El día de ayer, 20 de abril, el mercado petrolero internacional fue sacudido por una baja sin precedentes del WTI, llegando a valores negativos de hasta -36 dólares por barril, algo que nunca había sucedido.
La razón fundamental de este fenómeno está ligada al hecho de que los traders salieron con anticipación de sus contratos al mes de mayo, por no existir demanda suficiente, ni capacidad de almacenamiento para el petróleo. Por ello, los contratos a futuro para el 20 del mes de mayo, cayeron hasta 6,4 dólares el barril el día de hoy, martes 21 de abril.
Aunque en el Brent, marcador de los precios para el mercado europeo, también cayeron a valores por debajo de 20 dólares el barril, la mayor afectación del desplome de los precios del petróleo lo sufrió el WTI, marcado para el petróleo norteamericano, básicamente porque no existe capacidad de almacenamiento en Cushing Oklahoma, “hub” de almacenamiento de petróleo norteamericano, en base a cuyos inventarios se basa el precio del WTI que luego se tranza en el NYMEX.
El fracaso de la pasada reunión de la OPEP+ del 6 de marzo, fue un factor determinante para la desestabilización del mercado petrolero, no solo porque coincidió con el abrupto desplome del consumo provocado por las restricciones de movimientos, transporte y actividad industrial como efecto de la pandemia del COVID-19, sino porque este desacuerdo dio origen a una guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia.
Mientras esta guerra de precios entre dos de los tres mayores productores de petróleo del mundo, inundaba el mercado de petróleo barato, la demanda seguía cayendo, estimándose entre 20-30%, producto de la paralización de la economía mundial, que entró en recesión. En abril, tanto la OPEP como la Agencia Internacional de Energía, pronosticaron en sus respectivos reportes que la caída de la demanda para el 2020 sería severa, con una pérdida de entre 6,8 y 9 millones de barriles día en el consumo, indicando que para el mes de abril, la pérdida sería de 20 millones de barriles día de consumo.
Es por ello que, como dijimos en nuestro Boletín Petrolero del pasado 17 de abril, el recorte de producción acordado por la OPEP+, además de ser tardío, resultaría insuficiente ante el desplome de la demanda y los volúmenes de petróleo que han inundado el mercado, petróleo que no tiene quien lo consuma ni donde almacenarse.
Pero además este recorte sin precedentes de la OPEP+ fue un esfuerzo que no fue acompañado por otros grandes productores No-OPEP agrupados en el G-20, como EEUU y Canadá, lo que quiere decir que los distintos países productores, sobre todo EEUU, Canadá y en menor medida México, prefirieron que “otros” hicieran el esfuerzo de recorte, lo que privó al mercado petrolero de una decisión política, contundente y oportuna, que pudiese cortar un volumen de petróleo que podría haber sido de 15 millones de barriles día de petróleo, y que estaría sometido a revisión para mediados de año y por más tiempo que solo dos meses, como se acordó en la OPEP+.
Mientras este desbalance en el mercado entre oferta y demanda, y la incertidumbre del futuro de la economía mundial dado la afectación provocada por el COVID-19 seguían perjudicando el precio del petróleo, a este se sumó un elemento que pareciera haber tomado de sorpresa o haber sido subestimado por el mercado, que se convierte en una restricción física, imposible de evadir: el almacenamiento.
Con un mercado sobre abastecido de petróleo y sin una demanda para el mismo, los inventarios comerciales de los países de la OECD, China e India, comenzaron a llenarse de petróleo barato.
El algunos casos como el de China e India, o las reservas estratégicas de los grandes consumidores, esta información no se reporta al mercado, pero todos los análisis y reportes, incluyendo los reportes de la Administración de la Información Energética de los EE.UU, EIA por sus siglas en inglés, indicaban que los inventarios petróleo en todo el mundo se estaban llenando a un ritmo muy acelerado.
Igualmente se conoció del incremento de almacenamiento flotante, es decir, buques de petróleo, tanto por la imposibilidad de colocar el petróleo en el sistema de refinación mundial que ha venido disminuyendo o cesando operaciones por la falta de consumo de combustibles, así como por la expectativa de los traders o especuladores que sabían que el mercado estaba en “super contango” como lo definió la OPEP en su reporte mensual, es decir, que el precio del petróleo a futuro era mayor que el actual.
Así lo estaba percibiendo el mercado, donde incluso compañías y países como México adquirieron coberturas o “hedging”, negociando financiamiento por su producción futura, hasta que los compradores de petróleo se dieron cuenta que no había ya espacio para almacenarlo, por muy barato que estuviese, sobre todo en los almacenamientos comerciales de EEUU y el Cushing de Oklahoma que llegaron a sus límites de capacidad operacional, por lo que comenzaron a cancelar sus contratos de mayo con anticipación para no tener que pagar por almacenamiento más que el valor del petróleo adquirido. Eso fue lo que produjo la caída a valores negativos del WTI del dia de ayer 20 de abril.
Perspectivas para el corto plazo.
Aunque los precios de futuros para mayo están en valores negativos, para los meses de junio y julio se están estimando precios para el WTI de 15,55 $/barril y 23,3 $/barril respectivamente, y para el Brent valores para junio y julio de 20,46 $/barril y 24,93 $/barril, respectivamente.
Esta expectativa del mercado se basa sobre el supuesto de la reducción masiva de la producción de petróleo, bien por razones económicas o por decisiones políticas de los productores, o porque se produzca incremento de la demanda debido al progresivo relajamiento de las restricciones de transporte, viajes, movilidad y actividad industrial, manufactura y comercial por la superación gradual de la cuarentena del COVID-19 en las economías industrializadas.
Cómo actuarán los tres grandes productores de petróleo, incluyendo EE.UU, Rusia y Arabia Saudita, es una incógnita. De ello dependerá en gran medida el alivio de la crisis del precio.
La producción norteamericana, incluyendo EE.UU, Canadá y México es la más comprometida.
La producción de Shale Oil de los EE.UU. resulta inviable a estos precios, incluso a precios entre 20-30 dólares el barril. De allí los esfuerzos de la administración del presidente Trump de buscar un acuerdo en la OPEP+, además de ordenar al Departamento de Energía la apertura de las capacidad ociosa de las Reservas Estratégicas del país para comprar hasta 73 millones de barriles petróleo norteamericano y almacenarlo, para luego venderlo cuando se recupere el precio.
Para que esto sea efectivo en cuanto a volúmenes, se necesitarán hacer más operaciones de este tipo, por lo que la administración Trump necesitará más recursos del Congreso, donde ya se ha topado con la negativa demócrata, quienes por posiciones ambientalistas no están dispuestos a financiar la producción de petróleo en el país. La administración, ante la inminente caída de producción norteamericana, ya ha anunciado estar dispuesta a imponer aranceles a la importación de petróleo extranjero, especialmente saudita.
La producción de petróleo de arenas bituminosas de Canadá, es también una producción de alto costo, con problemas de transporte y mercado. Igual la de México, quien no solo sufre, desde hace años la caída de su producción por el agotamiento del yacimiento de Cantarell, sino por los costos de su producción de aguas profundas en el golfo.
Arabia Saudita y Rusia tienen bajos costos de producción y mayor margen de maniobra en un colapso del mercado petrolero. En el caso de Arabia Saudita, las fortalezas financieras del país, así como su sistema de gobierno, le permiten seguir en pie en una crisis prolongada. En el caso de Rusia, una economía más diversificada e industrializada, donde el petróleo y gas representan cerca del 40% de sus ingresos, cuenta con un liderazgo y capacidad de negociación política que le permitirá maniobrar en esta crisis.
En esta situación, sin embargo, algunos de estos países parecen insistir en tomar ventajas estratégicas en el sector petrolero en un escenario de todos contra todos, en disputa por mercados y por mantener a salvo sus respectivas industrias y empresas petroleras, de cara al momento de superar el colapso del mercado.
En el mediano plazo habrá que ver cuánto del sector petrolero internacional, empresas productoras de petróleo, de servicios petroleros y países productores, quedarán en pie y podrán reasumir sus actividades una vez que se supere la crisis de COVID-19 y luego que paulatinamente se recupere la economía, se restablezca la demanda de petróleo y se drenen los inventarios acumulados. Solo después de esto, volveremos a ver precios como los de inicio de este año 2020.
VENEZUELA
Esta crisis sin precedentes toma al país en la situación de mayor debilidad de su industria petrolera y de PDVSA en particular, desde su creación en 1976. PDVSA está colapsada en sus capacidades operativas y financieras producto de la mala gestión y decisiones del gobierno.
La empresa, hoy militarizada, ha sido golpeada y desmantelada por sucesivas intervenciones del gobierno, así como la persecución, encarcelamiento y desplazamiento de sus cuadros gerenciales y técnicos de la empresa.
Su producción ha colapsado desde el 2015 a la fecha, con una caída de 2,4 millones de producción de petróleo. A la fecha, según el último reporte de la OPEP, el país solo produce 660 MBDde petróleo, además, debido a los cambios contractuales hechos por el gobierno, la producción está en manos de socios privados, quienes operan el 84% de la producción venezolana, mientras PDVSA opera solo el 16%.
Por otra parte, el parque refinador venezolano está inoperante, por lo que la empresa no es capaz de procesar crudo venezolano, ni abastecer el mercado nacional de gasolinas, diesel, gas y otros combustibles.
Siendo Venezuela un productor de crudos pesados, nuestra principal segregación, el Crudo Merey, tiene como referencia para su precio al crudo Maya mexicano y este a su vez, está indexado al WTI norteamericano. Eso quiere decir que los precios negativos del WTI han golpeado el crudo Maya (se cotizó ayer a -2,7 dólares el barril) por lo que nuestro tipo de crudo, a su vez, se cotiza a un precio más bajo, sin tomar en cuenta que, ya antes del colapso del precio, el crudo venezolano se estaba vendiendo con descuentos de hasta el 30%.
Estos valores de precios negativos o por debajo de 10 dólares el barril para el WTI, hacen inviable producir petróleo en el país. Más aún cuando la producción petrolera venezolana está en manos de operadores privados, como Chevron, CNPC, Rosneft (quien cedió sus activos y participación en el país a una empresa rusa aún desconocida), Gazprombank y operadores venezolanos sin experiencia ni capacidad financiera.
Con la producción de petróleo en manos privadas, priman otros intereses distintos a los nacionales. Debido a la falta de control sobre las operaciones petroleras en Venezuela, es imposible desarrollar una estrategia propia para hacer frente a esta crisis. La pregunta es, ¿estas compañías privadas van a producir a pérdida? Eso solo lo pudiese haber hecho PDVSA, la empresa nacional.
Por otra parte, sin las refinerías operativas, el país es incapaz de procesar su propio petróleo, así sean solo 660 MBD, los cuales, en otras circunstancias, podría transformarlos en combustibles.
El país se ha quedado sin almacenamiento en el Caribe por el aislamiento internacional del gobierno y nuestra propia flota de tanqueros, algunos de ellos de gran capacidad, que podrían utilizarse como almacenamiento flotante, se dejaron perder o han sido confiscados en el exterior por falta de pagos o deudas.
El almacenamiento en tierra en el país es insuficiente y ya tiene problemas de capacidades, no solo por problemas de mantenimiento e integridad mecánica, sino porque las sanciones norteamericanas han impuesto restricciones a la exportación de petróleo venezolano. Problema que por cierto se hubiese podido resolver si la administración de Quevedo hubiese mantenido operativa nuestra flota de petroleros.
La producción de petróleo en el país terminará de colapsar por el efecto combinado del debilitamiento y colapso de PDVSA, así como por las condiciones del mercado petrolero y la caída del precio del petróleo. Crisis que toma al sector petrolero nacional en las peores condiciones para hacerle frente.
Habrá que ver el desempeño de la economía en un escenario sin ingresos petroleros, una economía que el gobierno ha sustentado sobre un artificio, una ficción: el Petro, que hoy día, al momento de escribir este Boletín, tiene valores negativos.
El país sigue afectado por el colapso de la economía, la cual cae sostenidamente desde el año 2015, tal como lo indican sus índices macroeconómicos. Esto tiene su origen en la destrucción de la producción petrolera y en el manejo errático de la economía por parte del gobierno quien ha impulsado un programa de ajustes monetarista y liberal que no ha hecho más que empeorar la situación económica y social del país.
Con una caída acumulada del PIB de 63%, hiperinflación de 145% entre enero-marzo de este año, la mega devaluación del bolívar que ha llevado su cotización una paridad cambiaria de 1 dólar = a 130.000 bolívares para el cierre de este documento, la economía dolarizada de facto, con un salario mínimo de 2,3 dólares mensuales y una pobreza estimada en más del 90% de la población, y el colapso de PDVSA traducido en la caída de la producción de petróleo, la falta de gasolina y gas, además de las fallas en servicios fundamentales como electricidad, agua, transporte en buena parte del país, el gobierno hace frente a la pandemia del COVID-19 apelando a una restricción total de movimientos, con una cuarentena en todo el territorio nacional.
El colapso de la producción de petróleo.
El último reporte mensual de la OPEP, publicado el 15 de abril, reporta nuevamente una caída de la producción de Venezuela, que según fuentes secundarias fue de 100 MBD en un mes y según la comunicación directa fue de 147 MBD. Al no contar el país con ningún tipo de fiscalización de hidrocarburos, vamos a utilizar a las fuentes secundarias reflejadas en el informe de la OPEP.
Esta información solo viene a confirmar lo que hemos venido denunciando desde hace más de tres años: el colapso de la producción de petróleo en Venezuela, tiene su razón y origen en la violenta intervención del gobierno en PDVSA desde mediados de 2014 y la militarización de la empresa a partir de diciembre de 2017, con la designación del general Manuel Quevedo al frente de la empresa.
En este período, se han nombrado más de 7 juntas directivas al frente de PDVSA, cuyos directivos responden más a parcialidades políticas dentro del gobierno que a sus conocimientos o destrezas técnicas. En el mismo periodo no solo se ha perseguido y encarcelado a más de 100 trabajadores y gerentes de alto rango, sino que se han desviado los recursos presupuestados para sus operaciones, costos, gastos, mantenimiento e inversiones. El gobierno, desde Miraflores, ha tomado decisiones presupuestarias y de funcionamiento de la empresa que han resultado en el colapso operacional de PDVSA.
El colapso operacional de la empresa ha sido completo, no solo en la producción de petróleo, sino también la producción de gas y de combustibles. Los efectos de esta situación son percibidos por el ciudadano venezolano, tanto por la crisis económica signada por la caída de los ingresos en divisas del país, la inflación y la caída del poder adquisitivo, así como por la falta de gas, gasolina y otros combustibles.
La producción de petróleo en Venezuela se mantuvo estable en un promedio de 3 millones de barriles dia de petróleo entre 2004-2013, luego de superados los efectos del sabotaje petrolero que llevó nuestra producción hasta solo 25 mil barriles día en enero de 2003.
A consecuencia de la política de defensa del precio en contra de la política volumétrica que prevalecía antes de 1999, nuestros volúmenes de producción comenzaron a ceñirse a los acuerdos de recorte de producción alcanzados en el seno de la OPEP.
Así, para mediados del 2008, nuestra producción llegó a alcanzar los 3,4 millones de barriles día de petróleo. Luego del recorte de la OPEP de 4,5 millones de barriles tomado en diciembre de ese año, a Venezuela le correspondía un recorte de 364 MBD, por lo que nuestra cuota quedó en 3 millones de barriles día.
En la siguiente gráfica se muestra el comportamiento de nuestra producción de petróleo entre los años 2000-2020. Son números de producción reportados a las distintas instancias de control del Estado venezolano entre el año 2004-2013 y reflejados en los estados financieros de PDVSA auditados por la firma internacional KPMG, números que están disponibles para su revisión y análisis.
Se observa la caída permanente de la producción de petróleo, que en el periodo 2014-2020 ha sido de 2,340 millones de barriles día de petróleo, una caída de 78% de nuestra producción.
La caída se profundiza, justamente a partir de la militarización de la empresa, con la designación del general Manuel Quevedo en la presidencia de la misma a partir de diciembre de 2017, y el subsecuente desplazamiento de los gerentes y trabajadores que operaron la empresa en el periodo 2003-2014. Se estima que, a partir de 2016, han salido más de 30 mil trabajadores de PDVSA.
A partir del 28 de enero de 2019, a la militarización de la empresa, se agrega la imposición de sanciones norteamericanas, lo cual limita sus posibilidades de financiamiento y operaciones de compra y venta de petróleo e insumos. Pero a ese momento ya el daño en la empresa era profundo, pues ya se habían perdido 2 millones de barriles de petróleo respecto al cierre de 2013 y se había paralizado el sistema refinador nacional y los procesos de procura y contrataciones fundamentales para sostener las operaciones de perforación y producción de petróleo en el país.
Resultados del cambio del régimen contractual petrolero.
A partir de la militarización del sector petrolero, el gobierno venezolano ha modificado en la práctica el régimen fiscal y contractual de los hidrocarburos en el país.
Por un lado, el TSJ emitió una sentencia, número 156 del 21 de marzo de 2017, a partir de la cual, la creacion o modificacion de las empresas mixtas pasaban directo del Ejecutivo Nacional a la Sala Constitucional del TSJ para su aprobación. Esta decisión contraviene lo establecido en la Ley Orgánica de Hidrocarburos donde estos contratos, al ser de interés público, deben ser discutidos y aprobados en la Asamblea Nacional, así como sus términos y condiciones publicados en la Gaceta Nacional.
Por otra parte, el 12 de abril de 2018, el gobierno promulgó el Decreto 3.368 a partir del cual se entregaron las operaciones de producción de PDVSA a contratistas privados bajo la figura de Contratos de Servicios Petroleros, contraviniendo nuevamente la Ley Orgánica de Hidrocarburos en lo relativo a las empresas mixtas. De esta manera el gobierno volvía, de la peor manera posible, a los antiguos Convenios Operativos, derogados en el 2006 de acuerdo a lo establecido en la Ley Orgánica de Hidrocarburos
El gobierno ha privatizado a PDVSA y cedido la participación de la misma en las empresas mixtas de la Faja Petrolífera del Orinoco, tanto a favor de CNPC en PetroSinovensa, como de Rosneft en Petromonagas, contraviniendo lo establecido en la Ley de Nacionalización emitida en el año 2006 con el Decreto 5200, que otorgaba a PDVSA la participación de, al menos el 60%, en las empresas mixtas de la Faja Petrolífera, asumiendo el control de las operaciones y explotación de la reserva mas grande de petróleo crudo del planeta, 316 Mil millones de barriles de petróleo certificados de acuerdo a la metodología API por la Ryder Scott de Canadá.
Venezuela tiene 4 grandes Direcciones Ejecutivas de producción de petróleo: Faja Petrolífera del Orinoco, Oriente, Occidente y Costa Afuera, en las cuales se incluye la producción de las empresas mixtas, así como la producción propia de PDVSA, ahora entregada a los Contratos de Servicios petroleros firmados al amparo del Decreto 3.368.
Veamos cuál ha sido el comportamiento de producción de cada una de estas Direcciones Ejecutivas.
Faja Petrolífera del Orinoco
La caída de la producción en Venezuela ha afectado dramáticamente el crecimiento que se venía logrando en la producción de la Faja Petrolífera del Orinoco, la base de recursos necesaria para la expansión de la producción en Venezuela.
La Faja Petrolífera del Orinoco mantuvo su producción en crecimiento en todo el período entre 2001-2014, fundamentalmente por la producción propia de PDVSA en la División Morichal, así como el inicio de operaciones de los Convenios de Asociación con los socios privados internacionales.
Pero, a partir del 2007, con la promulgación del Decreto 5.200 y la Nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco, se crearon de las Empresas Mixtas de la Faja, con una participación accionaria de PDVSA de al menos el 60%. A partir del 2007, la producción en la Faja Petrolífera se incrementó en un 58% desde 698 MBD hasta 1,274 millones de barriles día al cierre de 2013.
Sin embargo, en el período entre 2015-2020, la Faja Petrolífera del Orinoco ha caído desde 1,274 millones de barriles día, hasta 352 MBD, lo que representa un descenso de 922 MBD, es decir un 71% en el período.
De esta producción, las empresas mixtas PetroSinovensa (CNPC), Petromonagas (Rosneft) y Petropiar (Chevron), aportan 250 MBD, lo que representa un 69,4 % de la producción de la FPO.
Aquí es donde se puede apreciar mejor el impacto de las recientes decisiones de Rosneft de retirarse venezuela, transfiriendo sus derechos y participación a una entidad rusa, aún desconocida, pero 100% propiedad del gobierno ruso. Transferencia que no ha sido aprobada por las autoridades venezolanas, ni por el Ejecutivo, ni por la Asamblea Nacional, tal como establece la Ley Orgánica de Hidrocarburos, así como el impacto del anuncio de Chevron de cancelar sus contratos de servicios petroleros en el país, lo cual afectaría las operaciones tanto de PetroPiar en la Faja, así como de PetroBoquerón en el occidente del país.
Áreas tradicionales. Oriente , Occidente, PDVSA Gas y Costa Afuera.
La gráfica muestra el descalabro en las áreas tradicionales de producción de petróleo, PDVSA-Gas y Costa Afuera.
Mientras que PDVSA-Gas y Costa Afuera prácticamente han desaparecido en su producción de petróleo en el periodo 2014-2020, la primera con una caída de 31 MBD en 2013 a 5,9 MBD en 2020, perdiendo el 78% de su producción, mientras que la segunda pasó de 40 MBD en 2013 a 0 barriles en 2020, una caída del 100%, lo cual indica que la Plataforma 4 de Febrero, primera plataforma construida en Venezuela, que operaba en el Golfo de Paria, al Oriente del pais, esta fuera de operacion.
En el Oriente del país, la producción ha caído desde 825 MBD al cierre de 2013, hasta 170 MBD en 2020, una pérdida de 655 MBD, un 79,4%, a pesar de que allí se ha entregado la producción a los privados de los Contratos de Servicios.
Los Contratos de Servicios Petroleros han caído en 100 MBD entre enero y marzo de 2020, desde 201 MBD hasta 106 MBD, una caída del 50% de la producción entregada por PDVSA. El modelo de Contrato de Servicios Petroleros no solo es contrario a la ley y resultan sumamente costosos, sino que significan un peor desempeño operacional para PDVSA.
En el Occidente la caída ha sido desde 776 MBD del cierre de 2013, hasta 138 MBD en 2020, una caída de 638 MBD, equivalente a un 82,2 %. Esto a pesar de que allí se encuentra la producción de PetroBoscán (Chevron) y PetroZamora (Gazprombank, Rusia). Estas producen 68 MBD y 60 MBD respectivamente, lo cual representan 128 MBD, lo que equivale al 92,75% de la producción en occidente.
La Empresa Mixta, PetroZamora, ha cambiado su composición accionaria y ha obtenido extensión de sus áreas respeto a la Composición accionaria y áreas aprobadas por la Asamblea Nacional y el Ministerio de Petróleo en Gaceta 39.877 del 6 de marzo de 2012.
Hoy día esta empresa según Gaceta oficial 40.663, del 19 de mayo de 2015, está conformada por capitales rusos (Gazprombank) y venezolanos (Alejandro Betancourt, Convit, etc) y han obtenido derechos de explotación en Bachaquero/Lago, Centro Lago/ Ceuta, Lagunillas, Bachaquero y Bloque VII/Area 8, todos estos cambios sin ser aprobados en los términos que establece la Ley Orgánica de Hidrocarburos.
Por otra parte, han obtenido ventajas operacionales en toda la Dirección Ejecutiva Occidente, una vez que sus accionistas acusaran a la gerencia de PDVSA Occidente de “obstruir sus operaciones”, razón por la cual estos gerentes fueron puestos en prisión por el gobierno.
¿Quién produce en Venezuela?
En el periodo de gestión entre 2015-2020, se observa que se ha generado un cambio estratégico en la producción de petróleo en el país a partir de la intervención del gobierno en el 2015.
PDVSA está confrontando una privatización de facto, proceso ilegal y contrario al interés de la República como establece la Constitución en su artículo 202 y la Ley Orgánica de Hidrocarburos y el decreto 5.200 de Nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco.
Mientras en el 2013, la producción de petróleo estaba 100% bajo control operacional de PDVSA, a través de sus Unidades de Producción 100% participación de PDVSA, llamado esfuerzo propio, así como con las Empresas Mixtas, donde PDVSA tenía una mayoría accionaria de al menos 60% y control de las operaciones.
En el 2013, la producción del país cerró en 3, 011 millones de barriles dia de petróleo, de los cuales, 1,881 millones eran esfuerzo propio (100% PDVSA) y 1,130 millones con las Empresas Mixtas (60-70% PDVSA).
Es decir, al 2013, la proporción de la producción de petróleo en Venezuela, según el unico modelo contractual legal en el país era:
Total país: 3,011 millones de barriles día. Producción esfuerzo propio: 1,881 millones de barriles día, 63%
Producción con Empresas Mixtas: 1,130 millones de barriles día, 37%
Hoy día, a marzo del 2020, la producción del país cerró en 660 mil barriles día, una caída de 2,4 millones de barriles respecto al 2013, lo que representan un 78% menos.
De la producción actual 105 MBD son esfuerzo propio (100% PDVSA), 106,8 MBD Contratos de Servicios Petroleros (100% operado por privados) y 448 MBD con las Empresas Mixtas (operadas por el socio privado).
Es decir, al 2020, en base al modelo impulsado por el gobierno, que son contrarios a lo establecido en el ordenamiento legal de Venezuela, la proporción de la producción en el país es la siguiente:
Total país: 660 mil barriles día Produccion esfuerzo propio: 105 mil barriles día, 16%
Producción Contratos de Servicios Petroleros: 106 mil barriles día, 16%
Producción Empresas Mixtas: 449 mil barriles día, 68%
Actualmente, PDVSA está disminuida como nunca en sus capacidades operativas, en un proceso de entrega de sus derechos de explotación a operadores privados, todo ello hecho en contraposición al marco legal vigente en el país.
Venezuela, para salir de la terrible crisis que la agobia, va a necesitar recuperar PDVSA, su industria petrolera, el ingreso petrolero y el manejo soberano de su principal recurso natural: el petróleo.
Esta debe ser una exigencia de todos los sectores políticos y sociales del país. Actualmente, en nuestro país, existen cientos de trabajadores, militares y políticos, presos por razones políticas sin juicios y sin derecho a la defensa.
A todos ellos se les han violado sus derechos constitucionales, el derecho al debido proceso, la presunción de la inocencia, la inviolabilidad del hogar, todo lo cual constituye una violación de sus derechos humanos, tal como ha sido denunciado por la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la ONU, Michelle Bachelet y por los pocos familiares que se atreven a hacerlo.
Estos trabajadores, militares y políticos pertenecen a todo el espectro de la vida social del país, desde Chavistas hasta opositores de derecha, pasando por trabajadores, dirigentes populares y escritores, que solamente han hecho uso de su derecho constitucional de expresar su opinión y sus posturas políticas.
La mayoría ha sido sometida a detenciones humillantes y vejatorias. Secuestrados por personas enmascaradas, fuertemente armadas, que se suponen son miembros de los cuerpos de seguridad, quienes proceden de manera abusiva y violando todas las garantías y derechos del detenido. En muchos casos, son expuestos al escarnio público, utilizando los medios del Estado, donde, desde el mismo presidente, vicepresidente, ministro o fiscal general, acusan, sentencian, condenan al señalado, blandiendo las más insólitas acusaciones, desde corrupción, terrorismo, traición a la patria, hasta cualquier otra patraña.
En ningún caso los acusadores han mostrado prueba alguna de sus acusaciones. Solo se trata de “falsos positivos”, montados con la fiscalía y el poder judicial, para enterrar en vida a un ciudadano, sin que exista nada, ni nadie, que le pueda restituir sus derechos, su nombre, su reputación, su libertad.
Conozco de manera directa el drama de los trabajadores y gerentes petroleros, lo he denunciado de forma pública y ante las instancias de defensa de derechos humanos de las Naciones Unidas. Lo seguiré haciendo porque sé que la motivación de la arremetida del gobierno contra esos compañeros ha sido arrasar con la dirección técnico-política que me acompañó en la gestión de PDVSA por 12 años, para abrir el camino a la privatización de la empresa. Si yo hubiese vuelto al país, me hubiesen detenido, sin derecho a la defensa ni juicio, como hicieron con Eulogio Del Pino, Pedro León, Orlando Chacín, Jesús Luongo, Pavel Rodríguez, Gustavo Malavé y otros 100 trabajadores de PDVSA, o hubiese sido secuestrado para dejarme morir en prisión, como hicieron con Nelson Martínez. La crueldad y la saña del gobierno se parece mucho a la violencia de la cuarta república.
El madurismo tenía que descabezar a los equipos que trabajamos durante al frente de PDVSA, durante el gobierno del Presidente Chávez, para quitar del medio el obstáculo a la privatización de la empresa y la entrega del petróleo. Ellos sabían que yo no lo permitiría, como no lo permitimos durante nuestra gestión.
Al final, se trata de la violencia del madurismo para acabar con el Chavismo y eliminar las conquistas políticas, económicas y sociales alcanzadas para imponer un modelo atrasado, dependiente, que solo favorece, de manera escandalosa, a las transnacionales y a los grupos económicos que llegaron al poder con maduro.
A la violencia física, directa, se suma la utilización de la justicia para la persecución política, el “lawfare”, el linchamiento moral, la instigación al odio y la destrucción moral de instituciones y trayectorias, de vidas enteras. Lo que han sembrado ha sido el germen del fascismo y de allí, no saldrá nada nuevo.
Pero no se trata solo de los trabajadores de PDVSA. Al inicio de esa “razzia” algunos sectores políticos, sobre todo los afectos al gobierno, maduristas, chavistas y dirigentes de la oposición, guardaron un silencio cobarde. Para ellos se trataba “solo” de los de PDVSA, era “algo de maduro en contra de Ramírez”, o en el caso de la oposición, “solo se trata de Chavistas”.
Pues, se equivocaron, y la historia juzgará el silencio y cobardía de los dirigentes del PSUV, partidos del extinto Polo Patriótico, ministros, defensores de los derechos humanos, ex guerrilleros, políticos, diputados, autoridades, miembros de la ANC, pensadores, periodistas y opinadores, que han guardado un silencio inmoral ante lo que solo significaba el primer episodio violento del gobierno, que después sería la faceta abierta y desbocada de un gobierno criminal, policíaco, capaz de hacer cualquier cosa para mantenerse en el poder.
A la violencia en contra de PDVSA y sus trabajadores, le ha seguido la violencia en contra de dirigentes políticos, ex ministros de Chávez, militares, trabajadores y funcionarios públicos de todas las empresas y sectores del Estado: trabajadores de la industria ferrominera, Corpoelec, campesinos, alcaldías, dirigentes populares, escritores. Son muchos los nombres que se suman a los más de 100 detenidos en PDVSA: Miguel Rodríguez Torres, Raúl Isaías Baduel, Rubén González, Rodney Álvarez, entre tantos otros de los que no se sabe nada.
Los últimos que han caído en prisión, bajo la acción autoritaria del gobierno, son los jóvenes trabajadores de PDVSA, Aryenis Torrealba y Alfredo Chirinos; y, recientemente, el profesor y columnista Vivas Santana, así como, periodistas, personal médico y de salud, que se han atrevido a decir algo contrario a la versión oficial de Jorge Rodríguez sobre el coronavirus.
Iguales abusos y vejaciones han sucedido contra dirigentes y militantes políticos de la oposición tradicional. Cientos de presos acusados de manera genérica de conspirar y de ser terroristas, algunos de ellos han tenido ya un final trágico y no aclarado, como el del Concejal Albán.
En el ámbito militar, no se sabe nada. Los oficiales son secuestrados, llevados a prisiones, sin que exista información ni el derecho a la defensa. Los casos más emblemáticos son los del Teniente Coronel Martín Chaparro y el Teniente Coronel Ovidio Carrasco. En estos momentos hay 152 militares presos, generalmente acusados de participar en cualquiera de las supuestas conspiraciones a las que nos tiene acostumbrado el gobierno, “complots terroristas”, “atentados”, etcétera, el caso más trágico, ha sido la muerte por torturas del Capitán de Corbeta Rafael Arévalo.
No deja de ser patético y triste al mismo tiempo, la posición de los sectores políticos ante esta situación, la mayoría de las veces es de indiferencia, otras, de un silencio conveniente y en el peor de los casos, cómplices, en sus dos vertientes: o “se lo merecen porque son de derecha” o “se lo merecen porque son chavistas”. En este último grupo, siempre se debaten en la contradicción de qué hacer cuando la represión toca a alguno de sus allegados cercanos o compañeros.
Desde una postura revolucionaria, de una posición progresista y de avanzada, nuestra condena a la violencia política y a la violación de los derechos humanos no puede dejar espacios a la duda ni al cálculo político. No puede haber “presos buenos” y “presos malos”, “torturados buenos” y “torturados malos”, y mucho menos, “torturadores buenos” y “torturadores malos”. Tal vez, los que hemos visto de cerca y vivido en carne propia la violencia del Estado, y no solo de este gobierno, sino también de los gobiernos de la cuarta república, deberíamos tener, como tengo, mayor conciencia del deber de denunciar y detener esta conducta criminal del gobierno, que no se puede justificar bajo ninguna circunstancia.
El silencio no puede ser una opción ante la represión y violencia del gobierno en contra de los ciudadanos, la violación de los derechos humanos no puede quedar impune.
El 19 de abril y la independencia perdida.
Hoy se cumplen 210 años de la Declaración de la Independencia de nuestro país, acción audaz de los patriotas venezolanos, seguida por la firma del Acta de la Independencia y luego, por 10 años de cruenta guerra contra el Imperio Español, donde nuestros Héroes Libertadores: Bolívar, Sucre, Urdaneta, Ribas, Mariño, entre tantos otros, se batieron con valor y claridad estratégica hasta derrotarlo y llevar la independencia a lo que hoy son seis repúblicas independientes de nuestra Suramérica. En esa Guerra, el genio de Simón Bolívar supo conducir a la gloria eterna al pueblo venezolano y al Ejército Libertador.
Pero hoy, sumidos en la más grave crisis de nuestra historia contemporánea por la acción devastadora de un gobierno incapaz, con un presidente que confiesa que tiene tiempo para ver temporadas completas de series televisivas mientras el país se derrumba, o cuyos ministros hacen una transmisión para reinaugurar 1 ascensor, seguro harán tuits y construirán “tendencias” sobre esta fecha patria.
La verdad, es que hoy día, nuestra independencia se ha desvanecido entre tantas cosas que hemos perdido, algo que no se puede ocultar, a pesar de la capacidad de manipulación mediática que tiene el gobierno, creando un mundo de fantasías y “victorias tras victorias”, de “bodegones”, que nuestro pueblo mira con estupor y resignación.
Un ejemplo de ello es la cuestión petrolera. En mi último Boletín Petrolero Semanal, el cual invito a leer y revisar en toda su extensión, explico con números y gráficos, cómo la acción del gobierno en contra de PDVSA no solo ha provocado el colapso operacional de la empresa, razón por la cual no hay gasolina, ni gas, ni producción de petróleo, sino que la misma hoy día ha sido privatizada “de facto”.
El último Informe de la OPEP, del 15 de abril pasado, señala que la producción de petróleo en Venezuela sigue cayendo y se ubica hoy día, en 660 mil barriles día de petróleo, una caída de 2,4 millones de barriles/día de petróleo, desde los niveles de producción que teníamos en 2013 de 3.011 millones de barriles/día de petróleo, es decir, un derrumbe del 78% en nuestra producción petrolera, en 7 años de gestión de maduro al frente de PDVSA.
En esta gráfica se observa, la caída permanente de nuestra producción petrolera, a partir del mismo año 2015, cuando maduro intervino la empresa y comenzó la “razzia” contra sus trabajadores y gerentes. Esta situación se agravó mucho más a partir del año 2017, cuando se militariza la empresa, con la designación del general Manuel Quevedo como presidente de Petróleos de Venezuela. Al momento de las sanciones norteamericanas en contra de PDVSA, en enero de 2019, ya el daño provocado por la mala gestión de Quevedo al frente de la industria, era profundo. Echemos un vistazo a la producción de petróleo actual
Gráfica de la producción de Venezuela 2014-2020.
En la Faja Petrolífera del Orinoco la producción ha caído desde 1,274 millones de barriles día al cierre 2013, hasta 352 MBD en 2020, lo que representa un descenso de 922 MBD, es decir un 71% en el período.
De esta producción, las Empresas Mixtas PetroSinovensa (CNPC), Petromonagas (Rosneft) y Petropiar (Chevron), aportan 250 MBD, lo que representa un 69,4 % de la producción de la FPO.
En el Oriente del país la producción ha caído desde 825 MBD al cierre de 2013, hasta 170 MBD en 2020, una pérdida de 655 MBD, un 79,4%, a pesar de que allí se ha entregado la producción a los privados de los Contratos de Servicios.
Los Contratos de Servicios Petroleros han caído en 100 MBD entre enero y marzo de 2020, desde 201 MBD hasta 106 MBD, una caída del 50% de la producción entregada por PDVSA. El modelo de Contrato de Servicios Petroleros no solo es contrario a la ley y resultan sumamente costosos, sino que significan un peor desempeño operacional para PDVSA.
En el Occidente la caída ha sido desde 776 MBD del cierre de 2013, hasta 138 MBD en 2020, una caída de 638 MBD, equivalente a un 82,2 %. Esto a pesar de que allí se encuentra la producción de PetroBoscán (Chevron) y PetroZamora (Gazprombank, Rusia). Estas producen 68 MBD y 60 MBD respectivamente, lo cual representan 128 MBD, lo que equivale al 92,75% de la producción en occidente.
¿Quién produce en Venezuela?
En el periodo de gestión entre 2015-2020, a partir de la intervención del gobierno en el 2015, se ha generado un cambio en la producción de petróleo en el país, ahora está en manos de los privados.
PDVSA ha sufrido una privatización de facto, un proceso ilegal y contrario al interés de la república como establece la Constitución en su artículo 202 y la Ley Orgánica de Hidrocarburos y el decreto 5.200 de Nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco.
Mientras en el 2013, la producción de petróleo estaba 100% bajo control operacional de PDVSA, a través de sus Unidades de Producción, 100% participación de PDVSA, llamado Esfuerzo Propio, así como con las Empresas Mixtas, donde PDVSA tenía una mayoría accionaria de al menos 60%-70% y control de las operaciones.
En el 2013, la producción del país cerró en 3, 011 millones de barriles día de petróleo, de los cuales, 1,881 millones eran Esfuerzo Propio (100% PDVSA) y 1,130 millones con las Empresas Mixtas (60-70% PDVSA).
Hoy día, a marzo del 2020, la producción del país cerró en 660 mil barriles día, una caída de 2,4 millones de barriles respecto al 2013, lo que representan un 78% menos.
De la producción actual 105 MBD son Esfuerzo Propio (100% PDVSA), 106,8 MBD Contratos de Servicios Petroleros (100% operado por privados) y 448 MBD con las Empresas Mixtas (operadas por el socio privado).
Del análisis objetivo de los datos de la información de la producción en el país, se puede precisar que hoy día, la producción propia de PDVSA representa solo el 16% de la producción en el país, el resto 84% está en manos de los privados.
Queda evidente que detrás de toda la “alharaca” y el escándalo de maduro y el fiscal en contra de PDVSA y sus trabajadores, lo que existía era el propósito deliberado de disminuir nuestras propias capacidades nacionales en la industria petrolera, es decir, demolieron pedazo a pedazo las fortalezas de nuestra empresa nacional petrolera, la más importante del país, bastión de nuestra SOBERANÍA, para luego hacer algo que era IMPENSABLE TAN SOLO EN EL AÑO 2013: avanzar en la privatización de PDVSA, con la excusa de que la empresa “no sirve”.
Luego de 12 años al frente de la industria petrolera, como presidente de PDVSA y Ministro de Petróleo del presidente Chávez, donde mantuvimos todas nuestras capacidades operativas al máximo y fuimos capaces de abastecer de combustible al país y de aportar todos los ingresos requeridos para sostener la economía nacional, estoy en mi deber de denunciar ante todo el país, que la razzia devastadora de maduro en contra de PDVSA ha culminado en la entrega de nuestra industria petrolera al control privado, transnacionales y empresarios de maletín, una acción en contra de las leyes y la Constitución. Una entrega que ha sido la condición indispensable para arrebatarnos nuestra soberanía e independencia.
This week the price of oil continued to fall, despite the unprecedented production cut agreed by OPEC+ countries and the end of the price war between the Russian Federation and the Kingdom of Saudi Arabia.
Nevertheless, last Sunday’s announcement of the cut of 9.7 million barrels per day, reached after a previous attempt at the OPEC+ meeting that held place on April 9th failed due to Mexico’s refusal, did not have the expected effect because oil prices have continued to fall.
The cut, which will come into effect on May the 1st and last for two months, has therefore been perceived as insufficient by the global market, since the drop in oil demand exceeds the volume agreed to by OPEC+. From July the 1st , the cut will be lower, going as far down as 7.7 million barrels per day until December 2020. From January 1st , 2021 and until 2022, 5.8 million barrels per day will be cut.
However, the production cut is a sacrifice that was only made by OPEC+ countries. Neither the US, nor the rest of the G-20 oil producing countries seem to be willing to take any voluntary action to cut their own production. Thus, the meeting of the G-20 Energy Ministers, held on the same day, Friday, April 10th , concluded without any commitment to cut, although some OPEC+ ministers had expected, and declared, that they would cut their production to 5 million barrels of oil per day to accompany this effort.
In the meantime, oil demand continues to show an unprecedented drop, on par with the impact which COVID-19 and the relative massive restrictions on movement and on various business activities in the world’s major economies, such as the USA, Europe, and Asia have had on the world economy.
This week, both the OPEC Monthly Market Monitoring Report, issued 15 days late in anticipation of some agreement in OPEC+, and the International Energy Agency Report agreed in estimating an abrupt fall in oil demand in 2020 of 6.9 million and 9 million barrels of oil per day respectively – a drop of 7% and 10% with respect to the 99 million barrels produced in March of this same year. Even OPEC estimates that, by the second quarter of this year, the drop will be of 20 million barrels of oil per day.
On the other hand, all the agencies warn that the commercial and strategic oil stocks or inventories of the most developed countries grouped in the OECD (Organization for Economic Cooperation and Development) and China are reaching maximum levels, and could reach overcapacity by mid-year.
Such a high amount of oil inventory only indicates that there is no demand to absorb oil production at this time and that, on the contrary, its production will have no way of being allocated, and as a consequence, it will suffer an abrupt cut.
Still, high oil inventories give consuming countries a very high margin of coverage; the «drainage» of these inventories will take time to reach the average of the last five years. This, added to the uncertainty about the recovery of the world economy, makes a prolonged period of low prices a real possibility.
The disagreement at the OPEC+ meeting, coupled with the price war between Saudi Arabia and Russia, was not only unfortunate, but also inappropriate for the oil market. The whole months of March and April have been flooded with cheap oil that no one consumes, thus merely filling the inventories. Because of this situation, and the uncertainty about the development of the world economy during and after COVID-19, prices will not rebound for some time, which could be up to 2022.
Under these circumstances, a close monitoring of the market by OPEC+ seems to be necessary: a forthcoming meeting on July the 1st, as suggested, may be a long way off. Therefore, the producing countries grouped in OPEC+ should press for other major producers, such as the US, Canada, Brazil, and Mexico, to effectively accompany the OPEC+ cut. It is time to make this effort and demand greater commitment, on the part of the US, Canada, and Brazil; otherwise, the effect on their own production will be devastating, as these countries have the highest oil production costs.
Strategic Look.
Several elements are evident in this oil market crisis.
The weakness of OPEC as an organization is evident. Many of its founding member countries have lost influence or decision-making capacity or are outside the organization. Iraq, Libya, Iran, and Algeria have been subjected to invasions, wars, sanctions, and political destabilization. The case of Venezuela is a process of self-destruction of capacities, and on his side, Qatar withdrew from the organization. Despite the fact that new actors have arrived, they do not have the weight, nor do they replace the shortcomings of the countries mentioned.
OPEC is today the sounding board of the monarchies of the Persian Gulf and, in particular, of the Kingdom of Saudi Arabia. This situation takes away from the organization its original strength: a body of developing oil-producing countries where oil policy was discussed and decisions were taken that corresponded with the interest of all its members and not to the particular strategy of any particular one.
The level of political discussion within OPEC+ has fallen to a minimum, with the interests of the companies increasingly prevailing, which are of course different in nature from those of the States represented there.
Today’s OPEC, for example, looks diminished in the face of OPEC 2008, which faced a drop in demand due to the economic crisis, which dragged the entire world economy down and brought the price down from $130 per barrel to $35 per barrel in just 3 months. At an extraordinary meeting held in December of that same year in the city of Oran, Algeria, with the presence of President Bouteflika, a massive production cut of 4.5 million barrels per day was agreed upon without stopping to wait for support from any other country, sacrificing its production. Then, in permanent meetings and consultations among the ministers, showing unity and determination before the markets, we were able to raise the price from 35 dollars per barrel in January 2009 to 91 dollars per barrel in December of the same year.
OPEC+, although it is an initiative that adds to the coordination effort in defense of the price of oil of a large producer such as the Russian Federation, at the same time, turns its meetings into a permanent pulse between the interests and points of view of the Heads of State of Russia and Saudi Arabia, two of the three largest oil producers in the world. The agreement is between them. The rest of the countries do nothing more than bend to their strategies.
The Russian Federation, a powerful country, the second largest oil producer in the world, a nuclear power with clear geopolitical interests, puts it on the table at the time of the agreements. On the other hand, the weight of the Russian oil producing companies is very important in the country, so most of the times they achieve that their commercial or market interests are the ones that prevail in the government’s decisions.
For its part, the Kingdom of Saudi Arabia has always tried to tackle Russia in its deployment strategy in the areas of the Middle East conflict, so from 2014, they have taken the policy of making any agreement on stabilizing the oil market and cutting production conditional on Russia also cutting its own production.
The price war between these two big countries is not new. It has its precedent in 2014 when, at the behest of Venezuela, an effort was made to reach agreements between the two big countries to stabilize the market. We were then able to witness the clash between the Saudi minister Ali al Naimi and the president of Rosneft Igor Sechin, who was leading the Russian delegation, where Mexico’s Energy Secretary Pedro Joaquín Coldwell was also present. This clash made it clear to us that the decision of both countries was not to give in and, on the contrary, that they were willing to go to a price war in order to weaken the position of the other.
The United States has become the world’s largest oil producer thanks to the exploitation of shale oil but not so much a large exporter due to its high consumption. But its 13 million barrels of oil per day give it belligerence in the market, a condition that has been taken in advantage of by President D. Trump.
This American Administration, unlike the one of Barack Obama or the Democratic Party program, is committed to developing its economy by using all the fossil fuels at its disposal: oil, gas, and coal. Having no commitment to the environmental goals of her predecessors, it has proclaimed that it will do everything it must do to defend American oil producers.
For the Trump Administration, jobs in the oil sector in his country, 1.1 million jobs, and the strategic and geopolitical advantage of gaining a high degree of energy independence from oil supply, is a fundamental pillar of its political bid for re-election of President Trump.
Therefore, beyond his position in favor of the free market and against State intervention in the economy, Trump has taken the lead in defending oil prices by demanding that Russia and Saudi Arabia stop their price war and achieve a production cut of at least 10 million barrels of oil per day, a goal he has achieved.
But as we have already mentioned, this cut will not be enough to recover the price and defend United States’ own national production. The Department of Energy has estimated that, towards the end of this year or during 2021, the United States will once again be a net oil importer due to the fall in its production of shale oil.
Therefore, Trump Administration, through its Secretary of Energy, D. Brouillette, is evaluating the possibility of opening its capacities in the strategic reserves to acquire the North American production and to leave it stored until the recovery of the price. The Federal Government has the power to acquire up to 1 billion barrels of oil for the strategic reserve (an average of 3 million barrels per month).
However, in order to cover its excess production and ask its producers not to extract their oil, leaving it underground and paying compensation for it, the government is going to require more funds. This is why the Federal Government has tried an agreement in Congress, an agreement that has been blocked by the Democrats, to obtain a $3 billion aid package to acquire millions of barrels of national oil, an unprecedented measure that makes clear President Trump’s commitment to defend his oil production.
On the other hand, Trump Administration continues to threaten the possibility of imposing tariffs on imported oil, if the U.S. were to return to its status as a net importer.
It is interesting, in the midst of this reality that affects the most liberal economy in the world, that the discussion of the need to intervene in the market to regulate production and defend the price is opened. This is the reason for the existence of OPEC. In the State of Texas, there is a debate among oil producers about the possibility that the State’s Regulatory Body, the legendary Rail Road Commission, will regulate oil production, cutting back up to a million barrels per day to defend price and production.
Three major oil producers are the new «swift producers» or market regulators: USA, Russia, and Saudi Arabia. They are showing that, beyond their geopolitical differences, they can agree on the formation of oil prices. It is interesting to see if this is a sustainable situation in time given the level of permanent confrontation in various geopolitical scenarios worldwide.
We have always said that if OPEC did not exist, someone else would regulate the market. But it is not the same at all that it is regulated by OPEC, poor or underdeveloped countries, as it is by a group of industrialized or rich countries. They have and represent different interests. OPEC has to rethink a scenario for the future in order to recover its strength in the oil market and, therefore, in the international political arena with its own organization, South-South.
On the other hand, this situation of low oil prices brings back to the table the discussion on «alternative» energies vs. fossil fuels. With such a low cost of oil, it will remain for the foreseeable future the cheapest and most affordable energy for all countries in their efforts to revive the economy, whether they are industrialized countries or poor and underdeveloped ones. Fossil fuels will continue to be the most readily available, cheapest energy and act as a lever to revive their respective industrial complexes, manufacturing, transport, and trade.
Prices
OPEC’s monthly report on April 15th states that prices in March recorded the deepest monthly decline since the 2008 global financial crisis.
According to the OPEC Report in April, the main crude oil references collapsed in March. The OPEC basket fell by 38.9%, as did Brent and WTI, which were down 39%, for an average price in March of 33.73 and 30.45 dollars per barrel respectively.
On Friday, April 17th the average price references of OPEC Basket (19 d/b) and WTI (20 d/b) decreased by 17% and 21%, respectively, compared to the prices on Monday, April 6th . Brent, on the other hand, has been less affected with an average price during the week of $29 d/b, a decrease of $3 d/b from the previous week’s average price of $32 d/b, a drop of 14%.
At the close of the European markets today, Brent and WTI were trading at $28.62 and $18.34 per barrel, down 0.18% and 8.43%, respectively, from the previous day’s close.
This week the WTI has fallen below the psychological barrier of $20 per barrel, closing at $18.26 per barrel on Friday, after China reported that its economy had shrunk by 6.8% in the first quarter, the latest sign that the coronavirus is disrupting economies around the world and decimating global demand for oil, raising fears that this marker’s most pessimistic price predictions will be met with values closer to $10 per barrel.
Oil prices – April 2020, OPEC Meeting, Fall of Production, Cutting the Production of the OPEC
The Brent and WTI declined significantly after the OPEC+ meeting on April 6, 2020, falling by 45% and 55%, the OPEC Basket reflecting an even greater decline of 66%.
Inventory and Demand
The fall in prices during the month of March, and the behavior of the futures contracts, indicate that the market is in «super contango» , as indicated by OPEC in its report.
“Contango” is when futures contracts are priced higher than current prices because market players expect the price to improve. That is also why some are looking to store crude oil now, even if they have to pay storage costs, since the low price differential is very high.
This market situation has motivated speculators to buy cheap oil and pay the cost of storage, onshore or floating, while waiting for a price recovery. Similarly, large companies and some producing countries are hedging their production. This hedging strategy allows companies to obtain financing, considering the expectations of better future prices, based on which they can negotiate with the financiers future contracts based on their current production, as Mexico has done in the past.
The market is flooded after two months of price wars between Russia and Saudi Arabia and the collapse of demand, with millions of barrels of cheap oil fulling into world inventories in the U.S., Europe, India, and China. Some analysts estimate that these will reach their maximum capacity by the middle of this year.
In the April OPEC Report, it is estimated that by 2020 world oil demand is revised downwards by 6.9 mb/d. The contraction in the second quarter will reach about 12 mb/d, and in April a contraction of about 20 mb/d.
Oil demand growth in non-OECD countries is adjusted downwards by 3.2 mb/d to contract by 2.9 mb/d for the year. The impact of COVID-19 is affecting demand growth in almost all regions of the world with a reduction in oil consumption, particularly, transport fuel.
Graph. BEHAVIOR OF THE DEMAND FOR OIL IN THE WORLD SINCE 1960
In the rest of the year, USA, Europe, countries in Asia, the Middle East, and other regions are expected to substantially reduce mobility which will further affect fuel demand. OPEC estimates total world oil demand at 92.82 mb/d by 2020, with consumption expected to be higher in the second half of the year than in the first.
Current conditions are «the perfect storm for demand destruction» according to the April OPEC report which forecasts that 2020 will see negative oil demand, with more room for decline, if current conditions continue to worsen during the rest of the year. However, oil demand is expected to rebound in 2021, an expectation that depends directly on the recovery of the world economy.
The International Energy Agency (EIA) estimates that world oil and fuel consumption averaged 94.4 mb/d in the first quarter of 2020, down 5.6 mb/d from the same period in 2019. Projections for world oil and fuel demand are downward with 5.2 million b/d in 2020, to increase by 6.4 million b/d in 2021.
Both, EIA and OPEC, estimate a collapse in global oil demand in April of close to 20% of the total, about 20-25 million barrels per day, reflecting the significant disruption in global economic activity due to the COVID-19 pandemic.
Coronacrash
As of today, the World Health Organization indicates on its website that in the last 24 hours new countries have been reported with confirmed cases. To date, a total of 2,078,605 cases have been reported worldwide, with Europe accounting for 50% and the Americas for 49%, mainly the United States, which in recent weeks has accounted for 30% of the total number of infections, with 660,000 people infected. In April, China reported 52 new cases, for a total of 83,000 confirmed cases.
The fight against the coronavirus pandemic is entering into a new phase.
The world’s largest economies are taking interim measures to restart vital industries and allow some people to return to work.
Chancellor Angela Merkel said Wednesday that Germany will gradually ease some restrictions on business starting next week, and Volkswagen announced a phased reopening of its European plants.
Spain, Italy, Austria, Denmark, and the Czech Republic are also lifting some blocking measures. In Asia, where the pandemic was originated, China and South Korea continue to reduce restrictions on public life and work.
IMF
The trauma caused by the pandemic in developed economies has been well documented. Now, the International Monetary Fund is warning of the impact on poorer countries.
More than 100 countries have so far requested emergency assistance, IMF Director-General Kristalina Georgieva said at a meeting of G20 Finance Ministers and Central Bank governors on Wednesday.
Georgieva said the IMF is ready to use its «full toolbox and $1 trillion of lending capacity,» noting that 10 countries have received emergency funds so far and half of the remaining countries should receive their requested financial lifelines by the end of April.
The IMF expects global GDP to contract by 3% by 2020, a recession far worse than the one that followed the 2008 global financial crisis.
Looking ahead to the outcome of the COVID-19 crisis, the IMF envisages three scenarios: the first, a delay in containing the pandemic; the second, a resurgence in 2021; and the third, both a delay and a resurgence that the pandemic dies down in the second half of 2020 and that the containment measures are gradually withdrawn. That scenario envisages confinements being concentrated in the second quarter, with a gradual recovery or de-escalation thereafter.
AMERICA.
On Tuesday, the United States announced that it would suspend its contribution to the WHO, the measure being implemented, while a review of the WHO’s role in the «serious» failures in managing the COVID-19 pandemic, as well as in allegedly «masking» the extent of the infections was conducted. In his remarks, President D. Trump notes that the outbreak could have been contained if WHO had sent experts to China at the time.
Unemployment approaches 20%.
More than 5 million Americans applied for unemployment benefits last week. That brings the total claims to 22 million since the coronavirus pandemic strangled the U.S. economy and effectively wiped out a decade of job creation.
U.S. DEPARTMENT OF LABOR CHART, A crisis that leaves the previous ones very small and weekly unemployment insurance claims in the U.S.
The latest figures suggest an unemployment rate that is currently at least 17%, well above the 10% reached in the wake of the recession that ended in 2009.
Last week also marked the time when banks began lending to small businesses to keep payrolls intact, part of a $2 trillion stimulus package. The Wage Check Protection Program was about to exhaust its $349 billion in funds this week.
Most economists expect a rebound from the second half of the year, although it could take several years to return to the employment levels observed before the COVID-19 arrived in the United States.
U.S. economic data shows a deep blow in March, a collapse in April
Sales and production at U.S. factories recorded historic declines in March, comparable only to those recorded after World War II.
The Federal Reserve Bank of New York’s General Business Conditions Index fell 56.7 points to -78.2, the lowest on record in 2001, according to a report released Wednesday.
JPMorgan Chase & Co. said in a note that it continues to expect a 40% annualized decline in gross domestic product in the second quarter.
The Texas Railroad Commission is back.
In the face of collapsing prices and falling production in the U.S., some producers have called for the State of Texas to issue a cutback in oil production, a step that has not been taken since the 1970s. The Railroads Commission, which oversees the Texas oil and gas industry, discussed the proposal earlier this week and is expected to reach a decision by the end of the month.
The producers requesting the intervention of the regulatory committee argue that the failure to apply production limits could jeopardize jobs, stressing that the United States must protect its workers, while sending a unified message to the world.
At the end of March, United States crude oil reached prices below $8 per barrel. The most affected are spot sales near production centers and reduced consumption by refineries. According to the latest survey by the Dallas Fed Energy Survey, reported by the EIA in its weekly report, WTI prices need an average of between 23 and 36 dollars per barrel to cover the operating costs of existing wells in the USA.
Depressed oil prices have forced many producers to cut back on dividends and capital expenditures to protect their balance sheets from growing financial losses.
Oil giant Exxon cut $10 billion from its 2020 capital spending plan, while 11 other major oil companies cut nearly $34 billion from their plans, according to data collected by S&P Global Market Intelligence.
U.S. oil companies are laying off thousands of workers as oil prices plummet, leading regulators in the largest U.S. oil-producing State to enter into global oil policy and consider calls for cuts. U.S. crude oil prices fell during the hearing to less than $20 per barrel, the lowest in 18 years.
The industry faces a historic economic collapse at $3 to $10 per barrel of oil in the coming weeks, Pioneer CEO Scott Sheffield warned commissioners Tuesday.
The commissioners are expected to vote on the oil companies’ motion on April 21st .
Some of the largest and most influential oil companies in the State (Exxon Mobil Corp, Chevron Corp and Occidental Petroleum Corp) have opposed the imposition of limits, along with some of the largest commercial organizations.
However, the idea has gained followers elsewhere. A group of Oklahoma oil producers submitted a request to that State for a hearing to consider production restrictions. It is scheduled to take place on May 11th .
The Rescue Fund will run out today, leaving small businesses closed.
A $349 billion federal aid program for U.S. small businesses is expected to run out of money this afternoon, and many still hope to get a lifeline, according to officials familiar with the situation.
Government-guaranteed loans are granted on a first-come, first-serve basis. Without more funding, many small businesses that have flooded banks with applications will not get help, advocates said.
Republicans sought to approve an additional $250 billion for the program last week, but the effort stalled with Democrats who also wanted changes in the program and more help for other groups.
The program, which was enacted last month as part of a $2.2 trillion aid package in response to the coronavirus pandemic, offers loans of up to $10 million.
Trump Administration issued guidelines that could allow states and employers to abandon most social distancing practices within one month.
President Trump issued guidelines Thursday for states to consider when deciding to relax the stay-at-home order and other social distancing measures enacted to curb the spread of the virus. The short document sets out a three-stage process and leaves many difficult decisions to states.
The President did not set deadlines, did not demand any particular action, and offered little federal assistance. One page of the document says that states embarking on the resumption of normal life should plan to «independently» secure protective equipment and medical equipment for their hospitals.
«A national shutdown is not a sustainable long-term solution,» Trump said Thursday at his daily White House press conference. «Now that we’ve passed the top on new cases, we’re starting our lives over.»
The White House outlined a plan to reopen the U.S. economy in a three-phase, phased approach. Not all states will follow the same timeline on this, with the northeast corridor expected to reopen later, after New York was the epicenter of the outbreak for weeks.
The current federal guidelines on social distancing are not expected to be renewed when they expire on April 30th . U.S. officials said the White House will work closely with states to ensure that reopening efforts are made safely and only when local outbreaks are deemed contained.
Many states are not ready to reopen. Some have already extended their own patterns of social distancing beyond May 1st .
CHINA:
The coronavirus led China’s economy to its first contraction in decades in the first quarter. Gross domestic product was down 6.8% from a year ago. The economy had not contracted in a full year since the 1970s.
Hours after the report, the country’s leaders pledged to offer more stimulus, including interest rate cuts to boost domestic demand. The authorities will maintain «reasonably ample» liquidity by cutting the amount of reserves that banks need to maintain.
Both retail trade and factory output showed an improvement over the first two months, suggesting a stabilization of economic activity. But overall, the data indicated that an uphill struggle awaits the world’s second largest economy.
Although exports fell by less than expected in March as production capacity was gradually restored, with a smaller-than-expected contraction in industrial production in March of 1.1% as factories returned to operation amid declining closures, economists warn that headwinds are coming as the rest of the world closes and external demand declines.
The unemployment rate declined in March to 5.9% from February’s record of 6.2%. That suggests that China is so far avoiding the kind of job destruction seen in the US, where more than 5 million Americans applied for unemployment benefits last week.
Although the IMF expects the world economy to contract by 3% this year, China is nevertheless expected to grow by 1.2% in 2020 and by 9.2% next year, making it the best performing economy.
If the IMF’s predictions come true, China will have an average growth of 5% in the next two years, Mao Sheng Yong, spokesman for the National Bureau of Statistics of China, said Friday.
This would strengthen the country’s position in the world economy, as China continues to close the gap with the West in terms of GDP per person
EUROPE:
The EU sees its trade with the world fall by $570 billion this year.
Exports of EU goods and services will fall by 285 billion euros, or 9.2%, while imports will be reduced by 240 billion euros, or 8.8%, the European Commission said on Friday.
The forecast is based on the Commission projection that world trade will fall by 9.7% by 2020. The World Trade Organization predicted last week that world trade in goods would fall by between 13% and 32% this year.
VENEZUELA
The country continues to be affected by the collapse of the economy, which has been falling steadily since 2015, as indicated by its macroeconomic indicators. This has its origin in the destruction of oil production and in the erratic management of the economy by the government, which has promoted a program of monetarist and liberal adjustments that has only worsened the economic and social situation of the country.
With an accumulated fall of 63% in the GDP, hyperinflation of 145% between January and March of this year, the mega devaluation of the “bolívar” that has taken its quotation to an exchange parity of 1 dollar = 130 and with a minimum wage of $2.3 per month and poverty estimated at over 90% of the population, and the collapse of PDVSA resulting in a drop in oil production, a lack of gasoline and gas, as well as failures in fundamental services such as electricity, water, and transportation in a large part of the country, the government is facing the COVID-19 pandemic by calling for a total restriction of movement, with a quarantine of the entire national territory.
This information only confirms what we have been denouncing for more than three years: The collapse of oil production in Venezuela has its reason and origin in the violent intervention of the government in PDVSA since mid-2014 and the militarization of the company since December 2017, with the appointment of General Manuel Quevedo as head of PDVSA.
During this period, more than 7 Boards of Directors have been appointed at the head of PDVSA, whose executives respond more to political biases within the government than to their technical knowledge or skills. In the same period, not only have more than 100 workers and senior managers been persecuted and imprisoned, but the resources budgeted for their operations, costs, expenses, maintenance, and investments have been diverted. The government, from the Palace of Government “Miraflores”, has made budgetary and operational decisions that have resulted in the operational collapse of PDVSA.
The collapse of the company’s operational enterprise has been complete, not only in oil production but also in gas and fuel production. The effects of this collapse are felt by the Venezuelan citizen, both because of the economic crisis marked by the drop in the country’s foreign currency income, inflation and the fall in purchasing power, as well as the lack of gas, gasoline, and other fuels.
Oil production in Venezuela remained stable at an average of 3 million barrels of oil per day between 2004-2013 after the effects of the oil sabotage that took our production to only 25 thousand barrels per day in January 2003 were overcome.
OLD PDVSA / TRANSITION / THE NEW PDVSA
As a consequence of the defense policy of price against the volume policy that prevailed before 1999, our production volumes began to conform to the production cut agreements reached within OPEC.
Thus, by mid-2008, our production reached 3.4 million barrels of oil per day. After the OPEC cut of 4.5 million barrels taken in December of that year, Venezuela was entitled to a cut of 364 MBD, so our quota remained at 3 million barrels per day.
The following graph shows the behavior of our oil production between the years 2000-2020. These are production numbers reported to the different control bodies of the Venezuelan State between 2004-2013 and reflected in the Financial Statements of PDVSA audited by the international firm KPMG, numbers that are available for review and analysis.
Oil Production 2000-2020 Average 2004-2013 3 million barrels per day Average 2014-2020 1,5 million barrels per day drop in production -78%
We are seeing a permanent drop in oil production, which in the period of 2014-2020 has been 2.34 billion barrels of oil per day, a drop of 78% in our production.
The fall deepens, precisely from the militarization of the company, with the appointment of General Manuel Quevedo as president of the company from December 2017 and with the subsequent displacement of managers and workers who operated the company in the period 2003-2014. It is estimated that more than 30,000 workers have left PDVSA since 2016.
From 2017, the militarization of the company coincides with the imposition of U.S. sanctions on PDVSA, which limits its possibilities of financing and operations of buying and selling oil and supplies. But at that time, the damage to the company was already deep, since by that time they had already lost 1 million barrels of oil compared to 2013 and had paralyzed the processes of procurement and contracts essential to sustain drilling operations and oil production.
● Results of the change in the oil contract regime.
Since the militarization of the oil sector, the Venezuelan government has, in practice, modified the fiscal and contractual regime for hydrocarbons in the country.
On the one hand, the Supreme Tribunal of Justice (TSJ) issued a sentence, number 156, on March 21th,2017, from which the creation or modification of the mixed companies passed directly from the National Executive to the Constitutional Chamber of the TSJ for its approval. This decision contravenes the provisions of the Organic Law on Hydrocarbons where these contracts, being of public interest, must be discussed and approved in the National Assembly, as well as their terms and conditions published in the National Gazette.
On the other hand, on April 12, 2018, the government issued the Decree 3,368 from which PDVSA’s production operations were handed over to private contractors under the form of Petroleum Service Contracts, again contravening the Organic Law on Hydrocarbons with respect to mixed companies. In this way, the government was returning, in the worst possible way, to the old Operating Agreements, which were repealed in 2006 in accordance with the provisions of the Organic Law on Hydrocarbons.
The government has privatized PDVSA and ceded its participation in the mixed companies of the Orinoco Oil Belt, both to the Chinese CNPC in “Petro Sinovensa”, and to the Russian Rosneft in “Petromonagas”, in contravention of the provisions of the Nationalization Law issued in 2006 with the Decree 5200, which granted PDVSA the participation of at least 60% in the joint ventures of the Oil Belt, assuming control of the operations and exploitation of the largest reserve of crude oil on the planet, 316 billion barrels of oil certified according to the API methodology by Canada’s Ryder Scott.
The oil production in PDVSA is organized in four major Executive Directorates: Orinoco Oil Belt, East, West, and Offshore, which include the production of joint ventures, as well as PDVSA’s own production, now delivered to the Oil Service Contracts signed under the above mentioned Decree 3,368.
PDVSA oil production by Executive Management 2014-2020
Orinoco Oil Belt
The drop in production in Venezuela has dramatically affected the growth that had been achieved in the production of the Orinoco Oil Belt; the resource base needed for the expansion of production in Venezuela.
The Orinoco Oil Belt maintained its production growth throughout the period between 2001 and 2014, mainly due to PDVSA’s own production in the “Morichal Division”, as well as the start of operations under the Association Agreements with international private partners.
However, as of 2007, with the enactment of the Decree 5,200 and the nationalization of the Orinoco Oil Belt, it were created the Mixed Companies of the Belt with PDVSA holding at least 60% of the shares. As of 2007, the production in the Oil Belt increased by 58% from 698 MBD to 1,274 million barrels per day at the end of 2013.
Crude oil production, Orinoco Belt, Management 2004-2014 Nationalization of the Orinoco Belt May 1th , 2007, Increase in production +58%
However, over the period 2015-2020, the Orinoco Oil Belt has fallen from 1,274 million barrels per day to 352 MBD, representing a decline of 922 MBD, or 71% over the period.
Of this production, the joint ventures “PetroSinovensa” (CNPC), “Petromonagas” (Rosneft), and “Petropiar” (Chevron), contribute 250 MBD, representing 69.4% of the FPO production.
This is where the impact of Rosneft’s recent decisions to withdraw from Venezuela, transferring its rights and participation to a Russian entity, as yet unknown, but 100% owned by the Russian government, can best be appreciated. This transfer has not been approved by the Venezuelan authorities, nor by the Executive, nor by the National Assembly, as established by the Constitution and by the Organic Law of Hydrocarbons, as well as the impact of Chevron’s announcement to cancel its oil service contracts in the country, which would affect the operations of both “PetroPiar” in the Belt, as well as “PetroBoquerón” in the west of the country.
Traditional areas. East, West, PDVSA Gas, and Offshore.
The graph shows the disruption in the traditional areas of oil production, PDVSA-Gas and the Offshore.
While PDVSA-Gas and “Costa Afuera” (Offshore) have practically disappeared in their oil production in the period 2014-2020, the former has fallen from 31 MBD in 2013 to 5.9 MBD in 2020, losing 78% of its production, while the latter went from 40 MBD in 2013 to 0 barrels in 2020, a drop of 100%, which indicates that “Plataforma 4 de Febrero”, the first platform built in Venezuela, which operated in the Gulf of Paria, in the east of the country, is out of operation.
In the East of the country, production has fallen from 825 MBD at the end of 2013 to 170 MBD in 2020, a loss of 655 MBD, or 79.4%, despite the fact that production has been delivered there to the private sector of the Service Contracts.
The Oil Service Contracts have fallen by 100 MBD between January and March 2020, from 201 MBD to 106 MBD, a fall of 50% in the production delivered by PDVSA. The Oil Service Contract model is not only contrary to the Constitution, to the law and extremely costly, but it also means a worse operational performance for PDVSA.
In the West, the drop has been from 776 MBD at the end of 2013 to 138 MBD in 2020, a drop of 638 MBD, equivalent to 82.2 %. This is despite the fact that the production of “PetroBoscán” (Chevron) and “PetroZamora” (Gazprombank, Russia) are located there. These produce 68 MBD and 60 MBD respectively, which represents 128 MBD, equivalent to 92.75% of the production in the West.
The Joint Venture, “PetroZamora”, has changed its shareholding composition and has obtained extension of its areas with respect to the shareholding composition and areas approved by the National Assembly and the Ministry of Petroleum in Gazette 39,877 of March 6, 2012, what it is also unconstitutional and illegal.
Today, this company, according to the Official Gazette 40,663 of May 19, 2015, is made up of Russian capital (Gazprombank) and Venezuelan capital (Alejandro Betancourt, Convit, etc.) and has obtained exploitation rights in “Bachaquero/Lago”, “Centro Lago/ Ceuta”, “Lagunillas”, “Bachaquero” and “Block VII/Area 8”, all of these changes without being approved in the terms established by the Organic Law on Hydrocarbons.
On the other hand, they have obtained operational advantages throughout the Western Executive Directorate, once its shareholders accused PDVSA Western management of «obstructing its operations», which is why these managers were put in prison by the government.
Who produces in Venezuela?
In the period of management between 2015-2020, it can be seen that a strategic change has been generated in the country’s oil production since the government’s intervention in 2015.
PDVSA is facing a “de facto” privatization, a process that is illegal and contrary to the interests of the Republic as established by the Constitution in Article 202 and the Organic Law on Hydrocarbons and the Decree 5,200 on the Nationalization of the Orinoco Oil Belt.
While in 2013, oil production was 100% under PDVSA’s operational control, through its 100% PDVSA-owned Production Units, called “own effort,” as well as with the Mixed Companies, where PDVSA had a majority share of at least 60% and control of operations.
In 2013, the country’s production closed at 3,011 million barrels of oil per day, of which 1,881 million were “own effort” (100% PDVSA) and 1,130 million with the Mixed Companies (60-70% PDVSA).
In other words, by 2013, the proportion of oil production in Venezuela, according to the only legal contractual model in the country was:
Total country: 3,011 million barrels per day. “Own effort “production: 1,881 million barrels per day, 63%
Production with Mixed Companies: 1,130 million barrels per day, 37%
Today, as of March 2020, the country’s production closed at 660,000 barrels per day, a drop of 2.4 million barrels compared to 2013, which represents a 78% decrease.
Of the current production 105 MBD our “own effort” (100% PDVSA), 106.8 MBD Oil Service Contracts (100% operated by private companies) and 448 MBD with the Joint Venture Companies (operated by the private partner).
In other words, by 2020, based on the government-driven model, which is contrary to Venezuela’s legal system, the proportion of production in the country is as follows:
Total country: 660,000 barrels per day “Own effort” production: 105 thousand barrels per day, 16%.
Production of Oil Service Contracts: 106 thousand barrels per day, 16%
Mixed Company Production: 449 thousand barrels per day, 68%.
Currently, PDVSA’s operational capacities are more limited than ever, in a process of handing over its exploitation rights to private operators, all of which is done in contrast to the constitutional and so, also, legal framework in force in the country.
Venezuela, in order to emerge from the terrible crisis that is overwhelming it is going to need to recover PDVSA, its oil industry, oil income, and the sovereign management of its main natural resource: oil.
Esta semana el precio del petróleo sigue a la baja, a pesar del recorte sin precedentes de los países de la OPEP+ y el fin de la guerra de precios entre la Federación Rusa y el Reino de Arabia Saudita.
El recorte de 9,7 millones de barriles, anunciado el pasado domingo, luego del intento fallido de acuerdo en la reunión de la OPEP+ del pasado jueves 09 de abril por la negativa de México, no tuvo el efecto esperado de contener la caída del precio del petróleo, por el contrario este ha continuado cayendo.
El recorte es percibido en el mercado como insuficiente, puesto que la caída de la demanda de petróleo supera el volumen acordado por la OPEP+, más aún cuando el mismo entra en vigencia el 1ro de mayo por dos meses. A partir del 1ro de julio, el recorte será menor, 7,7 millones de barriles día hasta diciembre de 2020 y a partir del 1ero de enero del 2021 hasta el 2022, el recorte será de 5,8 millones de barriles día.
Por otra parte, el recorte de producción es un sacrificio hecho solo por los países de la OPEP+. Ni los EEUU, ni el resto de los países productores de petróleo del G-20 parecen estar dispuestos a tomar ninguna medida de recorte voluntario de su propia producción. Así, la reunión de ministros de Energía del G-20, realizada el mismo día viernes 10 de abril, concluyó sin ningún compromiso de recorte, cuando algunos ministros de la OPEP+ esperaban, y así lo declararon, que estos redujeran en 5 millones de barriles día de petróleo su producción para acompañar el esfuerzo.
La demanda de petróleo sigue mostrando una caída sin precedentes, a la par del impacto que la economía mundial ha sufrido por los efectos del COVID-19 y las masivas restricciones a los viales, desplazamientos y actividad económica de las principales economías mundiales, como es el caso de EEUU, Europa y Asia.
Esta semana, tanto el Informe mensual de Monitoreo del Mercado de la OPEP, emitido con 15 días de retraso en espera de algún acuerdo en la OPEP+, así como el reporte de la Agencia Internacional de Energía, coinciden en estimar una caída abrupta de la demanda de petróleo para el 2020, de 6,9 millones y 9 millones de barriles día de petróleo respectivamente, una caída de 7% y 10% respecto a la demanda de 99 millones del mes de marzo de este mismo año. Incluso la OPEP estima que, para el segundo trimestre de este año, la caída será de 20 millones de barriles día de petróleo.
Por otra parte, todas las agencias coinciden en advertir que los almacenamientos o inventarios comerciales y estratégicos de petróleo de los países más desarrollados, agrupados en la OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico),y China están alcanzando niveles máximos y que podrían estar rebasados en su capacidad para el mediados de año.
La cantidad tan elevada de inventario de petróleo solo indica que no hay demanda que absorba la producción petrolera en este momento y que, por el contrario, su producción, no tendrá manera de ser ubicada, por lo que sufrirá un corte abrupto.
Por otra parte, los altos inventarios de petróleo le otorgan a los países consumidores un margen muy elevado de cobertura; el “drenaje” de estos tomará tiempo hasta llegar al promedio de los últimos cinco años, lo cual, sumado a la incertidumbre sobre la recuperación de la economía mundial, hace predecir un periodo prolongado de precios bajos.
El desacuerdo de la reunión de la OPEP+ y la guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia, no solo fue desafortunado, sino inoportuno para el mercado petrolero. Todo el mes de marzo y abril se ha inundando el mercado de petróleo barato que, nadie consume y llena los inventarios. Esto, sumado a la incertidumbre sobre el desarrollo de la economía durante y después del COVID-19, impedirá que el precio repunte por algún tiempo, que podría llegar hasta el 2022.
La situación es de tal dimensión que pareciera se impone un monitoreo cercano del mercado por parte de la OPEP+: una próxima reunión el 01 de julio, como se planteó, puede ser muy lejos dadas las circunstancias del mercado. Los países productores agrupados en la OPEP+ deberían presionar para que otros grandes productores, como EEUU, Canadá, Brasil y México, acompañen de manera efectiva el recorte de la OPEP+. Es el momento de hacer este esfuerzo y exigir mayor compromiso, sobre EEUU, Canadá y Brasil, de lo contrario, el efecto sobre sus propia producción será devastador al ser el petróleo de estos países, precisamente el de mayores costos de producción.
Mirada Estratégica.
Varios elementos quedan en evidencia en esta crisis del mercado petrolero.
La debilidad de la OPEP como organización es evidente. Buena parte de sus países miembros fundadores han perdido influencia o capacidad de decisión o están fuera de la organización. Iraq, Libia, Irán y Argelia han sido objeto de invasiones, guerras, sanciones y desestabilización política. El caso de Venezuela es un proceso de autodestrucción de capacidades y Catar se retiró de la organización. A pesar de que han llegado nuevos actores a la misma, estos no tienen el peso, ni sustituyen las carencias de los países mencionados. La OPEP es hoy día la caja de resonancia de las monarquías del Golfo Pérsico y en particular del Reino de Arabia Saudita. Esta situación le resta a la organización su fuerza originaria: una instancia de países productores de petróleo en vías de desarrollo donde se discutía de política petrolera y se tomaban decisiones que correspondian al interés de todos sus miembros y no a la estrategia particular de algún miembro en particular.El nivel de la discusión política en el seno de la OPEP+ ha caído al mínimo, prevaleciendo cada vez más los intereses de las compañías, las cuales, por supuesto, son de naturaleza distinta a la de los Estados allí representados.
La OPEP de hoy día, por ejemplo, luce disminuida ante la OPEP del 2008, donde se hizo frente a la caída de la demanda por la crisis económica, la cual arrastró hacia la baja a toda la economía mundial y derrumbó el precio desde 130 dólares el barril a 35 dólares el barril en solo 3 meses. En una reunión extraordinaria celebrada en diciembre de ese mismo año en la ciudad de Orán, Argelia, con la presencia del presidente Bouteflika, se acordó un masivo recorte de producción de 4,5 millones de barriles día, sin detenernos a esperar el apoyo de ningún otro país, con disciplina y sacrificando nuestra producción. Luego, reuniones y consultas permanentes entre los ministros, mostrando unidad y determinación ante los mercados, pudimos levantar el precio desde los 35 dólares el barril de enero de 2009 hasta los 91 dólares por barril a diciembre del mismo año.
La OPEP+, aunque es una iniciativa que agrega al esfuerzo de coordinación en defensa del precio del petróleo a un gran productor como lo es la Federación Rusa, a la vez, convierte sus reuniones en un permanente pulso entre los intereses y puntos de vista de los jefes de Estado de Rusia y Arabia Saudita, dos de los tres mayores productores de petróleo en el mundo. El acuerdo es entre ellos, el resto de los países no hacen más que plegarse a sus estrategias. La Federación Rusa es un poderoso país, segundo productor de petróleo del mundo y potencia nuclear con claros intereses geopolíticos que prioriza a la hora de buscar acuerdos. Por otra parte, el peso de las empresas rusas productoras de petróleo es muy importante en el país, por lo que la mayoría de las veces logran que sus intereses comerciales o de mercado sean los que prevalecen en las decisiones del gobierno.Por su parte, el Reino de Arabia Saudita siempre ha intentado de atajar a Rusia en su estrategia de despliegue en las áreas del conflicto del Medio Oriente, por lo que, a partir del año 2014, han tomado la política de condicionar cualquier acuerdo de estabilización del mercado petrolero y recortes de producción a que Rusia también recorte su propia producción.
La guerra de precios entre estos dos grandes países no es nueva, tiene su antecedente en 2014 cuando, a instancias de Venezuela, se intentó un esfuerzo de acuerdos entre los dos grandes para estabilizar el mercado. Pudimos entonces presenciar el choque entre el ministro saudita Ali al Naimi y el presidente de Rosneft I. Sechin, quien lideraba la delegación rusa, donde también estaba el secretario de Energía de México, Pedro Joaquín Coldwell, choque que dejó claro para nosotros que la decisión de ambos países era no ceder y, por el contrario, que estaban dispuestos a ir a una guerra de precios con tal de debilitar la posición del otro.
EEUU se ha convertido en el mayor productor de petróleo del mundo, gracias a la explotación del petróleo de esquisto o Shale Oil, mas no así, un gran exportador, debido a su alto consumo. Pero sus 13 millones de barriles día de petróleo, le otorgan beligerancia en el mercado, condición que ha aprovechado el presidente D. Trump. Esta administración norteamericana, a diferencia de la administración de Barack Obama, o del programa del partido Demócrata, está empeñada en el desarrollo de su economía utilizando todos los combustibles fósiles que estén a su disposición: petróleo, gas y carbón. Al no tener ningún compromiso con los objetivos ambientales de sus predecesores, ha proclamado que hará todo lo que deba hacer para defender a los productores de petróleo estadounidenses.Para la administración Trump, los empleos del sector petrolero en su país, 1,1 millones de puestos de trabajo, y la ventaja estratégica y geopolítica de ganar en alto grado su independencia energética de suministro de petróleo, es un pilar fundamental de su oferta política de cara a sus posibilidades de reelección.
Por ello, más allá de su postura a favor del libre mercado y en contra de la intervención del Estado en la economía, ha tomado la batuta de la defensa de los precios del petróleo al exigir a Rusia y Arabia Saudita que cesen su guerra de precios y lograr un recorte de producción de al menos 10 millones de barriles día de petróleo, objetivo que logró.
Pero, como ya hemos mencionado, este recorte no será suficiente para recuperar el precio y defender su propia producción nacional. El departamento de Energía ha estimado que, hacia finales de este año o durante el 2021, EEUU volverá a ser un país importador neto de petróleo por la caída de su producción de esquistos o shale oil.
Por ello la administración, por intermedio de su secretario de Energía D. Brouillette, está evaluando la posibilidad de abrir sus capacidades en las reservas estratégicas para adquirir la producción norteamericana y dejarla almacenada hasta la recuperación del precio. El gobierno federal tiene la facultad de adquirir hasta 1000 millones de barriles de petróleo para la reserva estratégica (un promedio de 3 millones de barriles al mes).
Sin embargo, para darle cobertura a su producción en exceso y pedir a sus productores que no extraigan su petroleo, dejándolo en el subsuelo y pagando una compensación por ello, el gobierno va a requerir mayores fondos, es por ello que ha intentado un acuerdo en el Congreso, acuerdo que ha sido bloqueado por los Demócratas, de obtener un paquete de ayuda de 3 billones de dólares para adquirir millones de barriles de petróleo nacional, una medida sin precedentes que deja claro el compromiso del presidente Trump en defender su producción petrolera.
Por otra parte, la administración sigue amenazando con la posibilidad de imponer aranceles al petróleo importado, si los EEUU volviese a su condición de importador neto.
Es interesante, en medio de esta realidad que afecta a la economía más liberal del mundo, que se abra la discusión de la necesidad de intervenir el mercado para regular la producción y defender el precio. Es decir la razón de ser de la OPEP. En el estado de Texas hay todo un debate entre los productores de petróleo ante la posibilidad de que el organismo regulador del estado, la legendaria Railroad Commission, regule la producción de petróleo, recortando hasta un millón de barriles día, para defender el precio y la producción.
Son tres grandes productores de petróleo los nuevos “swift producers” o reguladores del mercado: EEUU, Rusia y Arabia Saudita. Ellos están demostrando que, más allá de sus diferencias geopolíticas, se pueden poner de acuerdo en cuanto a la formación de los precios del petróleo. Es interesante observar si esta es una situación sostenible en el tiempo, dado el nivel de confrontación permanente en varios escenarios geopolíticos a nivel mundial.
Siempre hemos dicho que de no existir la OPEP, alguien más regularía el mercado. Pero no es lo mismo, en absoluto, que lo regule la OPEP, países pobres o subdesarrollados, a que lo regule un grupo de países industrializados o ricos. Son intereses distintos. La OPEP tiene que replantearse un escenario hacia el futuro para recuperar su fuerza en el mercado petrolero y, por ende, en la arena política internacional, con una organización propia, Sur-Sur.
Por otra parte, esta situación de precios bajos del petróleo, vuelve a poner sobre el tapete la discusión sobre las energías “alternativas” versus los combustibles fósiles. Con un costo tan bajo del petróleo, este seguirá siendo, por el tiempo previsible, la energía más barata y asequible para todos los países en su empeño de reactivar la economía, bien sean estos países industrializados o pobres y subdesarrollados. Las energías fósiles seguirán siendo la energía de más fácil acceso, más económica y actuarán como palanca para reactivar sus respectivos complejos industriales, manufactura, transporte y comercio.
Precios
El reporte mensual de OPEP del 15 de abril señala que los precios registraron en marzo la caída mensual más profunda desde la crisis financiera mundial de 2008.
Según el reporte de OPEP de abril, las principales referencias del petróleo crudo se desplomaron en marzo. La Cesta OPEP cae en un 38,9%, al igual que el Brent y WTI que bajaron 39%, para un precio promedio en marzo de 33,73 y 30,45 dólares barril, respectivamente.
El viernes 17 de abril, las referencias de precios promedio de Cesta OPEP (19 d/b) y WTI (20 d/b) descendieron en 17% y 21%, respectivamente, en comparación a los precios del lunes 6 de abril. El Brent, por su parte, se ha visto menos afectado, con un precio promedio durante la semana de 29 dólares barril, una disminución de 3 dólares barril en relación al precio promedio de la semana anterior de 32 dólares barril, una caída de 14%.
Al día de hoy, al cierre de los mercados de Europa, se han cotizado el Brent y el WTI en 28,62 y 18,34 dólares barril, disminuyendo 0,18% y 8,43%, respectivamente, respecto al cierre del día anterior.
Esta semana el WTI ha caído por debajo la barrera psicológica de los 20 dólares el barril, cerrando en 18,26 dólares por barril el viernes, después de que China informara de que su economía se había reducido en un 6,8% en el primer trimestre, la última señal de que el coronavirus está perturbando las economías de todo el mundo y diezmando la demanda mundial de crudo, haciendo temer que se cumplan las predicciones más pesimistas de precios de este marcador con valores más cercanos a los 10 dólares por barril.
El Brent y el WTI disminuyeron de manera importante posterior a la reunión de la OPEP+ del 6 de abril de 2020, con una caída de 45% y 55%, la Cesta OPEP refleja un descenso aún mayor, de 66%.
Inventarios y Demanda
La caída de los precios durante el mes de marzo y el comportamiento de los contratos a futuro, indican que el mercado está en “super contango”, tal como lo señala la OPEP en su reporte.
Contango es cuando los contratos a futuro tienen precios mayores que los precios actuales, ya que los agentes del mercado tienen la expectativa de que el precio va a mejorar. Por eso también algunos buscan almacenar crudo ahora, aunque deban pagar costo de almacenamiento, dado que el diferencial de precios bajos es muy alto.
Esta situación del mercado ha motivado a los especuladores a comprar petróleo barato y pagar el costo de almacenamiento, en tierra o flotante, en espera de una recuperación del precio. Igualmente las grandes empresas y algunos países productores están haciendo “hedging”, o compra de cobertura a su producción. Esta estrategia de protección, permite a las empresas conseguir financiamiento considerando las expectativas de mejores precios a futuro, en base a lo cual pueden negociar con los financistas contratos a futuro en base a su producción actual, tal y como ha hecho México en el pasado.
El mercado está inundado tras dos meses de guerra de precios entre Rusia y Arabia Saudita y el colapso de la demanda, con millones de barriles de petróleo barato (“cheap oil”), fluyendo a los depósitos de inventarios mundiales de EEUU, Europa, India y China. Algunos analistas estiman que estos llegaran al máximo de sus capacidades para mediados de este mismo año.
En el reporte del mes de abril de la OPEP, se estima que para el 2020 la demanda mundial de petróleo se revisa a la baja en 6,9 mb/d. La contracción en el segundo trimestre alcanzará unos 12 mb/d, y en abril una contracción de unos 20 mb/d.
El crecimiento de la demanda de petróleo de los países no pertenecientes a la OCDE se ajusta a la baja en 3,2 mb/d para contraerse en 2,9 mb/d para el año. El impacto del Covid-19 está afectando el crecimiento de la demanda de casi todas las regiones del mundo, con una reducción del consumo de petróleo, en particular el combustible de transporte.
Gráfica. COMPORTAMIENTO DE LA DEMANDA DE PETRÓLEO EN EL MUNDO DESDE 1960
En el resto del año se espera que EE.UU, Europa, países de Asia, Oriente Medio y otras regiones, reduzcan sustancialmente la movilidad, lo que afectará aún más la demanda de combustibles. La OPEP estima que la demanda total de petróleo en el mundo se ubique en 92,82 mb/d para el 2020, con un consumo mayor esperado en el segundo semestre que en el primero.
Las condiciones actuales son “la tormenta perfecta para la destrucción de la demanda” según el reporte de abril de OPEP, que prevé que el año 2020 registrará una demanda negativa de petróleo, con más margen para la baja, si las condiciones actuales siguen empeorando durante el resto del año. Sin embargo, se espera que la demanda de petróleo en 2021 repunte, expectativa que depende directamente de la recuperación de la economía mundial.
Por su parte la Agencia Internacional de Energía (EIA por sus siglas en inglés), estima que el consumo mundial de petróleo y combustibles alcanzó un promedio de 94,4 mb/d, en el primer trimestre de 2020, lo que supone una disminución de 5,6 mb/d con respecto al mismo período de 2019. Las proyecciones para la demanda mundial de petróleo y combustibles son a la baja con 5.2 millones de b/d en 2020, para aumentar en 6.4 millones de b/d en 2021.
Tanto la EIA como la OPEP calculan un desplome de la demanda mundial de petróleo en abril cercano al 20% del total, alrededor de 20-25 millones de barriles día, lo cual refleja las importantes perturbaciones en la actividad económica mundial debido a la pandemia del COVID-19.
Coronacrash
Al día de hoy, la Organización Mundial de la Salud en su página web indica que en las últimas 24 horas se han reportado nuevos países con casos confirmados. A la fecha se alcanzó un total de 2.078.605 casos en el mundo, Europa registra el 50% y 49% América, principalmente Estados Unidos que en las últimas semanas llegó a tener el 30% del total de contagios con 660 mil personas infectadas. En el mes de abril China ha reportado 52 nuevos casos, para un total de 83 mil casos confirmados.
La lucha contra la pandemia de coronavirus está entrando en una nueva fase.
Las mayores economías del mundo están tomando medidas provisionales para reiniciar industrias vitales y permitir que algunas personas vuelvan a trabajar.
La canciller Angela Merkel dijo el miércoles que Alemania suavizará gradualmente algunas restricciones a los negocios a partir de la próxima semana, y Volkswagen anunció una reapertura por etapas de sus plantas europeas.
España, Italia, Austria, Dinamarca y la República Checa también están levantando algunas medidas de bloqueo. En Asia, donde se originó la pandemia, China y Corea del Sur siguen reduciendo las restricciones a la vida pública y el trabajo.
FMI
El trauma causado por la pandemia en las economías desarrolladas ha sido bien documentado. Ahora, el Fondo Monetario Internacional está advirtiendo sobre el impacto en los países más pobres.
Más de 100 países han solicitado hasta ahora ayuda de emergencia, dijo Kristalina Georgieva, directora general del FMI, en una reunión de ministros de finanzas y gobernadores de bancos centrales del G20 el miércoles.
Georgieva dijo que el FMI está listo para utilizar su «caja de herramientas completa y 1 billón de dólares de potencia de fuego» de capacidad de préstamo, señalando que 10 países han recibido hasta ahora fondos de emergencia, y la mitad de los países restantes deberían recibir sus líneas de vida financiera solicitadas para finales de abril.
El FMI espera que el PIB mundial se contraiga en un 3% en 2020, una recesión mucho peor que la que siguió a la crisis financiera mundial de 2008.
De cara al futuro del desenlace de la crisis del COVID-19, el FMI prevé tres escenarios. El primero, un retraso en contener la pandemia. El segundo, un rebrote en 2021. Y el tercero, ambas cosas, el retraso y el rebrote que la pandemia se apague en la segunda mitad de 2020 y que las medidas de contención se vayan retirando gradualmente. Ese escenario contempla que los confinamientos se concentren en el segundo trimestre, con una gradual recuperación o desescalada posterior.
EEUU.
Este martes Estados Unidos anunció que suspenderá su aporte a la OMS, la medida se aplicaría mientras se realizaba una revisión papel de la OMS en las «graves» fallas en la gestión de la pandemia del Covid-19, así como en el presunto «ocultamiento» del alcance de los contagios. En sus declaraciones, el presidente D. Trump señala que el brote se podría haber contenido si la OMS hubiera enviado expertos a China en su momento.
El desempleo se acerca al 20%
Más de 5 millones de estadounidenses solicitaron beneficios de desempleo la semana pasada. Lo que eleva a 22 millones el total de solicitudes desde que la pandemia de coronavirus estranguló la economía de EE.UU. y borró efectivamente una década de creación de empleo.
Las últimas cifras sugieren una tasa de desempleo que actualmente ronda al menos el 17%, muy por encima del 10% alcanzado a raíz de la recesión que terminó en 2009.
La semana pasada también marcó el momento en que los bancos comenzaron a prestar a las pequeñas empresas para mantener las nóminas intactas, parte de un paquete de estímulo de 2 mil millones de dólares. El Programa de Protección de Cheques de Sueldos estaba apunto de agotar sus 349 mil millones de dólares en fondos esta semana.
La mayoría de los economistas espera un repunte a partir del segundo semestre, aunque podría llevar varios años volver a los niveles de empleo observados antes de que el Covid-19 llegará a los Estados Unidos.
Los datos económicos de EE.UU. muestran un profundo golpe en marzo, un colapso en abril
Las ventas y la producción de las fábricas de EE.UU. registraron descensos históricos en marzo, comparables solo con los registrados luego de la Segunda Guerra Mundial.
El índice de condiciones comerciales generales del Banco de la Reserva Federal de Nueva York cayó 56,7 puntos hasta -78,2, el más bajo de los registros en 2001, según un informe publicado el miércoles.
JPMorgan Chase & Co. dijo en una nota que sigue esperando una disminución del 40% anualizado del producto interno bruto en el segundo trimestre.
Vuelve la Texas Railroad Commission.
Ante el colapso de los precios y la caída de la producción en los EEUU, algunos productores han hecho llamados para que el estado de Texas emita un recorte en la producción de petróleo, un paso que no se ha dado desde la década de 1970. La Comisión de Ferrocarriles, que supervisa la industria del petróleo y el gas de Texas, discutió la propuesta a principios de esta semana y se espera que llegue a una decisión a finales de mes.
Los productores solicitantes de la intervención de la comisión reguladora argumentan que el hecho de no aplicar los topes de producción podría poner en peligro los puestos de trabajo, subrayando que los Estados Unidos deben proteger a sus trabajadores y enviar al mismo tiempo un mensaje unificado al mundo.
A finales de marzo, el petróleo crudo de los Estados Unidos llegó a tener precios inferiores a 8 dólares barril. Los más afectados son las ventas spot cerca de los centros de producción y la reducción del consumo de las refinerías. Según la última encuesta de la Dallas Fed Energy Survey, reporta la EIA en su informe semanal, los precios del WTI necesitan un promedio entre 23 y 36 dólares barril para cubrir los gastos operativos de los pozos existentes en los EEUU.
Fuente: Gráfico 1-1 OPEP Reporte MOM, abril 2020. Precio del Petróleo
La depresión de los precios del petróleo ha obligado a muchos productores a recortar sus dividendos y sus gastos de capital para proteger sus balances ante las crecientes pérdidas financieras.
El gigante petrolero Exxon recortó 10.000 millones de dólares de su plan de gastos de capital para 2020, mientras que otras once de las mayores empresas de petróleo recortaron casi 34.000 millones de dólares de sus planes, según los datos recopilados por S&P Global Market Intelligence.
Las compañías de petróleo norteamericanas están despidiendo a miles de trabajadores a medida que los precios del petróleo se desploman, lo que lleva a los reguladores del mayor estado productor de petróleo de los Estados Unidos a entrar en la política mundial del petróleo y considerar los llamados a recortes. Los precios del petróleo crudo de EE.UU. cayeron durante la audiencia a menos de 20 dólares por barril, el más bajo de los últimos 18 años.
La industria se enfrenta a un colapso económico histórico con 3 a 10 dólares por barril de petróleo en las próximas semanas, advirtió el martes el director ejecutivo de Pioneer, Scott Sheffield, a los comisionados.
Se espera que los comisionados voten por la moción de las compañías petroleras el 21 de abril.
Algunas de las compañías petroleras más grandes e influyentes del estado, Exxon Mobil Corp, Chevron Corp y Occidental Petroleum Corp, se han opuesto a la imposición de límites, junto con algunas de las organizaciones comerciales más grandes.
Sin embargo, la idea ha ganado adeptos en otros lugares. Un grupo de productores de petróleo de Oklahoma presentó una solicitud a ese estado para una audiencia para considerar las restricciones a la producción. Está previsto que tenga lugar el 11 de mayo.
El Fondo de Rescate se agotará hoy, dejando a las pequeñas empresas cerradas
Se espera que un programa federal de ayuda de 349.000 millones de dólares para las pequeñas empresas de EE.UU. se quede sin dinero esta tarde, y muchos aún esperan conseguir un salvavidas, según funcionarios familiarizados con la situación.
Los préstamos garantizados por el gobierno se conceden por orden de llegada. Pero sin más financiación, muchas pequeñas empresas que han inundado los bancos con solicitudes no obtendrán ayuda, dijeron los defensores.
Los republicanos buscaron aprobar 250 mil millones de dólares adicionales para el programa la semana pasada, pero el esfuerzo se estancó con los demócratas que también querían cambios en el programa y más ayuda para otros grupos.
El programa, que fue promulgado el mes pasado como parte de un paquete de ayuda de 2,2 trillones de dólares en respuesta a la pandemia del coronavirus, ofrece préstamos de hasta 10 millones de dólares.
La administración Trump publicó directrices que podrían permitir a los estados y a los empleadores abandonar la mayoría de las prácticas de distanciamiento social en el plazo de un mes.
El presidente Trump publicó el jueves directrices para que los estados las consideren cuando decidan relajar la orden de quedarse en casa y otras medidas de distanciamiento social promulgadas para frenar la propagación del virus. El breve documento establece un proceso de tres etapas y deja muchas decisiones difíciles a los estados.
El presidente no fijó plazos, ni exigió ninguna acción en particular y ofreció poca ayuda federal. Una página del documento dice que los estados que emprendan la reanudación de la vida normal deben planear asegurar «independientemente» el equipo de protección y el equipo médico para sus hospitales.
«Un cierre nacional no es una solución sostenible a largo plazo», dijo Trump el jueves en su conferencia de prensa diaria en la Casa Blanca. «Ahora que hemos pasado la cima en nuevos casos, estamos empezando nuestra vida de nuevo.»
La Casa Blanca esbozó un plan para reabrir la economía de EE.UU. en un enfoque escalonado de tres fases. No todos los estados seguirán la misma línea de tiempo en esto, con el corredor del noreste que se espera que se reabra más tarde, después de que Nueva York fuera el epicentro del brote durante semanas.
No se espera que las actuales directrices federales sobre el distanciamiento social se renueven cuando expiren el 30 de abril. Funcionarios de EE.UU. dijeron que la Casa Blanca trabajará en estrecha colaboración con los estados para garantizar que los esfuerzos de reapertura se hagan de forma segura y solo cuando se considere que los brotes locales están contenidos.
Muchos estados no están listos para reabrir. Algunos ya han extendido sus propias pautas de distanciamiento social más allá del 1ero de mayo.
CHINA:
El coronavirus llevó a la economía de China a su primera contracción en décadas en el primer trimestre. El producto interno bruto se redujo en un 6,8% con respecto a hace un año. La economía no se había contraído en un año completo desde la década de 1970.
Horas después del informe, los líderes del país se comprometieron a ofrecer más estímulos, incluyendo recortes en las tasas de interés para impulsar la demanda interna. Las autoridades mantendrán la liquidez «razonablemente amplia» recortando la cantidad de reservas que los bancos necesitan mantener.
Tanto el comercio minorista como la producción de las fábricas mostraron una mejora con respecto a los dos primeros meses, lo que sugiere una estabilización de la actividad económica. Pero los datos en general indicaron que una lucha cuesta arriba espera a la segunda economía más grande del mundo
Aunque las exportaciones cayeron menos de lo previsto en marzo al restablecerse gradualmente la capacidad de producción, con una contracción menor de lo esperado en la producción industrial de marzo de 1,1%, ya que las fábricas volvieron a funcionar en medio de la disminución de los cierres, los economistas advierten que se avecinan vientos contrarios a medida que el resto del mundo se cierra y la demanda externa disminuye.
La tasa de desempleo disminuyó en marzo a 5,9% desde el récord de febrero de 6,2%. Eso sugiere que China está evitando hasta ahora el tipo de destrucción de empleo visto en los EE.UU., donde más de 5 millones de estadounidenses solicitaron beneficios de desempleo la semana pasada.
Aunque el FMI espera que la economía mundial se contraiga un 3% este año, sin embargo se espera que China crezca un 1,2% en 2020 y un 9,2% el año que viene, lo que la convierte en la economía con mejores resultados.
Si las predicciones del FMI se hacen realidad, China tendrá un crecimiento promedio del 5% en los próximos dos años, dijo Mao Sheng Yong, portavoz de la Oficina Nacional de Estadísticas de China, el viernes.
Eso reforzaría la posición del país en la economía mundial, ya que China sigue cerrando la brecha con Occidente en términos de PIB por persona.
EUROPA:
La UE ve su comercio con el mundo caer en 570.000 millones de dólares este año.
Las exportaciones de bienes y servicios de la UE caerán en 285.000 millones de euros, o el 9,2%, mientras que las importaciones se reducirán en 240.000 millones de euros, o el 8,8%, dijo la Comisión Europea el viernes.
La previsión se basa en una proyección de la comisión de que el comercio mundial caerá un 9,7% en 2020. La Organización Mundial del Comercio predijo la semana pasada que el comercio mundial de mercancías disminuiría entre el 13% y el 32% este año.
VENEZUELA
El país sigue afectado por el colapso de la economía, la cual cae sostenidamente desde el año 2015, tal como lo indican sus índices macroeconómicos. Esto tiene su origen en la destrucción de la producción petrolera y en el manejo errático de la economía por parte del gobierno quien ha impulsado un programa de ajustes monetarista y liberal que no ha hecho más que empeorar la situación económica y social del país.
Con una caída acumulada del PIB de 63%, hiperinflación de 145% entre enero-marzo de este año, la mega devaluación del bolívar que ha llevado su cotización una paridad cambiaria de 1 dólar = a 130.000 bolívares para el cierre de este documento, la economía dolarizada de facto, con un salario mínimo de 2,3 dólares mensuales y una pobreza estimada en más del 90% de la población, y el colapso de PDVSA traducido en la caída de la producción de petróleo, la falta de gasolina y gas, además de las fallas en servicios fundamentales como electricidad, agua, transporte en buena parte del país, el gobierno hace frente a la pandemia del COVID-19 apelando a una restricción total de movimientos, con una cuarentena en todo el territorio nacional.
El colapso de la producción de petróleo.
El último reporte mensual de la OPEP, publicado el 15 de abril, reporta nuevamente una caída de la producción de Venezuela, que según fuentes secundarias fue de 100 MBD en un mes y según la comunicación directa fue de 147 MBD. Al no contar el país con ningún tipo de fiscalización de hidrocarburos, vamos a utilizar a las fuentes secundarias reflejadas en el informe de la OPEP.
Esta información solo viene a confirmar lo que hemos venido denunciando desde hace más de tres años: el colapso de la producción de petróleo en Venezuela, tiene su razón y origen en la violenta intervención del gobierno en PDVSA desde mediados de 2014 y la militarización de la empresa a partir de diciembre de 2017, con la designación del general Manuel Quevedo al frente de la empresa.
En este período, se han nombrado más de 7 juntas directivas al frente de PDVSA, cuyos directivos responden más a parcialidades políticas dentro del gobierno que a sus conocimientos o destrezas técnicas. En el mismo periodo no solo se ha perseguido y encarcelado a más de 100 trabajadores y gerentes de alto rango, sino que se han desviado los recursos presupuestados para sus operaciones, costos, gastos, mantenimiento e inversiones. El gobierno, desde Miraflores, ha tomado decisiones presupuestarias y de funcionamiento de la empresa que han resultado en el colapso operacional de PDVSA.
El colapso operacional de la empresa ha sido completo, no solo en la producción de petróleo, sino también la producción de gas y de combustibles. Los efectos de esta situación son percibidos por el ciudadano venezolano, tanto por la crisis económica signada por la caída de los ingresos en divisas del país, la inflación y la caída del poder adquisitivo, así como por la falta de gas, gasolina y otros combustibles.
La producción de petróleo en Venezuela se mantuvo estable en un promedio de 3 millones de barriles dia de petróleo entre 2004-2013, luego de superados los efectos del sabotaje petrolero que llevó nuestra producción hasta solo 25 mil barriles día en enero de 2003.
A consecuencia de la política de defensa del precio en contra de la política volumétrica que prevalecía antes de 1999, nuestros volúmenes de producción comenzaron a ceñirse a los acuerdos de recorte de producción alcanzados en el seno de la OPEP.
Así, para mediados del 2008, nuestra producción llegó a alcanzar los 3,4 millones de barriles día de petróleo. Luego del recorte de la OPEP de 4,5 millones de barriles tomado en diciembre de ese año, a Venezuela le correspondía un recorte de 364 MBD, por lo que nuestra cuota quedó en 3 millones de barriles día.
En la siguiente gráfica se muestra el comportamiento de nuestra producción de petróleo entre los años 2000-2020. Son números de producción reportados a las distintas instancias de control del Estado venezolano entre el año 2004-2013 y reflejados en los estados financieros de PDVSA auditados por la firma internacional KPMG, números que están disponibles para su revisión y análisis.
Se observa la caída permanente de la producción de petróleo, que en el periodo 2014-2020 ha sido de 2,340 millones de barriles día de petróleo, una caída de 78% de nuestra producción.
La caída se profundiza, justamente a partir de la militarización de la empresa, con la designación del general Manuel Quevedo en la presidencia de la misma a partir de diciembre de 2017, y el subsecuente desplazamiento de los gerentes y trabajadores que operaron la empresa en el periodo 2003-2014. Se estima que, a partir de 2016, han salido más de 30 mil trabajadores de PDVSA.
A partir del 28 de enero de 2019, a la militarización de la empresa, se agrega la imposición de sanciones norteamericanas, lo cual limita sus posibilidades de financiamiento y operaciones de compra y venta de petróleo e insumos. Pero a ese momento ya el daño en la empresa era profundo, pues ya se habían perdido 2 millones de barriles de petróleo respecto al cierre de 2013 y se había paralizado el sistema refinador nacional y los procesos de procura y contrataciones fundamentales para sostener las operaciones de perforación y producción de petróleo en el país.
Resultados del cambio del régimen contractual petrolero.
A partir de la militarización del sector petrolero, el gobierno venezolano ha modificado en la práctica el régimen fiscal y contractual de los hidrocarburos en el país.
Por un lado, el TSJ emitió una sentencia, número 156 del 21 de marzo de 2017, a partir de la cual, la creacion o modificacion de las empresas mixtas pasaban directo del Ejecutivo Nacional a la Sala Constitucional del TSJ para su aprobación. Esta decisión contraviene lo establecido en la Ley Orgánica de Hidrocarburos donde estos contratos, al ser de interés público, deben ser discutidos y aprobados en la Asamblea Nacional, así como sus términos y condiciones publicados en la Gaceta Nacional.
Por otra parte, el 12 de abril de 2018, el gobierno promulgó el Decreto 3.368 a partir del cual se entregaron las operaciones de producción de PDVSA a contratistas privados bajo la figura de Contratos de Servicios Petroleros, contraviniendo nuevamente la Ley Orgánica de Hidrocarburos en lo relativo a las empresas mixtas. De esta manera el gobierno volvía, de la peor manera posible, a los antiguos Convenios Operativos, derogados en el 2006 de acuerdo a lo establecido en la Ley Orgánica de Hidrocarburos
El gobierno ha privatizado a PDVSA y cedido la participación de la misma en las empresas mixtas de la Faja Petrolífera del Orinoco, tanto a favor de CNPC en PetroSinovensa, como de Rosneft en Petromonagas, contraviniendo lo establecido en la Ley de Nacionalización emitida en el año 2006 con el Decreto 5200, que otorgaba a PDVSA la participación de, al menos el 60%, en las empresas mixtas de la Faja Petrolífera, asumiendo el control de las operaciones y explotación de la reserva mas grande de petróleo crudo del planeta, 316 Mil millones de barriles de petróleo certificados de acuerdo a la metodología API por la Ryder Scott de Canadá.
Venezuela tiene 4 grandes Direcciones Ejecutivas de producción de petróleo: Faja Petrolífera del Orinoco, Oriente, Occidente y Costa Afuera, en las cuales se incluye la producción de las empresas mixtas, así como la producción propia de PDVSA, ahora entregada a los Contratos de Servicios petroleros firmados al amparo del Decreto 3.368.
Veamos cuál ha sido el comportamiento de producción de cada una de estas Direcciones Ejecutivas.
Faja Petrolífera del Orinoco
La caída de la producción en Venezuela ha afectado dramáticamente el crecimiento que se venía logrando en la producción de la Faja Petrolífera del Orinoco, la base de recursos necesaria para la expansión de la producción en Venezuela.
La Faja Petrolífera del Orinoco mantuvo su producción en crecimiento en todo el período entre 2001-2014, fundamentalmente por la producción propia de PDVSA en la División Morichal, así como el inicio de operaciones de los Convenios de Asociación con los socios privados internacionales.
Pero, a partir del 2007, con la promulgación del Decreto 5.200 y la Nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco, se crearon de las Empresas Mixtas de la Faja, con una participación accionaria de PDVSA de al menos el 60%. A partir del 2007, la producción en la Faja Petrolífera se incrementó en un 58% desde 698 MBD hasta 1,274 millones de barriles día al cierre de 2013.
Sin embargo, en el período entre 2015-2020, la Faja Petrolífera del Orinoco ha caído desde 1,274 millones de barriles día, hasta 352 MBD, lo que representa un descenso de 922 MBD, es decir un 71% en el período.
De esta producción, las empresas mixtas PetroSinovensa (CNPC), Petromonagas (Rosneft) y Petropiar (Chevron), aportan 250 MBD, lo que representa un 69,4 % de la producción de la FPO.
Aquí es donde se puede apreciar mejor el impacto de las recientes decisiones de Rosneft de retirarse venezuela, transfiriendo sus derechos y participación a una entidad rusa, aún desconocida, pero 100% propiedad del gobierno ruso. Transferencia que no ha sido aprobada por las autoridades venezolanas, ni por el Ejecutivo, ni por la Asamblea Nacional, tal como establece la Ley Orgánica de Hidrocarburos, así como el impacto del anuncio de Chevron de cancelar sus contratos de servicios petroleros en el país, lo cual afectaría las operaciones tanto de PetroPiar en la Faja, así como de PetroBoquerón en el occidente del país.
Áreas tradicionales. Oriente , Occidente, PDVSA Gas y Costa Afuera.
La gráfica muestra el descalabro en las áreas tradicionales de producción de petróleo, PDVSA-Gas y Costa Afuera.
Mientras que PDVSA-Gas y Costa Afuera prácticamente han desaparecido en su producción de petróleo en el periodo 2014-2020, la primera con una caída de 31 MBD en 2013 a 5,9 MBD en 2020, perdiendo el 78% de su producción, mientras que la segunda pasó de 40 MBD en 2013 a 0 barriles en 2020, una caída del 100%, lo cual indica que la Plataforma 4 de Febrero, primera plataforma construida en Venezuela, que operaba en el Golfo de Paria, al Oriente del pais, esta fuera de operacion.
En el Oriente del país, la producción ha caído desde 825 MBD al cierre de 2013, hasta 170 MBD en 2020, una pérdida de 655 MBD, un 79,4%, a pesar de que allí se ha entregado la producción a los privados de los Contratos de Servicios.
Los Contratos de Servicios Petroleros han caído en 100 MBD entre enero y marzo de 2020, desde 201 MBD hasta 106 MBD, una caída del 50% de la producción entregada por PDVSA. El modelo de Contrato de Servicios Petroleros no solo es contrario a la ley y resultan sumamente costosos, sino que significan un peor desempeño operacional para PDVSA.
En el Occidente la caída ha sido desde 776 MBD del cierre de 2013, hasta 138 MBD en 2020, una caída de 638 MBD, equivalente a un 82,2 %. Esto a pesar de que allí se encuentra la producción de PetroBoscán (Chevron) y PetroZamora (Gazprombank, Rusia). Estas producen 68 MBD y 60 MBD respectivamente, lo cual representan 128 MBD, lo que equivale al 92,75% de la producción en occidente.
La Empresa Mixta, PetroZamora, ha cambiado su composición accionaria y ha obtenido extensión de sus áreas respeto a la Composición accionaria y áreas aprobadas por la Asamblea Nacional y el Ministerio de Petróleo en Gaceta 39.877 del 6 de marzo de 2012.
Hoy día esta empresa según Gaceta oficial 40.663, del 19 de mayo de 2015, está conformada por capitales rusos (Gazprombank) y venezolanos (Alejandro Betancourt, Convit, etc) y han obtenido derechos de explotación en Bachaquero/Lago, Centro Lago/ Ceuta, Lagunillas, Bachaquero y Bloque VII/Area 8, todos estos cambios sin ser aprobados en los términos que establece la Ley Orgánica de Hidrocarburos.
Por otra parte, han obtenido ventajas operacionales en toda la Dirección Ejecutiva Occidente, una vez que sus accionistas acusaran a la gerencia de PDVSA Occidente de “obstruir sus operaciones”, razón por la cual estos gerentes fueron puestos en prisión por el gobierno.
¿Quién produce en Venezuela?
En el periodo de gestión entre 2015-2020, se observa que se ha generado un cambio estratégico en la producción de petróleo en el país a partir de la intervención del gobierno en el 2015.
PDVSA está confrontando una privatización de facto, proceso ilegal y contrario al interés de la República como establece la Constitución en su artículo 202 y la Ley Orgánica de Hidrocarburos y el decreto 5.200 de Nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco.
Mientras en el 2013, la producción de petróleo estaba 100% bajo control operacional de PDVSA, a través de sus Unidades de Producción 100% participación de PDVSA, llamado esfuerzo propio, así como con las Empresas Mixtas, donde PDVSA tenía una mayoría accionaria de al menos 60% y control de las operaciones.
En el 2013, la producción del país cerró en 3, 011 millones de barriles dia de petróleo, de los cuales, 1,881 millones eran esfuerzo propio (100% PDVSA) y 1,130 millones con las Empresas Mixtas (60-70% PDVSA).
Es decir, al 2013, la proporción de la producción de petróleo en Venezuela, según el unico modelo contractual legal en el país era:
Total país: 3,011 millones de barriles día. Producción esfuerzo propio: 1,881 millones de barriles día, 63%
Producción con Empresas Mixtas: 1,130 millones de barriles día, 37%
Hoy día, a marzo del 2020, la producción del país cerró en 660 mil barriles día, una caída de 2,4 millones de barriles respecto al 2013, lo que representan un 78% menos.
De la producción actual 105 MBD son esfuerzo propio (100% PDVSA), 106,8 MBD Contratos de Servicios Petroleros (100% operado por privados) y 448 MBD con las Empresas Mixtas (operadas por el socio privado).
Es decir, al 2020, en base al modelo impulsado por el gobierno, que son contrarios a lo establecido en el ordenamiento legal de Venezuela, la proporción de la producción en el país es la siguiente:
Total país: 660 mil barriles día Produccion esfuerzo propio: 105 mil barriles día, 16%
Producción Contratos de Servicios Petroleros: 106 mil barriles día, 16%
Producción Empresas Mixtas: 449 mil barriles día, 68%
Actualmente, PDVSA está disminuida como nunca en sus capacidades operativas, en un proceso de entrega de sus derechos de explotación a operadores privados, todo ello hecho en contraposición al marco legal vigente en el país.
Venezuela, para salir de la terrible crisis que la agobia, va a necesitar recuperar PDVSA, su industria petrolera, el ingreso petrolero y el manejo soberano de su principal recurso natural: el petróleo.
Vamos a comenzar por lo segundo. Debemos escribir ahora, y escribir de forma crítica, no tiene sentido defender un gobierno en lo que hace correcto. Cuando lo hace bien “se siente”. Y si no, ellos mismo se encargaran de recordárnoslo – lamentablemente la mayoría de las veces lo hacen como chantajes, como avisando que, si no hicieran nada (lo que les toca hacer como gobierno), todo podría ser peor –. Debemos ejercer contraloría social desde la crítica. En el caso de maduro “la tuerca la contraloría social” ya está aislada de tanto apretar y apretar y el tornillo no ajusta. Nosotros, luego de tanto insistir en eso, ejercemos (o ejercimos. Ya no) luego el “control político”; si el problema no es técnico, burocrático, fallas de memoria, destreza, gerencia, etc. debía ser de carácter político, una “falla de origen”, eso es lo que hemos estado haciendo hasta hace poco: “control político”, debido a las desviaciones políticas en a las decisiones económicas; es decir, debido al abandono repentino de la estrategia política de hacer una revolución socialista y poner por delante el frío calculo económico capitalista, asociarse con la empresa privada para hacer una revolución socialista (como si eso fuera posible), olvidar la estrategia o falsificarla, suavizarla en un reformismo piche… al capitalismo.
Hasta aquí ha llegado nuestra crítica política al gobierno. La intención siempre ha sido el control social sobre sus actuaciones y ejercer un control político e ideológico, el cual se resume en recordarles que se desviaban de las ideas revolucionarias del cambio, de la lógica socialista, de sus principios, cuando falsificaron el Plan de la Patria, y al mismo tempo ejecutaron otro plan, uno liberal, insertado dentro, como si este fuera lo escrito y pensado por Chávez y consecuencia de él.
La crítica era necesaria (siempre es necesaria), lástima que nadie, o muy pocos la ejercieron con firmeza, sin la excusa de las eternas amenazas y emergencias una “Guerra económica” fantasmal, sin enemigos claros, las guarimbas, las sanciones… Las presiones que quisimos ejercer para que el gobierno rectificara hacia el socialismo NO FUERON NADA EFECTIVAS como las presiones ejercidas por la derecha para que el gobierno doblara hacia el capitalismo; estas últimas sí funcionaron y siguen funcionando ¿Por qué sería?
La crítica es una forma de la conducta revolucionaria, hace de control político y contraloría social, “despega” el motor trancado del cerebro, es un estimulante de la inteligencia revolucionaria – cuando está comprometida con la rectificación y el cambio, con la perfección de nuestros actos y nuestros pensamientos –. Eso es lo que hemos hecho hasta ahora, y es lo que le pedimos a todos los que quieren cambiar el mundo, como lo intentamos nosotros, por uno más justo: que hagan, que escriban, que critiquen, que propongan una alternativa distinta a maduro y su gobierno, el cual ya no aguanta críticas ni contraloría ni nada, ¡es perfecto!, está esclerotizado, convencido tercamente en sus malcriadeces, como locos.
Debemos escribir; criticar y proponer alternativas socialista a maduro y su gobierno; todos los que no estemos conformes con volver al pasado de la cuarta república, de la socialdemocracia adeco copeyana, regresar a la democracia boba de los eternos carnavales electorales, la votadera sin resultados, sin decidir, sin participar.
Y decimos “escribir”, porque es una forma de hacer política y resistencia amable pero difícil a la vez, hay que tener las ideas claras en la cabeza, pensar, pero la idea es ir más allá y organizarnos sobre una base común que debe ser el socialismo, la solidaridad, la justicia social y la consciencia del deber social, para desarrollarnos como individuos plenamente. Ya discutir estas ideas es avanzar, pero ahora hay que desplazar del poder al gobierno esclerótico de maduro, trancado, petulante y malcriado de maduro – convencido de que sus propias mentiras y su conducta reactiva están cambiando el mundo ¡Qué locura! –.
Nos toca fijar posición respecto al socialismo: ¿queremos retroceder… o queremos avanzar, superar al capitalismo – cada vez más impúdico, más cínico, más fascista y todo lo que ha mostrado en estos días infaustos? Nos toca apostar por un mundo nuevo de cooperación y solidaridad humanas ¿O uno de egoístas, indiferentes al destino del vecino, encapsulados en nuestro mundito privado, como en un refugio antiaéreo, esperando que caiga la bomba atómica?
Todo aquel que crea en Chávez y en el socialismo, que tenga una idea clara de lo que quiere para el país y el mundo debería decirla, escribirla ahora, fijar posición, decir “yo estoy comprometido con el socialismo, o con un cambio del mundo para mejor, de toda la sociedad, de las personas, de los seres humanos”. Eso es necesario dentro de tanta ambigüedad, dentro de tantos oportunistas y oportunismos, de tantos cazadores furtivos de la política que buscan de forma egoísta la solución de sus problemas sociales, pero se escurren como socialistas. Le hablamos a los chavistas que creyeron en Chávez, a los socialistas que todavía creen en el socialismo como la solución para los problemas más urgentes de la sociedad. El socialismo sigue siendo un ideal poderoso frente al capitalismo y su máquina destructora, dos lógicas antagónicas que no permiten alianzas ni términos medios: o vas a favor de la sociedad o a favor de la esclavitud, someternos a intereses privados.
Lo peor que nos puede pasar ahora es que nos envuelva el miedo y nos acostumbremos a la ambigüedad, a la falta de definición, de que vivamos en una eterna perplejidad ante todo lo que pasa en el país y en el mundo. Lo peor que nos puede pasar ahora es entrar en shock, resignarnos, abandonarnos al capricho de piratas, de delincuentes, de estafadores, de brujos. Debemos organizarnos y decidir sobre nuestro futuro después del covid-19 ¡Volvamos tomar el camino al socialismo! ¡Volvamos a Chávez y al Plan de la Patria original!
La OPEP+ debería haber expulsado a México en lugar de permitir que bloqueara durante cuatro días el recorte de la producción de crudo que finalmente se selló el pasado domingo, tras una “extraña” intervención de Estados Unidos, opina el exministro venezolano de Petróleo Rafael Ramírez.
Para quien fuera también presidente de la compañía estatal PDVSA durante el mandato del fallecido presidente Hugo Chávez, el protagonismo de Estados Unidos (EEUU) como país productor de crudo y el debilitamiento de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) son importantes “cambios estratégicos” del sector que quedaron patentes estos días, también en el conflicto con México.
“Yo hubiera sacado a México (de la OPEP+), sin lugar a dudas”, dijo Ramírez hoy en una entrevista telefónica con Efe, al recordar la persistente negativa del presidente mexicano, Andrés Manuel López Obrador, a aceptar reducir el bombeo en un 23 %.
A ese porcentaje de rebaja habían accedido el resto de los productores participantes en la reunión telemática urgente que celebró el pasado día 9 la llamada OPEP+, es decir, la OPEP y sus aliados, entre los que se cuentan Rusia y México.
Después de que algunos delegados hubiesen adelantado que, tras poner Riad y Moscú fin a la guerra de precios que mantenían desde hacía un mes, se estaba ultimando un recorte de la producción de 10 millones de barriles diarios (mbd), otros filtraron que la ministra mexicana, Rocío Nahle, había abandonado la mesa de negociaciones.
Así, tras once horas de negociaciones, la OPEP comunicó que el acuerdo quedaba supeditado a la adhesión mexicana.
“Parecía algo inaudito. Hablaba de la muy poca fuerza política que tenía el acuerdo“, subrayó Ramírez.
El compromiso sería que cada país reducía sus extracciones en un 23 % respecto al nivel de octubre de 2018, con lo cual a México le correspondía recortar las suyas en 400.000 barriles diarios (bd).
“Esperaban 400.000, después se hizo la concesión de que bajara a 350.000 y ni siquiera así aceptó. Al final termina reduciendo 100.000, y Estados Unidos dice que pone los 250.000 restantes pero nadie sabe exactamente cómo”, comentó.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, “llamó a López Obrador y le dijo que él ponía” el resto de los barriles correspondientes al recorte México, “no se sabe todavía cómo ni a cuenta de qué”, destacó Ramírez.
Finalmente, en lugar del recorte de 10 mbd, se aprobó en la noche del domingo uno ligeramente menor, 9,7 mbd, al restarse los 300.000 bd que no reducirá México, sino supuestamente EEUU.
La situación ha revelado “fisuras de debilidad política” cuando hubiese sido “muy importante” una aprobación “contundente del acuerdo en la noche del jueves”, opinó el experto venezolano.
“Lo más extraño es que nuevamente las cosas se resuelven por la actuación de (el presidente de EEUU) Donald Trump”, quien ya había sido clave en la gestación del recorte cuando presionó sobre Rusia y Arabia Saudí para que redujeran los suministros.
“Nadie sabe cómo EEUU se mete en la discusión de la OPEP+. Es decir, hay una cantidad de cosas que están sucediendo de espaldas a la opinión pública, pero lo que sí reflejan es que el presidente Trump se ha movido muy duro para lograr el objetivo que él quería, al menos parcialmente”, insistió Ramírez.
En este contexto, resaltó el papel decisivo de Trump al liderar una iniciativa que, en su opinión, debían haber tenido el presidente ruso, Vladímir Putin, o el rey saudí.
Recordando los más de diez años que representó a su país en la OPEP como ministro de Petróleo, Ramírez comentó que hace poco tiempo hubiese sido impensable que EEUU estuviera a favor de que se tome una medida para subir los “petroprecios”. Por el contrario, lo habitual sería que Washington presionara en sentido contrario.
Entretanto, ese país el primer productor de crudo del mundo, seguido de Rusia y Arabia Saudí. Y en estos, el desplome de la demanda petrolera causada por la pandemia del COVID-19, junto al derrumbamiento de los precios, son una seria amenaza para la importante industria petrolífera estadounidense.
“Por eso digo que el mercado petrolero está confrontando cambios estratégicos que tal vez están pasando inadvertidos, pero obviamente los Estados Unidos están de vuelta como un gran ‘player’ en el mercado del petróleo”, concluyó Ramírez. EFE
Todos hablan de “después del convid-19” pero nadie sabe exactamente cuándo será eso. El asunto es que son muchos los que nos quieren desmovilizados, aterrados, de nervios frágiles, así seremos más manipulables. Un pueblo asustadizo es fácil de engañar.
Ya comenzaron las redes sociales a difundir audios y videos pronosticando medidas severas previniendo una expansión de la peste, o medidas restrictivas de parte de este gobierno que no existen, son informaciones contradictorias que confunden a los asustadizos, los cuales son muchos, sobre todo dentro de la clase media, o de “las clases medias” si la consideramos desde su mentalidad exclusivista.
Un médico venezolano llamado Jesús Miguel Martínez dice en un artículo titulado “El aislamiento” (búsquenlo en Google, no tengo el enlace), que los seres humanos no estamos hecho para vivir confinados en espacios reducidos por mucho tiempo, eso medra nuestra condición física y mental. Esto parece ser cierto, por lo que se ve. Sin embargo no todos vivimos confinados a espacios reducidos, mientras unos puedan llevar una vida humanamente normal y otros vivan confinados habrá en el mundo dos clases de personas, particularmente en nuestros países: los que pueden y los que no pueden tener una vida humana normal. Luego –dice el doctor – que terminadas las cuarentenas, en cualquier momento vamos a infectarnos con el virus, antes o después, solo que quizás ya no será una situación de muerte forzosa, habrá una cura y más camas en los hospitales, aprenderemos a vivir con este virus igual como lo hemos hecho con otros de la misma calidad letal, o con la malaria, con el cólera, con la tuberculosis – o con el hambre, la cual mata más gentes todos los días que cualquier coronavirus en un mes o en un año –. La calidad de nuestra vida depende ahora de nuestra inteligencia y de nuestro sistema nervioso, porque se avecina el virus de la manipulación de los políticos.
Las redes sociales y los medios nos abruman con todo tipo de información, con medias verdades, mentiras y superchería, y hay que saber qué hacer con ellas. Lo primero es asentar nuestras ideas, no perder la esperanza y no acabar con nuestros vínculos afectivos con la gente más cercana y con la sociedad en general. Quienes tienen el poder (político, económico, de las armas) lo conservan intacto hasta ahora y lo van aprovechar a su favor, engañando y fragmentando cada vez más a la sociedad para tenernos debilitados y a sus servicios. No hemos dejado de ser lo que somos por un virus letal, al contrario, viéndonos muy cerca de la muerte generalmente exacerbamos nuestras pasiones, que pueden sacar lo peor o lo mejor de nosotros. Entre lo peor está el miedo. Que por el miedo a enfermarnos y a morir nos anulemos como seres sociales, que agotados terminemos legando nuestro libre albedrío a unos vivos para que nos lleven de las narices a donde ellos quieran. Debemos cuidarnos del virus del fascismo, el cual mata más que la peste bubónica y el coronavirus juntos.
Hay dos dimensiones donde se suceden las cosas en estos momentos. Una es la dimensión de la pandemia y sus complicaciones sociales de salud pública, económicas y de pérdida de vidas. La otra es una dimensión política y del poder, donde se administra la pandemia a favor de unos y otros; en esa dimensión pareciera no contar lo que tú piensas, sin embargo tu vida está complicada ahí por entero. Es en esa suerte de juego macabro donde debemos entrar, jugarnos nuestro futuro, porque representamos el grueso de la humanidad. Los políticos líderes del planeta y los ricos y famosos son la minoría, no representan mucho más del 1% de la población total del planeta y estarán dispuestos a confinarnos para siempre bajo una cárcel de terror, ahora que saben que se pueden morir sin un plan previo.
En esa misma proporción se cuentan pobres y ricos en este lado del mundo, me refiero al tercer mundo, más una clase media de empleados, funcionarios y comerciantes que generalmente obedece a los intereses de los ricos poderosos, temerosa de los más pobres y de la pobreza misma – en muchos casos padeciendo tantas necesidades como los más pobres –. Hasta ahora eso no ha cambiado, pero como consecuencia de la sorpresiva evolución de la infección y la incertidumbre sobre su mortalidad, o sea, por la presencia expresa de la muerte, las personas nos debatimos entre cobrar conciencia de la precariedad del sistema capitalista, incapaz de defender la vida de todos por igual; de que no se trata de simple resentimiento social y envidia lo que nos ha puesto en contra de los ricos, de Trump, de Johnson, de los alemanes, sino que sí existe un componente de desprecio y desventaja real, que los ricos y poderosos son despiadados, y que ante la muerte inexorable ellos llevan la delantera. Por tal motivo y ante un panorama de tanta incertidumbre, con más diligencia estarán dispuestos a acelerar nuestra esclavitud bajo un régimen de terror sostenido.
No se trata de un invento nuevo, el miedo siempre se ha usado para someter a los pueblos, y a las sociedades divididas, como la nuestra hoy día, sin valores comunes, sin intereses comunes, ni de clase ni de nada. Resulta fácil ponernos al servicio de la delación, para que cada quién por su lado se salve sin que le importe la ruina de los demás, manipulados sin voluntad propia por el miedo. Para que el capitalismo se pueda perpetuar ahora es inevitable someter con terror, confusión y más mentiras a la masa, ahora mucho más desengañada, mucho más decepcionada del sistema. ¡O aprovechamos la señal clarividente que nos da la naturaleza de la precariedad del capitalismo, o retrocedemos a la oscuridad del fascismo! El fascista es el único método que podrá sostener a un muerto del tamaño del capitalismo y a sus protectores: el terror, la presencia perenne de la muerte.
Nosotros creemos en la luz de la consciencia que se adquiere ante la presencia de la muerte, el desengaño da para eso y más, es un estado de dolor pero de lucidez que hay que aprovechar. Mientras estemos confusos ante si nos podemos o no morir, las redes sociales y los medios de información nos bombardean de ideas contradictorias, buscan confundirnos, por eso hay que saber leer entre tanta basura. El capitalismo está de salida, y los que apoyan las soluciones capitalistas también, y que para sostenerse en el poder van esclavizarnos a todos sin muchos disimulos, a través del terror, aprovechando el miedo y nuestra ignorancia. Sabiendo esto estamos a tiempo de activarnos y organizarnos de nuevo como revolución, que, para muchos, ahora está más claro su sentido.
No permitamos que maduro nos lleve por el camino del fascismo y menos con la promesa del famoso “pacto social” adeco, al pasado de la socialdemocracia y las elecciones bobas, a la mentira de la democracia representativa, a la mentira capitalista; no permitamos que nos quiten la esperanza de Chávez y de Bolívar de ser libres y soberanos. Terminada la cuarentena activémonos, volvamos a recuperar el país de los pusilánimes y del capitalismo, herido de muerte.
La pandemia del virus puso de manifiesto la demencia que desde hace milenios padece la humanidad.
Tomemos como referencia los boletines funerarios del ministro de propaganda jorge rodríguez. Todos los días aparece en televisión dando un reporte de fallecidos y contagiados como si fuese el resultado de unos juegos olímpicos, se alegra y dice “somos el mejor porcentaje de recuperados en la región”, esta actitud deportiva, indocta, esconde la verdad aún no develada. Veamos.
Hagamos un ejercicio de imaginación y usando el “sistema jorge”, intentemos enriquecer sus boletines. Por ejemplo, podría reportar los fallecidos por las faes, por accidentes de tránsito (en situaciones normales), los que se llevó la hepatitis, los niños fallecidos en los hospitales y que han podido ser curados, los femenicidios…
Ahora trasladémonos a escala mundial y apliquemos el sistema jorge, los boletines serían: las bajas de la guerra, millones, por suicidios, millones, por accidente de tránsito, por cáncer, millones, femenicidios, delincuencia.
El panorama es de difícil entendimiento: la comparación de fallecidos por el virus y de los fallecidos por otras “epidemias” arroja una diferencia de aquí a la luna. Entonces, que se esconde, cuál es la verdad tras estas estadísticas manipuladas. ¿Por qué esta pandemia paraliza a la humanidad y las otras no? Veamos.
Las pandemias que sufre la humanidad en el silencio de los medios de comunicación la acompañan desde su inició, las guerras de exterminio acompañando a la expansión económica, las guerras mundiales son hitos de esta violencia, aunque no hay entre guerras periodos de verdadera paz. Tenemos que dar razón al que dijo que “la violencia es la partera de la historia”. Esta violencia se presenta en todos los niveles, los países pelean entre sí igual que los individuos, excusas para la agresión abundan y si no las hay se inventan.
Y llegamos a un nudo del problema: ¿Por qué el humano es agente de agresión de sí mismo y de la naturaleza? Este problema lo detectaron temprano los grandes pensadores, los llamados a la unidad, la fraternidad, el amor pueblan la historia y estos llamados no encontraron oídos receptivos, la agresividad sigue siendo el signo distintivo de esta especie.
Somos una especie inaudita: una especie que perdió el sentido de especie, capaz de agredirse a sí misma, capaz de suicidarse, una especie que lleva en su conducta el instrumento de su propia destrucción.
Este instrumento de su propia destrucción es el egoísmo, la perdida de la conciencia de especie, su sustitución por la conciencia del bien individual aquí y ahora, la pérdida de la visión de futuro, ya dijo un gran economista capitalista, el futuro no importa mañana estaremos muertos.
Y el origen de esta epidemia humana egoísta, el fundamento, es la división de la sociedad en clases, una parte de la sociedad despojando el trabajo, la riqueza de la gran mayoría. Siempre ha sido así, desde los orígenes de la especie y ahora con el capitalismo alcanza su cumbre: no importa la sociedad, la humanidad lo que importa es el individuo, ganar, lucrar a costa de lo que sea.
El virus develó esta gran verdad: el hombre del capitalismo será víctima de su propia creación, la humanidad se pierde en el capitalismo, el virus, o mejor la conducta demencial frente al virus, es sólo el anunció, el asomo del instrumento, la demencia colectiva, que acabará tarde o temprano con la especie. Así como hoy es incompresible que el hombre destruya su propio ambiente en aras de la riqueza de unos pocos propietarios, es incomprensible que esclava de esta situación, dominada por el capitalismo, la humanidad caiga víctima de los requerimientos del capital, el monstruo que ella misma creo y ahora la domina, exigencias opuestas a la existencia del humano…
¡El hombre del capitalismo es el virus del hombre!
El pacto para sacar del mercado 9.7 millones de barriles de petróleo por parte de los miembros y aliados de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), y la intención de otras potencias como Estados Unidos de elevar esa cifra en 10 millones, no ha generado la confianza que necesita el mercado para que los precios del crudo internacionales se levanten de la lona.
La férrea posición de México para reducir su cuota de aportación de 400,000 a 100,000 barriles, y las dudas en cómo harán países como Estados Unidos para aportar los barriles que falten, se suma a la desconfianza del mercado que ve cómo la economía mundial se encamina a su peor recesión desde la Gran Depresión,y que incluso logrando un recorte de 20 millones de barriles, pudiera no ser suficiente para evitar la sobreoferta de crudo ante el desplome de la demanda a consecuencia del coronavirus, explican expertos del sector.
Los países miembros y aliados de la OPEP, conocidos como la OPEP+, alcanzaron un acuerdo para realizar el mayor recorte jamás impulsado por estos países el domingo pasado, tras una serie de cuatro sesiones donde el sorpresivo desacuerdo de México alargó las pláticas sobre un pacto que estaba casi hecho desde el viernes.
Tras esas últimas horas de tensión, la OPEP+ acordó retirar de los mercados 9.7 millones de barriles promedio diario entre mayo y junio, y luego reducirá este ritmo en 7.7 millones de julio a diciembre, y 5.8 millones entre enero de 2021 y abril de 2022.
Los miembros del G20 como Estados Unidos, Canadá, Noruega y Brasil pretenden aportar en conjunto entre 5 millones a 10 millones de barriles a esta cantidad, pero sin un compromiso firme como el que pueden alcanzar los países de OPEP+, porque su aporte se dará como una declinación de los productores a consecuencia de los precios bajos del crudo.
Esto implica que no se sabe cómo se logrará que los demás países contribuyan a la baja en la oferta de petróleo en los próximos meses, una acción que tienen más a la mano naciones como Rusia y Arabia Saudita, y que genera desconfianza en los mercados sobre si lo harán con la rapidez suficiente para paliar el exceso de oferta, explica Rafael Ramírez, ex ministro de Petróleo y Minería de Venezuela entre 2002 y 2013.
“El problema de dejar que países como Estados Unidos, Canadá o Brasil entren es que no sabes cuándo saldrá esa producción, que puede tomar un año en hacerlo”, explica el también ex presidente de la estatal Petróleos de Venezuela (PDVSA) entre 2004 y 2014, y que participó por décadas en las reuniones de la OPEP.
¿Qué pasó con el acuerdo de la OPEP+ y México este fin de semana? Aquí puedes escuchar más detalles, y el análisis de Rafael Ramírez, ex ministro de Petróleo y Minería de Venezuela entre 2002 y 2013.
Estados Unidos pronostica que su producción pudiera caer en 2 millones a finales de este año, pero el gobierno tiene herramientas limitadas para conducir esta baja en su extracción, debido a que sus leyes antimonopolio le impiden hacerlo de manera coordinada entre sus empresas.
“Hay mucha preocupación y falta de confianza de que todos puedan mantener este nivel de recortes, cuando particularmente lo hacen tantos países que dependen del petróleo para sus presupuestos y economías”, dice John Padilla, director general de la consultora IPD Latina.