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Rafael Ramírez, expresidente de PDVSA: «La oposición tiene que entender que el chavismo es parte de la solución»

En conversación con La Tercera, Ramírez, quien durante 12 años fue el hombre del petróleo en Venezuela, es tajante a la hora de abordar la crisis. “Si el Presidente Chávez estuviera vivo encabezaría una rebelión contra Maduro”.

Luego de 12 años ininterrumpidos como presidente de Petróleos de Venezuela (PDVSA) y ministro del Petróleo (2002-2013) durante el gobierno de Hugo Chávez, quien fuera “superministro” del corazón financiero venezolano, Rafael Ramírez (55), desafió en 2017 el liderazgo de Nicolás Maduro, dejando en evidencia pugnas al interior del chavismo que él mismo aterriza. “El gobierno de Maduro no tiene nada que ver con el de Chávez. Usan su nombre como si fuera un franquicia y manipulan su imagen”, dice el ex “zar del petróleo” en conversación por videollamada con La Tercera, desde un sitio que prefiere no revelar. “Me persiguen”, explica.

Tras su quiebre con el Palacio de Miraflores, luego de desempeñarse como Vicepresidente económico, Canciller y representante permanente de Venezuela en la ONU bajo el Ejecutivo de Maduro, fue destituido por criticar a esa administración y nunca más regresó a Caracas. “No podía seguir representando a un gobierno que fuera violador de los derechos humanos”, señala. No obstante, en esta entrevista, donde afirma que “si Chávez estuviera vivo encabezaría una rebelión contra Maduro”, Ramírez asegura que “los militares actúan respaldando a Maduro, entre otras cosas, por una cuestión de instinto de supervivencia”.

¿Cómo describe la situación actual en Venezuela?

Venezuela confronta un severo problema de legitimidad en sus poderes, tenemos una situación política bloqueada. Por un lado está Nicolás Maduro y por otro lado está Juan Guaidó. Ambos son artificios políticos para hacerse con el poder. El problema es que en la mitad de esos dos extremos está la gran mayoría del país, un pueblo en una severa crisis sin precedente en nuestra historia.

¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Maduro con tal de permanecer en el poder?

Maduro está dispuesto a hacer lo que sea para mantenerse en el poder, y lo ha demostrado. Ha hecho el peor gobierno de nuestra historia republicana. El “madurismo”, un nuevo grupo de poder, ha secuestrado las atribuciones de todo el Estado y ha sido capaz de pasar por encima de todo, incluso destruyendo el legado del Presidente Chávez. El gobierno de Maduro no tiene nada que ver con el de Chávez. Usan su nombre como si fuera un franquicia y manipulan su imagen, pero en los hechos reales no es un gobierno chavista.

Usted aparece como uno de los principales defensores del legado de Chávez, pero fue él quien eligió a Maduro…

Si el Presidente Chávez estuviera vivo encabezaría una rebelión contra Maduro. Pasé 12 años al lado de Chávez, fui su estrecho colaborador en la industria petrolera y estoy seguro que si él hubiera tenido la oportunidad habría destituido a Maduro, le hubiera quitado cualquier respaldo político e incluso Maduro estaría preso. Chávez no dijo que Maduro era su sucesor, nunca habló de eso. Pidió que lo apoyáramos, en caso de no regresar en condiciones de la operación en Cuba para asumir un nuevo mandato. No pensaba en morir.

Usted señaló que si Chávez estuviera vivo sacaría a Maduro. ¿Hay golpismo en Venezuela?

Uno de los grandes legados que dejó el Presidente Chávez fue un apego al respeto a la Constitución, el 13 de abril celebramos 17 años de la derrota del golpe de Estado del 11 de abril de 2002 y a partir de ahí, de nuestro Ejército fueron extirpados los sectores golpistas como se han conocido tradicionalmente en nuestra región. Un problema del que adolecen la oposición y el madurismo es que ellos desconocen a la otra mitad del país. No se va a poder volver a gobernar Venezuela desconociendo que existe la otra mitad. El problema con la oposición es que lo único que le promete al chavismo es muerte y persecución. Y por supuesto, los militares actúan respaldando a Maduro, entre otras cosas, por una cuestión de instinto de supervivencia. Habría que garantizar, para producir un cambio político, una estabilidad a instituciones tan importantes como las FF.AA. y transitar a un gobierno de emergencia que puede durar 18 meses o dos años, para garantizar las condiciones de ir a unas elecciones y que el pueblo decida.

¿Cómo se produjo su quiebre definitivo con Maduro?

Una vez que asumí la vicepresidencia económica, choqué con grupos de intereses que rodearon a Maduro. Lo que desencadenó mi quiebre con el gobierno fueron los eventos violentos del año 2017. No podía seguir representando a un gobierno que fuera violador de los DD.HH. Maduro es una persona que sufre una especie de desequilibrio emocional.

¿Es correcta la estrategia de Guaidó para forzar la salida de Maduro?

La oposición tiene que entender que el chavismo es parte de la solución en Venezuela. Por eso mi propuesta de una Junta Patriótica de Gobierno, donde todos los sectores nos pongamos de acuerdo, salgamos de Maduro y después vamos a elecciones. Creo que esa es la única salida en este momento.

¿En qué pie queda la oposición tras los acontecimientos del 30A?

Después de los sucesos del 30 de abril, que fue un intento golpista, la oposición queda muy mal políticamente porque dejó en evidencia varias cosas. Una es que quien está realmente detrás de Guaidó es Leopoldo López, quien es una de las figuras más intolerantes de la oposición y con mucho rechazo en el pueblo, en el chavismo, en las FF.AA. e incluso dentro de la misma oposición. Por otra parte, evidentemente fue una aventura que se quedó aislada. Fue en solitario y no hubo ningún respaldo al intento golpista en el resto del país. La lectura que tiene que hacer la oposición es que no pueden seguir siendo comandadas ni dirigidas sus acciones por el grupo más extremista. En nuestra cultura política está desterrado el golpe de Estado, porque es difícil que la gente lo apoye y por otra parte, sencillamente la gente está cansada del conflicto.

¿Existen opciones reales de una intervención militar de EE.UU.?

Una intervención militar sería el peor error a cometer en esta situación. La oposición tiene que dejar de lado la arrogancia y entender que solo el chavismo puede sacar a Maduro.

Otra aventura más

Ninguna sorpresa, muchas dudas y unas pocas preguntas

El gobierno de maduro, no sólo ha sumergido al país en la peor crisis de su historia, sino que ha cerrado cualquier vía política para la rectificación de sus errores, o permitir que el pueblo se exprese por las distintas vías contempladas en nuestra Constitución.

Primero arremetió contra el Chavismo, persiguiéndolo, arrinconándolo, encarcelando a cualquiera que manifestara desacuerdo con sus acciones o formulara críticas por muy constructivas que éstas fueran, sepultó con su arrogancia y prepotencia al psuv, a la democracia participativa y protagónica, el ejercicio siempre sano de crítica y autocrítica, la rendición de cuentas. Lo dijimos tantas veces y la respuesta ha sido violenta.

Igual hizo con los factores de la oposición tradicional del país: los persiguió, encarceló, inhabilitó. Su respuesta violenta y desmedida han costado muchas vidas. Se ha instaurado un gobierno intolerante, autoritario y profundamente antidemocrático. El país está asfixiado, quien puede sale, otros, se han resignado al caos, los más, tratan de sobrevivir en un estado de cosas insólitas, inmersos en un deterioro de su calidad de vida y sus derechos políticos, impensables tan solo hace seis años.

El autoritarismo, la violencia y el abuso del gobierno, han abierto las puertas a cualquier desenlace cruento en el país, desde la disfuncionalidad del Estado, una confrontación peligrosa entre hermanos o un conflicto militar abierto.

Es en este marco de los posibles desenlaces cruentos en el país, que los sucesos del pasado 30 de abril no pueden sino calificarse como una aventura más de la extrema derecha venezolana. Lo primero es subrayar, para que no se sigan yendo por las ramas, que se trató de un intento de golpe de Estado. Los factores extremistas de la oposición venezolana han tendido en los últimos 20 años, a evadir o encubrir la naturaleza de sus propias acciones. Así pasó el 11 de abril de 2002, cuando negaron el golpe de Estado y hablaron de un “vacío de poder”, o cuando calificaron al sabotaje petrolero de diciembre de 2002, como una acción de la “sociedad civil”; y, ahora, con esta nueva intentona de la madrugada del 30 de abril de 2019, la califican de “operación libertad”. La aventura, la mentira, la evasión de responsabilidad, siempre han caracterizado la acción de estos grupos de poder, que son los mismos del golpe de abril del 2002, pero ahora reducidos a su expresión más intolerante y violenta.

Ni ellos, ni sus promotores, terminan de entender que los golpes de Estado están desterrados de nuestra cultura política, por lo menos de la mayoría; y que, a pesar de la situación desastrosa a la que el madurismo nos ha llevado, no vamos a retrogradarnos al golpe de abril del 2002 o a lanzarnos por el barranco que nos lleve de vuelta a la IV República y sus espectros.

La imagen de un Guaidó solo, de madrugada, con Leopoldo López atrás en actitud desafiante, cual “Avenger”, rodeado de algunos pocos efectivos de la Guardia Nacional, anunciando un inminente alzamiento de unidades militares en el país, hablaba por sí misma: se trataba de una intentona militar de su partido político, donde su jefe, si a alguien todavía le quedaba dudas de quién era, estaría al frente. Para los que conocemos el mundo militar chavista, la realidad de nuestros componentes, donde es el Ejército quien define cualquier situación en el país, además de lógica política, nos dimos cuenta de inmediato, que ésta no era más que otra peligrosa aventura, típica de este grupo. Inmediatamente, recibimos e intercambiamos llamadas con amigos y oficiales chavistas que señalaban, que, a pesar de la extendida molestia con maduro, la situación del país y la de la propia institución militar; nadie, o por lo menos muy pocos, estarían dispuesto a sumarse a un movimiento encabezado por Leopoldo López y su partido extremista.

Los casi inmediatos tuits de dirigentes políticos y presidentes de otros países, llamando a que los ciudadanos venezolanos se lanzaran a la calle para apoyar la intentona, no sólo resulta una intromisión abierta, clara e inaceptable en nuestros asuntos internos, sino que dejaba claro, si es que alguien tenía dudas, de la estrecha relación entre los grupos políticos más intolerantes de Venezuela, la Florida, Colombia y Brasil. Esta comunión de acción y propósitos, lejos de favorecer a los grupos de la oposición, los desdibuja y les resta cualquier carácter nacional e independiente, si es que esa es alguna pretensión o preocupación de ellos. En todo caso, provoca mucho rechazo entre la mayoría del pueblo venezolano, en particular, en el seno de la Fuerza Armadas Bolivariana y del pueblo Chavista.

Ese día, la situación estuvo más clara cuando se supo, y se difundieron imágenes, de que los líderes de la intentona, jamás estuvieron dentro de la Base Militar de “La Carlota”, como hicieron creer. Estaban realmente fuera, en el puente del “distribuidor Altamira”. Para los observadores y dirigentes políticos internacionales con los que conversamos, resultaba increíble que alguien estuviese intentando una acción militar desde el puente de una autopista. La imagen era patética: solos, rodeados de algunos pocos efectivos de la Guardia Nacional, que ya habían comenzado a abandonarlos, y la presencia de algunos civiles. La visita y los abrazos de uno que otro dirigente de la oposición, felicitando, rápido, fugaz. Las caras de los promotores eran de desconcierto. López, arrogante, dando instrucciones sobre la posición de una ametralladora a un Guardia Nacional, la imagen surrealista de un racimo de plátanos al lado de la máquina de matar. Inmediatamente, se sucede un tiroteo donde los que se encontraban sobre el distribuidor, repelieron a los Guardias Nacionales que se aproximaron en moto, hiriendo gravemente a un oficial.

A los pocos momentos, fueron llegando al “punto de comando” de la intentona, los factores violentos ya habituales, a quienes les había tocado su diana de violencia, a la guarimba de siempre con las mismas intenciones y resultados. La mayoría de los efectivos armados, habían desertado del “comando golpista”, o ya habían sido detenidos. Los promotores, como siempre, ya habían salido del sitio.

Más tarde, los líderes de la intentona, aparecieron en una “marcha” hacia el centro de la ciudad. Nuevamente, sus rostros nos recordaban los tristes eventos del 11 y 12 de abril de 2002, donde los ojos desorbitados por el odio y la revancha, de los mismos sectores políticos, exaltados, llenos de júbilo triunfalista, en aquellas horas de “Carmona el breve”, perseguían y capturaban, entre gritos y tumultos, a ministros o dirigentes políticos chavistas (incluyendo al fiscal que hoy hace lo mismo, y guarda silencio ante las violaciones de Derechos Humanos por parte de Maduro).

Pero en esta ocasión, a diferencia del 11 de abril de 2002, ni tenían militares, ni gente, ni objetivos. Estaban perdidos. La carroza de hombres armados que desfilaba por Chacao, fue incapaz de pasar ni siquiera de la esquina del Ministerio del Poder Popular para el Transporte, de donde salieron grupos de civiles armados que los dispersaron rápidamente. Luego, se informa que Leopoldo López se refugió en la residencia del embajador de Chile, pero que salió de allí porque había ya muchos “huéspedes”. Poco más tarde, se supo que, finalmente, se alojó como “huésped”, en la residencia del embajador de España. Con esta acción cerraba, con una sensación de patética improvisación, la peligrosa aventura.

Ninguna sorpresa.

No sorprende a nadie que esta intentona militar haya fracasado, toda vez que estaba plagada de errores en su concepción y ejecución. Lo he dicho y lo vuelvo a repetir: para cambiar la actual situación política del país, deponer a maduro del poder, restablecer la Constitución y devolver la soberanía al pueblo e iniciar la reconstrucción del país, hay que contar con el chavismo como bloque político y social. Hay que contar con todos los sectores patrióticos, progresistas, revolucionarios, incluyendo de la oposición; y, por supuesto, con los militares.

La intentona pasada fue una acción aislada, sectaria del partido voluntad popular, que dejó de lado a todos los sectores del país, incluyendo a los restantes factores de la oposición, que, al final, luego que se enteran se les terminan sumando.

Volvió a suceder como el 23 de enero, cuando Guaidó se autoproclamó “presidente interino”. Las caras de los dos vicepresidentes de la Asamblea Nacional eran un poema, de sorpresa, de quien se acababa de enterar, al punto que ni siquiera levantaron la mano en señal de aprobación. Igual ahora, no estuvieron en el pronunciamiento del distribuidor, sólo fueron “a saludar” y a comprometerse en un abrazo que puede costarle caro a Zambrano (ojalá que no, pero parece que sobre él van a cargar la impotencia de lo que no se atreven a hacer con Guaidó), en cambio al otro no le va a pasar nada, porque él es de los “panas” del madurismo, su cuñado sigue haciendo “trading” para la PDVSA de Manuel Quevedo. Otros connotados líderes de la oposición, estaban completamente desinformados o guardaron el silencio de los que no acompañaban la aventura.

Queda claro que voluntad popular es el factor político que tiene el apoyo económico y político de los promotores extranjeros. Son los que pagan y ponen la música. Por eso, tienen la dirección política de la oposición, aunque estén desafinados y se equivoquen una y otra vez, son los que conducen a este sector a un error tras otro, a equivocación tras equivocación. Son los que claman por una invasión extranjera o un desenlace violento. Han prometido el saqueo del país, entre otras muchas cosas que no han sido, ni serán capaces de cumplir.

maduro, sigue en el poder, en buena medida, gracias a los errores de la oposición, cuya intolerancia y sed de venganza no los deja pensar. Seguirán chocando una y otra vez con esta realidad, debido a dos errores fundamentales:

1) Es difícil que la Fuerza Armada Bolivariana y el chavismo como bloque político y social, apoye un movimiento que tenga como propósito entregar el poder a Leopoldo López, voluntad popular, o la extrema derecha, que tiene veinte años prometiendo revancha y venganza contra el chavismo, que odian al pueblo, a Chávez y su legado, subordinados a poderes extranjeros.

2) Es un grave error pensar que el chavismo y el madurismo somos lo mismo. Una cosa es el Chavismo, el bolivarianismo: con su fuerza patriota, movilizadora, inclusiva, protagónica, revolucionaria, su amor y esperanza en el corazón de los humildes; y, otra muy distinta, es el madurismo: caótico, improvisado, traidor, incapaz, entreguista, corrupto e indolente ante el sufrimiento del pueblo. Cuando se nos mete a todos en el mismo saco, entonces maduro cabalga sobre el nombre de Chávez, azuza el miedo, el hambre, la necesidad, el chantaje, el instinto de supervivencia frente al odio de la extrema derecha.

Muchas dudas.

La actuación del Mayor General Cristopher Figuera siembra una gran duda con respecto a la situación en el seno del Ejército. Conozco a Cristopher desde mucho antes del inicio de su carrera militar. Luego, nos re-encontramos ya en el gobierno con el Presidente Chávez. Creo que es un hombre honorable, un patriota, Chavista y Bolivariano, colocado en una posición muy importante en la seguridad del Estado, pero seguramente llevado a una posición insostenible de acuerdo con sus principios. Espero que esté a salvo y que pueda hablarle al pueblo. Ya salieron las hienas a descalificarlo; seguro vendrán detenciones y persecuciones. Para mí, todos los oficiales del Ejército Bolivariano merecen respeto, me da pena verlos vilipendiados o sometidos por políticos que no calzan las botas de Comandante en Jefe.

Las declaraciones e informaciones públicas sobre la implicación de jerarcas del madurismo en la intentona, deja en el ambiente dudas importantes con respecto al círculo de poder que rodea a maduro, sobre todo, en el ámbito civil. Porque así como insisto en que el grueso del sector militar es Chavista y Bolivariano, y cuentan con todo mi respeto; tengo conocimiento y siento repulsa, por el sector corrupto que rodea a maduro en su círculo más cercano.

Para maduro poder “purgar” al chavismo del gobierno, perseguir y destrozar la obra del Presidente Chávez, se rodeó precisamente de personajes a los que el mismo comandante Chávez hizo a un lado, los alejó del gobierno en su momento. Todos los conocemos, maduro también. Por eso los trajo y los colocó en altísimos puestos de responsabilidad en el gobierno y las instituciones del Estado. Personajes sin competencia, sin equilibrio, sin principios, sin ética, pero que juraron fidelidad y colman de halagos a la figura de maduro. Su resentimiento en contra de Chávez era tan profundo, así lo nieguen, que gustosamente se prestaron para hacer “lo que maduro diga”. Asímismo, maduro se rodeó y le dió mucho poder a su propio grupo, personajes que estaban agazapados, a los que el presidente Chávez tenía a distancia del poder: políticos, diputados, empresarios, militares, aventureros, ex ministros que pidieron salir a embajadas, o que el propio Comandante tuvo que sacar de su despacho. Otros que abandonaron sus puestos y se fueron lejos porque “estaban enfermos”. Y, por supuesto, los operadores económicos del madurismo y su círculo íntimo, familiares por montón, que ahora son “grandes empresarios” de medios de comunicación, petroleros, proveedores de todo tipo al gobierno, desde el negocio de las cajas Clap, hasta la gasolina y diésel que ya no produce PDVSA. Esos son los que ahora se están quedando con las empresas del Estado, “contratos de servicios petroleros”; “expertos financieros”, importadores, especuladores cambiarios. Es raro encontrar sus nombres en la selva de las redes sociales, porque tienen todo el dinero del mundo para pagar por su “imagen”, para hacer “lobby” y porque al fiscal, triste-poeta, no se le ocurre ni mencionarlos. Dan dinero a todos, madurismo y “oposición”, para permanecer a salvo y en las sombras. Esos son los “socios” de maduro y del madurismo, incluyendo unos personajes extraños que a cuenta de “guías espirituales” de su secta, están en cuanto negocio y decisiones toma su círculo íntimo.

Cualquiera de estos personajes va a entregar a maduro. Los factores de poder extranjeros y sus organismos de inteligencia saben que allí no hay ni principios, ni lealtad, y mucho menos, consistencia ideológica, se venderán “al mejor postor”. Los han tocado uno a uno: sus intereses, sus negocios ilícitos, sus entramados empresariales, sus propiedades en los Estados Unidos o Europa, su prontuario, expedientes, sus posibilidades de salir del país. Es cuestión de tiempo, que estos señores dejen solo a maduro, porque la ética que los sostiene funciona para cualquier propósito político, o a favor de cualquier grupo de poder.

Tal vez ésto explica la prolongada ausencia y silencio de maduro y su círculo más cercano durante buena parte del día. Quien salió a dar la cara por el gobierno, fueron Diosdado y Padrino López. Mientras maduro estaba en silencio y en Fuerte Tiuna, reforzaban los aprestos militares para su protección personal, con su primer anillo recibiendo instrucciones de afuera.

Si mi respetado general Alberto Müller Rojas dijo en 2007 que el Presidente Chávez estaba “parado sobre un nido de alacranes”, expresión dura a la que el madurismo lamentablemente años después le daría la razón, hoy podríamos decir que maduro está rodeado de serpientes, que se han engullido esta revolución, como diría Silvio. En cualquier momento, lo entregan. No les importa.

Unas pocas preguntas.

¿Hasta cuándo nuestro país va a seguir expuesto, sufriendo, esta lógica de la “aniquilación del contrario” de dos grupos extremistas e intolerantes que harán lo que sea: unos para mantener el poder y otros para hacerse de él?

¿Hasta cuándo lo que queda del Chavismo en el gobierno, en el Ejército o en el psuv, va a seguir apoyando a maduro y su círculo de poder?

¿Hasta cuándo Diosdado y Padrino López, van a seguir dando la cara por este señor, protegiendo sus intereses, apoyando la destrucción del proyecto Bolivariano y entregando el país?

¿Hasta cuándo los sectores progresistas, revolucionarios, patriotas van a seguir callando, subordinados a esta conducción errática del gobierno y destrucción de la Revolución Bolivariana, a esta claudicación de los principios?

¿Hasta cuándo los sectores avanzados, progresistas o nacionalistas de la oposición venezolana, seguirán subordinados a la conducción del sector más sectario e intolerante de su espectro político?

¿Hasta cuándo Leopoldo López y su grupo de interés, van a seguir insistiendo en tomar el poder, a costa de lo que sea, pase lo que pase?

¿Acaso no queda claro que a estos grupos sólo los mueven sus propios intereses de poder, sus propios grupos económicos, que allí no hay intereses nacionales, ni el propósito de acordar nada?

La mayoría del país, del pueblo, los ciudadanos, estamos cansados del conflicto permanente de maduro y del madurismo, de las aventuras de la extrema derecha, de la injerencia extranjera, del deterioro de la situación económica, política, social. Estamos a la cola del mundo, somos otra vez el terreno de disputa de intereses internacionales, otros deciden por nosotros. Tenemos un país destrozado, del que sus jóvenes salen como pueden, donde no se puede vivir.

No hay más tiempo, a maduro se le acabó el tiempo, a la oposición también. El país sufre, los venezolanos y venezolanas, que somos la mayoría, estamos cansados del odio, de la amenaza, de la zozobra, el miedo, del estancamiento, de la desesperanza. Las fuerzas políticas y militares, tenemos que llegar a algún acuerdo que nos permita restablecer la Constitución y nuestro Plan de la Patria. Existir como pueblo Bolivariano. Ser otra vez un país, una Nación, con Instituciones, Leyes, justicia social, soberanía. Es urgente la unidad de los patriotas, la unión cívico-militar, una Junta Patriótica de Gobierno, que permita restablecer la soberanía a manos del pueblo. De no hacerlo, un día de éstos, despertaremos; y ya no habrá tiempo.

Audio entrevista con la BBC Radio

En entrevista con la BBC Radio, analizo los acontecimientos del aventurero golpe de la extrema derecha venezolana del 30 de abril.

Este 1ro de mayo no hay nada que celebrar

La acción del gobierno de Maduro ha sido marcadamente contraria a los intereses de la clase trabajadora. Ha sido una administración que ha desmantelado los avances obtenidos por dicha clase en décadas de lucha sindical y que ha echado por tierra la reivindicación de los obreros como clase social activa en las profundas transformaciones vividas por el país durante el período Bolivariano.

Los trabajadores han estado llamados a colocarse a la vanguardia de cualquier proceso revolucionario, en particular cuando se trata de construir el socialismo. Son ellos los que pueden prefigurar en el trabajo, el nuevo tipo de relaciones de la sociedad futura, aquella que superará las relaciones económicas y espirituales de las sociedades sustentadas sobre la explotación del hombre, la apropiación del trabajo y el egoísmo. Es sin duda, un estamento social fundamental en el desarrollo de un país cuyo bienestar se sustente en el trabajo, en el esfuerzo colectivo.

Este gobierno ha golpeado los intereses de los trabajadores de tal manera que hemos retrocedido a situaciones previas a la IV República, donde se han esfumado, así, como si nada, las Contrataciones Colectivas, el salario, las prestaciones sociales, los beneficios y protección social; además la libertad sindical y el derecho a huelga, favoreciendo la explotación brutal del trabajador y retrogradando al país a relaciones de producción atrasadas, salvajes y profundamente injustas.

Las relaciones de trabajo en Venezuela han sido llevadas a un punto que serían la envidia de cualquier gobierno autoritario, neoliberal, muy parecidas a las relaciones de trabajo impuestas por las dictaduras del cono sur durante los años 70.

Otro elemento característico de la situación actual, es que, en este modelo retrogrado que se ha impuesto al país, se ha destruido el trabajo como factor de creación de riqueza para la sociedad. Ya no hay trabajo alguno, no hay producción de nada, ni de petróleo, ni alimentos, ni manufactura de insumos básicos, ni industrial.

El gobierno se ha dedicado a entregar los recursos naturales, especialmente el petróleo, el gas, el oro y cuánto mineral puedan llevarse de nuestro territorio, todo lo que se pueda transar, entregar, con una explotación salvaje, una mínima inversión. Es el saqueo total. No hay procesos productivos, por ende no hay generación de riqueza, hay una pobreza que nos asola.

Esta afirmación se constata en la dramática caída del Producto Interno Bruto -PIB-, del país durante este periodo de desastre. Desde el año 2014 se ha venido acumulando una caída del PIB del 63%. Esta estadística devastadora, indica que no hay trabajo, nadie está produciendo.

La contribución de la actividad petrolera al PIB ha sido históricamente del 12%, quiere decir que, sacando el efecto de la destrucción de la industria petrolera como un factor que influye en esta caída, el resto de la actividad productiva del país, el 88% restante: la construcción, manufactura, agricultura, agroindustria, industrias básicas, metalúrgica, químicas, etc. se vinieron abajo, se desplomó nuestra actividad productiva.

Por otra parte, las últimas estimaciones económicas del país indican un desempleo de más del 35%, una pobreza del 81% de la población, un salario mínimo mensual de 1,7 dólares, una emigración de 3.7 millones de venezolanos.

Datos recientemente conocidos precisan que una familia venezolana promedio de cinco miembros necesita más de 600 dólares mensuales para subsistir, y, en consecuencia, se prevé una caída histórica del consumo en niveles superiores a 70%. Son cifras de hambre.

Tenemos un país empobrecido, desmantelado, paralizado. Este es el país de maduro, del no-trabajo, que se sostiene con base en el saqueo de los recursos naturales y con las remesas que ahora envían los venezolanos desde el exterior.

El modelo madurista ha hecho “caída y mesa limpia” con los derechos de los trabajadores, sus conquistas. Veamos cómo se desarrolla esta política:

– El 17 de agosto de 2018, en su anuncio del paquetazo económico, maduro utilizó el artificio de quitarle 5 ceros al bolívar fuerte para crear el llamado “bolívar soberano” y anclarlo al “petro-espectro”. Inmediatamente reconoció el valor del tan criticado dólar paralelo de “Dólar Today” y a partir de allí se estableció un nuevo sistema cambiario, utilizando la tasa Dicom. Todas estas maromas, enrevesadas a propósito para confundir al ciudadano, se materializaron en una mega devaluación de la moneda y un reconocimiento de su estruendoso fracaso en la conducción de la economía y del gobierno. Los muchachos de “15 y último” han estudiado el comportamiento del nuevo signo monetario y la increíble carrera devaluacionista del gobierno, donde la variación del tipo de cambio desde el 20 de agosto de 2018 al 22 de abril de 2019 ha sido de 8.566%, una carrera en la que solo han perdido los trabajadores.

– Ese día, en medio de acusaciones de que el gobierno de Chávez estaba plagado de “falsos positivos del socialismo”, entre excusas y las incoherencias discursivas de siempre, maduro borró, así de un plumazo, todos los beneficios y el ahorro de los trabajadores. Es decir, el sueldo, utilidades, caja de ahorro y prestaciones se desvanecieron, devorados sin remedio por la hiperinflación y la devaluación , se perdió el producto de años de trabajo. Maduro esfumó los beneficios de los trabajadores. ¿A quién favoreció esta medida? Solo a los empresarios, empleadores y transnacionales que operan en el país, que vieron como en un solo anuncio presidencial, redujeron en casi su totalidad los compromisos económicos que por ley tenían con sus trabajadores. Me comentaba un compañero trabajador en una conversación que teníamos con un grupo de obreros, que cuando el presidente Caldera borró la retroactividad de las prestaciones sociales, al menos hubo una “comisión tripartita”, donde los trabajadores pudieron decir algo respecto a esta medida, pero ahora, me decía el compañero, “a nadie se le consultó nada, nadie discutió, ni se evaluaron las consecuencias, ni el efecto devastador para el ahorro y la seguridad social de la clase trabajadora”. Nada, ese es el tipo de “discusión nacional” que es práctica del gobierno, como dice el psuv es “lo que maduro diga”.

– Ese 17 de agosto, maduro reconoció que había estado imprimiendo dinero inorgánico, “porque así es la vida”, y juró que no lo haría más, prometiendo disciplina fiscal, con una meta de “déficit cero”, acompañada con un incremento del IVA, el impuesto regresivo por excelencia, llevándolo del 12,5% a 16% uno de los más altos de América Latina. Pocos días antes de su alocución, maduro ya había había firmado el Decreto N° 3.569 exonerando a PDVSA y a las transnacionales del pago de impuestos petroleros. En nuestro artículo “El paquetazo del fracaso”, nos preguntamos ¿cómo haría el gobierno para alcanzar esta meta neoliberal, si no había producción de petróleo y además exoneraba de impuestos al sector? La respuesta vino a las pocas semanas: se inició una abierta ofensiva anti obrera en la administración pública y las empresas del Estado. De repente, así a lo bravo, a pesar de que nuestra Constitución garantiza la progresividad de los derechos laborales, se desconocieron las convenciones colectivas de los trabajadores públicos, se impuso una sola tabla; se borraron beneficios conquistados durante años de lucha sindical; se desconocieron los incentivos a la formación, preparación, el conocimiento ¿para qué estimular la formación, preparación, el esfuerzo, si este es un gobierno de mediocres? El gobierno ha asumido para sí la consigna franquista de “muera la inteligencia”, como lo describe muy bien el Toby Valderrama en su artículo del mismo nombre, donde se refiere al maltrato a las universidades del país, donde un profesor titular tiene una jubilación de 8 dólares.

– Para imponer esta política anti obrera en las empresas del Estado, en la Administración Pública, maduro ha utilizado a los militares, sobre todo al componente de la Guardia Nacional. Éstos creen que están en un cuartel, en un territorio donde los trabajadores son enemigos, sospechosos, indeseados: se les maltrata, atropella, se les escamotean sus derechos, se les humilla o sencillamente se les bota, sin el más mínimo respeto por la Ley del Trabajo, ni mucho menos por la dignidad de los trabajadores. Estos señores generales se rodean de incondicionales, aduladores y sumisos de todo tipo. Utilizan grupos proto-fascistas que vigilan, acosan, persiguen y reprimen cualquier reclamo legítimo de los trabajadores. Utilizan a los muchachos de “chamba juvenil” para sustituir trabajadores calificados, para dividirlos.

– También está el recurso, más preciso, dirigido contra los líderes obreros, de levantar falsas acusaciones, expedientes de corrupción, conspiración; o, sencillamente, llevárselos presos. Ahora las cárceles están repletas de trabajadores de todos los sectores: petroleros, eléctricos, del Metro, de las empresas básicas, y de las empresas privadas ¿Dónde están los trabajadores presos-secuestrados por el gobierno? ¿Por qué se los llevan a instalaciones militares? Por otra parte, ahora los “pranes” son utilizados para amedrentar trabajadores o líderes obreros, en estados como Aragua y Carabobo, las pocas Contrataciones Colectivas que hay, se discuten y deciden en Tocorón. Nadie actúa, no hay gobierno.

– Los generales o ministros de turno, para contener a los trabajadores, utilizan de aliados a los sindicalistas corruptos del madurismo. Allí están acordando de espaldas a los trabajadores pírricos beneficios, haciéndose los locos ante las violaciones a la ley, mientras les piden sacrificios y paciencia a los trabajadores porque “aquí no habrá elecciones sindicales, ni Convención Colectiva”.

– Ante cualquier protesta o disconformidad de los trabajadores, la respuesta de los administradores, jefes de despacho, o los mismos ministros es: “si no te gusta te vas”, o “no te doy caja Clap”, “te suspendo el sueldo” o “vas preso”. En el Ministerio del Petróleo arremetieron contra las maestras del preescolar La Alquitrana; a las enfermeras del Ministerio de Salud las reprimieron, sin importarles la noble función que cumplen para los niños o los enfermos.

– Cuando el amedrentamiento y el “control interno” no es suficiente, entonces, actúa el Sebin, Dgcim, hasta el Faes. Todo el aparato policial y de inteligencia del Estado está a disposición de la represión de los trabajadores.

– Este gobierno acabó con el derecho a huelga. No se permite. Los obreros que protestan se arriesgan a lo que sea: prisión, represión, despidos, violencia física.

– El Ministerio del Trabajo, es una entelequia, así como la Fiscalía. Se hacen oídos sordos, ciegos, mudos, ante las permanentes violaciones de los derechos de los trabajadores. Es que el ministro que está allí, está para hacer “lo que maduro diga”, no lo que mande la ley.

Todo esto es ilegal, contrario a la Ley Orgánica del Trabajo que el comandante Chávez firmó, como su último acto de reivindicación de los trabajadores. Es contrario a nuestra Constitución y viola los tratados internacionales suscritos por Venezuela ante la Organización Internacional del Trabajo.

Este gobierno anti-obrero, con su presidente anti-obrero, al desmantelar el sistema de beneficios y protección social de los trabajadores, prepara el terreno para seguir entregando el país al capital transnacional. Está creando las bases y condiciones para su modelo capitalista-autoritario de derecha. Le ha escamoteado, ha transferido al sector empresarial las prestaciones, el ahorro, el trabajo de la clase obrera. Ha pretendido alcanzar su meta neoliberal de “déficit cero” a costa de los trabajadores de las empresas del Estado. Ha dividido a los trabajadores, los ha desmovilizado, de toda la Administración Pública, sin importarle el Estatuto y Ley especial que la rige. Ha destruido las capacidades productivas, el trabajo, ya éste no es un valor en la sociedad, ni el conocimiento, ni el estudio.

Tal vez el daño más grande a todo el país, ha sido quitarle a la clase obrera su ímpetu transformador, su protagonismo en el hecho económico, político y social. Se suponía que la clase obrera sería el germen del nuevo tipo de relaciones en la sociedad. La otrora clase obrera Bolivariana, rebelde, solidaria, altruista, la que derrotó el sabotaje petrolero, la que confrontó la violencia política, la que adquirió conciencia del deber social, del interés colectivo, patrio, no existe más. Hoy sale del país, abandona sus puestos de trabajo, sus fábricas desmanteladas, se mantiene en silencio, con miedo, dividido.

Compañer@s trabajadores, este primero de mayo no hay nada que celebrar. Este primero de mayo debe ser una jornada de combate, retomar su rol histórico: la clase obrera será la partera de la historia, la vanguardia de la revolución bolivariana.

Yo los conozco, los he visto, me he maravillado de su esfuerzo, su trabajo, a veces en condiciones tan duras, pero siempre afectuosos, solidarios, llanos, humildes, con una claridad política envidiable, un instinto de clase que está allí, siempre bolivarianos, chavistas: desde los muchachos en las lanchas del lago de Maracaibo, en las plataformas, en las gabarras, pasando por los trabajadores del Coloso de Paraguaná, del Palito, la Refinería de Puerto La Cruz, el Batallón Faja, la Plataforma 4 de febrero, hasta los taladros de la sabana que solían llegar a las entrañas de la patria para construir un nueva con el petróleo que brotaba de ellas; los trabajadores del acero, del aluminio, hoy con sus hornos y celdas apagadas, a todos los trabajadores, los de PDVSA, Corpoelec, el Metro, la UCV, las plantas de tubos, el Ministerio de Petróleo, Cancillería, la CVG, SIDOR, Ferrominera, de las cementeras; todos trabajadores de la patria, hombres y mujeres que se han echado al hombro a un país entero.

No es tiempo de celebrar, tampoco de lamentaciones, levanten la mirada, vean al futuro, atiendan al llamado de sus conciencias, solo la unidad y lucha de la clase obrera volverá a poner los intereses de la patria por sobre la miseria y el desastre. No podemos apoyar las políticas anti obreras y entreguistas de este gobierno, pero tampoco nos sumaremos al coro de los que quieren horadar el suelo patrio y aplastar a los humildes. Serán ustedes, los que tengan que mostrar el camino, volver a Chávez, al socialismo, ser leales a sus propios intereses de clase que al final son los de todo el pueblo, vencer el miedo, dejar la tristeza atrás y prepararse para la lucha por un futuro luminoso para todo el pueblo, una sociedad solidaria, donde el trabajo liberador del hombre sea el pilar de la Patria ¡Venceremos!

Inquisition 2.0

The two-time President of Peru, Alan García, committed suicide on 17 April by shooting himself in the head, dramatically bringing to an end the harassment campaign against him led by prosecutors and magistrates.

García was an important Peruvian political leader, head of the APRA party and former president, much admired by his peers in the region. He took his own life in a desperate act, much like a sacrifice on the altar of infamy for the political consciousness of his country and the region. My deepest respect to his memory and my condolences to his family, friends, colleagues and the Peruvian people.

But this situation of the «judicialisation of politics», or «lawfare», also happens in Argentina, with harassment by the judiciary against President Cristina Kirchner and her daughter, and the imprisonment of ex-minister Julio De Vido. It’s also present in Brazil, this time against President Dilma Rousseff and with the jailing and the absurd sentences dished out to President Lula Da Silva. And also in Ecuador, with the persecution and exile of President Correa, as well as the incarceration of Vice President Jorge Glas and the Minister of Foreign Affairs, Ricardo Patiño. What’s more, it’s rife in Venezuela, with the judicial harassment and forced exile of yours truly, as a former minister of President Chávez, the imprisonment of ex-minister General Miguel Rodríguez Torres, and the detention and death in custody of former minister Nelson Martínez, as well as the kidnapping-jailing of hundreds of workers from all over the country, such as PDVSA or Corpoelec employees, political leaders and officers of the National Bolivarian Armed Forces.

In all these cases, the characteristics are the same: the forces in power, whether they’re «Macristas», «Bolsonaristas», «Maduristas» or «Morenistas», use the law as an instrument for political persecution. A judicial system that acts in a biased way, like an extra arm of the forces in power. For example, the State Prosecutor abuses his powers, lashes out against left-wing political leaders, revolutionaries, or anyone posing a risk to the powers that be.

The argument is always the same: «corruption». A sweeping accusation, without evidence, fuelled or accompanied by a brutal smear campaign in the mass media or on so-called social networks, such as Twitter, and the entire industry of infamy.

The presidents, now acting as accusers and executioners, dish out sentences, condemn people, without even keeping up appearances, and suffer from the declaratory incontinence of he who knows no limits.

In our country, infamies are not a new thing. The Father of the Nation himself was the victim of the persecution of Páez, Santander, Flores and all those who saw him as an obstacle to their own plans for power. They took the Father of the Nation to the «brink of the grave», in Santa Marta, where, on his deathbed, he gave his last speech to the Colombian people, not without a hint of pain and sadness: «My enemies abused your credulity and violated what to me is most sacred – my reputation and my love of freedom. I have been the victim of my persecutors, who have brought me to the brink of the grave. I freely pardon them…»

We can also look back into the history of infamy across the world from the crucifixion of Jesus, colonialism, the Inquisition, the World Wars and Nazism to genocide and many other episodes of the degradation of the human condition and violence.

These outbursts of hate and the narrative of intolerance have always existed, but now, in our times, they’re hugely empowered by technology, by social media and the capability of enormous financial and media corporations to influence people, in a matter of seconds, on specific situations. They generate and manipulate political and social phenomena, and they create their own «truths» until they secure the annihilation of their opponents, whether they’re people, states or countries.

This is what we could call an Inquisition 2.0, because the new space for spreading intolerant speech, disparagement and hatred are social networks and media corporations, which have become new courts, with summary proceedings that always respond to the political stance of the interests they represent.

Venezuela, the country of fear.

Let’s look at how this Inquisition 2.0 works in Venezuela, the country of fear. Nicolás Maduro decides, together with his inner circle, to stamp out whoever he sees as his enemy or an obstacle to his own political plans; or because simply they’re trying to neutralise or destroy the political leaders, especially those who oppose him from the revolutionary field.

The aggression is preceded by an intense smear campaign on social media. The government, through a criminal use of state resources and economic operators, has received external support to build up an immense platform of bots and groups of Twitterers.

In each ministry, state agency, government body or city council, there’s an entire team of people dedicated to social media platforms. They receive instructions from the minister of manipulation and lies, or from any of the new «chiefs». They have a list of leaders who they have to attack, destroy and vilify. No matter who the targets are, these people are ordered to berate them, using the argument of corruption, insulting them and saturating the dregs of social media. They’re experts in the «dirty war» and open up «cans of worms» and «false positives», as the prelude to a threat or accusation by Maduro or Tarek William Saab, usually via the state TV and radio network, or any state event, even funerals. After that, there’s some sort of legal action, a raid or an arrest-kidnap by the security forces.

These Twitter groups, bots and «situation rooms» are able to manipulate social media, misinform people, confuse users or make something a trending topic. Lots of money from the Venezuelan State is poured into these operations and lots of people have made this a big business, charging in US dollars. This is a Twitter-led government.

In parallel, the print, audiovisual and digital media, acquired by the Madurismo movement through his henchmen, take on an editorial stance where they only reflect what Maduro wants, silencing and censoring his opponents. Some are more aggressive, as they’re more closely tied to the powers in force and their businesses, providing their spaces for the government representatives to tell blatant lies, insult or threaten their opponents on primetime programmes, without offering the constitutional right to reply.

As a consequence of Inquisition 2.0, direct action surges up on the ground. When Jorge Rodríguez reads out a list of the alleged members of a new «conspiratorial plan», whether it’s the «drone attack», Palomo’s «confession» or Roberto Marrero’s prolific phone number (ever so similar to Reyes’s computer), what follows is an action by the security forces, instilling panic among those mentioned and a feeling of fear.

When entertainment programmes (full of threats), with their hate-ridden «anchors», spew out a script of cowardly accusations and moral lynchings onto the victim, everyone knows that an aggression is coming up, unless you’re a banker or have some sort of business «up at the top».

When Tarek William Saab makes a statement without being able to contain his shortcomings, in a vain attempt to justify the excesses already committed against someone else, insulting or accusing-condemning the victim, you know that there’s nothing that can be done. An assault is about to come from the State Prosecutor and there’ll be no right to defence, a trial or any type of guarantee.

Maduro zooms in on his most bitter enemies. Then, when full of hatred he expresses his own miseries and his violence, abusing the powers of the State, attacking people and unleashing all the demons, everyone applauds. His staunchest followers act immediately and the victim has to be wiped off the face of the earth. Hatred has to be spread against everything that has been linked to the «fallen in disgrace». The victim is thrown out of the PSUV; he’s degraded from the FANB; he’s erased from photos; betrayals and infamies are enforced; he’s taken away from even the most loyal compatriot; the relationship is ignored or denied; shared positions are thwarted; fear prevails and human quality is degraded. It’s better to applaud than to think.

The desired effect of these operations is nothing less than to divide and demobilise the people; imposing silence, indifference, individualism; forcing people out of their companies, their institutions, their homes and the Fatherland. What they want is to create an atmosphere of fear and of crippling terror. The only thing in which Madurismo has been effective has been instilling fear throughout society.

Room 101, the Ministry of Love.

The government has instilled the Orwellian world of 1984 into the general psyche, the ever-feared «Room 101, the Ministry of Love», where the victim is taken to the extreme of betraying the ultimate human bonds; in our case, previous relations, partnerships, friendships or political principles, until the people bow down to «whatever Maduro says». This has been achieved through the extreme use of violence. Let’s have a look at some of these iconic events, or which have already become common practices of political violence by the State, which are also serious violations of Human Rights:

  • The deaths of hundreds of Venezuelans in episodes of political violence on the streets, where brutal actions by the police, the National Guard, paramilitary groups and armed civilians have remained in absolute impunity.
  • – The rocket-propelled grenade blasted into the home of Oscar Pérez when he was voluntarily asking for the presence of the State Prosecutor (who never appeared) in order to surrender.
  • – The death of the councillor Fernando Albán (who «committed suicide» at the headquarters of the SEBIN).
  • – The persecution and harassment of PDVSA workers, as well as the violence exercised against them. Disproportionate police operations, carried out by masked rifle-bearing officers during workplace arrests and the early morning detentions of ministers fallen into disgrace and broadcast by VTV.
  • – The existence of La Tumba, El Helicoide and other detention centres, where the detainee is abused, drugged, harassed, kept in isolation and constantly punished, without the right to visits or representation, while their family members are threatened with punishments or reprisals.
  • – The kidnapping of any worker who fights for their rights; the kidnapping or harassment of the relatives of the persecuted politicians, the death of farmers at the hands of organised assassins.
  • – The action of the FAES or paramilitary groups who repress the people in the neighbourhoods, kill anyone they want and do whatever they feel like.
  • – The use of ‘pranes’ (gang leaders), the control they have over the detention centres and the role they play in the repression of people and the intimidation of workers.
  • – The impunity, the absence of guarantees, the feeling that there’s no law or justice and that this is a government of thugs, where there’s no Rule of Law… This is what Maduro has achieved.
  • Gone is the state of full freedom and guarantees of the government of President Chávez and of the Bolivarian Constitution, and the participatory and protagonist democracy that we’re all fighting for. We’re not working or sacrificing ourselves for this; that was not the dream of the Bolivarian Revolution.
  • Today, an authoritarian, repressive and intrusive system has been established, far from our idiosyncrasies. Offices of the public authorities, national companies and state institutions are spaces of fear. Nobody dares to speak, complain or make any comments; they’re afraid to send emails; they delete messages from their phones; they disguise themselves in workplace chats and they distrust everything.
  • Popular Power has been dismantled, as have the Missions, which used to be spaces of participatory and protagonist democracy. Any activity of everyday life, such as getting hold of a document, going on a trip, working, eating, moving around, etc. is a total nightmare, an investigation, an intrusion into citizens’ privacy.
  • Citizens are permanently under suspicion, being checked over, being asked questions, having their phones checked, getting quizzed about tricky issues and being treated like criminals. The manipulation that Madurismo inflicts onto the needs and problems that they themselves have created is terrible. It’s non-stop humiliation that is degrading the people: «if you complain, there’s no food box for you», or «there’s no bonus», or «I’ll take away your state-sponsored house from the Great Housing Mission Venezuela», or «I’ll hold back your salary», or «I’ll fire you», or «you’ll be a prisoner soon».
  • At the other end of the spectrum, the most extremist opposition groups are acting in a similar way, with intolerance and violence. They’ve also given their spaces over to social media influencers and Twitterers. There are no ideas, opinions, discussions, or sensible positions. Just extreme positions that are enforced by blackmail, social pressure of the elites, and fear.
  • They openly call for an invasion and for war. They’re willing to hand over a tractor to the other half of the country. All they do is promise to wipe out Chavismo, the institutions and then hand over what’s left of state companies. That’s why they are trapped in Maduro’s game.
  • In the case of the opposition, a very lucrative business has been created, which is paid very well and in dollars. These are some of the self-proclaimed «investigative journalists» or «Twitter influencers» who are actually political operators and receive funds from abroad, even from the economic operators of Madurismo. Some have their own websites and work for large media corporations with clear political stances. They create all this international mayhem and work for extremely powerful interest groups, sometimes for the government and are paid for by foreign organisations.
  • And many times, a lot more often than what their followers would like to believe, they receive money from Madurismo. Basically, they work for both sides, whichever one pays better. The same is true about certain opposition MPs who «throw their arms up in horror» with proactive speeches and threats and fake news, but they’re actually in cahoots with Madurismo while receiving money and favours. In the National Assembly, there are certain MPs who are lynching or attacking the enemies of Madurismo, while demobilising the opposition.
  • There are no ethics; there’s no ideology; there are no principles. It’s that simple and sad, especially because all their uproar triggers off campaigns of harassment and persecution, which end up in personal tragedies for the victim, prison or even death, as is the sad case of ex-President Alan García.
  • It’s a new inquisition, where nefarious characters, ranging from presidents and public prosecutors to «crooked journalists» 2.0, with political power or money, or as part of a multinational operation, are capable of destroying anyone’s life, contorting political situations, provoking coups d’état, prison, invasions, suicides and pain.
  • These are the new courts of intolerance and hatred, without rules or principles of any kind. Those from the Bolivarian camp who are playing at this game, or keeping quiet, later realise that they too will be victims. First they went for the workers, now they’re going for the farmers, and afterwards it will be too late.
  • I’ve said it over and over again: it’s essential to reclaim the exercise of politics with a capital «P»; the discussion of ideas, tolerance, thinking big, where principles and ethics prevail. If we don’t go back to politics, we’ll continue being victims, as a country, of the denial of reasoning, of the triumph of hatred, of this new type of Inquisition 2.0, which is perverse, effective, inhumane and cruel.

Rafael Ramírez: denuncia que madurismo usa modelo represivo en las redes para perseguir a sus oponentes

El dirigente chavista denuncia un modelo de persecución política que combina la judicialización de la política y campañas de difamación tanto en las redes sociales, como en los grandes medios de masas.

Caracas, 25 de abril de 2019.- En opinión del dirigente chavista y ex ministro Rafael Ramírez el modelo de persecución y represión que se utiliza en Venezuela y otros países de América Latina, sobre todo contra líderes y activistas progresistas, configura un nuevo modelo de inquisición, una “Inquisición 2.0”, cuyo objetivo es destruir, a través del linchamiento moral, la persecución y la cárcel a quienes se oponen a los poderosos intereses políticos y económicos que están detrás de gobiernos como el de Nicolás Maduro.

¿Y cómo funciona esa inquisición 2.0? El ex presidente de PDVSA, que ha sido una víctima más del método, devela los pasos que siguen estos sectores reaccionarios en el país: una vez que Nicolás Maduro marca al enemigo a atacar, lo primero que se desata es una campaña de linchamiento moral en los medios públicos y redes sociales manejadas por el gobierno, como paso previo a la ofensiva judicial, siempre a cargo del fiscal subalterno Tarek William Saab, a partir de las “ollas” y “falsos positivos” montados por el propio gobierno.

“En cada Ministerio, organismo del Estado, gobernación, alcaldía, existe una nómina entera dedicada a la plataforma de redes. Reciben instrucciones de Jorge Rodríguez, ministro de la manipulación y mentira o de cualquiera de los nuevos ‘jefes’. Tienen una lista de dirigentes a quienes deben atacar, destruir, vilipendiar. No importa de qué se trate, hay que atacarlos, utilizando el argumento de la corrupción, el insulto, saturar las redes de basura. Son expertos en la ‘guerra sucia’, allí se montan ‘ollas’ y ‘falsos positivos’, como la antesala a una amenaza o acusación de Maduro o de Tarek William Saab, normalmente en cadena de radio y televisión, en cualquier acto de Estado, o evento público, incluyendo funerales; luego, viene una acción judicial, un allanamiento o una detención-secuestro por parte de los cuerpos de seguridad”.

Este modelo que ha servido para meter presos y enviar al exilio a dirigentes Bolivarianos y revolucionarios; perseguir a gerentes y trabajadores de PDVSA, Corpoelec y otras empresas del Estado, a oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, a líderes sindicales, periodistas y a cualquiera que se oponga a Maduro y su desastre, señala Ramírez.

“El gobierno ha instalado en el inconsciente del ciudadano el mundo orweliano de ‘1984’, la temible ‘habitación 101, del ministerio del amor’, donde la víctima es llevada al extremo de traicionar los últimos vínculos humanos, en nuestro caso, las relaciones precedentes, filiales, de amistad o principios políticos, hasta subordinarse a ‘lo que Maduro diga’. Esto se ha logrado a través del uso extremo de la violencia”.

En este sentido, Ramírez pone de manifiesto el más reciente ejemplo de este modelo persecutorio de boga en la región que se vale de portales informativos, medios audiovisuales controlados, redes sociales, tribunales y cuerpos de seguridad para lograr sus fines, que es el suicidio del ex presidente peruano Alan García, a quien se pretendía llevar a prisión sin un juicio justo, porque ya había sido juzgado por la justicia express de la “Inquisición 2.0”.

Lo grave es que el caso de García no es una excepción, sino la muestra de una práctica que se ha extendido con consecuencias nefastas.

Así líderes y dirigentes como la presidenta Cristina Kirchner, su hija, y ex ministro Julio De Vido, ya preso, en Argentina; la presidenta Dilma Rousseff y el presidente Lula Da Silva, quien está preso y ha recibido injustas condenas en Brasil; el presidente Rafael Correa, el vicepresidente Jorge Glass, y el canciller Ricardo Patiño, en Ecuador; los ex ministros Rafael Ramírez y el Mayor General Rodríguez Torres en Venezuela, son acusados de corrupción, una acusación genérica, sin pruebas, pero que abre las puertas a un verdadero linchamiento moral y acciones judiciales de persecución política.

“También sucede en Venezuela, con el acoso judicial y exilio en mi contra, como ex ministro del presidente Chávez, el encarcelamiento del ex ministro Mayor General Miguel Rodríguez Torres, la prisión y muerte en custodia del ex ministro Nelson Martínez; así como el secuestro-prisión de cientos de trabajadores de todo el país, de PDVSA, Corpoelec, dirigentes políticos y oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana”, recuerda Ramírez.

Rafael Ramírez insiste en que este modelo de persecución y represión, que demanda enormes recursos económicos y tecnológicos -que salen de los erarios públicos -, además de, por supuesto, inmoralidad y corrupción, no distingue modelos ideológicos aparentemente contrapuestos. Sirve igual a Maduro que se autodenomina revolucionario, como a gobiernos de ultraderecha como los de Macri o Bolsonaro.

“En todos los casos, las características son las mismas: los factores que están en el poder, llámense ‘macristas’, ‘bolsonaristas’, ‘maduristas’ o ‘morenistas’, utilizan la justicia como instrumento para la persecución política. Un Poder Judicial que actúa de manera parcializada, como un apéndice de los factores en el poder; el Fiscal de turno, abusa de sus potestades, arremete contra los dirigentes políticos de izquierda, revolucionarios; o los que significan un riesgo para el grupo de poder al cual ellos representan”.

Pero, también, esta inquisición se fundamenta en el papel de los “bots” y grupos que trabajan en las redes sociales y algunos portales, donde estas acusaciones encuentran espacios y son “viralizadas” de una manera nunca antes vistas. Se trata de la imposición de basada en mentiras, en “ollas”, que se montan de manera interesada para destruir reputaciones, especialmente de dirigentes que están al frente de luchas populares, que son revolucionarios.

Y concluye: “Son nuevos tribunales de la intolerancia y el odio, sin reglas ni principios de ningún tipo. Los que, desde el campo Bolivariano juegan este juego, o guardan silencio frente a la hoguera, tarde se dan cuenta de que ellos también serán víctimas, primero fueron por los obreros, ahora van por los campesinos, después será muy tarde”.

Lea el último artículo: «Inquisición2.0«

Rafael Ramírez lanza blog para abrir espacios a la batalla de ideas y organizar al pueblo

El ex presidente de Pdvsa señala que la iniciativa tiene asidero en la necesidad de hacer frente políticamente a la situación del país en un momento clave y decisivo, además de generar un debate plural y con ello soluciones.

Caracas, 24 de abril de 2019.- Tras la búsqueda de espacios democráticos para abrir debates, analizar descarnadamente la situación del país y encontrar soluciones a los mismos , el ex ministro de Petróleo y ex presidente de Petróleos de Venezuela, Rafael Ramírez decidió lanzar y poner a disposición de los venezolanos, un lugar para la batalla de ideas, su blog www.rafaelramirez.net.

El dirigente chavista indica que la iniciativa nace en un momento clave y decisivo para Venezuela. En un momento en que se requiere con urgencia una comunicación basada en la ética y el respeto al ejercicio de la política.

“Se trata de abrir un espacio para el debate de las ideas y la organización, donde se haga política con “P” mayúscula, y no se cultive la ofensa y la descalificación como argumentos discursivos. Un lugar donde quepamos todos: jóvenes, patriotas, chavistas, opositores, ancianos, migrantes. El país en su totalidad está invitado y es bienvenido”, conmina Ramírez.

El blog estará cargado de material informativo, propuestas, debate, y espacios para la participación directa. Se hablará con la verdad, abriendo espacios para la democracia participativa y protagónica, la tolerancia y el respeto por el otro. Para hacer posible todo esto, dice el dirigente del chavismo, “te invito a mi blog, tu blog, nuestro blog”.

Para Ramírez este nuevo espacio viene a reforzar sus cuentas en las redes sociales: en Twitter @RRamirezVE y @RojoRojitoVE; en Instagram; en Facebook; en ; en Sound Cloud, y también a incrementar la difusión de sus artículos dominicales que publican Aporrea, Medium, Panorama y Primicias24, además de los boletines semanales enviados a través de prensa@rojorojito.org.

El ex embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas, ahora desde el exilio, sostiene que estas plataformas y ahora su blog -que viene a aglutinar todos sus esfuerzos comunicacionales-, son herramientas básicas que buscan contribuir a unificar al pueblo, restablecer la vigencia de la Constitución Bolivariana y proteger al país del despojo del que es objeto.

Ramírez tiene muchas cosas por decir, empezando por restablecer la verdad, desenmascarar al madurismo y contribuir a construir una opción patriota y Bolivariana que permita a Venezuela salir de este abismo, sin retroceder a tiempos de subordinación, entrega y saqueo de las riquezas del pueblo.

“Estamos en la obligación histórica de rescatar nuestros sueños como pueblo, el proyecto de vida -tanto individuales como colectivos- y hacer de Venezuela la tierra de gracia tan anhelada”, asevera el dirigente chavista.

Para avanzar en este rescate, Ramírez sostiene que es preciso destrabar la situación política que mantiene al país en la desesperanza y el atraso.

El ex presidente de Pdvsa, reitera entonces la invitación a su nueva plataforma informativa, de opinión y debate para convertirla en una herramienta para que todos los sectores del país expongan sus ideas y planteamientos para articular el rescate de la Venezuela bolivariana y posible. “Están todos invitados”.

Lea el último artículo de Rafael Ramírez: «Inquisición2.0«

Inquisición 2.0

El dos veces presidente del Perú, Alan García, se suicidó el pasado 17 de abril, pegándose un tiro en la cabeza y puso fin así, de manera dramática, al acoso judicial del que era objeto.

García fue un importante líder político peruano, dirigente del APRA, ex presidente, apreciado por sus colegas de la región. En un acto desesperado, se quitó la vida y dejó para la conciencia política de su país y la región, su último acto como un sacrificio en el altar de la infamia. Vayan mis respetos a su memoria y mi solidaridad a su familia, amigos, compañeros y pueblo peruano.

Pero esta situación de “judicialización de la política” o el “Lawfare”, también sucede en Argentina, con el acoso, por parte del Poder Judicial, contra la presidenta Cristina Kirchner y su hija, y la prisión del ex ministro Julio De Vido. Igual sucede en Brasil contra la presidenta Dilma Rousseff; el encarcelamiento y las condenas absurdas al presidente Lula Da Silva. Lo mismo en Ecuador, con la persecución y exilio contra el presidente Correa, la prisión del vicepresidente Jorge Glass, y ahora también contra el canciller Ricardo Patiño. También sucede en Venezuela, con el acoso judicial y exilio en mi contra, como ex ministro del presidente Chávez, el encarcelamiento del ex ministro Mayor General Miguel Rodríguez Torres, la prisión y muerte en custodia del ex ministro Nelson Martínez; así como el secuestro-prisión de cientos de trabajadores de todo el país, de PDVSA, Corpoelec, dirigentes políticos y oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana.

En todos los casos, las características son las mismas: los factores que están en el poder, llámense “macristas”, “bolsonaristas”, “maduristas” o “morenistas”, utilizan la justicia como instrumento para la persecución política. Un Poder Judicial que actúa de manera parcializada, como un apéndice de los factores en el poder; el Fiscal de turno, abusa de sus potestades, arremete contra los dirigentes políticos de izquierda, revolucionarios; o los que significan un riesgo para el grupo de poder al cual ellos representan.

El argumento es el mismo: “la corrupción”. Una acusación genérica, sin pruebas, alimentada o acompañada de una brutal campaña de desprestigio en los grandes medios de comunicación o las llamadas redes sociales, como Twitter y toda la industria de la infamia.

Los presidentes, convertidos en acusadores y verdugos, sentencian, condenan, sin siquiera guardar las formas, sufren de la incontinencia declarativa del que no conoce límites.

En nuestro país, las infamias no son nuevas. El mismo Padre de la Patria fue víctima de la persecución de Páez, Santander, Flores y de todos lo que lo veían como un obstáculo para sus propios planes de poder. Llevaron al Padre de la Patria a la “puertas del sepulcro”, en Santa Marta, donde, desde su lecho de muerte, dirigió su última proclama a los colombianos, no sin un dejo de dolor y tristeza: “Mis enemigos abusaron de vuestra credulidad y hollaron lo que me es más sagrado, mi reputación y mi amor a la libertad. He sido víctima de mis perseguidores, que me han conducido a las puertas del sepulcro. Yo los perdono…”

También podemos remontarnos a la historia de la infamia en el mundo desde la crucifixión de Jesús, el colonialismo, la inquisición, las guerras mundiales, el nazismo, hasta el genocidio y tantos otros episodios de la degradación de la condición humana, de la violencia.

Estas expresiones de odio y la narrativa de la intolerancia siempre han existido, solo que ahora, en nuestro tiempo, se potencian de manera superlativa por la tecnología, por las redes sociales y la capacidad que tienen las grandes corporaciones económicas y mediáticas de influir, en cuestión de segundos, sobre situaciones concretas; generar y manipular fenómenos políticos y sociales, crear sus “verdades”, hasta llegar a la aniquilación de sus contrarios, sean personas, Estados o países.

Se trata entonces, de lo que podemos llamar, una Inquisición 2.0, porque su nuevo espacio de propagación del discurso intolerante, la descalificación y el odio, son las redes sociales y corporaciones mediáticas que se constituyen en nuevos tribunales, con juicios sumarios, que siempre responden a la postura política de los intereses que representan.

Venezuela, el país del miedo.

Veamos cómo funciona esta Inquisición 2.0 en Venezuela, el país del miedo. Nicolás Maduro decide junto a su círculo íntimo, destruir a quien considere su enemigo, bien porque es un obstáculo para su propio plan político; o porque, sencillamente, trata de neutralizar o destruir a los dirigentes políticos, en especial, a quienes lo adversamos desde el campo revolucionario.

La agresión es precedida por una intensa campaña de descrédito en las redes sociales. El gobierno, a través de un uso delictivo de los recursos del Estado y sus operadores económicos, ha conformado, con apoyo externo, una inmensa plataforma de “bots” y grupos de tuiteros.

En cada Ministerio, organismo del Estado, gobernación, alcaldía, existe una nómina entera dedicada a la plataforma de redes. Reciben instrucciones del ministro de la manipulación y mentira o de cualquiera de los nuevos “jefes”. Tienen una lista de dirigentes a quienes deben atacar, destruir, vilipendiar. No importa de qué se trate, hay que atacarlo, utilizando el argumento de la corrupción, el insulto, saturar las redes de basura. Son expertos en la “guerra sucia”, allí se montan “ollas” y “falsos positivos”, como la antesala a una amenaza o acusación de Maduro o de Tarek William Saab, normalmente en Cadena de Radio y Televisión, en cualquier acto de Estado, o acto público, incluyendo funerales; luego, viene una acción judicial, un allanamiento o una detención-secuestro por parte de los cuerpos de seguridad.

La acción de estos grupos de twitter, “bots” y “salas situacionales”, logran manipular las redes, desinforman, confunden, crean tendencias de lo que sea. En estas operaciones se invierte mucho dinero del Estado venezolano, mucha gente ha hecho de ésto un gran negocio, con tarifas en dólares. Éste es un gobierno de Twitter.

En paralelo, los medios de comunicación impresos, audiovisuales y digitales, adquiridos por el madurismo a través de sus testaferros, imponen una línea editorial, donde solo reflejan lo que conviene a Maduro, silencian a sus oponentes, los censuran. Algunos más agresivos, por estar más vinculados al grupo de poder y sus negocios, brindan sus espacios para que los personeros del gobierno mientan descaradamente, insulten o amenacen a sus oponentes en sus programas de mayor “rating”, por supuesto, sin ofrecer el constitucional derecho a réplica.

Como consecuencia de la Inquisición 2.0, viene la acción directa en el terreno. Cuando Jorge Rodríguez lee una lista de los supuestos miembros de un nuevo “plan conspirativo”, sea el “ataque del dron”, la “confesión” de Palomo o el prolífico teléfono de Roberto Marrero, tan parecido a la computadora de Reyes, entonces viene una acción de los cuerpos de seguridad, cunde el pánico entre los mencionados, vienen las carreras, vence el miedo.

Cuando los programas de animación y amenazas, con sus “anclas” del odio, señalan o descargan sobre la víctima el libreto de acusaciones cobardes y linchamientos morales, todo el mundo sabe que viene una agresión, a menos, eso si, que seas banquero o tengas negocios “arriba”

Cuando Tarek William Saab, declara sin poder contener sus carencias, en un intento vano de justificar el exceso ya cometido contra alguien, insultando o acusando-condenando a la víctima, ya se sabe que no hay nada que hacer, viene una agresión de la Fiscalía, no habrá derecho a la defensa, debido proceso ni garantías de ningún tipo.

Maduro se reserva para sus enemigos más acérrimos. Entonces, cuando lleno de odio, expresa sus propias miserias, su violencia, abusa de los poderes del Estado, arremetiendo contra alguien, se desatan los demonios: todos aplauden, sus incondicionales actúan de inmediato, hay que borrar a la víctima de la historia, hay que esparcir el odio contra todo lo que haya estado vinculado al “caído en desgracia”, se le expulsa del PSUV, se le degrada de las FANB, se borra de las fotos, se exigen traiciones, infamias, se evita hasta el habla al antiguo compañero de lucha, se desconoce o niega la relación, las posturas compartidas, triunfa el miedo, la infamia, se degrada la calidad humana. Es más conveniente aplaudir que pensar.

Pero para que estas operaciones tengan el efecto deseado, que no es más que dividir y desmovilizar al pueblo, imponer el silencio, la indiferencia, el individualismo, abandonar la empresa, la institución, el hogar, la Patria, debe crearse el ambiente de miedo, del terror paralizante. En esto, es en lo único que el madurismo ha sido efectivo: infundir el miedo a la sociedad.

Habitación 101, del ministerio del amor.

El gobierno ha instalado en el inconsciente del ciudadano el mundo orweliano de 1984, la temible “habitación 101, del ministerio del amor”, donde la víctima es llevada al extremo de traicionar los últimos vínculos humanos, en nuestro caso, las relaciones precedentes, filiales, de amistad o principios políticos, hasta subordinarse a “lo que Maduro diga”. Esto se ha logrado a través del uso extremo de la violencia. Podemos enumerar algunos de estos hechos emblemáticos, o que ya se han constituido en práctica habitual de la violencia política del Estado, que, además, constituyen violaciones graves a los Derechos Humanos:

-La muerte de cientos de venezolanos en episodios de violencia política en las calles, donde la actuación violenta de la policía, Guardia Nacional, grupos paramilitares y civiles armados, se mantiene en la más absoluta impunidad.

-La voladura con un cohete de Oscar Pérez cuando estaba rendido y pidiendo la presencia de la Fiscalía (que jamás apareció) para entregarse.

La muerte del concejal Fernando Albán (“suicidado” desde el edifico sede del SEBIN).

-La violencia, persecución y acoso en contra de los trabajadores de PDVSA. Los operativos policiales desproporcionados, realizados por efectivos con rostros cubiertos y armas largas durante las detenciones en los sitios de trabajo y para la captura en la madrugada de ministros caidos en desgracia y transmitida por VTV.

-La existencia de “la Tumba”, el Helicoide y otros centros de detención, donde se maltrata, se droga y veja al detenido, se le mantiene aislado, se le castiga permanentemente, se le niegan las visitas, o las presentaciones, se amenaza con castigos o represalias a los familiares.

-El secuestro de cuanto trabajador reclame sus derechos; el secuestro u hostigamiento a los familiares de los perseguidos políticos, la muerte de campesinos a manos de sicarios.

-La actuación del FAES, de los grupos parapoliciales o paramilitares, que reprimen el pueblo en los barrios, matan y hacen lo que les da la gana.

La utilización de pranes, el control que ejercen sobre los centros de detención y la participación que tienen los mismos en la represión contra el pueblo y el amedrentamiento de trabajadores.

La impunidad, la ausencia de garantías, la sensación de que no hay ley, ni justicia, de que este es un gobierno de malandros, donde no hay Estado de Derecho, ni garantías de ningún tipo, ese ha sido el logro de Maduro.

Atrás quedó el Estado de plenas libertades y garantías del gobierno del presidente Chávez, de la Constitución Bolivariana, la democracia participativa y protagónica, por lo que todos luchamos. Nosotros no trabajamos ni nos sacrificamos por esto; este no era el sueño de la Revolución Bolivariana.

Hoy día, se ha establecido un sistema extraño a nuestra idiosincrasia, autoritario, represivo, intrusivo. Las oficinas de la administración pública, las empresas e instituciones del Estado son espacios del miedo; nadie se atreve a hablar, reclamar, opinar, tienen miedo de enviar correos, borran los mensajes de sus celulares, disimulan en los “chat” del trabajo y se desconfía de todo.

El Poder Popular está desmantelado; igual pasa con las Misiones, otrora espacios de la democracia participativa y protagónica. Cualquier actividad de la vida diaria, como obtener un documento, salir de viaje, trabajar, comer, moverse, desplazarse de un sitio a otro, se convierte en una calamidad, en una investigación, una intromisión en la privacidad del ciudadano.

Los ciudadanos están sometidos permanente a la sospecha, el chequeo, las preguntas, la indagación, la revisión de teléfonos, las preguntas capciosas, la presunción del delito. La manipulación que hace el madurismo con las necesidades y problemas que ellos mismos han creado, es una vergüenza, una humillación permanente, la degradación del pueblo: “si reclamas no hay caja Clap”, o “no hay bono”, o “te quito la casa de la Gran Misión Vivienda Venezuela”, o “te suspendo el sueldo”, o “te boto del trabajo” o “vas preso”.

Del otro lado, los grupos más extremistas de la oposición actúan de manera similar, con intolerancia y violencia. Igual han cedido sus espacios a los “influencers” de las redes sociales, al tuit, no hay ideas, opiniones, discusiones, posiciones sensatas, se imponen las posiciones extremas por el chantaje, la presión social de las élites, el miedo.

Llaman abiertamente a una invasión, a la guerra, están dispuestos a pasarle un tractor a la otra mitad del país, sólo prometen arrasar al chavismo, a las instituciones y entregar lo que queda de las empresas del Estado. Por eso, están entrampados en el juego de Maduro.

En el caso de los sectores de la oposición, se ha creado un negocio muy lucrativo, que se paga en dólares y muy bien. Son algunos de los autoproclamados “periodistas de investigación”, “influencers del tuiter”, que realmente son operadores políticos, reciben fondos del exterior, incluso de los operadores económicos del madurismo, algunos tienen sus propios portales, trabajan para grandes corporaciones mediáticas con claras posiciones políticas; allí se montan ollas internacionales, se trabaja para grupos de interés muy poderosos, a veces para el gobierno, a sueldo de organizaciones extranjeras.

Muchas veces, más de lo que sus seguidores se imaginan, reciben dinero del madurismo, trabajan para ambos lados, para el que le pague mejor. Igual hacen ciertos diputados de oposición que se “desgarran” las vestiduras, de un discurso procaz, amenazan y “amagan”, pero están acordados con el madurismo, reciben dinero y favores. En la Asamblea Nacional, hay ciertos diputados que participan en el linchamiento o ataque a los enemigos del madurismo, desmovilizan a la oposición.

No hay ética, no hay ideología, no hay principios. Es así de sencillo, y de triste, sobre todo, porque a partir de sus ollas, se montan campañas de acoso, persecución, que terminan en tragedias personales para la víctima, prisión o, incluso, la muerte, como el triste caso del ex presidente Alan García.

Es una nueva inquisición, donde personajes nefastos, desde presidentes, pasando por fiscales, hasta los “palangristas” 2.0, con poder político, o dinero, o como parte de una operación multinacional, asalariados de la infamia, son capaces de destruir la vida de cualquiera, condicionar situaciones políticas, provocar golpes de Estado, prisión, invasiones, suicidios, dolor.

Son nuevos tribunales de la intolerancia y el odio, sin reglas ni principios de ningún tipo. Los que, desde el campo Bolivariano juegan este juego, o guardan silencio frente a la hoguera, tarde se dan cuenta de que ellos también serán víctimas, primero fueron por los obreros, ahora van por los campesinos, después será muy tarde.

Lo he dicho reiteradamente, es indispensable rescatar el ejercicio de la política con “P” mayúscula, el debate de las ideas, la tolerancia, el pensar en grande, donde prevalezcan los principios, la ética. Si nó volvemos a la política, seguiremos siendo víctimas, como país, de la negación de la razón, del triunfo del odio, de este nuevo tipo de Inquisición 2.0, perversa, eficaz, inhumana, cruel.

Algeria, Sudan and April 13

Undoubtedly, three political events or dramas of different characteristics, different ideological symbols, geographical spaces, history and time, but with one element in common: the Armed Force together with the People.

On 2 April, we were surprised by the news of the resignation of the president of the Arab Republic of Algeria, Abdelaziz Bouteflika, after being in power for 20 years. Bouteflika is one of the most important political leaders in his country; at 19 he joined the National Liberation Army during the war of independence; he was a member of President Ahmed Ben Bella’s government; he held high level posts at the service of the State; and he has been a prominent leader of the National Liberation Front of that neighbouring sister country. After the death of President Houari Boumedienne, in the midst of internal struggles in the FLN, he was banished from power, suffered exile and persecution and was accused of alleged acts of corruption. He returned to his homeland and was elected president in 1999, where his mandate was characterised by a fight, which he won, against corruption and for the modernisation of his country, devastated by a bloody internal war against the Islamic Front.

Taking a firm stand against colonialism, in favor of the Saharawi cause, Palestine and against “Apartheid”, he has undoubtedly been a prominent leader of the third world countries, of the non-aligned countries, of OPEC, of the African and Arab world. However, President Bouteflika, a man of these credentials and political career, resigned his post, after mass demonstrations of his people against the announcement of his nomination, for a fifth term of office. The mass demonstrations, which took place without violence, were supported by the National Liberation Front itself, the ruling party, and by the Algerian Army. That is, the mechanisms that give legitimacy to the country were activated. This action and sense of responsibility of the factors of power, the Army and the Party, alongside the people, have surely delivered their country from episodes of violence or destabilisation and pave the way to seek a political solution to the crisis they are facing, triggering the corresponding constitutional mechanisms.

I had the opportunity to meet President Bouteflika there in 2001, when we attended the first meetings of the Gas Exporting Countries Forum and for the meetings of the Joint Commission between the two sister nations, members of OPEC. The country was just emerging, victorious, from a period marked by the violence and Islamic Front extremism, a terrorist organisation supported by several of the monarchies of the region and which was the prelude to the conflicts that, years later, plunged other neighbouring countries such as Iraq, Libya and Syria, into bloodshed.

The beautiful and heroic Algiers, the capital, the “Kasbah” with its Arabic-Mediterranean facade, still experienced the ravages of that bloody confrontation and the security measures were extreme. However, Algeria was gradually resuming normality and the president was leading the country to a sustained period of prosperity. I was always surprised how the party, the FLN and the Algerian Armed Forces, supported the people and directed the political process, guaranteeing stability and the interests of all.

This characteristic has been the strength of a nation that emerged from a bloody war against colonialism; which has suffered from the political upheaval and the siege of a sovereign and advanced country, which has taken sides for the most just causes, faced a war against Islamic extremism supported from abroad and maintains an unwavering position against the colonialism that still persists in Western Sahara, for the interests of Africa, the developing countries and OPEC. A country politically besieged and afflicted with economic problems that, nevertheless, is capable of acting promptly and decisively to avoid destabilisation and violence, the suffering of the people, listening and placing itself at their side.

Then, I had more opportunities to meet President Bouteflika, taking part in meetings with him, along with president Chávez during the OPEC Summit of Heads of State and Government in Riyadh in 2007. I also met him subsequently, in December 2008, along with the Algerian Minister of Energy, Chakib Khelil, at the extraordinary meeting of OPEC in the city of Oran in Algeria when, after the fall in the price of oil in August of that year, from 120 dollars a barrel to 35 dollars a barrel in just 6 months, we decided to make a cut of 4.5 million barrels of oil day; and which meant us cutting 364 mbpd, from 3.4 million bpd to 3,015 million of production, a level we maintained until December 2013, prior to the disaster.

The last time I saw President Bouteflika was in September 2014, when he was chancellor, when in the company of the then Minister of Oil Yousef Yousfi, he received me directly on the outskirts of Algiers. It was an unusual gesture, since his health complicated matters. It was really a gesture for one of President Chávez’ ministers; for a friend of Algeria. I was surprised, despite his condition and age, by the clarity of his thinking and his political acumen. I recognised and respected President Bouteflika and his statesmanlike status, which has allowed him, as now, to always decide in favor of the supreme interests of his people. I hope Algeria will resolve, as I am sure it will, its internal affairs for the benefit of that sister nation.

For its part, Sudan is one of the most complex and troubled countries in Africa. The aftermath of colonialism introduced the seed of ethnic and religious conflict, for water and land, that have kept this neighbouring people devastated by war, division, violence and the commission of crimes against humanity, particularly in the conflict of Darfur. After a protracted litigation and transnational interests around oil, the country was divided; and, in 2011, the Republic of South Sudan was created. The youngest nation of the United Nations that has, however, only suffered war and violence since it was founded.

I remember that, when we were a non-permanent member country, participating in the United Nations Security Council, between 2015–2016, we made all our diplomatic efforts to support a peaceful resolution of the Darfur conflict; to alleviate the system of sanctions imposed by the UN on the country. We constantly monitored the conflict that was tearing these people apart, which was part of the Security Council permanent agenda, where, on the one hand, the interests of the great powers in the struggle to control the country and the region were expressed; and, on the other hand, the position of the African Union, the only organisation that, we felt, had the legitimacy to mediate in the conflict and the peace efforts, having the support of the “affected country”, in this case, the Sudan. We insisted, together with Angola and Chile; and, later, Uruguay and Egypt, in the stance of “African solutions to African problems”.

However, the situation of President Omar al-Bashir, was unsustainable from the point of view of political and ethical principles. As president, Bashir led a cruel war against the other half of his people, which resulted in extreme suffering through the indescribable cruelties that were committed against civilians, women and children, in the development of an absurd conflict, where the positions of power and group interests were unshakeable. He placed himself above the interests of his people and submerged the country in permanent chaos. Of course, we never supported, as in any similar case, these actions of governments or individuals who violate Human Rights and are accused of committing crimes or atrocities against human beings. It’s a matter of principle. For these cruel acts and crimes against humanity, President Bashir has warrant for arrest from the International Criminal Court in The Hague.

After successive mass protests, on 11 April, Sudan’s Minister of Defence announced to the world that the Armed Forces had deposed President Bashir; that he himself was under house arrest and that they would assume the leadership of a transitional government, including all sectors of the country, for two years, and then call elections. They clarify that they do not intend to remain in power and that they will not extradite President Bashir, who will be tried in the country.

Unlike President Bouteflika, President Bashir, with a track record always linked to violence and the authoritarian exercise of power, did not want to step aside, to separate himself from power. However, like in Algeria, the Army sided with the people on the streets. Otherwise, it would not have been possible to remove from power a president who led his own people into an atrocious civil war and who for 30 years has done everything he could to stay close to the circle of power. The Sudanese Army has acted decisively to save the country from a situation that, if a political solution was not reached, would drag its people into more suffering and probably lead to foreign intervention. The Armed Forces shuns a president and his circle clinging to power because it knows that they have a lot to lose due to the human rights violations perpetrated against their people. The Army’s action, directly involved in the fratricidal war, offers a solution to their internal crisis, their conflict, as they have control of the process, preserving their sovereignty and leading the country towards a scenario of greater inclusion, which is essential to reach a situation of stability.

Yesterday, Saturday, marked the anniversary of the extraordinary events of 13 April, when the people, together with the Bolivarian Armed Forces, managed to depose the dictator Carmona and restore the Constitution and power to President Hugo Chávez. Decisive moments for our people who, despite the repression, the fear imposed by fascist violence and the hatred of the political sectors that encouraged the coup, took to the streets, came down from the neighborhoods to reclaim the power they had obtained through the elections, to restore President Chávez, prisoner of the coup leaders. These are also decisive moments also for our officers and soldiers who, inspired by the most beautiful Bolivarian principles, decided to side with the people, the Constitution and reestablish popular sovereignty, rescue the dignity of the Armed Forces by bringing President Chávez to safety in Miraflores, to open up the possibility of developing the process of profound political, economic and social changes that the people overwhelmingly supported. The Bolivarian Revolution through which the people showed their willingness to give their lives, and because of which the enemies of the country would assassinate President Chávez.

This resolute action of the Armed Forces together with the people, allowed the people to play, as never before, the leading role in developing the country’s future and its social demand. It allowed the constitutional order to be restored and started the process that led us to achieve our Full Oil Sovereignty policy, social inclusion, full political liberties and create the conditions to rebuild the Nation, to create a future full of social justice, work and well-being for all Venezuelans.

Algeria, Sudan and 13 April are political lessons for the country, but especially for the people and the Armed Forces. It is in the people that the sovereignty of the country resides whilst it the Bolivarian National Armed Forces that have the authority and strength to enforce the Constitution and the rights of all Venezuelans. We cannot, therefore, allow both fundamental elements for the future of our country, to be subordinated to group interests that claim to maintain or take the country into situations which we may regret for many years.

In decisive moments for the Nation, as I indicated in my message to the Bolivarian National Armed Forces, we have no other option but to support a patriotic alternative alongside the people. Listen and support the people in their struggle to return to the Constitution, to the Plan of the Nation, to sovereignty, to living well. Only your decisive action, for the Constitution, the humble, with a Patriotic Government Junta, that includes all the patriotic sectors of the country, where you are a guarantee of peace and sovereignty; a Patriotic Junta, that creates the conditions to restore the sovereignty of the people, address the economic and social crisis and the humanitarian emergency, will allow the country to get out of this chaos, avoid war or foreign intervention. Free our people from the blackmail and impositions of power groups that betray the nation, that are selling it off today or that promise to do so, that will continue to ruin our future. Long live the civic-military union of 13 April! A Government Patriotic Junta is urgently needed!

Argelia, Sudán y el 13 de abril: Unión Cívico-Militar para salir de la crisis

El ex embajador de Venezuela ante la ONU, Rafael Ramírez reconoce que los procesos políticos de los países tienen diferencias y el papel de las fuerzas castrenses debe adaptarse a cada circunstancia, siempre acompañando al pueblo

El ex ministro de Petróleo y Relaciones Exteriores, Rafael Ramírez señaló que la unidad cívico militar es la única posibilidad de sacar a Venezuela del caos económico y social, y del peligroso conflicto político en que la han sumido el madurismo y la derecha extremista.

Ramírez pone tres hechos históricos recientes de singular importancia como ejemplos de cómo las Fuerzas Armadas unidas a su pueblo fueron capaces de desbloquear las crisis políticas de sus países: la renuncia del ahora ex presidente de Argelia, Abdelaziz Bouteflika y la convocatoria a elecciones; la deposición del mandatario de Sudán, Omar al-Bashir, por parte del Ejército para liderar una transición de dos años; y la decidida y patriótica actuación de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana para derrotar el golpe de Estado el 13 de abril de 2002 y restablecer al Presidente Hugo Chávez en el poder.

Estos ejemplos muestran cómo la oportuna intervención del sector militar en apoyo al clamor popular, es determinante para derrotar a las élites que se apropian del poder y conducen a sus países a situaciones de crisis o conflicto. Solo la unión cívico-militar ha demostrado ser efectiva para desbloquear situaciones políticas de conflicto y permitir que sus pueblos decidan su propio destino, puntualizó Ramírez.

«En momentos decisivos para la Patria, tal como indiqué en mi mensaje a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, no tenemos otra opción que optar por una alternativa patriota al lado del pueblo. Escuchar y acompañar al pueblo en su lucha por volver a la Constitución, al Plan de la Patria, a la soberanía, al vivir bien. Solo la actuación decidida de ustedes, a favor de la Constitución, de los humildes, con una Junta Patriótica de Gobierno, que incluya a todos los sectores patriotas del país, donde ustedes sean garantía de paz y soberanía, una Junta Patriótica, que cree las condiciones para restablecer la soberanía del pueblo, atender la crisis económica y social, la emergencia humanitaria, permitirá sacar al país de este caos, evitar la guerra o una intervención extranjera. Liberar a nuestro pueblo del chantaje e imposiciones de grupos de poder que entregan la patria, que hoy la rematan o que prometen hacerlo, que seguirán acabando con nuestro futuro ¡Viva la unión cívico-militar del 13 de abril! ¡Es urgente una Junta Patriótica de Gobierno!«, indica Ramírez en su más reciente artículo de opinión.

El caso de Argelia, se trata de una transición que el propio presidente  Bouteflika, por la presión popular y el exhorto del Ejército y del Frente de Liberación Nacional,  decidió aceptar como un cambio necesario para evitar el conflicto en su país. Un líder histórico de su pueblo, decidió con hidalguía hacerse a un lado, para que la unión cívico-militar activará los mecanismos constitucionales y se avoque a resolver los problemas existentes en el país, estabilice la situación política y reconduzca el camino de Argelia en paz.

El caso de Sudán es diferente, porque Omar al-Bashir se convirtió en un dictador que se ha aferrado durante 30 años al poder y ha conducido una de las guerras civiles más brutales, cometiendo crímenes de lesa humanidad. Ante la negativa de Bashir de escuchar a su pueblo y hacerse a un lado, el Ejército lo depuso del poder, asumiendo un gobierno transicional, inclusivo, por dos años y luego realizar elecciones,para tener un gobierno civil.

Y, por supuesto, Ramírez pone el acento en nuestra propia realidad en el ejemplo más cercano de la unidad cívico-militar: el 13 de abril de 2002, la derrota del Golpe de Estado y el restablecimiento del gobierno del presidente Hugo Chávez. «Esa acción decidida de la Fuerza Armada junto al pueblo, permitió que el pueblo alcanzara, como nunca, el protagonismo en el desarrollo del futuro del país y su reivindicación social. Permitió que se reestableciera el orden constitucional y se iniciara el proceso que nos llevó a conquistar nuestra Plena Soberanía Petrolera, la inclusión social, las plenas libertades políticas y crear las condiciones para reconstruir la Patria, conquistar un futuro pleno de justicia social, trabajo y bienestar para todos los venezolanos«, recuerda Ramírez, testigo de primera línea de aquellos acontecimientos.

Ramírez señala que “la situación actual del país es insostenible, una crisis asfixiante, que ha sumido a nuestro pueblo en la desesperación, la imposibilidad de vivir, por lo que tratan de salir como pueden, tal como lo indica el último reporte de refugiados de las Naciones Unidas, donde indican que  más de 3.7 millones de venezolanos que han salido del país, situación nunca vista en nuestra historia. Mientras tanto la situación política sigue bloqueada, y por ende las posibilidades de resolver la crisis, por la actitud de Maduro de aferrarse al poder y la oposición que sigue sin reconocer al Chavismo y al legado político del Presidente Chávez como parte de la solución”.

«Argelia, Sudán y el 13 de abril, constituyen lecciones políticas para el país, pero especialmente para el pueblo y las Fuerzas Armadas. En el pueblo reside la soberanía de la patria mientras en la FANB descansa la autoridad y la fuerza para hacer valer la Constitución y los derechos de todos los venezolanos. No podemos permitir entonces que ambos elementos fundamentales para el futuro de nuestro país, se subordinen a intereses grupales que pretenden mantener o llevar al país a escenarios de los cuales nos podemos arrepentir por muchos años», concluye el dirigente.

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