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COLOMBIA, UNA EXCUSA CRIMINAL

El pranato madurista, fiel a su ideología lumpen-marginal, es experto en buscar culpables, excusas. Está acorralado en su estulticia, y busca evasivas, a quien endosar sus errores. La torta puesta por este gobierno no tiene comparación: Derrochó todo lo bueno heredado de Chávez, la bonanza económica, el apoyo popular, y ahora, infecundo regresa a la casa de los capitalistas, sumiso, sin condiciones.

Las señales son claras: la entrega del sambil, y las empresas socializadas por Chávez, son suficiente señal para prender las alarmas que alertan traición al Socialismo. La entrada en la bolsa de Caracas, de las empresas de propiedad social administradas por el Estado, es un paso definitivo de la vuelta al capitalismo. Es lamentable, pero entendible que la traición al socialismo, la entrega del sudor, sangre y lágrimas de los trabajadores a la explotación capitalista, sea de lo que se autodenomina un gobierno obrero.

El gobierno, siempre que da un paso en la traición al socialismo, busca una excusa, antes fueron los gringos, pero ahora coquetean con ese polo imperial, conversan en secreto, se arrodillan, ya no les conviene denostar a los gringos. Entonces, quién mejor que el vecino país, Colombia. Siempre las dictaduras, cuando se ven ahogadas por los problemas que ellas misma crearon apelan a los conflictos fronterizos, con eso buscan distraer.

El pranato madurista, no escapa a esta lógica, ahora, con irresponsabilidad total, ataca a Colombia, en lo que es una declaración de guerra en la práctica. Acusa el presidente maduro:

“Ivan Duque desde Colombia ha hilvanado un plan, y ha invertido varios millones de dólares, para contratar delincuentes que lancen granadas, bombas, y ataquen con balas a centros policiales, a centros militares”

No es la primera vez que se ataca a Colombia, ya el madurismo ha creado las condiciones subjetivas para una guerra con Colombia. En que pueden pensar los militares, cuando su jefe les advierte de ataques desde Colombia, que pasará por su mente. La situación es de alto peligro, el madurismo pretende elevar el espíritu fascista, basado en un nacionalismo ramplón. A tenido dificultades, la hermandad con el vecino país es muy estrecha, viene desde la fundación de la Gran Colombia, por el padre común, Bolívar. Ahora la irresponsabilidad del madurismo nos ha llevado a una situación en la que, un falso positivo, un incidente menor puede desatar el conflicto que no se sabe adónde y cuando irá a parar.

Es urgente, necesario, detener este peligro de lamentable guerra con los hermanos colombianos. Y se debe para de raíz: el madurismo es inepto para gobernar, lo ha demostrado en la economía, la organización social, la política, en todo falla. Ahora nos quiere llevar a una guerra. El madurismo debe salir de miraflores antes de que sea tarde, el país no puede seguir en manos de la irresponsabilidad.

Es necesario que se constituya un organismo de la paz binacional, con personalidades sensatas de Colombia y Venezuela. Encargado de denunciar y desmontar la subjetividad del peligro bélico que nos amenaza, un organismo que denuncie las intenciones belicistas de lado y lado de la frontera, que derrote el nacionalismo ramplón, base psicológica del fascismo.

¡COLOMBIA, HERMANA!

LA VERDAD NO SEA DICHA, JAMÁS

Si quisiéramos buscar la característica principal de este gobierno madurista, su definición, ésta sería: ¡Embustero! Este es un gobierno mentiroso, como pocos. Ha hecho de la falsedad su forma de gobierno, miente siempre, miente en todo, desde los datos de la economía, de la pandemia, de los presos, de las relaciones internacionales, todo. De esta manera, en el país hay dos realidades: una, la que el gobierno difunde por sus medios de comunicación, otra la realidad real, que transcurre en los subterráneos.

A carlos andres, un presidente de la cuarta lo enjuiciaron sus compinches por aquel asunto de la partida secreta. Esta madurismo desfachatado, inventó, no una partida, inventó una ley del secreto, del misterio, con la excusa de luchar contra el bloqueo. En el madurismo la verdad no debe ser dicha, por eso las noticias son faranduleras, triviales, lo importante de verdad, lo transcendente permanece en el misterio, sólo podemos deducirlo a partir de las sombras.

Por ejemplo, a partir de la entrega grosera del sambil, podemos deducir que hay en marcha un proceso de entrega de la economía, el capitalismo es un proceso, no se detiene. Entonces la entrega del sambil, es lo que se ve, de una verdad que no se dice: entregaron lo que Chávez socializó y más todavía, ya en Mérida se produce la noticia valiente de la entrega de hoteles emblemáticos, de cooperativas, este proceso no se detiene, ahora la petrolera, la electricidad, los peajes, el agua, van a la bolsa de valores, están cayendo en manos del egoísmo capitalista.

Las conversaciones secretas, son otro misterio, se sabe que conversaron con el imperio gringo, pero, ¿todo quedó en aquellas visitas a miraflores?, o siguen las conversaciones en los subterráneos del enigma. A cuáles acuerdos están llegando. En esas reuniones misteriosas está la verdad cautiva. Lo que allí se discute se puede deducir, ¿Qué pide la cúpula madurista? suspender las sanciones personales, las acusaciones de narcos, las recompensas millonarias en dólares, respeto a las fortunas mal habidas. ¿Qué piden los gringos?, seguridad en la entrega de la economía. Que el madurismo se someta a la alternabilidad, que el opio burgués funcione, el madurismo debe salir del gobierno, para eso son las elecciones; piden también los gringos, borrar definitivamente a Chávez, sacarlo del Cuartel de la Montaña, linchar moralmente a algunos chivos expiatorios, alguien debe salir culpable.

Cuando el pueblo despierte, como canta Neruda, se encontrará atado de manos, sin líderes, con el país vendido a los privados, la economía generando ganancia para unos pocos, y miseria para las mayorías. Algo habrá que hacer, ahora, antes de que sea tarde. Debe aparecer una opción política, esto es que dispute el poder para iniciar el rescate del camino perdido con el asesinato de Chávez. Un gobierno que anule las tracalerías, los negocios de la cúpula madurista, que confisque las propiedades mal habidas. Que restituya el reino de la verdad, recobre la independencia y la majestad de los poderes públicos, repotencie a PDVSA.

Los tiempos son definitorios: o volvemos a Chávez, o al país lo disuelven en mil subastas secretas, lo despojan de sus entrañas.

¡CHÁVEZ, PATRIA!

El “punto de no retorno” al socialismo y el imperio de la mediocridad

La mediocridad juega un papel importante en la restauración de lo pasado. Un hombre mediocre lo es moralmente, no lo es porque efectivamente lo sea física e intelectualmente, sino porque es incapaz de reconocerse como tal y por lo tanto de luchar en contra de superar esa situación, lo es porque se cree infalible, “concluido”, se considera sin tacha, protegido contra la crítica y de la rectificación. Cuando un funcionario del gobierno de Maduro (él incluido) reconoce errores y habla de críticas y autocríticas siempre lo hace en plural, “debemos reconocer nuestros errores y aceptar críticas”; es decir, una responsabilidad concreta, una falla que es personal la distribuyen entre muchos a fin de conservar la imagen de que ellos no se equivocan, que cuando se equivocan es porque nos equivocamos todos. No obstante lo normal en ellos es conservar su imagen de impolutos culpando de sus faltas y errores al otro, a lo otro o a los otros…, es lo que esta sarta de mediocres está haciendo ahora con Chávez y con el socialismo (por ejemplo, el renegado Jesús Farías llama al socialismo “un salto al vacío”, y nadie dice nada), culpando a uno y al otro del fracaso de la economía y la ruina sostenida del país.

Con este proceso de privatizaciones, ya oficial, de empresas con valor estratégico del Estado, nos acercamos más al punto de “no retorno”, pero a la ruta del socialismo. Cada vez será más difícil recuperar los avances hechos por Chávez, físicos y morales. El impulso de la propiedad social y las empresas socialistas, el desarrollo de infraestructuras de servicio público, el sistema de salud pública, de educación, y los cambios espirituales que se produjeron en su pueblo, la camaradería, el estudio, el entusiasmo por cambiar cosas, el espíritu de servicio; el mismo pueblo que lo acompañó hasta su tumba ahora quedó sentado en el baúl, perplejo, abatido.

Como dijimos en una nota anterior, ningún inversionista mete dinero en una empresa de Estado sin una garantía o una ventaja extraordinaria, si su inversión en la CANTV, por ejemplo, no es redituable. Detrás de ese 5 o 10 % de participación accionaria hay más, y esto tiene que ver con el control operativo de dichas empresas, con quién tendrá el poder de decisión sobre sus políticas comerciales. En el tiempo, seguro pasarán a ser empresas privadas. El capitalismo es como un virus agresivo que lo contamina todo, que corrompe con facilidad la conciencia de cualquier burócrata distraído, sin formación política –de este gobierno o de cualquier otro –,por eso no hay que cederles espacios en lo público, ni creer en su buena voluntad; al contrario, hay que quitarle espacios, sobre todo en el manejo de empresas estratégicas, como la telefónica, electricidad, la petrolera y las empresas de Guayana, como lo hizo Chávez. Pero, esto lo sabe el gobierno.

Para seguir con Chávez, esta llamada “apertura” de las empresas públicas significa la “retrogradación” al pasado adeco copeyano, a un estado primitivo de dependencia, la regresión de aquello que, con Chávez al mando, fue un verdadero impulso revolucionario hacia la soberanía y el socialismo. Es decir, ahora vivimos la caída de la “temperatura” de la revolución hasta su congelación definitiva. – Mientras el control de la economía esté en manos de los privados y del capitalismo, no hay esperanzas para el socialismo y para la independencia; con capitalistas mandando sobre nuestros recursos materiales y humanos el resto de la sociedad se corrompe, de egoísmo, de oportunismo; ¡deslealtad y traición por todas partes! (que es lo de ahora).

Cada vez más nos acercamos al “punto de no retorno” al socialismo, El madurismo está cumpliendo con su tarea de acabar con Chávez y con el socialismo, vaciándolos de contenido, para luego destripar los carapachos como chicharras secas.

Sin embargo nosotros no creemos que en este momento el tránsito hacia el capitalismo sea el problema más serio que tenemos los chavistas revolucionarios que nos oponemos a la restauración de la cuarta. El problema está en cómo develar y denunciar la labor de zapa del madurismo que socava las bases espirituales del chavismo y del socialismo, necesitamos convencer a la gente común que ese discurso, cuando Maduro habla de socialismo y de “desarrollo” es un engaño para el pueblo pobre y trabajador. Cómo podemos convencer a la gente que los apoya, convencer a muchos de que no se puede entregar el control de las empresas públicas a los capitalistas y al mismo tiempo prometer a los trabajadores una revolución socialista, democracia socialista e igualdad ¡A alguien le están mintiendo! …Pero, ya sabemos a quién.

El gran problema que enfrentamos es el de desmontar la mentira madurista de las mentes chavistas, la estafa de vendernos la caja vacía del socialismo, sin nada adentro, o peor aún, o con el capitalismo adentro. El gran problema no es el capitalismo, es vendernos el capitalismo como socialismo, degradar al socialismo y calumniar a Chávez haciéndolo pasar como cómplice del cochipollo madurista y de la entrega del país a los capitalistas.

O, más grave aún; la prioridad es desmontar la idea de que Chávez es el responsable de sus desastres, denunciar ese trabajo que consiste en roer la mente del chavismo con mentiras, en “delatar” a Chávez y al socialismo como culpables de lo que claramente ha sido consecuencia de la traición madurista a sus ideas y principios.

De su felonía ahora culpan al imperio y sus sanciones. Dicen que no se puede hacer una revolución porque los gobiernos de derecha presionan mucho. Según Diosdado por eso no la hacen. Por esta razón se han visto obligados a “retrogradarse” al capitalismo. Han llegado al extremo de la mediocridad, de culpar al pueblo chavista de la pérdida de la Asamblea Nacional en las elecciones antepasadas. La mediocridad es lo que los hunde como políticos, ese creerse infalibles, seres concluidos, intachables, convencidos de que los que fallan son los otros, los malos son los otros, que los mediocres son otros, ignorantes son otros. Su fracaso estará marcado por medir al resto de los seres humanos de acuerdo a sus propias limitaciones y taras… Pero así mismo salen desnudos en público.

El verdadero problema que tenemos es que se pierda el entusiasmo por la revolución socialista por simple y llana indiferencia. De tantas contradicciones y engaños la gente está decepcionada y vuelve a confrontar el día a día de su cotidianidad con desgano, y el chavismo militante no termina de manifestarse. Pareciera que Chávez fue solo un sueño, pero la verdad es que no lo fue, Chávez es una realidad, es muestra de lo que estamos hechos y de lo que somos capaces, una muestra de coraje y empeño, un ejemplo de que sí se puede hacer una revolución socialista sumando voluntades, faltan los líderes, la juventud, todavía hay esperanza para la revolución socialista. Ahí está el Plan de la Patria original, su legado escrito, e infinitos documentos audiovisuales con los cuales podemos armar correctamente todo su pensamiento político, conocer sus sueños, sus preocupaciones y temores. Chávez es mucho más diáfano que el oscuro y retorcido mundo del madurismo. Vayamos por él.

¡RESCATEMOS A CHÁVEZ Y AL SOCIALISMO DE LA CALUMNIA Y EL OLVIDO!,

¡VOLVAMOS A CHÁVEZ Y AL PLAN DE LA PATRIA ORIGINAL!

Pagaremos con creces al capitalismo el abandono de la revolución

Maduro demolió la economía, la moneda y con ella los sueldos. Ahora privatiza empresas básicas y de servicio público, que en manos privadas nos harán pagar con creces el recule madurista, el abandono de esas empresas y del proyecto socialista. Se trata de un giro ideológico de 180 grados a la derecha que los capitalistas nos van hacer pagar caro y sin piedad.

El gran paquete neoliberal del madurismo.

PRIMERO, adulteraron el Plan de la Patria de Chávez (su programa de gobierno) y así entregaron sin pudor nuestras reservas monetarias en divisas a empresarios ladrones, empresas fantasmas y burócratas, con la excusa de “fortalecer las fuerzas productivas del país”.

SEGUNDO, abandonaron los proyectos chavistas de construcción y mantenimiento de infraestructuras, desde el cardiológico de adultos en Montalbán, hasta el plan ferroviario, destruyeron a PDVSA, abandonaron el Metro de Caracas, el sistema eléctrico nacional CORPOLEC, acueductos y el sistema de distribución de agua potable, la CANTV; todo el dinero ahorrado, en fondos creados para invertir en los proyectos revolucionarios y los servicios públicos lo entregaron, en forma de dólares baratos, a empresarios ladrones y burócratas oportunistas que se enriquecieron, desde el 2013 hasta hoy, con miras a privatizarlo todo más adelante.

TERCERO, con el pretexto de las sanciones comenzaron a desmantelar la obra de Chávez, restituir tierras a terratenientes y privatizar empresas confiscadas a conspiradores o aquellas abandonadas por sus dueños extranjeros, arguyendo cínicamente la ineficiencia de la administración pública, y a liberar de las cárceles a los mismos conspiradores.

CUARTO, la aprobación de las leyes liberales: ley de inversiones extranjeras (que viola la constitución), ley “antibloqueo” (para poder violar la constitución), ley orgánica de la ZEE, o maquilas (que también viola la constitución).

QUINTO, la violación de las convenciones laborales y de la ley del trabajo mediante a activación de la fórmula “tripartita”, con la cual en el pasado adeco copeyano éstos permitieron que les robaran las conquistas y reivindicaciones a los obreros. Además la amenaza de derogar la Ley de Hidrocarburos para favorecer la privatización de PDVSA, del petróleo y el gas, y la ley de tierras, para restituirlas a los privados, la del ambiente para dar más concesiones en el “arco minero”.

A Diosdado Cabello habría que decirle que no hay excusas para abandonar la lucha por el socialismo, la única razón para hacerlo es el miedo, el cansancio o la traición directa. Las sanciones y el raro bloqueo han debido ser para nuestra revolución más bien estímulo para el trabajo revolucionario, creador y socialista, para mejorar todos como personas y como sociedad, un estímulo para la disciplina y para la eficiencia, para la solidaridad y la cooperación, para luchar sin cansancio por nuestra independencia.

SEXTO, marginar al pueblo chavista de la política, de las decisiones del gobierno, y así poder actuar a sus espaldas y en su contra; engañarlo y pacificarlo repartiendo migajas, encarcelando trabajadores y militares disidentes del madurismo, reprimiendo las protestas. Abandonar al pueblo chavista en lo material y en lo espiritual.

SÉPTIMO, borrar a Chávez de la memoria del colectivo diluyéndolo poco a poco en la porquería capitalista, hacerlo pasar como capitalista, y de la misma manera hacerlo con el socialismo; acostumbrar a la gente a confundir, a relacionar el capitalismo majunche y colonial que ellos practican, con el socialismo, mentir sobre uno y otro.

OCTAVO, se colocan en la bolsa de valores las empresas del Estado…

¡ESTAMOS RESTEADOS CON CHÁVEZ!, ¡VIVA CHÁVEZ!

RESTEADOS CON CHÁVEZ, LA OPCIÓN CHAVISTA EN LA CALLE

El gobierno sigue avanzando, sin freno ni nadie que lo detenga, en la entrega y destrucción del país y su economía. En una mezcla de violencia, cinismo y prepotencia, maduro actúa como un pequeño dictador, que hace lo que le da la gana. Para ellos, –el madurismo–, no existe Constitución, ni leyes, ni control, ni pueblo, ni partidos, ¡mucho menos Chávez! Se hace lo que maduro quiere y basta. 

Podríamos escribir libros enteros de malas decisiones, pésimas políticas, tropelías, irregularidades, mentiras, violaciones a los Derechos Humanos y actos inconstitucionales cometidos por este gobierno, el peor  de nuestra historia. 

Lo que está claro es que, sumado a su increíble incapacidad e irresponsabilidad, este gobierno ha destruido el país, acabado con nuestra economía y sumido al pueblo en la más absoluta pobreza material y espiritual. Nunca habíamos estado en una situación tal. Ha sido un retroceso de 100 años en todos los órdenes de la vida nacional: política, económica, social. Retrocedimos a una especie de edad media, un oscurantismo sin precedentes, donde se impone el pranato de la política, donde cualquier pendejo te arruina la vida, donde no hay leyes, ni instituciones, ni trabajo, ni economía, nada.

Con este gobierno, nuestro pueblo ha perdido todas sus conquistas, políticas económicas y sociales. Más grave aún, ha perdido sus esperanzas, sus ganas de luchar, su autoestima. Se vive en la resignación del “por lo menos”, haciendo maromas para comprar comida, conseguir algunos dólares, vendiendo la fuerza de trabajo como mano de obra esclava o  el alma al diablo, aguantando de todo en el caos del madurismo: apagones, racionamientos, falta de conectividad, carencia en las telecomunicaciones y transporte, largas colas para echar gasolina, donde todo se transa en dólares. O tienes dólares o no eres nadie.

La inmensa mayoría del país, esa que recibe su pago en bolívares; e, incluso, aquellos que logran conseguir un puñado de dólares haciendo lo que sea, o gracias a la remesa-tragedia del hijo que se fue, están condenados, con este gobierno, a vivir en la más absoluta carencia, pobres de todo, con una vida de harapos, de retazos, mientras una minoría, cada vez más rica, con más privilegios, se apodera del país, de sus empresas, sus recursos, y hacen negocios ilícitos. Ellos, el madurismo y su “burguesía revolucionaria” (los nuevos y viejos oligarcas), son la cara visible de la élite que se beneficia del despojo de todo un país, de la injusticia y la desigualdad convertida en “normalidad”, es decir, el “milagro” del madurismo.

Está claro que el gobierno de maduro, es un gobierno de derecha, un mal gobierno capitalista, que ha impuesto, a sangre y fuego, un paquetazo económico neoliberal, que ha entregado la economía al capital, el petróleo y el gas, el oro y el Territorio Esequibo; que acabó con PDVSA y las empresas del Estado, rematándolas en el más absoluto secreto de sus “leyes”, violando la Constitución y leyes de la República. 

Está claro que este gobierno, NO ES CHAVISTA, mucho menos, SOCIALISTA. 

El madurismo y el gobierno utilizan, sin pudor alguno, el nombre y la  imagen Chávez, editan a conveniencia su palabra para escoger los retazos y manipularlos en sus programas de odio, mientras clavan el puñal al corazón de la patria, venden sus empresas y entregan sus recursos, en una reedición de un modelo capitalista, ahora más dependiente y atrasado que nunca. 

Manipulan y usan el nombre de Chávez, como si se tratara de una franquicia, para seguir haciendo negocios y medrar de los recursos del país, para mantenerse en el poder.

En el país, en el espectro de la política, no hay, no existe una opción política del Chavismo. Solo existen, y son absolutamente minoritarias, las distintas opciones capitalistas, estén en el poder o en la oposición. 

Todos ellos, maduristas y oposición (llámense como se llamen), conviven y avanzan juntos; a veces, se insultan y agreden, como en una pelea de borrachos, pero vuelven a sentarse, a encontrarse en secreto. Son lo mismo.

Por ello; resulta indispensable, URGENTE, que el chavismo termine de desmarcarse del madurismo. Enfrentarlo y derrotarlo en la calle, en Miraflores.

Hay que dejar atrás el miedo, los “cálculos políticos”, el autoengaño, las excusas, el guabineo. Hay que separar las aguas, delinear los campos entre CHAVISTAS Y MADURISTAS, entre REVOLUCIÓN O CONTRARREVOLUCIÓN, entre SOCIALISTAS Y CAPITALISTAS. 

Los chavistas que aún apoyan al gobierno, tienen que sacudirse el chantaje del madurismo, salir del síndrome de la rana hervida, aquella que no se da cuenta que la están cocinando hasta que ya no puede saltar. Mientras la izquierda, tiene que superar la enajenación del madurismo. 

Es necesario, dejar atrás las excusas y los temores, o darse cuenta que también cambiaron, que ya no son chavistas, que aquello del Socialismo y el Plan de la Patria, ya “pasó”, ya “no le gusta a la gente”. Si ese es el caso, entonces quítese del medio, porque nosotros, los Chavistas, queremos avanzar.

Como decía, una y otra vez, el Comandante Chávez, hay que ponerse la mano en el corazón: los que quieran Patria, Patria Socialista y Chavista, vengan con nosotros; los que prefieren esconderse, resignarse a la entrega, vivir con miedo; entonces, sigan allí, aguantando y murmurando, hasta que ya sea demasiado tarde para ellos. 

Al pueblo y dirigentes chavistas, estén donde estén, con las diferencias que tengan, les digo que YA NO SE PUEDE ESPERAR MÁS: este gobierno acabó con nuestro Plan de la Patria, -el del Presidente Chávez-, con la posibilidad Socialista, con la Plena Soberanía Petrolera; entregaron el petróleo, el gas, el oro, el Esequibo; se reparten las empresas del Estado; acabaron con las Misiones, con el Vivir Bien del Pueblo, con la Democracia Participativa y Protagónica; acabaron con PDVSA y destruyeron el Arco Minero; ahora, venden las empresas del Estado en la Bolsa de Valores, mientras el pueblo vive en la Miseria; han impuesto la violencia y el miedo, las cárceles están llenas de presos políticos, trabajadores y militares patriotas; se violan los derechos humanos,  torturan y asesinan. 

No se puede esperar más, el Chavismo, tiene que dar la pelea, con Chávez, con el Pueblo, con todo el país.

Para volver al camino de Chávez, para estar con el Chavismo, hay que estar plenamente, consecuentemente, con las políticas y actuaciones del Comandante Chávez, sin “cortes”, ni “ediciones”, sin medias tintas convenientes al madurismo. 

NO negar a Chávez. El daño que el madurismo le ha hecho al Chavismo y al Socialismo, es inmenso; por ello, hay que separar el nombre y la acción de Chávez, de este desastre, del madurismo.

Para volver al Camino de Chávez, hay que estar junto al pueblo, sus luchas, sus necesidades y sufrimientos; hay que devolver la esperanza de un futuro luminoso, con justicia social, bueno para todos. Es necesario reivindicar el Plan de la Patria, el Socialismo y la Plena Soberanía Petrolera. Son las tres raíces fundamentales del Chavismo, es la idea de Chávez plasmada en su obra, producto de la práctica revolucionaria.

Para volver al Camino de Chávez, hay que volver a la Constitución, apegarse a las Leyes Revolucionarias: La Ley Orgánica de Hidrocarburos, la más emblemática de ellas, la Ley del Trabajo, la Ley de Tierras, leyes que definieron los campos, leyes fundamentales que hoy son violadas por el madurismo. 

Para volver al Camino de Chávez, se debe volver a su espiritualidad: el más absoluto respeto a los Derechos Humanos. No más crímenes políticos, no más razzias del FAES en los barrios, no más presos, torturados y asesinados. Ningún Chavista puede tolerar ésto, bajo ninguna circunstancia o excusa. 

Hay que liberar a TODOS los presos políticos y disolver al FAES y demás cuerpos criminales.

Para volver a Chávez hay que recuperar el petróleo y la PDVSA del Pueblo, la Roja Rojita, la que logró, con su trabajo y compromiso, colocar el petróleo al servicio del pueblo; la PDVSA de las conquistas sociales, sostén de la economía del país. 

Para volver a Chávez, hay que recuperar el control de nuestra economía y ponerla al servicio de todo el país, para el Vivir Bien del pueblo y luchar contra la pobreza y las carencias; ponerla al servicio de la cultura, la educación, la salud, la vida, para que los muchachos no tengan que abandonar la Patria y dejar todo atrás. Ningún Chavista puede estar de acuerdo con el remate de la Patria, de sus empresas, las empresas de todos, repartidas en secreto empleando la “Ley Anti Bloqueo”; o, ahora, colocándolas en la Bolsa de Valores.

Para volver a Chávez, hay que recuperar la grandeza del debate de las ideas, sin violencia, sin intolerancia, sin persecución política. Volver a la política con “P” mayúscula; volver a la Democracia Participativa y protagónica del pueblo, donde podamos recorrer el país y que todos puedan expresar sus ideas, sin miedo, libremente. Volver al Poder Popular, a las comunas, a las organizaciones de trabajadores, a los Consejos Comunales.

Nosotros estamos RESTEADOS CON CHÁVEZ. 

Nos estamos organizando. Con los Comités de Resteados con Chávez, el chavismo vuelve a la calle, a los campos, a las fábricas, a levantar al caído, a acompañar al que lucha, a reanimar al resignado, desilusionado, al indiferente. A todo el pueblo chavista, sea este civil o militar.

Nos proponemos la sustitución del gobierno del madurismo, de maduro y su camarilla, como paso previo, necesario e impostergable, para el rescate del pensamiento y el ejemplo del Presidente Chávez, del Plan de la Patria, para retomar la marcha hacia el socialismo, regresar al camino extraviado con el asesinato de Chávez. 

Solo así podremos salir del abismo del madurismo, reconstruir nuestro país en ruinas. Hay que hacerlo como algo URGENTE, para construir el país posible, dejando atrás las excusas y el miedo, hacerlo por el futuro, por el pueblo ¡por todos!

¿EN VERDAD, CHÁVEZ EXISTIÓ?

Si alguien quisiera hablarle a un adolescente, digamos, una muchacha de unos doce años, del gobierno de Chávez, si le dijera que aquí en Venezuela ocurrió el último ensayo Socialista, se inició un proceso de organización social diferente del capitalismo, con avances trascendentes en la propiedad social de los medios de producción, elevación de la conciencia del deber social, misiones de educación, planes de vivienda extraordinarios, fundación de comunas, concejos comunales, transición al Socialismo, la fundación de un partido destinado a ser motor, soporte político, guardián del camino hacia el nuevo mundo y el hombre nuevo, que se reivindicaron las luchas populares históricas que los capitalistas habían querido borrar, se vivieron días de orgullo de ser venezolano, el pueblo unido, fraterno como pocas veces. ¡No lo creería!

Ese adolescente, al que hoy le hablan del cambio climático, que siente miedo cuando oye del peligro nuclear por la guerra de Ucrania, que soporta las mentiras del gobierno actual, que le privó de ir a la Universidad, que se entera del sueldo de un profesor o una enfermera, que siente el hambre que pasa su familia y las familias de su entorno. Ese adolescente, pensará que le mienten, que le hablan de una leyenda, que Chávez no existió.

Es que a Chávez el madurismo lo borró. Primero lo falsificó, ese Chávez mutilado que muestran en la televisión los miércoles, que nombran por compromiso en los discursos. Ese no es el Chávez que una vez se hizo pueblo movilizado, que llenó siete avenidas de corazones combatientes, que vive en el corazón de los humildes, en sus altares, junto al Negro Primero, María Lionza, Guaicaipuro.

Es así, el gobierno y anchos segmentos de la sociedad se olvidan de Chávez, para ellos ese periodo heroico nunca existió, el madurismo le teme, la culpa de la traición los atormenta. No quieren ni oírlo, ahora no se habla de Socialismo, le tienen miedo hasta a la palabra, los polítiquillos se comportan como en la cuarta, los más avanzados, dicen, “no hay condiciones” la gente no entiende sino de reivindicaciones económicas, el bozal de arepa pretende silenciar a las grandes reivindicaciones históricas. Los más oportunistas, declaran con desfachatez, ¡Chávez se equivocó! al querer ir al Socialismo, revierten su obra, y hasta el rojo los asusta, ahora lo sustituyen por colores pasteles.

Es necesario, no dejar morir a Chávez. No puede ser que los que debían defenderlo, en el mejor de los casos callen, otros contribuyen a destruir su obra y su pensamiento, como el bando (Nicolas, el fiscal antes poeta, asdrubal, tarek, quevedo) destructor de pdvsa. Sólo unos pocos de sus más cercanos colaboradores, con valentía, van contra corriente y lo reivindican, mantienen viva y auténtica su imagen. No es posible que quienes tienen el deber de defenderlo por su cercanía con el Comandante, ahora callen, o hablen de historia, miren para otro lado.

El recuerdo de Chávez, su ejemplo, su pensamiento, que se mantienen vivos en el corazón popular y en la consecuencia de los chavistas leales a su obra y pensamiento, debe guiar las luchas por reemprender el camino que el comandante nos señaló. Chávez existe y su solo nombre, su recuerdo transformado en lucha, en acción rebelde, hace temblar a la canalla.

¡CHÁVEZ, EXISTE!

LAS BOMBAS ATÓMICAS, GOBERNANTES MARIONETAS, MASAS MANIPULADAS, MEZCLA MARCIANA

Las bombas atómicas existen por miles, los sistemas capaces de transportarlas a cualquier rincón del planeta se perfeccionan cada vez más. Los gobernantes del mundo son, como dijo el clásico, personificaciones del capital, por intermedio de ellos habla, gobiernan de acuerdo a los intereses del capital, para ellos, el humano es una mercancía más, un productor y un consumidor, no es gente. Las masas del mundo, están mediatizadas, son manipuladas a voluntad por la formidable maquinaria de los medios de comunicación, que actúan como hipnóticos, y confiscan la voluntad de las masas.

Estas condiciones de la humanidad conforman un peligro real de extinción de la especie. La mezcla, bombas atómicas, gobernantes marionetas, masa manipuladas, es mortífera, y la humanidad no tiene, hoy, la capacidad de percibir el grave peligro mil veces denunciado por las voces más notables del planeta. No entendimos cuando el Comandante Chávez dijo que las condiciones de Marte, aquel desierto, aquella soledad, fueron causadas por el capitalismo. Chávez nos advertía del infausto futuro de la especie en manos de este sistema suicida.

Es lamentable, pero se debe llegar a la conclusión de que la especie pensante, la que tiene capacidad de escoger su futuro, de construirlo, ha utilizado esa facultad para meterse en el callejón sin salida de su propia extinción. El capitalismo es una relación social, sin duda ninguna, suicida. Esa capacidad de pensar, esa inteligencia que ha producido al capitalismo, también produjo su contrario, El Socialismo, así, el camino hacia la extinción no es fatal, la humanidad tiene esperanzas, el capitalismo es superable.

Chávez, entendió el problema y supo de su solución, él no gobernaba sólo para el presente, tenía la vista puesta en el futuro, no gobernaba sólo para Venezuela, su preocupación era universal. Por eso era un ser humano excepcional, fue capaz de romper el cerco de la inmediatez, ver el futuro, y se dio cuenta que al final de este camino absurdo se encuentra la extinción. Entendió que sólo con la vista larga en el futuro podemos romper el cerco de la lógica del capital, y traer la felicidad del pueblo de hoy y el del mañana. Sin esa visión de horizonte lejano, no podremos entender el hoy, y la ruta será un tormento que cada vez se hará más espantoso.

La lucha de hoy realmente, y a pesar que muchos no lo entiendan, que las masas no lo comprendan, no es simplemente por salir del madurismo, se trata de volver al camino de Chávez, que como ya vimos trasciende lo local, lo nacional, es una respuesta a la agonía de la humanidad. El planeta, unánime capitalista, los pueblos sumergidos en su pequeño horizonte, necesitan un ejemplo de una nueva manera de vivir, amorosa entre los humanos y de estos con la naturaleza, el mundo necesita una voz que rasgue el velo de complicidad que hoy cubre a la humanidad. Una voz fuerte, que retumbe en el planeta todo, que denuncie la locura atómica y no tome partido por ninguno de los bandos criminales, que denuncie la barbarie ambiental, y acuse al capitalismo como su perpetrador. Que a la par de la denuncia construya una nueva relación humana amorosa, fraterna, que asombre al mundo, una nueva manera de producir y de consumir.

¡CHÁVEZ, HUMANIDAD!..

Causas perdidas

Yo no creo que sea una “cabra” lo del puño derecho y el fondo azul que denuncia Martorano como una pequeña conspiración. Ningún convencido de la simbología que le corresponde a una revolución obrera se deja engañar de forma tan tonta con este cartel inmenso; ¡son los vientos de restauración la cuarta!

Emprendimientos que sustituyen a la solidaridad y la cooperación social, leyes neoliberales, la “prevención de la violencia social y juvenil”, sin antes prevenir la pobreza (como dice Marcelo Colussi), el “pacto social” o retorno de la “tripartita” de la cuarta para adormecer las luchas de los trabajadores,… son indicios suficientes como para no creer que Maduro es tan ingenuo con eso de los símbolos y la semiótica del puñito. ¡El puñito le va bien! Va con “Somos Venezuela”, el partido de los Rodríguez y Maduro, con eso de que “en Venezuela cabemos todos”, ricos y pobres, explotados y explotadores…, con el discurso de la paz social, pero para no hacer una revolución verdadera; la paz… sin justicia social.

Ya el cuento de las sanciones no se lo traga nadie, la restauración del pasado fue la meta del madurismo desde el principio,” ¡no podemos caer en el vacío!”, dice el felón de Jesús Farías, y por eso se abrazan al capitalismo con fuerza, transfiriendo “su revolución” a la empresa privada y a los capitales extranjeros, y acusando a Chávez de haber hecho una revolución fácil, solo con petróleo caro. Por eso no es extraño que Maduro se haya sentido cómodo con el puño de la derecha a su espalda, levantado frente a sus trabajadores… “¡Cosas veréis, Sancho!”.

Muchos dirán sobre nosotros “¡qué tipo tan obsesivo!, ¿será que no tiene otra cosa de qué hablar?”. La verdad que no, no somos periodistas. La pérdida de esta oportunidad de oro de hacer una revolución socialista nos duele. Pero seguimos con los mismo porque lo de Martorano desborda la ingenuidad de uno de los tantos “encantados” con la rebelión de los nuevos adecos: disculpar a Maduro por eso del puño a su espalda: así haya sido un descuido, sigue siendo una objeción a su condición de líder socialista. Es como disculparlo por destruir a PDVSA o vender el oro y entregar nuestras reservas en divisas a empresas de maletín, a Lorenzo Mendoza, a Cisneros, a los Vollmer, a las trasnacionales… para “desarrollar las fuerzas productivas” de ladrones, y así fundar una nueva clase social, la “burguesía revolucionaria”… ¡porque lo engañaron!… es tener ojos y no ver la realidad que te escupe en la cara. ¡Maduro no es socialista, es un oportunista!

No hay manera de perdonar que se haya repuesto a los privados conspiradores la propiedad de tierras y de empresas abandonadas o cedidas a los nuevos ricos aliados del gobierno, después del asesinato de Chávez, que se hayan frenado todos los proyectos y planes, incluyendo el plan de la patria.

Lo más difícil para estos analistas, de verdad, es defender el gobierno de Maduro, hay que ser impúdico, muy ingenuo, un empleado a sueldo de él, o las tres cosas. Nada del rostro que ofrece el madurismo a sus electores es casual, hace tiempo que el gobierno dejó de hacer política, de eso se ocupan publicistas, profesionales de la comunicación: eslogan, mensajes, diseños, propaganda, son otros los que se ocupan de la semiología necesaria para lo que quieren representar o trasmitirles a sus electores: desde culpar a Chávez de sus fracasos y borrarlo de la memoria colectiva, hasta hacer pasar el capitalismo por socialismo. El madurismo paga para que piensen por ellos, como aquel eslogan famoso de Arts Publicidad, “nosotros pensamos por usted”. .. O, ¿qué creen ustedes que significa eso de que “en Venezuela cabemos todos”?, significa: ¡resígnate!, no critiques, no te rebeles, no luches, ama a tu explotador como a ti mismo, mientras ellos en Miraflores negocian de tú a tú con los capitalistas y oligarcas criollos la cuota de sus ventajas personales.

No se puede ser optimista sobre la base de una mentira, de un pensamiento tan demagógico como es eso de ofrecer paz social con injusticia, por más budista que uno sea. Justificar al gobierno sobre esos temas tan de primer orden, como es el comunicacional, es exagerar la lealtad, o por lo menos es subestimar la inteligencia de Maduro como dueño y señor de su desgobierno y de luchar por alcanzar sus propósitos personales y los de sus parciales… Socialismo no es.

VOLVAMOS A CHÁVEZ

LOS TRABAJADORES: PRIMERAS VÍCTIMAS DEL MADURISMO

No es casualidad que lo primero que hizo el gobierno de nicolás maduro para acabar con el Plan de la Patria de Chávez e imponer su “modelo económico”, haya sido descabezar la dirección Chavista y arremeter contra los trabajadores.

El madurismo necesitaba arrasar el gobierno de Chávez, perseguir y execrar a sus ministros y dirigentes populares, a la vez de contener a los trabajadores que, luego de la derrota del Sabotaje Petrolero y el impulso revolucionario que el presidente Chávez le dio a su gobierno, habían alcanzado una importante capacidad de movilización y conciencia revolucionaria.

Para imponer su paquetazo y entregar nuestra economía al gran capital, el gobierno arremetió de manera violenta, rápida y precisa, en contra de los trabajadores: obreros, campesinos, técnicos y profesionales, que eran el soporte y eje fundamental del poderoso aparato productivo Estatal construido durante el gobierno del presidente Chávez, en el empeño colectivo de conquistar nuestra soberanía y superar el modelo rentista petrolero para avanzar hacia el socialismo.

En su alocución del 17 de agosto de 2018, un maduro envalentonado, con las manos manchadas de sangre por la violenta represión en las calles y las ejecuciones sumarias en los barrios, arremetió contra el gobierno de Chávez, culpándolo de sus propios errores y descalificando su obra, a la que se refirió como un “falso positivo” del socialismo. El madurismo –que ya había ido en contra de PDVSA– ahora abría fuego contra Chávez y el resto de la economía.

En la misma declaración de la restauración capitalista, maduro anunció que llamaría a los “empresarios”,  para que éstos le “enseñaran” a conducir las empresas del Estado. Todo ello, vino acompañado de un conjunto de políticas monetaristas, incluyendo la mega devaluación del bolívar, con la meta declarada de alcanzar el “déficit cero”, reduciendo todo tipo de gastos sociales, subsidios y el “costo laboral”. Es decir, se impuso al país el típico programa de choque del FMI, mucho peor que el paquetazo que aplicó Carlos Andres Pérez en 1989, el cual tuvo como respuesta “El Caracazo”; y, luego, el 4 de febrero de 1992. 

Inmediatamente, bien sea por la vía de decretos presidenciales, resoluciones de sus ministros o Sentencias del Tribunal Supremo de Justicia (TSJ), el gobierno comenzó a legislar en contra de los trabajadores y nuestra soberanía, amparado en las leyes entreguistas aprobadas por la  Asamblea Nacional Constituyente, iniciando así, la entrega abierta y acelerada de nuestra economía y empresas del Estado, PDVSA y el petróleo. 

Los resultados no se hicieron esperar, a partir de estos anuncios y decisiones, se desató en el seno de la administración pública, empresas del Estado y en todo el aparato productivo del país, una ofensiva antiobrera: se eliminaron las conquistas económicas y sociales de los trabajadores, se irrespetaron las convenciones colectivas y se impuso una “tabla” rasa de salarios de hambre para los trabajadores y empleados de la administración pública, acciones que inmediatamente fueron replicadas en el menguado sector privado. Todo ello ha sido tan desproporcionado e ilegal, que la Organización Internacional del Trabajo se ha visto en la obligación de custodiar de cerca lo que está sucediendo. 

A su vez, la mega devaluación del bolívar, la “dolarización” de la economía, la inflación y la implacable acción del capitalismo especulador, convirtieron los salarios de los trabajadores en “sal y agua”, condenando a los venezolanos a la pobreza y al terrible deterioro de su calidad de vida. 

Encargaron a militares de derecha a arremeter en contra de los trabajadores del Estado, siendo el caso más emblemático, las acciones llevadas adelante por el general Manuel Quevedo en PDVSA. Al mismo tiempo, los organismos de seguridad del Estado, como la DGCIM, CONAS, SEBIN, se dedicaron a perseguir y encarcelar a trabajadores, campesinos y dirigentes populares. El Psuv y los dirigentes civiles-militares del Chavismo, guardaron un silencio cómplice, vendieron su alma al diablo

Como consecuencia del paquetazo de maduro, por primera vez en nuestra historia, millones de venezolanos han salido del país, abandonado todo en busca de un futuro mejor, enviando remesas a la familia que tuvieron que dejar. Mientras, los trabajadores y asalariados sobreviven como pueden a su tragedia diaria y al deterioro inimaginable de su calidad de vida, enfrentándose a la marginalización de todo el país. 

Sólo la vistosa minoría que se ha apropiado del país, de sus empresas y recursos, sectores vinculados al gobierno y al madurismo, eso que ahora llaman “burguesía revolucionaria”, disfrutan de sus groseros privilegios, restregando en la cara su “milagro” a la inmensa mayoría que, resignada o desencantada de todo, se ha tenido que conformar con el “por lo menos” del caos madurista.

Pero, lo que ha sucedido en el país, lamentablemente, no es nada nuevo, es otra revolución traicionada, una regresión violenta de las conquistas económicas, políticas y sociales de todo un pueblo, cuya primera víctima han sido y siguen siéndolo los trabajadores venezolanos, vanguardia de las transformaciones revolucionarias de la sociedad.  

El madurismo, en su papel de restaurador del capitalismo, arrasó con el Chavismo y sepultó nuestras posibilidades revolucionarias. maduro ha hecho el trabajo sucio de traicionar a los humildes, arrebatarles por la violencia y la imposición del miedo, sus conquistas, logros y la posibilidad de una vida digna, del “Vivir Bien” de Chávez, con el programa revolucionario plasmado en el Plan de la Patria.  

Hoy, el salario mínimo de hambre lo decide el gobierno de acuerdo con los gremios empresariales, salarios que mantienen a los trabajadores por debajo del umbral de la pobreza. A los obreros no se les consulta, los sindicatos “oficiales” están en manos de esquiroles, agentes del madurismo enquistados allí, en contra de la voluntad de los trabajadores.

Hoy la jurisdicción laboral no existe, la Ley Orgánica del Trabajo es LETRA MUERTA, no hay quien defienda a los ciudadanos ante el atropello de los derechos laborales. 

Criminalizaron el derecho a la protesta, cualquier trabajador o líder sindical que alce su voz, será etiquetado de agente de la CIA, terrorista y conspirador, para luego llevarlo preso o aplicarle medidas cautelares para mantenerlos en silencio. 

Pero el modelo de maduro, no es nada nuevo, son otras caras pero es la misma historia de apropiación, violencia y robo desde Juan Vicente Gómez, la historia del despojo. El aparato de propaganda del gobierno, sus medios y palangristas, quieren mostrar este “modelo” como algo novedoso, único; e, incluso, –ya rayando en lo ridículo–, como un logro “heroico”; hasta intenta construir su propio tejido ético y económico del capitalismo post Chávez con la figura, el espejismo, del “emprendedor”, profundizando el individualismo y el “sálvese quien pueda”, la fragmentación de la sociedad, que necesita el gobierno para sostener su pacto de élites.  

En realidad, el modelo de maduro es el mismo  que fracasó durante 100 años en el país; un modelo insostenible, injusto, cuya consecuencia directa la vemos en los barrios de las grandes ciudades, un país desigual, con millones de marginados, incapaz de producir lo que come o consume. Por ello, el madurismo necesita recurrir a la violencia, la represión y el miedo, el control social para mantenerse en el poder. 

Lo que ha sucedido en el país con el gobierno de maduro, es la restauración, simple y burda, del capitalismo ramplón, típico de un país atrasado, hoy más extractivista y dependiente que nunca. Por eso, lo aplaude FEDECÁMARAS; por eso, el nuevo pacto con la oligarquía; por eso, las negociaciones secretas con las transnacionales petroleras. 

Sin embargo, este gobierno ha demostrado que no puede con la conducción del país, no puede sostener su modelo, se ha dedicado a la destrucción y su entrega, no tiene ningún logro que mostrar. Es un gobierno agotado, que no tiene nada que ofrecer al pueblo, solo le interesa medrar del país, la cúpula que ha destrozado el país, recicla los mismos actores, repartiéndose el Estado, sus empresas e instituciones como cuotas de poder y negocios del madurismo. 

Hoy como ayer, los trabajadores deben colocarse a la vanguardia de las luchas del pueblo, y asumir su deber como revolucionarios. Este primero de mayo, no hay nada que celebrar. Debe ser un primero de mayo para el combate y la unidad de los trabajadores. 

En estas circunstancias tan difíciles, de tanta confusión y represión, se impone la claridad estratégica para construir la unidad de los trabajadores, se debe definir con claridad el objetivo de la lucha. 

Si bien es cierto que los trabajadores se tienen que movilizar en contra de los salarios de hambre, y por la reconquista de los derechos económicos, políticos y sociales arrebatados por el madurismo, ésto no es suficiente, sería caer en el economicismo que no conduce a ningún lado

Hay que entender y explicar a los trabajadores que la situación de empobrecimiento generalizado de los trabajadores, los salarios de hambre, la violación de las convenciones colectivas, el robo de las pensiones y fondo de pensiones,  la “maquilanización” digital del trabajo intelectual, el trabajo informal, la represión, son las consecuencia directas del paquetazo de maduro. 

El empobrecimiento generalizado de los trabajadores y del pueblo, es consecuencia de haber traicionado el Plan de la Patria, de haber eliminado la política económica de Chávez, de haber entregado el petróleo y PDVSA, de la desnacionalización del país.

La pérdida de los derechos y conquistas de los trabajadores, han sido una política, una decisión directa de maduro y su gobierno. La pobreza y la ruina de todo el país, es la consecuencia personal de la decisión de maduro del restablecimiento del capitalismo en el país, es consecuencia clara e indubitable de su paquetazo. 

Es necesario, que los trabajadores identifiquen que su enemigo es el madurismo y que la única manera de salir de este abismo es volviendo al camino de Chávez, del chavismo revolucionario y radical

Los trabajadores deben ponerse a la vanguardia de las luchas de todo el pueblo, retomar la conducción revolucionaria de nuestros asuntos, recuperar la soberanía económica, restablecer el control sobre el petróleo, sobre PDVSA, de nuestras empresas estatales, sobre nuestros recursos naturales. 

Es necesario otro gobierno, uno revolucionario, Chavista, patriota, que sea capaz de restablecer el control de la economía para ponerla a favor del pueblo, de los trabajadores, de los humildes, de todo el país.

Tenemos una rica experiencia revolucionaria: en la derrota del Sabotaje Petrolero, los trabajadores fueron el centro, el alma, de una batalla librada por metas superiores; no era sólo por los derechos económicos, ni por PDVSA, fue una lucha por la soberanía, por los pobres, por el empeño en rescatar el petróleo y ponerlo al servicio de todo el pueblo. A partir de allí, los trabajadores adquirieron una capacidad de movilización extraordinaria, revolucionaria; y, acompañaron a Chávez y a la Revolución, en las difíciles tareas de transformación de la sociedad, con una clara conciencia del deber social, basado en la solidaridad, el trabajo, la justicia social, en la construcción del socialismo, de una economía fundada, justamente, en el trabajo.

Es éste el espíritu que debemos rescatar, el del 13 de Abril, el de la derrota del Sabotaje Petrolero. Debemos restituir la espiritualidad amorosa, la fraternidad, la unión, el impulso revolucionario de esas páginas heroicas de nuestra historia reciente.

Los trabajadores de todo el país, tienen que movilizarse para reclamar sus salarios, sus derechos; pero, debemos ir más allá, más alto, más elevado, dar el salto revolucionario: luchar por recuperar el petróleo, en contra de la entrega de PDVSA y demás empresas del Estado, recuperar nuestra economía para ponerla al servicio del pueblo, de las mayorías del país, luchar contra el paquetazo de maduro, en contra de la lógica del Capital. Luchar en contra de la violencia del Estado, de la violación de los Derechos Humanos, por la libertad de los presos políticos, por restituir nuestra Constitución y Leyes revolucionarias.

Los trabajadores, como clase históricamente revolucionaria, deben dar la batalla de manera decidida, radical, para cambiar este gobierno, devolver la soberanía al pueblo, rescatar los objetivos históricos del Plan de la Patria para volver al camino de Chávez ¡al socialismo!

EL DEBER DE UN REVOLUCIONARIO

El deber de un revolucionario es hacer revolución, estar al lado del pueblo, ponerse al frente de sus luchas para conducirlas hacia un estallido transformador, que lo libere del sistema que lo oprime y explota. Un revolucionario, que se supone tiene una mayor conciencia, no puede ser sujeto del miedo o del cálculo político, ni tomar ningún “atajo táctico”, que lo desvíe o separe de su objetivo declarado de hacer una revolución, una verdadera transformación de la sociedad.

En Venezuela, luego de lo que ha sucedido tras el asesinato del presidente Chávez y la instalación del madurismo en el poder –traicionando su legado y desbaratando su obra durante estos largos 9 años–, el deber de un revolucionario es luchar, sin rodeos ni dilaciones de ningún tipo, para sacar del poder a nicolás maduro y su gobierno, desalojar de Miraflores a la cúpula que ha traicionado a todo un pueblo y que, sobre las ruinas del Plan de la Patria, ha estado imponiendo un brutal paquetazo de derecha, conduciendo a todo el país a un abismo y una crisis nunca vista en 100 años. 

Un revolucionario, si además de ello es Chavista, debe entender que, para poder volver al Camino de Chávez, hay que salir primero del madurismo.  Volver al camino de Chávez, no es simplemente una consigna, ni un programa con videos editados a conveniencia; no significa colgar un afiche del comandante o usar una, de las ya escasas, franelas con su rostro. Volver a Chávez significa volver –en el discurso y los hechos– al Plan de la Patria y a sus objetivos, donde está contenido el legado político del presidente Chávez.

No fue casualidad, o un “detalle”, el hecho de que, entre las primeras acciones del madurismo, estuvo la de falsear el Plan de la Patria y suprimir de su postulado, nada más y nada menos, que el llamado de Chávez a derrotar la lógica del Capital para construir el socialismo. 

Los Chavistas debemos derrotar al madurismo –el principal obstáculo de la revolución–, para luego, junto a todas las fuerzas patriotas, civiles y militares, retomar el hilo constitucional, el impulso revolucionario, levantar las banderas del Bolivarianismo y volver a la esencia del Plan de la Patria; restablecer nuestra soberanía política y económica y, solo entonces, reconstruir nuestro país. Las fuerzas Chavistas y revolucionarias, estamos llamadas a derrotar al madurismo para evitar la entrega de la Patria y que “cuaje” el nuevo pacto con la oligarquía que este grupo pretende, para reeditar un nuevo Pacto de Punto Fijo, asentado en el despojo y la derrota del Chavismo y el socialismo como proyecto alternativo al desastre Capitalista.

El madurismo, con el objetivo de establecer este nuevo “pacto”, ha hecho el trabajo sucio de barrer con la revolución y el chavismo; ha liquidado las posibilidades de transformación revolucionaria en el país, desmontando y entregando las bases económicas de nuestra soberanía, cediendo el petróleo y nuestras empresas estatales, así como, la conducción de la economía al capital nacional y transnacional, quienes son los que gobiernan. El gobierno ha entregado la conducción de la economía nacional a los peores factores del capitalismo especulativo y transnacional. 

Para imponer este pacto, el gobierno ha reprimido al pueblo y a los sectores revolucionarios, sepultándolos en el silencio y el miedo. El impulso revolucionario de las 7 avenidas y del 13 de abril, ha sido reprimido salvajemente en los barrios; maduro ha impuesto el terror del FAES y otros cuerpos policiales que han realizado una verdadera “limpieza social” en contra de los humildes, en los sectores que eran base social, bastiones del Chávez. Una contradicción que solo devela el propósito de calar el miedo hasta los huesos del pueblo Chavista, paralizándolo, haciendo que escape o se encierre en sus barrios rumiando su miseria.

El madurismo ha arremetido contra todo el país, ha realizado cientos de crímenes políticos, convertiendo la violación a los Derechos Humanos en Política del Estado; ha asaltado nuestra instituciones para convertirlas en instrumento de la represión y de los factores económicos que apoyan al gobierno. Son los instrumentos de restauración de la opresión y de la imposición del paquetazo, de bodegones, casinos, desnacionalización, entrega del petróleo y nuestros recursos minerales, entrega de la soberanía, lo que el madurismo llama el “milagro” que ha arrasado nuestra economía y condenado a nuestro pueblo a una espantosa pobreza, una vida llena de carencias de todo tipo.

Venezuela es hoy día un país donde no hay Estado de Derecho, ni garantías de ningún tipo. Se ha instalado el miedo en nuestra sociedad, la violencia y una conducta marginal del “pranato” como norma. El pueblo y la sociedad se han retirado de la política, han escapado al exterior en un éxodo trágico de más de 6 millones de venezolanos, que han tenido que abandonar el país buscando una vida digna. Mientras, los que quedan en el país, son presos del miedo y de la lobotizacion de la propaganda, cerrándose en su pequeña zona de confort o en su tragedia del día a día, en su vida del “por lo menos”, que termina siendo la mayor abdicación al derecho a una vida digna, al disfrute de una vida plena en pleno siglo XXI.

Pero, sobre todo, el madurismo TEME AL CHAVISMO, tiene terror a ese gigante dormido. Tiene miedo que el pueblo chavista salga de su asombro, su resignación, su miedo y reclame al madurismo por Chávez, por las ideas de Chávez, por el sueño arrebatado, por el futuro truncado. Tiene miedo que el pueblo pobre salga, como lo hizo el 13 de abril de 2002, a luchar por su revolución traicionada; que los trabajadores petroleros y de otras empresas del Estado, salgan a luchar por nuestra soberanía, como lo hicieron entre 2002-2003, cuando derrotamos el Sabotaje Petrolero, reclamando su derecho sobre el petróleo, para ponerlo al servicio del pueblo. El madurismo teme que los oficiales patriotas se den cuenta que la situación actual del país es mucho más grave que la situación que los llevó a alzarse en armas la madrugada de aquel 4 de febrero.

Por eso, las cárceles están llenas de dirigentes políticos y sociales, de trabajadores y militares secuestrados; ahora, somos un país de perseguidos y exiliados políticos, de miedo y silencio. Por eso, el madurismo ha decapitado la conducción Chavista, al poder popular, al liderazgo civil y militar del chavismo, que ellos sabían nos opondríamos a la entrega, a este desastre.

Desde Miraflores se ha retrogradado a nuestro país a principios del siglo XX, donde la dictadura de Juan Vicente Gómez entregaba el petróleo y nuestras riquezas al capital transnacional, repartía el país entre sus familiares, socios y amigos, creando una burguesía parasitaria, que crecería como factor de poder a la sombra del despojo del pueblo venezolano, mientras mantenía a todo el país sumido en la oscuridad y el miedo.

Solo que, a diferencia del dictador gomecista, el madurismo surge de la traición a un proyecto revolucionario, transformador y socialista. El gobierno de nicolás maduro, se erige sobre las ruinas del proyecto del presidente Chávez, del cual no queda nada. Lo que ha sucedido en el país, luego de la derrota del Chavismo, tras la muerte de Chávez, es lo mismo que pasó en Rusia luego de la caída de la Unión Soviética, donde las nuevas élites gobernantes, todos ellos ex dirigentes soviéticos o miembros del partido comunista, se repartieron el país bajo el gobierno de Boris Yeltsin y liquidaron las capacidades del Estado Soviético, repartiendo las empresas del Estado y entregando el petróleo y demás recursos naturales a la oligarquía rusa, que asaltó el poder de los soviets.

El gobierno de nicolás maduro ha hecho lo mismo. Al amparo del control de las instituciones y con sus leyes entreguistas, como la irónicamente llamada “Ley antibloqueo”, han entregado el país, el petróleo, a PDVSA, empresas del Estado, el Arco Minero, tierras, empresas y cuanta capacidad económica construyó Chávez, así como la propiedad social –que sería la base material de la construcción del socialismo–, a la nueva y vieja burguesía, ahora llamada “burguesía revolucionaria”. Los antiguos “comacates”, oficiales rebeldes, dirigentes políticos, sociales o estudiantiles, todos llamados de “izquierda”, han abandonado su origen, sus raíces y ahora se han convertido en “emprendedores”, socios y principal sustento político del pacto con la oligarquía, el pacto al que Chávez siempre se opuso, el que le costó la vida.

No existe ninguna razón, ni subjetiva, ni objetiva, para que ningún revolucionario, chavista o Bolivariano apoye a maduro y su gobierno.

Pero, con sectores del chavismo, la izquierda e intelectuales autoproclamados revolucionarios, se produce en Venezuela un fenómeno único: el discurso revolucionario ha sido pisoteado y arrasado por el madurismo, donde los principios programáticos y la obra de Chávez han quedado sepultados por el gobierno y , sin embargo, estos sectores siguen apoyando al gobierno o –en la mayoría de los casos– se mantienen en silencio o se han resignado a calarse al madurismo. 

¿Qué explicación puede tener esta conducta? Ninguna. Allí, hay de todo: dirigentes viejos, cansados, traidores, oportunistas. Otros, envilecidos por el poder, esa mayoría que nunca fueron revolucionarios ni chavistas, sino que estaban allí, esperando, agazapados, el Chavismo sin Chávez; oportunistas, que ahora medran en la tragedia de nuestro pueblo. Con éstos, no hay nada que hacer. Hay que reconocer que existen, y colocarlos, de una vez por todas, en la acera de la contrarrevolución. Le hacen mucho daño al país, al pueblo y a la causa del Chavismo. Fueron siempre la quinta columna dentro del Chavismo, dentro de la Revolución.

Hay otro sector, importante, que aún teniendo conciencia de lo que sucede, se mantienen callados, en silencio, presas del cálculo político, en una actitud y conducta contraria a lo que se espera que haga un revolucionario en cualquier circunstancia: luchar al lado del pueblo, por los principios e ideales que sostienen una posición revolucionaria. En nuestro caso, luchar –a pesar de las terribles consecuencias, siendo perseguidos y execrados del país– por el legado, los postulados y la obra revolucionaria del presidente Chávez.

Este grupo, desde sus miedos y precauciones, desde el cálculo político, considera que la entrega del petróleo o de la economía al capital privado transnacional, entregarse al capitalismo, entregar el socialismo, es “mala suerte”, una “conspiración”, una consecuencia de las “sanciones”, lo que sea, menos culpa de maduro y sus políticas, olvidando el caso de Cuba, donde, ante las sanciones y el bloqueo, Fidel respondió con más socialismo. Igual sucede con los muertos en tortura, los presos sin juicios, los perseguidos y exiliados, los crímenes de lesa humanidad, los ajusticiamientos y limpiezas sociales en los barrios,  los cuales son repudiables en Colombia o en la IV República, pero no en el gobierno de maduro; aquí son “mentiras”, propaganda y “ataques”, así tiren a un hombre por una ventana de un décimo piso del SEBIN, lo maten en medio de torturas o que mueran mas de 130 personas por la violencia política en las calles. Allí guardan silencio; “fue un policía desquiciado”, dicen, para auto complacerse. Igual, el caso de Carlos Lanz, ex guerrillero, pensador revolucionario, quien trabajaba estrechamente con organismos de seguridad e inteligencia, con la Fuerza Armada, quien lleva más de 20 meses desaparecido y nadie dice nada; los que piden por su vida, se cuidan de no mencionar a maduro, los cuerpos de inteligencia ni a los policías que controlan todo el país. Prefieren creer que el Mossad hizo acá una operación especial, solo para extraer a Carlos Lanz, cuando tiene objetivos mucho más importantes sobre los que puedan actuar.

Así, muchos casos: el silencio ante los cientos de trabajadores de PDVSA presos, secuestrados, como Pedro León, Eudis Girot; los que mueren en prisión, como el General Baduel, Nelson Martínez; los militares que se pudren en las cárceles, como el Mayor General Miguel Rodríguez Torres, el Comandante Martín Chaparro. Pero también guardan silencio ante la entrega de PDVSA y del petróleo; la destrucción del Arco Minero –ni un documental se atreven a hacer– y de la economía; el pacto con FEDECÁMARAS, la entrega del Esequibo a la Exxon Mobil, y un largo y vergonzoso etcétera.

Escudan su conciencia alegando “es peor que llegue la derecha”, como si, la peor de ella, ya no estuviera en el poder, con el chantaje de que vendrá una peor. Quieren pensar que con maduro no ha sucedido nada de lo que siempre han aborrecido, de aquello a lo que se han opuesto, cuando hoy, como NUNCA ANTES, el pueblo vive su peor tragedia. Que habrán persecuciones, cuando hoy, éstas se han constituido en una Política de Estado. Otros dicen, que, si sale maduro, el imperialismo norteamericano, tomará el control del país, obviando que maduro está en conversaciones secretas con la Chevron y otras transnacionales petroleras para entregar PDVSA y nuestro petróleo. Mientras que, el gobierno y la cancillería han guardado un silencio traidor para con la patria, ante el despojo del Territorio Esequibo a manos de la Exxon Mobil y otras transnacionales petroleras.

Sin importar las consecuencias, un revolucionario –y así lo ha demostrado la historia ante las más terribles circunstancias, como el nazismo y el fascismo, y ante las peores dictaduras del continente– siempre debe luchar junto al pueblo, por el socialismo. Cambiarán las formas y los métodos, pero hay que mantenerse luchando, sin tregua, irreductibles, con ánimo y pasión revolucionarios; de lo contrario, habría que hacer lo que recomendaba El Chino Valera Mora, “apártense, dejen de confundir al pueblo y denles espacio a nuevas generaciones, nuevos liderazgos, nuevas fuerzas verdaderamente revolucionarias”. Fuerzas que reivindiquen a Chávez, su obra, su legado, que reivindiquen un cambio revolucionario, el socialismo. Que no se mimetice en una propuesta de derecha, fracasada, sea ésta de la derecha tradicional o del madurismo.

No digo tener la verdad, ni puedo tenerla. Pero sí he sido consecuente, toda mi vida, a un pensamiento revolucionario, heredado de la lucha guerrillera de los años 60, lo cual tuve la oportunidad de demostrarlo en mi servicio de 12 años como Ministro de Petróleo del Presidente Chávez, cuando dimos pasos firmes e indiscutibles en la recuperación de nuestra Plena Soberanía Petrolera y en colocar al petróleo al servicio del pueblo, no solo para combatir la pobreza y la exclusión, sino para transformar el modelo económico venezolano, de manera de dejar atrás el capitalismo dependiente y depredador.

Cuando me di cuenta que todo ello había sido abandonado y traicionado por el gobierno de nicolás maduro, preferí salir del mismo y denunciar lo que estaba sucediendo y los terribles efectos que sus políticas tendrían sobre el país y el pueblo venezolano. Desde entonces, sufro una despiadada, continua y permanente persecución política, la cual me obligó a exiliarme de mi querida patria. Han desatado, en mi contra, una campaña sin precedentes para destruir mi nombre, mi prestigio y nuestra obra junto al Presidente Chávez. 

Este linchamiento político y moral ha sucedido en medio del silencio de la inmensa mayoría de mis ex compañeros en el gobierno de Chávez y, en particular, de aquellos que se beneficiaron directamente de los apoyos que PDVSA prestó a todo el país, en el marco de sus atribuciones. A pesar de vivir una situación difícil, me reconforta la solidaridad de los trabajadores, dirigentes revolucionarios y gente del pueblo, que me han manifestado su apoyo y afecto; pero, sobre todo, la certeza de que, junto a Chávez hicimos lo correcto y, en consecuencia –por razones éticas y de principios–, no podía convalidar, con mi nombre y mi presencia, a este desastre de gobierno de maduro. 

El pueblo venezolano sigue allí, con su tragedia y su batalla con el día a día, pero pocos se atreven a luchar. Los obreros lo hacen por sus salarios, los jubilados por sus pensiones; eso es correcto, pero falta la visión, el impulso, la mirada estratégica: hay que luchar por los presos políticos, por los desaparecidos, en contra del paquetazo económico, por PDVSA, por el petróleo, por el Esequibo, en contra de la sumisión autoritaria y extinción de los Poderes Públicos; en contra de la entrega, para frenar la destrucción del Arco Minero, por el restablecimiento de la Constitución. Hay que luchar sin miedos, sin el chantaje de la amenaza de la minoría desquiciada de la derecha; sin excusas, sin atajos, hay que luchar para salir de este gobierno, para volver a Chávez, al socialismo.