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Rafael Ramírez condena violencia contra pemones

«LA ONU DEBE ACTUAR URGENTEMENTE CONTRA LA VIOLENCIA POLÍTICA EN VENEZUELA»

Sumarios

  • Continúa la violencia y agresiones en contra de la tribu Pemón, y es indispensable y urgente que se ofrezca información fidedigna sobre el paradero de los compatriotas indígenas. Es inaceptable que se reprima de manera brutal al pueblo», dijo el ex ministro de Chávez.
  • Ramírez hace un llamado a la alta comisionada para los DDHH de la ONU, Michelle Bachelet, para que eleve su voz y se ponga un freno a lo que está pasando en el país. Con lo que se evidencia que el Estado venezolano no solo ha incumplido su obligación de defender lor DDHH, sino que se pliega a una espiral de agresión sin precedentes.

Caracas, 28 de febrero de 2019.-El dirigente chavista y ex ministro de Petróleo, Rafael Ramírez, condenó la violencia contra comunidades indígenas en el estado Bolívar y hace un llamado a la Alta Comisionada para los Derechos Humanos de la Organización de Naciones Unidas, la ex presidenta chilena Michelle Bachelet, para actuar y proteger los Derechos Humanos de nuestros pueblos indígenas, luego de los graves hechos de violencia que se registraron en Santa Elena de Uairén, en el estado Bolívar.

“El Estado Venezolano no solo ha incumplido en su obligación de proteger los Derechos Humanos de su población, sino que los viola sistemáticamente a través de los distintos cuerpos policiales, militares y paramilitares que actúan impunemente en la zona, por lo que la Alta Comisionada tiene que actuar en el marco de sus competencias para preservar los Derechos Humanos de la población”, señaló Ramírez.

“El gobierno de Maduro ha violado sistemáticamente los derechos de los pueblos indígenas al sur del río Orinoco, desde que implantó el concepto deformado del Arco Minero, donde se han expoliado los recursos de oro y otros minerales al sur del país, arrasando con el ambiente, violando la constitución, desplazando, explotando y degradando a nuestros pueblos indígenas. El gobierno viola así los pilares fundamentales de los Derechos Humanos como son: la paz y seguridad, los derechos humanos y el desarrollo”, indicó Ramírez, en declaraciones a nuestro equipo.

Desde el pasado 23 de febrero se han reportado graves hechos de violencia que afectaron a las comunidades Pemón y a los habitantes de Santa Elena, donde se ha denunciado un saldo alrededor de 100 personas heridas y 17 muertos, aunque datos de otras fuentes señalan que superan los 25. “Al respecto no existe una versión oficial de los hechos y mucho menos la actuación de la Fiscalía que, como siempre, está ausente de sus responsabilidades. Estos hechos deben ser esclarecidos y cesar la represión contra nuestro pueblo Pemón y demás habitantes al sur del Estado Bolívar”, señaló Ramírez.

El ex ministro manifestó especial alarma por las denuncias sobre las presuntas desapariciones forzosas de nueve capitanes de la etnia Pemón, que son objeto de persecución política. “Es indispensable y urgente que se ofrezca información fidedigna sobre el paradero de estos compatriotas. Es inaceptable que se reprima de manera brutal al pueblo. El gobierno actúa en la zona como si fuese un ejército de ocupación”.

El dirigente recuerda que fue el presidente Hugo Chávez Frías, quien reivindicó a los pueblos indígenas, históricamente olvidados y oprimidos, e incluso fue el promotor en la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela se protegiera y preservan su cultura, lengua, costumbres y tierras ancestrales, manteniendo su propia organización social y representación directa ante los órganos del Poder Legislativo.

“Esta es otra muestra del desprecio del gobierno nacional hacia nuestros pueblos indígenas, la destrucción de la obra del presidente Chávez y la permanente violación de los derechos de los más pobres. Es triste ver a nuestros soldados y oficiales de la Fuerza Armada Bolivariana, reprimir y utilizar sus armas en contra de los más pobres, de nuestros propios ciudadanos”, agregó Ramírez.

Nicolás Maduro y su gobierno no puede llamarse chavista, ni revolucionario, ni bolivariano. Es un gobierno entreguista, cruel y violento que ha llevado a nuestro país a la más profunda crisis de nuestra historia, Maduro debe salir del poder.

El pueblo venezolano y las fuerzas patriotas del país debemos lograr este objetivo, sin entregar nuestro futuro a la oposición extremista igualmente entreguista y violenta.

Por ello es urgente la instalación de una Junta Patriótica de Gobierno capaz de evitar la guerra y sacarnos de este abismo, deja claramente sentado Ramírez.

La FANB debe ponerse al lado del Pueblo para constituir una Junta Patriótica de Gobierno de manera urgente

Sumarios

  • Ramírez asegura que Maduro y Guaidó no representan ninguna disputa de carácter ideológico sino que son las dos caras de una misma moneda. Y que ambos quieren llevar al país a una guerra fratricida por el poder político.
  • Sobre el pronunciamiento de Hugo Carvajal, el ex ministro de Chávez, sostiene que el Mayor General corrobora lo que ha venido denunciado desde el mismo 2014, que les ha valido persecución, acusaciones de todo tipo, ataques y amenazas permanentes.

Ante el desastre del gobierno entreguista de Nicolás Maduro y la criminal actuación de la derecha que, a través de Juan Guaidó, exige una invasión extranjera de Venezuela, una verdadera traición a la patria, Rafael Ramírez, dirigente chavista y ex ministro de Petróleo, hace un llamado a la Fuerza Armada Nacional Bolivariana para que se ponga al lado del pueblo y de la Constitución Nacional y creen las condiciones para constituir una Junta Patriótica de Gobierno que restituya la soberanía el pueblo en la conducción del país.

Ramírez insiste en que Maduro y Guaidó no representan ninguna diatriba de carácter ideológico, pues son las dos caras de la misma moneda. Ambos representan proyectos fracasados, entreguistas y anti populares que niegan nuestra soberanía e independencia . Ahora ambos pretenden llevar al país al abismo de una guerra fratricida por el poder político.

«Quedará para la historia de la infamia, los nombres de los que han pedido la intervención, los que han ondeado otras banderas y entonando otros himnos, para estimular que fuerzas extranjeras resuelvan nuestros problemas. Igual de criminal e irresponsable es la actuación genuflexa, fofa, de Maduro y su gobierno, entregando los recursos de la patria al poderío foráneo, debilitándola, rematando al país: el petróleo, el gas, el oro, para que otros vengan en su auxilio y den la cara por él», dice el ex ministro de Chávez.

Por esta razón, el dirigente revolucionario hace un urgente llamado a la oficialidad patriota de la FANB a que asuman su responsabilidad de restablecer la plena vigencia de la constitución y conformen una Junta Patriótica de gobierno civico-militar conduzca al país hacia un proceso de normalización que permita convocar elecciones, preservando la paz y soberanía nacional.

«Maduro ha neutralizado el espíritu Chavista de nuestra Fuerza Armada Bolivariana, la cual ya no actúa en defensa de las garantías sociales, sino de un grupo entreguista y aniquilador de la Patria, que los tienen corriendo al lado de un obeso que no tiene nada que ver ni con el juramento del “Samán de Güere”, ni con la Llama Sagrada Bolivariana. Maduro se escuda con ellos para amenazar, payasear. Se parece mucho a Noriega», apunta Ramírez.

Y sobre la ultraderecha que procura un proyecto antidemócratico y fracasado, Ramírez dice que el país no puede caer en manos de un grupo completamente antinacional. «La oposición no se recupera de la derrota histórica que le propinara el presidente Chávez con la victoria electoral de 1998, el 13 de abril de 2002, la derrota del Sabotaje Petrolero en el 2003 y la victoria en la Batalla de Santa Inés en agosto de 2004. La oposición se quedó sin argumentos, sin propuestas, sin liderazgo. De hecho, han tenido que recurrir al liderazgo extranjero, para estimular una invasión al país para imponer su proyecto».

EL TESTIMONIO DE CARVAJAL

En referencia al pronunciamiento del mayor general Hugo Carvajal Rafael Ramírez sostiene que se trata de un testimonio de un oficial bolivariano con trayectoria y probado en circunstancias difíciles. El ex presidente de Pdvsa pone el acento en que Carvajal es «custodio de información privilegiada de la seguridad del Estado y del extraño círculo de poder del madurismo, sus delitos y las motivaciones de su actuación deplorable al frente del gobierno».

«El reciente mensaje del Mayor General Carvajal, militar de amplia trayectoria y responsable durante 10 años de la Inteligencia y Contrainteligencia militar, en el gobierno del Presidente Chávez, corrobora lo que hemos denunciado desde el mismo 2014 y que nos ha valido persecución, acusaciones de todo tipo, ataques y amenazas permanentes que nos han llevado al exilio: el grado de descomposición de Maduro y su gobierno, la violación de la Constitución, la traición al pueblo y al presidente Chávez, de cómo Maduro ha utilizado la “justicia” y los órganos de seguridad para acallar cualquier disidencia política y perseguir, exiliar y encarcelar a los líderes populares, de la oposición y del Chavismo que se le opongan»

Finalmente Ramírez rechazó los hechos de violencia ocurridos el pasado 23 de febrero en la frontera, en particular la situación de violencia vivida en el Estado Bolívar donde todavía no se sabe con precisión la cantidad de fallecidos ya que existen cifras diversas y alarmantes y ni la Fiscalía, ni el gobierno aclaran lo sucedido.

El peligroso baile a la orilla de la hoguera de la guerra

Tomo este título para el artículo de otro que considero muy importante: “Es la hora de la Junta Patriótica Revolucionaria” escrito por Toby Valderrama, entrañable amigo que tiene la virtud, escasa en tiempos de infamia, de asumir siempre sus ideas y posiciones, arriesgándolo todo, sin cálculos, con una profunda honestidad.

La pregunta que tendríamos que hacernos todos los venezolanos es: ¿estamos dispuestos a llevar a nuestros hijos a la guerra?, ¿a entrar en el horror de la muerte y destrucción del país, arrasar con todo y asesinar al contrario?, ¿quiénes nos han llevado al borde de esta hoguera y para qué?

Resulta criminal el llamado de la oposición a una intervención militar, convocando a que tropas extranjeras nos invadan y maten, ocupen, violen, saqueen y desaten la violencia en contra de los nuestros. Ésto no sólo es muy grave e irresponsable, sino un delito que, en cualquier país, los llevaría a enfrentar cargos de traición a la Patria. Nada justifica una invasión.

Quedará para la historia de la infamia, los nombres de los que han pedido la intervención, los que han ondeado otras banderas y entonando otros himnos, para estimular que fuerzas extranjeras resuelvan nuestros problemas.

Igual de criminal e irresponsable es la actuación genuflexa, fofa, de Maduro y su gobierno, entregando los recursos de la patria al poderío foráneo, debilitándola, rematando al país: el petróleo, el gas, el oro, para que otros vengan en su auxilio y den la cara por él.

Maduro, para mantenerse en el poder, ha permitido que fuerzas e intereses extranjeros hagan en nuestro país lo que les da la gana: en la economía, la defensa, la administración pública, tal y como ya sucede en el arco minero, en los campos petroleros, en el interior de las instituciones del Estado, en el Esequibo.

El madurismo ha debilitado al extremo a nuestra patria, destruyó la economía y corrompió todos los Poderes Públicos, ha quebrado la moral de nuestros trabajadores, degradado la vida del venezolano.

Maduro ha neutralizado el espíritu Chavista de nuestra Fuerza Armada Bolivariana, la cual ya no actúa en defensa de las garantías sociales, sino de un grupo entreguista y aniquilador de la Patria, que los tienen corriendo al lado de un obeso que no tiene nada que ver ni con el juramento del “Samán de Güere”, ni con la Llama Sagrada Bolivariana. Maduro se escuda con ellos para amenazar, payasear. Se parece mucho a Noriega.

El reciente mensaje del Mayor General Carvajal, militar de amplia trayectoria y responsable durante diez de la Inteligencia y Contrainteligencia militar, en el gobierno del Presidente Chávez, corrobora lo que hemos denunciado desde el mismo 2014 y que nos ha valido persecución, acusaciones de todo tipo, ataques y amenazas permanentes que nos han llevado al exilio: el grado de descomposición de Maduro y su gobierno, la violación de la Constitución, la traición al pueblo y al presidente Chávez, de cómo Maduro ha utilizado la “justicia” y los órganos de seguridad para acallar cualquier disidencia política y perseguir, exiliar y encarcelar a los líderes populares, de la oposición y del Chavismo que se le opongan.

Es un testimonio importante por venir de un oficial Bolivariano, probado en difíciles circunstancias y custodio de información privilegiada de la seguridad del Estado y del extraño círculo de poder del madurismo, sus delitos y las motivaciones de su actuación deplorable al frente del gobierno.

Maduro y Guaidó nos han llevado al borde del abismo de una guerra, pareciera que son más importantes sus intereses grupales y ansias de poder, que el destino de nuestro país. El pueblo se debaten en un dilema que no existe: no se confrontan dos modelos contrapuestos, los que nos llevan a la guerra son dos caras del mismo proyecto.

Maduro debe salir del gobierno, del poder, su tiempo se acabó y no ha dado muestras de que entiende siquiera en qué situación de debilidad y exposición ha dejado al país. Ellos, el madurismo, viven desconectados de lo que está sufriendo el pueblo. Ni lo sienten, ni les importa. Tienen la indolencia y arrogancia de quien está decidido a mantenerse en el poder a costa de lo que sea, de profundizar su estrategia del caos, para ocultar el paquetazo neoliberal que le han impuesto a nuestro pueblo.

A falta de un Pinochet para destruir y erradicar al Chavismo y la posibilidad socialista, la restauración del sistema ha encontrado en Maduro el agente apropiado para hacerlo: ha actuado con la eficacia de Herodes en el desmontaje de la obra del presidente Chávez. Lo peor, es que ésto lo ha hecho abusando del nombre y la imagen del comandante, por lo que el daño en la conciencia del pueblo ha sido profundo, imperdonable.

Por otro lado, Guaidó es sólo la máscara de la extrema derecha venezolana. Detrás de él están las élites tradicionales, las más radicalizadas, intolerantes, que no están dispuestas a pactar nada. Lo quieren todo a su manera.

Han desplazado y le han dado un “golpe de mano” a los factores tradicionales de la oposición, quienes por cierto, desaparecieron de la escena política. Cabalgan sobre los hombros del repudio absoluto que genera Maduro, sobre el hastío de la gente que no quiere saber nada de nada, sólo, que se vaya Maduro, en la ilusión o con la promesa de que todo cambiará, así como si nada.

Sin embargo, a pesar de la compleja operación política montada por la oposición, de los recursos y apoyos internacionales, no ha pasado nada. Y no pasará, porque se vuelven a equivocar: creen que pueden desempolvar un “Plan País”, que no es más que la misma entrega de siempre. Los mismos actores, las mismas propuestas, pero mostradas de otra manera, con un gran show.

La oposición no se recupera de la derrota histórica que le propinara el presidente Chávez con la victoria electoral de 1998, el 13 de abril de 2002, la derrota del Sabotaje Petrolero en el 2003 y la victoria en la Batalla de Santa Inés en agosto de 2004. La oposición se quedó sin argumentos, sin propuestas, sin liderazgo. De hecho, han tenido que recurrir al liderazgo extranjero, para estimular una invasión al país para imponer su proyecto.

El proyecto de Maduro y Guaidó son lo mismo, son dos caras de lo mismo, aunque estén dispuestos a hacer que el pueblo mate a su hermano o que la fuerza invasora haga el trabajo sucio de horadar el suelo patrio y bañarlo de sangre de venezolanos. Son lo mismo, pero representan distintos grupos de poder, distintas élites que se quieren entronizar en el control del país y sus inmensos recursos.

Los dos entregan o entregarán el petróleo; los dos privatizan o privatizarán PDVSA; los dos tienen un modelo económico capitalista, atrasado, dependiente, inviable. Ninguno puede proteger al pueblo ni sus conquistas sociales; unos y otros entregan la soberanía económica y política a fuerzas o poderes extranjeros; uno y otro son crueles, intolerantes, ambos representan a las élites, nuevas o viejas, que se roban y seguirán robándose los recursos del pueblo venezolano. Con ninguno de ellos hay futuro, ni Plan de la Patria, ni Constitución Bolivariana, ni soberanía.

El problema en el que estamos es grande, la crisis profunda, el daño parece irreversible. Ni Guaidó, ni Maduro, nos pueden sacar de este abismo. Mucho menos una fuerza expedicionaria, ni los generales de tuiter, ni el odio, ni la intolerancia, ni la entrega. Nadie podrá imponer su propia visión sobre el cadáver del otro, mucho menos, sobre la violación a nuestra soberanía, ni sobre las ruinas del país o la muerte, prisión o persecución del otro, nadie lo podrá hacer sobre la otra mitad del país.

Estuve en el Consejo de Seguridad de la ONU entre 2015–2016, lo presidí en febrero de 2016, me tocó ver de cerca y debatir, sobre las crisis políticas y las guerras más cruentas en este siglo: Siria, Libia, Irak, Yemen, Afganistán. Todos han sido territorios donde se han enfrentado poderes fácticos, potencias extranjeras, pero donde los muertos los han puesto millones de pobres, lejos de los centros de decisión.

Estas tristes y crueles experiencias son una muestra clara de lo que digo. La intolerancia, la intromisión extranjera, la represión interna, la entrega, sólo conducen a la destrucción de los países que, nunca, óigase bien, nunca se recuperaran de la devastación causada por la guerra.

Sin embargo, las élites instigadoras del odio y la guerra, están a buen resguardo en las capitales de los centros de poder cuyos intereses defienden.

Al final, estos territorios arrasados, países en ruinas, quedan “tutoreados” para siempre, sin posibilidades de recuperarse. Quedan relegados a la cola del mundo, lisiados, divididos, traumatizados, no es el tercer mundo, ni el cuarto, es el infierno del mundo.

Señores oficiales de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, en sus manos está evitar un desastre de extraordinarias dimensiones. Ustedes tienen el mandato constitucional de defender la Soberanía, la integridad territorial, al pueblo.

Ustedes se deben al pueblo, a más nadie. No pueden seguir apoyando con sus armas a este gobierno impopular e ilegal. Pero no pueden permitir tampoco el asalto a nuestra soberanía ni la intromisión extranjera. Es la hora de dar un paso al frente, empuñar su espada en defensa del pueblo y sus garantías sociales. No pueden fallar a su juramento de lealtad a la patria.

La patria es socialista o no es patria, es bolivariana o no es patria, es soberana o no es patria, es popular o no es patria. Ustedes sólo le deben lealtad a la Constitución y al Pueblo, el asiento legítimo de nuestra soberanía.

Hoy se hace el peligroso baile al borde de la hoguera de la guerra, de lado y lado, hay pueblo. Los promotores e instigadores son unos irresponsables todos. Se manipula al pueblo, se le usa como escudo humano para esconder cualquier aventura, cualquier agresión, cualquier plan que sólo está claro de los poderosos intereses detrás de esta profunda crisis del país. Es la hora del pueblo, de la Junta Patriótica de Gobierno. Es la hora de la grandeza, de la nobleza y del valor de los hijos e hijas de Bolívar.

Audio entrevista con Radio Uruguay

Si Chávez viviera, destituiría a Maduro … Y encabezaría una rebelión contra él, dijo Ramírez

Si (Hugo) Chávez estuviera vivo no solamente hubiera destituido a Maduro, sino que probablemente estuviera encabezando una rebelión contra él”, afirmó Rafael Ramírez, quien fue canciller, ministro del Poder Popular de Petróleo y Minería, presidente de Pdvsa, embajador de Venezuela ante las Naciones Unidas y actualmente está exiliado.

Ramírez aseguró en Puntos de vista que el país está en una situación peor a la que se vivía cuando Chávez hizo la rebelión en 1992. “Maduro ha destruido el legado de Chávez”, afirmó y agregó: “así se siga proclamando chavista ha actuado absolutamente en forma contraria al comandante”.

También dijo que presentará su candidatura para las próximas elecciones presidenciales en Venezuela como candidato del chavismo ya que, entiende, que “el tiempo de Maduro se agotó”. En ese sentido, aseguró que el actual presidente electo de Venezuela ha desperdiciado todo el caudal político logrado en la época de Chávez y llevado al país a la ruina.

Por otra parte, contó que Chávez eligió a Maduro para que asumiera el mandato como algo circunstancial. “Chávez no pensaba que iba a morir. Yo estaba ahí, a mí la historia no me la contaron”, afirmó y agregó: “a Chávez le dijeron que saldría de la operación y, sabiendo que era en diciembre, no estaría en condiciones de asumir la presidencia el 10 de enero”.

En ese marco, detalló que en el mensaje de Chávez apoyando a Maduro estaba implícito que mantendría a todo su equipo de gobierno, cosa que no sucedió tras su muerte. “Maduro quería desalojar del poder a los que estábamos en el gobierno de Chávez para tomar el control de Pdvsa”, afirmó y aseguró que ha entregado la empresa a los chinos y rusos. Además, consideró que toda la movida internacional para sacar a Maduro del poder es también para controlar el petróleo de Venezuela.

Elecciones

Al ser consultado por la posibilidad de realizar elecciones inmediatas en Venezuela, Ramírez dijo que el país “no está preparado”. “Proponemos que debe haber una junta patriótica de gobierno que tome la conducción de Venezuela y prepare las condiciones para las elecciones”, explicó y detalló que debe hacerse con el acompañamiento político de la ONU.

Cierre de fronteras

Ante la decisión de Maduro de cerrar las fronteras, Ramírez consideró: “está actuando contra las cuerdas. Está cerrando las fronteras y encerrando a su país en su propia lógica: de intolerancia e incapacidad de abrir al juego político”. Conociendo su psicología, apuntó, va a hacer todo lo que sea para mantenerse en la presidencia.

Posición de Uruguay

Para el extitular de Pdvsa la posición de Uruguay en el marco del conflicto con Venezuela es correcta. “La postura de Tabaré Vázquez y su canciller (Rodolfo) Nin Novoa han sido las más sensatas, junto a la de México”, reconoció y expresó que apoya la búsqueda del diálogo. “Hay quienes están jugando a la guerra en nuestro país y no va a poner ni un muerto”, acotó.

Ramírez aseguró que “Uruguay está dando un clara señal a América Latina en el sentido de buscar el diálogo político”. “Ojalá la voz de Uruguay y México sean escuchadas y al final se imponga una solución a favor de nuestro pueblo”, finalizó.

“Combatid, pues, y venceréis. Dios concede la victoria a la Constancia”

… “Es justo y necesario que mi vida pública se examine con esmero, y se juzgue con imparcialidad. Es justo y necesario que se satisfaga a quienes hayan ofendido y se me indemnice de los cargos erróneos, a los cuales soy acreedor. Este gran juicio debe ser pronunciado por el Soberano a quien he servido: yo os aseguro que será tan solemne cuanto sea posible, y que mis hechos serán comprobados por documentos irrefragables. Entonces sabréis si he sido indigno de vuestra confianza, o si merezco el nombre de Libertador.

Yo os juro, amados compatriotas, que este augusto título que vuestra gratitud me tributó cuando os vine a arrancar las cadenas, no será vano. Yo os juro que, Libertador o muerto, mereceré el honor que me habéis hecho: sin que haya potestad humana sobre la tierra que detenga el curso que me he propuesto seguir, hasta volver seguidamente a libertaros…”

Hago mías estas palabras de nuestro Libertador Simón Bolívar, en su último manifiesto al pueblo venezolano, escrito en Carúpano el 7 de septiembre de 1814, antes de verse extrañado de la patria, tras la caída de la Segunda República, en aquel “año trágico” para los patriotas.

Los servicios de Bolívar y Mariño a la causa de la independencia, “la solicitud patriótica con que buscaban a sus compañeros de armas para continuar defendiendo la libertad de Venezuela y de la América, fueron correspondidos con insultos y amenazas” (Felipe Larrazábal. Simón Bolívar, vida y escritos del Libertador).

Luego de la muerte del presidente Chávez y la traición del madurismo a su legado, he sufrido una feroz persecución política. Persiguen mis ideas y lo que represento, utilizando para ello todos los elementos de poder de los que disponen; mis enemigos políticos, tanto del Gobierno de Maduro, como de la extrema derecha venezolana, desarrollan una desproporcionada campaña de acusaciones sin fundamento, una verdadera “vendetta” o linchamiento moral en mi contra.

Esta conspiración política se desarrolla en complicidad con los agentes transnacionales más agresivos contra nuestra patria, intereses que se vieron afectados por las decisiones del Estado venezolano durante el período de gobierno del presidente Chávez, cuando me correspondió ser ministro de petróleo y presidente de nuestra empresa nacional Petróleos de Venezuela, y desarrollamos la política de Plena Soberanía Petrolera.

Con ella, el Estado puso, por primera vez en casi 100 años, el petróleo al alcance y servicio del pueblo venezolano, reivindicando a los millones de venezolanos y venezolanas condenados a la pobreza y exclusión producto de la expropiación de nuestras riquezas.

El madurismo y la extrema derecha venezolana, ambas variantes de la misma expresión política anti nacional y entreguista de las élites que se disputan el control del país, nos atacan y agreden porque reconocen en nosotros el rostro una propuesta patriótica y bolivariana para salir de este abismo.

Su miedo al chavismo y la necesidad que tienen de arrasar con lo que queda de su obra en el país, necesitan del silencio, el aplauso complaciente, la complicidad de los dirigentes populares y revolucionarios, civiles y militares, para establecer un nuevo pacto político que, de espaldas al pueblo venezolano, saqueará, como nunca antes, nuestras riquezas y recursos, imponiendo un proyecto que ha llevado a nuestro país a su ruina.

Nosotros estamos al lado del pueblo, con sus trabajadores, estudiantes, profesionales, jóvenes, soldados, campesinos, con todos, en defensa de nuestro país, en lucha permanente por restablecer el orden constitucional que nos han arrebatado; en defensa de nuestras conquistas políticas y sociales, en defensa del petróleo y la economía al servicio de nuestro pueblo, en defensa de nuestra soberanía.

No es un secreto para nadie nuestra posición, lo hemos expresado a viva voz, sin cálculos de ningún tipo. Toda nuestra actuación política ha sido coherente y consistente con nuestros principios. Jamás me han importado los riesgos, ni las amenazas, ni los ataques, siempre he actuado en defensa de los sagrados intereses de todo el país.

En un país donde se persigue la disidencia política, con un gobierno violento e intolerante que actúa violando los derechos de sus ciudadanos, con una extrema derecha que sólo ofrece venganza y violencia contra los que pensamos distinto, se impone la firmeza y determinación de las fuerzas patriotas para levantar la voz y expresar nuestra firme convicción y decisión de lucha por rescatar la soberanía del pueblo, restablecer la vigencia de los objetivos históricos del Plan de la Patria y sacar a nuestro país de este abismo, alejarla de la posibilidad de la guerra o la agresión extranjera.

NO importan las amenazas y maniobras de cualquier tipo para detenernos, no lo harán. Los intereses de la Patria están por encima de cualquier interés subalterno o de grupos. Muchos hemos sufrido persecución y hostigamiento permanente; otros, cárcel y violencia; lo que se impone ahora, es la unidad de todos los patriotas, exponer con valor nuestras ideas y razones, movilizarnos para dar al traste con este desastre de gobierno e impedir que nuestro país, quede sumergido en un largo período de desestabilización y conflicto en manos de una extrema derecha que, aprovechándose de la debilidad de la patria y el caos del madurismo, se pretende imponer con un “golpe de mano”, para retrogradar el país a situaciones que ya hemos superado.

He sido acusado y mi nombre vilipendiado, sin ni siquiera mostrar una prueba en mi contra. He sido expuesto al escarnio público por los agentes del gobierno y la oposición. Se han violado mis derechos fundamentales, las garantías constitucionales, me han llevado ante el tribunal sumario de las redes sociales y los grandes medios en esta “vendetta” en mi contra, en contra del presidente Chávez, en contra de nuestra posición política y de nuestra gestión de gobierno. NO podrán detenernos, ni doblegarán nuestra voluntad de combate.

Los tiempos cambian y ya al enemigo político no se le acusa de “comunista”. Ahora la nueva inquisición y sus sofisticados mecanismos de manipulación tienen otras acusaciones más eficaces en sus efectos, en el daño político: “narcotraficante”, “corrupto” o “terrorista”. Cualquiera de éstas les funciona y depende del ámbito de actuación de la víctima. Si eres militar: narcotraficante; si gobernaste: corrupto; si eres militante: terrorista.

Nuestra región ha estado impactada por la “judicialización de la política”, “sicariato de la justicia”, o el “Lawfare”; así lo ha denunciado el expresidente Rafael Correa, víctima de acusaciones de corrupción, perseguido por el gobierno de Ecuador; o el caso del expresidente Lula Da Silva, encarcelado y con dos sentencias que ya suman 23 años, secuestrado por la derecha en el poder en Brasil. Igualmente el caso de la ex presidenta de Brasil, Dilma Rousseff, quien sufrió un golpe de Estado parlamentario, acusada de corrupción.; Igualmente el caso de la ex-presidenta argentina Cristina Kirchner, acusada también de corrupción; así como el caso de los ministros y altos funcionarios de esos gobiernos, tal y como Jorge Glass ex Vicepresidente del Ecuador, acusado y preso por corrupción y, mi caso, ex-ministro de Petróleo y presidente de PDVSA durante 12 años con el presidente Chávez, acusado por el gobierno y los factores de extrema derecha, también de corrupción.

NO me cabe duda alguna, que el presidente Chávez, también será acusado formalmente de corrupción, al igual que su familia y sus afectos más cercanas, en la medida que representen un peligro para este gobierno y para el que venga. Es sólo cuestión de tiempo.

NO me cabe duda tampoco que los dirigentes que hoy guardan silencio o los personajes del gobierno que alimentan y estimulan este tipo de operaciones políticas, también, si tienen suerte, serán acusados, perseguidos y encarcelados por las acusaciones internacionales de corrupción, narcotráfico y terrorismo que ya existen en su contra.

¿Dónde creen que van a ir los que ahora hacen lo que les da la gana en el país cuando caiga su gobierno? Es por ello que digo que están rociados de gasolina, harán lo que sea para mantenerse en el poder.

Nadie escapará a esa trituradora creada por ellos mismos. De hecho, todo el país será llevado ante tribunales internacionales acusado de corrupción. Es lo que ha provocado y permitido Maduro con su campaña de persecución política y acusaciones sin fundamento; convertir al Estado venezolano, sus instituciones, sus empresas, en entidades forajidas, corruptas, sujetas a leyes internacionales, o “actos ejecutivos” de otros países. Abrió las puertas a un proceso que no se detiene.

La corrupción es un severo problema en el país, siempre lo ha sido, asociado fundamentalmente a la aparición del petróleo: las grandes fortunas de los apellidos que hoy tienen sus propios partidos políticos, se formaron a la sombra de las concesiones otorgadas por Juan Vicente Gómez a las transnacionales petroleras. No ha sido un fenómeno exclusivo del período chavista, o madurista; nó, viene desde Pérez Jiménez, pasando por toda la cuarta República, desde Betancourt hasta Carlos Andrés Pérez.

La historia de los grandes grupos económicos del país, los viejos y los nuevos, está marcada por el petróleo, desde importadores, banqueros, políticos, financieros, manipuladores del tipo de cambio, hasta la aparición de toda clase de oportunistas y aventureros que se han hecho millonarios de la noche a la mañana. Lo han hecho apropiándose de la renta, del ingreso petrolero. Eso es lo que sigue en disputa actualmente: quién controla el petróleo, el negocio petrolero, quién se apropia de la renta petrolera. Es ese el botín que le interesa a los intereses transnacionales, tanto a los nuevos como a los viejos.

Esta discusión, que es uno de los temas que debemos debatir de cara a la reconstrucción del país, junto al tema petrolero, la Plena Soberanía Petrolera, la sostenibilidad de nuestro desarrollo social, la diversificación de nuestra economía, la soberanía y la independencia del país, los objetivos estratégicos del Plan de la Patria, entre otros, son muy difíciles de debatir en un país donde sus habitantes están desesperados, empobreciéndose cada día, asediados por la crisis económica, la degradación social, la inseguridad, saliendo del país como pueden y, ahora, con una situación política estancada o bloqueada, donde cualquier cosa puede pasar.

No hay discusión política en el país; no hay el debate necesario, el que se impondría en estos momentos tan difíciles. Se quieren imponer decisiones de cúpulas, mientras la mayoría no tiene manera de expresarse. Hay una desesperanza extendida.

Por otra parte, tanto el madurismo como la extrema derecha han estimulado y creado un segmento de la sociedad muy intolerante, proto fascista, muy activos en las redes sociales compuesto de tuiteros, “influencers”, “bots”, políticos, pranes políticos, “artistas” y un largo etc. de gente con problemas y frustraciones de todo tipo que se han convertido en un tribunal de inquisición, muchas veces pagados, bien por el gobierno o la oposición que, amparados en la distancia, el anonimato o en su propio estado de disociación emocional, saturan las redes y medios con el discurso del odio y la intolerancia.

Nada se discute, sólo se promete la aniquilación del contrario, violencia, odio, persecución, cárcel, azuzan desde una cacería de seres humanos, hasta ejecuciones sumarias, guerra y muerte desde la comodidad de la distancia y la irresponsabilidad de la impunidad. No piensan, no hay grandes ideas, no hay debate, solo reciclan viejos planes de entrega, con rostros nuevos o mutilan el Plan de la Patria, despojándolo de su esencia.

Me he enterado por los medios de comunicación, de la decisión de un tribunal de Houston, donde, sin yo haber hecho uso del derecho a mi defensa, me condena un tribunal extranjero, como consecuencia de las acusaciones falsas, infundadas y pretensiones desproporcionadas hechas por la empresa “Harvest Natural Resources” en Houston, Texas.

Este hecho fue acompañado de una campaña en las redes sociales, donde los “bots” del gobierno y la jauría proto fascista, me condenan de inmediato y le dan la razón a esta compañía extranjera en sus pretensiones.

Ocurre justamente en el momento en que he expresado mi firme voluntad de participar activamente en el proceso político que nos debe conducir a la relegitimación de nuestras instituciones, devolver la soberanía al pueblo venezolano y restablecer nuestro orden constitucional, participando en las venideras elecciones presidenciales que, tarde o temprano, se tendrán que producir en el país.

Mis enemigos políticos juegan adelantado, tratan de inhabilitarme política o moralmente: se equivocan. A pesar de que puedan confundir y maniobrar en la arena del aquelarre de los factores políticos en disputa, quiero ratificar mi compromiso y determinación a seguir construyendo una opción alternativa a este desastre que nos permita salir del abismo, unificar al país e iniciar su reconstrucción.

Por otra parte, debo decir que, de las innumerables acusaciones que los distintos factores políticos y grupos de interés económicos han hecho en mi contra, ésta es la primera vez que voy a tener oportunidad de defenderme.

Todos saben que no he tenido la posibilidad de ir al país a ejercer mi legítimo derecho a la defensa ante las acusaciones que el mismo Maduro o su Fiscal han hecho en mi contra, pues tan pronto esté en la Patria, me harán prisionero, como han hecho con el General Rodríguez Torres, o con los militares o trabajadores petroleros secuestrados. También saben que no he tenido el debido proceso, ni la presunción de mi inocencia, se me acusa-condena, sin pruebas de ningún tipo.

Sin embargo, qué paradójico, en este caso en el exterior, va a ser la primera ocasión en que podré defenderme y dar mis alegatos. Voy a ejercer mi derecho a la defensa y ya estoy trabajando con mi equipo para dar la respuesta apropiada a esta decisión, demostrar mi inocencia y desenmascarar las verdaderas intenciones de esta acción temeraria de esta empresa petrolera.

Las máscaras seguirán cayendo y al final se impondrá la verdad. El país está trancado, disfuncional, estamos sufriendo los efectos de la profunda crisis y del peor gobierno de nuestra historia. El petróleo sigue en el centro de la disputa, casi no ha cambiado nada en cien años de historia petrolera, es la eterna lucha por preservar el control de nuestros inmensos recursos naturales para ponerlos al servicio del pueblo.

Maduro y la extrema derecha tienen más cosas en común de las que aparentan; unos ya hacen lo que los otros prometen que harán. Hace falta que se manifieste la alternativa Patriótica y Bolivariana, que está allí latente, sigue expectante de un juego que no le pertenece. Hace falta más que una mano para cambiar las cosas. Volviendo a lo que decía el Libertador en momentos aciagos para la República: “Combatid, pues, y venceréis. Dios concede la victoria a la Constancia”.

Rafael Ramírez: Maduro y Guaidó tienen la misma política de entrega del petróleo venezolano

Al ex ministro de Petróleo lo que más le preocupa es la entrega definitiva de los hidrocarburos del país a empresas transnacionales, en condiciones absolutamente desventajosas para los intereses del Estado.

Caracas, 14 de febrero de 2019.-A juicio del dirigente chavista Rafael Ramírez, el centro de conflicto político que encarnan Nicolás Maduro y Juan Guaidó es el petróleo, pero vaticina que ninguno de los dos garantiza una recuperación real de la economía y la rehabilitación soberana de la industria petrolera, en un momento cuando Venezuela necesitará de todos sus recursos para superar la crisis.

Una de las mayores preocupaciones del ex ministro de Petróleo es que, entre las consecuencias perversas que podría traer el clima de extrema beligerancia política actual, esté la entrega definitiva de los hidrocarburos del país a empresas transnacionales, en condiciones absolutamente desventajosas para los intereses del Estado.

Ramírez sostiene que la única manera de recuperar la soberanía petrolera, que será más indispensable que nunca en el futuro, es volver a la estrategia trazada por el Comandante Hugo Chávez que planteaba una verdadera nacionalización, el ejercicio pleno de la soberanía sobre las riquezas del Estado por parte de sus legítimos representantes.

“Tanto Maduro como Guaidó pretenden rematar nuestro petróleo, a nuestra PDVSA. Ahora se trata de quién controla las mayores reservas de hidrocarburos del planeta, certificadas por nuestra gestión. En 1998 teníamos, en números redondos, 78.000 millones de barriles de petróleo; en el 2013, pudimos certificar 298.000 millones de barriles de petróleo, gracias a que en 2007 nacionalizamos la Faja Petrolífera del Orinoco. Es la reserva de hidrocarburos más grande del Planeta”.

El ex ministro recuerda que Maduro ha perseguido y encarcelado a gerentes y trabajadores petroleros y, en el proceso, ha desmantelado a PDVSA, “desviando recursos para sus ‘panas’”. Insiste en sus críticas a la gestión del “Jefe del Comando 5 de la Guardia Nacional”, cuya “victoria” ha sido perder la producción de 2 millones de barriles por día; sin embargo, las reservas de hidrocarburos están disponibles para que un gobierno responsable y patriota las aproveche en favor del pueblo.

Ramírez señala que “si comparamos lo que Maduro hace y lo que Guaidó promete, veremos que es lo mismo. Maduro habla de ‘falsos positivos’ en las empresas del Estado e invita a las transnacionales a que vengan a hacerse cargo de ellas, en lo que llama un ‘sacudón’ contra el Estado, pero conducido por los privados. Del mismo modo que el Plan de la Entrega (mal llamado ‘Plan País’) habla de disminuir la presencia del Estado en la economía, desprenderse de las empresas públicas, es decir, privatizarlas”.

“Maduro ha hecho el trabajo sucio de la derecha: ha desmantelado al chavismo, queda un partido que ya no se sabe qué es, solo hace ‘lo que Maduro diga’; el TSJ es su grupo de amigos, que hacen lo que les digan que hagan; el Fiscal persigue con saña a los Chavistas, guarda silencio cuando de cohetes o saltos desde el Sebin se trata; y la ANC, bien gracias, solo calla y aplaude”, insiste.

Ramírez tiene claro que “de llegar al poder, los grupos de oposición barrerán con lo que queda de país y garantías sociales. Sólo basta revisar el Plan de la Entrega, un ‘remix’ de lo mismo de la Cuarta República, ahora redactado desde el exterior”.

 

El riesgo de violencia y anarquía en el país está “más cerca que nunca”

RAFAEL RAMÍREZ PREGUNTA:
¿QUIÉN MANDA EN VENEZUELA?

El dirigente chavista en el exilio sostiene que Maduro parece no darse cuenta de que ya no gobierna y, debido al caos que ha provocado, por primera vez en la historia contemporánea reciente, el país corre el riesgo de caer en manos de la derecha más atrasada del hemisferio.

Caracas, 12 de febrero de 2019.-El dirigente chavista y ex ministro de Petróleo Rafael Ramírez sostiene que el país está al borde de un abismo social y económico y alerta que la posibilidad de un enfrentamiento cruento o de una agresión militar extranjera “están más cerca que nunca”.

Ramírez precisa, en su más reciente artículo de opinión, que Nicolás Maduro ya no tiene el control claro del poder y que, en su empeño por destruir y perseguir al chavismo, ha creado las condiciones para que, por primera vez en la historia contemporánea reciente, se instaure un gobierno de derecha, capitaneado por un desconocido que sirve de “mascarón de proa” a la misma confluencia de intereses políticos y económicos que montaron el golpe de estado de 2002 y el sabotaje petrolero.

“Quedará para los historiadores tratar de entender cómo fue posible que el madurismo dilapidara el extraordinario caudal político del Chavismo, acumulado por más de 12 años de lucha y sacrificio, no solo del presidente Chávez y su gobierno, sino de todo un pueblo”, enfatiza el también ex presidente de Pdvsa, durante más de una década.

Ramírez advierte a los sectores progresistas del país y a los hombres y mujeres patriotas de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana que si no se toman medidas urgentes para rescatar a la patria del caos en el que está sumida, la situación del país se hará aún más intolerable y el riesgo de que produzca un cuadro de violencia y anarquía será prácticamente una certeza.

“Ambos grupos de poder tienen una base firme de partidarios dispuestos a aniquilar al contrario y a arrastrar al país a lo que sea, lo han dicho, como si ellos fuesen a poner los muertos: una guerra civil, una invasión, una confrontación militar. Ambos prometen al contrario cárcel, persecución y revancha. Lo he mencionado antes, este fenómeno se ha venido incubando en este período de política con ‘p’ minúscula, del ‘pranato’, del pacto, de la violencia, donde sus dirigentes e instituciones, se han degradado ética y moralmente, donde no hay argumentos, ni debate político, donde se impone la fuerza”, sostiene Ramírez.

“Un gobierno que no gobierna”

En opinión del dirigente chavista en el exilio, “el gobierno no se ha dado cuenta aún de que no gobierna, el Estado se desmorona. Ellos han corrompido, carcomido sus instituciones, para convertirlas en parte de sus intereses personales o grupales. Nada funciona. Maduro no puede hacer nada de lo que promete o amenaza que hará”.

Y, en consecuencia, el país está en peligro de caer en manos de un elite igualmente perniciosa. “Un partido de derecha, gestado en la tristemente célebre secta «TFP», «Tradición Familia y Propiedad», junto con lo más atrasado de la derecha del hemisferio, tiene posibilidades reales de asumir el poder, cabalgando sobre el desastre de Maduro”.

“La injerencia extranjera en nuestros asuntos nos recuerdan los métodos y discursos de la intervención en Guatemala de 1953 o de República Dominicana de 1965. ¿Retrocederemos más de 60 años en nuestra región? Por su lado, Maduro se ‘auto proclama’ entre ‘sus panas’, quienes nerviosos, ‘pierden los papeles’. Maduro ha podido ponerse la banda él mismo, pues fue el único candidato de un proceso arreglado por los suyos para ‘ganar’”.

Para Ramírez, el país está en una situación de anarquía institucional, y el enfrentamiento entre dos polos devorados por la ambición, conduce a preguntar quién realmente manda en Venezuela, y qué va a pasar con el pueblo venezolano que, al final, es el depositario de la soberanía nacional. “Hay un severo problema de legitimidad en el país”.

Antes que el diablo sepa que has muerto…

Es el título del drama desgarrador llevado a la pantalla por el director norteamericano Sidney Lumet, en el que dos hermanos ambiciosos y fracasados, se encuentran en una situación desesperada y necesitan conseguir dinero como sea, para lo que deciden dar un golpe «perfecto»: atracar la joyería de sus padres en Nueva York. Por supuesto que nada les salió como esperaban, su madre, viuda y trabajadora, muere a manos del pistolero, al luchar defendiéndose del robo. Los hermanos, hundiéndose en su propio pantano, sin arrepentimiento alguno, tratan de escapar de las consecuencias de su horrendo crimen, antes que el diablo se de cuenta que ya están muertos…

La patria exhausta está al borde del abismo, como nunca antes, la posibilidad de un enfrentamiento cruento, de una agresión militar, están más cerca que nunca. El gobierno de Maduro y su grupo de poder, en su pésima gestión, han arrastrado al país a una crisis sin precedentes en nuestra historia contemporánea, debilitándola a tal extremo que cualquier cosa puede ocurrir. Quedará para los historiadores tratar de entender cómo fue posible que el madurismo dilapidara el extraordinario caudal político del Chavismo, acumulado por más de 12 años de lucha y sacrificio, no solo del presidente Chávez y su gobierno, sino de todo un pueblo.

Ha sido un crimen horrendo contra la patria, acabar, cual Herodes, con la joven Revolución Bolivariana, un proyecto, una Constitución, un Plan de la Patria, apoyados mayoritariamente por el pueblo venezolano. Hace tan sólo 5 años teníamos un país estable, que funcionaba, donde lo extraordinario se había convertido en ordinario. Una patria con futuro donde un pueblo, trabajador, alegre, dignificado, incluído, participativo, solidario, con pasión y conciencia patria, reconstruía sus espacios de vida y conquistaba su soberanía política, económica.

Ahora todo lo han convertido en un infierno, del que sus hijos salen como pueden, donde hay miedo, suceden cosas absurdas a diario, sus habitantes pasan todo el día buscando comida, medicinas, con un salario de miseria, los más, logran una «caja Clap», o consiguen un «bachaquero»; un pueblo que se transporta como puede en camiones, donde no hay luz, ni agua, tampoco hay gas, ni gasolina; no hay seguridad, ni ley; donde el trabajo no vale nada. Es el sálvese quien pueda, es la rutina del caos, insoportable, asfixiante. No hay perspectiva de futuro.

Un pueblo que está harto, sin conducción política, sin saber hacia dónde vamos, sin participación; donde se han cerrado todos los canales democráticos. Solo piensa en que ésto debe terminar, de cualquier manera, pero debe cambiar.

La represión, el miedo, la indolencia, la mentira y un prolongado discurso intolerante de las nuevas élites políticas, tanto del madurismo, como de la oposición extremista, han agregado a esta profunda crisis económica, un elemento sumamente peligroso: el proto fascismo.

Ambos grupos de poder tienen una base firme de partidarios dispuestos a aniquilar al contrario y a arrastrar al país a lo que sea, lo han dicho, como si ellos fuesen a poner los muertos: una guerra civil, una invasión, una confrontación militar.

Ambos prometen, al contrario, cárcel, persecución y revancha. Lo he mencionado antes, como en «el huevo de la serpiente«, este fenómeno se ha venido incubando en este período de política con «p» minúscula, del «pranato», del pacto, de la violencia, donde sus dirigentes e instituciones, se han degradado ética y moralmente, donde no hay argumentos, ni debate político, donde se impone la fuerza.

El gobierno no se ha dado cuenta aún, que no gobierna, el Estado se desmorona. Ellos han corrompido, carcomido sus instituciones, para convertirlas en parte de sus intereses personales o grupales. Nada funciona. Maduro no puede hacer nada de lo que promete o amenaza que hará.

Rodeado de jueces, fiscales, policías y escoltas, se va desplazando errático de una esquina a otra, en su laberinto absurdo. Ha perdido toda iniciativa, está a la defensiva, dando zarpazos a su alrededor. Nadie quiere estar cerca, lo saben desesperado, peligroso.

Ahora uno de sus «luceros», prestigia a Poleo y a la declaración de «un coronel de tuiter», para acusar a quien le venga en gana del supuesto «plan terrorista» que confrontan. El «palomo» leyó la lista entera que le puso el «lucero» de turno, para lograr un acuerdo, para salvarse quién sabe de qué. ¡Qué bajo ha caído el madurismo en su desespero!

Mientras a Maduro se le acabó el tiempo, persiguiendo al chavismo y desmovilizando al pueblo, la extrema derecha avanza. Por primera vez en nuestra historia contemporánea, un partido de derecha, gestado en la tristemente célebre secta «TFP», «Tradición Familia y Propiedad», junto a lo más atrasado de la derecha del hemisferio, tiene posibilidades reales de asumir el poder, cabalgando sobre el desastre de Maduro.

Han utilizado la cara de un desconocido para, detrás de ella, ocultar el rostro de los ideólogos de esta operación política, los mismos del Golpe de Estado de 2002, de la guarimba, la violencia, la entrega, para dar literalmente «un golpe de mano». Es de antología los rostros de los dos vicepresidentes de la Asamblea Nacional, que obviamente no sabían y, al menos uno de ellos, había declarado en contra de la «auto proclamación», es por ello que la misma, no se produce en el Hemiciclo de la Asamblea Nacional.

La injerencia extranjera en nuestros asuntos nos recuerdan los métodos y discursos de la intervención en Guatemala de 1953 o de República Dominicana de 1965, ¿retrocederemos más de 60 años en nuestra región?

Por su lado, Maduro se «auto proclama» entre «sus panas», quienes nerviosos, «pierden los papeles». Maduro ha podido ponerse la banda él mismo, pues fue el único candidato de un proceso arreglado por los suyos para «ganar».

Ambas operaciones políticas, de golpes sin militares (una nueva doctrina), de «autoproclamaciones», han colocado al país ante la necesidad de preguntar ¿Quién manda? ¿Quién es el presidente? ¿Qué va a pasar? ¿Y el pueblo?

Hay un severo problema de legitimidad en el país. Todos les metieron palos a las ruedas de la carreta. Todos han violado la Constitución. Como lo dije en mi pasado artículo, .

¿Cómo se puede afirmar que no son lo mismo quienes nos quieren llevar a una guerra civil o una intervención extranjera? Veamos por los hechos.

Lo que está en el centro de todo es el petróleo. Así ha sido en nuestro país desde principios del siglo XX, el petróleo ha marcado profundamente nuestra vida política, económica y social.

Maduro entrega el petróleo y a , como lo hemos denunciado varias veces, violando la Constitución y la Ley Orgánica de Hidrocarburos, para ello, ha utilizado al TSJ, el decreto 3.368y los contratos para las llamadas «». Guaidó promete los mismo en su Plan de Entrega: violando la Constitución en sus artículos 202, 203 y a la Ley Orgánica de Hidrocarburos en su artículo 53. Habla abiertamente de privatizar la producción petrolera, acabando con «las ataduras de las empresas mixtas» (léase el control del Estado venezolano) y entregar el manejo del petróleo al sector privado (léase transnacionales).

Maduro exime al sector privado de pagar impuestos petroleros (es decir, los tributos sobre las ganancias, premiando así a los privados); al igual que Guaidó que, en su Plan de Entrega, habla de «flexibilizar» el régimen fiscal petrolero, es decir, volver a los esquemas de la apertura petrolera, donde los privados pagaban solo 1% de regalías y no pagaban impuestos petroleros.

Vemos entonces, que tanto Maduro como Guaidó, pretenden rematar nuestro petróleo, a nuestra PDVSA.

Ahora se trata de quién controla las mayores reservas de hidrocarburos del planeta, certificadas por nuestra gestión. En 1998 teníamos, en números redondos, 78 mil millones de barriles de petróleo; en el 2013, pudimos certificar 298 mil millones de barriles de petróleo, gracias a que en 2007 nacionalizamos la Faja Petrolífera del Orinoco. Es la reserva de hidrocarburos más grande del Planeta.

También se trata de quién se apodera de nuestra empresa nacional PDVSA. Nuevamente, junto a Chávez, rescatamos PDVSA del sabotaje; una empresa que para 1998 tenía 48 mil millones de dólares de activos, un patrimonio de 32 mil millones de dólares y un déficit (pérdida) de 14 mil millones de dólares (dirá alguien de la oposición: ¿pérdidas de la meritocracia?, ¡ups!)

En 2013 entregamos a Maduro una empresa, PDVSA Roja Rojita, de 231 mil millones de dólares en activos, patrimonio de 81 mil millones de dólares y ganancias de 12 mil millones de dólares. (Entonces, ¿no es verdad que Chávez-Ramírez destruyeron PDVSA? ¡NO!)

Además, en 2013, la producción de PDVSA estaba en 3,01 millones de barriles día.

El hecho de que Maduro haya perseguido, encarcelado y desmantelado PDVSA, desviando recursos para sus «panas» y entregando la dirección de la empresa al Jefe del Comando 5 de la Guardia Nacional, con una producción ahora de 1 millón de barriles día (sí señores maduristas, lea bien: su constructor de victorias ha perdido 2 millones de barriles día de petróleo en tan sólo cuatro años, otro récord para el «jefe»), no quiere decir que PDVSA se acabó, como dicen los promotores del remate, y mucho menos que se acabaron las reservas de petróleo más grandes del mundo. ¡Las reservas están allí, esperando para ser desarrolladas a favor del pueblo!

Si seguimos comparando lo que Maduro hace y lo que Guaidó promete, veremos que es lo mismo. Maduro habla de «falsos positivos» en las empresas del Estado e invita a las transnacionales a que vengan a hacerse cargo de ellas, en lo que llama un «sacudón» contra el Estado, pero conducido por los privados. Del mismo modo que el Plan de la Entrega (mal llamado «Plan País») habla de disminuir la presencia del Estado en la economía, desprenderse de las empresas públicas, es decir, privatizarlas.

Por donde quiera que se miren, Maduro y Guaidó son dos caras de lo mismo: la entrega del país, solo que son grupos distintos, con diversos apoyos y padrinos.

Quién si no aparece por ningún lado es Chávez, el pueblo, la Patria.

Maduro ha hecho el trabajo sucio de la derecha: ha desmantelado al chavismo, queda un partido que ya no se sabe qué es, solo hace «lo que Maduro diga»; ha desmantelado PDVSA; el TSJ es su grupo de amigos, que hacen lo que les digan que hagan; el Fiscal, persigue con saña a los Chavistas, guarda silencio cuando de cohetes o saltos desde el Sebin se trata; y la ANC, bien gracias, calla y aplaude.

De llegar al poder, los grupos de oposición barrerán con lo que queda de país y garantías sociales. Sólo basta revisar el Plan de la Entrega, un «remix» de lo mismo de la Cuarta República, ahora redactado desde el exterior.

Lo que debe estar claro, es que ningún sector, nadie, podrá gobernar y sostener el país sin el pueblo. Pueden tomar el poder, dar un golpe de mano o seguir con este desastre, pero los problemas del país son tan complejos, tan profundos, que no bastará con que se imponga una de las partes sobre la otra.

Para sacar al país de este desastre, hay que garantizar el control y recuperación de PDVSA, del petróleo y de todos nuestros recursos naturales. Nuestro país va a necesitar de todos los ingresos de la renta petrolera, todo el poder del Estado para poder reanimar nuestra economía, protegerla y así proteger al pueblo. Va a necesitar restablecer la soberanía sobre el manejo de su economía.

De esta crisis tenemos que salir caminando con nuestros propios pies, con nuestras propias fuerzas, no convertidos en un «pranato» o en un protectorado de una potencia extranjera. Todo el apoyo será bienvenido, pero teniendo a buen resguardo los recursos e intereses de todos lo venezolanos y de nuestra soberanía. Si se concreta la entrega del país, la rebatiña, sea con Maduro o con Guaidó, nuestro país no podrá superar la terrible crisis que padecemos, cualquier cosa puede pasar.

Maduro y los suyos se mueven desesperados antes de que el diablo se entere que tendrán que rendir cuentas, cual Mephisto. La extrema derecha espera, acecha para dar el zarpazo, ¿y el pueblo?

La soberanía reside en el pueblo, el gran ausente de esta situación política, el espectador que no tiene cómo hacer valer su voz. Es nuestra institución Armada, la Fuerza Armada Nacional Bolivariana, la única que está facultada por la Constitución a mantener el orden interno y preservar su vigencia, así como tiene el mandato del resguardo de la soberanía nacional. Nuestro pueblo no merece lo que está pasando, no podemos dejar al país solo en el abismo.

Rafael Ramírez: “Maduro está destrozando el país. Se le acabó el tiempo”, Diario El País (España)

El expresidente de Pdvsa carga contra la deriva del régimen: «Han perdido el fervor popular, nadie los apoya. Se autoproclamó como hijo de Chávez e hizo todo lo contrario»

Fue el zar venezolano del petróleo durante más de una década. Expresidente de la compañía estatal Pdvsa y ministro del Petróleo, Rafael Ramírez (Pampán, 55 años) defiende sin matices el legado de Hugo Chávez. Su sucesor, Nicolás Maduro, le nombró vicepresidente económico, pero el exdirigente rompió definitivamente con su Gobierno en 2017. Ahora está en un lugar de Europa que, por seguridad, prefiere no revelar. En entrevista con EL PAÍS, a través de Skype, carga contra la deriva del régimen y rechaza las acusaciones de corrupción formuladas tanto por el oficialismo como por la oposición.

Pregunta. ¿Qué está pasando en Venezuela y por qué?

Respuesta. El país está al borde de un abismo, fundamentalmente porque la situación de Maduro es insostenible. Ha hecho que confluyan todos los elementos de la tormenta perfecta. Ha violado la Constitución, ha abusado de su poder, se ha convertido en un Gobierno autoritario, ha cerrado todas las válvulas del juego democrático, ha actuado con mucha violencia, pero además ha sido un incapaz en la gestión gubernamental, en particular económica. Ha cumplido su propósito de destruir a Pdvsa y no se ha dado cuenta de que Pdvsa tumba Gobiernos, que es el eje fundamental de nuestra economía. El 96% de nuestros ingresos provienen del petróleo. Creo que estamos ante una grave coyuntura, un país con dos presidentes que se autoproclaman y los dos están violando la Constitución.

P. Usted le vio actuar de cerca. ¿Qué intentará Maduro para mantenerse?

R. Ellos han perdido el fervor popular, nadie los apoya. La gente va a las marchas obligada. Sobre todo entre los funcionarios del sector público, hay unas listas de persecución. Se hacen llamadas, se mandan correos. Es evidente que el sector mayoritario, por lo menos en la calle, está, yo no diría que a favor de Guaidó, aunque por supuesto que él ha canalizado todo esto, pero está sobre todo a favor de que Maduro se vaya, de que salga del país. Lo único que le queda es seguir recurriendo a la represión y está escondido tras los pantalones de las fuerzas armadas.

P. ¿Y existe la posibilidad de que la cúpula militar le abandone?

R. Yo conozco a la mayoría de esos oficiales que están al frente, no tanto en la cúpula, sino en los mandos militares, que son realmente los que tienen el control de las tropas. Ellos están impregnados de una doctrina muy constitucionalista. Chávez logró después del golpe de Estado de 2002 desterrar el golpismo de las fuerzas armadas, pero nuestros muchachos saben que la Constitución no puede ser violada y creo que en algún momento cuando el juego político siga trancado, ellos se van a dar cuenta de que tienen que dar un paso al frente y restituir el hilo constitucional como lo hicieron en el 2002. No tienen por qué inmolarse defendiendo a Maduro porque no solo está actuando al margen de la Constitución, sino que ha cometido graves violaciones de derechos humanos.

P. Conoció a ambos, a Chávez y a Maduro. ¿A qué atribuye esta deriva?

R. Maduro se autoproclamó como hijo de Chávez y comenzó a hacer exactamente lo contrario. Yo mantengo que una cosa es el madurismo y otra el chavismo. Pero hay que ver los hechos. Ha destruido nuestra industria petrolera, es su culpa, su responsabilidad, y la ha destruido en apenas cuatro años. Ha destruido nuestra economía. Además, Maduro, sobre todo después de su anuncio del 16 de agosto, ha tratado de implantar a la fuerza un paquetazoeconómico que sería la envidia de cualquier programa neoliberal en el mundo. No hay pasión, la gente sabe que Maduro no representa a Chávez. Lo que ha pasado es que ha invertido mucho dinero en establecer mecanismos de control social, que jamás Chávez lo hubiera hecho, como el tema de la caja CLAP, el tema del carné llamado de la patria, los bonos. Ha creado una estructura que no tiene nada que ver con el chavismo.

P. Usted ha sido acusado de corrupción en Pdvsa.

R. Es evidente que es una persecución. Ahí coincide el madurismo con la extrema derecha y atacándome a mí se ataca la gestión petrolera junto al presidente Chávez. Comencé a recibir acusaciones de Maduro en el mismo momento en que rompí políticamente con su Gobierno. Por otra parte, Pdvsa es gigantesca, más de 324 empresas y filiales con una organización muy compleja y nadie puede suponer que yo sea responsable de lo que haga cualquier presidente de esas filiales o cualquier gerente. Eso es un principio de gobierno corporativo. Nuestra empresa es la empresa de Venezuela más auditada. Esta gente no encuentra nada que me incrimine. En este momento hay más de 100 gerentes secuestrados, no tienen derecho a juicio, no han tenido ni una audiencia. Gente que tiene más de cinco años presos sin audiencia. A Nelson Martínez lo dejaron morir.

P. ¿Concede, entonces, que durante su gestión empezara el expolio de la petrolera aunque usted no estuviera al tanto?

R. Es un tema que no es exclusivo de Pdvsa y no es exclusivo del periodo chavista. ¿Vamos a ver qué ha pasado con el control cambiario? El gran desfalco del país ha estado en el sistema cambiario, en el sistema de importaciones, los Ministerios de Obras Públicas e Infraestructuras.

P. ¿Puede agotarse la gasolina después de las últimas sanciones estadounidenses?

R. Las sanciones norteamericanas realmente no deberían tener un altísimo impacto sobre Pdvsa si estuviera bien dirigida. Ahora está produciendo apenas un millón de barriles. De ese millón, 200.000 son para el mercado interno y 800.000 para exportar. De eso, dados los préstamos y las deudas con China y con Rusia, fundamentalmente, van al mercado norteamericano 350.000 barriles. Eso se puede colocar tanto en el mercado de crudo pesado en la India, en China, donde sea. Eso no debería ser un problema. Lo que sí es un problema es que mientras hace un discurso antiimperialista, el 80% de los combustibles y la nafta son importados de EE UU. Eso sí va a ser un problema. Nuestro país tiene unos 10, 12 días de reservas, pero siempre que las refinerías estén operativas. El problema es que están al máximo al 30% de capacidad.

Ramírez hace un paréntesis tras criticar cualquier plan de privatización de la compañía. «Quiero aprovechar para agradecer al pueblo español la manera en cómo ha acogido a miles de venezolanos que están allá», señala. «Conozco de manera directa la actitud del pueblo español que, a diferencia del comportamiento de otros países en la región, han acogido los venezolanos con afecto. Mi agradecimiento al pueblo español y a sus instituciones».

P. ¿Habrá una transición?

R. Primero tiene que salir Maduro. No solamente porque tiene su propio plan, sino porque actúa ilegalmente. Él se autoproclamó también como presidente en base a unas elecciones diseñadas por él para ganar él. Es una elección arreglada por Maduro. Tiene que salir, porque está destrozando el país y va a seguir destrozando el país y ya se le acabó el tiempo. Maduro tiene cinco años engañando el país. No tiene ni idea de salir de este abismo. La oposición de la extrema derecha tampoco. Ellos solos no van a poder levantar el país. En este momento el daño es tan profundo que va a hacer falta un acuerdo de unidad nacional en base a unos diez puntos en los que nos pongamos de acuerdo para que podamos en conjunto levantar el país y luego vamos a elecciones. El país no está listo para elecciones mañana. Hay cuatro millones de venezolanos fuera del país, no hay institucionalidad, no hay CNE [Consejo Nacional Electoral], no hay ningún poder. Maduro no va a dejar el poder, Guaidó tampoco porque el grupo que representa a Guaidó incluso les jugó adelantado a sus propios partidarios de la oposición.

P. Defiende a Chávez pero, según su relato, se equivocó en al menos una cosa, que fue señalar a Maduro como sucesor.

R. Sin lugar a duda.

P. ¿Qué sucedió?

R. Yo estaba allí. Fui testigo de la tremenda presión que ejercieron los cubanos para dejar a Maduro en el poder.

P. ¿Es posible que un sector pragmático le dé la espalda?

R. Yo no creo que vayan a hacer nada. Están decididos a imponer su modelo, que no sé cómo llamarlo, porque no es de izquierda, no es socialista, y tampoco es capitalismo avanzado.

P. ¿Quisiera volver a la primera línea de la política?

R. Claro. Es lo que yo quiero. Si Maduro me dejara ir por las calles de mi país, los sectores petroleros, ir con el pueblo, le arrebato el control que tiene ahora del chavismo. No es capaz de ir a un debate conmigo.

La Patria ante el abismo: dos caras de lo mismo

Nuestro país sufre los embates de una profunda crisis, económica, política y social, no hay gobernabilidad, nada funciona, estamos aislados y amenazados, se habla de guerra, estamos al borde del abismo.

El principal responsable de esta situación, es Nicolás Maduro y su gobierno, el peor de nuestra historia, quien, en sus estertores políticos, está decidido a llevar a nuestro pueblo a un escenario cruento con tal de mantenerse en el poder.

¿Cómo pudimos llegar a esta situación? ¿Cómo fue posible destruir al país y sus instituciones de esta forma?¿Cómo es posible tanta incapacidad e indolencia en el manejo de los asuntos del país?

Durante más de cinco años, en 100 artículos de opinión e innumerables entrevistas e intervenciones públicas, he advertido y denunciado que: Nicolás Maduro ha traicionado el legado político del Presidente Chávez, ha dilapidado de manera absurda el tremendo capital político del chavismo y ha destruido, casi desde sus propios cimientos, las instituciones y la obra del período revolucionario del 2002–2012.

Lo peor de todo: ha degradado y arrebatado al pueblo venezolano la conciencia alcanzada en revolución, lo ha envilecido y «saqueado en su ética moral», como señala Toby Valderrama.

Para la historia política quedará el análisis de esta tragedia, la terrible derrota que el madurismo le ha infligido al pueblo venezolano, al chavismo como movimiento político.

Para los estudiosos será tema de debate, de cómo es posible destruir la economía de un país rico que, tan sólo en 2012, luego de 12 años de gobierno bolivariano, era estable, un país con el control y manejo soberano de sus inmensos recursos estratégicos: petróleo, gas y minerales; con una poderosa PDVSA, capaz de producir tres millones de barriles día de petróleo, combustibles, gas; capaz de exportar y sostener la economía nacional; un país con un modelo de inclusión social único; una economía en balance, abastecimiento, un período de crecimiento y bienestar; capaz de producir, satisfacer necesidades, prestar servicios.

Hoy día lo que sucede en Venezuela, es utilizado en el debate político, en todo el planeta, como el anti ejemplo de lo que NO se debe hacer, o del modelo que NO se debe seguir.

Los que dimos un paso al frente, los que levantamos la voz, como se supone es el papel de un revolucionario, advirtiendo, señalando, defendiendo la obra del Comandante Chávez y los intereses de todo el país, fuimos criminalizados, perseguidos, unos encarcelados y otros exiliados, víctimas de su vano intento de acallar nuestras voces.

No sólo lo hicimos ex ministros de Chávez, civiles y militares; también lo hicieron líderes mundiales, regionales, progresistas, la UNASUR, el Papa Francisco, los ex presidentes Pepe Mujica y Leonel Fernández, entre otros, pero no quisieron escuchar, no les importó; la soberbia, intereses grupales, y la imposición de su propio plan, pudieron más.

Pero la política tiene su propia dinámica, lo que se mueve por debajo, imperceptible, siempre resulta en una sorpresa para las élites en el poder.

Ahora la realidad les da en la cara con la crudeza de siempre: maduro ha perdido el apoyo popular, el pueblo desesperado está dispuesto a hacer lo que sea para sacarlo del poder. Al madurismo se le acabó el tiempo.

El fracaso de maduro ha levantado a los espantos políticos que el comandante Chávez siempre derrotó. Ahora han vuelto a la arena política de la mano del madurismo. Éste se ha encargado de oxigenarlos, no sólo consecuencia de su desastrosa gestión, sino porque han pactado para mantenerse en el poder.

Las «astucias» de los negociadores del madurismo, han levantado a los fantasmas de la IV República para establecer un pacto de convivencia, queriendo reeditar una especie de «Pacto de Punto Fijo», con base en un modelo capitalista, atrasado y dependiente, soportado por negocios, acuerdos e intereses de todo tipo. Es la cloaca de la política.

La situación de descontento actual, de desespero y hastío del pueblo, de opositores, chavistas y ciudadanos comunes, ha capitalizado la extrema derecha.

Ésta ha tomado la iniciativa, incluso por sobre otros factores de la oposición, gracias a que gozan del apoyo internacional, y que se han mantenido en la línea del extremismo: sin pactar, van por todo, entregarán todo.

Estos factores de la extrema derecha, son los mismos de siempre: los del golpe de Estado, los del Sabotaje Petrolero, los de las Guarimbas y la violencia, sólo que ahora vienen «recargados», con un «remix» de su discurso.

Es curioso y esclarecedor a la vez que, aunque el madurismo y la extrema derecha, parecen estar dispuestos a todo para aniquilarse, sin embargo, coinciden en un sólo propósito: entregar el petróleo, privatizar PDVSA, las Empresas del Estado, cambiar la Constitución. Lo que ambos prometen, es perseguir al chavismo, arrasando con las conquistas políticas, económicas y sociales de la revolución.

La extrema derecha lo anuncia con nuevo rostro y su «Plan País», quienes ahora, en otra modalidad del 11 de abril, imponen el golpe de la «juramentación en manifestación». Ésto, además de que se basa en una «ausencia absoluta» decretada por un TSJ desde el exterior, no está contemplado en nuestra Constitución, ni en ningún sitio, abre una puerta a la inestabilidad de todos los países si se acepta como doctrina. Donde se pare alguien frente a una multitud y se «juramente», entonces tendremos un presidente, o gobernador, o alcalde, o una secesión, etc.

Así es que, seamos un poquito más serios: lo de Guaidó es una poderosa operación política, diseñada desde afuera para deponer a Maduro de una forma que, por muy ilegítimo y nefasto que sea, no deja de ser también una violación a la Constitución.

Por su parte, Maduro, hace lo suyo: igualmente ilegítimo por autoproclamarse para otro período, luego de «ganar» unas elecciones «express» arregladas por él mismo para «ganar», sin contendor, ni siquiera permitió que participaramos factores del Chavismo, encarcelando y exiliándonos, ilegalizó partidos, inhabilitó candidatos, modificó el sistema informático del CNE y conculcó las libertades políticas.

Así es que, ésta es otra operación política, ahora de maduro, para mantenerse en el poder, revestida de una supuesta «legitimidad», al ser avalada por su propio Poder Judicial, Fiscal y Asamblea Nacional Constituyente.

La mayoría del país observa. El pueblo, el ciudadano, está expectante, el mundo observa. Pareciera haber un sólo sentimiento: nadie quiere a maduro. La mayoría lo identifica como el responsable de la situación actual, por su indolencia, prepotencia y limitado entendimiento de cómo dirigir un país, con sus resultados desastrosos.

Ha generado, como nunca antes, un rechazo violento y extendido en amplias capas de la población, incluyendo, en el pueblo Chavista. Nadie está dispuesto a seguir calándoselo, ni a él, ni a su círculo íntimo. Sin embargo, podemos salir de este laberinto, sin dar un salto al vacío de manos de la extrema derecha.

Es decir maduro y Guaidó, son dos caras de la misma moneda, quieren lo mismo: mantenerse en el poder o hacerse del poder, a costa de lo que sea, vendiendo la patria a cualquier altar, entregarán lo que nos queda de país, nuestra posibilidad de salir de este abismo: PDVSA, el petróleo, el gas, las empresas del Estado, nuestra economía nacional, la soberanía.

En el ámbito político social, es lo mismo: La Constitución de 1999, nuestras leyes, la democracia participativa y protagónica, el poder popular, programas sociales, misiones, derechos humanos, soberanía jurisdiccional, independencia política.

El madurismo pide al pueblo que se inmole en defensa de una Constitución que él viola todos los días, de un pueblo que ha empobrecido, que pasa hambre, que no tiene servicios, ni derechos y que sale desesperado del país, al que reprime en las barriadas con el FAES y muere a manos de la delincuencia; en defensa de una soberanía que ya entregó en el Esequibo o en el Arco Minero; del petróleo que ya entregó a las transnacionales en la Faja Petrolífera del Orinoco, en el Lago de Maracaibo; del gas de la patria que ya entregó; de una PDVSA que destruyó; de un Poder Popular que desapareció tras una caja Clap, una bombona de gas, una «perrera» o un carnet; de una democracia protagónica y participativa que hace tiempo se apagó esperando el cometa rojo.

La extrema derecha promete que hará lo mismo. Claro, tiene nuevo rostro, pero no rompe con sus ataduras, sus compromisos, su intereses. Así, el «Plan País» habla abiertamente de entregar PDVSA a los «privados», entendiendo que serán las transnacionales como ya fue anunciado; en consecuencia, entregarán el petróleo, violando o cambiando la Constitución de 1999; «flexibilizando el régimen fiscal», ésta es la frase clave de las exigencias transnacionales; privatizando las empresas del Estado; eliminando el control del Estado sobre el petróleo y el gas; creando una «Agencia Venezolana de Hidrocarburos», sin «injerencia del Estado». Es lo mismo, el mismo discurso, «remix», de la Apertura Petrolera, de la entrega, del arbitraje internacional, tal como lo aprobó la ANC en su «Ley de Inversiones Extranjeras».

Nuestra crisis y problemas son mucho más complejos, para creer que se podrán resolver arrasando con el chavismo y nuestras conquistas. No sería sostenible, no habría gobernabilidad, desembarcaremos en una escalada al conflicto.

¿Entonces?, ¿más de lo mismo?, ¿más de maduro?,¿más de la IV República? Nosotros decimos: ¡No!

Ante ese escenario en desarrollo de la «aniquilación del contrario», insisto en mi planteamiento de que, con base en el artículo 5 de nuestra Constitución, la Soberanía Reside en el Pueblo, entendida ésta como el asiento de la organización política del país.

Siendo ésto así, lo lógico sería llamar a elecciones para allanar el camino a restablecer la gobernabilidad y el funcionamiento del país, sin injerencia extranjera y sin violencia. Pero en estas condiciones, eso no va a suceder.

Evidentemente, ninguna de las dos caras del mismo problema van a ceder. Detrás de Guaidó le susurran que avance, que «ganarán», mientras con maduro, todos huelen a gasolina, en cualquier momento prenden.

Siguiendo con la Constitución, la única que tiene el mandato de defender la Soberanía, la Constitución y el orden interno, es la Fuerza Armada Bolivariana. Más allá de esas obligaciones Constitucionales, tienen la responsabilidad moral y ética, de acuerdo con la Doctrina Militar Bolivariana: «los militares empleando sus espadas en defensa de las garantías sociales«.

Nuestra Fuerza Armada Bolivariana, no puede prestarse para sostener una élite enquistada en el poder, de espaldas al país, que ante esta grave coyuntura, anda pegando carreras de propaganda, pidiendo a gritos que nuestros militares la protejan, mientras ofrece cualquier cosa con tal que la dejen estar, un poquito más.

Tampoco pueden prestarse para saltarse la Constitución, pronunciandose a favor de fuerzas que representan intereses extranjeros, que han violado y siguen atentando contra nuestra Constitución y que sólo prometen arrasar las instituciones políticas y sociales del período Bolivariano, nuestra soberanía y a nuestra Institución Militar.

De manera que, nuestra Fuerza Armada Bolivariana, que sí es deliberante en sus responsabilidades y mandatos Constitucionales, es la única institución del Estado, que, ante el conflicto de Poderes existente, y la clara violación al orden constitucional de ambas caras en conflicto, ante el peligro y amenaza a nuestra paz e integridad, puede restablecer el mandato de la Constitución y devolver la Soberanía al Pueblo Venezolano.

Se debe salir del abismo, con una solución pacífica, sostenible, dar paso a una Junta Patriótica de Gobierno, capaz de preservar la paz, nuestra soberanía y la Constitución, para luego de un período de emergencia nacional, centrado en atender las necesidades de abastecimiento, atención y regularización de funcionamiento del Estado y del país, logrando un acuerdo político de gobernabilidad, un acuerdo patriótico: gobernar con el pueblo, preservar nuestros recursos estratégicos, la propiedad y control sobre PDVSA, el petróleo y el gas, llamar a elecciones generales, legitimar todos los Poderes del Estado, incluyendo el Ejecutivo y la Asamblea Nacional, disolver la Asamblea Nacional Constituyente, restablecer la institucionalidad, mantener el orden, nuestras garantías sociales, activar un plan de emergencia económica, y poder relacionarnos con el mundo entero.

Que nuestro pueblo pueda contar con el apoyo del mundo entero, con respeto a nuestra soberanía y nuestro derecho a la autodeterminación e independencia. Que acudan todas las voces e instituciones del mundo: el Papa Francisco; António Guterres, Secretario General de las Naciones Unidas; Michelle Bachelet, Alta Comisionada de los Derechos Humanos; Alicia Bárcenas de la CEPAL; todo el sistema de la ONU, la Celac, entre otras instituciones, voces y pueblos del mundo que quieran ayudarnos a salir de este laberinto.

Nuestro país, no tiene por qué sucumbir al caos de otro gobierno del madurismo, ni el salto al vacío de la extrema derecha y la injerencia extranjera. La mayoría del pueblo lo que quiere, es salir de este desastre y restablecer la normalidad y el funcionamiento de las Instituciones del Estado, del país, tener respuesta y solución a los agobiantes problemas económicos, sociales, de gobernabilidad.

Que las cosas funcionen, que vuelvan los expatriados, que se liberen los presos políticos, vuelvan los exiliados, cese la intolerancia y la violencia, se preserven nuestras conquistas económicas y sociales, la soberanía e integridad de nuestra patria. ¡Restablecer nuestra Constitución y gobernar junto al Pueblo!