El mundo el capitalista hace aguas: si no hay para ellos menos habrá para nosotros. Hay que cambiar el sistema o pereceremos.
El asunto por resolver en los próximos días es cómo producir alimentos, medicinas y artículos de primera necesidad y que estos lleguen a la gente. Por ahora tenemos que salir a la calle a conseguir el sustento, de lo contrario muchos moriríamos de mengua, pero no sabemos hasta cuándo podremos conseguir alimentos y todo lo necesario para vivir. Este gobierno no cuenta con la capacidad de llevar “casa por casa” lo que las familias necesitan; eso es mentira, somos un país roto.
Hay que tomar decisiones que disminuyan la posibilidad de un conflicto social mayor a la infección y a la muerte del coronavirus.
Los conflictos económicos y de salud pública no se pueden reducir a la mezquindad de sostenerse en el poder, los que ahora están en el gobierno no son lo suficientemente capaz para tomar decisiones adecuadas, porque no saben lo que quieren, solo pueden con parches momentáneos. Luego de superar esta crisis de salud pública seguirán peralejos sin saber qué hacer y para dónde ir. Sus asuntos personales sustituyeron el objetivo estratégico de organizar una sociedad socialista y ahora eso no les permite leer de la realidad social, no les interesa, solo buscan los cálculos económicos y no los encuentran en un país quebrado. La realidad social, solo alcanzan a constreñirla, la mantienen aguantada, como tapando una fuga de agua con la mano.
Necesitamos reconstruir o restablecer el Estado de derechos para recuperar cerebros, recursos humanos marginados de la política por miedo o por castigo. No vamos a llorar sobre la leche derramada e insistir en las razones por las cuales el Estado está suspendido en este momento, pero esto es un hecho real, no es “fake news”, y los que “hacen de gobierno” y los constituyentistas vagos lo soslayan. Hay tres asambleas, dos nacionales y una constituyente; hay dos grupos “haciendo de gobierno”, de hecho uno de ellos está usando el dinero de cuentas del banco central y usando los recursos de Cidgo sin que el otro, el oficial lo pueda evitar; a esto le sumamos la suspensión solapada de garantías constitucionales y la incompetencia del sistema judicial. El Estado venezolano se está desapareciendo poco a poco y sin él va emergiendo la anarquía, el gobierno del más fuerte; con la sociedad fragmentada y sin saber qué hacer, el poder popular no existe sino en palabras, “palabras que son como espuma, las soplas y no queda nada”. Esta caída hay que detenerla si no queremos desaparecer como nación.
Hay dos opciones: regresar al pasado colonial, transfiriendo el mando al imperio gobernando en coalición con los agentes de Trump, o llamar a un consenso socialista para retomar la estrategia perdida, para saber hacia dónde ir, para tener un norte claro a la hora de construir hacia el futuro.
La segunda opción, la que parece más remota y difícil, es que se organice la sociedad y llame a conformar una junta de gobierno patriótica y socialista, para restablecer el estado de derecho, las garantías constitucionales de hecho. Sin embargo esto se puede hacer usando los mecanismos de consulta popular que establece la misma constitución, en un referéndum nacional o un plebiscito, sea lo que convenga. Sin instituciones creíbles, legítimas, sin la garantía de los debidos procesos legales, sin debates públicos libres, en este momento no podemos funcionar.
Tenemos un plan que está pendiente, el cual nunca se llevó a cabo: el programa de gobierno y plan de acción política de Chávez, el Plan de la Patria 2013 -2019, que ahora tiene más validez que nunca; el mismo que fue falsificado en este gobierno. Es el último legado político de Chávez, los socialistas chavistas podemos retomarlo como lo que es en realidad: “un plan de acción política” dirigido a suprimir la LÓGICA DEL CAPITAL de forma radical, darle una salida distinta y esperanzadora a una crisis que apenas comienza y donde los más débiles pagaremos con las consecuencias. El socialismo es lo mejor para todos, para la humanidad y para el planeta.
La ciencia militar supone un profundo conocimiento de la estrategia y visión de la totalidad de una situación, es decir, profundidad en el tiempo-espacio, y una comprensión de las relaciones de los diferentes factores. Los militares abordan estos objetivos con mesas situacionales, juegos de guerra, institutos de altos estudios militares, grupos de inteligencia, entre otros. Ellos saben que en definitiva la inteligencia dirige al fusil y decide la batalla. Veamos.
Venezuela enfrenta hoy una situación delicada: el petróleo bajo a niveles nunca vistos, esto significa graves dificultades económicas, sociales, además padecemos una cuarentena que ha desquiciado la psiquis de la sociedad. Ya esto es suficiente razón para alertar a la inteligencia militar, pero hay algo más preocupante aún, el gobierno que en definitiva dirige la acción militar da muestra de no entender un cuadro complejo, no va más allá del día y su horizonte estratégico es nulo, actúa con tactisismo.
Los militares deben estar preocupados, sus centros de estudios deben estar al tanto de que el derrumbe de los precios del petrolero no es una baja por razones coyunturales, por cambio de estación, o una razón táctica. Esa baja indica un derrumbe en el aparato industrial mundial, la paralización de la economía mundial, del capitalismo mundial. Ellos saben que vienen dificultades nunca vistas, de las que sólo saldrán airosos los gobiernos inteligentes, los que entiendan la situación en toda su gravedad.
Deben estar preocupados porque somos un país petrolero, sin petróleo, y con un gobierno sin conocimiento de la geopolítica mundial, de la situación mundial, un gobierno que en su tren ejecutivo no tiene expertos petroleros. Es claro que este gobierno que despilfarro el petróleo a 60 a 70 el barril, que con ese barril y esa producción lo que produjo fue escombros, ruinas, no podrá resolver la situación de la merma brutal de producción y precios. Un gobierno capaz de tener a la inteligencia petrolera en la cárcel, el exilio, el cementerio, y al timón de la industria a unos ignaros certificados.
Es a ellos, a los militares, que les caerá la culpa por apoyar un gobierno de destrucción nacional, el país se hunde y se hunde el prestigio de los militares. Sin dudas están preocupados, el asunto está en cómo reaccionan frente a esta preocupación: unos buscarán soluciones individuales, otros serán llevados por el espíritu militar, la preocupación por la sociedad, por la herencia que ellos representan, esos son la esperanza, los que piensen en la Patria y corren riesgos más allá de lo personal.
Son días de decisiones difíciles, de callar y ser traidores por omisión o de actuar y ser leales por acción. Los civiles tiene en mismo dilema, allí hay gente oportunista, políticos tradicionales, proposiciones de la antipatria, pero allí también hay gente preocupada por la Patria, capaz de sacrificar lo personal por el bien social. Es con esos militares y con esos civiles patriotas de verdad verdad, es que se debe construir la alianza cívico militar capaz de guiar al país en las crisis que vienen, que salve a los militares de ser agentes represivos de intereses ajenos a sus tradiciones históricas de Ejército Libertador, que salve a los
Civiles de ser rebaño, como dijo Bolívar, “instrumento ciego de su propia destrucción”…
El secuestro de Vivas Santana pone en discusión la esencia misma del momento que vivimos. Más allá de la anécdota de su secuestro, las excusas, existe un cuadro social que debe ser estudiado. Veamos.
El fenómeno de la cuarentena, cuando toda una sociedad es enclaustrada por el miedo creado por los instrumento de dominación y manipulación psíquica, nos muestra lo frágil que somos y la facilidad con la que caemos en manos de un pranato. Aún la humanidad no supera la psicología de la cacería de brujas.
En situación de cuarentena la sociedad deja de existir, es sustituida por la suma de millones de fragmentos aislados, neutralizados. Este nuevo conglomerado, esta especie de ostracismo colectivo tiene unas nuevas leyes, una nueva dinámica. La política se reduce a su mínimo, el hombre político desaparece, el poder es omnímodo, no existe el contrapeso de las protestas, la fuerza de las masas en la calle. El que tenga la organización represiva es el poder.
En Venezuela padecemos un gobierno que sucumbió a la tentación del pranato, su espíritu es el de la mafia, y ahora con el derrumbe de la sociedad lo puede manifestar a plenitud. La cuarentena cumple el sueño de todo gobernante con espíritu totalitario, gobernar sin oposición, sin ley, sin la fuerza del reclamo.
El secuestro de Vivas demuestra la situación grave de hoy, estamos en manos de una dictadura y no hay sociedad que resista. Secuestran a un incómodo escritor, sin respeto por sus derechos humanos, por encima de cualquier ley, con la complicidad de la fiscalía, de la constituyente, y el gobierno prepotente, conocedor de su impunidad, sigue contento dando los números de la cuarentena y aquí no ha pasado nada.
En esta situación el madurismo aprovecha para liquidar cualquier vestigio de disidencia, después de la cuarentena todo debe estar en paz. Las faes se encargan de la razzia en los barrios, asesinan más que el virus, pero a esos muertos no les sale boletín de jorge; los escritores incomodos son neutralizados con cualquier excusas, los medios son intimidados, son castrados. El madurismo aprovecha la cuarentena para atornillarse en el poder. El país no protesta, la sociedad no existe.
Pero la realidad es inapelable: la situación real es de tierra arrasada. La cuarentena que tanto favorece al madurismo, es grave para el capitalismo que lo sostiene, lo liquida, no hay protesta, pero tampoco hay comercio, la economía se muere y con ella la sociedad y el gobierno. La sociedad enclaustrada languidece, se desespera, buscará maneras de protesta. Por una ley natural, el hombre es una animal social, encontrará formas de agruparse en su desdicha, no sabemos cuál forma adoptará, pero el estallido es inevitable.
Es la hora de la política, la sociedad agonizante la necesita como restauradora del espíritu social. Estamos en los límites de un estallido que sin la conducción de la política será catastrófico, nos hundirá en el caos. Es vital que la política proponga formas de conducir la energía que se acumula en el fondo del aislamiento, se debe evitar que el desespero encuentre caminos en la acción de pandillas que actúan contra el colectivo social, hay que impedir que la desmoralización apoye a salidas fascistas, hay que evitar que la salida la impongan los gringos. El desespero es mal augurio para las sociedades…
Vivas Santana no lo conozco en persona, solo leo sus escritos. No me gusta su estilo visceral, descontrolado. Creo que ha llevado al terreno personal su crítica al gobierno. Debe ser que nosotros sabemos que todo lo que hace y ha hecho Maduro con el país lo hubiera hecho otro igual de la misma manera, siempre y cuando hubiese obedecido a los mismos mandatos del alma. Maduro es solo un símbolo. No es Maduro el problema, es el pequeñoburgués que lleva dentro (o afuera) que lo gobierna, es su nous el que realmente manda (más o menos); hay una diferencia.
El otro Maduro que se esconde detrás del liquiliqui debe ser una persona hasta simpática, con unos tragos encima puede que sea divertido, pero con el liquiliqui blanco del poder es otra persona, un nous o espíritu lo posee, y su yo más golpeado por la sociedad se expresa a sus anchas, se libera, como el genio de la lampara, como “La Máscara” del hombrecito tímido, como el coctel del doctor Jekyll, el anillo se Simbad el marino, o el cinturón de Hércules (los de Hanna Barbera, creo).
El líder político que maneja ideas revolucionarias y las quiere ver realizadas debe lidiar con ese otro yo que no puede controlar del todo, y que es tan fuerte “como dulce son las mieles del poder”, así lo diría un periodista. Su gran adversario es su alma, acostumbrada a una vida cómoda, tibia, de conservación en los valores familiares más culturales, desde resentimientos sociales, odios raciales, envidias atávicas, hasta el hábito de comer la comida de su madre y que se la sirvan en la mesa; no hay nada más poderoso que el vientre de la madre autoridad y el calor de su hogar: eso es el alma.
Juzgar a Vivas Santana de delincuente porque “exponga a una joven al escarnio público” como dice otro por ahí, es saltarse los primeros capítulos de la novela. Es lo que hace Néstor Francia cuando presupone que es delincuente, de pasada y rapidito, tratando de defender al gobierno de ser víctima de Fake News. Pero ese episodio del fake news no es realmente relevante. Acusar al gobierno de desaparecer a un preso es natural, cuando lo ha hecho antes, como pasó con el doctor Luis Martínez en Mérida, preso por semanas sin que nadie en el gobierno diera cuenta de él, hasta que mucha gente empezó a llamar la atención de su secuestro misterioso, y entonces, apareció. Para un ex militante del PRV, esa postura tan gobiernera, frente a una práctica tan común dentro de nuestras viejas policías (todavía no emergen las nuevas) es casi dramática, afectada, se le ven las ganas de salir corriendo a defender a Maduro sin ambages, sin tecnicismos, sin tanta lógica, nada más que con el corazón.
Sin embargo deja desnuda su vocación fascistoide de clase media al sugerir que Vivas Santana cometió un delito. Él no lo sabe, no es juez, lo presume. Pero nadie lo sabe, el sistema no ha seguido el debido proceso, se saltaron los primeros capítulos del debido proceso, defensa, juicio, sentencia. Para Néstor Francia eso no cuenta…, porque se conserva tibio cerca de la autoridad y el poder.
Esa es la política de acomodarse a la dulzura del poder sin perder reputación. Pero Néstor la pierde, no piensa, antes de escribir, exaltado como un jacobino a la hora de defender la revolución de Robespierre. Sin embargo – y para seguir con la metáfora – fue de la “montaña”, de donde bajó Fouché para perseguir a sus viejos compañeros, incluyendo al moralista Robespierre, y, literalmente, guillotinarlos. Así es, la historia es como una noria. Por eso decimos, Maduro es solo un apellido, y Néstor Francia es solo un nombre.
El espíritu de conservación y el alma pequeñoburguesa es más fuerte que ellos. El hombre simpático, buena gente, amable, que escucha nuestras conversaciones obsesivas y nos brinda una cerveza; o el otro que canta y baila toda la noche y no pelea cuando está tomado, es capaz de sacarnos los ojos y las uñas en una sala de interrogatorios, si de ello depende la armonía y el futuro de su familia, del orden social, la calidez de estar arrimado a la hoguera del poder. Yo diría que esa hipocresía pacata que fundamente a esta sociedad es de las cosas que más odiamos en la vida, por eso no nos podemos molestar del todo con Vivas Santana, no lo culpamos de perturbarse ante la presencia de maduro. Sin embargo, Maduro es solo un apellido.
Maduro no tiene la culpa de nada, dice otro más allá. Y tiene razón, a él lo domina su ser social, todo lo que él representa, su alma hecha de ideales pequeñoburgueses. A Néstor su necesidad de estar cerca de maduro y lejos de Vivas Santana. Cuando nosotros decimos que maduro tiene la culpa de todo nos referimos a su “dignidad presidencial”, al presidente, no al muchacho bonachón, al pícher, al salsero, que suponemos que está escondido detrás del liquiliqui blanco.
La situación del gobierno ante la crítica es delicada. Un gobierno débil siempre tiene como excusa para encarcelar a cualquiera esa postura pacata a nombre de la decencia, o la honorabilidad de sus instituciones, la traición a la patria, etc…, así la realidad diga todo lo contrario. Es delicada porque uno no sabe hasta dónde puede llegar esa reacción irracional frente a la crítica y los críticos. Y, aunque muchos no lo creen posible, no se sabe hasta dónde puede llegar la envidia de quienes sí pueden hacer las cosas bien.
Para el alto mando aferrarse a ser gobierno es un asunto de contar con privilegios, pero puede que sea también de supervivencia moral y física. Maduro no va a dar su brazo a torcer jamás. Nunca va a reconocer sus errores; sería como si reprobara sexto y lo mandaran para tercer grado a aprender a leer y a multiplicar bien. Reconocer que falló, que le falló a Chávez, al pueblo chavista, al país, sería perder 20 centímetro de estatura, moral y física, y reconocer que se encuentra desnudo, que ese liquiliqui blanco no existe en realidad y que necesita de alguien que lo salve de la ruina total de su carrera.
Pero también su permanencia en el poder depende de aferrarse a sus convicciones, de creerse sus propias mentiras. Si reconoce sus errores debe salir de la presidencia, si no, se queda. Es un asunto piche de conciencia.
En el caso de los trabajadores presos de PDVSA, de corpolec, sidor, etc., casi todos (o todos los presos) son técnicos y políticos críticos al gobierno, acusados de traidores a la patria, como Aryenis Torrealba y Alfredo Chirinos, de conspiradores o de corruptos. Son presos del Fiscal en combinación con Maduro, como responsable final de la vida de todos ellos. No se les ha seguido el debido proceso judicial, muchos están aislados o incomunicados, otros enfermos, y todos perplejos por todo lo que les está pasando.
La cárcel, si no mata amedrenta a la persona, la degrada, la anula, y eso es lo que están viviendo estos trabajadores acusados de corrupción y traición. Y muchos de ellos están ahí por envidia, por verdaderas razones fútiles, por desprecio a su profesionalidad y sus conocimientos, y desprecio a sus vidas.
Igual pasa con Vivas Santana, acusado de ofender a una oficial de la GNB, de “exponerla”, como si la joven no se hubiera arriesgado ella misma “al escarnio público” con esa foto hecha por ella misma (es ese “degradar la institución” lo que hay detrás de tal moralismo pacato el que usan sus defensores, en condiciones especiales. Si hubiese sido la “selfie” de otra joven no pasa nada); se “expuso” desde el mismo momento en que se toma la foto desnuda. La oficial resulta muy ingenua, o es mu pícara.
Nosotros no compartimos el estilo exaltado de Vivas Santana, pero eso no es motivo para encarcelarlo, a él y a nadie. La crítica, por más loca y visceral que sea, siempre es útil, siempre es sana, ¡por más insana que parezca!; todo depende de la inteligencia de aquel recibe la crítica: que se sienta criticado u ofendido.
Estas reacciones impulsivas del gobierno ante la crítica – porque la publicación de la foto de la oficial lo sigue siendo de alguna manera – desbordan lo legal, rayan en lo personal. La GNB, o quien haya sido, no tuvo por qué haber encarcelado al profesor Vivas Santana; eso es un exceso de poder, un abuso de su poder. En todo caso le tocaba a la joven oficial hacer una demanda civil, seguir un proceso judicial acorde con la ofensa, con el “caso”. Peor que divulgar una foto de un desnudo es el contrabando de gasolina, los guardias corruptos, los ajusticiamientos, secuestros, extorciones… Sin embargo, no se trató de un desnudo cualquiera, fue una selfie de una oficial de la guardia nacional, pero “¡A la guardia nacional bolivariana… ni con el pétalos de una rosa!”
Cuando el gobernó pierde el tiempo en eso es porque hay desorden dentro, no se tiene oficio, ni certeza en lo que se está haciendo. Las instituciones no sirven, a pesar de su honorabilidad. Ni la Guardia Nacional ni el sistema judicial ni la fiscalía muestran su rostro institucional, se degradan a lo personal, al vulgar miedo a la crítica, el miedo a perder sus prerrogativas (¿su autoridad?) y el resentimiento que sienten por aquellos que no le temen al poder sin autoridad, como Vivas Santana, Aryenis y Alfredo Chirinos, y todos los que criticamos al gobierno con la esperanza vana de que alguna vez rectifiquen su soberbia y su malcriadez. Ya nosotros perdimos la esperanza de que vuelvan por el camino de Chávez y el socialismo.
Para nosotros son tan víctimas del resentimiento del gobierno Vivas Santana como los trabajadores petroleros, los militares disidentes, los periodistas, los dirigentes obreros. No vemos que haya que hacer un trato diferente entre todos ellos: todos están presos por miedo, por debilidad política y personal del gobierno. Es el mismo miedo y la misma debilidad que NO pone preso a Guaidó, aterrados de miedo, de inseguridad, frente a cómo pueda reaccionar papá imperio… la debilidad y el miedo que tiene al Fiscal haciéndose el loco, dando vueltas como un toro que se cree vaca, y de aquel que le encargó cumplir con esa responsabilidad. (Tanto maduro como el Fiscal Tarek saben que nunca van a apresar a Guaidó)
Solo nos resta decir que pueden encarcelar al país completo, pero eso no les quitará el miedo ni el resentimiento.
El gobierno dice sumar 4 millones de milicianos, pero ellos saben que la defensa del país no depende del número sino de la calidad moral del soldado, la de la población y de su dirección. En su comienzo la alianza cívico militar (la que pensó Chávez) se fundaba sobre la defensa de la revolución, de la patria socialista, pero esta milicia de ahora se organizó para apoyar a un gobierno débil con una conducta ambigua y un discurso ambiguo. El gobierno ofrece revolución a los trabajadores y prosperidad económica y ventajas a los empresarios, eso no se entiende bien: a uno de los dos le están mintiendo. En cuanto a su relación con los EEUU, más de una vez ha pedido “comprensión” (clemencia) al enemigo, ruegan para que los inviten a la casa blanca a un diálogo sincero y de respeto pero todas las veces han sido rechazados vergonzosamente. Luego, en respuesta, los insultan, como muchacho malcriado.
La fuerza de ese ejercito depende de la fuerza moral de sus comandantes. La alianza cívico militar es un concepto para la defensa de una revolución socialista, no es un componente militar apolítico, como quieren hacer de la milicia; en esa alianza se debe debatir política, tomar decisiones políticas junto al gobierno, no puede servir de un simple y vulgar testigo distante de lo que decida el gobierno; la alianza cívico militar no puede ser una invocación que sirva solo de chantaje por parte de la jefatura del gobierno para que la gente soporte sobre sus hombros la culpa de sus fracasos.
Si no es un chantaje moral apelar a la defensa de la patria, debemos saber que nadie tiene claro cuáles intereses estamos defendiendo al defender las razones de Maduro. Este es un gobierno ambiguo, no es ni chicha ni limonada. Sostiene un sistema económico que controla el mercado capitalista y especuladores: ladrones; mantiene los privilegios de los más ricos; les da dinero a montones, y no sabe administrar; quebró a PDVSA (por verdaderas razones fútiles), la única fuente de recursos confiable con la cual contaba el país y la revolución y mantiene presos y exiliados a sus trabajadores, los únicos capaces de poner la empresa en marcha otra vez – por lo menos de producir gasolina, sin tener que desarmar las otras refinerías; están presos los que realmente saben –. Desmantela a PDVSA arguyendo corrupción y la empresa quiebra. Denuncia la “guerra económica” como la causa de la hiperinflación, y luego dice que es inducida ¿Inducida por quién?, por sus mismos “aliados”… Quieren superar el rentismo por extracción petrolera, con rentismo por extracción minera…
¿Cuál sería la motivación política y moral de esos 4 millones de milicianos dentro de este paisaje surrealista? ¿Por qué lucharían? ¿Van a perder sus vidas por un sueldo y una bolsa de comida?
Es inevitable que nosotros defendamos el territorio nacional de invasores extranjeros, en especial aquel que viene a despojarnos y saquearnos en nombre del capitalismo, del imperio y todo lo que esto representa. Pero, eso ya está pasando ya estamos invadidos, y estos milicianos no van hacer la revolución, ¡ellos creen que este fiasco es la revolución!
Ya tenemos al enemigo dentro de los supermercados y en los bancos, en el gobierno dirigiendo nuestra economía juntos a los privados (a placer), y conduciendo nuestras riquezas hacia sus bolsillos. En seis años, desde que maduro comenzó a desarrollar las fuerzas productivas del capitalismo no se le ha visto “el queso a la tostada”, no ha habido mejoras de ningún tipo, ni revolucionarias ni económicas ni sociales, ¡EN SEIS AÑOS!… Solo hemos conocido la pérdida de nuestro signo monetario, hiperinflación, un racionamiento alimenticio y nutricional, el deterioro de los servicios públicos y de salud pública, la quiebra de PDVSA, endeudamiento y pobreza. TODO LO QUE HA DEBIDO SER PARA BENEFICIO DE LA SOCIEDA SE LO DIERON A LOS EMPRESARIOS Y SE LO ROBARON. Falta de principios, de gobierno y de liderazgo; y mucha bulla: gritos, amenazas, alharacas: los pobres son más pobres y los ricos más ricos.
Pero nos toca pagar justos y pecadores (como debe ser con el capitalismo y el imperio), ahora debemos salir a pelear con nuestras vidas por nuestras vidas, ni siquiera por la patria y menos por el socialismo porque maduro lo mandó a la mierda hace rato.
Es increíble que en las mentes mezquinas de estos supuestos líderes estén convencidos que socialismo es repartir cajas de comida y bonos de hambre a una población pasiva y embrutecida por las necesidades, mientras los que más tienen todo lo pueden, como siempre, como antes; tienen cómo comprar lo que quieren y en abundancia… ¡Verga!, ¡el que tenga ojos, que vea!
Estamos hablando de seis años, no pueden seguir corriendo la arruga de la responsabilidad, seguir diciendo que la culpa es de la “guerra económica”, donde no hay un enemigo con rostro: hablando de especuladores pero trabajan con ellos, los tienen dentro de los ministerios, les dan dinero; maldiciendo de los capitalistas, pero les entregan las empresas del Estado o les dan dinero para que produzcan harina precocida a los que les sobran los dólares, ¡SON UNOS MENTIROSOS REDOMADOS!…, diciendo que la culpa en, el 2013 y 2014, fue de las guarimbas, y ellos mismos las financiaron con sus “reimpulsos” económicos; que la culpa es de las sanciones económicas…, ¡pero las sanciones solo tiene año y medio! ¡¿Y LOS OTROS CINCO AÑOS QUÉ?! Este gobierno está convencido de que no ha cometido errores, por eso INSISTE EN COMETERLOS UNA Y OTRA VEZ, alucinando victorias donde solo ha habido retroceso y fracasos.
Si queremos defender al país de una invasión hay que sustituir al gobernó por otro, que por lo menos que NO MIENTA como este, o que sí sea realmente socialista, de justicia e igualdad, que produzca y tome decisiones junto con el pueblo trabajador: EL PUEBLO NO NECESITA EMPLEOS… NECESITA TRABAJO DIGNO, VIDA DIGNA, BUEN VIVIR, OTRO ORDEN SOCIAL. Y la milicia, la alianza cívico militar necesita razones sagradas para la lucha, formación política, conciencia política y social para defenderse como sociedad, no mercenarios. Las razones para la lucha son la posibilidad real de cambiar el sistema, pelear por un mundo mejor y no para evitar que caiga un gobiernito de muchachos envidiosos e irresponsables.
La destrucción de PDVSA y la entrega de nuestra industria petrolera someten a nuestro pueblo a terribles consecuencias. No sólo la producción nacional a caído un 78% desde el año 2014, si no que las operaciones se han entregado a manos de privados.
El ex ministro de Petróleo venezolano, Rafael Ramírez, aún cuando hace poco tiempo concedió una extensa entrevista a Petroguía, pidió nuevamente a este medio pronunciarse por dos temas que considera críticos y vinculados: la decisión del presidente Nicolás Maduro de designar a Tareck El Aissami y Asdrúbal Chávez en las posiciones de titular de Petróleo y presidente de PDVSA, respectivamente, en reemplazo del mayor general Manuel Quevedo; y expresar su rechazo al plan de reestructuración de la estatal elaborado por la Dirección Ejecutiva de Planificación de la empresa.
“Con la destitución o remoción de Quevedo, salió todo el grupo de militar muy cercano a Diosdado Cabello y en este “Juego de Tronos” que hay siempre en torno al gobierno de Maduro, quienes han tomado el control de la empresa directamente son Tareck El Aissami y Asdrúbal Chávez, quienes son los más cercanos a Maduro, aunque Asdrúbal es más afecto a los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez”, enfatiza Ramírez. “Por tanto, PDVSA se ha convertido en una zona de disputa entre los factores de poder y ahora está bajo el control de estos dos personajes que no les va a temblar el pulso para continuar desarrollando la idea que tiene Maduro de Petróleos de Venezuela como es la de entregarla y privatizarla y es lo que han estado haciendo con esta propuesta de la Comisión de Reestructuración», indica al inicio de su exposición.
-¿Se refiere al documento que elaboró la Dirección Ejecutiva de Planificación de PDVSA?
-Tengo información que esa propuesta viene de los grupos económicos que están apoyando a Maduro. Viola descaradamente la Ley Orgánica de Hidrocarburos y no puede haber sido preparada por alguien que venga de la industria. Ese documento lo enviaron desde PDVSA y por eso los trabajadores están muy preocupados e indignados con lo que allía está planteado.
-Asdrúbal Chávez estuvo en la directiva de PDVSA que usted encabezó, ¿en ese momento a quién respondía él, qué línea seguía o se lo impusieron? ¿Ha tenido algún acercamiento con usted después que dejó el gobierno?
-No he vuelto a hablar con él. Asdrúbal ha utilizado de manera muy hábil su apellido.
-¿Por ser familiar del ex presidente Chávez?
-Claro, aunque el mismo presidente Chávez no era muy cercano a él, pero Asdrúbal hace valer ese apellido y por eso estuvo 10 años en el manejo de combustibles en el país. Por eso es muy triste que cuando Maduro arremetió contra trabajadores de PDVSA, alegando el tema del combustible, no hizo nada con la persona que fue responsable directo del manejo de combustibles en el país. Asdrúbal ha sido un caso lamentable porque su paso como ministro de Petróleo fue devastador, fue él quien sacó a más de 200 trabajadores del ministerio y lo llenó de gente proveniente de la Alcaldía de Caracas porque él es muy dócil con los hermanos Jorge y Delcy Rodríguez. Todos los que conocemos a la industria y conocemos a Asdrúbal, sabemos que él no tiene capacidad para hacer frente a lo que está pasando con el colapso operacional de la empresa. Además, normalmente en una compañía de petróleo, casi nunca se pone al frente alguien que venga del sector de refinación y mucho menos de proyectos, tiene que ser un persona que pueda hacer un manejo efectivo del tema de producción, más en estas circunstancias. Por el lado de Tareck El Aissami, él ha demostrado que está puesto para derogar todo el legado económico que dejó el presidente Chávez. Es un gran privatizador del gobierno y por eso no le importa mucho ser un ministro que no podrá viajar a la OPEP por los problemas legales que tiene. Tareck lo que hará es privatizar a PDVSA. Más que una privatización, hará una entrega. Ese documento certifica elementos que no son nuevos, sino que se vienen manejando debido al estado de debilidad en el que se encuentra la empresa y creen que ha llegado el momento de rematar a ese moribundo como es PDVSA.
-¿A qué atribuye que hayan sacado a ese grupo de personas cercanas a Diosdado Cabello, comenzando por el ex ministro Quevedo?
-Su incapacidad fue terrible. Yo siempre dije que Quevedo no sabía nada de petróleo. Diosdado se molestó conmigo porque yo dije eso y lo que hizo fue insultarme. Quevedo es un guardia nacional. Lo que hizo fue arreciar el desmantelamiento de la empresa e impuso una persecución y generó un régimen de violencia contra los trabajadores. Maduro ha metido puros militares en las empresas del Estado para desmantelarlas y las manejan como si fueran un cuartel de la Guardia Nacional. El resultado es evidente cuando se ve que durante la gestión de Quevedo se perdió más de un 1 millón de barriles diarios. Quevedo salió por la puerta de atrás y será muy mal recordado en la industria petrolera venezolana porque acabó con la empresa.
-¿Parte de los problemas de la caída de producción y de PDVSA no obedecen también a las acusaciones de la Fiscalía?
-Por supuesto. Cómo se pretende que la empresa produzca si se hizo una razia contra los cuadros directivos y los gerentes. Todas las áreas fueron descabezadas y además por razones fútiles. Yo argumenté y demostré que en occidente se llevaron preso a toda la gente de occidente porque los socios de Petrozamora, como Alejandro Betancourt y su gente, estaban molestos porque PDVSA no les favorecía en lo que ellos querían. Por eso el Fiscal acusó a los gerentes de occidente de entorpecer la producción y se los llevaron preso. Igual hicieron en la Faja del Orinoco, donde desmantelaron la producción. Allí se producían más de 1,3 millones de barriles por día y hoy con los números que tenemos, apenas son 350.000 barriles por día. Por tanto hay una consecuencia directa porque desmantelaron la empresa. Igual pasa con el sistema de refinación. Ahora están trayendo a técnicos iraníes para recuperar el Complejo de Refinación de Paraguaná cuando en Venezuela tenemos los mejores técnicos de refinación presos como es el caso de Jesús Luongo. Se les ha acusado de conspiración. Además, ¿sabes qué otra cosa tiene que ver mucho con la caída de la producción?
-¿Qué?
-La decisión absurda de Maduro, que levantando las banderas de la lucha contra la corrupción, mandó a suspender todos los contratos petroleros. Los contratos de PDVSA son más de 100.000, que incluyen, desde el hielo para una gabarra hasta repuestos, bombas, válvulas y tuberías de producción. Eso no se puede suspender porque es como una maquinaria a la que se le van quitando piezas y al final se para. El petróleo está allí, al igual que el conocimiento, pero la gestión administrativa del Gobierno ha sido terrible. Es la peor y creo que no hay antecedente de una situación como esta.
La reestructuración
-En la propuesta de reestructuración de PDVSA hay una dualidad con respecto a las empresas mixtas. Por un lado se señala que se mantenga la mayoría accionaria, sobre todo en aquellas que en este momento están sacando la producción como Petropiar, Petromonagas o Sinovensa, pero también hay otras que se recomienda la cesión completa a privados o la fusión con otras empresas mixtas
-El planteamiento es muy grave porque se está pactando la reserva que hace el Estado a las actividades primarias del sector petrolero, tal como señala el artículo 302 de la Constitución. Por un lado, están fusionando a PDVSA y a la Corporación Venezolana de Petróleo (CVP), luego establecen que la CVP actuará como administrador de los contratos de los nuevos modelos de negocios, que fueron creados por ellos con el nombre de Acuerdos de Servicios Conjunto (ASC), que es una figura ilegal. Son como los que dieron en el estado Monagas y en todo el oriente, que lejos de aumentar la producción lo que ocurrió fue todo lo contrario porque se perdieron más 100.000 barriles diarios. Eso no ha funcionado.
-¿La CVP quedaría como un órgano regulador?
-Exacto. Quedaría como una agencia reguladora, que es lo que propone la oposición y algunos sectores que argumentan que no debe existir el Ministerio. De hecho, en esta propuesta se está desmantelando al Ministerio de Petróleo y a eso sumó la decisión de desmantelar el Vice ministerio de Petroquímica y Refinación y quedaría un solo Vice ministerio. El Ministerio ya no fiscaliza, no regula y no pone precios
-¿Los ASC son como los convenios operativos de la Apertura Petrolera?
-Sí, pero una mala figura porque los convenios operativos por lo menos contemplaban un proceso de licitación y tuvieron producción que alcanzó 500.000 barriles diarios, pero los ASC son para ser entregados a sus amigos, reconociéndoles unos costos altísimos.
-¿Esos contratos de servicio se comenzaron a entregar en la gestión de Quevedo?
-Los dio Quevedo en base al decreto 3.368, que también fue ilegal. Pero más allá de eso, vamos por parte a lo que dice la propuesta de reestructuración. Primero, que PDVSA se retira de cualquier participación en el desarrollo social, eso le quita a PDVSA el carácter popular que había logrado y que algunos sectores han criticado pero que es una de las características de la empresa. Incluso, le cambian el color al logotipo porque se sustituye el rojo por el negro; segundo, dicen que PDVSA se desprende de una cantidad de filiales no petroleras y resulta que estas eran las filiales que garantizaban autonomía operativa en algunos sectores. Eso implica que se desprende de PDVSA Servicios, PDVSA Industrial, todo lo que tiene que ver con los taladros, las tuberías, las válvulas, la Empresa Nacional de Transporte, PDVSA Ingeniería y Construcción; tercero, se desprenden de todas las filiales de Sudamérica, es decir, todo lo que impulsó Chávez en la región lo eliminan. Pero lo más importante, se está entregando la producción a los privados, bien sea por la figura de empresas mixtas, donde se establece la entrega de la mayoría de las unidades; empresas mixtas nuevas o los ASC, es decir, una privatización y PDVSA no tendrá producción propia.
Básicamente están entregando todas las unidades de producción a las figuras de empresas mixtas o de ASC. En el caso de las empresas mixtas, están diciendo que van a vender la participación de todas hasta 50,1%
-¿Eso lo permite la ley?
-Están planteando también modificar el artículo 22 de la Ley Orgánica de Hidrocarburos para eliminar la restricción de que PDVSA tenga al menos de 50,1% en las empresas mixtas, es decir, el segundo paso que se pretende es entregar la producción de petróleo a una mayoría privada o completamente a los privados. Otro aspecto que molesta es que crearon o se inventaron una terminología que no es petrolera como “aguas arriba”, “aguas intermedias” y “aguas abajo”.
-¿Se refiere a lo de “aguas intermedias”?
-Exacto. En lo que llaman “aguas intermedias” están poniendo todos los servicios como compresión de gas, inyección de agua, extracción de líquidos y están diciendo que se lo van a entregar a los privados, es decir, PDVSA pierde la capacidad de manejar su propia producción y resulta que todo eso forma parte de las actividades primarias, que coadyuvan a que se pueda producir petróleo y que no se entregue a otras entidades privadas. La propuesta también dice que entregarán todo lo que es “aguas abajo” como es refinación, transformación, comercialización y venta. Esto también va en contra de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, la cual establece en su artículo 9 que nada del “Down stream o aguas abajo” que sea existente pueda ser entregado a entidades privadas. Se puede permitir participación privada en refinerías nuevas, pero no se puede privatizar algo existente. Entonces, estos señores están entregando la producción, la infraestructura de procesamiento, tratamiento y almacenamiento y las refinerías a los privados, pero además la comercialización. Se está diciendo ya PDVSA no va a comercializar sino más bien las empresas mixtas y los privados. Entonces, ¿para qué vamos a ir a la OPEP si no se va a poder regularizar la producción y la comercialización del petróleo? Volvemos a la época de la concesiones, es decir, esta gente está llevando al país a un retroceso en el régimen petrolero venezolano que nos devuelve a los años de las concesiones petroleras. Esta entrega que está haciendo Maduro es peor a lo que planteó la Apertura Petrolera o propone el Plan País de la oposición.
-¿Lo considera peor que la reforma a la Ley de Hidrocarburos que presentó la oposición en la Comisión de Energía o a la nueva ley que introdujo el diputado Luis Stefanelli de Voluntad Popular?
-Es peor. Esto que está presentando Maduro no es una reforma, es una entrega porque se va a los cimientos de lo que es el régimen petrolero venezolano que no es de ahora. No se trata de que sea el modelo de Chávez o no. Por supuesto, reivindico lo que hizo con Chávez porque soy su ministro de Petróleo, pero esto tiene que ver con el país porque se está derogando con algo que viene desde el decreto de Quito del Libertador Simón Bolívar de 1829, que ese petróleo nos pertenece a los venezolanos y si no se tiene una empresa nacional, si se entrega toda la capacidad que hay para producir petróleo se perdió la propiedad y el control sobre el recurso natural, es decir es una propuesta muy entreguista. El Plan País y la Apertura Petrolera quedan en pañales con esto que se está presentado desde PDVSA. Nosotros criticamos mucho la Apertura Petrolera porque se entregó un campo como Boscán y se dijo que era un negocio marginal. En esta propuesta vemos que se está entregando Morichal, cuya producción en 2013 fue de 500.000 barriles de petróleo. También se está entregando los campos de San Tomé y Dación, todas las áreas que forman parte del esfuerzo propio de PDVSA. Se desprende también de PDVSA Gas, porque se entrega todo Anaco a los privados y esta filial queda como un distribuidor de gas que deberá comprar el gas asociado a un precio internacional. Por eso insisto que no es una reforma, es una entrega. También plantean entregar los terminales de Jose, Guaraguao, Morichal, el patio de tanques, los oleoductos, Puerto Miranda, Las Salinas, Bachaquero, Ulé, Punta de Palma, Bajo Grande, todos los sistemas de transporte y almacenamiento, la planta de procesamiento Pigap I y II, Santa Bárbara, San Joaquín, planta de fraccionamiento de Jose. Esta gente se volvió loca. Nunca había visto un planteamiento tan antinacional como este.
-¿Ese plan es un reconocimiento del estado de deterioro que se encuentran esas instalaciones?
-Claro. Lo que pasa que ponen como una de las razones el grado de deterioro y obsolescencia pero si la culpa es de ellos. El problema no es que se tenga que privatizar a PDVSA sino que hay que cambiar al señor que está en el Palacio de Miraflores porque ese deterioro se ha quintuplicado en la gestión a partir del año 2015. Desviaron el dinero, lo desviaron Carlos Malpica Flores y Simón Zerpa. El mismo Eulogio Del Pino, un día antes de que lo metieran preso denunció que la habían quitado todo el dinero y no dejaron manejarlo. Ellos son responsables. Este plan hay que pararlo. Es increíble. Es entregar un patrimonio que es de los venezolanos, que nos ha costado 100 años, que nos ha costado sangre y sudor, para entregarlo a los privados. Se lo están entregando a sus asociados porque esto es un negocio para Alex Saab, Francisco D´Agostino y Alejandro Betancourt.
-¿Se refiere al Saab el de los CLAP?
-Sí porque él es el rey de los negocios de Maduro.
-Usted menciona a Alejandro Betancourt. No obstatne, él obtuvo contratos en el sector eléctrico con la empresa Derwick durante su gestión, tanto para Corpoelec como para PDVSA
-Con PDVSA todo el mundo tenía relación, todos los industriales y empresarios venezolanos han tenido relación con PDVSA porque PDVSA era la única fuente de ingresos del país. Entonces el hecho de que alguien esté registrado en el registro de contratistas no quiere decir que tengan luz verde o el apoyo nuestro para que hagan con el país lo que están haciendo. Betancourt y su grupo de gente son los dueños de la producción petrolera de occidente, de Petrozamora y de todas esas empresas que el gobierno de Maduro ha entregado la producción.
-¿El socio de PDVSA en Petrozamora no era Gazprombank?
-Sí pero en el año 2015 hubo un cambio en la propiedad y ese es uno de los cambios que se han hecho en las empresas mixtas sin pasar por la Asamblea Nacional e igual como han hecho con la faja del Orinoco de espaldas al país.
-En PDVSA se insiste que el socio en Petrozamora es Gazprombank
-No. Ellos crearon una empresa rusa donde están asociados Gazprombank con los capitales de Alejandro Betancourt. Cambiaron la denominación del socio ruso y la composición. Todas estas cosas deben pasar por la Asamblea Nacional y deben ser del dominio público. Eso procedimiento está establecido de esa manera en la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Es lo mismo que hicieron los rusos de Rosneft. Ahora nadie sabe cuál será la empresa que va a operar en lugar de Rosneft porque es una compañía desconocida. Rusia nos está tratando como si esto fuera una colonia. Ellos deciden sus cosas en Moscú y no les importan nuestras leyes. pero eso no es así porque precisamente el espíritu del legislador cuando puso eso en la Ley Orgánica de Hidrocarburos era proteger al país de que no se detuviera una industria de importancia estratégica.
-¿Cree que los rusos van a seguir produciendo en Venezuela?
– No. Tienen las reservas pero no van a producir porque se llevaron a la empresa operadora y es lo mismo que pasará con Chevron en Petropiar y Petroboscán. Esta gente lo que está haciendo es rematar esto. Los cambios que ellos están introduciendo es una cesión de las áreas petroleras porque dicen que los privados pueden hacerse de los activos de PDVSA como compensación de deuda. ¿Qué deudas? ¿Cómo es ese tema de la deuda? ¿Quién sacó esa contabilidad? Venezuela no va a recibir ingresos por la venta de activos, sino que se lo van a dar en contraprestación a supuestas deudas que habría que aclarar. Cuando yo dejé la empresa, dejé todos los estados financieros auditados y se sabía a quién se le debía. Hoy no se sabe nada. PDVSA no muestra estados auditados, no hay auditor externo que pueda dar una opinión positiva de los estados financieros de PDVSA, entonces es una cosa secreta de entrega de la empresa a cambio de esa deuda.
-En el documento se señala la creación de la filial PDVSA Rusia
-Es la única filial que se va a quedar en el exterior porque están cerrando toda Sudamérica. Ellos tendrán sus razones pero yo solo le digo a Nicolás Maduro que ese era parte del pensamiento de Chávez y Maduro lo sabe. Lo están cerrando todo y están dejando solo esa filial en Rusia, que básicamente será para manejar Nynas y otro negocio más. PDVSA reduce su presencia en el mundo. Lo más grave no solo es lo que están entregando ahorita sino la entrega del control sustancial, es decir, se dice que los privados se encargarán de la contratación, de la relación con los trabajadores, recursos humanos, ya no se tendrá un control de la producción y de la comercialización petrolera. No se sabrá a cuánto se vende el petróleo, a dónde se vende, cuánto se vende. Ya ahora no sabemos nada y es lo que pasa con la venta de crudo Merey. No hay precios anunciado porque desmantelaron el sistema y eso obliga a hacer cálculos. Se están llevando todo ese petróleo y nadie le rinde cuentas al país. Todo esto que es muy grave y está pasando en silencio. Ellos son violentos y malandros. No le rinden cuentas a nadie. No solo no van a la Asamblea Nacional sino que tampoco van a la Asamblea Nacional Constituyente. Nadie sabe lo que está pasando pero está avanzando.
-En la propuesta se plantean liquidar negocios de PDV Holding y Citgo, ¿eso es como asumir que se perdieron esos activos en Estados Unidos?
-Ellos están dando por perdidos algunos activos, sobre todo aquellos que aún están en litigio en el área de refinación y están cerrando muchas filiales. No se dice para nada qué pasará con los trabajadores. Pongamos que se hayan ido 30.000 trabajadores pero queda el resto. ¿Qué pasará con ellos? Otra cosa es que se está derogando el decreto presidencial 5.200, el de nacionalización de la faja del Orinoco, y por esa decisión hemos ido a juicios arbitrales con ExxonMobil y ConocoPhillips. Ahora esta gente dice que lo echa para atrás y que lo deja sin efecto. ¿Y los juicios y todo lo que ha pasado?¿Vamos a entregarle a los privados o las transnacionales porque ningún privado venezolano puede con un proyecto de la faja? ¿Vamos a entregar la mayor reserva de petróleo del planeta? ¿A cuenta de qué o con qué excusa? Del deterioro de la infraestructura es culpa de ellos, la caída de la producción es culpa de ellos. Igual están derogando la ley que reserva al Estado los bienes y servicios conexos en las actividades primarias de hidrocarburos, todo lo que son las actividades del lago de Maracaibo e inyección de gas y agua. Si hubiera invadido Estados Unidos, que es lo que siempre dice Maduro, nunca hubiera ocurrido una entrega igual. Es algo verdaderamente lamentable y que no se puede tolerar. Hago un llamado a todos los trabajadores y a todas las fuerzas políticas del país para que se pronuncien por esto y que digan si están a favor o no de entregar a PDVSA y que quede registrado para la historia porque es una transformación que nos va a costar muy caro.
La carga fiscal
-Hay expertos que señalan que Venezuela tiene uno de los regímenes fiscales más elevados
-Fíjate que las personas que hacen este tipo de propuestas se quejan de que Venezuela tiene el puesto número 1 en obtener mayores beneficios en su actividad petrolera y eso en vez de parecer bueno lo colocan como un complejo y entonces dicen que no somos atractivos para los privados. Eso no es verdad. Nosotros cuando estábamos en PDVSA teníamos más de 33 empresas privadas trabajando con nosotros de todo tipo, desde la A hasta la Z. No es verdad que los privados no quieren invertir en Venezuela por el régimen petrolero. No quieren invertir por Maduro. ¿Quién se va a meter a trabajar con Maduro. Solo aventureros como Ruperti o Betancourt. ¿Quién va a querer trabajar en Venezuela si las empresas internacionales serias saben que no hay un régimen legal, no hay legitimidad en quien toma las decisiones y alegan el argumento del government take para reducir el pago de regalía e impuesto sobre la renta, eliminar la contribución especial sobre precios de hidrocarburos o producciones marginales y disminuir los impuestos municipales, lo cual me parece increíble.
-¿Qué respuesta tiene usted a quienes dicen que el régimen fiscal venezolano es de los más elevados del mundo y eso resta competitividad sobre todo en un escenario de bajos precios del petróleo como el de este momento?
-Los que dicen eso piensan por las compañías. Eso es respetable, pero yo me pongo por el lado de los venezolanos. Yo pienso por el país. Si nosotros en un escenario de precios bajos no tuviéramos la regalía en 33% más 50% de impuesto sobre la renta no habría con que comprar. El régimen fiscal petrolero es para favorecer a los venezolanos. Yo hablo como venezolano. Si nosotros no hubiéramos cambiado el régimen fiscal de la faja a nosotros nos hubiera quedado solo 1%. Yo reivindico ese régimen. La situación actual que ha creado Maduro, donde casi pareciera que nos hubiera arrasado un ejército invasor, habría que tomar una medida para permitir levantar la producción pero eso serían solo medidas coyunturales sin necesidad de trastocar todo el régimen fiscal. Sea el gobierno que sea, vamos a necesitar un ingreso petrolero. Lo de Maduro ha terminado siendo como el COVID-19. Así como el COVID-19 acabó con la economía y ahora se está demostrando que el mundo no puede vivir sin los trabajadores, igual Maduro ha demostrado que el país no puede vivir sin petróleo. Lo había dicho Arturo Uslar Pietri hace años. Maduro lo demostró. Hicimos un experimento trágico. Esta gente con su incapacidad acabó con la industria petrolera, el resultado es que el país no se mueve. Esta es una de las peores crisis de su historia. Creo que la peor en su historia contemporánea, entonces nosotros tenemos que reivindicar el régimen petrolero, tenemos que ayudar al pueblo y a los privados, pero necesitamos captar todo el dinero que podamos para levantar este país sino no hay manera y no vamos a salir del hoyo en el que estamos metidos.
This must be a demand from all political and social sectors in the country of Venezuela. Currently, in our country, there are hundreds of workers, military, and politicians imprisoned for political reasons without any trial, procedure or their right to defense.
All of them have been denied of their constitutional rights, their right to due process, the presumption of innocence, the inviolability of the home violated, all of which constitutes a violation of their human rights, as has been expressly denounced by the UN High Commissioner for Human Rights, Michelle Bachelet, after being working for a long period with her team in the country and also, by the few family members who dare to do so.
These workers, military, and politicians belong to the entire spectrum of the country’s social life, from “Chavistas” (those who follow former President of Venezuela Hugo Chávez) to right-wing opponents, including workers, popular leaders, and writers, who have only made use of their constitutional right to express their opinions and political positions.
Most have been subjected to humiliating and vexatious detention. Kidnapped by masked, heavily armed people who are supposed to be members of the security forces, who act in an abusive manner and violate all the guarantees and rights of the detainee. In many cases, they are exposed to public scorn, using the State’s media, in which, from the president, vice-president, minister or attorney general himself, these people are unilaterally accused, sentenced, and condemned brandishing the most unusual accusations, from corruption, terrorism, treason, to any other hoax.
In no case have the accusers shown any proof of their accusations. They are only «false positives», set up with the prosecution and the judiciary, to bury a citizen alive, without anything, or anyone, being able to restore their rights, their name, their reputation, their freedom.
I know directly the drama of the oil workers and managers. I have denounced it both publicly and before the United Nations Human Rights bodies. I will continue to do so because I know that the motivation behind the government’s attack on these comrades has been to sweep away the technical-political leadership that accompanied me in the management of PDVSA for 12 years, to open the way for the privatization of the company in their favor. If I had returned to the country, they would have arrested me, without the right to a defense or a trial, as they did with the former president of PDVSA in function Eulogio Del Pino, and others very high managers and wellknown for their respective capacities as Pedro León, Orlando Chacín, Jesús Luongo, Pavel Rodríguez, Gustavo Malavé, and 100 other PDVSA workers, or they would have kidnapped me to let me die in prison, as they did with the in function Minister and President of PDVSA and former President of CITGO Nelson Martínez. The cruelty and viciousness of the government are very similar to the violence of the Fourth Republic of Venezuela.
“Madurismo”(as we called the followers of the actual president of Venezuela Nicolás Maduro), had to take away the leaders of the teams that worked at the head of PDVSA during the government of President Chávez, in order to remove the obstacle to the privatization of the company and the surrendering of the oil. They knew that I would not allow it, as we did not allow it during our administration.
In the end, it is about the violence of “Madurismo” to end “Chavismo” and eliminate the political, economic and social conquests achieved to impose a backward, dependent model that only favors, in a scandalous way, the transnationals and the economic groups that came to power with maturity.
In addition to direct, physical violence, there is the use of justice for political persecution, lawfare, moral lynching, incitement to hatred and the moral destruction of institutions and trajectories, of entire lives. What they have sown has been the seed of fascism, and from there, nothing new will emerge.
But it’s not just about PDVSA workers. At the beginning of this «razzia», some political sectors, especially those affiliated with the government, the “Maduristas”, “Chavistas”, and opposition leaders, kept a cowardly silence. For them it was «only» about those from PDVSA, it was «Maduro against Ramírez», or in the case of the opposition, «it is only about “Chavistas.»
Well, they were wrong, and history will judge the silence and cowardice of the leaders of the PSUV (the socialist party that is actually represented by Nicolás Maduro), parties of the extinct Polo Patriótico, ministers, human rights defenders, former guerrillas, politicians, lawmakers, authorities, members of the National Constituent Assembly called and direct by Maduro, ANC, thinkers, journalists, and opinion-makers, who have kept an immoral silence in the face of what was only the first violent episode of the government, which would later become the open and unbridled facet of a criminal, police government, capable of doing anything to stay in power.
The violence against PDVSA and its workers has been followed by violence against political leaders, former ministers of Chávez, the military, workers and public officials of all companies and sectors of the State: workers in the iron and steel industry, Corpoelec (company for electricity), peasants, mayors, popular leaders, writers. Many names have been added to the more than 100 detained in PDVSA: the very High Level militars, General Miguel Rodríguez Torres, General Raúl Isaías Baduel, Rubén González, Rodney Álvarez, among several others of whom nothing is known.
The last ones to end up in prison, under the government’s authoritarian action, are the young workers of PDVSA, Aryenis Torrealba and Alfredo Chirinos; and, recently, the professor and columnist Vivas Santana, as well as, journalists, medical and health personnel, who have dared to say something contrary to the official version of Jthe Minister of Informationof Maduro, Jorge Rodríguez about the coronavirus.
Similar abuses and humiliations have occurred against traditional opposition leaders and political activists. Hundreds of prisoners have been accused in a generic way of conspiracy and of being terrorists; some of them, like Councillor Albán, have already had a tragic and unclear end.
In the military, nothing is known. Officers are abducted, taken to prisons without any information or right to defense. The most emblematic cases are those of Lieutenant Colonel Martin Chaparro and Lieutenant Colonel Ovidio Carrasco. At the moment, there are 152 military prisoners, generally accused of participating in any of the alleged conspiracies to which the government has gotten us used to, «terrorist plots», «attacks», etc., the most tragic case being the death by torture of Lieutenant Commander Rafael Arévalo.
The position of the political sectors in this situation is at the same time pathetic and sad. Most of the time, it is one of indifference, others of convenient silence and, in the worst case, complicity, in both of its aspects: either «they deserve it because they are right-wingers» or «they deserve it because they are “Chavistas.» In this last group, they always debate in the contradiction of what to do when repression touches one of their close relatives or comrades.
From a revolutionary position, from a progressive and advanced position, our condemnation of political violence and the violation of human rights cannot leave room for doubt or political calculation. There cannot be «good prisoners» and «bad prisoners,» «good tortured» and «bad tortured,» and much less «good torturers» and «bad torturers.» Perhaps those of us who have closely seen and experienced the violence of the State, and not only of this government but also of the governments of the Fourth Republic of Venezuela, should have, as I have, a greater awareness of the duty to denounce and stop the government’s criminal behavior, which cannot be justified under any circumstances.
Silence cannot be an option in the face of government repression and violence against citizens; human rights violations cannot go unpunished.
April 19th and the lost independence.
Today is the 210th anniversary of the Declaration of Independence of our country, a bold action of the Venezuelan patriots, followed by the signing and adoption of the Declaration of Independence and then by 10 years of bloody war against the Spanish Empire, where our Liberator Heroes, Bolívar, Sucre, Urdaneta, Ribas, Mariño, among many others, fought with courage and strategic clarity until they defeated it and brought independence to what today are six independent Republics of our South America. In that war, the genius of Simón Bolívar knew how to lead the Venezuelan people and the Liberating Army to eternal glory.
But today, plunged into the most serious crisis of our contemporary history by the devastating action of an incompetent government, with a president who confesses that he has time to watch entire seasons of TV series while the country is collapsing, or whose ministers make a broadcast to reopen one elevator while they make sure to tweet and build «trends» about this patriotic date.
The truth is that today, our independence has vanished among so many things that we have lost, something that cannot be hidden, despite the government’s capacity to manipulate the media, creating a world of fantasy and «victory after victory», of «still life», which our people look upon with astonishment and resignation.
An example of this is the oil issue. In my latest Weekly Oil Bulletin, which I invite you to read and review in its entirety, I explain with numbers and graphics how the government’s action against PDVSA has not only caused the operational collapse of the company, which is the reason why there is no gasoline, no gas, no oil production, but that the company has been «de facto» privatized.
The latest OPEC report, dated April 15th, states that oil production in Venezuela continues to fall and stands today at 660 thousand barrels of oil per day, a drop of 2.4 million barrels of oil per day, from the production levels we had in 2013 of 3,011 million barrels of oil per day, that is, a 78% collapse in our oil production, in 7 years of Maduro’s management at the head of PDVSA.
This graph shows the constant fall in our oil production from 2015 onwards when the company was intervened and the «razzia» against its workers and managers began. This situation worsened even more after 2017 when the company was militarized with the appointment of General Manuel Quevedo as President of Petróleos de Venezuela. At the time of the US sanctions against PDVSA, in January 2019, the damage caused by Quevedo’s mismanagement at the head of the industry was already profound. Let’s take a look at the current oil production.
Graph of Venezuela’s production 2014-2020.
In the Orinoco Oil Belt, production has fallen from 1,274 million barrels per day at the end of 2013 to 352 MBD in 2020, representing a drop of 922 MBD or 71% in the period.
Of this production, the mixed companies PetroSinovensa (CNPC), Petromonagas (Rosneft) and Petropiar (Chevron), contribute 250 MBD, which represents 69,4 % of the FPO production.
In the East of the country, production has fallen from 825 MBD at the end of 2013 to 170 MBD in 2020, a loss of 655 MBD, or 79.4%, although production has been delivered there to the private sector of the Service Contracts.
The Oil Service Contracts have fallen by 100 MBD between January and March 2020, from 201 MBD to 106 MBD, a fall of 50% in the production delivered by PDVSA. The Oil Service Contract model is not only contrary to the Constitution, to the law and extremely costly, but it also means a worse operational performance for PDVSA.
In the West, the drop has been from 776 MBD at the end of 2013 to 138 MBD in 2020, a drop of 638 MBD, equivalent to 82.2 %. This is even though the production of “PetroBoscán” (Chevron) and “PetroZamora” (Gazprombank, Russia) are located there. These produce 68 MBD and 60 MBD respectively, which represents 128 MBD, equivalent to 92.75% of the production in the West.
Who produces in Venezuela?
In the period of management between 2015-2020, from the intervention of the government in 2015, a shift in the production of oil in the country has taken place. Now it is in the hands of the private sector.
PDVSA has undergone “de facto” privatization, a process that is illegal and contrary to the interests of the Republic, as established by the Constitution in article 202 and the Organic Law on Hydrocarbons and decree 5,200 on the nationalization of the Orinoco Oil Belt.
While in 2013, oil production was 100% under PDVSA’s operational control, through its Production Units, 100% participation of PDVSA, called “Esfuerzo Propio” (“own effort”), as well as with the Joint Venture Companies, where PDVSA had a majority share of at least 60%-70% and control of operations.
In 2013, the country’s production closed at 3,011 million barrels of oil per day, of which 1,881 million were from Own Effort (100% PDVSA) and 1,130 million from Joint Venture companies (60-70% PDVSA).
Nowadays, as of March 2020, the country’s production closed at 660,000 barrels per day, a drop of 2.4 million barrels compared to 2013, which represents a 78% decrease.
Of the current production, 105 MBD are Own Effort (100% PDVSA), 106.8 MBD Oil Service Contracts (100% privately operated) and 448 MBD with Joint Venture Companies (operated by the private partner).
Who produces in Venezuela? Production PDVSA 2013 Production PDVSA 2020
From an objective analysis of the data on production in the country, it can be seen that today, PDVSA’s own production represents only 16% of the country’s production, the remaining 84% is in private hands.
It is clear that behind all the «hype» and the scandal of Maduro and the prosecutor against PDVSA and its workers, what existed was the deliberate purpose of diminishing our own national capacities in the oil industry, that is, demolishing piece by piece the strengths of our national oil company, the most important in the country, the bastion of our SOVEREIGNTY, and then doing something that was IMPOSSIBLE BACK IN 2013: to advance in the privatization of PDVSA, with the excuse that the company «doesn’t work.»
After 12 years at the head of the oil industry as President of PDVSA and President Chávez’s Minister of Petroleum, through which we maintained all our operational capacities to the maximum and were able to supply the country with fuel and provide all the income required to sustain the national economy, it is my duty to denounce before the whole country, that the devastating rush of Maduro against PDVSA has culminated in the surrender of our oil industry to private control, transnationals and briefcase companies, an action that is against the laws and the Constitution. A surrendering that has been the indispensable condition for taking away our sovereignty and independence.
Yesterday, April 20th, the international oil market was shaken by an unprecedented decline in the WTI, reaching negative values of up to minus $36 per barrel, something that had never happened before.
The fundamental reason for this phenomenon is linked to the fact that traders left their contracts early in May because there was not enough demand or storage capacity for oil. As a result, futures contracts for May 20th fell to $6.40 abarrel today, Tuesday, April 21st.
Although the Brent, the price marker for the European market, also fell to values below $20 a barrel, the greatest impact of the collapse of oil prices was suffered by WTI, marked for North American oil, basically because there is no storage capacity in Cushing Oklahoma, the «hub» for storing North American oil, whose inventories are based on the price of WTI which is then traded on the NYMEX.
The failure of the last OPEC+ meeting on March 6th was a determining factor in the destabilization of the oil market, not only because it coincided with the abrupt collapse of consumption caused by restrictions on movement, transport, and industrial activity as a result of the COVID-19 pandemic, but also because this disagreement gave rise to a price war between Saudi Arabia and Russia.
While this price war between two of the three largest oil producers in the world flooded the market with cheap oil, the demand continued to fall, estimated at 20-30%, due to the paralysis of the world economy which went into recession. On April, both OPEC and the International Energy Agency predicted in their respective reports that the drop in demand for 2020 would be severe with a loss of between 6.8 and 9 million barrels a day in consumption, indicating that by April, the loss would be 20 million barrels per day.
That is why, as we said in our Oil Bulletin on April 17th, the production cut agreed by OPEC+, in addition to being late, would be insufficient in the face of the collapse in demand and the volumes of oil that have flooded the market, oil that has no one to consume it and no place to store it.
But, besides, this unprecedented cut by OPEC+ was an effort that was not accompanied by other large non-OPEC producers grouped in the G-20, such as the U.S. and Canada, which means that the different producing countries, especially the U.S., Canada, and, to a lesser extent, Mexico, preferred that «others» make the cut effort which deprived the oil market of a forceful and timely political decision that could have cut a volume of oil that could have been 15 million barrels of oil per day, and which would be subject to review by mid-year and for longer than just two months, as agreed in OPEC+.
While this imbalance in the market between supply and demand, and the uncertainty of the future of the world economy given the impact of COVID-19 continued to affect the price of oil, to this was added an element that seems to have taken by surprise or been underestimated by the market, which becomes a physical constraint, impossible to avoid: storage.
With an over-supplied market for oil and no demand, the commercial inventories of the OECD countries, China and India, began to fill up with cheap oil.
In some cases, such as China and India, or the strategic reserves of large consumers, this information is not reported to the market, but all analyses and reports, including the reports of the U.S. Energy Information Administration, EIA, indicated that oil inventories around the world were filling up at a very high rate.
Likewise, the increase of floating storage, that is, oil ships, was known both because of the impossibility of placing oil in the world refining system that has been decreasing or ceasing operations due to the lack of fuel consumption, as well as because of the expectation of traders or speculators who knew that the market was in «super contango» as defined by OPEC in its monthly report, that is, that the price of oil in the future was higher than the current one.
This is how the market was perceiving it, where even companies and countries like Mexico acquired coverage or «hedging,” negotiating financing for their future production until oil buyers realized that there was no longer space to store it, no matter how cheap it was, especially in the commercial warehouses in the U.S. and the Cushing’s in Oklahoma that reached their operational capacity limits, so they began to cancel their May contracts in advance so as not to have to pay for storage more than the value of the oil acquired. This is what caused the WTI to fall to negative values yesterday, April 20th.
Prospects for the short term.
Although future prices for May are in negative values, prices for June and July are being estimated for WTI of $15.55/barrel and $23.3/barrel respectively, and for Brent values for June and July of $20.46/barrel and $24.93/barrel.
This market expectation is based on the assumption of a massive reduction in oil production, either for economic reasons, political decisions by producers, or because of an increase in demand due to the progressive relaxation of restrictions on transport, travel, mobility, and industrial manufacturing, and commercial activities as a result of the gradual lifting of the COVID-19 quarantine in the industrialized economies.
How the three major oil producers, including the U.S., Russia, and Saudi Arabia, will act is unknown. A lot will depend on the relief from the price crisis.
North American production, including the U.S., Canada, and Mexico, is the most committed.
U.S. production of Shale Oil is unviable at these prices, even at prices between $20 and $30 a barrel. Hence, the efforts of President Trump’s Administration to seek an agreement in OPEC+, in addition to ordering the Department of Energy to open up the idle capacity of the country’s Strategic Reserves to buy up to 75 million barrels of American oil, store it, and then sell it when the price recovers.
For this to be effective in terms of volumes, more operations of this type will be needed, so the Trump Administration will need more resources from Congress, where it has already run into the Democratic refusal, who, because of environmentalist positions, are not willing to finance oil production in the country. The Administration, faced with the imminent drop in U.S. production, has already announced its willingness to impose tariffs on foreign oil imports, especially from Saudi Arabia.
Oil production from oil sands in Canada is also a high-cost production with transportation and market problems. The same goes for Mexico, which for years has suffered a drop in production, not only due to the depletion of the Cantarell field but also due to the costs of deepwater production in the Gulf.
Saudi Arabia and Russia have low production costs and more room for maneuver in the collapse of the oil market. In the case of Saudi Arabia, the country’s financial strengths, as well as its system of government, allow it to remain in a prolonged crisis. In the case of Russia, a more diversified and industrialized economy, where oil and gas account for nearly 40% of its revenues, it has the leadership and political bargaining power to maneuver through this crisis.
In this situation, however, some of these countries seem to be insisting on taking strategic advantages in the oil sector in a scenario of everyone against everyone else, in dispute for markets and for keeping their respective industries and oil companies safe, in the face of market collapse.
In the medium term, it will be necessary to see how much of the international oil sector, oil-producing companies, oil services companies, and producing countries will be left standing and will be able to resume their activities once the COVID-19 crisis is overcome and after the economy gradually recovers, oil demand is restored, and accumulated inventories are drained. Only after this, we will see prices like those of the beginning of this year (2020) again.
VENEZUELA
This unprecedented crisis takes the country into the weakest situation of its oil industry and of PDVSA in particular since its creation in 1976. PDVSA’s operational and financial capacities have collapsed as a result of poor management and bad decisions by the government.
The company, now militarized, has been hit and dismantled by successive government interventions, as well as the persecution, imprisonment, and displacement of its management and technical staff.
Its production has collapsed from 2015 to date, with a drop of 2.4 million oil production. To our date, according to OPEC’s latest report, the country only produces 660 MBD of oil. Additionally, due to contractual changes made by the government, production is in the hands of private partners, who operate 84% of Venezuela’s production, while PDVSA operates only 16%.
On the other hand, the Venezuelan refinery park is inoperative, so the company is not able to process Venezuelan crude, nor supply the national market with gasoline, diesel, gas and other fuels.
Since Venezuela is a heavy crude oil producer, our main segregation, Merey Crude, has as its reference price the Mexican Maya crude and this, in turn, is indexed to the U.S. WTI. This means that the negative prices of WTI have hit Maya crude (it was quoted yesterday at -2.7 dollars a barrel), so our type of crude, in turn, is quoted at a lower price, without taking into account that, even before the price collapse, Venezuelan crude was being sold at discounts of up to 30%.
These negative price values or below $10 a barrel for the WTI, make it unviable to produce oil in the country. Even more so when Venezuelan oil production is in the hands of private operators, such as Chevron, CNPC, Rosneft (which ceded its assets and participation in the country to a still unknown Russian company), Gazprombank and Venezuelan operators without experience or financial capacity.
With oil production in private hands, interests other than national ones take precedence. Due to the lack of control over oil operations in Venezuela, it is impossible to develop a proper strategy to deal with this crisis. The question is, are these private companies going to produce at a loss? That could only have been done by PDVSA, the national company.
On the other hand, without operational refineries, the country is unable to process its oil, even if it is only 660 MBD, which in other circumstances could be transformed into fuel.
The country has run out of storage in the Caribbean because of the international isolation of the government and our own fleet of tankers, some of large capacity, which could be used as floating storage, were lost or have been confiscated abroad for lack of payments or debts.
Onshore storage in the country is insufficient and already has capacity issues, not only because of maintenance and mechanical integrity problems but also because U.S. sanctions have imposed restrictions on the export of Venezuelan oil. This problem could have been solved if the Quevedo administration (president of PDVSA) had kept our tanker fleet operational.
Oil production in the country will end up collapsing due to the combined effect of the weakening and collapse of PDVSA, as well as oil market conditions and the fall in oil prices. This crisis is taking the national oil sector in the worst conditions to face it.
We will have to see the performance of the economy in a scenario without oil revenues, an economy that the government has sustained on an artifice, a fiction: the coin called “Petro”, which today, at the time of writing this Bulletin, has negative values.