La reunión concluyó sin acuerdo entre las partes, lo cual desató una guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia.
La reunión concluyó sin acuerdo entre las partes, lo cual desató una guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia.
Debemos pensar en la Venezuela después del virus y las consecuencias de las medidas tomadas por el trio y sus cómplices metidos a brujos. ¿Cuáles serán las secuelas éticas, psicológicas y cuál la situación económica luego del virus? Reflexionemos.
Es evidente que un virus no se enfrenta como se combate una invasión, con medidas militares, está claro que a la cúpula que nos gobierna le falta humildad para declararse ignorante en asuntos epidemiológicos y le falta la valentía, la honradez de convocar a una junta de expertos que los asesore. Comenten el mismo error con el que enterraron a pdvsa, se metieron a brujos sin conocer la hierba.
En esta situación la prioridad además de lidiar con el virus tal como lo recomienden los expertos, debe ser la salud mental de la población, una sociedad no se puede congelar llevada por el miedo sin producir consecuencias mentales profunda. ¿Cuantos días pasarán hasta que comiencen a aparecer los síntomas psicológicos de una ciudad sitiada sin, información, sin explicación, sin consciencia de sociedad, conducida sólo por un miedo insensato? La situación es de alto riesgo psíquico. Los psiquiatras deben estar asustados. Veamos.
El gobierno, pragmático como es, se aprovecha de cualquier acontecimiento para alimentar su propósito central, permanecer, y es claro que con el virus obtiene una gran ventaja, pero a costa de un alto precio. Es verdad que Consiguió arrinconar a guaidó, dejarlo sin política, no sabe qué hacer. Ahora maduro tiene una buena excusa para todos los problemas, resolvió lo carencia de gasolina, la falta de medicina es culpa del fondo monetario que no ayuda, un país congelado no come, no gasta, no protesta, por ese lado pueden dormir tranquilos en miraflores… pero ¿Por cuánto tiempo?
El inconveniente es que un país no se puede congelar y cuando le apetezca al gobierno sacarlo de la nevera; paralizar a un país tiene profundas consecuencias psíquicas. Se transita en los límites del pánico. El otro problema es que la cuarentena deja el país en manos de los militares, en este momento el presidente es padrino, los demás son monigotes sin capacidad de ejecución, el asunto es como recogen de nuevo a los militares, ya lo dijimos en otro artículo, el golpe de facto es una realidad.
La psiquis de la cuarentena ya se está manifestando, y van sólo tres días, hay conatos de peleas en los mercados, acusaciones de transmisores del virus, miedos a los humanos, distanciamientos entre los individuos, miedo al roce, miedo al prójimo. Y el humano es un animal social, ya lo dijo el griego, y eso no es cualquier cosa, el hombre aislado se enferma de la mente, enloquece. No tarda en aparecer un culpable que sea objetivo del miedo, culpable de la transmisión; ya asoman las acusaciones, algunos dicen que es un arma gringa, otros acusan a quienes no tiene mascarilla. Después que aparezca este culpable del miedo, vendrán las acciones contra ese objetivo y allí la sociedad estará caotizada. En una sociedad caotizada prospera la crueldad, la ley de la selva de concreto. El orden social sólo se podrá restituir con una gran represión.
Es necesario impedir la situación arriba descrita, para eso deben salir del gobierno cuanto antes los incapaces que nos conducen al caos. Se debe formar un gobierno creíble, respetado, que devuelva la tranquilidad a la población, que la dote de razones sagradas para resistir. Este nuevo gobierno debe convocar a una junta asesora, científica que devuelva el sosiego a la población, que explique. Esta solución no debe tardarse, no se puede esperar que la situación se agrave, no se puede dejar la solución en manos de la cruel represión, que sería inevitable…
El asunto se plantea de esta manera: o controlas el tránsito de la gente, el comercio, la distribución de alimentos, y de esto obtienes algunas ventajas. Puedes evitar que se expanda el virus, lo cual supone un gasto en programas de asistencia social. Puedes cerrar las fronteras indeseables y controlar la migración. Puedes controlar concentraciones humanas y evitar elecciones indeseables, manifestaciones públicas y otros tipos de conspiraciones (donde las haya) mediante toques de queda. O simplemente, dejas pasar la epidemia o pandemia, asumiendo el riesgo que esta acarreará en infectados, aprovechando los avances de estudios hechos por los chinos. Este es el caso de los ingleses, leamos “Los británicos siguen la idea profiláctica, drásticas medidas higiénico-sanitarias, pero se niegan a ser víctimas de la histeria y cierran el país, porque una vez que la economía haya caído como el corpus social, las consecuencias será más dramáticas y mortales que la pandemia. De qué sirve cerrar todo para deshacerse del virus, y luego llevar a la banca rota a la economía y quedarse sin dinero o salarios y morir de pánico inducido en una sociedad que se está destruyendo y entrando en la anarquía.”
Venezuela opta por la cuarentena nacional. Si nos ceñimos al significado de los cuarenta días, se trata de casi mes y medio sin poder salir a la calle a trabajar, a comprar alimentos, a buscar dinero, sea este la miseria que nos emiten los bancos o remezas del afuera, encerrados en nuestras casas esperando consumir la comida que hasta entonces hayamos almacenado.
Se trata de una población sitiada, no puedes moverte en el país. Quizá esto reporte algún beneficio para el gobierno de Maduro. El puede postergar las elecciones, controlar conspiraciones y conspiradores, y más o menos en esa línea, controlarlo todo. Sin embargo es difícil mantener cuarenta días a una población pasando hambre, sin que inevitablemente salga a la calle a reclamar comida; no libertad de expresión y democracia o que eliminen las sanciones, sino comida, y así veríamos qué poco le importa a la gente el contagio de un virus por encima del hambre y de otras enfermedades más prometedoras de dolor y muerte (un virus que se sabe solo mata al 5% de los infectados “Según virólogo López-Goñi …en un 80 % de los casos, el virus provoca síntomas leves o ningún síntoma, en un 14 % puede provocar neumonía severa y solo un 5 % de los infectados puede ser fatal”)
La Guerra Civil española nos da un buen ejemplo de lo que es sitiar una ciudad: la gente se muere de hambre, así de sencillo; las ciudades quiebran, la economía desaparece. En el caso de Venezuela, que cuenta con la economía más precaria del mundo, hacer eso es cometer, como diría Carlo Andrés Pérez, “autosuicidio”, un harakiri frente al mundo.
No sabemos qué tan cierto sea la tesis de Oscar Hoeck de la profilaxis social, de pobres, ancianos y “no-consumidores”, en esa asociación de ideas que va desde el Grupo de Boston, pasando por Maduro hasta Trump; o la versión italiana de la “lotería de Babilonia”, apostando por quién es el próximo que se va morir. Pero por no ser imposible, es decir, por ser probable, resulta verdadera: los gobiernos y los gobernantes son capaces de hacer estas cosas, con o sin intención. Ya los nazis lo hicieron con poblaciones enteras polacos y judíos, mediante gas letal, que ahora hagan profilaxis de forma disimulada, matando de hambre para evitar la propagación de un virus que no mata a casi nadie, es bastante verosímil.
No obstante el capitalismo sigue su marcha, la guerra por la vacuna aparece en escena, “Hace poco, el diario alemán Welt am Sonntag informó que el presidente de los Estados Unidos Donald Trump, había ofrecido fondos para atraer a CureVac (laboratorio que desarrolla la vacuna) a los Estados Unidos, y que el gobierno alemán estaba haciendo contraofertas para tentarlo a quedarse.” Así funciona el capitalismo. Ya Maduro acaba de solicitar un préstamo al FMI, adelantándosele a Guaidó, con la excusa del virus. Perfecto, falta que entregue todo lo que tiene en el bolsillo.
Mientras tanto, mientras siguen los acontecimientos en pleno desarrollo, “A partir de mañana 17 de marzo no se podrá viajar de un estado a otro, informó padrino López”. Resulta ridículo que el canciller Arreaza se indigne por el cierre de la frontera con Colombia y a su vez maduro prohíbe la circulación de la gente de un estado a otro; este es un gobierno de locos… Y en algunas “Ciudades de Estados Unidos imponen toque de queda, cierre de escuelas y restaurantes ente avance del coronavirus”, y además ha aumentado considerablemente la venta de armas. Eso no puede ser un buen ejemplo para nosotros, que estamos aplastados en nuestra economía, en nuestra salud, mucho más allá de coronavirus, y que contamos con una de las poblaciones más histéricas del planeta.
Yo que Maduro evitara un estallido social, permitiendo la producción y el comercio de alimentos y medicinas sin cuarentenas, mucho menos esperando seis meses, como lo deja ver Trump. Bien puede establecer normas higiénicas básicas, produciendo los medicamentes en laboratorios nacionales. Si hay algo qué controlar son los laboratorios farmacéuticos y las tiendas de medicinas, la economía en general, ¡no a la gente! Producir productos de limpieza, cloro y desinfectantes, tapabocas, ¡producir alimentos! (¿qué va a pasar con los Clap?); protegiendo las fuentes de aguas potable, de electricidad, pagando sueldos, ayudando a los jubilados y pensionados de verdad; la informalidad de nuestra economía es un hecho incuestionable, hay que dejar que la gente pueda vivir de lo que pueda vender, comprar e intercambiar, dejando que el país funcione lo más normal que sea posible. Si maduro no quiere que este país se vaya al infierno debe convocar al concierto social y no controlar de forma irracional la circulación de las personas. La gente debe alimentarse y trabajar, muerta de hambre no vale nada. El gobierno debe ponderar los efectos del virus, hacer otros cálculos, proteger a los más vulnerables y nada más.
Es momento de hacer cambios en un sistema altamente vulnerable a emergencias como estas: imaginen una ciudad como Caracas sitiada. Si la economía del planeta se paralizar en cuarenta días desaparecen todos los pobres, ancianos y “no consumidores” de lujos del planeta.
Aunada a la terrible crisis política, económica y social que viene Venezuela, se suman dos escenarios, nada favorecedores: por un lado la caída de los precios del petróleo y por el otro la propagación del COVID-19
El petróleo, única fuente de ingresos del país, vive un momento crítico en el mercado internacional, susceptible a los intereses geopolíticos de los países productores
El denominado Coronavirus llega a Venezuela en uno de los peores momentos para el sistema de salud de la nación, en medio de una crisis económica que estrangula a los ciudadanos, quienes encerrados en casa no pueden generar los ingresos suficientes para sostener las necesidades básicas
Los días 5 y 6 de marzo se realizó la reunión de la OPEP con los países No-OPEP, que concluyó con un estruendoso fracaso, sin acuerdo entre los mismos, con el anuncio de una guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia y el consecuente desplome del precio del petróleo desde los 51$/barril hasta 31$/barril en apenas tres días.
La OPEP vive un muy mal momento, tal vez asistimos al fin mismo de la organización, con respecto a como fue concebida en su creación. Ahora, es una organización muy disminuida políticamente y con menos capacidad de actuación e influencia en el mercado petrolero internacional, en relación con lo que era en 2014.
Hoy día, la OPEP obedece más a los intereses políticos y comerciales de Arabia Saudita y de las monarquías del Golfo Pérsico, que a los del resto de la organización, debido fundamentalmente al debilitamiento de los países que solían hacerle “contra-peso” al Golfo, y a la salida de Catar, que garantizaban la coherencia y el balance de intereses en sus decisiones.
Países como Irak, Irán, Libia, Argelia y Venezuela, actualmente están muy debilitados. La guerra e intervenciones militares en Irak y Libia, las sanciones norteamericanas en contra de Irán, la inestabilidad política en Argelia y la debilidad política y colapso de la producción petrolera en Venezuela, le ha restado peso específico como productores de petróleo y sus posiciones son desestimadas o no tienen influencia dentro de la Organización.
Así, el pasado 5 de marzo, los países miembros de la OPEP acordaron un recorte de producción de 1,5 millones de barriles día, decisión que resultaba adecuada para defender el precio del petróleo ante la disminución de la demanda petrolera ya percibida desde el mes de febrero, a raíz de la aparición del Coronavirus en China, precisamente, el principal importador de petróleo del mundo, y la segunda economía del planeta.
Sin embargo, Arabia Saudita puso como condición para acatar este acuerdo, que los países No-OPEP, bajo el liderazgo indiscutible de Rusia, aceptaran recortar, por su parte, 30% de este volumen, es decir, 500 mil barriles día de petróleo. El día 6 de marzo, Rusia informó que no estaba dispuesta a hacer ningún recorte de producción, por lo que Arabia Saudita manifestó que, no solo la OPEP no haría recorte alguno, sino que ellos aumentarían su producción de petróleo hasta su máxima capacidad.
La reunión de la OPEP terminó en un fracaso que ya provocó una caída del 38% del precio del petróleo y una virtual “guerra de precios” entre rusos y sauditas, que coincide justamente con la expansión exponencial del coronavirus y el desplome de la economía a nivel mundial.
Nadie de la OPEP dijo nada, nadie comentó, nadie alertó. Toda la Organización tuvo que subordinarse a la decisión de Arabia Saudita y al resto de los países del Golfo que permanecen en ella: Kuwait y Emiratos Árabes. Por su parte, Irak está fuera del sistema de cuotas desde la última guerra; Irán está sujeto a severas sanciones y ha dicho que no asumirá ningún recorte hasta no recuperar sus niveles normales de producción ante las mismas; Argelia sufre problemas políticos internos y Venezuela ha dejado de tener influencia alguna en la OPEP, no solo porque ha perdido el 76% de su producción en 6 años y no es capaz de manejar sus exportaciones, sino porque el ministro quevedo no tiene nada que decir, la delegación venezolana pasa “agachada” en la Organización.
Es decir, la OPEP perdió su peso político y su capacidad de incidir en el mercado petrolero. Ahora, todo se resume a la posibilidad de acuerdo entre Rusia y Arabia Saudita, dos de los tres grandes productores de petróleo en el mundo, el segundo y el tercero respectivamente, los cuales, siempre sobreponen sus propios intereses geopolíticos, militares y económicos (cosa que además resulta lógica para ellos) a los intereses del resto de la Organización.
Aquí no se trata, como señala maduro, que haya que esperar “acuerdos”, ni hacer llamados para “volver a una situación de equilibrio que impacte al sector bancario y económico del mundo”. Este llamado puede estar en boca de Piñeira o de Duque, y no va a pasar nada ¡a nadie le importa! Estamos hablando de decisiones de países capitalistas, que junto a los EEUU se disputan la preeminencia estratégica en el mercado petrolero internacional.
Esta situación la vivimos por primera vez en el año 2014, cuando luego de un esfuerzo que hicimos nosotros en el seno de la OPEP, todavía producíamos 3 millones de barriles día y teníamos el prestigio político de haber sorteado con éxito las peores crisis en 12 años al frente de la política petrolera. Junto al Presidente Chávez, intentamos, sin éxito, un acuerdo de recorte de producción donde nos acompañara Rusia. En aquella reunión, que solo fue posible porque era Venezuela la convocante (que nadie incluso pensaba que se iba a poder producir, pues ya ello constituía un gran avance), en la cual participaron México, Rusia, Arabia Saudita y Venezuela.
En esa oportunidad, hubo un choque tremendo entre la Delegación Rusa y la de Arabia Saudita (los detalles de este encuentro, los estoy reflejando en el libro que estoy escribiendo), pero para mi fue evidente que las diferencias geopolíticas se estaban expresando en el sector petrolero. Yo sabía lo que eso significaba en términos de la caída del precio y así fui a Venezuela, y se lo manifesté a nicolás maduro, ya entonces presidente. Este no hizo nada. Subestimó el escenario. No tomó ninguna de las medidas que le propusimos desde la Vicepresidencia Económica, con base a un escenario de caída del precio del petróleo. maduro tenía otros “asesores”, actuó irresponsablemente y la crisis se nos vino encima. Es decir, era “la crónica de una crisis anunciada”.
Hoy la situación es peor que en 2014: producto del desastre en la gestión económica del gobierno, padecemos una HIPERINFLACIÓN, una caída acumulada de 62 % del PIB, SIN RESERVAS INTERNACIONALES, una megadevaluación que ha hecho desaparecer al bolívar y un derrumbe ABISMAL del ingreso de los venezolanos (un salario mínimo de $3 mensual), que ha sumido a más del 85% de la población en la pobreza.
Por otra parte, en 6 años de gestión madurista, PDVSA está destrozada, nosotros exiliados, cientos de gerentes y trabajadores presos, acabadas sus capacidades productivas (solo se generan 700 mil barriles/petróleo), las refinerías paradas y sin capacidad de gerencia y de dirección para manejarse en un ambiente hostil, tanto por el mercado petrolero, como por las sanciones.
PDVSA no vende el poco petróleo que produce, la Vicepresidencia de Comercio y Suministro fue desmantelada y ahora es el centro de la disputa entre las distintas facciones del madurismo. Nuestra flota de buques que, durante nuestra gestión nos permitían manejar 80% de nuestras exportaciones, fue dejada al abandono, en manos de acreedores privados. El petróleo venezolano lo venden, empresarios privados del madurismo, así como las empresas transnacionales. Lo hacen con grandes descuentos, que han llegado a 25 dólares el barril (por eso desmantelaron y cerraron la Oficina de Fiscalización en Viena); los préstamos tomados con Rusia y China se pagan con petróleo y, al caer el precio, se requerirán mayores volúmenes. Por otra parte, ¿quién va a querer arriesgarse a comprar petróleo venezolano, comercializado por estos actores en operaciones llenas de irregularidades, si pueden obtener abundante petróleo de cualquier otro destino a 31 dólares el barril?
Es una situación de absoluta debilidad a la que nos ha llevado maduro y su gobierno irresponsable e incapaz. Hace falta una dirección patriota y revolucionaria: ¡El problema está en Miraflores!
La propagación del Coronavirus y sus efectos en la población ha estado impactando a los grandes países desarrollados; China y países europeos, desde el mes de febrero. No soy médico, ni pretendo serlo, pero lo que he vivido aquí en mi exilio, y, por cierto, no en un palacio como dice el miserable de maduro, es una situación compleja, grave, que no debe ser subestimada. Sin embargo, quisiera comentar algunos asuntos.
Lo primero, es que esta crisis del coronavirus NO DEBE SER POLITIZADA. Aquí de lo que se trata es de SALVAR LAS VIDAS de toda la población que esté expuesta a este virus, y, en particular, aquella que resulta la más vulnerable, como son los ancianos y los adultos con enfermedades crónicas, como la diabetes y afecciones coronarias. En este sentido, son muy importantes las medidas de prevención y cuidados que debe tomar cada uno en sus familias y puestos de trabajo. Todo lo que hay que hacer al respecto, está suficientemente difundido en las redes sociales, sin embargo, les recomiendo seguir las cuentas y medidas de la OMS. Hay que evitar la “charlatanería” y el pánico.
Lo grave de esta situación en el país, la cual era previsible que sucediera, era cuestión de tiempo y para la cual ya deberíamos estar preparados, es el virtual desmantelamiento del Sistema de Salud Venezolano, producto de la incapacidad del gobierno de maduro. Por otra parte, la política de OCULTAMIENTO DE CIFRAS, la NO EMISIÓN DEL BOLETÍN EPIDEMIOLÓGICO EN EL PAÍS, así como la carencia de medicamentos e insumos médicos, tanto en los hospitales, como de venta al público, agravan más la situación.
Si a esto le sumamos la falta de servicios públicos como agua, gas, electricidad, combustible, así como la escasez de insumos de higiene personal y productos químicos y antibacteriológicos para la desinfección de espacios y hogares, más el hecho cierto que de acuerdo al último Informe de la FAO que refleja que 7 millones de venezolanos necesitan asistencia alimentaria, colocan a nuestra población en una situación mucho más vulnerable, de los países que han sido afectados por el coronavirus. El gobierno no garantiza la salud de la población.
El gobierno DEBE SER TRANSPARENTE, decir la verdad, actuar responsablemente. La población requiere información veraz, orientaciones concretas.
En la Comisión nombrada para enfrentar esta crisis NO HAY NI UN MÉDICO, sólo políticos que creen que con medidas efectistas y altisonantes, empezando por los anuncios del mismo maduro, vamos a poder hacerle frente a esta crisis. En todos los países sacudidos por esta pandemia, los que están al frente de las operaciones y decisiones son CIENTÍFICOS, especialistas, en China, en Italia, en Reino Unido y hasta Trump, tan dado al protagonismo, ha cedido el espacio a especialistas en este sector.
Nuestro país, a pesar del éxodo de 4,7 millones de personas, la profunda crisis económica, la precariedad de nuestros hospitales y el colapso de nuestro sistema de salud público, cuenta con miles de médicos, enfermeras y personal sanitario de alto nivel, profesionales capacitados, conscientes de su capacidad y seguramente prestos a participar para enfrentar esta crisis. Debe convocarse a los expertos, jubilados, como hicimos cuando la derrota del Sabotaje Petrolero, debe llamarse a las universidades, a los Institutos de Estudios de Investigación, a todos, más allá de las distintas posturas políticas y de sus simpatías por el gobierno. Esto no es un asunto ni de políticos, ni de militares.
Hay que estructurar un vasto programa, obviamente con asistencia extranjera, de China o Europa, para el suministro de todos los insumos (ya debería tener el gobierno un estimado preciso de las carencias), para atender a la población: mascarillas, alcohol desinfectante, guantes, antibacterial, etc. Igualmente, estimar con precisión para los hospitales y en especial, para las salas de cuidados intensivos: respiradores, insumos descartables, productos químicos y los “kits” para las pruebas, plantas eléctricas, tanques y potabilizadores de agua.
No se puede permitir que los insumos médicos, medicamentos y accesorios sean manejados por los mismos circuitos que están manejando los alimentos, por que entonces se conseguirán solo en los bodegones. Tiene que dirigirse al frente de batalla bajo el control del personal médico en los hospitales y centros de atención.
Si el gobierno va a anunciar cuarentenas masivas a niveles regionales y en todo el país, como ha dicho maduro, entonces debe garantizar el suministro oportuno de alimentos y servicios públicos para tales poblaciones. Que a nadie se le ocurra pensar que esto consiste en el suministro de “Cajas Clap”, donde no hay nada de proteínas, ni que satisfaga las necesidades de una familia en cuarentena. Países tan poderosos y desarrollados, como China e Italia, han tenido que hacer esfuerzos extraordinarios para garantizar la producción y la cadena de suministros y abastecimiento de alimentos para la población en cuarentena.
Finalmente, es el momento de la solidaridad, de la unidad de los venezolanos, dejar atrás las salidas individuales, el “sálvese quien pueda”, el egoísmo, los políticos “a bajarle dos al odio”, el gobierno a liberar presos políticos, trabajadores petroleros y militares secuestrados, hacer un alto en la destrucción del país, y pensar que podríamos estar en una situación peor aún de las que nos ha tocado vivir en estos últimos años.
Lo que mas quisiera es estar entre ustedes, el exilio, la intolerancia y la persecución me mantienen alejado de la patria, quisiera contribuir, como lo queremos los millones que estamos fuera, a que nuestro país no termine devastado. Los venezolanos somos mucho más que esto, ya es hora de participar, de llevar un poco de esperanza a nuestro pueblo. Ustedes siempre cuentan conmigo. Venceremos.
Parecemos y nos sentimos idiotas al dirigir este escrito a Diosdado. Él no nos va a leer, pero peor aún, si nos leyera, aun así, no entendería nada. No por que Diosdado sea bruto, sino porque está disociado. Diosdado está convencido de su inocencia, de que es revolucionario, de que lo que hace lo hace porque es una persona buena y justa; que no hay nada que provenga de él que pueda ser malicioso. Esto es lo que llamamos estar convencido de sus propias mentiras.
Las convicciones son un medio (son siempre provisionales) que sirve para alcanzar la verdad, no son un fin, ellas mismas – si fuera así estaríamos resolviendo el problema de la hiperinflación todavía sacrificando “pingües bueyes” frente al templo de Demeter –. Sin embargo el “revolucionario” Diosdado cree que está moralmente concluido, no admite más críticas o consejos, ni modificaciones en su conducta y carácter; es un hombre de “convicciones” y todo lo que viene de él es limpio, cristalino como el agua que cae de la montaña.
Toda convicción se debe someter a la crítica, hay que hacerse siempre preguntas, el que no las hace, o se las hace, se estrella de frente contra la realidad; realidad, vida y verdad son elementos que cambian y nos cambian, y nos pueden hacer seres humanos más perfectos, respecto a la pervivencia de nuestra especie, o más choretos poniendo en peligro a nuestra especie.
Por esa misma petulancia de creerse “indestructible” es como maduro se da duro contra la pared de sus errores, de sus metidas de pata, por eso sale desnudo a la calle y es terco como un tiovivo, porque está convencido de que tiene la verdad en la mano, por ejemplo, porque cree realmente que ha creado un “nuevo modelo económico” que él llama el “socialismo en lo social” mezclado con capitalismo en lo económico. Y contra eso se da, y se da, y se da duro, en la frente. Igual es Diosdado con lo de la lealtad y el ser revolucionario de tarimas (la verdad que en el capitalismo, con poder y billete, se puede ser lo que uno quiera).
A él, a Diosdado, no se lo puede acusar de corrupto porque no hay pruebas, pero tampoco muestran las pruebas para acusar a Ramírez de ladrón, como lo grita ofuscado Maduro cada vez que lo ataca la incontinencia. ¿Qué les da derecho a Maduro y a Diosdado de acusar a Ramírez de ladrón sin pruebas en la mano?, a saber: sus jactancias por el efecto del poder, es decir, que se revuelcan en sus mentiras y se las creen, borrachos de poder y rodeados de aduladores.
Si hay algo de lo que adolece el gobierno de maduro es de nobleza, todos sus componentes insultan y maltratan a los enemigos, aun siendo débiles y poco efectivos frente a ellos. Llaman pendejo a Guaidó pero no lo pueden tocar, ni siquiera con una pajita, porque le temen a Trump. Llaman ladrón a Ramírez pero no dejan que venga al país y se defienda, con garantías, en igualdad de condiciones, con la misma cancha que Diosdado tiene para defenderse de sus acusadores gringos y europeos; le tienen miedo a Ramírez, a la verdad, a la confrontación. Solo ellos se pueden defender de sus acusadores en libertad y sin testigos, y si éstos están en el país los ponen presos. Los gerentes de PDVSA denuncian a “los Quevedos” y los encarcelan acusados de “traidores”, con ruindad, falta de gallardía; todo lo hacen bajo la sombra, como seres libertinos, les molesta la luz de la verdad.
Cuando decimos que Diosdado no es muy inteligente es porque un pequeño acto de nobleza de su parte, o del gobierno, haría que la revolución de Chávez se pusiera en marcha de nuevo. Pero eso sería mucho pedir al lumpen marginal, cargado de convicciones, o al petulante que se cree “indestructible”. ¡Ahí no hay inteligencia!, por lo menos, asociada a la grandeza, a la nobleza, a la amplitud de visión que tienen los grandes capitanes y las águilas. Su mezquindad, la envidia y la venganza los hace miserables, y con eso se conforman: he ahí donde están las raíces que sostienen sus “convicciones”.
Más allá de cualquier convicción está la vida, la humanidad y su pervivencia; frente a la mentira está la honestidad: atender a la vida, atender a la realidad y mantenerse cerca de esa verdad, sin mentir o mentirse jamás. Por culpa de estos creídos, como cerdos encantados, vamos directos al matadero de la disolución de nuestra sociedad, por culpa de seres crapulosos que se creen “indestructibles”, curdos de poder. Sin darse cuenta que el poder es solo una oportunidad, un medio para engrandecer la humanidad, que es lo único que puede llegar a ser realmente indestructible sobre la tierra… ¡Señores “indestructibles”, por sus obras lo conocerán!
Los prejuicios y el virus del pragmatismo infectaron a Díaz Canel; hace Falta Fidel en el mundo. La postura política del presidente de Cuba frente a los ingenieros encarcelados por Tark el Aissami, “el gran inquisidor”, es un síntoma de pragmatismo; no se detiene a considerar el caso, no lo investiga, no ahonda, pero emite un juicio automático en favor de esas detenciones por conveniencias políticas, o comerciales, no se ve muy claro dónde están las diferencias. Eso es muy malo, viniendo de Cuba socialista. El pragmatismo está uniformando a los reformistas y revolucionarios cansados. Hace falta un líder socialista que estimule de nuevo la fuerza revolucionaria; hace falta Chávez o Fidel para contener esta blandura de carácter, esta falta altura en la visión.
El mundo está en una situación muy precaria. Una guerra en Siria y medio oriente por el agua y el petróleo. La desaparición, ante la vista indolente de todos, de la nación palestina, por voluntad de Trump y el sionismo. El corona virus 19, hecho en laboratorios, infectando al planeta, dentro de una guerra comercial con china y una aventura para capturar mercados y colonizar de nuevo al mundo. Los medios de información exaltados confundiendo a una población débil mental, exacerbando el miedo y las emociones. El capitalismo mundial arrasando con el planeta, como si nos peleáramos por el último bollo de pan en la tierra, como si se pelearan por el último bidón de gasolina. Hay que frenar este verdadero sacrificio planetario por nada, por la nada.
La crisis de Venezuela es la misma en todo el continente latinoamericano, en Guatemala no viven mejor que en Venezuela, o en Colombia. La salvación de unos pocos no es indicador de que Mayami sea un buen sitio para que crezcan nuestros hijos; la mayoría de los migrantes se sumarán a la multitud de tontos de la Tierra, inocentes del destino que les depara a sus hijos y a los hijos de sus hijo – si es que nacen. Sin embargo la gente emigra con la fuerza de la esperanza, una esperanza vana, pero esperanza al fin.
La esperanza debe ser esperanza para toda la humanidad, para el planeta, no para la familia Rodríguez o Díaz o González, debe ser para todos. Y debe ser fundada en la acción humana, en una lucha por cambiar el orden de la cosas, sacudirse las lagañas de las necesidades primarias y comenzar a ver y pensar en un mundo mejor y más digno; en la vida y su sentido, en el trabajo y su sentido, en la herencia y la noble tradición y proyectar con ellas el futuro de la humanidad. Un empresario insaciable, enfermo de gota o diabetes, un diletante ignorante, no puede ser el objetivo de la vida humana. La humanidad merece permanecer en la tierra siguiendo el ejemplo de modelos humanos superiores, que mueran en batallas, no codiciosos que mueren en sus camas de un infarto, o hemipléjicos, o dispépticos.
Chávez fue una esperanza verdadera de cambios, una esperanza fundada en la acción humana, en su lucha, no la promesa de salvación después de la vida – después de la vida está la muerte, lo único que nos sobre vive lo hace como especie, como cultura; valores, obras, modelos pulcros; la grandeza de la humanidad que transciende en el tiempo y deja su obra: un hombre y una mujer evolucionados, más fuertes, más conscientes, más pacientes y sosegados, pisando firme –. Chávez es el ejemplo de que sí se puede cambiar el orden del mundo; de que el socialismo es el camino. Chávez fue socialismo, visto como esperanza, no con la simpleza de aquellos que esperaron de él (y de cualquier otro) que eliminara todos sus males los de forma milagrosa o mágica, de los que se arrechan porque Chávez no los hizo ricos, no les subió el sueldo o les tapó los huecos de la calle. Chávez fue la esperanza de hacer una revolución socialista y criar a un hombre nuevo; fue un modelo que hubo que leerlo bien, desde lo alto, no desde el estómago y la desesperación por tenerlo lleno.
Lo mismo fue Fidel para los cubanos, una esperanza. Pero cuando eso no se entiende bien, no se lee correctamente; cuando se confunde la fuerza del trabajo con el milagro, no se es exigente con el trabajo revolucionario, el líder se afloja, se deja vencer por las viejas mañas de rogarle a Dios y a la virgen, y echarse a invernar como un oso.
Todos los días es una oportunidad de hacer algo por cambiar el mundo, darle sentido a nuestras vidas más allá del vicio y del éxito momentáneo, más allá de resolver el diario. Claro, siempre y cuando sepamos que hay que cambiarlo. Saber es el presupuesto para la acción, y la acción lo es todo.
“¿Qué es malo? Pero si ya lo he dicho: todo lo que procede de la debilidad, de la venganza, de la envidia…” F. N.
Federico Nietzsche califica de “chandalas” (ver Google, la casta más baja de la sociedad en la India, “menos que esclavos”) al espíritu judeo-cristiano que hizo posible la destrucción de la civilización y avance de Roma (la herencia griega y romana a la civilización occidental). Para él Roma fue el anticipo de las ciencias y el arte, del buen gusto, del espíritu aristocrático amante de lo bello y lo excelso, de aquello que iba ser luego el Renacimiento y el espíritu humanista, a pesar de los malos emperadores – nos dice Nietzsche –, pudiendo sobreponerse a muy malos gobernantes.
Chandalas, además de los cristianos, eran para él también los socialistas y anarquistas (no hablamos de Marx y el marxismo, no era lo que él conocía bien), quienes pretenden destruir ese legado romano (Roma como símbolo civilizatorio), sin construir nada; se podría decir que se refería a aquellos que pretenden igualar la sociedad por la medida más miserable del ser humano, el “chandala”. Muchos enfrentan a Nietzsche con Marx, pero Marx y su pensamiento crítico hacen del socialismo algo diferente al simple resentimiento social, lejos de querer igualar la sociedad por lo más bajo del ser humano, destruyendo lo civilizatorio de nuestra herencia occidental, la cual no se puede borrar arguyendo lo “nuestro americano” y otros conceptos similares, valorados en sí mismos como positivos solo por el hecho de nacer de las capas sociales más pobres, o de grupos autóctonos o populares, lo que muchas veces debería ser más que una ventaja, un reproche a tales conceptos.
Al contrario, Marx cree en la transformación del paisaje para bien de la humanidad, en la construcción de civilización, pero de forma racional, motivada por el conocimiento y un espíritu elevado por encima de la vulgar o simple codicia, las futilidades capitalistas, o la envidia y la venganza de las mentes más pobres. Imaginemos el socialismo como una Roma, pero sin estratificación social, sin esclavos y sin plebeyos; sin propiedad privada y sin pobres, como lo describe Oscar Wilde.
Marx quiere desenajenar al hombre del trabajo monótono e idiotizante, liberarlo de la propiedad privada y del consumismo, que es, de alguna manera, el origen de la anarquía en la producción capitalista y de su control sobre la conciencia y la conducta de los individuos; liberarlo de la miseria de la ignorancia, a través del conocimiento, científico, artístico, humanístico, y el trabajo creador: liberar al individuo de sus necesidades básicas para que pueda trabajar, crear, ir perfeccionándose en el tiempo como ser racional.
Se puede criticar la sociedad romana por esclavista desde el punto de vista del resentimiento del esclavo, de la venganza y la envidia, pero esto nos lleva a querer destruir también todo lo distintivo, lo elevado, hecho por una sociedad cargada de grandes valores espirituales. Por más avances en las instituciones relacionadas con las finanzas, bancos, cajas de ahorros, o cualquier otra institución de ese tipo preexistentes en la Roma antigua, la romana No era una sociedad capitalista, como lo pretenden hacer ver los historiadores liberales que procuran atemporalizar al capitalismo, como algo inmanente al ser humano; el capitalismo tiene fecha de nacimiento. Roma era Roma. Roma era más arte y civilización que codicia, además de conocer bien el arte de la guerra, fundaba ciudades avanzadas, bien trazadas, hizo los caminos; era matemáticas, mecánica, ingeniería, física aplicada, cálculos complicados, forma bella, buen gusto (el coliseo, los baños públicos, sus jardines, anfiteatros, paseos, todo eso es civilización en el campo de la construcción civil para una vida espiritual de altura); como nos lo hace ver Nietzsche, “todos los presupuestos de una cultura docta, todos los métodos científicos estaban ya allí”; Roma era un método connatural al ciudadano con el cual éste aprendió a vivir en armonía con su espíritu. ¡Y todo eso fue destruido por el cristianismo!, la iglesia de Pablo (del rabino Paulo, como lo llama Nietzsche), y más adelante Lutero y los cristianos liberales – potenciadores del sentimiento de culpa judeo-cristiano, del capitalismo, la usura, del atraso disfrazado de progreso –, para que luego renaciera como el “método científico moderno” el cual serviría de herramienta fundamental al desarrollo capitalista. Toda la obra de Roma acabó con más velocidad de lo hubiera esperado una ciudad considerada eterna.
El socialismo marxista no pretende destruir lo establecido por un espíritu positivo para la vida humana, como tampoco construir una sociedad inspirada por el resentimiento, la envidia y la venganza. Tampoco degradar el conocimiento, arrasar templos y ciudades, quemar fábricas y universidades; o vulgarizar el conocimiento hasta la superchería, hasta el cristianismo más irreal y supersticioso, negador de la vida en la tierra, más oscuro (de hecho Marx “consideró a Epicuro el librepensador griego más formidable y combativo contra la religión”): “¨[los métodos, hay que decirlo diez veces, son lo esencial, también lo más difícil, también lo que durante más tiempo tiene en contra suya el hábito de la pereza…”, nos dice Nietzsche; el “método científico”, el cuidado por el detalle, “la mano cauta”, el esfuerzo intelectual y físico por el conocimiento. Por ejemplo, la idea marxista de la sociedad no se realiza masificando las universidades – sin hacerlo a su vez con el conocimiento científico y su método –; no se populariza el estudio al precio de la mediocridad y la condescendencia, no se trata de emitir acreditaciones como si fueran “dinero inorgánico”, solo para complacer la vanidad de otro tipo de sociedad, una superficial y atrasada, la de los esclavos del dinero.
La educación es el centro en el socialismo, el corazón del cambio de consciencia de la sociedad, ¡del cambio de la sociedad! Si alguno en nombre del socialismo degrada el conocimiento y lo desprecia no es socialista. Si hay alguien que, en nombre de la “cultura popular” atenta en contra de las ciencias, del método para la investigación científica, de la cultura como historia, de la lectura, o del arte, descalificándolo a veces como “arte burgués” – por el simple hecho de que no lo entiende, o a causa de sus propias limitaciones de conocimiento y de educación –, ese no es socialista, simplemente es un ignorante; o para decirlo con propiedad, posee una voluntad de ser ignorante: no quiere aprender ni adquirir más conocimientos del que ya posee.
El modelo de espíritu socialista auténtico es para mí Fidel Castro, el cual aportó las ideas fundamentales de la revolución, a través de sus propios estudios e investigaciones, en todos los campos donde el creyó que se tenían que hacer cambios revolucionarios; desde el de los derechos humanos y la justicia hasta la medicina, la salubridad y la prevención de enfermedades endémicas y epidémicas, en el campo de la conservación ambiental, de la tecnología, no nada más en la política y el pensamiento político y filosófico. En una oportunidad recomendó a Chávez que leyera el Zaratustra de Nietzsche ¿Que hacía Fidel leyendo a Nietzsche, aun siendo el marxista que era? Fidel nunca paró de leer y estudiar, porque el conocimiento nunca se abandona o se desdeña; se suma. De eso se trata el ser revolucionarios, y así envejeció y murió el gran comandante, aprendiendo todos los días un poco más.
Fidel y Chávez son ejemplos que hay exponer a los ojos de flojos y “chandalas” de esta revolución de papel, ahora liderada por Maduro, la cual representa el triunfo de la voluntad de ser ignorantes y conformistas, complacientes, seres “concluidos”, enseñoreando su ignorancia y pereza intelectual por encima del conocimiento sistemático de las ciencias, el arte, ¡la política!, y el humanismo en general.
Estudiar estimulados por el dinero y el éxito social es una aberración capitalista, pero el “tareismo” servil también lo es, o la simple enseñanza de habilidades artesanales solo útiles para el capitalismo, por encima del uso del cerebro para tareas más complejas, de un método para aprender a pensar. Hasta esa miopía utilitaria y atrasada alcanza a ver maduro su revolución “nuevo liberal”, su socialismo con alma de chandalas.
La humanidad entró en emergencia, la situación deja en evidencia las carencias de las sociedades, es una señal, quizá la última de la necesidad de cambiar la espiritualidad colectiva. Reflexionemos.
Vivimos un mundo unánime capitalista, con predominio del egoísmo, de las salidas individuales, esa es la psicología menos apropiada para hacer frente a una emergencia social, en las calamidades surge el espíritu del lucro sin importar las consecuencias, esa es la conciencia capitalista. Se manifiesta en el bachaqueo, en los saqueos del Katrina en New Orleans, en la venta especulativa de las mascarillas. Vivimos en un mundo manipulado por los medios y el miedo, que tanto nos crean una necesidad ficticia, como nos inoculan un terror a fantasmas que sólo existen en sus poderosos medios de comunicación. Es en este mundo donde ocurre la emergencia.
La emergencia pone a prueba la fuerza de una sociedad, sólo las disciplinadas las que tengan organización, sentido de pertenencia a lo colectivo, disciplina, darán una respuesta eficaz. Al contrario las sociedades inconscientes, individualistas, no podrán enfrentar con eficacia el aprieto, serán víctimas del flagelo y de la represión necesaria.
A nosotros en Venezuela nos llega esa emergencia en condiciones de indigencia material y espiritual, con todo lo material deteriorado y con lo espiritual fracturado por un gobierno pésimo, artificial, que desmontó la organización social, la cambió por un carnet, destruyó la conciencia social que Chávez venía construyendo, la sustituyó por la puja individual, la lucha por las prebendas, estimuló las salidas individuales, abandonó la formación teórica, la organización social. Creyó, ingenuidad de ignaros, que la defensa de la Patria estaba en los misiles y radares, abandonando lo principal, la altura espiritual, la capacidad de entrega al bien común.
La emergencia no nos agarra confesados, ahora es vital volver al espíritu de Chávez, el que nos guió en la derrota del golpe de Abril, en el triunfo sobre el sabotaje petrolero. Ahora el país resiente la persecución a los líderes esas jornadas, algunos están presos en las tumbas sin juicios, sin defensa, otros están en el exilio víctimas del linchamiento moral, al país lo dejaron sin referencias éticas, estos que hoy depredan desde el alto gobierno no tienen épica, no tienen moral.
La emergencia es aprovechada por el gobierno para apaciguar las acciones en su contra, la derecha gringa se repliega, a esperar mejores tiempos, sus instrumentos de lucha se apagaron. Los revolucionarios deben entender que esta emergencia demuestra la necesidad de salir del gobierno, de volver a Chávez. Es una alerta de que por este camino de deterioro social vamos directo a la extinción de la humanidad inerme que no puede hacer frente con mínimo éxito a un peligro pequeño, a una gripe, mucho menos está preparada para hacer frente a los demonios que el desastre ambiental produce, el capitalismo no prepara para resistir los peligros que amenazan a la humanidad, al contrario los crea, construye las condiciones que destruyen las condiciones para la vida.
Hoy debemos pedir la libertad de todos los presos políticos, la incorporación de todos los Gerentes de PDVSA presos, a la labor de subsanar el daño que este gobierno le ha causado a la industria, el regreso de los exiliados a las tareas de elevar la moral de la población, y por último y más importante, a la formación de una Junta de Gobierno Revolucionaria de emergencia que sustituya a la costra que nos dirige al abismo, que sea capaz de devolver el espíritu de sociedad necesario para salvar la Patria…
¡Viva Chávez!
PDVSA continúa siendo blanco de la persecución y la represion. En esta oportunidad, Argenis Chirinos y Aryenis Torrealba, quienes fueron acusados por la Comisión Presidencial de ser agentes del imperialismo norteamericano