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El gobierno está listo para entregar –en secreto– el petróleo y PDVSA, modificando la Ley Orgánica de Hidrocarburos.

Ante la grave crisis económica que padece nuestro país, producto de la incapacidad manifiesta del gobierno en conducir nuestra industria petrolera, el mismo ha colocado como su prioridad política-económica, entregar el petróleo y privatizar PDVSA, por lo cual, tiene la intención de modificar la Ley Orgánica de Hidrocarburos, promulgada durante el gobierno del presidente Chávez.

Tal como se ha anunciado en la propia Comisión de Energía de la Asamblea Nacional, el gobierno está listo para aprobar, utilizando para ello la mayoría de la bancada del PSUV, un proyecto de ley –que todavía es secreto– donde se deroga la Ley Orgánica de Hidrocarburos vigente, así como, las leyes promulgadas por el presidente Hugo Chávez en el desarrollo de la política de Plena Soberanía Petrolera.

Estas intenciones entreguistas del gobierno, que hemos venido denunciando de manera sistemática desde el año 2017 y que nos ha generado todo tipo de acusaciones, de acciones legales, de persecución y de exilio, forman parte del desmantelamiento de la obra y legado del presidente Chávez, la más importante de ella, su política petrolera, la Plena Soberanía Petrolera, que dio base material indispensable para sostener todo el proceso de cambios económicos y sociales, que se produjeron durante el período de la Revolución Bolivariana. 

El desmantelamiento de la Plena Soberanía Petrolera, ha sido un objetivo permanente del gobierno de nicolás maduro, quien, luego de descabezar al chavismo dentro del Ministerio de Petróleo y PDVSA, colocó al frente de la empresa, al general Manuel Quevedo, un militar represivo y de derecha, quien inició el desmantelamiento de la misma  y la entrega del petróleo a los factores privados del madurismo. 

Para ello utilizaron al Tribunal Supremo de Justicia con la Sentencia 156, mediante la cual, éste órgano se abroga la facultad de aprobar la creación de empresas mixtas –sin cumplir los mecanismos establecidos en la Ley Orgánica de Hidrocarburos–, así como, el Decreto 3.368 donde maduro autoriza crear los llamados “Contratos de Servicios Petroleros”, –una mala copia de los llamados “Convenios Operativos” de los tiempos de la Apertura, cediendo de manera ilegal nuestra producción de petróleo a factores privados. 

Igualmente, en el marco del desmontaje de nuestra Política Petrolera, se produjo la venta de nuestra participación en las empresas mixtas más importantes de la Faja Petrolífera Orinoco, violando lo establecido en el Decreto 5.200 de la Ley de Nacionalización del 2007, y donde se cedieron las operaciones de producción y la comercialización de crudo, tanto a las trasnacionales petroleras, como, a todo tipo de agentes privados que soportan al gobierno, en abierta violación a la Ley Orgánica de Hidrocarburos.

Luego, a través de la Asamblea Nacional Constituyente, el gobierno comenzó a “legislar” para desmontar el marco legal de nuestra industria petrolera, aprobando leyes inconstitucionales y contrarias a la soberanía del país, exigidas por el capital transnacional y sus agentes privados, tales como, la Ley de Protección de Inversiones Extranjeras del año 2017 y la llamada Ley Anti Bloqueo del año 2020.

Sin embargo, nada de ésto  le ha funcionado al gobierno. El ensayo privatizador en PDVSA y la actuación de la Comisión Alí Rodríguez Araque, han sido un fracaso. Hoy en día la industria petrolera está colapsada. El último reporte de monitoreo del mercado de la OPEP del mes de agosto, indica que la producción de Venezuela al mes de julio 2021, se ubicaba sólo en 512,000 barriles diarios de petróleo. Es decir, una caída de 2,5 millones de barriles diarios con respecto a la nuestra de 3,5 millones de barriles de petróleo al día, al cierre del año 2013. La producción actual de 512 MBD de petróleo, es la misma que teníamos en el año 1930, representando un retroceso de 91 años

Por otra parte, el sistema de refinación nacional opera escasamente a un 10% de su capacidad, y no ha sido capaz de satisfacer la demanda interna de nuestro país, sometiendo a nuestra población y a la economía nacional a una escasez aguda y sostenida de gasolina, diésel y gas.

Luego del estruendoso fracaso del gobierno en la conducción de la industria petrolera durante el periodo 2015-2021 y del fracaso de sus políticas privatizadoras, el madurismo tiene el agua al cuello y está desesperado por entregar el petróleo y la conducción de la política petrolera al capital privado transnacional, tal como ha hecho con el resto de la economía del país. 

Así, una vez obtenido el control de la Asamblea Nacional, el gobierno, en el marco de su objetivo de lograr un “acuerdo de convivencia” con la oposición tradicional y el capital transnacional, se ha propuesto – a través de la bancada del PSUV–, modificar y derogar la Ley Orgánica de Hidrocarburos y las leyes que, en el marco de la política de Plena Soberanía Petrolera, fueron promulgadas por el presidente Chávez. Cumpliendo, –a casi 20 años del golpe de Estado del 2002 y del Sabotaje Petrolero del 2002-2003–, la máxima exigencia de los golpistas de entonces y de la Gente del Petróleo: derogar la Ley Orgánica de Hidrocarburos.

De esta manera, entregando el petróleo, el gobierno de maduro cancela las posibilidades revolucionarias y transformadoras en el país, y le arrebata al pueblo venezolano sus inmensos recursos naturales para entregarlos al capital privado, despojándolo de su única posibilidad de salir de esta crisis atroz creada por el mismo madurismo.

Cierra el madurismo de manera desleal y artera el ciclo de transformaciones revolucionarias, la conquista de la soberanía, iniciada por Chávez con las leyes habilitante de 2001 –, entre ellas, la más importante, la Ley Orgánica de Hidrocarburos– así como, deroga el andamiaje legal y constitucional de la Plena Soberanía Petrolera que nos permitió, rescatar PDVSA, rescatar el petróleo, la Faja Petrolífera del Orinoco y colocarla al servicio del pueblo, del vivir bien, de la construcción de un país más justo, soberano, independiente, entregando al interés privado, lo que por ley y derecho pertenece a todo el pueblo: el petróleo.

Una discusión necesaria.

Más allá de la intención del gobierno, de las negociaciones secretas en México con la oposición y de las exigencias de las transnacionales, los venezolanos, los trabajadores y el pueblo en general –la inmensa mayoría nacional– dentro o fuera de la Patria,  debemos superar el caos cotidiano en que nos ha sumergido el gobierno, sobrepasar sus estrategias de distracción y falsas ilusiones –como las elecciones regionales–, dejar atrás la resignación y detenernos a pensar, discutir, lo que está sucediendo en el país, con la economía y el petróleo, factores fundamentales y origen directo de la grave crisis en que nos encontramos, para entonces movilizarnos en defensa de nuestros derechos colectivos como sociedad.

Hay que desenmascarar las verdaderas intenciones de los cinco personajes que controlan al país y denunciar los intereses personales, económicos y políticos de las élites que gobiernan o están dispuestos a “convivir” con esta situación, quienes, para mantenerse o beneficiar sus intereses, están dispuestos a entregar el petróleo, la soberanía, el Orinoco, el Esequibo, el Panteón Nacional, y a Chávez y al pueblo por un puñado de dólares, todo ello en secreto, de espaldas al pueblo.

Las pretensiones de entregar el petróleo, es un hecho tan grave, que se impone superar el caos, la división y la desesperanza, para dar una gran discusión nacional, más allá de las diferencias de cualquier índole,  de las peleas de grupos, y de las elecciones, para detener a tiempo el proceso de subasta del país que está descuajando la Patria y que pretende entregar ahora el fundamento, el pilar de nuestra economía, la única posibilidad que hemos tenido siempre de avanzar, el petróleo. 

Lo que se pretende con la entrega del petróleo es tan definitivo para el país, que amerita una discusión abierta, franca, responsable. 

Más allá de las excusas y acusaciones sin fundamento del gobierno y su aparato de propaganda, es evidente que, luego de 7 años actuando a sus anchas en PDVSA, conduciendo el país a su antojo y sin rendirle cuentas a nadie, el gobierno de maduro ha fracasado estruendosamente; sobre todo, en la conducción de un sector, el petrolero -PDVSA-, que es clave para la economía y cuyo colapso y entrega compromete, como nunca antes, nuestras posibilidades de existir, de desarrollo, de avanzar hacia el futuro. 

Si Dios habla por las matemáticas, el petróleo también. La industria petrolera y el desempeño de PDVSA se miden por sus resultados. Los nuestros -entre 2004-2013- están publicados, siempre fueron expuestos al país, al escrutinio de los organismos de control del Estado, es información del dominio público; quien la quiera ver, la busca y la encuentra, a pesar de que hoy día ha sido silenciada y borrada por el madurismo, en una “operación Gobeliana” de los aparatos de propaganda del gobierno, de la que ni siquiera se han salvado los discursos petroleros de Chávez. 

Pero los resultados y los beneficios de nuestra política petrolera y nuestra gestión en PDVSA, se sintieron, se vivieron, en un período de avance y bienestar (entre 2004-2013), de transformaciones políticas, económicas y sociales extraordinarias en el país. 

Por ello, habría que preguntarle al gobierno y los sectores que lo apoyan ¿Dónde están sus resultados de maduro al frente de PDVSA y de la industria petrolera? La discusión debe comenzar por allí, que cada quien asuma sus responsabilidades ante el país, nó en el tuiter, nó en el ataque artero, nó a través del abuso de poder, nó en la violencia, sino de cara al país, con números, resultados, hechos.

Lo primero que hay que discutir es si el problema del país es el petróleo, PDVSA y la Ley Orgánica de Hidrocarburos o es el gobierno de maduro, sus políticas e incapacidad para conducir la economía y dirigir la industria petrolera. 

Este gobierno dilapidó todo el capital político de Chávez, todos los recursos del país, destruyendo los pilares de nuestra economía y ahora pretende entregarla, para que “otro” –que no es más que el capital transnacional– se encargue del petróleo, culpando de la situación actual a Chávez, a nosotros y a la Política de Plena Soberanía Petrolera y al control Estatal sobre el sector de hidrocarburos. 

Pero todos sabemos que es falso, porque afortunadamente tenemos muy reciente aún la experiencia vivida con el gobierno del presidente Chávez, nuestra política petrolera y la PDVSA del pueblo.

Los que vivimos en el país durante el período de gobierno del presidente Chávez, sabemos que el madurismo miente descaradamente. 

Todos recordamos y vivimos en un país que, a pesar de nuestros problemas y deformaciones estructurales en la economía, luego de los años de la desestabilización política y económica, de la derrota del golpe de estado, la “guarimba” y el Sabotaje Petrolero y con el nacimiento de la Nueva PDVSA –la PDVSA del pueblo– fuimos capaces de poner el petróleo, por primera vez de manera directa,  al servicio del pueblo, y que, el desarrollo de la política de Plena Soberanía Petrolera y la correcta conducción de PDVSA, permitió sostener casi 10 años ininterrumpidos de crecimiento económico y profundas transformaciones sociales y económicas que crearon las condiciones para el desarrollo soberano del país, que, como decía Chávez y nos recuerda el Toby Valderrama en sus artículos, no puede ser si no es socialista. 

Todos los que aún tenemos la posibilidad de pensar en el país que teníamos, que habíamos construido como hecho colectivo, recordamos que nuestras conquistas sociales y económicas eran el resultado de la acertada conducción de Chávez, su empeño en el socialismo, así como de nuestra Política Petrolera y el desempeño de la Nueva PDVSA, una empresa petrolera estatal, 100% propiedad del Estado, con todas sus capacidades productivas al máximo, produciendo 3 millones de barriles día, refinando 1,2 millones de barriles día y generando todos los combustibles que necesitaba el país, exportando, para ingresar al país 700 mil millones de dólares en el período 2004-2014, con 100 mil trabajadores, movilizados, trabajando junto al pueblo, conscientes de deber social, al servicio del país. 

Si comparamos el período de Chávez y de la PDVSA Roja Rojita con este desastre, entendemos que el problema es político, de capacidad de gestión de tipo de gobierno.

Si nos referimos nuevamente a los números, el desempeño de PDVSA y la situación del país, nos encontramos con el desastre resultado de las políticas y decisiones del gobierno de maduro: con sólo 512 MBD de producción de petróleo, sin gasolina, ni diésel, ni gas, sin exportaciones petroleras, sin ingresos petroleros, endeudados, con los trabajadores presos, empobrecidos, sin derechos de ningún tipo y con un pueblo desesperado, un país quebrado, descuajado, subastado por el gobierno, del que han salido 6 millones de venezolanos desesperados.

Entonces, nos daremos cuenta, si queremos ser objetivos, responsables ante la historia y el país, que el problema NO es el petróleo, ni PDVSA, mucho menos, la Ley Orgánica de Hidrocarburos, el problema es maduro, el problema está en Miraflores.  

En el propósito de entregar el petróleo, PDVSA y derogar las leyes de Chávez coinciden el gobierno y las distintas facciones de la oposición, todos con el apoyo y aplauso de las transnacionales petroleras y sus representantes políticos en el país, desde FEDECÁMARAS hasta la Asociación Venezolana de Hidrocarburos, quienes exigen, presionan a un gobierno débil y una oposición deseosa de poder, para que les entreguen el petróleo, rematen PDVSA y el país retroceda al período concesionario que fue superado con la nacionalización de los hidrocarburos.

Estas élites, profundamente antinacionales y entreguistas, esperan que el país, rendido por el caos y la desesperanza, les entreguen el control de la reserva de petróleo más grande del planeta y los activos de nuestra PDVSA, –activos que son patrimonio de todos–, valorados en 2013 en 231 mil millones de dólares. Será un monumental saqueo a las riquezas del país y un gigantesco obstáculo a nuestra posibilidades de reconstruirlo, una puñalada a la patria. Un retroceso a la época de Juan Vicente Gómez. 

Por ello, la discusión es secreta entre las élites, en medio del caos, de la desesperanza, para que nadie piense en lo que está sucediendo, ni el pueblo,  los sectores patriotas, revolucionarios, ni los trabajadores; y mucho menos, los militares a los que le han dado su tajada en el negocio con la creación de la Compañía Anónima Militar de Industrias Mineras, Petroleras y de Gas (CAMIMPEG). 

El madurismo ha perseguido al Chavismo, perseguido a los sectores revolucionarios, populares, obreros, ha desmovilizado al pueblo, desarticulado al Poder Popular y convertido al PSUV en un partido adeco, para consumar la mayor felonía y crimen contra nuestro pueblo. 

La lucha por la defensa del petróleo, PDVSA y nuestra Política de Plena Soberanía Petrolera, el legado más importante del presidente Chávez, debe constituir un elemento de unidad y batalla del movimiento popular, revolucionario, de todos los sectores que amen al país, que quieran y sientan la patria de Bolívar, porque el petróleo  –desde el Decreto de Lima del Libertador Simón Bolívar–, es por derecho, del pueblo  venezolano, para su desarrollo y disfrute a través del Estado, porque es la riqueza más grande con la que contamos – la única–  que podemos y sabemos desarrollar y producir, como lo hemos hecho desde hace más de 100 años.

Aún al día siguiente de resolverse el problema del madurismo, de instalarse una Junta Patriótica, de restablecerse la Constitución y la soberanía popular en la conducción de nuestros propios asuntos, el país necesitará de manera urgente, indubitable, indiscutible, al petróleo y su industria petrolera, para obtener los únicos recursos que podremos obtener para comenzar a reconstruirlo, para resolver los enormes problemas sociales y económicos generados por este desastre y comenzar a reconstruir los fundamentos de una economía soberana, socialista, recuperar nuestras conquistas económicas y sociales, una economía basada en el trabajo, para comenzar a transitar nuevamente, junto al pueblo, el camino de Chávez.

La traición a Chávez

 “No nos llamemos a engaño: la formación socioeconómica que todavía prevalece en Venezuela es de carácter capitalista y rentista. Ciertamente, el socialismo apenas ha comenzado a implantar su propio dinamismo interno entre nosotros. Este es un programa precisamente para afianzarlo y profundizarlo; direccionado hacia una radical  supresión de la lógica del capital que debe irse cumpliendo paso a paso, PERO SIN AMINORAR EL RITMO DE AVANCE HACIA EL SOCIALISMO.” Presentación del  Plan de la Patria. Hugo Chávez,  12 de junio, 2012

Hay dos ideas que sostienen el  avance hacia al socialismo. La primera es estratégica, direccionar  toda acción siempre hacia la “supresión de la lógica del capital”,  y la otra es sostener  el  ritmo de avance hacia el socialismo, la pegada.

La primera idea está relacionada con aquello que decía el Che Guevara de que no se puede hacer una revolución socialista con “las armas melladas del capitalismo”, porque son dos movimientos antagónicos, el capitalismo y el socialismo se repelen. “Cambio político”, en Chávez, no significó cegarse frente a la realidad del capitalismo, negarlo de plano, fue darse cuenta de la necesidad de tener el control político dentro del capitalismo preexistente, condicionarlo, direccionarlo hacia su  propia supresión, ponerlo al servicio de los requerimientos sociales o en favor de la sociedad, de toda la sociedad. Cambio fue poner por encima del interés privado y egoísta, el interés colectivo y la solidaridad como norma, trasladar valores heredados del  combate revolucionario a la conducta social, SUPRIMIR LA LÓGICA DEL CAPITAL EN TODOS LOS TERRENOS. En ese movimiento no es que desaparezca el  capitalismo como por un decreto profético,  es  un proceso direccionado y sostenido donde comienzan a cambiar las cosas.  Es una transformación que se da, que se debe dar, al unísono,  dentro del individuo y proyectado hacia fuera, en la sociedad y en todos los espacios, desde la casa, dentro de la familia, hasta en el gobierno socialista, que se refleje en política económica y social, en  política internacional, etc. La formación del Estado socialista depende  de estos cambios de conciencia en las prácticas sociales y en las prácticas políticas.  

El hecho de permitir la actividad privada, la cual, en un país como el nuestro sigue siendo una suerte de  realidad fatal, no quiere decir que el gobierno socialista deba estimular, como ética del trabajo, al mercantilismo, al egoísmo, la salvación personal indiferente al  destino del  resto de la sociedad, vincular, por ejemplo, la ética del trabajo la obediencia irracional, o a “emprendimientos” que suponen la explotación del trabajo de otros seres humanos. El socialismo tiene sus propios valores y estos son contrarios al egoísmo mezquino que estimula el mercantilismo; más que humanos son valores humanistas, de solidaridad y de formación de la conciencia social, del deber social. Sus dirigentes (los  dirigentes de la revolución) deben estimular este espíritu de solidaridad y de trabajo cooperativo, no aquellos viejos valores, a pesar de que tengamos que movernos  por un tiempo incierto dentro del sistema preexistente de producción e  indiferencia  capitalistas. No se puede ampliar el espacio espiritual ni  material del capitalismo, no se puede privatizar más la economía de lo que ya existe en manos de privados…, en fin no se puede hacer socialismo con las “armas melladas del capitalismo”, porque su lógica, la lógica del capitalismo, es engañar siempre al espíritu de los más pobres, trabajadores o esclavos.

El  segundo punto es SOSTENER EL RITMO DE LOS CAMBIOS. Por ejemplo, si por “razones estratégicas” se permiten inversiones extranjeras en el país, la estrategia debe existir y prevalecer por encima de una jugada táctica como esa, la cual solo es una táctica de lucha, no es una estrategia en sí misma. Las “alianzas estratégicas” deben apuntar hacia el socialismo no hacia el  capitalismo.  Mientras tú permites tales inversiones, al mismo tiempo las condicionas, sopesas los beneficios que los inversionistas  van a recibir frente a los daños que van  a causar tales inversiones en nuestra economía, naturaleza y en nuestra sociedad, y sobre esa base decides las condiciones: transferencia de tecnología, respeto a los ecosistemas, a las leyes laborales, pago de impuestos y regalías, y todo lo que beneficie a nuestra sociedad  frente a los beneficios que obtendrán los inversionistas. De hacer lo contrario sería una ingenuidad de tontos,  o traicionar  tus principios, a la sociedad, a Chávez y al socialismo;  sería delegar una responsabilidad revolucionaria a los capitalistas,  perder la tensión de la revolución,  el impulso revolucionario del cambio, frenar el ritmo de avance hacia el  socialismo y retroceder.

Ninguna sanción o bloqueo  económico debe ser una excusa para aliarse con los capitalistas. Los capitalistas no hacen revolución, no construyen socialismo. El “Estado de bienestar” del cual hablan ahora en el gobierno  fue pensado para darle aliento al  capitalismo,  para frenar los cambios socialistas. Sin embargo, el madurismo no ha sido capaz ni siquiera de hacer que los hospitales, o los CDI funcionen,  de sostener los programas sociales creados por Chávez dentro de la idea suprema del socialismo, pero tampoco dentro de cualquier otra, por ejemplo, del sistema anterior. El despelote, la anarquía, el mercantilismo venció, inclusive, al burocratismo del Estado burgués (el único que tenemos) que es otro cáncer del capitalista. La entrega absurda del control total de los procesos económicos y del país en manos del capitalismo tampoco va a tocar esa mentira del “Estado  de bienestar”, un concepto válido sólo para países desarrollados. Gobernar para los propietarios ricos es una franca traición a Chávez y a la revolución socialista.

Chávez nos legó una posible ruta hacia el socialismo pero antes nos dijo cómo hacerlo y cuál era la aptitud: seguir una estrategia clara, direccionar todos los esfuerzos, sin perder la intensidad y el ritmo. Volvamos al Plan de la Patria ORIGINAL de Chávez, allí está lo fundamental.

¡Volver a Chávez!, ¡es urgente!

EL CENTRO DE LA DISCUSIÓN EN MÉXICO ES LA INMUNIDAD DE LOS QUE SALEN

El madurismo se sabe perdido, no tiene chance de ganar ni una elección de condominio, las presidenciales las pierde seguro, el rechazo es terrible, las encuestas le paran los pelos y aceleran el arreglo de las maletas. Ese es el fondo de todo esto: el madurismo perdió, dilapidó el apoyo que heredó de Chávez.

El madurismo se sabe de salida, en la retirada, que eso es lo que se discute en México, el punto central de las discusiones es la inmunidad, allí se negocia, a quién es obligatorio otorgársela y a quien se puede quemar en la hoguera de la venganza. Recordemos que ellos tienen una requisitoria de la justicia gringa que ofrece millones por su captura. Cuando el madurismo habla de suspender las sanciones, lo primero que tienen en la mira es levantar las sanciones personales, para garantizar un futuro que respete su economía y su libertad. El levantar las sanciones económicas es una reivindicación del capitalismo que ya controla la economía.

Pero ¿Quiénes serán los lanzados a la hoguera? Podemos imaginar que, los primeros candidatos serán los chavistas auténticos, a esos que no quiere el madurismo porque les recuerda su deslealtad con el Comandante, su divorcio del plan de la Patria, del Socialismo, y tampoco los quiere la oposición gringa, por razones ya genéticas. Aunque los destacados son los que se pasaron al bando madurista, los que están en el gobierno, esos están recelosos, podríamos hacer una lista de los candidatos a la hoguera, sin embargo, sería inútil, todo el que conozca la política en los últimos años puede hacer su propia lista, y tendrá gran posibilidad de acierto.

Es claro que allá adentro, ellos saben con más certeza cuáles son los candidatos fijos, los dirigentes toman sus precauciones, se miran con recelo, unos piensan que están fuera de la lista, que los candidatos serán otros. Lo que es cierto es que nadie está a salvo. Es una discusión muy delicada, el capitalismo, los dominantes no toleran insubordinaciones, las hacen pagar muy caro, alguien tendrá que cargar con la culpa de la osadía, no se conforman con los avances en la restauración del capitalismo, quieren aplastar el “mal ejemplo”, requieren, cabezas de turco, escarmientos. 

Quizá en México funcione el pensamiento de tender puente de plata al que se retira, y a los maduristas se les olvide la advertencia del Che: “de no creerle al imperialismo ni tantico así”, la situación es compleja para ellos, no tienen futuro con esa falta de apoyo. Se entregaron al capitalismo y no son capaces de garantizarles la seguridad para el despojo de las riquezas, entonces, o aceptan lo que les ofrecen o se caerán por su propia ineptitud.

En los próximos días se verán movimientos dentro del madurismo que asombrarán, el paisaje se irá definiendo, tendremos respuestas, se verán cabezas caer, y saltos de talanqueras increíbles, faltas de solidaridad, sacrificados que nadie quiera ni ver, ni saludar, si te he visto no me acuerdo. Vienen días como decía abuela: “cuando  mono no carga a sus hijos”, de sálvese el que pueda.

Del Plan de la Patria de Chávez a los Casinos de maduro.

El anuncio del pasado 03 de septiembre, de que maduro ha aprobado la reinstalación de casinos en el país, poniendo punto final a una política del presidente Chávez de eliminar los casinos en el año 2011, por considerar que eran “lugares de perdición que solo servían para enriquecer a los burgueses”, es otro ejemplo de las decisiones que van dibujando cuál es el “país de maduro”, un país sin trabajo, basado en el azar, la trampa, en falsas ilusiones, listo para el saqueo y donde hay que aprovecharse de cualquier “oportunidad” para hacerse de algunos dólares, donde hasta la vida depende de si tienes dólares o no.

El madurismo gobierna para la élite que lo sostiene, una ínfima minoría, que se está beneficiando de la tragedia del país, del sufrimiento y el “vivir mal” de la inmensa mayoría y que se va quedando con los despojos de lo que fue una Venezuela Potencia, de la Patria que hablaba Chávez. Actúa el madurismo como hizo Boris Yeltzin cuando repartió los despojos de la Unión Soviética entre la burocracia del Estado y del partido y surgieron los “oligarcas rusos” con sus privilegios, lujos y excentricidades. 

Tal como insisten los clásicos, la forma de producir y de vivir en la sociedad, condiciona la conciencia de la misma, así como la moral y ética hegemónica. Por ello, en el país que modela el madurismo, donde, por cierto, –como bien señala el Toby Valderrama en sus escritos– prevalece una conciencia marginal (en la verdadera definición de la palabra). Los valores que se han estimulado desde el gobierno y que han adoptado las élites que están dispuestas a “convivir” con el madurismo, son: el individualismo, la trampa, el golpe de suerte, la aventura, el “ver hacia otro lado” o tratar de pasar inadvertido, acomodarse pues.

Así, en medio del caos, las tendencias de twitter, el show político y el escándalo, el gobierno moldea al país para satisfacer sus propias necesidades y los requerimientos de sus élites, mientras lo sigue convirtiendo en una enorme ZEE, con sueldos de miseria, trabajadores esclavos, con una población depauperada, triste, entregada, resignada a su tragedia; y, una élite, explotadora y aprovechadora que, sin embargo, necesita de más lujos y privilegios. 

A los casinos habría que sumarle los bodegones, los hoteles de lujo, los restaurantes de la “zona rosa” de Caracas, la “rumba” para la élite en Canaima, las casas de los altos funcionarios –o sus testaferros– en el Parque Nacional El Ávila, específicamente, en Galipán, las construcciones de las casas para la “burguesía revolucionaria” en el Parque Nacional Los Roques, los enclaves exclusivos en La Tortuga. Todo un mundo de fantasía para los que saquean el país o consiguen algunos dólares para darse una escapadita de la realidad del día a día. Pero todo eso es una mera ilusión, una ruleta. 

Es bastante probable que, en medio de la tragedia del día a día del venezolano, del “sálvese quien pueda” o el “por lo menos” de la resignación a vivir con carencias de todo tipo, la sociedad, el pueblo, no se percate del profundo daño que ha hecho el madurismo imponiendo al país un mal modelo capitalista –más extractivista y  atrasado que nunca antes– basado en el saqueo de nuestros recursos naturales, en la especulación y en la destrucción del trabajo como eje central de la economía.

Hoy día, la economía venezolana está entregada a los factores más especulativos y depredadores del capital, esos que no producen nada,  y que han desatado los peores mecanismos de expropiación del trabajo: la especulación, la hiperinflación y la megadevaluación. Estos fenómenos, que son consecuencia directa del hecho de que el Estado haya renunciado a su responsabilidad de conducir la economía, han permitido que las nuevas élites que han prosperado al amparo del madurismo –eso que llaman ahora, reitero,  “la burguesía revolucionaria”– (la burguesía VIP),  actúe a sus anchas, se apropien de bienes y recursos del Estado, de sus empresas, obtengan todo tipo de permisos y concesiones para explotar nuestros recursos naturales y se enriquezcan, como nunca antes, gozando de los privilegios y “oportunidades” que les otorga el gobierno, para que establezcan sus negocios en condiciones de abuso y saqueo nunca vistas en nuestra historia. 

La consecuencia lógica de esta restauración del capitalismo y demolición del legado y obra del presidente Chávez, ha sido la pobreza y miseria generalizada de nuestro pueblo, de los trabajadores, profesionales y capas medias, situación trágica que ha resultado en la pérdida de todas las conquistas políticas, económicas y sociales del pueblo venezolano alcanzadas durante el gobierno del presidente Chávez e incluso en la IV República. 

La imposición del paquetazo de maduro, de este retroceso brutal en las condiciones de vida del país, de esta expropiación de las conquistas sociales del pueblo, se ha hecho con violencia, convirtiendo la violación a los Derechos Humanos en una política del Estado Venezolano, tal como ha sido corroborado y denunciado por la ONU y como se evidencia en las cárceles llenas de presos políticos, trabajadores y militares presos, y en el miedo imperante en los barrios y zonas populares ante la Pax de los Sepulcros, impuesta por los cuerpos policiales y paramilitares del gobierno.

La situación de pobreza generalizada y falta de derechos del pueblo venezolano, no sólo se puede medir en los índices económicos establecidos a nivel mundial –el más contundente de ellos, es el hecho de que el salario mínimo mensual de 2 dólares al MES en Venezuela está muy por debajo del índice de pobreza establecido por la ONU en 1,9 dólares DIARIOS–, sino que se percibe en el día a día del venezolano, en el deterioro de la calidad de vida de nuestra población, carente de los servicios básicos, de los medios esenciales para la vida, en la destrucción de toda la infraestructura del país, y en una situación asfixiante de caos y falta de perspectivas de un futuro mejor, de la posibilidad de una vida digna, plena, que ha compelido a más de 5,4 millones de venezolanos –sobre todo jóvenes y profesionales–, a salir o buscar cómo salir del país.

La destrucción del aparato productivo, tanto del sector público como del privado, ha sido producto de un cúmulo increíble de errores y malas decisiones del mismo maduro, quien desatendió las recomendaciones que nosotros hicimos desde la Vicepresidencia Económica a inicios de 2014, y antes de eso, del propio ex ministro Giordani, entre otras tantas voces que alertamos sobre el curso que tomaba el gobierno. 

El madurismo –maduro, cilia, los rodríguez, arreaza–, no sólo desestimó nuestras observaciones y advertencias, sino que nos persiguió y apartó del gobierno. Ya en ese momento, el madurismo había decidido poner punto final al Plan de la Patria y “postergar” para siempre al socialismo. 

No nos dimos cuenta en ese momento, abatidos por la pérdida de Chávez y presos de una disciplina paralizante, que el madurismo se incubaba a la sombra del Chavismo, era el Chavismo sin Chávez. Estos, desde antes de la muerte del Presidente, se prepararon para asaltar el poder, con apoyo internacional de países que luego se cobrarían la factura y, siempre, de la mano de un sector empresarial sin muchos escrúpulos, muy oportunista, que apostaron a maduro, a su debilidad e inconsistencia ideológica –incluso religiosa y espiritual–, como el candidato ideal para socavar y destruir al chavismo desde adentro.

Al final, desde inicios de este gobierno, prevalecieron más los intereses corruptos de los sectores empresariales que impulsaron y apoyaron al madurismo desde antes que muriera Chávez, por encima de los intereses del país, de todas las voces y advertencias y de las recomendaciones políticas y económicas hechas ante todas las instancias –incluso, al Congreso del PSUV en ese mismo año–, de los que formamos parte del equipo económico del presidente Chávez.

A partir del desmantelamiento del equipo económico del presidente Chávez y de nuestra salida del gobierno, se desplegó el madurismo al control de todo el país, de sus instituciones, empresas y economía, dilapidando, en escasos años, todo el capital político económico que nos había dejado Chávez como legado, lo que él mismo llamara, ya en sus angustiosos momentos finales, la Patria. 

A partir del mismo 2015, la incapacidad y rapiña del madurismo actuando a sus anchas, por intermedio de sus personajes corruptos, tarifados por intereses privados, oscuros, esos que le han hecho un daño terrible al país, acabaron con PDVSA, nuestras empresas básicas y todas las de producción o servicios –creadas, adquiridas o nacionalizadas por el Estado en el periodo revolucionario del presidente Chávez–, mientras se estimulaba una absurda política de dolarización y transformación del país productivo en uno de bodegones y enclaves de élites basado en las importaciones de TODO, lo cual, ha provocado una caída –sin precedentes en el mundo– del Producto Interno Bruto del país, el PIB, de más de 80% acumulado en el periodo madurista. 

En estos 8 LARGOS años del madurismo, del PEOR gobierno de nuestra historia, tenemos, como resultado, un país destrozado, cuya sociedad ha sufrido un profundo daño moral y espiritual, sin trabajo o con trabajo esclavo, con su aparato productivo en ruinas; la industria petrolera, –única posibilidad de sostener de manera soberana la economía del país–, saqueada y colapsada en sus capacidades productivas y, ahora, rematada, junto al resto de las empresas del Estado, a favor de la “burguesía revolucionaria” y sus agentes, como el nuevo “héroe del tuiter” Alex Saab, operando al amparo de la muy ilegal “Ley anti bloqueo” y de la impunidad con la que actúa el gobierno ante la inexistencia de las instituciones del Estado, y de mecanismos de rendición de cuentas que regulen y controlen la actuación del Ejecutivo, tal como lo exige la Constitución. 

La paradoja de todo ésto es que, en nombre de Chávez, el gobierno ha dinamitado las bases y fundamentos de nuestra soberanía e independencia económica, acabando con las posibilidades de desarrollo del Plan de la Patria, su testamento  político, cuyos objetivos fueron escritos del puño y letra del propio presidente Chávez; en particular, la certeza de que el socialismo era nuestro objetivo.  

El Plan de la Patria establece, por primera vez, de manera política-científica, la vía, la posibilidad cierta de construir el socialismo en nuestro país. Igualmente, el desarrollo de una economía soberana, basada en el trabajo y el manejo soberano de nuestra industria petrolera, utilizando a nuestra poderosa empresa PDVSA y a la renta petrolera, tanto para garantizar nuestras conquistas económicas y sociales, así como convertirla en una extraordinaria palanca para la expansión de nuestra economía y la superación –precisamente– del modelo rentista petrolero implantado en el país por las transnacionales petroleras durante los primeros 80 años del siglo XX.

El Plan de la Patria, no sólo buscaba superar la lógica del capitalismo, y construir el socialismo preservando el medio ambiente, sino que la sociedad se edificaria sobre los pilares del trabajo, la solidaridad, la igualdad, el “vivir bien”, la democracia participativa y protagónica, todo ello en el marco Constitucional y el absoluto respeto a las plenas garantías individuales, políticas y el respeto a los derechos humanos.  

Bien lejos estaba Chávez, y el Plan de la Patria, de la entrega de PDVSA y el petróleo, del remate de las empresas del Estado, del desastre y destrucción del Arco Minero, de la dolarización, del salario de hambre, de las ZEE, del FAES, de los Bodegones, de las mansiones en Los Roques o el Humboldt, de los Casinos. Bien lejos está Chávez de este desastre, de maduro y su gobierno.

No se puede “convivir” con una dictadura

Ante esta situación fáctica, esta encrucijada del país, algunos, políticos o ciudadanos que de vez en cuando pueden acceder a algunos dólares, dirán “pero tenemos que vivir”. Cierto que hay que vivir, pero vivir con dignidad, plenamente, sin ser cómplices y sin ser víctimas, sin miedo, sin vivir en el silencio, ni bajando la cabeza, tristes, sin querer pensar o darnos cuenta, muertos en vida, justificando lo injustificable o volteando a un lado. 

Los venezolanos merecemos algo mejor que ésto, hay que luchar por un futuro mejor para nuestro pueblo, para nuestro país, para la Patria de Bolívar. Hacer todo lo que se pueda hacer para cambiar el actual estado de cosas, salir del abismo del madurismo. 

Lo que resulta cuestionable e imperdonable, –sobre todo entre los sectores políticos o que alguna vez estuvieron politizados–, es la entrega, la resignación, el individualismo, el silencio o la inacción, el subordinarse al caos, a la destrucción de nuestra patria. 

Ésto es válido tanto para los chavistas que apoyan a maduro, como para los dirigentes de la oposición tradicional. 

Ningún dirigente o militante Bolivariano, sea civil o militar, que haya acompañado a Chávez, que acompañe sus ideas, sus obras, que se diga Chavista, que haya formado parte de su gobierno revolucionario, que lo haya seguido de corazón, con conciencia política, en la vanguardia, en el Poder Popular, en las Misiones, en el PSUV, puede acompañar a maduro y guardar un silencio cómplice ante la entrega del país. Esta actitud, el cálculo político y el miedo, son inaceptables entre los que estuvimos al lado del Comandante,  los que pudimos prefigurar un futuro, el país posible, plasmado en el Plan de la Patria.

Pero tampoco es aceptable que la oposición, sobre todo, aquellos que llamaron a sus seguidores a morir y sacrificar sus vidas en las calles, que murieron por decenas, en acciones violentas en un enfrentamiento desigual contra las fuerzas militares, puede ahora, decir queconvivirá con un gobierno dictatorial, ilegítimo, violador de los Derechos Humanos, que ha destruido y sigue destruyendo al país y que –por cierto–, no representa ni al Chavismo, ni al pueblo.

En México, como ya lo alertamos, las élites siguen negociando de espaldas al país, en una agenda secreta, donde –de manera muy extraña–, una de las partes, en este caso, el gobierno, decide quién puede representar a la oposición y quién no, mientras maduro los increpa en televisión, mostrando su verdadero talante y dejando muy mal a la oposición negociadora. 

Los derechos consagrados en la Constitución, la participación política –incluyendo la participación electoral–, no puede ser administrado por maduro a su antojo. Fueron derechos conquistados por el pueblo por votación mayoritaria en diciembre de 1999 y defendidos en la calle el 13 de abril de 2002, derrotando el Golpe de estado del 11 de abril de 2002. 

Habría que preguntarse:

¿Qué se discute en México? ¿Cuáles son los compromisos de las partes?, ¿a quiénes representan?, ¿saldrá una nueva forma de “convivencia” entre las élites? ¿Y la economía? ¿Y el pueblo? ¿Y el petróleo? ¿Y Chávez?

Nada de lo que pase en México, entre las élites, resolverá los problemas del pueblo, el gran ausente. Nada nos permitirá salir de esta crisis si no se restablece plenamente la soberanía popular, la Constitución y si no volvemos al camino de Chávez. 

Es desde allí, desde Chávez, desde el Plan de la Patria –el único plan y objetivos que tenemos y que ha sido apoyado por la mayoría del pueblo–, con una Junta Patriótica de Gobierno, que podremos restablecer el manejo soberano de nuestra economía, las leyes y el orden constitucional, las garantías políticas, económicas y sociales del pueblo, para ejercer plenamente la democracia participativa y protagónica, los mecanismos de consulta y participación popular, para iniciar la recuperación de nuestra industria petrolera y poder superar la inaceptable crisis humanitaria, para, solo entonces, dar el gran debate que el país necesita para retomar nuestras posibilidades de futuro.

EL DIÁLOGO EN MÉXICO MISTERIO DEL CUARTO AMARILLO, Y LAS DUDAS DE DIOSDADO

Entender lo que pasa en el diálogo en México es como desentrañar una negociación en la cueva de Ali Baba. Sólo nos es dado conjeturar basados en las pocas luces que se escapan por las rendijas de la incertidumbre.

Parece que las partes van a la mesa siguiendo el ABC de la negociación: cada una asume una posición de fuerza para desde allí destrancar el juego aproximándose desde esos extremos al medio posible. Los maduristas piden la suspensión de las medidas económicas, y los guaidoses piden elecciones presidenciales fiscalizadas, inmediatas. Las reuniones tienen, usando frase de Borges (el escritor, no el otro) “una lentitud poderosa”, se reúnen después de tres semanas sólo por tres días. De esto se deduce que la verdadera negociación es en secreto, en otra parte y con otros delegados. El juego en este momento luce trancado, las dos posiciones están en los extremos. Habrá que esperar que aflore lo discutido antes de México.

En los dos campos hay discrepancias, los de la oposición de derecha tienen confusión sobre la participación en las elecciones de noviembre, el madurismo intenta ahondar estas grietas y compra cotufa para burlarse de un bando. El gobierno tiene su procesión que va por dentro, se manifiesta siempre por la banda, con piquete al revés, la verdad allí es lo que no se dice. diosdado produce una declaración extraña: se pregunta qué cambió que la oposición de derecha ahora sí se sienta al diálogo y sí va a las elecciones.

La reflexión de diosdado es interesante, viene con piquete al revés, en realidad está diciéndole, casi directamente, a sus militantes, los está invitando a pensar qué cambió en el gobierno que la canalla ahora nos aplaude, los quiere, se sienta, firma acuerdos. Por supuesto, esta nueva querencia de la derecha, no es con el Socialismo, la conclusión lógica, directa, grande como la luna llena, es que el gobierno madurista ya abandonó el Socialismo, dejó atrás a Chávez, diosdado sabe, él tiene los videos, que el Comandante no quería pacto con la burguesía. Ahora el madurismo no representa peligro, milita en el mismo diálogo, entró en la cueva de Ali Baba. Lo que parecía un ataque de diosdado a la derecha gringa resulta ser un llamado a la reflexión a la militancia de su partido.

Todos los movimientos entre la derecha madurista y la derecha de la oposición son cautelosos, están jugando con explosivos, necesitan destrabar la situación que languidece en la inacción, y por eso corren el riesgo de abrir las compuertas de sus contradicciones internas. Esa es una de las lecturas de México, allí necesariamente aflorarán las contradicciones en lo interno de los bandos, y entre ellos.

Este estamento político, madurismo y guaidoses, se juega los últimos tiritos, si no consigue desenredar la madeja, si continúa con el mareo, entonces, los intereses económicos prescindirán de sus operadores políticos fracasados, tomarán ellos mismos directamente la dirección de la sociedad y veremos a los altos empresarios y a los militares en una junta de gobierno que remoce la dominación. Lo harán antes de que la crisis de gobernabilidad, de credibilidad, el deterioro del país, impulse el regreso de Chávez y el Socialismo. Ellos saben que la posibilidad está latente, vive en el corazón de los humildes traicionados.

  ¡CHÁVEZ VOLVERÁ!

Empleos, ZEE y casinos: “la tierra prometida”

La finalidad de las maquilas, de las ZEE en Venezuela, es emplear mano de obra barata para que las empresas sean competitivas en el mercado y para maximizar las ganancias, la plusvalía. La clave está en suspender las leyes laborales que regulan sueldos y horas de trabajo, seguro social, estabilidad laboral etc. La otra ventaja para estas empresas es  tener una masa de gente ociosa y menesterosa, de las cuales se obtienen los reemplazos, porque la gente se extenúa, se suicida, se muere, se desaparece bajo  condiciones  extremas de explotación: mucha producción bajando costos, reventando al “empleado”, esclavizando a mucha gente. Volver al pasado de la esclavitud realmente es inmoral y ruin, lo que se espera de las ZEE. Uno piensa que no  se podía llegar más bajo en el desprecio por la condición humana del trabajador. Pero sí. Perece que todavía queda espacio para caer más bajo todavía, en el  desprecio por el condición humana  resto de la población, no solo de los trabajadores si no de sus familias.

Hoy leemos una noticia rara en Aporrea, tomada de la web “Descifrados”, rara porque no sabemos si pretende  ser equilibrada  o ser una denuncia, inclusive, si es verdadera. La noticia dice “Gobierno de Maduro autoriza apertura de 30 casinos en Venezuela, a 10 años de haber sido prohibidos por Hugo Chávez” Por: Agencias | Jueves, 02/09/2021 01:02 PM. Da una lista de los 30 casinos y de las ciudades donde  estarán,pero  remata la información de esta manera …La decisión de Maduro pone fin a 10 años de prohibición de los juegos de azar establecida por el presidente fallecido, Hugo Chávez…. “En 2011, Chávez ordenó el cierre absoluto de casinos y bingos, considerándolos sitios de perdición que solo servían para enriquecer a los burgueses”… –pero – … “Según el Sindicato de Trabajadores de Bingos y Casinos de Venezuela (STBCV) la medida dejó sin empleos en ese entonces a unas 100 mil personas.”

Está redactada por alguien que hace ver a Chávez como un fanático moralista (“Chávez ordenó el cierre… considerándolos sitios de perdición que solo servían para enriquecer a los burgueses”) y no un político socialista. La verdad es que el cierre de los casino fue el cierre de antros  de vicios y corrupción moral, corrupción del  espíritu de trabajo, del trabajo creador, y de una forma legal de lavar dinero mal habido, los casinos son  multiplicadores de la delincuencia más baja, la que vive del vicio y de la deformación de la conciencia de muchos tontos.

Una sociedad sana es una sociedad productiva en el sentido  espiritual y material, se puede permitir una organización social justa,  instituciones y leyes justas, perfeccionar y fortalecer su sistema educativo y de salud. Y viceversa,  para tener una sociedad  sana se necesitan leyes e instituciones que sean justas con toda la sociedad, igualitarias, un sistema educativo fuerte, público y gratuito, humanista, no solo científico y técnico, y un sistema de salud pública eficiente y  gratuito. La educación y la salud no  deben ser jamás mercancías, formas de lucro, en una sociedad que quiera ser sana son fundamentales.

Ahora, si ya el capitalismo es una perdición  convirtiendo todo, los alimentos, la ignorancia y el conocimiento, hasta los sentimientos, enfermedades y taras mentales, en formas de lucro,  en mercancías, los casinos son la  expresión más miserable de la explotación humana, aprovechándose de la esperanza que tienen muchos débiles de hacerse ricos por un golpe de suerte, o  de la tara del vicio, el vicio del juego, que arruina a los pendejos y al  espíritu de los pendejos. Los casinos son un criadero de idiotas, de delincuentes y  una lavadora y lavadera de dinero sucio.  

Sin embargo, de ser oficial esta noticia, detrás  de la apertura de los casinos,  yace  la misma justificación para la existencia de las  ZEE, de dar empleos, los dos vienen en un solo paquete turístico y de inversión. Se trata de  santificar el empleo frente al trabajo.En los casinos, de restituir, según dice el fantástico sindicato de Trabajadores de Bingos y Casinos de Venezuela (STBCV), 100 mil empleos. Esto nos debería hacer reflexionar  acerca del  sentido que tiene emplear a la gente sin más, es  decir, el valor  que tiene el empleo frente al trabajo productivo, creador y necesario. ¿Será  que estaremos destinados a ser un pueblo de empleados, para el disfrute de la vida loca de los ricos?

Pero, siguiendo con la noticia, nos preguntamos, de dónde sale  un Sindicato de trabajadores de Casinos en un país que se supone no los tenía desde hace 10 años. En la nota publicada por Aporrea conviene que sea un “trabajador” quien diga esto de los 100 mil desempleados por causa  del «moralismo chavista», y no sean los dueños  de los  casinos y las mafias que están detrás, o algún vocero del gobierno, quienes hablen de la pérdida de 100 mil empleos por culpa de Chávez. De ser  cierta, esta noticia es realmente deprimente,  ¡hasta dónde llegaría el descaro y la degradación madurista! Justificando la instalación de fábricas de delincuentes e idiotas; empleados del capitalismo en las ZEE, que van a perder sus suelditos en los casinos; o viciosos que venderán sus  vidas para seguir jugando hasta morir, ciudades enteras orbitando en  su centro de vicio.

En resumen, la idea de los casinos, es la idea madurista del  país ideal. Fomentar el turismo, o  mejor dicho, la industria del turismo, privatizando ciudades enteras en favor de  mafias del juego  y hoteleras, privatizar playas, parques naturales, etc., privatizar el país entero con la combinación perfecta de campos de explotación, diversión, juego y vicio: ¡“La tierra prometida”, pues!

¡Hay que volver a Chávez, es urgente!

¿EL 4 DE FEBRERO FUE UN ESFUERZO VANO?

No por advertido deja de sorprender: el madurismo y las oposiciones montaron la novela de las elecciones, el guion funciona a la perfección, hay villanos, galanes y galanas, protagonistas, antagonistas, cotufas, zancadillas, mentiras, besos, saludos, todo es mentira, un show engaña pendejos, y mire que los pendejos se encuentran en las calles por millones, con y sin mascarillas, con y sin partidos.

La cuarta resucita, no de las cenizas, sino de las ambiciones de los políticos baratos. Son malas noticias para la gente, el capitalismo que ya se había impuesto en lo económico, consigue montar una forma política, volvimos a la democracia burguesa, a la cuarta, que no es otra cosa que una dictadura disfrazada. La buena noticia es, que, a pesar del esfuerzo de los entreguistas y traidores nacionales, de los gringos, los rusos y los chinos, la cuarta renace agotada, como una vieja edificación con las bases carcomidas por el tiempo y por tanta pequeñez, tanta ambición mezquina.

Esta forma democrática burguesa se había desgastado, el 4 de febrero fue su réquiem. Ya no conseguía contener las tensiones de un país rentista en el que se habían formado una burguesía vampira, un proletariado más despojado de la renta que explotado, dirigido por una clase sindical sin sentido de su papel histórico, un campesinado urbanizado en las miasmas de la marginalidad, una claque política corrompida hasta el tuétano de los huesos, y una masa desamparada, cada vez más sumida en la miseria material y espiritual. Chávez irrumpe en este barrial y comienza la etapa de sanación, su asesinato trunca el camino.

Ahora renace la cuarta, el madurismo fue su partero, así como fue el enterrador del intento socialista, viene con los mismos actores, los adecos insistentes, los copeyanos volvieron en manos de los primero justicia, los leopoldos, los guaidoses, bien vestidos, bien peinados, técnicos, representan a la burguesía rentista y a las clases intermedias. Las clases depauperadas, los irredentos, no tienen quien los represente, sólo son carne de cañón, manipulados por los dominantes y sus partidos.

Regresa la cuarta, en un país arruinado por el madurismo, se acabó la riqueza que permitía un margen de maniobra a los dirigentes, ahora la sociedad está más fragmentada que nunca. Si en México todo les sale bien, el acuerdo será continuar con el desacuerdo, dar la imagen de que son diferentes, tener a quien culpar, ya no a los gringos, al bloqueo económico, a la guerra económica, sino a la contraparte del pacto. El jueguito del malo y el bueno volverá a la escena. Si en México les va mal, la contradicción se planteará entre una dictadura fascista o el regreso al camino del Socialismo.

Las condiciones para otro 4 de febrero están allí y se irán profundizando. Aquella gesta no fue un capricho, nació de las entrañas mismas de la realidad. Hoy se repiten con pasmosa similitud las mismas circunstancias: un estamento político distanciado de las masas empobrecidas, una situación económica catastrófica, un Estado ineficaz, marchito. Un país sin líderes, sólo con fantoches que no emocionan a nadie, una política llena de mentiras, que pocos creen. Las condiciones para otro 4 de febrero son inocultables, ahora se cuenta con el ejemplo de Chávez, ya esta sociedad sabe cómo sacudirse la peste de la cuarta.

¡VOLVER A CHÁVEZ, LEALES CON EL 4!

LA CALMA, ES EL MOMENTO DE LA VANGUARDIA

La calma en el mar precede a la tempestad, eso lo sabían los navegantes de la era de los barcos de velas. En lo social la calma precede siempre al auge, al sacudón social, eso lo supo Bolívar y los jóvenes de la Junta Patriótica, lo supo Fabricio el 23 de Enero, y lo supo Chávez y los jóvenes que lo acompañaron el 4 de febrero.

Hoy en Venezuela vivimos un periodo de calma, de repliegue político de las masas, de reflujo, esa tranquilidad superficial, es un éxito del madurismo, que consiguió, con el disfraz de chavista, privando a la masa de líderes y de teoría revolucionaria, truncar el rumbo al socialismo. Hoy atravesamos una de las peores crisis que registra nuestra historia, en estas condiciones sobrevivir un día, es una hazaña que ocupa a las masas huérfanas, la gente reacciona saliendo del país, o buscando santuario en las querencias personales. Las protestas son aisladas y fácilmente capturadas por el gobierno, sus cuerpos represivos, sus cabilleros.

Esta es la calma que vivimos. No es poca cosa lo que ha pasado el país, primero, el asesinato del Comandante Chávez, luego el abandono tosco de su pensamiento. Después la persecución y el descrédito de los líderes chavistas, el surgimiento de personeros maduristas sin épica más allá de las palabras, de las rabietas de utilería. Y para colmo, una gestión de gobierno que es, por lo desastrosa, objeto de estudio en las mejores escuelas de economía del mundo, los economistas mundiales no se explican cómo fue posible, en tan corto tiempo, transformar a un próspero país petrolero en una miseria tan grande. Estudian el factor maduro en la economía.

Se comprende la calma, fueron fuertes los golpes. Ya dijimos antes, que la calma precede a un estallido social, a una efervescencia social. Pero ¿Cómo será ese estallido, se producirá realmente? La respuesta está en manos de una vanguardia revolucionaria, que existe, aunque dispersa, y tiene el deber, el reto de recomponerse. El momento es estelar, la calma es territorio para la esperanza, propicio para los dirigentes que tienen algo que decir a la masa, que sean capaces de conducirlas hacia la superación del abismo. El desprestigio del madurismo y de la derecha gringa deja campo para el surgimiento de la opción revolucionaria, chavista.

Pero, ¿cómo será el resurgimiento de la vanguardia de la Esperanza”. Lo primero es que deben los dirigentes chavistas, los que estuvieron cercanos a Chávez cumplir un compromiso, un deber histórico con las generaciones futuras, con los jóvenes, el deber de dejar sentada en la historia la existencia de un proyecto diferente del capitalismo, de la traición madurista y de la entrega a los gringos de los guaidoses. No se puede permitir el rompimiento del hilo histórico, que la revolución, su pensamiento, su acción quede a merced de los deformadores, al contrario, es necesario que la revolución aparezca en el escenario, eduque a la masa, a los jóvenes, le muestre la esperanza, la concrete.

Es hora del rencuentro de esos dirigentes, que se hermanen a los jóvenes que están deambulando sin metas, sin futuro, consumiéndose en sus angustias. La noticia del surgimiento de un Comando Chavista que se propone rescatar el legado del Comandante, será, sin dudas, un rayo en el alma de las masas, una luz que anuncia que la Revolución, el Chavismo no es una pasión inútil. Aún hay esperanzas.

¡CHÁVEZ VANGUARDIA DE LA ESPERANZA!

“…Como si ellos se mandaran”, el cuento de la disciplina

Flavia Riggione titula su último escrito, “¿Desde cuándo ser chavista los autoriza a renunciar antes de tiempo?”. Adentro deja ver un conflicto ético importante,  por el cual nadie, en este relajo de fe y lealtades que es el PSUV, nadie se pregunta. ¿A quién le deben explicaciones Érica Farías y Marcos Torres de sus renuncias?, ¿al pueblo que los eligió o al partido al cual  pertenecen?  “Perdieron la ocasión de mostrar a sus electores que la revolución bolivariana es buena, es vencedora, funciona para el bienestar del pueblo, es chévere pues. De tal forma que su derrota no es individual, es grupal –dice Flavia –, es una derrota para el chavismo, para el partido quien los colocó como fichas de peso, de importancia”, dice Riggione.

Es un punto de vista, una creencia honesta, una buena pregunta, a saber,  ¿por qué renunciar si (creen que) la revolución bolivariana es chévere? El otro punto de vista es el de la cacareada disciplina partidista. Si los susodichos actuaron “de su cuenta”, ese partido es un relajo a lo interno; o, sus jefes, Maduro y Diosdado, les dieron sus respectivas licencias, y, entonces, Flavia Riggiione tiene razón en decir que es una derrota grupal.  ¿Quién los autoriza a renunciar sin una explicación? ¿Qué pasó con la imagen  del partido disciplinado,  del partido chévere? Renunciaron, simplemente,  “como si  ellos se mandaran”, como dice Amaranta Rojas. Pero sí se mandan, la voz del pueblo es pura paja.

Es obvio que no basta con pedir disculpas al pueblo elector (Marcos Torres), o renunciar,  así, sin más, como Érica Farías….  Diosdado Cabello ahora tiene que dar explicaciones por ellos. O si no, reconocer el despelote interno, cuando  sus “compañeros” de luchas (pos Chávez), otrora tan disciplinados, se van de sus cargos sin exponer una razón política, como si dejaran un cargo de secretaria o de portero en un ministerio.  A nuestra manera de ver, que hayan sido apartados de las famosas primarias, eso  no es lo importante,  o sea, de la posibilidad de seguir en sus cargos, o en otros buenos cargos equivalentes. Lo que llama la atención de tales renuncias es la prevalencia de seguir en el cargo, del poder,  por encima de la disciplina, el vacío político, la falta de compromiso  con una idea, o sea, que hayan sido “fichas de peso, de importancia” siendo unos pendejos, que les importe un carajo sus responsabilidades. Disciplina que solo existe solo para no contrariar el utilitarismo político madurista, que hubo beneficiado “democráticamente” a todos ellos hasta ahora….  Esa renuncia fue como golpear la mano que les dio de comer, y a la vez un mensaje claro, que en cualquier momento ese cascarón vacío que es el PSUV y el mismo gobierno se  desinflan; la unidad que se funda sobre intereses mezquinos, ahora se disuelve  por interese mezquinos.

Se avecinan tiempos de tormenta en el gobierno de Maduro… Las razones de estas renuncias deberían han debido ser explicadas, pero decir la verdad ahora sería  reconocer que ese partido no tiene otra cosa que dar que no sean cargos, ya es tarde para inventarse una mentira.  Cualquier explicación ahora implicará una premeditación, un acuerdo concertado, y eso también se  verá en la telenovela, sería necesariamente una  expresión muy elocuente de que hubo algo raro (una embajada, un accidente, un salto de talanquera,  una cajita feliz, etc.) O hacer una rueda de prensa, lo que sería inconcebible. El gobierno apuesta al olvido, al circo de las elecciones, al diálogo mexicano, y a más: a otro atentado del ISIS en Afganistán.  El gobierno confía en el poder de manipulación de las redes sociales y en los medios.

Por qué Jaua no renuncia.

Jaua no renuncia porque no tiene de dónde renunciar.  Él sabe que el PSUV no vale mucho. Y ese es otro caso interesante, ¿por qué  no  renuncia Elías Jaua al PSUV? La lucha política habría que darla dentro del partido; quizás por eso Jaua no ha renunciado.  Sin embargo, esa lucha debería tener unas consecuencias claras sobre él o dentro del gobierno. ¿Cuál será el destino de estos seres que,  siendo medio honestos, medios revolucionarios, medianos en casi todo, les promete la militancia en un partido tan decaído, y tan decadente…, devenido en una especie de agencia de empleos, un partido “tan exigente” como lo es AD? ¡Renuncia Jaua!

Dónde quedó la consciencia  de estos líderes del pasado.  Algún escrúpulo debe haber, vistas a lo que padecemos en el presente, o sea, hoy. Los aludidos deberían  hacer acto de contrición, poder dormir tres o cuatro horas tranquilos, sin culpas; más bien pensando en el trabajo del nuevo día, y en el del siguiente…, como un ebanista ilusionado por perfeccionar su caja de música, como un revolucionario y un perfeccionista, un loco; como Bolívar, como Chávez….¡Okey! ¡La cárcel, Jaua! …Pero, ¿qué importa la cárcel luego de haber luchado con honestidad? ¿Qué es la vida sin gloria?… ¡de eso hablamos!…