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Rafael Ramírez: «Detenidos en España no son primos míos. Esto es mentira, es otra prueba más de la campaña de desprestigio en mi contra.»

Sumarios

  • El ex Ministro de Petróleo del Presidente Chávez, niega tener relación personal y mucho menos, familiar con José Ramón Sánchez Rodríguez y Luis Mariano Rodríguez Cabello, quienes intentan evitar ser extraditados a Venezuela por presuntos delitos de corrupción. «Ésta es una mentira absoluta», dice.
  • El dirigente denuncia que “ésta es otra prueba más de cómo mienten con relación a mi nombre, en un intento permanente de dañar mi imagen y reputación vinculándome a cuanto caso criminal exista  o no”.

Caracas 26 de noviembre de 2018. El ex ministro de Petróleo y ex presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, niega enfáticamente tener familiares en España vinculados a causas penales y señala que José Ramón Sánchez Rodríguez y Luis Mariano Rodríguez Cabello, acusados de presuntos delitos de corrupción, no son sus primos. «No conozco de trato, ni de comunicación a ninguna de esas dos personas, mucho menos son mis primos», asegura el ex funcionario en una declaración.

Ramírez rechaza y niega las presuntas declaraciones hechas a EFE, por parte del abogado Ismael Oliver, defensa de José Ramón Sánchez, solicitado en extradición por el gobierno venezolano.

“De ser cierta la declaración citada por EFE, “El abogado Ismael Oliver debe retractarse, para no incurrir él mismo en un delito. De no ser así, la agencia EFE debe pronunciarse al respecto”.

“Estoy cansado de que personas o medios irresponsables sigan difamando mi nombre y reputación, por razones políticas, mintiendo, dando información falsa y tratando de vincularme permanente con casos de hechos cometidos por otros, es un linchamiento moral, permanente en mi contra.”

“Ya me habían advertido que el gobierno de Maduro, estaría coordinando acciones con el nuevo gobierno de España, para cumplir su agenda de persecución y odio en mi contra. Todas estas acciones, son producto de las negociaciones secretas que conducen los personeros que ha enviado Maduro a Madrid, para extraditar perseguidos políticos entre ambos países”, señaló.

“Le hago un llamado a los medios de comunicación y portales digitales a que no se hagan eco de esta campaña de mentiras y no se sumen a los intentos reiterados de dañar el nombre y reputación de nadie, y muchos menos con fines de escándalo y de persecución política, que es el fin último de esta estructurada campaña de agresión en mi contra. Nadie puede violentar mis derechos fundamentales, la presunción de inocencia, el debido proceso, el derecho a la defensa, nada detendrá mi lucha, ni acallará mi voz”,  manifestó enfáticamente el Ministro Ramírez.

Tiempos de miedo. Días de infamia

Contrariamente a lo que caracteriza o debe caracterizar a un proceso de transformaciones políticas y sociales, a una revolución: debate de ideas, democracia popular, plena, revolucionaria, protagónica y participativa, florecimiento de ideas, discusiones, debates, crítica y autocrítica, este período nefasto del madurismo se ha caracterizado por imponer el miedo y la infamia como mecanismos de control político y social.

En vez de ser un período luminoso de libertades políticas y participación de los ciudadanos, nuestra sociedad se ha trastocado en una sociedad del miedo, el silencio, la cobardía, la infamia y el oscurantismo. Es una sensación extraña. Un ambiente donde predomina la cautela, y se niega todo, el «dejar hacer, dejar pasar», apartarse, no ver a los lados, no decir, no alzar la voz, no comprometerse, no dar la mano, no practicar la solidaridad.

Se ha desdibujado, ha desaparecido, el precepto constitucional de la democracia participativa y protagónica, como una mueca de otros tiempos, que, aunque parezcan lejanos, son de apenas hace unos cinco años, . Se ha impuesto un sistema de gobierno autoritario y represivo, tan contrario a la esencia del modelo chavista de gobierno. ¿Por qué sucede ésto? ¿Cómo actúan los mecanismos de coerción para imponer el miedo en toda la sociedad? Veamos.

El madurismo en el gobierno necesita imponer el miedo, como condición indispensable para ejercer el control sobre la sociedad. Lo hace porque carece de credibilidad, autoridad y legitimidad ante el país.

La credibilidad se basa en la verdad: no se puede construir confianza con base en la mentira, el engaño, la trampa. La autoridad no se hereda, se conquista en virtud del trabajo, el ejemplo, la asertividad en las decisiones, la eficacia en la acción. La legitimidad no se circunscribe a un resultado electoral, sino al cumplimiento del fin para el cual se otorgó un mandato. Si éste no se cumple, se omite y se actúa al margen de la Ley y la Constitución, en detrimento del interés común, la misma se pierde.

Un gobierno improvisado, desacertado y tan malo como éste; un presidente sin liderazgo, ni carisma, tan errático, tan mal presidente, necesita del miedo para mantenerse en el poder. Instalar un complejo sistema para que el miedo permee a todas las instancias y niveles de la sociedad. Se quiere el control total, el silencio, para imponer otro modelo, contrario al chavista, anti popular, violento por naturaleza.

El gobierno actúa a sus anchas, sin ningún tipo de control, sin mecanismos de rendición de cuentas, sin contrapeso. Por ello se trazó como estrategia de poder, desde el inicio, controlar mediante la ubicación de personajes sumisos de su entorno al frente de los Poderes Públicos: el Poder Judicial, la Fiscalía, la Contraloría.

El madurismo necesita neutralizar al chavismo, desnaturalizarlo, borrarlo poco a poco. Por ello ha desplazado de las instituciones, ministerios y empresas del Estado, a cualquier chavista o patriota que no estuviese dispuesto a subordinarse a sus decisiones.

Dentro del PSUV, aplastan cualquier disidencia, cualquier voz crítica, desde la Dirección Nacional, hasta cualquier posición a nivel local, pasando por gobernadores, alcaldías, Misiones, Poder Popular. Han «extirpado» al chavismo como si se tratara de un mal. Es el peor enemigo que tienen.

Por ello hacen lo que quieren, y ese es el mensaje que transmiten para imponer el miedo y la desesperanza. No les importa nada: ni la Constitución, ni las Leyes, ni Chávez, ni su obra ni su memoria.

Transmiten la idea de que nadie puede hacer nada contra sus decisiones o actuaciones: no se puede acudir al Poder Judicial, ni a la Fiscalía, ni a la Prensa. Pueden cambiar cualquier Ley, vulnerar toda garantía Constitucional, porque para eso crearon la ANC, para cambiar la Constitución, aprobar «lo que Maduro diga», entregar la Patria.

Han logrado imponer la sensación de que nadie está seguro o a salvo de la violencia del madurismo; que no existen garantías constitucionales, ni salvaguardas de ningún tipo, ni amparos, ni recursos legales que valgan. Han pulverizado tanto el Estado de Derecho como la protección del ciudadano frente al Poder del Estado.

Aunque el madurismo ha golpeado con violencia y crueldad a la oposición, violando todos sus derechos y garantías, persiguiendo y encarcelando, sin embargo no es ella su principal amenaza. El chavismo siempre ha derrotado a la oposición, tiene suficientes argumentos, en un discurso que el pueblo reconoce como propio., Son campos antagónicos claramente delineados.

Además, la oposición tiene un liderazgo entregado al poder, dividido y carente de un discurso capaz de permear a los sectores populares. No tiene proyecto propio. Con gusto han pactado con Maduro, quien . es ha ofrecido negocios y oportunidades económicas, a cambio de silencio y colaboración. La oposición no es el objetivo de la operación de miedo del gobierno.

La principal amenaza al madurismo es el chavismo. Es en contra del chavismo que se ha desplegado a operación madurista para imponer el miedo. Ellos saben, que si el Chavismo despierta en rebeldía, es el único bloque social con capacidad para derrocar a este gobierno infame. El chavismo es el verdadero peligro del madurismo, por eso lo golpea tanto, lo neutraliza, lo paraliza a través del miedo y la represión. Se trata de reprimir y neutralizar al movimiento popular.

Pero es una operación más complicada, necesita otro discurso y buscar las maneras de arremeter contra Chávez, sin cometer el error de ir directo contra la imagen del Comandante. Se trata de una purga interna, irse deslastrando del Chavismo, del legado del Comandante, pero proclamándose chavistas y socialistas.

Para ello necesita golpear con fuerza hacia lo interno cualquier resistencia, foco o reducto del chavismo, mientras silencia o compromete a la dirigencia en un pacto tácito de convivencia con base en la amenaza o el miedo oprebendas o espacios de poder. Busca generar en ella el fenómeno de Mephisto para que deje solo al pueblo, a la base política y social chavista, mientras avanza en el desmontaje de la Revolución Bolivariana con sus garantías sociales y diluye la posibilidad del socialismo.

Esta dirigencia que hoy está entregada al madurismo, compuesta por líderes históricos, civiles y militares, que se encuentra en el PSUV y otras instancias de dirección política, las que se suponía daría la vida por defender la revolución y el legado del Comandante Chávez; pero, faltando a su responsabilidad histórica, hacen lo contrario.

Son éstos los que «legitiman» con su nombre y su imagen este desastre, los que callan y aplauden, los que buscan y alimentan una y mil excusas para tratar de justificar la entrega de las banderas del chavismo. Lo más triste, son los que se encargan de mantener al pueblo desmovilizado, callado, mientras se profundiza la crisis, el retroceso y la entrega de todos los avances políticos, económicos y sociales obtenidos con Chávez en revolución.

La maquinaria del miedo ha logrado que los ciudadanos, los funcionarios, los militares, los militantes políticos, los dirigentes de cualquier nivel o sector, se sientan vigilados, grabados, intervenidas sus conversaciones , delatados o señalados de cualquier cosa. Se ha impuesto el miedo a hablar: nadie opina, nadie critica, se perdió la irreverencia del chavismo junto a la capacidad de dirigir y acompañar al pueblo.

Todos tienen miedo, así de sencillo. El gobierno ha logrado imponer la certeza de que cualquiera que se oponga o piense distinto o tan solo disienta, puede ser detenido en cualquier momento, puede ser secuestrado, encarcelado, postergada indefinidamente su presentación ante el juez, sin ningún tipo de respeto por las leyes, ni por el Estado de Derecho.

Cualquiera puede ser sujeto de un allanamiento sin orden judicial; se violenta el domicilio, secuestran familiares, ocupan viviendas, confiscan,roban bienes y pertenencias.

Las detenciones arbitrarias son hechas con gran despliegue policial, agentes sin rostro, enmascarados, van en grandes grupos, a detener a las víctimas en sus sitios de trabajo, irrumpiendo en reuniones, o de madrugada a sus casas. Las víctimas salen esposadas, expuestos al escarnio público, sin presumir la inocencia del detenido, sin la presencia de alguien que vele por sus derechos. Son presentados ante el pueblo como unos delincuentes, destrozada su imagen.

Los procedimientos policiales, hechos de madrugada a dirigentes o funcionarios de importancia,son filmados, para luego exponer a las víctimas en la televisión en «VTV», donde de inmediato alguien relata que se trata de delincuentes, comenzando así la fase de destrucción y linchamiento moral, donde la vocería del «pranato» se encarga de insultar, acusar y condenar, alimentando el discurso del odio que luego se repetirá atomáticamente a todos los niveles sin la mas mínima reflexión de por medio.

Lo grave es que estos procedimientos, «vendettas» o «razzias» , siempre son antecedidas por acusaciones, condena e instrucciones del propio Maduro, o cualquiera de los funcionarios del madurismo. Luego de consumada la detención o el secuestro, sale el Fiscal infame a decir apresuradamente cualquier estupidez o acusación infundada que brinde la sensación de que está actuando.

Cualquiera puede ser objeto de una acusación-condena pública, cualquier rumor o «tuit» implica la pérdida del trabajo, desconocimiento de sus beneficios o derechos laborales; ser apartado, segregado, puesto de lado, hasta que sale de la empresa o institución por miedo a que caiga en peor situación o sea puesto preso.

Todas estas actuaciones de violencia del Estado constituyen un abuso de poder e impunidad para violar la Constitución y las leyes. Para actuar de esta manera, el gobierno usa cuerpos policiales, organismos de inteligencia, la Fiscalía, el Poder Judicial, la Contraloría, el aparato de propaganda del Estado y sus redes sociales.

No hay ningún poder que pueda controlar al Ejecutivo, al gobierno, nadie que defienda al ciudadano. El mensaje que se quiere transmitir, como si fuese una fatalidad, es que en este país se hace «lo que Maduro diga».

Las cárceles del país están llenas de presos de todo tipo. Los presos comunes no tienen ningún tipo de derecho, ni de condiciones mínimas, total, es el pueblo, que nadie le importa. La ministra responsable, ha instaurado y convive estrechamente con los «pranes» que controlan estos espacios y los convierten en infiernos. Cuando en una cárcel de se quemaron vivos más de 70 reclusos y sus familiares, todos se lavaron las manos, no pasó nada. Total impunidad para los maduristas.

Los presos por razones políticas son varios cientos. Nadie sabe a ciencia cierta, pero se estiman cerca de 280 oficiales y tropas de las Fuerzas Armadas detenidos, cerca de 150 gerentes y trabajadores de PDVSA presos, varias decenas de dirigentes obreros y populares presos, así como cerca de 200 del sector de oposición. No hay cifras oficiales, ni posibilidades de decir nada a favor de ellos. Esa es parte de la estrategia, el silencio, la desinformación, la amenaza. Si se habla o aboga por un preso, éste es sometido a vejámenes y castigos. Fue la misma táctica de los militares contra los Tupamaros en Uruguay.

Los presos por razones políticas, así estén acusados de traidores, corruptos o conspiradores, o de nada, están sometidos a un trato vejatorio de la dignidad humana, como castigos, aislamientos, extorsión. Los carceleros cobran por cualquier cosa, cualquier derecho básico de un preso. No se les deja hacer nada, ni leer, ni recibir sol, ni visitas.

El preso está secuestrado, en espacios fríos: algunos permanentemente iluminados, y otros oscuros completamente. Se les droga, maltrata, aísla, o no se les procesa, no se les acusa. Se violan la Constitución y las leyes nacionales e internacionales.

Hay presos de Nicolas, de «fulana», de «sutano». Cada quien ejerce su odio, vierte sus frustraciones y complejos sobre los presos-secuestrados. No los saca nadie, no los salva nadie. Saldrán cuando Maduro salga. A menos que seas un preso de la oposición, sujeto a alguna «gracia» del presidente, porque algo se esté negociando o porque hayan matado un preso, entonces, se produce una liberación para desviar la atención.

Un ejercicio cruel del miedo, del poder, es que buscan quebrar la integridad o el valor del preso, hasta que inculpe a un inocente, o se inculpe él mismo de delitos que jamás cometió sólo para que lo dejen en paz, o no lo trasladen a un centro penal de presos comunes, donde será objeto de toda la violencia o sadismo del «pranato», o dejen tranquilos a sus familiares.

Otra modalidad del aparato del miedo y del abuso de poder, son los linchamientos morales, la destrucción de la imagen y el nombre de cualquier dirigente que manifieste su desacuerdo o crítica con el estado actual de las cosas, el que denuncie la traición a Chávez, al pueblo, a los postulados de la revolución o de la Constitución, será sujeto, como en mi caso, a una campaña de acusaciones, descrédito, destrucción de la imagen, de la historia y trayectoria, hasta convertirlo virtualmente en el culpable de todo y en el enemigo del PSUV, del gobierno, de todos.

Con base en estas acusaciones, sin fundamento, sin presentar ninguna prueba, sin el debido proceso, se persigue y se trata de eliminar al disidente o crítico, del mapa político, de cualquier espacio político, se le persigue, amenaza, violan su derecho al honor, a la reputación. Poco les importa si estuvo doce años al lado del Comandante Chávez, o lo que haya hecho a favor del pueblo, del Estado.

Se borran las fotos, los discursos, se miente, se cambia la historia, como hizo Maduro miserablemente durante el funeral de nuestro querido Alí Rodríguez, donde, irrespetando el dolor y la presencia de cuerpo del viejo amigo y guerrillero, utilizó ese momento para volcar su odio y porquería de alma en mi contra, falseando la historia. Para Maduro, los doce años de Chávez en la conducción de la política petrolera, es una ficción.

Para el pueblo, el militante, el poder popular, el pueblo pobre, el miedo se impone, como siempre, a plomo limpio. Las «razzias» que hace el FAES u otros cuerpos policiales o parapoliciales, con los rostros enmascarados, tiroteos, abuso del poder de fuego, los ajusticiamientos, detenciones arbitrarias. La represión simple y pura, de los componentes militares, de las policías.

El chantaje con el hambre, la utilización de la desesperación y la pobreza, para entregar algún tipo de ayuda a cambio de apoyo político. La «caja Clap», el «carnet de la patria», los bonos a cambio de apoyo político. Retirar la ayuda, quitar la casa, los servicios, la indolencia de las autoridades a todos los niveles, la violencia para lograr el control de su parcela, son típicas de un gobierno antipopular, represivo, como lo decía el campesino del .

El gobierno, el madurismo, no tiene argumentos para convencer, no tiene razones, no tiene calidad humana. Se han conformado verdaderos grupos «proto fascistas» que repiten un discurso fanatizado para ocultar la verdad: la guerra económica, la corrupción, la amenaza de invasión, las acusaciones de traición. Ante cualquier planteamiento, cualquier crítica, acusan, señalan, reprimen, persiguen.

Todos los argumentos del madurismo son frágiles, flojos, están hechos para hacer ruido, callar al otro.

La tesis de la guerra económica se cae por su propia incapacidad y falta de voluntad del gobierno para atender al pueblo. Como se explica entonces que, Cuba, una nación bloqueada, sin actividad económica fuerte, asediada, sea capaz de garantizar alimentos, medicinas, atención a su pueblo.

La tesis de la invasión, se cae por su propia incoherencia, si es inminente una agresión, entonces, por qué se buscan y establecen puentes, secretos y abiertos con las autoridades norteamericanas, sus empresas transnacionales. La tesis de la corrupción, se cae por su propia condición, se acusa de corrupto a cualquier disidente o enemigo político, sin presentar aunque sea una prueba, pero además, se utiliza la justicia selectiva, cuando el Fiscal pide la extradición de unos y no menciona a sus socios, porque son financistas del madurismo, porque prestan sus canales, porque pagan.

Hablan de corrupción en empresas del Estado y no hacen nada, no investigan, ocultan los más sonados casos de corrupción donde están involucrados los suyos, su entorno, dicen que los familiares de algún funcionario lo involucran por su solo nexo familiar, pero no dicen nada o callan cuando los suyos aparecen involucrados en delitos tan graves como narcotráfico u otros.

Hablan de traición, le endilgan esa fuerte acusación a cualquiera que disienta, pero al mismo tiempo, entregan PDVSA, el Arco Minero, el Esequibo, pactan con la derecha, desmontan las misiones sociales, en fin, traicionan a la patria y el legado de Chávez.

Éstos son algunos elementos que explican el miedo y cómo funciona, cómo lo utiliza el gobierno para controlar al país, al pueblo. Habría que hacer una larga lista de presos políticos y violaciones de los derechos humanos. Una larga lista de nombres de hombres y mujeres secuestrados porque a «Maduro le dio la gana», habría que hacer una larga lista de injusticias y crímenes, de abuso de poder de parte del Estado.

Esta actuación, no sólo prefigura, caracteriza a un gobierno sin autoridad, ni legitimidad, sino que refleja el comportamiento de un gobierno que necesita de la violencia y el miedo para acabar con el modelo y el programa Chavista, para imponer otro, antipopular, capitalista, rapaz, atrasado.

Pero así como es tiempo del miedo y la infamia, también es tiempo de valientes y de la dignidad. Somos el pueblo de Bolívar, de Sucre, de Fabricio, de Chávez. Éste es un pueblo rebelde, que no entregará su futuro, la patria, a esta cúpula infame, sus astucias desde el poder, sus crueldades.

Esos ejemplos, destellos de valor y dignidad, de Chavismo chavista, resteado con Chávez. De patriotas y compañeros que no están dispuestos a traicionar al pueblo, a que les arrebaten sus derechos políticos, económicos, laborales, sociales. Los que no cambian los ideales por un puesto, lo que levantan las banderas de la dignidad, del Comandante Chávez, del pensamiento Bolivariano, están allí, atentos, esperando el momento, la madrugada, la alborada, el Alba de un nuevo día, como aquel 4 de febrero del Comandante Chávez. Allí estaremos, con el Pueblo. Con Chávez Siempre ¡Venceremos!

Rafael Ramírez: La derecha y el madurismo redactan Constitución de espaldas al pueblo

El ex presidente de Pdvsa denuncia que los recursos estratégicos del país son entregados a sectores de la burguesía tradicional y del capitalismo transnacional que hacen negocios con el madurismo y sus cómplices.

Caracas, 24 de noviembre de 2018.- El ex presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez, denuncia en su artículo dominical que el proyecto de nueva Constitución es redactado en secreto por sectores “de la derecha” para consolidar la traición madurista al modelo socialista bolivariano.

Ramírez explica que los recursos estratégicos del país son entregados a sectores de la burguesía tradicional y del capitalismo transnacional que hacen negocios con el madurismo y sus cómplices.

“Maduro es la transición de un gobierno revolucionario, el del Comandante Chávez, a un gobierno de derecha, con nuevos actores, donde los dirigentes del madurismo tienen su espacio. Esto es lo que negocian; para ello sus operadores económicos gastan importantes sumas de dinero en Washington a favor de los cabecillas del madurismo, su seguridad, su futuro. En esas negociaciones, por cierto, entregan información del Estado, del chavismo de Chávez, seguirán entregando dirigentes del chavismo, incluso, los que parecen más cercanos”, denuncia Ramírez.

El dirigente revolucionario, crítico del madurismo, insiste en que la Asamblea Nacional Constituyente tiene la capacidad y el poder para detener el “desastre”, pero se limita a levantar la mano para aprobar leyes que vienen “entubadas” desde el Ejecutivo.

Tan es así que el proyecto de Constitución se debate de “espaldas al país” que la mayoría de la ANC desconoce su contenido y no forma parte del debate.

“Sin necesidad de disparar un tiro, la burguesía nacional y el imperialismo ahora toman el control de nuestros recursos naturales, de nuestras empresas, dispersan al pueblo, lo desmovilizan y buscan un pacto de transición”, enfatiza el dirigente.

Ramírez alerta sobre la posibilidad de que, bajo el gobierno autocrático de Nicolás Maduro, se reinstauren los vicios políticos y económicos de la IV República, y que se consolide un capiatlismo improductivo y depredador, que termine de socavar la moral del pueblo y termine con los derechos legítimos de los trabajadores, consagrados en la Constitución Bolivariana de 1999.

“Ahora la política está detrás de la economía, los actores económicos, especuladores y demás agentes, operan a sus anchas, hacen lo que les da la gana, sin control, el gobierno desmanteló la capacidad de dirección del Estado, su papel rector: la hiperinflación, mega devaluación, especulación, desabastecimiento, ¨bachaqueo¨, contrabando, han empobrecido al pueblo, son los demonios del capitalismo salvaje”, señala Ramírez.

“Hoy día somos un país más violento, injusto, con una minoría extremadamente rica y una inmensa mayoría pobre que, desesperada, sale del país como puede, lo abandona sin esperanzas. El madurismo ha destrozado las bases materiales que le darían soporte e impulso al modelo socialista”.

Rafael Ramírez: Maduro manipula la memoria de Alí Rodríguez Araque para justificar su desastre petrolero

El ex presidente de Pdvsa asegura que la debacle de la industria petrolera ha sido plena responsabilidad del gobierno de Nicolás Maduro, y que la contracción de todos los indicadores tanto petroleros como macroeconómicos son parte de su obra

Caracas, 22 de noviembre de 2018.- “Nicolás Maduro no entiende de dolor y respeto. Groseramente usa la imagen de nuestro recién fallecido compañero de lucha, Alí Rodríguez Araque para enfilar armas en contra, no solo de mi persona, sino que de los logros alcanzados durante 13 años por mi paso en la industria petrolera, bajo la guía del comandante Hugo Chávez”, dijo el ex ministro de Petróleo y ex presidente de Pdvsa, Rafael Ramírez.

Nicolás Maduro aseguró que “la podredumbre en la que cayó Pdvsa fue después de que salió Alí Rodríguez”, precisamente en un acto en su honor, lo que provocó la respuesta del alto ex funcionario de la administración del comandante Hugo Chávez.

“Maduro también enfila armas contra un momento histórico que el comandante Hugo Chávez avaló en su totalidad, por algo gocé de su confianza por más de una década”, argumenta.

Reivindica además la recuperación de la industria petrolera después del paro y sabotaje petrolero de 2002 y 2003, porque “le dio más sentido a la Revolución Bolivariana, y la blindó financieramente cuando se derrotó el criminal evento llevado a cabo por la IV República”.

Tras derrotar el sabotaje petrolero en 2003 surgió la “Nueva Pdvsa”, que le dio sentido social y revolucionario al petróleo. La toma del control político y económico le dio fuelle a la revolución para cumplir con las Misiones y los proyectos contemplados por Chávez en el Plan de la Patria, que según Ramírez, Maduro traicionó.

El también ex embajador de Venezuela ante la ONU asegura que los revolucionarios de verdad están de duelo por la muerte de Rodríguez Araque, y eso merece respeto, respeto que Maduro “no siente, porque no es un revolucionario genuino, sino un traidor”.

Es bueno recordar que rescatar a la industria petrolera de las manos de las transnacionales petroleras, darle sentido patrio y potenciar los recursos para las grandes Misiones y el pueblo, fue una la labor mancomunada que partió, sin lugar a dudas de las acertadas gestiones y decisiones de Alí Rodríguez en su condición de Ministro de Energía y Minas y de Secretario General de la Opep, cuando comenzaba la primera década del siglo XXI.

“Alí Rodríguez dejó el terreno abonado para que los precios del crudo alcanzaran record históricos, y nos sirvieran para perfilar una industria capaz de elevar no solo la producción, sino que además la moral de los trabajadores de Petróleos de Venezuela”, enfatizó Ramírez.

Mi gestión de más de 12 años, comenzó haciendo frente a un paro petrolero infame que hizo perder a Pdvsa más de 16.000 millones de dólares y que dejó a la producción en 25.000 barriles de petróleo por día, comenzando 2003.

Pero todos los indicadores subieron de manera acelerada, cuenta Ramírez. Ese mismo año se logró recuperar la extracción a más de 2,7 millones de barriles por día, tras el esfuerzo colectivo.

Destaca además que a su salida de Pdvsa en 2014, la producción superaba los 3 millones de barriles por día, y que se trabajaba desde todos los flancos para lograr los objetivos del Plan de la Patria que suponían un bombeo de 6 millones de barriles por día en 2019.

La meta hoy, dice el ex alto funcionario de Chávez, está completamente desdibujada. La cifra de producción que revela la Opep de 1,1 millones de barriles por día es una ofensa a la memoria y esfuerzo hecho por el comandante Hugo Chávez.

En su gestión también se destinaron recursos para el desarrollo social que al cierre de 2011 alcanzaron 30.079 millones de dólares. Las reservas de crudo se situaron en 300.000 millones de barriles, y los ingresos al cierre del año de su retiro 2014 sumaron 128.000 millones de dólares, en contraste con los 88.554 millones de dólares recibidos en 2015, y las subsiguientes caídas.

La gestión de Maduro en materia petrolera ha sido un desastre. Pero no solo colapsó las cifras petroleras, sino que también destruyó las macroeconómicas y sumergió al país en una hiperinflación que ha hecho daño, fundamentalmente a los sectores de escasos recursos, denuncia.

Maduro también desmonta el legado de Chávez y su Plena Soberanía Petrolera entregando la industria a privados. Viola la Constitución Nacional y las Leyes de Hidrocarburos, cuando reduce la participación y control del Estado, y modifica a su antojo los esquemas fiscales de la industria petrolera, para beneficiar a terceros cuyo único afán es el lucro. Eso es traición, y la historia y el pueblo de Chávez se encargarán de juzgarlo.

En batalla con Alí Rodríguez

Honores a un amigo

Conozco a Alí Rodríguez desde que éramos unos niños, por allá en los años 60. Ali, junto a mi padre Rafael Ramirez, Diego Salazar y otros combatientes, algunos desaparecidos, otros muertos en combate, fueron de los primeros de las FALN, amigos de la casa, amistad que se forjó en la lucha contra la dictadura de Marcos Pérez Jiménez, y luego en los duros años de la lucha guerrillera.

Fueron los años de «la guerra» en las ciudades, barrios y campos de la patria, cuando la juventud empuñó un fusil para «tomar el cielo por asalto». Años de heroísmo, fragua, entrega, sueños e ideales. Tiempos de valientes, cuando enarbolar las banderas de la liberación nacional, el antiimperialismo y el socialismo, costaba la vida.

Fueron los años de la violencia betancurista, de Leoni, la violencia adeca, el intervencionismo norteamericano, los crímenes políticos, los Teatros de Operaciones, los tigritos del DIM, las casas de torturas del SIFAC; la violencia del Estado para imponer, a sangre y fuego, el Pacto de Punto Fijo, traicionar el espíritu del 23 de enero de 1958, ahogar el intento revolucionario, detener la insurgencia en Latinoamérica, derrotar el ejemplo de Cuba, Fidel y el Ché.

De esos años viene la amistad de mi padre y mi familia con Alí Rodríguez Araque, de cuyo fallecimiento en la Habana, el pasado lunes 19 de noviembre, me enteré de inmediato por sus amigos más cercanos.

Luego de la lucha armada, los combatientes intentaban recuperarse y preservarse en los tiempos duros de la represión selectiva, cuando el reformismo señalaba al enemigo, quienes eran los que insistían en el camino de la lucha armada. El asesinato de Fabricio Ojeda, Jefe del FLN-FALN, fue el caso más emblemático del ensañamiento y la violencia contra los que se mantuvieron en la primera línea del combate, leales al intento revolucionario.

En esos tiempos duros de la derrota, delaciones, defecciones, Ali siempre se mantuvo firme, del lado de la revolución, la amistad y hermandad con mi padre, era aún más estrecha, se mantenían conspirando, operando. Eran los años de la clandestinidad, persecuciones, de facilitar espacios para «enconcharse», para que funcionara la dirección del PRV-FALN, años de peligro, de heroísmo, de arriesgarlo todo para sostener a los combatientes, de operaciones espectaculares, entre ellas, El Túnel del Cuartel San Carlos.

Nosotros crecimos, y era natural que nos encontraramos con Ali en el campo de la militancia revolucionaria, era la época del PRV-RUPTURA. Fuimos una generación que engrosamos las filas de los partidos de la Revolución, en condiciones muy difíciles de reflujo, nos tocó reorganizar al pueblo, insistir en la línea justa: ¡luchar hasta vencer!

Luego del triunfo del Comandante Chávez y que Alí fuese nombrado ministro de Energía y Minas, mi padre fue nombrado Comisario de PDVSA, donde realizó el primer Informe del Comisario, el cual invito a leer, puesto que es revelador del desastre que allí encontramos y lo avanzado de la Apertura Petrolera.

Fue un trabajo intenso, junto al Dr. Bernard Mommer, Bernardo Álvarez y otros compañeros: controlar a PDVSA y revertir la Apertura Petrolera, la cual avanzaba inexorablemente.

Por mi parte, tenía años trabajando como ingeniero en el área petrolera, siguiendo y participando del hecho político desde fuera del gobierno, con la Esperanza Patriótica, era noviembre del 2000, cuando soy designado por el Comandante Chávez, por recomendación de Alí, como presidente fundador del Ente Nacional del Gas.

Se designa al General Guaicaipuro Lameda como Presidente de PDVSA. Alí partió a la OPEP como Secretario General. La correlación de fuerzas no era favorable a la revolución. Ya no alcanzaron a verse más los viejos camaradas, mi padre enfermó gravemente y muere, justo antes del golpe de Estado.

Desde el Enagas, dimos la batalla, junto a Bernardo Álvarez, viceministro de Hidrocarburos de entonces, para impedir la privatización del sector gasífero del país, de su infraestructura y de revertir el proyecto Cristóbal Colón, el Proyecto de la Enron en Jose, para que no se entregara el Gas de la Patria.

Estaba en marcha la conspiración y desestabilización contra el Gobierno del Presidente Chávez, quien nombra la Junta Directiva de PDVSA encabezada por el Dr. Gastón Parra Luzardo, donde fui designado Director Externo, para tratar de controlar la empresa. La autoproclamada «meritocracia petrolera» no aceptaba a la Junta. Era evidente que vendría un choque. PDVSA conspiraba abiertamente, el 11 de abril, la marcha opositora que condujeron a Miraflores, partió desde PDVSA Chuao, luego vino la violencia y se consumó el Golpe de Estado.

El 13 de abril, luego de la derrota del Golpe de Estado, se nombra una Junta Directiva de PDVSA conformada por miembros de la «meritocracia» petrolera. Alguien recomendó negociar con la meritocracia golpista, pero el Comandante Chávez llama a Alí, que se viniera de Viena, dejara la OPEP, para presidir la empresa. Alí no lo dudo.

Para mi fue una alegría y esperanza que él estuviera presidiendo esa Junta Directiva, porque sabía que el resto de la dirección de la empresa solo esperarían otro momento para insistir en el derrocamiento del gobierno. Por otra parte, entendía que el Comandante necesitaba ganar tiempo, para recomponer el campo político y militar.

El Comandante me nombra ministro de Energía y Minas el 17 de julio de 2002. Me encomienda «trabajar estrechamente con Alí». Creo que no sabía de nuestra estrecha relación personal, ¿o si?, eso solo podra decirlo Adán Chávez, quien estaba allí en el despacho con el Comandante, pero seguro intuía que haríamos el equipo que él necesitaba para enfrentar el otro gran foco de desestabilización, dar la batalla por PDVSA.

Es a partir de aquí, que yo tomo el relevo de mi padre, en la amistad con Alí. Para nosotros era natural trabajar juntos, éramos amigos, revolucionarios, sabíamos que vendría una ofensiva de la derecha utilizando para ello a PDVSA.

A diferencia de la situación de debilidad que la revolución tenía en PDVSA, nosotros en el ministerio de Energía y Minas, nos estábamos preparando de manera acelerada para convertir al ministerio en un bastión chavista, en defensa del Estado y la Revolución.

Por instrucciones del Comandante Chávez, creamos el «Grupo Colina». Ali y yo trabajamos de manera estrecha, nos complementábamos de manera casi natural, él con su paciencia y planificación de cada acción, yo con mi pasión y determinación de enfrentar la arremetida que era inminente y que sería el golpe de gracia al gobierno revolucionario.

Hacíamos largas sesiones de trabajo con el Comandante Chávez, nos preparábamos para una confrontación que era inevitable. La relación de Ali con el Comandante era de respeto y admiración. Alí con toda su capacidad política trataba de manejar la situación con la Gente del Petróleo, pero no había nada que hacer, ellos estaban decididos a derrocar al gobierno.

Trabajamos con los compañeros del Grupo Colina, los pocos que estaban dispuestos a enfrentar esta agresión. La Gente del Petróleo, avanzaba más en su organización, removiendo de la empresa, cuadros técnicos, chavistas o patriotas, que ellos sabían que se opondrían a sus planes de paralizar la industria. El tiempo actuaba a su favor.

Las reuniones las hacíamos en mi despacho en la Torre Sur de Parque Central, puesto que Alí no contaba con seguridad en la Campiña. Recuerdo que siempre llegaba con el entrañable amigo «Cabito», a las oficinas del ministerio para evaluar la situación y mantener al Comandante Chávez al tanto de la grave situación.

La conspiración y desacato al gobierno avanzaba: los líderes de la Gente del Petróleo se fueron a Plaza Altamira a expresar su apoyo a los militares golpistas y otros factores desestabilizadores que habían tomado este espacio en el Este de Caracas, e incitaban abiertamente a un nuevo golpe de Estado. El enemigo mantenía la ofensiva.

Cuando se declara el paro de Fedecámaras y la Gente del Petróleo se suma a ella, ya el comandante Chávez se había decidido por la opción de dar la batalla, desechar la muy extendida posición de debilidad que existía en el gobierno de negociar, y en una reunión memorable, había trazado la estrategia de la Batalla de Santa Inés, donde nos indicaba, a Ali y a mi, como responsables del sector, que «el enemigo avanzara con todo lo que tenía y luego nuestra contraofensiva tenía que ser total», con todo el Estado y el pueblo, así lo hicimos.

Fue una batalla dura, pero hermosa que relato por que es una enseñanza, una muestra de cómo se asumen los problemas en revolución. Cómo la asumimos los revolucionarios.

La producción cayó hasta 23 mil barriles dia de petróleo, no había ingresos para pagar sueldos ni salarios. Bloquearon el suministro de alimentos,, no había gasolina ni gas, nuestros buques petroleros estaban bloqueados internacionalmente. Sin embargo, jamás nos excusamos bajo ningún argumento de «guerra económica», «bloqueo», «conspiración».No, aunque era evidente, no lo hicimos. Ni el Comandante Chávez al pueblo, ni nosotros, en el epicentro del conflicto, al Comandante.

Cuando se dirigió al pueblo en la Avenida Francisco de Miranda, frente al Palacio de Miraflores, plena de banderas y pueblo enardecido, pidiendo línea política y dirección, yo estaba a su lado. El Comandante Chávez explicaba crudamente lo que sucedía sin crear falsas expectativas, sin excusarse del caos a que nos habían llevado los golpistas.

Llamó a todo el pueblo al combate, le dió a Alí Rodríguez todos los poderes para actuar en PDVSA, subordinado a la dirección del Estado, del ministerio, del presidente Chávez. No le dio todo el poder a Ali sin control alguno,ni se lo dio para que entregara la empresa y que los privados «subieran» la producción de 23 mil barriles día a los tres millones. No le dio el poder para que privatizara la empresa, no. Le dio el poder para que recuperaramos la empresa con nuestros trabajadores, nuestras inmensas capacidades técnicas, manteniendo nuestra soberanía, sin hipotecar, ni entregar el futuro de la Patria, por muy desesperada que fuera la situación. Chávez jamás hubiese firmado un Decreto como el 3.368, con el que se entrega ahora a PDVSA.

Alí y yo trabajamos como hermanos, no había ningún interés mezquino, subalterno, ni diferencias entre nosotros. Era el momento de elevar la conciencia del pueblo en la batalla.

Todavía recuerdo a Alí escribiendo en su computadora resoluciones de la empresa, nombramientos de emergencia, prácticamente solos en el PH del edificio de PDVSA en la Campiña, abandonada por los golpistas, asediados por la Policía Metropolitana que pasaban disparando con sus motos desde la Avenida Libertador. cuando de pronto siento un ruido ensordecedor desde la avenida. En un primer momento pensé que eran los opositores; me preocupé que nos hubiesen tomado el edificio, pero cuando me asomo, veo al pueblo pobre, al pueblo de Caracas, golpeando las barreras de tubo de la avenida, coreando consignas a favor de Chávez y la revolución, apoyando a los patriotas. Fue muy emocionante, le llevé la buena noticia a Alí, el sonrió por primera vez en mucho tiempo, y siguió en su tarea.

Ese mismo día, el pueblo, en todo el país, se volcó a las instalaciones petroleras, siguiendo la orientación del Comandante. El pueblo se fue a todas las sedes de PDVSA abandonadas por los gerentes, para protegerlas, cuidarlas y establecer un control popular del acceso a las instalaciones, para que los golpistas no las siguieran saboteando como hicieron en los llenaderos y en el CRP.

Convocábamos cadenas de televisión, explicando el desarrollo del conflicto, arengando, informando y orientando. Nos repartíamos las visitas a las áreas operacionales, íbamos juntos, sumando, convenciendo, liderizando. Viajamos juntos a la OPEP a explicar a los ministros lo que estaba sucediendo. Acompañábamos al comandante Chávez a cada área petrolera liberada, a cada operación de retoma de las instalaciones.

Hicimos muchas reuniones con los cuadros técnico-políticos de la empresa, evaluando los daños, planificando que hacer, tomando la ofensiva. En marzo-abril del 2003 se logró el milagro: restablecimos la producción a tres millones de barriles día, reiniciamos operaciones en el CRP y en todo el circuito refinador, restablecimos nuestras operaciones de exportación, y comercio internacional. . Le entregamos cuentas al comandante Chávez y a todo el país. Habíamos salido de la crisis más compleja que nos tocó enfrentar en el gobierno del comandante Chávez, en lo que fue una verdadera batalla popular. Alí, había cumplido al país y la revolución. Juntos le dimos una victoria extraordinaria a la revolución Bolivariana. Logramos pasar a la ofensiva.

Con el rescate de PDVSA abrimos las posibilidades de conquistar nuestra plena soberanía petrolera, como lo hicimos luego, y de disponer los recursos petroleros en beneficio del pueblo.

De esta batalla se selló entre nosotros una amistad verdadera, un afectó a prueba de balas, de chismes, de manipulaciones. Él me entregó el manejo de la industria, de PDVSA, por decisión del comandante Chávez, sin dudarlo ni un segundo.

Seguro estaba de que lograríamos transformar a PDVSA en un poderoso instrumento de liberación del Pueblo. Yo mantuve cerca de mi a todos sus colaboradores, éramos un mismo equipo. Siempre resalté sus aportes al tema petrolero y su contribución en la derrota del sabotaje; nunca anidó en mi la mezquindad ni el cálculo.

Luego, ya cada uno en distintas tareas, incluso estando ya él en La Habana, siempre discutíamos de petróleo y revolución, sin prepotencia ni egoísmos. para mi, la palabra y el consejo de Alí eran muy importantes:, eran los de un amigo que, además, significaba para mi una conexión con la memoria de mi padre.

Siempre apoyé a Alí en sus distintas tareas al servicio del Estado y la Revolución. Creo que nos constituimos en un ejemplo de cómo debe ser la camaradería y trabajo entre los cuadros revolucionarios en cualquier tarea.

Yo me siento muy honrado de haber gozado de la confianza y el afecto de Alí Rodríguez, de haber honrado con mi conducta, la hermandad que tuvo con mi padre. Una amistad donde la lealtad a las ideas y a los compañeros es un principio; una forma de vida. Le estoy muy agradecido por sus enseñanzas, por las conversaciones y el tiempo que dedicó a compartir conmigo, sus sueños.

Quiero dar fe de su admiración y plena lealtad hacia la figura del comandante Chávez, su afecto y agradecimiento a Fidel y a la revolución cubana. Su pensamiento se extendía a otra época, hacia la de un país posible en revolución. Siempre me hablaba de su admiración y afecto por los viejos guerrilleros, por mi padre Rafael Ramírez, por Diego Salazar, Magoya, Pica, Toby, en sus distintas facetas, políticas, militares, civiles. Siempre admiró el arrojo y el valor de los guerrilleros.

Se nos fue Alí, su paciencia infinita y la esperanza de siempre poder hacer algo, lo llevó a esperar, con la paciencia del diplomático, a que sus cartas y opiniones respecto a la difícil situación que confrontamos fueran recibidas. Recientemente aceptó puestos honoríficos y luego no ser escuchado.

Durante una de nuestras últimas conversaciones, me dijo, con la molestia que podría tener un padre cuando ofenden a un hijo, que renunciara a mi puesto en la ONU, que esta gente no me apreciaba. Así lo hice viejo amigo. Siempre al rompe.

Ahora vendrán discursos y homenajes. Ojala no usen su nombre ni hagan de su muerte un show, rodeados de aquellos que están entregando PDVSA. Alí Rodríguez merece el homenaje del Pueblo y una guardia de honor de viejos guerrilleros.

A su esposa, hijos e hijas, a sus amigos, camaradas, seres queridos, mi sentimiento y afecto.

Para los jóvenes revolucionarios, para el pueblo humilde, la vida de Alí Rodríguez es un ejemplo de un revolucionario íntegro, que vivió y murió con dignidad. Nosotros debemos rendirle honores haciendo una revolución. Por mi parte, mi mejor homenaje será siempre decir la verdad, explicar nuestras batallas con el comandante Chávez y el comandante Fausto, denunciar la entrega de nuestra obra colectiva, rescatar nuestro proyecto y reconstruir la Patria. Con Chávez siempre ¡Venceremos!

Chávez reconoce a Rafael Ramírez

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El trabajo de Rafael Ramírez al frente de PDVSA fue destacado y reconocido públicamente por el comandante Chávez en varias ocasiones

Rafael Ramírez llama a las bases chavistas a organizarse para rescatar la revolución

Sumarios

  • El gobierno de Nicolás Maduro “no es socialista, al contrario, cada día nos alejamos más de la posibilidad socialista.
  • El ex ministro de Petróleo dice que el foco de la lucha debe ser la constitución de un nuevo gobierno, liderado por una Junta Patriótica “Chavista, Bolivariana, inclusiva, popular”

Caracas, 19 de noviembre 2018.- El ex ministro de Petróleo y ex presidente de Petróleos de Venezuela (Pdvsa) Rafael Ramírez hace un urgente llamado a las bases chavistas a organizarse para luchar por la constitución de una Junta Patriótica de Gobierno, “Chavista, Bolivariana, inclusiva, popular, capaz de rescatar y reconstruir la Patria”.

Ramírez insiste en que el madurismo ha traicionado el legado político e ideológico del Comandante Hugo Chávez, y se ha decantado por la implantación de un modelo capitalista “ramplón, salvaje y especulativo, que no solo es contrario a los objetivos históricos del Plan de la Patria, sino que socava la posibilidad de alcanzarlos”.

En su artículo semanal en Aporrea, el dirigente revolucionario insiste en que el gobierno de Nicolás Maduro “no es socialista, al contrario, cada día nos alejamos más de la posibilidad socialista. Tampoco es Chavista, porque nadie se puede proclamar Chavista, sin reconocer el socialismo como nuestra meta superior. Será el socialismo del Siglo XXI, no será ni copia, ni calco de otros modelos, pero debe ser socialismo, el resto son malabarismos para siempre caer en el capitalismo”.

Ramírez señala que la dirigencia chavista que guarda silencio y apoya al madurismo será sobrepasada por el pueblo, que no aguantará indefinidamente la crisis económica y social.

El ex ministro se pregunta: “Es muy extraño y a la vez triste ¿Acaso no les resulta evidente a los dirigentes revolucionarios y chavistas que esto no es una revolución, que no es socialismo, que no es chavismo? ¿Qué cosa los mantiene subordinados al madurismo? ¿Fue para ésto que el Comandante Chávez luchó tanto; fue para ésto que entregó su vida, que se inmoló, habiendo podido retirarse a recuperar su salud, al cajón del Arauca como él lo soñó?”

“Maduro se ha despachado al gobierno del Comandante Chávez y sus dirigentes con los calificativos de ‘corruptos’, ‘falsos positivos’, ‘revolución a cien dólares el barril’, y tantos otros términos miserables, para tratar de socavar el prestigio y la moral de ese periodo extraordinario de avances del pueblo con el gobierno del Comandante Chávez, para justificar su entrega” a la derecha y al capitalismo extranjero.

Ramírez, sin embargo, insiste en que existen sectores del chavismo que, aunque perseguidos y reprimidos, se están organizando dentro y fuera del país, para rescatar la verdadera revolución. “Es nuestro derecho, nuestro deber, luchar por restablecer el sueño, por cumplir los objetivos históricos del Plan de la Patria”.

Carta a un compañero

Le escribo al compañero o compañera del campo de la revolución, del chavismo. Estas reflexiones no son para las élites de ningún tipo, ni las tradicionales, ni las de nuevo cuño.

Te escribo a tí, al que ha enarbolado toda la vida las banderas del socialismo, desde los tiempos del heroísmo, la entrega, la metralla, de arriesgarlo todo; al soldado de la Patria, al de la Academia, del 4 de febrero, del 27 de noviembre; a los dirigentes populares, hombres y mujeres que desde los barrios, las fábricas, los campos, siempre resistieron los embates de la violencia contra el pueblo; al que durante estos veinte años, o más, ha militado en la revolución; al que salió de cualquier parte, al que despertó y se movilizó para acompañar con pasión, honestidad y amor al Comandante Chávez, su palabra, su ejemplo, su lucha.

Le escribo al joven, estudiante, trabajador, al que apenas era un niño cuando todo ésto empezó, al futuro de la patria. Le escribo al hombre y mujer humilde, que junto a sus hijos y sus sueños vuelve a la pobreza y la desesperanza. Le escribo al que tuvo que abandonar la patria, dejar atrás a los suyos, desprenderse de los afectos, de la familia. Le escribo al hombre y mujer, honesto, militante, que está atrapado en sus contradicciones, en silencio, incrédulo o haciendo acrobacias para no aceptar la realidad, en un mundo de excusas y justificaciones, para no moverse de su posición, inmerso en tareas que no le permiten reflexionar.

Es momento que hagamos un alto, hay que reflexionar con crudeza lo que está sucediendo en el país. Hacer una revisión interna, en cada uno de nosotros, con honestidad, con el espíritu crítico y contestatario que caracterizó al Comandante Chávez.

Si evaluamos lo que está pasando, sin engañarnos o evadir la realidad, debemos concluir que la situación actual del país, es un desastre, lo opuesto a lo que quería el Comandante Chávez para la Patria, para el Pueblo. Parece obvio lo que digo, pero es que parte del problema es que no lo reconocemos, lo evadimos, lo minimizamos.

Éste NÓ es un gobierno socialista, al contrario, cada día nos alejamos más de la posibilidad socialista. Tampoco es Chavista, porque nadie se puede proclamar Chavista, sin reconocer el socialismo como nuestra meta superior, será el socialismo del Siglo XXI, no será ni copia, ni calco de otros modelos, pero debe ser socialismo, el resto son malabarismos para siempre caer en el capitalismo.

El gobierno entrega la soberanía económica del país: entrega el petróleo, el gas, vende PDVSA, entrega el Arco Minero, desmantela las empresas del Estado, las cede al capital privado, destruye el trabajo.

Ahora la política está detrás de la economía, los actores económicos, especuladores y demás agentes, operan a sus anchas, hacen lo que les da la gana, sin control, el gobierno desmanteló la capacidad de dirección del Estado, su papel rector: la hiperinflación, mega devaluación, especulación, desabastecimiento, ¨bachaqueo¨, contrabando, han empobrecido al pueblo, son los demonios del capitalismo salvaje; el gobierno es incapaz de garantizar los derechos fundamentales del ciudadano: alimentación, seguridad, salud, vivienda, educación; ni los servicios básicos: agua electricidad, transporte; hoy día somos un país más violento, injusto, con una minoría extremadamente rica y una inmensa mayoría pobre que, desesperada, sale del país como puede, lo abandona sin esperanzas. El madurismo ha destrozado las bases materiales que le darían soporte, impulso al modelo socialista.

Si revisamos a Chávez, en su esencia programática, este gobierno Ni es chavista, Ni es socialista. No sólo ha abandonado al socialismo como propuesta, sino que se ha desviado, ha hecho inviable, el cumplimiento de los objetivos históricos del Plan de La Patria.

Allí, en ese documento póstumo del Comandante Chávez, en sus objetivos históricos, que es lo que tiene valor como la propuesta estratégica, el presidente Chávez, plasmó sus ideas más avanzadas. Es el documento que recoge su sueño, es lo más acabado de su pensamiento político, luego de años de experiencia política y de gobierno, un plan que era posible, luego de haber conquistado y fortalecido los pilares fundamentales de nuestra Patria.

Invito a todos a revisar este documento, estudiarlo, los objetivos históricos deben ser analizados y defendidos por el Chavismo. No aceptar alejarnos de ellos. Una cosa es el desarrollo del Plan por sectores, que por supuesto deben ajustarse, sobre todo porque las condiciones han cambiado y el daño infringido a los pilares de la patria han sido graves, profundos, se tambalean, pero los objetivos históricos están más vigentes que nunca, constituyen nuestra orientación estratégica.

Independientemente de que el gobierno se proclame socialista y diga en sus discursos destemplados que este desastre es socialismo (con lo cual le han hecho un tremendo daño a esta noble causa); independientemente de que Maduro diga que él representa al chavismo, “al único chavismo posible, el chavismo madurismo”, todos sabemos que hemos retrocedido a un modelo que, si lo pudiéramos definir en términos económicos y sociales, no es más que un capitalismo atrasado, periférico y dependiente; instaurado por un gobierno incapaz que ha fracasado y que no puede mostrar ningún éxito al país. Ha sido el destructor de todo un país, de un proyecto.

Ésto que se ha instalado no es socialismo, es un capitalismo ramplón, salvaje y especulativo, que no sólo es contrario a los objetivos históricos del Plan de la Patria, sino que socava la posibilidad de alcanzarlos. Chávez NO era capitalista, era socialista.

Maduro se ha desviado del camino de Chávez y del socialismo. NO es Chavismo, NO es socialismo, ES madurismo, es otra cosa lo que se ha instalado en el poder, en el gobierno, que ha sembrado a nuestro pueblo de pobreza, tristeza, desesperanza, que ha llevado nuestro país a la cola del mundo.

Si revisas, si ves un poco más allá, si levantas la mirada y observas alrededor, pregúntate ¿cómo están los valores del país?, los principios, ¿qué clase de sociedad tenemos? te darás cuenta que nada de ésto es normal. Al contrario, tan grave como la crisis económica, que nos angustia y golpea día a día, es la crisis en la espiritualidad, en el corazón, los sentimientos de la gente. Hemos descendido como sociedad, todo se ha descompuesto. Han destrozado la moral y ética alcanzadas en revolución.

El gobierno conduce el país con anti valores, códigos y categorías que han envilecido a toda la sociedad, han instalado la ética del desastre, para justificar su actuación. Han estimulado la trampa, la mentira, la traición a los principios, la deshonestidad. Todo es una “chanza”, un mal chiste, una risotada, un insulto, una gritería, un baile, una “jodedera” del gobierno, mientras el pueblo se sumerge en la miseria y la desesperanza.

El madurismo no ha estado a la altura para conducir el país, y mucho menos para enfrentar esta crisis. De improvisación, en improvisación, de error en error, errores fundamentales, de excusas en excusas, de escándalo en escándalo, entre el miedo y el caos nos han conducido al abismo. Este país les quedó grande.

Se ha restablecido la política con “p” minúscula que caracterizó a la IV República, por eso, no tienen escrúpulos para pactar con la cloaca de la política u otros agentes de intereses económicos. Esta conducta y lo que proyecta, sumado a los mecanismos de control social, que cabalgan en la crisis económica, han demolido la conciencia del pueblo, buena parte de lo que avanzamos con el Comandante Chávez, en términos de conciencia política, se ha dilapidado, perdido en manos del madurismo.

Han puesto al pueblo del 13 de abril, de la derrota del Sabotaje Petrolero, de la Batalla de Santa Inés, al pueblo de Chávez, a correr detrás de una caja Clap, a mantenerse en colas y colas, humillarse para tener acceso a algún alimento básico, para obtener un carnet, que le de acceso a algún tipo de beneficio, de lo que se supone son sus derechos. Han despojado al pueblo de las razones sagradas para luchar.

La indolencia ante el sufrimiento del pueblo, el pranato de la política, el aprovechamiento del sufrimiento del otro, la desesperación, han estimulado la violencia, la intolerancia, el individualismo, la división en el seno del pueblo, el “todos contra todos”, el “sálvese quien pueda”.

Han destrozado la noción del trabajo, del estudio ¿para qué trabajar o estudiar, si tengo un bono, si el salario no vale nada, si no hay futuro? Los muchachos dejan los estudios, se van, los profesionales también. Quieren trabajar, ser útiles, que su esfuerzo y su conocimiento le permita vivir, comer, criar a sus hijos.

Han eliminado los espacios para la solidaridad y el trabajo colectivo: las Misiones, Barrio Adentro, Robinson, Sucre, Alimentación, las Brigadas de Construcción, el Poder Popular, las empresas del Estado, los injertos socialistas, el trabajo voluntario.

Han demolido el orgullo y autoestima de los trabajadores de los pilares del Estado: los de PDVSA, hoy perseguidos, presos, fuera de la empresa y del país; los oficiales y soldados de la Patria, hoy puestos al servicio de una camarilla corrupta que entrega al país, la patria, sus riquezas, los corrompen, los hacen participar en el festín del oro, del petróleo, del contrabando; de las Instituciones, Poder Judicial, Fiscalia, Contraloria, puestas al servicio del madurismo; de los Ministerios, trabajadores del Estado, Empresas Básicas, Corpoelec, de las empresas y programas creadas por la revolución, hoy mal gerenciadas, manejadas de forma irresponsable, sin recursos, acusados de ineficientes, corruptos, inviables como modelo, listas para ser privatizadas.

Han dañado el sentido de Patria, de orgullo nacional, de grandeza. Hay un severo problema de autoestima del país. Nuestro pueblo, otrora orgulloso de su revolución, ahora salen a pié, cruzan el “Páramo Berlín”, son maltratados, explotados, agredidos o asesinados en el exterior. Son parte de un pueblo derrotado, en desbandada en el paso de los Andes.

Han destruido el equilibrio “armónico espiritual” del socialismo, del chavismo, es decir, demolieron la espiritualidad y la base material del socialismo.

Pero, a pesar de esta realidad, de su fracaso, el madurismo sigue manipulando al pueblo chavista. Se proclama como “heredero” del Comandante Chávez, como si ésto fuera una monarquía. ¡Nó!, se supone que era una revolución, capaz de pensar, de revisarse. La realidad es que, si el presidente Chávez pudiese decir algo ahora, lo primero que haría sería destituir a Maduro, asumir el poder y restablecer un gobierno chavista y revolucionario. Saldríamos de este desastre.

Pero Maduro y el madurismo se aprovechan de la ausencia del Comandante, de la imposibilidad de que esté entre nosotros, para proclamar su condición de “heredero”, manipular al pueblo y aferrarse al poder ¿Hasta cuándo? O es que esta revolución, que tanto sacrificio le costó a este pueblo y a este país, será destruida por un grupo de oportunistas y tramposos que van a seguir medrando con el nombre del Comandante. Un grupo muy ambicioso, que ni siquiera son revolucionarios: desde empresarios, oportunistas, resentidos, pasando por constituyentistas engominados y drácula. Un grupo de poder que pacta con la cloaca de la política, con el imperialismo, con quien sea.

¿Así de triste será el fin de este movimiento que alguna vez emocionó a los humildes de Venezuela y del mundo? ¿Dónde están los chavistas resteados con Chávez?

Aquí, es donde hay que hacer un alto y decir: ésto es responsabilidad de todo el chavismo, pero una cosa es el pueblo chavista y otra es la dirigencia chavista. El pueblo chavista sufre, está arrinconado y desmovilizado, como todo el pueblo, sólo algunos destellos como el Cometa Rojo, la marcha campesina, las enfermeras, las maestras de La Alquitrana, los trabajadores del MENPET o PDVSA, los jóvenes que se van del país, son sólo algunos ejemplos, señales inequívocas de que el pueblo está solo a su suerte, en su tragedia.

Aquí, los principales responsables de que esta situación se haya mantenido en el tiempo, de que el madurismo se haya apropiado de todos los espacios de poder, de que haya secuestrado la revolución bolivariana y esté destrozando al país, son los dirigentes del Chavismo, los dirigentes históricos, nacionales, regionales, civiles y militares, quienes no han hecho nada para detener esta situación antes de que sea demasiado tarde, para el país.

Es muy extraño y a la vez triste ¿Acaso no les resulta evidente a los dirigentes revolucionarios y chavistas que ésto no es una revolución, que no es socialismo, que no es chavismo? ¿Qué cosa los mantiene subordinados al madurismo? ¿Fue para ésto que el Comandante Chávez luchó tanto? ¿Fué para ésto que entregó su vida, que se inmoló, habiendo podido retirarse al cajón del Arauca a recuperar su salud, como él lo soñó?

Yo lo digo con dolor: han dejado solo a Chávez, al pueblo del Comandante, a sus ideales. Han permitido que este grupo de insensatos irresponsables hayan destrozado su legado, la posibilidad socialista de transformar este país para siempre.

Siempre he mantenido que al Comandante Chávez lo asesinó el enemigo. Ya se sabrá, es cuestión de tiempo. Lo triste es reconocer que el enemigo no falló en su cálculo criminal: matando al Comandante Chávez, mataban la Revolución Bolivariana y a la revolución latinoamericana.

Ni su partido, ni sus compañeros de lucha han estado a la altura para responder a este acto violento, de guerra, contra nuestro Jefe. Se han entregado, entre el caos y las consideraciones “tácticas”, a los enemigos históricos de nuestra revolución, a los verdugos, a los que aplaudieron y celebraron la partida del Comandante. Ahora el madurismo los invita, pactan, entregan, hacen negocios, en un nuevo arreglo sobre las ruinas del proyecto bolivariano, de la Alternativa Bolivariana, del Plan de la Patria.

Sin necesidad de disparar un tiro, la burguesía nacional y el imperialismo, ahora toman el control de nuestros recursos naturales, de nuestras empresas, dispersan al pueblo, lo desmovilizan y buscan un pacto de transición.

Maduro se ha despachado al gobierno del Comandante Chávez y sus dirigentes con los calificativos de “corruptos”, “falsos positivos”, “revolución a cien dólares el barril”, y tantos otros términos miserables, para tratar de socavar el prestigio y la moral de ese periodo extraordinario de avances del pueblo con el gobierno del comandante Chávez, para justificar su entrega.

Maduro ha utilizado la violencia extrema contra los dirigentes chavistas que nos hemos pronunciado contra este desastre, que lo hemos denunciado como una falsificación y traición al legado de Chávez.

No sólo es mi caso, perseguido y exiliado como si fuera un golpista, como si no hubiese estado más de doce años al lado del Comandante Chávez en su gobierno, como si no hubiésemos actuado radicalmente para conquistar nuestra Plena Soberanía Petrolera y utilizar la renta petrolera, por primera vez en cien años, a favor del pueblo, para transformar al país.

También es el caso de Rodríguez Torres, de cientos de oficiales bolivarianos, dirigentes populares, trabajadores petroleros que están secuestrados, sin ningún tipo de derechos políticos, legales, en manos de resentidos como el Fiscal, organismos de inteligencia extranjeros o elementos de derecha que han sido estimulados en los cuerpos de seguridad.

El madurismo ha implantado el miedo, la represión, la persecución política a todos los niveles. No hay institución pública, ministerio, empresa del Estado, gobernación, alcaldía o dirección del PSUV, donde la gente no se sienta vigilada, con miedo. Nadie habla, nadie dice, temen que lo graben, lo escuchen. Nadie declara, ni emite su opinión, todos pasan agachados.

Se ha estimulado, en cada organismo del Estado, mecanismos de coerción, grupos o personajes protofascistas que vigilan, amenazan, botan, castigan.

La descalificación inmediata es la respuesta a cualquier cuestionamiento o crítica: “corrupto”, “traidor”, “conspirador”, son los epítetos más utilizados para imponer el silencio. No hay argumentos, siempre se invoca “la guerra económica”, mientras destruyen PDVSA; el “peligro inminente de la invasión”, mientras se estimula una guerra con Colombia; “la conspiración y las sanciones de EEUU”, mientras envían personajes de derecha a negociar en Washington, mientras pagan ¨lobbys¨a congresistas norteamericanos para salvarse, mientras invitan a la transnacionales a tomar PDVSA, el petróleo, el gas, el Arco Minero, el Esequibo.

Maduro se ha rodeado de personajes de derecha. Ha dividido al campo chavista, estimulado la violencia contra los humildes, tanto de los dirigentes medios, como de los cuerpos policiales, así como de los militares que pone al frente de las empresas del Estado, como los casos de PDVSA y Corpoelec: una pésima gestión, combinada con una clara política anti obrera, reaccionaria, de derecha. Son los hombres de Maduro.

Muchas veces me pregunto ¿cómo es posible que los comandantes y jefes del 4 de febrero o del 27 de noviembre se subordinen a personajes que no tienen nada que ver con el comandante Chávez? Igual me pregunto con respecto a los jefes militares bolivarianos, compañeros de tantas luchas con el comandante ¿en serio fue ésto lo que juraron al comandante, era éste el sueño de la Academia, del MBR 200? Me pregunto ¿cómo es posible que dirigentes políticos y populares de tanta experiencia, compañeros ministros, ex ministros, que trabajaron con el comandante, le hagan coro a este gobierno irresponsable, que se dejen utilizar de un puesto a otro, para luego ser destituidos, sólo para prestar su nombre y prestigio a este desastre? Pregunto ¿cómo aceptan ese trato, que necesidad tienen? Pregunto a los intelectuales, otrora defensores de los derechos humanos, comunicadores, las fuerzas morales del país ¿por qué no dicen nada? ¿Por qué callar ante la represión y el miedo? ¿Por qué temen tanto, a estas alturas de su vida política? ¿Por qué dejar que destrocen la obra de Chávez, que entreguen la patria? ¿Por qué dejan solo al pueblo? ¿Cuantas veces Mephisto?

Por otra parte, ante la ausencia del comandante Chávez y Jefe de nuestra revolución, ante su vacío ¿No se supone que el partido, es decir, el Partido Socialista Unido de Venezuela, el PSUV, tenía que ser garante de la continuidad revolucionaria, de preservar el legado del comandante Chávez, del Socialismo, de las tesis programáticas de la revolución? ¿Cómo es posible que luego de todos estos años de crisis, se asista al IV Congreso del partido para pasarle una aplanadora a los delegados, imponer una dirección madurista, ahogar cualquier discusión, para que sólo se aprobara una consigna que es la claudicación del partido: “Lo que Maduro diga”?

Igual silencio inexplicable, reina en la Asamblea Nacional Constituyente, donde, a pesar de que hace tiempo que traspasaron la línea roja de Chávez, y la derecha redacta una Constitución en secreto, de espaldas al país, podrían hacer algo para detener este desastre, y no hacen nada; sólo levantan la mano para aprobar leyes que el madurismo trae entubadas, leyes que violan la soberanía jurisdiccional y sobre nuestros recursos naturales; leyes donde se entrega el petróleo al capital transnacional. Un desastre.

¿Y el resto de los partidos del extinto Polo Patriótico? Bien gracias, entre el oportunismo y los pactos, les volverá a pasar, luego de 50 años, otra vez el tren de la historia, los arrollará.

Maduro es la transición de un gobierno revolucionario, el del comandante Chávez, a un gobierno de derecha, con nuevos actores, donde los dirigentes del madurismo tienen su espacio. Es el Herodes de la revolución.

Ésto es lo que negocian: para ello sus operadores económicos gastan importantes sumas de dinero en Washington a favor de los cabecillas del madurismo, su seguridad, su futuro. En esas negociaciones, por cierto, entregan información del Estado, del chavismo de Chávez, seguirán entregando dirigentes del chavismo, incluso, los que parecen más cercanos, no les interesa.

Que cada quien asuma su responsabilidad, yo lo he hecho, pagando un alto precio, perseguido, acusado, difamado. Otros compañeros también, algunos están presos, otros se han separado, han criticado, han expresado su rechazo a esta situación. El pueblo no va a esperar a que los dirigentes decidan actuar. El país no aguanta, nadie aguanta, es desesperante, asfixiante, insostenible la situación. Pero en todo caso, no es éste el país que queremos, ni el que salga de los pactos del madurismo, de la “pax de los sepulcros”.

Vamos a recuperar la normalidad revolucionaria, vamos a salir de este desastre, vamos a retomar el camino de Chávez.

Nosotros nos seguimos organizando, es nuestro derecho, nuestro deber, luchar por restablecer el sueño, por cumplir los objetivos históricos del Plan de la Patria.

Hay que vencer el miedo, el silencio, venir con la Patria. Tú compañero, compañera, tienen todo el derecho a vivir en el país que todos soñamos, que es nuestro sueño colectivo, de grandeza, de justicia social, de trabajo, de solidaridad, que nadie te arrebate tus sueños, tu futuro, el futuro de tus hijos, la Patria.

Los que estamos resteados con Chávez, nos seguiremos juntando, organizando, levantando la voz, protestando, exigiendo nuestros derechos, practicando el ejercicio pleno de nuestros derechos políticos que nadie nos puede arrebatar. Saldremos de este desastre, tendremos una Junta Patriótica de Gobierno, Chavista, Bolivariana, inclusiva, popular, capaz de rescatar y reconstruir la Patria, para que todos vuelvan, para recuperar el futuro, el vivir bien, las ganas de luchar por el país. Con Chávez Siempre Venceremos!

Vacaciones en Turquía

Ésta fue la invitación que Maduro hizo, en una de sus últimas alocuciones al país: «Si usted quiere comprar un pasaje porque tiene ganas de pasar unas navidades en Estambul, usted puede comprar la cantidad de petros en bolívares… y viajar a Estambul, una ciudad bellísima y disfrutar de unas vacaciones, una semana…»

Este infeliz comentario lo hace el responsable del peor gobierno de nuestra historia, que ha llevado al país a una crisis de dimensiones trágicas, de donde, según los últimos reportes de la ACNUR, agencia de la ONU para los refugiados, y la OIM, Organización Internacional para las Migraciones, han salido mas de tres millones de Venezolanos en los dos últimos años.

La «invitación» para ir a Estambul, es una bofetada a la mayoría de los trabajadores cuyos salarios, incluyendo el último incremento, ya se convirtieron en «sal y agua», que no alcanza ni siquiera para adquirir alimentos esenciales para la familia, no alcanza para la cesta básica, ni para adquirir medicamentos, ni ropa, ni zapatos y mucho menos, para darse el «lujo» de pasar vacaciones en ningún sitio.

Ésto, en un país, donde la hiperinflación va rumbo al millón %, que había proyectado el FMI para finales de este año; el único de la región, con una recesión de más de cuatro años, con una caída estrepitosa del Producto Interno Bruto acumulada de más de 57%.

La «invitación» la hace Maduro a un país cuya moneda no vale nada. Tan sólo en enero de este año, el cambio oficial era de 10 Bs. por dólar, luego, el 17 de agosto, se anuncia que el cambio sería de 6.000.000 Bs. por dólar, es decir, el valor del paralelo, sólo que, «borrando» 5 ceros quedaba en 60 Bs por dólar. A este momento, a menos de dos meses de su lanzamiento, el valor del bolívar soberano, está en 273 Bs. por dólar, es decir, ya quedó devaluado en más de 350%.

Una burla al pueblo trabajador cuyo salario, incluyendo el último aumento, no alcanza para nada, pero ahora, descubren , algo que no dijo Maduro en el anuncio del paquetazo: todos los beneficios, bonos y compensaciones alcanzados por los trabajadores en años de lucha sindical y durante la Revolución Bolivariana, fueron eliminados, porque están «incluidos en el nuevo salario». ¡Vaya sorpresita!

Esta actitud recurrente del madurismo, de no importarle nada, de burla e irrespeto, de hacer «lo que les da la gana», tiene dos explicaciones: la primera, su indolencia ante lo que sucede en el país, es claro que no les afecta, no les importa, instalaron la ética del desastre; y la segunda es que, tal como sucedió con los adecos en su momento, la dirección del madurismo y del PSUV están desconectados de la realidad del país, del sufrimiento del pueblo, viven otra realidad desde el poder.

Pasaron de ser dirigentes populares a burócratas, gente acomodada, que consiguieron un nuevo arreglo con la burguesía venezolana para mantenerse en el poder, en esta nueva plataforma, como he denunciado antes, en la Cloaca de la Política y el Fascismo, no sólo se entienden políticamente, pactan y votan en la Asamblea Nacional de acuerdo con el madurismo, sino que comparten los negocios y ya no les importa ni siquiera guardar las formas ante un pueblo sumido en la pobreza.

Esta conducta de sentirse «sobrados», desconectados de la realidad del país, es una clara muestra de que éstos, otrora dirigentes de izquierda, fueron engullidos por el poder, dejando sólo al pueblo, sacrificándolo para consolidarse como una nueva élite. Pasamos de Socialismo del Siglo XXI a la Nueva Élite del Siglo XXI.

Mientras el gobierno se sigue desdibujando, los trabajadores del sector público, ministerios y empresas del Estado, enfrentan la realidad de una política anti obrera, donde se les están escamoteando sus salarios, beneficios y protección social.

Hay un caso emblemático, que se han mantenido toda esta semana en pié de lucha, y es el de las maestras de «La Alquitrana», la guardería de los trabajadores del Ministerio de Petróleo, que, durante nuestra gestión revolucionaria, fuera ejemplo de una educación de avanzada y calidad, con las mejores y más amorosas atenciones a nuestros niños y niñas del Ministerio, catalogada entre las primeras a nivel nacional.

Pues bien, las maestras están en pié de lucha, reclamando un salario justo y exigiendo mantener los beneficios y seguridad social, conquistados en años de lucha y durante la Revolución Bolivariana, los cuales constituyen un Derecho Constitucional, inamovible e irrenunciable, y resultan indispensables para sobrevivir y mantenerse cumpliendo su encomiable labor, en vez de optar por «bachaquear» o irse del país. Quiero enviarles a todas las maestras un fuerte abrazo y mi reconocimiento, a su trabajo, su espíritu, su conciencia y valor para defender sus derechos.

Las maestras de «La Alquitrana», personal altamente calificado y entrenado, mujeres que transmiten amor y tranquilidad a los niños como si fueran propios, han sido víctimas de todo tipo de atropellos, amenazas del mismo Ministro, y su círculo, quienes aseguran que, «siguiendo instrucciones del Ejecutivo Nacional», las que sigan protestando, serán despedidas y sustituídas por la «chamba juvenil», así de anti obrero es el gobierno y la nueva dirección en el Ministerio de Petróleo y en PDVSA.

El gobierno actúa contra los trabajadores, y en este caso, contra las maestras de «La Alquitrana», como si el nivel de entrega, de preparación de cada una de ellas, de experiencia y de conocimiento, fuera sustituible. El Recurso Humano es la diferencia, es el verdadero valor, el alma, de una organización, de una revolución.

Ahora la derecha militar que dirige la principal empresa del país y su Ministerio de adscripción, actúa, creyendo que está en un cuartel o que puede venir a amenazar y atropellar a los trabajadores. Así, como si nada, sin ninguna vergüenza, les «informan» que sus reivindicaciones y todo los que se les debe, ha sido subsumido por el aumento salarial que ordenó «el protector del pueblo» y que si no les gusta: que «se vayan».

Es notable observar cómo estos sectores de derecha de las Fuerzas Armadas, han sido llamados por Maduro para hacerse cargo de los sectores claves de la economía; ahora, reaparecen en el país, dos conductas que el Presidente Chávez había desterrado de la actuación política del Estado: las posiciones anti obreras y anti populares, y la represión contra el pueblo, como señalaba el campesino de El Cometa Rojo.

PDVSA no escapa a la misma situación, han firmado una Convención Colectiva de espaldas a los trabajadores, donde, para realizar el acto de firma en «La Campiña», la Casa Militar desalojó a todos los trabajadores de las torres, tomó con piquetes de la Guardia Nacional las instalaciones, y montó un escenario con los «nuevos empresarios» y los grupos proto fascistas que ha insertado y estimulado el madurismo para dividir a los trabajadores petroleros.

Ha contado el gobierno con la complicidad de dirigentes sindicales provenientes de la IV República, oportunistas, obesos de traición, que se han convertido en fervientes maduristas, para cumplir su triste papel de usurpadores de la voluntad de los trabajadores y escamotear sus derechos.

También ha contado con el silencio de otrora dirigentes revolucionarios que siguen prefiriendo «pasar agachados», aunque tienen bastantes posibilidades de decir o hacer algo al respecto, tanto desde el PSUV, la ANC o desde los extensos espacios televisivos de los que disponen. Sólo ven hacia otro lado.

Olvida el gobierno, que nuestra Constitución consagra la inviolabilidad y progresividad de los Derechos Laborales. Nuestra Constitución, «El Libro de todos» como la llamaba el Comandante Chávez, las leyes y los Convenios Internacionales suscritos por la República, se han convertido en letra muerta en manos del madurismo, que los violenta y vulnera de manera permanente.

Así como hicieron de un lado al «Plan de la Patria», violentan nuestra Constitución y ahora pretenden, de la mano de oportunistas de derecha, de espaldas al país, en secreto, cambiarla, tal como advertí en su momento con la Línea Roja.

Los trabajadores petroleros siguen renunciando de forma masiva, abandonando la empresa, el país. Han sido atropelados y vilipendiados. Maduro mató el alma de PDVSA, su honor y prestigio. Sólo una tristeza colectiva de los trabajadores y la sumision de sus dirigentes, ha salvado al gobierno de que, los mismos que derrotaron el sabotaje petrolero, ahora paralicen la empresa en defensa de la Revolución Bolivariana y sus derechos.

Hay importantes pronunciamientos de trabajadores de PDVSA en las áreas operacionales, en defensa de sus derechos y en contra de la entrega de las actividades medulares a las «Empresas de Servicios Petroleros» de los nuevos burgueses del madurismo, así como, la entrega de infraestructura para el manejo y despacho de petróleo y gas, a las transnacionales.

La misma ofensiva anti obrera del gobierno, se observa en las empresas básicas y demás empresas del Estado. Se está preparando una ola de privatizaciones y entrega de empresas del Estado al capital privado, nacional y transnacional.

Van a hacer lo mismo que están haciendo en PDVSA, con el resto de las Empresas del Estado. Siempre es el mismo discurso: «son empresas ineficientes y corruptas», cargando las culpas de su incompetencia a los «falsos positivos», como dijo Maduro el 17 de agosto, refiriéndose al período de gobierno del Presidente Chávez. Cuando todo el pueblo sabe que el único Falso Positivo de la revolución, es este gobierno.

En una clara coincidencia con el discurso de la derecha del país, el madurismo, señala y acusa a la obra del Comandante Chávez de «corrupta» e «ineficiente», de haber sido una revolución a cien dólares el barril, preparando el camino para su entrega, en un abierto proceso de desnacionalización y aniquilación de la soberanía económica del país y, por supuesto, está barriendo con las bases materiales de cualquier posibilidad de construir el socialismo.

Por eso, arremetieron con tanta brutalidad y crueldad contra la empresa bastión y estandarte del Comandante Chávez y del Socialismo: PDVSA, luego de destrozar y entregar al gigante, si cayó «sin que se disparase un tiro», suponen que el resto será igual de fácil.

El madurismo, en su arbitrariedad e indolencia, su desconexión con el pueblo, sigue jugando con fuego, provocando y llevando las cosas al límite. Se juega con el futuro de todo un país, y no les importa, porque se les acabó el tiempo y están rociados de gasolina, por lo que están dispuestos a llevar al país al infierno de la guerra, con tal de mantenerse en el poder.

Esta situación no tiene retorno, ni puede ser enmendada. Maduro debe salir del gobierno, debe asumir uno nuevo, una Junta Patriótica de Gobierno, para darle un «parao» a este desastre, a esta caída libre de todo un país y, sólo luego de ello, podremos iniciar la reconstrucción de la patria.

Hay que reagrupar, por encima de cualquier consideracion, a los sectores patriotas y bolivarianos, a los sectores nacionalistas y progresistas de todo el país, presentar una opción revolucionaria y chavista ante la situación de perder-perder de ahora: entre el madurismo entreguista y la derecha violenta.

Por eso la lucha de las maestras de «La Alquitrana» tiene tanto valor: son las mujeres, nuevamente, las que interpretan el alma y el sentir del pueblo, las que tienen el valor, el coraje de hacerle frente al atropello y la injusticia en defensa de sus hijos, su familia, sus sueños. Antes fueron las enfermeras, ahora son las maestras. Son estos destellos de valor, de coraje, de combatividad, los que despertarán a ese gigante que está confundido, triste, aletargado, mientras ultrajan a la patria: el pueblo venezolano.

Con Chávez Siempre, ¡Venceremos!

A los jóvenes de la patria, los que se van y los que se quedan

La juventud ha sido la principal víctima del desastre que azota al país. Todos sufren, los que se han ido, teniendo que abandonar sus afectos, la familia, su casa, su mundo, y los que se mantienen a duras penas en la Patria vapuleada, sobreviviendo una situación, dura, inesperada, injusta.

La juventud es el futuro de una sociedad, su corazón. No importa su condición social, su posición política, su visión; para un país que aspire a desarrollarse y ofrecer una posibilidad de vida digna, gratificante, propia, independiente para sus hijos y los hijos de sus hijos, la juventud es lo mas preciado. Son ustedes el futuro, o, mejor dicho, «el futuro les pertenece».

A nosotros, la generación que creció en los 70, los 80, nos robaron nuestro futuro. Pasamos nuestros mejores años en un país que naufragaba en una permanente crisis política, económica y social. Fuimos una generación a la que le arrebataron su futuro.

Por ello, nuestro principal empeño en el Gobierno del presidente Chávez, fue reconquistar el futuro posible y, de las ruinas de ese país de finales del Siglo XX, iniciar su reconstrucción y crear las condiciones, prefigurar el futuro, de lo que seríamos en este nuevo siglo, en este mundo globalizado, competitivo, de los «millenium» y «centenium», del espacio, de la tecnología, las telecomunicaciones.

No fue nada fácil. Había muchos obstáculos, fuerzas elitistas y poderosas, profundamente anti nacionales, que se oponían a nuestro propio modelo de desarrollo.

La primera gran batalla, la condición para reconstruir el país y pensar en el futuro, era conquistar nuestra soberanía económica. ¿Cómo íbamos a pensar en un nuevo país, si ni siquiera controlábamos nuestro principal recurso natural: el petróleo? ¿Cómo podríamos construir las bases del futuro si nuestra riqueza se la seguían llevando, como hicieron durante casi todo el Siglo XX, las transnacionales petroleras, mineras, las corporaciones financieras, justamente para engrandecer y hacer más poderosos a sus propios países?

Desde principios del Siglo XX, se instaló en nuestro país el modelo rentista petrolero, que no era propio, sino lo que necesitaban las transnacionales. Sólo producíamos petróleo barato y comprábamos caro lo que necesitábamos para vivir. Saquearon nuestras riquezas, truncaron nuestras posibilidades de desarrollo. Acabaron con la agricultura, condenaron nuestra industrialización, al ensamblaje materias primas. Contaminaron nuestros suelos, bosques, ríos y envenenaron nuestros lagos. Millones de campesinos empobrecidos se fueron a las grandes ciudades y campos petroleros buscando trabajo. Cómo íbamos a producir trenes, si teníamos que ser el mercado permanente y continuo de las fábricas de camiones, cauchos y repuestos?

Los inmensos barrios y cordones de miseria en Caracas, Maracaibo, la Costa Oriental del Lago, Valencia, Puerto La Cruz y San Félix, son un claro ejemplo de lo que fue el empobrecimiento de las mayorías nacionales durante 100 años de extracción petrolera y minera en el país.

Venezuela era un país muy injusto, desigual, con grandes riquezas concentradas en pocas manos y pobreza en las grandes mayorías.

La segunda gran batalla, segunda condición para reconstruir el país, era acabar con la exclusión y la pobreza de la mayoría del pueblo. ¿Cómo íbamos a desarrollar al país, industrializarlo y producir lo que consumimos, acceder a la tecnología, construir nuevas ciudades, reconstruir las existentes, con un país de analfabetas, jóvenes sin preparación, sin bachillerato, sin educación universitaria?, ¿Cómo podríamos hacerlo si los niños morían recién nacidos, o se sufrían enfermedades endémicas producto de la pobreza?¿Cómo podíamos desarrollarnos con una país de élites, muy ricas por un lado, mientras por el otro, grandes mayorías sin formación? ¿Cómo transformar un país de buhoneros, sin estudio, oportunidades; un país de pobres, confinados en los barrios, viviendo en la violencia; perdidos en los campos abandonados, sin poder salir de ellos?

Esos fueron los dos ejes fundamentales de actuación en nuestro período de gobierno, nacionalista y revolucionario: conquistar la soberanía económica y combatir la exclusión.

Pero las élites ricas del país y sus partidos políticos tradicionales, no lo aceptaban, no lo permitían, tampoco las transnacionales que manejaban el petróleo, ni sus gobiernos que los apoyaban abiertamente. Ellos querían que las cosas se mantuvieran como estuvieron durante cien años, nosotros no. En 1999, el pueblo votó mayoritariamente por un cambio y una nueva Constitución, la que aún sigue vigente.

Por eso sufrimos Golpe de Estado, Sabotaje Petrolero, pronunciamientos militares como los de la Plaza Altamira, , guarimbas y la permanente guerra mediática. Ustedes eran unos niños, tal vez no recuerdan con claridad, pero de allí venimos.

Me correspondió, como Ministro de Petróleo y Presidente de PDVSA durante doce años junto al Presidente Chávez, conquistar nuestra soberanía petrolera y con ella, la soberanía económica del país.

Nacionalizamos la Faja Petrolífera del Orinoco, derogamos la paradójicamente llamada «Apertura Petrolera», recuperamos el manejo de nuestro petróleo, el dinero que correspondía al pueblo venezolano, refundamos a nuestra empresa, la Nueva PDVSA, para ponerla al servicio del Estado, del Pueblo y desarrollar, producir nuestro petróleo.

Fue gracias al petróleo, a la renta petrolera, que comenzamos a reconstruir la Patria. Lo primero era sacar a nuestro pueblo de la pobreza, la miseria, la exclusión, pagar la deuda social.

Por eso, se crearon las Misiones Sociales: la Robinson, Ribas, Sucre. Había que dar una solución efectiva y desburocratizada a una situación de emergencia. Nosotros no solo aportamos los recursos del petróleo, sino que tuvimos que hacer cosas extraordinarias y hermosas: entregamos edificios de PDVSA en Caracas y grandes ciudades para las nuevas Universidades, donde probablemente muchos de ustedes estudiaron: Las sedes de la UBV, de la UNEFA, del Instituto Tecnológico en Caracas, Maracaibo, Falcón eran antiguos sedes de PDVSA. Además nuevas sedes universitarias en Maturín, Paraguaná así como aldeas universitarias, liceos bolivarianos y escuelas por todo lo ancho y largo del país..

Nos hicimos cargo de la Misión Ribas, en más de 24.000 ambientes en todo el país, equipados, mantenidos y dirigidos por nuestros trabajadores., Graduamos 800 mil «Vencedores» y «Vencedoras». Luego nos correspondió luchar por la salud pública, gratuita: sostuvimos con petróleo la Misión Barrio Adentro,, los módulos de salud, los CDI, los nuevos y tradicionales hospitales y hasta los medicamentos.

Cuando hubo problemas de desabastecimiento de comida, se inició la Misión Alimentación: creamos las casas de alimentación, Mercal, PDVAL, donde entregamos cientos de miles de toneladas de alimentos de alta calidad para el pueblo, quien podía ir a nuestros establecimientos a escoger y comprar lo que quisiera.

Cuando asumimos la Gran Misión Vivienda Venezuela, en el país se construían un máximo de 27.000 viviendas al año, por lo que había un severo déficit de viviendas. Era una Misión difícil, pero nos organizamos. Pusimos a toda PDVSA, a todo el Estado y a todo el pueblo a hacer viviendas dignas, de calidad, en verdaderos urbanismos. En tan solo dos años y medio, entregamos más de 660.000 viviendas al pueblo más pobre. La idea era seguir construyendo, dando empleo, se hicieron los «ConstruPatrias», donde se podían adquirir materiales de construcción a buenos precios, teníamos un abastecimiento de materiales y recursos, no para maquillar barrios, sino para hacer nuevas viviendas.

Luego, iniciamos los proyectos más grandes del país: el Mariscal Sucre en el Oriente con el Gas de la Patria, y la Faja Petrolífera del Orinoco,a todo lo largo de la ribera norte del río Orinoco, donde están las reservas de petróleo mas grandes del mundo. Logramos certificar reservas de petróleo para los próximos 300 años, nuestro país fue reconocido en el mundo, como una potencia petrolera y gasífera.

PDVSA controlaba toda la producción y lo hacía bien. Eramos la quinta empresa petrolera más importante a nivel mundial, con una producción de 3 millones de barriles día de petróleo. Abastecíamos todo el mercado interno de combustibles y exportábamos crudo; la economía estaba estable, lo cual era una señal clara de que PDVSA funcionaba bien.

Lo que quiero transmitirles muchachos es que, por primera vez en casi medio siglo, teníamos un proyecto nacional, plasmado en el Plan de la Patria, con grandes objetivos históricos, todos vigentes. Estábamos en el camino correcto, el Vivir Bien era normal, lo extraordinario era cotidiano, comer, estudiar, tener salud, trabajar, distraerse, tener cultura, tranquilidad, servicios, sueldos dignos. Había solidaridad, fraternidad, democracia participativa y protagónica. Había un futuro, un proyecto, el de la Revolución Bolivariana, donde todos, independientemente de su posición política, podían vivir y lo hacían bien, viajaban, opinaban, estudiaban, tenían tranquilidad para pensar en el futuro.

Entonces, ¿Cómo es posible que en tan poco tiempo, desde que murió el Presidente Chávez, desde que asumió Maduro la presidencia, en tan solo 5 años, todo se haya derrumbado y el país haya degenerado a esta situación de caos? ¿Cómo es posible que se esté entregando el país a las trasnacionales de nuevo, que no se pueda vivir, que hayan salido de la Patria más de 2,3 millones de venezolanos, la mayoría jóvenes? Por primera vez en nuestra historia, los muchachos y muchachas se van, a trabajar de lo que sea, dejándolo todo para poder ayudar a sus familias, sus hijos, las parejas que quedan atrás.

¿Cómo es posible que los que quedan en la patria no tengan más opción que una «chamba» temporal, trabajo no calificado, una caja Clap con productos importados de mala calidad, montados en «perreras», sin luz por horas y horas, sin agua, pendientes de que el hampa desbordada no los atraquen o les peguen un tiro? Venezuela es ahora un país donde sus jóvenes se la pasa de cola en cola, buscando alimentos, con sus muchachos a cuesta, sin casa, sin medicamentos, sin atención médica, sin comida, sin posibilidad de estudiar, trabajar, soñar, amar.Nos convirtieron en un país de jóvenes sin esperanza, tristes, con miedo al futuro.

La razón de este caos y desesperanza es que Maduro ha fracasado en la conducción del país. La Patria le quedó grande a él y su gobierno. Maduro se desvió, traicionó el legado del presidente Chávez, entendiéndose éste como el proyecto nacional de país contenido en el Plan de la Patria.

Todo lo que ha tocado el madurismo, lo ha destruido. En su afán de controlarlo todo, pero sin capacidad y con soberbia, ha tratado de opacar la obra de Chávez. Su entorno lo convenció de que él era mejor que Chávez, lo cual no solo se lo creyó, sino que actuó en consecuencia.

Para poder llevar adelante su visión desastrosa y autoritaria del país, nos hizo de lado a todos los que estuvimos junto al presidente Chávez: vean alrededor, son contados con la mano los ministros de Chávez que están en el gobierno de Maduro. O los ha hecho de lado, o los ha encarcelado, o como a mi, nos persigue y mantiene exiliados.

Por otra parte, ha impuesto el miedo: nadie se atreve a protestar o a reclamar. hHan habido cientos de muertos en estos 5 años de gobierno madurista, demasiados, todas son historias tristes, hechos innecesarios producto de la intolerancia política. Al final de toda la violencia y los muertos, ahora Maduro se entiende con partidos tradicionales de la oposición en un nuevo pacto de élites, de conveniencia, donde se impone el silencio.

Maduro necesita muchas excusas para justificar su fracaso, entonces viene la historia de la guerra económica, la corrupción, la conspiración y demás. Usa estos argumentos para justificar la destrucción de la economía, de PDVSA, de las empresas e instituciones del Estado.

Hoy PDVSA no es ni la sombra de lo que era hace tan solo cuatro años atrás. Maduro arrasó y sacó de la empresa a los gerentes, técnicos, trabajadores, profesionales que condujimos la empresa durante doce años con un éxito innegable para el país. Hoy PDVSA solo produce 1,1 millones de barriles día de petróleo, las refinerías no operan a capacidad, no hay combustibles, hay cerca de doscientos trabajadores, técnicos y gerentes presos. Todos los que ustedes conocieron como jefes en las áreas petroleras, están presos o fuera del país, al igual que más de 30.000 jóvenes profesionales de PDVSA que han tenido que emigrar y hoy hacen lo que pueden para con mucho trabajo para mantener a los suyos.

Todos los programas de la Revolución se vinieron abajo. Ya no hay Misiones Sociales, ni comida, ni medicamentos, ni viviendas. Ahora todo es mentira, caos, improvisación, y puras amenazas de guerra, bloqueo, sanciones. El salario no vale nada, la inflación es la más alta en la historia del mundo. Mientras tanto Maduro cambia la Constitución en secreto, de espaldas al país, entrega el Arco Minero, destroza el ambiente, privatiza PDVSA por pedazos, entrega el petróleo y el gas de la Patria. Y lo que es mas grave, entrega nuestra soberanía territorial en El Esequibo, dejando que terceros exploten los recursos que son nuestros.

Lo más importante es darnos cuenta que el problema del país está en Miraflores. Que Maduro no ha sido capaz, ni será capaz, de enmendar, ni conducir el país. Que el gobierno de Maduro ni es Chavista, ni revolucionario, ni bolivariano. Es un pésimo gobierno, el peor de nuestra historia, que hará lo que sea para mantenerse en el poder.

Al gobierno de Maduro no le importa que se vayan los jóvenes, ustedes. para ellos mejor, porque así no votan, ni protestan. A los que se quedan tratan de manipularlos con la Caja Clap, la «Chamba Juvenil», el Carnet de la Patria. La juventud tiene que ponerse de pie y no conformarse con las miserias del madurismo sino reclamar la justicia que conquistaron con el chavismo.

Ahora de lo que se trata es, estén donde estén, levantar la voz, organizarnos, coordinar acciones para exigir un cambio de gobierno ya. Defender nuestro futuro, no permitir que lo sigan entregando, ni hipotecando con sus mentiras y planes que no tienen ni pies ni cabeza.

El país necesita una dirección política distinta, más allá del madurismo fracasado y de la extrema derecha que solo promete violencia y pide intervención extranjera. Desde una posición Bolivariana, Chavista, Nacionalista, vamos a asumir la voz del pueblo. Que hablen todos, que se expresen, que podamos despejar el camino e iniciar la reconstrucción del país.

Por este espacio seguiremos comunicándonos y articulándonos. Yo por mi parte, a pesar de las mentiras, calumnias y ofensas en mi contra, a pesar de la persecución política y la amenaza que me ha hecho Maduro de que me enterrará en la «Tumba», les reitero que mi compromiso con ustedes está intacto y con mayor determinación que nunca a seguir trabajando por el pueblo, por la patria.

¿Saben?, de esta crisis vamos a salir, tenemos como hacerlo. Nosotros sabemos cómo resolver el caos de PDVSA, junto a los trabajadores, junto al pueblo. No hay que permitir que la sigan entregando, que sigan hipotecando nuestro futuro.

A partir de la recuperación de PDVSA, tal como hicimos hace ya más de 15 años, recuperaremos el país. Podremos hacerlo gracias a ustedes, los jóvenes que se han formado durante todos estos años. Los que están afuera volverán, con más experiencia, mayor determinación a hacer las cosas bien. Los que se mantienen en la Patria, a organizarse, sin miedo, sin hacer caso a las mentiras y manipulaciones. Nosotros, juntos, somos la esperanza del país. El Plan esta allí lo construyó Chávez, tenemos que retomarlo, ajustarlo, pero avanzar sobre lo que ya habíamos alcanzado. Será la única manera de recuperar el futuro. La de ustedes muchachos no puede ser otra generación a la que le arrebaten sus sueños. No, ahora somos mejores, más conscientes, nuestro pueblo está mejor preparado y mas organizado. Cuentan conmigo, siempre, pase lo que pase, estaré con ustedes. ¡Venceremos!