Los máximos voceros del gobierno, encabezados por el mismo maduro y secundado por su vicepresidenta, han insistido como balance del año 2021, en que el país ha mostrado una “recuperación extraordinaria; que 2021 fue un año de “crecimiento y bienestar para el país”; y, que, “ahora si” –insisten por enésima vez– la grave crisis económica y social, será resuelta, gracias a lo que ellos llaman: “la superación del rentismo petrolero,” y la consolidación de un “nuevo modelo económico”.
Para sostener esta gran mentira, afirman que el país “tuvo un crecimiento de 7,5 % del PIB”, y que se “ha superado la hiperinflación”; todo ello, apalancado con “una producción de 1 millón de barriles día de petróleo”, y unas luces de feria en el este de Caracas, prefigurando lo que el madurismo y sectores económicos del mismo, pregonan como “el milagro” y que, no es más que UN ESPEJISMO.
Pero la realidad, para la inmensa mayoría, es radicalmente distinta al mundo del madurismo. Para el venezolano, el día a día, es de limitaciones, de una batalla permanente para comer, vestirse, transportarse, comunicarse, adquirir medicamentos, recibir atención médica, es lo que se llama comúnmente “una paridera”. Una realidad, donde ya se ha hecho cotidiana la escasez de combustible, de gasolina y de gas, de electricidad y agua; donde, el “por lo menos”, es la mejor expresión de la resignación a vivir en una situación de caos. “Por lo menos, la luz solo se va dos veces al día”; “por lo menos, el agua la ponen una vez a la semana”; “por lo menos, se puede conseguir gasolina a precio internacional”; “por lo menos, hoy llegó el internet”; “por lo menos, no me quitaron todo en la alcabala”; “por lo menos, no estoy preso”; y así, un largo, etcétera.
La población ha modificado sus hábitos, cambiado su estilo de vida, su espiritualidad, para adecuarse al caos y las restricciones impuestas por la realidad y los efectos del “paquetazo económico”, que el gobierno adelanta abiertamente en el país, desde agosto de 2018.
La destrucción de PDVSA y la industria petrolera, es una realidad que se percibe en todo el país, desde la escasez crónica de combustible, hasta la falta de los ingresos petroleros, producto de la “razzia” contra la empresa y sus trabajadores, que ha provocado el colapso de sus capacidades productivas. El último reporte de la OPEP, refleja que la producción de petróleo en Venezuela al mes de noviembre 2021, se ubicó en 625 mil barriles día, muy por debajo de la promesa de maduro de cerrar el año con 1,5 millones de barriles día, y 2,4 millones de barriles día POR DEBAJO DE LA PRODUCCIÓN QUE DEJAMOS EN DICIEMBRE DE 2013, DE 3,015 MILLONES DE BARRILES DÍA DE PETRÓLEO.
Cuando el gobierno, a través del ministro Tareck El Aissami anunció “que la producción de petróleo del país, alcanzó 1 millón de barriles día”, miente descaradamente. En un país donde el Ministerio de Petróleo –hoy desmantelado por el madurismo– hace tiempo que NO MIDE, NI FISCALIZA la producción petrolera en Venezuela, el gobierno reporta números sin ningún tipo de confiabilidad, sumando a los volúmenes de petróleo los volúmenes de diluentes importados desde Irán y los volúmenes de agua que se producen con el petróleo. Los mejoradores del Complejo de Jose, no son capaces de extraer el diluente irani mezclado con el crudo extra-pesado de la Faja, mientras que el colapso de nuestros sistemas de tratamiento de crudo no son de extraer el agua de lo que se llama la “producción operada” (petróleo y agua) por lo que embarcan todo junto, mezclado, crudo, diluente y agua, vendiendo crudo fuera de especificación, barriles de agua, con descuentos de hasta el 40% en su precio. Pero, ni al ministro, ni al gobierno, les importa mentir: Una mentira de “patas cortas”: cuando hay o no hay producción petrolera o de combustibles en el país, la gente lo siente en la calle. Lo sintió durante el Sabotaje Petrolero, y lo siente ahora durante el gobierno de maduro.
La destrucción del trabajo y del aparato productivo, se evidencia en todo el país. No se puede ocultar. Los organismos más calificados a nivel mundial, han determinado una caída acumulada del PIB del 80% en el período de maduro (entre 2015 y 2021); mientras que el desarrollo de una política abiertamente anti-obrera e INCONSTITUCIONALMENTE regresiva, les ha arrebatado a los trabajadores, sus beneficios sociales y su capacidad adquisitiva, con un salario mínimo mensual de sólo 1,4 dólares: muy, pero muy por debajo, del nivel de pobreza establecido por la ONU de 1,25 dólares al día, es decir, 38 dólares al mes.
Esto coloca a más del 90% de los venezolanos EN EL RANGO DE POBRES, y de ellos, al 70% en el de la POBREZA CRÍTICA. Los venezolanos, sean profesionales, ingenieros, servidores públicos, profesores titulares; e, incluso, oficiales, todos, se han empobrecido de manera dramática durante el gobierno de maduro. Los pobres, han vuelto a sus “guetos” de miseria, a los barrios y campos abandonados, donde existe un férreo control social impuesto por el gobierno, bien sea, traficando con el hambre y las necesidades; o, a través de la violencia directa ejercida por sus cuerpos policiales y grupos de exterminio, como el FAES.
El madurismo PULVERIZÓ el “Vivir Bien” de Chávez, que era el “Vivir Bien” para TODOS.
Ante esta situación real y concreta, un segmento muy importante de nuestra población, compuesto mayoritariamente por jóvenes, estudiantes y profesionales, han optado por abandonar el país; han salido como pueden, los más pobres, cruzan los Páramos a pie o naufragan en el Caribe; pero cada uno de ellos, sin importar su condición social, ni su postura política, han dejado todo: familia, viviendas, afectos, una vida entera, en búsqueda de un futuro, cualquiera que sea, para empezar desde cero, a construir una posibilidad de seguir adelante, para sí y los suyos, sobre todo, para sus niños, y poder ayudar a los padres y los viejos que quedaron atrás. Ésto ha sido una desgracia que el gobierno trata de minimizar; y, peor aún, de banalizar. PERO, INSISTO, EL ÉXODO DE 6 MILLONES DE VENEZOLANOS EN UN LAPSO DE 5 AÑOS, ES UNA TRAGEDIA HUMANA, UN DESGARRAMIENTO PARA LOS VENEZOLANOS, QUE TENDRÁ CONSECUENCIAS DIFÍCILES DE REVERTIR PARA NUESTRA SOCIEDAD.
Maduro pregona “el fin del rentismo petrolero”, para justificar o minimizar la destrucción de PDVSA y la industria petrolera, cuando, en realidad, lo que hicieron fue “matar la gallina de los huevos de oro: PDVSA”; y, han privado al país, y al pueblo venezolano, de la renta petrolera, producto de la explotación y venta de un recurso natural estratégico para la economía mundial y única herramienta con la que contamos, para desarrollar nuestra economía nacional. Ningún país petrolero –lo que nos hace petroleros, son nuestras inmensas reservas de petróleo– renuncia a disponer de este recurso, en beneficio de su pueblo. Nadie comete la estupidez de negarse el desarrollo de las reservas de petróleo más grandes del planeta, de liquidar una industria centenaria, acabar con PDVSA, una empresa con 231,1 mil millones de dólares de activos y que hasta 2013, era catalogada como la quinta empresa petrolera a nivel mundial: es un daño inconmensurable al país, porque nos priva de un poderoso instrumento del ejercicio de nuestra Soberanía.
Detrás del propósito declarado por el gobierno de acabar con la “PDVSA Roja Rojita”, la “PDVSA del pueblo”, se encuentran los intereses de los grupos económicos, corruptos y criminales, que han sostenido e impulsan el gobierno de maduro. Álex Saab, es sólo uno de los “empresarios”, “agentes” o parte de la “burguesía revolucionaria”, que se han repartido PDVSA y el resto de las empresas del Estado al amparo de los decretos de maduro, sentencias de su TSJ y leyes entreguistas aprobadas por su extinta Asamblea Nacional Constituyente, creada justamente, para derogar el Régimen Legal Petrolero, como ha sucedido con la INCONSTITUCIONAL Ley Antibloqueo.
Cuando Chávez proponía superar el modelo rentista petrolero, no se refería a ceder el petróleo, ni a acabar con PDVSA, hacía alusión a la necesidad de superar el capitalismo dependiente y periférico del imperialismo que impusieron las transnacionales petroleras en el país durante la dictadura de Juan Vicente Gómez. Es decir, superar un modelo minero extractivo, cuyo único propósito, era el de sostener el desarrollo de la economía norteamericana proveyendo abundante petróleo barato.
El “modelo económico” que desarrolla maduro, es una regresión al de Gómez, es un modelo capitalista-dependiente, que acentúa el carácter minero extractivo, ahora, no sólo, del petróleo, sino también, de los minerales: del oro, de los diamantes, del coltán, del uranio. El modelo de maduro, tiene como eje fundamental ceder la Soberanía económica y diluir la fuerza del Estado, entregando al país, sus empresas y sus recursos naturales a las transnacionales, a su nueva “burguesía revolucionaria” y a las élites económicas tradicionales. maduro, cediendo el control de los recursos y la economía nacional, a los operadores privados, está comprando su permanencia en el poder, lo cual pasa por establecer un nuevo pacto de gobernabilidad, dejando muy atrás los avances políticos, económicos y sociales de la Revolución Bolivariana. Sin embargo, maduro, ni siquiera es capaz de “cuajar” este pacto, porque tiene, como un factor determinante de su conducta política su prontuario criminal y profundamente corrupto.
Por ello, el madurismo hará lo que sea para mantenerse en el poder, no solo utilizando la violencia y sembrando el miedo, lo que se conocía como “la PAX” que el Imperio Romano imponía a los pueblos que conquistaba, sino que, está repartiendo el país, a “diestra y siniestra”, entregándolo todo, para comprar empresarios, políticos, intelectuales y cualquiera que le de “algo de legitimidad”. El madurismo, insiste y profundiza, todos los mecanismos de control social: la censura, el fraccionamiento del país, la desigualdad, el fortalecimiento de grupos o castas, el miedo y la propaganda, como elementos fundamentales para lograr el objetivo de la RESIGNACIÓN de todos. Que los venezolanos claudiquen y acepten “convivir” (como dijo un connotado “guarimbero”), con la OPRESIÓN del madurismo.
Lo sucedido con las pasadas elecciones regionales, donde el gobierno hizo todo lo que le dio la gana para manipular los resultados, es un ejemplo de ello. El caso de Barinas, se convierte en emblemático, por la vergüenza que significa para nuestro país, lo que allá ha sucedido. El gobierno no solamente desconoció los resultados y repitió las elecciones, sino que, inhabilitó a cualquier candidato, e impuso a un oportunista, Arreaza, que es la mejor expresión de cómo el madurismo “se chulea” la imagen y el nombre del Presidente Chávez, mientras, el candidato arremetió, sin ningún tipo de escrúpulo, en contra de los gobernadores chavistas que hubo en el estado –por cierto, hermanos del presidente Chávez– adjudicándole a la gestión de ellos, las consecuencias el impacto del pésimo gobierno de nicolás maduro.
El madurismo ha instalado EL FASCISMO COMO CONDUCTA, la sociedad está asfixiada por el control, por la presencia avasalladora del gobierno, el miedo y la vigilancia, la acción arbitraria y tenebrosa de los cuerpos de seguridad, la complicidad del ministerio público y el poder judicial, el crimen y la impunidad en contra de la disidencia política, la violacion de los DDHH. como política de Estado, la perpetración de Crímenes de Lesa Humanidad, la indolencia de todo el estamento político ante el sufrimiento y los problemas del pueblo, la prepotencia de diputados, gobernantes y ministros, y la incitación al odio y la intolerancia a través de sus medios de comunicación y redes sociales, no tienen nada que envidiar a cualquier régimen fascista del pasado que han impuesto las clases dominantes que asaltan al poder.
Pero, a falta de un logro que mostrar, de algo que exhibir, maduro recurre entonces a la ilusión, al falso positivo, del espejismo de la supuesta prosperidad, así sea, para la nueva pequeña élite de empresarios, políticos, militares, y familiares, que se han enriquecido con base en el saqueo del país y del Estado.
Tal como sucede en los países de una fuerte presencia del narcotráfico, los beneficiarios del “modelo económico” de maduro, es decir, del saqueo del Arco minero, del petróleo, de PDVSA, de las empresas estadales, y hasta de la chatarra en la que han convertido al país, no les resulta fácil sacar sus capitales de Venezuela. Los más conectados al gobierno, logran hacerlo a través de Turquía y otros países “aliados” del madurismo; mientras que, el resto, los convierten en “inversiones” para su mundo de fantasías en Las Mercedes u otros “emprendimientos”, como eufemísticamente se les llama ahora.
Este espejismo: los restaurantes, carros de lujo, hoteles, edificios iluminados, bodegones, que encandilan sobre todo a la clase media, ahora convertida en “maquiladora” a distancia, trabajadores a destajo a bajo costo, para poder tener acceso a algunos dólares, es tan efímero y tan falso como el “Starbuck” del escándalo. Este espejismo es solo para una minoría, y refleja la chocante desigualdad que el madurismo ha impuesto en el país, donde circundando estas burbujas de “la prosperidad” madurista, se encuentran a los niños buscando comida, se encuentra la pobreza, y un poco más allá, un pueblo desamparado, sin conducción política, y muchas veces resignado al “por lo menos”.
El año 2022 apenas comienza, será un año de lucha, debemos dejar atrás las pequeñeces, el cálculo político y los prejuicios, para lograr articular al movimiento popular, Bolivariano y patriota, rescatar el ejercicio de la política y ser capaces de construir un FRENTE PARA DETENER EL AVANCE DEL FASCISMO desde el gobierno. Estamos impulsando el REFERÉNDUM REVOCATORIO como una propuesta concreta, real, una vía constitucional que permita restablecer la soberanía popular, salir de maduro y abrir la puertas a la posibilidad de volver a La Constitución, al ejercicio pleno de nuestras libertades políticas para luchar por el Plan de La Patria y volver al camino de Chávez.
El país vive un verdadero secuestro, una pandilla se apoderó del gobierno y sin ningún freno, destruye a la nación, se comporta peor que un ejército de ocupación. “Por donde pasan no crece la hierba”, destruyen lo físico y destruyen lo espiritual. Lo sorprendente es que el desastre, la tierra arrasada no provoca una resistencia, la sociedad se entrega inerme, a lo más que atina es a huir en un éxodo de dimensiones bíblicas como nunca se ha visto en la historia.
La dirigencia política revolucionaria yace extenuada, parece que todo el vigor se fue a la tumba con el Comandante. No se investigó su asesinato, y las pocas voces que pidieron justicia fueron acalladas por la gavilla; luego vinieron persecuciones a las alertas disidentes internas y nadie protestó, al contrario, lanzaron leña a la hoguera que consumía las reputaciones. Destruyeron la economía, y destruyeron la ética, desmoralizaron a la masa, y sembraron el escepticismo. Hoy todos lo sentimos, somos un país postrado, sin futuro, triste.
La pandilla gobernante hace y deshace sin ningún comedimiento: llama a elecciones y las manipula a su antojo, invita a observadores internacionales y luego les califica de espías, pierde elecciones y las anula, inhabilita candidatos, ataca a los rectores del cne que osen chillar; y esa actitud malandra se extiende a todos los ámbitos nacionales, el que no le cuadre lo llevan al paredón moral, no importa quién sea, no respetan ni a la familia. Ante esto el país permanece petrificado, no hay reacción colectiva, lo más lejos que se llega es a protestas por objetivos menores, el pranato se mantiene incólume, el país permanece ajeno, extrañado de su propia tragedia.
Es urgente, vital la construcción de una referencia que indique al país, a sus dolientes el camino de la resistencia. Bastará una actitud de dignidad, como la de aquella muchacha negra que se negó a ceder el puesto en el autobús de Alabama; como la del chinito que en la plaza se plantó frente a los tanques chinos; o para ir más cerca como la de Hugo Trejo que abrió camino al 23 de Enero; como la de Fabricio renunciando al Congreso; como la del “por ahora” de Chávez. Una acción de este tipo es inevitable, el espíritu libertario que viene desde los días de la independencia, cuando el Libertador, aún muchacho gritó: “Si la naturaleza se opone lucharemos contra ella y haremos que nos obedezca”, ese espíritu aún está en la sangre de este pueblo.
Nadie ni nada puede evitar que se manifieste ese espíritu rebelde, no son suficiente las traiciones, los engaños, son inútiles las amenazas, los miedos, todo será superado por los hombres de las ideas y la acción. La referencia será construida, la masa reconocerá el rumbo claro de su redención. Luego, los patriotas pedirán perdón por no haber actuado antes, por haber tardado tanto, por permitir tanto daño.
Al final de la noche se iluminará el Cuartel de la Montaña con la luz eterna de la dignidad, y volveremos al camino de la fundación del mundo que soñaron los próceres, que soñó Bolívar, que Chávez construía.
El tiempo, ese viejo que todo lo aclara, nos muestra ya algunas certezas: Por ejemplo, el madurismo no es chavismo, al contrario, es su peor enemigo, constituye junto a la derecha gringa una santa inquisición contra el chavismo, contra el Socialismo. Otra certeza, el país en manos del madurismo atraviesa una de las horas más funestas de toda su historia. Otra convicción, el gobierno madurista, sin estrategia, sin proyecto, conduce a la nación hacia la barbarie fascista.
Esta situación indiscutible, sostiene la idea de la imposibilidad de alguna solución a esta crisis, dentro del madurismo que la creó. El país se va convenciendo de la necesidad de salir del madurismo. El resultado de las elecciones, las encuestas más creíbles, indican el aumento acelerado del rechazo al gobierno, ya las patrañas, las excusas, las imputaciones a otros, no convencen a la gente, no evitan que entiendan que el mal principal del país está en miraflores. Cada día está más claro que la solución es salir de los falsificadores, no obstante, hay una paradoja política.
En medio de estas condiciones objetivas y subjetivas propicias a la salida del madurismo, no hay liderazgo capaz de dirigir la lucha final en contra del estamento político, del madurismo y la derecha gringa que forman una coyunda que oprime a la nación.
La derecha gringa, oportunista siempre, espera unas elecciones para aprovechar el descontento para capturar el gobierno y dar continuidad al desmontaje del Socialismo que comenzó el madurismo.
El chavismo no ha conseguido recuperarse del inmenso golpe que significó el asesinato del Comandante, y disperso pasa los días entre el lamento y la indiferencia.
Hoy es necesario resucitar al chavismo, la Patria necesita una opción política que haga frente a la deriva madurista, a la derecha gringa, que pretende reeditar la vetusta cuarta república, y que actúe frente al peligro fascista que asoma como una solución política del capitalismo desesperado. Nosotros proponemos, como un paso hacia el resurgir del chavismo la convocatoria a un Concilio.
Este concilio de los líderes chavistas debe servir para discutir la manera de colocar en la escena política la opción chavista. Alguien debe impulsar esta reunión, no importa el número de participantes, seguramente, por razones de la represión, serán muy pocos, lo importante es la intención y la idea, en este caso la calidad prevalece sobre la cantidad. Ya es importante el hecho de verse las caras, de hablar después de años de aislamiento, reconocerse en sus diferentes ubicaciones ideológicas y políticas, unos atacarán la idea, otros la desdeñarán, en cualquier caso, será un avance hacia la meta propuesta.
Es suficiente, que un grupo pequeño de líderes chavistas entienda la necesidad de este pueblo de revivir la esperanza, y asuma la responsabilidad de dar el paso de convocar al Concilio. Sabemos que la tarea es difícil, encontrará obstáculos en el gobierno y dentro del campo chavista, pero la dimensión de estas resistencias son una medida de la importancia de una reunión de este tipo. El país, la lealtad con el Comandante Chávez merecen, necesitan este esfuerzo, la definición de los campos, el regreso del chavismo a la escena política. El chavismo no puede conformarse, en su dispersión, con diagnósticos y denuncias, que son buenas, pero no suficientes, es necesario actuar.
El madurismo es una actitud de disimulo para sustituir la política revolucionaria. Es una distorsión del interés colectivo hacia el interés personal y mezquino basado en la mentira y el pragmatismo: mentiras, leyes y distorsión.
Las mentiras: comienzan con la falsificación del plan de la patria, la promesa de investigar la muerte de Chávez y designar una comisión especial, siguen con la reversión de los avances socialistas y una falsa promesa de prosperidad; la dilapidación de nuestras reservas en divisas en empresas de maletín, en seudo empresarios ladrones y burócratas del gobierno, privatizaciones de empresas socialistas y del Estado y la restitución de las tierras ociosas confiscadas a latifundistas.
Las leyes entreguistas: El falso plan de la patria convertido en Ley, La ley “constituyente” de inversiones extranjeras para el desarrollo, la ley “antibloqueo”, la Ley de las Zonas Económicas Especiales”, contemplada en un decreto ley de maduro del 2014.
La distorsión del poder popular en organizaciones al servicio de los intereses del grupo gobernante, como aparato electoral, de propaganda o de choque a las protestas, haciéndoles creer que así obedecen a Chávez.
El madurismo existe y es un estilo lumpen tramposo de hacer política que se esconde detrás de la figura de Chávez y de las extrañas sanciones que lo ha convertido en una clase privilegiada. El madurismo ha servido de excusa a la derecha mercenaria y servil a EEUU para confundirlo con Chávez y llamarlo “chavismo” y así descalificar al socialismo, a los avances sociales que tuvo la revolución adelantada por Hugo Chávez.
El madurismo existe. Fue la mejor forma de mentir para frenar la revolución socialista después de la muerte de Hugo Chávez, desprestigiarla y sustituirla por el oportunismo y el pragmatismo de un grupo de renegados. Debemos revocar a Maduro, al madurismo y sus planes privatizadores de todo el país.
Recuperar la industria petrolera:
El que piense que Venezuela hoy está superando el rentismo petrolero es un tonto. El rentismo es una actitud que domina la conciencia del país. De nuestros seudo empresarios, importadores incapaces de producir nada, de crear tecnología, de financiar sus gastos y ganancias; todo se lo roban al Estado. Es la cultura del derroche, es el burocratismo dentro de la administración pública, es la flojera, es la comodidad, es buscar hacerse rico con el mínimo esfuerzo. Rentismo es alquilar o vender el país y sus riquezas a privados, el cobro de comisiones y la matraca. El rentismo no se acaba con “mecanismos” sino con un cambio de consciencia, con otra moral, haciendo una revolución verdadera.
Venezuela debe recuperar la industria petrolera para financiar la revolución socialista, la cual es moral, es un cambio de conciencia que va mucho más allá de la miseria electoral, de la falsa democracia capitalista. Revolución socialista es ir en contra de la lógica del capital, del espíritu capitalista. Pero, para recuperar nuestra industria petrolera hay que volver a Chávez y su plan de plena soberanía petrolera, estatizar de nuevo la industria y socializarla, colocarla al servicio de toda la sociedad, a fin de financiar los cambios sociales y nacionales. Por esa razón debemos revocar al madurismo.
EL REVOCATORIO es una poderosa herramienta incluida en la Constitución, justamente para liberar al país de tiranías y grupos de poder que se entronizan en el gobierno en contra de la voluntad del pueblo, como dice Rafael Ramírez. ¡Hay que usar esa herramienta chavista en contra del entorque madurista y de las ideas coloniales de la derecha rastrera pro gringa! ¡Es la única oportunidad de hacer cambios radicales de forma pacífica!
Arreaza irrumpió en Barinas como un candidato chavista, hasta trajeron a las hijas de Chávez para darle un barniz de pedigree. El fuego electoral ha ido develando la verdadera calidad de esta candidatura.
Arreaza, produce una declaración que lo menos es calificarla de desleal, innecesaria, pero reveladora de verdades. Dice arreaza:
«hubo problemas de gestión los hubo, pero venimos a ver hacia adelante, quiero mucho a Adán, al maestro Hugo, a Argenis no lo conozco tanto, todos me pueden dar un consejo, pero yo no vengo aquí ni hacer lo que me dice Adán ni lo que me dice Argenis, vengo aquí a hacer lo que el pueblo de Barinas me está indicando y lo que el presidente Maduro me orienta a hacer», dijo de forma textual durante un programa transmitido por sus redes sociales.
Las instrucciones de los asesores del madurismo son muy claras: “ya es hora de desligarse del chavismo, endilgarle las culpas, no defenderlo, acompañarlo hasta que convenga”. De esta manera demuestran su naturaleza desleal; a la menor dificultad dejan el morral en el suelo y corren para el otro lado. No es poca cosa desentenderse, dejar en el hombrillo a los gobernadores chavistas de Barinas. El madurismo se viste de chavismo, de rojo rojito, sólo cuando le conviene, a la menor dificultad le dejan el pelero. De esta manera (oído diosdado) en Barinas no hay candidato chavista, arreaza se dice chavista sólo donde y cuando le conviene, en Barinas ya no es chavista, se desligó del chavismo, no quiso defenderlo, dejaron solos a los gobernadores de los años chavistas en ese Estado. A esas gobernaciones las ataca la candidatura de la derecha gringa y las ataca, con poco disimulo, el candidato del madurismo. Así en Barinas, gane quien gane… ¡pierde Chávez!
Es necesario, para los chavistas salir en defensa de los gobernadores chavistas. Lo primero que debemos resaltar es la conexión espiritual que hubo entre el gobierno de Chávez y la gestión de los gobernadores chavistas, es así que se explica las reelecciones que certificaron a esos gobernadores; desconocer esas gestiones, es atacar directamente al gobierno del Comandante Chávez. En los últimos años, con el desastre madurista, la historia es otra: la catástrofe madurista influyó en la situación en ese Estado, y determinó en gran medida el resultado, endosárselos sólo al gobernador Argenis, desacreditarlo por los resultados electorales es una canallada, el pésimo gobierno nacional tiene el peso de la culpa, el psuv que no actúo como partido revolucionario, tiene también culpa, no es posible escurrir el bulto y poner a Argenis de chivo expiatorio.
Vivimos tiempos difíciles, de definiciones, de develaciones, en las crisis hay poca holgura para la simulación; el madurismo, muestra ahora con claridad, su carácter desleal, fraudulento. Antes su traición pasaba desapercibida tras el disfraz de chavismo, ahora queda su verdadero carácter de enemigo del Socialismo, del chavismo, su entrega al capitalismo. Se van cayendo los camuflajes, se va conociendo el verdadero carácter de los actores políticos.
Es necesario reagrupar al chavismo, que se develen con claridad los campos, se conozca donde está la traición, que se le haga frente. Los que hoy callen, los que hoy por intereses subalternos no se pronuncien, no podrán vivir tranquilos, no podrán mostrar la cara, tendrán la marca de Caín en la frente.
Antes de dar respuesta a la pregunta es necesario ubicarnos históricamente:
De manera constante, aunque sutil, se desarrolla una operación de liquidación en contra del chavismo, del legado del Comandante. La primera fase fue su liquidación física, luego vinieron en sucesión diabólica las fases de desmantelamiento ideológico, de los avances en economía y organización social, y la persecución a los dirigentes chavistas más conspicuos, aquellos con capacidad de resistir a la operación de liquidación, con capacidad de denunciar y hacerle frente a la operación de liquidación.
La operación tiene como fundamento principal la reserva, el ocultamiento, la masa no debe percibir el desarrollo de la misma. Es por eso que no se investiga su asesinato, allí se evidenciaría la esencia de la operación. El desmontaje ideológico se efectúa con sutileza macabra, abundan las alabanzas al capitalismo, a la burguesía transformada en “revolucionaria”, los estímulos al egoísmo, la fragmentación de organizaciones sociales y políticas. Después, con el tiempo pierden la vergüenza, y se califican de manera abierta y grosera, de errores los avances hacia el Socialismo en materia económica, la propiedad social sobre los medios de producción se transformó en anatema, un pecado. La persecución a los líderes chavistas es enmascarada tras las acusaciones de corrupción, esa acusación difusa que nunca se concreta en los tribunales, jamás presenta pruebas, con ella se desmanteló a pdvsa, con ella están llenas las cárceles de secuestrados sin juicio.
Todo debe ser dicho, la operación de estrangulamiento del chavismo ha tenido éxito, lo transformaron en un inocuo slogan útil para actos especiales, frases, imágenes sin ningún peligro para el capitalismo. Los capitalistas que ayer huyeron espantados con el ángel de la justicia socialista, hoy regresan y aplauden a la alta cúpula del madurismo, que sumiso los visita en su casa. Para ellos pasó el peligro. El chavismo está duramente golpeado, su recomposición, además de vital, necesita de mucha sapiencia.
Lo primero, es entender que la recuperación del chavismo estará precedida por la existencia del chavismo. Es necesario que el chavismo exista, es decir, que sea identificable por la masa confundida, que se conozcan sus dirigentes, sus organismos, sus diferencias claras con el madurismo y con la derecha gringa. Simultáneamente debe desplegarse una vigorosa lucha ideológica, reivindicar al Socialismo, al chavismo auténtico, sin complejos romper el cerco ideológico que ha construido el madurismo en conchupancia con la derecha gringa. Y por último y principal: todas las acciones del chavismo, por pequeñas que sean, deben tener como objetivo la salida del madurismo de miraflores, paso previo indispensable para la recuperación del Camino de Chávez, del rumbo al Socialismo. Esa es la brújula que no deja extraviar el camino. Todo se puede, todo se discute, pero la salida de maduro, y el rumbo al socialismo son condición “sine qua non”. Sólo de esta manera el chavismo recuperará su perfil revolucionario, su personalidad… Existirá.
De esta manera, vamos al referéndum, y al pueblo debe quedarle claro que es un paso para recuperar a Chávez, contra el madurismo desleal y la derecha gringa. Debe quedar claro que si el madurismo, como es previsible, tracalea al referéndum, entonces pasaremos con la moral en alto a la aplicación del artículo 350 de la Constitución, o mejor, el referéndum es un paso en el proceso de la aplicación del 350, no se detiene allí. Es también una vía para permitir al pueblo aplicar el artículo 333, colaborar en el rescate de la Constitución.
Artículo 333. Esta Constitución no perderá su vigencia si dejare de observarse por acto de fuerza o porque fuere derogada por cualquier otro medio distinto al previsto en ella. En tal eventualidad, todo ciudadano investido o ciudadana investida o no de autoridad, tendrá el deber de colaborar en el restablecimiento de su efectiva vigencia
Artículo 350. El pueblo de Venezuela, fiel a su tradición republicana, a su lucha por la independencia, la paz y la libertad, desconocerá cualquier régimen, legislación o autoridad que contraríe los valores, principios y garantías democráticos o menoscabe los derechos humanos.
La miseria humana es una desproporción, es un “monstrum”. La miseria humana sólo produce más miseria y acaba con los pueblos, con los imperios, y con los presidentes petulantes. Cuando llegaron los invasores de Roma no hicieron mucho esfuerzo; Roma se dejó conquistar porque no había nada qué conquistar, todo se había acabado. Cuando llegaron los Bárbaros no pasó nada porque ya la barbarie estaba entre ellos, como dice el poeta, nunca llegaron porque eran ellos los bárbaros, sin leyes qué respetar, sin Estado, sin gobierno ciudadano, sin honor y gloria, sin decencia o dioses a quienes temer. Cuando los pueblos se hacen miserables, el lado más irracional de la humanidad los deforma hasta lo irreconocible.
En la miseria todo lo bello y bueno desaparece, ni siquiera hay un artista presente que lo testifique con el gran espejo que es su obra, confiriendo sentido a la esperanza; el arte, la poesía y la literatura se confunden con la realidad, se convierten en cinismo y desesperanza… la ciencia, el ingenio, las técnicas en las armas del verdugo.
La miseria es el combustible de la peor violencia, el estallido social, la rebelión social que arrasa todo.
Hoy vivimos en Venezuela una experiencia social inédita para muchos, desconocida en muchos años. Se le agotan las distracciones al gobierno, las fiestas (llega el momento en que sabremos “que cada uno es cada cual”); se agota el sedante de las bolsas de comida y las limosnas, no son suficientes, cada vez el enfermo social reclama dosis más fuertes para contener su ira.
La miseria socava las relaciones sociales, la armonía. Las enfermedades irritan, las necesidades hacen insoportable las relaciones familiares; el padre se desespera, los hijos insatisfechos gritan, los más pequeños chillan, la madre los golpea o los lanza a la calle. Nadie tolera al otro un pequeño tropiezo, una mirada sostenida, el tono al hablar. Vivir es para las mayorías una aflicción que no deja salidas racionales para librarse de la angustia. La mayoría no se da cuenta, porque todos temen reconocerse en el otro y desvían las miradas.
Pero se acerca ese momento en que nos veremos a los ojos. Entonces se romperá el aliviadero de las migajas y limosnas, y estallará la ira social arrasando con todo a su paso. “Es lo que espera el imperio”, dice mi hermano, “es lo que espera el capitalismo”, lo corrijo yo.
La torpeza del madurismo los tiene en caída libre por un abismo que parece sin fondo. Después de la muerte del comandante Chávez sus hijos no supieron qué hacer con la herencia de la revolución socialista. En ese momento emerge la “falta de carácter” que ahora le damos el nombre de “madurismo” (por tener como cara visible al presidente Nicolás Maduro). Estos “sindicaleros”, de forma pragmática, traicionan el proyecto socialista, detienen el impulso revolucionario, para luego borrar de forma definitiva a Chávez de la memoria colectiva.
La torpeza del madurismo está en que no supo qué hacer con el gobierno en sus primeros años, hasta que lo encomienda a los intereses privados capitalistas. Luego de quebrar a PDVSA, sin dinero, sus cómplices terminan rematando el país como una mercancía de segunda mano a oportunistas de todas partes, fabricándose un discurso de propaganda, justificaciones seudocientíficas y seudorevolucionarias para lo que claramente a la distancia se ve como una claudicación al enemigo, una traición. Ahora el “monstum” de la miseria los amenaza también a ellos, porque saben que frente a él no se salva nadie; sólo el capitalismo quedará de pie, hasta que le llegue su hora.
Si los socialista cobramos conciencia de cuál será el destino próximo de una sociedad deshecha por la miseria humana –la miseria material, espiritual y moral –, podremos adelantarnos a la explosión social irracional y a la barbarie fascista. La idea es encausar la violencia hacia un cambio político verdadero socialista –no capitalista, no aburguesado, sin estimular el personalismo y la banalidad pequeñoburguesa –; evitar la anarquía sin propósitos y volver a identificar claramente cuáles son los verdaderos enemigos de la paz social, de la justicia social y de la igualdad; desde ya comenzar a develar la mentira del falso socialismo de Maduro, denunciar cómo y en qué momento se traicionó el proyecto socialista y a Chávez…, debemos (ahora es tarde) ir creando esta conciencia entre la gente con todos los recursos que tengamos a la mano para hacer oír nuestra denuncia y nuestra palabra de redención socialista.
El líder que reclama esta restitución de la constitución y de su espíritu revolucionario, le toca distinguirse de todo lo hecho por el madurismo, distanciarse del oportunismo sobre un plan. El plan existe, solo hay que asumirlo sin complejos, con valentía revolucionaria, sin el miedo y la vergüenza madurista de estos flojitos sin alma.
El líder que necesitamos –desde ya – debe dar un paso al frente y asumir esta honrosa tarea, sea en la trinchera militar, desde el exilio, o en las fábricas, industrias básicas, o del campo. El líder que necesitamos es aquel que cuenta con más posibilidades y recursos que el común, pero sobre todo con la conciencia social y política, necesarias para rescatar nuestro país de las garras de la miseria, de la miseria va sembrando el capitalismo, la desigualdad, la indiferencia, las necesidades, a su paso.
CONTRA EL OPORTUNISMO Y LA MISERIA, VOLVAMOS A CHÁVEZ
Los pueblos tienen la calidad de sus dirigentes, si éstos son meros agentes de la infamia, gestores del engaño y el despojo, entonces, el pueblo, los humildes, los desposeídos, serán un mero rebaño de la sumisión, contemplarán sus días vegetales igual que la anónima piedra asiste al paso del río. Cuando sus dirigentes son animales de galaxia, seres del futuro, ahora sí, el pueblo desposeído y sufriente se transforma en guerrero de la luz, capaz de romper cadenas y fundar futuros; a este pueblo temen los dominantes y por eso atentan de mil maneras contra sus líderes.
De las entrañas de este pueblo, de Venezuela, han surgido grandes líderes; desde su fundación prodigiosa demostró su carácter generoso: en la guerra de independencia, de liberación, no fue egoísta, su rebeldía cubrió a todo un continente, derrumbó fronteras de dominación y lo hizo uno. Aquellos próceres supieron proponer metas altruistas, humanistas, y aquel pueblo fue pueblo libertador. Siempre. en todas las etapas de la historia nuestra. han aparecido líderes de resistencia a la infamia, a la tiranía, que han mantenido encendida la llama de los heroicos días de la independencia. Se puede decir con propiedad que la historia de esta Patria ha sido la historia de la lucha entre el humanismo, el altruismo, enfrentado a la esclavitud, al despojo, a la tiranía.
Hoy atravesamos una etapa de pueblo aturdido por el duro golpe del asesinato del líder. Luego de ese vacío, el pueblo humilde, creyente, fue estafado y ahora duerme padeciendo. Mas se engañan los usurpadores que piensan que el opio dura para siempre y la rebeldía fue lapidada. Así como el diamante se oculta en el interior del carbón, la rebeldía fulgurante aguarda en el alma del pueblo durmiente, espera la campanada del brazo de sus líderes.
Este año que comienza, el 22, debe ser el año del despertar del bravo pueblo, del retorno al camino extraviado. Ese regreso se concreta en varios pasos.
Uno, la manifestación del líder, éste es reconocido por el pueblo sufriente por su capacidad de entrega al interés social. Su acción y su palabra sorprenden por romper con el egoísmo establecido, colocar la causa social por encima de su bienestar, su seguridad, su futuro personal. Como hizo Bolívar, un mantuano entre los mantuanos, dejó toda la riqueza material para ir a la búsqueda de la gloria de los que luchan por el bien común, la independencia. Igual que Fabricio cambiando su curul por la miasma del campamento. O Chávez el 4 de Febrero renunciando a su prometedora carrera militar, corriendo todos los riesgos para romper el cepo del maligno pacto de punto fijo.
Dos la construcción de una vanguardia alrededor del líder y de la teoría revolucionaria, una vanguardia cuyas relaciones humanas, sean prefiguración de las nuevas relaciones fraternas de la sociedad que se quiere fundar. Y así, juntos, líder, vanguardia, ejemplo, teoría, despertar de la masa irredenta, emprender la tarea de construir el anhelo de los mejores hijos de estas tierras.
Este 2022 trae las condiciones necesarias para el gran salto: la teoría existe, el espíritu de Chávez, el recuerdo de su gobierno vive en el alma popular, ahora, en la crisis provocada por el madurismo se mostró la verdadera tesitura de los dirigentes. La crisis funcionó como un filtro depurador: los oportunistas no tardaron en postrarse al capitalismo, traicionar el legado del Comandante, abjurar del Socialismo, ponerse del lado de la traición. Los pusilánimes se refugiaron en sus mezquindades, cuidando de no correr riesgos; los luchadores de un día se congelaron. Quedaron los que tienen capacidad de entrega a los intereses de la sociedad, éstos aparecerán y serán reconocidos por la masa.
Este 2022 será, quizá, el último chance de estas generaciones vigentes, veremos si con el Comandante se fue este “intento de tomar el cielo por asalto”, de cambiar al mundo, o si todavía la llama que se encendió el 4 de febrero sigue ardiente; si aquello será historia o si las metas fueron una vez más pospuestas, y los sacrificios serán ejemplo y no concreción.
2021 closes with a stabilized oil market in its fundamentals; however, there are still considerable uncertainties regarding the behavior of the world economy due to the Omicron variant of COVID-19. Gas and coal prices have experienced an extraordinary rise in industrialized economies, revealing an anticipated crisis of the so-called energy transition towards a «green economy».
After the failure of OPEC+ and the price war of March 2020, the producing countries grouped there, under the leadership of Saudi Arabia and Russia, were able to reach agreements and successfully deal with the unprecedented drop in oil demand and prices that were dramatically revealed in the second quarter of 2020. Since the extraordinary production cuts of 9.7 million barrels per day (MMBD) that came into effect in May of that year, prices have been slowly recovering, reflecting a stabilization of the market by regulating supply and draining inventories in the face of the fall and the slow recovery of world oil demand.
2020-2021 were years in which OPEC’s fundamental values and principles were reaffirmed: oil is a natural resource, and there must be an intervention in the oil market to regulate its production and reach a fair compensation for it. The policy of making OPEC+ production cuts more flexible and alleviating the domestic situation of producing countries has allowed the market to be supplied by the recovery of the economy and the demand, maintaining inventory levels at the average of the last five years.
The world economy continues to recover after the collapse of 2020, which was a consequence of massive restrictions and shutdowns resulting from the COVID-19 pandemic. Throughout 2021, a slow recovery has been experienced, led by the major industrialized economies: the US, China, and Europe. However, successive variants of the virus, the most recent of which being Omicron, continue to cause travel restrictions in movement and economic activity, slowing its recovery.
The disparity between rich and poor countries in the access to and distribution of vaccines to combat COVID-19 has caused the different strains of the virus to mutate and appear as variants that, in any case, affect the population, even in countries with high levels of vaccination. On the other hand, as a result of the massive monetary resources injected into the U.S. and European economies, the phenomenon of inflation has risen, which, along with the issues in the supply chain and products, has caused difficulties in the normalization and growth of the world economy.
The U.S. and China have demonstrated their powerful economic and recovery strength. The Biden administration reversed the Trump administration’s denialist stance and has focused its government action on controlling the pandemic and recovering the economy; while China has shown its discipline and powerful production capacity, being the only economy that did not decline in 2020 and reflecting one of the highest growths in 2021. However, both superpowers are engaged in complex economic and political disputes that maintain important tensions and uncertainties in the recovery of the world economy.
The process of the economic recovery of the large industrialized economies, which are net importers of energy, have not had their energy needs met as a result of the rising prices of gas and, consequently, of the alternative for electrical and industrial use: coal.
Although the characteristics of the gas market are different from those of the oil market, they are highly dependent on the physical availability of infrastructure and are immature markets, lacking interconnection; their price is linked by the type of formula and the price of liquid fuels, their natural alternative. Therefore, the increase in oil prices, over $75 a barrel, in addition to the supply restrictions in Europe, via gas pipelines, and in Asia, via liquefied natural gas, has caused an increase in its prices of 600%, with a peak of 940% on December 21, which has become a severe economic problem for the demanding countries, particularly during the winter in the Northern Hemisphere — annual inflation[3] in the energy sector in the Eurozone as of November was 27.5%. At the same time, it has caused a price increase in the North American gas market, which has led to significant volumes being exported via LNG.
Given the absence and cost of gas and liquid fuels, large consumers have turned to coal, increasing its price. The most emblematic case of this phenomenon has been China.
The rise in energy prices in Europe and Asia demonstrates, on the other hand, the real problems of the so-called «energy transition» towards a green economy that foregoes fossil fuels. The industrialized world is far from being able to part ways with these fuels. Neither renewable energies, such as wind and solar, nor atomic energy are capable of becoming an alternative to the consumption of oil, liquid fuels, gas, or even coal.
At its last meeting on December 2, OPEC+ missed the opportunity of taking strategic action by releasing more oil volumes as part of its easing policy to level prices in favor of the recovery of the world economy and the oil demand, as well as to remain as the fair-price energy source necessary for economic development.
OPEC+ must take a stance in favor of the environment, demand the rationalization of oil consumption — as a conservationist policy of the natural resource — to counteract the anti-fossil energy positions that have gained ground in industrialized countries, especially in Europe and the USA, in favor of other energy sources, including nuclear energy, thanks to the political pressure of public opinion as well as the powerful economic lobby of investment fund and producers of renewable and nuclear energy.
Looking ahead to 2022, the expectation is focused on the full recovery of the global economy and oil demand to the pre-pandemic levels of 2019, as well as on monitoring oil market fundamentals to maintain the stabilization achieved in 2021. The aspect that will have the greatest impact on the oil market and on OPEC, in particular, will be the favorable results of the negotiations on the nuclear agreement between the US and Iran. This will allow the lifting of US sanctions on Iranian oil production and the eventual recovery of the Persian country’s production to 4 million barrels of oil per day — its quota within OPEC+ before the sanctions– which will not only guarantee oil supply to China and Europe but will also cause a realignment of forces within the organization, disputing the Saudi hegemony and politically balancing OPEC.
PRICE
On December 30, at the close of European markets, Brent (ICE Future Europe) and WTI (NYMEX) crude oil markers continued to rise, trading at $79.48 and US$76.76 per barrel, respectively; an increase of more than $10 for both markers since December 02. Oil prices close 2021 at the $80 a barrel threshold, regaining the trend of the September-October period where markers traded above $80 a barrel, before the drop on November 26 when the detection of the new variant of COVID-19, Omicron, was announced[1].
BRENT AND WTI CRUDE OIL PRICES (September – December 2021)
Source: Own elaboration with data from Intercontinental Exchange (ICE) and CME Group.
The world oil market was heavily impacted by the announcement of the Omicron detection, dropping nearly $10 a barrel. Then, on November 30, the oil price traded at its lowest level in four months, falling by more than 5% that day, after Moderna laboratory CEO Stephane Bancel further alarmed the market by stating that [2] existing vaccines were expected to «be less effective» against the Omicron variant.
The impact of Omicron’s appearance on oil prices coincided with the unprecedented announcement [3] by US President Joe Biden on November 23 that the major oil consumers (China, South Korea, India, Japan, and the UK) had agreed to a joint release of their strategic oil reserves as a result of «diplomatic work» to «reduce prices and address supply shortages». The US president took the first step, informing that his country will «release» 50 million barrels of its strategic reserves; India announced that they will release 5 million barrels, while the United Kingdom will release 1.5 million barrels.
These two elements combined halted the rise in the price of oil, which was expected to close the last four months of the year above $80 per barrel and caused it to fall by more than $13 per barrel between November 24 and December 01, bringing the price of crude oil to below $69 (Brent) and $66 (WTI).
It is in these circumstances, at a time when oil prices had plummeted by more than 20% between November 24 and December 01, that OPEC+, at its 23rd Ministerial Meeting[4] held on December 02, announced the upward adjustment of 400 thousand barrels per day for January 2022, ratifying its policy of flexibilization of the production cut, in accordance with the adjustment mechanism schedule approved last July 18. This decision had an immediate impact, causing the price of oil to climb more than $3 in less than two hours, recovering 7% of its value. Between December 05 and December 07, the Brent and WTI markers returned to trade above $70 a barrel.
The impact of the OPEC+ decision was reinforced on December 06 when, from the USA, the health authorities reported that the first information they had obtained on the Omicron variant «is encouraging», lowering the alarm initially generated. Prices continued to rise to trade above $75 (Brent) and $72 (WTI) until December 22, when they spiked $4 in the last week of the year, topping $79 and $76.
Since the decision taken at the 23rd OPEC+ meeting on December 02, the price of Brent and WTI recovered by more than $10 per barrel, supported by weather forecasts of a colder than expected winter in the Northern Hemisphere. Thus, amid the uncertainties that continue to affect the psychology of the oil market and the prospects for the recovery of the world economy, the price of oil resumes the trend of a sustained recovery in its value, which during this year allowed a growth of 60% ($30) concerning its prices at the close of 2020, with prices in October and November above $80 a barrel, which exceeded, by more than 90% (more than $40) those of the previous year.
Throughout 2021, the oil market has experienced a stabilization process mainly due to the OPEC+ cuts policy, the vaccination process against COVID-19 in the world, the recovery of the world economy and oil demand, as well as the draining of oil inventories, all of which has been reflected in the recovery of prices, which aim to remain stable above $80 per barrel by 2022.
BRENT AND WTI CRUDE OIL PRICES (January – December 2021)
Source: Own elaboration with data from Intercontinental Exchange (ICE) and CME Group.
The current Brent and WTI prices reflect an increase of 210% and 305%, respectively, over their April 2020 price and 20% and 25%, respectively, over their December 2019 one, a clear indication of the recovery of global oil demand and the stabilization of the market after the 2020 collapse due to the COVID-19 pandemic.
Although uncertainty factors continue to affect the prospects for recovery of the world economy and oil demand, such as the emergence of the COVID-19 Omicron variant, problems in the supply chain of inputs and outputs, the phenomenon of inflation, and the extraordinary increase in the price of gas and coal in Europe and Asia, all estimates and analyses point to the recovery of the economy and demand being maintained throughout 2022, which will allow OPEC+ to continue with the policy of flexible production cuts, keeping the market stable and the prices at comfortable levels.
In their December monthly reports, both OPEC[5] and the International Energy Agency[6] (IEA) did not consider the COVID-19 Omicron variant to be a factor that would slow down the recovery of oil demand.
Despite these considerations, the exponential increase of COVID-19 and its variant Omicron, as of December 29, with 19.25 million new cases[7] (5 million more than the new cases detected in November), has caused the reactivation of measures to restrict internal and external mobility in Europe and Asia, placing an end-of-year brake on the expectations of accelerating the economic recovery gained during 2021.
Meanwhile, among the oil-producing countries, grouped in OPEC+, a more cautious stance prevails regarding the situation of the world economy and oil demand, as expressed by the Saudi Arabian Minister of Energy, Prince Abdulaziz bin Salman, when, before the 22nd Ministerial Meeting, said that the crisis caused by the pandemic was -to a certain extent- contained, but that it was not over. «We have to be vigilant, not take things for granted» [8].
Gas prices in Europe
One element that continues to impact the energy market, especially in Europe and Asia, has been the steady increase in gas prices, linked both to the cost of oil and liquid fuels, as well as to geopolitical tensions -especially in Europe- and unsatisfied energy needs in the industrialized economies of Asia.
Gas prices have soared to historic levels since September of this year, with increases of more than 500% in the Asia-Pacific region and 900% in Europe, where the prices have been over 100 euros per megawatt-hour (MWh) since December 08, with peaks of 180 euros, dragging up coal prices with it, given the insufficient supplies and the cost of oil to meet the energy requirements for the recovery of the world economy.
In Europe, gas storage and supplies of «alternative energy» and nuclear energy have proven insufficient to cope with the shortage of Russian gas supplies and the threat of its suspension due to geopolitical tensions with this country. This clearly reveals the still high dependence on fossil fuels. A hard test for the «energy transition» that has forced the EU authorities to take a step backward -and a reasonable one- by considering gas within the «transitional» or «green» energies, in a way of considering this fossil fuel as a transition fuel[09][10], over the use of coal and nuclear as energy sources.
GAS PRICE FOR EUROPE (November – December 21, 2021)
Source: Own elaboration with data from Intercontinental Exchange (ICE).
The cold snap from the Arctic, which has affected northern European countries, brought forward the use of insufficient gas reserves [11] -below the 75% of demand set by the EU as a strategic target- and had an upward impact on gas prices at the end of November and in December.
In addition to this, geopolitical tensions between Europe, the US, and Russia are putting Russian gas supplies to the continent under pressure. In November, gas prices in Europe rose again, this time by 18%, due to the decision of the Federal Network Agency (Bundesnetzagentur), the German regulator, to suspend [12] the certification procedure for the Nord Stream2 pipeline, the second branch of the project to supply Russian gas to Europe through Germany, crossing the Baltic Sea.
Already in December, the new German Chancellor, Olaf Scholz, warned Russia that «there will be no gas pipeline (Nord Stream 2)» as long as Moscow «does not abandon» its position on Ukraine [13]. In the face of US and NATO pressure, Russian President Vladimir Putin warned that Moscow «is prepared» to respond with «military and technical measures» to the actions being taken on the borders of his country [14], while denouncing that Germany was reselling Russian gas to Poland and Ukraine, for which reason it decided to divert gas supplies through the Yamal-Europe pipeline in the opposite direction (to the east, towards Poland).
All of the above led the price of Dutch TTF Gas Future, the gas marker for the European market, to once again exceed 90 euros per Megawatt Hour (MWh), which had not happened since October 20, and to settle at over 100 euros since December 8, reaching the 180-euro barrier on December 21, historic levels recorded in recent days.
At the close of December 28, the Dutch TTF traded at 106.6/WWh euros, remaining stable for the last 48 hours, up 12 euro since December 01, increasing its value by 13% in the month. For the second half of 2021, the Dutch TTF price has risen by 190% and by 490% since the beginning of the year. This is in addition to the reiteration of the Belarusian government’s warning not to allow Russian gas to enter Europe if the EU applies new sanctions against the country.
PRODUCTION
World production of oil, condensates, LNG, and unconventional liquids (PCL) continues to increase gradually, mainly due to OPEC+’s policy of flexible cuts and the entry of volumes from the US and other producers, stimulated by the recovery of oil prices.
According to data from OPEC’s latest Monthly Oil Market Report [15] (MOMR) on December 13, world LCP production in November stood at 98.28 MMBD, representing a monthly increase of 0.88 MMBD. On the other hand, the Energy Information Administration(EIA) [16] estimates that PCL production in November was at 99 MMBD (1.25 MMBD monthly increase), while the IEA put it at 98.7 MMBD (970 MBD).
WORLD PRODUCTION of crude oil, condensates, LNG, and unconventional liquids (November 2021)
Source: own elaboration with data from the OPEC MORM of December 13, EIA STEO report of December 7, and IEA report of December 14.
World oil production
If we separate the volumes of condensate, LNG, and unconventional liquids in the U.S., Russia, and OPEC from world PCL production, world oil production stands at 85.4 MMBD in November, according to both OPEC and EIA data, as well as data from the Russian Ministry of Energy.
November oil production shows a monthly increase of 1 MMBD, mainly due to OPEC+ easing and a 150 MBD recovery in US production.
WORLD OIL PRODUCTION (November 2021)
Source: own elaboration with data from OPEC MOMR December 2021, Russian Ministry of Energy, Energy Information Administration and Argus Media.
In 2021, world oil production responded primarily to the production cuts agreed by OPEC+ in April 2020, as well as the production flexibilization mechanisms agreed last July 18.
Since May 2020, when the OPEC+ adjustment began by withdrawing 9.7 MMBD from the market, and U.S. production fell by 3 MMBD, OPEC data shows a 9.1 MMBD increase in global oil supply, while the EIA numbers do so by 10.9 MMBD.
In 2021, OPEC+ eased its production cut by 3.94 MMBD, while U.S. production saw a 600 MBD increase in output.
Thus, by 2021, adding OPEC+, the US, and other producers’ production, world oil supply had an annual increase between 1.5 and 1.8 MMBD, according to OPEC, EIA, and IEA data.
By 2022, the IEA forecasts an increase of 6.4 MMBD in world production, similar to the projection that can be made with OPEC data, with a supply close to 102 MMBD. For its part, the EIA projections for next year are 101 MMBD, forecasting an annual growth of 5.3 MMBD.
OPEC+ production
By November 2021, OPEC+ production stood at 41.6 MMBD, following the 400 MBD increase in its production quota. However, following the November and December production adjustment, the year will close with an OPEC+ supply increase of 5.94 MMBD, a 61% easing from the original 9.7 MMBD cut initiated on May 01, 2020.
By January 2022, the agreed adjustment of 400 MBD will be applied, leaving the production cut at 3,359 and the group’s quota at 38,741 MMBD (excluding production from Mexico, Iran, Libya, and Venezuela).
The production adjustment agreement will be in effect until December 2022, so, according to the agreement, the same 400- MBD-per-month flexibility scheme will continue to be applied until September or until OPEC+ has returned to the market the totality of the adjusted volume in May 2020.
Of the 400 MBD that OPEC+ will recover for its production quota in December, 205 MBD (51.25%) corresponds to the Persian Gulf monarchies (Saudi Arabia, Kuwait, and UAE) and Iraq, whereas Saudi Arabia will increase its quota by 105 MBD. Russia, like Saudi Arabia, will increase its production by 105 MBD. Saudi Arabia and Russia account for 52.5% of the production increase agreed for December, while the remaining 17 OPEC+ countries will split 47.5% of the increase among themselves.
For 2022, OPEC+ is expected to continue the monthly adjustment mechanism through September, until the remaining 3.759 MMBD of the May 2020 adjustment of 9.9 MMBD is released, although the agreement is in place until December 31 next year. In turn, as of May 01, 2022, an adjustment of 1.632 MMBD will be made to the production base of OPEC+ countries, bringing it to 43.732 MMBD, where Saudi Arabia and Russia will each rise to 11.5 MMBD (an increase of 500 MBD), while the UAE achieved a new base quota by 3.5 MMBD (an increase of 332 MBD).
This modification of quotas within OPEC+ will be made at the expense of other countries that cannot cover their base quota, as in the case of Venezuela, whose quota is equivalent to 11% of the organization’s production, but whose current production represents only 2.3%.
OPEC Production
OPEC Production According to MOMR data, member countries’ oil production as of November was 27.72 MMBD -the highest level in a year and a half as a result of the easing of their production.
OPEC COUNTRIES’ PRODUCTION (November 2021)
Source: OPEC MOMR of December 13, 2021.
Saudi Arabia along with the Persian Gulf countries (excluding Iran) totaled a production of 19,488 MMBD in October, corresponding to 70.3% of OPEC production, of which 9.87 MMBD corresponded to Saudi Arabia. Meanwhile, African countries (excluding Libya) presented a production of 3.99 MMBD in October, 14.4% of OPEC production. Meanwhile, Iran, Libya, and Venezuela -the three OPEC countries exempt from production cuts- presented in October a combined production of 4.24 MMBD, of which 2.48 MMBD (58.5%) corresponds to Iran and 1.14 MMBD to Libya, while Venezuela’s production continues to stagnate at 625,000 barrels of oil per day.
Russia
According to data published by the Ministry of Energy of the Russian Federation, the country’s oil production in November stood at 10 MMBD, representing 24% of OPEC+ production.
RUSSIA’S OIL PRODUCTION (January 2020- November 2021)
Source: Own elaboration with data from the Russian Ministry of Energy, OPEC MOMR and S&P Global Platts.
USA
US oil production continues to increase, showing a clear recovery during the year, after the 3 MMBD drop resulting from the 2020 oil market collapse.
The latest EIA report[17], released on December 29, puts US production at 11.8 MMBD, 200 MBD higher than the previous week and 100 MBD above production in the first half of December. Earlier, in November, the EIA reported production of 11.67 MMBD (a monthly increase of 150 MBD), its highest record since April 2020, showing a trend that keeps the US as the world’s largest oil producer.
US production has been stimulated both by the increase in world oil prices -which has allowed Shale oil producers to pay debts and dividends-, the recovery of the economy, as well as by the power of large US oil transnationals capable of reversing even President Joe Biden’s own executive orders and his «green economy» policy.
The US government, burdened by the needs of the economy, rising fuel prices, and inflation, is demanding and pressuring OPEC+ producers to increase their oil supply while pointing out that the increase in oil production in the US -local production- does not translate into a reduction in fuel costs for its domestic market.
The US President, in a statement [19] on November 23 and at a press conference the following day, criticized the «anti-competitive practices» of oil corporations, which would be preventing the US consumer from «benefiting» from the decrease in oil prices. «There is growing evidence that falling oil prices are not translating into lower prices at the pump,» Biden denounced.
The increase in US oil production exceeds the Department of Energy (DOE) Secretary’s own 2021 estimates, as well as the forecasts of 11.2 MMBD, and the projections made by the EIA in the November 09 and December 07 monthly reports.
U.S. OIL PRODUCTION * (March 2020 – November 2021)
* No condensates, NGLs, or unconventional liquids
Source: Own elaboration with data from the EIA STEO of December 7, 2021.
The increase in US oil production goes against President Joe Biden’s policy of reducing the production and consumption of fossil fuels to contribute to the reduction of carbon emissions into the environment and to comply with the commitments of the Paris Agreement [19], one of his banners during the election campaign, which together with the «green economy» [20] won him the support of important young sectors of the Democratic Party.
The White House’s promise not to stimulate oil production by suspending federal aid and production subsidies, denying new federal land grants and permits for oil production, preventing the expansion of oil production into environmentally sensitive or protected areas, as well as revoking licenses and permits for infrastructure development to increase oil production, have clashed with the powerful interests of US oil transnationals and the imperatives of post-COVID economic recovery. In its strategic objective of maintaining its position as the world’s leading economic power and slowing China’s advance, energy self-sufficiency becomes an imperative, a fundamental advantage over its closest competitors: China and the rest of the Asian economies and Europe, all of which are dependent on energy imports.
The energy transition and the displacement of fossil fuels in the US, as well as in China, Asia, and Europe, are encountering the reality of the strategic interests of power and the needs of the industrialized countries, whose lifestyle and consumption patterns are the world’s major energy consumers.
This can be seen in the decision [21] that the White House was forced to make on November 17, when the Bureau of Ocean Energy Management (BOEM), the agency in charge of authorizing and awarding bids in the federal waters of the Gulf of Mexico, was forced to sell the lease of Lot 257 (1.7 million acres with estimated reserves of 48 billion barrels of oil) to ExxonMobil, Chevron, BP, Shell, and 29 other companies, for a value of $191.7 million, after a June 15 ruling by Louisiana federal judge Terry Doughty revoked [22] Executive Order 14.008 [23] signed by the US president on January 27, which had suspended new oil and natural gas licenses on public lands and offshore waters.
ECONOMY
The year 2021 has been marked by a frank recovery of the world economy, led by the industrialized economies, particularly the US, China, Asia, and Europe.
According to the latest projections of OPEC, the IMF [24], the OECD [25] and ECLAC [26], the world economy has experienced a growth of between 5.5% and 5.9%, where the US shows a growth of 5.5%, China of 8%, the UK 6.9% and 5% in the Eurozone in Europe; while Japan, India, and Russia show growth of 2%, 8.8%, and 4%, respectively, and Latin America will grow by 6%. Sub-Saharan Africa is the region with the lowest growth and economic recovery this year, with 3.8%. The world economy has been able to overcome the 3.1% decline in 2020, and the IMF projects in its latest report that the world economy will grow 6.0% in 2021 and 4.9% in 2022. However, according to the World Bank, this recovery has been marked by inequality; according to its «Economic Outlook», [27] there remains a very large gap in economic recovery between high-income economies and low and middle-income economies.
INEQUALITY IN THE RECOVERY OF THE WORLD ECONOMY GDP (2018-2021)
SOURCE: WORLD BANK
The June edition of the WB’s World Economic Outlook report notes that while the global economy will grow by 5.6% in 2021 (the fastest post-recession pace in 80 years), the recovery will be uneven. Low-income economies are currently projected to grow by only 2.9% in 2021, the slowest growth in 20 years, relative to 2020, in part due to the slow pace of vaccination.
The COVID-19 pandemic has not ceased to have an impact on the world population and returns with its variants -Omicron being the most recent one- affecting even industrialized countries, despite having advanced massive vaccination programs among their population. The emergence of the different mutations of the coronavirus occurs in those regions and populations of poorer countries where there has not been massive access to vaccines against COVID-19.
With more than 284 million cases and almost 5.5 million deaths, COVID-19 continues to cause disruptions and restrictions to air and land mobility, trade, and the economy, especially in Europe; although there is consensus among the scientific community and government agencies that the new variant of the virus, Omicron, is not as lethal or severe as the other variants of COVID-19, even if its transmission is faster.
Additionally, the world economy must now confront problems stemming from the collapse of 2020: inflation, disruption of supply chains, and debt. As a result of the massive monetary bailouts to the economies of Europe and the US, where subsidies, loans, and grant packages totaling more than $6 trillion ($4.1 trillion in the US and $2.3 trillion in Europe) were injected, the phenomenon of inflation has occurred in the major industrialized economies. The Bureau of Labor Statistics [28] published that annual inflation for November in the US was at 6.8% – the highest rate in 39 years – whereas in November 2020 it was at 1.2%. In turn, Eurostat [29] reported that, for the same month, EU inflation was 4.9%, 0.5 points higher than the previous month; while in China, it was 2.3% annualized, with a variation of 0.8 points (higher) from October, according to data from the National Bureau of Statistics of China [30].
The IMF reported in a statement [31] that the sectors that have had the greatest impact on inflationary growth within the industrialized economies are energy and food, which are expected to maintain their impact on inflationary growth until the end of 2022.
For its part, the OECD in its December «Economic Outlook» report is «cautiously optimistic» regarding the performance of the world economy (economy, wages, employment, and trade), estimating that 2021 will close with a growth of 5.6%, but coinciding with the World Bank that it will be in an unbalanced way, with a marked difference in the recovery among the advanced economies themselves, which is reflected in health, supply constraints, erroneous policy decisions, and inflation. The report points out that the CPI for food and energy continues to increase in 2021. Likewise, it warns that the labor market is in a situation of imbalance, where many people are unable to find employment, which is reflected in the employment rate in the active population, which has decreased.
The OECD points out [32] that the recovery of the demand for goods has been met with slower recovery in the production chain, causing a shortage in supply, creating a bottleneck in the production and supply chain. On the other hand, while the US has a labor shortage and needs to bring more people into the labor market, Europe needs to create more jobs and increase employment growth.
Inflationary «pressure» encompassed all economies, where inflation in 2021 is well above pre-pandemic levels. Both organizations agree that among the factors most influencing inflationary pressures have been the disruption of the food supply chain and the rising cost of energy, oil, gas, and coal. Debt burdens in emerging markets and developing economies have increased during the pandemic. The challenge worsens in low-income countries: half of them were in a critical situation caused by over-indebtedness or at high risk of being so before the onset of COVID-19. This comes after a decade that has seen the fastest, largest, and broadest expansion of debt levels worldwide, according to the Global Economic Prospects report.
DEBT GROWTH IN DEVELOPING COUNTRIES
Source: WORLD BANK
As policymakers in emerging markets and developing economies seek to move from pandemic response to recovery, they will need to be careful not to prematurely withdraw fiscal support and seek to increase the efficiency of public spending, while balancing the need for debt sustainability. However, the debt burden will be felt long after the virus disappears, when debt servicing costs rise, slowing recovery and hampering efforts to address other development challenges, including climate change.
There is more to debt than meets the eye, according to the findings of the World Bank’s «Debt Transparency in Developing Countries» report [33]. This is because debt reporting is not a very simple exercise. Global debt monitoring today relies on a combination of databases with different standards and definitions. These databases have large gaps: the latest World Bank report shows that publicly available records on the debt stock of low-income countries result in variations that can reach up to 30% of a country’s GDP, due to divergences in definitions and standards in local and international databases.
DEMAND
World oil demand in 2021 has trended upwards, as estimated by all specialized agencies, on a par with the recovery of the world economy, overcoming the collapse that marked 2020.
The agencies and institutions estimated that oil demand would be between 96.2 and 96.9 million barrels per day, an annual increase of between 5.1 and 5.6 million barrels per day, forecasting that the recovery would occur mainly in the 4th quarter of the year, while the recovery of the world economy stabilizes.
The progress of mass vaccinations against COVID-19 and the lifting of restrictions on internal and external mobility in countries, particularly in Europe, the US, and Asia, along with the recovery of trade, production, tourism, and employment, generated expectations and projections that pointed to an increase in world oil demand, toward the last quarter of the year above the forecasts made during the first half of 2021. Nonetheless, the slowdown in Asian economies, particularly China, due to energy supply problems, the inflationary phenomenon, the high costs of energy in Europe, together with the drop in demand in India and the emergence of the COVID-19 variant, Omicron, led to a downward adjustment of the initial demand projections for the last three months of 2021.
INITIAL DEMAND ESTIMATES (January – December 2021)
Source: Own elaboration with OPEC, IEA, and EIA data.
OPEC’s Monthly Report for December forecasts that 2021 will end with a demand of 96.63 MMBD, an annual increase of 5.65 MMBD, which, however, is 250 MBD below the estimate for the first eight months of the year.
For its part, the IEA projected a global demand of 96.2 MMBD for 2021, an annual increase of 5.4 MMBD in global oil demand. Meanwhile, the EIA projected a year-end demand of 96.91 MMBD, an annual increase of 5.1 MMBD.
By 2022, given the growth projections in advanced and emerging economies, as well as the progress expected in the vaccination process -even with a third dose- all sources (OPEC, EIA, IEA) project a global demand close to or above 100 MMBD, returning to the levels of the last half of 2019, before the onset of the pandemic.
On its part, OPEC estimates in its December Report for 2022, a demand of 100.8 MMBD, with an annual increase of 4.2 MMBD. The EIA foresees a demand of 100.5 MMBD, with an annual growth of 3.6 MMBD; while the IEA, unlike the others, projects a demand of 99.5 MMBD for 2022, with an increase of 3.3 MMBD, which is closer to the growth forecast by the current US administration.
PROJECTED DEMAND 2022
Source: Own elaboration with OPEC, IEA, and EIA data.
STORAGE
The level of crude oil and product inventories is a determining factor in measuring the stability of the oil market. Throughout 2020, due to the collapse of the demand and the oversupply of oil in the market, inventories reached historic levels, even above their storage capacities, which caused -for the first time in the centennial history of the oil industry- negative prices, such as those recorded on April 20 of last year, when WTI traded at -$37 per barrel, due to the collapse of Cushing Oklahoma.
In 2021, as a result of OPEC+ production cuts and the recovery of demand, excess inventories were drained, returning them to their average levels of the last 5 years. This achievement in stabilizing the market has been one of the most important ones reached by OPEC+ in its efforts to stabilize the oil market.
In OECD countries, inventory levels are below the record levels reached in 2020 and below the average in the 2015-2019 period, higher than the increase in oil product storage in the same period. According to OPEC’s December MOMR, OECD countries’ commercial inventories of crude oil and products stood at 2.773 billion barrels in October, falling by 356 million barrels from the same period in 2020 and 174 million barrels below the 2015-2019 average. As for days of inventory coverage, in October it was 61.7 days, 12.1 days lower than in October 2020.
In its latest monthly report, the EIA estimated total crude oil and oil product inventories in OECD countries at 2.784 million barrels for October, a monthly drop of 1.3 million barrels, after a monthly fall of 22.7 million barrels in September.
At year-end, US crude oil inventories closed at 1.8 billion barrels, of which 423.6 million correspond to commercial oil inventories and 596.4 million to strategic reserves, the latter with a drain of 41 million barrels in 2021, of which 25 million did so since September of this year. The latest EIA weekly report, on December 29, shows that at the close of the week of December 24, commercial and strategic oil stocks had a weekly fall of 3.6 and 1.35 million barrels, respectively, with a drain of 12.3 and 5.84 million barrels since December 3, standing at 420 and 595 million barrels. These have not stopped falling since September 10 and have drained 26.3 million barrels, dropping below 600 million barrels for the first time in more than 18 years.
U.S. COMMERCIAL CRUDE OIL INVENTORIES (January 2020 – December 24, 2021)
Source: U.S. Energy Information Administration. (EIA).
The trend of US commercial crude oil inventories in 2021 continues to be estimated downward, adjusting the year-end projection to 426.2 million barrels, 5.6 million barrels lower than the projection estimated in November. By December 24, coverage days dropped to 26.7 days in the week, while they had been at 28.3 on November 19.
By 2022, EIA projections estimate that as US oil production consolidates and increases above 11.5 MMBD, commercial crude oil and oil by-product inventories and strategic oil reserves will continue to drain, this time by 82.7 MMBD, to close the year at 1.72 billion barrels (1.27 billion in commercial inventories), where strategic crude oil reserves will fall by 47.5 MMBD, to close 2022 at 548.9 MMBD; and commercial oil inventories will rise by 17.4 million barrels, to 441 million barrels at the end of the year.
As for the OECD countries, the same EIA estimates that commercial inventories of crude oil and oil by-products will increase by 112 million barrels, to end the year with 2.86 billion barrels — all of this in a year in which the US decided to release 50 million barrels of oil from its strategic oil reserves, while India announced that it will do the same with 5 million barrels and the UK with 1.5 million barrels.
VENEZUELA
ASSESSMENT
In the context of the deep economic, political, and social crisis that has affected the country since 2015, the Venezuelan oil industry continues to be submerged in the worst crisis of its centennial history, where the entire sector looks dysfunctional, mainly due to the collapse of the operational and management capacities of PDVSA.
Beyond the speeches, propaganda on social networks, and the government’s repeated promises, the reality is that the indicators by which the oil industry’s management can be measured, namely oil and gas production, exports, refining, supply to the domestic fuel market, and oil revenue collection, are all down and at the lowest levels in its history, a 90-year setback in the sector’s capabilities.
The collapse of the oil industry has deprived Venezuela -an oil country par excellence- of the oil income that, until 2013, represented 96% of the country’s foreign exchange earnings, which has been the fundamental origin of the terrible economic crisis in which the country has been plunged since the beginning of 2015. Since 2017, after the raids, imprisonments, and persecution against hundreds of PDVSA managers and workers, the government appointed the National Guard General Manuel Quevedo, as head of PDVSA, and placed on the Board of Directors of the company political operators of the government, militarizing the company at all levels and stripping it of its technical capabilities and management knowledge. Between 2016 and 2021, more than 30,000 qualified and specialized workers have left PDVSA.
From that point on, the government began a process of dismantling the Full Oil Sovereignty Policy that governed the sector between 2004 and 2014, after the defeat of the Oil Sabotage of 2002-2003 and the refounding of PDVSA, handing over the management and control of the oil sector to private and transnational operators, privatizing and handing over the company’s assets, as well as the management of production and exports to private interests, all to no avail.
The privatization of PDVSA and the delivery of oil have been a disaster. Nowadays, oil production as of November stands at 625 MBD, for an annual average of 539 MBD, while the country continues to suffer a chronic shortage of fuels, gasoline, diesel, and gas.
It is always important to remember that during the period of Full Oil Sovereignty, between 2004 and 2014, $700 billion in revenues entered the country from oil exports, leveraged by an average production of 3 million barrels per day, exports of 2.5 million barrels per day, and a supply of 600,000 barrels per day of fuels – gasoline, diesel, and gas – to the domestic market. Thanks to these revenues, the country was able to sustain the massive social development programs known as Missions: Educational Missions (Robinson, Ribas, and Sucre), Health Missions (Barrio Adentro, Misión Milagro), Food Missions (Mercal, PDVAL, Casas de Alimentación), and Gran Misión Vivienda Venezuela, which built between 2010 and 2013 600,000 real homes; among other programs that allowed the country to achieve the United Nations Millennium Development Goals, as well as the development of large infrastructure and industrial, manufacturing, and agricultural projects that allowed the country to sustain its development, which maintained an economic and social growth for ten continuous years, with a GDP of $300 billion, an average inflation rate of 25%, a monthly minimum wage of $450, and international reserves of $45 billion.
At the same time, PDVSA, our national company, ranked in 2013 by the Petroleum Weekly Report as the 5th oil company worldwide, had 100,000 workers, $231 billion in assets, $129 billion in plants and equipment, $84.486 billion in equity, a production of 3 million barrels per day, 2.4 million barrels of exports, 1.2 million barrels processed in our national refining circuit to meet our domestic consumption and export needs, as well as annual revenues of $134 billion per year (all these numbers audited by KPMG and reported openly to the country) [34].
This was the company that we handed over back in August 2014, PDVSA, a powerful national company with full technical, financial, and management capabilities; a popular and revolutionary company, at the service of the country and national operator, subordinated to the state and the Full Oil Sovereignty Policy.
THE DELIVERY OF THE OIL AND PRIVATIZATION OF PDVSA
Between 2015-2017, the government, with absolute control of PDVSA’s Board of Directors, took control of all the company’s resources and funds, including resources from its operational budgets, and workers’ funds for other purposes and priorities, suspending hiring processes, supplies of parts and equipment, as well as plant shutdowns and maintenance of facilities.
The government, greedy for resources and without any understanding or interest in the operations of the company, diverted the resources and indebted PDVSA with an increase of the Chinese Fund of $30 billion. It also used CITGO as a funding source for the government, whose policy was to go further into debt in order to prioritize the payment of the debt with international creditors. As stated by maduro himself, between 2013 and 2017, more than $70 billion of debt were paid while the country was deprived of the imports necessary for its operation and PDVSA of its operating resources, as denounced by Eulogio Del Pino, former president of PDVSA, a day before his arrest in a video posted in social media [35].
Since 2018, and after the militarization of the company, PDVSA’s management has been characterized for being anti-popular and anti-worker. During General Quevedo’s administration, all social development programs and missions supported by PDVSA were suspended, including such sensitive programs as the bone marrow transplant program for children with cancer. Furthermore, the social benefits and labor conquests of the workers of the Ministry of Oil and PDVSA were taken away and canceled, including their savings and pension funds, their medical insurance, and other social benefits. The government acted in PDVSA with absolute disregard for its workers, imposing an atmosphere of persecution and fear, using security forces and proto-fascist groups hired for this purpose and included in the company’s payroll.
From then on, and in line with the economic package [36] announced by maduro in August 2018, the government, in blatant violation of the Organic Law of Hydrocarbons [37]in force, began to relinquish, through Decree 3.368[38] the oil production areas under PDVSA’s control to private operators, under the illegal figure of «oil services contracts», and also handing PDVSA’s participation in the Orinoco Oil Belt over to Chinese and Russian transnationals, ceding the control of the operations and the control of oil exports. Using the Supreme Court of Justice and sentence [39] number 156 of March 21, 2017, the government has yielded important production areas, new and existing, to briefcase companies without any experience and capital, to pay political favors, to the detriment of the possibilities of increasing oil production in the country.
The government eliminated the sale of oil using the price formula and the control of exports by closing the office of the Ministry of Oil in Vienna and re-editing the old policy of oil discounts. Venezuelan oil is sold by private companies with massive discounts of more than 40%.
In the international arena, both PDVSA and the government have ignored the development of the international arbitration trials, which have allowed both Conoco Phillips and the briefcase company, Crystalex, to take control of the company’s assets abroad and to obtain favorable judicial decisions for the control of CITGO and for the payment of $11 billion -a decision on which the Venezuelan Government has not yet objected. All this has happened amid absolute negligence of both the company and the government to defend the assets of the Republic abroad.
Again, it is important to remember that, until 2014, with the Political-Legal team of the Ministry of Oil and our international lawyers, we faced and won the lawsuits before the ICSID and the ICC brought by Exxon Mobil and Conoco Phillips against PDVSA and the Republic.
On the other hand, the Venezuelan Government and the Foreign Ministry have ignored the advance of Exxon Mobil and the other transnationals, Hess Corporation (USA) and China National Offshore Oil Corporation CNOCC (China), in the waters of the Essequibo, despite the irrefutable reality that there is a legitimate territorial dispute over this area.
Given the silence of the Venezuelan Government, Guyana is today emerging as the new South American oil province with a current production of 120 MBD of oil in the waters of the Essequibo, with plans to increase 350 MBD in 2022 and up to 750 MBD by 2025.
The Venezuelan Government has been negligent in the handling of a territorial dispute with a neighboring country, inaction that has been used to mark territory and advance in the dispossession of the resources contained in the aforementioned zone, which could be part of the patrimony of all Venezuelans.
PDVSA’s last intervening board, the ARA Commission, assumed control of the oil sector in February 2020, to advance a governmental plan for the sale and relinquishing of PDVSA’s assets and oil areas, in contravention of the Organic Law of Hydrocarbons and the Constitution. In order to advance its plans, the ARA Commission has counted on the approval of the Anti-Blockade Law [40], an unconstitutional law that intends to hand over State and national assets in a SECRET manner to private and transnational operators.
By means of an absolutely opaque and illegal management, the government has been handing over infrastructure, assets, equipment, and oil fields to private operators; all of this with no regard for the mechanisms of control and accountability of public affairs established in the laws of the Republic.
Despite the government’s desperate attempts to attract transnational capital to the sector, the remaining international oil companies in Venezuela, such as Rosneft, Total, Equinor, and Aipex, have left the country, even surrendering their assets and declaring them as losses.
There is no legal framework or legal security to participate in the oil business, while PDVSA has neither qualified personnel nor the management or plan to recover production and sustain the oil activity.
The service sector, essential to the oil activity, is decimated. The companies receive payment for their services in paper bags filled with cash, after paying the innumerable commission agents and intermediaries of the government and the company that meddle in their business or activities, always under the threat or fear of legal action that will take away their business or even their freedom.
The dysfunctionality and decomposition of the government and PDVSA at all levels scare off investors and oil operators, who, in many cases, are not willing to be involved in illicit operations. Their departure from the country is a clear sign of the government’s failure, even in the management of its illegal plans to hand over the oil industry.
PRODUCTION
According to OPEC’s December Market Monitoring Report (MOMR), Venezuela’s oil production for November stood at 625 thousand barrels per day (MBD), which yields an annual average — without December production — of 539 MBD. This average year’s production is only 39 MBD above the 2020 average production (the worst year in the world oil industry) and 257 MBD still below the 2019 average production of 796 MBD.
VENEZUELA OIL PRODUCTION (2019-2020-November 2021)
SOURCE: MOMR OPEP, DECEMBER 2021
The average production for the year of 539 MBD is 2,472 million barrels below our 2013 average production. In other words, between 2014 and 2021, Venezuela has lost 82% of its oil production capacity, despite having the largest oil reserves on the planet, certified at 316 billion barrels of oil. This constitutes an unprecedented case in the history of the oil industry worldwide.
PRODUCTION VENEZUELA (2013, January 2020 – December 2021)
Source: Own elaboration with data PDVSA (2013-2014) and OPEC (2015-2021).
Venezuela’s current oil production levels are far from the promises [41] made at the beginning of the year by Oil Minister Tareck El Aissami and Nicolás Maduro himself, who promised to reach 1.5 million barrels by the end of the year, later adjusting the initial figure to 1 million barrels per day. This is the third time that the Venezuelan government has adjusted the country’s oil production downwards since Nicolás Maduro announced, in January 2020, that it would reach 2 million barrels by the end of that year.
The same happened with the minister’s promise that by the end of July the fuel shortages in the country would be solved and the long queues would end.
None of this has happened beyond the technical discussions of corrupt journalists and «experts» in our oil country. When oil goes bad, it is felt on the streets. If the government was able to recover the production and export of oil or fuel production, the change would be felt in the national economy and immediately show in the standard of living of the citizens, but, unfortunately, this is not the case.
There is political intentionality by some «experts», articles of certain agencies and media to show a «miracle» in the recovery of the country’s oil production, when it is counted within the production volumes, what is called the «operated production»; that is to say all the barrels extracted, including the barrels of water, as well as the diluent imported from Iran.
These articles, whose sources are internal reports manipulated and leaked by the government itself, seek to support the privatization policy of the sector, the modification of the Organic Law of Hydrocarbons, and to leave without effect the constitutional reservations regarding the oil issue.
The reality, despite the government’s unsuccessful propaganda campaign, is that in order to repair the damage caused by the disastrous oil management of the last 8 years and the collapse of the oil production in the country, political will to recover PDVSA and our sovereignty over the management of oil is necessary.
A political change in Miraflores is required; a national vision that allows us to resume the full oil sovereignty as a policy for the sector. It is necessary to reestablish the rights of the oil workers, free the kidnapped workers and managers, and put an end to fear and persecution. We need to provide the sector with political and technical leaders and patriotic management in PDVSA, with oil knowledge and political commitment to the country’s well-being.
A deep analysis of the current situation of our areas and fields will have to be made, taking into account the characteristics and ages of each one in order to establish a plan -something that the government does not have- to recover the industry, as we did after the defeat of the oil sabotage.
The plan to recover production in Zulia is not the same as in the North of Monagas or in the Orinoco Oil Belt. We need the knowledge of our best technicians and managers, of the oil services, of the committed workers. This cannot be left in the hands of adventurers and briefcase companies as has been the case up to now.
The efforts to recover our large Refining and Upgrader complexes require specific knowledge and technology, as well as reestablishing the best technical and operational practices.
The recovery of the oil industry and PDVSA is a complex task, but one that can be achieved in the medium and long term, with the participation of all the national forces and capacities, as well as international support, always under the correct political leadership of the Ministry of Oil and the operational strength of Petróleos de Venezuela.
It is not about posting tweets or creating the illusion that the oil industry will recover overnight. This, as we know, is simply not possible. The oil issue should be a matter of national discussion: show the figures, compare policies and results. This government has already had 8 years with all the power in its hands – including the absolute control of PDVSA – and the results have been disastrous.
The year 2021 closes with a recovery of the international oil industry, with a stable oil market, a sustained recovery of demand, and a higher price of oil, which everything indicates will remain above $80 per barrel.
Venezuela will continue to be an oil-producing country, with the largest reserves on the planet, and must make progress in resolving the serious political problems it faces in order to focus on the recovery of the oil industry and put the oil revenues at the disposal of the people and the reconstruction of the country, only in this way, with the sovereign management of oil, we will get out of the unprecedented crisis we are facing.
El año 2021 cierra con un mercado petrolero estabilizado en sus fundamentos, sin embargo se mantienen importantes incertidumbres respecto al comportamiento de la economía mundial debido a la variante Omicron de la COVID-19, mientras los precios del gas y del carbón han experimentado un alza extraordinaria en las economías industrializadas, revelando una crisis anticipada de la llamada transición energética hacia una “economía verde”.
Luego del fracaso de la OPEP+ y la guerra de precios de marzo de 2020, los países productores allí agrupados, bajo el liderazgo de Arabia Saudita y Rusia, fueron capaces de llegar a acuerdos y hacer frente de manera exitosa a la caída sin precedentes de la demanda y precios del petróleo que se manifestaron de manera dramática en el segundo trimestre del 2020.
A partir de los recortes extraordinarios de producción de 9,7 millones de barriles día (MMBD) que entraron en vigencia en mayo de ese año, los precios se han venido recuperando lentamente, reflejando una estabilización del mercado al regular la oferta y drenar inventarios ante la caída y lenta recuperación de la demanda petrolera mundial.
El 2020-2021, fueron años donde se reafirmaron valores y principios fundamentales de la OPEP: el petróleo es un recurso natural y se debe intervenir el mercado petrolero para regular su producción y lograr una justa remuneración del mismo.
La política de flexibilización de los recortes de producción de la OPEP+, además de aliviar la situación interna de los países productores, ha permitido abastecer el mercado de acuerdo a la recuperación de la economía y la demanda, manteniendo los niveles de inventarios en el promedio de los últimos cinco años.
Por su parte, la economía mundial sigue recuperándose luego del colapso del 2020 debido a las masivas restricciones y cierres producto de la pandemia de la Covid-19. Durante todo el 2021 se ha venido experimentando una lenta recuperación liderada por las grandes economías industrializadas: EE.UU., China y Europa. Sin embargo las sucesivas variantes del virus, la más reciente de ellas, la Omicron, siguen provocando medidas de restricción a los desplazamientos y actividad económica ralentizan su recuperación.
La disparidad entre los países ricos y pobres, en el acceso y distribución de las vacunas para combatir la COVID ha provocado que las distintas cepas del virus muten y aparecen como variantes que, de cualquier manera, vuelven a afectar a la población, aun en los países con importantes niveles de vacunación.
Por su parte, producto de los masivos recursos monetarios inyectados a la economía en EE.UU y Europa, ha surgido el fenómeno de la inflación que acompañado a los problemas en la cadena de insumos y productos ha provocado problemas en la normalización y crecimiento de la economía mundial.
EE.UU. y China, han demostrado su poderosa fuerza económica y de recuperación. La administración Biden, cambio la postura negacionista de la administración Trump y ha enfocado su acción de gobierno en el control de la pandemia y la recuperación de la economía, mientras que China, ha mostrado su disciplina y poderosa capacidad de producción, siendo la única economía que no decreció en 2020 y que refleja uno de los mayores crecimientos en 2021.
Sin embargo, ambas superpotencias estan enfrascadas en complejas disputas económicas y políticas que mantienen importantes tensiones e incertidumbres en la recuperación de la economía mundial.
El proceso de recuperación económica de las grandes economías industrializadas importadoras netas de energía, han visto insatisfechas necesidades energéticas al tropezar con el fenómeno de encarecimiento del precio del gas y, como consecuencia de ello, de la alternativa disponible para uso eléctrico e industrial: el carbón.
Aunque las características del mercado del gas, son distintas a las del mercado petrolero, son altamente dependientes de la disponibilidad física de infraestructura y son mercados inmaduros, carentes de interconexión, su precio está vinculado por el tipo de fórmula, al precio de los combustibles líquidos –su alternativa natural–.
Por ello el encarecimiento del precio del petróleo, por encima de los 75 dólares el barril, sumado a las restricciones del suministro en Europa, vía gasoductos, y en Asia, vía Gas Natural Licuado, han provocado un incremento en sus precios del 600%, con un pico de 940% el 21 de diciembre, lo cual se convierte en un severo problema económico para los países demandantes, en particular, durante el invierno del hemisferio norte –la inflación anual[3], a noviembre, en el sector energético en la zona euro fue del 27,5%–, así como ha provocado un incremento del precio en el mercado norteamericano del gas que ha dispuesto importantes volúmenes a la exportación vía GNL.
Ante la ausencia y el costo del gas y de los combustibles líquidos, los grandes consumidores se han volcado hacia el consumo del carbón, incrementando su precio. El caso más emblemático de este fenómeno ha sido el de China.
El encarecimiento de la energía en Europa y Asia demuestra, por otra parte, los problemas reales de la llamada “transición energética” hacia una economía verde que prescinda de los combustibles fósiles. El mundo industrializado está muy lejos de prescindir de estos combustibles, las energías renovables, eólica y solar, ni la energía atómica son capaces de convertirse en una alternativa al consumo del petróleo, combustibles líquidos, gas, ni siquiera del carbón.
La OPEP+ perdió la oportunidad, en su última reunión del 02 de diciembre, de tomar una acción estratégica liberando más volúmenes de petróleo en su política de flexibilización para mantener el precio en un nivel para favorecer la recuperación de la economía mundial y la demanda de petróleo, así como para mantenerse como la fuente energética –a un precio justo– necesaria para el desarrollo económico.
La OPEP+ debe pronunciarse a favor del ambiente, exigir la racionalización del consumo del petróleo –como una política conservacionista del recurso natural– para contrarrestar las posturas anti-energías fósiles que se han posicionado en los países industrializados –sobre todo de Europa y EE.UU.–, a favor de otras energías, incluyendo la nuclear, gracias a las presiones políticas de la opinión pública así como el poderoso lobby económico de los fondos de inversión, productores de energías renovables y de energía nuclear.
De cara al 2022, la mayor expectativa se centra en la completa recuperación de la economía mundial y la demanda de petróleo a los niveles del 2019, antes de la pandemia, así como el monitoreo a los fundamentos del mercado petrolero para mantener la estabilización alcanzada en 2021.
El aspecto de más impacto al mercado petrolero y a la OPEP en particular, será la conclusión favorable de las negociaciones sobre el acuerdo nuclear entre EE.UU e Irán, lo que permitirá levantar las sanciones norteamericanas sobre la producción petrolera Irani y la eventual recuperación de la producción del país persa hasta 4 millones de barriles dia de petróleo –su cuota en el seno de la OPEP+ antes de las sanciones– lo que no solo permitirá garantizar el suministro de petróleo a China y Europa, sino que provocará un reacomodo de fuerzas en el seno de la organización, disputando la hegemonía saudita y equilibrando políticamente a la OPEP.
PRECIO
El 30 de diciembre, al cierre de los mercados europeos, los marcadores del crudo Brent (ICE Future Europe) y WTI (NYMEX) continuaron al alza cotizando en 79,48 y 76,76 dólares el barril, respectivamente, un incremento de más de 10 dólares para ambos marcadores desde el 02 de diciembre.
Los precios del petróleo cierran el año 2021 en el umbral de los 80 dólares el barril, recuperando la tendencia del periodo entre septiembre-octubre donde los marcadores se cotizaron por encima de los 80 dólares el barril, antes de la caída del 26 de noviembre cuando se anunció la detección de la nueva variante de la COVID-19, Ómicron[1].
PRECIOS CRUDOS BRENT Y WTI (septiembre – diciembre 2021)
Fuente: Elaboración propia con datos de Intercontinental Exchange (ICE) y CME Group.
El mercado petrolero mundial se vio fuertemente impactado por el anuncio de la detección de la Ómicron, bajando casi 10 dólares el barril. Luego, el 30 de noviembre, el precio del petróleo cotizó a su nivel más bajo en 4 meses, cayendo en más de 5% ese día, luego que el CEO del laboratorio Moderna, Stephane Bancel, alarmó aún más al mercado, afirmando[2] que se espera que las vacunas existentes “sean menos efectivas” ante la variante Ómicron.
El impacto de la aparición de la Ómicron, en los precios del petróleo, coincidio con el anuncio sin precedentes[3], del presidente de EE.UU., Joe Biden, el 23 de noviembre, de que los grandes consumidores de petróleo (China, Corea del Sur, India, Japón y Reino Unido) producto de un “trabajo diplomático” habían acordado una liberación conjunta de sus reservas estratégicas de petróleo para “reducir los precios y abordar la falta de suministro”. El presidente estadounidense dio el primer paso, al informar que su país “liberará” 50 millones de barriles de sus reservas estratégicas; India anunció que liberarán 5 millones de barriles, mientras que el Reino Unido liberará 1,5 millones de barriles.
Estos dos elementos combinados detuvieron el alza del precio del petróleo, que apuntaba a cerrar el último cuatrimestre del año por encima de los 80 dólares el barril, y provocaron su caída en más de 13 dólares por barril entre el 24 de noviembre y el primero de diciembre, ubicando el precio del crudo por debajo de los 69 dólares (Brent) y 66 dólares (WTI).
Es en esta circunstancias, en un momento donde los precios del petróleo se habían desplomado en más del 20% entre el 24 de noviembre y el primero de diciembre, la OPEP+ en su 23ª Reunión Ministerial[4] del 02 de diciembre, anuncia el ajuste al alza de 400 mil barriles dia para el mes de enero de 2022, ratificando su política de flexibilización del recorte de producción, de acuerdo al cronograma de mecanismo de ajuste aprobado el pasado 18 de julio.
Esta decisión provocó un impacto inmediato, haciendo que el precio del petróleo escalase más de 3 dólares en menos de 2 horas, recuperándose en un 7% de su valor. Entre el 05-07 de diciembre, los marcadores Brent y WTI volvieron a cotizar por encima de 70 dólares el barril.
El impacto de la decisión de la OPEP+ se vio reforzada el 06 de diciembre cuando, desde EE.UU., las autoridades sanitarias informaron que las primeras informaciones que han obtenido de la variante Ómicron “son alentadoras”, bajando la alarma generada inicialmente.
Los precios siguieron al alza para cotizarse por encima de los 75 dólares (Brent) y 72 dólares (WTI) hasta el 22 de diciembre, cuando tuvieron un repunte de 4 dólares en la última semana del año, superando los 79 y 76 dólares.
Desde la decisión tomada en la 23ª Reunión de la OPEP+, el 02 de diciembre, el precio del Brent y el WTI se recuperaron en más de 10 dólares el barril, soportados por las previsiones climáticas de un invierno más gélido de lo esperado en el hemisferio norte.
Así, en medio de las incertidumbres que siguen afectando la psicología del mercado petrolero y las perspectivas de la recuperación de la economía mundial, el precio del petróleo retoma la tendencia a la recuperación sostenida en sus valores, que durante este año permitió un crecimiento del 60% (30 dólares) respecto a sus cotizaciones al cierre de 2020, con cotizaciones en octubre y noviembre por encima de los 80 dólares el barril, que superaron en más de 90% (más de 40 dólares) a las del año anterior.
Durante todo el 2021, el mercado petrolero ha experimentado un proceso de estabilización debido fundamentalmente a la política de recortes de la OPEP+, el proceso de vacunación contra la COVID-19 en el mundo, la recuperación de la economía mundial y la demanda de petróleo, así como el drenaje de los inventarios de petróleo, todo lo cual se ha reflejado en la recuperación de los precios, que apuntan a mantenerse estables por encima de los 80 dólares el barril para el año 2022.
PRECIOS CRUDOS BRENT Y WTI (enero – diciembre 2021)
Fuente: Elaboración propia con datos de Intercontinental Exchange (ICE) y CME Group.
Las cotizaciones actuales del Brent y WTI representan un aumento del 210% y 305%, respectivamente respecto a sus cotizaciones de abril de 2020 y del 20% y 25% sobre las de diciembre de 2019, un claro indicativo de la recuperación de la demanda mundial de petróleo y la estabilización del mercado luego del colapso del 2020, debido a la pandemia de la COVID-19.
Aunque persisten los factores de incertidumbre afectan las perspectivas de recuperación de la economía mundial y la demanda de petróleo, tales como la aparición de la variante Ómicron de la COVID-19, los problemas en la cadena de suministros de insumos y productos, el fenómeno de la inflación y el incremento extraordinario del precio del gas y carbón en Europa y Asia, todas las estimaciones y análisis apuntan a que la recuperación de la economía y la demanda se mantendrá durante todo el año 2022, lo cual, permitirá a la OPEP+ seguir la política de flexibilización de los recortes de producción, mantener el mercado estable y los precios a niveles confortables.
En su reportes mensuales de diciembre, tanto la OPEP[5] como la Agencia Internacional de Energía[6] (IEA), no consideran a la variante de la COVID-19, Ómicron, un factor que frene la recuperación de la demanda de petróleo.
Pese a estas apreciaciones, el incremento exponencial al 29 de diciembre, con 19,25 millones de nuevos casos[7] de COVID-19 y su variante Omicron (5 millones más que los nuevos casos detectados en noviembre), han provocado la reactivación de las medidas de restricción a la movilidad interna y externa en los países de Europa y Asia, colocando un freno de fin de año a las expectativas de acelerar la recuperación económica ganada durante este año 2021.
Mientras, entre los países productores de petróleo, agrupados en la OPEP+, prevalece una postura más cautelosa ante la situación de la economía y la demanda petrolera mundial, tal como lo expresó el ministro de energía de Arabia Saudita, el príncipe Abdulazziz bin Salman, cuando en la previa a la 22ª Reunión Ministerial, había dicho que la crisis provocada por la pandemia estaba –en cierto modo– contenida, pero que no terminó. “Tenemos que vigilar, no dar por sentado las cosas»[8].
El precio del gas en Europa
Un elemento que sigue impactando el mercado energético, sobre todo en Europa y Asia, ha sido el permanente incremento de los precios del gas, vinculados tanto al costo del petróleo y de los combustibles líquidos, así como a las tensiones geopolítica –sobre todo en Europa– y las necesidades insatisfechas de energía en las economías industrializadas de Asia.
El precio del gas se ha disparado a niveles históricos desde septiembre de este año, con alzas de más del 500% en Asia-Pacífico y del 900% en Europa,donde el precio se ha colocado por encima de los 100 euros el megavatio/hora (MWh) desde el 08 de diciembre, con picos de 180 euros, arrastrando consigo al alza los precios del carbón, ante los insuficientes suministros y el costo del petróleo para satisfacer los requerimientos de energía para la recuperación de la economía mundial.
En Europa han resultado insuficientes tanto el almacenamiento de gas, como los suministros de “energías alternativas” y energía nuclear para hacer frente a la escasez de suministros de gas ruso y las amenazas de su suspensión derivada de las tensiones geopolíticas con Rusia. Lo que revela de manera clara la alta dependencia que subsiste aun de los combustibles fósiles.
Una dura prueba para la “transición energética” que ha obligado a las autoridades de la UE a dar un paso atrás –y razonable–, al considerar al gas dentro de las energías “transitorias” o “verdes”, en una forma de considerar a éste combustible fósil como un combustible de transición[09][10], por sobre el uso carbón y nuclear como fuentes de energía.
COTIZACIÓN DEL GAS PARA EUROPA (noviembre – 21 diciembre 2021)
Fuente: Elaboración propia con datos de Intercontinental Exchange (ICE)
La ola de frío, proveniente del Ártico, que ha afectado a los países del norte Europeo, provocó que se adelantara el uso de las insuficientes reservas de gas[11] –por debajo del 75% de la demanda establecido por la UE como objetivo estratégico– impactando al alza el precio del gas a finales de noviembre y en diciembre.
A esto se suman las tensiones geopolíticas entre Europa, EE.UU. y Rusia que presionan las fuentes de suministro de gas ruso al continente. En noviembre, el gas en Europa volvió a aumentar, por sobre sus altos precios, esta vez en un 18%, por la decisión de la Agencia Federal de Redes (Bundesnetzagentur), el ente regulador en Alemania, de suspender[12] el procedimiento de certificación del gasoducto Nord Steam 2, el segundo ramal del proyecto para surtir gas ruso a Europa a través de Alemania, cruzando el mar Báltico.
Ya en diciembre, el nuevo canciller alemán, Olaf Scholz, advirtió a Rusia que “no habrá gasoducto (Nord Steam 2)” mientras Moscú “no abandone” su posición ante Ucrania[13]. Ante la presión de EE.UU. y la OTAN, el presidente ruso, Vladimir Putin, advirtió que en Moscú “están preparados” para responder con «medidas militares y técnicas» a las acciones que se están tomando en las fronteras de su país[14], a la vez que denunció que Alemania estaba revendiendo el gas ruso a Polonia y Ucrania, por lo cual tomó la decisión de desviar en sentido inverso (al este, hacia Polonia) el suministro de gas por el gasoducto Yamal-Europa.
Todo lo anterior, llevó la cotización del Dutch TTF Gas Future, el marcador del gas para el mercado europeo, a superar nuevamente los 90 euros el Megavatio Hora (MWh) -no sucedía desde el 20 de octubre-, y establecerse sobre los 100 euros desde el 08 de diciembre, llegando a superar las barrera de los 180 euros el 21 de diciembre, niveles históricos registrados en los últimos días.
Al cierre del 28 de diciembre, el Dutch TTF cotizó en 106,6 euros/WWh, manteniéndose estable las últimas 48 horas, con un alza de 12 euros desde el primero de diciembre, aumentando su valor en 13% en el mes. Para el segundo semestre del 2021, el precio del Dutch TTF ha subido un 190% y en 490% desde principios de año.
Esto se une a la reiteración que hizo el gobierno de Bielorrusia, en su advertencia de no dejar entrar gas ruso hacia Europa si, desde la UE, se aplican nuevas sanciones al país.
PRODUCCIÓN
La producción mundial de petróleo, condensados, LNG y líquidos no convencionales (PCL), se sigue incrementando de forma gradual, principalmente, por la política de flexibilización de recortes de la OPEP+ y la entrada de volúmenes de EE.UU. y otros productores, estimulados por la recuperación de los precios del petróleo.
Según los datos del último Reporte Mensual del Mercado Petrolero de la OPEP[15] (MOMR por sus siglas en inglés) del 13 de diciembre, la producción mundial de PCL en noviembre se ubicó 98,28 MMBD, lo que representa un aumento mensual de 0,88 MMBD. Por su parte, la Administración de Información Energética[16] (EIA) estima que la producción de PCL en noviembre estuvo en 99 MMBD (1,25 MMBD de aumento mensual), mientras que la IEA lo hizo en 98,7 MMBD (970 MBD).
PRODUCCIÓN MUNDIAL de Crudo, condensados, LNG y líquidos no convencionales (noviembre 2021)
Fuente: elaboración propia con datos del MORM OPEP del 13 de diciembre, reporte STEO de la EIA del 07 de diciembre y reporte IEA del 14 de diciembre.
Producción mundial de petróleo
Si a la producción mundial de PCL le separamos los volúmenes de condensados, LNG y líquidos no convencionales, en EE.UU. Rusia y la OPEP, la producción mundial de petróleo en noviembre se ubica en 85,4 MMBD, de acuerdo, tanto a los datos de la OPEP, como a la información de la EIA, así como los datos del Ministerio de Energía de Rusia.
La producción de petróleo en noviembre muestra un aumento mensual de 1 MMBD, principalmente por la flexibilización de la OPEP+ y la recuperación de 150 MBD en la producción de EE.UU.
PRODUCCIÓN MUNDIAL DE PETRÓLEO (noviembre 2021)
Fuente: elaboración propia con datos del MOMR de la OPEP de diciembre de 2021, el Ministerio de Energía de Rusia, la Administración de Información Energética y Argus Media.
En 2021, la producción mundial de petróleo respondió fundamentalmente a los recortes de producción acordados por la OPEP+ en abril de 2020, así como los mecanismos de flexibilización del mismo, acordados el pasado 18 de julio.
Desde mayo de 2020, cuando comenzó el ajuste de la OPEP+ -retirando 9,7 MMBD del mercado- y la producción de EE.UU. cayó en 3 MMBD, los datos de la OPEP muestra un aumento de 9,1 MMBD en la oferta mundial de petróleo, a la vez que los números de la EIA lo hacen en 10,9 MMBD.
Durante el 2021, la OPEP+ flexibilizó en 3,94 MMBD su recorte de producción, mientras que la producción estadounidense tuvo un aumento de 600 MBD en su producción.
Así, para el 2021, sumando la producción de la OPEP+, EE.UU. y otros productores, la oferta mundial de petróleo tuvo un aumento anual entre 1,5 y 1,8 MMBD, según los datos de la OPEP, la EIA y la IEA.
Para el 2022, la IEA prevé un aumento de 6,4 MMBD en la producción mundial, similar a la proyección que se puede hacer con los datos de la OPEP, con una oferta cercana a los 102 MMBD. Por su parte, la proyección de la EIA para el próximo año es de 101 MMBD, previendo un crecimiento anual de 5,3 MMBD.
Producción OPEP+
Para noviembre de 2021, la producción de la OPEP+ se ubicó en 41,6 MMBD, luego del incremento en 400 MBD su cuota de producción.
Con el ajuste de producción de noviembre y diciembre, el año cerrará con un aumento de la oferta de la OPEP+ de 5,94 MMBD de petróleo, una flexibilización de 61% respecto al recorte original de 9,7 MMBD, iniciado el primero de mayo de 2020.
Para enero de 2022, se aplicará el ajuste acordado de 400 MBD, quedando el recorte de producción en 3,359 y la cuota del grupo en 38,741 MMBD (sin la producción de México, Irán, Libia y Venezuela).
El acuerdo de ajuste de producción tendrá vigencia hasta diciembre de 2022, por lo cual, según lo pactado, se continuará con el mismo esquema de flexibilización de 400 MBD por mes, aplicándolo hasta septiembre o cuando la OPEP+ haya devuelto al mercado la totalidad del volumen ajustado en mayo de 2020.
De los 400 MBD que recuperará la OPEP+ para su cuota de producción en diciembre, 205 MBD (51,25%) corresponden a las monarquías del Golfo Pérsico (Arabia Saudita, Kuwait y EAU) e Irak, donde Arabia Saudita aumentará su cuota en 105 MBD. Por su parte, Rusia, al igual que los sauditas, aumentará su producción en 105 MMBD.
Arabia Saudita y Rusia se llevan el 52,5% del aumento de producción acordado para diciembre, mientras que los restantes 17 países que forman parte de la OPEP+, se dividen el 47,5% del incremento.
Para el 2022, se prevé que la OPEP+ continúe el mecanismo mensual de ajuste hasta septiembre, hasta que se liberen los 3,759 MMBD restantes del ajuste de 9,9 MMBD de mayo del 2020, aunque el acuerdo está vigente hasta el 31 de diciembre del año entrante.
A su vez, a partir del primero de mayo de 2022, se hará un ajuste de 1,632 MMBD en la base de producción de los países de la OPEP+, llevándola a 43,732 MMBD, donde Arabia Saudita y Rusia subirán, cada uno, a 11,5 MMBD (un alza de 500 MBD), mientras que los EAU logró una nueva cuota base en 3,5 MMB (un aumento de 332 MBD).
Esta modificación de cuotas dentro de la OPEP+ se hará a costa de otros países que no pueden cubrir su cuota base, como el caso de Venezuela cuya cuota equivale al 11% de la producción de la Organización, pero cuya producción actual representa solo el 2,3%.
Producción OPEP
Según datos del MOMR, la producción de petróleo de los países miembros, al mes de noviembre fue de 27,72 MMBD –los niveles más altos en año y medio– como consecuencia de la flexibilización de su producción.
PRODUCCIÓN DE PAÍSES OPEP (noviembre 2021)
Fuente: MOMR de la OPEP del 13 de diciembre de 2021.
Arabia Saudita junto a los países del Golfo Pérsico (sin Irán), sumaron una producción de 19,488 en octubre MMBD, correspondiente al 70,3% de la producción OPEP, de esta, 9,87 MMBD, corresponden a Arabia Saudita. Mientras que los países africanos (sin Libia), presentaron una producción de 3,99 MMBD en octubre, el 14,4% de la producción OPEP.
Por su parte, Irán, Libia y Venezuela –los tres países de la OPEP exentos de recortes de producción– presentaron, en octubre, una producción conjunta de 4,24 MMBD, de los cuales 2,48 MMBD (58,5%) corresponde a Irán y 1,14 MMBD a Libia; mientras que la producción de Venezuela sigue estancada, produciendo 625 mil barriles día de petróleo.
Rusia
De acuerdo a datos publicados por el Ministerio de Energía de la Federación Rusa, la producción de petróleo del país en noviembre se ubicó en 10 MMBD, representando el 24% de la producción de la OPEP+.
PRODUCCIÓN DE PETRÓLEO DE RUSIA (enero 2020- noviembre 2021)
Fuente: Elaboración propia con datos del Ministerio de Energía de Rusia, el MOMR de la OPEP y S&P Global Platts.
EE.UU.
La producción petrolera norteamericana sigue aumentando, mostrando una clara recuperación durante el año, luego de la caída de 3 MMBD producto del colapso del mercado petrolero del 2020.
El último reporte[17] de la EIA, del 29 de diciembre, ubica la producción estadounidense en 11,8 MMBD, 200 MBD más que la semana anterior y 100 MBD sobre la producción de la primera quincena de diciembre. Antes, en noviembre, la EIA reportó una producción de 11,67 MMBD (un aumento mensual de 150 MBD), siendo su registro más alto desde abril de 2020, mostrando una tendencia que mantiene a los EE.UU. como el mayor productor mundial de petróleo.
La producción de EE.UU. se ha visto estimulada tanto por el incremento del precio del petróleo a nivel mundial –que ha permitido que los productores de petróleo de Esquistos paguen deudas y dividendos–, la recuperación de la economía, así como por el poder de las grandes transnacionales petroleras norteamericanas capaces de revertir, incluso, las órdenes ejecutivas del propio presidente Joe Biden y su política de “green economy”.
El gobierno norteamericano agobiado por las necesidades de la economía, por el alza en los precios del combustibles y la inflación, exige y presiona a los productores de la OPEP+ para que aumenten su oferta de petróleo, al tiempo que señala que el aumento de la producción de petróleo en EE.UU. –producción local– no se traduce en una reducción de los costos de los combustibles para su mercado interno.
El presidente estadounidense, en un comunicado[19] el 23 de noviembre y en rueda de prensa al día siguiente, criticó las “prácticas anticompetitivas” de las corporaciones petroleras, las cuales estarían impidiendo que el consumidor estadounidense “se beneficie” de la disminución en los precios del petróleo. “Existe una creciente evidencia de que la caída de los precios del petróleo no se traduce en precios más bajos en el surtidor”, denunció Biden.
El aumento de la producción de petróleo de los EE.UU., supera las estimaciones para 2021 del propio secretario del Departamento de Energía (DOE), así como las previsiones de 11,2 MMBD, así como las proyecciones hechas por la EIA en los reportes mensuales del 09 de noviembre y el 07 de diciembre.
PRODUCCIÓN DE PETRÓLEO DE EE.UU. * (marzo 2020 – noviembre 2021)
* Sin condensados, LGN, ni líquidos no convencionales
Fuente: Elaboración propia con datos del STEO de la EIA del 7 de diciembre de 2021.
El incremento de la producción de petróleo norteamericano va a contracorriente de la política del presidente Joe Biden, de reducir la producción y consumo de energías fósiles, para contribuir a la reducción de emisiones de carbono al medio ambiente y cumplir los compromisos del Acuerdo de París[19], una de sus banderas durante la campaña electoral, que junto a la “green economy”[20] le ganó el apoyo de importantes sectores jóvenes del partido demócrata.
La promesa de la Casa Blanca de no estimular la producción de petróleo, suspendiendo las ayudas federales y subsidios a la producción, la negativa a nuevas concesiones de tierras federales y permisos para la producción de petróleo, evitando la expansión de la producción petrolera a las áreas sensibles ambientalmente o protegidas, así como la revocatoria a las licencias y permisos para el desarrollo de infraestructura para incrementar la producción petrolera, han chocado con los poderosos intereses de las transnacionales petroleras norteamericanas y los imperativos de la recuperación económica post COVID.
En su objetivo estratégico de mantenerse como primera potencia económica del planeta y frenar el avance de China, la autosuficiencia energética se convierte en un imperativo, una ventaja fundamental sobre sus más cercanos competidores: China y el resto de las economías asiáticas y Europa, todos ellos dependientes de la importación de energía.
La transición energética y el desplazamiento de los combustibles fósiles, tropiezan en los EE.UU., así como en China, Asia y Europa, con la realidad de los intereses estratégicos del poder y las necesidades de los países industrializados, cuyo estilo de vida y patrones de consumo son los grandes demandantes de energía del mundo.
Esto se puede observar en la decisión[21] que, forzosamente, debió tomar la Casa Blanca el pasado 17 de noviembre, cuando la Oficina de Gestión de la Energía Oceánica (BOEM, por siglas en inglés), el ente encargado de autorizar y adjudicar las licitaciones en las aguas federales del Golfo de México, se vio obligado a vender el arrendamiento del lote 257 (1,7 millones de acres donde se estiman reservas por 48 mil millones de barriles de petróleo) a ExxonMobil, Chevron, BP, Shell y otras 29 empresas más, por un valor de 191,7 millones de dólares, luego que un fallo del 15 de junio por el juez federal de Louisiana, Terry Doughty, revocó[22] la Orden Ejecutiva 14.008[23] firmada por el presidente estadounidense el 27 de enero, donde se habían suspendido las nuevas licencias de petróleo y gas natural en terrenos públicos y aguas marinas.
ECONOMÍA
El año 2021 ha estado marcado por una franca recuperación de la economía mundial, liderada por las economías industrializadas, en particular EE.UU, China, Asia y Europa.
De acuerdo a las últimas proyecciones de la OPEP, FMI[24], OECD[25] y la CEPAL[26], la economía mundial ha experimentado un crecimiento de entre 5,5 y 5,9%, donde EE.UU., muestra un crecimiento de 5,5%, China de 8%, Uk 6,9% y 5% en la Zona Euro en Europa , mientras que Japón, la India y Rusia muestran crecimientos de 2%, 8,8% y 4%, respectivamente a la vez que América Latina lo hará en 6%. Por su parte, África subsahariana, es la región con menor crecimiento y recuperación económica este año, con 3,8%.
La economía mundial ha sido capaz de superar la caída de 3,1% del año 2020, el Fondo Monetario Internacional en su último informe proyecta que la economía mundial crezca 6,0% en 2021 y 4,9% en 2022.
Sin embargo, de acuerdo al Banco Mundial, esta recuperación ha estado marcada por la desigualdad. De acuerdo a sus “Perspectivas Económicas[27]” sigue existiendo una brecha muy grande en la recuperación económica entre las economías de ingreso alto y las economías de ingreso bajo y mediano.
DESIGUALDAD EN LA RECUPERACIÓN DE LA ECONOMÍA MUNDIAL PIB (2018-2021)
FUENTE: BANCO MUNDIAL
La edición de junio del informe Perspectivas Económicas Mundiales del BM, señala que, si bien la economía mundial crecerá un 5,6% en 2021 (el mayor ritmo después de la recesión en 80 años), la recuperación será desigual. Actualmente, se proyecta que las economías de ingreso bajo crecerán sólo un 2,9 % en 2021, el crecimiento más lento de los últimos 20 años, con respecto a 2020, en parte debido al lento ritmo de la vacunación.
La pandemia de la COVID-19, no ha cesado de impactar a la población mundial y vuelve con sus variantes –Omicron, la más reciente–, afectando, incluso, a los países industrializados, a pesar de haber adelantado masivos programas de vacunación entre su población. La aparición de las distintas mutaciones del coronavirus se produce en aquellas regiones y poblaciones de países más pobres, donde no se ha tenido acceso de forma masiva a las vacunas contra la COVID-19.
Con más de 284 millones de casos y casi 5,5 millones de fallecidos, la COVID-19 continúa generando interrupciones y restricciones a la movilidad aérea y terrestre, el comercio y la economía, sobre todo en Europa, aunque existe el consenso entre la comunidad científica y las distintas agencias gubernamentales, en que la nueva variante del virus, la Omicron no tiene la letalidad ni severidad que las otras variantes de la COVID-19, aunque su transmisión es más rápida.
Adicionalmente la economía mundial debe ahora confrontar problemas derivados del colapso del 2020: la inflación, la interrupción de las cadenas de suministro y la deuda.
Producto de los masivos aportes monetarios de auxilio a las economías de Europa y los EE.UU., donde se inyectaron paquetes de subsidios, préstamos y subvenciones por más de 6 billones de dólares (4,1 billones en EE.UU. y 2,3 billones en Europa), el fenómeno de la inflación se ha presentado en las principales economías industrializadas.
Para noviembre de 2021, la Oficina de Estadísticas Laborales[28] publicó que la inflación anual para noviembre en EE.UU. estuvo en 6,8% –el índice más alto en 39 años–, cuando en noviembre de 2020 estuvo en 1,2%. A su vez, Eurostat[29] informó que, para el mismo mes, la inflación de la de la UE fue del 4,9%, con 0,5 puntos más que el mes anterior; mientras en China, estuvo en 2,3% anual, con una variación de 0,8 puntos al alza sobre octubre, según los datos de la Oficina Nacional de Estadísticas de China[30].
Los sectores que han incidido en el aumento inflacionario –dentro de las economías industrializadas– son la energía y los alimentos, las cuales se estiman que mantengan su incidencia en alza inflacionaria hasta finales de 2022, informó en un comunicado[31] el Fondo Monetario Internacional (FMI).
Por su parte, la OCDE en su reporte sobre “Perspectivas Económicas”, del mes de diciembre, se muestra “cautelosamente optimistas”, respecto al desempeño de la economía mundial (economía, los salarios, el empleo y el comercio), estimando que el 2021 cierre con un crecimiento del 5,6%, pero, coincidiendo con el Banco Mundial, de una forma desequilibrada, con marcada diferencia en la recuperación entre los propios países de economías avanzadas, lo cual se refleja en la salud, las limitaciones en la oferta, las erradas decisiones en la política y la inflación.
El reporte señala que el IPC de los alimentos y la energía sigue aumentando en 2021. Igualmente, advierte que el mercado laboral se encuentra en una situación de desequilibrio, donde muchas personas no consiguen empleo, lo cual se ve reflejado en la tasa de ocupación en la población activa, la cual ha descendido.
La OCDE señala[32] que la recuperación de la demanda de bienes se topó con una recuperación más lenta en la cadena de producción, provocando una escasez en la oferta, creando un cuello de botella en la cadena de producción y suministro. Por otra parte, mientras en EE.UU. hay escasez de mano de obra y necesita incorporar más personas al mercado laboral, en Europa, a la inversa, se necesita crear más puestos de trabajo y aumentar el crecimiento del empleo.
La “presión inflacionista” abarcó todas las economías, donde la inflación, en 2021, se encuentra muy por encima de los niveles pre pandémicos.
Ambos organismos coinciden en señalar entre los factores que más está influyendo en las presiones inflacionarias, ha sido la interrupción de la cadena de suministros, alimentos y el encarecimiento del costo de la energía, petróleo, gas y carbón.
Las cargas de la deuda en los mercados emergentes y las economías en desarrollo han aumentado durante la pandemia. El desafío se agudiza en los países de ingreso bajo: la mitad de ellos estaban en una situación crítica causada por el sobreendeudamiento o en alto riesgo de estarlo antes de la aparición de la COVID-19. Esto se produce después de una década en la que se ha observado la expansión más rápida, más grande y más amplia de los niveles de deuda en todo el mundo, según el informe Perspectivas económicas mundiales.
CRECIMIENTO DE LA DEUDA EN LOS PAÍSES EN DESARROLLO
Fuente: BANCO MUNDIAL
Cuando los responsables de las políticas en los mercados emergentes y las economías en desarrollo buscan avanzar de la respuesta a la pandemia a la recuperación, deberán tener cuidado de no retirar prematuramente el apoyo fiscal y tratar de aumentar la eficiencia del gasto público, al tiempo que equilibran la necesidad de sostenibilidad de la deuda.
Sin embargo, la carga de la deuda se hará sentir mucho tiempo después de que desaparezca el virus, cuando aumenten los costos del servicio de la deuda, desacelerando la recuperación y dificultando los esfuerzos para enfrentar otros desafíos del desarrollo, incluido el cambio climático.
La deuda es más de lo que parece, si nos atenemos a las conclusiones del informe “La transparencia de la deuda en los países en desarrollo”[33], del Banco Mundial. Esto se debe a que elaborar informes sobre la deuda no es un ejercicio muy sencillo.
La vigilancia de la deuda mundial hoy depende de una combinación de bases de datos con diferentes normas y definiciones. Estas bases de datos tienen grandes brechas: el último informe del Banco Mundial muestra que los registros disponibles públicamente sobre el volumen de la deuda de los países de ingreso bajo, dan lugar a variaciones que pueden alcanzar hasta el 30 % del PIB de un país, debido a las divergencias en las definiciones y normas de las bases de datos locales e internacionales.
DEMANDA
La demanda mundial de petróleo en 2021 se ha comportado al alza, tal como estimaron todos los organismos especializados, a la par de la recuperación de la economía mundial, superando el colapso que marcó el 2020.
Las agencias e instituciones estimaron que la demanda petrolera se ubicaría entre 96,2 y 96,9 millones de barriles dia, un incremento anual entre 5,1 y 5,6 millones de barriles día, previendo que la recuperación se produciría sobre todo en el 4to trimestre del año, a la par que se estabiliza la recuperación de la economía mundial.
El avance de las vacunaciones masivas en contra de la COVID-19 y el levantamiento a las restricciones en la movilidad interna y externa en los países -en particular en Europa, EE.UU. y Asia, con la recuperación del comercio, producción, turismo y empleo, generó expectativas y proyecciones que apuntaron a un incremento en la demanda mundial del petróleo, hacia el último trimestre del año por encima de las previsiones hechas durante el primer semestre de 2021.
Sin embargo, la ralentización en las economías de Asia, en particular la de China, por los problemas de suministro de energía, el fenómeno inflacionario, el alto costo de la energía en Europa, junto a la caída en la demanda en India y la aparición de la variante de la COVID-19, la Omicron, provocaron un ajuste a la baja de las proyecciones iniciales de la demanda para la de los últimos tres meses de 2021.
ESTIMACIONES INICIALES DE LA DEMANDA (enero – diciembre 2021)
Fuente: Elaboración propia con datos OPEP, IEA y EIA.
El Reporte mensual de la OPEP del mes de diciembre, prevé que el 2021 finalice con una demanda de 96,63 MMBD, un incremento anual de 5,65 MMBD, que sin embargo se ubica 250 MBD por debajo de lo estimado durante los primeros 8 meses del año.
Por su parte, la IEA proyectó, para 2021, una demanda global de 96,2 MMBD, un aumento anual de 5,4 MMBD en la demanda global de petróleo. Mientras que la EIA proyectó el cierre del año con una demanda de 96,91 MMBD, un incremento anual de 5,1 MMBD.
Para el 2022, ante las proyecciones de crecimiento en las economías avanzadas y emergentes, así como el avance que se espera en el proceso de vacunación –incluso, con una tercera dosis– todas las fuentes (OPEP, EIA, IEA) proyectan una demanda mundial cercana o por encima de los 100 MMBD, recuperando los niveles del último semestre de 2019, previos al inicio de la pandemia.
Mientras que la OPEP estima en su Reporte de diciembre, para el 2022 una demanda de 100,8 MMBD, con un aumento anual de 4,2 MMBD; la EIA prevé una demanda de 100,5 MMBD, con un crecimiento anual de 3,6 MMBD, mientras la IEA, a diferencia de las otras, proyecta una demanda de 99,5 MMBD para 2022, con un aumento de 3,3 MMBD, que se acerca más al crecimiento previsto por la administración estadounidense.
PROYECCIÓN DEMANDA 2022
Fuente: Elaboración propia con datos OPEP, IEA y EIA.
ALMACENAMIENTO
El nivel de inventarios de crudo y productos es un factor determinante para medir la estabilidad del mercado petrolero. Durante todo el año 2020, debido al colapso de la demanda y la sobre oferta de petróleo en el mercado, los inventarios alcanzaron niveles históricos, incluso por encima de sus capacidades de almacenamiento lo que provocó –por primera vez en la centenaria historia de la industria petrolera– precios negativos como los que registró el 20 de abril del año pasado, cuando el WTI cotizó en -37 dólares el barril, ante el colapso del Cushing Oklahoma.
En el 2021, producto de los recortes de producción de la OPEP+ y la recuperación de la demanda, se pudieron drenar los excesos de inventarios, volviendolos a sus niveles promedios de los últimos 5 años. Este logro en la estabilización del mercado, ha sido uno de los más importantes alcanzados por la OPEP+, en los esfuerzos para estabilizar el mercado petrolero.
En los países de la OCDE los niveles de inventario se ubican por debajo de los niveles récord alcanzados en 2020 y del promedio en el período 2015-2019, superior al aumento en el almacenamiento de productos petroleros en el mismo período.
De acuerdo al MOMR de la OPEP de diciembre, los inventarios comerciales de crudo y productos de los países OCDE se ubican en octubre en 2.773 millones de barriles, cayendo en 356 millones de barriles con respecto al mismo período de 2020 y 174 millones de barriles por debajo del promedio del período 2015-2019.
En cuanto a los días de cobertura de los inventarios, en octubre estuvieron en 61,7 días, siendo 12,1 días más bajo que en octubre de 2020.
Por su parte, la EIA, en su último reporte mensual, estimó en 2.784 millones de barriles el total de inventarios de crudo y productos petroleros en los países OCDE para el mes de octubre, una caída mensual de 1,3 millones de barriles, luego de haber tenido una caída mensual de 22,7 millones de barriles en septiembre.
Al cierre del año, los inventarios de crudo en EE.UU. cerraron con 1,8 mil millones de barriles, de los cuales 423,6 millones corresponden a los inventarios comerciales de petróleo y 596,4 millones a las reservas estratégicas, éstas últimas con un drenaje de 41 millones de barriles en 2021, de los cuales 25 millones lo hicieron desde septiembre de este año.
El último reporte semanal de la EIA, del 29 de diciembre, muestran que, al cierre de la semana del 24 de diciembre, las reservas comerciales y las estratégicas de petróleo tuvieron una caída semanal de 3,6 y 1,35 millones de barriles, respectivamente, con un drenaje de 12,3 y 5,84 millones de barriles desde el 03 de diciembre, ubicándose en 420 y 595 millones de barriles. Éstas últimas, no han parado de descender desde el 10 de septiembre y han drenado 26,3 millones de barriles, colocándose por debajo de los 600 millones por primera vez en más de 18 años.
INVENTARIOS COMERCIALES DE CRUDO EN EE.UU. (enero 2020 – 24 diciembre 2021)
Fuente: Administración de Información Energética de EE.UU. (EIA).
La tendencia de los inventarios de crudo comercial en EE.UU. en 2021 sigue estimándose a la baja, ajustando la proyección para el cierre del año para quedar en 426,2 millones de barriles, 5,6 millones menos que la proyección estimada en noviembre.
Para el 24 de diciembre, los días de cobertura bajaron a 26,7 días en la semana, cuando estuvieron en 28,3 el 19 de noviembre.
Para 2022, las proyecciones de la EIA estiman que, a medida que se consolida y aumenta la producción de petróleo estadounidense por encima de los 11,5 MMBD, seguirán drenando los inventarios comerciales de crudo y productos petroleros y las reservas estratégicas de petróleo, esta vez en 82,7 millones de barriles, para cerrar el año en 1,72 mil millones de barriles (1,27 mil millones en inventarios comerciales), donde las reservas estratégicas de crudo caerán en 47,5 millones de barriles, para cerrar el 2022 con 548,9 millones de barriles; y los inventarios comerciales de petróleo subirán en 17,4 millones de barriles, para quedar en 441 millones al cierre del año.
En cuanto a los países de la OCDE, la misma EIA estima que los inventarios comerciales de crudo y productos petroleros, aumentarán en 112 millones de barriles, para culminar el año con 2,86 mil millones de barriles. Todo ello, en un año donde EE.UU. decidió liberar 50 millones de barriles de petróleo de sus reservas estratégicas de petróleo, mientras que India anunció que hará lo mismo con 5 millones de barriles y Reino Unido con 1,5 millones de barriles.
VENEZUELA
BALANCE
En el marco de la profunda crisis económica, política y social que ha afectado al país desde 2015, la industria petrolera venezolana, sigue sumergida en la peor crisis de su historia centenaria, donde todo el sector luce disfuncional, fundamentalmente por el colapso de las capacidades operativas y de gestión de Petróleos de Venezuela.
Más allá de los discursos, propaganda en redes sociales y las reiteradas promesas del gobierno, la realidad es que los índices por los cuales se puede medir la gestión de la industria petrolera: producción de petróleo y gas, exportaciones, refinación, suministro al mercado interno de combustibles y captación de ingresos petroleros, están todos por el suelo, a los niveles más bajos de su historia, un retroceso de 90 años en las capacidades del sector.
El colapso de la industria petrolera ha privado a Venezuela –país petrolero por excelencia– del ingreso petrolero que, hasta el año 2013, representaba el 96% de los ingresos en divisas del país, lo cual ha sido el origen fundamental de la terrible crisis económica en la que está sumido el país desde inicios de 2015.
Desde el 2017, luego de la razzia, encarcelamiento y persecución en contra de cientos de gerentes y trabajadores de PDVSA, el gobierno nombró al frente de PDVSA al general de la Guardia Nacional Manuel Quevedo, y en la Junta Directiva de la empresa a operadores políticos del gobierno, militarizando la empresa a todos sus niveles y despojandola de sus capacidades técnicas y el conocimiento en la gestión. Entre 2016-2021 han salido más de 30 mil trabajadores calificados y especializados de PDVSA.
A partir de allí, el gobierno inició un proceso de desmantelamiento de la Política de Plena Soberanía Petrolera que rigió al sector entre 2004-2014, luego de la derrota del Sabotaje Petrolero del 2002-2003 y la refundación de PDVSA, entregando a operadores privados y transnacionales el manejo y control del sector petrolero, privatizando y entregando los activos de la empresa, así como la gestión de producción y exportación al interés privado, todo ello sin éxito.
La privatización de PDVSA y entrega del petróleo ha sido un desastre. Hoy día la producción de petróleo al mes de noviembre se ubica en 625 MBD, para un promedio anual de 539 MBD, mientras el país sigue padeciendo una escasez crónica de combustibles, gasolina, diesel y gas.
Es importante siempre recordar que en el periodo de la Plena Soberanía Petrolera, entre 2004-2014, ingresaron al país 700 mil millones de dólares por concepto de exportaciones petroleras, apalancados por una producción promedio de 3 millones de barriles día en el período, exportaciones de 2,5 millones de barriles día y un suministro de 600 mil barriles dia de combustibles –gasolina, diesel y gas– al mercado interno.
Gracias a estos ingresos el país pudo sostener los programas masivos de desarrollo social, conocidos como Misiones: las Misiones Educativas (Robinson, Ribas y Sucre), Misiones de Salud (Barrio Adentro, Misión Milagro), Misiones de Alimentación (Mercal, PDVAL, Casas de Alimentación) y Gran Misión Vivienda Venezuela, que construyó entre 2010-2013 600 mil viviendas de verdad, entre otros programas que permitieron al país alcanzar las metas del Milenio de Desarrollo Social de las Naciones Unidas, así como el desarrollo de grandes proyectos de infraestructura, industrias, manufactura y agrícolas que permitieron sostener el desarrollo del país, que mantuvo un crecimiento económico y social durante diez años continuos, con un PIB de 300 mil millones de dólares, una inflación promedio de 25%, un salario mínimo mensual de 450 dólares y reservas internacionales de 45 mil millones de dólares.
A la vez que PDVSA, nuestra empresa nacional, catalogada en 2013, por la Petroleum Weekly Report como la 5ta empresa petrolera a nivel mundial, contaba con 100 mil trabajadores, 231 mil millones de dólares de activos, 129 mil millones de dólares en plantas y equipos, 84.486 mil millones de dólares en Patrimonio, una producción de 3 millones de barriles dia, 2,4 millones de barriles de exportaciones, 1,2 millones de barriles procesados en nuestro circuito de refinación nacional, para atender nuestro consumo interno y exportar, así como ingresos anuales de 134 mil millones de dólares al año, todos estos números auditados por la KPMG y reportados de manera abierta al país[34].
Esta fue la empresa que entregamos en agosto de 2014, PDVSA, una empresa nacional poderosa, con plenas capacidades técnicas, financieras y de gestión, una empresa popular y revolucionaria, al servicio del país y operador nacional, subordinado al Estado y a la Política de la Plena Soberanía Petrolera.
LA ENTREGA DEL PETRÓLEO Y PRIVATIZACIÓN DE PDVSA
Entre 2015-2017 el gobierno, con control absoluto de la Junta Directiva de PDVSA, dispuso de todos los recursos y Fondos de la empresa, incluidos los recursos de sus presupuestos operacionales, y Fondos de los trabajadores, para otros propósitos y prioridades, suspendiendo los procesos de contrataciones, suministros de partes y equipos, así como paradas de plantas y mantenimiento de las instalaciones.
El gobierno, ávido de recursos y sin ninguna comprensión o interés por el funcionamiento de la empresa, desvió los recursos y endeudó a PDVSA con un incremento del Fondo Chino de 30 mil millones de dólares. Igualmente utilizó a CITGO como fuente de financiamiento al gobierno, cuya política fue endeudarse más para priorizar el pago de la deuda con los acreedores internacionales. Tal como lo declaró el mismo maduro, entre 2013 y 2017 se pagaron más de 70 mil millones de dólares de deuda mientras, se privaba al país de las importaciones necesarias para su funcionamiento y a PDVSA de sus recursos operativos, tal como lo denunció Eulogio Del Pino, ex-presidente de PDVSA, un dia antes de su detención en un video en las redes sociales[35].
A partir del 2018 y luego de la militarización de la empresa, la gestión de PDVSA se ha caracterizado por ser antipopular y anti obrera. Durante la gestión del General Quevedo, se suspendieron todos los programas de desarrollo social y Misiones que sostenía PDVSA, incluyendo programas tan sensibles como el de trasplante de médula ósea a los niños con cáncer; así como se arrebataron y cancelaron los beneficios sociales y conquistas laborales de los trabajadores del Ministerio de Petróleo y de PDVSA, incluyendo sus Fondos de Ahorros y Pensiones, además de sus seguros médicos y otros beneficios sociales. El gobierno actuó en PDVSA con un absoluto desprecio por sus trabajadores, imponiendo en su seno un ambiente de persecución y miedo utilizando para ello a los cuerpos de seguridad y grupos protofascistas ingresados a nómina de la empresa para tal fin.
A partir de allí y en consonancia con el paquetazo económico[36] anunciado por maduro en agosto de 2018, el gobierno, en abierta violacion a la Ley Orgánica de Hidrocarburos[37] vigente, comenzó a ceder por intermedio del Decreto 3.368[38] las areas de produccion de petroleo, bajo control de PDVSA, a operadores privados bajo la figura ilegal de “contratos de servicios petroleros”, igualmente cedió participación de PDVSA a las transnacionales Chinas y Rusas en la Faja Petrolífera del Orinoco, cediendo el control de las operaciones y el control de las exportaciones de petróleo.
Utilizando al Tribunal Supremo de Justicia y la sentencia[39] número 156 del 21 de marzo de 2017, el gobierno ha entregado importantes áreas de producción, nuevas y existentes, a empresas de maletín o sin ningún tipo de experiencia y capital, para pagar favores políticos, en detrimento de las posibilidades de incrementar la producción petrolera en el país.
El gobierno eliminó la venta de petróleo utilizando fórmula de precios y la fiscalización de las exportaciones cerrando la oficina del Ministerio de Petróleo en Viena, reeditando la vieja política de descuentos petroleros, el petróleo venezolano, lo venden los privados con masivos descuentos de más del 40%.
En el ámbito internacional, tanto PDVSA como el gobierno hicieron caso omiso al desarrollo de los juicios de arbitraje Internacional, lo cual permitió tanto a la Conoco Phillips, como a la empresa de maletín Crystalex, hacerse con el control de activos de la empresa en el exterior y obtener decisiones judiciales favorables para el control de CITGO y para el pago de 11 mil millones de dólares –decisión a la que el gobierno de venezuela aún no ha hecho oposición. Todo ello ha sucedido en medio de una absoluta negligencia tanto de la empresa como del gobierno para defender los activos de la República en el exterior.
Nuevamente es importante recordar que, hasta el 2014, con el equipo Político-jurídico del Ministerio de Petróleo y nuestro abogados internacionales hicimos frente y ganamos los juicios ante el CIADI y la CCI adelantados por la Exxon Mobil y la Conoco Phillips en contra de PDVSA y la República.
Por otra parte el gobierno y la cancillería de Venezuela hicieron caso omiso al avance de la Exxon Mobil y las otras transnacionales, Hess Corporation (EE.UU.) y a la China National Offshore Oil Corporation CNOCC (China), en aguas del Esequibo, pese a la realidad irrefutable que sobre esta área existe una disputa legítima del territorio.
Ante el silencio del gobierno venezolano, hoy día Guyana se perfila como la nueva provincia petrolera sudamericana con una producción actual de 120 MBD de petróleo en aguas del Esequibo, con planes de aumentar 350 MBD en 2022 y hasta 750 MBD para el año 2025.
El gobierno venezolano ha sido negligente en el manejo de la disputa territorial con el país vecino, inacción que ha sido aprovechada para marcar territorio y avanzar en el despojo de los recursos contenidos en la referida zona, los cuales pudieran ser parte del patrimonio de todos los venezolanos.
La última junta interventora de PDVSA, la Comisión ARA, asumió el control del sector petrolero en febrero de 2020, para avanzar en un Plan gubernamental de venta y entrega de activos de PDVSA y áreas petroleras, en contravención de la Ley Orgánica de Hidrocarburos y de la Constitución.
Para avanzar en sus planes, la Comisión ARA ha contado con la aprobación de la Ley Antibloqueo[40], una ley inconstitucional que pretende entregar activos del Estado y de todo el país, de manera SECRETA a operadores privados y transnacionales.
En una gestión absolutamente opaca e ilegal, el gobierno ha venido entregando infraestructura, activos, equipos y campos petroleros a los operadores privados. Todo ello de espaldas a los mecanismos de control y rendición de cuentas de la cosa pública establecidos en las leyes de la República.
A pesar de los intentos desesperados del gobierno para atraer capital transnacional al sector, las empresas internacionales de petróleo que quedaban en Venezuela como la Rosneft, la Total, la Equinor y Aipex, han abandonado el país, incluso entregaron sus activos y los declararon como pérdidas.
No existe un marco legal, ni seguridad jurídica para participar en el negocio petroleo, mientras que PDVSA no cuenta ni con el personal calificado ni con una gestión o un plan para recuperar la producción y sostener la actividad petrolera.
El sector de servicios, fundamental para la actividad petrolera, está diezmado, las empresas reciben el pago por sus servicios en efectivo en bolsas de papel, luego de pagar en las innumerables alcabalas de comisionistas e intermediarios del gobierno y la empresa que intervienen en sus negocios o actividades, siempre bajo la amenaza o el temor de una acción judicial que les arrebate su negocio o incluso su libertad.
La disfuncionalidad y descomposición del gobierno y PDVSA a todos sus niveles espantan a los inversionistas y operadores petroleros, quienes en muchos casos no están dispuestos a vincularse en operaciones ilícitas. Su salida del país es una señal clara del fracaso del gobierno incluso en la gestión de sus planes ilegales de entrega de la industria petrolera.
PRODUCCIÓN
De acuerdo al Reporte de Monitoreo del Mercado (MOMR) de la OPEP de diciembre, la producción de petróleo de Venezuela para el mes de noviembre se ubicó en 625 mil barriles día (MBD), lo cual arroja un promedio anual –sin la produccion de diciembre– de 539 MBD.
Esta producción promedio año se ubica solo 39 MBD por encima de la producción promedio de 2020 (el peor año de la industria petrolera mundial) y 257 MBD todavía por debajo de la producción promedio del 2019 de 796 MBD.
PRODUCCIÓN PETROLERA DE VENEZUELA (2019-2020-noviembre 2021)
FUENTE: MOMR OPEP, DICIEMBRE 2021
La producción promedio del año de 539 MBD se encuentra 2,472 millones de barriles por debajo de nuestra producción promedio del 2013. Es decir, entre 2014-2021 Venezuela ha perdido el 82% de su capacidad de producción de petróleo, teniendo las mayores reservas de petróleo del planeta, certificadas en 316 mil millones de barriles de petróleo. Esto constituye un caso sin precedente en la historia de la industria petrolera a nivel mundial.
PRODUCCIÓN VENEZUELA (2013, enero 2020 – diciembre 2021)
Fuente: Elaboración propia con datos PDVSA (2013-2014) y OPEP (2015-2021).
Los actuales niveles de producción de petróleo de Venezuela distan mucho de las promesas[41] realizadas al inicio del año por el Ministro de Petróleo Tareck El Aissami y el propio Nicolás Maduro, quienes prometieron alcanzar a final de año 1,5 millones de barriles, ajustando posteriormente la cifra inicial a 1 millón de barriles día. Es la tercera vez que el gobierno venezolano ajusta a la baja la producción petrolera del país desde que Nicolás Maduro anunciara, en enero de 2020, que a finales de ese año alcanzaría los 2 millones de barriles.
Igual sucedió con la promesa del ministro de que a finales de julio se solventarían la escasez de combustibles en el país y se acabarían las largas colas.
Nada de esto ha sucedido, más allá de las discusiones técnicas, los palangristas y “expertos”, en nuestro país petrolero cuando el petróleo va mal, eso se siente en la calle, si el gobierno fuese capaz de recuperar la producción y las exportaciones de petróleo o la producción de combustibles, el cambio se sentiría en la economía nacional en el nivel de vida de los ciudadanos de manera inmediata. Pero –lamentablemente– no es así.
Existe una intencionalidad política en algunos “expertos”, artículos de ciertas agencias y medios de querer mostrar un “milagro” en la recuperación de la producción petrolera del país, cuando se contabiliza dentro de los volúmenes de producción, lo que se llama la “producción operada” es decir todos los barriles que se extraen, incluyendo los barriles de agua, así como el diluyente que se ha importado desde Irán.
En estos artículos, cuyas fuentes son informes internos manipulados y filtrados por el propio gobierno, se trata de apuntalar la política de privatización del sector, la modificación de la Ley Orgánica de Hidrocarburos y dejar sin efecto las reservas constitucionales sobre el petróleo.
La realidad, a pesar de la infructuosa campaña de propaganda del gobierno, es que para reparar el daño producido por la pesima gestion petrolera en estos últimos 8 años y el colapso de la producción de petróleo en el país, se requiere de la voluntad política de recuperar PDVSA y nuestra soberanía sobre el manejo del petróleo.
Se requiere de un cambio político en Miraflores, una visión nacional que nos permita reasumir la Plena Soberanía Petrolera como política para el sector.
Hay que restablecer los derechos de los trabajadores petroleros, liberar a los trabajadores y gerentes secuestrados, acabar con el miedo y la persecución. Dotar al sector de una dirección político-técnica y una gerencia patriota en PDVSA, con conocimiento petrolero y compromiso político con el país .
Habrá que hacer un profundo análisis de la situación actual de nuestras áreas y yacimientos, atendiendo a las características y antigüedad de cada una para poder establecer UN PLAN –cosa que el gobierno no tiene– para recuperar la industria, tal como hicimos luego de la derrota del Sabotaje petrolero.
No es lo mismo el plan para recuperar la producción en el Zulia, que en el Norte de Monagas o en La Faja Petrolífera del Orinoco; hace falta del conocimiento de nuestros mejores técnicos y gerentes, de los servicios petroleros, de los trabajadores comprometidos. No se puede dejar esto en manos de aventureros y empresas de maletín como ha sucedido hasta ahora.
El esfuerzo para recuperar nuestros grandes complejos de Refinación y Mejoradores de crudo requieren de todo el conocimientos específico, tecnología y restablecer las mejores prácticas técnicas y operacionales.
La recuperación de la industria petrolera y de PDVSA, es una tarea compleja, pero que se puede lograr en un mediano y largo plazo, con la participación de todas las fuerzas y capacidades nacionales, además del apoyo internacional, siempre bajo la correcta conducción política del Ministerio de Petróleo y la fuerza operacional de Petróleos de Venezuela.
No se trata de hacer tuits, ni crear la ilusión de que la industria petrolera se recuperará de la noche a la mañana, eso, como sabemos, no es posible.
El tema petrolero debería ser un asunto de discusión nacional, mostrar los números, comparar políticas y resultados. Ya este gobierno tiene 8 años con todo el poder en sus manos –incluido el control absoluto de PDVSA– y los resultados han sido desastrosos.
El año 2021 cierra con una recuperación de la industria petrolera internacional, con el mercado petrolero estable, con una sostenida recuperación de la demanda y el precio del petróleo, que todo apunta se mantendrá por encima de los 80 dólares el barril.
Venezuela seguirá siendo un país petrolero, con las mayores reservas del planeta, y debe avanzar en resolver los graves problemas políticos que enfrenta para poder enfocarse en la recuperación de la industria petrolera y de la renta del petróleo ponerla a disposición del pueblo y la reconstrucción del país, solo así –con el manejo soberano del petróleo– saldremos de la crisis sin precedentes que confrontamos.