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¡Volver a la razón!

El país ha perdido la razón. Se ha instalado el caos y la disfuncionalidad como algo normal en la sociedad. El estamento político, tanto del gobierno como de la oposición, ha sido el responsable de esta absurda situación, al convertir la política en un ejercicio de irracionalidad, donde predominan el miedo, el odio y el fanatismo. El mayor peso de esta responsabilidad recae sobre el gobierno y las instituciones del Estado, pues las mismas tienen el monopolio de la violencia, abundantes medios y recursos; y, por supuesto, más que cualquiera, tienen la obligación de actuar en el marco de la Constitución y las leyes.

Lo que sucede no es producto de un accidente o una situación circunstancial. Lo he venido denunciando desde hace tiempo: se ha instalado el ejercicio de la política con “p” minúscula. Se ha cedido en el ejercicio de la razón, de la política, para sucumbir a la irracionalidad, a los instintos básicos, en una gigantesca operación de manipulación utilizada para dominar y controlar a amplios sectores del país, haciendo que éstos se subordinen a las élites del poder y acepten circunstancias o situaciones que, incluso, ponen en riesgo su propia seguridad, integridad o tranquilidad. Se le ha impuesto al país un retroceso a una etapa oscurantista, atrasada, en su dinámica política y social, preparándose para aceptar cualquier desenlace cruento, irracional y absurdo.

El madurismo ha degradado el ejercicio de la política; la oposición también. Han llevado el arte de la paz, el imperio de las ideas, de los principios, al terreno de lo banal, de lo superfluo, de lo irresponsable. Una práctica política peligrosa, cuando lo que está en juego es el destino de toda una nación, la vida o suerte de todo un pueblo; quién, cuál rehén, de cualquiera de los sectores en pugna, sufre su tragedia diaria y trata de escapar o buscar soluciones individuales, imponiéndose el individualismo, el “sálvese quien pueda” o la resignación como conducta social extendida.

Atrás quedó el período del ejercicio de la política con “P” mayúscula del presidente Chávez, del arte de la política, el debate de las ideas, la confrontación de programas, modelos de país. No fue fácil alcanzar ese nivel, pero era un propósito deliberado del presidente Chávez: democratizar el ejercicio pleno de la democracia protagónica y participativa; darle voz y derechos a todos los sectores del pueblo, a los excluidos; dotarlos de razones sagradas para la lucha.

Maduro y su gobierno han dado muestras suficientes y continuadas, de un profundo desprecio por la Constitución y por los principios de la ética política. Han instalado una conducta del “pranato”, el “malandreo”, la mentira, la violencia, la intolerancia y la indolencia, que ha permeado a todos los niveles del gobierno y se ha propagado a todas las instituciones del Estado.

Una condición fundamental para garantizarse el control del país, era acabar con el gobierno de Chávez; su obra, su legado. Demolieron, arrasaron, con los principios fundamentales y valores del Estado bolivariano: el trabajo, la honestidad, el compromiso, el conocimiento, el estudio, la solidaridad, la conciencia del deber social, la humildad, la crítica y autocrítica, la rendición de cuentas. Llevan estos años de gobierno, destruyendo la obra del presidente Chávez, acabando con su moral, matando la autoestima de nuestro pueblo, su carácter rebelde, crítico, solidario, altruista, honesto.

A los dirigentes y ministros de Chávez nos hicieron a un lado, nos execraron: unos perseguidos; otros presos; otros en el olvido. Maduro advierte: quien no esté conmigo “se seca”, sentencia en el tono balurdo que lo caracteriza, mientras el Fiscal tatuado de miseria, activa la acusación, la persecución o impone el silencio. Los otrora compañeros de la víctima de ocasión, callan y aplauden. La mayoría sucumbe al miedo. Calla, recurre al halago fácil para “el constructor de victorias”; mientras, el gobierno de Chávez, quedó como “corrupto”, como “falso positivo”; y, al final, “era más fácil, con un barril de petróleo a cien”. Son tiempos de infamia y miedo.

La lista de trabajadores de PDVSA secuestrados por el gobierno pasa de 89, mueren en custodia como el ex ministro Nelson Martínez; otros, por golpizas como el caso de Alí Domínguez. Igual suerte han corrido cerca de una centena de oficiales chavistas de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, ex ministros como Rodríguez Torres y Baduel siguen secuestrados en “La Tumba”. Se ha impuesto un verdadero estado de terror dentro del chavismo, en la administración pública, PDVSA, la FANB, el PSUV.

Se ha asegurado el envilecimiento de nuestro pueblo; lo han colocado al extremo de la necesidad, para luego obligarlo, llevarlo al extremo de lo que sea, por una caja de comida de mala calidad. A los jóvenes les han arrebatado su futuro, lo entregaron, lo han hecho renunciar a sus sueños, a sus aspiraciones, obligado a dejar la patria, a su familia. A los trabajadores los han golpeado, al extremo que se resignan a perder sus beneficios y reivindicaciones laborales. A los militantes del PSUV los han “lobotomizado”, aniquilado cualquier capacidad de crítica, cuestionamiento, duda, simple pregunta, los han llevado a renunciar a Chávez por el “maduro diga” que ahora se impone. A los trabajadores de PDVSA, Corpoelec, empresas básicas, los han golpeado con fuerza, los reprimen, secuestran, se aseguran de que callen, que guarden silencio ante la paralización, entrega o quiebra de los otrora pilares de la economía, al tal punto que optan por irse. Los campesinos tienen que volver a vérselas con la violencia de los terratenientes, el campo destrozado, los campesinos reprimidos como “el cometa rojo”. Todas las tierras y hatos recuperados o afectados por el Estado, están en la ruina. A los militares, los oficiales que se suponían debían empuñar sus espadas para defender las garantías sociales, les han entregado las empresas del Estado, petroleras, eléctricas, alimentación, el oro, para que participen del saqueo; los han corrompido, los han neutralizado, los han hecho cómplices, partícipes del crimen a la patria.

A la oposición, la han golpeado con fuerza, con violencia, con muchos muertos en la calle, asesinatos políticos y prisioneros. No existen libertades políticas de ningún tipo, se ha recurrido al exilio, la persecución, los falsos positivos; la actuación del Fiscal también garantiza que “se secarán”, como maduro ha prometido a los Chavistas que lo combatimos.

Habiendo arrasado cualquier contendor o adversario que pudiese hacerle frente en la calle, en el ejercicio de la política, en el debate de ideas; el gobierno tiene el campo libre, el terreno abonado para desplegar su maquinaria de manipulación y control. Entra en escena el general “Tuiter”, el ministro de la manipulación y la mentira y su vasto contingente de “bots” y disociados empeñados en convencernos de que todos los venezolanos somos pendejos.

El miedo no permite pensar, la operación de manipulación se basa en el miedo y el fanatismo, que no es más que otra expresión del miedo. Ni el gobierno de maduro, ni los dirigentes del madurismo tienen argumentos, explicaciones, razones para el país, para explicar su fracaso, su incompetencia, sus verdaderos intereses, su entrega; entonces, recurren a la mentira, al cinismo, a la indolencia y al miedo.

Han alcanzado, utilizando dineros del Estado venezolano, la hegemonía sobre los medios de comunicación; o bien, porque los compran sus testaferros; o, porque recurren a la amenaza, sanción o les quitan el papel. Han obligado a los funcionarios públicos a convertirse en “seguidores” de los “líderes” del madurismo, aplaudidores de las hazañas del “jefe”. Se han creado dentro de las instituciones y empresas del Estado grupos protofascistas que persiguen, vigilan, señalan a quien disienta de maduro, del gobierno o sencillamente, se queje de su situación.

Bajo la dirección de Jorge Rodríguez, Tareck El Aissami y el apoyo de los cubanos como Machado y otros operadores, el madurismo ha construido un verdadero contingente de disociados del tuiter, que están permanentemente conectados a los sistemas y medios que se instalan en todos los ministerios u organismos públicos para tuitear, seguir a sus jefes, colocar etiquetas, mantener tendencias o sepultar a cualquiera que se le ocurra decir algo en contra de lo que diga el gobierno. Todos siguen instrucciones del ministerio de la Mentira y la Manipulación. El gobierno explota la miseria humana, la traición, la corrupción y el interés grupal de estos contingentes de verdaderos disociados y “bots”, para esparcir el odio, la mentira, confundir, engañar al pueblo.

Los voceros del gobierno hacen gala de su falta de ética, de su indolencia. Papel estelar en la infamia, lo juega el ministro de la manipulación y mentira, quien es la cara del cinismo; miente sobre cualquier evento en el país, el último de ellos, los tres o cuatro apagones nacionales, el blackout del sistema eléctrico: que si el sabotaje, el ataque electromagnético, Duro de Matar II, los comandos capaces de provocar voladuras en instalaciones custodiadas por los militares, francotiradores, hasta la absurda intención de vincularme, como siempre, en cadena nacional, con otra “olla”; en este caso, otra “conspiración”, ahora, junto al partido Voluntad Popular, quienes me han dedicado los más obsesivos ataques en la Asamblea Nacional, para sabotear el sistema eléctrico nacional.

Pero el gobierno no tiene manera de explicar cómo es posible que se produzca un supuesto “ataque” al sistema eléctrico y otro y luego otro. No puede explicarlo porque buena parte del territorio nacional, sobre todo en el occidente del país, ha sufrido de permanentes apagones y racionamientos desde hace al menos 5 años. No puede explicar por qué no terminan de entrar en operación todas las centrales termoeléctricas que entregamos funcionando debidamente a Corpoelec, a PDVSA y a las Empresas Básicas. No pueden explicar por qué Tacoa deja a oscuras a Caracas. No pueden explicar por qué ni siquiera funcionan las plantas eléctricas en hospitales, aeropuertos, estaciones de bombeo de agua, telecomunicaciones. No pueden explicar porqué el gobierno deja solo al pueblo en su tragedia; por qué no hay gasolina, ni agua, ni comunicaciones; por qué tanta incapacidad e indolencia.

Pero igual pasa en PDVSA, solo que los efectos del desastre en PDVSA no se sienten tan directamente como un apagón. Se siente mas bien en el colapso general del país, de su economía, en la pobreza generalizada. Pero la matriz del aparato de la infamia del gobierno me culpa de su propio desastre; culpan a Chávez de colocar PDVSA al servicio del pueblo; encarcelan y persiguen a los trabajadores y gerentes; los tratan de corruptos, delincuentes, traidores. Acá el rol estelar lo ha tenido uno de los seres más infames y desequilibrado del gobierno, que ya es bastante decir: Tareck William Saab. Triste personaje, tatuado de miserias, que ha vertido todos sus problemas y desajustes personales en una ¨vendetta¨ personal que, en el fondo es contra Chávez, en contra de los trabajadores y gerentes de la PDVSA Roja Rojita, a esa que bastante esquilmó cuando fue gobernador de Anzoátegui.

Todo ésto es secundado por una pléyade de programas, intelectuales cómicos, animadores de oficio, programas protofascistas, palangristas, el canal de Nardia, un cementerio de medios alternativos, y el silencio de los que se suponía que debían estar siempre junto, al lado del pueblo, y hoy guardan silencio cómplice desde su curul, su embajada o su posición de confort.Es el drama de una izquierda oportunista, acomodaticia, que hace años que perdió la garra, que siempre fueron recelosos de Chávez, siempre fueron hipercríticos al Comandante Chávez, a su supuesto “mesianismo”; y hoy son furibundos maduristas. Es el drama de dirigentes y partidos que se proclaman revolucionarios, pero terminaron a la cola del peor gobierno de nuestra historia; el más impopular y reaccionario, el que ha entregado el petróleo, el oro, la soberanía de la patria.

La oposición, en cambio, ha cedido su ejercicio de la política a “influencers”, como los llaman en el mundo “Tuiter”. Cualquier desquiciado lleno de odio, rencor o con ansias de revancha, llama a la guerra, reclama la invasión, la entrada de tropas extranjeras, pero por supuesto, ellos lo verán desde Miami. No mandarán a sus hijos a morir en esa invasión. Irresponsables.

A veces la dirección de la oposición queda en manos de nuevos actores que ocupan el vacío dejado por los políticos: periodistas, dueños de portales, empresarios ávidos de saqueo, cómicos, tristes ex artistas demacrados por el odio, pianistas de tercera y un largo etc. de personas con problemas de todo tipo que sólo prometen odio, intolerancia y venganza.

Partidos de la oposición, corrompidos por el madurismo, cuyos líderes son de un verbo procaz, la cloaca de la política; pero se entienden de maravilla con el madurismo, quien les “perdona la vida”, le garantiza sus movimientos, sus cuotas de poder; y les da dinero por montones. Algunos incluso utilizan la Asamblea Nacional para hablar en nombre de maduro, a favor del gobierno, en contra del chavismo. Otros tienen precio, al mejor postor.

Sectores importantes de la oposición conviven con el madurismo en esta especie de caos permanente. Otros; han cedido la conducción de sus asuntos, se entregan a la dirección de políticos e intereses extranjeros que son los que dan el dinero y el apoyo. Al final, todo se convierte en un inmenso negocio, donde lo que está en subasta, es nuestro país.

Esta pérdida de la razón, de la política, es una de las causas fundamentales por las cuales todo está bloqueado y disfuncional en nuestro país. Los factores en pugna no pueden, no son capaces de conseguir una salida al drama del pueblo venezolano. El odio, el miedo y el fanatismo no los dejan pensar. No los dejan articular una estrategia adecuada, encerrados como están en su propia telaraña de mentiras, en su trama falsa para seguir enguyéndose al país.

Mientras tanto, el país real, no el de “Tuiter”, no el del canal de Narnia, no el que nos pinta con su deliberada sonrisa cínica el ministro de la manipulación y mentira; sino ese país realque sufre el ciudadano, el del apagón, el que se queda atrapado en el vagón del metro “en normal funcionamiento”; el que dejó el país, el que dejó a su familia, el que perdió un enfermo; el trabajador que deambula entre las ruinas de la otrora PDVSA Roja Rojita; el soldado que no puede comer, que ve a los jefes del oro, del contrabando; el que está preso, el que no consigue comida. El pueblo de Venezuela, está allí paciente, resignado; pero, a la vez desesperado, como en el huevo de la serpiente, como en los ojos de los enterrados, en cualquier momento explota y se hace justicia por su cuenta.

O volvemos a la razón o a nuestro país se lo llevará el demonio de la violencia. Estamos en un peligroso baile al borde de la hoguera de la muerte. Resulta increíble y a la vez injusto con nuestro pueblo, el hecho de que los sectores políticos, los patriotas, los dirigentes de los distintos sectores del país, las otrora voces críticas, las que deben funcionar como marcadores del pensamiento político, guarden silencio, estén sepultadas bajo el chantaje del miedo, el juego del odio o hayan cedido sus espacios al fanatismo y la manipulación. Al contrario, ahora es cuando se impone el valor del dirigente político, la voz que oriente en medio del caos, del tumulto, con valor, ideas, sin importar nada. Nosotros lo hemos planteado, aquí no se trata de quitar a maduro para poner a fulano o sutano, no. Aquí se trata de que una Junta Patriótica de Gobierno cívico-militar, que represente a todo el país, donde estén los militares patriotas, de un paso al frente, saque a maduro del poder, termine con esta pesadilla destructiva, restablezca plenamente la vigencia de la Constitución Bolivariana, la soberanía en el pueblo Venezolano y comencemos, desde el abismo donde estamos, la reconstrucción de la Patria, de sus instituciones, de su funcionamiento y reconquistar el futuro que nos han arrebatado, que, al fin de cuentas, es la razón sagrada para seguir luchando.

Ramírez: Nuevo apagón demuestra que maduro no puede gobernar al país

«Basta de excusas y mentiras, no pueden con el país. El pueblo sufre la indolencia e incompetencia de Nicolás Maduro. Lo del sabotaje es puro cuento ¿Hasta cuándo?», escribió el ex alto funcionario en su cuenta en twitter.

Caracas, 27 de marzo de 2019.- La crisis eléctrica se le escapó de las manos al gobierno de Nicolás Maduro. La población en cosa de dos semanas se ve sumida nuevamente en un mega apagón, que según expertos es más dramático desde el punto de vista técnico que el del jueves 7 de marzo, cuando se mantuvo a oscuras a toda Venezuela por más de 90 horas.

«Maduro deberá responder no solo por las nuevas muertes que está acarreando en hospitales y clínicas, una nueva falla nacional que mantiene sin servicio eléctrico al país desde el lunes en la noche hasta estos momentos, deberá responder además por el desgaste y la inseguridad a las que somete a 32 millones de ciudadanos, agotados ya por una crisis económica de dimensiones dantescas y una calidad de vida similar a la de países en guerra», dijo el ex ministro de Petróleo y ex presidente de PDVSA, Rafael Ramírez.

Según el dirigente del chavismo, Nicolás Maduro deberá dar explicaciones por las gigantescas pérdidas económicas que implica una nueva paralización del país.

Ramírez insiste en que Maduro y su equipo son los únicos responsables de la situación precaria del sector eléctrico.

Dado su conocimiento sobre el funcionamiento del sistema Ramírez advierte que lo más grave es que este tipo de situaciones pueden repetirse, e incluso llegar a un colapso que condene al país a un apagón mucho más prolongado, y posteriores racionamientos cada vez más severos.

«Lo terrible es la irresponsabilidad con la que el madurismo maneja una crisis tan grave, ya que solo se limita a dar explicaciones ridículas, cómo lo del sabotaje electromagnético, para eludir su exclusiva culpa por lo que está pasando. El gobierno no explica al país lo que realmente ocurre y si hay planes de contingencia para gestionar las consecuencias de esta debacle», denunció el ex funcionario de Chávez.

En su cuenta en Twitter Ramírez fustiga a la administración de Maduro y dice: «Sigue el caos del madurismo. En tiempo récord, como dice el ministro de la mentira Jorge Rodríguez, tenemos otro apagón nacional. Basta de excusas y mentiras, no pueden con el país. El pueblo sufre la indolencia e incompetencia de Nicolás Maduro. Lo del sabotaje es puro cuento ¿Hasta cuándo?», escribió el ex alto funcionario.

Resalta además que las políticas laborales, la persecución a trabajadores y los bajos salarios han acabado con el RRHH preparado en el país. Según cifras emanadas por sindicalistas del sector, el éxodo masivo de ingenieros y técnicos ha dejado a Corpoelec convertida en una bomba de tiempo, no solo por el desconocimiento de quienes quedan al mando, sino por la dirección de un ministro incompetente y desconocedor de la materia, recalcó.

La Alta Comisionada Michel Bachelet y los Derechos Humanos en Venezuela

La Doctora Michel Bachelet, ex presidenta en dos ocasiones de Chile, es la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Mujer y dirigente político que goza del respeto de los líderes de la comunidad internacional, que ocupa una posición clave en la Organización de las Naciones Unidas, la organización diplomática por excelencia, el escenario de debate político mas importante del planeta. Una líder progresista, conocedora de la realidad de nuestra región y amiga de nuestro pueblo.

Por ello, resultan de suma importancia para nuestro país su trabajo, sus reportes e informes en materia de Derechos Humanos. Es una voz calificada, equilibrada, de experiencia política, una ex jefa de Estado, que vivió en carne propia el dolor de la persecución política, que viene de un pueblo que sufrió una de las peores dictaduras de nuestra historia suramericana. Por ello, su voz, sus preocupaciones, deben ser respetadas, escuchadas, son una oportunidad para el país.

Es por lo anterior, triste y lamentable, que los voceros del gobierno, del madurismo y de la oposición, los “influencers” del odio y la intolerancia, traten de descalificar su trabajo y sus opiniones y; peor aún, traten de condicionar su actuación al frente de tan importante organismo de las Naciones Unidas.

La visita de parte de su equipo de trabajo a Venezuela, así como el informe oral que hiciese ante el Consejo de los Derechos Humanos de la ONU en Ginebra, el cual invito a revisar y a analizar, refleja una realidad que no se puede ocultar, y mucho menos tolerar: en el país hay una violación permanente de los Derechos Humanos por parte del Estado Venezolano.

Ya no se trata sólo de la acción del gobierno, con la actuación del propio presidente, sus ministros, medios de comunicación, cuerpos de seguridad, policías, fuerzas militares o para-militares; también, del Poder Judicial, con la emisión de todo tipo de sentencias y actuaciones que acompañan estas acciones; y, muy especialmente, de la actuación del Ministerio Público, es decir la Fiscalía, la cual por intermedio del mismo Fiscal General, se ha convertido en el mayor violador de los Derechos Humanos, al transformarse no sólo en brazo ejecutor de todos los atropellos y violaciones a los Derechos Fundamentales de los ciudadanos, sino en el mayor encubridor de crímenes políticos de toda índole, persecuciones y atropellos, no sólo contra los prisioneros o actores políticos, sino contra los trabajadores de PDVSA, Corpoelec, y militares.

Es claro que no existe separación de Poderes en el país, única forma de garantizar que las actuaciones del Ejecutivo se ajusten a las leyes y la Constitución, única forma de proteger a los ciudadanos de la actuación excesiva o ilegal del gobierno. Hoy día, las instituciones que se suponen son garantes de nuestra Constitución están subordinadas al gobierno, al presidente directamente, su círculo íntimo, y actúan, de acuerdo con sus instrucciones e intereses individuales. Tal vez una frase del Fiscal General, quedará para la historia como ejemplo de la degradación de esta institución: “yo investigo lo que me da la gana”.

La violación de los Derechos Humanos en el país, no es producto de acciones aisladas o delitos que son sancionados por el Estado, sino que la violación de los Derechos Humanos, se ha convertido en una política de Estado, diseñada y desarrollada para reprimir a la oposición política, incluyendo la chavista y para mantener su control del país, e incluso, para satisfacer intereses personales o grupales.

El informe oral de la Alta Comisionada menciona, por primera vez, el fenómeno de la “Judicialización de la política” o “Lawfare” en el país. Es decir, utilizar al Ministerio Público y al Poder Judicial, para emitir acusaciones, órdenes, sentencias de carácter penal en contra de oponentes políticos. En este ámbito de la persecución política, se encuentra mi caso personal, donde he sido acusado, vilipendiado y amenazado por el propio presidente, sus ministros y medios de comunicación, casi siempre en cadena nacional, así como, por el Fiscal General quien acusa, señala, amenaza; y, el TSJ, que ha emitido órdenes de extradición en mi contra, y de mas de una veintena de venezolanos, todos dirigentes políticos. Mientras escribo estas líneas, el ministro de la mentira, formula una nueva disparatada acusación en mi contra vinculándome a un supuesto plan conspirativo de Voluntad Popular.

Todas estas actuaciones, han sido violatorias de mis Derechos Fundamentales, como lo son la presunción de la inocencia, el derecho a la defensa, el debido proceso, el derecho al honor, a la imagen y a la reputación, entre otros. No sólo se me amenaza permanentemente con persecución continua, captura y prisión en un “juicio sumario”, hecho por el propio presidente en forma de obsesiva, hecho que resulta peligroso en un país donde él hace lo que “le da la gana”, a la vez que amenaza a mi familia y mantiene un hostigamiento permanente en mi contra; utilizando para ello todos los medios de los que dispone el Estado. Es esta la única razón por la que me encuentro en el exilio. La persecución en mi contra, no es asunto personal, no se confundan ni justifiquen la indiferencia de muchos al respecto. La misma está indefectiblemente ligada a la toma del poder por parte del madurismo, a la traición al legado chavista y al programa político que defendimos junto al pueblo.

El 25 de enero me reuní con la Alta Comisionada de los Derechos Humanos en su Despacho en Ginebra, una reunión muy respetuosa, profesional, correcta, en el marco estrictamente institucional, en atención a mis derechos y a sus responsabilidades. En esa oportunidad, además de consignar el escrito concerniente a mi caso y explicar la situación de la violación de Derechos Humanos en el país, le expuse la situación de indefensión en el que se encuentran los trabajadores de PDVSA y los oficiales de la Fuerza Armada Bolivariana presos-secuestrados por el gobierno.

Esta indefensión deriva, no sólo de la actuación excesiva y violatoria de sus derechos por parte del gobierno, sino por el hecho de que los mismos son casos que están “invisibilizados” ante la opinión pública. Al gobierno no les interesa su suerte, por el contrario, les conviene que estén donde están para que no hablen, pero pareciera tampoco importarle a ningún factor político de la oposición, por ser prisioneros o perseguidos chavistas.

La intolerancia, el miedo, el odio y el cálculo político, los intereses grupales, estimulados por el madurismo y asumidos como práctica política generalizada, dividen al pueblo venezolano y es lo que mantiene en el poder al gobierno. El tratamiento a la violación de los Derechos Humanos, es un reflejo de ello. Parecieran existir categorías de seres humanos, donde los chavistas-chavistas, que hemos sufrido la persecución del gobierno, la prisión y la violación de nuestros Derechos Fundamentales, por oponernos, denunciar y luchar contra este gobierno, no existimos.

El gobierno de maduro ha actuado con saña en contra del Chavismo, que le ha hecho frente a su desastre. Lo ha hecho con violencia, justo para imponer el miedo en las filas chavistas. Lo ha hecho con la crueldad con la que actúa el traidor, así, cada vez que golpea a un chavista o borra un nombre, borra su propio pasado, un pasado al que decidió traicionar.

La única manera que tenía el madurismo de tomar el control de PDVSA, para entrar a saco roto, destruirla, y ahora repartírsela entre los suyos, era imponer el miedo, reprimir con fuerza, con saña, con crueldad, con impacto mediático. Acusarla de corrupción, era la forma de matarla en su moral, desmovilizar a sus trabajadores, quienes siguen abandonando masivamente la empresa. Es la desbandada de los jóvenes que antes vibraban en PDVSA y que le otorgaban esa cualidad motivacional propia, única: la PDVSA Roja Rojita, orgullosamente venezolana y popular; capaz, preparada, motivada y movilizada. Era la empresa que sostenía el país con soberanía económica, irradiaba conciencia, prefiguraba un futuro posible.

Hoy esa PDVSA no existe mas, la rematan, la destruyeron, se la transfieren a los nuevos grupos de poder, la arrasaron y ahora sus verdugos se hacen de los contratos y negocios. La privatizan. Pero en el desarrollo de esta operación contra la empresa emblemática del país, se han cometido muchos crímenes y violaciones a los Derechos Humanos de sus trabajadores. El gobierno los niega despectivamente, los trata de “corruptos”. Actúa como las peores dictaduras, cuando esconden la persecución política bajo acusaciones criminales. No es nada nuevo.

Las pruebas de estas violaciones están allí, con sus nombres y circunstancias, las cuales he entregado a la Oficina de la Alta Comisionada. Lo he denunciado y lo seguiré haciendo en todas las instancias, hasta que se visibilicen sus casos como seres humanos que también tienen derechos, hasta que se haga justicia.

Ya algunos no estarán para cuando llegue ese momento. Allí está la absurda muerte en prisión de Nelson Martínez y la carta denuncia pública de su esposa y familiares. El resto de trabajadores, siguen secuestrados, sin ningún tipo de derechos, sin que a nadie les importen. Esta es la lista con los nombres que me han suministrado militares amigos:

En esta lista, están los nombres de hombres y mujeres, padres y madres, a los que se les ha destrozado la vida y las de sus familias. Se les ha negado sus Derechos fundamentales y se les mantiene en una situación y trato, no sólo ilegal, sino cruel. Algunos familiares temen denunciar su situación para evitar medidas contra los presos.

En algunos casos, como el de Gladys Parada y Diannaly Muñoz, están secuestradas hace ya mas de cinco años, sin derecho a la defensa, sin el debido proceso, sin audiencia pública; acusadas de ser supuestamente responsables del contrabando de combustibles, cuando este fenómeno no sólo ha seguido, sino que “casualmente” se ha extendido en todo el país, (será que eran dos piedras en el zapato), además, el SEBIN les quitó su única vivienda, de la que sacaron a sus familiares.

En el caso de los trabajadores de occidente, toda la estructura operacional de PDVSA fue desmantelada y secuestrada por presiones de uno de los socios privados de la empresa mixta Petrozamora, socio que forma parte de un grupo de poder muy cercano al presidente, de su entorno íntimo y con mucha influencia en altas esferas del Poder Judicial.

En otros casos, como la mayoría en Oriente y la Faja Petrolífera del Orinoco, se trata de la “vendetta” personal de maduro y del Fiscal. Este último, aprovecha la orden de su jefe para sepultar las pruebas y testigos de su pasado de corrupción durante su estadía como gobernador de Anzoátegui; en otros casos, las acusaciones se basan en “informes” y falsos positivos preparados desde Miraflores para tomar el control de las operaciones y contratos. En otros, se criminaliza y culpa a los trabajadores por el desastre operacional en la conducción de la empresa, por los innumerables accidentes y la caída en picada de la producción, cuya responsabilidad es exclusiva de las sucesivas Juntas Directivas y las decisiones de Miraflores. Son emblemáticos lo casos, en que por “arrecheras” del presidente o su entorno contra algún trabajador, terminan en la cárcel.

En el CRP, entre los secuestrados se encuentra nada mas y nada menos que el Ingeniero Jesús Luongo, el mejor ingeniero de refinación de Suramérica, un héroe de la empresa, artífice de la recuperación del “Coloso de Paraguaná” durante el cobarde sabotaje petrolero. Una persona recta a carta cabal, que se negó a firmar como Vicepresidente de Refinación y Comercio y Suministro, los contratos otorgados a los empresarios que les hacen favores a los hermanos Rodríguez o pagan los abogados al entorno de maduro.

En el caso de Citgo, los miembros de su Junta Directiva fueron traídos bajo engaño al país, para luego detenerlos y secuestrarlos al mejor estilo de las dictaduras que azotaron al Cono Sur. Se les acusa de operaciones de financiamiento diseñadas para transferir dinero al gobierno de maduro, operaciones que fueron autorizadas por los ministros que formaban parte de la Junta Directiva de PDVSA en ese momento.

A Nelson Martínez, a pesar de que fue el mismo maduro quien lo involucró en el juego por el poder en PDVSA, lo nombró ministro y presidente de PDVSA, a sabiendas de que era un hombre enfermo. Luego lo dejan morir en custodia y con él enterraron a un testigo de excepción de esas operaciones financieras, así como de la lucha interna entre los factores de poder del gobierno que pujan por controlar lo que queda de PDVSA.

A Eulogio Del Pino, después que aceptó hacer todo lo que le pidieron que hiciera, que aceptó el juego de dirigir una Junta Directiva que él sabía que hundiría a la empresa, lo apresaron como si fuese un delincuente, lo intercambiaron como una pieza desechable entre grupos de poder del madurismo. Allí está: vejado, enterrado en vida, otro testigo de excepción de como destrozaron a PDVSA los intereses en pugna.

Esto es sólo una muestra de las violaciones a los Derechos Humanos que el gobierno ha instaurado como una política en el país. Habría que agregar los exterminios del FAES en nuestras zonas populares, crímenes políticos contra dirigentes como el caso de Alí Domínguez; así como en los casos de los militares secuestrados en Ramo Verde y el DGCIM, como el MG. Rodríguez Torres, Baduel, entre otros tantos sobre los cuales ahondaré en una próxima entrega.

La violación a los Derechos Humanos no tiene distinción política, todas las partes son afectadas. Todos son actos intolerables y son una muestra de la magnitud de la descomposición moral de este gobierno. La Patria toda debe luchar contra estos actos criminales.

The blackout happened, the lies continue, and privatization is coming

The consequences of the blackout were terrible for the country; the affectation of its citizens, the lack of essential public services, the individual tragedies, and the great collective tragedy: a country alone in its circumstances.

As we mentioned in my article blackout, the collapse of the electric system is just one more episode in a series of far-reaching failures in the country: PDVSA, the economy, water, transportation, health, food, institutions, and sovereignty. Everything is in chaos. The country is dysfunctional.

The government insists on its cynical, cruel practice of ignoring the problems of its citizens by lying again and again, and simply postponing the inevitable until another tragedy or crisis covers up the previous one. This is how the disaster is unfolding day after day, like a hurricane destroying everything in its path and leaving the country in ruins.

They used the blackout to justify more control, to create more fear and restlessness, to tell more lies, and to distract everyone’s attention with new stories of enemies, sabotage, corruption and attacks. Instead of dealing with the emergency, the country was left alone, nobody came to help and everyone was left to their own fate. And now, it’s as though it were all in the past. No explanation of the consequences, the damages, the hospitals, the deaths.

Extreme media manipulation means that the government is now saying that the “victory builder” has obtained not one but “five more victories”, including the carnivals. The propaganda from the ministry of lies even says that the people are “happy” looking for water where they can with casks on their shoulders because the “blue tanks” are on the horizon.

Meanwhile, the indolence, the sheer nerve and complete lack of respect for a patient country just trying to survive continues to feed the discourse of hatred, revenge and vendetta. Not only from the preferred space of dissociation: social networks, Twitter, but from the highest spheres of power, the National Assembly, the Prosecutor’s Office, and the government. It seems, rather, that they want to take advantage of the blackout and the desperation of the population as an opportunity for more of their lies, inoculating their hatred.

From the National Assembly, crooked supporters of madurismo in the opposition seek to divert the attention and responsibility of Maduro in the electricity collapse by accusing and offending; cowardly lynching the government of President Chavez, as always.

The sad Prosecutor, in his attempts to justify the murder in custody of engineer Angel Saquera, or his alarming silence in the face of this disaster because, “he investigates what he wants”, never misses an opportunity to insist on accusing, disparaging and offending those who are victims of their sick cruelty.

For his part, Maduro, in his words to the country, boasts a cynicism and a shocking yet worrying irresponsibility; he tries to argue his thesis of a sabotage with the “most advanced technology”, but has not been able to show any evidence of this or of any incursion into our national territory.

Meanwhile, workers in the electricity sector unions deny this, and Corpoelec engineers and sector specialists have provided technical reasons as to why this is not possible.

What’s more, no one in the government has explained how this alleged sabotage of the Guri has been retroactive to a large part of the country, to Zulia and the Andean states, which have had rationing and ongoing blackouts for years. Why didn’t the huge number of operational thermoelectric plants that were delivered to Corpoelec, PDVSA, and Empresas Basicas enter the system? Why didn’t the power plants at hospitals, airports, drinking water pumping systems, etc. work? I think the sabotage theory fell somewhat short.

While madurismo puts on a show for Twitter as if it weren’t a government, or maybe because he really believes that this country is stupid, transnational interests look on and it is in their interest that Maduro advances his disaster; they see a dead man walking, an extremely weak country, and a demobilized population. Checkmates abound on the control board, they don’t care that their own pieces are crushed day after day. They know that with Maduro in Miraflores, they will end up in checkmate; it’s simply a matter of time.

In the midst of this infernal cycle of crisis-lies-crisis, while the people are focused on how to survive everyday life behind a box of food or a food voucher, the handing-over of the country advances. I have spoken out against it countless times, and I won’t stop doing it: The handing-over of oil, the , the destruction of PDVSADecree 3,368the handing-over of the country’s gas,  the Mining Arc, , and sadly, many more.

I believe this is the role of those of us that have more information and experience: stripping, unmasking this hoax and speaking out about how the government has been handing over the pillars of our homeland, one by one, handing over our future. Speaking out, creating awareness, rising up and fighting to build a patriotic alternative to stop this disaster; this should be the most important task of any leader, revolutionary, or Bolivarian who loves his country and who is not willing to keep their mouth shut in exchange for a position or some subordinate interest. What is at stake is the future of our people and its viability as a sovereign, independent country, capable of guaranteeing the best government and the greatest possible amount of happiness for our people.

While the government continues to hand over the assets and resources of the country in a desperate manner, the most reactionary sectors of the opposition are putting together, behind the people’s backs, a privatizing and surrendering package, synthesized in a plan which was written and conceived abroad and that is far from being “a country plan”. First of all, this cannot be the country’s plan, nor that of the transition; it is rather the plan of a political bias taking advantage of Maduro’s misrule and chaos; taking the reigns, even within the opposition itself, to impose his vision of the future on the rest of the country. A vision that was already defeated in 1999 and that is neither sustainable nor politically viable.

These sectors intend, as a prelude to their plan, to pass a new law for the hydrocarbons sector in the National Assembly, where basically the policy of Full Oil Sovereignty is dismantled and state ownership of oil and gas, and their reserves, is violated. Ownership and reserves that, by the way, have been valid in the country since Liberator Simon Bolivar’s Lima decree of 1827 and that is contained in all the Constitutions of our Republican life.

Full Oil Sovereignty must be a national policy because it is a means by which the ownership and control in the exploitation of our oil, alone or with joint ventures, can be preserved; the only strategic resource that can pull us out of this deep crisis and rebuild our homeland. Preserving Petroleos de Venezuela, not as an empty shell or a contract administrator, but as an operational, vibrant, and strong entity owned by the Venezuelan State is the only sovereign means we will have to extract oil and put it at the service of the Venezuelan people within the framework of our Constitution, laws and jurisdictional sovereignty.

The fact that the Maduro government has destroyed PDVSA does not mean that we are going to hand it over now. PDVSA is a powerful company which in 2013 closed with an average production of 3 million barrels per day, of which it exported 2.5 million barrels per day with revenues of 134 billion dollars. It is a company with an equity of 84,500 million dollars and assets of 231 billion dollars; the fifth largest oil company in the world! This is how things are and now this government has it up on bricks with no battery, no driver and in pieces because they want to sell it as scrap metal. But this is not so; what we have to do is fix it, love it, tune it up again and run it well. We are standing on 316 billion barrels of oil, the largest reserves on the planet.

Of course, the attack against PDVSA has been brutal: the loss of prestige and the entire campaign to tarnish its business and operational prestige, the departure of more than 30,000 technicians and engineers; the erroneous, irresponsible management and years of successive, improvised boards of directors, unaware of operations and the international oil business, as well as the political and judicial persecution of which its directors, managers and workers have been victims, has ended up collapsing our company, which today barely reaches 900,000 barrels per day and has no operational capabilities. PDVSA has always been the flagship of the country and such irresponsibility has opened a vast hollow and made it run aground, but that doesn’t mean we’re going to abandon ship; the only thing left to do is recover it, and what’s more, it can be recovered. They have campaigned ruthlessly to convince the country that PDVSA can’t be saved or recovered. They lie and they do it because they’re sharing out the spoils. They want to privatize it.

What’s more, oil is not only a natural, strategic resource but is also the only source of income that will allow us to rebuild the country. Our Full Oil Sovereignty and our tax regime of 33.3% royalties and 50% oil taxes was what allowed us to obtain oil revenues of 496 billion dollars, allowing the national economy to grow steadily since 2004 and use this income for the people, social development, and good living.

Handing over oil is like handing over the Orinoco, our Caribbean Sea, or Esequibo. It is the sap of the homeland, it is part of our sovereignty, it is in our subsoil, it belongs to no one else but the Venezuelan people and must be used for their benefit.

Don’t get me wrong, without oil, without PDVSA, there will be no possible homeland, there will be no future for anyone. We will not be anything, we will not be able to. Oil is our only chance, we will need all the oil resources we can get to rebuild the country, to rebuild our future. The workers are there, we have the knowledge, and the resources are in the subsoil right below the surface. We need leadership, political commitment, courage, honesty, technical capacity, work, knowledge and, above all, to love our country.

We will not let them take away our oil, nor finish off PDVSA. We will not let them hand over the future of our country. A people’s uprising and a wide discussion of the oil issue is urgently required. Do not let, in the midst of the clamour of daily life, disaster and chaos continue to dismember our homeland. Not only will we not allow it, but the de facto privatization of PDVSA by Maduro and the handing over of oil from that country plan will be unsustainable. Sooner or later, the country, the patriotic forces, will reclaim what belongs to the whole country. A Patriotic Civic-Military Government Junta is not only necessary, but is urgent before they continue to destroy our Homeland.

Pasó el apagón, siguen las mentiras, viene la privatización

Pasó el apagón, con sus terribles secuelas para el país, la afectación a los ciudadanos, la carencia de los servicios públicos esenciales, las tragedias individuales, la gran tragedia colectiva: un pueblo solo en su circunstancia.

Como ya lo mencionábamos en mi artículo blackout, el colapso del sistema eléctrico es solo un episodio más de una cascada de fallas de todo tipo en el país: PDVSA, la economía, el agua, el transporte, la salud, la alimentación, las instituciones, la soberanía. Todo es un caos. El país está disfuncional.

El gobierno insiste en su práctica cínica, cruel, de desentenderse de los problemas del ciudadano, de mentir una y otra vez, mentir y volver a mentir, correr la arruga hasta que otra tragedia o crisis, tape la anterior. Así va rodando este desastre, día tras día, cual huracán, golpea y destruye todo a su paso y va quedando un país en ruinas.

Usaron el apagón, para justificar más control, crear más miedo, desasosiego, decir más mentiras; para distraer la atención de todos con nuevas historias: enemigos, sabotajes, corrupción, ataques. Ésto, en lugar de ocuparse de la emergencia: el pueblo quedó solo, nadie los atendió, todos quedaron a su suerte. Y ahora, como si ya todo hubiera pasado, hubiera quedado atrás. Nada explicaron de las consecuencias, de los daños, de los hospitales, de las muertes.

El extremo de la manipulación mediática es que el gobierno ahora habla de que el “constructor de victorias” ha obtenido no una, sino “cinco victorias más”, incluyendo los carnavales. La propaganda del ministerio de las mentiras, incluso dice que el pueblo está “feliz” buscando agua donde pueda, con sus pipotes al hombro, porque ahora tendremos en el horizonte un futuro de “tanques azules”.

Mientras tanto la indolencia y descaro, tanta falta de respeto a un pueblo paciente, que solo trata de sobrevivir, sigue alimentando el discurso del odio, la revancha, la vendetta. No solo desde el espacio preferido de la disociación que son las redes sociales, el twitter, sino desde las altas esferas del poder, de la Asamblea Nacional, la Fiscalía, el gobierno. Parecieran más bien, querer aprovechar el hecho del apagón, el desespero de la población, como una oportunidad para más de sus mentiras, inocular su odio.

Los tarifados del madurismo en la oposición, desde la Asamblea Nacional, buscan desviar la atención y la responsabilidad de Maduro en el colapso eléctrico, acusando y ofendiendo, el linchamiento cobarde de siempre contra el gobierno del presidente Chávez.

El triste Fiscal, en sus intentos por justificar el asesinato en custodia del ingeniero Ángel Saquera, o su alarmante silencio ante todo este desastre porque “el investiga lo que le da la gana”, no pierde oportunidad de insistir en acusar, desprestigiar y ofender a los que somos víctimas de su enfermizo ensañamiento.

Por su parte, Maduro, en sus palabras al país, hace gala de un cinismo y de una irresponsabilidad impresionante y preocupante a la vez, intenta argumentar su tesis de un sabotaje con la “más alta tecnología”, pero no ha sido capaz de mostrar ninguna evidencia de esta acción, de esta incursión en nuestro territorio nacional.

Mientras, los trabajadores de los sindicatos del sector eléctrico lo desmienten, los ingenieros de Corpoelec también y los especialistas del sector dan razones técnicas del porqué esto no es posible.

Además, nadie del gobierno ha explicado cómo es que este supuesto sabotaje al Guri, ha sido retroactivo a buena parte del país, al Zulia y los estados andinos, que llevan años con racionamientos y apagones permanentes. O por qué no entraron al sistema la enorme cantidad de plantas termoeléctricas que se entregaron operando a Corpoelec, PDVSA, Empresas Básicas o por qué no funcionaron las plantas eléctricas de los hospitales, aeropuertos, sistemas de bombeo de agua potable, etc. Creo que la teoría del sabotaje se quedó corta.

Mientras el madurismo actúa para el twitter, como si ellos no fueran gobierno, o tal vez porque cree de verdad que este pueblo es pendejo; los intereses transnacionales observan, les conviene que Maduro avance en su desastre, ven a un muerto que camina, un país extremadamente débil, un pueblo desmovilizado. Ellos siguen dando jaques en su tablero, no les importa mucho que sus propias piezas se desinflen día a día, ellos saben que con Maduro en Miraflores terminarán dando jaque mate, es cuestión de tiempo.

En el medio de este ciclo infernal de crisis-mentiras-crisis, mientras el pueblo está concentrado en cómo resolver su día a día, detrás de una caja de comida o de un bono, avanza la entrega del país. Lo he denunciado innumerables veces, no dejaré de hacerlo: La entrega del petróleo, de la , la destrucción de PDVSAel Decreto 3.368la entrega del gas de la Patria, el Arco Minero,  y un triste etc.

Creo que éste es el papel, de los que tenemos mayor información y experiencia: desnudar, desenmascarar esta patraña y denunciar cómo el gobierno ha ido entregando uno a uno los pilares de nuestra patria, entregando nuestro futuro. Denunciar, crear conciencia, organizar y luchar para construir una alternativa Patriótica que detenga este desastre. Ese deba ser la tarea más importante de cualquier dirigente popular, revolucionario, bolivariano, de quién que ame su patria y que no esté dispuesto a seguir guardando silencio por un puesto o cualquier interés subalterno. Lo que está en juego es el futuro de nuestro pueblo, la viabilidad de la patria como un país soberano, independiente, capaz de garantizar el mejor gobierno y la mayor suma de felicidad posible para nuestro pueblo.

Mientras el gobierno sigue entregando de manera desesperada todos los activos y recursos del país, los sectores más reaccionarios de la oposición, cocinan, de espaldas al pueblo, todo un paquete privatizador y entreguista, sintetizado en un plan, escrito y concebido en el exterior, que dista mucho de ser “un plan país”. Primero que todo este no puede ser el plan del país, ni de la transición, es más bien el plan de una parcialidad política que aprovechando el desgobierno y el caos de Maduro, ha tomado la delantera, incluso dentro de la misma oposición, para imponer al resto del país su visión sobre el futuro. Una visión que ya fue derrotada en 1999 y que no es sostenible, ni viable políticamente.

Estos sectores pretenden, como antesala a su plan, pasar a la Asamblea Nacional, entre ellas, una nueva Ley para el sector hidrocarburos, donde básicamente se desmantela la política de la Plena Soberanía Petrolera, y se vulnera la propiedad del Estado sobre el petróleo y la reserva que hace de la actividad. Propiedad y reserva que, por cierto, está vigente en el país desde el decreto de Lima de 1827 del Libertador Simón Bolívar y que ha sido recogida en todas las Constituciones de nuestra vida Republicana.

La Plena Soberanía Petrolera debe ser una política nacional, pués, a través de ella se preserva la propiedad y el control en la explotación de nuestro petróleo, sola o con empresas mixtas, el único recurso estratégico que nos podrá sacar de esta profunda crisis y reconstruir nuestra patria. Preservar a Petróleos de Venezuela, nó como un cascarón vacío, un administrador de contratos, sino una entidad operativa, vibrante, fuerte, propiedad del Estado venezolano, es la única manera que tendremos de explotar soberanamente el petróleo y ponerlo al servicio del pueblo venezolano, en el marco de nuestra Constitución, leyes y soberanía jurisdiccional.

El hecho de que el gobierno de Maduro haya destrozado PDVSA, no quiere decir que ahora la vamos a entregar. PDVSA es una poderosa empresa, que en el 2013 cerró con una producción promedio de 3 millones de barriles día de petróleo, que exportaba 2,5 millones de barriles día, con ingresos de 134 mil millones de dólares. Una empresa con un patrimonio de 84.500 millones de dólares y activos de 231 mil millones de dólares; ¡la quinta empresa petrolera más grande del mundo! Es así, y ahora este gobierno la tiene sobre cuatro ladrillos, sin batería, sin conductor y desmantelada, porque quieren venderla como chatarra. Pero no es tal y lo que tenemos que hacer es arreglarla, quererla, volver a ponerla a tono, conducirla bien. Estamos parados sobre 316 mil millones de barriles de petróleo, las reservas mas grandes del planeta.

Claro, el ataque contra PDVSA ha sido brutal: el desprestigio y toda la campaña para ensuciar su prestigio empresarial y operacional, la salida de más de 30 mil técnicos e ingenieros; la conducción errónea, irresponsable en estos años de sucesivas Juntas Directivas, improvisadas, que desconocen las operaciones y el negocio petrolero internacional, así como la persecución política y judicial de la que hemos sido víctimas sus directivos, gerentes y trabajadores, ha terminado por colapsar nuestra empresa, que hoy a duras penas llega a 900 mil barriles día de petróleo y no tiene capacidades operacionales. PDVSA siempre ha sido la nave insignia de la República y estos irresponsables le abrieron un hueco inmenso y la han hecho encallar, pero no por eso la vamos a abandonar, no tenemos otra que recuperarla y, además, se puede recuperar. Han hecho una campaña despiadada para convencer al país de que PDVSA no tiene salvación, ni recuperación. Mienten y lo hacen porque se la reparten en pedazos. La quieren privatizar.

Por otra parte, el petróleo, no solo es un recurso natural, estratégico sino la única fuente de ingresos que nos permitirá reconstruir el país. Nuestra Plena Soberanía Petrolera y nuestro régimen fiscal, de regalías a 33.3% e impuestos petroleros de 50%, fue lo que nos permitió obtener ingresos petroleros por 496 mil millones de dólares que permitieron que la economía nacional creciera de manera permanente desde el 2004 y que hiciéramos una distribución de estos ingresos a favor del pueblo, del desarrollo social, del buen vivir.

Entregar el petróleo es como entregar el Orinoco, nuestro mar Caribe, el Esequibo, es la savia de la patria, es parte de nuestra soberanía, está en nuestro subsuelo, no es de más nadie, sino del pueblo venezolano y debe ser utilizado en su beneficio.

Que nadie se equivoque, sin petróleo, sin PDVSA, no habrá patria posible, no habrá futuro para nadie. No seremos nada, no podremos serlo. El petróleo es nuestra única oportunidad, vamos a necesitar todos los recursos petroleros que podamos para reconstruir al país, para reconstruir nuestro futuro. Los trabajadores están allí, el conocimiento lo tenemos, los recursos están en el subsuelo, casi a flor de tierra, someros. Hace falta, sí, mucho liderazgo, compromiso político, valor, honestidad, capacidad técnica, de trabajo, conocimiento y, por sobre todas las cosas, querer a nuestro país.

No dejaremos que nos quiten el petróleo, ni que terminen de rematar a PDVSA. No dejaremos que entreguen el futuro de nuestro pueblo. Se impone con urgencia una gran movilización popular y una amplia discusión de la cuestión petrolera. No dejemos que, en medio del fragor del día a día, del desastre y el caos sigan desmembrando la patria. No solo no lo dejaremos, sino que, la privatización de facto de PDVSA de Maduro y la entrega del petróleo de ese plan país será insostenible. Tarde o temprano, el pueblo, las fuerzas patrióticas, reclamaremos lo que pertenece a todo el pueblo. Una Junta Patriótica de Gobierno Cívico-Militar, no solo es necesaria, sino que es urgente antes de que sigan descuajando la Patria.

Ramírez: Pretenden usar el blackout del país para privatizar PDVSA y entregar el petróleo

Rafael Ramírez dice que una Junta Patriótica Cívico-Militar de Gobierno no solo es necesaria, sino urgente

El ex ministro de Petróleo sostiene que ya Maduro inició la privatización de PDVSA y ahora, desde la AN, se promueve una nueva Ley de Hidrocarburos que viola la Constitución y elimina la política Plena Soberanía Petrolera. Vamos a necesitar todos los recursos petroleros para reconstruir el país.

Caracas, 17 de marzo de 2019.- En opinión del ex ministro de Petróleo y dirigente chavista, Rafael Ramírez, el madurismo y la oposición coinciden en una política entreguista de activos y recursos estratégicos del país. Maduro, luego de destruir PDVSA, ahora la entrega, en secreto, a las empresas de Servicios Petroleros, mientras que sectores de la oposición cocinan de espaldas al país una Ley donde se liquidan los activos de PDVSA y se entrega el petróleo a una Agencia Venezolana de Hidrocarburos. Ambos sectores entreguistas tratan de convencer al país de que PDVSA es irrecuperable de la lamentable situación a la que la ha llevado la gestión del gobierno de Maduro. Le mienten al país, si la recuperamos del sabotaje petrolero del 2002-2003, también la recuperaremos del desastre madurista del 2014-2019, aseguró el ex ministro.

Ramírez señala que el colapso del sistema eléctrico, dejó en evidencia la incapacidad del gobierno para dirigir al país, pero además, la dura realidad de que el ciudadano está solo enfrentando esta situación.

El gobierno no se movilizó para garantizar la atención durante los más de cuatro días de apagón nacional, sino que , como ya es costumbre evadió su responsabilidad al afirmar que dicha situación caótica que se vivió en el país tuvo su origen en otro acto de sabotaje, sin mostrar evidencias del mismo, a la vez que los obreros e ingenieros del sector eléctrico argumentan que el apagón se produjo por falta de mantenimiento e impericia en el manejo del sistema de transmisión y generación del sistema en Macagua y Guri.

Pero el gobierno no actúa solo en su estrategia de desviar la atención sobre su responsabilidad en el apagón nacional.

Por una parte señaló, “los tarifados del madurismo en la oposición, desde la Asamblea Nacional, buscan desviar la atención y la responsabilidad de Maduro en el colapso eléctrico, acusando y ofendiendo, mediante el linchamiento cobarde de siempre contra el gobierno del presidente Chávez.

Por la otra, el Fiscal, designado por la ANC, en sus intentos de justificar el asesinato del ingeniero Ángel Saquera, o su alarmante silencio ante todo este desastre, porque ‘él investiga lo que le da la gana’, no pierde oportunidad de insistir en acusar, desprestigiar y ofender a los que somos víctimas de su enfermizo ensañamiento”, señala Ramírez.

“Nadie del gobierno ha explicado cómo es que este supuesto sabotaje al Guri ha sido retroactivo a buena parte del país, al Zulia y los estados andinos, que llevan años con racionamientos y apagones permanentes. O porqué no entraron al sistema la enorme cantidad de plantas termoeléctricas que se entregaron operando a Corpoelec, PDVSA y empresas básicas; o por qué no funcionaron las plantas eléctricas de los hospitales, aeropuertos, sistemas de bombeo de agua potable, etc. Creo que la teoría del sabotaje se quedó corta”.

Al final de cuentas se trata de lo mismo: el gobierno actúa de manera indolente hacia los problemas del país, como si no fuera su responsabilidad y utiliza estos ciclos infernales de crisis-mentiras-crisis para aferrarse en el poder y arreciar el control sobre un pueblo desesperado.

El dirigente sostiene que se impone una amplia movilización popular que promueva la constitución de una Junta Patriótica de Gobierno Cívico-Militar que no solo es necesaria, sino urgente, porque el país corre el riesgo de no solo caer en una crisis aún más catastrófica, tanto en lo político como social, sino de ser criminalmente desmantelado, despojado de sus principales activos y recursos, lo que haría inviable cualquier intento serio y patriótico de recuperación.

PLENA SOBERANÍA PETROLERA

Rafael Ramírez advierte de lo está sucediendo con sectores estratégicos del país como PDVSA y el petróleo.

“Mientras el pueblo está concentrado en cómo resolver su día a día, detrás de una caja de comida o de un bono, avanza la entrega del país. Lo he denunciado innumerables veces, no dejaré de hacerlo. Creo que este es nuestro papel, de los que tenemos mayor información y experiencia: desnudar, desenmascarar esta patraña y denunciar cómo el gobierno ha ido entregando uno a uno los pilares de nuestra patria, entregando nuestro futuro”.

Rafael Ramírez denuncia que el gobierno de Maduro, después de destruir PDVSA, una empresa que en el 2013 producía 3 millones de barriles día de petróleo, con un patrimonio de 84,5 mil millones de dólares y activos de 281 mil millones de dólares; ahora avanza en su privatización, tanto vendiendo participación de PDVSA en las Empresas Mixtas, así como entregando la operación y los activos de la empresa a las empresas de “Servicios Petroleros” en una reversión completa de la política de Plena Soberanía Petrolera.

Ramírez indicó “Maduro ante su fracaso en la conducción de PDVSA ahora vuelve a los Convenios Operativos de la Apertura Petrolera, que ironía, lo hace en nombre del Comandante Chávez y qué tragedia para el país volver al modelo fracasado de la IV República”.

Igualmente denunció que “sectores de la oposición cocinan en la AN una nueva Ley de Hidrocarburos violatoria de la Constitución y que elimina de un plumazo lo que aún queda de la política de Plena Soberanía Petrolera”.

Ramírez indica que “lo que debe entender todo el país, más allá de la diatriba política y la intolerancia de algunos sectores es que, solo  la Plena Soberanía Petrolera nos permitirá obtener los ingresos necesarios para reconstruir el país”

Ha sido nuestro régimen fiscal, de Regalías a 33,3% e Impuestos Petroleros de 50% lo que nos permitió obtener ingresos petroleros por 496.000 millones de dólares durante el gobierno del presidente Chávez que hicieron posible que la economía nacional creciera de manera permanente desde el 2004 y que hiciéramos una distribución de estos ingresos a favor del pueblo, del desarrollo social, del buen vivir”.

Ramírez precisa la responsabilidad de Maduro en esta situación al debilitar PDVSA, perseguir a sus trabajadores y conducir de manera equivocada e irresponsable a la industria, provocando una caída estrepitosa de la producción a tan solo 900 mil barriles días de petróleo y provocando un colapso en sus capacidades operacionales. Maduro, puntualizó, ha dejado a PDVSA en “cuatro ladrillos”; para rematarla justo cómo está haciendo en medio de esta caos, de espaldas al país.

Ramírez denuncia que la Ley de Hidrocarburos que se cocina en la Asamblea Nacional,es una exigencia de los sectores transnacionales que los apoyan, pero todo el país debe entender que “entregar el petróleo, es como entregar el Orinoco o el Mar Caribe o el Esequibo . El petróleo es parte de nuestra soberanía, es la savia de la patria y es de los venezolanos y de más nadie”

Para finalizar Ramírez señaló que, “por todos estos peligros y retrocesos en conquistas históricas del país, es que no solo es necesaria, sino que resulta urgente, la instalación de una Junta Patriótica de Gobierno, cívico-militar, que sea capaz de parar en seco este desastre e impedir que sigan descuajando la patria”.

Rafael Ramírez: Voy a contar al país cómo Tarek William Saab extorsionaba a PDVSA

Ante las acusaciones de que fue objeto por Tarek William Saab en el programa “Vladimir a la 1”, Ramírez exige su derecho a réplica

Ramírez acusa Saab de ser un violador de los Derechos Humanos y promete explicar por qué el presidente Hugo Chávez le retiró su respaldo.

Caracas, 14 de marzo de 2019.- El ex ministro de Petróleo y ex presidente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa), Rafael Ramírez, está dispuesto a contar todo sobre la extorsión que hacía el actual Fiscal General de la República, Tarek William Saab, designado por la Asamblea Nacional Constituyente, cuando ocupó la gobernación de Anzoátegui, entre 2004 y 2012.

Para ello exige un derecho a réplica al periodista Vladimir Villegas, conductor del programa “Vladimir a la 1”, donde entrevistó este 14 de marzo a Saab, y donde fue objeto de acusaciones graves de parte del entrevistado.

En el programa Saab acusa a Ramírez de corrupción, sin ningún tipo de prueba, y lo califica de “capo”. Al tiempo, que lo responsabiliza de la “quiebra” de Pdvsa.

En su cuenta en Twitter el dirigente del chavismo formula una serie de comentarios y fustiga la actuación irresponsable de Saab de acusar sin soportes y pruebas, lo que, para el ex alto funcionario de Hugo Chávez, evidencia que se trata exclusivamente de una persecución política.

@Vladimirala1_gv La entrevista de hoy con @TarekWiliamSaab muestra la descomposición moral de este personaje que abusa del poder para mentir, difamar y acusar. Intenta desviar la responsabilidad del gobierno en el colapso eléctrico y sus terribles consecuencias”, señaló.

Más adelante, Ramírez escribió que: @Vladimirala1_gv exijo mi derecho a réplica en tu programa donde @TarekWiliamSaab miente y me difama. Te Contaré de la extorsión que hacia @TarekWiliamSaab a PDVSA cuando era gobernador de Anzoátegui, además del porqué el presidente Chávez le quitó su apoyo y lo hizo de lado.

Según Ramírez el fiscal “tendrá que rendir cuentas a la justicia por su violación a los DDHH, la falta del debido proceso, las muertes de presos en custodia, Nelson Martínez, Alban, Oscar Pérez, Alí Domínguez y Ángel Saquera, los 60 presos quemados vivos en Carabobo entre otros”.

El dirigente del chavismo, quien mantiene contacto con la Alta Comisionada  de Naciones Unidas para los DDHH, Michelle Bachelet, dijo que ella está al tanto de las violaciones que se vienen cometiendo en el país con los presos políticos de Nicolás Maduro.

“La Alta Comisionada para los DDHH @ONU_es @mbachelet puede constatar mi denuncia sobre la violacion de los mismos en el país y como @TarekWiliamSaab es un agente de la comisión de estos graves delitos. No solo acusa, difama y abusa del poder sino que justifica los crímenes”, escribió Ramírez, quien el pasado mes de enero fue recibido por la ex presidenta chilena, Michelle Bachelet en Ginebra, ante quien denunció la persecución política de la que es objeto y que Maduro ha desatado en el país.

Finalmente Ramírez resalta el grave hecho de que el Fiscal, en vez de ser garante de los Derechos Humanos y Constitucionales, los violan constantemente al ser un actor político del gobierno, que acusa y difama pero a la vez guarda silencio y trata de justificar los crímenes políticos en el país.

Blackouts

It is a technical term used in the operational sector to describes current events in our troubled country more accurately than the term “Apagón”;

Since March 7, the country was completely dark due to a total collapse of the national power sector, which brought down with it all basic services: communications, hospital assistance, transportation, gas, water; not to mention the despair of the population and further deterioration of living conditions, its impact on the productive and defense systems, refrigeration chains, food and medicament preservation, and the rampant security problems. The entire country was paralysed and traumatised.

At the time of writing, the majority of the national territory has been in darkness for over 40 hours, reports are still being received of loss of power in nearly the entire country, with the exception of some areas of Caracas and other urban areas, where service has been reestablished in an unstable manner. I ignore whether our country will remain in the dark, isolated from the world, as my writing goes to press. It is an unusual and very serious situation.

A “blackout”occurs when the whole of a complex installation or operational system collapses, either because of its low reliability, or because there are no backup systems, no protections, and no alarms work properly; it affects indeed vulnerable systems which, as certain key system components fail, the system spirals out of control and shuts down completely.

A “blackout”occurs when a key system component fails and triggers a chain reactions that is too quick or violent for the operator to manage. It is no longer a failure but a qualitatively different event: faults cascading at such a high speed that they exceed the operator’s response capacity, and the result of which is the total collapse of the system, its complete shut-down.

When this happens, all alarms and emergency procedures must be activated, all operation and management resources must be at their post. Responsible teams must immediately identify the source of the failure, its impact, and report to management, which must inform the public and make the right decisions in real time, even more so if it is a public service or high impact in the community.

In this sort of events, one must act immediately according to pre-established procedures; that is when the knowledge, professionalism and leadership of the teams responsible for the operation and management comes int play, identifying and resolving the origin failure and restoring all systems, one by one, with emergency criteria, since the system must be restored in a matter of hours.

I am sure, knowing of their capabilities and commitment, that the workers of Corpoelec have done the utmost to solve this operational collapse of the sector. A collapse, on the other hand, of which they have warned on endless occasions, and that, paradoxically, has lead to the prosecution, dismissal and imprisonment of many of them. I am also sure that the management of the sector not only lacks knowledge and capacity, but that they have been overcome by the events and left at a loss, without response.

Employees, engineers, technicians and workers know that the blackout has nothing to do with sabotage, nor with the command action of some “twitter general”; This disaster has its origin in the terrible management of those who have been at the head of the sector in these years of Madurismo: Ignorance, sectarianism, indolence, lack of maintenance, anticipation, and alarms.

A strategic sector placed under the incompetent management of one of Madurismo’s power groups, the so-called “panas”, where workers are prosecuted, wrong decisions are made or none is taken; it has permanently exposed entire regions of the country to the calamity of power cuts, blackouts, blaming failures on iguanas, sabotage or other flimsy excuses. Today, they shamelessly talk about “a power war”, blatantly taking the population for total idiots.

In any case, the electricity sector, due to its strategic nature, prepared itself during the government of President Chávez for the contingency of a conflict or external attack on the system, diversifying thus its generation sources through the incorporation over 4,000 MW of thermo-electric facilities. This would create sufficient capacity in the different regions and strategic sectors of the country to reduce dependency on the Guri.

Now, not only hydroelectric generation from the south and the transmission systems that cross the country have collapsed, including many substations and distribution systems, but also the large thermo-electric plants, which were installed with so much effort and delivered to Corpoelec for their management, or in PDVSA, or in the Basic Companies (Empresas Básicas), the majority of which are out of operation, either due to lack of maintenance, spare parts, cannibalization of their parts and deterioration of their service facilities, or because there is no diesel fuel or gas.

This collapse happens despite the fact that the national electricity demand has fallen significantly, from a maximum of 18,600 MW in 2011 to less than 13,600 MW at present, precisely because of the accumulated contraction of the economy of over 50% of GDP in this period; therefore, these systems, therefore, should be sufficient to guarantee — at least — this reduced demand if properly maintained.

Furthermore, the hundreds of large-capacity, distributed generation power plants that were installed in the country’s strategic sites failed to start. As a result, pumping stations, hospitals, telecommunication centers, airports, and fuel distribution plants stopped dead. Simply put: Nothing’s working anymore.

The thesis of sabotage looks like another excuse, the speech to mobilise the troops; in fact, however, there is a serious failure of the whole system and its contingency plans, even upon sabotage. But claiming “sabotage” excuses everything and continues to cloud the real issue, i.e the government’s incompetence and the dangerous vulnerability of our Homeland.

What is more, no government member reports what it is really underway, nor do they act in defense of the population. Without information, citizens don’t know what to expect. Meanwhile, there is no water, no telecommunications, patients in intensive care or with serious health problems die, as do newborns in need of neonatal care. Many hospitals cannot receive emergency assistance; in the El Valle maternity hospital, medical personnel perform heroic acts to save children’s lives, because respirators fail to work; medicines and the food rot, the population desperately looks for ice to preserve food or medicines.

The nights, especially in the popular areas of big cities, unfold uneasily among shooting, shouting and invectives, and the action of armed groups of any affiliation makes them akin to a war zone.

Faced with this situation of chaos and national emergency, the people are alone and, beyond Twitter and propaganda, the government is paralysed. It acts more like a political party than an actual government. It is their responsibility to support the people in this emergency; they must have been on the streets, with portable systems in hospitals, helping, patrolling, offering professional support and the logistical capabilities of the government, state companies and the Bolivarian Armed Forces . Where are the government leaders? Where are the rescue, help, and support groups? Making grandiose statements does not cut it anymore: The Government must act!

Maduro is hidden, he is afraid of an attack on his person; the ministers refrain form facing the people because they lack leadership, they cannot be in the street, but in controlled environments. Where is the PSUV ? It should be with the people, lending a hand, wrapping up its sleeves, reporting.

We, Chavistas, endured a true sabotage which was driven by the “oil meritocracy”. Between December 2002 and January 2003, the Oil Sabotage paralysed the heart of the country; everything was chaotic, there was no gasoline, no gas, refineries and production were sabotaged; we only produced 23 thousand oil barrels per day at the beginning of 2003; the opposition took to the streets to stir up violence, and the corporate stoppage left the country without food and services.

But President Chávez took to the streets to figth and with him we — his ministers — did likewise, facing, leading the recovery operations of PDVSA, all together, the managers and workers (many of whom are now political hostages of the government), facing political violence, the chaos of the coup opposition.

With our generals, admirals, officers and patriotic soldiers, together with workers and the people, we recovered the facilities, services, one by one: Yagua, Puerto La Cruz, Jose, El Palito, CRP, Amuay-Cardón, Pilín León, all our transport fleet, our ships, production in the East, in the West, gas.

We brought the country back to normal, despite all sort of attacks and the prevailing violence; we fought alongside the people, with the Homeland, with Chávez, in defense of all Venezuelans, whatever their colour, it was for our sovereignty and independence that we fought.

What a difference with the current situation — regardless of Maduristas’ claims that “the price was a hundred dollars a barrel at the time” or that it all was a “a children’s story”, as Herodes likes to repeat.No, it was the most difficult situation possible. Not only was production at 23 thousand oil barrels a day at a price under 22 dollars per barrel, but we were just reeling from a coup d’état, and there was a total stoppage by Fedecamaras. Still, we had sacred reasons to fight, there were ideas, passion, courage, morals and ethics towards the people. Chavez never lied, we never lied to the people, we never misled our country. Those were the times of the Revolution.

Now, there is no government to deal with the situation, there is no leader. The spokesmen of the Madurismo only insist on blaming the supposed sabotage, the power war (yet another war), even attributing sabotaging and acting capacities in the national territory to congressmen and “foreign commandos”, in a sector that has been completely militarized for a long time.

The Ministers of the Government, their spokesmen and leaders of the PSUV mechanically repeat the thesis of the “imperialist attack” to the power sector; if this were indeed true, it would be something to proof and explain to the world, instead of uttering empty statements such as “the truth will be known because God is with us”. With this argument, convenient for them and impervious to discussion, they give free rein to the government, which improvises and continues to impose the absurd thesis of “ says”; they ignore the people’s sentiment, being increasingly distant and indolent with them.

Thecontinues to deepen, becoming the breeding ground for uncontrolled hatred and rage. Those on Twitter and other social networks take advantage of this indolence of the government and their non-existent policy to boost their preaching against Chavez who, in the end, becomes the scape goat of Maduro’s disaster.

This dysfunctional situation in the country, leaves popular sentiment to extremist sectors that demand revenge, and “eye for an eye”, foreign invasion, etc., which are as dangerous as harmful to society and the country. This anti-patriotic position advances, riding on the Madurista disaster, bent on destroying the Chavistas, the opposition and the interests of the Homeland.

This emboldens sectors that applaud an unjust and absurd decision of an arbitral tribunal against the country and in favor of the “Conoco Phillips”, which takes advantage of a country when it is down and out. What is more, they openly ask for the surrender of the Homeland and the oil reserves to large multinationals, demand a foreign intervention, a military attack or any other adventure that can bring them to power, without even considering the years of war and destabilization that will surely ensue.

The worst damage that Maduro has done is that, by destroying the country and the work of President Chávez, he has opened the doors to fascism and an anti-national sentiment, as never before in our history.

Beyond what has happened in the country since last March 7 with Corpoelec and the blackout, the serious and worrying thing is that this is but one more fact in a series of cascading events, already out of control, and that are leading the country to a total collapse, to a “blackout”, which will be extremely dangerous to our sovereignty and territorial integrity.

For it is not only Corpoelec’s inoperability, power cuts, the usual rationing, and the “blackout” of March that matters: first, it was the prosecution and, with the ensuing oil production collapse; then, it was the endless promises and the so-calledthat destroyed the economy, triggering an hyperinflationary process, production contraction down to war levels, mega devaluation, the destruction of the currency and the value of work.

After that, we saw theof over 3 million Venezuelans, most of them young; the dismantling of the Social Missions and the re-emergence of absurd levels of poverty and extreme poverty, the increase of inequality and social injustice; the collapse of public transport and the cemeteries of thousands of Yutong, the collapse water distribution, the disappearance of gas cylinders, and gasoline rationing; the dismantling of the Misión Alimentación, the collapse in the production and distribution of food and medicines; the insecurity and proliferation of “pranes”, now allies to the government and its celebrity minister.

But it is not only a “blackout” in the economic and operational area of the country, of public services and the social sphere, it has also been a collapse of politics: the violation of the Constitution, the imposition of the Constituent Assembly, which has passed all possible red lines, the “lobotomy” of the PSUV, the censorship, the fear, the imposition of mechanisms of social control; the assault and destruction of institutions: the Prosecutor’s Office, the Judiciary, the hundreds killed by political violence in the streets, political hostages and exiles; the political assassinations, those dead in custody, thrown off buildings, blasted away, or beaten to death, like the recent case of the young Chavista militant Ali Domínguez; the tricky pacts, politics under the table , the dangerous dance on the verge of the bonfire of death. They put an end to politics, ideas, debate, and ethics; they took us.

For the Government can no longer hide its inability to govern or control the country. Its harmful actions and nefarious administration have been weakening in such a way the institutions, economy and fundamental companies, that the country is dysfunctional, nothing works, chaos rules in a lawless country without rules.

We must stop this madness before it is too late, before we cannot sustain what remains of our country;and is leading us to fascism and foreign intervention, to utter chaos.

Only a Patriotic Government Junta, which includes all national sectors, patriots, that re-establishes the civic-military union, may be able to mobilise all the Venezuelan people and put an end to this disaster, which is neither patriotic nor Bolivarian or Chavista; it is not even good let alone revolutionary, as it has only collapsed the foundations of the country, weakening them as never before; a sad role to be played by thecountry’s malinche, who clings to power and negotiates in any way they can before the devil realizes they have died.

Blackout

Es un término técnico operacional que describe con mayor precisión que el de “Apagón”, lo que está sucediendo en nuestra patria.

Desde el día 7 de marzo, el país quedó a oscuras debido al colapso total del sector eléctrico nacional, que arrastró consigo todos los servicios básicos, trayendo angustia y mayor deterioro de las condiciones de vida de la población, ni hablar de la afectación al aparato productivo, la defensa, o los problemas de seguridad. El país quedó paralizado y traumatizado.

Al momento de escribir, la mayoría del territorio nacional ha estado a oscuras por más de 40 horas, con excepción de algunas zonas de Caracas y otras áreas urbanas, donde el servicio se ha venido restableciendo de manera inestable. No sé si cuando publique este escrito seguirá el país en penumbras, aislado del mundo. Es insólito y muy grave.

Un “blackout”, es cuando colapsa la totalidad de una instalación o sistema operacional, de alta complejidad, bien porque su confiabilidad es baja, o porque no existen ni contingencias, ni protecciones, ni las alarmas funcionan adecuadamente, un sistema vulnerable que, ante un falla en algún eslabón clave del sistema que genera una sucesión de eventos, que se producen tan rápido o violentamente, que quedan fuera del control del operador.

Ya no se trata entonces de una falla, sino de un evento cualitativamente distinto: fallas en cascada a una velocidad tan alta que sobrepasan las posibilidades de respuesta, y cuyo resultado es el colapso total del sistema, su completa paralización.

En este tipo de eventos, se debe actuar de inmediato según procedimientos preestablecidos, identificando y resolviendo la falla de origen y reponiendo todos los sistemas, uno a uno, con criterio de emergencia, ya que el mismo debe levantarse en cuestión de horas.

Estoy seguro que los trabajadores de Corpoelec han estado abocados a resolver este colapso operacional. Colapso que ellos mismos han advertido innumerables veces, y que, paradójicamente, les ha costado, persecución, despido y prisión, a muchos de ellos. También estoy seguro que la dirección del sector, no sólo carece del conocimiento y capacidad, sino que están perdidos y sobrepasados por los eventos.

Los trabajadores, ingenieros, técnicos y obreros, saben que no se trata de ningún sabotaje, ni la acción comando de algún ¨general de twitter¨. Aunque el sector ha presentado problemas estructurales desde siempre, ha sido durante la pésima gestión en estos años de madurismo que el sector ha venido fallando de forma progresiva y frecuente hasta el colapso total.

Un sector estratégico bajo la dirección incompetente e indolente de uno de los grupos de poder del madurismo, de los “panas”, donde se persigue a los trabajadores, se toman decisiones equivocadas o no se toma ninguna; ha tenido de manera permanente a regiones enteras del país sufriendo la calamidad de los cortes de luz, los apagones, achacándole las fallas a cuanta iguana o sabotaje se les ocurra decir. Hoy hablan de “una guerra eléctrica”, lo dicen sin ninguna vergüenza, creen que el pueblo es pendejo.

En todo caso, el sector eléctrico, por su carácter estratégico, se preparó durante el gobierno del presidente Chávez, para la contingencia de un conflicto o ataque externo al sistema, tomando las previsiones de diversificar las fuentes generadoras, a través de la incorporación de más de 4.000 MW de generación termoeléctrica, para crear suficientes capacidades en las distintas regiones y sectores estratégicos del país, y disminuir la dependencia del Guri.

Ahora, no sólo ha colapsado la generación hidroeléctrica desde el sur y los sistemas de transmisión que atraviesan el país, incluyendo muchas subestaciones y los sistemas de distribución, sino que las grandes centrales termoeléctricas, que con tanto esfuerzo instalamos y entregamos a Corpoelec para su gestión, o en PDVSA, o en las Empresas Básicas, la mayoría están fuera de operación, bien por falta de mantenimiento, cambio de repuestos, canibalización de sus partes y deterioro de sus instalaciones de servicios, o porque no hay combustible diesel, ni gas.

Este colapso sucede a pesar de que la demanda eléctrica nacional ha caído de manera importante, de un máximo de 18.600 MW en 2011 a menos de 13.600 MW actualmente, justamente por la contracción de la economía acumulada de más del 50% del PIB en este período, por lo que, estos sistemas, si estuviesen bien mantenidos, deberían ser suficientes para garantizar, al menos, esta demanda reducida.

Pero además, el sistema eléctrico colapsó y no entraron en operación las cientos de plantas eléctricas de gran capacidad, de generación distribuida, que en forma planificada se instalaron en los sitios estratégicos del país: estaciones de bombeo, hospitales, centros de telecomunicaciones, aeropuertos, distribución de combustibles. Nada está funcionando.

La tesis del sabotaje luce como una excusa más, el discurso para movilizar a los muchachos, pero en realidad, en cualquier circunstancia, hay una falla grave de todo el sistema, y no funcionaron los sistemas de contingencias. Pero “el sabotaje”, excusa todo y le sigue echando tierra a la realidad de la incompetencia del gobierno y la peligrosa vulnerabilidad de la Patria.

Nadie del gobierno informa que está sucediendo realmente, ni actúa en defensa de la población. El ciudadano no sabe a qué atenerse. Mientras tanto, no hay agua, no hay telecomunicaciones, los enfermos en terapia intensiva o con graves afectaciones de salud mueren, los niños recién nacidos que necesitan asistencia neonatal también. Mucho hospitales no pueden recibir la asistencia de emergencia; en la maternidad de El Valle, el personal médico hace actos heróicos para salvar la vida de los niños, porque no funcionan los respiradores; los medicamentos se dañan, los alimentos también, la población buscando hielo para preservar alimentos o medicamentos.

Las noches, sobre todo en las zonas populares de las grandes ciudades, transcurren en zozobra entre los disparos, gritos e improperios, y la acción de grupos armados de cualquier tipo, parece una zona de guerra.

Ante esta situación de caos y emergencia nacional el pueblo está solo, más allá del twitter y la propaganda, el gobierno está paralizado. Actúa más como un partido político, que como un gobierno.

Es su responsabilidad acompañar al pueblo en esta emergencia, ha debido estar en la calle, con sistemas portátiles en los hospitales, ayudando, patrullando, dando seguridad, ofreciendo los profesionales, las capacidades logísticas del gobierno, las empresas del Estado y la Fuerza Armada Bolivariana. Dónde están los dirigentes del gobierno? Dónde están los grupos de salvamento, auxilio, apoyo? No basta con declarar, hay que actuar!

Maduro está escondido, tiene miedo a un atentado, se mueve y vive encapsulado, los ministros no dan la cara porque no tienen el liderazgo, no pueden estar en la calle, sino en ambientes controlados.

Dónde está el PSUV?, debería estar con el pueblo, ayudando, metiendo el hombro, informando.

Nosotros, en el gobierno del presidente Chávez, sufrimos el Sabotaje Petrolero, uno de verdad, ejecutado por la “meritocracia petrolera”. Entre diciembre 2002 y enero 2003, el Sabotaje Petrolero, paralizó el corazón de la patria; todo era un caos, no había gasolina, ni gas, las refinerías y la producción saboteadas, sólo produciamos 23 mil barriles día de petróleo a inicio de 2003; la oposición estaba en la calle, violenta, el paro patronal dejó al país sin alimentos y servicios.

Pero allí estaba el Presidente Chávez en la calle, en combate y con él nosotros, sus ministros, dando la cara, al frente de las operaciones de recuperación de PDVSA, todos juntos, los gerentes y trabajadores (muchos de los cuales hoy son secuestrados políticos del gobierno), enfrentando la violencia política, el caos de la oposición golpista.

Con nuestros oficiales y soldados patriotas, junto a los trabajadores y al pueblo, fuimos recuperando una a una las instalaciones, los servicios: Yagua, Puerto La Cruz, Jose, El Palito, el CRP, Amuay-Cardón, el Pilín León, toda nuestra flota de transporte, nuestros buques, la producción en Oriente, en Occidente, el gas.

Fuímos normalizando al país, informando, explicando la gravedad de la situación, pero a la vez, recuperando la normalidad, a pesar de los ataques y la violencia; nosotros estábamos resteados con el pueblo, con la Patria, con Chávez, en defensa de todos los venezolanos, fueran del color que fueran, se trataba de nuestra soberanía e independencia.

Que diferencia con la situación actual, no me vaya a decir ningún madurista que es que el “precio estaba a cien dólares el barril”, ni que todo eso fué “” como le gusta repetir a . No, era la situacion mas dificil posible, no solo la producción estaba en 23 mil barriles dia de petróleo, y el precio estaba en menos de 22 dólares el barril, sino que veníamos de un Golpe de Estado y había un paro total de Fedecamaras.

Pero nosotros teníamos razones sagradas para luchar, había ideas, pasión, valor, moral y ética ante el pueblo. Chávez nunca mintió, nosotros nunca le mentimos al pueblo, nunca engañamos al país. Eran tiempos de Revolución.

Ahora, no hay gobierno que dé la cara, no hay un jefe. Los voceros del madurismo sólo insisten en culpar al sabotaje, a la “guerra eléctrica” (otra guerra más), en un sector que está completamente militarizado desde hace tiempo. Se impone la lógica del twitter, se manipula y oculta la verdad.

Los ministros del gobierno, sus voceros, dirigentes del PSUV, repiten, sin pensar, la tesis del “ataque imperial” al sector eléctrico, algo que, de ser cierto, deberían demostrar y explicar al mundo, pero no, “se sabrá porque dios está con nosotros”.

Con este argumento, cómodo para ellos y que no da espacio a la discusión, siguen dejando que el gobierno haga lo que le dé la gana, improvisando, se sigue imponiendo la absurda tesis de “”, siguen de espaldas al sentimiento popular, cada vez más lejos e indolentes con el pueblo.

Se sigue profundizando el, el caldo de cultivo para que cabalgue a sus anchas el odio y la rabia. Los disociados del twitter y redes sociales, aprovechan esta indolencia del gobierno, esta ausencia de la política, para avanzar en su prédica contra Chávez, que al final, está pagando los platos rotos del desastre madurista.

Esta situación disfuncional del país, deja la conducción del pueblo a los sectores extremistas que piden revancha, “ojo por ojo”, invasión extranjera y un largo etc., tan peligroso como dañino a la sociedad y el país.

Esta posición antinacional avanza, cabalga sobre el desastre madurista y se llevara por el medio a los chavistas, a la oposición y a los intereses de la patria.

Son los sectores que aplauden una decisión injusta y absurda de un tribunal arbitral contra el país y a favor de la “Conoco Phillips”, que aprovecha justamente la debilidad del país para patearlo. Que piden abiertamente la entrega de la patria, del petróleo a las transnacionales, claman por una intervención extranjera, un ataque militar o cualquier otra aventura que los pueda llevar a ellos al poder, sin importarles que después tengamos años de guerra y desestabilización.

El peor daño que ha hecho Maduro es que, destrozando el país y la obra del presidente Chávez, ha abierto las puertas al fascismo y un sentimiento antinacional, como nunca antes había sucedido en nuestra historia.

Más allá de lo que ha sucedido en el país desde el pasado 7 de marzo con Corpoelec y el apagón, lo grave y preocupante es que éste es un hecho más de una serie de eventos en cascada, ya fuera de control, que están llevando el país a un colapso total, a un “blackout” sumamente peligroso para nuestra soberanía e integridad territorial.

No sólo es la inoperatividad de Corpoelec, el “apagón” de marzo, nó: primero, fue la persecución y, el colapso de la producción de petróleo; fue ely destrucción de la economía: la hiperinflación, la contracción de la producción, la mega devaluación, la destrucción de la moneda y el valor del trabajo.

Luego, fue elde más de 3 millones de venezolanos; el desmantelamiento de la Misiones Sociales y el retroceso a niveles absurdos de pobreza y pobreza extrema, el aumento de la desigualdad e injusticia social; el colapso del transporte público, de la distribución de agua, de las bombonas de gas y los racionamientos de gasolina; el colapso en la producción y distribución de alimentos y medicamentos; la inseguridad y proliferación de los pranes, ahora aliados del gobierno.

No sólo es un ¨blackout¨ en el área económica y operativa del país, de los servicios públicos y el ámbito social, ha sido también un colapso de la política: la violación de la Constitución, la imposición de la Constituyente, que ha pasado todas lasposibles, la , la censura, , la imposición de mecanismos de control social.

El asalto y destrucción de las instituciones: la Fiscalía, el Poder Judicial; los cientos de muertos por la violencia política en las calles, los secuestrados políticos, los exiliados; los asesinatos políticos, como el reciente caso del joven militante chavista Alí Domínguez, los; los pactos,,.

Acabaron con la política, con las ideas, con el debate, con la ética, nos llevaron.

Ya el madurismo no puede ocultar su incapacidad para gobernar o controlar el país. Las acciones, tan dañinas, de su nefasta administración, han venido debilitando de tal manera a las instituciones, economía y empresas fundamentales, que todo está disfuncional, el caos es la regla, el “blackout” del país.

Tenemos que detener esta locura antes de que sea demasiado tarde, antes de que no podamos sostener lo que queda de patria, ay nos conduce al fascismo, a la intervención extranjera.

Sólo una Junta Patriótica de Gobierno, que incluya a todos los sectores nacionales, patriotas, que restablezca la unión cívico-militar, será capaz de movilizar a todo el pueblo venezolano y ponerle punto final a este desastre, que no es patriota, ni bolivariano, ni chavista, ni siquiera es bueno y mucho menos revolucionario, sólo ha derrumbado los cimientos de la Patria, debilitándola como nunca antes, triste papel de la malinche del país, quien se aferra al poder y negocia como puede.

Rafael Ramírez: «No me cabe duda, si Chávez estuviera vivo ya hubiera hecho una rebelión contra Maduro», El Espectador

Rafael Ramírez, el “superministro” de Hugo Chávez que estuvo a cargo de PDVSA por más de una década, habla de la crisis en su país y advierte que la intervención no es la salida.

Criticar al gobierno de Nicolás Maduro pasa factura. Después de haber sido canciller, director de la empresa Petróleos de Venezuela (PDVSA) por 11 años, el “superministro” de Petróleo y Minería y uno de los hombres de confianza de Hugo Chávez, Rafael Ramírez Carreño fue forzado al exilio por Maduro, al criticar sus acciones de gobierno. Nadie conoce su paradero y no ha podido regresar a su país por temor a represalias, pero hoy ha decidido hablar sobre el presente y el futuro de su nación.

¿Cómo ve la situación en Venezuela?

Es muy grave. Desde el punto de vista político tenemos un problema de legitimidad en el país, pues ni Maduro, que se ha autoproclamado luego de unas elecciones fraudulentas, ni Juan Guaidó, que se autoproclama con base en una decisión de un tribunal y que está en el exterior del país, son legítimos. Además, la crisis económica y social sigue profundizándose y las perspectivas políticas hacia el futuro no son claras. La situación que está confrontando nuestro pueblo es desesperante y por eso han salido cuatro millones de venezolanos. El país está disfuncional y no hay manera de que el gobierno resuelva el problema.

¿Qué piensa del llamado cerco diplomático que se le ha hecho a Maduro?

Bueno, es una posición obviamente de presión que tiene que ver con que el cuadro político en la región ha cambiado: pasamos de un amplio movimiento progresista cuando estaba el presidente Chávez, y ahora estamos con un bloque de países de derecha. Eso tiene mucho que ver con la política exterior de Maduro, que ha sido de choque, de confrontación, de insultos, de Twitter, sobre todo cuando estuvo Delcy Rodríguez al frente. A mí me consta la molestia que generaban en todos los embajadores del Grupo de Lima las expresiones fuera de tono de la canciller. Todo eso se ha ido acumulando y trajo estas consecuencias. Por primera vez Venezuela está aislada en la región, con muy pocas excepciones, y Maduro luce atrincherado y sin respaldo.

¿Cree que esa presión termine sacándolo del poder?

Es un elemento, pero lo que sucede es que hay países que pueden vivir aislados toda su vida. Sobre todo, porque durante el gobierno del presidente Chávez hicimos un esquema de relaciones de multipolaridad. A mí me tocó estar al frente de eso, con Rusia, con China, con la India, y eso es lo que le está dando el respiro ahorita a Maduro. No creo que eso derroque a nadie. Lo que hace es empeorar la situación para el pueblo venezolano, por el tema de las sanciones y todo eso.

¿Desde cuándo se estrecharon las relaciones con Rusia y hasta dónde va ese apoyo?

Eso no fue un producto del gobierno de Maduro. Yo trabajé con el presidente Chávez 12 años y desarrollamos una política exterior bastante ambiciosa —utilizando el petróleo— que nos permitió crear nuestros propios espacios geopolíticos. Lo hicimos primero con el Caribe, a partir de Petrocaribe, después con países suramericanos. Incluso con Colombia, estando el presidente Álvaro Uribe, hicimos el gasoducto Transguajiro. Tuvimos buenas relaciones. Con China y con Rusia, la relación fue construida con base en la cooperación petrolera y la cooperación política y militar. Creo que esos dos países aspiran a mantener su presencia en el país, razón por la cual, lo quieran o no Estados Unidos u otros factores, para buscar una salida política hay que conversar con esos gobiernos. Es la salida correcta.

¿Es verdad que Venezuela está tan endeudada con Rusia y China?

Sobre la deuda venezolana se han tejido muchas historias. Hasta que yo estuve al frente del petróleo de Venezuela habíamos pagado un tramo muy importante de la deuda con China con petróleo. Entiendo que Maduro ha tenido un pésimo manejo del tema económico y ha tomado mucha deuda que, a propósito, no está reportada en ningún sitio, ni en la Asamblea, y no se rinde cuenta de ello. Dicen que es muy alta, pero es un número que nadie sabe exactamente de cuánto se trata. Cuando yo era vicepresidente económico le propuse a Maduro un esquema de renegociación de esa deuda que no aceptó y no acepta fundamentalmente porque él tiene un círculo que lo rodea que ha hecho muchos negocios, tanto con el tema cambiario como con el tema de manejo de la deuda. Se han impuesto intereses grupales y personales por encima de los intereses del país.

¿Por qué Chávez eligió a Maduro? ¿Se equivocó?

No me cabe duda. Si el presidente Chávez estuviera vivo ya hubiera hecho una rebelión contra Maduro por las condiciones del sufrimiento de nuestro pueblo. Estaría ahorita al frente de un movimiento patriótico en contra de él, y si estuviera vivo lo hubiera destituido de inmediato. Lo que pasa es que Maduro se ha aprovechado del hecho de que Chávez murió.

Chávez no estaba buscando sucesor, él pensaba que iba a volver de esa operación, y sus médicos, que eran todos cubanos, le dijeron que volvería de la operación a liderar el movimiento. Lo que le preocupaba a Chávez, y me lo manifestó, es que estando en esa operación tan cerca de finales de diciembre no le daría tiempo de venir a juramentarse el 10 de enero como marca nuestra Constitución y sabía que se llevaría un nuevo proceso electoral en apenas treinta días. Entonces lo que planteaba era que el movimiento no estaba en capacidad de escoger en tan poco tiempo un candidato alternativo y por eso decidió que el candidato fuera Maduro, pero solo en el escenario en el que él estuviera convaleciente. Cuando Chávez murió esta gente manipuló su nombre y ha hecho cosas horribles con él.

¿Cree que el legado de Chávez fue dilapidado por Maduro?

Sin lugar a dudas. El gobierno de Maduro ha sido el peor en la historia republicana, ha retrocedido al tiempo de las guerras civiles después de la Independencia, cuando el país estaba fraccionado sin liderazgo y el pueblo hambriento. También dilapidó el capital político del comandante Chávez, que hoy todavía sostiene a Maduro. Ha utilizado el nombre de Chávez como si fuera una franquicia, ha dicho y jura que es su hijo y ha manipulado el sentimiento de nuestro pobre pueblo.

El chavismo es una realidad histórica que está allí, un bloque al menos del 30 o 40 % de la población del sector más humilde con sentimientos muy profundos y esta gente ha manipulado con todas sus capacidades ese sentimiento y le han hecho mucho daño al chavismo y al pueblo.

¿Qué pasará con las conquistas sociales que dejó el chavismo?

No es verdad que Chávez no haya dejado nada bueno, lo que pasa es que Maduro lo ha destrozado. Yo te puedo enumerar cinco cosas al menos que Chávez hizo por el país y que fueron incluso de mucha ayuda para la región: la Constitución bolivariana, la democracia participativa protagónica, el empoderar al pueblo, la recuperación de la industria petrolera y su nacionalización, una política que nos permitió darle al país más de una década de estabilidad y crecimiento económico. Yo creo que se comete un error cuando se mete en el mismo saco al chavismo y al madurismo. Esta gente de la oposición, Guaidó y aliados, pensaba que tumbar a Maduro era así como que un paseo y que se iba rapidito y no. Tienen que entender que para tumbar a Maduro —cosa que tiene que suceder, pero en el marco de la Constitución— tienen que contar con el chavismo, la fuerza activa de la sociedad: los obreros, los militares, la mayoría del pueblo activo organizado durante 12 años de conformación del poder popular.

¿Cuál fue el principal error de Maduro?

Dejó a un lado el chavismo. No escuchó. Tuvo un absoluto desconocimiento de cómo conducir el país y, además, le faltó humildad para no reconocer sus propias limitaciones, pues no se dejó ayudar de nadie. Todos los ministros de Chávez se lo advertimos. Yo, que era el segundo hombre a cargo de la conducción del país, se lo expliqué de innumerables maneras, pero me di cuenta de que él se rodeó de un grupo de extraños involucrados en muchos temas de corrupción. Maduro ha actuado como un dictador y ya el tiempo se le pasó. Ahorita lo que está es desesperado viendo cómo sobrevive.

¿Por qué cree que Vladimir Padrino sigue firme con Maduro?

Bueno, sigue ahí. Yo no entiendo por qué los militares venezolanos, sobre todo el alto mando, que los conozco a todos, han seguido apoyando a Maduro. Creo que tiene que ver con lo que plantea la oposición: un escenario de invasión, de revancha, de ojo por ojo. Ese mensaje no va a ayudar a reconstruir el país. Definitivamente Maduro se sostiene porque los mandos militares, que la mayoría de ellos son chavistas, se han mantenido en torno a él. He hecho un llamado abierto a que las Fuerzas Armadas, que tienen el mandato por Constitución, reestablezcan el orden que ahorita está tan disfuncional y débil que cualquier cosa puede pasar, no solo que nos invadan, lo cual ya sería muy grave y yo lo rechazo, sino que además se puede prender una confrontación civil que sería mala no solo para Venezuela sino para toda la región. Hay muchas armas rondando y muchos grupos militares y paramilitares.

¿Y qué opina de la intervención extranjera?

Una intervención militar en Venezuela va a ser un desastre y el primero que lo va a sufrir es Colombia. El pueblo colombiano podría volver a tiempos de guerra cruenta, porque el conflicto en Venezuela se va a extender.

Nosotros tenemos 2.000 kilómetros de frontera, muy viva, por cierto. Además, el esquema de defensa de nuestro Ejército, que fue una doctrina bolivariana que impulsó el presidente Chávez, está basada sobre el principio de una guerra popular, o sea, no es la guerra de los grandes aviones —aunque los tenemos—, sino es la guerra de todo el pueblo en armas defendiendo al país. No se debe jugar con esos escenarios, ni se deben poner siquiera como un escenario. Tenemos que levantar la voz para que cese la guerra. Puede venir un artista, puede hacer un espectáculo, puede decir que quiere una guerra y después se va a Miami, o se va a Madrid, pero se va. Los muertos los vamos a poner nosotros y eso hay que evitarlo a toda costa. Más allá de si somos chavistas o somos de la oposición o si eres de Maduro, la guerra debería ser un escenario negado para nosotros y cualquiera que alimente ese escenario es un enemigo de nuestro país, de ambos países.

¿Qué piensa de todo el tema de la ayuda humanitaria?

El problema, insisto, es que cuando tú politizas la ayuda humanitaria ya eso va mal. Yo me acuerdo que en la guerra con Siria, un país donde se estaban matando, las Naciones Unidas tenían que tener el consentimiento de este país para que pasara la ayuda humanitaria. Nadie va a aceptar que pase un camión con cajas que dicen “USA” o lo que sea para que hagan propaganda dentro de tu país o para utilizarlo como un tema político. Eso no quiere decir que la ayuda humanitaria no haga falta; sí hace falta. Yo sostuve en 2014 que no hacía falta porque conociendo los números económicos sabía que había manera de resolverlo, pero la incapacidad de Maduro ha sido monstruosa. Si yo fuera Maduro la hubiera aceptado. Que entre la ayuda humanitaria, pero a través de la ONU. Si todos los países de la región quieren dar ayuda humanitaria, perfecto. La ONU tiene los organismos que son absolutamente transparentes y balanceados que no politizan el tema y la entregan. De hecho, yo hubiese pedido una ayuda masiva en las Naciones Unidas. Este es un momento en donde la ONU casi no ha intervenido en nuestra región, solo lo ha hecho en Haití, después con la misión política en Colombia. Sería una oportunidad para que el sistema de Naciones Unidas interviniera en la salud, en los alimentos, en toda la situación social que estamos afrontando. Nuestro país requiere ayuda, pero no una politizada, porque cuando ves ese show y después la violencia que se desató sabes que no está bien.

¿Cómo ve a la oposición?

La oposición está tan carente de liderazgo que tienen que recurrir al liderazgo externo para avanzar en sus propósitos. El presidente Donald Trump hizo una campaña a favor de Guaidó en Florida como las hace a favor de sus candidatos a la Gobernación. Y Guaidó aterrizó en Colombia en un avión de la Fuerza Aérea Colombiana. Eso no tiene presentación. No es porque sea Colombia, sino porque no está bien. Nunca va a haber un presidente colombiano descendiendo de un avión militar venezolano.

La oposición no tiene liderazgo, ahí está lo grave, porque Guaidó es una cara nueva, es un líder local, pero detrás de él está el grupo de extrema derecha Voluntad Popular, ni siquiera están los tradicionales líderes de la oposición venezolana de Acción Democrática, un Nuevo Tiempo o Primero Justicia. Es muy grave que el país quede entre lados extremos: por uno están Delcy Rodríguez, Maduro y todos los que yo digo que son como unos malandros, y del otro, la derecha jugando a la guerra. Es el momento de que se anteponga la política. Tenemos que ir a un proceso electoral y que vayan todos los candidatos con garantías políticas para decidir esto sin necesidad de matarnos.

¿Sería candidato presidencial?

Sin lugar a dudas. Eso es en lo que estoy trabajando, y no solo con el chavismo, porque creo que tenemos que tener una propuesta que sea más incluyente y vamos a necesitar un acuerdo. Suponiendo que hoy sea el día cero, que todo lo político se arregló, vamos a tener que trabajar muchísimo para superar el desastre que ha dejado Maduro. Primero reconstruir todo el país que nos dejó Chávez, nuestra industria petrolera, nuestras misiones, nuestros programas sociales y recuperar la institucionalidad del Estado. Ahorita Maduro tiene las instituciones en manos de sus malandros. Hay que hacer como un saneamiento espiritual del país, dejar atrás la amenaza de las revanchas, el ojo por ojo en el que todos estamos quedando tuertos. Tenemos problemas económicos y nuestros muchachos se han ido.

¿Cómo sería una carrera electoral con la oposición, sobre todo con el líder opositor Juan Guaidó?

No, Juan Guaidó no será el candidato de la oposición. El candidato va a ser Leopoldo López, que es el jefe de Guaidó y que está calladito porque sabe que tiene mucho rechazo en el pueblo venezolano. Yo creo que el país debe debatir cuáles son las propuestas, y hay que trabajar todos juntos para reconquistar la normalidad. Yo revertiría todo lo que Maduro estaba haciendo en PDVSA, porque si ella se entrega no va a haber manera de recuperar el país. Si se entrega va a ser la historia sobre el saqueo más grande sobre nuestro país.

¿Qué pasó con PDVSA?

Yo le entregué a Maduro una empresa de US$282.000 millones de activos. No solamente es la empresa más importante de América Latina, sino la quinta empresa petrolera más importante del mundo: así se la dejé a Maduro. Qué Fondo Monetario ni qué nada. Nosotros tendríamos suficientes recursos en la industria petrolera no para resolver el problema, pero sí para tener un recurso constante. Maduro ha dicho que la causa del problema fue el precio del petróleo, pero es mentira. Cuando estuvimos con Chávez teníamos a US$11 el precio del barril. Luego que fue la corrupción, y tampoco. Ha habido casos de corrupción en la alimentación, en el cambio de divisas, en su propio grupo de poder. Luego que fue la conspiración, que la guerra económica, nada. La respuesta hay que buscarla en el pésimo manejo que ha hecho de la industria petrolera: persiguió a todos nuestros muchachos y los tiene presos, algunos ministros han muerto en cautiverio. Destrozó la industria y ese es el eje del país. La peor sanción que le ha caído a PDVSA es Maduro, pues ha destruido la industria petrolera.

El señor que puso a cargo, Manuel Quevedo, es un guardia nacional, fue el hombre que estuvo al frente de la represión en el año 2014, y no sabe nada de petróleo. Puso en la industria, muy delicada, por cierto, a puros guardias nacionales.

¿Qué piensa del papel de Colombia, Brasil y Estados Unidos en la crisis?

Esos tres países definitivamente tienen gobiernos de derecha muy agresivos. Están haciendo cosas que nadie hubiese hecho y tienen que tener cuidado, pues son acciones que después serán difíciles de recoger en una relación, incluso cayendo Maduro. El presidente colombiano está cometiendo errores con sus declaraciones, porque nosotros vamos a estar unidos para siempre. Somos países hermanos, no son tres puentes y ya, somos 2.000 kilómetros y 200 años de historia. Y esté o no esté Maduro, vamos a tener unas reglas mínimas de convivencia y hay que tener cuidado. Cada presidente tiene su propia visión, pero hay que pensar un poquito más en el futuro, en lo que viene de aquí adelante.

¿Hasta cuándo cree que Maduro resista?

Es cuestión de tiempo. El mejor aliado de Maduro es la oposición, que siempre ha tenido una estrategia inmediatista que proviene de las élites. Tú ves que ese odio que ellos generan ayuda mucho a Maduro. Cada vez que hablan de que las tropas extranjeras nos van a invadir lo que hace todo el mundo es nuclearse en torno a Maduro. Si lo dejáramos solito, Maduro no le aguanta una elección a nadie. A mí no me gana Maduro, menos a un candidato del consenso nacional. El pueblo tiene que votar.