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Venezuela: Un país petrolero sin gasolina

A partir del año 2015 comenzó la pesadilla en PDVSA. Con la salida de Rafael Ramírez, exministro de Petróleo de Chávez, se iniciaría la militarización y la debacle de la que fue la 5ta empresa petrolera más importante del mundo.


Ramírez en uno de sus escritos publicados en el año 2020 lo dijo:»Siendo Venezuela un país con las mayores reservas de petróleo del planeta, el gobierno ataca al pueblo con un alza brutal de precios de la gasolina, destruyeron el sistema refinador nacional y ahora el pueblo es quien paga las consecuencias».

Y así fue, hoy en día Venezuela sufre una escasez de combustible a grandes escalas, algo históricamente nunca antes visto excepto durante el Sabotaje Petrolero en el año 2002-2003. El gobierno de maduro ha provocado una catástrofe dentro de la industria petrolera, tal y como lo dijo Rafael Ramírez por allí en uno de sus artículos:

«La intervención depredadora del gobierno, la desviación de recursos, la persecución de gerentes y trabajadores por razones políticas dentro de PDVSA, ha provocado un desplome de la capacidad operativa de nuestras refinerías nacionales».

Como dicen por ahí, esa profecía ha sido cumplida por el madurismo, actualmente nuestro país está en una crisis por la falta de combustible atroz, las colas para medio surtir un tanque de gasolina para un vehículo cada vez son más largas, caóticas e intolerantes.


No se puede comparar la situación actual de escasez de combustible con la que hubo durante el sabotaje petrolero, porque en el 2002-2003 fue la oposición extremista y la ingerencia internacional los que originaron el sabotaje a las refinerías, hoy, es el gobierno quien origina la destrucción de la industria petrolera y la desmantelación de las refinerías por intereses propios y ruines de la cúpula madurista, sin embargo, el presidente Chávez junto a todo su equipo de profesionales, trabajadores petroleros, el Ministerio de Petróleo, gerentes, subgerentes e ingenieros, como Rafael Ramírez, leales y comprometidos con la revolución, lograron salir airosos y victoriosos de esa situación.


La gestión de Rafael Ramírez junto con el presidente Chávez no escapó de las sanciones estadounidenses, en el 2010 PDVSA fue sancionada, sin embargo, con mucho esfuerzo y dedicación tuvieron la capacidad de mantener la empresa produciendo combustible, operando, para cubrir el mercado interno del país, y no solo eso, sino que tuvieron la capacidad para seguir exportando combustible. Por ello, es inadmisible que el gobierno de maduro sea tan inepto para sacar a la industria petrolera hacia adelante.


En sus artículos Rafael Ramírez denunció una y otra vez lo que pasaría a futuro, un futuro muy cercano, con PDVSA:

«El gobierno ha sido incapaz de manejar nuestra industria petrolera, acabó con nuestras capacidades de producción de petróleo y combustible de PDVSA, trasladando su ineficiencia a la población». Junio 2020. Ineficiencia que hoy vemos en las largas colas para surtir combustible.


Ahora ya no es solo en el interior del país, ahora la escasez llegó a la capital, entonces viene la pregunta:
¿Qué tiene el gobierno para responderle al pueblo?


Sencillo… una trama de corrupción!
Hasta la fecha no sabemos el paradero de Tareck El Aissami, el fiscal general hasta el momento no ha dado información alguna, todo lo cubre un gran misterio, una sombra oscura, una obra de teatro que nadie ha podido descifrar, solo existe, y está la luz pública, una gran suma de activos y millones de dólares faltantes en PDVSA.


¿Por qué la insistencia del gobierno en desangrar a PDVSA? ¿Acaso no es suficiente tener todo el poder en sus manos? ¿Por qué destruir una empresa que llegó a ser (en el gobierno del presidente Chávez) la 5ta empresa petrolera más importante del mundo? ¿Por qué tanto ensañamiento con sus trabajadores? ¿Por qué tanta maldad del gobierno de maduro en acabar con uno de los pilares fundamentales de la economía venezolana?


En Junio de 2020, Rafael Ramírez, exministro de petróleo y expresidente de PDVSA, había hecho hincapié a lo que estaba sucediendo en el país, y así lo dijo:

«La expectativa creada por el propio gobierno sobre el abastecimiento de combustible en el país no ha sido cumplidas, desde el primero de Junio de éste año (2020), las colas en las estaciones de servicios son kilométricas, de los miles de venezolanos que tratan de abastecer de combustible sus vehículos»

Ahora es casualidad que luego de tres años siga pasando lo mismo? ¿Es posible ésto?


Considero que la prueba más visible y existente de la mala gerencia del madurismo dentro de la empresa. No tiene sentido que el madurismo siga culpando a Rafael Ramírez de la debacle de PDVSA; al culpar a Ramírez, culpan a Chávez, que por cierto, intentan desaparecer de la memoria de todos de todos los venezolanos, imponiendo sus logos de locura y colores contrarios al rojo rojito.


Está claro que maduro solo gobierna para una élite, en contra de los intereses del pueblo venezolano, todo lo contrario a lo que estipula el Plan de la Patria y la Constitución.


El gobierno aún no sabe que decir ni que hacer con PDVSA, mientras tanto arrasa con el pueblo, golpeando a los más pobres, en medio de la peor crisis histórica de nuestro país, sumergido en el abismo de la miseria, con un salario mínimo de 5$ al mes.


El pueblo está agotado, cansado de las malas políticas del madurismo, de la escasez de gasolina, de la falta de gas, de los cortes de luz, que superan las 8 horas diarias, de los altos costos de los alimentos y de las medicinas, todo, desata un verdadero infierno en las calles de nuestra patria, algo irracional, sin sentido, en un país petrolero, reina la impunidad, el desespero, la intolerancia entre ciudadanos, todo un caos, los servicios públicos cada vez más deficientes, no sé como logramos sobrevivir, será Dios mismo que nos da la fuerza y la fortaleza para seguir luchando y salir adelante.


maduro acabó con las conquistas económicas y sociales alcanzadas en el gobierno del presidente Chávez, pero principalmente acabó con la Plena Soberanía Petrolera, que con tanto trabajo y sacrificio había encaminado Chávez cuando una de sus consignas más resaltantes fue «PDVSA AHORA ES DE PUEBLO».


Hoy todos estamos conscientes que el gobierno de maduro no es un gobierno chavista; hoy nos damos cuenta que el gobierno derechista de maduro saqueó a PDVSA, descuartizaron la industria petrolera para repartirsela como su botín de todo lo que se robaron. La realidad de aquella PDVSA Roja Rojita, la PDVSA del pueblo, sólo queda un triste recuerdo.


Las refinerías no son capaces de producir combustible para el abastecimiento interno del país, de allí es la raíz de la escasez, es lo que el gobierno trata de ocultar y mantener en silencio.


El gobierno cree que el pueblo es pendejo, cree que Chávez no nos enseñó bien, pues se equivoca, aquí todo el mundo sabe el antes y el después de PDVSA, y sabemos que Ramírez representaba una piedra de tranca, para el madurismo, si seguía dentro de la industria petrolera, ellos estaban claros de su lealtad con el legado del presidente Chávez, con Ramírez en la empresa, ellos no iban a poder ponerle la mano tan fácilmente, por ello, lo sacaron, para cumplir sus deseos más bajos, vivir entre lujos y riquezas por doquier, a costillas de lo que generaba, en su momento, PDVSA; pero fue tan grande la ambición del madurismo que la conducción de la industria les quedó grande, no pudieron con ella, la militarizaron y la trataron como a una torta de cumpleaños, un pedazo para cada quien, algo que ni siquiera había ocurrido en la 4ta República.


El colapso de PDVSA y la producción insuficiente de combustible, es la evidencia más palpable para el pueblo, de las consecuencias de la pésima gestión del gobierno de maduro dentro de la industria petrolera, un caos total para todos los que sufrimos éste desastre.


Todos los años, como lo es de costumbre, maduro promete la recuperación económica de Venezuela, algo que hasta la fecha no ha podido cumplir por su mal gobierno y sus malas decisiones como por ejemplo haber militarizado a PDVSA, haber perseguido y encarcelado a trabajadores petroleros especialistas, profesionales comprometidos con la empresa.


Logró sumergir al país en una crisis que puso sobre la espalda de todos los venezolanos, inclusive, peor de lo que hubiera podido hacer Carlos Andrés Pérez. maduro logró darle vida a una hiperinflación criminal que exterminó los bolsillos y el vivir bien de todos los venezolanos, todo de la mano de sus grandes ideas para «disque» salir de la crisis. Un desastre que arrasó la estabilidad emocional y familiar de todos los hogares venezolanos, hoy hasta separados por aquellos que tuvieron que dejar su patria por una vida mejor o para mandar algo de dinero para que sus familias medio coman.


En el gobierno del presidente Chávez esto jamás pasó, Chávez era un hombre bueno, humilde, era un hombre de pueblo, que su único pecado fue querer que todo su pueblo viviera bien y feliz, dignamente, con trabajo, con salud, con educación, con seguridad social y con un sueldo acorde a sus necesidades, donde todos fuésemos iguales y con los mismos derechos, pero el madurismo traicionó su legado, sus ideas y conquistas.


Por ahora el pueblo seguirá esperando por un futuro mejor, el tiempo de Dios es perfecto, y concluyo con un pequeño texto de Rafael Ramírez de sus escritos:

«A nosotros lo que nos interesa es estar junto al pueblo y sus luchas, junto a los trabajadores y obreros en defensa de nuestra Constitución, de la Revolución Bolivariana, de la Soberanía, de nuestro Petróleo, siempre por el camino de Chávez»

¡Venceremos!

Hablemos de elecciones y fascismo

La campaña preelectoral que adelanta el PSUV, usando ooootra véz a Chávez como estandarte – sin la imagen de Chávez detrás, no tienen vida, no son confiables ante sus fieles –, no es muy alentadora para el madurismo. Hasta ahora no han usado mucho a Maduro porque saben que él le resta  a su propia candidatura, así suene raro. Su base publicitaria y estrategia electoral seguirá siendo: primero Chávez detrás avalando al gobierno, luego  el comodín del bloqueo (como  la excusa para la ineptitud de Maduro y su gobierno neoliberal), el desprestigio de la otra derecha y el  robo de las tarjetas del polo patriótico, sobre todo la del PCV: estamos hablando de ¡“alta política” pues! Estas elecciones prometen un reguero de pantano y pupú.

En una esquina están los lobos y lobas de la oposición de derecha, dando mordiscos para quedarse con una candidatura que les podría asegurar un triunfo frente a un gobierno y una candidatura de gobierno muy desprestigiados.

Y del otro lado, hay miedo y se cuece  un fascismo a fuego lento. La soberbia y la negación de la realidad del candidato Maduro los obliga a ser indecentes, más que sus enemigos de la derecha gringa. Los lleva a manipular con mentiras a un pueblo atontado  de necesidades. Se ven en la obligación de insultar a escritores honestos que cuestionan al gobierno, aduciendo que “le hacen el juego al imperio” (¡imposible que, así sea por error, el presidente pueda hablar con la verdad!). Están obligados a seguir presionando a los empleados públicos para que voten, a deshabilitar candidatos con algún chance, y a perseguir a sus competidores dentro del chavismo… Si la abogada María Alejandra Díaz llegara a proponer su candidatura será la primera víctima de esta guerra sucia. No  se diga de Rafael Ramírez, que sin ser candidato ha sido calumniado, insultado, perseguido (y amenazado hasta con la interpol) como ningún otro político en este país. Si el ex ministro de petróleo y ex canciller llegara a volver a Venezuela sería preso, sin juicio y sin condena, aislado y abandonado como lo han hecho con Rodríguez Torres, Baduel, Del Pino, Nelson Martínez, etc… El miedo es el sustrato de la violencia fascista, en él se cuecen las víctimas y los victimarios.

La gran estrategia electoral del PSUV madurista es consolidar el bipartidismo, eliminar cualquier competidor dentro del chavismo, llamando “traición” cualquier gesto independiente, como lo hicieron con el PCV (el madurismo traiciona a Chávez  luego llaman  traidores a los que lo pillan). En el PSUV y Miraflores se respira miedo, y hay fascismo  en el  ambiente.

Diosdado  Cabello, tira la piedra y esconde la mano.

Los fabricantes de odio,  desde el PSUV, desde el Mazo o la Hojilla, siendo los instigadores de la violencia, no dan la cara cuando ésta se ejerce a través de una porción de pueblo excitado y manipulado desde sus aparatos mediáticos y las redes sociales,  un odio dirigido a sus opositores o cualquiera que ejerza la crítica, sea de la derecha o del chavismo. Tampoco asumen su responsabilidad de ser los maquinadores del  falso “PCV”,  para quitarles la tarjeta a los comunistas, vistas puestas en las próximas elecciones, “yo no sé nada –dice el hipócrita –, yo no me meto  en eso, eso es cosa de ellos”, dice el pícaro  Diosdado. Actúan como perfectos nazis, simpáticos, con palabras suaves y acciones violentas, contundentes, aviesas, retorcidas. En el disimulo y la mentira está la base moral del  fascismo, y parecen no darse cuenta de lo que están alimentando. Cuando la calumnia se empodere dentro del PSUV, y vuele por los pasillos de Miraflores, los que ahora condenan y juzgan serán sus víctimas, la cabeza de este nuevo Robespierre rodará en el cadalso, serán víctimas de su engendro. Un pueblo ignorante azuzado por una mentira es despiadado… “de más”, como dicen en oriente. En el  fascismo no valen las razones para no cortar cabezas.

Los que han alimentado el odio, los que han redactado una ley contra el odio para poder ejercerlo de forma exclusiva, serán (siempre ha sido así) víctimas de su propio método, de su propia maldad. Esta estupidez propia de personas temerosas, envilecidas por la mentira, eso de jugar con el odio, es jugar con el factor más destructor de la naturaleza humana, es como jugar con fuego, fácil se puede revertir su letalidad hacia aquel que lo manipula.

Debemos frenar esto desde ya, imponer de nuevo el imperio de la ley fundamental, nuestra Constitución bolivariana, apelar a su lógica, a su racionalidad. Que nada ni nadie, que contradiga sus principios fundamentales, se coloque por encima de ella, como lo hace Maduro, sus jueces y su fiscal, como lo han hecho los diputados borregos con la ley del odio, la otra ley que desaplica leyes y justifica los acuerdos secretos, las leyes que permiten la explotación del trabajo humano y de la naturaleza, que ponen por encima de la vida la ganancia. Hay que combatir la ignorancia, el  odio, la violencia con el espíritu humanista de Chávez que está dentro de nuestra Constitución y sus leyes fundamentales.

Volvamos a Chávez

¿A QUÉ ESPERAMOS PARA SALIR DEL FRACASADO MADURO, Y LLAMAR A RAMÍREZ?

El fracaso de maduro es evidente, lo padecemos en carne propia, arrasó con el país, no es necesario hacer un inventario de su desastre, baste decir que todo lo destruye. Su última hazaña es dejar, al país petrolero, sin gasolina. No cabe duda, maduro debe salir del gobierno, ya se le acabaron las excusas, ya con él no hay solución.

Salir de maduro… ¿y después? Antes de dar respuesta, debemos pensar en lo que somos como país. Venezuela es un país petrolero, y según los expertos lo seguirá siendo por mucho tiempo. Siendo así, Venezuela será lo que sea su petróleo, y su petróleo será lo que sea PDVSA.

La PDVSA, roja rojita, la de Chávez y Ramírez, servía de soporte a la construcción de una nueva sociedad, que vimos asomarse en el horizonte. En ese tiempo había un gobierno compenetrado con las necesidades de su pueblo, y un pueblo contento con la tarea de fundar nuevos mundos. La gente se sentía protegida, miembros de un colectivo que se importaba por ellos, y los individuos, con conciencia de pertenencia a la sociedad. Se sentía la fraternidad en las calles, las Misiones anunciaban un gobierno y un pueblo concretando un ejemplo para la humanidad.

PDVSA, no era sólo un proveedor material, era también, un ejemplo ético, moral. Su gente, sus trabajadores, después de derrotar sabotajes y golpes, entendieron el reto de producir petróleo, al tiempo que producían ejemplo de conducta, irradiaban conciencia del deber social, humanismo. Allí adentro de la industria se vivía la emoción de ser útil a la sociedad, responsable con la nueva relación social que nacía. Esa emoción, esa pasión, que se originaba en Miraflores, y se afincaba en PDVSA, era el soporte principal de la Revolución que sucedía en la vida social y en la vida de cada uno.

El Ministro Ramírez, y debemos decirlo sin mezquindades, fue un líder de esa PDVSA, encarnaba, entendía, esa realidad. No es fortuito que, al llegar la deslealtad al gobierno, el madurismo al poder, lo primero que hicieron fue preparar la agresión contra PDVSA, y contra el Ministro Ramírez, sabían que de allí podría venir una reacción a la entrega del país a los capitalistas. Después, arrasaron con PDVSA, la llevan, en la práctica, a su privatización, su venta, que es vender a la Patria, entregar el corazón de la Patria a la ambición capitalista.

El resultado está a la vista, el hundimiento del país. La solución, es también evidente. No es la opción de la oposición gringa, no es maria corina, ni sus similares, que seguirían los planes de privatizarlo todo, así lo declaran sin ningún rubor. La solución es volver al camino de Chávez, es volver a la PDVSA ROJA ROJITA, la de los tres millones, es volver a Ramírez, que es VOLVER A CHÁVEZ. Es necesario, superar la campaña criminal que se hace para deformar la imagen de Ramírez. Apliquemos el principio bíblico: “por sus frutos los reconoceréis.” La obra de Ramírez al lado de Chávez, lo absuelve. Y el madurismo es condenado por su rotundo fracaso.

¡CHÁVEZ VOLVERÁ!

El inocultable desastre de la gasolina

Las interminables colas de la gasolina que cruzan de un extremo a otro el país, son inocultables. El gobierno y sus voceros, han tratado de negar este hecho, de esconder esta realidad a la que han estado condenados, sobre todo, los estados del interior del país, y que ahora llega a Caracas, ciudad que la han tenido dentro de una “burbuja”, ajena  a la realidad del país. 

La escasez de gasolina no es un asunto puntual, se ha convertido en un problema crónico. Está allí permanentemente, a pesar de lo que digan los programas de odio del madurismo y la propaganda del tuiter. 

Las largas colas de la gasolina son la evidencia clara, visible, de la pésima gestión del gobierno de maduro en el sector petrolero, el resultado de sus decisiones sobre el petróleo venezolano. Son la denuncia de la destrucción y el colapso operacional de PDVSA y el desmantelamiento del ministerio de Petróleo.  

Durante el Sabotaje Petrolero

Como he dicho anteriormente, ésto nunca había sucedido en el país, con la excepción de los meses que duró el Sabotaje Petrolero entre 2002-2003, cuando nuestras refinerías fueron paralizadas totalmente y dañadas por la Gente del Petróleo, en su afán de derrocar al gobierno del Presidente Chávez. 

Ante los graves eventos de entonces, la principal preocupación del Presidente Chávez era cómo hacer para que la gasolina, el diesel y el gas le llegaran a la población. No podíamos permitir que nuestro pueblo, los ciudadanos, independientemente del color o afiliación política y más allá de la confrontación existente, estuvieran sujetos a la angustia y los problemas de movilidad provocados por la escasez de combustible. No podíamos permitir que se paralizara el país.

No dejamos que los venezolanos fueran abandonados a su suerte, en medio de una situación real, pública y notoria de ataque a nuestro sistema refinador. Nosotros éramos el gobierno, teníamos el poder, y ese poder tenía que estar al servicio del pueblo, de todo el país.

Nosotros, desde el Ministerio de Petróleo y PDVSA, concentrábamos los esfuerzos de nuestros mejores técnicos y los escasos recursos que teníamos –producto del Sabotaje sólo producíamos 23 mil barriles día de petróleo–, para recuperar la producción de combustible y garantizar su distribución a lo largo y ancho del país. 

A partir de allí, y una vez superada la crisis del Sabotaje, durante nuestra gestión, JAMÁS faltó la gasolina en el país. Entre 2002-2014, nuestra PRIORIDAD fue siempre mantener nuestros niveles de producción de petróleo en 3 millones de barriles diarios y abastecer, en su totalidad, nuestro mercado interno de combustibles. Estábamos conscientes de que de nuestro desempeño y trabajo, DEPENDÍA la economía nacional. 

En un país como Venezuela, eminentemente petrolero, si no mantenemos la actividad petrolera, la operatividad de PDVSA, nuestra economía –nos guste o no– colapsa, como ha sucedido con este gobierno. 

Lo que quiero resaltar –entre indignación y tristeza– es que no existen razones técnicas ni económicas para que los venezolanos sufran esta calamidad. 

Nuestro Sistema de Refinación Nacional, con una capacidad instalada de 1,3 millones de barriles día, hasta el 2014 procesaba 1,2 millones de barriles diarios de combustibles. Pero a partir del 2015 ha sido golpeado de manera reiterada: le quitaron los presupuestos operacionales, le negaron recursos para la inversión y mantenimiento, persiguieron y encarcelaron a gerentes y técnicos, entregaron su manejo a personal colocado por los distintos grupos del madurismo, sin la capacidad ni el compromiso para manejar estos grandes complejos refinadores. 

En la gestión de Tareck El-Aissami, entregaron el manejo y control de refinerías y Unidades operacionales a empresas y técnicos iraníes, para tratar de restablecer su operatividad, lo cual, a la luz de los resultados,  ha sido un fracaso. 

Lo que sucede hoy, es que el sistema opera a muy baja capacidad y de manera inestable 

Las dos Unidades de Catalítica del Complejo Refinador de Paraguaná (Amuay-Cardón) están fuera de servicio. Estas son las unidades más grandes del país, que producen los volúmenes necesarios de Nafta Catalítica para producir gasolina. Tienen meses detenidas; una de ellas tiene problemas con el Refractario y otra con el Compresor de Aire. La Unidad de Catalítica de la Refinería El Palito, también está fuera de servicio.

Son problemas técnicos, que se pueden prever o resolver en caso de una falla, si se tiene la experiencia, la previsión, los insumos y presupuestos. Si se cumple un Plan de Paradas programadas, sí la Vicepresidencia de Refinación y el Cuerpo Gerencial tuviesen la capacidad de anticiparse y actuar ante problemas típicos en instalaciones de éstas magnitudes, si tuviesen el apoyo del gobierno, como una prioridad.

Cuando EE.UU. sancionó a PDVSA en el año 2010 por las relaciones de Venezuela con Irán, nosotros en el Ministerio de Petróleo y la Junta Directiva de PDVSA hicimos todo un Plan de Sustitución de tecnologías y previsiones, para poder hacer frente a estas situaciones extraordinarias. Las sanciones norteamericanas de entonces, no afectaron nuestras capacidades operacionales, puesto que habíamos tomado las previsiones necesarias, elaboramos los planes de acción y contingencia y, además,  teníamos el apoyo del Presidente Chávez.

El colapso de PDVSA es un problema de origen político, ocasionado por el gobierno de maduro 

El colapso operacional de PDVSA, a partir de 2015, ha sido producto de la arremetida del gobierno en contra de sus trabajadores y a la malversación y desviación de sus recursos operacionales. Siendo una empresa petrolera, la caída en su desempeño se puede medir; es verificable, es algo real, tangible, cuyas consecuencia las ha vivido todo el país. Las colas de la gasolina es solo uno de estos efectos.

Por cierto, para los que les encanta la excusa de las sanciones norteamericanas y a la vez que entregan el petróleo a  Chevron, hay que decir que, cuando las sanciones financieras se impusieron en enero de 2019, ya la producción de PDVSA había caído en más 50% respecto a los niveles del 2013. Las sanciones, evidentemente, agravaron el problema, pero no son el origen de la situación de PDVSA.

La indolencia del gobierno

Pero, en medio del caos de sus propias políticas, desaciertos e incapacidades, el gobierno ha optado por “hacerse el loco”, el “sorprendido”, como si la cosa no fuera con ellos. El gobierno y la dirigencia del madurismo hacen gala de la indolencia ante los problemas del pueblo. Un gobernante tiene el deber de gobernar, resolver los problemas del país, conducir la economía y gestionar la cosa pública. 

De cara a la evidente falta de gasolina, el gobierno de manera torpe y absurda trata de ocultar esta grave situación, recurre al silencio, a la desinformación, a las reiteradas excusas y a la distracción. Incluso ofrece electricidad a Brasil, Gas a Colombia, invita a las transnacionales al saqueo del petróleo, mientras en el país, los venezolanos sufren todos los días la falta la gasolina, de gas, de diesel, los apagones, la inflación, los salarios más bajos del hemisferio y la dolarización de la economía, impulsada por el gobierno. 

Nadie en el gobierno da la cara, ninguna autoridad ni dirigente del madurismo asume la situación, se avoca a resolverla. No les interesa, porque no gobiernan para el pueblo. Sus prioridades son otras, sus intereses no son los del pueblo, sus operadores son un desastre. 

Basta recordar las permanentes promesas incumplidas de “recuperación de la producción de petróleo” y de PDVSA, hechas por nicolás maduro, por el nefasto General de la Guardia Nacional Manuel Quevedo y del –aún desaparecido– ex ministro de petróleo Tareck El-Aissami. 

Este último ministro todo poderoso, después de colocar el precio de los combustibles a nivel internacional, juró una y otra vez que “las colas de la gasolina se acabarían” y que “la producción de petróleo llegaría a dos millones de barriles diarios”. Por supuesto que no cumplieron, solo eran mentiras, pero se llevaron 21 mil millones de dólares de la empresa y entregaron el petróleo a  Chevron. En el país de la impunidad todos ellos siguen allí, como si nada, esperando otro cargo en el gobierno.

En el país de la desesperanza y el conformismo, estas cosas seguirán sucediendo de manera inexorable afectando nuestra vida diaria y las posibilidades futuras de nuestro país. 
La actitud de resignación o individualismo, el dejar hacer dejar pasar, el vivir entre escándalo y escándalo, distraídos en el mundo del tuiter, es un factor fundamental de la desmovilización política del país, la fractura de la sociedad. Estos elementos, junto a la Violacion de los DDHH y la manipulación del hambre de los humildes, son parte de los mecanismos de control social que sólo favorecen a los que detentan el poder al margen de la Constitución y las Leyes. 

HACE FALTA EL PARTIDO DE CHÁVEZ

Como era de esperarse, luego de la desaparición del Comandante Chávez se desató una feroz lucha interna. En un bando, los madurecos, triunfantes hasta ahora, deformaron la esencia del legado, se entregaron al capitalismo, olvidaron la lucha por el Socialismo, contra la lógica del capital. Pretenden convertir al Comandante en una figura decorativa, sin contenido, lo editan, lo deforman hasta convertirlo en imagen de lo que él tanto adversó. Secuestraron al partido de chávez, al PSUV, que se formó para apoyar la construcción del Socialismo, y lo transformaron en instrumento dócil, de la entrega al capitalismo, eso que, ahora, llaman psuv, no tiene nada que ver con Chávez.

Esta fracción desleal, persiguió de mil maneras a la consecuencia chavista, calumnió a sus líderes, los sometió a la guillotina de sus poderosos medios de comunicación, los atacan cobardemente, no tienen derecho a la defensa, es una operación de descrédito similar a la que, en su momento, aplicaron a los grandes líderes revolucionarios, a Bolívar, a Trotsky, al mismo Chávez cuando lo acusaron sin ninguna base del ataque a Cararabo.

Es así, en el interior del chavismo ocurre la batalla más importante de los tiempos que corren. El enfrentamiento entre chavismo auténtico y el madurato desleal, falsificador del legado del Comandante. En este enfrentamiento, y se debe reconocer, el madurato ha cosechado los principales éxitos, el chavismo, se ha mostrado inerme, adormilado, no ha conseguido pasar de la resistencia valiente de algunas individualidades, que han sido objetivo de arteros ataques desde el gobierno.

El chavismo, la causa socialista, necesita reconstruir al Partido de Chávez, para tener éxito en esta guerra contra la deslealtad. Debe superar la fase de la resistencia individual, transformarla en una eficiente lucha organizada, con vocación y posibilidad de poder. En esta tarea, debe constituirse una dirección visible, que devuelva a la masa la esperanza, las razones sagradas por las cuales luchar, las razones y las trincheras para quedarse, demostrar que este país vale la pena.

El Partido de Chávez, cuenta con grandes ventajas para su consolidación: Primera gran ventaja, su estrategia, su meta, no es un asunto teórico, es una meta real, conocida, ya esta masa vivió la experiencia de la construcción del Socialismo, con Chávez,  allí se rescató la autoestima, la gente reconoció el poder de la unidad alrededor de objetivos altruistas, sintió la fuerza de romper con el capitalismo y emprender la fundación de un nuevo mundo, una nueva relación económica que sustente una nueva relación humana, social. La fuerza de contar con un gobierno comprometido con ese cambio. El pueblo sabe, conoce, lo vivió, hacia a donde se le propone ir.

La segunda gran ventaja, es que los líderes chavistas existen, el mismo madurismo los identifica con sus ataques, los persiguen, los condenan a las cárceles al exilio… les temen, porque su lealtad a Chávez los acusa.

La tercera gran ventaja, es que los campos están definidos: ya sabemos que el madurismo no es chavismo, y es un gran fracaso. Ya conocemos a la oposición gringa que propone profundizar las causas económicas de este desastre, privatizarlo todo, entregarlo todo a los privados, hasta PDVSA. Y ya conocemos al chavismo auténtico, lo hemos vivido, identificamos a los que valientemente, por sobre la campaña de desprestigio proponen el retorno a ese tiempo cuando éramos felices.

Hay muchas y sagradas razones para refundar el Partido de Chávez, y pocas y perversas razones para no hacerlo.

¡VIVA CHÁVEZ Y SU PARTIDO!

LA SEGUNDA AGONÍA DE LA CUARTA REPÚBLICA

La cuarta república, forma política de dominación capitalista, luego de derrotar a la resistencia guerrillera del 60-80, paradójicamente no entra en un periodo de estabilidad, sino al contrario entra en una fase de agonía, que culmina con el caracazo.

Las masas que se habían venido a Caracas durante el medio siglo de gobiernos socialdemócratas adecos-copeyanos, bajaron de los cerros y sucedió el milagro, la dominación capitalista se fracturó, y apoyada en ese fervor surgió Chávez. Rompiendo la normalidad del ciclo de dominación capitalista, que era el aparecimiento de un Pinochet. Así se emprendió en camino hacia el Socialismo, a la fundación de un nuevo mundo. Termina así, con su desaparición la primera agonía de la cuarta república.

El gobierno de Chávez, con su asombroso camino al Socialismo, un verdadero milagro, suscita el odio del capitalismo mundial y nacional. Ese odio culmina en una operación de fina factura que se inicia con el asesinato de Chávez, continúa con el desmontaje material y espiritual de los avances hacia el Socialismo. Y hoy se debate en que forma política dar a la nueva dominación capitalista.

Hace esfuerzos el capitalismo por reinstaurar la forma socialdemócrata, una nueva cuarta república. Imita a aquel bipartidismo del pacto de punto fijo. Los partidos que hoy van a las primarias, equivalen al copei de antes, el psuv de maduro y diosdado, es una nueva acción democrática, y otros partidos menores van surgiendo.

El “neo bipartidismo” avanza en su tarea de tender sobre la masa un velo soporífero. Ahora los desposeídos, que ayer poblaron los cerros siguiendo una ilusión y bajaron a concretarla, hoy, se van al exterior, en la inútil búsqueda de mejor vida, dispuestos a cruzar selvas, maltratos y xenofobia. Los obreros que con Chávez iban adquiriendo conciencia de clases, luchaban por la sustitución del sistema explotador, por la fundación del Socialismo; volvieron a ser piezas del sistema capitalista, no van más allá de exigir que las cadenas de la esclavitud no los aprieten tan fuerte, que el látigo no los lastime tanto, pelean ¡únicamente! por el aumento de salario, se olvidaron de la estrategia histórica,  no superan el economicismo que es funcional a la dominación, narcotiza a la masa trabajadora. Se olvidaron que existió un Chávez.

La nueva cuarta república, nace agonizante. El sedante que funcionó en la cuarta, ya no es efectivo, viene desgastado, no consigue emocionar, no hay pasión que amalgame a la población, no hay metas colectivas.

El malestar se va acumulando, la existencia es cada día más difícil, el país está arrasado, nada funciona, ni la educación, ni los servicios, no hay gasolina, desguazaron a pdvsa, no hay forma de medio comer, ni hablemos de vestirse, de curarse una enfermedad, por leve que esta sea. A la juventud le han arrebatado el futuro, sólo le ofrecen tristezas. Se perdió la conciencia del deber social, no hay sentido de pertenencia a la sociedad. Sólo el sálvese el que pueda.

El gobierno del pranato, con su torpeza administrativa y su ineptitud política, no entiende que, en el capitalismo que ellos quieren administrar, gobierno y oposición son partes hermanas de la misma operación de engaño de los desposeídos, que se basa en la alternabilidad. Así, con su ineptitud, no le sirvieron al Socialismo que traicionaron, ni a la restauración del capitalismo, La nueva cuarta sufre hoy una segunda agonía. En el horizonte asoma el fascismo.

En este cuadro falta mencionar al chavismo. En la primera agonía de la cuarta, sucedió el milagro. Ahora hay que luchar por el segundo milagro.

¡CHÁVEZ VOLVERÁ!

La esperanza

Mientras Estados Unidos se precava del socialismo hay esperanza, mientras ladren los perros del capitalismo habrá esperanza. El socialismo será nuestra liberación definitiva, nuestra última reacción, la más perentoria, para evitar la caída de la humanidad.

Dentro de la perspectiva fatalista de la sociedad capitalista, estuve oyendo un audio-texto de un señor llamado Gilles Lipovetsky un libro llamado “La era del  vacío”, donde muestra el triunfo de una sociedad capitalista capaz de vencer toda lucha ideológica de clases, de clases sociales históricas como la clase obrera, o la causa afro  indigenista, o árabe, o los ambientalistas que buscan un modelo de desarrollo distinto. Describe una sociedad fragmentada en individualidades marcadas por una “libertad” que él considera  más allá  del individualismo capitalista conocido hasta entonces, gregario, consumista y pendejo. En este nuevo individualismo, según él, cada quién decide qué hacer con su vida, más allá de las demandas ideológicas conocidas. La sociedad tal y como la conocemos hoy (distraída en las redes sociales y quizás en la calle),  olvidando que vive en sociedad,  una masa de autómatas de la tecnología queriendo reivindicar sus particularidades marginadas agrupándose en “minorías”, desde transexuales, lesbianas, los “inclusivos” –que quieren educar a sus hijos en la libertad de elegir inclusive su propio sexo –, hasta nuevos fascistas, obesos, autistas, etc… Pero se trata de un fenómeno social calculado o visto para 1994, cuando fue publicado ese trabajo.

Sin embargo, su visión fatalista del futuro, desde el punto de vista político, de alguna forma caduca con la aparición de la revolución bolivariana. No contó con Chávez y el renacer del “signo socialista” en el siglo XXI. Con Chávez, el socialismo y el comunismo dejaron de ser maldiciones y fantasmas, y volvieron a la vida política del planeta, a los libros, a las discusiones, a las consignas… Pero parece que el autor tampoco calculó la reacción capitalista del oriente: de china, de Rusia, y de otros países en el medio oriente, acoquinados por la hegemonía occidental, jefes y dueños de la tecnología y el mercado, sometidos por EE.UU., con el monopolio comercial, con la moneda y a través de la OTAN,… no previó la invasión rusa a Ucrania y la subsecuente guerra, tampoco un posible conflicto con china que pueden llevar a estos países a la puerta de una guerra mundial y definitiva, una guerra nuclear.  

Me pareció importante esta perspectiva, pero  para explicar dos cosas: una, ¿hasta dónde la inteligencia de los “Tanques pensantes”, es decir, el trabajo de las universidades e intelectuales gringas y la CIA, ya sabían que se podría dar una vuelta política hacia las revoluciones socialistas, y que, mucho más allá de tal “fatalismo” que muestra este señor, se habían precavido de estas “revoluciones” progresistas y “antiimperialistas”, frente a la realidad de la pobreza miserable provocada por el neoliberalismo?, y ¿hasta dónde calcularon el regreso de un “nacionalismo” u otro imperialismo que reaccionaría en contra del mundo unipolar de occidente?

No se sabe. Pero ante la insurgencia de la revolución bolivariana en  el  norte se activaron sus intelectuales y las alertas militares, recuperando métodos de control y formas de guerra más o menos abandonados desde Vietnam, de ahí el golpe de abril del 2002 y el paro petrolero. Pero de esa experiencia fallida nació el llamado “Grupo de Boston”, el cual, de alguna manera, fue otra forma de hacer la guerra inoculando la traición a una revolución verdaderamente popular con un auténtico líder; una guerra menos frontal, más inteligente. …Y un descuido de Chávez, habiendo permitido la participación en ese “gesto hipócrita de paz” nacido del imperio, de gente de su entorno político, Maduro, Carreño, etc.,–“al imperio no hay que creerle ni tantico así”, decía el Che – junto a diputados de la derecha, con congresistas norteamericanos, incluyendo al agente imperial John Kerry, comisionado del gobierno –cuando se trata de revoluciones socialistas y nacionalismos, en EUA  “demócratas y republicanos” trabajan  como  uno  solo –.  

Este episodio (ya histórico) es muy importante para entender la reacción del imperio, con una precaución no solamente económica, sino también una reacción político y de inteligencia militar ante un fenómeno político mal calculado por ellos, inesperado, de más alcance político y social, el  cual apocó cuando pudieron asesinar a su líder, a Chávez,  al comandante de esta esperanza socialista para el mundo…  Luego fue fácil manipular a los seducidos por ellos desde el “Grupo de Boston”: Nicolás Maduro (el señor de los secretos), y etc. (¿recuerden la conferencia del ambiente en París donde Maduro quiso saludar a Kerry y este lo evitó, desmarcándose políticamente de un líder ya sometido y luego desecho, por haber cumplido su tarea de zapa, capturado con facilidad por su aspiraciones fatuas y su blandura política?).

El miedo del capitalismo a la revolución social socialista todavía existe, y los países capitalistas siguen precaviéndose de ella. ¡Esa es nuestra esperanza socialista! ¡Gracias a Chávez ese miedo se mantiene como una amenaza existencial al capitalismo!, el socialismo no es nada más una amenaza a la hegemonía histórica  de occidental sobre el  oriente, es al modelo capitalista…

Sin embargo, en este conflicto  entre capitalismos puede que nos acerquemos al apocalipsis, tantas veces imaginado por Hollywood, sin infierno y sin cielo, es decir, sin que ninguno pueda huir a la luna o a marte, a pesar de los  secretos tecnológicos reservados para sus “elegidos”…  Por otra parte, la guerra nuclear, si  no llega, se podría simular y sostener como una amenaza de terror sobre una humanidad atontada, “la espada de Damocles”, pero la degradación de la naturaleza que presiona y presiona a los pueblos es evidente, la falta de recursos, el hambre y la sed, y sus consecuencias son inevitables e igualmente catastróficas, de calidad apocalíptica.

Ahora la urgencia socialista  es perentoria, es definitiva, hay que volver a Chávez,  resucitar a Fidel, alertar  al planeta para que emerja de nuevo el clamor por una revolución social socialista, una nueva sociedad humanista, más allá de minorías y fatalismos. Más allá  de las minorías están los pobres de la tierra, el hambre, la codicia, la destrucción de la vida en el planeta.   

 ¡Volver a Chávez!

EL FOCO REVOLUCIONARIO QUE HACE FALTA

El foco revolucionario es la concreción organizativa de un gesto rebelde, es en sí mismo una rebeldía estratégica contra el sistema y es una proposición de nueva sociedad. Es un contraste que rompe el clima de resignación, una diana que rompe el silencio de la noche, un relámpago.

El gesto puede ser aislado, como el del chino aquel que se paró frente a los tanques en Plaza Tiananmén, o el Ministro que se bajó de la altura para enfrentar cuerpo a cuerpo la irresponsable acusación de un manipulado demandante. Puede ser un gesto violento, o puede ser la pasión de una palabra. Cuando ese gesto agrupa a otros humanitarios comienza la historia del foco revolucionario. Al principio son pocos, agrupados alrededor de un líder, pero tienen la inmensa fuerza de las ideas y de la pasión noble, que contrasta con el egoísmo, el individualismo imperante, su acción, su presencia, es un mensaje desde el futuro mundo.

El foco revolucionario se caracteriza por, al inicio, ser pequeño, no es aún un fenómeno de masas, es una referencia de dignidad que rompe con el cerco de falsa información y manipulación. Para el sistema es difícil acusar de manera creíble a quienes están blindados por su acción alejada de los valores imperantes. Con su ejemplo y su mensaje contestan toda acusación, y les devuelven la esperanza a las masas, las convocan a la construcción del nuevo mundo. El foco revolucionario, asombra. En un mundo donde los dirigentes buscan la comodidad, el foco corre riesgo. Cuando los dirigentes se amoldan al poder, el foco lo enfrenta. Donde la mentira impera, el foco es fuente de verdad. Donde el gobierno no reconoce equívocos, el foco es autocritico, no busca excusas. El foco es referencia y alternativa, resistencia a las dificultades del mundo del capitalismo.

Hoy, aquí, la situación de adormecimiento que se vive reclama la concreción del foco revolucionario. Su acción, su aparecimiento conmocionará al cuadro de desmoralización actual, conducirá a la sociedad a una nueva relación de fuerzas. Ya lo arbitrario encontrará oposición verdadera, habrá un foco de resistencia que alumbre el camino de salida del abismo, habrá formas, razones para luchar aquí adentro, valdrá la pena quedarse y construir el futuro. Se disipará la parsimonia, el desconcierto, la gente sabrá que no está sola, que hay una luz, por ahora lejana, que alumbra en la oscuridad.

Los gestos de desprendimiento han sucedido, los líderes están aquí, existen, son los que han desechado la comodidad del curul, del ministerio, por correr el riesgo de cuestionar al madurismo, están en las cárceles, en el exilio. Son los atacados cobardemente por la cúpula, las víctimas de la mediorragia oficialista, deformante de la imagen de los que luchan contra el sistema capitalista, que persiguen con saña a los Socialistas y toleran a los capitalistas de todas las calañas.

La situación del país reclama un foco revolucionario, que aparecerá pronto, parido por las circunstancias, por la historia heroica de este pueblo que nadie puede borrar, por el recuerdo cercano de los días cuando intentamos fundar un nuevo mundo, y las epifanías cuando el futuro se nos presentó en la fraternidad, la solidaridad, la pasión de vivir, alcanzada en ese tiempo excepcional.

¡VIVA CHÁVEZ!

CON LAS BOMBAS ATÓMICAS NO HAY GUERRA LEJANA, ¡QUE FALTA HACE CHÁVEZ!

Estos tiempos modernos han traído muchos y profundos cambios, uno de ellos y definitivo, es la concepción de la guerra. Y aquí cabe parafrasear y decir: “la guerra es un asunto muy importante para dejarlo en manos de los militares y los estados involucrados”, ahora, toda guerra, por pequeña que parezca, es un asunto de Humanidad, en ellas se juega la vida del planeta. Toda guerra puede escalar a una confrontación mundial y nuclear. Recuerden que un vientecito trajo las arenas del Sahara hasta los cielos límpidos de Caracas, así, unas cuantas bombas nucleares nos llenarán de mortal radioactividad, y llegarán a la selva amazónica, y llegarán a la islita más remota del pacífico.

Lo anterior no es exageración, allí está el ejemplo de Ucrania, lo que empezó como una “operación relámpago”, ya lleva un año, y la escalada hacia lo nuclear es clara, ya se habla por parte de los rusos de bombardear a Alaska con armas nucleares, que por ahora “serían tácticas”; la otan no deja de inyectar armas en el conflicto que cada día se expande.

La amenaza es inminente, y el mundo no hace nada. No hay un polo de paz, las Naciones Unidas parecen que están en otro mundo. Es urgente, imperativo, de vida o muerte, que se haga algo. No aparece un gobernante con verdadera estatura de estadista, todos mediocres. Los líderes, los gobiernos se anotan con uno de los bandos, como si de un torneo deportivo se tratara, ¡Que falta hace Chávez! ¡Qué falta hace Fidel! ¡Qué falta hace un estadista que llame a la Paz!

No podemos seguir distraídos mientras pende sobre nosotros la espada nuclear. Amalaya lo de Ucrania se resuelva, sin embargo, el problema quedará incólume, la amenaza está allí. La gula de negocios, de control de países debe detenerse. Y sólo eso será posible con una gran toma de conciencia de las masas, que emplacen a sus gobernantes que son piezas inconscientes del dios mamón.

En estos momentos, cuando la especie, la vida corre peligro inminente de desaparecer, ¿Qué haría el Comandante Chávez? Seguro no se quedaría de brazos cruzados, convocaría a los mandatarios y personalidades del mundo a una reunión, invitaría, por ejemplo, a Bachelet, a Petro, AMLO, a Borrel, al Fiscal de la Corte Penal Internacional, a Macron, a Chomsky, a Lula. A personalidades del mundo cultural, a escritores, artistas. En esa reunión propondría la creación de un supra organismo, encargado de desarrollar actividades para crear conciencia del peligro atómico, propondría comunicarse con los países atómicos para exigirle en nombre de la humanidad el desarme total. Seguro Chávez formaría un polo humanitario que le hiciera peso al polo de la muerte. Seguro Chávez se destacaría en esa lucha.

Con Chávez, apoyado en el Socialismo, en un país potencia por su dignidad y su humanismo, con una verdadera estrategia de paz, con una teoría poderosa, con coherencia, podía tomar lugar principal en el mundo.

Ahora, Venezuela, Con un gobierno mediocre, sin personalidad, sin estrategia, sin teoría más allá del saqueo, desdibujado; en medio de esta crisis de la humanidad, anda a la cola, sin opinión directa, un poco con los rusos, un poco con la otan. Es necesario que Venezuela retome el liderazgo que una vez tuvo, la Paz la necesita, la humanidad la necesita. ¡Qué falta hace Chávez!

¡CHAVEZ, ES HUMANIDAD!

DERECHOS HUMANOS

Ninguna persona, organización política, social o religiosa, puede ser indiferente ante la violación de los Derechos Humanos. Su defensa resulta una postura ética y un principio de vida, una posición que define a la humanidad. 

El respeto a los Derechos Humanos es hoy día un concepto aceptado universalmente, una conquista del hombre, una evolución avanzada respecto a la vida y Derechos Fundamentales, alcanzada luego de las traumáticas experiencias vividas a lo largo de su historia. 

Tuvimos que transitar y algunas veces asistir a la barbarie de los imperios, la brutalidad de la conquista, la inquisición, el horror de la guerra, el nazi-fascismo y las trágicas experiencias de persecución, represión política, genocidios, limpiezas étnicas y religiosas, para finalmente alcanzar conciencia respecto a la importancia de los Derechos Humanos en el mundo.

A partir de allí, se han establecido definiciones y categorías precisas que han conformado el  Derecho Internacional de los Derechos Humanos, creando un Sistema Internacional de Defensa de éstos, cuyo asiento institucional radica en la Organización de las Naciones Unidas (ONU), tanto por intermedio de la Oficina del Alto Comisionado para los Derechos Humanos, dependiente del Secretario General, como del Consejo de los Derechos Humanos, electo en el seno de la Asamblea General de la organización. 

El Sistema Internacional de los Derechos Humanos ha identificado y diferenciado, de forma precisa y clara, la responsabilidad del Estado y de los individuos en la violación de los Derechos Humanos. No hay manera de que unos u otros traten de excusarse o enmascarar este tipo de delitos.  

Tal vez, uno de los aportes más cercanos que tenemos los latinoamericanos, a lo que constituye la violencia del Estado, es el estremecedor informe de la Comisión Nacional sobre la Desaparición de Personas (CONADEP), presidida por el escritor argentino Ernesto Sabato (Informe Sabato), titulado “Nunca más”, donde se registra, sistemáticamente, los crímenes de lesa humanidad cometidos por la dictadura de Jorge Videla, Eduardo Massera, Leopoldo Gartieri y el resto de la Junta Militar en Argentina entre 1976 y 1983, como parte de una política de Estado. 

El Informe revela que no se trataba sólo de policías, torturadores y militares asesinos, sino que, las atrocidades contra el pueblo argentino, responden a la Doctrina de Seguridad y Defensa empleada por la dictadura en contra de los ciudadanos de ese país. 

El Informe Sabato permitió, en 1985, la realización del juicio a los militares represores que lideraron la dictadura, conocido como el “Juicio a las Juntas”, cuya sentencia dictó condena a 5 militares, incluyendo condena perpetua a Videla y Massera (un relato que se puede observar en la película “Argentina 1985”).

Es a partir de estas experiencias,  de la institucionalidad y el marco jurídico y conceptual de la Doctrina de Defensa de los Derechos Humanos, que se redactan Textos Fundamentales GARANTISTAS de los Derechos del Hombre –como nuestra Constitución– y se crean instituciones y organizaciones, como la Corte Penal Internacional, la cual es el resultado de la suscripción  del Estatuto de Roma, del año 1998,  del cual, nuestro país se hizo parte en el 2000, gracias a la visión y previsión del entonces Presidente Hugo Chávez. 

Lamentablemente, toda esta institucionalidad y marco jurídico, son muy recientes en términos históricos; no llegaron a tiempo para detener la barbarie del fascismo, ni del franquismo, ni las atrocidades de Stalin en sus purgas políticas; ni los asesinatos perpetrados por la dictadura de Rafael Trujillo en República Dominicana y Anastasio Somoza en Nicaragua; ni pudieron detener las matanzas de Campesinos en El Salvador y Guatemala, ni los crímenes de Lesa Humanidad cometidos en la Guerra de Vietnam y en las dictaduras del Cono Sur. 

También, habría que decir que, deplorablemente, estos principios y conceptos se aplican con un doble rasero; es decir, hay casos donde las instituciones y gobiernos ceden ante las presiones políticas o guardan silencio ante crímenes, atrocidades y violaciones a los Derechos Humanos, donde el reconocimiento de estas vulneraciones depende de “quién” las comete. Así ha sucedido en Palestina, Irak, Irán, Afganistán, Siria, El Sahara Occidental, Colombia y las Monarquías del Golfo, entre muchos otros. 

Esta realidad coloca a los líderes, partidos, gobiernos, instituciones y personas, ante la disyuntiva ética de denunciar o no la violación de los Derechos Humanos, dependiendo de posturas políticas o intereses particulares. Éste es el caso de Venezuela. 

En nuestro país, la violación de los Derechos Humanos se ha convertido en una Política de Estado. No solamente lo ha declarado así la Alta Comisionada para los Derechos Humanos, la ex presidenta Michelle Bachelet, en su Primer Informe sobre la situación de nuestro país, de fecha 4 de julio de 2019; sino que, ha sido reafirmado y profundizado en tres sucesivos Informes de la “Fact Finding Commission” (Comisión para la Determinación de Hechos), ordenados por el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, con sede en Ginebra, según resolución 42/25 , de fecha 27 de septiembre de 2019, la cual, desde entonces, ha sido renovada anualmente. 

El de la Alta Comisionada, Michelle Bachelet, es un documento muy importante y muy valiente, puesto que, no solo se realizó con base en la metodología establecida en el seno de las Naciones Unidas para evaluar estos casos, sino que, la ex presidenta chilena, es una figura muy respetada en América Latina y una persona de posiciones de izquierda, que sufrió en carne propia la violencia del Estado chileno durante la dictadura de Augusto Pinochet. 

Los tres Informes de la “Fact Finding Commission”, no solo responden a un MANDATO del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, sino que se basan, estrictamente, en los mismos procedimientos utilizados en otras situaciones, como es el caso, por ejemplo,  de las violaciones de los DDHH en los territorios ocupados de Palestina, la dictadura de Pinochet en Chile o el golpe de Estado a Manuel Zelaya en Honduras, por nombrar algunos Informes. Es decir, en estos Informes, no hay sesgo, ni fueron hechos a la medida de Venezuela; su contenido y conclusiones son luego aprobados en el seno del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas . 

Los Informes, abarcan tres aspectos fundamentales de la situación a la violacion de los DD.HH. en el país: , recoge la denuncia de los casos; , establece la responsabilidad de la Fiscalía y el Poder Judicial, como instrumentos de la represión del gobierno; y, , identifica la responsabilidad y la cadena de mando directa de los distintos cuerpos represivos.

En el primero de estos Informes, que compilan más de 400 casos, producto de entrevistas con las víctimas, se identifica un Patrón de Conducta en los mismos, lo cual, constituye un elemento fundamental para establecer que la violación de los Derechos Humanos, responde a una Política de Estado.  

Entre éstos patrones de conducta resaltan:  las detenciones arbitrarias, la tortura, las ejecuciones extrajudiciales, las persecuciones políticas, la  represión selectiva, el control de altas autoridades sobre los organismos represores, existencia de centros clandestinos de tortura, desaparición temporal de personas, el “lawfare” (judicialización de la política) y el “Sippenhaft” (secuestro de familiares), entre otras. 

Al menos en cuatro de estos patrones de conducta en la violación de los Derechos Humanos, mi familia y yo, hemos sido víctimas directas y permanentes de la violencia del gobierno, lo cual demuestra el ensañamiento de maduro y su gobierno en mi contra. 

En su última arremetida –además de las agresiones judiciales contra mi esposa– se produce la detención arbitraria de mi hermano Fidel Ramírez, reconocido médico internista y gastroenterólogo, que nunca ha estado involucrado en cargos de gobierno, quien se encuentra secuestrado desde hace 9 meses en los calabozos de la DIGCIM, en Boleíta. 

Mi hermano Fidel Ramírez, tiene por la medicina un apostolado, y ha estado al servicio del sistema público y privado por casi 40 años, salvando vidas y acudiendo al auxilio de quien lo requiriera, tal como hizo con el presidente Chávez en su momento. 

El caso del secuestro de mi hermano, que responde a una clara retaliación política en mi contra (lo que configura el patrón identificado de la aplicación del método “Sippenhaft” nazi), es, además de injusto, un hecho muy grave, pues –como se ha señalado oportunamente al Fiscal y el Juez de la “causa”– mi hermano padece una enfermedad hereditaria que si no se atiende en un espacio y forma adecuada, puede resultar mortal. 

De esta situación han sido informados las Organizaciones Internacionales de defensa de los Derechos Humanos, la ONU, la CPI y los gobiernos, presidentes y líderes de América Latina y Europa. Incluso, el mismo Nicolás Maduro y otros altos jerarcas del gobierno están al tanto de la situación y conocen a mi hermano Fidel.

La defensa de los Derechos Humanos, debe asumirse sin distingo de ningún tipo, como un asunto urgente, impostergable, humanitario, más allá de diferencias políticas, ideológicas, la intolerancia o –peor aún– de  intereses circunstanciales. 

Nadie debe guardar silencio ni mirar hacia otro lado. Nadie puede ser indiferente. No se puede invisibilizar ningún crimen, ninguna violación a los Derechos Humanos; no se puede mentir. No se puede, ni se debe, aceptar que existan torturadores buenos y torturadores malos, muertos buenos y muertos malos. 

Esto es más grave aún cuando éstas posturas provienen de sectores de la izquierda o progresismo en países de América Latina como Argentina –víctimas de atroces crímenes de lesa humanidad– o de sectores de la izquierda venezolana o del chavismo. El discurso liberador, progresista, revolucionario, siempre ha sido contrario a la violación de los DDHH en nuestro país y en América Latina. Entonces, ¿Cómo es posible que ahora se guarde silencio, o se trate de invisibilizar o se pretenda ignorar estos hechos tan graves?

Lo que sucede en Venezuela es público y notorio, es inocultable:

En el país se han reeditado prácticas de violencia del Estado vergonzosas, crueles, que obedecen a intereses de grupos, intereses políticos y económicos, conductas absolutamente ilegales para reprimir y controlar a todo un pueblo, para imponer el miedo, para imponer un modelo económico brutal, empobrecedor, injusto, impopular, un modelo que no funciona, que solo ha traído pobreza y desesperanza en el país, un país del que huyen millones de venezolanos.

Allí están los nombres de las víctimas:  Nelson Martínez, ex ministro de Petróleo, a quien dejaron morir en custodia, teniendo conocimiento de su precaria situación de salud y a pesar de los ruegos de su esposa y familiares para obtener una medida cautelar; allí está el caso del Capitán de Corbeta Rafael Arévalo Méndez, torturado hasta provocarle la muerte; también  está el caso del Concejal Albán, lanzado desde el piso 10 del SEBIN, hecho  que el fiscal Tarek William Saab negó mil veces; otro es  el caso del General Raúl Baduel, héroe del 13 de abril, a quien dejaron morir de COVID en la “Tumba”. 

Son solo cuatro casos, los más notorios, pero han muerto al menos 12 detenidos políticos en custodia del Estado desde 2019; se han reportado más de 14 mil ejecuciones extrajudiciales en los barrios de Caracas y del resto del país, cuando el FAES y otros cuerpos represivos arremetieron con una “limpieza social” a través de las llamadas operaciones “OLP”, administrando la pena de muerte; allí están más de 280 presos políticos de la oposición, más de 120 trabajadores de PDVSA y otras empresas del Estado, detenidos injustamente; allí están los oficiales y militares secuestrados; allí están los testimonios, ante la CPI, de 8.000 víctimas de la represión en el país.

El gobierno tiene que cesar la violación de los DDHH en el país, liberar a todos los presos políticos, a los familiares secuestrados, a los trabajadores y a los militares.  Los factores políticos del país deben incorporar en su discurso el cese a la violación de los DDHH, que cese la persecución política, sin diferencias de ningún tipo, sean chavistas, sean opositores, civiles o militares. 

La defensa de los Derechos Humanos debe asumirse como una posición de principios, una postura ética, humana, de rechazo a la violencia del Estado. Ninguna institución, ningún partido, ni líder político puede guardar silencio, nadie puede bajar la cabeza. 

¿Dónde está la Iglesia Católica? ¿El legado del Padre Luis Ugalde? ¿Dónde están los periodistas y diputados valientes, como en su momento José Vicente Rangel y su denuncia del asesinato de Fabricio Ojeda o su “expediente Negro”?, ¿Dónde están las voces de los que ayer fueron víctimas de la tortura y la represión en la IV República? ¿Por qué el silencio, por qué la indiferencia?

Exigir el respeto a los Derechos Humanos, es exigir el respeto y la plena vigencia de nuestra Constitución, una de las más avanzadas y garantistas del mundo, hoy día violada permanentemente por el gobierno. 

En la lucha por retomar el camino de la Constitución, el camino de la política, de la democracia y de la soberanía popular, pasa inexorablemente, como eje de acción, el respeto a los Derechos Humanos, el cese a la violencia, el cese de lo que configura una conducta fascista. 

Como dijera el Arzobispo Oscar Arnulfo Romero antes de ser asesinado por escuadrones de la muerte en El Salvador “Les suplico, les ordeno, les ruego, ¡Cese la Represión!”, palabras que le costarían la vida, pero que lo consagraron como una voz de la conciencia humana en América Latina.