fbpx
Sample Page

SI LA DERROTA SE TRANSFORMA EN ENSEÑANZA NO ES DERROTA

El chavismo sufrió una terrible derrota, el asesinato de Chávez y la traición a su mandato a su pensamiento, no dejan lugar a dudas. Esos golpes desconcertaron a los fieles al Comandante, que es ahora cuando lentamente salen del aturdimiento del duelo. En esta nueva y difícil etapa el objetivo principal del chavismo resurgente es, aprender de la derrota, transformarla en energía para retomar el camino, corregir entuertos, identificar ventajas.

La quinta república de Chávez, se pierde por un manejo equivocado, ingenuo, de la lucha interna. Un filósofo podría afirmar que hubo un mal manejo de la dialéctica, no se comprendió la lucha de contrarios en su seno. Y como consecuencia de esto falló la política de formación revolucionaria, no se formaron los cuadros revolucionarios para navegar en la turbulencia. Los movimientos que a la sombra de esa falla surgieron iban a la deriva, no entendieron su papel histórico de pilares, reservorio de la Revolución, al contrario, allí renació la conciencia individual, la ideología capitalista egoísta, la voracidad marginal, cambiaron su destino histórico por unos cuantos cargos de tercera categoría para sus dirigentes.

La vanguardia de la Revolución estuvo concentrada en el Comandante Chávez, no hubo formación de otros cuadros, el periodo pos Chávez así lo demuestra, los cuadros que siguieron fieles al pensamiento del Comandante, son cuadros viejos, formados en las luchas anteriores, del 60, del 70. Pocos o ninguno de los leales al legado de Chávez son de las nuevas generaciones, ninguno es joven. La continuidad revolucionaria histórica se perdió, las derrotas anteriores del movimiento revolucionario lo dejaron extenuado, deambulando entre ideologías exóticas, inoperantes, no pudieron alimentar al movimiento chavista.

Queda la experiencia, las enseñanzas del movimiento revolucionario más importante en la América y quizá en todo el planeta desde la Revolución Cubana. Eso no lo pueden borrar las traiciones, las deformaciones, las mentiras. Es un sentimiento que habita el corazón de la sociedad, compartido por los humildes del mundo. Con Chávez se demostró que es posible despertar a la masa adormecida por el opio de los gobernantes capitalistas, organizarlos alrededor de objetivos altruistas, en aquellos días que hoy nos parecen fruto de la fantasía, cuando se descubrió que el país de las maravillas no era un cuento, que era posible construirlo, se revivió la esperanza, los hombres fueron mejores hombres, brotó lo mejor de la sociedad, en la calle nos reconocimos hermanos, volvió la alegría.

El fuego purificador de la derrota depuró las filas de la revolución. Rápido los oportunistas saltaron la talanquera, los infiltrados se quitaron la careta de socialistas, llovieron las loas al capitalismo. Las masas conscientes identifican con claridad la consecuencia y la deslealtad con el pensamiento del Comandante, los traidores se van desdibujando, perdiendo prestigio. En estos difíciles años de conducción capitalista errática, surge con brillo el pensamiento de Chávez, ahora están más vigente que nunca los objetivos del Plan de la Patria. El ejemplo de Chávez es una cátedra de conducta política.

Allí están las enseñanzas de la derrota y el aprendizaje en los años de Revolución, todo es propicio para volver al camino, sentir bajo los talones el costillar de rocinante.

¡CHÁVEZ VOLVERÁ!

La patria es algo más que un sentimiento vaporoso.

Dar por hecho la majestad de la patria sin pensar en lo que es, qué tan grande puede ser o que tan exclusiva, nos deja un sentimiento de nostalgia y tristeza;  a otros les deja orgullo, un orgullo que parece que sustituye a toda dignidad personal.

Con la patria hay una historia que se comparte, una tradición que se evoca, una herencia. Nuestra patria chica nace con la independencia, nuestra nación, nuestra nacionalidad, la cual todavía cuaja. La patria son leyes y normas morales que se comparten dentro de una nación, preferiblemente de forma consciente. Existe una pequeña patria venezolana pero casi nadie sabe con exactitud sobre qué juramos.

Yo diría que hoy juramos a cada rato sobre una patria que no acaba de nacer, que fue así desde Bolívar. Desde entonces Venezuela ha sido una nación de grupos encontrados, de lucha de clases o por razones e intereses de clases, o luchas nacionales; de manipulaciones, de estallidos de rabia, de venganzas, pero también  ánimo por hacer justicia social, o sea, de querer vivir en paz; nuestra patria mostrará un rostro inteligible en el momento en que haya justicia e igualdad, “igualdad establecida y practicada”, “tierra y hombres libres”, “patria socialista o muerte”, “socialismo o barbarie”. No podemos adelantarnos a defender una patria, la cual es una cosa distinta en la mente de cada quien. La que yo quisiera defender en nada se parece a la que quiere recuperar Lorenzo Mendoza o la vaporosa que da vuelta en la cabeza de Diosdado Cabello que evoca símbolos mancillados.

Necesitamos que haya patria para un pueblo victorioso y digno, no para una parte ínfima de la sociedad, necesitamos que haya pueblo y nación, terminar de nacer, necesitamos pelear primero para acabar de nacer. Es ridículo defender un territorio dónde somos ultrajados,  que ha sido violado, rentado o colonizado por corporaciones, por reyezuelos, pranes de todo tipo, para el provecho de ellos y sus familias, despreciando al resto de la población. Defender la Gran Sabana de la farc, y del narcotráfico y no de Barrick Gold, que tiene un prontuario de muerte, y de todo tipo de predadores petroleros y mineros; sacrificar vidas defendiendo al país de los distintos grupos invasores de Colombia, y permitir que Alejo Hernández y “El Tunal” dispongan, para provecho propio y de sus cómplices, de los esfuerzos hechos por Chávez de crear una economía socialista; para que destruya los  fundos zamoranos, se apropie de tierras confiscadas, de las empresas socialistas…, sólo porque un ministro vago, un gobierno vago, desde el Estado, dispusiera, de manera pragmática,  que la empresa privada es más eficiente que el Estado –Con los esfuerzos de Chávez para fundar una economía socialista y para formar una conciencia política socialista en sus ministros,  y frente al cansancio y la ineficacia política de muchos de esos ministros,  se puede decir que Chávez “aró en el mar” –.

La patria joven se forja a golpes para instituir una sociedad de justicia y sin privilegios, propósito noble de nuestros padres, hacer posible un sueño que es tanto bolivariano como Martiano, o  chavista.

La otra cara de la patria es cuando es vista como un estandarte impreciso que se usa para irse del país en su nombre, o invadir el país (también en su nombre), o como un símbolo que no se desea porque se parece a Chávez o se asocia con las manipulaciones de Maduro, o que se considera como el propio escudo familiar; la otra cara de la patria es una alegoría que no se piensa, ni se sabe bien qué significa, solo es un sentimiento vago, herencia europea.

Nosotros creemos que ese sentimiento debe tener una base concreta, real, en la concordia social; Patria porque luchamos por ella para hacerla posible, para fundarla sobre un plan, un proyecto de sociedad donde nadie quede al margen, excluido, denigrado, discriminado, descalificado, o sea explotado;  Patria, porque todos somos tratados iguales. Hace mucho que quedó atrás la “Madre Patria”, los principados y reinos medievales y antiguos que hoy sirven de patria a muchos fascistas nostálgicos, de cuyos recuerdos solo quedan sombras tenues, vaporosas. Nuestra Patria forzosamente debe ser socialista, y mucho más extensa, como la humanidad misma, así como lo sentenció Martí: “Patria es humanidad”.

No es tiempo para nacionalismos y patriotismos ridículos que solo sirven a los intereses de las trasnacionales y los imperios, que, como los dioses del Olimpo, son testigos y artífices de las guerras entre hermanos para luego  tragárselo todo sin mucho esfuerzo, sin gastos militares. La Patria nos da más bien una idea de dimensión, de cuán extensa puede llegar a ser, que de límites, de exclusión, de fronteras nacionales. La patria es la humanidad y la patria solo es posible en socialismo.

¡Patria socialista, no hay otra! ¡Patria es humanidad!

Cómo entusiasmar a los habitantes de Venezuela para que defiendan su país.

Al ver nuestra sociedad apática, lo primero que nos preguntamos es ¿Cuál es nuestro peor enemigo? Nadie mirará hacia dentro de sí mismo. Unos dirán que el imperio, otros que el capitalismo, otros el imperio y el capitalismo, otros que el socialismo, el chavismo, otros Maduro y el madurismo, otros que Colombia,  pero en esas probables respuestas solo se percibe confusión –basta con leer a los tuiteros de este país; no hay nadie que no resuelle por su herida… La verdad es que la red social “Twitter” es un “gritatorio” mundial –.

La confusión y el desorden, después de la muerte de Chávez, se convirtió en terreno fértil para los aprovechadores y manipuladores. Mientras estuvo vivo Chávez hubo la ocasión real de  definir socialmente y con claridad política, ideológica,  los bandos en pugnas; se hubiera podido definir cuál era la expresión vivida de la pugna social; de qué forma se estaba manifestando la lucha de clases, la confrontación social. Ese último Chávez sabía con certeza la urgencia política de definir la intención de lo que se estaba haciendo, señalar su dirección forzosa. Es por eso que nos lo indica en el Plan de la Patria, hay que ir, sin pausa en contra de la lógica del  capital”; todo aquello que se hiciera, siempre debía ir en contra – o en “sentido inverso” – de la lógica del capitalismo, de su economía, de su organización social, de su ética y moral (si es que existe una moral capitalista). 

Chávez definió y define la lucha en su Plan de la Patria, como socialista anticapitalista. Del otro lado quedaría lo que conocemos como la derecha, la “reacción”; una clase media siempre confundida, en el medio de todo, siempre embaucada; una conciencia (o mala conciencia) pequeñoburguesa aspirante, oportunista,  reducida al ámbito de la burguesía; la burguesía y las ambiciones imperiales. Eso está señalado con un dedo en el Plan de la Patria de Chávez: el ir en contra de la lógica del capital, su testamento no deja espacio para las interpretaciones.

Esta oportunidad de definición política ha debido volcarse en lo que llamó  “el punto de no retorno al”capitalismo, pero se ese movimiento se detuvo en un acto público, que para nosotros resultó lamentable y vergonzoso, aquel día  cuando Maduro, luego de su triunfo electoral, se alborozara con Oswaldo Cisneros y su primo Gustavo, se dejara manotear por el joven Lorenzo Mendoza, y fuera recibido con fingido regocijo por una buena representación de la godarria  pelucona, la misma que tanto ha criticado Maduro (igual de forma fingida) todos estos años como presidente (–”Pelucones” –, pero con su corazoncito triste, con envidia). 

El período madurista se caracteriza por la confusión. Todo lo que Chávez quiso definir bien en 10 años, en muy poco tiempo el madurismo lo convirtió en un caos. Un caos ideológico con sus veleidades con la empresa privada, enviando un mensaje extraño a la revolución, dándole la espalda a las denuncias de corrupción en las entregas de divisas, con la “liberación del mercado” disimulada de democracia, con el desmontaje de los proyectos chavistas, convirtiendo a los propios banqueros como “agentes cambiarios”, cuando el precio del dólar era entonces una farsa para la especulación. 

Una confusión ética, queriendo reivindicar ante el socialismo las comodidades materiales aburguesadas, inoculando el espíritu aspirante de la clase media en la conciencia chavista; el  acumular cosas por encima de la conciencia social (la conciencia del deber social), descalificando al trabajo creador, el esfuerzo personal y colectivo; ofreciendo y dándolo todo, sin exigir a cambio una retribución moral; derrochando, malgastado todo para comprar la lealtad, lealtad con dinero y no con educación política, autoridad moral, con buenos ejemplos. Para los habitantes de Venezuela, en especial para los chavistas, este despilfarro de felicidad enceguecedora  fue como la recaída de un adicto en recuperación; después de la muerte de Chávez todo se relajó con el mercantilismo, el dólar barato y la raspadera de tarjetas, el Dakazo…, desde entonces todo lo que ha continuado ha sido para justificar ese acto cobarde – cobarde ante el reto de cambiar la sociedad – con una cadena de disparates.

Porque es un disparate querer hacer la revolución socialista con las armas melladas del capitalismo. Nadie, como nosotros, lamenta que la gente emigre del país sin esperanzas, pero mucho más sentimos que sean chavistas, gente que creyó en Chávez,  aquellos que se van sin pelear. Ese entusiasmo necesario para defender la patria es tener conciencia de clase, claridad política, porque la patria es el socialismo, la verdadera democracia “establecida y practicada”; si no hay una patria cohesionada por valores fundacionales de la república de Bolívar, hoy la única patria posible es el socialismo. Patria es socialismo, indivisible en clases sociales, en intereses sociales.

Sin conciencia social y de clase no hay justicia qué restablecer, todo es igual, no hay entusiasmo posible, indiferenciados da lo mismo estar dentro o fuera del país, explotados o explotando en cualquier parte del planeta. El futuro es para todos por igual, o no habrá ninguno. El  capitalismo se juega la vida del planeta. Elon Musk se declaró emperador de Marte, falta poco para qué la vanidad de los ricos acabe con lo que queda de la tierra, el único hogar posible que tenemos. Todo depende de nosotros para cambiar. Si Chávez pudo, nosotros podemos.

¡Claridad política! ¡El enemigo es el capitalismo, el capitalismo es el imperio, el imperio es ignorancia, barbarie! ¡Patria socialista o muerte!

Mientras tanto, el rey sigue desnudo.

El país, como un río, sigue su curso hacia el mar, en caída libre se desprenden los pedazos. Y no aludimos a nadie en particular, cuando decimos que el rey sigue desnudo, para nosotros se trata de todo el gobierno, unos más pícaros que otros, sin embargo, por la candidez de uno de ellos se salvarían todos. Por eso a veces creemos que el gobierno no sabe que marcha desnudo, vestido tan solo con la prenda de la pulcritud y bondad de sus discursos.

Está el discurso patriótico por la defensa de la soberanía nacional, violada por un enemigo invasor. Parece que el enemigo solamente nos puede invadir con dólares; si traen dólares, yuanes, rublos, Euros, bitcoin¸ cualquiera tiene derechos sobre una porción del país, incluida su gente. 

Luego está el discurso que muestra el esfuerzo del rey para adquirir una vacuna y hacer un plan de vacunación masiva. Fue necesaria la impudicia de renegar de la vacuna AstraZeneca, con el criterio de “a mí me huele que no sirve”. Hasta ahora no se conoce un plan de vacunación masiva y sus criterios, sean políticos o médicos, aún no teniendo las dosis suficientes. Solo se divulgan proyectos de compras, de producción, de asociación, con China, con Cuba, con Rusia; nadie sabe hasta ahora cuántos y a quiénes han vacunado; dónde están los resultados, en dónde se han aplicado las vacunas, si han funcionado, cuáles son sus efectos secundarios. Es decir, así como con las bolsas pírricas del clap, la población de a pie de se debe conformar con encerrarse en su casa y ver cómo hace para conseguir la Azitromicina, la Ivermectina, la vitamina C-1000, la vitamina E, los limones, los aguacates, los mangos, las piñas, y demás recomendaciones de la comunidad médica, porque ya no puede atender a tanta gente infectada dentro de los hospitales y otros centros públicos de salud, porque están a punto de colapsar. La buena noticia es que el sol es gratis. Si tomaste vitamina C-1000 y E, puedes esperar a que llegue el camión de las medicinas baratas, debajo del sol, 20 minutos (y mucho más), como recomiendan los médicos.

Aunado a estos dos asuntos de importancia está el discurso antiimperialista, esa la convocatoria extraña e inapropiada hecha por el presidente a una “marcha de las antorchas”, justo cuando un alcalde en Yaracuy marca las casas donde se sabe que hay gente enferma de covid. Rápido nos vino a la mente nuestras lecturas universitarias,  “La peste”, “La caída”, los libros de Camus, y los primeros años de la “peste Nazi” antes y poco después del comienzo de la segunda guerra mundial, cuando la juventud nazi marchaba por las calles con antorchas persiguiendo a los judíos y marcando sus casas con la estrella de david. Por eso decimos, un solo cándido salvaría a todos los pícaros del gobierno, pero ¿dónde está?; ahí dentro hay un Goebbels que quiere emular a Hitler (o a Galtieri, para no exagerar las dimensiones). Más bien creo que el gobierno está desnudo y los sabe.

De la economía no vamos a hablar, ya lo hemos hecho bastante. Solo podemos resumir el discurso económico del gobierno de Maduro como “promesas y mentiras”, compendiadas en cuatro leyes desdichadas : La Ley del Plan de la Patria, el Decreto con fuerza de Ley de las Zonas Económicas Especiales, la Ley constitucional (constituyente) de Inversiones Extranjeras productivas y la nefasta Ley Antibloqueo. Por ahora. 

De ahí nuestra precaución con la ley de las comunas y las supuestas “ciudades comunales”. Nos arriman otra trampa, vestida de socialismo. Todos sabemos que la leyno obliga a nada y a nadie, sólo la fuerza, la voluntad, y ésta está del lado de los aprovechadores, del capitalismo y los tramposos, los únicos que trabajan con eficiencia y bien organizados.

Frente al discurso del rey –decíamos – el país va en caída libre, se deshace en pedazos con cada tropiezo. Por eso consideramos una locura eso de las ciudades comunales y la ley ¡orgánica! de la comunas, las cuales, en las circunstancias actuales, más bien estarían al servicio de los enemigos del socialismo,  descentralizarían el poco poder que tienen actualmente las instituciones del Estado, el gobierno se diluye más, que es bastante decir, ¡privatizarían al país!, esa idea sin sustento real en la conciencia de la gente, sin revolución, va a anarquizar más todo, el país en manos de los oportunistas, ¡ni se diga lo que va ser de la sociedad sometida a reyezuelos y pranes por todos lados, cada quien con su comuna!   Venezuela sembrada de feudos, con trazas de colonialismo… Como dicen, la historia es un eterno retorno… a lo mismo (¡y tanto que criticaron a Salvador de la Plaza por hablar de feudalismo en Venezuela!: ¡intelectuales petulantes!).

Esa barajita del poder comunal, su discurso, es nostálgico, nos habla de un sueño pero engañoso. Jorge Rodríguez marea a todo el mundo con una técnica de propaganda, probada en el terreno por los nazis, el mensaje simple y repetitivo, idiota, patriotero que usan los fascistas para embaucar a los distraídos que no saben que la patria escurre hacia el mar; nos prometen poder comunal pero dividen el país para venderlo al mejor postor; petróleo, oro, diamantes, coltán, playas, parques, ríos, museos, fuerza de trabajo, salud, todo convertido en mercancía porque se abandonó la lucha revolucionaria, todo a la venta o etiquetado para la subasta ¿Cuál poder comunal?, con estos dirigentes solo gobierna el egoismo mezquino, la falta de visión, la inmediatez, la improvisación, el billete verde, no el pueblo.

Hay que frenar este atolondramiento, este arrebato, hacer control de daños y retomar el plan original de organizar una sociedad socialista, más humana, más sensible al dolor humano y a la naturaleza, más solidaria; educar, crear conciencia de pertenencia social, restituir el valor del trabajo creador por encima de la ganancia fácil o gratis. El plan está hecho, solo hay que ponerlo en práctica -antes de que la derecha pro imperialista y el madurismo desvirtúen definitivamente su valor político y ético, lo desaparezcan –,  es el Plan de la Patria de Chávez, el verdadero, antes de ser adulterado y convertido en una ley ridícula, inservible, contradictoria. 

¡Volvamos a Chávez y al Plan de la Patria, revivamos la esperanza! 

¡CARMONA VIVE!

«Hay que hacer creer al pueblo que el hambre, la sed, la escasez y las enfermedades son culpa de nuestros opositores y hacer que nuestros simpatizantes se lo repitan en todo momento»joseph goebbels. (ideólogo de hitler)

A los pueblos se le puede engañar, a la historia nunca. Aquí en Venezuela los últimos veinte años de historia son suficiente para develar el artificio. Al contemplar estos tiempos comprendemos que hemos sufrido una operación de manipulación de las masas digna del Dr Goebbeels. La frase que encabeza el artículo nos muestra la exquisita maniobra que enfrentamos y la calidad de la derrota. 

El Che escribió alguna vez que el imperio tiene fino olfato para detectar a sus verdaderos enemigos, y a Chávez lo detectaron temprano. Entendieron que no era un gobernante más de la cuarta república, olfatearon el peligro. Y contra él se desplegó una operación de liquidación que tenía dos frentes: uno externo con la oposición de derecha tradicional, los partidos clásicos de la cuarta, la dirigencia obrera vendida al capitalismo, los militares entrenados por ellos en sus academias. El otro frente, más sutil, más difícil de detectar, la derecha oportunista interna, los infiltrados, los débiles, a estos los sedujeron, los cortejaron, con visitas y abrazos de los jerarcas gringos, como kerry, con instrumentos como el grupo Boston. Este frente se mantenía agachado, su función era sabotear las acciones hacia el Socialismo, y sobre todo ganarse la simpatía del jefe, escalar. Los dos frentes trabajaban sin conocerse, pero en perfecta coordinación.  Los dos tienen los mismos objetivos, decapitar el avance hacia el Socialismo, instaurar el capitalismo. 

La operación de tenaza gringa ha tenido éxito, al principio se estrellaron con la firmeza del Comandante. Les falló el frente externo, el golpe, el saboteo petrolero, a cada ataque, tal como dijo Chávez vendría una nueva profundización de la Revolución. Se declaró a la Revolución antiimperialista y Socialista, en Copacabana y en Jardín Botánico de Caracas.  Fracasaron los intentos de morigerar a la Revolución. El frente externo estaba derrotado, pero no extinguido, dejo en el ambiente sus metas, el breve gobierno de carmona derogó a la Constitución, las leyes habilitantes, y marcó el rumbo de la restauración del gobierno capitalista.  El sabotaje petrolero estableció el objetivo central de cualquier ataque al chavismo socialista, destruir a PDVSA, al tomar esa colina el Socialismo estaría derrotado.  Había llegado la hora del frente interno, de despertar el capitalismo que vivía dentro del chavismo.

La desaparición de Chávez era el paso previo, con el Comandante presente, nadie se atrevería a torcer el rumbo. Con la ausencia de Chávez comenzaron los éxitos del frente interno, no se investigó su asesinato, lo aceptaron como asesinato, pero le huyeron a su investigación, no se profundizó la Revolución como respuesta a ese descomunal impacto, al contrario, la ira de las masas fue apaciguada con el llamado a elecciones, entre dos iguales capitalistas, ya la operación comenzaba a tener éxito. Cualquiera que ganara, detendría la marcha al Socialismo. 

A partir de allí comenzaron a trabajar con asombrosa coordinación el frente interno, ahora más suelto en el poder, y el frente externo haciendo la presión que tenía como respuesta más capitalismo. Así sucedió con la guarimba, de ellas salió un país más capitalista, y así sucede frente a cualquier obstáculo, el gobierno corre a buscar ayuda de fedecamaras, aunque después la acuse de golpista. 

Si imaginamos una línea desde carmona hasta el gobierno madurista, y prescindimos del gobierno de Chávez, podemos concluir con precisión, que este gobierno es continuidad del gobierno de carmona, que ahora resucita, con los mismos objetivos, con medidas sorprendentemente iguales, como esa de arrinconar a la Constitución de Chávez. El capitalismo se salió con la suya.

Ahora el país sufre también la tenaza de los imperios capitalistas, los imperios actúan unos como el policía malo, los gringos, y otros como el policía bueno, rusos, turcos, iraníes, chinos, y el resultado de estas dos fuerzas es que el país avanza hacia el capitalismo a pasos acelerados. Ya el sabotaje petrolero triunfo, el madurismo continuidad del gobierno de carmona privatizó a PDVSA, ahora el país está preñado de capitalismo, carmona anda por allí privatizando a paso de vencedores. 

 ¡LUCHA FRONTAL CONTRA CARMONA Y SU CONTINUIDAD! ¡VOLVER A CHÁVEZ!

¡VENEZUELA NECESITA URGENTE OTRO 13 DE ABRIL, OTRO 4F!

Rafael Ramírez advierte que no es conveniente que Venezuela se involucre en una guerra con Colombia

Caracas, 11 de abril de 2021.- Rafael Ramírez, ministro de petróleo de Hugo Chávez, ha advertido sobre la gravedad que representa para Venezuela escalar el conflicto colombiano hasta el punto de propiciar una guerra con el hermano país.

En un articulo publicado en su portal rafaelramirez.net, señala que lo que sucede en Colombia es un conflicto complejo donde participan diversos factores de los que Venezuela no forma parte.

Vuelvo a insistir en ello, no nos corresponde involucrarnos en él y mucho menos escalarla a unas dimensiones que nos llevarían a una guerra abierta con el hermano país, lo que pareciera ser que buscan las élites que gobiernan en ambos lados de la frontera, reiteró. 

Ramírez indicó que tanto la oligarquía como el gobierno colombiano están a la espera que el gobierno venezolano abra la posibilidad de un conflicto real entre ambos países, situación que era impensable durante el gobierno del presidente Hugo Chávez, quien defendía la integridad territorial venezolana pero siempre fue cuidadoso de no interferir en sus asuntos internos.

Calificó los mensajes de los distintos voceros del gobierno de Maduro como amenazantes y provocadores, mientras que el país esta sumido en la peor crisis de su historia y se entregan los recursos naturales a terceros, así como el manejo de la economía nacional. 

Esta debilidad y vulnerabilidad del país y de nuestra soberanía, tiene su origen en la destrucción y entrega de los elementos fundamentales de la patria, conquistada y proclamada así por el gobierno del Presidente Chávez con el apoyo del pueblo venezolano. Ahora asistimos a la destrucción y entrega de la patria y del legado del presidente Chávez”.

¿De qué Patria se trata?

En medio del caos en el que está sumido el país, la tragedia del día a día, la conciencia del “por lo menos” y el “sálvese quien pueda”, siguen los voceros políticos y militares del madurismo hablando de una guerra con Colombia. Algunos hacen referencia a “llevar la guerra hasta Colombia”, mientras el Canciller hace sus típicas declaraciones altisonantes y provocadoras y el Ministro de la Defensa arenga y anima a sus tropas luego de los incidentes en la frontera. 

Por su parte, el gobierno y la oligarquía colombiana están agazapados, esperan ver si el gobierno de maduro por fin les abre la posibilidad de desarrollar plenamente la hipótesis de conflicto nada menos que con el país que ha sido el origen y razón de ser del Plan Colombia.

El balance negativo de estos incidentes y enfrentamientos ha sido lamentable para nuestros oficiales y soldados, dado que las fuerzas insurgentes, en distintos eventos, acabaron con la vida al menos a 8 efectivos del Ejército venezolano e inutilizaron un vehículo blindado utilizando dispositivos explosivos artesanales.

Por supuesto, que es lamentable la pérdida de vidas de nuestros soldados y civiles, así como la situación de violencia en la zona. Estos incidentes nos exponen, nuevamente, a la guerra que azota al hermano pueblo de Colombia desde hace más de 70 años. 

Es un conflicto complejo donde operan diversos factores políticos, sociales, económicos y criminales, de distinto origen y, vuelvo a insistir en ello, no nos corresponde involucrarnos en él y mucho menos escalarla a unas dimensiones que nos llevarían a una guerra abierta con el hermano país, lo que pareciera ser que buscan las élites que gobiernan en ambos lados de la frontera.

La oligarquía colombiana que hasta ahora ha gobernado es violenta, criminal y no le ha temblado el pulso para ensangrentar a su propio país con una guerra cruel, utilizando para ello al ejército, a los paramilitares y al narcotráfico. 

Colombia responde a la estrategia y los intereses de los EE.UU., por lo que en su territorio se asientan bases militares y equipos de alta tecnología de ese país. Estos planes y preparativos para un eventual conflicto se desarrollaron e incrementaron a raíz de la llegada al poder del Presidente Chávez; por ello su estrategia, siempre con la premisa de no ir a una guerra con Colombia, fue no involucrarse en el conflicto que azota a ese país, contribuir al proceso de paz interno, no buscar una confrontación con los sucesivos gobiernos colombianos, en particular con el de Álvaro Uribe y, al mismo tiempo, disuadir de cualquier tipo de agresión equipando a nuestro ejército.

El presidente Chávez defendía así, de una manera firme pero inteligente, la soberanía del país, de la Patria. Era la Patria Bolivariana, socialista, era la Plena Soberanía Petrolera, era PDVSA, era la soberanía económica, las conquistas sociales, la independencia nacional, la Constitución Bolivariana, el Poder Popular, la democracia participativa y protagónica, la recuperación de nuestros recursos naturales, mineros, de nuestras empresas estatales, de nuestras conquistas laborales, avances políticos, de los derechos humanos, del vivir bien del pueblo, de nuestras instituciones, era la posibilidad de desarrollar nuestro propio modelo de desarrollo, el socialismo del siglo XXI. Por eso el Presidente Chávez nos hablaba de la Patria, la Patria socialista, Bolivariana. Ese fue su mayor legado. Nuestro modelo Bolivariano, nuestras conquistas, nuestro socialismo, se planteaba así como la alternativa para el desarrollo y la independencia de nuestros países, ante la lógica destructiva del capital. 

Eso era lo que defendían las armas de la República, porque es el mandato constitucional, es la razón de ser de nuestros ejércitos, para eso se impregnó a las Fuerzas Armadas Bolivarianas de la Doctrina política-militar Bolivariana, para eso se equipó y se preparó a los soldados que “empuñarían su espada sólo para defender las garantías sociales”, conquistadas por nuestro pueblo, nuestros recursos naturales, la soberanía de nuestra patria. 

Pero hoy, luego del desastre del madurismo, de la entrega del país, habría que preguntarse ¿de qué patria se trata? 

En todos los mensajes que han dado los voceros del gobierno y del madurismo, amenazantes y, en algunos casos, provocadores, se manipula el arraigo y se invocan interesadamente los conceptos más preciados de la venezolanidad. El gobierno acude a un trillado recurso nacionalista, tal como siempre han hecho gobiernos autoritarios para enmascarar objetivos políticos y desviar así la atención sobre los graves problemas que agobian al país.

Pero la verdad es que hoy día nuestra patria está entregada, somos solo una pieza desgastada del conflicto entre las superpotencias, entre China y EE.UU., entre Rusia y EE.UU., el gobierno de maduro ha cedido la independencia, la soberanía y coloca al país en un tablero complejo, sin ninguna posibilidad de movernos de acuerdo con nuestros propios intereses. Ni siquiera es capaz de conseguir vacunas suficientes, ya sean rusas, chinas o de cualquier otra procedencia, para salvar la vida de los venezolanos que mueren en silencio, en medio del caos de la COVID-19. Tampoco ha sido capaz de hacer frente a las sanciones petroleras, ni económicas. Los aliados de maduro se mueven por razones económicas, objetivos geopolíticos propios, la disputa de mercados.

Esta debilidad y vulnerabilidad del país y de nuestra soberanía, tiene su origen en la destrucción y entrega de los elementos fundamentales de la patria, conquistada y proclamada así por el gobierno del Presidente Chávez con el apoyo del pueblo venezolano. Ahora asistimos a la destrucción y entrega de la patria y del legado del presidente Chávez.

Hoy día, luego de 7 años de gobierno de nicolás maduro, PDVSA está destrozada, sin capacidades operacionales, productivas, hemos retrocedido 90 años en términos de producción de petróleo, solo se producen 500 mil barriles día de petróleo, una caída de 2,5 millones de barriles día de petróleo desde el año 2014, no hay combustibles para el mercado interno y nuestra empresa ha sido entregada a los operadores económicos y “agentes” de maduro y sus amigos. 

Nuestro petróleo y gas se entregan a las transnacionales o a quien quiera venir a llevárselos, una rebatiña amparada por la llamada “ley anti bloqueo”. Entregaron nuestros recursos minerales a empresas transnacionales y a privados ligados con el madurismo, destrozaron el arco minero, el medio ambiente, entregaron nuestras empresas, cedieron el control territorial en estas áreas a empresas y grupos armados, cedieron el Esequibo al control de las transnacionales petroleras, que hoy día operan y producen petróleo que corresponde a nuestro pueblo. 

Nuestra economía está entregada al sector financiero y comercial más especulativo y depredador. El Estado no existe, se retiró de la economía, de la actividad productiva, cedió todo a los privados, éstos hacen lo que les da la gana con los precios, los productos y los servicios. Se ha impuesto al país un modelo capitalista atrasado, depredador, dependiente, improductivo, con una economía dolarizada, más del 70% de las transacciones se hacen en dólares, pero los sueldos se reciben en bolívares, tenemos el sueldo mínimo más bajo del hemisferio, 0,80 dólares al mes, lo cual coloca al 93% de nuestra población en pobreza.

Al amparo de la impunidad y de leyes inconstitucionales se han entregado las empresas del Estado a los privados, a la nueva burguesía: en el campo, tierras, infraestructura, empresas; en las empresas básicas, empresas de manufactura, distribución. Todo lo que se adquirió con tanto esfuerzo para dotar al Estado y al pueblo de capacidades productivas e ir superando el modelo rentista petrolero, lo ha entregado el madurismo a sus “panas”, sus operadores, “héroes del tuiter”.

Este desastre se ha impuesto con violencia, se han encarcelado a cientos de trabajadores de PDVSA y otras empresas del Estado, se encarcela a dirigentes políticos y sociales, escritores, militares, se judicializa la política, a quienes nos oponemos a esta situación se nos ha exiliado y perseguido, ofendido y atacado con saña, violando las garantías constitucionales, las leyes, los Derechos Humanos. Los decretos y leyes inconstitucionales han violentado la progresividad de los derechos laborales, se ha arrasado con las convenciones colectivas y con todas las conquistas económicas, políticas y sociales alcanzadas por el pueblo durante el gobierno del Presidente Chávez, para imponer un modelo disfuncional, depredador, destructivo.

En estos años de oscuridad y desastre han salido del país más de 5,4 millones de venezolanos. La mayoría jóvenes profesionales, estudiantes, trabajadores, salen desesperados, asfixiados por la crisis económica provocada por este mal gobierno y su paquetazo económico, por la violencia, por la falta de futuro, de esperanza.

El pueblo venezolano, otrora combativo y orgulloso, está hoy día sumido en la tristeza, la desesperanza, la falta de oportunidades. Sujetos a los caprichos o decisiones absurdas, a las improvisaciones y la indolencia de maduro y de los cinco que se han adueñado del país y de sus instituciones. No hay trabajo, no hay salarios dignos, no hay gasolina, ni luz, ni gas, ni agua potable, no hay transporte público, no hay educación, ni cultura. La patria de maduro es solo para las élites que tienen acceso a los negocios, a la entrega, a los bodegones, a los groseros privilegios, a las vacunas. Venezuela es hoy día uno de los países más injustos y desiguales del hemisferio, por encima de  Haití.

Entonces, ministro, ¡el Apure es nuestro!, es cierto, pero ¡PDVSA también!, ¡el petróleo, el gas y el Esequibo son nuestros!, ¡el vivir bien, las garantías económicas, políticas y sociales también son nuestras!, ¡la soberanía, la independencia, la Constitución y las Leyes son nuestras!, ¡los Derechos Humanos, los derechos laborales, el derecho a tener una patria para todo el pueblo, a vivir sin miedo, vivir en un sistema que sea la mayor suma de felicidad posible para todos también son nuestros derechos! 

Hoy 11 de abril se cumple un aniversario más de la infamia del golpismo y la violencia en contra de la Constitución y la soberanía del pueblo, tal como en aquellas horas de tristeza y confusión, los hijos de Bolívar y sus Fuerzas Armadas Bolivarianas, todo el pueblo, debe levantar la mirada y alzar los corazones, la Constitución y las leyes, ¡como hicimos el 13 de abril! Defenderemos nuestro territorio y nuestra soberanía de cualquier agresión, pero no haremos la guerra con Colombia, ni contra ningún pueblo hermano, nuestras espadas y nuestros esfuerzos deben empeñarse en reconquistar y reconstruir nuestra Patria, la Bolivariana, la socialista, la que soñamos todos y que le otorgó a nuestro pueblo la plena soberanía sobre todos sus asuntos, ¡la Patria de Bolívar!

La Ley orgánica de las comunas, ¡pura paja!

En el estado actual que vive el país, con la falta de gobierno; desdibujada la revolución por el control del capitalismo, por la emergencia de buscar qué comer, unos, y buscar negocios y qué robar, otros; descentralizar el gobierno en comunas es como querer apagar el fuego con gasolina. Si instaurar el Estado comunal fuera posible en estas condiciones, dejaría de existir Venezuela como nación, tendríamos al Coqui gobernando las hordas del oeste de Caracas, al Wilexis las hordas del Este, a los “irregulares” (de los que habla  Diosdado) fundando pueblos en Apure, a los paracos del Táchira marcando sus fronteras con Barinas y con el vasto imperio del  Alejo Hernández del Tunal, la república independiente del Arco Minero, y así hasta llegar a los combates entre grupos de desertores de la FAN en todo el territorio, otrora nacional… Sin control ideológico, sin formación política revolucionaria, sin conciencia del deber social, sin cuadros políticos convencidos y sin una dirigencia revolucionaria convencida nunca habrá un Estado comunal socialista, ni tendrá sentido socialista cualquier ley de comunas que se aplique desde arriba. Sin embargo siempre tendrá su sentido.

Antes que todo, como decía Chávez, hay que alcanzar el punto de no retorno al capitalismo –como lo dejó escrito en el Plan de la Patria–, sólo así se puede ir consolidando (no decretando) un Estado comunal. La ley orgánica de las comunas sigue el mismo camino de las contradicciones que infectan a todas las otras hechas por el madurismo. En este gobierno anarquizado por el liberalismo económico donde la política la hacen empresarios, los bufetes de los empresarios y agencias de publicidad, las comunas si acaso alcanzarían a ser “circuitos electorales”, o comunas de producción al servicio de grandes empresas: comunas de producción de autopartes para Toyota, comuna para la producción de naranjas para el Tunal, otra para la producción de pesca también para el Tunal, otras de celulares para Huawei, etc. etc., ese es el sentido que tienen las comunas en esao cualquier otra ley que intente organizar “comunas” en este momento. El comunismo de Maduro es una gran empresa trasnacional (ni siquiera nacional), ¡esa es su idea de desarrollo de las fuerzas productivas!, capturar a la población para la producción de mercancía, impulsar grandes desarrollos capitalistas en un estado de control total de los recursos humanos y materiales.

En el desarrollo del socialismo comunista la conciencia del deber social crece junto a la organización comunal,  va la par, luego se va perfilando la norma, la ley. Pero tal y como lo pretende hacer el gobierno se trata de una trampa para facilitar el control de los recursos humanos (y materiales) para la producción capitalista en zonas específicas y “especiales”. Es un modelo de desarrollo a lo Shandong mezclado con Nazismo, ¡pragmatismo! La ley orgánica de las comunas es una idea pragmática para trocar la organización comunal en una organización para la producción capitalista, disimulada  como socialista. Si nos ceñimos a los hechos, ya casi que no hay contradicción sus leyes y la realidad, porque cada vez hay más desigualdad, hay menos justicia social y menos espíritu socialista.

Lo más curioso del anuncio del Estado comunal descentralizado y de la Ley orgánica de las comunas es que se hace justo cuando se supone que hay un conflicto militar con grupos de irregulares en la frontera con Colombia, es decir, justo cuando más se necesitaría unidad de mando, control sobre las decisiones políticas y militares, de los  recursos etc. ¡Eso sí sería una verdadera contradicción! Sin embargo, concediéndole cierta coherencia al gobierno, sabemos que por algún lado miente; lo más probable es que mienta con el conflicto militar en la frontera, que, a pesar de que lo haya habido,  éste sea más propaganda que realidad, más de llevarnos a perpetuar el estado de alerta nacional y de esta manera obligarnos a alargar más el gobierno de Maduro y Jorge (y Diosdado), de mantenerlo en el poder porque hay que “defender la patria”; un golpe a lo Galtieri, y “antorchas en manos” perseguir a los “traidores”, como los nazis antes de entrar a la guerra.

Pero la Ley de las comunas y la propuesta del Estado comunal son más firmes que un conflicto que se debe alimentar constantemente con mucha leña, en ellas se esconde la premeditación, la trampa de convertir a Venezuela en un gran proveedor de mano de obra, de recursos energéticos, agua, infraestructuras, baratos y bajo control capitalista (no habrá ley del trabajo, tampoco ley de hidrocarburos, del ambiente, etc.), como lo describimos más arriba y en otros escritos.

¡Antes que nos alcance “la marcha de las antorchas” del fascismo, volvamos al socialismo, a Chávez y al Plan de la Patria! ¡No a la guerra con Colombia! ¡Fuera el nazismo de Venezuela!  

Ambigüedad legal y contradicción política

En las leyes del madurismo, la contradicción política, o sea la ambigüedad legal, parece ser una herencia de aquella Asamblea Nacional francesa en 1848, en época de la presidencia del gran oportunista Luis Bonaparte. Marx decía sobre aquella “constitución burguesa” que cada artículo contenía su propia antítesis “su propia cámara alta y su propia cámara baja… (Que) En la frase general, la libertad; (y) en el comentario adicional la anulación de la libertad”, y así complacer a todos, gobierno, asamblea, proletarios y burgueses. Parafraseando a Marx, parece que Maduro trata de emular ese momento de confusión política, redactando leyes “ambidiestras”, donde “en las frases generales yace el socialismo, y en los comentarios adicionales lo anula”. En la Ley del plan de la Patria, por cada dos o tres enunciados que aluden a los derechos de los trabajadores y al socialismo, hay otros tres o cuatros que justifican las ventajas a los inversionistas y las alianzas capitalistas, anulando el valor político de los primeros. También se encuentra este esquema (pero con más descaro) en el Decreto Ley de las Zonas Económicas Especiales. En la Ley constituyente de inversiones extranjeras productiva es más directo el retroceso hacia la derecha, en ella no existen “las frases generales” que muestran el socialismo, habla directamente de “promover la inversión extranjera productiva para favorecer el desarrollo integral de la Nación, (y de) la Suprema Felicidad del Pueblo (no de socialismo, sino de felicidad, la cual podría ser mediante el opio o la morfina, no se explica cuál es esa felicidad) y el fortalecimiento de la economía productiva y diversificada”; ahí se queda lo general; ni siquiera habla de socialismo, ¡para qué!

Las leyes maduristas son un ejemplo de engaño tomado de esa tradición de la revolución burguesa francesa; en fin, quienes redactan esas leyes son especialistas, “letrados”, bufetes especializados, lo más probable recomendados por los mismos inversionistas para que Maduro las entregue a sus diputados autómatas y estos las aprueben sin ni siquiera leerlas. La ley antibloqueo es el mejor ejemplo de esa “comida completa” legal, que alimenta el ego de los trabajadores y a la vez garantiza todas ventajas (incluido el secreto) para las inversiones privadas; en la redacción de esas leyes, la revolución ya ha sido olvidada en todas sus formas, en la sustancia política y en el lenguaje demagógico.

Son cuatro ejemplos que se deben estudiar muy bien desde el punto de vista de esa contradicción política fundamental. Luis Britto García ha señalado muchas, sin embargo no habla de contradicciones, no se atreve (vaya usted a saber por qué es tan cauteloso). Estas cuatro leyes, por orden de cercanía a la traición a Chávez, al socialista y en especial a la constitución de Chávez, son: La Ley del Plan de la Patria, la Ley de las Zonas Económicas Especiales,  la Ley constitucional de inversiones productivas, y 4ta. la Ley Antibloqueo. Todas están contaminadas de ambigüedades donde “en las frases generales”, está el socialismo y en los comentarios adicionales se anula. No es necesario ser Marx para darse cuenta de estas ambigüedades-contradicciones pero sí es necesario leer a Marx para poder identificarlas como tales, es decir, como contradicciones políticas y no llamarlas tan solo “descuidos”; son ambigüedades jurídicas intencionadas que sirven para sostener en pie el sistema actual de ambigüedad política que escurre todos nuestros males y que se traduce en contradicción.

Podemos decir que la Ley antibloqueo expresa el  sumun de la inteligencia leguleya oficial, la mejor forma que se les ha ocurrido para poder violar la constitución, o el espíritu de la Constitución bolivariana chavista, sin tener que recurrir a una constituyente verdadera.

Nuestra constitución es muy avanzada en términos generales (en “la frase general”), en cómo trata el tema de los derechos humanos, ciudadanos, la nacionalidad, pero en el tema económico y de propiedad resulta bastante contradictoria. A la vez que habla de igualdad social permite la libre competencia de la empresa privada, dentro de un sistema económico lleno de excepciones a los controles del Estado, como es el caso de nuestra industria petrolera, o por razones “estratégicas”, o de “seguridad nacional”, etc. Estas lagunas han permitido que se violen con descaro los principios generales, el “espíritu socialista” de la constitución.

Nuestra moneda es el bolívar y depende del Banco Central cuidar su valor. El gobierno no se puede endeudar más allá de lo que haya en reserva en el Banco Central. Solo en estos dos aspectos el gobierno de Maduro ha violado la constitución desde hace varios años hasta hoy. Hay que recordar el endeudamiento, los créditos adicionales costeados con dinero inorgánico –inexistente en nuestras reservas –; un delito confesado por Maduro, que amerita sanciones, pero ¿quién le pone el cascabel al gato? Lo mismo pasa con la entrega de PDVSA a la empresa privada; es anticonstitucional, pero por una pequeña ambigüedad en la ley se violan sus principios, la soberanía del Estado sobre nuestras reservas energéticas y naturales. Inclusive, podríamos decir que la Asamblea Nacional Constituyente de Maduro fue necesaria para redactar todos estos años los “comentarios adicionales”, las justificaciones leguleyas de Herman Escarrá, las “excepciones a la constitución”, cuando ha sido clara su violación por parte de Gobierno.

Dudo mucho que La ley orgánica de las comunas sea una ley coherente y menos socialista, dudo mucho que bajo este marco legal tan ambiguo y de tantas contradicciones políticas sea posible un Estado Comunal, mucho menos socialista. Este escrito es solo una invitación a leer con atención estas cuatro leyes, estos intentos legales de violar el socialismo, de justificarla traición a Chávez y al socialismo (un legado escrito en el Plan de la Patria genuino de Chávez), que pasan desapercibidas para muchos, pero que son evidencias, testimonios escritos de esa traición. Así pasarán a la historia.  

¡Chávez es socialismo, volvamos a Chávez!

LA DOCTRINA DIOSDADO Y LAS ENTRAÑAS DEL MADURISMO

Diosdado tiene una cualidad, tal como el lema de su programa: “habla sin truco ni maña”. Con razón alguna vez dijeron que las embajadas extranjeras oían su programa para tener una excelente visión de la realidad del madurismo. Y es verdad, si queremos saber que está sucediendo en las entrañas del madurismo atendamos lo que dice diosdado.

La ideología del madurismo que diosdado transparenta, es básica, no tiene complicaciones: por ejemplo, postula, “el enemigo de mi enemigo es mi amigo, el enemigo de mi amigo es mi enemigo”, y con esa simpleza pretenden analizar la realidad. La proposición sirve para guiarse en un pequeño vecindario, quizá en un condominio, pero en la geopolítica es completamente inútil. Empezando que en la política nacional y mundial es difícil determinar a amigos y enemigos, ¿Rusia y los gringos son amigos o enemigos?, la relación no es simple, a veces parecen amigos y a veces enemigos, en unas circunstancias se ven juntos y en otras enfrentados. Con los chinos es igual, pelean, pero comparten negocios, industrias, mercados. En este campo la doctrina diosdado es inoperante.

En lo nacional sucede igual, en política no se puede decir de esta agua no beberé. Quién iba a predecir las alianzas entre el madurismo y la extrema derecha en la asamblea, o las reuniones secretas entre los guaidoses y los maduristas. Quién iba a predecir las persecuciones del madurismo a los chavistas. En  lo nacional la doctrina diosdado también es inútil.

La doctrina del madurismo-diosdado, opera con una figura entre jurídica, política, y ridícula, es la figura de “traidores a la Patria”. Tiene dificultades para su determinación: ¿Qué, Quién es traidor a la Patria? Si se piensa un poquito la respuesta se complica: ¿es el que tenga negocios con el extranjero?, ¿el que permita que entre una fuerza extranjera al territorio nacional?, viéndolo así gobierno y oposición serían traidores. O complicando más el asunto, ¿la Patria es sólo el territorio, o hay algo más? se puede defender el territorio y simultáneamente entregar la economía, el petróleo, el sistema de gobierno. Chávez definió bien a la Patria, dijo: La Patria es Socialista o no es Patria, la doctrina diosdado reduce la Patria al territorio, lo comprendemos, es más simple de ver, lo difícil es captar la entrega de la economía, de PDVSA, por ejemplo, del Arco Minero, la entrega del Socialismo.

Al final se concluye en que traidor a la Patria es quien así sea calificado por el madurismo, por el programa de diosdado, a conveniencia del momento, o mejor, quien esté en contra del gobierno corre el riesgo de ser calificado de traidor a la patria, en resumen traidor a la Patria es el que no este conmigo, es decir la Patria es el reducido grupúsculo del madurismo.

Diosdado lanza una advertencia:

«Les voy a dar una recomendación a los escuálidos que andan contenticos porque y que vienen los Marines en los barcos; les están echando una vaina a ustedes, porque cuando pongan un pie aquí nosotros vamos por ustedes», manifestó Cabello en el programa N° 295 de Con el Mazo Dando”

¿Quiénes son Uds., quién decide, qué significa “vamos por ustedes”? ¿A quién se refiere diosdado, a la derecha gringa, a los chavistas que denuncian al madurismo por haber entregado la Patria a los imperios, a quién? Esas palabras son un llamado a la anarquía, a eliminar las leyes, la Constitución, de entrar en la barbarie. ¿Es esa la respuesta del madurismo? Entonces, si vienen los marines, la Patria se descuaderna, entra en la barbarie, es decir está derrotada de antemano.  De esta manera se iguala el madurismo, la doctrina diosdado, con la doctrina del coqui en la cota 905, o del wilexi de Petare: el Estado soy yo, yo decido quien vive y quien muere, quien es y quien no es.

Se comprueba así una vez más que la simpleza en funciones de gobierno puede destruir una Patria.

¡CON CHÁVEZ: LA PATRIA ES SOCIALISTA O NO ES PATRIA!

¡SOLO EL SOCIALISMO GARANTIZA LA SOBERANÍA!