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El socialismo es lucha de clases no multipolaridad capitalista.

El apodo de socialista de Maduro es un remoquete, una burla a los disparates de Maduro y una burla de él a sus partidarios más distraídos. El socialismo verdadero es la voluntad y la acción de construirlo. Socialismo significa estudio y conocimiento, praxis política, sentido direccional, pasión, sacrificios de todos los vicios o apetencias burgueses, es un acto constante de fe en la humanidad. El socialismo tiene un solo discurso que corre en sentido contrario a la lógica del capital y así se presenta en todo momento y en todos los espacios.

No se puede ser socialista privatizando lo que nos pertenece a todos, de forma arbitraria, inconsulta y descarada. No se puede hablar en nombre del socialismo favoreciendo la lógica de la especulación, del consumismo, del lucro personal por encima del servicio público, que exacerba la neurosis mercantilista y el egoísmo mezquino y olvidarse de la solidaridad humana.

El desvarío de Maduro al pretender que no solo una, sino muchas potencias (capitalistas) puedan colonizar, invadir, saquear, o sea, puedan competir en un supuesto mundo multipolar es consecuencia de esa dislocación política al invocar el socialismo en todo lo que hace y deshace como si fuera una marca comercial, confundir un discurso cargado de adjetivos y su volubilidad como político. Ese mundo multipolar, como dice Toby Valderrama no existe, es tan falso como el socialismo que pregona en vano, es una guerra entre capitalismos, entre bloques capitalistas, reajustes imperiales, en estas guerras el socialismo queda en suspenso.

La guerra de Ucrania es ahora la mayor distracción que tienen los pueblos para abandonar la revolución social, la única que puede liberar a los pueblos, la revolución socialista. Mientras Maduro habla de multipolaridad, como por arte de magia pone en remate nuestros recursos económicos incluyendo la fuerza de trabajo, y nuestros recursos naturales; privatiza ciudades completas para convertirlas en espacios turísticos, conservando el método capitalista mercantilista, la división de la sociedad entre patronos propietarios y trabajadores esclavos; privatiza la economía y la industria petrolera… En resumen, mientras más ampuloso es su discurso más miserable es su política. (¡De qué valen los discursos floridos si los seres humanos seguimos padeciendo los males que nos aqueja el capitalismo!)

En la guerra de Ucrania no hay vencedores. Frente a la guerra el único consuelo que nos queda es no estar en ella y sublimar el horror de la violencia y la muerte viéndolas en YouTube o en TeleSur, como quién ve un partido de fútbol. Pero esa guerra es entre bloques capitalistas, que sacrifican, de un lado y del otro, a jóvenes soldados cargados de los mismos problemas de cualquier trabajador modesto en cualquier sociedad capitalista; familias y gente inocente víctimas de la manipulación. Obligarnos a tomar partido en una guerra intercapitalista o interimperialista es ponernos un velo delante el rostro, para que el verdadero enemigo de clase se adueñe de nuestro destino; nos distraen para que no identifiquemos con claridad la cara de nuestro verdadero verdugo.

Si queremos entender bien la geopolítica debemos entender el comportamiento del capitalismo en momentos de sus crisis hegemónicas, la competencia es muy dura. EEUU y sus arrebiates de Europa y América atacan y se resisten a ser desplazados, lo mismo hace Rusia, China, Turquía e Irán, resisten y atacan. Pero en la sociedad nada cambia, los ricos siguen siendo ricos o más ricos y los pobres más pobres.

Para los socialista el problema sigue siendo el mismo, demoler el capitalismo, expropiar los medios de producción, distribuir la riqueza material de forma justa dando a cada quien según sus necesidades y exigir de cada quien según sus capacidades, impulsar una nueva espiritualidad basada en la solidaridad, el trabajo creador y el conocimiento; en la producción y consumo racional de bienes y en conquistar tiempo de ocio para el desarrollo espiritual personal (científico, humanista y artístico). El socialismo no se hace de otra manera. Tampoco es que sea una promesa vana, que no se pueda cumplir ¡ya! de forma personal, cada quien es responsable de construir una nueva sociedad, o que no se pueda lograr socialmente en un futuro próximo, el socialismo está tan cerca, quizás más cerca que el fin de la humanidad en manos del capitalismo.

No podemos permitir que políticos flojos y asustadizos infamen el esfuerzo hecho por Chávez para humanizar al planeta, falseando al socialismo, vistiéndose de oportunismo, mostrándose ellos como chacales de la política, como sindicaleros, como burócratas incapaces, vendiendo el socialismo como gente ambigua capaz de traicionar cualquier causa, gente de tercera categoría. El socialismo no es un concepto vacío, una marca comercial, un símbolo de nada, hay que volver a él en la acción, en las prácticas sociales y personales.

Tenemos que comenzar a desmontar la mentira de Maduro de que esta es una revolución socialista, o de que el nacionalismo ruso de Putin se identifica con el socialismo. La Rusia de Putin tiene de solidaria lo mismo que EEUU de aliada de la democracia, la nobleza de sus causas sólo son discursos. A la hora de la verdad las empresas rusas (las chinas, las turcas, iraníes) solo buscan acrecentar sus ganancias y Estados Unidos hace lo mismo. Esta guerra, santificada de lado y lado, es una vitrina más del muestrario de armas que hay a disposición de los que hacen la guerra (“Empresas de armas multiplican riquezas en 7 días de guerra”… Lock-heed Martin Corp (EU), Raytheon Technologies (EU), Boeing (EU), Northrop Grumman (EU), General Dynamics (EU) –Norinco (China), AVIC (China) – https://www.jornada.com.mx/author/braulio-carbajal.html…) Las guerras nacionalistas, las invasiones por intereses comerciales, nada tienen que ver con el socialismo, tampoco con el antiimperialismo, pero Maduro crea un humero con esto de la multipolaridad para librarse del compromiso con socialismo adquirido con los herederos de Chávez, de las condenas al capitalismo que en la práctica defiende.

HAY QUE VOLVER A CHÁVEZ, RESCATEMOS EL SOCIALISMO DE LA MENTIRA MADURISTA

ESTE ES EL LÍDER QUE HACE FALTA

Venezuela tiene una historia única, somos un país de campesinos urbanos, (y valga el oxímoron). Recuerdo en mi próxima infancia, camino a la escuela, oír a la gente que les gritaba a los hombres que venían a caballo: ¡se acabó la guerra! Eran, recuerdos de la cercana guerra Federal de Zamora, y de la más lejana guerra de independencia, cuando Bolívar pasaba por aquellas calles rumbo a batallas heroicas, y el catire Páez era una leyenda, aún estaba vivo el espíritu de la rebelión campesina, todavía el espíritu de Bolívar y Zamora, Páez, recorría los caminos del llano. De ese recuerdo hará una o dos generaciones cuando mucho, mi abuelo pudo conocer a Zamora, mi padre habló con algunos de sus soldados. Estaban presentes las huellas de aquella lucha, las casas, los fantasmas, las tumbas, los cartuchos en el monte que, antes sirvieron a una causa noble, ahora servían de juguetes a los niños barrigones de lombrices, otra causa gloriosa.

Años después, en la época de la cuarta república, en el barrio la Charneca, adonde habíamos llegado por el Jardín Botánico de la Universidad Central, enfrentábamos a piedra a la policía, a los gritos de fuera Rómulo. Ese día, por necesidades de la contienda, dormimos en ese barrio lleno de historia. Y en la madrugada los gallos anunciaron el despertar del sol, y como evitarlo, comprendimos que aquella gente de los ranchos eran los mismos que gritaban a los caballos: ¡se acabó la guerra! Los gallos eran los mismos que el pueblo llanero nos levantaban al amanecer para llevar el maíz al molino. La batalla era la misma.

Años después, en la Sierra de Iracara, nosotros ciudadanos del asfalto y la urbe, nos encontramos enguerrillados con un grupo de muchachos campesinos. Ellos sabían la gramática de la montaña, nos vimos obligados, por razones de supervivencia, a emular el comportamiento campesino, aquel esfuerzo, tenía el aroma de las gestas históricas. Un día, llegó al campamento, un hombre, que más bien era un ser del monte, de edad indefinida, olor vegetal, pelo desgreñado. Nos sorprendió su visita, nos asustó lo fácil que nos localizó. Nos dijo: “soy Calisto de apellido Bravo, estoy alzado aquí desde José Leonardo Chirino, supe de Uds, de esta nueva rebelión campesina, y aquí vengo a ayudar, ya no estoy sólo. ¿Era un campesino?, ¿quizá un fantasma? ¿tal vez un esclavo alzado, que no sabía qué hace siglos se acabó la esclavitud? No importaba, con él entendimos quienes somos, campesinos y también esclavos cimarrones. Después, llegaron un español y un chileno, un Don Quijote, venido de la Mancha, y un psicólogo Leonardo, el Quijote era experto en mecánica, carpintería, y otros oficios urbanos, el psicólogo conocía los paisajes profundos del alma. Estaba completa la raza universal, girando alrededor de lo campesino.

A los campesinos los encontramos en los barrios de las grandes ciudades, sembrando, criando. Es la Venezuela nueva, que el petróleo talló, un país especial. Conserva las características de una nación campesina. Campesinos urbanizados, aunque marginales, guardan las líneas principales de la psicología campesina. Este campesinado urbano, ha sido motor de insurrecciones políticas. El 23 de enero bajó de los cerros; alma de la resistencia de los 60, el 4 de febrero no se movió, pero en las siguientes elecciones, eligió a Chávez, en abril lo defendió. Y, luego, le dio la espalda al gobierno traidor de maduro y se fue a patear el continente como en la época de la independencia, siguiendo a Bolívar.

El petróleo nos construyó un país de empleados, de comerciantes grandes y pequeños, de importaciones. Pocos obreros fabriles, millones de campesinos urbanizados. En la principal industria del país, el petróleo sus trabajadores no llegan a doscientos mil, contando gerentes y empleados de oficina. El Estado tiene millones de empleados, la nómina de las regiones es también grande.

La Revolución en Venezuela será, más allá del dogmatismo, que espera la insurgencia del proletariado, será campesina (urbana). Será una revolución imbuida de la ideología proletaria, llevada adelante por los campesinos urbanos, estos serán el motor principal, que arrastrarán a las demás clases, en un gran movimiento cívico-militar. Por características propias los campesinos, la ideología campesina se mueve alrededor de un caudillo, de un líder. Sin líder no hay revolución. Por eso los dominantes, sus gobernantes los atacan cuando aún están en la cuna

La primera característica del líder, lo fundamental es que se reconozca a sí mismo como líder, se asuma. Dado este paso, frente a él se abren oportunidades magnificas.

La acción de poder tiene dos componentes que se entrelazan y pivotean en la dirección. Uno, la ideología revolucionaria, el otro, la práctica revolucionaria, los dos pivotean en la dirección. Razón tenía Lenin cuando dijo: sin teoría revolucionaria, no hay práctica revolucionaria. Y se le podría añadir, tampoco hay dirección revolucionaria.

En el momento actual, con un profundo reflujo de masas, concretado en los millones del éxodo y el adormecimiento del país, sumado al descabezamiento del movimiento revolucionario, la confusión frente al legado de Chávez, la pérdida total de la organización chavista. En esta situación difícil contamos con una poderosa arma: los modernos y poderosos medios de comunicación.

En los años sesenta corría una anécdota por las filas revolucionarias: se decía que Lenin retó a los gringos a que lo dejaran difundir sus ideas en territorio yanqui, que le permitieran hablar con los obreros gringos. Por supuesto que los capitalistas se negaron. Se demuestra así el miedo del capitalista a las ideas, y la fuerza que ellas tienen para iniciar una etapa revolucionaria. Este terror se ve claramente en el cerco mediático a los líderes auténticamente chavistas, borrados de la historia y privado del uso de los medios de comunicación tradicionales.

Ahora, en estos tiempos no hay que pedir permiso a nadie para hablar a los desposeídos, el líder tiene todas las condiciones para hacer política, es decir disputar el poder. En esta época las vías de comunicación son extraordinarias. Por ejemplo, el Iskra de Lenin tendría un tiraje de algunos miles y sería publicado cada mes, hoy diariamente se puede enviar un mensaje a cientos de miles, a millones. A lo que más temen los tiranos es a las ideas revolucionarias, por eso luchan por todos los medios contra ellas, censuran a sus voceros, los encarcelan, los asesinan, deforman su pensamiento. Hoy, el líder tiene la oportunidad de difundir las ideas revolucionarias, la verdad que es la más poderosas de todas las fuerzas.

Disputar el poder es la estrategia del líder, y el poder se disputa primero en las ideas, al contrario de lo aparente, son las ideas las que determinan la caída de un gobierno, no lo es la acción militar, ésta sin ideas carece de fuerza. Pensemos en el caracazo, una gran explosión de energía popular, aunque sin ideas políticas. Pensemos en el 4 de febrero, una acción militar que no difundió sus ideas, aunque mostró con claridad donde estaba el nudo de la situación.

Hoy la situación es, a pesar de las apariencias, muy promisoria. Se pueden usar los medios de comunicación ya instalados, para difundir, discutir la idea revolucionaria, para preparar los complementos de la teoría hacia la toma del poder. Para eso es necesario darles nueva cara a esos medios, en forma y en contenido. Al twitter, a las páginas, a los escritos.

Se debe poner el énfasis en la crítica dura al gobierno, en sus faltas a la Constitución, en los presos políticos, en la censura, en la falta de debate. En el mal manejo de la economía, en el regreso al capitalismo salvaje, en la traición a Chávez. no se le debe dar a la cúpula ni paz ni cuartel. Pedir la renuncia de la cúpula, el regreso al camino de Chávez.

Quizá sea buena ideas mantener dos niveles de comunicación: uno, más técnico, y otro, más político, los dos cortos, para facilitar la lectura y captar lectores. Los dos deben tener como objetivo, el hostigamiento al gobierno, la preparación del complemento.

CONSECUENCIAS DE LA DEVOLUCIÓN DE LO QUE CHÁVEZ SOCIALIZÓ

El madurismo temprano arremetió contra el socialismo, lo hizo por mandato de los capitalistas y por su naturaleza, su genética capitalista y anti socialista. Su misión política es liquidar el intento Socialista y crear las condiciones para la restauración capitalista. En ese cometido ha tenido gran éxito ¿Quién lo puede negar?

El primer y principal paso del madurismo, era socavar la espiritualidad socialista, de esta manera el proyecto de Chávez se derrumbaría. Un sistema social, sea capitalismo, esclavismo, o Socialismo se sostiene en una espiritualidad que lo justifica, lo reproduce. Cuando esa espiritualidad se resquebraja, el sistema, irremediablemente, cae, se derrumba.

Es así, el madurismo, rápido enfiló contra la espiritualidad, la idealidad Socialista conquistada en años de lucha. Recordemos la rebatiña del dakaso, el deterioro de la organización social, la transformación del partido de Chávez, en una plataforma electoral, que perdió su condición de vitrina de la sociedad futura. En resumen, la fragmentación de todo lo integrado por el socialismo. Pero, no era suficiente, los capitalistas gringos, rusos, chinos, no estaban satisfechos, sabían que las bases económicas de la espiritualidad socialistas debían de ser eliminadas, para aplastar al Socialismo de raíz, que no tenga posibilidades de regresar, que no quede semilla que germine.

Y, en las últimas reuniones con los gringos, esas donde se pidió que liberaran a los de citgo, se exigió, como prueba de voluntad real de deserción del Socialismo, que le dieran una puñalada a su base económica, y de allí la entrega apresurada del sambil, y de toda la propiedad social. El legado de Chávez fue traicionado completamente, el intento Socialista fue enterrado. El madurismo certificó su felonía. Falta ver con que le paga el diablo.

Es mentira que se pueda construir el socialismo sobre una economía capitalista, sobre la propiedad no social, privada, de los medios de producción, un sistema de competencia, de beneficio individual de los dueños que se apropian de la riqueza social y del trabajo ajeno, produce, necesariamente una espiritualidad capitalista, no social, egoísta, con valores capitalistas, que justifican la nueva esclavitud. Todo se transforma en mercancía, todo, lo espiritual y lo material se tasa en dinero. El humano es sólo una pieza de producción y consumo, sólo así, para eso existe, sus cualidades humanas son aplastadas por el sistema.

Entonces, al revertir la propiedad social, el madurismo, regresó definitivamente el país, al capitalismo, que ironía, el “presidente obrero”, trajo de nuevo al sistema de explotación de sus hermanos de clase, al infierno de la lucha de todos contra todos, al enriquecimiento desmedido de unos pocos, y la esclavitud de muchos, al desempleo y la explotación, al reino del egoísmo, del hombre lobo del hombre. La traición al camino de Chávez, no es simplemente un asunto económico, se trata del asesinato de la espiritualidad socialista, del humanismo.

En la lucha por regresar al camino de Chávez, que es la lucha por la felicidad de la Patria, y también por construir un ejemplo, una demostración de que otro mundo diferente al infierno capitalista es posible. Se debe tener en cuenta está experiencia: lo principal es la espiritualidad socialista, la economía le sirve a este propósito, las dos economía y espiritualidad forman un complejo.  

¡VOLVER A CHÁVEZ!

LA GEOPOLÍTICA DE MADURO, O EL MULTIPOLO CAPITALISTA

El presidente maduro, este jueves 7 de abril, mostró su visión geopolítica. Habló de un mundo que sólo existe en la mente de la cúpula del madurismo. De verdad que dan pena estas chácharas, sobre una geopolítica fantasmagórica. Veamos la noticia:

El presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, enfatizó este jueves que en este siglo XXI se está construyendo un mundo multipolar y multicéntrico, y tendrá como base los ideales revolucionarios.

El jefe de Estado sostuvo que, en estos momentos, se disputan dos opciones: mantener un mundo unipolar dirigido por Estados Unidos (EE.UU.) o la geopolítica impulsada por los ideales bolivarianos.

«El mundo actual está en disputa, hay por lo menos dos opciones en el mundo actual, la opción de un mundo unipolar dirigido y mandado por los intereses norteamericanos. Allá aquellos que así la abracen y la suman, la opción dos geopolítica bolivariana, un mundo de cooperación, de igualdad entre los pueblos, el mundo de nosotros de los que luchamos, los rebeldes, los que aspiramos la libertad, se definirá en la disputa que hay hoy», expresó el jefe de Estado.

«En la batalla que hay hoy y con visión estratégica bolivariana, con la fe inculcada de nuestro comandante Hugo Chávez, el mundo multipolar y multicéntrico no lo para nadie. El mundo nuevo, y nacerá y en las cenizas quedarán los sueños trágicos de los que quieren imponer un dictamen en el mundo, en el imperio de los Estados Unidos», añadió.

Esto, en referencia a la situación que se está generando en Europa, tras la situación entre Ucrania y Rusia. (Correo del Orinoco)

Nos refiere maduro, un mundo multipolar y multicéntrico, de esta manera divide al planeta, en dos opciones: una, donde están los Estados Unidos, y la otra opción, como sacada del sombrero de un mago, sería impulsada por los ideales bolivarianos, por los ideales revolucionarios. Es decir, para aclararlo de una vez, Rusia, China, Turquía, Irán, son la otra opción, impulsada por ¡los ideales bolivarianos! ¡Revolucionarios! Y la suerte de estas dos opciones se dirime en la guerra de Ucrania.

Es una visión escolar: las dos opciones de maduro no son ningunos polos, se trata de las divergencias propias del capitalismo: China, Rusia, Irán, los gringos, los europeos, todos son capitalistas, imperialistas. Lo que maduro imagina una confrontación bolivariana, revolucionaria no es más que una guerra interimperialista, de ella saldrá un mundo con el capitalismo, el imperialismo remozado.

Advertimos que el madurismo al traicionar el legado de Chávez, al abandonar el Socialismo, no le queda otra opción que enajenar la soberanía de la Patria a alguno de los bloques capitalistas, porque en el mundo de hoy si eres capitalista te tienes que arrimar a alguno de estos bloques. Ya lo dijo Chávez, sólo siendo Socialista habrá Patria, sin Socialismo no hay Patria. Entonces, el Polo que le hace falta al mundo, es un Polo Socialista, sólo así se puede hablar de mundo multipolar y multicéntrico. Pero maduro, que tiene que engañar, aparentar un bolivarianismo, un chavismo que hace tiempo abandonó, debe dar piruetas, para hacer creer que se pliega, por ahora, al imperialismo ruso y chino, y mañana, si pagan, a los gringos, que esa es una posición bolivariana, revolucionaria.

Con esas cabriolas teóricas de trasnochados asesores, sólo engañará a los incautos, que cada día son menos, la aceptarán los que perdieron el pudor en aras de alguna prebenda. Pero el grueso de la gente, los estudiosos de la geopolítica, se lamentarán del papelón que hace el país en estas manos, y el destino de colonia que nos depara el futuro.

¡CHÁVEZ, SOBERANÍA ANTIIMPERIALISTA, ANTICAPITALISTA!

Cado 11 tiene se 13, y cada 13 su Maduro

En 1958 después de la caída de Pérez Jiménez la esperanza de hacer una revolución radical socialista se vio adormecida por Rómulo Betancourt, Caldera y Jóvito Villalba en el pacto de “punto Fijo” (pacto de Nueva York), de donde fue excluido al partido comunista y la izquierda adeca. Fue un pacto de la burguesía con el brote político de la socialdemocracia adecocopeyana.

Estos pactos de la clase trabajadora con la burguesía sirven de diluyentes de los movimientos revolucionarios radicales, clasistas, socialistas. Así mismo se perdió la revolución en la insurgencia de los años 1960, 70, 80, en una pacificación que quedó desarmada de herramientas políticas importantes, además de los fusiles. Sin una victoria clara la mayoría de los combatientes se replegaron y desaparecieron de la lucha resolviendo sus asuntos de forma privada, y un resto se asimiló al concurso democrático burgués. De esa experiencia seudo democrática nace el sector político que hoy gobierna en nombre de Chávez y del socialismo, la Liga Socialista, que ha compartido el gobierno con elementos de BR, PRV, MIR, militares y muchos oportunistas con orígenes menos claros.

Hoy hemos celebrado, cada quien a su manera, el regreso de Chávez luego del golpe de Estado del 2002. Recordando los hechos a través de fotos y videos, realmente la reacción popular para la reposición del comandante Chávez en la presidencia del país, es digna de nuestra historia de pueblo rebelde. Mariano Picón Salas habla en su Suma de Venezuela de herencia y tradición, y si hay una herencia y tradición legítima es la de ser un pueblo rebelde, desde tiempos de la independencia hasta hoy.

Sin embargo vivimos un momento de reflujo, de retirada del mar de la rebelión. El 13 de abril del 2002 marcó un hito de nuestra historia, como dice el capitán Diosdado, pero la emergencia de Maduro marcó otro en dirección contraria, el de la restauración de la socialdemocracia y del control político de la burguesía en el país. Cada 11 de abril tiene su 13, pero cada trece parece que siempre tendrá su diluyente, su restaurador del orden burgués y los valores burgueses…, cada 13 tendrá su “Maduro”.

Diosdado Cabello conmemora y celebra estas fechas y muestra un video del comandante Chávez muy elocuente, si lo usamos como crítica al gobierno de Maduro. No obstante Cabello insiste en que él está cercano a Maduro “como uña y carne”, que son uno solo indisoluble. Pero veamos lo que dijo Chávez en ese video:

… “hay que volver a las raíces, muy de cuando en cuando, en estos procesos tan dinámicos hay que volver a las raíces, para retomar aquello de recordar de dónde venimos, porqué estamos aquí y para qué estamos aquí nosotros, ¿para que sea permitido ser adormecidos por el cansancio de la batalla, o por los cantos de las sirenas de la burguesía, por los valores burgueses de la comodidad, del apoltronamiento, del aburguesamiento?… Nosotros estamos aquí para hacer una revolución verdadera… para eso estamos aquí… es una raíz de rebelión, es una raíz de rebeldía, es una raíz subversiva, subversivos somos y subversivos ustedes, porque tenemos que terminar de subvertir el viejo orden burgués que todavía vive, la vieja cultura burguesa… –y en primer plano se ven Maduro y El Aissami aplaudiendo las palabras lapidarias de Chávez– “

Uno se confunde con Diosdado. Estas palabras de Chávez contradicen todo lo que es y ha hecho Maduro y el madurismo hasta ahora. No sé si valga la pena recordarlo (la falsificación del Plan de Chávez, las leyes de inversiones extranjeras, la de las ZEE, la Ley antibloqueo y la violación de la Constitución, la derogación de la Ley de hidrocarburos y desaplicación de la Ley del Trabajo, las restauración de tierras y empresas a empresarios conspiradores y ahora la privatización de PDVSA), pero el hecho es que lo que está a la vista no necesita anteojos. Además –y a pesar de – todas las fórmulas pragmáticas para frenar y diluir la revolución bolivariana y socialista de Chávez, el gobierno de Maduro, que lleva 9 años, ha gobernado a costa de esas “ideas radicales”, de las palabras de Chávez, traduciendo, lo que en boca del mismo comandante está más que claro, en los dislates y traiciones de Maduro y el madurismo.

Nosotros estamos aquí para hacer una revolución verdadera, dice Chávez, y Maduro ordena falsificar el plan de la patria y acusar a mismo Chávez de facilismo, de haber hecho una revolución a 100 $ el barril; persigue a los trabajadores y libera a los conspiradores; pacta con la derecha y con el imperio en secreto; entrega nuestro petróleo a Chevron. Dice Chávez que estamos aquí “no (para) ser adormecidos por el cansancio de la batalla, o por los cantos de las sirenas de la burguesía, por los valores burgueses de la comodidad, del apoltronamiento, del aburguesamiento” Sin embargo uno de sus ministros de economía apuesta por una “burguesía revolucionaria”, un engendro conceptual nacido del cansancio de su mente, y, a su favor, restituye todas la confiscaciones hechas por Chávez, dejando desamparados a los obreros de las empresas socialista y trabajadores campesinos y, por supuesto, lo hace mutilando la esperanza revolucionaria socialista a favor de la “comodidad” (el pragmatismo) entregando el control de la economía y nuestros recursos a los privados… ¡Más fácil es destruir que construir! , por eso demolieron a PDVSA, acabaron con las empresas socialistas, fundos zamoranos, abandonaron las universidades, los hospitales públicos, los desarrollos de infraestructuras, trenes, puentes, etc., dándole nuestros ahorros y recursos en divisas a los privados y a toda clase de pícaros oportunistas, del gobierno y fuera de él, para “desarrollar las fuerza productivas” dentro del capitalismo y con los valores y la lógica del capitalismo.

¿¡Cómo entender estos disparates “comunicacionales” de Diosdado!? ¿Será que conspira en silencio?

Hoy conmemoramos el 13 de abril del 2002, pero no tenemos nada que celebrar, Maduro y el madurismo entregaron la revolución de Chávez, sin vergüenza, sin pena ni gloria.

¡VIVA CHÁVEZ! ¡VOLVAMOS AL PLAN DE LA PATRIA ORIGINAL!

La importancia de generar violencia social

La violencia está presente a diario en nuestras vidas. No intentamos hacer una apología de la violencia, pero negarla de plano es una estupidez; siempre hay alguien que la ejerce sobre otro, así no muestre su lado escandaloso, los golpes, las patadas, las balaceras, lo que uno suele asociar con ella.

Si alguien hace una fiesta escandalosa que no te deja dormir ejerce violencia sobre ti; si un policía te matraquea, eso es violencia; si alguien viola una norma (por las razones que sea) que todos aceptamos, es violencia. Inclusive, las formas más pacíficas de autocontrol que se practican en el oriente, el tai chi, el kun fu, y similares, prevén la violencia, es decir, poder activar una reacción proporcional sobre un eventual ataque violento. El que seamos pacíficos y respetuosos no significa que seamos pendejos.

Ser tolerantes es una cualidad positiva hasta un límite. Uno tolera al otro que ocupa espacios proporcionales a los nuestros, pero tolerar más allá es dejarse someter, o un placer retorcido masoquista, lo que invertiría los papeles. Lo que iguala o suspende la violencia efectiva es la capacidad que tiene cada quien de generarla de igual contundencia que el otro. No puede haber paz en un país, en una sociedad que genera violencia de un solo lado, mientras el otro la acumula pero sin tener capacidad de generarla, sin poder activar su reacción sobre la violencia del otro, lo que se acumula con son resentimientos, eso deforma la conciencia. Una sociedad resentida es una sociedad enferma, como la sociedad capitalista, insegura, desconfiada, fraccionada, infeliz.

Venezuela, desde la guerra de independencia, la guerra federal, el 23 de enero del 58, y nuestro 13 de abril, cuando esa parte de la sociedad que acumula violencia salió a la calle a defender a Chávez, ha mostrada una capacidad de general violencia, de “activar” su reacción de forma proporcional a la violencia recibida, acumulada en el tiempo. Hoy vivimos una etapa de pendejismo colectivo, de resentimientos acumulados. La desconfianza se ha adueñado de nuestro espíritu, el egoísmo y la mezquindad, el individuo vive amargado pero incapacitado para reaccionar de forma social, digna, de reclamar derechos, dignidad a nombre de su condición social; se escurre por los intersticios que deja su clase fracturada para resolver sus insatisfacciones y necesidades de forma personal y egoísta. Aquel 13 de abril del 2002 lo olvidó en 9 años de decepciones y desamparo, luego de la muerte del comandante Chávez.

¿Qué fue el 23 de enero de 1958? Ese 23 de enero hubo una suerte de epifanía popular, la gente sintió la presencia de líderes verdaderos detrás de las conspiraciones contra del régimen de Pérez Jiménez. Un rumor, más que “rumores”, un ronroneo sordo se percibió entonces, que, al igual que nuestro 13 de abril, nos llamó a tomar la calle. En otro sentido, la victoria electoral de Chávez de 1999 fue también una reacción que se concretó como un ladrillazo sobre el rostro de la socialdemocracia, nacida de aquella otra traición a la revolución posible de 1958; el romulismo, el adequismo de donde abrevaban otros cuervos, copeyanos, masistas y similares.

El homenaje más honesto que podemos hacer los chavistas este 13 de abril es al pueblo rebelde que hemos sido. Salir a la calle a protestar por la traición al legado de Chávez.

Hay muchas cosas pendientes qué reclamarle a estos farsantes que hoy pagan la de líderes de la revolución bolivariana; la falsificación del Plan de la Patria, la aprobación truculenta de leyes liberales o neoliberales, la violación de nuestra constitución con leyes chimbas, los diálogos y acuerdos secretos, la desaplicación y derogación de leyes tan importantes (de conquistas históricas a través de leyes) como la Ley orgánica de hidrocarburos y ley del trabajo de Chávez; además de las violaciones a los derechos civiles, políticos, el derecho a la protesta, a los derechos humanos en general, que tienen presos a muchos trabajadores chavistas y sin condenas a conspiradores, entre otros a presidente “paralelo” Juan Guaidó. Hay muchas razones para igualar la violencia a la que ejerce este gobierno insustancial sobre nuestro pueblo engañado y a nosotros, censurando la crítica y medios como Aporrea.

No son pocas las razones para que activemos nuestra reacción de forma violenta, “proporcional a la que ejercen sobre nosotros”. La sociedad venezolana, históricamente no ha sido tan calma como nuestros vecinos, siempre ha mostrado fuerza rebelde (Gracias a una cruenta guerra federal, a una “reacción social violenta”, hoy Venezuela es uno de los países menos estratificados del continente; hoy, aunque muchos no lo crean, en Venezuela podemos hablar de “tú” con un patrón “godorrio” temeroso, mientras en Colombia se trata a las clases inferiores con la distancia del desprecio, y los sumisos a los godos de “su merced”, en tercera persona; en Perú, en Ecuador, etc.: las nuestras son conquistas de la “violencia social”, no de elecciones y arreglos secretos, “pactos sociales”, comisiones “triparitas”, etc.)

Este 13 de abril recordemos las razones que nos impulsaron a tomar la calle a rescatar a nuestro líder, a nuestra revolución. Los actos oficiales y sus discursos que conmemoran esa fecha solo nos distraen de nuestra obligación con el legado de Chávez.

¡VOLVAMOS AL PLAN DE LA PATRIA!

Chávez Radical: La burguesía ahora quiere enmascararse y decir que es progresista

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A 20 años del victorioso 13 de abril en que el pueblo rescató a la Revolución Bolivariana, y con ella el proyecto histórico del comandante Chávez, estrenamos el más reciente material en honor a su legado: El socialismo como horizonte político y la ofensiva contra el fraude de la ideología capitalista.

13 de Abril de 2002: La Revolución Traicionada

Se cumplen 20 años de los extraordinarios eventos vividos en el país el 13 de abril de 2002, cuando el pueblo y los soldados patriotas salieron a las calles e insurgieron en los cuarteles para derrotar el Golpe de Estado fascista que, apenas dos días antes, había derrocado al Presidente Chávez, ensangrentando las calles de Caracas en una acción violenta y mediática, nunca vista en nuestra historia, para derogar la Constitución y las leyes revolucionarias, borrando de un zarpazo las conquistas democráticas del pueblo venezolano.

Ese día lo recuerdo vívidamente, como todos los venezolanos, a pesar de que han pasado dos décadas. A ese momento, el Presidente Chávez me había nombrado como presidente fundador del Ente Nacional del Gas (ENAGAS) y miembro de la Junta Directiva de PDVSA, presidida entonces por el Doctor Gastón Parra Luzardo. El Golpe de Estado del 11 de abril tuvo su desencadenante en la aprobación de las 43 Leyes Habilitantes,entre ellas, la más controvertida y que movilizó al sector transnacional en la conspiración: la Ley Orgánica de Hidrocarburos. El Golpe de Estado tuvo un fuerte olor a petróleo.

Desde la Vieja PDVSA se conspiró abiertamente en contra del gobierno y la Constitución. El Doctor Gastón Parra no pudo hacer nada para detener la conspiración desde PDVSA, que se había convertido en instrumento de los poderosos intereses transnacionales.

El 11 de abril nosotros nos mantuvimos en nuestro puesto de Dirección de PDVSA en La Campiña –esa era la instrucción de Chávez–, hasta que tropas de la Guardia Nacional, comprometidas con el Golpe de Estado, ocuparon el edificio sede. La confusión era mucha y la violencia se había desatado en las calles, con la presencia de francotiradores y policías metropolitanos que, como parte de la asonada golpista, asesinaban manifestantes en las calles. El pueblo que resistió todo ese día en los alrededores de Miraflores y en Puente LLaguno se retiró, al tiempo que los golpistas llevaban al Presidente Chávez a un destino, entonces, incierto.

El gobierno se desmoronó, estaba en desbandada, en tanto que el liderazgo político –con muy pocas excepciones, como la de Aristóbulo Istúriz – se escondió, sin dar orientaciones al pueblo, sin conducir una respuesta. El 12 de abril, estaba desatada la furia fascista, los medios de comunicación repetían una y otra vez el montaje de puente LLaguno, a la vez que incitaban la captura de dirigentes bolivarianos y del gobierno, mientras las fuerzas policiales allanaban ministerios y sectores populares en busca de las “armas” de los “Círculos Bolivarianos”, las cuales nunca existieron. Las policías municipales comprometidas con el golpe se llevaron presos, entre la algarabía del linchamiento fascista, a los que pudieron agarrar escondidos en el Este de la ciudad capital; entretanto, en otras ciudades, desalojaban violentamente a los gobernadores de su residencia. Al mismo tiempo, hordas de la extrema derecha asediaban y pretendían asaltar la sede de la Embajada de Cuba en Caracas.

En el Palacio de Miraflores, asaltado por los golpistas de la derecha, estaban los militares golpistas, los dueños de los medios, la Oligarquía y jerarcas de la Iglesia; se saludaban y felicitaban por el zarpazo a la Constitución. Luego, en un acto infame, Carmona leería el Decreto donde se proclamaba dictador, a la vez que “derogaban” las leyes de la República, la Constitución y las instituciones creadas a su amparo. Las imágenes y los nombres de los firmantes de dicho Decreto quedaron allí para la historia de la infamia, pero también, para las reflexiones de la situación actual.

El gobierno estaba en desbandada. Solo la voz valiente y oportuna del Fiscal General, Isaías Rodríguez, se alzó para denunciar lo que había sucedido como un Golpe de Estado. Sería inmediatamente silenciado y se impuso sobre el país un terrible silencio mediático.

Mientras la Metropolitana reprimió en las calles de Caracas, en los barrios del oeste, El Valle, la Panamericana y otros sectores, nos llegó a todos –como un rayo de esperanza– la información e imágenes del General Raúl Isaías Baduel desde la 43 Brigada de Maracay, que rechazaba el Golpe de Estado y se plantaba en defensa de la Constitución. Chávez estaba vivo, no había renunciado, como había repetido la mediática y anunciado el General Lucas Rincón. Inmediatamente nos informaron que el General García Carneiro había tomado Fuerte Tiuna y el pueblo se congregaba en la Alcabala 3 del Fuerte en El Valle. Los soldados patriotas estaban retomando Miraflores ¡había que irse al Palacio!

Cuando llegamos a la altura de Carmelitas, junto a otros compañeros, vimos cómo el pueblo se volcaba todo hacia el Palacio de Miraflores. Las pintas en la calle: ¡abajo Carmona!, el pueblo que vino desde todos los rincones de la ciudad, exigía ver a Chávez. Llegamos al Palacio Blanco y en la Puerta, franqueada por el Pueblo, el General Morao Cardona nos dejó ingresar por el túnel que conecta el Palacio Blanco con Miraflores. Una vez adentro, decidimos esperar al Comandante Chávez, a la vez que se hacían llamadas y se establecían contactos. Las fuerzas leales estaban retomando el control del país, la voz de José Vicente tronaba en reclamo a las fuerzas políticas y empresariales que se habían sumado a la aventura golpista.

La llegada del Comandante fue un momento de indescriptible alegría. El Presidente, rescatado por el pueblo y los militares patriotas, llegaba de madrugada en helicóptero, mientras el mismo pueblo, desde la calle, zarandeaba las rejas del Palacio gritando “¡queremos ver a Chávez!”. Luego, ante la certeza de que Chávez había llegado, el pueblo coreaba “¡volvió volvió volvió!”. Mientras, el Presidente bajaba por las escalinatas rodeado de su equipo de seguridad y saludaba a los que podía alcanzar. Luego, entró al Palacio por la puerta dorada para, posteriormente, dirigirse a todo el país, esgrimiendo el crucifijo, con el que tendía la mano a las fuerzas opositoras y al diálogo.

El Presidente Chávez fue rescatado por el pueblo y los soldados patriotas, los humildes, junto a la oficialidad y soldados del pueblo, los sectores populares fueron los que dieron la cara por la Revolución. Mientras los sectores políticos y muchos de los que acompañaban al gobierno se escondieron o hacían cálculos, el pueblo se lanzó a la calle, en un impulso revolucionario de rescatar a su líder y de luchar por las transformaciones políticas, económicas y sociales contenidas en el programa de la Revolución Bolivariana.

Luego del 13 de Abril, la calidad política del movimiento popular cambió y Chávez también. Entrábamos en otra dinámica, una revolucionaria. El Presidente removió a parte importante de su gobierno. Buscó nuevos rostros, mayor compromiso. El 17 de julio de 2002 fui designado Ministro de Petróleo y Alí Rodríguez al frente de PDVSA. Chávez daría la batalla por tomar la Colina, el centro de la conspiración transnacional: PDVSA.

Como bien advertía un Chávez más radicalizado y menos ingenuo, la derecha persistiría con el Golpe Continuado: Plaza Altamira, violencia y guarimba, hasta el Sabotaje Petrolero. La derrota del Sabotaje Petrolero nos permitió profundizar la revolución y movilización popular, ahora más orgánica. El Presidente Chávez estaba al frente de la batalla y a nosotros nos tocó liberar, junto a los trabajadores petroleros y el pueblo y con la inestimable ayuda de las Fuerzas Armadas, una a una las áreas petroleras, saboteadas y controladas por la nefasta “Meritocracia Petrolera” y la “Gente del Petróleo”, que asumió –ahora sí, de manera frontal– la desestabilización y el segundo intento de derrocar al Presidente Chávez. Los derrotamos en toda la línea.

La empresa quedó devastada con el Sabotaje Petrolero. Nuestra producción de petróleo se ubicaba solo en 23 mil barriles día, al primero de enero de 2003. Nuestras refinerías estaban paralizadas por el sabotaje artero de la “Meritocracia Petrolera”. No había gasolina, ni gas, ni exportaciones de hidrocarburos. Perdimos más de 19 mil millones de dólares por la acción del sabotaje. Luego de 3 meses de batalla, tomamos el control de la empresa para liberarla y ponerla al servicio del pueblo.

Desde La Campiña, el Ministerio de Petróleo asumió su rol de dirección política del sector y, junto a los gerentes patriotas de la industria, pudimos restablecer nuestra producción de petróleo a 3 millones de barriles día para el mes de abril; reiniciamos exportaciones y pudimos levantar nuestras refinerías una a una, hasta normalizar el pleno abastecimiento de gasolina, diésel y GLP a todo el país.

Teníamos un gobierno revolucionario, un Ministerio de Petróleo comprometido con la revolución y una dirección en PDVSA con conocimiento y capacidad al servicio de la Patria. Eran momentos muy duros para el país, la economía y la industria petrolera, pero a nadie se le ocurrió entregar la industria a las transnacionales para que ellas “nos salvaran”; a nadie se le ocurrió aprovechar la situación para dolarizar la economía –no teníamos ingresos de ningún tipo–, o colocar la gasolina a precios internacionales; a nadie se le ocurrió modificar la Ley Orgánica de Hidrocarburos o entregar PDVSA a Fedecámaras o a la Chevron. Era el gobierno revolucionario de Chávez, nosotros no traicionaríamos al pueblo del 13 de abril, al pueblo venezolano.

En diciembre de 2004, fui designado por el Presidente Chávez como Ministro de Petróleo y Presidente de PDVSA. Ahora comenzaría la batalla por la Plena Soberanía Petrolera. Los golpistas trataron de evitar la aplicación de la Constitución y la Ley Orgánica de Hidrocarburos. Nosotros la aplicaríamos completamente, para tomar el control de PDVSA y poner el petróleo al servicio del Pueblo. Así lo hicimos.

Gracias al control de PDVSA, del Petróleo y el rescate del ingreso fiscal –cobrando impuestos y regalías– pudieron nacer las Misiones Sociales. Estas, junto a la extraordinaria recuperación económica del país, descansaban en el petróleo, en PDVSA, en el control de toda la industria Petrolera: la migración de los Convenios operativos a las Empresas Mixtas bajo control de PDVSA, la Nacionalización de la Faja Petrolífera del Orinoco, el manejo de nuestras exportaciones petroleras, la captura de la Renta Petrolera. Nosotros reivindicábamos nuestra condición de país petrolero, solo que ahora colocaríamos el petróleo, la renta del petróleo, al servicio del pueblo.

Con el surgimiento de las Misiones Sociales, ese extraordinario esfuerzo, esa gigantesca misión humanitaria, para acabar con la exclusión y rescatar al pueblo de la pobreza, se creaban las condiciones materiales y espirituales para el Vivir Bien del Pueblo. No solo se logró movilizar y articular al pueblo en ejercicio directo de su democracia revolucionaria, de la solidaridad, sino que se abría la oportunidad para el gran salto hacia el futuro. Con el 13 de Abril, la derrota del Sabotaje Petrolero y el nacimiento de las Misiones, estaban creadas las condiciones espirituales para un salto en nuestra conciencia colectiva hacia el socialismo. Ahora habría que crear las condiciones materiales para sostenerla. 

El Presidente Chávez también evolucionó en su pensamiento. El 29 de febrero de 2004, desde una gigantesca concentración frente al Jardín Botánico de Caracas, proclamó el carácter antimperialista de la Revolución Bolivariana. Todavía recuerdo la cara de espanto de los representantes más conspicuos del “Grupo Boston” quienes, discretamente, se apartaban del tiro de cámara de la tarima de Chávez. Luego, para el proceso electoral del 2006, Chávez proclamaba que nuestra propuesta era el socialismo, construir el socialismo del siglo XXI.

Era una propuesta eminentemente anticapitalista, revolucionaria, no tenía matices, no habría pacto con la oligarquía. Chávez iba a disputarle al capitalismo. la hegemonía en la economía venezolana, y sería un faro de esperanza para la humanidad. Su gran instrumento sería el petróleo, PDVSA, y el actor central sería el pueblo, el Poder Popular.

A partir de allí, el Presidente se trazó como meta conquistar la soberanía económica del país. Se hicieron grandes inversiones para dotar al Estado de grandes capacidades económicas, se reforzó la importancia del Estado, se crearon empresas estatales de todo tipo y tamaño, se nacionalizaron sectores fundamentales de la economía, como el vasto segmento de industrias básicas del país; se ensayaron mil esfuerzos, mil maneras de transferir el poder al pueblo, empoderar económicamente al pueblo.

Nos desplegamos en un esfuerzo internacional sin precedentes, hacia El Caribe, hacia Suramérica, nuestros propios espacios geopolíticos, nuestra Patria Grande Suramericana, en un momento estelar de nuestra región. Venezuela era una voz en el mundo, un ejemplo, una esperanza, una alternativa, y Chávez era su cara visible.

PDVSA, la Roja Rojita, era un factor fundamental en este esfuerzo, sosteniendo a todo el país con la actividad petrolera, desplegándonos en el mundo, con una empresa poderosa –la quinta empresa petrolera más importante del mundo–, demostrando que el Estado sí era capaz de administrar y conducir, de manera eficiente, nuestras empresas. Nosotros y nuestros orgullosos trabajadores petroleros apoyábamos todos los esfuerzos del presidente Chávez, allí donde la burocracia del Estado no tenía la capacidad o el compromiso. Hubo grandes aciertos, avances indiscutibles, muchos ejemplos que demostraban que nuestro modelo, ahora plasmado en el Plan de la Patria original, el de Chávez, era posible, era revolucionario, transformador.

El último ejemplo de esto fue la Gran Misión Vivienda Venezuela, donde no solo se trataba de hacer viviendas, sino de hacer revolución. En un trabajo integrado por todo el Estado, pero especialmente, en una concertación de todas las fuerzas y capacidades del pueblo, bajo la coordinación nuestra en PDVSA, logramos construir 600 mil viviendas en tan solo dos años y medio. Estas sí eran de verdad, construidas con mucho esfuerzo. Los Ministerios de Vivienda o Infraestructura sólo construían 27 mil viviendas al año. Nosotros, el primer año de la GMVV, dimos un salto a 105 mil viviendas, luego 250 mil viviendas y 250 mil más al año siguiente. El 60% de las viviendas las hacía el Poder Popular, la Misión Ribas, los Consejos Comunales; agotamos todo el cemento, las cabillas, se crearon nuevas empresas estatales, fábricas de ladrillos, de prefabricados, se industrializó el sector. Chávez entregó los terrenos de Fuerte Tiuna para los desarrollos internacionales. Fue un esfuerzo popular y otra clara muestra de las capacidades del Estado.

Teníamos una sólida economía sostenida por nuestra industria petrolera, un crecimiento del 5,6%, un bolívar fuerte, una inflación controlada del 20%, una pobreza en sus niveles mínimos del 27%, un salario mínimo de 477 dólares al mes, entre los más altos del continente, un país en plena expansión del trabajo y sus capacidades productivas. Todo ésto en un ambiente de plenas garantías constitucionales y libertades políticas. Donde existía un ejercicio pleno de la democracia participativa y protagónica, un pueblo libre, sin miedo, en transformación del país.

Nada de ésto existe actualmente. Luego del asesinato del Presidente Chávez, la Revolución que inició el 13 de abril de 2002, fue traicionada. El madurismo, ese grupo de interés que se había refugiado en la Asamblea Nacional y en sectores del gobierno, denunciado por el pueblo cómo “el chavismo sin Chávez”, y por el General Müller Rojas como “un nido de alacranes”, asaltó el poder, mientras Chávez estaba enfermo y luchando por su vida y los chavistas manteníamos al país funcionando. Este sector, con apoyo de oportunistas internacionales y empresariales, ya conspiraba para asaltar el poder. 

Una vez instalados en Miraflores, comenzaron por desplazar a los sectores chavistas del gobierno: Jorge Arreaza y los hermanos Rodríguez, fueron el instrumento de nicolás maduro para desmantelar el gobierno chavista; Diosdado fue el gran cómplice. Modificaron el Plan de la Patria, borraron cualquier referencia al socialismo y a la lucha contra la lógica del capital, e iniciaron las teorías de que había que apaciguar el impulso revolucionario de Chávez.

Mientras tanto, los grupos económicos asaltaban el poder, tomaban control de la economía nacional, de PDVSA, el Banco Central y los Fondos del Estado: FONDEN, FONDO CHINO. En PDVSA comenzó una persecución despiadada contra quienes estuvimos al frente del sector junto al Presidente Chávez, en revolución. Se nos persiguió, se nos exilió, se encarcelaron a cientos de trabajadores petroleros, ante el silencio y complicidad de los dirigentes políticos y militares que estuvieron con Chávez, pero que, por cálculos o miedo, prefirieron guardar silencio. No asumieron su responsabilidad histórica.

Las Misiones Sociales fueron desbaratadas, no existen más. Tampoco existe el Poder Popular, ni el concepto de Democracia Participativa y Protagónica, el gobierno desató la violencia contra el pueblo. Los Policías enmascarados de nicolás maduro: el FAES, DIGECIM, CONAS y otros cuerpos represivos, actuando bajo órdenes directas de maduro y del fiscal sicario, Tarek William Saab; han cometido masivas violaciones a los Derechos Humanos, con más de 14.000 ejecuciones extrajudiciales, torturas y crímenes de todo tipo, tal como está documentado tanto por la Alta Comisionada de los Derechos Humanos de la ONU, como por la Comisión Internacional Independiente del Consejo de los Derechos Humanos de la ONU, lo cual, ha generado que la Corte Penal Internacional abra una investigación en contra de nicolás maduro, Tarek William Saab y otros altos jerarcas del madurismo, quienes han impuesto el miedo en nuestra sociedad.

El madurismo asaltó al Poder Judicial y a la Fiscalía y los ha convertido en instrumentos de la represión, al servicio de los intereses corruptos de los grupos que se reparten el país. El fiscal Tarek William Saab actúa con una saña y un resentimiento contra Chávez y el chavismo, que lo ha transformado en un violador de los Derechos Humanos, en un instrumento DESEQUILIBRADO Y CRUEL de la violencia contra el pueblo.

Han matado el fervor revolucionario del pueblo del 13 de Abril. Han arremetido contra los trabajadores que derrotaron el criminal Sabotaje Petrolero y que siempre estuvieron junto a Chávez, en defensa de la Revolución Bolivariana. El madurismo desmovilizó al pueblo que llenó las 7 Avenidas el 4 de octubre de 2012.

En el ámbito económico, luego del SAQUEO de PDVSA, el madurismo se ha repartido la empresa con sus empresarios y amigos, entre ellos, su agente y héroe Alex Saab, a quien las autoridades italianas le confiscaron parte de sus bienes, incluyendo 120 kilos de oro en bancos en Suiza (equivalentes a 120 pacas de harina, pero llenas de oro). La persecución y el ensañamiento contra los trabajadores de PDVSA y, luego, la militarización de la empresa con el General Quevedo al frente, provocó el colapso de las capacidades productivas de la misma.

La producción de petróleo ha caído 79%; hoy día solo se producen 690.000 barriles día de petróleo, no hay gasolina, ni gas. Los precios de los combustibles fueron internacionalizados, lo que ni siquiera hizo Carlos Andrés Pérez en su Paquetazo.  Los mejores campos petroleros fueron entregados a empresarios privados y amigos a través de los “Contratos de Servicios”, mientras que la Faja Petrolífera del Orinoco ha sido entregada a transnacionales rusas y chinas. Ahora, con la excusa de la guerra en Ucrania, entregarán lo que queda de PDVSA a la Chevron. Han entregado la patria por un puñado de dólares. Hoy día, el poco dinero que se recibe por el petróleo queda en manos de empresarios y transnacionales, quienes no pagan impuestos en el país y comercializan nuestro petróleo en el exterior con DESCUENTOS hasta de 40% sobre su precio. Todo esto sucede en violación de la Constitución y la Ley Orgánica de Hidrocarburos, desaplicadas de facto por la Ley Antibloqueo de maduro.

El madurismo se reparte el país, y crea su propia oligarquía, tal como hizo el gobierno de Boris Yeltsin con los despojos de la derrotada Unión Soviética. TODAS LAS EMPRESAS ESTATALES adquiridas y construidas por Chávez, han sido entregadas al capital privado. Los Bodegones se erigieron sobre las cenizas de la Misión Alimentación. Las tierras y empresas agrícolas se entregaron a los socios del madurismo. El Arco Minero se entregó a la voracidad de los nuevos oligarcas del madurismo, quienes han arrasado con nuestras selvas, bosques y áreas indígenas del sur del país, para saquear el oro de los venezolanos.

El gobierno de nicolás maduro ha impuesto un paquetazo económico sin precedentes en el país, que hizo palidecer en sus propósitos y consecuencias al impuesto por el Fondo Monetario Internacional, durante el gobierno de Carlos Andrés Pérez. Ha sido un paquete de medidas económicas brutales de corte monetarista, que arrasó con todas las conquistas sociales y laborales de los trabajadores venezolanos, imponiendo medidas regresivas en cuanto a sus salarios y beneficios sociales, que desaparecieron el bolívar como moneda de cambio en el país, solo utilizada para pagar salarios de hambre, que mantienen al 90% de la población con ingresos diarios por debajo del umbral de la pobreza de la ONU, el salario mínimo más bajo del hemisferio occidental. Hoy día no existe derecho a huelga y en las cárceles del madurismo se mantienen secuestrados a cientos de trabajadores petroleros y no petroleros, como el caso de Pedro León, Eudis Girot y Rodny Álvarez, entre otros tantos.

Un segmento importante de nuestra Fuerza Armada ha sido corrompido por el madurismo, entregándoles todo tipo de negocios, desde el petróleo y el tráfico de combustible, hasta la importación de alimentos y el tráfico de oro, al tiempo que se hacen de la vista gorda, ante la pérdida del Territorio Esequibo cedido por el gobierno a las transnacionales petroleras, que hoy día producen en nuestro territorio en reclamación 120 MBD de petróleo venezolano y que han bloqueado, de facto, nuestro acceso a la fachada Atlántica. Mientras tanto, las cárceles del madurismo están repletas de oficiales patriotas, como el Mayor General Rodríguez Torres, o el Comandante Martín Chaparro, quienes son vejados y maltratados a diario por sus carceleros y dejados morir en prisión, como el triste caso del general Raúl Isaías Baduel, héroe del 13 de abril y víctima del ensañamiento del madurismo en su contra.

La Revolución del 13 de abril fue traicionada por el madurismo, cuyos líderes, obesos, rebozan cinismo y prepotencia, mientras entregan el país, como si fuera de ellos, y pactan con los mismos sectores de la oligarquía que le dieron el Golpe de Estado a Chávez el 11 de abril de 2002.

A 20 años de los infaustos sucesos del Golpe de Estado del 11 y 12 de abril, el gobierno de nicolás maduro, cumple con las exigencias de los golpistas y ejecuta el decreto de Carmona: inaplicación de la Constitución, de la Ley Orgánica de Hidrocarburos, entrega de PDVSA y del petróleo a las transnacionales, entrega de la economía a la oligarquía, destrucción y entrega de las empresas estadales del oro, imposición de un paquetazo económico, desmantelamiento de las Misiones Sociales y el Poder Popular, inaplicación de la Democracia Participativa y Protagónica.

El desastre del madurismo, la entrega de nuestra soberanía, la destrucción de la economía y la imposición del miedo han provocado el éxodo de más de 6 millones de venezolanos, lo que significa no solo el desgarramiento de nuestra sociedad, sino un retroceso de casi 100 años a los oscuros tiempos de la Dictadura de Juan Vicente Gómez.

El pueblo venezolano, y en particular, el chavismo, tiene la responsabilidad histórica de insurgir en contra de este gobierno infame y traidor, restablecer la Constitución, las leyes de la República, el estado de Derecho, y levantar las banderas de la Revolución Bolivariana, las mismas por las que el pueblo salió a jugarse la vida el 13 de abril de 2002 y luego, durante la derrota del sabotaje Petrolero.

El liderazgo chavista civil y militar tiene que reaccionar, ver hacia atrás, todo lo sucedido entonces y lo que ha pasado ahora. Si queremos estar con Chávez y con el pueblo, entonces hay que dejar el miedo a un lado, dejar el cálculo egoísta y jugarnos el todo, como hicieron el pueblo y los soldados patriotas, aquel 13 de abril. Volver a Chávez, es volver a la esperanza. Habría que decir que en los ciclos históricos de la política la traición también tiene sus días contados. Y que, cada acto de infamia de los que hoy gobiernan, tendrá como respuesta un 13 de abril luminoso y revolucionario.

EL PAÍS AUSENTE

La guerra en Ucrania se sigue desarrollando con toda su carga de violencia, tragedia humana y destrucción. No cesa la carnicería en el campo de batalla y en las ciudades bombardeadas, con el despliegue de todo tipo de armas sobre el terreno –como si se tratara de la feria de la muerte–, mientras siguen cayendo los jóvenes soldados ucranianos, rusos y muchos civiles.

La propaganda y la desinformación están desatadas con toda la fuerza de las nuevas posibilidades de la era digital e informática, con una hegemonía tremenda de la manipulación y mentira, detrás de la cual, avanzan los intereses políticos y económicos de las partes. 

Lo que sí parece cierto, es que la “guerra relámpago” fracasó o no era tal. El ejército ruso luce empantanado en el vasto territorio oriental de Ucrania y ésta ofrece una fuerte resistencia provista de las más avanzadas armas que han enviado los países de la OTAN. El ejército ruso no tiene  la superioridad sobre el ucraniano. La gran diferencia es la capacidad nuclear rusa. 

Lo hemos dicho anteriormente y lo repetimos, para aquellos que la apoyan desde la irracionalidad del dogmatismo: ésta es una guerra intercapitalista, donde las partes esgrimen la prevalencia de los “intereses nacionales” o el “patriotismo”, para justificar la contienda y sus intereses por encima del Derecho Internacional. Es un retroceso a los tiempos de la Primera Guerra Mundial en Europa, donde se hizo hegemónica la cultura de la muerte y donde la voz de Rosa Luxemburgo, en contra del conflicto y el sacrificio de los obreros, sería silenciada a culatazos hasta su muerte. En la Primera Guerra Mundial, murieron más de 17 millones de seres humanos; y, de esa crisis intercapitalista, emergió victoriosa la Revolución Bolchevique en Rusia con Lenin a la cabeza, luego de atravesar territorio enemigo, en el legendario “Trén alemán”. 

Las partes directamente involucradas y los intereses que se confrontan sobre suelo europeo, despliegan sus estrategias en todos los ámbitos: militar, político y económico, con particular énfasis en el sector de la energía.

Como hemos señalado, el tema de la energía, del petróleo y del gas, ocupan un lugar preponderante en el conflicto, no sólo, porque Rusia es el segundo mayor productor de petróleo del mundo y el primer exportador de gas, sino porque esta guerra –a diferencia de Afganistán, Iraq, Siria y Libia–, se desarrolla en el flanco oriental de la propia Europa, y su extensión o agudización podría afectar el suministro del gas ruso, que equivale al 43% del consumo del viejo continente. 

Por ello, desde el mismo inicio de la invasión rusa, el precio del petróleo se disparó desde 96 hasta 139 dólares por barril y el gas llegó a sobrepasar los 300 euros el Mwh en Europa. El mercado pagaba lo que se conoce eufemísticamente como un “premium de guerra”, por la incertidumbre del conflicto. 

Desde el inicio de la guerra, los EEUU, UK y UE, impusieron masivas sanciones a Rusia, pero se cuidaron de no incluir al petróleo y el gas en ellas. Luego, EEUU, el 08 de marzo, prohibió la importación de petróleo y gas ruso, y ha presionado –sin ningún éxito– a los países europeos, para hacer lo mismo. 

A partir de esta decisión norteamericana, se aceleró el tremendo “lobby” que, desde hace tiempo, hace el gobierno de maduro, junto a las transnacionales petroleras en Washington, para entregar el manejo del petróleo venezolano a las transnacionales, con la promesa de que maduro sería capaz de llevar la producción de petróleo a “dos millones de barriles día” –como volvió a prometerlo él mismo–, triplicando la menguada producción actual de 680 Mil barriles día del país. 

El gobierno, evidentemente excitado por la posibilidad de verse oxigenado por la propia Administración Norteamericana, no sólo cambió su discurso de apoyo irrestricto a Putin y la invasión a Ucrania, sino que, aceptó los términos y condiciones impuestos por la Chevron, para que ésta se lleve nuestro petróleo, como si se tratase de un favor: entregar el control de la producción de petróleo y su comercialización a la transnacional, no sólo derogando la reserva que hace la Constitución de la actividad petrolera a favor del Estado Venezolano –como propietario y por razones de interés nacional–, sino cambiando la Ley Orgánica de Hidrocarburos vigente. Todo ésto “en secreto”, como suele actuar el gobierno. 

Ésto es lo que quiere hacer maduro; está dispuesto a entregar lo que queda de patria y soberanía, con tal de mantenerse en el poder; y, de paso, tener mas plata, obtener recursos económicos para sus allegados y “agentes” políticos, como el señor de anaranjado, y seguir comprando conciencias mientras el pueblo está sumido en la pobreza.  

Pero la realidad es muy distinta. Nosotros hemos demostrado, en artículos y opiniones, que maduro ha destruido nuestra industria petrolera, provocando un colapso del 80% de nuestra producción de petróleo en apenas 8 años. Lo repito una y otra vez: la producción promedio del país en 2013 la dejamos en 3,015 millones de barriles día de petróleo, mientras que, la producción promedio de 2021 cerró en 550 mil barriles día, una pérdida de 2,465 millones de barriles día de petróleo. UN VERDADERO DESASTRE para el país.  

Los EEUU saben que maduro no es capaz de levantar la producción de petróleo –no serán más de 200 MBD en el transcurso de un largo año–; y, mucho menos, que Venezuela pueda jugar un rol estratégico para su país, como lo hizo durante el Embargo Petrolero Árabe a los EEUU en 1974. Pero eso no les importa, ni a las transnacionales, ni a sus lobbistas en Washington. Aquí, de lo que se trata, es de aprovechar la guerra y la muerte en Ucrania, para tomar una VERDADERA GANGA: el control y manejo del petróleo venezolano, entregado por maduro, quien hará el trabajo sucio de violar las leyes y acallar las voces, en una reedicion del triste papel entreguista de Juan Vivente Gómez. Un Gómez 2.0 

El precio del petróleo cerró este viernes en 104 dólares el barril, muy cercano a los valores pre guerra – sin embargo, a niveles de “Revolución a Cien”, como decían los infames maduristas–. Lo que ha sucedido, es que, como hemos explicado, a pesar de la guerra y el discurso guerrerista, nadie en Europa ha tocado ni el suministro de petróleo ni del gas ruso. La OPEP+ decidió, en su 27ª Conferencia de Ministros, dejar invariable su política de recortes de producción, aumentando los 432 MBD previstos antes de la guerra. La OPEP+ ni se dividió, ni expulsó a Rusia, ni aumentó en 4 millones su producción, como creía EEUU. 

Es por ello, que el Presidente norteamericano, Joe Biden, decide liberar de sus Reserva Estratégicas de Petróleo, un millón de barriles día de petróleo durante 6 meses, es decir, 180 millones de barriles de petróleo en ese período. 

En el seno de los países petroleros hay un gran debate, cómo defender sus propios intereses con un precio del petróleo favorable a sus economías, así como, defender la unidad en el seno de la OPEP+, y esperar que pase la guerra para posicionarse en el nuevo orden mundial que emergerá de ésta. 

El Presidente Putin firmó un Decreto para cobrar el gas ruso en Rublos, y de esa manera defender el valor de su moneda, ante las masivas sanciones y la confiscación de más de 300 mil millones de euros de sus reservas internacionales. Es interesante ver que Putin NO DECIDIÓ DOLARIZAR SU ECONOMÍA, ni entregar su soberanía por “culpa de las sanciones”. 

Europa busca diversificar sus suministros de petróleo y gas para no depender de Rusia; los países del norte de África se activan para aumentar sus suministros de gas; mientras, el Canciller Lavrov visitó China y la India –los grandes importadores de petróleo–, para estrechar sus lazos estratégicos.  

Todos los países petroleros tienen algo que decir. El gobierno de maduro sólo atina a dar un saludo a la bandera de su ministro de petróleo en la reunión de ministros de la OPEP+, acompañado de la inefable tendencia de twitter. Venezuela, es el país ausente del escenario petrolero, su espacio natural. Se ha perdido, en manos de este gobierno, un posicionamiento estratégico que recuperamos con Chávez desde la Cumbre de Caracas del año 2000 y nuestra gestión de 12 años dentro de la Organización, luego de la derrota del sabotaje petrolero. 

En 2008 con 3,3 millones de barriles día de producción, el país ocupaba el 4to lugar en importancia en la OPEP; hoy, con 680 MBD, estamos en el sótano de la Organización, sólo superamos a los nuevos miembros: Gabón, Congo y Guinea Ecuatorial. 

No hay desde Venezuela una postura correcta, revolucionaria, en contra de la guerra entre capitalistas; una postura que de un alerta al mundo ante el peligro que se cierne sobre la humanidad; bien sea, por una conflagración nuclear o por la destrucción del  ambiente. El país no tiene nada que decir en este debate mundial. Es un país ausente. 

El gobierno madurista, negocia, maniobra, medrando en la tragedia para entregar el petróleo a las transnacionales, mientras el PSUV –el otrora partido de Chávez–, desarrolla una discusión interna intrascendente, de espaldas al pueblo, y sus dirigentes, alcaldes y todo tipo de oportunistas, escandalizan en la redes con aspectos de su vida personal que a nadie les interesa. En el país, ahora todo se compra y vende, mientras el pueblo vive la peor tragedia material y espiritual de nuestra historia colectiva. Estamos en la noche más oscura del país ausente.

Entrevista Blu Radio “Maduro está aterrorizado por lo que diga Saab en EE.UU.”: Rafael Ramírez

El exministro de Petróleo, el chavista Rafael Ramírez, habló con BLU Radio sobre los problemas de la industria petrolera venezolana y cómo no podría suministrar crudo a EE.UU., de su tensión con Nicolás Maduro, de Alex Saab y hasta de Gustavo Petro.

El nombre de Rafael Ramírez no es ajeno para nadie en Venezuela . Su figura acompañó al Gobierno del fallecido presidente Hugo Chávez más de una década y tuvo a su cargo el liderazgo de una industria clave en la nación sudamericana: la del petróleo.

Fue ministro de Petróleo por 12 años, presidente de PDVSA durante 10, fue vicepresidente del área económica, canciller y embajador de Venezuela ante Naciones Unidas. Un recorrido que lo hace poseedor de información importante sobre cómo funciona la estructura de Gobierno en Venezuela desde 2002. Ramírez habló desde Italia con BLU Radio.

Alex Saab, “el empresario aventurero”

Ramírez recuerda al empresario colombo venezolano Alex Saab , extraditado a Estados Unidos y señalado como presunto testaferro de Nicolás Maduro, como “un empresario aventurero”. Asegura que Saab siempre tuvo el respaldo de Maduro en diferentes escenarios, hasta en los que no dominaba, como el del petróleo.

Dice que el régimen de Maduro ha convertido a Saab en una especie de héroe nacional porque, según Ramírez, está aterrorizado de lo que pueda decir ante las autoridades norteamericanas.

“Cuando Maduro era canciller andaba siempre abogando por Alex Saab, por sus proyectos y gestiones. Nosotros nunca permitimos que entrara (Saab) a PDVSA, porque para entrar a PDVSA debía tener una cantidad de cualificaciones técnicas y económicas que este señor no las tenía. Justo tan pronto yo salí de PDVSA, a ese señor Alex Saab le dieron una cantidad de millonarios proyectos petroleros, que no realizó por supuesto, proyectos de vivienda y después el tráfico de la tragedia de los venezolanos con el tema este de las cajas CLAP, que es el caso más fuerte o las evidencias más fuertes que existen de cómo se dilapidó el dinero de los venezolanos, pero Alex Saab es digamos la mejor expresión de lo que es el “madurismo”, el grupo empresarial que rodeó a Maduro y bueno, se ha beneficiado enormemente de la tragedia de los venezolanos”, afirmó.

Chavista, pero no madurista

Rafael Ramírez dice ser un férreo defensor del legado Hugo Chávez, pero aclara que no comparte las posturas de Nicolás Maduro. Asegura que lo que hoy vive Venezuela es una dictadura y que Maduro “destruyó” el país que le dejó Chávez.

“En 2014 yo fui nombrado por Maduro vicepresidente de economía e hice un conjunto de 18 recomendaciones en ese momento para atajar la crisis económica y me di cuenta que Maduro no solo no comprendía, sino que lo que tenía era el interés de tener el control, no solo de PDVSA, sino de todos los fondos del Gobierno (…) Chávez le dejó a Maduro un país funcionando, le dejó a maduro un país pleno de recursos económicos, ahorros en fondos de todo tipo y bueno, Maduro sencillamente decidió entregar eso al control de su grupo, su grupo empresarial y su grupo político y yo estaba en contra de eso, por eso me sacaron de PDVSA, me enviaron a las Naciones Unidas”, dijo.

Esta situación, según Ramírez, gestó su descontento, pero fue hasta 2017 que decidió apartarse del Gobierno de Nicolás Maduro argumentando que las violaciones de derechos humanos de ese momento son incompatibles con el pensamiento de Hugo Chávez. Señala que la actual administración se sostiene con la violencia y el miedo.

Luego de la violencia en la calle y la violencia del Estado, donde murieron más de 130 venezolanos en las situaciones del año 2017, yo decidí renunciar al Gobierno porque bueno, la violencia y la violación a derechos humanos son incompatibles con el socialismo y el pensamiento del presidente Chávez, no podía seguir con esta gente y no solo me retiré sino que me convertí en un activo defensor de las políticas de Chávez y eso Maduro no me lo perdona y me han hecho de todo, me han perseguido, me han confiscado mi casa en Venezuela, han perseguido a mis familiares, me han perseguido en el exterior, espera (Maduro) que nosotros nos quedemos callados, pero no lo vamos a hacer, nuestro país merece un futuro mucho mejor que el que tiene ahorita”, puntualizó.

Corrupción en PDVSA: ¿responsabilidad o venganza?

La justicia venezolana pidió en extradición a Rafael Ramírez por presuntos actos de corrupción cometidos durante su presidencia en PDVSA, como desvíos de fondos. Sin embargo, en enero de 2022, la Corte de Casación de Italia, país donde reside desde que se separó del Gobierno de Nicolás Maduro, determinó que no puede ser extraditado.

Ramírez dice ser un perseguido político y asegura que las acusaciones en su contra son una manera del régimen de ocultar sus malas decisiones echándole la culpa. Aclara que él no debe nada a la justicia, pero el actual régimen sí.

“Yo no tengo ninguna persecución a nivel internacional, quien la tiene son los agentes de Maduro, como el señor Alex Saab, que ustedes conocen muy bien y todas las cabecillas del Gobierno (…) Yo puedo andar libremente por el mundo porque no tengo nada en mi contra, el único lugar a donde no puedo volver es a mi patria querida, Venezuela, porque ya hay prácticamente una dictadura, pues no hay garantías de ningún tipo para los que somos perseguidos políticos, esa es la realidad”, enfatizó.

Rafael Ramírez es un hombre de números y para argumentar que en su administración no hubo malos manejos, los trae a la conversación para fundamentar su defensa ante los señalamientos del madurismo. Añade que las irregularidades se presentaron cuando el nuevo Gobierno tuvo control.

“A partir de 2014 se desviaron los recursos, se persiguieron los trabajadores y comenzó una declinación de la producción petrolera, todas las áreas, sólo para ponerte un ejemplo, la faja petrolífera del Orinoco, que concentra las mayores reservas de petróleo del planeta, estaba al momento de mi salida en 1.300.000 barriles día. Al cierre del mes de febrero, la faja se ubicó en 205.000. Es decir, ha caído a 1.100.000. Solamente en la faja que es el área más nueva del país hoy se encuentra en 142.000 barriles día. (…) Es decir, hay un colapso de la capacidad productiva de PDVSA en todo el país, en toda la línea, a eso hay que sumarle el colapso de la capacidad de refinación que era en mi periodo de 1.200.000 barriles, nosotros incluso exportábamos productos al mundo y hoy día no son capaces ni siquiera de abastecer de 200.000 barriles al mercado interno”, dijo.

Agrega que en momentos de confrontación saltan medidas extraordinarias, pero siempre actuó en el marco de la ley, a la vez que dice reivindicar la política de plena soberanía petrolera para que el Estado garantice que sus enormes beneficios queden a favor del pueblo venezolano.

¿Venezuela tiene capacidad de abastecer de petróleo a Estados Unidos?

Con un tajante “no”, Ramírez responde a la pregunta y explica que, en este punto, hasta Colombia produce más de lo que produce hoy en día Venezuela a nivel de crudo, ratificando que los años de bonanza quedaron atrás. Y es que en la región todos están atentos a los acercamientos entre Caracas y Washington que podrían estar orientados a la seguridad energética.

“Venezuela ha perdido, lamentablemente, su capacidad de producción. En el año 2013, que fue mi último año, cerramos con una producción de 3.015.000 barriles y en este momento Venezuela produce solo 668.000 barriles por día, es decir que se ha perdido el 78 % de la capacidad de producción de petróleo del país… En este momento Venezuela no tiene nada que aportar para ayudar a la crisis que se avizora en el mercado energético internacional, a lo sumo, en el supuesto de que cambiaran todas las condiciones en el país, Venezuela estaría en capacidad de aumentar en el mediano plazo, estoy hablando en un año, unos 300.000 o 400.000 barriles adicionales de petróleo, pero eso lo veo cuesta arriba porque es un problema sistemático que tiene todo el país”, aclaró.

Gustavo Petro

De forma cautelosa, Rafael Ramírez respondió sobre el candidato presidencial colombiano Gustavo Petro.

“Por supuesto que yo simpatizo con Petro, por que Petro es la expresión de un programa progresista para Colombia y yo creo en eso, yo soy de izquierda y creo que Colombia debe darle una oportunidad a una nueva visión de la realidad, pero bueno, será el pueblo colombiano quien decida, ojalá no se inmiscuyan en su voluntad”, dijo.

Ramírez dice que Maduro “siempre trata de montarse en esos carros prestados”, y que, en este caso, él no ve que tenga nada que ver con Petro, así como no tiene que ver con el presidente de Chile, Gabriel Boric, o el de Argentina, Alberto Fernández, en su concepto.

Lo que hay en Venezuela es una dictadura que no tiene nada que ver con el programa del presidente Chávez y Maduro ha cabalgado sobre esa gran manipulación usando el nombre y la figura de Chávez, pero han hecho totalmente lo contrario de lo que Chávez pregonaba”, puntualizó.

El contenido popular de la propuesta de Petro le parece interesante y el concepto de reivindicar a los más pobres. Dice que son aspectos que le recuerdan lo que representaba el presidente Hugo Chávez. Sobre si recuerda algún apoyo brindando por el fallecido presidente al político colombiano, dijo que no.

El Gobierno interino: ¿error o esperanza?

Para Ramírez, la existencia del gobierno interino en Venezuela es un error que fue inconstitucional. Dice que otros elementos que han mantenido en el poder a Maduro son precisamente ese tipo de errores que, según él, comete la oposición, la cual no considera independiente en su toma de decisiones.

Dice que lo que necesita Venezuela es una gran coalición nacional para resolver el problema político y la crisis, volviendo a la constitución y a las leyes.