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Argelia, Sudán y el 13 de abril

Sin lugar a dudas, tres eventos o conmociones políticas de características distintas, diferente signo ideológico, espacio geográfico, historia y tiempo, pero un elemento en común: la Fuerza Armada junto al Pueblo.

El pasado dos de abril, fuimos sorprendidos por la noticia de la dimisión del presidente de la República Árabe de Argelia, Abdelaziz Bouteflika, luego de estar 20 años en el poder. Bouteflika es un líder político de los más importantes de su país; a los 19 años se incorporó en el Ejército de Liberación Nacional durante la guerra de independencia; fue miembro del gobierno del presidente Ahmed Ben Bella; desempeñó altas responsabilidades al servicio del Estado; y ha sido destacado dirigente del Frente de Liberación Nacional de ese hermano país. Luego de la muerte del presidente Houari Boumedienne, en medio de luchas internas en el FLN, fue desterrado del poder, sufrió exilio y persecución, acusado de supuestos actos de corrupción. Volvió a su tierra y fue electo presidente en 1999, donde su mandato se caracterizó por una lucha frontal, que ganó, contra la corrupción y por la modernización de su país, devastado por una cruenta guerra interna en contra del Frente Islámico.

Con una postura firme en contra del colonialismo, a favor de la causa Saharaui, Palestina y en contra del “Apartheid”, ha sido, sin duda, un dirigente destacado de los países del tercer mundo, de los no alineados, de la OPEP, del mundo africano y árabe. Sin embargo, el presidente Bouteflika, un hombre de esas credenciales y trayectoria política, renunció a su cargo, luego de movilizaciones masivas de su pueblo en contra del anuncio de su postulación, para un quinto período de gobierno. Las movilizaciones populares, que transcurrieron sin violencia, fueron acompañadas por el propio Frente de Liberación Nacional, partido gobernante, y por el Ejército argelino. Es decir, se activaron los mecanismos que le dan legitimidad al país. Esta actuación y sentido de responsabilidad de los factores de poder, del Ejército y el Partido, al lado del pueblo, seguramente le han evitado a su país episodios de violencia o desestabilización y allana el camino para buscar una solución política a la crisis que confrontan, activando los mecanismos constitucionales correspondientes.

Tuve la oportunidad de conocer al presidente Bouteflika por allá en el año 2001, cuando atendíamos las primeras reuniones del Foro de Países Exportadores de Gas y para las reuniones de la Comisión Mixta entre ambas naciones hermanas, miembros de la OPEP. El país recién salía, victorioso, de un período signado por la violencia y el extremismo del Frente Islámico, organización terrorista apoyada por varias de las Monarquías de la región y que fue el preludio de los conflictos que, años más tarde, ensangrentaron a otros países hermanos como Iraq, Libia y Siria.

Todavía la bella y héroica Argel, la capital, la “Kasbah”con su fachada mediterránea, vivía los estragos de ese enfrentamiento cruento y las medidas de seguridad eran extremas. Sin embargo, Argelia estaba retomando la normalidad progresivamente y el presidente conducía al país a un período sostenido de prosperidad. Siempre me sorprendió cómo el partido, el FLN y las Fuerzas Armadas argelinos, acompañaban al pueblo y dirigían el proceso político, garantizando la estabilidad y los intereses de todos.

Esta característica ha sido la fortaleza de una nación que emergió de una cruenta guerra contra el colonialismo; que ha sufrido de la convulsión política y el asedio de un país soberano y de avanzada, que ha tomado partido por las causas más justas, enfrentado una guerra contra el extremismo islámico apoyado desde el exterior y que mantiene una posición inclaudicable en contra del colonialismo que todavía persiste en el Sahara Occidental, a favor de los intereses de África, los países en desarrollo, de la OPEP. Un país asediado políticamente y afectado por problemas económicos que, sin embargo, es capaz de actuar con prontitud y de manera decisiva para evitar desestabilización y violencia, sufrimiento del pueblo, escuchando y colocándose a su lado.

Luego, tuve más oportunidades de ver al presidente Bouteflika, participar en reuniones con él, acompañando al presidente Chávez durante la Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno de la OPEP en Riad en 2007; y, posteriormente, en diciembre de 2008, junto al Ministro argelino de Petróleo Chakib Khelil, con ocasión de la Reunión Extraordinaria de la OPEP celebrada en la ciudad de Orán, en Argelia, cuando, tras la caída del precio del petróleo de agosto de ese año, desde los 120 dólares el barril hasta 35 dólares el barril en tan solo 6 meses, decidimos hacer un recorte de 4.5 millones de barriles día de petróleo; y a nosotros nos correspondió recortar 364 MBD, pasando de 3.4 millones de barriles día a 3,015 millones de producción, nivel que mantuvimos hasta diciembre de 2013, antes del desastre.

La última vez que vi al Presidente Bouteflika fue en septiembre de 2014, ya como canciller, cuando en compañía del entonces Ministro de Petróleo Yousef Yousfi , fuí recibido directamente por él a las afueras de Argel. Era un gesto inusual, pues ya su estado de salud lo complicaba un poco. Era realmente un gesto para un ministro del presidente Chávez; para un amigo de Argelia. Me sorprendió, a pesar de su condición y edad, la claridad de su pensamiento y su agudeza política. Vaya mi reconocimiento y respeto hacia el presidente Bouteflika y su altura de estadista, que le ha permitido, como ahora, decidir siempre a favor de los intereses supremos de su pueblo. Ojalá Argelia resuelva, como estoy seguro lo hará, sus asuntos internos en beneficio de esa hermana nación.

Por su parte, Sudán es uno de los países más complejos y convulsionados de África. Las secuelas del colonialismo introdujeron el germen de conflictos étnicos y religiosos, por el agua y la tierra, que han mantenido a ese hermano pueblo asolado por la guerra, la división, la violencia y la comisión de crímenes de lesa humanidad, en particular, en el conflicto de Darfur. Luego de un prolongado litigio y los intereses transnacionales en torno al petróleo, el país fue dividido; y, en 2011 se creó la República de Sudán del Sur. La Nación más joven de las Naciones Unidas que, sin embargo, sólo ha sufrido la guerra y la violencia desde su fundación.

Recuerdo que, cuando nos correspondió como país miembro no permanente participar en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, entre 2015–2016, hicimos todos nuestros esfuerzos diplomáticos para apoyar una resolución pacífica al conflicto de Darfur; para aliviar el sistema de sanciones impuestos por la ONU sobre el país. Lee hacíamos seguimiento permanente al conflicto que desgarraba a este pueblo, el cual constituía parte de la agenda permanente del Consejo de Seguridad, donde se expresaban de una parte los intereses de las grandes potencias en pugna por el control del país y la región; y, por la otra, la posición de la Unión Africana, la única organización que, de acuerdo con nuestra posición, tenía la legitimidad para intermediar en el conflicto y los esfuerzos de paz, al contar con el aval del “país concernido”, en este caso, el Sudán. Nosotros insistíamos, junto a Angola y Chile; y, luego, Uruguay y Egipto, en la postura de “soluciones africanas a los problemas africanos”.

Sin embargo, la situación del presidente Omar al-Bashir, resultaba insostenible desde el punto de vista de principios políticos y éticos. Como presidente, Bashir condujo una guerra cruel contra la otra mitad de su pueblo, que dejó un saldo de altísimo sufrimiento por las indescriptibles crueldades que se cometieron contra los civiles, mujeres y niños, en el desarrollo de un conflicto absurdo, donde las posiciones de poder e intereses grupales eran inamovibles. El se colocaba por encima de los intereses de su pueblo y tenía sumergido al país en un caos permanente. Por supuesto que nosotros jamás apoyamos, como no lo hicimos en ningún caso, estas actuaciones de gobiernos o individuos violadores de los Derechos Humanos y acusados de cometer crímenes o atrocidades contra el ser humano. Es una cuestión de principios. Por estos actos crueles y crímenes de lesa humanidad, el presidente Bashir tiene orden de captura de la Corte Penal Internacional de La Haya.

Luego de sucesivas protestas populares, el pasado 11 de abril, el ministro de la Defensa de Sudán anuncia al mundo que las Fuerzas Armadas habían depuesto al presidente Bashir; que el mismo se encontraba en arresto domiciliario y que ellos asumirán la conducción de un gobierno de transición, inclusivo de todos los sectores del país, durante dos años, para luego convocar a elecciones. Aclaran que ellos no piensan permanecer en el poder y que tampoco extraditaran al presidente Bashir, quien será juzgado en el país.

A diferencia del presidente Bouteflika, el presidente Bashir, más bien con una trayectoria siempre vinculada a la violencia y al ejercicio autoritario del poder, no quería hacerse a un lado, separarse del poder. Sin embargo, tal como en Argelia, el Ejército se puso de lado del pueblo que estaba en las calles. De otra manera, no hubiese sido posible deponer del poder a un presidente que condujo a su propio pueblo a una atroz guerra civil y que durante 30 años ha hecho todo lo que ha estado a su alcance para mantenerse junto a su entorno en el poder. El Ejército de Sudán ha actuado de manera decidida para salvar al país de una situación que, de no alcanzar una solución política, arrastraría a su pueblo a más sufrimiento y probablemente a una intervención extranjera. Las Fuerzas Armadas hacen a un lado a un presidente y a su entorno aferrado al poder porque sabe que tienen mucho que perder por los crímenes violaciones a los Derechos Humanos perpetrados contra su pueblo. La actuación del Ejército, involucrado de manera directa en la guerra fratricida, permite allanar una solución a su crisis interna, a su conflicto, teniendo ellos control del proceso, preservando su soberanía y conduciendo el país hacia un escenario de mayor inclusión, indispensable para alcanzar la estabilidad.

Ayer sábado se conmemoró un aniversario más de los extraordinarios acontecimientos del 13 de abril, cuando el pueblo, junto a las Fuerzas Armadas Bolivarianas, lograron deponer al dictador Carmona y restituir la Constitución y el poder al presidente Hugo Chávez. Momentos estelares de nuestro pueblo que, a pesar de la represión, del miedo que impuso la violencia fascista y del odio de los sectores políticos que promovieron el golpe, salió a las calles, bajó de los barrios para reclamar el poder que habían obtenido por las elecciones, para restituir al presidente Chávez, prisionero de los golpistas. Pero momentos estelares también de nuestros oficiales y soldados patriotas que, movidos por los más hermosos principios Bolivarianos, decidieron ponerse del lado del pueblo, de la Constitución y, restablecer la soberanía popular, rescatar la dignidad de las Fuerzas Armadas al traer a salvo al Presidente Chávez a Miraflores, para abrir así la posibilidad de desarrollar el proceso de los profundos cambios políticos, económicos y sociales que el pueblo apoyó mayoritariamente- Por la Revolución Bolivariana demostró el pueblo estar dispuesto a dar su vida, y por ella los enemigos de la Patria asesinarían al presidente Chávez.

Esa acción decidida de la Fuerza Armada junto al pueblo, permitió que el pueblo alcanzara, como nunca, el protagonismo en el desarrollo del futuro del país y su reivindicación social. Permitió que se restableciera el orden constitucional y se iniciara el proceso que nos llevó a conquistar nuestra Plena Soberanía Petrolera, la inclusión social, las plenas libertades políticas y crear las condiciones para reconstruir la Patria, conquistar un futuro pleno de justicia social, trabajo y bienestar para todos los venezolanos.

Argelia, Sudán y el 13 de abril, constituyen lecciones políticas para el país, pero especialmente para el pueblo y las Fuerzas Armadas. En el pueblo reside la soberanía de la patria mientras en la FANB descansa la autoridad y la fuerza para hacer valer la Constitución y los derechos de todos los venezolanos. No podemos permitir entonces que ambos elementos fundamentales para el futuro de nuestro país, se subordinen a intereses grupales que pretenden mantener o llevar al país a escenarios de los cuales nos podemos arrepentir por muchos años.

En momentos decisivos para la Patria, tal como indiqué en mi mensaje a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, no tenemos otra opción que optar por una alternativa patriota al lado del pueblo. Escuchar y acompañar al pueblo en su lucha por volver a la Constitución, al Plan de la Patria, a la soberanía, al vivir bien. Solo la actuación decidida de ustedes, a favor de la Constitución, de los humildes, con una Junta Patriótica de Gobierno, que incluya a todos los sectores patriotas del país, donde ustedes sean garantía de paz y soberanía, una Junta Patriótica, que cree las condiciones para restablecer la soberanía del pueblo, atender la crisis económica y social, la emergencia humanitaria, permitirá sacar al país de este caos, evitar la guerra o una intervención extranjera. Liberar a nuestro pueblo del chantaje e imposiciones de grupos de poder que entregan la patria, que hoy la rematan o que prometen hacerlo, que seguirán acabando con nuestro futuro ¡Viva la unión cívico-militar del 13 de abril! ¡Es urgente una Junta Patriótica de Gobierno!

To the Bolivarian National Armed Forces

Heir to the glory of Bolivar, custodian of our Constitution, sovereignty and the integrity of our Homeland. First of all, I want to reiterate what I have always said in public life: I give my absolute respect and recognition to all of our military institutions, its officers, professional staff and troops and all the soldiers of our Nation.

I have always felt a deep respect for our officers and soldiers and for this institution, which is fundamental to our country. The 13th of April sealed my special commitment to our Bolivarian Armed Forces. Its soul taught me the best of the popular and heroic tradition of our nation’s soldiers; but also, for me personally, it settled some unfinished business: with its renewed efforts, sad chapters of its past were left behind, in which it broke its raison d’etre and raised its arms against the working classes. Gone is the terrible period of battle zones, the Sifac, the DIM and the bloodbath of ‘el Caracazo’.

Under the command of Commander Chávez, through his example I realised the hard battle that we had to wage together with the people and I got to know its officers and its popular, patriotic and Bolivarian nature. I knew about its successes, mistakes, strengths and weaknesses. For me, as a minister of the Bolivarian government and as a revolutionary fighter, the divisions between the civil and military world no longer existed. I witnessed the managing of a civic-military union, where there was a strategic alliance between the National Bolivarian Armed Force and the People.

President Chávez eradicated any fascistic and authoritarian inclination within our military sectors from the very roots of the system. He knew that these elements were deeply embedded in the formation of the officers, their conduct and practice, which is why his messaging was daily and constant. Our very own, national and unique doctrine was reinstated within the heart of the FANB: the Bolivarian Military Doctrine. I firmly believe that our National Bolivarian Armed Forces is the basis of the values that reaffirm us as an independent and sovereign country.

Throughout all of these years, I have met, worked and spoken to many officers, of all levels, seniority, class and rank: General in Chief Pérez Arcay, General in Chief García Carneiro, Admiral in Chief Molero, Major General López Ramírez , Commander Arias Cárdenas, General Müller Rojas, Commander Castro Soteldo, Commander Luis Reyes Reyes, General in Chief Mata Figueroa, Major General Rodríguez Torres, Major General García Toussant, General Henry Rangel Silva, General Major General Carvajal, Colonel Carrizales, General in Chief Padrino López, General Cliver Alcalá, General Rangel Gómez, General Carlos Alcalá, Major General Jesús Suárez Chourio, General Manuel G. Bernal, General Domínguez Forti, General Baduel, General Alí Uzcátegui, General Crístofer Figueroa, Major General Justo Noguera Pietri, Admiral Remigio Ceballos, General Milano Mendoza, Major General Carlos Osorio, General Jesús Zambrano, General Félix Osorio, General Ornelas Ferreira, Admiral Maniglia, General Hugo García Hernández, among many other officers I also know, to whom I apologise for omitting their names, there are many of them.

I put the names down as they came to my mind, without thinking about the hierarchies (and I do not intend to offend anyone), they came to my mind incidentally. I am missing more officers, who have worked for so many years, I am missing the guys who were with the Commander, who have put in many hours of work: assistants, aides, security, people in communications, their assistants, those of the Grupo Cuatro, the Casa Militar, its friends, loved ones, companions of a lifetime devoted to a military career; I cannot mention, for security reasons, the soldiers, the guys of April 13, who I brought in to my security team when they were discharged.

I always opted to give my great respects and help the military sector, as I understood its strategic importance for the security of the country, for the Venezuelan State. I never went to the barracks, I never interfered, unless President Chávez authorised me or asked me to do so. The general guidance of all the managers and heads of PDVSA, of the Ministry of Petroleum, was to help all the military departments, their facilities, their logistics and their living conditions. We never deny cooperation or help to our Armed Forces. You know this.

Sometimes Commander Chávez assigned me special and strategic tasks to increase the operational capabilities of our Armed Forces. We did it and in an exponential way.

Neither President Chávez, nor we, conceived that the Armed Bolivarian Force would act outside the Constitution, or the laws. He never violated, nor allowed anyone to violate the Armed Force’s codes of honour, morals and ethics. He very much protected the moral integrity of the officers and troops.

The possibility of using the arms of the Republic against our people or even against political adversaries was erased due to a change in military culture. He eradicated oppression as a means of answering the problems or the demands of the population. The machete and the use of firearms in protests were eliminated. When public force was used, it was used as a last resort to protect the rest of the population from the violent actions of any form of political group.

But security bodies or State intelligence were never used to oppress; much less, imprison or persecute political opponents.

It was clear that the State, the Armed Forces and police agencies had a monopoly over the use of force and of violence, however they always adjusted to the laws of the Republic and to the principle of a reasonable response, which should always be made in defence. President Chávez did not allow in any way the the Republic’s arms to be put in the hands of civilians or in the hands of any type of paramilitary or para-police group, or whatever you call it. His position was always very firm and clear in its rejection of the possibility that groups, other than the Armed Forces, intended to assume the powers and roles of the latter.

Of course, the most important of these changes in our military departments was that our National Bolivarian Armed Force had been fed a high awareness of its role in the defense of the people’s social security, our sovereignty, Constitution and laws; of our oil, natural resources, seas, jungles, plains and mountains; of an action attached to the most sacred interests of the Nation, of the Venezuelan people, the protection of the weakest: our indigenous people, children, the poor; of love of our history, to the affirmative Venezuelan; the people that guarantee that our institutions function, the rule of law, truth, social justice, respect for human beings, honour; guarantor of peace and an effective functioning of our Republic, of our fundamental and participatory democracy.

The list of officers contained people that were all close to Commander Chávez, I met and spoke to them, I made friends with a lot of them, I worked during great time to be in the country, where we were recovering our national identity and building the pillars of a more just, inclusive country, with a full future for all; we worked for the people and for the sacred interests of the Nation.

I met many of them during the oil sabotage defeat, where there was the reconquest of the PDVSA; others, in the battle against violence and destabilisation; many more whilst working for the people, in the missions, educating, providing healthcare, building homes, big projects throughout the country; others joined me whilst we were nationalising the Oil Belt and managing the Full Oil Sovereignty bill; whilst working in the countless tasks and responsibilities that we assume, which guarantee peace, rights and peace of citizens. We shared endless days of work, discussions and trips with President Chávez, we were deeply committed to the Constitution and to the laws. The two sister institutions, both the Armed Force and PDVSA, were the fundamental support for the future that was being built for all, for future generations, which was Bolívar’s dream. We were proud of our work.

Reflecting on all this, I cannot avoid asking you, our FANB officials: how have you allowed us to reach this point where our Nation is in a state of deterioration and fragility? How do your weapons support the outrage against the people, the delivery of our oil, our mineral resources? How is it possible that your weapons are killing our indigenous peoples, which displace them from their lands to deliver the gold and destroy the environment in the Mining Arc? Why do you allow the delivery of oil from the Orinoco Oil Belt, of the Nation’s gas, the destruction of the PDVSA? Why do you allow sovereignty of the Esequibo to be handed over? How is it possible that, under your own noses, paramilitary or vigilante groups are going about killing and oppressing Venezuelans in our neighbourhoods and in our cities’ streets. Why are the rights of the working classes, the poor and the peasants being violated, as the ‘red comet’ farmer claims?

From this list of officers from our Nation, many are now discharged, some expelled, others demoted; others have been made prisoners or exiles. Why? Who has fractured the unity and the integrity of this group of Venezuelans, who are without doubt all patriots? Why do you prioritise other interests, above the sacred interests of our Nation, of the Venezuelan People, which has at its heart our Bolivarian Armed Forces? Who decides now, which officers are patriots or not, who are “traitors” or not, and with what criteria? Why is it now required to swear unconditionally to a group, to a person; and not to swear loyalty to the Constitution, to the laws, to the interests of the Nation?

In the current political dispute, all the different factions of power are trying to maintain or win the support of our National Bolivarian Armed Forces. Some are doing this to sustain this disaster, its privileges, its power groups; others are doing this to open the doors to foreign interference, which would restore their previous positions of privilege. Both factions have their own economic and political interests; both hand over the Nation, they auction it and plunder it with a lust for power, without considering our citizen’s rights.

Madurismo requires you to keep silence and to use arms to sustain this autocratic, anti-national and criminal government, which makes our people suffer, which degrades and impoverishes by destroying state institutions and companies, by handing over our oil and resources and by weakening our Nation. The government monitors our officers, as they use foreign intelligence help, which you know exists within our military departments and within the State intelligence agencies. They distrust our officers, they persecute them, they take them as prisoners, they are harassed, they degrade them, they take them captive, why? What interests defend the arms of the Bolivarian Armed Forces? Why? At what price are we going to sustain the huge interests, privileges and crimes of the government? To what extent has Madurismo corrupted some of the military commanders by giving them oil, gold and state companies? And the People, the country and the Constitution? Madurismo only offers you dishonour and complicity in the destruction of our country; it offers you to be the town’s executioners and keep silence before the surrender of the Nation. This would not have happened with Commander Chávez. You know this.

The opposition, with its badly thought-through coup, its short-term thinking and its usual intolerance, openly calls for an invasion, they want you to reestablish a system of privilege and to open the doors to interference and looting. They only offer persecution, jail and revenge.

You officers and soldiers of the Nation have to reflect on this situation. Gather together, discuss, let go of fear and look up, as all of this is a part of your significant responsibilities and your popular and patriotic character. Do not let others decide for you. Do not succumb to the conspiracy or the invasion’s blackmail. The worst is happening now. We will know how to face any foreign violation of the Nation, together with the people. But you can no longer tolerate the Nation’s surrender, the people’s suffering, controlled by hunger and fear, oppression and imprisonment of the patriots, the persecuted, exiles, civilians, Chavez ministers, the PDVSA workers, military officers, those that you know well, those that you know are Maduro’s kidnapped politicians.

There is no dilemma to be had here, this is only about fulfilling your Constitutional responsibilities. They have broken them, degraded them, they are caught between opposing factions that have nothing to do with the sacred interests of the Nation and of the people. You are one of the few remaining institutions of the Republic, heirs to the Glory of Bolivar, the greatness of the Liberators of a whole continent, they are the custodians of Chavista and Bolivarian thought, of the Constitution, of the laws of the Republic, of our sovereignty and of the social guarantees of the people. A civic-military unity is the only possible way of taking the Nation away from the abyss and beginning its reconstruction. It is broken, we must fix it. You have here the hand, the heart, the ideas, the experience and the ability of a patriot, who respects you and who you know. Let’s go back towards the house of ‘los Sueños Azules’, Bolivarianos, ‘tricolors’, let’s go back to the people, with Chávez. We will be victorious!

Chávez rechazó colectivos armados o grupos paramilitares

 

Chávez rechazó colectivos armados o grupos paramilitares que en nombre de la revolución operaran en Venezuela.

El presidente Chávez no permitió de ninguna manera, que las armas de la República estuviesen en manos de civiles o de ningún tipo de cuerpo paramilitar o parapolicial, llámese como se llame.

Ramírez llama a la FANB a restituir el orden constitucional y a una unión cívico militar con una Junta Patriótica de Gobierno

«La Fuerza Armada es la única institución que queda en pie para salvar al país»

Caracas, 9 de abril de 2019.- El dirigente chavista Rafael Ramírez hizo un llamado a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana a restablecer el orden constitucional, a través de la unión cívico-militar, con el objetivo de rescatar al país de los graves peligros que lo amenazan, tanto por la permanencia de Nicolás Maduro en el gobierno como por el llamado abierto a una intervención militar extranjera hecho por la derecha venezolana.

En su más reciente artículo semanal, titulado «Mensaje a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana «, Ramírez toca un punto medular del debate político actual para sostener que la FANB debe actuar para restablecer el orden constitucional y contribuir a la creación de una Junta Patriótica de Gobierno que integre a sectores chavistas, a los grupos democráticos de la oposición y a la más amplia representación popular para iniciar un proceso de rescate y reconstrucción del país que abra un profundo proceso democrático y participativo, para sumar todos los esfuerzos y salir de esta situación caótica en la que estamos sumidos.

«Ni el Presidente Chávez, ni nosotros, concebimos a la Fuerza Armada Bolivariana para actuar al margen de la Constitución, ni las leyes. Él nunca violentó, ni permitió que nadie violentara, los códigos de honor, la moral y la ética de la Fuerza Armada. Protegía mucho la integridad moral de los oficiales y tropa. Él borró de la cultura militar, la posibilidad de utilizar las armas de la República contra nuestro pueblo, ni contra el adversario político», recuerda Ramírez.

En contraste, hoy la Fuerza Armada Nacional aparece como una institución fracturada y degradada por el madurismo pero que, sin embargo, señaló Ramírez, tiene suficientes reservas morales y conciencia política para actuar a favor de los más altos intereses del país, para preservar los derechos, garantías sociales y la tranquilidad del pueblo venezolano.

El dirigente chavista, hace planteamientos reflexivos al estamento militar. Pide una actuación decidida frente al grave deterioro y fragilidad en los que ha caído la Patria; cuestiona el apoyo que han brindado a Maduro en la entrega de los recursos naturales del país; al atropello que han perpetrado contra comunidades indígenas. Exige respuestas a la inacción frente a la clara participación de cuerpos paramilitares y civiles armados que actúan violentamente en contra de los ciudadanos, amedentrándoles y llevando el terror a las zonas populares.

«Aquí no hay dilema, de lo que se trata, es de cumplir sus responsabilidades Constitucionales. Los han fracturado, degradado, están atrapados entre bandos en pugna que no tienen nada que ver con los intereses sagrados de la Patria, del pueblo. Ustedes son una de las pocas instituciones de la República que quedan en pie, herederos de la Gloria de Bolívar, la grandeza de los Libertadores de todo un continente, son los custodios del pensamiento Chavista y Bolivariano, de la Constitución, de las leyes de la República, de nuestra soberanía, de las garantías sociales del pueblo. La unidad cívico-militar, única posibilidad de sacar la patria del abismo para iniciar su reconstrucción, está fracturada, debemos restablecerla», enfatiza de manera contundente.

Ramírez señala que respeta profundamente a la institución castrense, porque fue testigo directo de su decisiva participación a favor del pueblo y la Constitución el 13 de Abril y durante todo el periodo donde se alcanzó la estabilidad y desarrollo de la Revolución Bolivariana, las Misiones Sociales, la Plena Soberanía Petrolera, igualmente la transformación que se vivió bajo la guía del Comandante Hugo Chávez Frías, quien dota a la FANB de doctrina militar Bolivariana, aumentando sus capacidades operacionales y la conciencia del rol estelar que tienen como institución en defender la Patria y su soberanía, así como las garantías sociales de todo el pueblo.

El alto ex funcionario de Chávez, señala con preocupación que hoy día, en esta coyuntura política, nuestra Fuerza Armada, pretende ser utilizada para favorecer intereses grupales y apoyar la entrega del país. Por una parte, el madurismo quiere su respaldo para mantener sus privilegios, sostener este desastre y apoyar la entrega del país; mientras que la oposición extremista pretende hacerla cómplice de un asalto a los recursos del país, la restitución de sus privilegios  y apoyo a la injerencia extranjera que violenta de manera definitivamente la soberanía de la Patria.

A juicio de Ramírez, la FANB no puede hacerse parte de ninguno de estos dos bandos.  Y asegura: «Nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, se impregnó de una elevada conciencia de su papel en defensa de las garantías sociales del pueblo, de nuestra soberanía, Constitución y leyes; de nuestro petróleo, recursos naturales, mares, selvas, llanos y montañas; de una actuación apegada a los más sagrados intereses de la Patria, del pueblo venezolano, la protección de los más débiles: nuestros pueblos originarios, los niños, los pobres; de amor a nuestra historia, a lo afirmativo venezolano; garantes del funcionamiento de nuestras instituciones, del imperio de la ley, la verdad, la justicia social, el respeto al ser humano, del honor; garante de la paz y correcto funcionamiento Republicano, de nuestra democracia protagónica y participativa».

Ramírez puntualiza: «Ustedes oficiales y soldados de la Patria, tienen que reflexionar ante esta situación. Reúnanse, discutan, dejen atrás el miedo, eleven la mirada, tal como corresponde a sus altísimas responsabilidades, a su carácter popular y patriota. No dejen que otros decidan por ustedes. No sucumban al chantaje de la conspiración, de la invasión. Lo peor está sucediendo ahora. Cualquier violación extranjera a la patria la sabremos enfrentar juntos, con el pueblo. Pero no pueden seguir tolerando la entrega de la patria, el sufrimiento del pueblo, controlado por hambre y miedo, la represión y prisión para los patriotas presos, los perseguidos, exiliados, civiles, ministros de Chávez, trabajadores de PDVSA, oficiales militares, a los que ustedes conocen bien, que ustedes saben que son secuestrados políticos de Maduro y de los suyos».

En consecuencia, y ante la dramática crisis que vive el pueblo venezolano y los peligros que lo acechan, Rafael Ramírez, quien proclama un profundo respeto a la institución castrense, reitera su llamado a restablecer la Constitución, la legalidad y el normal funcionamiento del país y sus instituciones, a la vez que pone a disposición «la mano, el corazón, las ideas, experiencia y capacidad de un patriota, que los respeta y que ustedes conocen. Volvamos al cauce de los sueños azules, Bolivarianos, tricolor, volvamos con el pueblo, con Chávez», finalizó Ramírez.

Rafael Ramírez: «Venezuela vive un apagón que no se ve», Contrapunto

El ex hombre fuerte de Pdvsa, del Gobierno y del chavismo, sostiene que más allá de la gran falla eléctrica “las empresas venezolanas se han apagado”, incluyendo Pdvsa. La crisis proviene de colocar gente que no conoce la materia que le toca gerenciar. “La Oposición se equivoca al creer que solo es cambiar a unos por otros”, asegura. Propone una Junta Patriótica de Transición

Rafael Ramírez pidió la palabra para hablar sobre la coyuntura que vive el país a raíz de las fallas en el sistema eléctrico, las cuales vincula a “incapacidad e indolencia” en la administración del Estado.

Como era de esperarse, está en desacuerdo con la tesis del sabotaje y sostiene que no se atendieron las señales de crisis que estaba emitiendo el sistema eléctrico. Esta desatención produce el “black out” que hizo colapsar el sistema.

Desde un lugar de Europa que no identificó, también habló del tema político lanzando la propuesta de una “Junta Patriótica” que lidere un proceso de transición y que llame a un proceso electoral después de estabilizar el país.

A manera de contexto

Ramírez fue responsable, desde el Ministerio de Energía y Minas, del sector eléctrico hasta que en 2009 se creo el Ministerio para el sector. Por ello le consultamos acerca de las similitudes y diferencias de las coyunturas.

-En 2008 comenzaron a darse fallas en el sistema y luego estuvo el fenómeno del Niño, hasta la creación del nuevo ministerio y Corpoelec.

-Aunque existía el Ministerio de Energía y Minas las empresas operadoras no dependían del Ministerio. Cadafe estaba adscrita al Fondo de Inversiones de Venezuela porque se iba a privatizar, Edelca estaba adscrita a la CVG y el Ministerio no tenía capacidad operativa. Las administradoras del servicio eran fundamentalmente privadas. Electricidad de Caracas, Electricidad de Carabobo, Enelbar y Enelven, que era pública y funcionaba bien en Zulia.

-Por qué el ministerio y una empresa paraguas para todas. ¿Centralismo? ¿Control?

-Nos dimos cuenta de que empezaba un problema de generación y transmisión eléctrica porque existía un aumento importante de la demanda que tenía que ver con el crecimiento económico. Se incrementó la demanda 20% en el periodo. Estamos hablando del 2008. Teníamos una demanda nacional 18.500 a 19.500 megavatios. Comenzamos un plan para introducir generación termoeléctrica. Hasta ese momento no se había introducido un solo megavatio nuevo.

-¿Cuál era la estrategia?

-La idea estratégica era independizar regiones y sobre todo a la cola del sistema eléctrico es decir Zulia, fortalecerlo. Fortalecer Caracas, fortalecer la región Central. Viene la idea de unificar y crear Corpoelec.

-¿Por qué una sola empresa?

-Edelca, que era la que tenía mejor desempeño solo atendía a los grandes cliente, es decir, los industriales. La distribución doméstica estaba en manos de Cadafe con las filiales. No había una visión de la política eléctrica unificada y el servicio era muy de mala calidad. Eso no se sentía en Caracas porque estaba la Electricidad de Caracas, en Valencia Electricidad de Carabobo y Enelven en el Zulia que siempre tuvo un buen desempeño. Cuando se crea Corpoelec las empresas privadas no fueron nacionalizadas, se adquirieron y se pagaron para poder unificar el sistema eléctrico nacional. La idea era que las fortalezas de la industria eléctrica en algunas regiones pudieran aprovecharse en todo el país. Pero comenzó un manejo inadecuado a mi parecer y se adoptó una organización distinta en el tema operacional: se introdujo el control obrero y la cogestión. Desde Pdvsa veíamos con preocupación porque las empresas operacionales necesitan respuestas rápidas, efectivas y oportunas.

-¿Qué pasa cuando llega la crisis de El Niño?

Se creó el Estado Mayor Eléctrico dirigido por Elías Jaua. En ese momento a Pdvsa y a las empresas grandes se le dio la instrucción de meter termoeléctrica como una emergencia. Se decretó la Emergencia Eléctrica y se salió comprar termoeléctricas por el mundo y se hicieron grandes obras termoeléctricas. En mi gestión metimos al sistema 5.000 megavatios de termoeléctricas y entregué esas máquinas en actos públicos.

-¿A quien entregaban las obras?

-A Corpoelec. Termozulia I y II, Josefa Camejo, las plantas en Barinas y en Oriente. Eran máquinas de ciclo combinado que era lo mejor en eficiencia energética y funcionaban con diésel y gas. Con el tema del gas se trabajó mucho porque se hicieron gasoductos para llevar gas a donde Corpoelec lo necesitaba. Consumió mucho esfuerzo y talento, pero al final se logró. Caracas llegó decretarse independiente en el tema termoeléctrico. Se hicieron grandes avances.

-¿Qué cambió? Ahora se va la luz

-La diferencia con este momento es que los cuadros que estaban allí eran gente del sector que conocían del tema y, aparte de eso, Pdvsa estaba respaldando muy de cerca de Corpoelec. No solo porque le suministrábamos todos los volúmenes de diésel que necesitaban, que era un gran esfuerzo, también nuestros equipos técnicos estaban allí a su disponibilidad para atenderlos y darle apoyo. Eso creó una dependencia de Pdvsa que no era sana. Sin embargo, funcionaba porque nuestros técnicos eran de un alto nivel. Cuando salgo a Naciones Unidas y me entero que Motta sería el hombre en el Ministerio de la Energía Eléctrica ya sabía que iba a estar mal.

-¿Por qué?

-Porque no es un hombre del sector. Es un hombre que no sabía nada de electricidad.

-Alí Rodríguez no era un técnico y pudo ser ministro de Energía Eléctrica, Presidente de Pdvsa, ministro de Finanzas.

-Alí Rodríguez sabía de política petrolera y se hizo acompañar en la junta directiva de Pdvsa por técnicos expertos en cada uno de los temas de la industria. Eso es distinto

-¿Qué pasa cuándo no se es del sector?

-Por desconocimiento se postergan decisiones y no se toman las acciones necesarias. En el caso del tema eléctrico en un sector muy complejo

-¿Decisiones cómo cuáles?

-Como hacer los mantenimientos de rigor. El sistema viene avisando desde hace tiempo que hay problemas. Desde el 2015 ha sido golpeada la cola del sistema y vemos los graves problemas de Zulia y los estados andinos. No se puede hablar de sabotaje cuando las señales te va diciendo que el sistema esta mal.

-El Gobierno habla de sabotaje, al igual que en el caso de la industria petrolera. ¿Por qué antes fue evidente y ahora no?

-Las pruebas sobran y los protagonistas quedaron registrados en todos los medios de comunicación. Tuvimos un sabotaje al corazón de la industria y el ataque fue implacable y lo vencimos. Aquí, en el caso eléctrico, no es así.

Fuera de control

-¿Entonces qué pasó?

-El 7 de marzo lo que hubo fue un black out. Pero no porque se fuera la luz. Es la definición que se vincula con que todo se sale de control. Todo se sale de control a pesar de que hay una caída sostenida del Producto Interno Interno que ya suma 63% y tenemos un consumo que cayó de 19.000 megavatios a 14.000 megavatios. Allí no hay sabotaje posible. Lo que ha habido es la postergación de decisiones en el mantenimiento que ha originado una falla estrepitosa en Guri. Hay falta de mantenimiento en las líneas de transmisión y en otras áreas medulares del sistema y los trabajadores lo vienen advirtiendo. El problema está en que cuando alertan, los ponen presos.

-Hay gente que critica la afirmación del jefe del Estado cuando habla de un ataque electromagnético, pero el Presidente Trump, levanta las alarmas ante eventuales agresiones a los Estados Unidos con pulsos electromagnéticos.

-Si fuera un sabotaje a Guri… ¿por qué no funcionó Tacoa para atender a Caracas y las termoeléctricas de Barinas y de Margarita? No es un ataque es un problema de todo el sistema.

-¿Qué piensa del nuevo ministro Igor Gavidia?

-Es un buen técnico y mi consejo es que le meta el ojo a las termoeléctricas y al mantenimiento, aunque el es del sector y sabe lo que tiene que hacer y ojalá lo dejen trabajar como es.

-Pdvsa debería tener su propia autogeneración

-Esas plantas tampoco funcionan. Ni las plantas de los hospitales. Ni las termoeléctricas.

-¿Por qué no funcionaron las termoeléctricas?

-Porque no hay diésel. Porque no han hecho mantenimiento y las canibalizaron. Hay mucha incapacidad y mucha indolencia. A la gente se le veía sola y no había una autoridad a la que acudir para resolver el problema.

-¿Esas plantas no deberían tener una capacidad de reserva para la contingencia?

-A eso voy. Tampoco hay razón para que falte el agua, porque existen plantas de bombeo de emergencia que deberían tener autonomía para varios días, así como las termoeléctricas deberían tener para por lo menos 10 días. Así era cuando Pdvsa apoyaba a Corpoelec, cuando tomamos la iniciativa de cambiar 60 millones de bombillos ahorradoras y ahorrarnos consumo por 2.000 megavatios. Venezuela vive un apagón que no se ve.

-¿A qué se refiere con un apagón que no se ve?

Las empresas están apagadas. Pdvsa tiene una producción muy baja son 400 mil barriles en la faja, 150.000 en el Zulia. El sistema eléctrico no funciona por solo nombrar dos nada más. Todo eso perjudica al país. Hay un millón de barriles diferidos que requieren un esfuerzo mínimo.

-Para eso se necesita dinero y todos los analistas coinciden en que Pdvsa no lo tiene ni lo puede generar.

-No se gana confianza teniendo a los militares manejándola. Yo respeto a los militares, pero ellos no saben de petróleo ni de electricidad y por eso las empresas están como están. Insisto, hay mucha incapacidad e indolencia. A la gente se le obliga a ir a la marcha a la fuerza. Les pasan lista. Los convocan al trabajo y luego los llevan.

-Hay quienes afirman que esa no es una práctica nueva. Usted mismo dijo en 2006 que Pdvsa “era roja, rojita”.

-Es cierto. Y es posible que no fuera una frase muy afortunada. No estuvo bien. Pero hay que ver la coyuntura, veníamos de un sabotaje petrolero. Nos pararon la industria. Nos sometieron a una prueba de fuego y con los trabajadores pudimos recuperar la empresa. Con los trabajadores movilizados lo hicimos. En esa Pdvsa no se obligaba a nadie a marchar. Ahora es distinto. Hay 89 gerentes presos y sin juicio a quienes se les violan los derechos humanos.

Lo político

-¿Entonces el problema no es técnico sino político?

-De esta situación no salimos, sino salimos de Maduro.

-¿Y cómo se resuelve esa ecuación?

-Se resuelve volviendo a la política. Que hable la política elevada. Debemos darle la palabra a la política. El espíritu de revancha nos está dejando ciegos a todos. Miremos los casos de Nelson Martínez en la Dgcim y de Fernando Albán en el Sebin. Hay que darle la palabra a la gente que está hablando de la verdadera política, pero se les fusila desde los extremos de ambas partes. La oposición se equivoca en su estrategia. Aquí no se trata de sacar a uno para poner otro.

-Entonces…  ¿cómo se resuelve el problema?

-Tiene que ser de forma inclusiva. Esta ecuación no se resuelve sin los militares. No nos hace falta una guerra para que consigamos una solución política. Algunos sectores perdieron la razón pidiendo la intervención militar. Debemos ir a una Juan Patriótica que canalice la transición de esta situación.

-Una Junta Patriótica.. ¿definida por quién? ¿Quién tendrá el poder omnímodo para conformarla?

-Me remito a nuestra experiencia histórica del 23 de enero de 1958. Tiene que ser una figura en la que participen todos los sectores de la vida democrática del país y que estén interesados en conseguir una vía pacífica para el conflicto político y por eso deben estar los militares. La Fanb no va a salir a reprimir y por eso lo hacen los grupos Parapoliciales que existen.

-¿Una Junta por cuanto tiempo? Eso no es algo que se puede dejar al libre albedrío de los integrantes de ese equipo.

-Habría que establecer una agenda, con un tiempo establecido para el llamado a elecciones en donde se determinen acciones específicas para su funcionamiento.

-Además del tiempo..  ¿qué cosas?

-Cosas como no privatizar Pdvsa, porque vamos a necesitar todos los recursos del petróleo para salir adelante. Retomar la legalidad y liberar a los presos políticos y dejar claros los casos de corrupción. Disolver la Asamblea Nacional Constituyente que debe estar hecha es para construir una nueva Constitución.

-Pero la ANC le dio la paz al país, según sostiene un sector de la sociedad venezolana que no puede ser desestimado.

-Eso fue una negociación con un sector de la oposición que por desgaste pactó. Ahora lo que se necesita es crear una base para acuerdos que beneficien al país y así reconstruirlo.

Rafael Ramírez se despide desde el Skype indicando que sigue conectado a la situación venezolana. Ante la pregunta del por qué no está aquí en el país reitera que “si tuviera las garantías, lo haría y se que derrotaría a Maduro en cualquier escenario. Esto que hacen no tiene que ver con Chávez ni nada por el estilo”.

A la Fuerza Armada Nacional Bolivariana

Heredera de la gloria de Bolívar, custodio de nuestra Constitución, soberanía e integridad de la Patria. Antes que todo, quiero reiterar lo que ha sido una constante en mi actuación pública: mi absoluto respeto y reconocimiento a nuestra institución armada, a sus oficiales, personal profesional y tropa, a todos soldados de la Patria.

Siempre he sentido un profundo respeto por nuestros oficiales y soldados, por esa institución, fundamental para nuestro país. El 13 de abril selló en mí un compromiso especial con nuestra Fuerza Armada Bolivariana, con su esencia, se reivindicó en mí lo mejor de la tradición popular y heroica de nuestros soldados de la patria; pero, además, en lo personal, saldó una cuenta pendiente: con su acción quedaron atrás capítulos tristes de su accionar cuando, vulnerada en su razón de ser, levantó sus armas contra el pueblo pobre. Atrás quedó el terrible período de los Teatros de Operaciones, el Sifac, el DIM, el baño de sangre del Caracazo.

De la mano del Comandante Chávez, a través de su ejemplo, de la dura batalla que nos tocó librar junto al pueblo, fui conociendo a sus oficiales, de su carácter popular, patriota, Bolivariano. Conocí de sus aciertos, errores, fortalezas y debilidades. Para mí, como ministro del gobierno bolivariano, como militante revolucionario, no existían ya las divisiones entre el mundo civil y el militar. Fui testigo de la gestación de la unión cívico-militar, la alianza estratégica entre la Fuerza Armada Nacional Bolivariana y el Pueblo.

El Presidente Chávez, extirpó de raíz, cualquier inclinación antipopular y autoritaria en el seno de nuestros componentes militares. Él sabía que estos elementos estaban muy arraigados en la formación de los oficiales, su conducta y práctica, por eso su predica era diaria, constante. Se restableció en el seno de la FANB, una doctrina propia, nacional, única: la doctrina Militar Bolivariana. Creo firmemente, que nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, es asiento de los valores que nos reafirman como un país independiente y soberano.

He conocido, trabajado y tratado, a través de todos estos años, a muchos oficiales, de todos los niveles, antigüedades, estratos y rangos: General en Jefe Pérez Arcay, General en Jefe García Carneiro, Almirante en Jefe Molero, Mayor General López Ramírez, Comandante Arias Cárdenas, General Müller Rojas, Comandante Castro Soteldo, Comandante Luis Reyes Reyes, General en Jefe Mata Figueroa, Mayor General Rodríguez Torres, Mayor General García Toussant, General Henry Rangel Silva, General Mayor General Carvajal, Coronel Carrizales, General en Jefe Padrino López, General Cliver Alcalá, General Rangel Gómez, General Carlos Alcalá, Mayor General Jesús Suárez Chourio, General Manuel G. Bernal, General Domínguez Forti, General Baduel, General Alí Uzcátegui, General Crístofer Figueroa, Mayor General Justo Noguera Pietri, Almirante Remigio Ceballos, General Milano Mendoza, Mayor General Carlos Osorio, General Jesús Zambrano, General Félix Osorio, General Ornelas Ferreira, Almirante Maniglia, General Hugo García Hernández, entre otros muchos oficiales que conozco, a los que pido excusas por omitir sus nombres, son muchos.

Los nombres los agrupé como me fueron llegando a mi mente, sin atender a las jerarquías (y no pretendo ofender a nadie), los intercale a propósito. Me faltan mas oficiales, fueron tantos años de trabajo, me faltan los muchachos que estaban con el Comandante, testigos de largas sesiones de trabajo: ayudantes, edecanes, la seguridad, los de comunicaciones, los de su ayudantía, los de Grupo Cuatro, Casa Militar, sus amigos, afectos, compañeros de toda una vida entregada a la carrera militar; no puedo mencionar, por razones de seguridad, a los soldados, los muchachos del 13 de abril que, cuando fueron dados de baja, tomé para mi seguridad.

Yo opté siempre por respetar mucho y ayudar al sector militar, entendiendo que era estratégico para la seguridad del país, del Estado Venezolano. Nunca me metí a los cuarteles, nunca me inmiscuí, a menos que el Presidente Chávez me autorizara o me lo pidiera. La orientación general que tenían todos los gerentes y jefes de PDVSA, del Ministerio de Petróleo, era ayudar a todos los componentes militares, sus instalaciones, su logística, sus condiciones de vida. Nunca le negamos ayuda o cooperación a nuestra Fuerza Armada. Ustedes lo saben.

En algunas ocasiones, el Comandante Chávez me asignaba tareas especiales, estratégicas, para aumentar las capacidades operativas de nuestra Fuerza Armada. Lo hicimos y de una manera exponencial.

Ni el Presidente Chávez, ni nosotros, concebimos a la Fuerza Armada Bolivariana para actuar al margen de la Constitución, ni las leyes. Él nunca violentó, ni permitió que nadie violentara, los códigos de honor, la moral y la ética de la Fuerza Armada. Protegía mucho la integridad moral de los oficiales y tropa.

Él borró de la cultura militar, la posibilidad de utilizar las armas de la República contra nuestro pueblo, ni contra el adversario político. Erradicó la represión como respuesta a los problemas o reclamos de la población. Se eliminó la “peinilla” y el uso de armas de fuego en las protestas. Cuando se recurría a la fuerza pública, ya era en el extremo de proteger al resto de la población de acciones violentas de cualquier grupo político.

Mas nunca se utilizaron los cuerpos de seguridad o inteligencia del Estado, para reprimir; mucho menos, encarcelar o perseguir al oponente político.

Estaba claro que, el monopolio del uso de la fuerza, de la violencia, correspondía al Estado, a la Fuerza Armada y organismos policiales, siempre ajustados a las leyes de la República y al principio de proporcionalidad de la respuesta, siempre defensiva. El Presidente Chávez no permitió de ninguna manera, que las armas de la República estuviesen en manos de civiles o de ningún tipo de cuerpo paramilitar o parapolicial, llámese como se llame. Su posición siempre fue muy firme y clara de rechazo a la posibilidad de que grupos distintos a la Fuerza Armada, pretendieran asumir las competencias y roles de ésta.

Por supuesto que, lo más importante de estos cambios en nuestros componentes militares, fue que nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana, se impregnó de una elevada conciencia de su papel en defensa de las garantías sociales del pueblo, de nuestra soberanía, Constitución y leyes; de nuestro petróleo, recursos naturales, mares, selvas, llanos y montañas; de una actuación apegada a los más sagrados intereses de la Patria, del pueblo venezolano, la protección de los más débiles: nuestros pueblos originarios, los niños, los pobres; de amor a nuestra historia, a lo afirmativo venezolano; garantes del funcionamiento de nuestras instituciones, del imperio de la ley, la verdad, la justicia social, el respeto al ser humano, del honor; garante de la paz y correcto funcionamiento Republicano, de nuestra democracia protagónica y participativa.

En esa lista de oficiales, todos eran cercanos al Comandante Chávez, a todos los conocí y traté, hice amistad con mucho de ellos, con todos trabajé en un momento estelar de la patria, de recuperación de nuestra identidad nacional, de construcción de los pilares de un país más justo, inclusivo, con un futuro pleno para todos, trabajábamos para el pueblo, por los intereses sagrados de la Patria.

A muchos los conocí en la derrota del sabotaje petrolero, la reconquista de PDVSA; a otros, en la batalla contra la violencia y la desestabilización; a muchos más, trabajando para el pueblo, en las misiones, educando, llevando salud, construyendo viviendas, grandes proyectos en todo el país; otros me acompañaron nacionalizando la Faja Petrolífera, conquistando la Plena Soberanía Petrolera; trabajando en las innumerables tareas y responsabilidades que asumimos, garantizando la paz, los derechos y tranquilidad de los ciudadanos. Compartimos interminables jornadas de trabajo, discusiones, viajes, con el Presidente Chávez, éramos celosos en el respeto a la Constitución, a las leyes. Ambas instituciones hermanas, tanto la Fuerza Armada como PDVSA, éramos el soporte, el apoyo fundamental del futuro que se construía para todos, para las generaciones futuras, el sueño de Bolívar. Estábamos orgullosos de nuestro trabajo.

Reflexionando en todo ésto, no puedo dejar de preguntarles a ustedes, oficiales de nuestra FANB: ¿Cómo han permitido que lleguemos a este punto de deterioro y fragilidad de la Patria? ¿Cómo sus armas apoyan el atropello contra el pueblo, la entrega de nuestro petróleo, de nuestros recursos minerales? ¿Cómo es posible que con sus armas se mate a nuestros indígenas, se los desplace de sus tierras para entregar el oro, destruir el ambiente en el Arco Minero? ¿Por qué permiten la entrega del petróleo de la Faja Petrolífera del Orinoco, del gas de la Patria, la destrucción de PDVSA? ¿Por qué permiten que se entregue la soberanía sobre el Esequibo? ¿Cómo es posible que, en sus propias narices, actúen grupos paramilitares o parapoliciales que asesinen y repriman a Venezolanos, en los barrios, en las calles de las ciudades? ¿Por qué se vuelve a atropellar a los campesinos, a los pobres, como reclama el campesino del cometa rojo?

De esta lista de oficiales de la Patria, ahora muchos están dados de baja, unos expulsados, otros degradados; otros, presos, exiliados. ¿Por qué? ¿Quién ha fracturado la unidad, la integridad de este grupo humano de venezolanos, sin duda, todos patriotas? ¿Por qué ahora privan otros intereses, por sobre los intereses sagrados de la Patria, del Pueblo Venezolano, en el seno de nuestra Fuerza Armada Bolivariana? ¿Quién decide ahora, cuáles oficiales son patriotas o no, quiénes son “traidores” o nó, y con qué criterio? ¿Por qué ahora se exige jurar incondicionalidad a un grupo, a una persona; y no lealtad a la Constitución, a las leyes, a los intereses de la Patria?

En la actual disputa política, todos factores de poder tratan de mantener o ganar el apoyo de nuestra Fuerza Armada Nacional Bolivariana. Unos, para sostener este desastre, sus privilegios, sus grupos de poder; otros, para abrir las puertas a la injerencia extranjera, para restablecer sus privilegios anteriores. Ambos factores tienen sus propios intereses, económicos, políticos; ambos entregan la patria, la subastan, la saquean, sin importar la suerte del pueblo, solo quieren el poder.

El madurismo, les exige que guarden silencio y sostengan con sus armas a este gobierno antipopular, antinacional, malandro, que hace sufrir a nuestro pueblo, que lo degrada, lo empobrece, destruyendo las instituciones y empresas del Estado, entregando nuestro petróleo y recursos, debilitando a nuestra Patria. El gobierno vigila a nuestros oficiales, para ello usa inteligencia extranjera, que ustedes saben están en los componentes militares, en los organismos de inteligencia del Estado. Desconfían de nuestros oficiales, los persiguen, los hacen prisioneros, se les veja, los degradan, los hacen presos, ¿por qué? ¿Qué intereses defienden las armas de la Fuerza Armada Bolivariana? ¿Por qué? ¿A qué precio se sostienen pingües intereses, privilegios y delitos del grupo de gobierno? ¿Hasta qué punto el madurismo ha corrompido a algunos de los mandos militares entregándoles el petróleo, el oro, las empresas del Estado? ¿Y el Pueblo, el país, la Constitución? El madurismo sólo les ofrece deshonor, complicidad en la destrucción del país, ser verdugos del pueblo y guardar silencio ante la entrega de la Patria. Ésto no hubiese pasado con el Comandante Chávez. Ustedes lo saben.

La oposición, con su “golpe de mano”, su inmediatismo, su intolerancia de siempre, llama abiertamente a una invasión, quieren que ustedes restablezcan sus privilegios, abran las puertas de la injerencia, del saqueo. Sólo les ofrecen persecución, cárcel y revancha.

Ustedes oficiales y soldados de la Patria, tienen que reflexionar ante esta situación. Reúnanse, discutan, dejen atrás el miedo, eleven la mirada, tal como corresponde a sus altísimas responsabilidades, a su carácter popular y patriota. No dejen que otros decidan por ustedes. No sucumban al chantaje de la conspiración, de la invasión. Lo peor está sucediendo ahora. Cualquier violación extranjera a la patria la sabremos enfrentar juntos, con el pueblo. Pero no pueden seguir tolerando la entrega de la patria, el sufrimiento del pueblo, controlado por hambre y miedo, la represión y prisión para los patriotas presos, los perseguidos, exiliados, civiles, ministros de Chávez, trabajadores de PDVSA, oficiales militares, a los que ustedes conocen bien, que ustedes saben que son secuestrados políticos de Maduro y de los suyos.

Aquí no hay dilema, de lo que se trata, es de cumplir sus responsabilidades Constitucionales. Los han fracturado, degradado, están atrapados entre bandos en pugna que no tienen nada que ver con los intereses sagrados de la Patria, del pueblo. Ustedes son una de las pocas instituciones de la República que quedan en pié, herederos de la Gloria de Bolívar, la grandeza de los Libertadores de todo un continente, son los custodios del pensamiento Chavista y Bolivariano, de la Constitución, de las leyes de la República, de nuestra soberanía, de las garantías sociales del pueblo. La unidad cívico-militar, única posibilidad de sacar la patria del abismo para iniciar su reconstrucción, está fracturada, debemos restablecerla. Aquí tienen la mano, el corazón, las ideas, experiencia y capacidad de un patriota, que los respeta y que ustedes conocen. Volvamos al cauce de los sueños azules, Bolivarianos, tricolor, volvamos con el pueblo, con Chávez. ¡Venceremos!

Restoring some order!

Instead of Twitter-Politics, let’s just do Politics, with a capital “P”

The country has gone mad. Chaos and dysfunction have become societal norms. The political establishment, both the government and the opposition, is responsible for this absurd situation, by turning politics into an exercise in irrationality, where fear, hatred and fanaticism lead the way. The weight of the responsibility has to fall on the government and state institutions due to their monopoly of violence and abundant resources. There is no-one else that has more of an obligation to act within the framework of the Constitution and the laws.

What is happening is not the mere product of accident or circumstance. I have been calling it for some time: politics has been constantly spelled with a lowercase “p”. The exercise of political reasoning has succumbed to irrationality, to basic instincts, in a gigantic manipulation operation used to dominate and control large sectors of the country, making them subordinate to the elites of power and accept circumstances or situations that even put their own safety, integrity or peace at risk. The country has been pushed back to an obscurantist, backwards period in its political and social dynamics, preparing to accept any cruel, irrational and absurd outcome.

‘Madurism’ has degraded politics; and so has the opposition. They have taken the art of peace, the empire of ideas, of new beginnings, to futile, superfluous, irresponsible lands. A dangerous political move, when the fate of an entire nation is at stake, the life or fate of an entire population under hostage with so many of its sectors in conflict, suffering tragedies on a daily basis, trying to escape or seek solutions by themselves, imposing individualism, the “save yourself if you can” attitude, or simply getting out has turned into an extended social behaviour.

Gone are the periods of the capital “P” politics of President Chávez, politics as an art, the debating of ideas, the confrontation of programs and country models. It was not easy to achieve, but it was exactly what President Chávez wanted: to democratize the full exercise of protagonist and participatory democracy; give voice and rights to all sectors of the people, to the excluded; give them a reason to fight on.

Maduro and his government have shown sufficient and continued evidence for their deep disregard towards the Constitution and the principles of political ethics. They have installed a behaviour of gangs, mafia, crime, lies, violence, intolerance and indolence, all of which has seeped through all levels of government and has spread to all institutions of the State.

A fundamental condition for taking control of the country was to put an end to Chávez’ government; his work, his legacy. They demolished and destroyed the fundamental principles and values of the Bolivarian State: work, honesty, commitment, knowledge, study, solidarity, awareness of social duty, humility, criticism and self-criticism, accountability. They have been in government for years, destroying the work of President Chávez, removing all morals, killing the self-esteem of our people, their rebellious, critical, supportive, altruistic and honest character.

They put us leaders and ministers of Chavez to one side, they loathed us: some were persecuted; others kept as prisoners; others simply sent into oblivion. Maduro warns, in that clumsy tone of his, that whoever is not on his side will “dry up”, while the prosecutor, misery spread across his face, either turns on the accusation, the persecution or imposes silence. The former colleagues of the victim remain silent and applaud, succumbing to fear like most. They shut their mouth, resorting to easy flattery for “the victory builder”; whilst the Chávez government becomes known as the “corrupt” one, as the “false positive”; because at the end of the day, “it was much easier when the oil barrels went for $100”. These are times of disrepute and fear.

The list of PDVSA workers kidnapped by the government has reached over 89, all dying in custody just like the former minister Nelson Martínez ; others beaten to death like the case of Ali Domínguez. Likewise, nearly a hundred Chavez officers from the Bolivarian National Armed Forces, former ministers such as Rodríguez Torres and Baduel are still being held in “La Tumba”. A real state of terror has been imposed within the Chavez regime, in public administration, PDVSA, the FANB, the PSUV.

The degrading of our people is complete; they have pushed and forced them to the absolute extremes of necessity, all for a box of poor quality food. Young people’s futures have been ripped away, giving up their dreams, their aspirations, being forced to leave the country, their families. The workers have been beaten, to the point that they resign themselves to losing their benefits and work rights. The PSUV militants have been “lobotomized”, annihilating any room for criticism, questioning, doubt, even simple questions; they have led them to swap Chávez for the “Maduro talk” that now prevails. The workers of PDVSA, Corpoelec, basic companies, have been hit hard, repressed, kidnapped, silenced, kept silent before the paralysis, surrender or bankruptcy of the former pillars of the economy, to the point that they choose to leave. The peasants have to face up to the violence of the landlords, the destroyed fields, the repressed peasants like the time of “ the red comet “. All the lands and herds recovered or affected by the State are in ruins. The military, the officers who were supposed to wield their swords to defend social rights, have been handed the state, oil, electric, food, and gold companies, looting; corrupting them, neutralizing them, making them accomplices, and participants of the crimes committed in the homeland.

The opposition has been beaten with force, with violence, with many dead in the street, political assassinations and prisoners. There are no political liberties of any kind, they are turning to exile, persecution, false positives; the prosecutor’s actions also ensuring that we “dry up”, just as Maduro has promised us Chavistas who have fought against him.

Having destroyed any contender or adversary that could face him in the street, in the field of politics, in the debate of ideas; the government has the ball in their court, the fertile ground on which to spread the seeds of manipulation and control. Enter the scene General “Tuiter”, the minister of manipulation and lies and his vast contingent of “bots” and dissociates hell-bent on convincing everyone that all us Venezuelans are assholes.

Fear does not allow us to think, the operation of manipulation is based on fear and fanaticism, which is just another expression of fear. Neither Maduro’s government, nor its leaders have arguments, explanations, reasons for the country, to explain their failure, their incompetence, their true interests, their delivery; which is why they resort to lies, cynicism, indolence and fear.

They have achieved, using money from the Venezuelan State, control over the media; either because their frontmen pay them off; or, because they resort to threats, sanctions or taking away their jobs. They have forced public officials to become “followers” of the “leaders” of Madurismo, applauding the exploits of their “boss”. Proto-fascist groups have been created within the institutions and State companies that persecute, monitor, identify those who disagrees with Maduro, the government or even merely complains about their situation.

Under the direction of Jorge Rodríguez, Tareck El Aissami and the support of Cubans like Machado and other operators, Madurism has built a real contingent of dissociates from Tuiter, permanently connected to the systems and media that are installed in all the ministries or public agencies to tweet, follow their bosses, put stickers everywhere, maintain trends or bury anyone who comes to say anything against what the government says. They all follow instructions from the Ministry of Lies and Manipulation. The government exploits human misery, betrayal, corruption and group interest of these contingents of true dissociates and “bots”, to spread the hate, the lies, confusing and deceiving the people.

Government spokesmen show their lack of ethics, their indolence. The stellar role in infamy, played by the minister of manipulation and lies, who is the face of cynicism; who lies about any event in the country, the most recent of them being the three or four national blackouts, the blackout of the electrical system: like the sabotage, the electromagnetic attack, Die Hard II, the commands capable of blowing up military facilities, snipers, even the absurd intention of linking me, as always, to another “conspiracy”. This time it’s with the Voluntad Popular party, who have dedicated the most obsessive attacks in the National Assembly to my name, carried out in order to sabotage the national electricity system.

But the government has no way of explaining how it is possible that there are so many supposed “attacks” on the electrical system. They cannot explain it because a good part of the national territory, especially in the west of the country, has suffered from permanent blackouts and electricity rationing for at least 5 years. It can not explain why all the thermoelectric plants that we deliver functioning properly to Corpoelec, PDVSA and Empresas Básicas, do not end up operating. They can not explain why Tacoa leaves Caracas in the dark. They can not explain why electric plants do not even work in hospitals, airports, water pumping stations, telecommunications. They can not explain why the government leaves the people alone to deal with it by themselves; why there is no gasoline, water, or communications; why there is so much inability and indolence.

But the same happens in PDVSA, only that the effects of the disaster in PDVSA are not felt as directly as a blackout. It feels more like the general collapse of the country, its economy, widespread poverty. But the matrix of the government infamy apparatus blames me for its own disaster; they blame Chavez for placing PDVSA at the service of the people; they imprison and persecute workers and managers; they are treated as corrupt, criminals, traitors. Here, the starring role in one of the most infamous and unbalanced governments has been played by Tareck William Saab. A sad character, tattooed with miseries, who has poured all his problems and personal imbalances into a personal “show” that, in the end, is against Chavez, against the workers and managers of the PDVSA Roja Rojita, the one who overexploited when he was governor of Anzoátegui.

All this is supported by a plethora of programs, comic intellectuals, animators of trade, proto-fascist programs, palangristas, the road to Narnia, a cemetery of alternative media, and the silence of those who were supposed to be always together, next to the people, and today they remain silent whilst sat in their seat, their embassy or whatever their position of comfort. It is the drama of an opportunist, accommodating left, that for years lost its grip, that were always suspicious of Chávez, they were always hypercritical of Comandante Chávez , to his supposed “messianism”; and today they are furious Maduristas. It is the drama of leaders and parties that proclaim themselves as revolutionaries, but ended up in the queue of the worst government in our history; the most unpopular and reactionary, the government who has given up the oil, the gold, the sovereignty of the fatherland.

The opposition, on the other hand, has given up its exercise of politics to “influencers”, as they are called in the “Tuiter” world. Any deranged person full of hate, resentment or with a desire for revenge, calls for war, demands invasion, the entry of foreign troops, but of course, they will see it from Miami. They will not send their children to die in that invasion. Irresponsible people.

Sometimes the direction of the opposition is in the hands of new actors who occupy the void left by politicians: journalists, owners of portals, businessmen eager to loot, comedians, sad ex-artists emaciated by hatred, and a long list of people with problems of all kinds that only promise hatred, intolerance and revenge.

Opposition parties, corrupted by Madurismo, whose leaders are of the proactive kind are the cloaca of politics; but they understand each other perfectly within Madurism, where they are pardoned from everything, their movements guaranteed, with quotas of power given to them, not to mention huge piles of cash. Some even use the National Assembly to speak on behalf of Maduro, in favor of the government, against Chavez. Others may have a price, awarded to the highest bidder.

Important sectors of the opposition coexist with Madurism in this kind of permanent chaos. And others; they have yielded the conduct of their affairs, they surrender to the orders of foreign politicians and interests that are the ones who give the money and the support. In the end, everything becomes an immense business in which our country gets put up for auction.

This political mind loss is one of the fundamental causes why everything is blocked and dysfunctional in our country. The factors in conflict are not capable of getting an escape for the Venezuelan people. Hatred, fear and fanaticism do not let them think properly. They do not allow them to articulate an adequate strategy, locked up as they are in their own web of lies, in their false plot to continue devouring the country.

Meanwhile, the real country, not the one on “Tuiter”, not the one in Narnia, not the one that paints us with a deliberate cynical smile from the minister of manipulation and lies; but the real country that the citizens suffer living in, the ones who have the blackouts, the ones that remain stuck in the subway carriage which is supposedly “in normal operation”; the ones who have left the country, the ones who have left families, the ones who have lost a sick person; the workers who wander among the ruins of the former PDVSA Roja Rojita; the soldiers who cannot eat, who see the bosses running the gold companies, the contraband; the ones who are imprisoned, the ones who do not get food. The people of Venezuela, they are there waiting patiently, trying not to complain; but, at the same time desperate, just as in the snake’s egg, just as in the eyes of the buried ones, at any moment will explode and start seeking some kind of justice.

Either we return some kind of order, or our country will be taken by the demon of violence. We are in the middle of a dangerous dance heading towards the brink of death’s raging fire. It is incredible and at the same time unfair to our people, the fact that the political sectors, the patriots, the leaders of the different sectors of the country, the once critical voices, which must function as markers of political thought, remain silent, buried under the blackmail of fear, the game of hatred or have given up their spaces to fanaticism and manipulation. On the contrary, now is when the value of the political leaders are imposed, the voice that guides in the middle of the chaos, of the tumult, with values, courage, ideas, nothing else mattering. We have made it clear, it’s not about getting rid of Maduro and putting any old guy in. This is about a Patriotic Civic-Military Government Junta, representing the entire country, where the patriotic members of the military step forward, take Maduro out of power, end ing this destructive nightmare, fully restoring the validity of the Bolivarian Constitution, the sovereignty of the Venezuelan people and letting us begin, starting from the abyss where we are, the reconstruction of the Homeland, its institutions, its functioning and reconquer the future that has taken us away, which, after all, is the most important reason to keep fighting.

¡Pueblo en lucha!

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Compatriotas

Esta semana ha sido particularmente dura en la tragedia en la que el madurismo ha convertido al país. El cuarto apagón nacional consecutivo, con su impacto en los servicios de agua, transporte, salud, colmó a la gente en su capacidad de aguante. El pueblo venezolano está desesperado, pero no se rinde, sigue en la lucha por sus derechos, el derecho a una vida normal, al agua, la luz, la tranquilidad. El gobierno sin embargo les responde es con plomo, aterrorizando las barriadas y zonas populares con sus grupos paramilitares y el FAES. Mientras, como dice Toby Valderrama, la ANC se acerca peligrosamente al fascismo al clamar por la muerte de sus contrarios políticos. Están desconectados del sentir popular y apelan a la represión para mantenerse en el poder. Es urgente una Junta Patriótica de Gobierno cívico-militar, que incluya a todos los sectores del país y sea capaz de restablecer la Constitución y recuperar la Patria.

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Los presos-secuestrados de Pdvsa

Quiero reiterar mi denuncia sobre los 89 presos-secuestrados de PDVSA a quienes se les violan todos sus derechos. Algunos llevan ya casi 5 años sin juicios sometidos a todo tipo de abusos. Le entregue esta denuncia a la la Alta Comisionada para los Derecho Humanos de la ONU. Estos son sus nombres.

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Más política y menos Twitter

En mi artículo de la semana describo como se ha degradado la política en el país, siendo sustituida en gran medida por el miedo, odio y la intolerancia que se cultiva en la red social Twitter. Mi denuncia y mi llamado a recuperar la Política, así con “P” mayúscula, es una condición necesaria para recomponer el país y “Volver a la Razón”. El ex-presidente de Colombia Juan Manuel Santos, por cierto, en esta entrevista también reflexiona en esta dirección de “más política, menos Twitter”.

Rafael Ramírez alerta: Tras cuatro apagones nacionales a Maduro se le escapa el país de las manos y el desenlace podría ser una salida violenta

El gobierno ha demostrado ser incapaz de conducir a la nación, van cuatro apagones nacionales en un mes. Mientras, el país ha perdido la razón, se ha desdibujado el ejercicio de la política y se ha impuesto la irracionalidad que nos conducirá a una salida cruenta.

Caracas, 02 de abril de 2019.– Ante la crisis nacional que no hace más que agravarse con el paso de los días, el dirigente chavista y ex ministro de petróleo Rafael Ramírez advierte que el gobierno y la oposición han generado una situación de peligrosa irracionalidad en el país, de la que está ausente la discusión política y en la que predominan el miedo, el odio y el fanatismo.

Según Ramírez, este cuadro hace inviable cualquier posibilidad de solucionar los problemas de todo tipo que agobian al pueblo venezolano,  y aliviar el duro peso que significa enfrentarse a un día día lleno de precariedades, donde campean la falta de luz, agua y medicinas, entre muchas otras.

En este sentido, hace un llamado urgente a los sectores progresistas civiles y militares a que tomen acciones inmediatas para promover un cambio de gobierno que evite una tragedia mayor, resultando urgente una Junta Patriótica de Gobierno, cívico-militar, que incluya a todos los sectores para restablecer la vigencia de la Constitución.

Ramírez señala que «atrás quedó el período del ejercicio de la política con “P” mayúscula del presidente Chávez, del arte de la política, el debate de las ideas, la confrontación de programas, modelos de país. No fue fácil alcanzar ese nivel, pero era un propósito deliberado del presidente Chávez: promover un ejercicio pleno de la democracia protagónica y participativa; darle voz y derechos a todos los sectores del pueblo, a los excluidos; dotarlos de razones sagradas para la lucha».

En medio de la debacle, cuyo más reciente síntoma ha sido el colapso del sector eléctrico, que ha provocado cuatro apagones nacionales en un mes, Ramírez sostiene que el pueblo es víctima de una dinámica política extremista e intolerante que pone en riesgo la vida y tranquilidad de los venezolanos, a la vez que se permite la injerencia de intereses extranjeros para que determinen políticas, estrategias y se apoderen de las riquezas del país.

«Maduro y su gobierno han dado muestras suficientes y continuadas, de un profundo desprecio por la Constitución y por los principios de la ética política. Han instalado una conducta del “pranato”, el “malandreo”, la mentira, la violencia, la intolerancia y la indolencia, que ha permeado a todos los niveles del gobierno y se ha propagado a todas las instituciones del Estado.

Una condición fundamental para garantizarse el control del país, era acabar con el gobierno de Chávez; su obra, su legado. Demolieron, arrasaron, con los principios fundamentales y valores del Estado bolivariano: el trabajo, la honestidad, el compromiso, el conocimiento, el estudio, la solidaridad, la conciencia del deber social, la humildad, la crítica y autocrítica, la rendición de cuentas.

Llevan estos años de gobierno, destruyendo la obra del presidente Chávez, acabando con su moral, matando la autoestima de nuestro pueblo, su carácter rebelde, crítico, solidario, altruista, honesto».

En el mismo sentido, señala que «la oposición ha cedido su ejercicio de la política a “influencers”, como los llaman en el mundo “Tuiter”. Cualquier desquiciado lleno de odio, rencor o con ansias de revancha, llama a la guerra, reclama la invasión, la entrada de tropas extranjeras, pero, por supuesto, ellos lo verán desde Miami. No mandarán a sus hijos a morir en esa invasión. Irresponsables”.

«Partidos de la oposición, corrompidos por el madurismo, cuyos líderes son de un verbo procaz, la cloaca de la política -pero se entienden de maravilla con el madurismo, quien les “perdona la vida”- le garantiza sus movimientos, sus cuotas de poder; y les da dinero por montones. Algunos incluso utilizan la Asamblea Nacional para hablar en nombre de Maduro, a favor del gobierno, en contra del chavismo. Otros tienen precio al mejor postor», señala el ex alto funcionario del chavismo.

MADURO ES DEGRADACIÓN

Para el ex presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, un elemento sustancial del madurismo es la degradación de la política y de las condiciones de vida del pueblo para facilitar su dominación. Para el dirigente, el pueblo venezolano es prisionero de una miseria que es producto de la indolencia, la ausencia de ética, la ineficiencia y una estrategia deliberada de destrucción de los valores fundamentales de la sociedad, para mantener al ciudadano aceptando el caos como algo “normal”, incluso agradecido con las limosnas que, de vez en vez, dá el gobierno.

«O volvemos a la razón o a nuestro país se lo llevará el demonio de la violencia. Resulta increíble y a la vez injusto con nuestro pueblo, el hecho de que los sectores políticos, los patriotas, los dirigentes de los distintos sectores del país, las otrora voces críticas, las que deben funcionar como marcadores del pensamiento político, guarden silencio, estén sepultadas bajo el chantaje del miedo, el juego del odio o hayan cedido sus espacios al fanatismo y la manipulación», reflexiona el dirigente.

Más adelante, señala que «ahora es cuando se impone el valor del dirigente político, la voz que oriente en medio del caos, del tumulto, con valor, ideas, sin importar nada. Nosotros lo hemos planteado, aquí no se trata de quitar a maduro para poner a fulano o sutano, no. Aquí se trata de que una Junta Patriótica de Gobierno cívico-militar, que represente a todo el país, donde estén los militares patriotas, para que de manera colectiva y concertada se dé un paso al frente y sacar a Maduro del poder, para terminar con esta pesadilla destructiva, se restablezca plenamente la vigencia de la Constitución Bolivariana, la soberanía en el pueblo Venezolano y comencemos, desde el abismo donde estamos, la reconstrucción de la Patria, de sus instituciones, de su funcionamiento y reconquistar el futuro que nos han arrebatado, que, al fin de cuentas, es la razón sagrada para seguir luchando».