «Mephisto» no estaba dispuesto a cumplir su parte, él sólo necesitaba de su alma, esto es, que Hendrik abdicara de sus principios, para, luego de «engullirlo», arrastrarlo, por su debilidad y ambición, a su propio infierno.

Volvamos a nuestra realidad en la Patria. Por supuesto, que poniendo las cosas en su apropiada dimensión y atendiendo a nuestro momento histórico, la trama de esta película «Mephisto», y toda su carga política, filosófica, el dilema ético y la experiencia histórica planteada, me resulta de suma importancia, para la reflexión de cada hombre o mujer sobre los que pesan responsabilidades en el devenir o suerte inmediata de nuestro país.

Probablemente, nuestro pueblo y la historia, tendrán muchas cosas que preguntar, cuestionar o reclamar a todos los dirigentes revolucionarios, al estamento político, y a los distintos sectores sociales, en relación a lo que sucede en nuestra atribulada tierra. Nadie escapará a esa interpelación del Pueblo, que es al único a quien le debemos explicaciones, no sólo porque es el alma de nuestra Nación y la razón de ser de toda esta lucha, sino porque es el gran tribunal que juzgará, para bien o para mal, el período histórico del Chavismo, del intento revolucionario.

De allí que, nuestra responsabilidad colectiva es enorme, de lo que hagamos o dejemos de hacer en este momento, dependerá mucho ese veredicto y la existencia misma de la Patria como la conocemos, y la hemos soñado, desde nuestra juventud.

Cada uno tendrá que rendirle cuenta, allá donde esté, al Comandante Chávez: en el Cuartel de la Montaña, en los ojos inocentes de un niño, en el grito desesperado de una madre, en la impotencia y rabia de un padre, en la frustración y decepción de un joven, o en las ruinas de lo que pudo ser.

Cada uno tendrá que explicar cómo es que se ha llegado a esta situación, increíblemente cruel y dura contra nuestro pueblo, cómo es que esta revolución ha sido traicionada por sus «autoproclamados hijos, y por qué ni sus compañeros
de lucha, ni su partido, ni su ejército, ni sus dirigentes revolucionarios, fueron capaces de defender los mas sagrados intereses de la Patria, de la madre, del niño, del anciano, del humilde, de los desposeídos.

Cada quien tendrá que ir pensando muy bien lo que debe hacer para cuando llegue ese momento, mas allá de los privilegios y del poder, cuando deba volver a las calles, a pié, a responder al pueblo.

Pero de todas, creo que la pregunta mas difícil para muchos será: ¿por qué el silencio cómplice?; ¿cómo permitieron todo ésto?; ¿por qué no hiciste nada, no dijiste nada, no alzaste la voz?; ¿qué aplaudías?; ¿cómo te prestaste a esta traición?; ¿cómo guardaste silencio mientras se llevaban, encarcelaban o perseguían a tus antiguos compañeros, camaradas, amigos? ¿Por qué vendiste tu alma a «Mephisto»?

Preguntarán: ¿Por qué callaste cuando el madurismo comenzó a perseguir y entregar a los revolucionarios, a los de Chávez, a su obra, sus instituciones, sus logros, a su pueblo?; ¿por qué permitiste que destruyeran y entregaran a PDVSA, la Faja Petrolífera del Orinoco? ¿Por qué entregaron el petróleo, el Arco Minero? ¿No te dolía ver sufrir al pueblo, cómo lo asesinaban en las calles, cómo padeció de hambre, enfermedades, solo, indefenso, chantajeado, desconcertado, cómo volvió a sus guetos de miseria y desesperanza, cómo abandonaban el sueño de Chávez, entre las ruinas de su proyecto, cómo dejaban su país por cientos de miles para ir hacia la nada? Si tu sabías todo ésto, si fuíste de Chávez, ¿Por qué no hiciste nada?

Será sólo una parte del infierno de «Fausto», haberle fallado a su Pueblo, al Comandante Chávez, ver sufrir al pueblo en un país en ruinas.

Sé de muchos casos de antiguos compañeros, dirigentes, personalidades, civiles y militares, que han vendido su alma al diablo. Cual «Faustos», la han entregado al madurismo, han abdicado de su pasado, de sus convicciones, de su trayectoria, para guardar un silencio cómodo, oportuno, ver hacia otro lado, desde su pedacito de poder, su «posición y zona de confort».

Callan por distintas razones: por miedo, para no quedar «fuera» del poder, para no ser perseguidos o encarcelados, porque consideran que la «vendetta» no es contra ellos, aprueban, sonríen, aplauden, para que no los «jodan», no los hagan de lado, no sospechen, no los execren, no los ignoren, o, peor aun, muchos, sencillamente, no quieren perder su «puesto». Tienen la precaución del cobarde, han dejado solo a Chávez y a su obra.

Incluso, los otrora mas comprometidos con el Comandante Chávez, han agachado la cabeza, se han hecho a un lado, han cedido sus espacios, su responsabilidad histórica y política, para dar paso al madurismo, al «pranato» de la política.

Así vemos, el triste espectáculo de antiguos Comandantes ocupando posiciones subalternas, otros, en la calle, olvidados; políticos de trayectoria, utilizados para oxigenar al madurismo, y luego perderse en el olvido; voces de gran trayectoria y prestigio guardando silencio ante las causas evidentes de la grave situación que se vive en el país; antiguos defensores de los derechos humanos, actuando de verdugos de revolucionarios, guardando silencio cuando se despacha al oponente, rodeado y sin posibilidad de escapar, con un cohete, guardando silencio ante cientos de crímenes por razones políticas; hombres y mujeres que ganaron su prestigio denunciando la violación de los derechos humanos de los detenidos por razones políticas, guardando silencio ante los secuestros políticos, encarcelados con audiencias postergadas por años, con sus viviendas y las de sus familiares, incluso lejanos allanadas, y tomadas para convertirlas en sus casas particulares, como un botín; la violación del derecho a la defensa, las venganzas personales del madurismo, «La Tumba» y otros depósitos de seres humanos; grandes personalidades ignoradas, convocadas para aplaudir y usados como simples «jarrones chinos» que se colocan para la foto; dirigentes populares desplazados por la camada extraña y oportunista de «autoproclamados dirigentes» del madurismo, aquellos a los que el Comandante hizo a un lado o los mantuvo lejos del poder.

Vemos grandes nombres de la política, con historia y trayectoria propia, ganada al lado del gigante, aplaudiendo y subordinados a dirigentes de tuiter, de utilería, del madurismo, del partido «ni fu ni fa», oportunistas que nadie sabe de donde salieron, pero que ascendieron políticamente con la partida del Comandante. Intelectuales y comunicadores sociales de dilatada trayectoria en su lucha por el ejercicio pleno de la libertad de opinión, libertades políticas, hoy autocensurados, dirigiendo periódicos y medios propiedad de los grupos económicos del madurismo, guardando silencio, censurando la crítica política, ocultando la verdad al país de lo que sucede día tras día; otros, convertidos en animadores de programas de chismes, desinformando, desarmando ideológicamente al pueblo, con un culto a las personalidades del madurismo que son una vergüenza para cualquier revolucionario, haciendo malos chistes y dándole espacio a cualquiera de los aduladores del madurismo.

Tanto dirigente revolucionario, antes muy críticos y contestarios, incluso en franca disidencia con el Comandante Chávez, hoy aplauden, calculan sus palabras, desmovilizan al pueblo, les hacen abdicar de sus razones legítimas para la lucha, en el ejercicio de un pragmatismo que raya en la traición a sus propios postulados y antiguos discursos.

Dirigentes, economistas, pensadores, diputados, que se proclaman revolucionarios, socialistas, incluso comunistas, hoy guardan silencio, sólo opinan para justificar el desastre del madurismo, sólo hablan para sumarse a la «vendetta» de turno, para destrozar cualquier opinión disidente, ganando la simpatía o beneplácito, aunque sea transitoria, del madurismo.

Sé de tantos antiguos compañeros que se prestaron a todo tipo de trampas, mentiras, pidieron perdón por su pasado Chavista, sus acciones en Revolución, entregaron lo que les pidieron, acusaron y persiguieron a antiguos compañeros, rindieron pleitesía a «Mephisto», creyendo que serían aceptados en su cerrado círculo, mintieron, callaron, entregaron, traicionaron al propio Chávez y luego fueron botados, de la peor manera, echados a un lado, expuestos esposados como delincuentes, presos, secuestrados, olvidados.

Sé de tantos hombres de Chávez, que persiguieron antiguos compañeros, se prestaron a todo lo que el madurismo les pidió que hicieran, ocuparon las posiciones que les dejaron, han callado, declaran y confunden al pueblo que los escucha con esperanza de que su voz los oriente, sin embargo, los desmoviliza, han pasado por todos los puestos, de un lado para el otro, siendo utilizados, no se dieron o no se dan cuenta, que «Mephisto» sólo necesita o necesitaba su nombre, su prestigio, su alma, para luego enviarlo a su infierno, al olvido, a vivir con el cargo en su conciencia de haberse prestado a todo ésto.

Un partido, el PSUV, que nació como el partido de la Revolución, el partido del Comandante Chávez, sucumbe y se diluye ante la acción del madurismo, se desvía de su principal responsabilidad: ¡hacer una revolución! ¿Qué clase de Partido o Dirección revolucionaria es ésta, que no dice nada si no está autorizada por el madurismo, que no es capaz de levantar su voz exigiendo un cambio, que no es capaz de defender al pueblo venezolano de los efectos terribles del paquetazo del capitalismo salvaje y atrasado que se ha impuesto con Maduro?

¿Qué partido es éste, cuáles son los partidos de la revolución, y qué clase de dirigentes que no le pueden decir al pueblo la verdad? ¿Por qué no denuncian la inflación mas alta del mundo, la hiperinflación, la mega devaluación, la especulación y el desabastecimiento de comida, medicinas?; ¿por qué no se bajan de las camionetas y dejan los escoltas y se van con el pueblo, a vivir su drama, a luchar por sus derechos? ¿Dónde está el partido de Chávez, sus mas cercanos, dónde quedó la lealtad que le juraron?

¿Cómo se guarda silencio ante la destrucción y entrega de PDVSA?, ¿del petróleo?, ¿del Arco Minero? ¿Por qué se siguen repitiendo las consignas del madurismo, donde según ellos, el problema era Chávez y su gobierno a 100 dólares el barril, según ellos un gobierno corrupto?

¿Por qué se guarda silencio ante la calamidad que sufre el pueblo, el desmontaje de las Misiones, del Poder Popular, del Sistema de Salud, de Alimentación? ¿Por qué se guarda silencio ante los desmanes, abusos, privilegios y corruptelas del madurismo, del «pranato» político, del envilecimiento y descomposición de las instituciones del país, ante la entrega de nuestra soberanía económica, petrolera? ¿Por qué no se dice nada sobre la disfuncionalidad del Gobierno, del Estado, sobre la incapacidad para proteger a nuestro pueblo, nuestro territorio, nuestra soberanía, las fronteras, los recursos naturales, Guyana? Son preguntas que deberán responder en algún momento.

Mas allá del Chavismo y del campo de la revolución, ha existido una subordinación de los estamentos políticos tradicionales al madurismo, cuya única explicación es el pacto, un nuevo pacto, con otros actores, en una mezcla extraña e impensable hace tan sólo cinco años, donde el objetivo común ha sido el de desmontar y paralizar el proceso revolucionario, en una acción común de perseguir y desacreditar al período revolucionario del Comandante Chávez. Unos operan desde el ataque frontal y lleno de odio desde la oposición intolerante, y otros operan por la destrucción en los hechos de la obra revolucionaria, y esa apropiación del alma del Chavismo para, cual «Mephisto» utilizarla, «engullirlas», neutralizarla y luego hacerla de lado y avanzar con su propio proyecto, el del madurismo, un proyecto que liquidará nuestras conquistas políticas y sociales, y que ha traído a nuestra tierra el infierno de «Fausto».

«Mephisto», necesita el alma de «Fausto», para extender y mantener su reino de corrupción, alimentando su infierno, atrayéndolo a su propia condición, derrotando el reino de la virtud del hombre. El madurismo, débil y sin prestigio en el seno del pueblo, necesita «engullir» como lo está haciendo, el alma del Chavismo, de sus dirigentes, para utilizarlos, aprovechar su prestigio y luego desecharlo, pero neutralizando al dirigente y despojándolo de sus virtudes Chavistas. Al final, el madurismo terminará por diluir y «engullir» al propio Comandante Chávez, destruyendo su obra, su legado, y no les importa que su nombre, su imagen y su prestigio sea asociado al infierno que ellos mismos han creado, por ello, abusan de su nombre e imagen, le achacan al Comandante el origen de esta situación catastrófica.

La única diferencia con «Fausto», es que el Comandante Chávez ya no puede obrar, no está entre el pueblo para poner en su sitio las cosas, decir la verdad, por ello, su defensa depende de lo que podamos hacer los que quedamos, los testigos de excepción, los que lo conocimos, los que trabajamos a su lado, los que nos mantenemos leales a sus ideas y su obra.

Yo no tengo toda la verdad, jamás he pretendido tenerla, soy un revolucionario, militante político, con una ética y cultura revolucionaria, un profesional que lo que he hecho toda mi vida es trabajar. El madurismo ha abusado de mi lealtad y mis principios. Han ofendido mi nombre y pretenden horadar mi moral. El Pueblo Venezolano me conoce, el campo revolucionario me conoce, la oposición me conoce muy poco. Tengo una gestión y trayectoria de la que estoy muy orgulloso, era el momento de hacer las cosas de la única manera que era posible para romper el cerco sobre nuestro pueblo, y así lo hicimos: siempre en ofensiva, al «rompe», sin mirar a los lados, sin cálculos egoístas, apegados a nuestra Constitución y leyes, pero, por sobre todas las cosas, a los mas altos intereses de la patria. He actuado siempre, con honestidad y apegado irreductiblemente a mis principios revolucionarios, como lo hizo el Comandante Chávez, como siempre actuó y me enseñó mi padre.

Me negué a venderle mi alma al diablo, a «Mephisto», ni al capitalismo, ni al imperialismo, ni a las élites que han explotado durante cien años a nuestro pueblo, ni a los oscuros intereses que siempre han medrado en el seno del Chavismo, ni a estos señores del madurismo, sus grupos de interés, sus torpes astucias, su falta de lealtad al Pueblo. No lo hice nunca, no lo haré jamás. Yo estoy listo para ayudar a nuestro pueblo, a salir de esta trampa. Es la única manera de abordar y resolver los graves problemas de nuestro país, mas allá de todas las propuestas, planes y medidas que se puedan tomar y que son muchas, y viables, el problema está en Miraflores.

Siempre he actuado de manera responsable y con un absoluto respeto a nuestro pueblo, nuestras leyes, a mis antiguos compañeros y camaradas, a mi partido el PSUV, al Comandante Chávez y a su memoria. Siempre he actuado con profundo amor patrio y respeto a todas las posiciones políticas, nunca he abdicado, ni lo haré, de mis principios y convicciones, esa es mi alma. Hoy les digo a todos, a cualquiera que me quiera oír y leer, que la situación es muy pero muy compleja.

Así como en la película de «Mephisto», el silencio y el dilema ético que «Fausto» decidido a favor de la entrega de su alma al diablo, multiplicada en las élites y fuerzas morales de su país, tuvo terribles consecuencias para el pueblo alemán y el mundo con el advenimiento del Nazi-fascismo y su régimen intolerante y violento; de la manera que se resuelva el dilema ético de «Fausto», de muchos dirigentes, factores políticos, militares, las fuerzas morales del país, de la revolución y de toda la sociedad, en esta encrucijada y momento de inflexión histórica, de cómo actuar ante el fenómeno extraño, autoritario y violento del madurismo, definirá la suerte de nuestra revolución y del país.

El daño es profundo: la fractura en la sociedad, los valores fundamentales, espirituales, el interés colectivo, la conciencia del deber social, el valor del trabajo, la ética y la moral que sustentan a la Patria. La prevalencia de la violencia, del individualismo, el miedo, el pranato en todas las instancias. La economía destrozada con unos indicadores negativos nunca vistos en nuestra historia, la hiperinflación y caída consecutiva a niveles de catástrofe de nuestro Producto Interno Bruto, del valor de nuestra moneda, de los salarios reales, con nuestras fuerzas productivas y empresas en ruinas, PDVSA víctima de un estúpido ensañamiento político y de la improvisación e irresponsabilidad en su manejo, comprometidos nuestros recursos naturales petróleo, gas, oro, con una situación social insostenible, con un país donde el futuro huye. En condiciones de deterioro tal, que nada funciona, ni el gobierno, ni el Estado, ni los servicios públicos, un país absurdo donde el pueblo, todo el pueblo, vive con tristeza, rabia, resignación.

Al mismo tiempo, ante la debilidad e incapacidad del madurismo, su aislamiento internacional, producto de una errática política internacional que pasó al menos tres años insultando y chocando con toda la región, aislados políticamente, nadie quiere una foto con Maduro: desprestigia, crece la amenaza externa. Se prepara una agresión, vista la confusión y el caos en la Patria, las fuerzas hostiles de todo tipo, ven la oportunidad del zarpazo, desde los países vecinos, la extrema derecha, el imperialismo, fuerzas paramilitares y todo tipo de aventureros y sicarios económicos, especialistas en apropiarse de países enteros.

Frente a este deterioro generalizado y la agresión externa, el madurismo insiste en mantenerse en el poder, ellos prefieren que caiga la Patria, antes de hacerse a un lado y entregar el poder a las fuerzas Chavistas y patriotas, como señaláramos en el anterior artículo: «Ya no hay tiempo». No hay tiempo, se le acabó el tiempo al madurismo, ahora le toca al Chavismo la responsabilidad de asumir la conducción del país, y de convocar a las fuerzas patriotas y progresistas a la reconstrucción de la Patria y prepararnos para defenderla de la agresión y del colapso.

Con mis artículos, mis opiniones y conductas políticas, asumo mi responsabilidad histórica ante el pueblo, además, y a pesar de la manera tan cruel como me cobran mi postura, creo que los que estuvimos con el Comandante Chávez en tan altas responsabilidades en la conducción de los asuntos del país, debemos unirnos para asumir esta tarea, estamos en la obligación moral y ética de hacerlo, a cualquier costo. Les hago un llamado a no vender su alma, a no claudicar, ni a renunciar a lo que hemos sido, a renegar de nuestra obra colectiva: la Revolución Bolivariana.

Además, pretendo mostrar y explicar la verdad, de como han sido las cosas, de lo que sucede entre las procelosas aguas del egoísmo y el miedo, denunciar y desenmascarar al madurismo y su caos, pero también aportar soluciones, que entendamos que no debemos sucumbir al fatalismo del caos, que existen las vías, políticas, económicas y Constitucionales para superar esta crisis profunda y estructural que vivimos. Esta tarea impostergable, tenemos que asumirla los que conformamos las fuerzas mas conscientes, progresistas, patriotas, antes que el fascismo nos alcance, la intervención extranjera o un golpe cruento de derecha que condene a nuestro pueblo a la violencia y a la destrucción.

El IV Congreso del PSUV, que habrá de realizarse el próximo 28 de Julio, es una oportunidad histórica para recomponer la unidad del Chavismo, y dar una profunda discusión y un debate democrático y revolucionario sobre éstos y otros temas, que resultan fundamentales para definir el futuro y continuidad de nuestra Revolución.

Igualmente, el Congreso debe implicar una renovación de todas sus autoridades, electas por las bases, devolverle su poder a las UBCH y bases del partido. Impedir que el Congreso sea secuestrado por los oportunistas de siempre, o por sus enemigos internos. Yo reitero mi solicitud de un derecho de palabra en el Congreso, de poder exponer mis argumentos a las bases del Partido de manera libre y sin sufrir ningún tipo de persecución. El Partido debe exigir al gobierno que cese la persecución contra los Chavistas que hemos expresado diferencias con el madurismo, que podamos volver al país, sin ser detenidos. Que cesen los ataques y las infamias sobre nosotros, que sean resarcidos nuestro nombre y reputación, que los prisioneros políticos del Chavismo, sean liberados de la misma forma que han sido liberados los prisioneros políticos de la oposición.

No permitamos que «Mephisto» nos siga imponiendo su caos y su infierno acá en la tierra, todavía «Fausto» está a tiempo de darse cuenta de la trampa y reaccionar. Creo firmemente que las sociedades no se suicidan, ni los espacios políticos permanecen vacíos por mucho tiempo, vendrá una conmoción política y social, la cuestión es quién la conducirá y qué orientación tendrá.

Que cada quien asuma su responsabilidad histórica, no entregar el alma de este pueblo, no claudicar en nuestros principios ni en la posibilidad de un futuro mejor y justo para todos. Con Chávez siempre, ¡Venceremos!

Ya no hay tiempo

El país no aguanta más. Ya no hay tiempo para seguir improvisando, reciclando ministros, repitiendo tácticas gastadas, políticas fallidas. Ya no tenemos mas tiempo para que el madurismo siga prometiendo cosas que sabe, no puede cumplir, haciendo anuncios que se convierten en estruendosos fracasos. Destruyendo una a una las instituciones y empresas del Estado en su afán sectario de controlarlo todo. No hay más tiempo para este gobierno.

Nuestro pueblo ha pagado un precio muy alto por la incapacidad para gobernar del madurismo, por la improvisación y por los «ensayos» del empirismo político. Una gestión donde se desprecia el conocimiento, la experiencia, donde el trabajo y la capacidad son una excepción. Una dirigencia que ha impuesto el miedo, la persecución como política de Estado, un gobierno policíaco donde se violan de manera permanente los derechos fundamentales de sus ciudadanos.

El madurismo ha impregnado y estimulado los peores valores en nuestra sociedad: el individualismo, la intolerancia, el desgano, la irresponsabilidad. El «pranato» se ha convertido en su forma de accionar político: la violencia, la censura, la utilización de la justicia para la persecución política, el secuestro y prisión por razones políticas, sin derecho a la defensa, al debido proceso, la inseguridad de estar en el país, el miedo a expresar opiniones políticas, los linchamientos morales, las acusaciones sin derecho a la defensa, las ofensas de todo tipo.

PDVSA en ruinas, desmantelada, aniquilada en su moral, sus trabajadores perseguidos, acosados, en tan solo cuatro años, la producción cayó ¡mas de un millón quinientos mil barriles día de petróleo!, nuestras refinerías inoperantes, la empresa estigmatizada, sus líderes perseguidos, su unidad fracturada. Fueron capaces de destruir lo que no pudieron las transnacionales, ni el sabotaje petrolero, ni la gente del petróleo: destruyeron a la Nueva PDVSA, la Roja Rojita, en una «vendetta» miserable, contra una de las obras y política mas exitosa del Comandante Chávez y de la Revolución, nuestra Política de Plena Soberanía Petrolera. Lo destruyeron todo en su afán de extirpar de su seno al «ramirismo», al Chavismo. Hoy día es un retazo de intereses grupales-económicos, que la están entregando por partes, incapaces como son, de operarla y de conducir la otrora quinta empresa petrolera del mundo.

La Política Petrolera tiene una extraña y única característica en nuestro país, altamente dependiente del modelo rentista petrolero: aunque es una política que resulta siempre muy compleja, difícil de explicar y de entender, que se dirime en el ámbito de decisiones soberanas, en la relación con los intereses transnacionales, en la arena internacional, en las operaciones petroleras, en los contratos, juicios internacionales, modelos económicos, en complejas operaciones financieras, técnicas y alianzas, aunque resulta la mayoría de las veces compleja para la discusión pública, nacional, sus resultados se reflejan de manera directa en la economía y calidad de vida de todos los ciudadanos.

Así, en los años de la «apertura petrolera», se vivió en el país una crisis de dimensiones tales que dieron origen al 27 de febrero de 1989, al 4 de febrero y al 27 de noviembre de 1992. Luego, durante el Gobierno del Presidente Chávez, nuestra política de Plena Soberanía Petrolera, logró revertir la entrega de la «apertura», fortalecer nuestra empresa Nacional PDVSA, recuperar el ingreso fiscal, la política de precios, en vez de la política volumétrica de la apertura, y logramos captar mas de 480 mil millones de dólares de la renta petrolera, que, de otra manera, se la hubiesen apropiado las transnacionales. Con esa cantidad inmensa de recursos fue que el gobierno del Presidente Chávez pudo hacer una distribución popular de la renta, lo que se tradujo en un sostenido crecimiento de la economía, el pago de la deuda social con nuestro pueblo, y disfrutar de más de una década de crecimiento y prosperidad para todo el país.

Ahora, en un mezcla desastrosa de improvisación, miedo a asumir una política económica correcta en su momento, intereses de grupos económicos que han surgido y se han hecho poderosisimos medrando entre las ruinas de nuestra economía, a la sombra de la especulación financiera, las importaciones, el acceso de los «panas» a dólares preferenciales, aunado todo ésto a la destrucción de PDVSA, ahora incapaz de producir los tres millones de barriles día que producíamos hace sólo 4 años, incapaz de abastecer ni siquiera el mercado interno de combustibles, incapaz de captar el ingreso petrolero que genera un precio razonable de mas de 67 dólares el barril y en alza, tenemos una situación económica tan compleja y difícil, que nos ha colocado al borde del abismo como país.

Acá debo recordar que, lamentablemente, yo tenía razón cuando por allá en 2013, le argumentaba a los compañeros del gobierno, a los líderes del madurismo, al propio presidente, a los líderes del PSUV que el tema petrolero no es cualquier cosa, PDVSA hay que cuidarla y preservarla de los apetitos e intereses de grupos de poder. El Comandante Chávez siempre cuidó a PDVSA, la protegió, la estimuló, siempre nos tuvo, me tuvo, fuera del alcance de los intereses de grupo que coexisten en nuestro movimiento, él sabía además que nuestro equipo en el sector petrolero, era uno de los pocos capaces de avanzar a su lado, sin cálculos egoístas de ningún tipo, en el desarrollo de las tareas políticas y económicas, nacionales e internacionales, que imponía o requería la revolución, la soberanía y el interés nacional; sabía que lo haríamos y, muy importante, lo haríamos bien, con capacidad de trabajo y toda la calidad política que él quería darle. Por cierto, que, este afecto, confianza y camaradería del Comandante Chávez, despertaron, de manera insospechada, las más bajas y abyectas pasiones, celos y rencor que estaban allí, luego de la partida del Comandante afloraron abiertamente y se expresaron de la manera que lo han hecho.

El Comandante Chávez cuidaba y protegía a su Nueva PDVSA, a sus trabajadores, porque él sabía, por su experiencia durante el Sabotaje, que, en PDVSA, no se podía improvisar, que hacía falta compromiso, conocimiento, capacidad y calidad revolucionaria. Por eso y bajo esa premisa, estuvimos al frente del sector durante más de doce años, y los resultados estaban a la vista de todo el país, con una empresa poderosa, una política petrolera correcta y, en consecuencia, un robusto, por decir lo menos, ingreso petrolero, no sólo derivado de nuestra producción y política de defensa del precio, sino, fundamentalmente, por los ajustes que hicimos a las regalías, impuestos y el control sobre las operaciones del sector. Así es que, esta «vendetta» emprendida hace cuatro años contra lo que llamaron el «Ramirismo», esa destrucción de la obra del Comandante Chávez, de nuestra obra colectiva, de la Nueva PDVSA ha resultado en un desastre, el peor error del Presidente.

Pero no sólo PDVSA está mal, como hace ver el madurismo en su propaganda. No, todo está mal, muy mal. No hay empresa del Estado que no esté paralizada o a mínima capacidad de funcionamiento, no hay sector productivo, del ámbito privado, que no esté en iguales o peores condiciones. Ningún sector productivo está cumpliendo sus tareas. Es obvio que no producimos ni siquiera los insumos básicos de alimentación, de otra forma, las cajas Clap no serían necesarias y menos aún, traerán productos extranjeros. La caída consecutiva, acumulada de cinco años del Producto Interno Bruto, es una clara medición de que estamos ante la peor crisis de nuestra historia en el ámbito productivo.

Los servicios públicos colapsaron, no funcionan: el sistema eléctrico, Corpoelec es un caos con sus apagones consuetudinarios; graves problemas con el abastecimiento de agua, agua potable; el transporte público es inexistente, entre las fallas permanentes del Metro de Caracas, la desaparición de la flota de autobuses del Estado, y la modalidad de transportar a los ciudadanos en camiones de transporte de ganado, el Pueblo trabajador hace esfuerzos extraordinarios para trasladarse. Un país sin medicinas, sin internet, sin cobertura celular, sin conexión satelital, sin conexión ni transporte aéreo.

Una gestión del gobierno que ha sido una calamidad para el pueblo, el desmantelamiento de todos los programas creados por la Revolución para proteger, incluir y dignificar a nuestro Pueblo, nuestras Misiones Educativas, de Salud, Alimentación, todo eso ha desaparecido, todo se reduce ahora al llamado «Carnet de la Patria».

Para millones de venezolanos, el tiempo se acabó hace bastante rato. Para los que no pueden alimentarse, ni conseguir alimento para sus hijos o sus familias, para las víctimas de la violencia en la calle, viviendo en un virtual toque de queda impuesto por el malandraje, para los pacientes de enfermedades de alto riesgo: Sida, Cáncer, enfermedades Cardíacas, Artritis, Renales, Diabetes, Hipertensión, Depresión, no consiguen los medicamentos, ¡se mueren! Los niños de la calle, los Pueblos Indígenas. Para los cientos de miles de jóvenes, profesionales que han decidido irse del país, sin posibilidades de mantenerse o vivir en nuestra patria, empezar de cero, en una tierra desconocida, sometidos al escarnio del recién llegado, la explotación de la que son objeto.

Estamos retrocediendo décadas en nuestras posibilidades de desarrollo con la pérdida de nuestro talento humano, convertidos en un país triste, de supervivencia, donde las enfermedades endémicas y superadas hace décadas han vuelto, no hay perspectivas de futuro, con un proceso hiperinflacionario que expropia todos los días al trabajador; con una moneda que no tiene ningún valor, un país donde cualquier aventurero con unos pocos dólares lo compra, donde todo se vende, donde el trabajo y la honestidad no tienen valor alguno.

Un país que tan sólo hace cinco años era la esperanza de los pueblos de la tierra, el ejemplo de posibilidad de redención de los humildes, de los países en desarrollo, con un líder carismático, un país respetado en el Mundo, con programas y experiencias sociales exitosas y únicas, que alcanzó las metas del milenio de las Naciones Unidas, que abatió la pobreza y la exclusión, un país, líder en el mundo petrolero, con una PDVSA fuerte, sólida, en expansión, con una economía estable, listo para dar un salto hacia adelante en su proceso de industrialización y diversificación económica, un país alegre (así catalogados por los índices correspondientes), donde había alimentos, medicinas, cultura, esparcimiento, donde todos podíamos estar y expresarnos. Ese país ya no existe mas, lo acabaron.

Por eso Ya no hay más tiempo. Algo tenemos que hacer por nuestro país, mientras se pueda evitar una explosión social o un zarpazo de la derecha, porque lo que vendrá será el fascismo, o una intervención extranjera. Está claro que las fuerzas de extrema derecha, apoyados abiertamente desde el exterior, están trabajando para un golpe de Estado, cruento, que tendría un desenlace violento, o bien por la fuerza que aún tiene el Chavismo o porque las fuerzas golpistas buscarán arrasar con todo lo que se parezca a Chávez, al Poder Popular. Hay mucho odio acumulado y la actitud del «pranato» del madurismo lo que ha hecho es exacerbar las ganas de la revancha, de un «ojo por ojo», donde todos quedaremos ciegos.

Hay que insistir en las posibilidades que brinda la Constitución antes de que todo se siga deslizando al abismo. La Asamblea Nacional Constituyente existe y es una realidad política. Como lo mencioné en mi artículo titulado «La línea Roja de Chávez», se activó este mecanismo supraconstitucional, para resolver un problema político, que no tenía nada que ver con la Constitución, pues la misma seguía perfectamente vigente. Pues bien, ese problema político no sólo persiste, sino que se ha agravado, es sólo cuestión de tiempo, volver a escenarios de confrontación y violencia, porque el fondo del mismo, no se ha resuelto.

Ahora, por azares de la política, la Asamblea Nacional Constituyente cambió de manos, se le escapó el control al madurismo, en un movimiento surgido desde el seno de los propios Asambleístas. Se abre así una posibilidad de que la ANC actúe en concordancia con las necesidades políticas del momento y las atribuciones supraconstitucionales que tiene. La «línea roja de Chávez», hace rato fue traspasada por el madurismo en el seno de la ANC, prueba de ello, son las Leyes entreguistas e inconstitucionales que se han aprobado en su seno, su silencio ante hechos y decisiones absolutamente contrarias al espíritu de la Constitución, y a los principios que dieron origen al Chavismo como movimiento: El Arco Minero, las Nuevas Empresas y Contratos otorgados en la Faja Petrolífera del Orinoco, el Decreto 3680 donde se dan plenos poderes para entregar PDVSA, la Violación de los Derechos Humanos, la Crisis Económica: la Hiperinflación, Devaluación, Especulación, El Petro; La crisis de Salud, de Alimentación, de los Servicios Públicos: agua, electricidad, transporte y un largo, etc. La ANC ha guardado silencio, sólo levanta la mano para aprobar decisiones que el madurismo ya trae «aprobadas» desde su círculo íntimo.

Se abre la posibilidad de que la ANC rectifique y asuma un papel estelar en estos momentos tan difíciles y aciagos para nuestro país. De otra manera, las soluciones o respuestas vendrán desde afuera del campo del Chavismo. Habría que decir entonces, que la ANC tiene o es, probablemente, la última oportunidad de que este desastre sea resuelto de manera pacífica por el Chavismo, podríamos decir, por el Chavismo originario que es, esencialmente, cívico-militar. Si nó, el tiempo, no sólo se le habrá acabado al madurismo, sino también al Chavismo como un todo, que pagará, y con él pagará nuestro pueblo, un altísimo costo por el silencio, sectarismo y falta de valor, para tomar las decisiones impostergables en esta circunstancia histórica.

La Primera decisión en el campo del Chavismo y el seno de la ANC, es que el madurismo debe hacerse a un lado. El madurismo y el presidente en particular, constituyen el primer obstáculo para resolver esta profunda crisis. Es un presidente que no ha podido con el gobierno ni con el manejo del Estado. Dice el madurismo que nos ha conducido a «victorias» sucesivas. Yo diría más bien, que nos ha conducido a una profunda derrota estratégica, con un país en ruinas, un pueblo que sufre y trata de escapar, un rechazo generalizado a la sola idea del socialismo y del propio Comandante Chávez, porque se asocia a su gestión. Va a ser difícil revertir esta destrucción de conciencia y de pasión revolucionaria. Pero se puede hacer, porque tenemos un núcleo duro, poderoso, en el PSUV que, con una política correcta y exitosa, podría revertir esta derrota en la conciencia y la pasión del pueblo.

Pero lo primero es que el madurismo se haga a un lado. Debería ser de forma voluntaria, debería ser una exigencia del Congreso del PSUV y un accionar de la ANC. El presidente y el madurismo deben salir de su «zona de confort», reconocer que le hacen mucho más daño a la Revolución y al país como un todo, en su empeño de mantenerse en el poder, un poder que no es de ellos, es originario, es del Pueblo. No es la primera vez, ni será la última, donde un colectivo, ante los desaciertos, errores, incapacidad, severas desviaciones ideológicas o sencillamente, por ser inconveniente para una situación histórica específica, hace a un lado a una dirección entera y la sustituye por otra, con un mandato específico y apoyo político al esfuerzo de cambio o rectificación.

El madurismo argumentar la legitimidad del Presidente electo. Pero todos sabemos que, teniendo el presidente tan alto rechazo en el país, esos votos son, hasta donde yo sé, votos del Chavismo, del PSUV. Digamos que los votos del madurismo y su partido «ni fú ni fá», apenas alcanzaron los 300 mil, como cualquier otro partido minoritario del Gran Polo Patriótico.

La ANC reconociendo que estamos ante un Estado de Conmoción en el país, debe trabajar en la Conformación de un Gobierno de Emergencia, por lo que resta del período, compuesto por lo más destacado de las Figuras del Chavismo y más allá, figuras que puedan ayudar a recuperar la confianza de todo el país. Debe simplificarse el funcionamiento del Gobierno, colocar Ministros que tengan la capacidad política y profesional, conocimientos y experiencia en batalla, para hacer frente a esta situación de conmoción.

La ANC y el Congreso del PSUV deben llamar a la Unidad del Chavismo y del país. Debemos ser llamados los que estuvimos en el Gobierno del Comandante Chávez, con altas responsabilidades en la Conducción del Estado y del partido, y que hoy somos víctimas de la persecución política, somos acusados de cualquier cosa sin posibilidad de defendernos, los que hemos sido exiliados de nuestro amado país, los que están presos, los que fueron hechos a un lado por la intolerancia y el sectarismo, los que están extrañados en embajadas y organismos internacionales. Un gran proceso de reunificación de las fuerzas patriotas y progresistas. Llamar a los partidos y movimientos que han apoyado, en cualquier momento a la Revolución. Llamar a las voces críticas, las fuerzas morales, los líderes militares, donde sea que estén, a un proceso de unificación con base en los principios de un amplio movimiento progresista, Bolivariano, Chavista.

Hacer una proclama de Compromisos y Responsabilidades para con la Patria y el Pueblo. Un código de conducta que rija la actuación de estos órganos especiales de recuperación de la patria, del Estado, de todo el pueblo. El llamado a todo el país, razones sagradas para la lucha, nuestros principios, propósitos, convicciones, compromiso. Restablecer la esencia de la conducta y la ética del Bolivarianismo, su moral y necesidad de sacrificio y entrega en estos momentos tan difíciles para la Patria.

Debe cesar la persecución por razones políticas. Liberar a los detenidos cuyas penas se hayan cumplido, los que no hayan tenido el debido proceso, los que están sin juicio, los que están secuestrados, sin derecho a la defensa. Dar beneficios procesales, régimen de presentación a aquellos que estén retenidos por razones políticas, pero acusados de actos de corrupción o cualquier otro delito, para que puedan ejercer su derecho a la defensa, excepto aquellos que estén acusados de crímenes o violaciones de los Derechos Humanos y que estén o hayan sido procesados por estos hechos.

Debe cambiarse al Fiscal, nombrar al frente de esa institución, a una persona de reconocida experiencia en el ámbito legal, Jurídico, de respeto a los derechos humanos, que tenga el suficiente equilibrio para ser garante de la legalidad, que no esté vinculado a ningún grupo o parcialidad de poder político o económico. El actual Fiscal se ha convertido en un violador de los Derechos Humanos, de los Derechos Fundamentales consagrados en la Constitución, para convertirse en un instrumento de persecución política, de chantaje y extorsión. Se debe restablecer la legalidad y el principio de ser garante del debido proceso, y del respeto a los Derechos Humanos.

Deben colocarse al Frente de la Comisión de la Verdad, a personas comprometidas con la necesidad, de esclarecer los innumerables crímenes cometidos durante todos estos años de violencia política. No puede haber paz con impunidad. Sus resultados deben ser una prioridad para el país.

Debe iniciarse un proceso de movilización popular y nacional para combatir en la calle todos los ilícitos vinculados a la especulación, acaparamiento, transporte, niños en la calle, salud, alimentación. El PSUV, Frente Francisco de Miranda, el Poder Popular, los trabajadores petroleros, las Asociaciones de Vecinos, la Reserva, las Misiones, la Juventud, las mujeres, estudiantes, los campesinos y obreros, deben volcarse Junto a Gobernadores y Alcaldes, autoridades civiles y militares a liberar territorios del accionar de estos elementos antisociales, establecer mecanismos de satisfacción de las necesidades del pueblo.

Todas las inmensas capacidades de comunicación y propaganda de la que dispone el Estado deben enfocarse a una tarea de explicar a todo el país lo que sucede, las razones reales de la crisis, las vías para salir de ella. Estimular los valores de la solidaridad, hermandad, el interés colectivo, el deber y la responsabilidad social, la emulación de las conductas positivas, la cultura, el trabajo, la honestidad, el desprendimiento.

Debe hacerse un llamado a todos los que se han ido del país, a los jóvenes, profesionales, que vuelvan, que los queremos, que hacen falta, que se incorporen a esta tarea de reconstrucción nacional. Debe desarrollarse un programa de reinserción a la Patria, facilitarse su retorno, su restablecimiento, su trabajo, su puesto en la sociedad.

Debe estimularse la participación de todas las fuerzas espirituales de nuestro pueblo, hay que derrotar al odio y la cultura de la muerte. Todas las iglesias, todas las creencias, el Papa Francisco. La Cultura de la Vida en todos los espacios de la Patria.

Las Fuerza Armada Bolivariana, debe concentrarse y movilizarse en las tareas vinculadas a la Defensa Nacional, el resguardo de la Seguridad Ciudadana, el Control de los Distintos Cuerpos Policiales, garantizar el libre tránsito, movilizarse en el apoyo a las tareas de restablecimiento de la estabilidad económica del país, la autoridad del Estado, haciendo énfasis en el control de fronteras, de puertos, aeropuertos, dejar la gestión de las Empresas e instituciones públicas, a los cuadros civiles que designen las distintas autoridades. Debe darse tratamiento de seguridad de Estado a la lucha contra grupos paramilitares o armados que operen en nuestro territorio. Considerar los delitos de corrupción así tipificados por ley, dentro de la Institución como una falta grave y causal de juicio militar.

Todas las Instituciones deben iniciar un proceso de reunificación, simplificación y gestión bajo los nuevos códigos y principios del llamado que se hace a todo el Pueblo.

Debe romperse el aislamiento internacional. Hacer un llamado a todas las organizaciones y países amigos a que nos ayuden a recuperar a nuestro país. Siempre bajo nuestra conducción y en apego a nuestra soberanía, serán bienvenidas todas las ayudas y apoyos, sensibilizar al mundo de nuestra posibilidad de superar esta situación calamitosa. En todos los ámbitos: salud, alimentos, agricultura, educación, un llamado a todos los jóvenes y organizaciones populares, internacionales, nuestro país será el campo de batalla a favor de la vida, de la Esperanza.

La ANC debe derogar las Leyes entreguistas que comprometen nuestras posibilidades de desarrollo, en el ámbito petrolero, los decretos inconstitucionales para entregar nuestra empresa PDVSA, los Contratos y empresas Mixtas entregadas en la Faja y otras áreas petroleras, donde se cede nuestro control o se entregaron a empresas intermediarias, sin capacidad, en el ámbito Minero (El Arco Minero), la Ley de Inversiones Extranjeras en su articulado entreguista y en nada promotor de la sana inversión en tecnología. La ANC debe legislar y darle un piso constitucional y legal al este esfuerzo de defensa de la Soberanía político-económica del país.

Debe Decretarse un Estado de Economía de Guerra y conformar equipos de intervención a los sectores claves de la actividad económica:

Intervenir PDVSA, cambiar su Junta Directiva, traer a los cuadros técnico-políticos, capaces de motivar y dirigir un proceso de recuperación de la Empresa en todos sus niveles. Debe hacerse una profunda evaluación del daño causado durante estos cuatro años, y presentar al país un plan de recuperación realizable y ajustado a nuestra Política de Plena Soberanía Petrolera.

Intervenir el Ministerio de Finanzas, BCV, FONDEN, Fondo Chino, el Sistema Bancario y Financiero. Deben restablecerse las cuentas Fiscales, los equilibrios, establecerse metas macroeconómicas, un presupuesto e inversiones en las áreas estratégicas y priorizadas, dar un horizonte a los actores económicos nacionales e internacionales.

Intervenir las Empresas Básicas, Empresas del Estado, deben agruparse bajo el Sistema Presupuestario de Financiamiento, establecer objetivos claros, metas, su contribución a la reactivación de la economía, a las exportaciones no-petroleras.

Intervenir las empresas de servicios, cambiar sus Directivas: Corpoelec, Transporte, Hidrológicas, Agropatria, entre otras. Debe ser una prioridad restablecer su operatividad, identificar y reconocer errores en la gestión, en su estructura.

Intervenir los Ministerios, Empresas e Instituciones responsables de Alimentación, Salud, Medicamentos. Restablecer el funcionamiento de las Misiones Educativas, de Salud, de Alimentación como prioritarias. El retroceso en todos los aspectos sociales es evidente en este período. Deben establecerse las estadísticas y tener un mapa de actuación de la situación. Hay que pedir apoyo a las organizaciones internacionales de salud, a los países amigos para restablecer los niveles e índices correspondientes al 2012.

Debe desarrollarse un proceso de agrupamiento de empresas, simplificación en las operaciones y gestión financiera, presupuestario, objetivos de producción, transporte, distribución. Establecer Zonas de Emergencia Económica, para hacer una gestión concentrada en el ámbito territorial y por rubro.

Un fuerte equipo económico-financiero, debe trabajar, en conjunto con Organizaciones Internacionales como la CEPAL, en una propuesta para restablecer el valor de nuestra moneda, combatir la hiperinflación, con una política Fiscal y Monetaria adecuada, de emergencia, restablecer la producción con apoyo internacional. Recurrir a nuestros socios estratégicos y otros para lograr un Plan coherente en el ámbito económico, con metas de corto, mediano y largo plazo. Un Plan que sea el Plan de todos, para salir de la crisis. No será fácil, pero tenemos cómo hacerlo.

Estos son sólo algunos elementos de lo que hemos venido trabajando sobre como salir de esta crisis, de esta situación de deterioro de todos los aspectos de la vida nacional. Hay mucho más por hacer y aportar, tengo la convicción que no será un asunto sólo del Chavismo, será de todo el país.

Nosotros, como movimiento, tenemos la responsabilidad de garantizar que esta recuperación se haga en paz y en Revolución, de acuerdo con los más sagrados intereses de nuestra patria y de nuestro Pueblo, en el más estricto respeto a nuestra Soberanía, Constitución y principios Bolivarianos, por los que hemos trabajado, colectivamente, por tantos años, pero, tengo la convicción que debemos ser más inclusivos, llamar a todos los que quieran sumarse a este esfuerzo, que será gigantesco, épico.

De esta crisis debemos salir con nuestros propios pies, caminando hacia un futuro pleno, de garantías y posibilidades de desarrollo humano, espiritual, colectivo, de justicia social. Ya no hay tiempo, es aquí y ahora, con Chávez siempre, ¡Venceremos!

¿Un nuevo comienzo?

A escasos un mes y tres días de las pasadas elecciones, parece estar claro que este gobierno, es mas de lo mismo. No podía ser de otra manera, un reciclaje de ministros, una concentración de poder en manos del madurismo, que marcan una continuidad que, para mal del país, nos sigue llevando a los límites de lo insoportable. Sin embargo, la consigna del madurismo y su extensa red comunicacional, así como, la instauración de la censura que impide señalar algo distinto, habla de un «nuevo comienzo».

Ya no hay chance, ni este gobierno es nuevo, ni hay tiempo para dar otra oportunidad a una dirección que ha fracasado. El costo que ha tenido que pagar el pueblo, y todo el país, ha sido muy alto. Todo está muy mal.

Este período de gobiernos del madurismo, ha sido el peor de nuestra historia contemporánea. Ese es un triste «récord» que marcará nuestro futuro.

Ha resultado en una tragedia para el país y para buena parte de las mayorías nacionales, que el gobierno que sucediera a la muerte del Comandante Chávez, fuera capaz de, en su nombre, destruir en tan poco tiempo, los elementos de estabilidad y las fortalezas que teníamos como sociedad, la Patria que todos soñamos.

La situación actual, no tiene nada que ver con lo que las fuerzas patriotas y progresistas, queríamos como futuro para nuestro país, ni tiene nada que ver con la plataforma programática, ni ideológica, de quienes nos agrupamos y movilizamos bajo las banderas del Chavismo, de la Revolución Bolivariana.

Ha sido una gran estafa, un fraude, lo que este gobierno, y en particular, el madurismo, ha hecho, con el poder que el Comandante Chávez le confiara y con el respaldo que, unitariamente todas las fuerzas Chavistas, le dimos a esa decisión del Comandante.

Se configuró en torno al presidente, un círculo de poder motivado por una gran ambición, unas ansias de controlarlo todo, un grupo que actúa bajo una lógica de «pranato», donde se abusa de la buena fe del Chavismo, para avanzar en el control de todos los espacios del Estado, sus instituciones, empresas, organizaciones.

Pero lo controlaron todo, para destruirlo. Hoy, si alzamos la vista, sólo vemos ruinas, caminos truncados. Vemos a una PDVSA acabada, destrozada por el afán de poder y lucro del madurismo; empresas básicas paralizadas; cientos de empresas del Estado cerradas u operando a su mínima capacidad, listas para ser vendidas o cedidas.

De los programas sociales, sólo se observan muecas desesperadas, en medio de una situación social que se deteriora aceleradamente. Las pocas Misiones que quedan o sobreviven, únicamente son utilizadas para actos proselitistas. Son las ruinas de un proyecto.

Ni hablar de las instituciones del Estado, los ministerios: desmantelados, incapaces de hacer frente a la crisis, en un ambiente de «sálvese quien pueda» y una camada de oportunistas, a los que no les tiembla el pulso a la hora de destruir todo lo hecho anteriormente.

Los Poderes Públicos, presionados por el madurismo, severamente cuestionados, instrumentos de poder al servicio de uno o varios de los grupos que sostienen, al costo que sea, esta situación. Un Ministerio Público que viola permanentemente la Constitución, los derechos fundamentales de los ciudadanos, convertido en inquisidor a nombre del madurismo, con un Fiscal con severos problemas de todo orden, incapaz de dar equilibrio a la justicia. Estas actuaciones, también quedarán para la historia.

La irresponsabilidad, indolencia y crueldad, son características resaltantes del madurismo en este período. Se ha actuado con la mas absoluta irresponsabilidad en el manejo de los asuntos del Estado, del gobierno. Ahora resulta que es una «virtud» no haber estudiado, no investigar, no trabajar, improvisar. Todo es una chanza, una «jodedera», una flojera, una incapacidad manifiesta para gobernar un país tan complejo y tan asediado desde siempre, como es el nuestro. Un país petrolero, con una economía periférica, absolutamente dependiente, con una endémica debilidad institucional, y un pueblo noble y mayoritariamente pobre, que ha sido engañado una y otra vez. Así, cada vez que cae uno de sus líderes, viene un período de retroceso e infamia. Pasó con Bolívar, con Zamora y ahora, con Chávez.

Ha sido una dirección indolente, no le importa nada. La economía está destrozada, y no es solo por la llamada «guerra económica» que se ha convertido en un artificio propagandístico para echarle la culpa a otros, de su incompetencia; ni por las sucesivas e interminables «conspiraciones», o acusaciones de «corrupción», contra todas las personas o instituciones que les interesa destruir, utilizando la «judicialización de la política» como instrumento de persecución, encarcelamiento y desprestigio de sus rivales o sus temores; la economía está destrozada, señores, por su incapacidad de conducir el país. Esta situación calamitosa tiene, en gran medida, que ver mas con su falta de preparación, conocimiento, prepotencia e improvisación, y porque han privado los negocios de los grupos de poder por encima del interés colectivo.

Han manejado la economía, con unos criterios absurdos, a fuerza de «clichés», de «lugares comunes», como si estuvieran dirigiendo un país de mentira, desconociendo todas las leyes de la economía, desechando todas las experiencias previas; rodeado de unos «asesores» extranjeros que no tienen idea, lo que ha quedado más que demostrado, de nuestras realidades, características, contradicciones y problemas. Son «asesores» que vienen a ensayar sus teorías con nosotros, asesores que traen el negocio armado, oportunistas de todo tipo que vienen a venderle «espejitos» al gobierno, como el famoso «petro», que luego resultan en estruendosos fracasos, uno tras otro.

El hecho real, cierto, es que le han impuesto al pueblo de Venezuela, un «paquetazo» que sería la envidia de cualquier gobierno neoliberal, sólo que, sin ningún propósito macroeconómico. La hiperinflación, la escalada de precios, la especulación, la escasez de todo tipo de productos, de medicamentos, la entrega de los recursos naturales: oro y petróleo; la desigualdad, la concentración de capitales, la especulación financiera y monetaria, la corrupción, la pobreza, la exclusión, la inequidad, la violencia, todas éstas son características de un gobierno neoliberal. Éste es un mal gobierno de derecha, autoritario, con una pésima gestión del país, con resultados que han convertido la vida de los venezolanos, en una tragedia diaria. El país del absurdo.

La crueldad es una de las manifestaciones mas dañinas del madurismo, una condición del «pranato» político. La cantidad de jóvenes que se han ido del país; los grupos disgregados, acabando con lo más valioso de la sociedad, con su núcleo fundamental: la familia; los niños en la calle; la pobreza; el tratamiento y la tortura física y psicológica a la que han sido sometidos los presos por razones políticas; ni hablar de la crueldad de dejar encerrados a los presos comunes y algunos familiares en un incendio en medio de un motín con el lamentable resultado de mas de 60 muertos quemados; los más de cien muertos (de todos los bandos) por la confrontación política; el atropello que hace el propio presidente a nuestros líderes comunales, en público, en los actos en los que los llaman y utilizan para aparentar que se trata de un gobierno para el pueblo, ellos, humildes pero dignos, inteligentes y valientes en sus intervenciones, humillándolos en televisión; la situación de deterioro del país; nuestros jóvenes en el exterior, haciendo lo que sea para sobrevivir; los cientos de trabajadores de PDVSA obligados a tomar todas las vacaciones que nunca tomaron por haberse dedicado por años y en cuerpo y alma a su trabajo, para, al regreso, entregarles su despido, de un monto como si hubiera sido «justificado» y, por supuesto, obviando las jubilaciones correspondientes; las destituciones de funcionarios en el exterior, luego de haber obviado el pago de hasta ocho meses de sus respectivos salarios, sin reintegros ni intereses, sin gastos siquiera de la repatriación; y mucho menos, los enfermos crónicos muriendo por falta de medicamentos; no existe farmacia extranjera que no conozca el problema venezolano, quienes, una vez obtenida su medicina por la caridad de alguien de afuera, deben luchar con una Aduana que absurdamente los decomisan sin importar que una vida dependa de ello; el resurgimiento de enfermedades erradicadas; los niños de los pueblos indígenas, los que buscan en la basura, los que esperan afuera de los restaurantes para pedir comida; los campamentos de venezolanos en la frontera con Brasil, los que por miles cruzan a pié la frontera: nada los conmueve, los llama a la reflexión. Incluso los atacan, consideran «traidores «y desean «que no vuelvan», a quien escapa del país para poder subsistir.

El madurismo es extraño, pareciera que se moviera en otro ámbito espiritual, distinto al nuestro, al de nuestro pueblo. Es capaz de mentir, perseguir, hacer daño, entregar compañeros, dejar solos y a «su suerte» a nuestros muchachos, pactar con el enemigo a escondidas, dejando de lado cualquier atisbo de consideración humana.

Como es un gobierno que se sabe débil y sin autoridad, ha recurrido a todas las formas de control social inimaginables. Tienen el control directo o por coacción de los medios de comunicación. Los han adquirido con dineros públicos (ellos lo saben, yo lo sé), han amenazado a los periodistas, vetan informaciones (en mi caso, no hay periodista o medio de comunicación nacional de cualquier tendencia, si aún existen distintas, que se arriesgue a entrevistarme: al principio, fueron muchos los programas cortados para transmitir música, entrevistas que por haber sido previamente «aprobadas desde arriba» eran sustituidas por una cadena nacional improvisada), ocultan lo que pasa en el país.

Directores y periodistas de prestigio se han subordinado a esta posición, pero no sólo ellos, sino que las voces críticas de lo que podrían ser la «fuerzas morales» del país, en el sentido que le daba José Ingenieros al término, sencillamente callan; otros, han mutado a una actitud que no deja de ser una mueca, sobre todo, en animadores de televisión, políticos y periodistas, otrora reconocidos por su valor y actitud crítica.

El «Carnet de la Patria», las Cajas «Clap», los innumerables «bonos», son un reflejo del deterioro de la economía; la incapacidad del Estado para proteger a sus ciudadanos; garantizar los medios de vida, pero a la vez, se han convertido, en instrumentos de control social que a los «genios electorales» del madurismo, les resulta de mucha utilidad para manipular la voluntad política de nuestra gente, destruyendo de forma masiva la conciencia del pueblo. No teníamos por qué haber llegado a esta situación, a este deterioro.

Recuerdo, durante la campaña de 2006, la molestia y preocupación del Presidente Chávez por el concepto de la «tarjeta mi negra», que era una oferta de la oposición. El Comandante me argumentaba que ese tipo de mecanismos iba dirigido a estimular el egoísmo del pueblo; fracturaba el ideario del bien común, del concepto de distribución de la renta petrolera a través de mecanismos y programas que transformaran esos recursos en educación, salud, conocimiento, trabajo, alimentación, en vez de promover que esos recursos fueran apropiados por los mecanismos de especulación financiera que seguían intactos. Era lo que discutíamos en aquel momento, era una propuesta completamente distinta a la que el tenía de cómo distribuir la renta petrolera. Es lo que hay ahora con el «carnet de la patria», pero a un nivel mas perverso del que planteó la oposición, pues se ha convertido además en un mecanismo de chantaje y amenaza directa al pueblo mas necesitado, el que sobrevive, destruyendo la conciencia y las razones por las cuales apoyar una posición política favorable a la Revolución. Se les dice: yo te doy la comida, tu me das tu voto. «Dando y dando». Se hablará a favor del «carnet de la patria», alegando que es una forma en que el pueblo recibe alimentos, dado que hay escasez, pero por qué no se señala que nunca antes fue necesario ese sistema en nuestro país, que tales ausencias no existían, puesto que el gobierno era capaz de garantizar el suministro oportuno de los requerimientos de la población.

Las «Cajas Clap», aunque conllevan mucho trabajo y voluntarismo de parte de los compañeros y organizaciones que hacen la tarea, es una muestra de que colapsaron todas las cadenas de distribución de alimentos, que justamente se reforzaron a partir de los episodios de desabastecimiento de 2007, es decir, que colapsó la Misión Alimentación, las Casas de Alimentación, los programas de comedores y alimentación escolar, las cadenas públicas de distribución.

El hecho de que sea una caja con productos importados, de mala calidad, demuestra todos los días, que el gobierno no puede garantizar ni siquiera la producción de los rubros básicos de alimentación, que hay grupos del madurismo que están haciendo grandes negocios con la importación, distribución y desvío de estos productos, como ya han aparecido casos, pero además, someter al pueblo a la ruleta del «Clap», a su obtención de acuerdo con su posición política, como fue declarado por todos los voceros del madurismo durante la «campaña» electoral, no es sino una vergüenza y un descaro politiquero, que deja en «pañales» las conductas de AD-Copei.

Claro, mientras el pueblo va de un sitio a otro buscando comida, haciendo colas, sacándose carnets, no puede darse cuenta de los orígenes de su problema, y ante la posibilidad de perder las dádivas, se atemoriza, sometiéndose y acepando el chantaje, para poder llevar alimentos a sus hogares. Así, afloran las conductas mas irracionales y egoístas en esta guerra de pueblo contra pueblo, de «sálvese quien pueda», de las salidas individuales.

La hiperinflación y la escalada de precios pulverizan todas estas iniciativas en segundos, así como, los sucesivos aumentos de sueldos y bonos. No quiere entender el gobierno, o probablemente, le conviene no hacer nada para mantener la matriz mediática de «guerra económica», que lo que se ha fortalecido es el capitalismo puro, salvaje, atrasado, ante la incapacidad del gobierno de conducir la economía, no se entiende que esos mecanismos especulativos y que se apropian del trabajo actúan de inmediato, porque no hay un Estado, ni una política capaz de hacerle frente. Y no se trata sólo de reprimir, ni meter presos, se trata de establecer una política coherente que pueda controlar estos fenómenos, y que se entienda sobre qué escenario y condiciones, sobre qué sistema se está actuando.

Mientras la hiperinflación se estima que a final de año sobrepasará números nunca vistos en la Región, ni en el mundo (otro «récord» de este período), el «asesor estrella» del madurismo sostiene que la inflación «no existe», que es un «invento». Para este mismo «asesor», en Venezuela, el petróleo no es un factor determinante para la economía, ¡tamaña barbaridad!

La realidad está demostrando la falsedad de todas estas «teorías», sólo qué, al final, ¡este señor volverá a su país, y el nuestro quedará destrozado! La culpa es de quien lo trajo, le paga, lo escucha y ha hecho de lado todo el pensamiento económico existente en Venezuela, que, por cierto, es bastante amplio y calificado.

A propósito de esto, hace exactamente cuatro años, que le propusimos al presidente (cuando digo le propusimos, es porque era el trabajo de un amplio equipo económico, con bastantes fortalezas y capacidades), un conjunto de medidas económicas que incluía la convergencia cambiaria hacia un solo tipo de cambio de tan solo ¡25 bolívares por dólar!, que era el precio de indiferencia con Cúcuta; una política monetaria BCV-Min.Finanzas-PDVSA, para «pulverizar» el paralelo que lo logró bajar de ¡95 bolívares por dólar a 53 bolívares por dólar!; una estrategia de apoyo internacional para sostener una política de equilibrios fiscales; un sistema de precios que detuviera a tiempo el problema del «desacato» que se estaba generando en el país; producíamos tres millones de barriles de petróleo al día, nuestras refinerías abastecían el mercado interno y exportábamos productos; desde PDVSA entregamos al CENCOEX ¡45 mil millones de dólares! para establecer una estrategia de pagos a importadores, líneas aéreas, servicios telefónicos, suplidores y prestadores de servicios al Estado, previa auditoría, revisiones y obtener compromisos reales de mantener operaciones; le propusimos una estrategia de manejo de deuda, para lograr una extensión de plazos, «aplanando» el servicio de deuda, puesto que, las condiciones macroeconómicas estaban cambiando; planteamos unificar todos los Fondos y reservas para integrarlas en la Cuenta de Reservas del BCV; también vender Citgo, pero manteniendo los contratos de suministro de petróleo a largo plazo; aliviar la situación financiera de PDVSA con una nueva tasa de venta de los dólares al BCV, PDVSA estaba obligada a vender los dólares al BCV a la tasa de 6 bolívares por dólar, pero pagaba todos sus costos y gastos a los privados al costo del paralelo, valor con el que ellos fijaban sus facturas; una reforma Fiscal para lograr que el Sistema Financiero, la banca, pagara impuestos; una política de apoyo a los sectores productivos por rubros estratégicos con una política de suministro de insumos de forma directa; una política de concentrar atención y apoyo a los sectores básicos, marcadores y multiplicadores del Producto Interno Bruto; una política de despliegue informativo en el país y el exterior para explicar el Plan, cosa que logramos hacer en Londres con un resultado muy positivo en cuanto a la revalorización del valor de nuestros bonos; una organización y gestión distinta de todas las empresas del Estado, por un sistema de Conglomerados o Corporaciones, para que no existiera intercambio mercantil entre las empresas públicas, sino que se impusiera el «Sistema Presupuestario de Financiamiento», entre otras medidas.

No fuimos escuchados, el madurismo respondió que yo «tenía mucho poder», que «quería ser presidente», que no te «reconocen» Nico, que «asume tú la conducción de PDVSA» y que «nuestros muchachos de confianza» la manejen, para Tí, «lo que tú quieras hacer», «tú eres el jefe». Insensatos, lo hicieron. No hicieron nada de lo propuesto. Sólo alcancé a explicarlo al Congreso del PSUV y a algunos sectores productivos. Fue una ofensiva truncada, traicionada, por el propio alto mando del madurismo. Hoy vemos los resultados y si comparamos los índices económicos de ese año, con lo que tenemos hoy día, si comparamos la situación social de nuestro pueblo, del país, es fácil darse cuenta que ¡las decisiones del madurismo han sido un desastre!

El gobierno vive del «tuiter», de la «tendencia», creen que con eso ya despacharon un tema. Recuerdo que al instante que yo presenté mi renuncia al cargo de Embajador ante la ONU, ellos activaron las etiquetas y «memes» de «tuiter», calificándome de «traidor». Luego, «de la nada», para justificar la toma de toda PDVSA, en todos sus ámbitos vinieron las persecuciones, los ataques, la difamación, el uso de mi nombre para justificar su fracaso. Yo he podido irme de mil formas, he podido convocar una rueda de prensa en la ONU y hacer lo que han hecho tantos, he podido quedarme en cualquier otro país de la Región (todos me ofrecieron apoyo), he podido instalarme en los canales internacionales que históricamente han sido hostiles al Chavismo, he podido pedir asilo en cualquier país hostil, pero nó.

Yo soy Chavista, es lo que soy, el Ministro de Chávez, un venezolano patriota, comprometido con una posición de izquierda, revolucionaria. He trabajado toda mi vida de forma honesta, ingeniero mecánico de la Universidad de Los Andes, vengo de trabajar en la vieja PDVSA a la que renuncié por la entrega que estaban haciendo del petróleo, vengo de trabajar en el sector privado, siempre en el área petrolera, nacional e internacional, luego serví al Estado por más de 14 años. Provengo de una familia venezolana, de profesionales, de padre y madre economistas, Ucevistas, comprometidos con la revolución, íntegros, que siempre arriesgaron todo por los principios que les dan sentido a la vida, que me han inculcado desde niño, junto a mis hermanos.

Es lo que he sido y seré toda mi vida y seré. Jamás me voy a transformar en algo distinto, a pesar de todas las duras circunstancias por las que he debido pasar y la situación que vivo ahora mismo, exiliado, perseguido en mi país, vilipendiado, afectados mi nombre, mi honor y reputación, acusado e impedido de volver a mi patria, con mi pueblo, mis queridos trabajadores, mis afectos, con todos mis derechos conculcados por un gobierno cada vez mas intolerante y autoritario.

Yo seguiré haciendo política, de la forma que pueda, fiel a mis principios, contribuyendo con mis posiciones en este momento tan difícil y de tanta infamia, señalando lo que nadie se atreve a decir en estos momentos de temor y persecución, preparándome junto a mis equipos de compañeros, para cuando llegue el momento de volver, cuando se me permita estar libre por las calles nuevamente, contribuyendo con la reconstrucción de la Patria.

Por esto, el madurismo teme, me persigue, No entiendo cómo sí pueden hablar con la oposición, la oposición golpista, políticos y representantes de gobiernos hostiles al país, liberan prisioneros de todo tipo: desde supuestos «jefes de inteligencia» extranjeros, hasta responsables de las «guarimbas», instigadores de «poner guayas» asesinas. Si tienen la «amplitud» y disposición de establecer diálogos y escuchar tan atentos a los banqueros y empresarios, si reactivan el «grupo Boston» y se toman fotos, se estrechan manos, entonces ¿Por qué son tan intolerantes con los revolucionarios? ¿Por qué nos acusan, persiguen, descalifican, meten presos a los ex ministros de Chávez?, ¿Por qué se nos persigue a los que seguimos y seguiremos en el campo de la revolución?, la respuesta parece ser obvia: le temen más a los Chavistas que a la oposición o gobiernos de cualquier tipo. Quieren borrar del escenario político a los que insistimos en una conducción distinta del país desde una perspectiva Chavista y revolucionaria.

Pero a estos señores del madurismo, se les acabó el tiempo. No puede haber un nuevo comienzo, mientras ellos sigan controlando el Poder en el país. No hay manera de que cambien, de que sean capaces de resolver la profunda crisis de la que ellos mismos son responsables.

Se impone la necesidad de que el liderazgo que aún queda de pasos importantes en el Congreso del PSUV, en la Asamblea Nacional Constituyente, ahora con nuevo Presidente, en las Fuerzas Armadas Bolivarianas y más allá del campo Chavista, en todo el país, en toda la sociedad.

Se impone una profunda reflexión y valor para dar el paso histórico de restablecer la unidad de los Chavistas, los patriotas, que volvamos los exiliados, que cese la persecución, de convocar a los patriotas, a los mejores. Háganse a un lado las pequeñas revanchas, los odios, los temores. Pongámonos en situación real, el país necesita que hagamos algo ahora, no hay más tiempo. Nuestra Constitución brinda todas las posibilidades, se escribió siempre dejando abierta la posibilidad de que el Poder Originario, que reside en el pueblo, sea el dueño de su propio destino.

Es un tema que hay que discutir, exigir que se discuta y tomar un curso de acción en el marco de la Constitución. Yo estaré allí, ofreciendo toda mi fuerza y conocimiento, mi experiencia para este proceso necesario de rescate del país.

Hoy 24 de junio se celebran 197 años de la Batalla de Carabobo, acción militar llena de heroísmo y sacrificio que selló la Independencia de nuestra Patria y que colmó de gloria a las armas del Ejército Patriota, dirigido por el mismo Libertador Simón Bolívar, en el campo inmortal. Día de nuestro Ejército Nacional Bolivariano, a quien envío mi respeto y admiración permanente, garantes de nuestra soberanía y conquistas sociales, asiento moral y ético del Movimiento Bolivariano y del pensamiento de Bolívar. Con Chávez siempre, ¡Venceremos!

Guyana

El anuncio de «Exxon Mobil» sobre el descubrimiento de grandes cantidades de petróleo «costa afuera» en el Atlántico y el inicio de su producción para el año 2020 en el Bloque «Stabroek», no tendría ningún inconveniente para el país, si no fuera por el pequeño detalle que, estos hallazgos se han hecho justamente frente al territorio Esequibo, es decir, en nuestra zona de disputa territorial con Guyana, en territorio que reclamamos como parte de nuestro país.

Así, la transnacional norteamericana anuncia desde Irving-Texas, que «tras los trabajos acelerados a partir de 2015 y luego de recibir las respectivas autorizaciones por parte de Guyana en 2017, se iniciará la producción en el año 2020, que podría llegar hasta 500 mil barriles días de petróleo», petróleo que podría ser venezolano.

¿Cómo ha pasado ésto? ¿Cómo un hecho tan grave pasa inadvertido en la opinión pública, para el estamento político, para las fuerzas patriotas? ¿Por qué los organismos e instituciones con competencia en la materia guardan silencio, y ni siquiera se toma acción en el ámbito diplomático o cualquier otro, en resguardo de nuestra soberanía?

Para desmarcarnos de inmediato de las posiciones nacionalistas de extrema derecha que se han apropiado del tema cuando éste se discute en el país, y para salvar la amistad que nos une al pueblo de Guyana, habría que decir, que se trata de una operación de extracción por parte de un tercero, de recursos naturales que se encuentran en un área en disputa entre dos países soberanos y amigos, pero, donde la transnacional mas emblemática del sector petrolero, ha logrado posicionarse políticamente en Guyana y se llevará, por cierto, con un pago irrisorio, importantes cantidades de petróleo del territorio.

Para todos está claro que la razón y el Derecho nos asiste, nuestra reclamación está bien fundamentada, hemos sido víctimas de un despojo territorial heredado de la actuación del Reino Unido como potencia colonialista; hemos optado, correctamente, por un proceso de negociación política entre las partes en el marco del Acuerdo de Ginebra, bajo la figura de los buenos oficios del Secretario General de las Naciones Unidas. Ésta ha sido una posición consistente de todos los gobiernos venezolanos.

Por otra parte, ya con una visión Bolivariana, la política de acercamiento con Guyana, su incorporación a Petrocaribe y el relacionamiento del Presidente Chávez con las fuerzas progresistas de ese país, encabezadas por el Presidente Jagdeo, allanaba el camino para una solución amistosa entre las partes, que incluso permitiera la explotación conjunta de los recursos naturales para beneficio de ambos pueblos.

Se desecha de esta manera, la visión de la derecha y las élites de la oligarquía venezolana tan propensas a la violencia cuando se trata de relacionarse con países pequeños, como los de nuestra fachada caribeña. Durante el período Bolivariano quedó desechada cualquier hipótesis de confrontación o agresión hacia Guyana, lo cual es la posición correcta.

Esta orientación, junto a una visión geopolítica integral de acercamiento al Caribe a través de nuestras iniciativas políticas, económicas y diplomáticas, fortalecieron nuestra posición estratégica en un área de influencia vital para nuestro país. Ésta, sigue siendo de mucha importancia, y ha contribuido enormemente a contrarrestar la injerencia y agresiones externas, sobre todo, en el ámbito de la OEA y en el de las Naciones Unidas. Tal era la orientación de nuestra política exterior, conducida por el Presidente Chávez.

Sin embargo, el problema estaba allí, y las transnacionales también. Ya en el año 2001 desde el Ministerio de Energía y Minas, junto a nuestro siempre recordado amigo Bernardo Álvarez, Viceministro de Hidrocarburos de entonces, impulsamos una reclamación ante la «Exxon Mobil», pues la misma ya aspiraba a explorar en unas áreas que Guyana había otorgado en 1999, en aguas del Esequibo.

Tuvimos éxito y logramos ganar un poco de tiempo. Desde el Ministerio de Petróleo, ya siendo Ministro de Petróleo, y a pesar de los fuertes problemas a los que tuvimos que hacer frente, prestamos mucha atención al tema fronterizo, sobre todo, en nuestro mar territorial, a sabiendas que el desarrollo de nuestros recursos naturales, del petróleo y del gas, era una reafirmación de nuestra soberanía sobre el territorio.

En el gobierno del Presidente Chávez, nuestro trabajo era intenso, y los problemas muy complejos, sin embargo, nunca desatendimos nuestras tareas estratégicas, por lo que, a la par de la derrota del sabotaje petrolero, la recuperación de PDVSA y la creación de la Nueva PDVSA, la batalla por la estabilidad y consolidación del gobierno bolivariano, su economía, el despliegue de la política de la Plena Soberanía Petrolera y tantas y disímiles tareas que cumplimos para el Estado, nunca abandonamos, ni postergamos, nuestro despliegue en el territorio nacional en identificar, preservar y explotar de manera racional nuestras riquezas, nuestro recurso natural.

Por eso menciono que ganamos tiempo con el tema de Guyana, un tiempo que aprovechamos, no sólo para fortalecer a nuestro sector, sino para desplegarnos por primera vez en cien años de producción petrolera, en nuestro mar territorial.

Lo primero que hicimos fue extendernos en nuestra fachada Atlántica. Avanzamos en el proceso de selección de socios para el desarrollo de los bloques de gas en la Plataforma Deltana. La idea era posicionarnos en el territorio, tener actividad, presencia y despliegue del Estado. Luego iniciamos, con base en los resultados de este proceso de selección de empresas, desde el Ministerio, el primer «proceso de unificación de yacimientos» con Trinidad y Tobago, en una clara reafirmación de nuestra soberanía.

Fue el primer y único Acuerdo de este tipo en el hemisferio occidental, un proceso conducido por nuestros equipos legales y técnicos desde el Viceministerio de Hidrocarburos. Nos tomó cerca de diez años, pero finalmente logramos determinar que el 70% del yacimiento de gas «Lorean-Manati» compartido con Trinidad, era propiedad de Venezuela; y, con base en esta determinación, acordamos la forma de explotación de acuerdo con los intereses de cada país. Este trabajo nos permitió reafirmar nuestra soberanía a lo largo de la frontera con Trinidad y Tobago; y, por ende, desechar cualquier pretensión de bloquear nuestra salida al Atlántico.

Cuando la «Conoco-Phillips» abandonó el proyecto «Corocoro», allá en el Golfo de Paria, se fueron y se llevaron toda la información relativa al proyecto. La Plataforma, cuya construcción en Venezuela la impusimos a través de la política impulsada desde el Ministerio de Petróleo de «contenido nacional», la dejaron a medio hacer en los talleres de Vicoha, en Puerto Ordaz. Era la reacción de la transnacional norteamericana al ejercicio de nuestra soberanía durante el despliegue de la Plena Soberanía Petrolera; no quisieron adaptarse a nuestras leyes y decisiones.

Comprendimos el reto político y la ubicación estratégica del proyecto, por lo que con la inestimable contribución de la empresa Vicoha y su personal de ingeniería, decidimos seguir adelante con la plataforma, y luego la bautizamos como la Plataforma 4 de febrero, iniciando sus operaciones y reafirmando nuestra fuerza y determinación a alcanzar nuestros objetivos estratégicos. Vaya mi saludo a todos los trabajadores de PDVSA que operan costa afuera.

Luego avanzamos en las actividades de perforación al norte de Carúpano, en el desarrollo del proyecto Antonio José de Sucre, el antiguo «Cristóbal Colón», que estaba plagado de acuerdos lesivos al interés nacional. Del lado de Trinidad, a escaso un kilómetro de nuestra frontera marítima, se observan a simple vista las plataformas de extracción de gas de la «British Gas», transnacional inglesa que maneja casi toda la producción de gas del hermano país caribeño; teníamos que asegurarnos que no estuviesen «drenando» nuestro gas. Para despejar dudas y reafirmar nuestra soberanía, comenzamos a perforar en el extremo norte de nuestra frontera con Trinidad. Nos desplegamos con mucha dificultad, no sólo porque sería la primera vez en cien años que nuestra industria petrolera operaba «costa afuera», sino también por las dificultades derivadas del abandono en que se encontraba nuestro querido Estado Sucre, cuna de nuestro Mariscal de Ayacucho.

Muchas veces no se conoce del esfuerzo humano, logístico y de inversiones que tuvimos que hacer en PDVSA, para contribuir a fortalecer y expandir la presencia del Estado venezolano en los rincones más alejados de nuestra patria. Sólo nos encontrábamos por allá junto a nuestro noble pueblo y nuestra Fuerza Armada Bolivariana, con sus componentes de la Armada, ocupando y protegiendo aquellos espacios de la patria, abandonados por cien años por parte del modelo rentista petrolero.

En la fachada caribeña, donde comenzamos tareas de exploración «costa afuera», tuvimos que hacer frente a una demanda en los Estados Unidos, donde una empresa petrolera europea pretendía iniciar operaciones de perforación en zonas no delimitadas aún entre Venezuela y Grenada. Les ganamos. La idea era no dejar fisura ni duda alguna ante las transnacionales, de nuestra determinación a resguardar nuestros recursos naturales.

El otro proyecto emblemático para completar lo que luego llamaríamos el «Cinturón Gasífero del Caribe» fue el Proyecto Rafael Urdaneta en el Golfo de Venezuela. Dada la disputa territorial con Colombia y el argumento de que ese espacio no era vital para nuestro país, como argumenta lo más rancio de la oligarquía colombiana, decidimos avanzar con un proyecto muy importante, de asignación de bloques de exploración y producción en toda el área territorial vital para nuestro país.

El proyecto fue un éxito y permitió, no sólo reafirmar nuestra soberanía sobre el territorio, sino el descubrimiento del yacimiento «Perla 3X», con 15 Trillones de piés cúbicos de gas, lo cual no sólo nos permitiría garantizar el suministro de gas para el polo industrial y petroquímico del Centro de Refinación de Paraguaná y en el Tablazo, proveer gas para el sector eléctrico y de producción de petróleo en el Zulia, sino además exportar gas hacia Colombia, a través del gasoducto Antonio Ricaurte que atraviesa la Guajira hasta dicho país.

Esta visión coherente del país y de nuestra actividad de exploración y producción de hidrocarburos, como un elemento de reafirmación de nuestra soberanía, se ha perdido, se ha diluido, abandonado, en medio de la improvisación, descuido y por una posición deliberada de buscar algún tipo de «entendimiento» con los sectores transnacionales, así sea a costa de nuestra soberanía.

Por eso, en este período de gobierno madurista, el manejo del litigio con Guyana ha sido no sólo errático, sino inconsistente, e impregnado de una visión y una actitud, por decir lo menos, negligente. Por ello la «Exxon Mobil» ha avanzado tanto en nuestras propias narices.

En mi paso como Canciller, donde apenas pude estar por un período de seis meses, pude constatar una institución con severos problemas de organización, funcionamiento, controlada por un grupo muy cerrado, de espaldas a voces muy calificadas de nuestro Servicio Exterior, en una condición de falta de recursos que dificulta la atención a problemas estratégicos de nuestro país, que me sorprendió en gran medida. Luego de más de doce años de gestión Bolivariana, todavía la institución estaba fuertemente fracturada por consideraciones de orden sectario y grupales, que impedía la atención apropiada a problemas complejos, entre éstos, el relativo a Guyana.

Debo reconocer y saludar el profesionalismo de muchos diplomáticos en la institución, como luego lo pude constatar en la ONU, sin embargo, las sucesivas Direcciones de la institución, no han acompañado ese compromiso con el país.

En el caso de Guyana, se dejaron de lado importantes consideraciones y aportes jurídicos, de especialistas en el caso, por consideraciones sectarias; por otra parte, existía un aislamiento deliberado de los responsables del tema de fronteras provenientes de nuestros componentes militares, en particular, del área de la Armada. En fin, el tema de Guyana estuvo inmerso durante todo este tiempo en la inercia de la desatención, el descuido.

Cuando en mayo del 2015 asume el gobierno de Guyana el actual presidente Granger, un ex militar apoyado por los intereses transnacionales del país, se produjo un cambio radical en la postura de Guyana, que apuntaba claramente a renunciar a los buenos oficios del Secretario General de la ONU, y dar luz verde a la «Exxon Mobil» para avanzar en la producción de petróleo en aguas del territorio Esequibo.

La Cancillería y la dirección del madurismo, no se anticipó, ni asumió con seriedad la nueva situación. Fui testigo desde la ONU de cómo, este tema, cuyo epicentro diplomático estaba precisamente en la gestión ante el organismo multilateral, no sólo se quedó en Carmelitas, sino que nos negaron cualquier participación en la Misión de Venezuela en la ONU, que no fuera meramente procedimental. El tema fue secuestrado por el equipo de confianza (que eran muy pocos, por cierto) de la institución en Caracas.

Se perdió un tiempo precioso en la escogencia de un Buen Oficiante del Secretario General de la ONU. Todos los candidatos eran rechazados en razón de sospechas, conspiraciones, agentes de inteligencia, etc. Se perdió más de un año, hasta que culminó el período de Ban Ki-moon.

Mientras, la agresividad del presidente de Guyana y su Canciller utilizaban cualquier espacio para golpear a nuestro país y asentar su posición, la «Exxon Mobil» aceleró sus trabajos e inversiones en ese período.

Desde la ONU logramos, por nuestra cuenta, neutralizar cualquier iniciativa diplomática o política de Guyana, por lo que, no pudieron avanzar ni posicionar el tema para debate de otras instancias u organismos del Ente Multilateral.

Me sorprendió e indignó enterarme, por intermedio de las propias empresas petroleras, que ministros del gobierno intentaron una propuesta de arreglo con la «Exxon Mobil», fueron en secreto a la transnacional a proponer una explotación conjunta del petróleo del área Esequibo. La transnacional rechazó la propuesta, pidiendo no hablar más del caso.

Era el mismo momento cuando salió la decisión del Tribunal Arbitral del CIADI, favorable a nuestro país, cuyo desarrollo manejó exitosamente nuestro equipo político jurídico, lo cual completaba una derrota de la «Exxon Mobil» en todas las instancias internacionales, donde intentaron demandas exorbitantes contra PDVSA y contra la República, por nuestros actos de Plena Soberanía Petrolera. Recuerdo que el comunicado del gobierno, más que tibio era timorato sobre el tema, luego recibí una llamada de un ministro desde Venezuela para pedirme que no declarara nada al respecto, que pasamos «agachados» en este éxito, pues el gobierno estaba negociando con la «Exxon».

Yo tengo fresco en mi conciencia y en mis sentimientos, los momentos extraordinarios de reafirmación soberana, de aquel 1 de mayo de 2007, cuando nacionalizamos la Faja Petrolífera del Orinoco; los recuerdos, el esfuerzo, los rostros de aquellos miles de trabajadores de la Nueva PDVSA que acudieron al llamado del Comandante Chávez; recordé y revisé su discurso, las fotos junto a los trabajadores, los soldados y el pueblo; recuerdo el paso rasante de los «Sukoys» por sobre la concentración, y no puedo más que reconocer, otro gobierno, otra conciencia, otra pasión patria, otra garra, muy distinta a la imagen de dos ministros entrando por la puerta trasera de la «Exxon Mobil».

Finalmente, logramos que el nuevo Secretario General Guterres asumiera el compromiso de continuar con los Buenos Oficios, pero el mismo se fijó un plazo de un año para observar avances sustanciales. Era lo esperado por Guyana. En ese tiempo, se produjeron pocas reuniones con el Buen Oficiante, hasta que el Secretario General, tal como había advertido, culminó con su esfuerzo de mediación.

Mientras, nuestro país está en una especie de parálisis y un limbo legal en el tema. Guyana ha recurrido a la Corte Internacional de Justicia, las transnacionales del oro siguen operando y produciendo en el área en reclamación y la «Exxon Mobil» anunció, con «bombos y platillos», el inicio de producción de petróleo en el área «costa afuera» en reclamación.

Lo de Guyana no es un hecho aislado, es sólo una muestra de sucesos muy graves que están ocurriendo, que determinarán en gran medida, nuestro futuro inmediato, y nuestras posibilidades de recomponer las fuerzas de la patria y de reconstruir el país.

El gobierno, reelecto de la forma en que lo hizo; el país sumido en una profunda crisis económica, política, social, espiritual; una dirigencia cada vez mas sectaria y autoritaria; un gobierno que sigue haciendo «diagnósticos» como si acabara de llegar, un equipo ministerial reciclado, donde casi no quedan Chavistas, donde se argumenta ahora que se trata de un problema «generacional», un modelo autoritario, las instituciones no son capaces de defender los derechos fundamentales de sus ciudadanos; un país donde existen presos y perseguidos «por instrucciones de arriba», que tienen sus derechos conculcados, sepultados en una «tumba», con presos que salen por la «gracia» del madurismo, luego de estar secuestrados, sin el debido proceso.

Un país muy débil, disfuncional, de donde sus jóvenes salen por cientos de miles, donde todo se devalúa, se desvanece, se entrega, con el solo objetivo de mantener en el poder a un grupo muy ambicioso y cruel, que ni siquiera puede definirse claramente qué cosa es, pero que cada vez parece más a un gobierno autoritario de derecha.

No sé si estos temas tendrán eco en la opinión pública, si se seguirá evadiendo, escondiendo la realidad, si se mantendrá el chantaje y el silencio. Es mi responsabilidad alertar sobre ello. Tocará al pueblo y a las fuerzas patriotas, a todos los sectores progresistas, a los que les duela nuestra patria, asumir la conducción de su propio destino, que la realidad nos siga golpeando en la cara y las conciencias hasta que actuemos para rescatar la Patria.

Ojalá pueda volver a mi Patria, hablarle al Pueblo, a todos los sectores del país, asumir junto a los sectores más comprometidos y capaces, el impostergable proceso de rescate y reconstrucción de la Patria, todavía estamos a tiempo antes de que estos acontecimientos, la realidad de lo que está pasando, desencadenan una conmoción político-social de consecuencias insospechadas, que nos sorprenda en su violencia. Con Chávez siempre, ¡Venceremos!

El congreso del PSUV

Muy oportuna será la realización del Congreso del partido, anunciada para el 28 de julio. Es momento para dar una discusión franca, democrática sobre la situación actual del país; las dimensiones de la crisis que padece; reafirmar los principios; y, por, sobre todo, retomar el camino, corrigiendo los graves errores que se han cometido en la conducción del gobierno, durante todo el período posterior al fallecimiento del Comandante Chávez.

El partido debe hacer una evaluación profunda de cuál ha sido su papel en este tiempo de turbulencias; y asumir su rol de vanguardia de la revolución venezolana. Todo ésto pasa por una profunda autocrítica con respecto a su funcionamiento; su silencio ante las evidentes desviaciones del gobierno; y, las pretensiones del madurismo de desplazar de todos los niveles de dirección a los factores revolucionarios, como ya lo han hecho en gran medida. El partido tiene que reafirmarse en su papel de ser el cuerpo conductor de una revolución socialista en Venezuela; no permitir que se siga imponiendo un régimen de gobierno revisionista de derecha que, poco a poco, ha ido despojando a nuestro proceso, de todos los elementos que lo prefiguraban como una revolución.

El partido debe ser el factor garante de la unidad de los revolucionarios, lo cual necesariamente pasa por permitir y estimular en su seno la discusión política, así como, la crítica al gobierno y su actuación, si los mismos contravienen los principios que le dieron nacimiento a nuestra organización. El papel del partido, si es un partido revolucionario, es fundamental en la conducción de una revolución, y en evitar que el gobierno sea el que la asuma. Ahora mismo, los caballos van detrás de la carreta. Es el partido el que se subordina al gobierno, al madurismo. Hasta ahora, el partido sólo aplaude, no conduce, no orienta: el partido debe reasumir su rol histórico.

Desde los quince años de edad, he militado en partidos de la revolución; creo firmemente en la necesidad de su existencia, prefigurando en su seno, la sociedad y los valores, la conciencia que luego ha de irradiarse a toda la sociedad, a través de la acción política. Iniciamos nuestra formación, en el ya legendario «PRV-RUPTURA», por muchos años, duros, pero de gran aprendizaje, estudio, trabajo político en la calle, hasta que la dirección política de entonces se extravió en Cabure, y optó por la disolución de nuestra organización. Luego, insistimos en el intento con la Esperanza Patriótica, desde las montañas de Mérida, pero ya la dispersión era la regla en el campo revolucionario, y la crisis era extendida en el país, hasta que el pueblo se fue solo, espontáneamente a la calle, sin una vanguardia, y lo masacraron en su grito desesperado durante «El Caracazo».

Fue sólo el Comandante Chávez con su acción valiente, a contra corriente de la mayoría de la izquierda y sus partidos ya adaptados al sistema, quien supo interpretar y darle cauce a las legítimas aspiraciones de cambio del pueblo con su acción del 4 de febrero, rasgando por un momento, las tinieblas de la IV República; y el control absoluto, la asfixia, que habían impuesto a un país inmerso en una terrible crisis estructural del capitalismo atrasado, dependiente, mono productor, periférico, que se instaló con el advenimiento del petróleo.

La historia nos enseña, que cuando un partido, o su dirección, se agotan, extravían o éstos son capturados por el sistema que quieren superar, sencillamente se despojan de su carácter revolucionario, se diluyen en el gobierno, sucumben al poder y al final, pierden su esencia crítica y capacidad de conducir los procesos revolucionarios. Se ha hablado bastante del papel del partido, hay mucha teoría. El PSUV, debe discutir cuál ha sido su papel en este período y revisar si ha luchado o nó suficientemente para preservar el legado del Comandante Chávez; si su forma de funcionamiento, ha respetado sus estatutos, la democracia interna, y si es él quien conduce la gestión del gobierno o es al revés.

Como miembro fundador del PSUV, he formado parte de su dirección política, he sido Vicepresidente para el Oriente del país, donde obtuvimos importantes victorias, sobre todo cuando recuperamos el Estado Sucre para la revolución; luego Vicepresidente en el Occidente (Zulia-Los Andes), donde logramos una sorprendente y resonante victoria en Mérida.

Desde la «Batalla de Santa Inés», en 2004 hasta la última contienda electoral del Comandante Chávez en 2012, fuí el jefe de movilización y logística de nuestro movimiento. Conozco al partido; a sus dirigentes nacionales, medios, a las bases, organizaciones populares; respeto mucho a toda la militancia, porque me consta que han acompañado al esfuerzo revolucionario, transformador, con lealtad; siempre han luchado para mantener la voz de Chávez en el corazón del pueblo.

Sabe el partido que he sido objeto de una feroz persecución interna, un linchamiento moral, y que han tratado de cambiar la historia; mintiendo y horadando mi nombre y reputación, porque he mantenido desde siempre una voz crítica ante lo que ha venido sucediendo en el país, y ante los graves errores que nos han llevado a esta situación. Yo he asumido mi responsabilidad y he pagado un alto costo. No se me ha dado derecho a la defensa: a exponer mis argumentos, se me ha sacrificado en un proceso inquisitorio impensable hace tan solo pocos años, a la par que se ha destruido una de las obras fundamentales del Comandante Chávez y de nuestra Revolución, como era PDVSA y nuestra Política Petrolera.

No ha habido sensatez, se ha hecho una política desde las «tripas». Mientras estuve ocupando mi posición en las Naciones Unidas, las pocas veces que pude viajar al país, conversé con varios miembros de la Dirección Política del Partido; de la Dirección Militar del País; manifestando mis preocupaciones, de todo tipo, y advirtiendo que se me estaba acorralando y preparando en mi contra una «operación de aislamiento», e incluso de entrega al enemigo. Siempre se me aconsejó «calma», «paciencia». Perdimos la oportunidad de atajar ésto a tiempo, el chavismo entrega su revolución sin disparar un tiro.

Debo decir, que, para sorpresa mía, el presidente sí ha convertido estas diferencias políticas en un tema personal, con mucho resentimiento, y ha utilizado todo el poder que tiene como Jefe de Estado para hacerme daño en lo personal: resulta insólito, que un jefe de gobierno utilice sus poderes para perseguir y dañar a un ciudadano y más aún, a quien estuvo junto al Comandante durante tanto tiempo, hasta los últimos momentos de su vida, ocupando altas responsabilidades en el Estado y la Revolución.

De mi parte, siempre he defendido mis posiciones políticas de izquierda, no las oculto, no las tranzo; mi visión del tema petrolero, económico: siempre hago un ejercicio efectivo y a tiempo de la crítica y autocritica revolucionaria. Es preocupante que el presidente insista en este abuso de poder, así, en su última alocución en PDVSA, ya asoma nuevas falacias, campañas, ahora, en lo personal. Cosa extraña que debe poner en alerta a todo el país, porque demuestra falta de equilibrio en el tratamiento de los asuntos de Estado. En mi pueblo, por allá en Trujillo, la palabra tiene mucho peso y el honor de los hombres también.

Durante el último congreso del partido en el que pude participar, año 2014, expuse a la Plenaria de los delegados, en el Teatro Teresa Carreño, la situación económica del país; las perspectivas de caída del precio del petróleo (siempre andaba con mi reporte de precios en la mano, mostrando con preocupación la tendencia de caída en todas las instancias), lo que debíamos hacer. Recuerdo que quien conducía el debate me indicó, luego de recibir una llamada, «que se me había terminado el tiempo», e incluso practicó con cierto entusiasmo un «mini cacerolazo» de copita y cucharita, a lo que el Congreso reaccionó con indignación: de pié exigieron que continuara la exposición.

Los que estaban allí presentes, seguro recuerdan ese episodio y la presentación. Yo la conservo. Por eso, el presidente miente cuando afirma que «nuestros expertos petroleros no previeron la caída del precio del petróleo». No sólo es falso, sino que conservo copia de los informes que le preparé como Ministro de Petróleo y como Vicepresidente Económico, advirtiendo innumerables veces sobre la caída del precio del petróleo, las consecuencias que habría para el país, y las medidas económicas que habrían de ser tomadas antes de que ésto se produjera y, por supuesto, para prevenir los efectos que hoy, lamentablemente, estamos viendo.

Pero el presidente desestimó estas advertencias, así como, nunca leyó los documentos de Giordani, ni los de Merentes. Es otro el problema, es un problema de comprensión y responsabilidad en la conducción del país. Tal vez tenía ya para ese entonces, otros «asesores», escuchaba otras voces que no eran las del Chavismo.

En el penúltimo Congreso, a principios de 2015, los delegados me eligieron como parte de la Dirección Política del PSUV, pero jamás fui convocado. Una sola vez pude viajar y aparecer de repente, para sorpresa de varios de los presentes. No había la intención de que pudiese ejercer las responsabilidades que me confirieron los delegados. Luego me enteré que la Dirección realmente no funcionaba, se instaló un «equipo político», que desde entonces ha secuestrado las decisiones del partido y la conducción del país.

Volviendo al Congreso del Partido, quiero por esta vía, pedir un derecho de palabra en el Congreso, que se me permita hablar, para exponer mis puntos de vista, explicar lo que haya que explicar y hacer mis planteamientos y ofrecer mi experiencia de trabajo, para contribuir a salir de esta severa crisis en todos los órdenes que sufre el país. Este Congreso puede ser una oportunidad para poner las cosas en su sitio, superar el odio y la mentira, recomponer las filas del Chavismo; que podamos volver los que estamos exiliados, que sean escuchados los que están presos, que podamos reencontrarnos con Chávez, su esencia y su palabra.

Varios temas debería abordar el partido en sus discusiones:

El primero de todos, es revisar si seguirá siendo un partido socialista. Debe analizar la vigencia del Socialismo del Siglo XXI y del Plan de la Patria como documento programático de nuestra revolución. Yo creo que sí, y que necesita ser reafirmado por el Partido. Una pregunta motora para esta cuestión, sería una muy sencilla, que siempre hacía el Comandante Chávez: Dónde está el Socialismo? , si el partido se reafirma como socialista y el Plan de la Patria es nuestro Plan, entonces estamos hablando del partido de Chávez.

Podríamos comenzar por allí: ¿Dónde está el socialismo en este gobierno? ¿Dónde está en la economía? ¿Dónde están los programas sociales, las Misiones, la democratización de la sociedad, los niveles de escolaridad, la salud, la alimentación, la pobreza, la equidad? ¿Dónde está el socialismo en las empresas del Estado, en la creación de trabajo, en los valores y la ética del gobierno? ¿Dónde está el Socialismo en el Arco Minero, en PDVSA, en las Empresas Básicas? ¿Dónde está el Socialismo en el Petro, en las cajas Clap?

No sé si recuerdan que, durante el gobierno del Presidente Chávez, éste hizo muchos esfuerzos para explicar al pueblo el carácter socialista del mismo, y de manera insistente preguntaba en todos los espacios, dónde estaba el socialismo. Sobre todo, insistía en el hecho de que el socialismo debía ser «humanamente gratificante»; un principio: el «vivir bien» como un concepto espiritual, que abarcara mas que únicamente las necesidades materiales; que, por supuesto, el socialismo debía estar en capacidad de atender.

Este gobierno no es socialista. Usa el término y lo que ha logrado es un extendido y profundo rechazo a la sola idea, porque el pueblo la asocia a la crisis que estamos viviendo. La primera tarea del partido entonces será, retomar el socialismo; no en la consigna, en el título, nó. En su esencia liberadora, creadora, de trabajo, de justicia social, de alternativa para la humanidad.

Hoy día lo que campea en la economía y las relaciones sociales, espirituales, es un capitalismo brutal; expropiador del valor del trabajo, de nuestros recursos naturales, empobrecedor del pueblo, donde prevalecen las salidas individuales, donde no hay Estado que defienda ni intervenga a favor del ciudadano, donde impera la ética del despojo, del malandraje, y se diluyen los conceptos de solidaridad, soberanía, integridad, patria.

El Congreso debe pedir cuentas al gobierno, ¿por qué se han deteriorado tanto las condiciones de vida del pueblo?, la disfuncionalidad del país es tal que no hay transporte público, el pueblo va en camiones para transporte de animales, no funcionan las telecomunicaciones, no hay medicinas, no hay alimentos, no hay salario que pueda comprar, aunque sean los alimentos mínimos, no hay producción de insumos, ni de petróleo, no hay internet, estamos desconectados por vía aérea, no hay luz, no hay agua, no hay gas, hay hiperinflación, los venezolanos huyen del país como pueden.

Entonces ¿Qué pasa con el gobierno? Todo tiene una excusa, nadie asume ni hace su trabajo, no se sirve al pueblo, el pueblo no participa, no tiene cómo. Entonces allí está fallando el partido. Es una falla grave no acompañar al pueblo en sus necesidades, en sus aspiraciones. Se está dejando el campo abierto a otros actores políticos, pareciera que no existe la suficiente conciencia del partido ante el sufrimiento del pueblo.

La economía debe ser otro gran tema. Primero, hay que prohibir las excusas en la discusión. Hay que asignarle a las sanciones y la llamada guerra económica, un peso, un porcentaje, pero ya. No todo es guerra económica, ni sanciones. Es mentira, es parte de la manipulación mediática del gobierno, que tiene todos los medios para desinformar. Ya no hay excusa para no hablar de la economía. Les ofrezco retomar las medidas propuestas por nosotros al presidente, cuando estábamos en la Vicepresidencia Económica y comenzar por allí: por el último Congreso, la discusión en el Teresa Carreño. Muchas cosas hay que revisar y actualizar, porque en economía, si no se toman decisiones a tiempo o no se toman de ninguna forma (que fue lo que pasó), los problemas se agravan exponencialmente. La confianza es básica en economía y ella se obtiene cuando se toman decisiones, que sean correctas, que atiendan a un Plan.

Los problemas siguen vigentes: la política cambiaria, la hiperinflación, el desabastecimiento, el contrabando, el mercado paralelo, el «bachaqueo», el trabajo, la producción, la especulación financiera, las cuentas fiscales, la deuda.

El gobierno debe explicar al Congreso cuál es su Plan para el rescate de la economía, explicar al partido quiénes son sus «asesores», cómo es esa alianza con la derecha especuladora con el tema del Petro, que pasó con el Arco Minero, qué pasa en PDVSA, cuál es la Política Petrolera que seguirá el Gobierno, dejar de lado las fantasías de las conspiraciones contra la producción dirigida desde afuera. ¿Vamos acaso a abandonar la Política Petrolera del Comandante Chávez, la Plena Soberanía Petrolera? ¿Por qué se entrega PDVSA a las transnacionales, a empresas de maletín? ¿Por qué se está privatizando PDVSA, qué va a hacer la Junta Directiva? ¿Cuál es la situación de todo el parque industrial del Estado, de las Empresas Básicas, las cementeras, los insumos de alimentos? ¿Cómo está la producción agrícola, las tierras recuperadas, están produciendo?, ¿los insumos para la producción, fertilizantes, semillas?

Otro tema a discutir seriamente es el de la corrupción. Primero, hay que dejar de lado la mentira y su utilización como arma de persecución política para desaparecer a los contrincantes. No se puede aceptar que la corrupción sea un fenómeno inherente al Chavismo y menos, a PDVSA. NO es verdad. Se le ha hecho un profundo daño al Chavismo con este tema. No ha imperado ni la objetividad ni la sensatez. Los que creían que era un excelente argumento para perseguir y destruir PDVSA, son unos insensatos que han acabado con la empresa mas importante del país y el instrumento mas efectivo del Estado, en términos de recursos y apoyo para la democratización de la sociedad; la batalla contra la pobreza y la exclusión; y, sobre todo, para preservar la soberanía económica.

Si hay hechos de corrupción, hay que abordarlos como el que aborda una enfermedad. Ver todo el panorama, revisar todo el cuerpo del Estado. Entender que justamente en un país petrolero como el nuestro, con un capitalismo «vivito y coleando» donde ingresaban mas de 120 mil millones de dólares al año al torrente de la economía, sin capacidades productivas de absorción de esta renta y sin mecanismos de ahorro de los excedentes, la apropiación de la renta es un peligro permanente, un factor que, aunado a los mecanismos intactos de especulación o erradas políticas monetarias (como mantener el control cambiario), potencian la posibilidad de corrupción y la extienden a todos los niveles de la sociedad. La corrompe hasta los huesos.

No es un fenómeno único de una institución, el que crea eso, es un pendejo. La corrupción está en PDVSA, en la Fiscalía, en el Poder Judicial, en los cuerpos policiales, en el sistema penitenciario, en la Tesorería de la Nación, en Miraflores, en el círculo íntimo del madurismo, en Cencoex, en Cadivi, en los Puertos, en el ámbito militar, en la Banca, en el Petro, en el Arco Minero, en el SENIAT, en las Empresas Básicas, en el BCV, Ministerios de Infraestructura, Transporte y Comunicaciones, Alimentación, Cancillería, en los Sindicatos, Gobernaciones, Alcaldías, en los partidos de la oposición, en las empresas importadoras, en los privados, en las contratistas, constructores y un largo etc.

No es verdad que las transnacionales están a salvo de este fenómeno, ni el sector privado, ni la derecha. No es verdad, como torpemente lo ha difundido el madurismo, que el Chavismo es corrupto. No es verdad que existen empresarios buenos y malos, que los empresarios que hoy día merodean a los líderes del madurismo, les mantienen sus gastos, estilo de vida, sus viajes, sus adquisiones, su poder, que esos empresarios, que habría que hacer una lista larga, sean buenos, mientras que otros son los malos. Por cada corrupto de la Administración Pública hay por lo menos cinco agentes del sector privado. Ésto sin hablar de los «grandes señores y apellidos», que tienen una especie de «patente de corso» para hacer en este país lo que les venga en gana.

No se pueden hacer esas torpes distinciones, hay connotados personajes que, es público y notorio, se han involucrado en corrupción, por las fortunas y bienes que detentan en el exterior, que las exhiben, que nadie se atreve a mencionar o bien porque son los «panas», amigos del grupo de alguien que se mantiene en el poder, o porque hacen lo que el madurismo quiere que haga. NÓ, la realidad es que, para mantenerse al margen de la corrupción en un país como el nuestro petrolero, con un capitalismo especulativo intacto, hay que tener mucha integridad moral, ética, compromiso y conciencia. Y esa es la discusión que hay que dar, la moral y ética que acompañan a la revolución, al socialismo y los mecanismos de prevención y combate a este flagelo, el cual todo revolucionario y hombre honesto debe rechazar.

Pero ésto no puede abordarse haciendo «razzias», como han hecho SÓLO en PDVSA, destruyéndola, desprestigiándola, se ha hecho un show político del madurismo, una «vendetta» del Fiscal con las detenciones sensacionalistas, sin el debido proceso, sin el derecho a la defensa, parece que alguno de esos «asesores» del madurismo; los mismos del partido «ni fu ni fa»; los que dejaron a Chávez estampado en una camiseta estilo hindú, hubiesen recomendado hacer, de la PDVSA Roja Rojita, pasto del malandraje y tumba del sentimiento y moral Chavista. Eso sí es corrupción. Sería muy interesante que los cerca de 100 trabajadores de PDVSA presos hablaran, pudiesen defenderse, dar sus argumentos, explicar. Que los empresarios contra los que ha habido un ensañamiento personal del presidente que los ha llevado hasta la cárcel llamada la «tumba», los militares, los Chavistas presos por razones políticas, acusados de cualquier cosa, tuviesen un debido proceso, derecho a la defensa, un trato legal, tipo Banesco, tipo Chevron o tipo preso de la oposición.

Otro tema que el Congreso debe abordar, es el respeto a los derechos humanos, el fin al Estado policíaco de terror e intimidación en que se ha convertido el gobierno. El abuso que se ha hecho del poder del Estado, de los cuerpos de inteligencia, la violación sistemática de los Derechos Humanos, las detenciones arbitrarias, secuestros, sin derecho a la defensa, al debido proceso, es un acto grave, que ya no se le puede achacar a una actuación aislada, puntual, de un funcionario. Nó, ha sido una política sistemática de esta Administración, reivindicada por el madurismo que nos retrotrae a los peores tiempos de la IV República y con ello se viola la Constitución y la ética de una Revolución, donde se supone que el ser humano es el centro de todas las preocupaciones.

El Fiscal debe renunciar o ser removido, porque ha permitido, ha sido protagonista y partícipe de la violación a los derechos humanos. Una ausencia del debido proceso, la instigación al odio, el silencio cómplice ante crímenes de todo tipo, el haberse convertido en un agente de un grupo de poder que utiliza la majestad del Estado para violentar los Derechos Humanos.

¿Dónde están las voces de los defensores históricos de los de Derechos Humanos en el país?, ¿al partido no le da vergüenza que, en nombre de Chávez y del socialismo, se tengan presos políticos incomunicados, sin juicio, secuestrados, en condiciones deplorables?, ¿no se supone que una revolución chavista, debe diferenciarse de los métodos y códigos de regímenes autoritarios de derecha? ¿No se parecen mucho los jefes policiales y sus métodos, a los utilizados por los jefes policiales de la dictadura y de la IV República?, ¿en verdad les parece normal meterle un cohete a un grupo rodeado por soldados y policías?, ¿no debería el partido hacer una revisión de qué está pasando en «la tumba», y otras prisiones del país, preguntarse cómo es que mueren quemados vivos mas de 67 presos comunes en Carabobo y que nadie dé la cara?, definitivamente, este es un gobierno autoritario y necesita que alguien lo controle y le ponga coto a esta actuación. Esa es parte de la discusión en el Congreso, el partido no puede guardar silencio cómplice ante esta actuación represiva, ésto desvirtúa la naturaleza del socialismo.

Finalmente, el Congreso debe revisar en perspectiva cuál es la política hacia el resto de los sectores del país, de los partidos políticos y cómo restablecer el Estado de Derecho, el ejercicio de la política con «P» mayúscula. Todos los números indican que el PSUV es, afortunadamente, la principal fuerza política del país, esos ensayos financiados y promovidos por el madurismo como el partido «ni fu, ni fa», no tuvieron éxito ni arraigo en los sectores populares. Aunque ésto es cierto, también lo es, como lo indica el último proceso electoral, que la mayoría del país no se expresó políticamente. Hay que saber interpretar el comportamiento de esos amplios sectores de la sociedad.

Dejar atrás el sectarismo, rescatar la unidad y cohesión del Chavismo en torno a las banderas programáticas del PSUV, el socialismo, el Plan de la Patria, restablecer la democracia interna, cesar la persecución de los cuadros revolucionarios, acabar con el «pranato» político, asumir el rol de conductor de la revolución, preparar un programa de discusión abierta, democrática para abordar la solución de la terrible crisis del país, restablecer la moral y ética chavista, revolucionaria, la verdad y el trabajo, impedir que el madurismo siga asfixiando a nuestra organización, detener la entrega del petróleo y luchar por defender nuestra soberanía e integridad territorial, defender nuestras conquistas políticas y sociales, son algunos de los retos de este Congreso.

He asomado sólo algunos temas de discusión, ojalá se profundice un proceso necesario de debate y discusión política. Reitero mi solicitud de participar en el Congreso, que se me garantice la posibilidad de asistir y discutir, aportar, se deje de lado la amenaza, la persecución, la utilización de todo el poder del Estado contra un ciudadano, se restablezcan mis derechos políticos.

Siempre con el corazón en la patria, vaya mi saludo fraterno y revolucionario a todos los patriotas, hombres y mujeres de bien y de trabajo, a los jóvenes, estudiantes, obreros, campesinos y soldados, allá en el barrio, allá en la Faja o en el Lago. A todos los Bolivarianos, militantes del PSUV que aman a nuestro país. Con Chávez Siempre ¡Venceremos!

Hombre en llamas

Sin lugar a dudas que el enrarecido ambiente político nacional, junto a los angustiantes problemas económicos que padece el venezolano a diario, no dejan espacio a la discusión de los grandes temas nacionales.

Probablemente, a la vocería política no le interesa priorizarlos porque son precisamente estos temas, por la forma en que se aborden, los que definen la visión de país que prevalecerá al final de este laberinto.

Sobre ésto, dice mucho el hecho de que ya sea normal la expresión de «la anterior Administración», en boca de los mas connotados voceros del madurismo, para referirse en términos negativos o peyorativos al gobierno revolucionario del Presidente Chávez.

Así, ante el silencio inexplicable de los lideres históricos del Chavismo, el período del Presidente Chávez, ha quedado estigmatizado como la «anterior gestión», donde «se era permisivo con el narcotráfico», «campeaba la corrupción», «se hacían menos casas, pero mas caras» y resultaba mas fácil gobernar porque era «una revolución a cien dólares el barril».

Todas son afirmaciones inciertas, injustas y cobardes, porque el Comandante no está vivo para defenderse y poner las cosas en su sitio; son lamentables en la medida que buscan justificar los desaciertos del madurismo en la conducción del país; y terminan siendo tristes, porque son hechas por un gobierno que aún usufructúa de la figura del Comandante para obtener el apoyo del pueblo.

Al final, Chávez tiene pocos que lo defiendan. Yo lo seguiré haciendo, lo defenderé a él y a su obra, a cualquier costo, pase lo que pase en lo político o en lo personal. No quiero que quede olvidado y solo en el Cuartel de la Montaña, como le sucedió al Presidente Medina Angarita, sepultado en el ostracismo de la miseria adeco-copeyana.

La «cuestión petrolera» como titulara una de sus obras (de obligatoria lectura), nuestro amigo y respetado Dr. Bernard Mommer, es uno de estos temas nacionales, del que no se discute, pero que sin embrago, el gobierno se ha dedicado a desmontar y vulnerar en silencio, a escondidas, de manera sistemática, en medio del caos generalizado en el país. Ya lo he denunciado y he advertido sobre lo que sucedería, con sus lógicas consecuencias para el país.

La situación de PDVSA, el desmantelamiento del que ha sido objeto y su consecuente colapso en la producción de petróleo, es una condición «sine qua non», necesaria, para entregar el manejo de nuestros recursos naturales, petróleo y gas, al sector transnacional.

Debilitar o desmantelar a nuestra empresa nacional, PDVSA, deja al país en manos de las transnacionales. Sería para nuestra defensa integral, el equivalente a desmantelar al Ejército Nacional. Si, por razones de intereses de grupos o «lealtades al madurismo», se persiguiera a los oficiales Chavistas, patriotas; se les encarcelara y se cambiaran los mandos naturales de la Fuerza Armada Bolivariana, probados en todas las batallas en defensa del proceso Bolivariano y la Constitución; y, en su lugar, se entregasen los comandos de tropas o unidades de combate a civiles: abogados, especialistas en redes sociales, etc., o las unidades misilísticas y los «sukoys» se entregaran al «control de los soldados», en un claro acto de desconfianza hacia la oficialidad; tendríamos en poco tiempo el colapso operacional y el desmoronamiento en la unidad de mando de los componentes militares, debilitando la defensa del país y dejándolo vulnerable a cualquier agresión.

Decía un buen amigo, que «los ejemplos, son la claudicación de la inteligencia», pero a veces, un axioma matemático o un tema aparentemente incomprensible, necesita ser demostrado a través del absurdo, luego de lo cual el mismo resulta obvio o fácil de entender. Esa situación hipotética en la Fuerza Armada, descartada por carente de sentido (ojalá a nadie se le ocurra hacer algo así), es un extraordinario ejemplo para demostrar lo que ha pasado en PDVSA.

Luego que el madurismo persiguió y encarceló a mas de cien cuadros operacionales de la industria, que ha estigmatizado como «corruptos» a nuestros trabajadores: los que enfrentaron y derrotaron el sabotaje petrolero; que ha defenestrado y desmantelado a nuestra Nueva PDVSA Roja Rojita, la de la «anterior Administración»; luego que colocaron al frente de las operaciones y comandos de la empresa, a personas sin ningún tipo de conocimiento, ascendente o liderazgo entre los trabajadores: administradores de edificios, abogados, especialistas en redes sociales, etc. Luego de esa «razzia» en la industria, PDVSA ha colapsado, la producción ha caído como nunca en nuestra historia, las refinerías operan a mínima capacidad; sus trabajadores, técnicos, especialistas, jóvenes, abandonan por miles la empresa, en desbandada. Un desastre.

Ahora PDVSA, no es capaz de operar, de extraer suficiente petróleo, ni de procesar y refinar ni siquiera para abastecer el mercado interno; tampoco, de exportar por sus propios medios, ahora, no es capaz de captar la renta petrolera internacional (antes era un hecho cotidiano), con un precio que ya está rondando los 70 dólares el barril. ¿Qué esperaban?, ¿algo distinto?, desarmaron el reloj, la maquinaria, y ahora no saben ponerla a funcionar, botaron las piezas. No es sencillo, golpearon el corazón de la patria.

Ahora, el Presidente firma decretos entreguistas, da plenos poderes al ministro-presidente para que le de la estocada a la empresa, grita y pide ayuda a los operadores políticos que han desmantelado la industria y al final, llama a las empresas del mundo, de la OPEP, Rusas, Chinas a que vengan a reconstruir, lo que él mismo destruyó. Nuestro petróleo esta en bandeja de plata.

Creo que el país debe abrir una discusión acerca de qué pasó en PDVSA. El madurismo asegura que «la anterior administración destruyó a la empresa»; nosotros podemos demostrar, y es información pública, que entregamos a PDVSA como la quinta empresa petrolera del mundo; una empresa cuyos resultados auditados a diciembre de 2013 reflejaron una empresa de 231.120 MM$ en activos y 84.486 MM$ en patrimonio, con un superávit (ganancia) de 12.907 MM$, sólo para hablar de sus fortalezas técnicas, sin mencionar sus capacidades operativas y políticas. ¡Abramos la discusión, me parece necesaria y justa para el país!

En un acto de soberbia que quedará para la historia, el Presidente, en vez de asumir su responsabilidad, reconocer los errores y convocarnos a los que somos capaces de reconstruir la empresa, prefiere entregarla a las transnacionales. Se insiste en cometer un grave y costoso error.

Las consecuencias de tanta irresponsabilidad las paga el pueblo; en la economía, en su calidad de vida, en la vida diaria, el día a día; pero el madurismo siempre tendrá una excusa: «la caída del precio del petróleo», «la corrupción», «la conspiración», etc. Nadie asume sus responsabilidades, peor aún, nadie critica, discute, rectifica, por eso, nada cambiará, mientras ellos sigan al frente de la conducción del país.

Sin embrago, «mientras el palo va y viene», como titulaba nuestro entrañable Aquiles Nazoa, reconozco mi papel en la discusión política y mi responsabilidad de explicarle al pueblo, sobre todo a los mas jóvenes, cuales eran las ideas e intenciones del Comandante Chávez: sus planes, sus motivaciones, puesto que llegará el momento en que podremos ponerlas a andar, retomar ese camino, aprender de errores y aciertos, rectificar lo que haya que rectificar, para avanzar.

El Presidente Chávez era un hombre de pensamiento estratégico y una visión de país que, aunque la oposición política ha aprovechado los errores del madurismo, para endilgárselos a la «gestión anterior», es decir, a Chávez, sigue teniendo mas vigencia que nunca.

No soy el único que puede asumir esta tarea, podríamos hacerlo todos; porque tenemos la fortuna de que el Presidente Chávez siempre tuvo la urgencia de hablarle al país, explicar sus ideas, sus razones, siempre con mucha honestidad, así que, bastaría con que trabajemos juntos en escuchar y revisar lo que Chávez decía, sin «cortes comerciales», sin censura, sin manipulaciones, ir a su palabra, al contexto de las mismas, a sus razones. Sus discursos, programas y videos, su obra y ejemplo, son una fuente inagotable de ideas políticas, de ideología, ética, planes y proyectos. Era un gran Jefe de Estado.

Hoy día, reivindicar al Comandante Chávez, luchar por defender su gobierno, su obra, retomar su camino, resulta un acto de lealtad, honestidad y consecuencia revolucionaria. Esta tarea tiene la urgencia de evitar que todo siga retrocediendo al infierno, que sigamos en este caos.

Para los que estuvimos en la «gestión anterior», resulta el único deber que tenemos para con el líder, el hombre que entregó su vida a favor del pueblo. Ser leales a Chávez, a su palabra, a su obra, es ser leales a ese pueblo, paciente, esperanzado, es ser leal a esos millones de niños que nacieron y crecieron en revolución, y que ahora salen del país, mueren en el barrio, en las calles o son presa de la desesperanza y el rencor de no ver perspectivas de futuro en su patria.

Cada quien puede hacerlo en su área de experticia, de conocimiento, en su experiencia propia en revolución. En mi caso, aunque desempeñé innumerables tareas y misiones de todo tipo, el mayor aporte ha sido, en el desarrollo y despliegue de nuestra Política Petrolera, y en la recuperación y fortalecimiento de nuestra Nueva PDVSA, la Roja Rojita.

En el sector petrolero tengo toda la información de lo que digo debidamente soportada, respaldada en documentos: puntos de cuenta, decisiones, instrucciones, por lo que puedo hablar y comentar con bastante autoridad, conferida por cierto por el mismo Comandante Chávez en las distintas responsabilidades y tareas asignadas y ganadas en el campo de batalla de los hechos concretos, durante doce años de trabajo a su lado, en una gestión y una política verdaderamente exitosa, que permitió sostener nuestro proceso de cambios, nuestra economía y garantías sociales, en permanente crecimiento por mas de doce años de bienestar para el pueblo, para todo el país.

Tengo todos los datos e información a buen resguardo, desde que tuve la premonición de que algo no andaba bien luego de la muerte del Comandante y de la manera como comenzó a conducirse el madurismo, de allí la precaución que tomé en resguardar información que, no sólo es estratégica para el Estado venezolano, sino que es el respaldo a mi gestión de mas de doce años al frente de este sector estratégico y una fuente muy importante de elementos para cuando llegue la hora de poner las cosas en su sitio, en la conciencia nacional.

Desde el inicio del primer período de este gobierno, a pesar de mis intentos de apoyar, contribuir, aportar como siempre lo hice al lado del Comandante, servir al Estado Venezolano, comencé a ser testigo de conductas y posiciones, cuando menos extrañas en el madurismo; comenzaba a desplegarse con fuerza, como si fuera parte de un plan, una estrategia de ir desplazando a los Chavistas, comenzó el ejercicio de una política con otros códigos, otra ética, extraña a la de Chávez; una gestión del gobierno marcada por la improvisación, la falta de rigurosidad, estudio y comprensión de los problemas y de las consecuencias que tendrían para el país la postergación de decisiones, sobre todo en el ámbito económico.

Fue sorprendente la cantidad de errores que, uno tras otro, se comenzaron a cometer en la conducción del país, siempre subestimándolos, o peor aún, sin importar mucho las consecuencias.

Me costó aceptar el hecho de que éste era otro gobierno, lejos de nuestros principios e ideas. En nombre de la disciplina y unidad, dedicamos mucho tiempo y esfuerzo a tratar de que el madurismo hiciera bien las cosas, en la economía, la industria petrolera, el gobierno, etc. No fue posible. Autocríticamente debemos reconocer que se aprovecharon y, lo siguen haciendo, de la ingenuidad y honestidad del Chavismo, de todos nosotros; el madurismo es otra corriente política, reformista, autoritaria, una especie de populismo de derecha, que está dispuesto a hacer y a entregar lo que sea (como lo ha demostrado), para mantenerse en el poder.

Este error de apreciación del Chavismo, este errado cálculo político de sus dirigentes históricos, del PSUV, de los partidos de la revolución, le está costando muy caro al país, hemos sufrido una derrota estratégica en términos del socialismo y la revolución bolivariana (ojalá me equivoque) pagará un alto precio ante la historia, ante el pueblo.

De allí la imperiosa necesidad de abrir la discusión política, una correcta evaluación de lo que ha pasado e iniciar la recomposición del Chavismo, sin sectarismos, sin intereses de grupos que intermedien con los intereses generales del pueblo; se debe dar paso a una dirección revolucionaria, unitaria, que abra paso a un proceso de rectificación.

Hace bastante tiempo que Chávez le hubiese quitado a Maduro la conducción que él mismo le dió, el Presidente Chávez siempre revisaba sus propias decisiones, jamás impuso sus criterios u errores por sobre el interés del pueblo. Lo demostró muchas veces en las profundas autocríticas a su gestión que el mismo hacía frente al país.

Hombre en llamas…

Escribiendo estas reflexiones con la intención de hablar sobre la Faja Petrolífera del Orinoco y explicar al país la idea original, la motivación para haber asumido este proyecto como el proyecto bandera del gobierno del Presidente Chávez, mientras, al mismo tiempo hacia seguimiento a las noticias del país, recibo el anuncio de la decisión del presidente Maduro de liberar presos políticos «para contribuir a la paz en la Nación» y «cumplir con su palabra».

No está claro dónde ni a qué cosa se comprometió el madurismo durante las conversaciones y pactos con la oposición. Nadie sabe de donde salió esta iniciativa, ni si forma parte de cualquier otro Plan, que, como siempre sucede en este gobierno, es secreto.

Yo he tenido familiares y compañeros prisioneros políticos en el San Carlos, La Pica y otras instalaciones militares durante los años duros de represión de la IV República, conocí compañeros que pasaron 12 años secuestrados, sin juicio, otros, muertos y desaparecidos. De manera que siempre he apreciado el valor de la libertad y despreciado el abuso del poder, los secuestros, los rehenes y crímenes políticos, la persecución de las ideas.

Mientras revisaba los detalles y vi las declaraciones, la cara de los voceros, me vino de inmediato a la mente la imagen espantosa de Orlando Figuera, el joven que fue asesinado de una manera salvaje por parecer Chavista, por su color, «El Hombre en Llamas», imagen que debería ser, para siempre, una denuncia a la violencia, la intolerancia y el silencio cómplice, el relato de la madre que no podía entender por qué habían hecho algo así a su hijo.

Igualmente, no puedo olvidar el rostro de un hombre del pueblo, miembro del «Comité de Víctimas de la Guarimba», padre de Elvis Durán, joven venezolano «degollado», cuando tuvo la mala suerte de pasar por donde los violentos colocaron una «guaya» para asesinar Chavistas, tal como había indicado uno de los señores beneficiados por la gracia presidencial.

Los rostros, nombres, historias de los mas de 130 venezolanos y venezolanas asesinados, hijos de esta tierra, jóvenes la mayoría, unos involucrados en el conflicto, otros muchos transeúntes inocentes, en medio del caos y del festín de la violencia.

Muchos de los liberados ahora, están vinculados a estos episodios de violencia y al sector de la oposición. La mayoría estuvo retenida, sin juicio, de manera arbitraria, sin derecho a la defensa, sin el debido proceso. Un extremista que manda a degollar motorizados, y hace resistencia armada a su arresto, los jefes políticos que instigaron la violencia, el operador violento de la «guarimba», el inocente y otros, todos salen en el mismo saco, igualados por la gracia presidencial.

Aunque, para dar apariencia de separación de Poderes, los voceros de la acción gubernamental son de la llamada «Comisión de la Verdad», que hace lo que le ordena el madurismo, calla o habla a conveniencia, condena o perdona, es evidente que en Venezuela no está garantizado el Estado de Derecho, ni el debido proceso, ni el derecho a la defensa, ni un juicio justo.

El juicio es justo, en la medida en que sea justo para el implicado en la acción criminal, pero justo también para la víctima o víctimas de la acción criminal.

Por conveniencia política se cerró de un plumazo un episodio político terrible de mucha violencia e impunidad en el país, que costó la vida a tantos jóvenes, y donde se produjo todo tipo de actos criminales, de odio político: linchados, quemados, muertos con objetos lanzados de edificios, baleados por fuerzas paramilitares, por fuerzas del orden público. Todo quedará sin justicia, sin explicación, sin que se sepa la verdad, lo inútil de tantas muertes, los responsables.

Quiero elevar mi pensamiento y respeto a las familias de todos los venezolanos muertos, asesinados, sacrificados en nombre de la intolerancia, de la violencia política. Fueron utilizados para objetivos políticos que nadie conoce y que aparentemente se «zanjaron» en negociaciones secretas. Los muertos los puso el pueblo, del color que sea.

Mientras la medida favorece a presos políticos de la oposición, en aras de la «paz de la Nación», cabría preguntarse si también serán favorecidos presos políticos del Chavismo, o Chavistas presos por motivaciones políticas, aunque estén acusados de supuesta «corrupción o conspiración», que es la manera como el madurismo califica a los Chavistas que persigue por razones políticas.

¿Saldrán libres el Mayor General Rodríguez Torres, los compañeros Jesús Luongo, Nélida Izarra, Gladys Parada, Gustavo Cárdenas, Pedro León, Eulogio Del Pino y tantos, cientos de Chavistas, trabajadores secuestrados, sin juicio? ¿Saldrá libre el general Baduel? ¿Saldrán libres los oficiales, profesionales y tropa secuestrados, nadie sabe dónde, ni cuántos, ni por qué, señalados genéricamente de «conspiradores»?

Sólo espero que los chavistas e inocentes que están presos corran con la misma suerte que los presos opositores, que los señores banqueros. A esta altura de las cosas, no se sabe bien a quién le teme mas el madurismo, si a la oposición violenta o al Chavismo.

Nunca mas debe haber seres humanos sacrificados en el altar de la violencia, la intolerancia y los acuerdos políticos. Ojalá nuestra sociedad pueda recomponerse espiritualmente, sanar el alma, condición indispensable para la reconstrucción del país.

Con Chávez Siempre, ¡Venceremos!

La danza de los demonios o el espantador de la comarca

Ya hace una semana que se realizaron las elecciones presidenciales con el resultado que todos sabíamos, fue reelecto el madurismo, no podía ser de otra manera, no sólo porque ganó por «forfeit», porque no tuvo contendor; sino porque, además, todo estaba arreglado para que este sector se mantuviese en el poder a costa de lo que fuera, a pesar del extendido rechazo hacia al propio candidato reelecto.

No hubo celebración popular, actos espontáneos de festejos en la calle, en los barrios, nó. El Pueblo que votó, ese noble y a la vez tan maltratado, salió a cumplir la tarea indicada, lo hizo sin algarabía, sin pasión, una vez mas hizo lo que se le pidió. No fue una victoria de Maduro, fue un acto de disciplina del Chavismo, movilizado gracias al capital político acumulado por el Comandante Chávez durante doce años de Revolución.

Atrás, muy atrás, quedaron aquellos eventos electorales, como la «Batalla de Santa Inés», o las elecciones Presidenciales de 2006, 2012, sólo para mencionar algunas en los que fui el Jefe de Movilización del Chavismo, donde el país era sacudido por un intenso debate político, donde el Comandante llamó a votar por el Socialismo, por el Plan de la Patria, sin mentiras, manipulación o amenazas.

La elección solía ser un acto de conciencia y de movilización que trascendía al voto, se movilizaba el pueblo por las propuestas de Chávez, por ello, luego del triunfo, se volcaba a las calles a celebrar, era su triunfo, en todo el oeste de Caracas, en los barrios, en todo el país, había un ambiente de esperanza, de movilización, de combate y se daba inicio a una nueva etapa de la Revolución con cambios sustanciales, tangibles, en beneficio del pueblo y cumplimiento de la palabra empeñada.

En aquellos años, en medio de todo tipo de amenazas, desestabilización y de una fuerte confrontación política en el país, el que votaba por la Revolución sabía por qué lo hacía, hacia dónde íbamos. Nunca hubo la amenaza de por medio, ni la mentira, ni la trampa. Al Comandante Chávez lo caracterizaba la honestidad y tenía una ética tal, que jamás le hubiese pasado por la mente chantajear o amenazar al Pueblo.

Sin embargo, a sólo cinco años de su partida, todo ha cambiado. Acaba de culminar un proceso electoral tan parecido a los de la IV República, en su esencia y contenido. Se hizo gala de todas las trampas y «triquiñuelas» del bipartidismo de AD-Copei durante sus últimos años en el poder, como un reconocimiento tácito de que ya no es posible conquistar la voluntad del pueblo con base en las ideas, las propuestas, el trabajo, la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales de la sociedad.

Realmente ganó la trampa, la maniobra. El chantaje grosero y «balurdo» de manipular y engañar a los mas pobres con el miserable bono de los 10 millones de bolívares, con la amenaza directa de recibir o no los exiguos beneficios del carnet, de la caja Clap, en definitiva, de los instrumentos de control social del madurismo. Ni siquiera los adecos, ya en lo peor de su descomposición moral, hicieron algo así.

Un candidato «todopoderoso» amenazando al mas pobre, al débil, al que está al borde de la desesperación, con un «dando y dando» de la vergüenza. Es decir, si no votas por el candidato, no tienes acceso a los escasos programas de protección social, protección que, aunque no resuelven nada, por poco y puntual, para una madre con sus muchachos, para los ancianos, para el desesperado, resulta todo.

¿A dónde ha llevado el madurismo al otrora combativo y altivo, orgulloso y noble, pueblo de Chávez y de Bolívar? El mismo pueblo que se movilizó con Chávez para salir del desprecio y exclusión del que fue objeto durante tantos años, el mismo que lo rescató el 13 de abril de 2002, el que lo siguió en la derrota del Sabotaje Petrolero, en la «Batalla de Santa Inés», cuando levantó las banderas del antimperialismo, del socialismo, ahora detrás de una caja Clap, un bono de miseria, un carnet, así como, antes era el carnet de AD, necesario para sobrevivir. Tremendo daño se le ha hecho a la conciencia del pueblo, al alma del humilde.

Se desarrolló una campaña «ni fú ni fá», de baile y papelillos de colores, el partido de utilería, a pesar de todo el dinero invertido en él y de la clara ventaja que tenía, ni siquiera sacó mas votos que los que sacamos para cualquier candidato a gobernador, los partidos de la «izquierda», que le pidieron a su militancia un «voto castigo al madurismo», votando por el mismo candidato del madurismo (¿?), quedaron reducidos a su mínima expresión; el PSUV, salvó, una vez mas, a Maduro, a pesar de que los asesores del candidato le recomendaron hacer a un lado las ideas y el discurso de Chávez, sus colores, su pasión, sus propuestas; Chávez sólo quedó en unestampado multicolor, lejano, en las camisas estilo hindú del candidato.

Ya hay bastantes números y análisis de los resultados, suficientes para demostrar la abrupta caída en la cantidad de votos obtenidos por el madurismo, tanto que, esta vez, se ganó sólo porque la oposición cometió la torpeza de llamar a la abstención; de otra manera, la diferencia de votos hubiese hecho imposible la manipulación de los resultados, Maduro no le gana a nadie que se le plante en serio. Pero a mí no me ocupan los cálculos de la oposición, es problema de ellos, obviamente fueron motivados por la posibilidad de una salida cruenta de derecha con inusitado apoyo internacional. A mí lo que sí me preocupa son los cálculos o errores del Chavismo, la manipulación del madurismo.

Si alguien piensa o le tranquiliza pensar que «ganamos», están dejando de lado el hecho cierto de que el madurismo ha llevado al Chavismo a una derrota estratégica. Aunque por la inusitada torpeza de la derecha, se hayan «ganado» estas elecciones, lo que los resultados muestran claramente, es el escaso apoyo popular con el que cuenta el madurismo, el rechazo que ha generado en el pueblo a las ideas del socialismo y de la Revolución Bolivariana es profundo, ha arrastrado al Chavismo a un punto bajo, no en términos de número de votos, que ha caído mucho, sino en términos de su papel como un partido revolucionario: lo que ha tenido que hacer para «ganar», en lo que ha tenido que claudicar para seguir apoyándolo, presas de un inmenso fraude, un chantaje político-emocional con la memoria del Comandante Chávez, cayendo en el ejercicio de la política con «p» minúscula, engañando y permitiendo que se maltrate a su propio pueblo.

No faltará el pragmático o «táctico» que diga: «bueno, no importa, pero retuvimos el poder». Les digo camaradas, se trata es de hacer una revolución, porque el «poder» hace tiempo lo perdió el pueblo, está secuestrado por un grupo que hace un abuso constante del mismo para satisfacer sus intereses e imponer su visión improvisada-irresponsable-reaccionaria-malandra de cómo gobernar al país.

Este gobierno del caos ha impuesto un «paquetazo» neoliberal, de los mas salvajes y atrasados del mundo, en nombre del Chavismo, del socialismo: hiperinflación de mas del 17.000 %, caída acumulada del producto interno bruto por cinco años consecutivos, una devaluación implícita y oficial de la moneda por cientos de miles de veces su valor, sin control de la economía, liberando los precios de manera soterrada, destruyendo el trabajo, dividiendo a las fuerzas revolucionarias, a los trabajadores, sometiendo a toda la sociedad al desasosiego de no conseguir lo mínimo para vivir mal, imponiendo el miedo, la violencia, el abuso y la corrupción a todos los niveles, haciendo que cunda el desencanto, la desesperanza y, lo peor, imponiendo una ética del «pranato», del «sálvese quien pueda», del egoísmo, con una élite obesa que practica el cinismo todos los días, incapaz de asumir responsabilidades y con una desconexión absoluta con el sentimiento y necesidades del pueblo.

Lo peor de todo este resultado es que el Chavismo ha perdido su natural capacidad de revisarse, de ser críticos, rebeldes, un factor transformador. Se ha impuesto el silencio cómplice, decepcionante. Cuando he levantado mi voz para advertir justo lo que ahora está pasando en PDVSA, un desastre anunciado, y lo que ha pasado con la economía y la política; cuando lo hice de manera constructiva y desde una perspectiva Chavista y revolucionaria, salieron «los pranes» y los voceros tarifados del madurismo, a descalificarme y a ejecutar una operación de linchamiento moral y persecución de una ferocidad tal, que ni siquiera la han merecido los golpistas con los que después se dialoga. Pero el Chavismo, sus dirigentes históricos, guardaron silencio, sin entender que las campanas no doblaban por mi, doblaban por el chavismo.

El madurismo ha hecho de todo para mantenerse el poder y controlar con sus «panas», familiares y socios, todos los estamentos del Estado y sus instituciones. Personas sin un atisbo de capacidad, conocimiento y honestidad. Han acabado con las instituciones fundamentales del Estado, las han corrompido, las han hecho colapsar.

Pero también han silenciado a las fuerzas morales del país; tanto escritor e intelectual de «izquierda» que ha vivido siempre criticando y opinando, hoy guardan un silencio inexplicable; directores de medios que se ufanaban de su postura crítica, hoy se autocensuran; conductores de programas de televisión que tuvieron que tragarse sus palabras; políticos de sobrada experiencia; partidos que se dicen revolucionarios; todos han callado. Son pocos los honestos, valientes, que han mantenido una postura coherente, crítica, me quito el sombrero por ellos, los pocos revolucionarios que han dicho lo que les corresponde decir y hacer, en momentos de tanta confusión, extravió.

He advertido que, después de estas elecciones, se desatarían los demonios, los del madurismo.

En una primera instancia, el madurismo, aprovechará este «aire» que le da el Chavismo, para seguir desmantelando a las distintas corrientes ¡dentro del mismo Chavismo! Los que crean que no es con ellos, se llevarán la sorpresa que la cosa era contra todos los factores revolucionarios, o los que, sencillamente, no sean de su «confianza», es cuestión de tiempo. Tienes que subordinarte a ellos, negar a Chávez, abdicar de tus principios para que el madurismo te deje en tu «espacio de confort», como les gusta decir, pero basta que alguien quiera tu puesto o que expreses alguna disconformidad, para que se «vire» la situación en contra tuya. Sólo hagan una revisión: ¿Dónde están los ex ministros de Chávez? ¿Dónde los Jefes Militares de Chávez? ¿Y los que quedan, qué hacen, qué fuerza tienen?

Como se sabe que la situación económica es insostenible, ante la ausencia de un Plan y la falta de valor para asumir responsabilidades, para rectificar; como saben que cuentan con poco tiempo antes de que algo insospechado suceda, entonces, avanzarán los demonios, lo mas rápido que puedan, para asegurarse, por el miedo y la persecución, el control de todo el país.

Por eso, se incrementará la persecución de revolucionarios: Chavistas, oficiales militares, todo aquel que resulte peligroso o sospechoso para el madurismo. Seguirá la censura, el aislamiento internacional, la violación de los derechos humanos de los encarcelados, los perseguidos, los allanamientos, el abuso de poder, las mentiras y acusaciones-condenas del Ministerio Público, la manipulación del Poder Judicial, será el silencio de todo el país, una especie de obscurantismo, un país desconectado, violento, atemorizado. Están desesperados, y eso los hace mas peligrosos.

Ojalá no fuese así, ojalá me equivocara, ojalá los presos de PDVSA, de CITGO, los presos políticos de todas las posiciones, los rehenes, los acusados-condenados sin juicio y derecho a la defensa, los perseguidos, tuviésemos la suerte de los señores de la directiva de Banesco, encarcelados en una de las habituales «razzias» pre electorales «dakasos» del Ministerio Público, acusados-condenados. Pero vino Escotet y de repente, nadie sabe qué paso, o cómo hizo, pero los sacó, allí están las fotos, ya en libertad.

Bien por ellos, pero allí siguen presos cualquier cantidad de trabajadores, ex ministros, simples funcionarios, gerentes, empleados, políticos y muchos mas; secuestrados, sin derecho a la defensa, violentados todos sus derechos. Lo vuelvo a decir, si es que alguien cometió un delito, el Ministerio Público es el llamado y obligado, jurídica y legalmente, a demostrar que lo hicieron, se debe presumir la inocencia, «nadie es culpable hasta que se demuestre lo contrario» y demostrarlo, implica el desarrollo de un complejo proceso, su sustanciación, la comprobación y valoración de todas y cada una de las pruebas correspondientes, mas aún, en el caso del Derecho Penal, en el que todo hecho calificado como delito y toda sanción, son de Reserva Legal, es decir, solo lo son si la ley formal (no el decreto ley) expresamente lo define como tal; deben garantizarse sus derechos fundamentales, el derecho a la defensa, como se está haciendo con los señores de Banesco, a menos que, exista en el madurismo un «doble racero», dos caras de la justicia, un trato especial por ser banquero. Todo es inconsistente.

Hay sectores enteros que están en plena disputa, donde están desatados los demonios, tal como la Fuerza Armada. No se puede ocultar que algo sucede en el seno de todos los componentes de la Fuerza Armada Bolivariana, yo no me como el cuento de la «conspiración de derecha», puesto que esta institución está profundamente comprometida con la Constitución y el pensamiento Chavista, lo han demostrado fehacientemente. Sin embargo, siguen las detenciones de oficiales, los rumores, la vigilancia, la sospecha.

En PDVSA, aunque ha sido desmantelada, desbandada, perseguida y, sobre todo, vilipendiada en su honor, su nombre, su autoestima, los demonios están sueltos hace tiempo. Aunque la empresa está en niveles de colapso, desmoralizada, con la producción mas baja de toda su historia, con las refinerías inoperantes y sus operaciones medulares comprometidas por una pésima gestión en estos últimos cuatro años; aunque la empresa está en su peor momento, como si se tratara de otro sabotaje petrolero, su estructura, hombres y mujeres, su historia y conciencia es tan fuerte y profunda en ella que aún resiste; resiste a hundirse, a tirar la toalla, es una gran empresa.

Por ello, los distintos grupos de poder dentro del madurismo, los demonios, se la siguen disputando, despedazando, para, como he denunciado, entregarla al interés transnacional. El Ministro-Presidente tiene poderes extraordinarios, como nunca antes, para hacer lo que quiera en la industria; la situación luce desesperada, trancada, con una Junta Directiva inoperante, los puestos y responsabilidades son reflejo de las luchas internas y apetitos de poder, pero al final, no se dan cuenta que el problema de PDVSA está en Miraflores, todo pasa por allí. No saben qué hacer, seguirá colapsando la empresa, a pesar del esfuerzo heroico de sus trabajadores.

La economía está absolutamente fuera de control. No hay gobierno de la economía. No hay Plan, ni articulación de cuadros preparados. Se vuelve al argumento del diálogo con los sectores privados, el sector productivo. Nadie les cree. No hay confianza en la capacidad del gobierno para conducir la economía, los asesores del madurismo están desenmascarados, nadie va a poner su futuro en manos de estos improvisados. Todo el sector económico sabe que ciertos grupos de interés privado están detrás del madurismo, haciendo negocios, cuadrando operaciones, «agarrando lo que queda», haciendo fortunas extraordinarias, controlando la política y las decisiones en el país. Los demonios, los azotes del pueblo, siguen su danza destructiva: especulación, hiperinflación, escasez, mercado paralelo, «bachaqueros», corrupción, robo. Un desastre.

Mientras los demonios del madurismo se desatan, las amenazas externas y la intromisión extranjera siguen estrechando el cerco, apretando el cuello de la patria: sancionan, bloquean, amenazan, confiscan, llaman a sus embajadores. Está claro que este gobierno no está preparado para defender al país de la agresión extranjera, no tiene la capacidad, ni los medios para hacerlo, lo peor, no tienen la disposición para hacerlo.

Si el gobierno ni siquiera es capaz de defender a sus ciudadanos, que por cientos de miles o millones salen del país y son objeto de todo tipo de maltratos y abusos en el extranjero; si PDVSA no es capaz de defenderse de la acción legal de una compañía «Conoco», que no sólo perdió el arbitraje (los derrotamos, pero eso no lo explica el gobierno, no sabe, no quiere), sino que lo que hace es «patotear» a nuestra principal empresa, sin que su directiva se hubiese anticipado a tal acción, convirtiendo un éxito rotundo en un fracaso; si nuestra política exterior de los últimos tres años ha estado signada por los insultos de «tuiter», la política de «carrito chocón», la paranoia y el irrespeto; si no son capaces ni siquiera de defender nuestras aguas territoriales ante las operaciones de la «Exxon» para explotar nuestro petróleo en licencias que otorgó Guyana de manera ilegal, si; por el contrario, se toca la puerta trasera de la transnacional para pedir que explotemos de conjunto; si hay tal nivel de caos y disfuncionalidad en las Finanzas, la producción, el gobierno, entonces ¿Cómo le van a hacer frente a todas las amenazas e injerencia extranjera que hoy asoman?

El hecho de que el madurismo se haya «rociado de gasolina», porque no tienen alternativa, no quiere decir que rocíen de gasolina a todo el país, a nuestro futuro. Si se gobierna un país, se debe tener la responsabilidad y el valor de defender la soberanía, la integridad de la patria: con firmeza, con claridad, con responsabilidad. Porque si las fuerzas hostiles ven a un país en crisis, un liderazgo inconsistente, débil, un Estado debilitado, un gobierno que persigue y reprime, una Fuerza Armada bajo sospecha, su economía destrozada, un creciente aislamiento internacional, su principal empresa destrozada, entonces, se estimula la agresión, se presume una victoria fácil. Es un poco la situación del General Noriega, provocando, despotricando, blandía un machete, mientras, al mismo tiempo siempre negoció con sus verdugos, bastó una operación militar quirúrgica para que cayera todo el país.

No es la primera vez que somos amenazados, ni PDVSA sancionada, ya lo vivimos con el Comandante Chávez, lo vivimos en 2010 cuando impusieron sanciones a PDVSA, pero sabíamos qué hacer y lo hicimos, el liderazgo del Presidente Chávez y del gobierno nacional era tan fuerte y firme en sus convicciones; con todo el pueblo y el país cohesionado que, ni siquiera la administración de Bush pudo hacer nada contra nosotros; mucho menos permitimos que se nos aislara, porque el mismo Jefe de Estado, era, a su vez, un líder político del hemisférico, a nivel mundial.

Esto es lo que vendrá, la danza de los demonios, todo empeorará, porque el problema sigue en Miraflores. El Presidente, que además maneja y controla todo el poder; sin embargo, en su afán de no asumir responsabilidades, habla al país en su discurso de juramentación y reclama a su propio gobierno, denuncia su propia acción de desgobierno, como si estuviese hablando de otro gobierno; entre chanza, risotadas, gritos, todo augura que seguirá lo mismo.

Insiste en que él no es el culpable, que son todos menos él. Ya ha perseguido a medio país, ha debilitado al Chavismo, ha destrozado a PDVSA, persigue a los militares, encarcela, arremete, amenaza y dice que no es su culpa. Ya se acabaron las excusas, las conspiraciones, tendrá que intentar, aunque sea hacer el esfuerzo, de gobernar y resolver los problemas urgentes de todo el pueblo, del país, no hay tiempo y esta victoria pírrica no le da mucho piso político, por ello desata a los demonios.

Pero, pensándolo bien, y dado que, dentro de todo, los demonios son algo serio, temibles, por lo menos son una figura bíblica, me parece mas bien que la danza del madurismo, en vez de los demonios, es la del «espantador de la comarca», como le gustaba decir al Comandante Chávez, es decir, los que se dedicaban a espantar a su barrio, al pueblo, asustar ancianos, niños, cobardes, amenazar al débil.

Si de lo que se trataba era de «ganar» la elección y «mantener el poder», entonces ahora el Chavismo debe exigir que un gobierno de emergencia, Chavista, de la Patria, asuma la conducción, restablezca plenamente la Constitución, lleve adelante un Plan de Emergencia, capaz de detener la caída y comenzar a levantar cabeza, convocar a los patriotas, a los mejores, a todo el Pueblo a dar una batalla definitiva para reconstruir al país.

Nuestros problemas los arreglaremos los venezolanos, sin injerencia extranjera; el madurismo, fue una etapa, demostró que no puede gobernar al país, la victoria pertenece al Chavismo. Nosotros, todos juntos, sabemos cómo hacerlo, tenemos cómo hacerlo; hay recursos, ideas, fuerza, mucha moral y todo un pueblo que volverá a recuperar el poder que alguna vez tuvo; con Chávez siempre ¡Venceremos!