fbpx
Sample Page

El miedo a la muerte paraliza la vida

El miedo es una reacción de protección de la vida, la controla, la modula, sin miedo la vida no podría existir. Tememos al fuego, a las aguas profundas, a las alturas, tememos a los animales ponzoñosos, al tigre tenebroso, sabemos por instinto y por aprendizaje evitar el peligro. El miedo es sano en condiciones normales. Cuando se transforma en fobia, en pánico pasa a ser un problema psiquiátrico. El miedo puede ser individual y puede ser social, puede ser el miedo normal, natural, y puede ser el miedo inducido, y allí comienza a ser arma excelente de dominación, de manipulación. Veamos.

En la antigüedad se dominaba a la sociedad por el miedo a lo sobrenatural, a los demonios, al silbón, a la sayona, a satanás. Siempre el miedo ha estado presente en la conducción de la sociedad, en la política. Recordemos el miedo al comunismo, al peligro amarillo, el fascismo invento el miedo a los judíos, y ese miedo excusó aquellas barbaridades. Los monarcas eran delegados de los dioses, atentar contra ellos era meterse con las divinidades, daba miedo. En política el miedo pesa más que la esperanza, las masas se mueven más por el miedo que por el sosiego, la esperanza.

Con la perfección de los medios de comunicación el miedo como arma política se eleva a niveles inimaginables, desde que Orson Welles causó aquel pánico de masas en New York simulando en la radio una invasión extraterrestre es mucho lo que los medios de comunicación han avanzado en la transmisión del miedo. Ahora con este asunto de la epidemia de gripe que llaman los científicos coronavirus, los medios se han salido de cauce pasan a gobernar a presionar a los gobierno, crearon un miedo planetario y cambiaron la calidad de las relaciones humanas, la voracidad por vender las noticias se tragó a la verdad, el miedo creado paralizó a la vida.

Aquí en Venezuela el miedo unido a la incompetencia del gobierno ha creado contradicciones: si el gobierno alimenta al miedo para manipular a la población entonces aparece su ineptitud: “no ha podido controlar la epidemia”. Pero sí en contrario muestra éxitos en la lucha contra el virus el miedo desciende y el control sobre la masa desaparece. Si aumentan los casos la oposición hace festín, muestran la incompetencia del gobierno, si disminuyen los casos aumenta, la oposición debilita al gobierno el miedo apoyando en el rumor de que el gobierno oculta la verdad.

El miedo planetario ha develado la verdadera esencia de la civilización del capitalismo, de la humanidad del egoísmo. El individualismo fue llevado al extremo, las cuarentenas nos obligaron al aislamiento y ubicó las relaciones humanas en el mínimo, las confinó a los medios electrónicos, convirtió a los humanos en espectadores de una vida que no existe, a un espejismo de los medios de comunicación. Ahora sentados en un calabozo asistimos a través de una ventana electrónica una historia que no nos pertenece, una ficción en la que ya no participamos.

La situación lamentable creada por el miedo a la muerte no sólo paraliza a la vida sino que nos demuestra que lo que vivíamos era el camino hacia la muerte, al aislamiento total, ya en eso habíamos avanzados, cada vez somos más solitarios, cada vez nos vemos menos, las organizaciones sociales desaparecen, hacen patológicas, las metas sociales ceden lugar a las metas egoístas.

Este miedo planetario nos ha develado que somos la civilización de las ciudades sin ciudadanos, de la política sin políticos, unos humanos sin humanidad. El miedo que nos encarceló a todos ha develado la esencia antihumana de nuestra manera de vivir… Y ha señalado claramente al culpable, al capitalismo.

Boletín Petrolero
23 de marzo de 2020

El precio del petróleo continúa la tendencia a la baja, luego de un leve repunte el pasado viernes debido a los anuncios de ayudas económicas en la zona euro y los EEUU.

El día de hoy El barril WTI ha operado a 22,16 US dólares, acumulando una devaluación de mas de 60% en el primer trimestre 2020. El barril Brent ha operado a 25 US dólares, ambos con una caída de  -9%  y -11% respectivamente, en relación al viernes 20 de marzo, y 56,8% y 50,9% respectivamente respecto a los 51 dólares por barril del mercado antes de la reunión de la OPEP+ del 6 de marzo.

En medio del COVIFD-19 y la guerra de precios, el mercado sigue cayendo a niveles históricos, el WTI llego a su punto mas bajo en 20 años y el crudo pesado Maya de México, marcador de crudos pesados para el Atlantico, se cotizó el pasado miércoles por debajo de los 13 dólares por barril, el nivel más bajo en 18 años, según refleja Reuters.

En Latinoamérica las licitaciones de crudo Spot se han reducido, Colombia, Brasil y  México, evitan salir al mercado ante la tendencia bajista. Las importaciones de Estados Unidos se redujeron 21% respecto a el volumen de febrero, según los datos de TradeFlows de Refinitiv Eikon.

Esta situación se presenta por la caída en la demanda mundial, producto de los efectos adversos del COVID-19 en la economía mundial, las restricciones de viajes y transito entre los países y las crecientes medidas de cuarentena que se están tomando a nivel mundial, lo cual ha hecho desplomar la demanda de combustibles; así como  los efectos de volúmenes de petróleo en exceso, debido a la falta de acuerdo entre los países OPEP y No-OPEP,  y la virtual guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia, lo que han puesto en peligro a los países productores pero también al mercado de valores, ante un escenario que no parece tener una solución a corto plazo como es la pandemia sin precedentes del Covid-19.

Eurasia Group, estima que la demanda podrá caer 25 millones de barriles día, otros expertos y traders mas conservadores estiman que la demanda puede caerá en 10 millones de barriles día, lo cual en todo caso, es una dramática afectación para el mercado petrolero internacional.

Los efectos del COVID-19 y la caída del precio del petróleo van de la mano con el quiebre de empresas, desempleo y crisis en las economías de los países productores El viernes pasado el presidente D. Trump, en un intento de frenar la abrupta caída de los precios del West Texas, declaró públicamente que intervendrá en la disputa entre Rusia y Arabia Saudita, a lo cual respondió el presidente V. Putin inmediatamente declarando que no necesita intervención de nadie. Rusia y Arabia Saudita tienen buenas relaciones en relación a los mercados de energía y Moscú no necesita que nadie más intervenga, dijo el Kremlin el viernes.

[elementor-template id=»4095″]

 

Venezuela.

La industria petrolera sigue confrontando graves problemas por el colapso operacional de PDVSA a raíz de las sucesivas intervenciones y purgas políticas del gobierno en contra de la empresa para asegurarse su control, lo que ha traído un éxodo sin precedentes de mas de 30.000 trabajadores de la empresa, la caída de la producción en mas de 2.3 millones de barriles día, sucesivos accidentes y problemas operacionales, así como el colapso del sistema refinador nacional.

La madrugada de este viernes se presento una explosión e incendio en la Estación de Flujo Carito, División Punta de Mata, al oriente del país, con una perdida de 37.000 barriles por día de producción de petróleo y 152 Millones de pies cúbicos diarios de gas al mercado interno.

Este accidente, afecta la producción de petróleo en el país, que en febrero reportó una producción de solo 714 mil barriles día y que según la agencia ArgusArgus se ha desplomado a 500 mil barriles día, debido a los continuos problemas operacionales, económicos y de gestión de la empresa, en medio de una nueva intervención del gobierno.

Las operaciones de comercialización de PDVSA se han visto afectadas tanto por las sanciones norteamericanas, así como por el desplome del precio de crudos pesados en la cuenca del Atlantico. Según han denunciado trabajadores de la industria, que ahora están presos, las ventas de petróleo venezolano se hacen con grandes tasas de descuento, lo cual prácticamente no deja margen a la empresa.

Por otra parte, el pasado viernes, La estatal Refinería di Korsou (RdK) de Curacao, ocupó el terminal de PDVSA en la Isla de Bonaire, por las deudas acumuladas y solicitará la autorización de venta en una subasta publica de Bonaire Petroleum Corp (Bopec) y su terminal de almacenamiento con 10 millones de barriles de crudo a una corte Holandesa, si PDVSA no paga el monto adeudado.

En medio de la medida de cuarentena nacional ordenada por el gobierno nacional, el país se encuentra en un severo desabastecimiento de gasolina, diésel y gas, producto de la intervención y el colapso operacional del sistema de refinación nacional, sometido durante seis años a sucesivas purgas y detenciones de su personal técnico y gerencial. Hoy día las estaciones de suministro de combustible están militarizadas y presentan colas de kilómetros de frustrados y desesperados usuarios tratando de surtir sus vehiculo en medio de la crisis del COVID-19.

Esta peste nos puede liberar del capitalismo

En la primera mundial todavía no había eso de la convención de Ginebra o las regulaciones de las guerras, y si las hubo nadie les hizo caso. La guerra era guerra de verdad, y fue a muerte,  se peleaba con todo, con maña, con traición, y se bombardeabanlas ciudades; objetivos civiles y militares, daba igual. Los habitantes al sentir lo inevitable y sin aviso previo, poco a poco fueron padeciendo el “sin sentido de la vida” de cara al tiempo – que es como vivimos los humanos: en el pasado, el presente y mirando el futuro –, empezaron a sentir lo absurdo que era planificar para mañana, si podíamos morir hoy. No tenía gracia fundar una familia, o hacerse una casa o comprarla, o ahorra para uno pequeño tractor, un terreno para sembrar, ni siquiera trabajar, si podías robar; los artesanos, los artistas abandonaron sus talleres por los burdeles y las cantinas. En el momento menos pensado cualquiera podía ser víctima de los zepelines, de una bomba, de una metralla, de un techo desprendido. La gente en las ciudades perdió toda esperanza y se entregó de forma desenfrenada a los vicios y placeres, día a día, hasta recibir el bombazo en la cabeza o perderse en la inconsciencia. En la primera guerra mundial los europeos creyeron que se acabaría el mundo civilizado.

Igual le pasa al hombre atrapado en una ciudad en cuarentena. Las cuarentenas son para agotar las posibilidades asesinas del agente contaminante, del microbio homicida. Se calcula que en cuarenta días perderá su fuerza letal, sin embargo, en esos días es capaz de acabar con muchas personas. El asunto está en que, cuando no se tiene conocimiento de bicho tampoco se sabe quién puede vivir y quien no a la infección. Por eso, todos somos candidatos ganadores en la “gran lotería de Babilonia”, donde se sortea día a día, hora a hora, minuto a minuto, una muerte segura.

La evolución de la psicología de las masas se da por etapas. La primera es divertida, es un sorteo para los otros, no vemos la posibilidad real de que nos contaminemos con el virus. La muerte está lejos. En una segunda etapa tomamos previsiones y con ellas creemos que nos salvamos porque las cumplimos al pie de la letra. Pero en la tercera, cuando aflora el virus en el cuerpo de nuestro vecino, que vemos como enferma y muere, cobramos certeza de que el próximo podemos ser nosotros. Ahí es cuando comenzamos a pensar en el futuro, y este se nos desdibuja, la casa se nos cae encima, los hijos nos abandonan, el carro que íbamos a comprar se oxida estacionado, nos preguntamos lo de siempre ¿Para qué pensar en el futuro, para qué planificar, si en cualquier momento vamos a morir?

El caso es que si tenemos, así sea la más mínima posibilidad de vivir, y pensamos solo en salvarnos nosotros sin ver hacia el futuro, la podemos quemar de manera egoísta encerrándonos en el “refugio antinuclear” de nuestras casas, persiguiendo y delatando a los contaminados para que el gobierno los aíslen de nosotros que estamos sanos, como si los enfermos fueran leprosos, nos levantaríamos en hordas armadas para linchar al drácula y a sus vampiros, pensando en que cualquiera puede sestar infectado, para al final matarnos unos a otros.

Y la última etapa es cuando nos enfermamos de muerte o sobrevivimos a la infección. En la agonía sentimos el peso de la peste, de la cobardía o de la liberación. Si fuimos cobardes, como consuelo,  quisiéramos que nadie sobreviva a la peste, que, con la propia, termine también la vida de todos.

Pero si superamos la infección podemos entender que la esperanza solo se construye peleando con el microbio, con la peste dentro de uno y con la peste fuera de uno, en un solo acto: veríamos el lado positivo. Y desengañarnos de los estúpidos que somos, de lo frágiles, pero a la vez vanidosos y superficiales que somos, frente al rostro de la muerte.

Sobrevivir a la peste, al microbio, es sobrevivir a nuestra fuerza auto destructora y destructora, a nuestra disposición para la maldad, a nuestra cobardía, al egoísmo mezquino, a la impiedad, a todo lo “bicho” que somos y hemos cultivado dentro de nosotros que ha hecho de esta sociedad una sociedad “sin sentido”, que va a ninguna parte. Los ricos y gobernantes se creen inmortales en sus alucinaciones, actúan soberbios, sobrados, con sus prejuicios y estupideces. Ellos creen siempre que sus vanas dignidades, como los reyes, los trascenderán – si tan importante es el símbolo monárquico, lo más natural es conservar el cetro, la corona y la capa por ejemplo… Por ejemplo, ¿por qué el FMI no empieza su “reducción de gastos” con la anciana reina Isabel Spencer, retirándole sus dietas de reina, que equivalen a todas las pensiones de Europa reunidas, y zonas limítrofes? Resulta, que la resguardan del virus, porque hasta la vida para los reyes es finita, también se infectan, se enferman y se mueren, con todo su orgullo y su herencia de conquistas sanguinarias –.

Superar la pandemia debe ser una victoria de nuestra disposición para la vida. El capitalismo ha demostrado su incapacidad para la vida, nada ha hecho por vencer la muerte; al contrario, la alienta, porque para él la muerte es un negocio. El capitalismo es no-humano.

Igual que lo piensan del capitalismo, muchos cabecillas se creen indispensables, buscando soluciones a la pandemia protegiendo al sistema (como Trump y otros, de aquí y de allá). Como líderes que se consideran “imprescindibles”, gobiernan desde sus casas, para que el microbio no los saque del juego. Pero para el capitalismo la muerte de muchos ancianos y enfermos es un aliviadero, y para los líderes cobardes esta amenaza sin control – si no  los consuela – es el pretexto perfecto para alarga la existencia de las medidas de vigilancia social y permanecer más en el gobierno.

Con o sin virus, la vida es trabajo creador y honesto, no es afanarse por aparentarlo, no es vanidad; desbocarse con discursos por aparentar que se trabaja y que se tiene fe en la humanidad, eso es sustituir la vida por su sombra. Hay que vivir para sostenerse vivos. Los disimuladores ya tienen el virus dentro.

Vencer la peste es vencer el microbio en el cuerpo y vencerlo en la sociedad. Vencer la peste es vencer al capitalismo y sus males. Pero también es vencer el miedo. La peste es solamente otro obstáculo más en la vida de una sociedad sana y valiente, uno más que hay que superar. La peste no nos debería paralizar más de lo que estamos: ésta ha sido una sociedad de zombis que podemos superar ahora, ya de por sí paralizada en la rutina, automatizada; hasta hoy en esta cuarentena lo único que ha cambiado verdaderamente ha sido el clima.

EL CORONAVIRUS, una prueba para el mundo

El 31 de diciembre de 2019, las autoridades sanitarias chinas reportaron a la Organización Mundial de la Salud (OMS), 41 casos “de una extraña forma de neumonía”, la mayoría conectada un mercado de la ciudad de Wuhan. El 7 de enero identifican al virus causante de esta forma de neumonía, como “nuevo coronavirus”; el 23 de enero, se anuncia el confinamiento de 11 millones de residentes en la ciudad de  Wuhan, y más tarde, de toda la provincia Hubei (con 60 millones de personas), aunque ya se habían reportado casos de personas contaminadas en Tailandia, Estados Unidos y Filipinas.  

El 30 enero, la Organización Mundial de la Salud (OMS), declaró “la emergencia de salud de preocupación internacional”. Dicha organización lo denomina COVID-19, el 11 de febrero y el 11 de marzo, lo declara pandemia.  El 7 de febrero, el doctor chino Li Wenliang del hospital de Wuhan, muere por coronavirus, un mes después de haber alertado a otros colegas sobre la extraña enfermedad. El 2 de febrero, un grupo del Instituto de Virología del “Hospital Lazzaro Spanazzaro de Roma”, dirigido por las científicos Marta Branca y María  Capobianchi, aísla por primera vez el virus en Europa. El 14 de febrero, muere por COVID-19, un ciudadano chino en Francia; el 19 de febrero, se declara la presencia del coronavirus en Irán.  

El 21 de febrero, el COVID-19 se propaga en Italia significamente. El 29 de febrero, se produce el primer fallecimiento en los Estados Unidos. El 23 de febrero, Italia declara la cuarentena en la llamada zona roja, al norte del país (Lombardia, Veneto, Friulli, Venezia, Giulia, Veneto);  el 9 de marzo, Italia declara la cuarentena de todo el país (60 millones de italianos). A partir de allí, la mayoría de los países europeos han ido tomando medidas de distinta índole para enfrentar el coronavirus. Igual ha sucedido en Estados Unidos, Asia y, en menor medida, América Latina.  

Hoy, 22 de marzo, la cifra de contagiados a nivel mundial asciende a 308.976, de los cuales, 13.049, ha fallecido, es decir, el 4,22%. 

La expansión del COVID-19 y la globalización.

La pandemia del coronavirus es una realidad que ha impactado a un mundo globalizado y en la mayoría de los casos, escéptico, ensayándose soluciones individuales en cada país, reflejo de las más diversas posturas, intereses y visiones de cada grupo gobernante.

El hecho de que el coronavirus se haya propagado desde China  de una manera tan acelerada y profunda en el mundo, demuestra que la globalización es una realidad (en algunos casos, positiva, en otros, negativa), y que China es la segunda economía más importante del planeta, relacionada con el mundo entero. 

La acelerada expansión del coronavirus, pone a prueba al liderazgo mundial, los valores hegemónicos de la sociedad; y, por supuesto, la fortaleza y capacidad de cada nación, y la unidad y disciplina de sus pueblos, para hacer frente a esta crisis. El virus, tal como aquella extraordinaria obra de Orson Welles: “La Guerra de los Mundos”, se disemina de manera violenta, creando pánico en los países donde llega, al sorprender a una población confiada que tarda en descubrir que el mismo tenía rato propagándose entre sus habitantes. 

Población de mayor riesgo, propagación y contagio.

Lo que se ha podido determinar, con base en la experiencia de China e Italia, es que, si bien todos pueden adquirir y ser portadores del virus, la población que es más vulnerable a sus efectos, y sobre la cual recae una alta tasa de mortalidad, es la adulta, de más de 60 años o personas con enfermedades crónicas y de alto riesgo, como la diabetes, males coronarios, renales, SIDA, cáncer, etc. No obstante, el Director General de la OMS, ante la expansión del coronavirus a países subdesarrollados y pobres, advierte, que también son especialmente vulnerables las personas que sufren de malnutrición o tienen debilidad en su condición física, dadas sus condiciones de pobreza. Otro dato preocupante, es la confirmación de que el virus tiene capacidad de mutar y que, también se están  presentando fatalidades en personas con edades cercanas a los 30 años, que se suponía inicialmente que no serían gravemente afectados.  

Un  elemento que ha facilitado la rápida expansión del COVID-19, es que, dada su baja tasa de mortalidad, los portadores del virus son más, e incluso, en muchos casos, no presentan síntomas. Por otra parte, el COVID-19, puede sobrevivir en superficies de todo tipo por períodos que van desde 12 hasta 72 horas. Además, el virus ha contado con un elemento a favor para su divulgación, el cual ha sido la incredulidad de la población ante su gravedad y la falta de decisiones efectivas y oportunas de los gobernantes de cada país e, incluso, de bloques de países en regiones enteras. 

Es importante hacer una revisión del comportamiento de algunos países y gobiernos ante la aparición y propagación del COVID-19. 

China.

China, lugar donde se originó el virus, ha recibido críticas por el secretismo y falta de transparencia al inicio del problema, incluso, fuentes científicas señalan que ya había indicios del mismo desde el mes de noviembre,  la suerte del doctor Le Wenliang es un ejemplo de la manera cerrada como se manejó en sus comienzos esta crisis. Sin embargo, a partir de allí, el gobierno de ese país actuó, con toda su capacidad científica e industrial, además, de la disciplina del pueblo chino, para controlar la transmisión del coronavirus, y hoy día este país tiene ni nuevos casos, ni nuevas muertes. La OMS ha recomendado seguir el modelo chino para hacer frente a esta pandemia. China ha estado compartiendo información y hallazgos importantes en base a su experiencia, información que debe ser difundida para ampliar el conocimiento sobre cómo hacerle frente a la pandemia. 

Igualmente efectivos, parecen estar siendo en Japón y Corea del Sur, para contener la expansión del COVID-19, aunque todavía se generan muertes, sobre todo, en este último país.  

Europa.

El coronavirus ha impactado a toda Europa, la mayoría de cuyos países tienen alto grado de desarrollo humano, económico e industrial, y con sistemas de salud casi siempre públicos y donde el acceso a los medicamentos es prácticamente gratuito, países con robustos sistemas hospitalarios, amplia protección social y servicios públicos eficientes. Sin embargo, el COVID-19 se ha expandido vertiginosamente y ha golpeado de manera dramática a Italia, país visitado por millones de turistas, por su  riqueza cultural y patrimonial, y sobre todo, por su gente, pero además, con una gran economía, interrelacionada con el mundo entero. 

El impacto de la pandemia en Italia ha sido trágico, 4825 fallecidos a la fecha, casi un 37 % del total a nivel mundial.  Explica la Autoridad Sanitaria Única del Ministerio de Salud, que este alto número se debe fundamentalmente a que Italia tiene la característica de la longevidad de sus habitantes (el 23% de la población  es mayor a 65 años) que sobreviven gracias al suministro gratuito y efectivo de sus medicamentos y atenciones médicas, de hecho, la edad promedio de los fallecidos por el COVID-19 en este país es de 81 años. 

Aunque el gobierno italiano actuó de manera drástica y rápida, siendo el primer país europeo en declarar cuarentena, primero el 23 de febrero en  las regiones de al norte del país, y luego el 9 de marzo una cuarentena nacional, el COVID-19 ha impactado fuerte y el país sigue dando la batalla para contenerlo. 

A partir del caso italiano, los países europeos y Reino Unido, han venido tomando decisiones cada vez más severas en la restricción del movimiento, a través de las fronteras y dentro de sus propios territorios. Un hecho notable, es que la Unión Europea no ha establecido respuestas conjuntas, colectivas ante esta pandemia, cada quien ha actuado de acuerdo a sus propios intereses y visiones.

Estados Unidos.

Los Estados Unidos parecieran haber sido tomados de sorpresa por la pandemia, con reacciones disímiles ante la crisis. De acuerdo con la cadena de noticias NBC, en  Kentucky y en el Estado de Texas, la venta de armas subió ante el coronavirus. Igualmente, los medios norteamericanos reflejan el escándalo producto de que algunos senadores del Congreso norteamericano, con información privilegiada sobre la expansión del coronavirus y su consecuencia sobre las bolsas mundiales, hicieron ventas de sus propias acciones y obtuvieron importantes ganancias. En todo caso, y más allá de estas situaciones, el debate de fondo en este país, es sobre el hecho de que el sistema de salud norteamericano es privado y la salud se ha convertido en una mercancía. En ese sentido, cobran más vigencia que nunca, las posiciones del precandidato Demócrata, el Senador Bernie Sanders, con respecto a la necesidad de contar con un sistema de salud pública, robusto y gratuito para todos los ciudadanos.

Es ahora que el gobierno, está adquiriendo los “kits” para las pruebas del coronavirus y haciendo los exámenes de manera gratuita, razón por la cual los números de infectados están apareciendo vertiginosamente; hoy día, van 27.000 casos. Algunos estados, como Nueva York y California han tomado medidas de cuarentena, mientras el gobierno federal, ha anunciado normas de restricción de viajes, sin tomar aún la decisión de cuarentena general. 

Los exámenes clínicos.

Un elemento fundamental para determinar la magnitud del impacto del COVID-19 en los países y el alcance de su propagación, es la realización de las pruebas  clínicas correspondientes, para lo cual se requiere disponer de los “kits” para realizar los exámenes pertinentes.

Algunos países como Brasil han decidido no hacer nada al respecto y el propio Bolzonaro ha hecho declaraciones, donde minimiza y subestima el riesgo que el mismo significa para su población. El pirómano de la Amazonia no está dispuesto a hacer nada que pueda afectar su economía. 

Al 15 de marzo, China (solo en Guandon) ha hecho 320.000 exámenes, Corea del Sur 316.664, Italia 206.886, Alemania 167.000, Rusia 143.519, Estados Unidos 140.000, Emiratos Árabes Unidos  125.000, Australia 113.215, Irán 80.000, Noruega 43.735, Francia 36.700, España 30.000, Japón 14.901, Suecia 14.300, Qatar 8.400, Colombia 4.103. Solo se tienen reporte de pruebas en 63 de un total de 195 países en el mundo. 

Es solo en la medida en que se hagan las pruebas con los “kits”, que se podrá determinar la magnitud de la presencia del virus y sólo entonces, se podrá desarrollar una estrategia de contención y cura.  

Todos los equipos científicos, sobre todo del mundo industrializado, están trabajando aceleradamente para conseguir una cura, tratamiento y vacuna capaz de detener y curar a la persona contagiada por el COVID-19. Sin embargo, estamos hablando, en el mejor de los casos, si los ensayos actuales tienen éxito, de varios meses para culminar las pruebas e iniciar la producción y distribución de la misma.

La información y autoridad.

Otro elemento importante para desarrollar una estrategia contra el COVID-19, es la información, transparente y precisa. Algunos países han optado por ocultar o manipular información, para no sufrir afectaciones económicas o políticas. Eso es un error catastrófico.

Otros sencillamente, no tienen posibilidad alguna de emitir información que sea confiable. Por otra parte, un país que no tenga un sistema de información epidemiológico confiable, no podrá hacer frente con éxito a esta pandemia.

Tiene que existir una autoridad única, como autoridad científica, que sea capaz de generar información real, precisa y oportuna, tanto a los organismos especializados, como la OMS, como a la población. En todos los países que han estado afectados por el COVID-19, existe una autoridad única, un científico o experto en el área de salud quien está al frente de las distintas comisiones que se han nombrado para hacer frente a la crisis. Los políticos o gobernantes de todos los países se han reservado para anuncios de decisiones trascendentes para la población. Nadie está utilizando el COVID-19 para sacar provecho político de la situación de pánico en la población.

Por otra parte, el pueblo tiene derecho a saber de manera veraz y confiable, cuál es la situación real, qué debe hacer, cuáles son las medidas y sobre todo, cuál es la estrategia. La información no puede ser, bajo ninguna consideración, manipulada, ni tergiversada, mucho menos, en virtud de intereses de orden político. 

Los que tienen que orientar y comunicar el desarrollo de la situación o de la crisis a la población en general, tienen que ser personas que tengan la autoridad y gocen de la confiabilidad necesaria para poder emitir alertas, consideraciones y dar instrucciones adecuadas. Se necesitan voceros calificados y con credibilidad, para generar confianza en una población atemorizada.    

El sistema de salud.

El sistema de salud de los países afectados está haciendo altamente exigido, no solo en sus capacidades físicas, de espacio, sino en la disponibilidad de camas y equipamiento para las terapias intensivas, equipos de respiración asistida, personal médico capacitado e insumos de todo tipo. 

En países que tienen sistemas de salud tan robustos como los europeos y China, ésto se ha convertido en un “cuello de botella”, una restricción, de allí que, hayan hecho esfuerzos extraordinarios por ampliar sus capacidades médicas, para atender la crisis con hospitales tradicionales o nuevos equipamientos, como han hecho en China, Italia y España.   

No puede enfrentarse esta pandemia con un sistema de salud desmantelado, con hospitales que no reúnen las condiciones mínimas de salubridad, ni tienen condiciones operacionales, ni los servicios garantizados. 

Por otra parte, la dotación de insumos a los hospitales, personal médico, enfermeras, personal sanitario, es fundamental. Si los hospitales no están dotados y el personal médico no se encuentra debidamente equipado y protegido, no se podrá hacer frente a la concentración de casos que se requiere atender en salas de terapia intensiva, a donde derivan los enfermos del coronavirus, al presentar severas afectaciones respiratorias y funcionales en general.

Las cuarentenas.  

La cuarentena es el método más efectivo para evitar la propagación del virus y para identificar los casos, dirigir las pruebas y poder conducir una estrategia para resolver el problema. Sin embargo, en los países donde se ha decretado cuarentena, el Estado ha garantizado la alimentación, el suministro de insumos médicos de todo tipo, la continua  prestación de los servicios públicos, como el agua, la alimentación, la electricidad, combustibles, así como, la seguridad de los ciudadanos. 

No se trata de encerrar a las personas y dejarlos a su suerte, para ver quién sobrevive, sino que el Estado garantice las condiciones adecuadas para que la cuarentena sea efectiva. Cuarentena con hambre, sin agua, ni luz o electricidad no sirve, cuarentena sin tranquilidad y sosiego, sin seguridad, no se puede sostener, cuarentena a la fuerza no va a convencer a nadie. 

La cuarentena es difícil, estar constreñido a un espacio pequeño, sin poder salir, por semanas, es difícil de sobrellevar en situaciones normales. Pero si faltan los alimentos y los servicios esenciales, además de información veraz que vaya indicando el desarrollo de la batalla contra la pandemia, será muy difícil sostener la cuarentena y la población puede volcarse a la calle, desesperada, tratando de encontrar alguna salida.

Economía.

En el ámbito económico, la profundidad del daño producido por la pandemia del COVID -19, todavía no ha logrado determinarse con exactitud, todas las bolsas y mercados bursátiles, así como, el mercado petrolero en el mundo, se han desplomado. La paralización de la producción industrial y de bienes y servicios, así como, todas las cadenas de suministros de insumos y partes indispensables para los procesos de manufactura han sido afectados. Se estima una fuerte caída en los empleos, y en toda la actividad comercial, así como, de líneas aéreas y turismo, entre otros. Ante esta situación, la inmensa mayoría de los países y Bancos Centrales han respondido apoyando sus respectivas economías con paquetes de incentivos fiscales, al trabajo, al empleo. Sobre este tema, estoy realizando un Boletín Petrolero que se puede conseguir en mi blog o por correo electrónico, si te suscribes al mismo.

La solidaridad vs el egoísmo.

Es increíble la actitud de algunos gobiernos y líderes de países que han optado por no hacer nada respecto al COVID-19 y de esa manera, estiman ellos, proteger a sus economías. 

Algunos gobernantes han decidido no hacer pruebas y mucho menos cuarentenas con la estrategia criminal de “dejar hacer, dejar pasar”, hasta que la población desarrolle su propia inmunidad, aceptando que habrá un costo en vidas humanas, pero que este costo solo afectará a la población anciana del país o a personas con enfermedades o dificultades de salud. De allí que han subestimado a la pandemia, o decidido no hacer restricciones de movimientos o no tomar ninguna medida de cuarentena. 

En nuestra región, el presidente de Brasil, un país inmensamente grande, ha desestimado los efectos del COVID-19 sobre la población y ha decidido no hacer nada. El pirómano del Amazonas no está dispuesto a hacer nada que afecte a su economía.

En otros países, algunos incluso han hecho análisis sobre el “costo-beneficio” entre la vida de un segmento de la población o la economía del país. Para éstos, existe un dilema ético entre la economía y la vida. Para nosotros, tal dilema no existe, pues obviamente, la vida de cualquier ser humano está por encima de la economía. Es la economía la que debe estar en función del ser humano.

Pero por otra parte, en medio de esta crisis, se observan destellos de solidaridad y cooperación. Tal ha sido el caso del apoyo de China a Italia y otros países afectados, incluyendo Venezuela, enviando insumos médicos y personal especializado, así como, Rusia que ha enviado 9 aviones con equipamiento e insumos para Italia.

Pero también, está el caso del personal médico, enfermero y sanitario, quienes han dado lo mejor de sus conocimientos profesionales, su compromiso y solidaridad con los pacientes, trabajando de manera incansable, en las peores condiciones de presión. En Italia se han contaminado cerca de 4.000 médicos y enfermeros atendiendo a los afectados por el COVID-19, pero a la vez, más de 7.000 médicos atendieron al llamado de las autoridades para reforzar la atención en los hospitales. 

Mientras la alcaldesa de Guayaquil atravesaba vehículos para impedir que aterrizara un avión de Iberia donde supuestamente iban pasajeros contaminados por el COVID-19, en Cuba las autoridades recibieron, atendieron y enviaron a su país a pasajeros de un crucero británico, con personas contaminadas, que fueron rechazados en varias islas del Caribe.

En las cuarentenas, en Italia y España, las familias asumen tareas conjuntas de la casa, se encargan de los niños, cuidan de los ancianos o familiares vulnerables. Los vecinos están atentos de las necesidades de la cuadra y tienen expresiones de apoyo colectivo, cantando, entonando el himno, estimulando al resto a moverse, compartiendo información y sobrellevando entre todos la situación. No hace falta militares, ni establecer un toque de queda, las autoridades están en la calle haciendo cumplir las regulaciones, pero la gente puede ir a las farmacias o a los mercados a obtener sus insumos para seguir en la cuarentena.  

Por su parte el Papa Francisco ha salido a las calles a pie para orar por los enfermos y ha hecho un llamado a los sacerdotes a estar junto al pueblo en sus oraciones y sufrimiento, incluso siendo Italia y la mayoría de los países europeos de pueblos católicos, ha emitido una dispensa, para que, el último Sacramento (la extrema unción), pueda ser hecho sin la presencia de un sacerdote.  

Venezuela

Nada de lo que he narrado como mejores prácticas en el mundo para enfrentar esta crisis del COVID-19, sucede en Venezuela. 

El gobierno ha desmantelado, entre su incapacidad e irresponsabilidad, el sistema de salud público, los hospitales no están equipados, mucho menos las salas de cuidados intensivos, ni tienen suministros médicos, ni condiciones de salubridad, ni servicios mínimos, ni siquiera luz eléctrica.

El gobierno ha tenido como política, el ocultamiento de cifras y estadísticas del Ministerio de Sanidad, no hay boletín epidemiológico, ni cifras sobre mortalidad infantil, ni nada que permita hacer un seguimiento la situación de salud en el país. De hecho, hay varias epidemias de enfermedades que han resurgido en el territorio nacional, luego haber sido erradicadas hace décadas.

El gobierno ha ordenado una cuarentena que le viene como anillo al dedo. Tener a la gente en un virtual estado de sitio, sacar a la gente de la calle, que no se movilice, que no pueda colocar ni gasolina, ni gas, ni medicamentos, ni alimentos. Utiliza la fuerza pública para mantener a los ciudadanos en casa, en cuarentena, pero no ofrece ninguna alternativa para suministrar alimentos, más allá de la “caja clap”, insuficiente y con alimentos de mala calidad. No da opciones para adquirir los medicamentos, ni para resolver el problema eléctrico, ni la falta de agua. 

¿Cómo suministrar alimentos, si el gobierno ha acabado con la producción de todo, si la economía está destrozada por la incapacidad de maduro en manejar la industria petrolera y la política macroeconómica? ¿Cómo pedirle u obligar al pueblo a quedarse en su casa, en una situación de abandono social y económico en que está sumido, debido a una pobreza que afecta al 80% de la población? ¿Es que acaso los pobres tienen acceso a los Bodegones para suministrar comida a sus hijos en la cuarentena? ¿cuantas familias de cinco miembros pueden disponer de 120 dólares para hacer un mercado para 15 días? 

Al gobierno de maduro el caos le viene bien. 

El gobierno actúa irresponsablemente, un día declara que el COVID-19 “no afectará” al país y el otro, nombra una comisión que anuncia los primeros casos del virus. El 4 de febrero arremete contra el Fondo Monetario Internacional, y tan pronto aparece el COVID-19 en el país, solicita una ayuda de 5.000 millones de dólares al mismo FMI, solicitud que, por supuesto, fue negada por el organismo, recordándole que ellos no lo reconocen como presidente.

Con su comisión, donde no hay ni una autoridad médica, científica, con sus voceros sin credibilidad ni autoridad alguna para llevar calma al país, para dirigir una situación como ésta. Con los cuerpos de seguridad listos para llevarse preso a cualquiera que diga algo distinto, que cuestione las cifras de la Comisión, que contradiga la versión del gobierno de los hechos. Un gobierno que despidió a una ministra de salud por publicar cifras sobre la mortalidad infantil.

Ahora el gobierno, acostumbrado a mentir, comienza a manipular cifras, a tomar medidas efectistas, a silenciar la situación real ¿cuántos exámenes se han hecho?, ¿cuántos “test”? ¿con cuántos insumos contamos, cuál es la situación real de los hospitales, cómo se garantizan los servicios, medicamentos, comida, insumos médicos para la protección de las familias?

Ya el gobierno, el madurismo, trata de utilizar este peligro real que se cierne sobre el país, para oxigenarse, buscar beneficios políticos, cabalgar sobre el miedo que causa el COVID-19, para distraer al ciudadano del hecho cierto y real, de que maduro ha sido responsable del peor desastre de nuestra historia. 

¿Cómo pretenden que el ciudadano les crea o lo siga en una situación que puede transformarse en otra tragedia, para un pueblo que, luego de la muerte de Chávez y la llegada de maduro al poder, pareciera que nos hubiesen caído las siete plagas de Egipto todas juntas? 

Lo mejor que podemos hacer en este momento es cuidarnos, seguir recomendaciones y prácticas emitidas por la Organización Mundial de la Salud. Extender la mano solidaria hacia el más vulnerable, cuidar a los ancianos, a los enfermos. 

Pero también, exigir al gobierno que cumpla sus responsabilidades, que asuma su responsabilidad de esta situación de caos y absoluta debilidad en la que nuestro país debe enfrentar esta crisis.

Son mis verdaderos deseos que esta pandemia no golpee en profundidad a nuestro pueblo, no es justo sacrificar venezolanos en el altar de la incapacidad e irresponsabilidad de este gobierno infame. Espero que el sentido común y la fuerza colectiva del pueblo, permitan que salgamos de esta crisis con el menor costo posible y que la misma nos dé fuerzas para salir del peor gobierno de nuestra historia. No podemos seguir dejando en manos del madurismo la conducción de nuestro país, dando tumbos hacia un abismo del cual será luego muy difícil y duro salir. ¡A cuidarse todos!

El Coronavirus

 

El gobierno de maduro acabó con la economía, el petróleo y el sistema hospitalario. En medio de la tragedia que está viviendo el pueblo conducirá al país al caos. El problema del Coronavirus está en Miraflores.

Boletín Petrolero
20 de marzo de 2020

El precio de la cesta de la OPEP de trece crudos se situó al cierre del jueves 19 de marzo en 27,31 dólares por barril, 3 dólares menor a la cotización del día de ayer. Este precio significa una caída de 25 dólares por barril respecto al precio cotizado en fecha de la ultima reunión de la OPEP de 51,75 dólares el barril según el reporte de la Secretaría de la OPEP.

El Brent ha perdido la mitad de su valor en los últimos quince días, sin embargo, el jueves 19 aumento en 9,88% ubicándose en 28,46 dólares por barril. Igualmente la referencia de WTI aumenta en 10,80% ubicándose en 25,75 dólares por barril. Según los reportes, este aumento se logra por las medidas de estimulo aplicadas por los Bancos Centrales en el Mundo, sin embargo, se estima que sea temporal ya que los efectos de la crisis generada por el coronavirus aun no se revierten, en todo caso pueden empeorar.

Sin embargo, al dia de hoy 20 de marzo, se nota alguna recuperación, modesta aun, del precio de todos los marcadores del mercado petrolero, sobre todo por la acción de compra de petróleo barato para las reservas estratégicas de las grandes economías industrializadas, así como la expectativa de masivas ayudas económicas en las grandes economías de la zona euro y los EEUU, y los anuncios de que China, la segunda economía del planeta, comienza a retomar la normalidad al salir del pico de la crisis del CODVID-19.

La EIA, en su reporte mensual presenta que la demanda mundial de petróleo 2020 se redujo en 1,1 millones barriles día por primera vez desde 2009. El aumento de la oferta de los países no pertenecientes a la OPEP, es de 2,1 millones de barriles diarios en 2020, y la contracción de la demanda redujeron la demanda de crudo de la OPEP a 27,3 millones de barriles diarios.

Luego de la reunión de la OPEP+ mantiene una tendencia a la baja del precio del petróleo tanto por la guerra de precios entre Arabia Saudita y Rusia, así como la caída de economía mundial, las restricciones a los viajes y la menor actividad industrial por el Covid-19, lo cual ha generado la caída del precio y un colapso de los mercados del combustible de aviación y gasolinas.

[elementor-template id=»4095″]

 

“Coronacrash”

Los reportes de Bruce Kasman, jefe de investigación económica global de JP Morgan estiman que el primer semestre 2020 enfrenta un quiebre de los mercados globales, la crisis financiera debido a la pandemia de Covid-19 y su efecto sobre la economía, sigue en desarrollo, solo contenidas en alguna medida por medidas de tipo fiscal y la inyección de grandes cantidades de dinero tanto por parte del Banco Central Europeo, como por el Departamento del Tesoro Norteamericano. Los especialistas consideran que la caída del valor de las acciones de la bolsa son inéditas, por lo que aun no se tiene claro cuales serán las medidas para contener esta situación.

Sin embargo, la caída de la economía real, debito a la suspensión de la actividad económica, las restricciones de movimientos e intercambio comercial han afectado las cadenas de suministro para el parque industrial, así como el cierre de grandes empresas y fabricas a nivel mundial, tal como los anuncios de las grandes productoras de automóviles Ford y Chrysler, de cerrar su producción en norte américa. Por otra parte se espera un fuerte impacto en el empleo, algunos analistas estiman una caída de hasta el 20% en los EEUU y una perdida a nivel global de, al menos 25 millones de empleos.

El ahora denominado “Coronacrash” ha tenido como respuesta económica la inyección de recursos de Estado para solventar la crisis, medidas fiscales en las economías industriales, zona euro y los Estados Unidos, así como ayudas directas a la población y empresas, defensa del empleo, apoyo a los pequeños productores y medidas de apoyo y adquisiciones de grandes empresas por parte del Estado, como el anuncio hecho en Italia de adquirir AlItalia para evitar su quiebra.

El liderazgo de China.

Aunque China fue el epicentro y origen de la pandemia del CODVID-19, las efectivas decisiones y drásticas medidas de cuarentena, así como la movilización de masivos recursos científicos y tecnológicos para atender los casos que se presentaron en el país, han logrado salir del pico de la crisis y han informado de no tener mas casos de virus originados en el país. Lo cual indica que China comienza a recuperar al país y la economía de la virtual paralización de su aparato industrial, como se vio reflejada en una caída, sin precedentes, del 17% de su actividad industrial desde el inicio de la crisis.

La respuesta de China y su ofrecimiento de masiva ayuda científica y de suministros médicos a otros países que ahora confrontan la crisis de la pandemia, como es el caso de Italia, le esta otorgando a China liderazgo indiscutible a nivel mundial en el tratamiento de la pandemia, a pesar de las criticas que existen por la falta de información al momento de la aparición del virus. Igualmente para Venezuela, el día de ayer se recibió el primer cargamento de un canal de suministro que será continuo, para la entrega de material medico con el que no se cuenta en el servicio de salud de Venezuela.

El liderazgo Chino, luce efectivo ante el manejo de una crisis de estas dimensiones, sobre todo a la luz de los que han sido las respuestas incoherentes y descoordinados de la Unión Europea, Reino Unido y los Estados Unidos. De allí la arremetida del presidente Trump al llamar al CODVID-19 como el “virus chino”, en una clara demostración de las preocupaciones de la administración norteamericana de cara a su confrontación estratégica con China.

Venezuela.

La industria petrolera venezolana, sigue prácticamente paralizada. La ultima Comisión Interventora del gobierno, aun no muestra un plan para relanzar la producción petrolera y algún resultado de su trabajo mas allá de la detención y desplazamiento de gerentes colocados en puestos claves por la gestión del general Quevedo, quien aun se mantiene en su puesto de presidente a pesar del estruendoso fracaso de su gestión al frente de PDVSA con una caída dramática de la producción de petróleo.

El mercado interno de combustibles se encuentra con un alto nivel de desabastecimiento, originado fundamentalmente, por la paralización y la perdida de capacidad operacional del sistema refinador venezolano, el cual, a pesar de tener una capacidad de producción, al cierre del 2013, de procesamiento de 1,3 millones de barriles día, no esta produciendo combustibles para abastecer el mercado interno. No solo las refinerías han perdido su capacidad gerencial y de dirección (la mayoría de los gerentes del sistema de refinación venezolano están presos o desplazados por militares y acólitos del gobierno), sino porque las refinerías no reciben petróleo para procesar.

El mercado de gasolina de Venezuela se ha vuelto cada vez mas escaso, según datos de Refinitiv Eikon, se han descargado en puertos venezolanos 71.250 barriles día, lo que corresponde menos del 50% de lo recibido en enero y febrero en las mismas fechas. Reuters reporta que otros 50 mil barriles día esperan por descargar, sin embargo, este volumen se encuentra muy por debajo de la demanda interna de combustible que es aproximadamente de 300 mil barriles día. En las gasolineras se prohíben las colas y solo los “vehículos autorizados” tienen acceso.

En cuanto a la venta de petróleo, no esta claro el precio de venta del crudo venezolano. Una de las primeras medidas de Maduro en una de sus intervenciones de PDVSA, fue cerrar la oficina de fiscalización de venta de petróleo en Viena, a raíz de lo cual no se puede conocer el precio de venta del crudo y se derogaron las ventas de petróleo utilizando formulas de precios. Lo que se conoce en el mercado petrolero y de “traiders” es que se están dando masivos descuentos, entre 15 y 25 dólares por barril al petróleo venezolano, lo cual, a la luz del precio actual del mercado resulta en descuentos entre el 50% y 80% del precio, lo cual resulta inviable desde el punto de vista económico.

Por otra parte, la actividad de comercialización esta en manos de operadores privados sin experiencia en la actividad y en manos de transnacionales que están utilizando las excepciones en las sanciones norteamericanas para aprovechar de recibir crudo venezolano como pago de deudas o importaciones.

Codvid-19

Los casos detectados del Covid-19 en Venezuela aumentan a 42, aunque se teme que existan muchos mas casos en el país, solo que no existen estadísticas en los organismos de salud y tampoco se han hecho los respectivos test que arrojen indicaciones sobre la realidad del codvid-19 en el país. La gobernadora del Edo. Delta Amacuro, Lizeta Hernández, quien además es medico, reporta 21 casos solo en su Estado, ubicado al sur-oriente del país, fronterizo y uno de los mas apartados y desatendidos. Igual reporta por su lado la gobernadora del Estado Táchira, al oeste del país, fronterizo con Colombia.

El gobierno ha implementado un bloqueo a las fronteras terrestres se cierran, además de la cuarentena ya establecida no se ve muy claro cuales serán las acciones en caso de un aumento de casos como se ha visto en el resto de los países. Las calles están militarizadas pero aun maduro no explica cual será la estrategia para abordar esta crisis en el sistema de salud venezolano.

Naciones Unidas publica el 19 de marzo el primer reporte de Covid-19 en Venezuela, entre las acciones de respuesta trabajan con el Ministerio de Salud el cual ha designado 47 hospitales para la atención de los pacientes en los 24 estados, requieren apoyo para asegurar el funcionamiento de los servicios críticos, incluyendo insumos médicos e infraestructura como agua, saneamiento e higiene. La OPS/OMS ha entregado 2.000 kits de diagnostico, 150.000 mascarillas médicas y 200 kits de protección personal.

En términos económicos, además de la solicitud hecha al FMI y rechazada por el organismo. El gobierno ha decidido, en medio de la crisis del Codvid-19 aumentar los impuestos, al incrementar en 30 unidades, la unidad tributaria del país, así como un incremento importante en algunos servicios públicos como aseo y telecomunicaciones. El gobierno va en dirección contraria a lo que es la postura de la mayoría de los países del mundo, de apoyar su aparato productivo y ciudadanos en medio de esta crisis de la pandemia que además, ha provocado una caída drástica de los precios del petróleo y de la economía mundial.

Boletín Petrolero
19 de marzo de 2020

El precio de la cesta de la OPEP de trece crudos se situó al cierre del 18 de marzo de 2020 en 30,63 dólares por barril, frente a los 34,14 dólares del viernes anterior, continuando en su caída vertiginosa en relación al día previo a la ultima reunión de la OPEP de 51,75 dólares el barril según el reporte de la Secretaría de la OPEP.

Los precios bajaron por tercer día consecutivo situando al barril WTI ha operado a 20,81 dólares, perdiendo un – 22% con su punto máximo en 27,12 dólares, y un mínimo de 20,81 dólares. El barril Brent ha operado a 24,49 dólares, con una reducción de– 12% dólares, en su punto máximo de 28,28 dólares, y un mínimo de 24,49 US dólares en el cierre del martes.

El desplome de los precios del petróleo se produce luego del fracaso de la reunión de la OPEP en alcanzar un acuerdo para sacar del mercado al menos 2 millones de barriles día, ante la caída de la demanda y la desaceleración de la economía mundial por la pandemia del CODVID-19. Por otra parte la disputa entre Arabia Saudita y Rusia y el anuncio del Reino Saudita de incrementar al máximo su producción petrolera, prefigura un escenario de “guerra de precios” que podría hacer que el mismo cayera hasta los 20 dólares por barril, un precio similar al visto en 1991, durante la crisis económica de los “tigres asiáticos”.

Por su parte el presidente financiero de Saudi Aramco, Khalid al-Dabbagh, dijo el lunes que la empresa estaba muy cómoda con el barril de petróleo a 30 dólares, y que podría cumplir con sus compromisos a este nivel de precios, a la vez que el Reino Saudí anunció el ajuste de su presupuesto a este nivel de precios. Rusia anuncio el aumento de los turnos a los trabajadores del sector de energía ubicados en el Ártico, para proteger la industria del Coronavirus y evitar la reducción de su producción.

Precios de la Cesta OPEP

Fuente OPEC Basket Price

Según el reporte de Reuters, esta tercera caída consecutiva dse esta semana lleva los precios futuros del petróleo Estados Unidos a su punto mas bajo en 17 años.

Los precios del crudo caen abruptamente ante la caída de la economía mundial por efectos del COVID-19, y la disminución de la demanda petrolera, desde 960 MBD antes de la reunión de la OPEP, hasta solo 60 MBD estimada ahora por la misma OPEP. Esta caída en la demanda se agrava por las severas restricciones y prohibiciones de trafico aéreo , tomadas a nivel mundial y que están afectando severamente el consumo de combustibles.

En el reporte semanal de la IEA se indica que los inventarios de petróleo en Estados Unidos aumentaron a un total de 453,7 millones de barriles, ante una mayor producción en refinerías, mientras que los inventarios de gasolina se redujeron 6,2 millones de barriles hacía un total de 240,8 millones de barriles y destilados bajaron en 2,9 millones de barriles, hacía un total de 125,1 millones de barriles. Estados Unidos anunció que pretende aumentar sus reservas estratégicas,  mientras que otras naciones y compañías están tomando medidas parecidas tomando ventaja de la caída sostenida de los precios.

En el Comunicado de prensa de la OPEP de 17 de marzo, el Director Ejecutivo de la Agencia Internacional de la Energía (AIE), Dr. Fatih Birol, y el Secretario General de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), expresaron que la pandemia del CODVID-19 ya constituye una grave crisis sanitaria mundial sin precedentes, evaluaron el impacto del virus y la reciente y amplia volatilidad de los mercados financieros y petroleros en la economía mundial. Examinaron el impacto en los países en desarrollo vulnerables y señalaron que si las condiciones actuales continúan, los ingresos procedentes del petróleo y el gas en estos países caerán entre un 50% y un 85% en 2020, alcanzando los niveles más bajos en más de dos décadas. Es probable que esto tenga importantes consecuencias sociales y económicas.

[elementor-template id=»4095″]

 

Venezuela.

El precio de la cesta de crudos venezolanos se sitúa en 23 dólares por barril con una caída de 243% en relación al precio promedio de enero 2020 de 56 dólares barril reportado por la OPEP. Mientras La actividad de venta de petróleo en el país sigue afectada por la falta de capacidad de PDVSA en comercializar su petróleo y las sanciones impuestas por EEUU en contra del país.

El petróleo venezolano esta siendo comercializado por empresas privadas y operadores especulativos que lo están ofreciendo en el mercado con descuentos que oscilan entre 16 y 18 dólares por barril, lo cual ante los precios actuales del mercado petrolero  además de los masivos descuentos, situación que ha sido denunciada por trabajadores y gerentes de la Industria que han sido detenidos por el gobierno acusados de espiar en favor de los EEUU.

La producción de petróleo sigue en descenso cerrando en febrero en 760 MBD, una caída de 2.240.000 barriles respecto a la producción al cierre del 2013. En 6 años la caída de la producción petrolera ha sido de 74,6%

Fuente: Reporte Mensual de la OPEP tabla de Producción de países OPEP (fuentes secundarias)

Los efectos de la dramática caída de la producción y la ciada de los precios, se produce en momentos de una severa debilidad operacional de la Industria petrolera, donde la producción sigue cayendo de manera sostenida desde el 2014 y el sistema de refinación nacional opera solo al 10% de su capacidad, ocasionando un desabastecimiento masivo de combustibles, gasolina, diésel y gas en el país.

Por otra parte, esta crisis, se produce en momentos en que el gobierno anuncia una nueva “intervención” de PDVSA luego de un caótica gestión gubernamental de seis años donde se han nombrado sucesivas juntas directivas, se han encarcelamiento mas de cien altos gerentes y trabajadores petroleros y la empresa se encuentra militarizada.

Igualmente el colapso del mercado petrolero coincide con un proceso de privatización velada de la empresa, en violación de lo establecido en la Ley Orgánica de Hidrocarburos y la Constitución, lo cual coloca a los socios privados en el peligro de producir y exportar petróleo venezolano en condiciones de ilegalidad, de cara al marco legal vigente y de las sanciones norteamericanas.

Finalmente el día de ayer martes 18 de marzo,  el Fondo Monetario Internacional desestimo la solicitud de crédito de 5.000 millones del Fondo de Emergencia del Instrumento de Financiamiento Rápido (IFR) hecha por el gobierno venezolano para fortalecer el sistema de salud ante la expansión del CODVID-19 por considerar que no hay claridad entre los miembros de ese organismo sobre el reconocimiento internacional al gobierno de Maduro.

El gobierno sigue confrontando problemas de legitimidad y reconocimiento internacional, así como  signos de debilidad política producto del manejo caótico de la economía y del sector petrolero, proveedor del 96% del ingreso en divisas del país, a lo que se suma la llegada del CODVID-19 al país.

¿La última advertencia?

La humanidad entera se paralizó por la pandemia del coronavirus, el planeta se congeló en el miedo, las ciudades callaron, las fábricas cesaron, los carros no circularon más. Fue, es un espectáculo inédito, del que debemos sacar enseñanzas. Reflexionemos.

Son impresionantes las noticias que hablan del cambio del clima en medio de esta cuarentena mundial: ¡la ausencia del humano le devolvió espacio a la vida!. Las aguas de Venecia se aclararon, los satélites reportan desaparición de las nubes de contaminación, las ciudades respiran mejor, los pájaros las sobrevuelan con alegría, el cielo asombra por su azul de joya. La ausencia del humano le devolvió espacio a la vida, sobre esa frase debemos reflexionar. Veamos.

El virus nos dio la oportunidad de pensar en un planeta sin nosotros, y esa imagen es terrible, no le hacemos falta a la vida, al contrario somos enemigos de la vida… Podríamos pensar, y con razón, que la naturaleza con esos virus se defiende de una especie forajida, perjudicial, un cuerpo extraño en la biosfera. Las pregunta que surge son ¿Estamos condenados, somos genéticamente malos, estamos en una guerra entre la naturaleza y nosotros en la que no tenemos futuro, o nos destruye o la destruimos y con ella a nosotros? La respuesta es tan sencilla como difícil y peligrosa es proclamarla.

Antes de seguir, debemos precisar que la conducta, la conciencia humana tiene relación directa con su existencia social, con las relaciones económicas. Las relaciones económicas determinan el sistema y determinan la conciencia. A una relación económica esclavista, por ejemplo, corresponde una conciencia, una conducta, una espiritualidad esclavista, que justifica esa relación, la defiende, crea las bases psíquicas para que se perpetúe. Lo mismo pasa con una relación económica capitalista de propiedad privada de los medios de producción.

En resumen la existencia determina la conciencia, como dijo el clásico. Siendo así, este humano destructor de la vida es un producto del capitalismo, de milenios de sistemas basados en el egoísmo. Y ya hemos descubierto al criminal perseguido por la naturaleza, al que ha establecido un combate a muerte con ella: Es el Hombre del Capitalismo.

El remedio, la salvación está en sustituir al capitalismo, se dice fácil, pero el cementerio, las cárceles, las fosas clandestinas están llenas de los que se atrevieron a decir y luchar por esta sustitución. La maldad tiene diez mil formas de defenderse, toda la cultura milenaria está a su servicio, a la disposición de construir una mentira que le permita ocultar la verdad. Y llegamos al primer ingrediente del remedio: saber la verdad, difundirla.

La verdad primigenia es que los sistemas de explotación del hombre por el hombre han labrado a través de milenios una conciencia egoísta, dónde el bien de una élite sustituye el bien de todos, aplasta la conciencia de humanidad, y hace posible que la especie humana deprede a la naturaleza para el provecho de esa élite y deprede al resto de la sociedad, esa es la esencia de todos los sistemas sociales hasta el capitalismo, con excepción de los sistemas más primitivos dónde el trabajo común, la propiedad común prevalecían.

Se trata de regresar a un sistema en el que como dijo el Apóstol Martí “con todos por el bien de todos”, o como sentenció dos mil años antes Cristo: “Amaos los unos a los otros”. Solo un sistema así, con esa conciencia podrá cambiar al hombre y salvarlo, para eso, ya lo dijimos arriba es necesario construir una relación económica que la sustente, basada en la propiedad social de los medios de producción, que sustituya a la propiedad privada de esos medios que los transforma en medios de explotación, instrumentos de apropiación del trabajo social.

A ese sistema le podemos poner un nombre, puede ser Cristianismo, puede ser Bolivarianismo, quizá podamos usar el desgastado ya de Socialismo, no importa, lo crucial, lo fundamental es que el hombre arrebate el timón de su destino a los capitalistas y devolvérselo a toda la humanidad…

¿Conseguirá el hombre reinventarse, oirá la última advertencia?…

La Peste

Una ciudad afectada por una epidemia de peste bubónica es perturbada  a su vez por las medidas restrictivas de cuarentenas, por la especulación y el tráfico de insumos de gente despiadada y por la paranoia colectiva ¿Quién se apesta primero? Están aquellos que dedican su tiempo en colaborar con salvar a los enfermos de manera efectiva: el médico. Los que salvan las almas y culpan al pecado: el sacerdote. Los picaros aprovechadores: el comerciante. Más allá el escéptico, el hombre de poca fe, los paranoicos, los espías y delatores etc. Luego aquellos que tienen un proyecto de vida truncado, el novelista y el enamorado.

En nuestra propia «peste» tenemos nuestros equivalentes. Dependiendo de cómo nuestros “personajes” desarrollen sus vidas, esta historia tendrá un final feliz o trágico. Nuestros correlativos de Cottard y de Rieux son en realidad los dos grandes antagonistas de esta historia, aparte de la ciudad en su conjunto, con su gente que se infecta y se cura, o se muere (se calcula un 1% de la población total, entre infectados o no, de muertes, según los ingleses, esto sumaría en Venezuela un total de 300.000, casi como regresar a la población de hace 20 o más años atrás).

Cottard representa el carácter de aquel que saca provecho de la situación para beneficio propio. Digamos que cada uno de los políticos y comerciantes de este país tiene un Cottard en su corazón (digamos que representa al capitalismo). Y Rieux representa a los médicos cubanos y venezolanos que de manera desinteresada quieren encontrar una cura a la peste, un remedio definitivo para librarnos de ella, es el otro extremo. En Venezuela hay muchos que llevan un Rieux en su corazón (mi amiga Yelitza, por ejemplo. Representa al espíritu socialista). Otros, que creemos en el socialismo pero más allá creemos en el arte, como Grand, nos dedicamos a esto, a escribir, buscamos en esto nuestra propia salvación, así sea en vano.

La peste es una epidemia real que infecta nuestros cuerpos pero que a la vez infecta nuestras almas y nuestro espíritu (Wilhelm Reich llama “peste emocional” al fascismo, por ejemplo). El miedo a la muerte es un detonante muy efectivo de aquello de lo que estamos hechos. Nos proyecta lo mejor de nosotros pero nos puede disparar lo más feo. Por miedo podemos perder la piedad y llegar hasta matar; por miedo a morir, matamos al otro. Por miedo a morir podemos morir. Pero sin miedo a morir, frente a la muerte, de cara a ella, podemos salvar vidas, tanto físicamente como en su espíritu menguado.

Algunos científicos insisten en que el miedo baja nuestras defensas frente a las enfermedades infecciosas, y eso debe ser cierto (yo creo en eso), lo que significa que todas esas personas histéricas y exaltadas por defenderse solo ellas y sus familias del resto de sus vecinos o conciudadanos, ¡paranoicas!, son propensas a que se les haga realidad la enfermedad e incluso la muerte, cuando pierden el juicio. Pero los que salen a la calle a ayudar a sus hermanos, ya, de hecho, están vivos y viviendo la aventura de sus vidas (para ser enfático).

La vida sin sentido no tiene mucho valor humano, es una manera natural de existir sin propósitos, a veces sin el más elemental para un ser vivo: el de la procreación o perpetuación de la especie. Vivir por vivir, es un desperdicio, además de ser muy aburrido.

Este debería ser un momento para cambiar nuestro afán de éxitos vanos, de acumular lujos y vanidades, porque ¡ya sabes que en cualquier momento la muerte toca a tu puerta!, sin que necesariamente estés precavido… Como solíamos hacer antes de esta pandemia, que solo pensábamos en la parca,  cuando nos diagnosticaban un cáncer o sida o un enfisema pulmonar.

Ahora la vida cobra más sentido, no se puede perder el tiempo, debemos amar y mostrar que amamos a alguien o algo, tomar las cosas con más calma, porque ya nos percatamos, ya sabemos que somos finitos, mortales, se siente en el silencio de la calle. Y no, al contrario, desenfrenarnos como Cottrad y llenar el saco de monedas, atarugarnos de comida, y saciarnos en nuestros vicios y desenfrenos, como si un alma sin propósitos humanos pudiera llenar en pocos días (ni siquiera en toda una vida) un abismo de insatisfacciones, en su mayoría pueriles.

La vida es la vida de todos, como especie, como humanidad o no es de nadie. Hay que trabajar por ella, para ella. Sólos, egoístas y mezquinos, moriremos sin pena ni gloria.  Ante la muerte de toda una ciudad no se puede actuar tan pragmático, nunca se sabe quién va a morir, si la enfermera o el presidente de la república. Los números dicen que van a morir 300.000 almas en Venezuela, pero nadie sabe cuáles. Probablemente ancianos y enfermos crónicos, pero también cobardes, miedosos crónicos, paranoicos, ambiciosos, pícaros; eso es justicia poética real.

El pragmatismo deja de tener sentido ante la muerte, no se puede salvar de forma exclusiva nada ni nadie, ella se infiltra a través del miedo – como los perros y los tigres, lo huelen –. Ante la muerte del espíritu no hay fórmula fácil, hay que pensar y actuar con método, con compromiso, con un propósito claro… si no, luego de perecer la cuota de los 300 mil, el resto seremos candidatos a morir de mengua, esclavos hasta el último día de nuestra existencia del miedo, y desapareceremos como pueblo, nación, y mucho más, como especie.