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DISCURSO DE ORDEN A CARGO DEL COMPATRIOTA RAFAEL RAMÍREZ CARREÑO VICEPRESIDENTE PARA EL ÁREA ECONÓMICA, MINISTRO DEL PODER POPULAR DE PETRÓLEO Y MINERÍA Y PRESIDENTE DE PETRÓLEOS DE VENEZUELA MENE GRANDE, EDO ZULIA, 05 DE AGOSTO DE 2014

Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela
Sesión especial con motivo de cumplirse el Centenario del pozo petrolero Zumaque 1

 

(VERSIÓN TAQUIGRAFICA)

 

El Presidente (DIOSDADO CABELLO RONDON):

Ciudadano Secretario sírvase indicar el siguiente punto:

El Secretario (FIDEL ERNESTO VASQUEZ):

Discurso de orden del vicepresidente para el área Económica, Ministro de Petróleo y Minería y Presidente de PDVSA, compatriota Rafael Ramírez.

Ministro RAFAEL RAMIREZ (hace uso de la palabra)

Muy buenas tardes, compañero Diosdado Cabello, Presidente de la Asamblea Nacional de la República Bolivariana de Venezuela; compañero Darío Vivas, Primer Vicepresidente de la Asamblea Nacional; compañera Blanca Eekhout, Segunda Vicepresidenta de la Asamblea Nacional; compañero Fidel Ernesto Vásquez, Secretario de la Asamblea Nacional; ciudadanos y ciudadanas; Diputados y Diputadas de la Asamblea Nacional que hoy nos acompañan; compañero Fernando Soto Rojas, Presidente de la Comisión Permanente de Energía y Minas de la Asamblea Nacional y demás presidentes de las comisiones que la componen; compañero Francisco Javier Arias Cárdenas, Gobernador Bolivariano del estado Zulia y al equipo de gobierno que lo acompaña; compañera Eva Margarita Padrón de Arias, Primera Combatiente del estado Zulia, quien está acá con nosotros; ciudadanas y ciudadanos, Diputados y Diputadas del Consejo Legislativo del estado Zulia; compañero Alcalde y Alcaldesa del estado Zulia que hoy nos acompañan; señores Viceministros del Gobierno Bolivariano; trabajadores y trabajadoras de la nueva PDVSA que hoy nos acompañan en este acto.

Saludo a los compañeros del Batallón Faja, a los compañeros de la Costa Oriental del Lago de Maracaibo, de PDVSA Occidente y de todos los que están aquí presentes; compañeros trabajadores del Ministerio del Poder Popular para Petróleo y Minería; un saludo especial a la clase obrera, representada aquí por su dirigente compañero Wills Rangel Presidente de la FUTPV; compañero Argenis Olivares y demás dirigentes obreros de acá del estado Zulia. (Aplausos).

Un saludo especial al doctor Bernard Mommer, Gobernador de Venezuela en la OPEP, allá presente. (Aplausos).

General Tito Urbano Melián, Jefe de la ZODI de Occidente y demás autoridades militares aquí presentes. (Aplausos).

Habitantes de nuestro querido e histórico Mene Grande que están aquí presentes, Poder Popular. (Aplausos).

Saludos especiales a este querido pueblo; compañeros, hermanos de la Junta Directiva de Petróleos de Venezuela que nos acompañan en este acto, demás directores, gerentes, responsables y presidentes de filiales de la nueva PDVSA, invitados especiales; señores de los medios de comunicación; señoras y señores.

A 100 años del inicio de la producción petrolera en el país, vamos a hablar de la plena soberanía petrolera, una política nacional, popular y revolucionaria.

Antes que todo, quisiera agradecer la invitación que nos ha hecho nuestra soberana Asamblea Nacional para ser Orador de Orden en esta Sesión Especial que se celebra con motivo de la conmemoración de los cien años del inicio de la producción petrolera en nuestro país. La producción comercial del petróleo comenzó aquí mismo, en este mismo lugar, el 31 de julio de 1914, aquí desde la Costa Oriental del Lago de Maracaibo. Un saludo especial al querido pueblo de todo el estado Zulia. (Aplausos).

La producción de petróleo desde la costa Oriental del Lago de Maracaibo abrió la posibilidad al inicio de las exportaciones petroleras del país en 1917, lo que sería, en estricto sentido económico, el comienzo de la historia de Venezuela como país petrolero, historia que continuará, al menos por los próximos 150 años, gracias a la inmensa base de recursos petroleros con los que cuenta la nación, rescatada por la Revolución Bolivariana como un elemento fundamental de la soberanía de nuestra Patria y para beneficio de nuestro pueblo.

Hoy quiero hablar en nombre de los cientos de miles de trabajadores petroleros que han hecho posible a lo largo de todos estos años el desarrollo de la industria más importante del país; quiero hablar en nombre también de los más de 100 trabajadores de la nueva PDVSA, quienes trabajan todos los días abnegadamente por el fortalecimiento de nuestra Patria y que constituyen un bastión inquebrantable en defensa y custodia de nuestro petróleo, y de la política de plena soberanía petrolera, uno de los legados fundamentales de nuestro Comandante Eterno, Presidente Hugo Chávez. (Aplausos).

Hoy es un día para la reflexión sobre uno de los temas fundamentales del país: nuestra política petrolera. Es un día especial para reconocer el pensamiento obra y orientación luminosa hacia el futuro de nuestro querido Comandante Eterno, el Presidente Hugo Chávez.

La primera gran reflexión que debemos hacer es que nuestro país debe reconocerse a sí mismo como un país petrolero. Nosotros, como pueblo consciente, no podemos aceptar la pretensión de las grandes potencias industrializadas de que renunciamos a la defensa de nuestros intereses como país productor de petróleo, de pretender estigmatizar el petróleo como una maldición. ¡No!, como dijo el Comandante Chávez, si bien el petróleo fue durante muchos años un instrumento para la dominación, ahora con la Revolución Bolivariana el petróleo se ha convertido en un instrumento de liberación de nuestro pueblo. (Aplausos).

La actividad petrolera durante estos 100 años ha impactado de manera dramática el devenir económico, político y social de nuestra historia, probablemente el mayor impacto ha radicado en el hecho de que el inicio de la producción petrolera abrió las puertas a la penetración y al accionar devastador del imperialismo norteamericano en nuestro país. Esta historia está plenamente explicada en un libro fundamental para el estudio de la política petrolera: La cuestión petrolera, del doctor Bernard Mommer, aquí presente.

El imperialismo norteamericano convirtió a nuestro país en una factoría petrolera, como lo denunció en su momento el Comandante Chávez. Hasta el advenimiento de la Revolución Bolivariana, la historia del petróleo en nuestro país ha sido, con distintos grados de intensidad, la historia del saqueo de nuestros recursos naturales y la expropiación de las riquezas que pertenecen al pueblo.

Claras muestras de la injerencia norteamericana en nuestros asuntos internos la constituyen hechos como el derrocamiento de Cipriano Castro, la imposición de la feroz dictadura de Juan Vicente Gómez, el derrocamiento del Presidente Medina Angaríta, la dictadura de Pérez Jiménez, el largo periodo de violencia betancurista y el golpe de Estado contra el Presidente Chávez, en el año 2002.

Aún hoy el permanente asedio a la Revolución Bolivariana y al Presidente Nicolás Maduro Moros son ejemplos claros e irrefutables de esta constante intromisión.

El desarrollo de la industria petrolera fue conducido a sus anchas por el interés de las grandes empresas transnacionales en el país, entre ellas, principalmente, la Royal Dutch Shell y la Standard Oil, hoy ExxonMobil, desplegando su estrategia de explotación petrolera, profundamente depredadora de nuestros recursos naturales y de formadoras de todo el cuadro económico social de nuestro país.

Privaron así, por sobre el interés de nuestra Patria, las necesidades de expansión del voraz imperialismo norteamericano, a finales de la Primera Guerra Mundial, y el desarrollo del gran complejo Industrial de los Estados Unidos signó el accionar de las empresas transnacionales petroleras durante los casi 60 años del período concesionario en nuestro país.

La implantación de la estrategia transnacional petrolera creó y desarrolló el modelo rentista petrolero que hoy padecemos y que es un enemigo estratégico del avance de nuestra Patria. Así, durante casi 90 años, se estableció en el país un modelo capitalista profundamente atrasado y dependiente de la economía norteamericana, con un escaso desarrollo de sus fuerzas productivas y con un alto nivel de desigualdad económica y social, condenando a nuestro pueblo más humilde a las más precarias condiciones de vida y situaciones de violencia.

Tal vez es aquí, precisamente en el estado Zulia, donde se puede registrar la profunda huella de las transnacionales en nuestro territorio, la contaminación y el envenenamiento de buena parte del Lago de Maracaibo con más de 16 mil pozos perforados y más de 45 mil kilómetros de tubería que ya yacen en su otrora lecho lacustre, así como el devastador incendio de la Lagunillas de Agua ocurrido en 1939, las migraciones de miles de campesinos de los Andes, Los Llanos y de todas las regiones del país hacia los campos y poblaciones petroleras más emblemáticas del Estado, como Lagunillas, Tía Juana, Bachaquero, La Paz, Las Rosas, Lama, Cabimas, Mene Grande, Los Manueles, Boscán y Concepción, son muestras de este paso de la industria petrolera por el país.

Pero también acá, en el estado Zulia, fue donde nació la clase obrera venezolana, dando origen a las primeras organizaciones políticas del país y al desarrollo de un pensamiento progresista, a la luz de la conciencia de esta nueva realidad nacional.

Las primeras huelgas políticas y reivindicativas de la clase obrera venezolana tuvieron su epicentro precisamente en este estado. Nuestra historia debe reivindicar la gran huelga petrolera de 1936 y debe reivindicar la huelga petrolera de 1950, y aprovecho para saludar –desde aquí– al diputado Jesús Faría, cuyo padre fue el líder y dirigente de esta huelga del 50, así como la historia debe reivindicar la decidida acción de los trabajadores de la nueva PDVSA en la derrota del sabotaje petrolero del año 2002, bajo la conducción de nuestro Comandante Eterno el Presidente Hugo Chávez.

En toda discusión sobre política petrolera deben estar claros dos aspectos fundamentales que siempre están en pugna entre los países productores de petróleo y los grandes países consumidores del capitalismo internacional, son ellos la soberanía sobre el manejo de nuestros recursos naturales y la captación y distribución de la renta petrolera. No hay ninguna actividad más vinculada al concepto de la soberanía que la explotación petrolera. El petróleo es un recurso natural no renovable y que se agota, su explotación está estrechamente vinculada a lo territorial y su ubicación en el subsuelo lo vincula de manera directa a las entrañas de nuestra Patria.

El Decreto de Quito del Libertador Simón Bolívar, del 24 de octubre de 1829, estableció, desde entonces, un principio doctrinario que, como ya veremos, fue violentado de distintas maneras hasta el triunfo de la Revolución Bolivariana y que es un elemento fundamental de nuestra doctrina. El petróleo es propiedad del Estado venezolano. El Estado en su concepto más riguroso debe ser garante del interés colectivo de toda la sociedad.

En nuestro país el petróleo está estrechamente vinculado al interés colectivo nacional. El petróleo no puede ser, de ninguna manera, ni bajo ningún eufemismo, puesto al servicio del interés particular e individual. El petróleo no puede ser privatizado bajo ninguna circunstancia, y por eso de manera acertada la Revolución Bolivariana, en su proceso constituyente del año 99, estableció, y así quedó plasmado en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, la reserva de la actividad petrolera al Estado venezolano, y se estableció que nuestra empresa nacional, Petróleos de Venezuela, sea la única autorizada por la Constitución para manejar y controlar el desarrollo de esta actividad.

El Estado venezolano, como propietario, tiene el derecho a percibir un pago por la explotación de un recurso que le pertenece: la regalía; a través de este tributo se capta la renta que se genere en el mercado internacional petrolero. La regalía, como derecho económico y soberano de nuestro país, es el mecanismo que permite retribuir o no el beneficio por la explotación petrolera al propietario del recurso, el Estado venezolano y, por ende, a todo su pueblo.

En este punto debemos mencionar la obra y defensa de este concepto, hecha por ese gran pensador y revolucionario venezolano, el doctor Salvador de La Plaza, y los invito a leer su obra extensa sobre esta materia.

Asimismo el Estado tiene el derecho soberano a establecer los impuestos que considere pertinentes y ajustados a su propia legislación, sobre cualquier actividad económica en el país y, en particular, sobre la principal actividad económica: la industria petrolera.

Estos principios extraordinarios, y que hoy nos parecen cotidianos gracias precisamente a la acción revolucionaria del Presidente Chávez, fueron violentados en nuestro país en el pasado; el reestablecimiento del manejo soberano del petróleo y el ejercicio soberano de establecer las tasas de regalía e impuestos, de acuerdo a nuestras propias leyes e intereses, han sido una de las grandes conquistas de la política petrolera del Presidente Chávez y constituyen elementos objetivos para la posibilidad cierta de construir el socialismo en nuestro país.

El capitalismo internacional y sus grandes economías industrializadas requieren, de manera insaciable, por lo insostenible de su modelo de desarrollo, de ingentes recursos naturales. El capitalismo es un sistema depredador que acaba con sus bosques, con su tierra, con sus ríos, con sus lagos, con el petróleo y, por supuesto, ha acabado con la vida de millones de seres humanos en el planeta.

Aquí radica el conflicto internacional entre las grandes economías industrializadas, los grandes países consumidores del capitalismo internacional y los países productores de petróleo empeñados, como estamos, en prestar y valorizar un recurso natural que se agota.

Los grandes países industrializados se empeñan en arrebatar a los países productores el manejo soberano de sus recursos naturales, la posibilidad de establecer tributos e impuestos, así como de establecer coordinaciones políticas en defensa del precio del petróleo; de allí la pretensión de controlar directamente la explotación del petróleo en nuestros países, a través de sus empresas transnacionales, mediante procesos llamados eufemísticamente de apertura o utilizando los acuerdos de protección de inversiones y la figura, y el arbitraje internacional, para socavar nuestra soberanía jurisdiccional en materia de impuestos y tributos; intentan torpedear a la OPEP como mecanismo de los países productores para coordinar el valor del petróleo, o directamente acuden al empleo de la desestabilización política y la violencia.

Desde el revocamiento de Mossadegh, en Irán, en 1953, el derrocamiento del Presidente Medina Angarita en 1945, la invasión a Irak, el golpe de Estado al Presidente Chávez en el año 2002, las sanciones y amenazas contra Irán, hasta el derrocamiento y asesinato del líder libio Muamar Gadafi, han sido acciones violentas de los grandes países consumidores por el control del petróleo.

Nuestro país, nuestro pueblo, nuestras organizaciones revolucionarias, nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, nuestros trabajadores petroleros, y la Patria toda, debemos de ser conscientes de esta realidad y esta amenaza permanente a nuestra soberanía. Y la mejor manera de prepararnos para defender nuestra Patria, como estamos decididos a hacerlo, es elevando la conciencia sobre estos asuntos y fortaleciendo el estudio sobre la doctrina y política petrolera del Comandante Chávez.

Volviendo al hilo del desarrollo de nuestra propia historia, el período concesionario de las transnacionales petroleras de 1914 a 1975, fue un período salvaje de expropiación de nuestros recursos naturales, de violación sistemática a nuestra soberanía y de establecimiento del modelo rentista petrolero.

El abandono del campo, los altísimos niveles de desigualdad, el surgimiento de una burguesía parasitaria, que se fortaleció y enriqueció en colaboración con las transnacionales petroleras; el país de la opulencia, del despilfarro y la corrupción; el país de la sumisión y entrega al imperialismo norteamericano; el país de los millones de niños que nacieron en las casas de cartón; el país de los pobres, de los excluidos, de la violencia permanente contra los humildes; el país del escaso o nulo desarrollo industrial; el país importador, fue el país que surgió de las distorsiones creadas por las transnacionales petroleras y el modelo rentista petrolero.

El elemento fundamental para explicar los altos índices de desigualdad, exclusión y pobreza que encontró la Revolución Bolivariana después de 85 años de explotación petrolera, tiene que ver con un concepto: la captación y distribución de la renta petrolera.

Durante casi 30 años del período concesionario, las actividades petroleras pagaron tasas de regalías que no sobrepasaron el 3 o 4% del precio del barril de petróleo, sin posibilidad alguna por parte del Estado, en el caso de que tuviera la voluntad política, de cobrar este tributo, por la imposibilidad que tenía la República de establecer o defender los precios del petróleo, y mucho menos de medir y fiscalizar la producción petrolera.

El Ministerio de Minas e Hidrocarburos solo comenzó a existir a partir del año 1950, 36 años después de iniciarse la producción petrolera. Por otra parte, el Estado venezolano no estableció en el período ningún tipo de impuestos a la actividad petrolera, lo cual era una muestra evidente de la ausencia de soberanía sobre el manejo de nuestros recursos naturales.

Aquí, en este punto, estamos obligados a hacer una mención especial al expresidente Medina Angarita. Este expresidente progresista tuvo la visión clara y nacionalista de establecer un mínimo control sobre las transnacionales en el país. Con la reforma petrolera en 1943, Medina Angarita dio un paso muy importante al establecer por primera vez una tasa de 16 2/3 del producto extraído, así como los primeros impuestos a la industria petrolera; se logró que las transnacionales iniciaran el establecimiento de refinerías en el territorio nacional para incrementar, en alguna medida, la industrialización de los hidrocarburos en el país. Por supuesto, el expresidente Medina Angarita fue derrocado y su obra silenciada cobardemente por los otrora poderosos partidos de la Cuarta República.

Otra mención especial que habría que hacer del período concesionario es la de Juan Pablo Pérez Alfonzo, quien con su pensamiento nacionalista, plasmado en su principal obra El pentágono petrolero, estableció por primera vez una política conservacionista respecto a la explotación del petróleo como recurso natural, la coordinación con los países productores para valorizar y defender el petróleo, y la creación de una operadora nacional dando nacimiento a la Corporación Venezolana de Petróleo. La creación de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP) es probablemente uno de los logros más importante del pensamiento de este ilustre venezolano. Así, finalmente, arribamos a la nacionalización de la industria petrolera. Hay que decirlo, la nacionalización fue pactada con las transnacionales o como indicaba el mismo Pérez Alfonzo, fue una nacionalización chucuta.

El régimen petrolero de las compañías petroleras internacionales concesionarias había llegado a su fin y forzosamente tenía que crearse un nuevo régimen, el régimen de la compañía petrolera nacional pero, en su repliegue, las compañías petroleras internacionales tomaron la iniciativa de cortar el proceso evolutivo en marcha para poder participar activamente en la conformación del nuevo régimen que surgía. Uno de los elementos más graves y peligrosos de esa nacionalización pactada, que tendría sus terribles consecuencia en el desarrollo de la apertura petrolera, fue que el pensamiento, la práctica y los cuadros dirigentes de las operadoras transnacionales en el país quedaron intactos y pasaron a constituirse en filiales y la dirección de la nueva operadora nacional Petróleos de Venezuela (PDVSA). De la cultura corporativa en las transnacionales petroleras emergió, más fortalecida que nunca, la meritocracia petrolera nacional con una profunda visión transnacional del desarrollo de nuestra industria petrolera.

Por otra parte, en la Ley de Nacionalización del año 1975 se dejó abierta la brecha para la privatización de la recién creada industria petrolera a través del ya, tristemente, célebre artículo 5° de la Ley Orgánica que Reserva la Industria y el Comercio de los Hidrocarburos, Loreich.

A principio de los años 80, se iniciaba el proceso de colapso económico, político, moral y social del modelo rentista petrolero que prevaleció y se profundizó durante la Cuarta República. Este modelo era altamente dependiente, Venezuela se había convertido –como lo mencionara el doctor Maza Zavala– en una economía satélite de la economía norteamericana, cuyo único papel era de proveer abundante petróleo barato, todo el petróleo que necesitara el complejo militar e industrial norteamericano para su desarrollo.

Fue en estos años de crisis del Estado venezolano, crisis que llegaría a su colapso definitivamente en el año 1989 con los violentos sucesos de El Caracazo, que el interés transnacional, ahora por intermedio de la meritocracia petrolera que dirigía la vieja PDVSA, da inicio al desarrollo de la política de apertura petrolera, una política francamente entreguista, antinacional y profundamente antipopular, sobre la cual cabalgó la expresión más reaccionaria de la burguesía venezolana que ahora estaba dispuesta a hacerse de manera directa del poder sin intermediarios y partidos populistas con los cuales repartirse las migajas de la renta petrolera. Por cierto, esta política de apertura petrolera contó con el aval y aprobación de las cúpulas partidistas que controlaban el extinto Congreso Nacional.

En ese momento, ya la vieja PDVSA había usurpado el rol del Ministerio de Minas e Hidrocarburos como el asiento institucional de la política petrolera en el país. Ahora la empresa nacional establecía los precios de venta del petróleo, otorgaba los derechos de explotación sobre nuevas áreas y comenzaba a desarrollar, cual verdadero caballo de Troya, una política energética global –llamada así por ellos mismos– que reestablecería el control transnacional sobre las áreas petroleras más importantes del país y, sobre todo, tenía su vista puesta en apropiarse de la mayor reserva de hidrocarburos del planeta: la Faja Petrolífera del Orinoco.

Veamos los hechos concretos: A partir de 1986, comienza el desarrollo de la política de internacionalización de la vieja PDVSA; comenzó una estrategia para sacar del control estatal importantes activos de la industria, asentándose fuera del territorio venezolano, fuera del control de la República. Primero, fue el circuito refinador de Ruhr Oël en Alemania y luego se procedería de manera sistemática con la adquisición de todo el circuito refinador de Citgo en los Estados Unidos. Poco le importaba a la vieja PDVSA que estos circuitos refinadores no procesaran nunca grandes volúmenes de crudo venezolano, ni siquiera que operáramos esas refinerías. Las empresas adquiridas por la vieja PDVSA nunca dieron dividendos a la República, a su accionista. El gran objetivo de esta política estaba cumplido, sacar del control del Estado, que se tambaleaba en medio de una severa crisis económica, política y social, activos valorados en más de 17.000 millones de dólares.

Uno de los hechos más aberrantes de esa estrategia de internacionalización de la vieja PDVSA era que los activos adquiridos en el exterior se ofrecieron y convirtieron en prenda de garantía para que las empresas transnacionales norteamericanas volvieran a operar en el país, sobre todo las nuevas áreas de la Faja Petrolífera del Orinoco; teníamos y tenemos esas empresas en el exterior virtualmente como rehenes del interés transnacional, petrolero, internacional. En términos económicos, para favorecer este esquema de internacionalización, la adquisición de estos activos, la vieja PDVSA estableció una política de descuentos en el precio de petróleo que se enviaba al circuito refinador de Citgo, este comentario, probablemente, es muy útil para la discusión interna en la Asamblea Nacional cuando hablamos de los temas de descuento.

Así, mientras el precio del petróleo en esos años estuvo alrededor de los 10 dólares por barril, se establecieron descuentos que llegaron hasta cuatro dólares el barril para el petróleo que se enviaba a la economía más poderosa del planeta. Este descuento sería equivalente hoy día con un precio de petróleo de 100 dólares el barril a descuento de 40 dólares por cada barril que se enviara de exportación. Esta política de descuentos traía, en consecuencia, inmensos sacrificios fiscales, donde dejaba de percibir la regalía correspondiente al valor del petróleo en el mercado internacional de hidrocarburos.

Este ha sido uno de los capítulos más tristes escrito por la meritocracia petrolera de la vieja PDVSA, para favorecer su estrategia de internacionalización y transferir de manera directa riquezas de la Patria a la economía norteamericana.

Consecutivamente, la política de Apertura Petrolera aprovechó el resquicio dejado por el artículo quinto de la ley que reservaba al Estado la industria, para, a través de la figura de los contratos de servicios, establecer verdaderas concesiones petroleras al sector privado nacional e internacional, fuera del control del Estado, con los llamados convenios operativos.

En sucesivas rondas se fueron entregando áreas de producción de petróleo a empresas privadas que operaban y percibían ingresos por el valor del petróleo exportado, el argumento que se usó en este momento es que eran campos marginales; por ejemplo, el campo marginal de Boscán se entregó  a la Chevron cuando tenía una producción de 80 mil barriles/día de petróleo.

En esta ronda, además de que se fue entregando la producción de petróleo a los privados, se fue desmontando el régimen fiscal petrolero, las empresas ya no estaban obligadas a pagar regalías al Estado, solo pagaban impuestos sobre la renta no petrolero, es decir, tenían excepciones para no pagar los impuestos que estaban establecidos para la industria petrolera, sino que pagaban impuestos comunes, como cualquier otra actividad económica, cuando los pagaban.

Y se fue asumiendo el arbitraje como mecanismo para dirimir controversias con el Estado, hasta que en algún momento abdicaron de la soberanía jurisdiccional del Estado venezolano sobre estos asuntos, acudiendo al arbitraje internacional como método de solución de controversias.

La Cuarta República, la vieja PDVSA, aceptó, con el voto del extinto Congreso de la República, la figura del arbitraje internacional para que otros tribunales, tribunales fuera de nuestra jurisdicción, juzgaran las decisiones soberanas de cualquier Estado, como son los hechos relativos al impuesto, regalías o derechos de explotación petrolera.

A esta altura del desarrollo de la nefasta Apertura Petrolera ya la vieja PDVSA había trasladado importantes activos fuera del control del Estado, había entregado más de 500 mil barriles/día de producción a las empresas privadas y estaba desarrollando la estrategia para convertir a la Faja Petrolífera del Orinoco en la llamada Faja Bituminosa del Orinoco.

Basados en una verdadera estafa a toda la Nación, la meritocracia petrolera, que dirigía la vieja PDVSA, argumentó y mintió descaradamente al afirmar que el petróleo de la Faja no era petróleo crudo sino que era bitumen. Esta argumentación que no era por cierto un asunto de semántica; convertía el petróleo de la Faja en bitumen, cuyo precio entonces era equivalente al precio del carbón.

Esta producción estaría fuera del sistema de cuotas de la OPEP, porque se convertiría en petróleo sintético, como se apresuró en firmar la Agencia Internacional de Energía y las transnacionales. Para llevar a cabo esta difícil tarea debían disfrutar de condiciones especiales, es decir, regalías de 1%, impuestos no petroleros, control accionario operacional, control de las exportaciones y estar amparados por las leyes internacionales fuera de nuestra jurisdicción nacional.

Esta fue, señores diputados, la entrega que se hizo de la Faja Petrolífera del Orinoco en la Apertura Petrolera; con la entrega en la Faja Petrolífera, devenida en Faja Bituminosa por la meritocracia de la vieja PDVSA, retrogradamos de manera infausta a los peores años del período concesionario. Ahora sí, la ExxonMobil, la ConocoPhillips, la Chevron, la Total Fina y muchas otras empresas, volvieron al país en condiciones fiscales y jurídicas que ya hubiesen querido tener las transnacionales del período concesionario.

La Apertura Petrolera desarrollaba una política francamente anti-OPEP, es decir, una política volumétrica que pretendía inundar el mercado del petróleo sin importar el precio del mismo.

Esta era la promesa de las transnacionales y la propuesta de la meritocracia petrolera para afrontar la crisis económica del Estado en aquellos años: aumentar la producción sin importar el precio; derogar el régimen fiscal y flexibilizar las condiciones de control para que las transnacionales invirtieran y desarrollaran nuestros recursos; minimizar el papel del Estado y de PDVSA en la industria; privatizar áreas no medulares –así lo llamaron–,: la flota de transporte, de buques de transporte, los taladros, la inyección de agua, la inyección de gas, el sistema de control informático, los terminales de exportación, hasta minimizar el papel de PDVSA en las áreas existentes y en el desarrollo de la Faja Petrolífera del Orinoco.

El resultado de la Apertura Petrolera fue que el estado de la Cuarta República colapsó estruendosamente en lo económico, político y social; la Apertura Petrolera siempre avanza en medio de la crisis, promete espejismos y promete prebendas que nunca cumplen.

El precio del petróleo colapsó como consecuencia de la política volumétrica que se estableció en la vieja PDVSA, y la crisis en el seno de la OPEP por las constantes violaciones al sistema de cuotas. La vieja PDVSA había dado el golpe de gracia  y se constituía así en el principal actor económico representante de las transnacionales petroleras, que pretendían gobernar este país con los sectores más derechistas y violentos de la burguesía parasitaria que se había fortalecido a su amparo.

Al abatir el régimen fiscal a valores incluso inferiores establecidos en la dictadura de Juan Vicente Gómez a las transnacionales, la economía petrolera de la Nación colapsó, la renta petrolera fue transferida al exterior y las grandes mayorías del pueblo venezolano quedaron al margen de cualquier participación del ingreso petrolero.

Eran los estertores de la Cuarta República, en esos años terribles de colapso del sistema, crisis general, pobreza y violencia contra el pueblo, insurge la acción luminosa de los soldados de la Patria el 4 de febrero de 1992, y se hace sentir con claridad meridiana la voz y el mensaje de nuestro Comandante Eterno Hugo Chávez. (Aplausos).

Desde el mismo inicio de la Revolución Bolivariana el Comandante Chávez tuvo conciencia, claridad de la necesidad de controlar a la principal industria del país, controlar el petróleo como una actividad estratégica y esencial para el desarrollo soberano de la Patria, y para sostener el plan de desarrollo económico y social de nuestro pueblo.

Las primeras acciones de la Revolución se vieron reflejadas en el proceso constituyente, donde, bajo la acción importante constituyentista, entre los cuales habría que mencionar el doctor Gastón Parra Luzardo, hijo de esta tierra zuliana, se estableció en nuestra Constitución de la República Bolivariana de Venezuela, en sus artículos 12, 302 y 303, las reservas de las actividades primarias de la industria petrolera al Estado venezolano y PDVSA como la operadora nacional 100% propiedad de la República.

Inmediatamente vinieron las primeras leyes en el marco de la Ley Habilitante al Comandante Chávez y, entre ellas, la Ley Orgánica de Hidrocarburos se constituyó de importancia estratégica al restablecer los principios soberanos sobre el manejo de nuestro petróleo, el ingreso fiscal petrolero, la soberanía jurisdiccional, el rol de nuestra operadora nacional, el Ministerio de Energía y Minas como asiento institucional de la política petrolera.

Por otra parte, se inició una agresiva ofensiva en el seno de la OPEP que encabezó el propio Comandante Chávez, para restablecer la unidad y cohesión de nuestra Organización de Países Productores de Petróleo, así como devolver el liderazgo a nuestro país en la defensa del precio de nuestro petróleo.

La Cumbre Jefes de Estado y de Gobierno de la OPEP en Caracas, en el año 2000, fue un momento culminante para la retoma de nuestra estrategia nacional de defensa del precio del petróleo. Acá debemos mencionar de manera especial el trabajo de ese gran compañero y revolucionario, el doctor Alí Rodríguez Araque, primer Ministro de Energía y Minas de la Revolución. (Aplausos)

Al igual que reaccionó la burguesía parasitaria y la oligarquía terrateniente en contra de las leyes habilitantes de la Revolución, la meritocracia petrolera y la transnacional inmediatamente levantaron su voz abiertamente contra la Constitución, contra la Ley Orgánica de Hidrocarburos y contra el Comandante Presidente Hugo Chávez. El golpe de Estado de abril de 2002 tuvo un fuerte olor a petróleo, la meritocracia petrolera y la dirección de la vieja PDVSA estuvieron abiertamente involucrados y movilizados en el golpe; las transnacionales se activaron en el proceso de desestabilización porque muy pronto entendieron que el Presidente Chávez no permitiría que siguieran violando nuestra soberanía y saqueando nuestro petróleo con las groseras y lesivas concesiones que habían obtenido los destructores de la cuarta república en la Apertura Petrolera, entendieron que el Presidente Chávez no era hombre de pacto con las élites, era el Presidente del pueblo venezolano, de los humildes y con ellos se jugaría su suerte.

Derrotado el golpe de Estado aquel luminoso 13 de abril por el pueblo y nuestros soldados patriotas, no tardó la meritocracia petrolera de la vieja PDVSA en sumarse a la vergüenza en plaza Altamira, y a activar uno de los episodios más violentos en nuestra historia de país petrolero y sin precedente alguno en el mundo, el sabotaje contra nuestra industria petrolera.

(Corean consignas)

–¡Claro que no volverán!

Con el sabotaje petrolero, la meritocracia de la vieja PDVSA estaba decidida a derrocar al Presidente Chávez, derogar nuestra Constitución Bolivariana y nuestras leyes revolucionarias. El sabotaje petrolero puso en evidencia la prepotencia de la élite transnacionalizada que dirigía nuestra industria petrolera y el profundo desprecio que sentían por nuestro pueblo y por nuestro país.

Con la ayuda de las empresas transnacionales a las que habían entregado el control y automatización de PDVSA, la empresa Intesa, y el control que tenían sobre los terminales y sistemas de transporte, impusieron un nuevo bloqueo en nuestro país, ya no por las armadas europeas que bloquearon nuestras costas durante el gobierno de Cipriano Castro, sino ahora de la mano de la meritocracia petrolera de la empresa nacional al servicio del interés transnacional petrolero.

El sabotaje petrolero nos causó más de catorce mil millones de dólares en pérdidas directas, pero además pretendió colapsar el corazón económico de nuestra Patria negando a nuestro pueblo el combustible y los recursos por la venta del petróleo; fue un ataque feroz a la tranquilidad de nuestro pueblo, todos los que estamos aquí recordamos la batalla extraordinaria que dio nuestro pueblo por rescatar su industria petrolera y a ellos debemos rendir un sentido homenaje.

Si bien algo como el sabotaje petrolero no había ocurrido nunca en ningún país petrolero, ni siquiera en países petroleros sujetos a invasiones de fuerzas extranjeras como en el caso de Irak, hay una foto famosa de los Marines protegiendo a la industria petrolera iraquí; por supuesto, para apropiársela. Si bien esto no tiene antecedentes en la historia de ningún país petrolero, la respuesta de nuestro pueblo, de nuestros soldados y de nuestros obreros petroleros tampoco tiene antecedente alguno por su valor, determinación y patriotismo con el que se volcaron nuestros trabajadores a derrotar el sabotaje petrolero. (Aplausos)

La meritocracia y la burguesía venezolanas en su prepotencia creían que iban a arredrar y poner de rodillas a nuestro pueblo, y lo que hicieron fue levantar ese gigante al lado del Comandante Chávez.

Hay que decirlo con claridad, el Presidente Chávez se puso al frente de los trabajadores petroleros y junto a nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana y al pueblo más humilde y se le propinó una aplastante derrota a la élite meritocrática que se había apoderado de nuestra empresa nacional, para devolver el petróleo al pueblo y convertir a nuestra empresa nacional, ahora nuestra nueva PDVSA, en una empresa subordinada al Estado venezolano e instrumento de liberación de nuestro querido pueblo venezolano.

Vaya aquí mi reconocimiento a todos los trabajadores petroleros que supieron combatir en defensa de nuestro Gobierno, nuestro pueblo y nuestra nueva PDVSA y que resistieron la violencia y los ataques de una meritocracia apátrida, ampliamente apoyada y estimulada por la burguesía y la extrema derecha venezolana.

Vaya igualmente nuestro reconocimiento a los soldados profesionales, hombres y mujeres del pueblo que sin ningún interés y sólo atendiendo al llamado del Comandante Presidente Chávez, se volcaron por miles a nuestras instalaciones petroleras para defenderlas y apoyar a nuestros trabajadores petroleros. (Aplausos)

La derrota del sabotaje petrolero es una hermosa lección de conciencia y patriotismo que dio nuestro pueblo junto a nuestro Comandante Eterno, el Comandante Chávez; pero la derrota al sabotaje petrolero finalmente allanó el camino para que la Revolución Bolivariana pasara a la ofensiva y pudiese desplegar en toda su magnitud la política petrolera de plena soberanía petrolera, una política nacional, una política popular y una política revolucionaria, la política petrolera del Comandante Chávez, la cual es una política nacional porque atiende el restablecimiento de la soberanía plena sobre el manejo de nuestros recursos nacionales, naturales y el restablecimiento de todos nuestros impuestos, regalías y tributos que nos corresponda establecer en el marco de nuestras leyes para captar y distribuir la renta petrolera, es una política popular porque la distribución de la renta debe ser una distribución popular, debe ser al servicio del pueblo y es lo que está permanentemente en pugna, y cuando en la soberana Asamblea Nacional se discute el otorgamiento de créditos adicionales para las pensiones, para los sueldos de todos los trabajadores estamos distribuyendo de manera revolucionaria la renta petrolera, y es una política revolucionaria porque ahora la renta petrolea debe ser un instrumento para la construcción de un nuevo orden económico, debe ser un instrumento para la construcción del socialismo.

Una vez que la Revolución pasó a la ofensiva, comenzó un curso de acción; en primera instancia, el Ministerio de Petróleo y Minería como representante del Estado venezolano, restableció su rol como asiento institucional de la política petrolera nacional; ahora es el que establece los precios de venta de nuestro de petróleo acabando con las políticas de descuentos de la vieja PDVSA; ejerce la fiscalización de nuestra producción y exportación de petróleo y productos; establece las políticas de producción y coordinación con la estrategia de defensa de precios y otorga los derechos y áreas de explotación de acuerdo a lo establecido en nuestra Ley Orgánica de Hidrocarburos. El Ministerio de Petróleo ejerce el control accionario de PDVSA en todas sus empresas filiales.

Nosotros estuvimos en esta soberana Asamblea Nacional en mayo del 2005, cuando estaba presidida entonces por el hoy compañero Presidente Nicolás Maduro. Se estableció una comisión especial que dirigía el diputado Rodrigo Cabeza, donde se recibió todas las denuncias de la investigación que hicimos nosotros desde el ministerio, en la cual denunciamos y documentamos todas las irregularidades cometidas durante la apertura petrolera. Ese es un documento que hay que estudiar, que hay que revisar, porque fue un minucioso trabajo que hizo la Asamblea Nacional como asiento de la soberanía popular en cuento a ese nefasto período de la apertura petrolera.

La primera línea de acción de la política de plena soberanía petrolera fue restablecer el ingreso fiscal petrolero, primero por la vía de una política de valorización el precio al petróleo, coordinando en el seno de la OPEP una correcta política de cuotas de producción que llevó el precio del petróleo de 10 dólares el barril a un promedio de 100 dólares por barril en los últimos años; segundo, iniciando un proceso para reestablecer la tasa mínima de regalía desde los niveles entreguistas del 1% que pagaban las transnacionales en la apertura petrolera, hasta los niveles de 33% que hoy día pagan todas las operadoras petroleras en el país.

Se modificó la Ley de Impuesto Sobre la Renta para eliminar las exenciones que se habían otorgado en la apertura petrolera y reestablecer el impuesto de tasas del 50% para todos los operadores petroleros. Estas acciones de reestablecer el ingreso fiscal petrolero han permitido captar en el período una renta de ingresos petroleros de 510 mil millones de dólares que de otra manera se hubiesen ido del país en las manos de las trasnacionales (Aplausos).

Aquí entramos en la discusión de un aspecto fundamental de la política petrolera del Comandante Hugo Chávez, aspecto que define el carácter de un gobierno en un país petrolero. Viene la pregunta, ¿de quién es la renta petrolera?, ¿a quién pertenece? No hay duda alguna, la renta es del pueblo venezolano. (Aplausos).

El petrolero es del pueblo y el Estado venezolano, como representante de interés colectivo, captura la renta petrolera para distribuirla en sus beneficios. Son dos modelos: o la renta la capta y se la apropian las trasnacionales y la burguesía parasitaria, o la renta la capta el Estado venezolano para distribuirla a favor del pueblo. Esa es la discusión, es la discusión permanente en el manejo de los recursos del Estado venezolano; quién se apropia, quién se beneficia de la inmensa renta petrolea.

En nuestra Revolución se trata de una distribución popular y revolucionaria de la renta petrolera, esa es la gran diferencia entre nosotros y cualquier otra propuesta que pueda hacer la derecha venezolana. (Aplausos).

Es a partir del reestablecimiento del ingreso fiscal petrolero y la distribución revolucionaria de la renta petrolera que la Revolución pudo crear y sostener las misiones sociales como una forma de distribuir de manera directa la renta petrolera en el pueblo, convirtiéndola en salud, educación, deporte, cultura, vivienda, vida, inclusión, dignidad; las misiones Barrio Adentro I, II y III, la Misión Robinson, la Misión Ribas, la Misión Sucre, la Gran Misión Saber y Trabajo, la Misión Ciencia, la Misión Cultura, la Gran Misión Hijas e Hijos de Venezuela, la Misión Alimentación, la Misión José Gregorio Hernández, la Misión Milagro, la Gran Misión Vivienda Venezuela, la Gran Misión en Amor Mayor, entre otras, todas son distribución popular de la renta petrolera.

El desarrollo de grandes obras de infraestructura, escuelas, universidades, hospitales, vialidad, transporte, satélites, telecomunicaciones también es distribución popular de la renta petrolera; el abatimiento de la pobreza, la pobreza extrema, el analfabetismo, la mortalidad infantil, el desempleo, el aumento de las pensiones, es producto de la distribución de la renta petrolera; el desarrollo de programas como Mercal, PDVAL, las canaimitas, todo estos es distribución popular de la renta petrolera.

El haber creado un sistema financiero propio con el apoyo de grandes países hermanos, como la República Popular China, ha sido posible con la disposición correcta de la renta petrolera para el desarrollo nacional, la creación del Fondénn y del Fondo Chino-venezolano, además de que nos independiza el sistema financiero internacional, nos permite contar con recursos para el desarrollo de los grandes proyectos estructurantes que están establecidos en el Plan de la Patria.

La segunda línea de acción de la plena soberanía petrolera, ha sido reestablecer el control del Estado venezolano a través de la nueva PDVSA de todas las actividades primarias reservadas por la Constitución al Estado venezolano; así, a partir de la derrita del sabotaje petrolero, iniciamos la extinción de los convenios operativos y su migración a la figura a las empresas mixtas que están contempladas en nuestra Ley Orgánica de Hidrocarburos bajo el control de la nueva PDVSA, es decir, recuperamos todos los volúmenes de producción que se habían privatizado en la industria petrolera.

Igualmente tomamos el control de nuestros terminales, sistema de inyección de agua, de gas, de taladro, buques petroleros, lanchas, remolcadores, gabarras, tecnología propia y todos los elementos necesarios para el manejo soberano de nuestra producción petrolera.

Nuestra industria petrolera ha nacionalizado más de 214 empresas petroleras que estaban en manos privadas y la hemos ajustado a nuestra legislación. Hemos creado nuevas filiales como PDVSA industrial, que nos permiten proveernos de los insumos necesarios para garantizar nuestra producción de petróleo.

A partir del año 2005, siendo la nueva PDVSA una empresa subordinada al Estado venezolano, comenzamos el despliegue de una política de cooperación internacional y diversificación de los mercados, y nace así el programa Petrocaribe, donde garantizamos el suministro de petróleo de producto –por cierto, siempre a precios de mercado– para satisfacer el 46% de la demanda de los 18 países signatarios. Son países hermanos, pequeños que necesitan de nuestra ayuda y nosotros hemos intervenido de manera directa para liberarlos de la especulación que con la energía hacen las trasnacionales en el área del Caribe.

Iniciamos nuestra diversificación de suministros hacia China y la India. Hoy día vendemos, en conjunto a ambos países, cerca de 1 millón de barriles días de petróleo. Hoy día China es la segunda economía del planeta, China es el primer importador de petróleo del mundo; la India es una economía que mantiene un crecimiento permanente, es decir, es la economía, es la diversificación de nuestros mercados.

El mes de enero del año 2007, el Comandante Presidente Hugo Chávez ordenó la nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco, lo hizo a viva voz, lo hizo en la juramentación del nuevo gobierno que tomaba posesión este año. Estos proyectos en la Faja todavía estaban bajo el control de las trasnacionales en la apertura petrolera.

El primero de mayo de ese mismo año 2007, más de 40 mil trabajadores petroleros coparon y tomamos el control de las áreas que, en contraposición a lo que establecía la Ley de Nacionalización vigente, entonces habían sido cedidas a las trasnacionales petroleras. Casi todos de los que estamos aquí recordamos con claridad al Comandante Chávez, con su vibrante discurso y valiente acción, cuando puso punto final a la nefasta política de la apertura petrolera y rescató la Faja Petrolífera del Orinoco para la patria y beneficio de todo el pueblo venezolano. (Aplausos).

Sin lugar a dudas, como mencionaba en sus palabras de inicio el compañero Diosdado Cabello, hoy nosotros podemos decir con claridad meridiana que tenemos el manejo pleno y soberano de nuestra industria petrolera, gracias a la claridad, coraje y determinación del Comandante Presidente, Hugo Chávez. (Aplausos).

(Corean consignas)

 

Pocos países petroleros pueden hacer esta afirmación, somos uno de los pocos países petroleros del planeta que tiene un estricto y férreo control sobre el manejo soberano de sus recursos naturales.

El despliegue de nuestra política de plena soberanía petrolera, por supuesto, como también lo mencionara el compañero Diosdado, ha generado la más enconada y agresiva reacción de las empresas transnacionales y sus representantes cipayos de la burguesía nacional, con sus medios de comunicación que nos atacan todos los días desde que derrotamos el sabotaje petrolero.

En tribunales internacionales las empresas norteamericanas ExxonMobil y ConocoPhillips pretenden cobrarnos caro nuestras decisiones soberanas en el manejo del petróleo; la extrema derecha de los Estados Unidos pretende recuperar los privilegios que alguna vez tuvieron, por el entreguismo en la Cuarta República; la extrema derecha venezolana no cesa en sus ataques permanentes a nuestra política petrolera, a nuestra querida nueva PDVSA y a nuestros trabajadores.

Nunca ha cesado el hostigamiento y asedio a nuestra Revolución Bolivariana y luego de la pérdida de nuestro Comandante Eterno Hugo Chávez, el Presidente Nicolás Maduro, el Presidente Obrero, ahora es el centro del ataque y del odio de la misma burguesía que durante tantos años ha agredido a nuestro pueblo.

Yo, compañeros diputados, desde acá, desde Mene Grande, ante nuestra soberana Asamblea Nacional, quiero decir, con mucha serenidad pero con inquebrantable determinación y firmeza, que los trabajadores de la nueva PDVSA no permitiremos agresiones contra nuestro Presidente Nicolás Maduro ni contra nuestro proceso revolucionario, sabremos defender el legado de nuestro Comandante Chávez, su política petrolera y los derechos del pueblo más humilde. (Aplausos).

(Corean consignas)

Así lo hemos demostrado y así lo seguiremos demostrando, y cuente el pueblo, y toda la fuerza revolucionaria, con los trabajadores de la industria petrolera; que lo sepa todo el mundo, la industria petrolera está en manos de patriotas, está en manos de sus obreros y los obreros están con nuestra Revolución. (Aplausos).

A 100 años del inicio de nuestra producción comercial de petróleo, sin embargo, todavía tenemos mucho trabajo, muchos retos, muchos problemas, pero también muchas perspectivas de futuro. Nuestro objetivo histórico, Venezuela país potencia, Venezuela potencia energética, tendrá su asiento en nuestras áreas tradicionales de oriente y occidente que seguirán plenas de actividad petrolera, pero también en el desarrollo de nuestra nueva provincia petrolera: la Faja Petrolífera del Orinoco Comandante Hugo Chávez.

La Revolución ha sabido rescatar para toda la Nación, la reserva de petróleo más grande del planeta, 295 mil millones de barriles de petróleo, lo cual nos da una base de recursos extraordinaria, para incrementar nuestras capacidades de producción, manteniendo el precio justo para nuestro petróleo.

Tenemos más de 100 mil trabajadores y trabajadoras con un altísimo nivel de conciencia de su papel en nuestra Revolución, cuadro fogueado en la derrota del sabotaje petrolero y curtido en el combate permanente contra la pobreza, en defensa de la Revolución, baluartes y custodios del pensamiento petrolero del Comandante Chávez.

Tenemos ahora la inmensa tarea de utilizar la renta petrolera como un instrumento para la superación del modelo rentista petrolero, que se ha desarrollado en estos 100 años de historia; apoyar la expansión de nuestras fuerzas productivas, todas nuestras capacidades internas; seguir elevando las posibilidades sociales, educativas y de trabajo de nuestro pueblo para que se incorporen a las tareas de la producción, el trabajo por toda la sociedad, por la Patria toda y por el socialismo.

Nosotros enfrentamos dificultades, quién puede negarlas, estamos en el marco de una guerra económica, son propias de la contradicción que surge del esfuerzo por construir el socialismo en permanente lucha con los valores y categorías del capitalismo atrasado y dependiente del modelo rentista que todavía sobrevive en nuestro país. Hoy, sin embargo, somos más fuertes, nuestro pueblo es más consciente, sus fuerzas políticas revolucionarias, sus fuerzas patrióticas, están más unidas que nunca; vamos a construir un nuevo orden económico que, bajo la dirección del Presidente Nicolás Maduro, nos conducirá a construir y establecer los elementos fundamentales de la sociedad que soñara nuestro Comandante Eterno Hugo Chávez: “la sociedad socialista”; es el mejor reconocimiento que podemos hacer al trabajo abnegado, desinteresado, al amor por los humildes, a la Patria del Comandante Chávez. Lo juramos y nosotros venceremos. (Aplausos).

Muchas gracias.

¡Que viva el Comandante Chávez! (¡Que viva!)

¡Independencia y Patria Socialista! (¡Viviremos y venceremos!)

Muchas gracias, señores diputados; muchas gracias, compañeros trabajadores. (Aplausos).

¡Trabajadores en lucha!

Compatriotas,

El rol de los trabajadores en la lucha por la recuperación de la Constitución y la Patria, es uno de lo motores claves para sacar a nuestro país de este abismo. Los atropellos contra de los trabajadores por parte del gobierno de maduro, desenmascaran su verdadero carácter anti obrero, aunque ellos insistan en lo contrario. Nunca antes han sufrido los trabajadores tal ataque a sus salarios, conquistas y derechos sociales, como el que le propinó el llamado “paquetazo” de maduro de julio del año pasado. De un plumazo el gobierno pulverizó su salario y descargó al empleador, público y privado, de sus obligaciones para con ellos. Este es un gobierno claramente anti obrero, no tiene nada de Chavista.

Trabajadores de PDVSA resisten

boletin

En PDVSA, el corazón de la economía venezolana y la única posibilidad que tenemos para volver a recuperar la soberanía y bienestar económico, el ensañamiento del madurismo contra los trabajadores ha sido particularmente brutal. Cientos de trabajadores presos, despidos ilegales a sus líderes sindicales, reducción de sus beneficios y el establecimiento de un estado general de sospecha bajo permanente vigilancia policial, que es lo que realmente los nuevo jerarcas de la empresa saben hacer. Los trabajadores de todos los sectores: empresas básicas, maestros, enfermeras, eléctricos, Metro, todos han sufrido de los embates de la represión y militarización de la economía.

La lucha sigue

Sin embargo, a pesar de los atropellos, no se amilana la lucha de los trabajadores. Al contrario, arrecia, tal y como te lo cuento en mi artículo, Trabajadores en Lucha.

Esta lucha de los trabajadores es consecuencia de la violación a la progresividad de sus derechos laborales y sociales, tal y como está establecido en la Constitución y la LOTT.  El modelo económico de maduro, dependiente y expoliador de nuestras riquezas, necesita una clase obrera empobrecida y desmovilizada. En “Es la economía, estúpido”, el primero de una serie de textos que estare publicando los domingos, relato y analizo las razones detrás de esta debacle.  Destaco, como bien lo señala el Toby Valderrama, como “el país y PDVSA forman un complejo, se influyen mutuamente, su suerte es común. No es fortuito que la restauración del capitalismo comenzara por la destrucción de la PDVSA socialista, y es desde allí que debe comenzar la sanación de la Patria.”

Con Chávez siempre ¡Venceremos!

Rafael Ramírez Carreño

#Renuncia Quevedo #Renuncia Tarek

Es un hecho la dependencia de la economía de Venezuela del petróleo, así es desde hace un siglo, lo anterior significa que somos un país petrolero, esa verdad constatable hasta para un niño de primaria no fue percibida por los gobernantes del post chavismo. Lo primero que hicieron y guiados por una ética de vecindario, de condominio, de sindicatillo pequeño, arremetieron contra la inteligencia de PDVSA, irrumpieron guiados por instintos viles en la industria en un santiamén la industria quedó sin dirección y sin moral de trabajo. Lo policía impero en los campos, la amenaza velada, la cacería de brujas fue la norma.

Al rescate de la gestión de los tres millones de barriles diarios vino el general quevedo, incauto el general que se encargó de un ejército sin moral y sin oficiales, sin conocimiento de los sistemas. No pudo sino dedicarse a los que sabe, lo policial, la persecución, allí fue competente.

Y la producción comenzó a hablar, a sentenciar que algo no andaba bien en pdvsa, los números no mienten, descendían. El gobierno del post chavismo como es su norma, no toma en cuenta las señales: Millón y medio diario… un millón, setecientos mil,  quinientos mil barriles diarios… y nada las alarmas no se emcienden, “la culpa es de la gestión anterior”, “hay una guerra”, “Ramírez es maluco”, las excusas dispensaron las medidas. Hoy la producción augura llegar a cero, está tan baja como hace cerca de noventa años.

Es hora de que el país tome medidas concreta, no se puede esperar que todo esté consumado. La primera medida es exigir como símbolo de la voluntad de cambio, la renuncia inmediata de quevedo y del fiscal, ambos cómplices en el descalabro de la industria. La segunda, es regresar a pdvsa a los petroleros presos, si hay juicios que sigan trabajando bajo control dentro de la industria, es imperdonable que pdvsa se extingue y los cerebros petroleros están en tumbas, sin juicio, sin derechos sólo satisfaciendo las extravagancias de los destructores. Es hora de salvar a pdvsa, hay que impedir que el gobierno en su agonía la venda a precio de ganga, o que la gente de guaidó la guise a los privados junto a las reservas petrolera.

Es oportuno recoger firmas para pedir la renuncia de quevedo y de tarek. Si en gobierno recogió millones para la necedad contra trump, se pueden recoger muchas más para salvar a la industria petrolera y volver a ser un vigoroso país petrolero, con una industria de las más importantes del mundo.

Desde allí y no de otra forma comenzará la recuperación del país. El país y PDVSA forman un complejo, se influyen mutuamente, su suerte es común. No es fortuito que la restauración del capitalismo comenzara por la destrucción de la PDVSA socialista, y es desde allí que debe comenzar la sanación de la Patria.

No se trata sólo de una operación económica, es ante todo una operación de rescate de la moral de la industria, fundamento de la recuperación económica. Hay que posicionar la etiqueta renuncia #quevedo, #renuncia tarek

Los trabajadores en lucha

Uno de los sectores sociales más activos y conscientes en el país, es el de los trabajadores. Ellos, como clase social y epicentro de todos los esfuerzos transformadores de la sociedad, están llamados a asumir el papel de vanguardia, conductor y desencadenante de la movilización popular en reconquista de sus derechos, del restablecimiento de la Constitución y de los objetivos históricos del Plan de la Patria. 

Los trabajadores, empleados y obreros, han sido víctimas de un atropello permanente por parte de este gobierno que, paradójicamente, dice tener un “presidente obrero”. Con las medidas tomadas aquel nefasto 17 de agosto de 2018, cuando maduro anunció su paquetazo, el gobierno arrebató de un plumazo todas las conquistas sociales de los trabajadores, pulverizó su salario, sus ahorros y descargó al empleador, público y privado, de sus obligaciones para con ellos. 

Los anuncios del paquetazo, además de profundamente anti populares y regresivos, fueron fundamentalmente anti-obreros. Fueron  los trabajadores los que sufrieron los mayores embates, los que se llevaron la peor parte. Contra ellos iban dirigidas la mayoría de las decisiones. 

En aquel momento advertimos que el anuncio de “déficit cero” del gobierno, medida tan macrista como madurista, significaría que el Estado, el mayor empleador del país, barrería con los derechos y conquistas laborales, se quitaría de encima la carga financiera que para ellos, ahora con exiguos ingresos petroleros, significan los compromisos laborales del Estado. El gobierno viola abiertamente la Constitución y la Ley Orgánica del Trabajo cuando vulnera la progresividad de los derechos sociales y económicos de los trabajadores, de los asalariados.

Todas las medidas de corte monetarista, el objetivo de “déficit cero”, los recortes presupuestarios, la desaparición de los programas sociales y Misiones, el abandono de la infraestructura de salud, educación, servicios públicos, la mega devaluación, el aumento del IVA (el impuesto más regresivo de todos), indican claramente que la crisis económica, generada por el mismo madurismo, se decidió en contra del pueblo. 

En el modelo económico del madurismo, un esquema brutalmente capitalista, depredador de nuestros recursos naturales, expropiador del trabajo y de las riquezas del país, ahora mucho más dependiente y minero extractivo que nunca, se ha fijado como objetivo destruir el valor del trabajo. Se trata de un modelo donde el trabajo no importa, de hecho, una caída acumulada del 64% del PIB en el periodo madurista, indica que nuestro aparato productivo, público y privado, está virtualmente paralizado. Ahora en este modelo extractivista, no se procesa, ni manufactura nada: ni petróleo, ni acero, ni aluminio, ni hierro; no se producen alimentos, ni insumos industriales, ni bienes para el consumo interno, todo se importa, solo se extraen recursos minerales. 

El gobierno vende todo lo que se pueda, así, en bruto, sin valor agregado, sin crear riqueza en el país, sin trabajo, se nos expropia todo lo que se pueda extraer del territorio nacional. Se entrega el petróleo, PDVSA, el gas, CANTV, el oro, el Arco Minero.

El país vive en un “sálvese quien pueda”. Sobrevive quien pueda traer dólares o bien porque se los envía algún familiar desde el exterior, o porque hace las cosas más inverosímiles, impensables hace tan solo seis años, para obtener 20, 30 dólares. También ha surgido una nueva clase de nuevos ricos, “empresarios”, funcionarios, o ex funcionarios, civiles y militares, que tienen acceso a los dólares del Estado, a los contratos con empresas del sector público o con el gobierno, a la venta de petróleo con descuentos, al tráfico de fertilizantes, oro, coltán, y otros minerales. A la sombra de este desastre, ha crecido un sector económico especulativo, una economía terciaria, muy reducida, que se enriqueció especulando con los pocos bienes y servicios que están disponibles aún en el país. El resto vive detrás de una caja o hace maromas para vivir con un salario con el que no puede, ni siquiera, comprar un cartón de huevos.

Venezuela es hoy día un país pobre, cerca del 87% de su población está en la pobreza, de acuerdo con los índices establecido por la ONU. Es un país sin protección social, ni garantías de ningún tipo, triste. 

El gobierno sabe que este modelo es insostenible. Ha acabado con todo, con PDVSA y el resto de las empresas del Estado, con las reservas en oro del BCV, en la que estamos en niveles mínimos históricos de tan solo 8 mil millones de dólares. En cuanto al sector minero, saben que ese “boom” o “bulla” minera no alcanza para sostener su aparato, ni satisfacer sus propios intereses. Es por ésto que el gobierno recurre a la privatización de los activos y empresas del Estado. No solo hablan de una nueva alianza con una “burguesía revolucionaria”, lo cual en sí mismo es una contradicción, sino que se han entregado a las transnacionales, no solo rusas, chinas o turcas, sino a cualquiera que quiera venir a participar del despojo, con tal de ellos mantenerse en el poder

En este tema de la entrega y la privatización, coinciden completamente el modelo de maduro y el “plan país” de guaidó. Maduro ya está haciendo lo que guaidó promete que hará, solo que los beneficiarios serán otros. Todo el país observa que entre estos dos sectores no existen diferencias de fondo en sus proyectos. Sostienen una fuerte confrontación discursiva por mantenerse en el poder o alcanzar el poder, pero no hay diferencias en lo que quieren hacer con nuestra economía y nuestro país.

Pero,  para cumplir su meta o alcanzar su objetivo, es decir, para que algún inversionista venga al país a participar de esta entrega, la de maduro o guaido, el sector empresarial transnacional necesita “garantías”, políticas y económicas, necesitan “limpiar el terreno” de cualquier vestigio de Chavismo. No solo se trata de lo político, de lo que se han encargado en buena medida, sino que necesitan borrar las conquistas y niveles de seguridad y protección social que habían alcanzado los trabajadores durante el periodo de gobierno del presidente Chávez.  

A maduro le ha correspondido el trabajo sucio de arrebatar los derechos y conquistas laborales de los trabajadores venezolanos, alcanzados en años de lucha obrera y sindical, para disponer de mano de obra semi-esclava que trabaja por un salario mínimo de 2 dólares mensuales, sin contrataciones colectivas, ni derechos a la salud, educación, estabilidad laboral o protección legal. 

Ésta es la situación actual, de facto, todas las conquistas y beneficios de los trabajadores de las empresas del Estado y de la Administración pública han sido eliminadas. Las distintas convenciones de los trabajadores han sido abolidas por el gobierno, todos los trabajadores han sido “nivelados” hacia abajo. Entre tanto, las prestaciones se esfumaron con la mega devaluación del nuevo cono monetario donde eliminaron los cinco ceros al bolívar fuerte. 

En fin, más allá de que se declare un presidente “obrero”, maduro y los sindicalistas adecos que lo acompañan, le han propinado un duro golpe a la clase obrera venezolana, han violentado de manera brutal sus derechos y los han convertido en mano de obra barata, desmovilizada y dispersa, para ser explotados a sus anchas, y sin problemas legales de ningún tipo, por los empresarios e inversionistas que acuden a saquear al país.

Es curioso que, para imponer este despojo a los derechos de los trabajadores, el gobierno haya utilizado a los organismos de inteligencia del Estado para reprimir y acallar sus protestas y haya militarizado, sobre todo utilizando a la Guardia Nacional, las empresas del Estado más emblemáticas, donde pudiese haber una reacción a esta política anti-obrera: PDVSA, las Empresas Básicas, y Corpoelec, entre las más grandes, han estado bajo la dirección de los sectores de la derecha militar que han ascendido con maduro. 

Los militares que dirigen las empresas del Estado actúan como si se tratase de un ejército de ocupación: maltratan y vejan a los trabajadores, no les permiten expresarse libremente, ni exigir sus derechos. Utilizan su autoridad militar para enviar a prisión a dirigentes sindicales, como ha pasado en PDVSA, Corpoelec, Ferrominera, Metro, utilizan a la Guardia Nacional para amedrentar y reprimir abiertamente a los trabajadores, y ocupar sus sedes sindicales. También usan a los organismos de inteligencia para vigilarlos y perseguirlos. 

El caso de PDVSA ha sido el más grave. Aquí se desató una persecución en contra de los trabajadores que ya lleva  más de cien detenidos-secuestrados por el gobierno. Arrasaron con la Faja Petrolífera, Occidente, Amuay, pasando por los trabajadores de INTEVEP, hasta las maestras de la Guardería la Alquitrana.todos han sido víctimas de los atropellos y violencia del madurismo, 30 mil trabajadores han abandonado la empresa en los últimos 4 años por no estar  dispuestos a ser maltratados y denigrados por los agentes del gobierno. 

En las compañías del Estado y los ministerios, el madurismo ha creado grupos proto fascistas que vigilan, persiguen, acusan y señalan a cualquiera que exprese su molestia o disconformidad con el rumbo de la empresa, o la situación del país. Han recurrido a dividir y fraccionar a los trabajadores, utilizando a los muchachos de “chamba juvenil” como sustitutos de maestros, enfermeras, técnicos, profesionales, trabajadores petroleros o cualquiera que reclame sus derechos. Los utilizan como esquiroles para amedrentar a sus propios compañeros.

Los que dirigen los ministerios y demás organismos de la administración pública, violan las convenciones colectivas y derechos de los trabajadores, valiéndose de  los organismos represivos del Estado para impedir manifestaciones y protestas de trabajadores, maestros y profesores, empleados y obreros universitarios, enfermeras y médicos. Han sido emblemáticas las actuaciones anti obreras de sus ministros o directores quienes, paradójicamente, en algunos casos, fueron dirigentes políticos de izquierda o dirigentes gremiales. Ahora, son maduristas y desconocen lo que ellos saben son conquistas históricas de los trabajadores. 

El ministerio del Trabajo es el principal agente violador de la Ley Orgánica del Trabajo, los inspectores y el ministro hacen oídos sordos a los justos reclamos de los trabajadores y han emitido disposiciones y memoranda como el 2.792, que permiten la práctica de “suspensión” de trabajadores de sus puestos de trabajo, suspensión de sueldos y salarios. Se hacen oídos sordos de las masivas violaciones a los derechos que sufren los trabajadores.

Ahora, lo que debe estar claro, es que más allá de la lucha por las condiciones laborales y de vida de los trabajadores, el objetivo debe ser convertirse en una fuerza movilizadora de todo el pueblo. Porque más allá de la lucha reivindicativa, está la política para lograr un cambio de la dirección del país. Hay que retomar el camino de Chávez, de la Constitución y restablecer, no sólo los derechos y conquistas de los trabajadores, sino de todo el pueblo.

En el caso de los trabajadores petroleros, a quienes saludo y envío mi mensaje de solidaridad y lucha, no solo se trata de exigir la nueva Convención Colectiva, salarios justos, que funcione Sicoprosa, que funcionen los comedores, los centros de salud, la atención a los jubilados; que mejoren las condiciones de trabajo, que existan las dotaciones y equipamiento necesarios, sino que, de lo que se trata, es de evitar la entrega de PDVSA, de nuestra Política de Plena Soberanía Petrolera, de evitar la privatización de la empresa, la entrega de equipos y operaciones a las transnacionales, denunciar y movilizarse en contra de la entrega del petróleo y del gas, de la soberanía económica del país. 

Si los trabajadores petroleros no dicen y hacen algo para detener este plan, tal como en su momento lo hicimos cuando el artero sabotaje petrolero entre 2002 y 2003, maduro o guaidó arrasarán y entregarán el futuro de nuestro pueblo, la posibilidad de convertir al petróleo en un instrumento de liberación, de justicia social y bienestar para todo el país. 

En el caso de los trabajadores universitarios, movilizados y en lucha, no solo se trata de luchar por salarios dignos, sino de rescatar a las universidades, la educación para el pueblo, el conocimiento como factor fundamental de progreso y avance de la sociedad. Los maestros y profesores saben que no solo tienen salarios de hambre y se han violado sus convenciones, sino que los niños y jóvenes abandonan el aula por hambre, porque se van del país, porque tienen que trabajar, porque se acabaron los programas de alimentación y las dotaciones. Los docentes saben que en estas condiciones nuestros niños y jóvenes no tienen futuro, ni posibilidades de salir adelante. 

Las enfermeras y médicos saben la cantidad de niños que mueren al nacer, de la mortalidad materno-infantil, de la desnutrición, de las enfermedades que habiendo sido erradicadas vuelven a aparecer. El personal médico y paramédico sabe de la falta de medicamentos, de los pacientes con enfermedades de alto riesgo que están condenados a muerte por falta de tratamientos,  medicinas o trasplantes. Están conscientes, de que hoy día quien no tiene dólares para atender una dolencia o una emergencia, tiene una alta posibilidad de morir por falta de acceso a la salud. 

También saben que la Misión Barrio Adentro se vino abajo, que no hay dotación, que los hospitales no están aptos para recibir pacientes, saben cuántos han muerto en cada apagón nacional, que no hay insumos para las operaciones, que la gente se resigna a morir, otra vez, la “mala suerte” de los pobres.

Los trabajadores conforman el sector político-social capaz de dar ese salto necesario y ponerse a la vanguardia del pueblo. Nadie más  los puede representar, ni tiene la legitimidad para hacerlo. No aceptarán el chantaje del madurismo, ni escucharán a la oposición que clama por una invasión o intervención extranjera. 

La clase obrera está llamada a ocupar su puesto en la historia, a dejar atrás el miedo, la apatía, la desmovilización. La Patria reclama de su esfuerzo, de su liderazgo como sector social del pueblo, verdaderos hijos del pueblo humilde, que no se venderán, ni transformarán en obesos sindicalistas y politiqueros que traicionan y entregan los más sagrados intereses de la Patria.

Hay que unirse y diseñar un programa de lucha claro y combativo, sin ambigüedades ni medias tintas, sin caer en el chantaje de maduro o guaidó. Hay que volver a la Constitución, a los objetivos del Plan de la Patria, hay que restablecer la soberanía popular, la soberanía económica, detener la entrega del país, la privatización de las empresas del Estado, volver a la solidaridad, al sueño posible, volver a Chávez!

“Es la economía, estúpido”

A partir de este artículo presentaré una serie de trabajos sobre la economía para entender el desastre en Venezuela.

Hay que hablar de economía, debe ser el gran debate. Debemos identificar con claridad los factores e intereses detrás del desastre económico. Tanta destrucción no es un hecho fortuito, se trata de la imposición de otro modelo, extraño, opuesto al bolivariano. Debemos entender lo que pasa en la economía para poder trabajar en propuestas y planes que permitan salir de esta tragedia a nuestro pueblo.

En esta serie de artículos semanales aportaré datos, información y análisis de lo que ha sucedido a nuestra economía, te enterarás de cómo nicolás maduro destruyó el legado del presidente Chávez, de las propuestas que se le hicimos cuando estábamos a tiempo de evitar este desastre, y de cómo, no solo hizo oídos sordos a estos planteamientos, sino que fue sacando a los Chavistas de la dirección de la economía.

En este primer artículo de la serie, titulado: “Es la economía, estúpido”, doy algunos antecedentes de cómo,  quienes asaltaron el poder luego de la muerte del Comandante Chávez, propiciaron el colapso económico del país.

Con Chávez siempre ¡Venceremos!

Rafael Ramírez Carreño.

“Es la economía, estúpido” (primero)

Bajo este título, tomado de la ya famosa frase acuñada por James Carville, estratega de la campaña presidencial de Bill Clinton de 1992 que lo convertiría en presidente, vamos a iniciar una serie de escritos sobre el tema económico. Los voy a publicar semanalmente, todos corresponden a un extenso trabajo sobre lo que sucede en el ámbito económico, para luego poder abordar propuestas. 

Estos artículos serán acompañados de revelaciones, de hechos que ocurrieron y que no se conocen; y, de elementos que han conformado una situación que considero importante entender. Este trabajo y estas informaciones no pueden estar exentos de autocríticas y precisiones, necesarias, sobre todo, de cara al futuro del país. El tema económico lo abordaremos siempre acompañado de  reflexiones políticas puesto que, la economía, es el resultado de un pensamiento o una posición política determinada; no se puede entender la una sin la otra.

Tenemos que hablar de economía, abrir una gran discusión sobre qué ha sucedido en estos años de desastre madurista, entender cómo llegamos a esta situación de deterioro y destrucción; y, tal vez, lo más importante, cómo vamos a salir de este abismo en el que se encuentra el país. No permitamos que los factores políticos hegemónicos, desvíen la discusión con su propaganda e intolerancia, con el insulto o la provocación. 

Creo firmemente que todo el pueblo venezolano y sus distintas organizaciones políticas o sociales, debemos abrir un espacio para el debate del tema económico, conocer y entender qué fuerzas y factores están actuando, qué  tipo de economía tenemos y a qué modelo corresponde. Ésto ayudará a definir correctamente los elementos políticos en pugna y las posibilidades reales que tenemos de recuperar la conducción de la economía, preservar la soberanía, volver a la normalidad, tener un horizonte claro hacia el futuro. 

La economía, siendo una ciencia, con  reglas y características específicas, actúa en la dirección que le impriman los factores que la dirigen. Caso contrario, ella actuará de acuerdo con las fuerzas políticas o intereses que sean hegemónicos en la sociedad, en este caso, el sistema capitalista. Cuando el Estado renuncia o cede a la conducción o regulación de la economía, ésta queda bajo la dirección del mercado, que, aunque ha existido desde siempre, es a su vez manipulado por agentes y factores que se lucran de sus relaciones. Todo ello conforma un sistema interconectado con el mundo, que crea sus propias relaciones y mecanismos, y que actúa de manera precisa y brutal. 

En el capitalismo globalizado, las economías más desarrolladas y las grandes corporaciones multinacionales, son capaces de expropiar las riquezas de toda una Nación, sus recursos naturales, el trabajo de sus habitantes, y sumirla en la más absoluta pobreza. Sin control del Estado, sin conducción, ni nada que le haga contrapeso, la economía de mercado, convertida en una especie de vórtice, es capaz de llevar a países enteros al abismo y luego, una vez extraídas sus riquezas, desecharlos, dejándolos inmersos en el caos de la disfuncionalidad y la inestabilidad permanente, como ha sucedido a lo largo de la historia reciente del orden internacional, donde existen países del primer, segundo, tercero y hasta del cuarto mundo.

Por supuesto que la clase política, los gobiernos y las élites, tienen una altísima responsabilidad en el desarrollo económico de su propio país. Unos asumen el papel de convertir a sus países en un anexo o satélite de otra economía, abriendo la puerta al saqueo y al despojo, recibiendo a cambio prebendas y apoyo político; mientras otros se plantean seriamente conquistar un camino propio, independiente, soberano, de desarrollo y bienestar para sus pueblos, al costo de lo que sea.  

Siendo nuestra economía eminentemente petrolera, siendo el nuestro, un país productor de petróleo por más de cien años, con todas las deformaciones y mutaciones estructurales producto del modelo minero extractivo impuesto por las transnacionales desde principios del siglo pasado, el petróleo será eje central de este trabajo. El modelo petrolero, con sus ventajas y desventajas, tiene características y condiciones especiales, distintas, con derivaciones e impactos en las relaciones de trabajo y propiedad que, por supuesto, tienen sus expresiones económicas, sociales, espirituales, únicas, propias de nuestro país, y que ha marcado nuestra historia contemporánea, que será crucial para nuestro futuro. 

“…por mas que te tongonees se te vé el bojote”

Creo que una de las cosas en la que todos los venezolanos estamos de acuerdo, es en el colapso de la economía bajo el gobierno de maduro. Lo mal que está todo. Es evidente que estamos ante una crisis económica de dimensiones de tragedia. Para un país como el nuestro, un país “ocho cilindros”, este conjunto de privaciones y dificultades económicas, son únicas en nuestros cien años como Estado petróleo. De un solo golpe, en apenas cinco años del peor gobierno de nuestra historia republicana, retrocedimos a la situación de desamparo, pobreza, debilidad y desesperanza de los terribles años gomecistas, de inicios del siglo XX. 

Otro consenso que existe en el seno del pueblo, a lo largo de todo el país, es que el responsable de esta situación catastrófica que vivimos es nicolás maduro, sin mayúsculas. Un sentimiento de rechazo, indignación, frustración y desengaño hacia maduro, recorre todo el país. Estos sentimientos se transforman en repudio, no sólo porque todo el país lo identifica como culpable, sino por su falta de humildad; y, por la recurrente mentira, indolencia e incapacidad con la que “gobierna”. 

Este sentimiento de rechazo extendido se agrava por un rasgo o conducta, extraño a nuestra idiosincrasia, que maduro ha impuesto en su gobierno: la maldad y la violencia con la que habitualmente actúa o reacciona ante cualquiera que le contradiga o denuncie su desastre. Una persona que concentra todo el poder en el país, que actúa al margen de la ley, sin controles, sin rendir cuentas a nadie y que ordena directamente a sus esbirros y a su fiscal, actuar con violencia, enterrar y destrozar la vida de sus opositores, perseguir y matar las críticas o a quien las haga, es un dictador.

A maduro, encerrado en Miraflores, sin atreverse a ir al seno del pueblo, nacional o internacional (la ONU) sólo lo defienden las armas de la élite militar, los tres o cuatro socios internacionales que tienen grandes negocios o intereses en el país, los escombros del psuv y ese conjunto variopinto de personajes oportunistas o antiguos chavistas que se benefician de un puesto, un negocio o que tienen dólares y que se reparten los pedazos de país: eso que llaman el madurismo. No hay elementos de convicción, principios, razones sagradas, ni pasión, nada heroico en lo que hace maduro, nada por lo que merezca contar con el apoyo de ningún chavista, bolivariano o miembro de los sectores populares. Los que así lo hacen, se han transformado en otra cosa, muchas veces, sin ellos mismos darse cuenta.

A maduro, la ausencia de moral y ética en el ejercicio del poder, le impiden decir la verdad, siempre miente. No sólo tiene que ver con su práctica política de  andar permanentemente medrando entre pactos y negociaciones politiqueras, ni por el hecho de que quienes conforman su círculo más cercano saben que no tienen opciones fuera del poder, sino porque, además, su hegemonía comunicacional le ha permitido especializar los mecanismos de manipulación, para convertir la mentira en una práctica oficial. 

La versión madurista de Goebbels​​, conocedor de los mecanismos de manipulación y de las carencias, inseguridades y complejos de maduro y su círculo más cercano, ha sistematizado la mentira y el cinismo como una política de Estado. Así, el gobierno nunca ha asumido las consecuencias de sus actos o errores, siempre se la achacan a otro u otros factores: la “conspiración”, la “guerra económica”, la “corrupción”, la “traición” y ahora el llamado “bloqueo” o las sanciones. Mienten, confunden, enredan, todo es un show, un montaje para el tuiter, levantan el pecho como los palominos para alardear. 

Todo ésto sería una anécdota jocosa, si no fuera porque esta forma de actuación del gobierno, ha traído tan graves consecuencias para el país, y mantiene cierta capacidad de manipulación sobre algunos sectores, sobre todo, internacionales. 

maduro ganó las elecciones de 2013 con la sotana de Chávez, más bien, diríamos, con el “roquete” o “sotanilla” que usan los monaguillos. Nosotros votamos por Chávez, nó por maduro. Creo que así lo hizo el pueblo que le dio aquella estrecha victoria en las elecciones de 2013. El resultado mostró de manera contundente que una cosa era Chávez y otra maduro. A pesar de toda la campaña que hicimos para garantizar la victoria de maduro, y con ello, mantener la continuidad de la Revolución Bolivariana como había indicado el Comandante, la propia actuación de maduro, en esa corta campaña, nos hizo perder casi un millón de votos. Se ganó con un estrecho margen.

El pueblo es sabio, su instinto le indicaba que maduro no era la persona que podría continuar la obra de Chávez. Nosotros, en aquel momento, pensábamos de manera honesta que podría serlo, pero siempre con el acompañamiento del propio presidente Chávez y de su equipo de trabajo. Hablo por mí y el grueso de la dirigencia y el gobierno de Chávez, no pensamos, no sabíamos, que Chávez moriría.  Sin embargo, esa no era la situación del madurismo que se aprestaba para asaltar el poder. La información privilegiada en torno a la situación real de la salud del presidente, se manejó aparte. 

Desde que murió el presidente Chávez y maduro gana las elecciones montado sobre los hombros del chavismo, no se quita la “sotanilla” de monaguillo, hace con ella lo que le da la gana. Se ha proclamado “hijo de Chávez”, “leal a su legado”, cuando realmente ha acabado con su obra y destruido al país. 

Volviendo al origen del refrán popular que titula este segmento del artículo, podríamos decirle a nicolás, como, según el merengue del refrán, le dijo aquel cura de la iglesia de San Juan de Dios de Maracaibo a su monaguillo, cuando se percató de que se llevaba bajo la sotanilla el dinero de la misa: «el cura de San Juan de Dios, le dijo a su monigote, por más que te tongonees, siempre se te ve el bojote”. 

Este refrán popular le gustaba usarlo siempre al presidente Chávez, para desenmascarar las verdaderas intenciones de la derecha venezolana, cuando utilizaba cualquier tipo de patrañas para enmascarar sus verdaderos propósitos. Nosotros tenemos el deber de desenmascarar las  del madurismo, las verdaderas intenciones de lo que hace. Sólo entendiendo las causas, origen y dimensiones reales del problema que confrontamos, seremos capaces de enfrentarlo y resolverlo. Veamos.

El caos

El método de gobernar de maduro, tiene como epicentro el caos. Es en el medio del caos que el madurismo avanza entre el malandraje, la acción del pranato de la política, de escándalo en escándalo, va avanzando, en la pulverización del chavismo y su obra, reprimiendo y arrasando la patria, para, sobre sus ruinas, edificar su versión de país; algo parecido al período de Yeltsin en la Rusia post soviética, donde la nomenclatura del partido acabó con ese proyecto para repartirse ese país, su territorio, sus empresas, sus recursos naturales. Así se restableció en Rusia un capitalismo salvaje, depredador, donde la élite política de entonces, se convirtió en la nueva élite económica, la nueva burguesía que se repartió lo que quedó de la Unión Soviética.  Claro, allá fueron más honestos que maduro, no dijeron que lo que hacían era en nombre Lenin. Era el caos de Yeltsin.

Este es el caos de maduro. Le ha hecho el trabajo a la derecha y su programa. Le ha dado a la derecha venezolana y de la región, los argumentos que nunca tuvieron para arremeter contra el chavismo, el socialismo y contra la izquierda en general. Lo más grave es que, al llevar al país al extremo de la inoperancia y el colapso del Estado y la economía, ha instalado en el inconsciente colectivo la “inevitabilidad”, es más, “la necesidad”, de privatizar y entregar todo lo alcanzado en cuanto a soberanía económica en revolución: en PDVSA, Corpoelec, las Empresas Básicas, todo. maduro ha creado las condiciones para que el pueblo se “trague” el “plan país” de la derecha. Plan inviable e insostenible como el gobierno de maduro.  

Hago estas consideraciones políticas, porque de allí debe nacer la orientación del esfuerzo económico que tenemos por delante para salir de la tragedia. No se trata de un tema meramente técnico. Hay personas y grupos que se han aproximado para apoyar a maduro en el tema económico, a la vez que lo hacen mediáticamente prestando su nombre y espacios para que maduro diga lo que quiera. La mayoría ha salido o saldrán con las tablas en la cabeza, porque no van a la raíz del problema: la existencia del madurismo como expresión política de la “derecha endógena” o del “chavismo sin Chávez”, que trata de desarrollar un modelo económico regresivo, expoliador del trabajo de los venezolanos y las riquezas del país. 

La etapa del deslinde, los “palos de ciego” y el arrase de la economía.

Al inicio del gobierno, desde la Vicepresidencia Económica, octubre 2013-agosto 2014, en un esfuerzo importante que me tocó liderar, junto al equipo económico que acompañó exitosamente al Presidente Chávez durante su gobierno, hicimos a maduro un conjunto de propuestas de medidas y decisiones económicas impostergables, urgentes, cuando todavía estábamos a tiempo, siempre en el marco de la Constitución y de una línea de acción en el marco del Plan de la Patria, chavista, para hacer frente a las dificultades económicas que preveíamos, tanto por factores externos del mercado petrolero, como por nuestros propios problemas estructurales y decisiones económicas postergadas. 

Actuamos con responsabilidad y esperanza, hicimos lo que le juramos a Chávez y lo que era lo indicado en esos momentos de tanta confusión: apoyar al gobierno y ayudar a resolver los problemas que veíamos, trabajar por la unidad del país y evitar entrar en un periodo de desestabilización. Entregamos y discutimos con él directamente una agenda de trabajo conformada por más de 18 documentos que, junto con el equipo del BCV, habíamos logrado consensuar  sobre las medidas urgentes a tomar. Sin embargo, maduro no decidía nada, ni comentaba, ni siquiera leía las propuestas. Lo mismo había ocurrido con los informes, evaluaciones y propuestas que había hecho el ministro Giordani: maduro ni las leyó, se las devolvió sin ningún comentario, ninguna discusión.

Al final, maduro no nos escuchó en  la Vicepresidencia Económica, no entendió nuestras propuestas, las subestimó o, sencillamente, no les convenían. En toda la actuación de maduro hay un aspecto emocional extraño, lleno de complejos e inseguridades: le molestaba el hecho de que nosotros abordáramos el tema económico con el rigor que correspondía, que le habláramos al país, a los sectores económicos, incluso cuando nuestras propuestas comenzaron a  ganar credibilidad entre ellos. Una cosa extraña. Ha habido un celo permanente, que no es nuevo, lo viene arrastrando desde que él era canciller y veía siempre a PDVSA con recelo. Aunque yo me percataba de ello, sin embargo, jamás pensé que alguien, con tan altísima responsabilidad entre sus manos, fuese capaz de anteponer sus propios problemas psicológicos, o personales, a los intereses del país.

Consciente como estaba de que había que llevar la discusión económica al debate político, agarré mis medidas y propuestas y las llevé ante el Congreso del psuv, donde fueron aplaudidas y bien recibidas. A pesar de que arreaza, entonces vicepresidente, intentó detener mi exposición, los delegados del partido se levantaron masivamente pidiendo que se me permitiera continuar con la misma. Esa aceptación en el Congreso del psuv término de molestar al madurismo y precipitó mi salida.

Al final de una interminable campaña de descrédito en redes sociales y usando a los palangristas de siempre, entre chismes, pequeñeces y miserias, maduro nos hizo a un lado. Luego, supimos que el grupo encabezado por el mismo arreaza, al que maduro llamaba despectivamente los “teletubbies”, se posicionaron en Miraflores, medrando en la burocracia y en la rebatiña que había entre el madurismo por el poder. maduro escuchaba a “otros”, él tenía sus propios intereses grupales. Se deslindó del Plan de la Patria y los chavistas salimos de la conducción de PDVSA; y, uno a uno, de la dirección de la economía. Debo confesar que ese ha sido el periodo más desagradable en mi trabajo al servicio del Estado.

maduro se rodeó de los “suyos”, su grupo de intereses, les pagaba la cuenta. El chavismo sin Chávez, el madurismo en el poder, se apresuraba a capturar posiciones. Con sus “asesores” españoles, franceses, comenzó a fraguarse la idea de una alianza con nuevos factores de la burguesía venezolana: los “bolichicos”, los factores económicos de la oposición, la burguesía tradicional, los intereses transnacionales, todos aquellos que suspiraron de alivio cuando Chávez murió y maduro asumió. Sabían que era su momento de alcanzar el poder, tomar ventaja del apoyo a maduro para comenzar a hacer exigencias económicas y políticas. maduro era “el jefe”, haría lo que ellos querían.

Corría el tiempo y la economía se deterioraba aceleradamente a partir de nuestra salida de PDVSA y de la vicepresidencia Económica, era agosto de 2014, se aceleró el deterioro de la economía, se complicaba el panorama político y social, la violencia sacudía las calles. En vez de hablar de cara al país, de discutir los problemas en el seno de la sociedad, vino el silencio, se impuso la mentira como política. En lo económico, no se dieron más cifras, ni del BCV, ni de PDVSA, ni del resto del aparato productivo; como tampoco se publicaron más  estadísticas sobre los aspectos sociales: pobreza, mortalidad infantil, escolaridad, nada. 

Sin embargo, todavía en aquel momento, algunos creían ingenuamente que se trataba de hacer propuestas: economistas con buenas intenciones, pero sin experiencia, que no duraron nada. La UNASUR y la CEPAL hicieron propuestas que nunca fueron escuchadas; acuden economistas de experiencia, con un pensamiento progresista, pero probablemente, creyendo que se trata de un problema técnico, de falta de comprensión; nada, tampoco los escuchan, más bien se desprestigian. 

No hubo pensamiento crítico, ni discusión, no se permitió. El gobierno sólo le da tribuna y espacio en sus medios de comunicación a algunos economistas que prestan su nombre para justificar cualquiera de las barbaridades de maduro; u otros, que son como el perro tratando de morderse la cola, le dan y dan vueltas al asunto, sin atreverse a ir al fondo, ni criticar a maduro, únicamente,  lo excusan. Se ven patéticos. 

Todos esos esfuerzos son inútiles. El problema de la economía está en Miraflores. maduro, responsable de la Hacienda Pública según la Constitución, desperdició un tiempo precioso, dejó que se desmoronara cualquier expectativa positiva. Su actuación errática e inconsistente, terminó de alejar cualquier esperanza positiva con respecto a la economía del país. 

Permitió que avanzaran los demonios de la economía, optó por la violencia y la maniobra política y, en muy poco tiempo, fue capaz de dilapidar todo el capital político del chavismo, todos los recursos dispuestos en los distintos fondos y mecanismos, todas las capacidades productivas de la economía, del aparato estatal, todo lo que habíamos construido con el gobierno de Chávez. Se comieron los recursos, los ahorros, las reservas, los Fondos, malgastaron y se apropiaron del Tesoro Nacional. 

Los suyos, un grupo de personas ávidas de poder y dinero, salidos de la cancillería, de su  entorno más íntimo, sin capacidad, ni escrúpulos, se convirtieron en los operadores económicos del desastre. Los grupos económicos que apostaron a maduro se posicionaron detrás de la silla de Miraflores, cada quien, con su respectivo “padrino” de la élite madurista. Se dedicaron a asaltar y controlar todas las instancias económicas del país: PDVSA, el Ministerio de Finanzas, el BCV, la Banca, las empresas públicas, las importaciones, todo. Derrumbaron las posibilidades del Estado de conducir la economía, se entregaron al mercado.

En el próximo artículo hablaremos del gran error de maduro: destruir PDVSA y acabar con la única fuente de ingresos del país, te explicaré cómo, y con números, te mostraré el daño que han hecho a la Patria.

Son tres los actores y sólo dos posiciones

En la política como en la vida hay señales que determinan el rumbo de los acontecimientos, simplifican la complejidad de la realidad. El saber leerlas confiere ventaja, el buscarlas es deber de cualquier análisis. Veamos.

Cuando Bolívar en el terremoto de 1812 enfrenta a los curas monárquicos que atribuían la tragedia a la rebelión independentista, proclamando: “Si la naturaleza se opone lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”, en ese momento nacía el Libertador y se indicaba el rumbo indómito hacia la independencia

El llamado “hombre del tanque” que en 1989 se enfrentó sólo a una columna de tanques en la Plaza Tianamen, fue una señal de la caída del Socialismo chino. Cuando Fidel da la orden de regresar al Gramma para recoger a un combatiente que había caído al mar picado en la madrugada antes del desembarco, allí nació la etapa gloriosa de la Revolución Cubana, después reafirmada con el “grito de Alegría de Pío”, que bajo el asedio de aviones y soldados se oyó en medio de la refriega: “Aquí no se rinde nadie”, marco el carácter viril de aquella Revolución.

Cuando el Comandante Chávez profiere el grito de “Por Ahora” definía a grandes e importantes señales el carácter de la Revolución que nacía. Reconoció no haber logrado los objetivos propuestos, esto, reconocer, no evadir, era y es un comportamiento reservado a los corazones y mentes de alta calidad revolucionaria. Dejó claro que la adversidad de ese día no era obstáculo para abandonar la lucha.

Intentemos ahora buscar las señales del presente para otear un poco en el futuro. Busquemos a los principales actores de este gran drama que es la Venezuela post Chávez.

El primer actor quién lo puede negar es nicolas maduro, simula ser presidente y en realidad es un dictador aunque como a todo dictador le disgusta el término; no es necesario gastar tinta demostrando esa cualidad en maduro. El segundo actor es guaidó, que ocupa el papel de contrafigura, de antagonista necesario para el movimiento del teatro. Los dos operan como una especie de germen de la restauración de la democracia burguesa.

El tercer actor principal, es el Ministro Rafael Ramírez, cuyo papel principal viene reafirmado por ser blanco de ataques por parte de maduro y de guaidó. Ramírez no encaja en el libreto bipartidista de la restauración capitalista. Representa al chavismo primitivo, auténtico, representa al Comandante Chávez su imagen y su pensamiento. Los ataques tienen el mismo fin: aplastar la posibilidad revolucionaria, la resurrección del chavismo, y los ataques tienen el mismo contenido, se habla de corrupción, de castillos, de otras pendejadas pero, siguiendo el estilo del fiscal no hay pruebas, sólo la campaña mediática. Es extraño que ambos, guaidó y maduro tengan el mismo enemigo, y los mismos argumentos en su contra.

Es así, son tres los actores, y sólo dos las posiciones, los contrincantes: aquí el enfrentamiento es entre socialismo y capitalismo. De un lado están el madurismo en alianza con la derecha antipatria, gringa, y en el otro bando está el Socialismo cuyo más conspicuo combatiente es el Ministro Rafael Ramírez. Esa es la lectura a las señales de la realidad.

Ramírez a Guaidó: “En mi contra no existen pruebas, pero tus fotos con los Rastrojos las vio todo el país”

Rafael Ramírez le sale el paso a juan guaidó y lo acusa de títere del madurismo. Desvela que la Comisión de Contraloría le pidió 3 millones de dólares para suspender la investigación, que luego fue desestimada por el TSJ. Denuncia además el talante autoritario de esa oposición que utiliza los mismos métodos de maduro y viola los derechos fundamentales, al hacer acusaciones y condenar públicamente sin pruebas

Caracas, 25 de septiembre de 2019.- En respuesta al ataque recibido por juan guaidó, en la sesión de la AN del 24 de septiembre, el expresidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, dijo en su cuenta en twitter que guaidó no es más que “un invento, un títere. ¿Crees que mintiendo y haciendo lo que hace maduro vas a llegar a algún lado? ¿Así pretendes dirigir al país: insultando y ofendiendo? Tú NO tienes ninguna prueba en mi contra, pero tus fotos con los Rastrojos las vio todo el país”.

El exfuncionario del gobierno del Comandante Hugo Chávez, fustigó las declaraciones de guaidó, le recordó que no existen pruebas que lo involucren en ningún delito. Por lo que su ataque no es más que parte del guión de la oposición que le hace el juego a maduro y su camarilla.

El ataque de guaidó en contra de Rafael Ramírez, se da en el contexto del regreso del psuv a la AN, donde guaidó rememoró a los oficialistas que la AN había iniciado una investigación contra Ramírez y en ese momento lo protegieron, pero paradójicamente, ahora, ellos mismos lo acusan.

Igualmente, el exembajador de Venezuela ante la ONU recordó que de la Comisión de contralores de la AN intentó extorsionarlo, pidiendo 3 millones de dólares para suspender la investigación que adelantaba Freddy Guevara, y que finalmente fue desestimada por el TSJ en sentencia de Sala Plena.

Para Ramírez, juan guaidó no es más que un títere al servicio de maduro. “Veamos, @jguaido se la da de demócrata y reclama que se respeten los derechos de los ciudadanos, pero lo que hace mintiendo, acusándome y condenándome si una sola prueba, es la misma conducta de maduro. Hacen lo que les da la gana. ¡Son acusadores, jueces y verdugos!” sentenció.

El exministro de Petróleo increpa a guaidó preguntándole públicamente: “¿De dónde saliste tú? ¿Dónde está tu trayectoria? ¿Qué has hecho tú por el país? Ahora me ofendes y mientes, no tienes pruebas de nada lo que dices. Tú eres el mejor aliado de maduro, el que pide una invasión militar, el que se toma fotos con paramilitares”, dijo indignado.

El talante autoritario de la oposición

Se pregunta el exministro Ramírez, ¿cómo pretende guaidó conducir el país, si recurre a las mismas prácticas autoritarias del madurismo? Actúa guaidó con el mismo talante autoritario y violador de los derechistas humanos del gobierno de maduro. ¿Qué le espera al chavismo o cualquiera que tenga una posición distinta si esa oposición llegará a conducir al país?

En todo caso, las acusaciones sin pruebas de guaidó en la AN, las ofensas emitidas contra el exministro Ramírez, constituye esos eventos autoritarios y violadores de los derechos de los ciudadanos, entre ellos, el derecho a la presunción de la inocencia. Lo cual descubre el talante autoritario de este segmento político que pretende llegar a Miraflores para barrer lo poco que queda de la obra del presidente Chávez.

Ramírez señala que lo que está claro para el país es que en lo único que están de acuerdo maduro y guaidó es en perseguir y destruir la obra del presidente Chávez, y en este caso, todo el trabajo hecho en la industria petrolera, atacando y persiguiendo sin cuartel a su exministro de petróleo. Allí está el punto de encuentro del nuevo pacto.

Nuevamente la Charca

El dia de ayer, se reincorporaron los diputados del psuv a la Asamblea Nacional. En un paso que significa un reconocimiento al órgano legislativo, el madurismo retrocede en una postura sostenida durante dos años y medio de retirarse de esta instancia, desconociéndola, siendo este uno de los elementos fundamentales de la crisis política en el país.

El madurismo en su mar de contradicciones, deja muchos cabos sueltos: ¿Qué ha cambiado desde que tomaron la decisión de retirarse de la AN? ¿Qué realmente motivó el regreso del madurismo a esta instancia, expresión del voto popular, donde el psuv quedó en franca minoría? ¿Cómo queda el TSJ que sentenció que la AN estaba en desacato? ¿Es que acaso ahora los diputados del psuv están en desacato también? ¿Se incorporarán los diputados “estrellas” del madurismo? La mayoría de los diputados del psuv, ahora son constituyentistas, gobernadores, ministros o están exiliados. ¿Ahora el gobierno si reconocerá las decisiones de la AN, una vez que los diputados del psuv están sentados en su curul? ¿Qué pasará con los diputados inhabilitados, perseguidos? ¿Qué pasa con los diputados de los antiguos partidos aliados? ¿Habrá ahora una fracción parlamentaria del partido “Somos Venezuela”?

La posición del madurismo es tan débil y contradictoria que ninguno de los líderes “top” del madurismo acompañó a los diputados del psuv que regresaron regañados a sus asientos. Diosdado no solo se ausentó, sino que apareció por  Corea del Norte, mientras maduro le pidió a Putin que lo recibiera en Moscú para distraer de su ausencia de la Asamblea General de la ONU. Nadie da la cara. Lo que debería ser más importante, nadie del madurismo le explica a sus seguidores dónde están parados. El psuv, no funciona como partido, ¿cómo se traga eso? ¿Solo porque maduro lo decidió?

Sin embargo, ante una situación de debilidad del madurismo guaidó, que evidentemente ha debido aprovechar la oposición para mostrar altura, dar un mensaje al país, reivindicar su posición original de legitimidad de la AN, prefirió al contrario volver a la charca. Utilizó su estrado, como presidente de la AN,  para sacarle en cara al psuv que volvieron. No pudo contener sus impulsos básicos, su revancha. Desde su posición, transitoria, no perdió oportunidad para arremeter en contra de mi persona, con insultos y agresiones que lo colocan al lado de tarek willians o el mismo maduro en sus arrebatos de odio. No se percata guaidó que hace exactamente lo mismo que critica, al menos en sus discursos. No sabe, no puede ni siquiera guardar las formas o apariencias, se erige en un pequeño dictador, solo que sin poder alguno. Un pichón de dictador. 

guaidó dio rienda suelta al insulto, a la descalificación, al improperio, sin importarle  el derecho a la presunción de la inocencia, al debido proceso, a la inexistencia de prueba alguna, a la opinión del TSJ: él es el nuevo jefe paraco : acusa, sentencia y condena. Escuchando a este personaje, me preguntaba, como seguramente se preguntan muchos venezolanos: ¿qué pasaría en el país si este señor llegara a la presidencia? ¿Qué le pasaría a esa amplia mayoría, del chavismo y de la oposición, que no estamos de acuerdo con el? ¿Qué le esperaría a los ex-ministros de Chávez que no nos subordinamos a su conducción como han hecho otros? ¿Qué pasaría con los militares chavistas? Es muy probable que guaidó no se dé cuenta que se ha convertido en el mejor aliado del madurismo, que la razón fundamental por la que maduro se mantiene en el poder, es gracias al  mismo guaidó y su larga cola de errores y desaciertos.

Pero, ¿de dónde salió este señor que insulta y arremete contra un ex ministro de Chávez? guaidó es  producto de un laboratorio del exterior. Salió de la nada, la única foto que tiene de su actuación política como manos blancas, deja mucho que pensar. Suplente de un diputado del estado Vargas, fue escogido a dedo para escenificar una operación de toma del poder, una aventura golpista. Es falso en todo: en el caminar, en la sonrisa, en sus poses tipo Obama, en sus camisas blancas, con corbata, arremangadas, como si fuese un ejecutivo que se fue a las calles. Ha prestado su rostro, escogido por ser el menos elitista de todo su grupo político, para enmascarar a las peores fuerzas de la derecha, las más extremistas e intolerantes, las más ambiciosas, las que han prometido entrega y saqueo del país, o lo que queda de él, los que piden una intervención militar para sumirnos  en una situación de protectorado.

Tan nefasta y errática ha sido la actuación de guaidó, que no ha sido capaz de cumplir con ninguna de sus promesas: ni vamos bien, ni se acaba la usurpación, ni hay elecciones. Luego de las fotos de guaidó con los rastrojos, sus asesores decidieron no llevarlo a la ONU por impresentable. Mejor se queda por acá en La Charca. 

Yo me atrevería a decirle a su jefe, Leopoldo López, que asuma él directa y abiertamente la conducción de sus acciones políticas. Si querían que alguien se quemara, este ya se achicharró ante el país. Asuman directamente la responsabilidad de sus acciones, no sigan actuando por mampuesto. 

Porque parece que guaidó no entiende que  para arremeter en mi contra y en contra de nuestra obra hay que tener moral, o al menos una trayectoria, algo que mostrar. Ahora, en esta degradación de la política, cualquier advenedizo o aventurero se siente en condiciones de arremeter contra una gestión que, a todas luces y a pesar del desastre madurista, le trajo al país prosperidad y crecimiento durante más de 12 años junto al presidente Chávez.

Mira guaido, para levantar tu mano en mi contra, en contra de los trabajadores de PDVSA o la gestión del presidente Chávez, primero tienes que hacer 600 mil viviendas para el pueblo, graduar 800 mil vencedores de la Misión Ribas, recuperar a PDVSA de los efectos de Sabotaje Petrolero que ustedes orquestaron en el 2002-2003, recuperar la Plena Soberanía Petrolera, lograr la migración y ajuste a nuestra Constitución, leyes y control, a más de 31 empresas petroleras transnacionales, nacionalizar la Faja Petrolífera del Orinoco, derrotar en los juicios internacionales a la Exxon Mobil y la Conoco Phillips, redactar leyes, acordar contratos petroleros, recuperar el ingreso de la nación, la economía, ingresar más de 780 mil millones de dólares al país por venta de petróleo, aportar más de 500 mil millones de dólares de ingresos fiscales, sostener la Misión Barrio Adentro y a todas las Misiones Sociales. Tienes que haber conducido a PDVSA durante diez largos años y convertirla en la quinta empresa petrolera más importante del mundo, en una empresa de más de 185 mil millones de dólares en activos, más de 83 mil millones de dólares en patrimonio, certificar 316 mil millones de barriles de petróleo, controlar y conducir con éxito una empresa de 100 mil trabajadores, que se echó encima a la economia del pais durante mas de doce años y que sostuvo el crecimiento y el bienestar de todo un pueblo. Una compañía del pueblo, manejada por venezolanos, no privatizada, no entregada a intereses extranjeros o particulares. 

Después que hagas eso o algo equivalente entonces guaidó, solo entonces, podrías decir algo en contra nuestro. Pero debes presentar pruebas, darme derecho a la defensa, sino eres más de lo mismo, como maduro, que en su vida ha pegado un bloque sobre otro, que siempre ha vivido de la política y sin embargo arremete en mi contra y en contra de la obra del presidente Chávez..

Por cierto que, en la ocasión del linchamiento orquestado por guevara en la comisión de contraloría, y luego que le mandé a decir a sus operadores que no estaba dispuesto a pagar los 3 millones de dólares que me mandaron a pedir a Nueva York con uno de su equipo. En aquel aquelarre donde la cloaca de la política vociferaba, constituyéndose en una especie de tribunal de inquisición, la bancada del psuv estuvo ausente, no fueron. Si acudieron, sin embargo, a defender a los sobrinos de Cilia Flores, cuando se trató ese escándalo en la AN. 

Más allá de un gesto de Héctor Rodríguez, manifestando  su solidaridad, no fueron a la sesión donde me linchaban porque recibieron la instrucción de no entrar a esa plenaria. La actuación de guevara estuvo coordinada con el madurismo, con su entorno más cercano.

La arremetida de voluntad popular, por intermedio de guevara o guaidó, no es realmente en mi contra, sino  en contra del presidente Chávez y su obra más acabada, la Nueva PDVSA. Como el mismo presidente Chávez lo explicaba en un discurso desde La Guaira durante su última campaña electoral: “porque no se trata de Rafael Ramírez nada más, no, Rafael Ramírez es la cabeza visible, digámoslo así, junto a Chávez, de una estrategia, de un proyecto que nos ha costado hasta el alma, pero que nos ha permitido recuperar la Plena Soberanía Petrolera”. Chávez ya no está, está muerto, entonces quedamos los huérfanos de Chávez, los chavistas que no claudicamos en mantener su política y defender su obra, bajo el asedio y persecución tanto de la extrema derecha, como del madurismo.

Lo cierto es que, en lo único que están de acuerdo maduro y guaidó es en arremeter contra la obra del presidente Chávez, o quien la encarna o representa. Es, como mencionaba un articulista, un gobierno bicéfalo, dos rostros de un mismo cuerpo, de una misma moneda, un pacto tácito que en lo único que está de acuerdo es en arrasar con el chavismo, como pre-condición para alcanzar un pacto, que, como lo hemos dicho reiteradamente, es insostenible, no sacará al país del abismo. 

Más allá de todo estos escarceos y pataleo de ahogado de guaidó, que siempre resultan desagradables, tanto como las arremetidas de maduro, lo que habría que reflexionar es que, tan pronto reiniciado los debates en la AN, se vuelve abrir la charca de la política. Ya los discursos que se han pronunciado, y los voceros que arremeten unos contra otros, se parecen más a una pelea de borrachos en un botiquín de mala muerte, que a un escenario donde debería darse el debate político y buscar salidas a la crisis sin precedentes que vive el país.

No va a suceder. La clase política está podrida. No tienen capacidad para unificar al país, no tienen nada que ofrecer al pueblo, nada que decir a los ciudadanos. Unos sostienen este desastre a fuerza de represión y manipulación, mientras otros claman por una intervención militar. El que levante una voz u opción distinta a estas posiciones de poder, entonces debe prepararse para ser arrasado y linchado política y moralmente.Como en una pelea de perros, quien meta la mano,  sale herido a dentelladas.

Como lo hemos mencionado antes, hay que romper este chantaje, restablecer la soberanía popular y pensar en serio en cómo salir de este abismo. Poner a un lado las ambiciones personales y trabajar por la reconstrucción del país. El país está exhausto, el pueblo cansado. Una Junta Patriótica de Gobierno es una propuesta, está allí, avanza y el tiempo nos sigue dando la razón. Hay que volver a pensar en grande, a retomar el futuro en nuestras manos. La infamia y la violencia no impedirán que sigamos reivindicando al comandante Chávez y su legado, su obra, retomando sus aciertos, superando los errores y abriendo el horizonte a todas las posibilidades para salvar a nuestro país de la destrucción y tragedia en la que está sumido.