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A JORGE RODRÍGUEZ SE LE FUE LA LENGUA Y MUESTRA LA VERDAD DEL MADURISMO

Quizá el menos indicado para andar rabiando en contra de los derechos humanos, es este Jorgito, pero el poder produce en algunos incontinencia verbal, se embriagan con el micrófono y sueltan verdades. Veamos.

Jorge rodríguez en conversación con algunos empresarios vociferó que a los corruptos provocaba fusilarlos, el video anda por internet aunque intentaron borrarlo; aquí dejamos el enlace para ese fragmento https://www.instagram.com/p/CHbiFeChGTr/?igshid=uv6tfpr0te7r

Las palabras de jorge llegan en mala hora para el madurismo, cuando están intentando lavarse la cara, jorge les ensucia el agua, caliente debe estar tarek que viajó lejos para convencer al mundo que el madurismo defiende los derechos humanos, por supuesto que fracasó.

Las palabras de jorge anuncian el incremento represivo del madurismo, son una orden al faes para profundizar la masacre de la disidencia, salir de los incómodos,  son instrucciones a los mal llamados colectivos que en realidad son similares a los cabilleros de antaño. Al gobierno desesperado sólo le queda la represión.

Ahora el madurismo está sumergido en esa mala obra de teatro que son las elecciones espurias, mortadelicas,  que por anticipado fracasaron en su central propósito de buscar legitimidad. Sus intentos por estabilizar políticamente al capitalismo son inútiles, en lo económico entregan todo sin ningún rubor, pero en lo político fracasan, no hay estabilidad, es un gobierno de celofán, frágil, no le garantizan al capitalismo el control social. Se presagian conflictos sociales que no los puede controlar la cuarentena, sólo la represión brutal que ya asoma jorge: “los corruptos deben ser fusilados, y corrupto es el que ellos digan. Juicio sumarísimo y ejecución inmediata de la sentencia”.  Es una acusación difusa como aquella de masón, o de jacobino con la que pretendían desprestigiar a los patriotas.

El fascismo asoma sus colmillos en el horizonte cercano, ya este gobierno no le sirve al capitalismo, el madurismo intenta reinventarse instrumento represivo, ese es el fondo detrás de la derramada de Jorgito. Pero las convulsiones represivas les privan de la poca imagen que aún conservan ante el país y ante el mundo, los debilita.

Esta es la situación: un gobierno desesperado, agotado, la alta cúpula, los cinco, se juegan la carta represiva, mientras en las entrañas del madurismo corren vientos de estampidas, no tarda en aflorar lo que camina en los subterráneos, ya se escucha el eco del descontento interno.

La solución a la crisis por el lado del capitalismo parece inclinarse hacia la represión brutal, ya sea que este gobierno se reinvente (algo poco probable), o que lo suceda una dictadura de derecha en sus variadas modalidades. Queda por ver los movimientos del chavismo verdaderamente chavista, queda por ver si es capaz, primero de unirse, dejar de lado tanta mezquindad, y segundo de construir una opción creíble para las grandes masa, una opción que retome el camino donde lo dejó Chávez, en el Plan de la Patria, el rumbo al Socialismo. Una opción que se separe nítidamente del madurismo enterrador, traidor y del guaidismo entreguista, colonialista.

Los tiempos son promisorios, las crisis son revolucionarias, ahora el destino de este pueblo depende de la responsabilidad del liderazgo verdaderamente chavista, de las decisiones que asuma, de su capacidad de riesgo, de sacrificio, de su grandeza.

¡LA PATRIA ESPERA AL CHAVISMO CHAVISTA!

CHÁVEZ UN GIGANTE QUE QUIEREN CONVERTIR EN ENANO

Sin dudas Chávez fue, es, un gigante, y lo es por lo profundo de su pensamiento, por su capacidad de escaparse del cerco ideológico de su tiempo, por empinarse sobre los hombros de gigantes y avanzar en la historia cuando todo indicaba el fin irremediable de la vida en manos del capitalismo.   

Chávez superó a la democracia burguesa, cuando planteó con valentía el Socialismo, cuando por sobre todo cálculo político tomó en sus manos las banderas de la Revolución, entró en una nueva dimensión, revivió la batalla milenaria por la humanización de la humanidad. Se puede decir que la historia de la humanidad es la historia de la lucha por su humanización, de la búsqueda del hombre de su condición social, en contra del extrañamiento de su condición de animal social.

Estos nuevos objetivos políticos, humanos, le dieron un nuevo sentido a la sociedad, por primera vez en siglos esta sociedad tuvo un objetivo social: el rescate de su condición humana, su relación fraterna, el destino común. Las masas conocieron una nueva fuerza, razones sagradas por las cuales luchar. Regresaron las grandes movilizaciones, volvió el amor a caminar por las calles, la luz, el verbo se hizo carne con Chávez.

Ahora, estos gaznápiros que pretenden ser sus herederos y no le llegan ni a los calcetines intentan enjaular al Comandante en las rejas de la democracia burguesa, su meta no tiene la grandeza del Socialismo se limita a los confines aceptados por el capitalismo, a las reglas del sistema, se contentan con una elección burguesa, sus metas son miopes, su vista es corta.

Los hombres grandes lo son porque los habitan las grandes ideas que fracturan su tiempo, por fundar mundos, guíar al humano en la búsqueda de nuevas metas, crear nuevas relaciones, cambiar la manera de pensar el futuro. Siempre se encuentran con la oposición de la antihumanidad, de los heraldos de lo mediocre, de los que pregonan que todos siga igual, de los enemigos de los cambios profundos; a veces, muchas veces se topan con la incomprensión de las masas que festejan su crucifixión, que no defienden sus ideas, que los abandonan al pie del patíbulo.

Entonces, que no hablen en nombre de Chávez que no lo reduzcan a la mezquindad, a la hipocresía del juego democrático. Que no priven a la humanidad del pensamiento y el ejemplo del Comandante. Con él fuimos vanguardia del mundo, del rescate de la Esperanza. El monstruo deshumanizador, el capitalismo, encontró un muro de dignidad que impedía su carrera loca hacia la extinción de la vida. Chávez le devolvió al mundo la idea de un nuevo mundo posible, habló alto y claro en los foros mundiales.

La defensa del legado de Chávez no es un asunto meramente político, se trata del futuro del humano. En estos tiempos cuando pocos asumen sus ideas Socialistas, cuando los comunistas que es el otro nombre de los cristianos primitivos, son pocos y pocos quieren asumir esas ideas, es imperativo rescatar el pensamiento más elevado del Comandante Chávez, defender sus ideas, seguir su ejemplo.

¡CHÁVEZ ES SOCIALISMO!

Hay que volver a Chávez o desaparecemos como nación.

Hay que regresar a Chávez antes de que sea un hecho consumado la disolución del país y la dictadura del nuevo colonialismo. Si con Chávez la consigna principal de la revolución fue “independencia y patria socialista”, con Maduro la consigna de su reformismo se resume en “privatización y colonialismo”, en nombre de la paz y a nombre del socialismo. Lo mismo está dicho por la derecha de Guaidó y López en sus planes plan país; “privatización y colonialismo” también es su lema, pero en nombre de la libertad.

La diferencia entre lo que encarna Maduro y lo que representan Guaidó y López  está en que los últimos actúan a nombre del capitalismo sin sentir vergüenza en ello; podríamos decir que esa derecha que obra en nombre de la oligarquía nacional, existe solo obligada al vasallaje firme a los intereses hegemónicos de EEUU y Europa sobre Venezuela y el resto del mundo, creen firmemente en que debemos ser un pueblo colonia de EEUU y Europa.

Mientras tanto, el madurismo no es selectivo ante el capital, es decir, le importa poco de dónde provengan “las inversiones”, ante quién mostrar sumisión, siempre y cuando este capital esté dispuesto a tolerarlos y darles dinero; puede llegar de EEUU –fíjense que gana Biden, y Maduro sin ningún pudor, lo primero que hace es mostrar su “disposición” al diálogo con su gobierno, un diálogo que, el imperio, ante un gobierno suplicante, no desea tener, por lo menos sin imponer sus «demandas imperiales»–, el dinero puede llegar de Europa, o de China, Rusia, India, Irán Turquía, Brasil, etc.. Pero tampoco les importa en cuáles negocios que estos países y corporaciones quieran obtener sus ganancias sobre nuestro territorio,  con tal que paguen por ello,  que traigan divisas (pueden arrasar con nuestros recursos naturales, contaminar nuestros ríos y reventar de trabajo a nuestra población, eso será estímulo para la inversión), a  ellos les vale lo mismo…, si los dejan ser  supervisores o árbitros de sus negocios, como gobierno; cobrar el bono de entrada a ese proceso de explotación capitalista.

Además el madurismo tiene que actuar con un poco más de cautela frente a sus próximos electores, o al pueblo que los sostiene todavía vivos en el poder, haciéndoles promesas con el socialismo, porque en su mayoría los creen socialistas, hijos de Chávez, y demás encantamientos (cada vez más débiles).

Los dos grupos trabajan por el poder y por intereses personales, disfrazados de políticos preocupados por el país. Pero, sin disolver las fuerzas sociales, sin fraccionar la nacionalidad hasta hacerla desaparecer, no hay garantías de mantenerse en la jugada del poder; no hay garantías para el capitalismo extractor y ladrón, colonial que necesita desaparecer toda clase de resistencia. Los dos grupos estarán dispuestos a borrar la sociedad, la conciencia social, el sentido de comunidad, de pueblo, de nación, de patria, memoria, historia, etc.; arruinar la resistencia social a la desaparición nacional de manos de un capitalismo colonial.

Las elecciones forman parte de sus métodos. Aunque el madurismo está resuelto a ir más allá de las elecciones para sostenerse en el poder sin mirar hacia abajo, sin considerar cambios revolucionarios o simples cambios, está llamando a unas elecciones, en un país que vive una crisis política caracterizada por la confusión o ausencia de ideas originales, y por la anarquía económica. Esto es una señal clara de que el madurismo no piensa en cambiar nada, no tiene intenciones de rectificar, solo dejarse llevar por la ley de la oferta y la demanda para vender el país al mejor postor.

Para la otra derecha ir a elecciones ahora puede ser un problema mientras no sean ellos quienes las manipulan. Los oportunistas, los tránsfugas incorregibles, ya se embarcaron en las elecciones. Pero los otros, los más ambiciosos, los “presidenciables” apoyados por el imperio (o los imperios) no ven ganancia en unas elecciones donde ellos no puedan vencer, es decir, tomar el control de todo y de forma segura, prefieren seguir esperando las señas de sus jefes desde el “dugout”, desde la Casa Blanca.

El madurismo, para sostenerse en el poder y privatizar el país necesita convencer a mucha gente de que resista, de que se sacrifique, que se anule por completo frente a sus planes ocultos y por el gobierno mismo, el cual les promete un socialismo etéreo caído del cielo. Pero si no logra convencer con sus mentiras, tampoco pierde nada con disolver la sociedad y someterla a una dictadura clara, directa, sin muchos escrúpulos; solo los necesarios para lavarse un poco el rostro ante el mundo; ¡primeros muertos, que rectificar hacia la revolución socialista! ¡Poder o nada!, esa es la otra consigna.

Los otros oportunistas, de llegar al poder, con o  sin elecciones, harán lo mismo, ¡facilitaran lo mismo!, para poder aplicar sus proyectos privatizadores y hacer el papel de gobernadores coloniales; tendrán que disolver el país para someterlo a capricho. A los dos grupos les sirve aplicar la “dictadura de la falsa democracia burguesa”, sin embargo es bastante probable que no sea así como hagan las cosas y aprovechen la ocasión y nos sometan con una cruenta “dictadura necesaria”.

Habrá una dictadura, por un gobierno que se “resiste”, o una dictadura por un gobierno que emerge de de la Casa Blanca; habrá una dictadura franca o una dictadura disfrazada de democracia… De cualquier manera, si no retomamos los espacios que todavía nos ofrece nuestra constitución para restituir la visión socialista de la sociedad, si nos abandonamos a la ilusión democrática de las elecciones y sus efectos narcotizantes, seremos esclavos o presos del capitalismo, y ¡del capitalismo colonial!, el más cruento, el capitalismo extractor y explotador, empobrecedor, creador de miseria, chupa sangre; no volveremos ni siquiera a la cuarta república. Por eso hay que rectificar, defender la constitución y usarla para el socialismo y no como excusa para instaurar el capitalismo, hay que volver al Plan de la Patria original de Chávez, y entre una y otro reclamar los espacios del socialismo ¡YA!. Maduro está dispuesto a negociar lo que queda de sociedad y de socialismo con EEUU, si Biden le da la oportunidad de hacerlo. ¡No debemos permitirlo!

Parece irónico que  de una revolución socialista haya brotado tanto idiota petulantes, que nos han devuelto a tiempos de Juan Vicente Gómez. En estos 7 u 8 años el retroceso intelectual, material y espiritual, ha sido brutal.

¡Es tiempo de actuar, con nuestra constitución, con el Plan de la Patria, y alzando la bandera del socialismo! ¡Patria Socialista… o desaparecemos como nación!

Volver a Chávez es develar la traición al socialismo, no es ir al pasado.

El tiempo pasado pasó, de allí el valor que tiene la historia para entender el presente y hacer ajustes a nuestros modelos políticos de cara al futuro, un buen ejemplo no los da el señor Isidro Camacho con su artículo “De Gramsci a don gato y su pandilla”, es sencillo y claro, hay que leerlo. Nuestra intención no es redundar en lo que ya se debe saber sobre el tema gracias al señor Camacho o a nuestro propio esfuerzo intelectual, se trata de responder a un comentario hecho a mi correo respecto a la imposibilidad de restituir el pasado. No podemos volver al pasado de los hechos, eso lo sabemos de más. Cuando decimos volver a Chávez es obvio que nos referimos a su pensamiento y a retomar el impulso necesario para continuar su lucha, que es la nuestra.

Volver a Chávez es hablar con la verdad y decir: esto no es socialismo. Las cosas y circunstancias cambian y han cambiado. Hoy día el país se encuentra, en términos generales, en la misma situación de pueblo sumiso, obligado a las necesidades y escéptico, como cuando irrumpió el comandante aquel 4 de febrero de 1992. Pero a mi manera de ver tenemos la ventaja de que, por más que la memoria individual sea volátil, hay otra que sí es firme, es  la memoria colectiva, la cual guarda grabada nuestras experiencias como un conocimiento asimilado, sobre todo aquellas más cercanas, de cuando Chávez estaba vivo y fue presidente y comandó un intento franco, claro y documentado de revolución social socialista.

Podemos decir que hoy vivimos uno de los peores momentos políticos y económicos que hayamos conocido. Mas, como sociedad compartimos con el pasado la desesperanza y el escepticismo, y muchas necesidades efectivamente básicas. Y como en el pasado, hoy sabemos que hubo una traición a la revolución, a los ideales de la revolución: de los que acompañaron a Chávez reclamaron su pago y cobraron, como aquellos caudillos y oportunistas que siguieron a Zamora, como Santander y Páez hicieron con Bolívar y Sucre, riéndose y cagándose sobre sus ideales; de los que estuvieron con Chávez  se comportaron como verdaderos montoneros oportunistas.

Comparativamente estamos muy mal en un sentido material, sin embargo llevamos una ventaja con el 2013, cuando muere Chávez, y es que ahora muchos sabemos dónde está nuestro corazón, dónde está nuestra consciencia, donde están nuestros enemigos, y de qué estamos hechos; nos queda ahora una “conciencia histórica” y política de lo que ha pasado y está pasando, y la vamos a utilizar como arma.

Ese ciclo de traiciones, muy bien descrito por el señor Camacho, ahora resulta central, importante para ser entendido bien, estudiado con detenimiento; que el traidor quede bien definido en la trama de una verdadera revolución socialista; la revolución socialista es, sobre todo, un cambio de espíritu, el cual nunca afectó la conciencia arribista del ahora madurismo, y más allá del madurismo.

Ahora sabemos que a la muerte de Chávez saltaron como hienas “montoneros felones” sobre su cadáver. Todo aquello, esa traición que brotó de repente porque estaba acumulada desde antes, fue algo que dejamos pasar por alto, que no pudimos ver en su momento, porque estuvimos convencidos que con la muerte de Chávez era casi que imposible que todo volviera a ser como antes; llegamos a decir, inclusive, que “Chávez somos todos”, cuando desde arriba estos cobardes petulantes demolían sus ideas, lo echaban a un lado con el mismo secreto conspirativo con el cual han hecho todas sus fechorías hasta hoy, el mismo que de forma insólita y descarada lo quieren convertir en ley. Son el Santander, los Páez, los Guzmán Blanco, J V Gómez, adecos y copeyanos de hoy.

Los nuevos oligarcas nacidos de la revolución montonera de Maduro esperan y aspiran a ser reconocidos por los imperios, esperan a ser legitimados, santificados por el capitalismo.

Por un grupo de falsos líderes hay uno honesto, el cual siempre es crucificado, sacrificado, para salud de los traidores. A cada rato matan en Colombia a un líder campesino porque la verdad es peligrosa, y lo hacen y han hecho aquí, en Venezuela, y en plena revolución, sin que se conmueva la alta dirigencia, sin que salte el fiscal indignado y lo denuncie, sin que se produzca una reacción en el espíritu de estos comediantes por la muerte de un hombre esencialmente bueno, un luchador, que es de sí el ser honesto ante tanta cobardía.

Cuando se adquiere conciencia de clase no se pierde, se lucha o se vive en el fatalismo, pero no se pierde con tanta facilidad,  y la revolución socialista es esa conciencia de clase, es un espíritu liberador de la esclavitud al dios dinero y a la propiedad, al capital, al capitalismo y a su cultura y valores burgueses. Pero un dirigente que ostente unos zapatos carísimos sabiendo que hay niños comiendo basura en la calle, y que ni siquiera se indigne por eso, puede ser revolucionario o socialista. Y hoy abundan estos aspirantes a la nueva oligarquía “montonera” del madurismo, ostentando por Instagram (como nos dice un lector), acomplejados, mostrando al mundo el cómo se han “superado en la vida”, el cómo han dejado de ser “perdedores” para ser “alguien” (claro que a costa de aquellos que comen basura en las esquinas o de los que se mueren por inanición, dormidos en sus casas).

Volver a Chávez es adquirir conciencia de clase, ser honestos, preocuparse por el prójimo y por la vida, ser valientes. Es cierto que somos más viejos, pero no por eso debemos ser cínicos, hay que rescatar lo mejor de nosotros e intentar cambiar el mundo, eso vale toda una vida.

¡Volvamos a Chávez porque Chávez es socialismo! ¡Patria socialista o muerte!

Video Boletín Petrolero – Octubre 2020

El mes de octubre cierra1 con fuertes pérdidas, cuando los marcadores Brent y WTI se cotizaron en 37,38 y 35,31 dólares por barril, manteniendo un comportamiento inestable con tendencia a la baja. Pero las expectativas positivas acerca de la vacuna del COVID-19, dispararon los precios al 09 de Noviembre 2020.

Ford Chevrolet

“Pues mire usted, pues mire usted, a mí me parece un Ford lo mismo que un Chevrolet.” Este verso es el coro de una canción del fallecido cantante cubano Carlos Puebla, quien en el año 1974,  así respondía a una pregunta relacionada a la destitución del Presidente norteamericano Richard Nixon y  al nombramiento del entonces Vicepresidente Gerald Ford a la Presidencia de los Estados Unidos. Este jocoso verso resume la sabiduría popular. Quien piense que pueda existir una marcada diferencia entre un candidato Demócrata y un Republicano, específicamente entre Donald Trump y Joe Biden es un soberano ingenuo. Es exactamente lo mismo. La política de los EUA hacia América Latina es muy clara y precisa. Dominación total y absoluta. Este quien este en la Presidencia, las cosas no van a cambiar. Tal vez la estrategia política presente variantes entre, el golpe de estado, la intervención militar, el asesinato político, la negociación, el bloqueo comercial y muchas otras medidas y formulas cuyo objetivo es siempre la dominación política de la región.

La realidad en este momento es que Joe Biden ganó  la Presidencia de los EUA. ¿Qué significa y que implicaciones tendrá esto para América Latina y específicamente para Venezuela? Responder esta interrogante pasa inicialmente por develar al nuevo Presidente. Quien es Joe Biden?  La repuesta es que Joe Biden es un avezado político, con una experiencia de 47 años en el mundo político de los EUA; Vicepresidente por ocho años en el gobierno de Barack Obama; quien, no olvidemos fue el genio del infame Decreto que declaraba a Venezuela como una amenaza para la seguridad nacional de los Estados Unidos.   Su experiencia política es amplia: Los analistas lo definen como un hombre muy hábil y esencialmente negociador: Tal vez esto en América Latina se traduzca en la promoción y el fortalecimiento de organizaciones y movimientos políticos de derecha y acciones desestabilizadoras contra gobiernos de corte progresistas. Una muestra de esta inferencia la podemos observar en Cuba. El presidente Obama y su entonces Vicepresidente Biden han sido el gobierno norteamericano que más sanciones impuso a Cuba, a pesar de todo el proceso de distensión alcanzado en las relaciones. Aquí se evidencia el carácter y las acciones políticas que el nuevo Presidente podría desplegar en América Latina. Biden va a consolidar y profundizar sus relaciones con Colombia y Brasil. Buscar una relación más armónica con México y Centroamérica. Seguir y profundizar acciones para lograr un cambio político en Cuba, Nicaragua, Bolivia y Venezuela.

El triunfo de Biden para Venezuela no va a cambiar nada para el gobierno del Presidente Nicolás Maduro. La suerte aquí está echada y nadie, mucho menos un hombre con el prestigio de Biden va a sentarse a negociar con un gobierno acusado de violar los derechos humanos. Solo recordemos que una de las promesas del hoy Presidente Electo fue otorgar un TPS a los inmigrantes venezolanos. Una de las estrategias que se podrían desarrollar contra Venezuela es que el nuevo gobierno reinicie conversaciones con Cuba, tal como lo hizo Obama, pero esta vez en forma más directa. Levantamiento del Bloqueo Vs. Salida y retiro progresivo del apoyo de Cuba a Venezuela; esto es solo una especulación, por supuesto. Solo recordemos que las negociaciones entre los EUA y Cuba fueron absolutamente secretas, ni siquiera Nicolás Maduro tuvo conocimiento.

Biden con una visión más amplia que Trump empezara a evaluar las opciones y estrategias políticas para cambiar la situación de poder en Venezuela; tal vez empiece por la reapertura de las embajadas y la normalización de las relaciones diplomáticas. Las incógnitas planteadas están relacionadas a las sanciones y a las relaciones con la oposición. ¿Qué pasara con estos puntos? Hasta ahora nadie lo sabe, pero lo que si sabe es que Biden si establecerá un plan para cercar y reducir cada vez más al gobierno de Maduro. Quienes hayan pensado alguna vez que el triunfo de Biden favorecía a Nicolás Maduro, porque se podía negociar con un tipo más abierto, pronto entenderán que no hay ningún tipo de diferencia entre Biden y Trump. Un Ford es lo mismo que un Chevrolet.

LA ANÉMICA POLÍTICA INTERNACIONAL DEL MADURISMO DESARMA A LA PATRIA
LA RIDÍCULA POLÍTICA INTERNACIONAL DEL MADURISMO: FELICITANDO AL VERDUGO

La política internacional del madurismo es un desastre, quizá comparable con el horror de la política nacional. Parece un carrito chocón, tropieza con todos, se aísla y luego debilitado, sólo le quedan las relaciones con los buitres imperialistas que vienen a negociar los pellejos de la economía.

La falta de comprensión del mundo que el madurismo exhibe es legendaria, confunde los conceptos, por ejemplo no precisan lo que es capitalismo, menos lo que es Socialismo. Aún ven el mundo con los criterios de hace dos siglos, para ellos China, Rusia, Turquía, no son imperialistas, el imperio son únicamente los gringos, ignoran que china y los gringos comparten miles de trasnacionales, son economías siamesas, comunicadas por miles de conductos. Confunde, ignaros, a esta china capitalista, imperialista con la china derrotada de Mao.

Este gobierno mentiroso, con su pragmatismo y su culipandeo en política internacional, que un día califica a los gringos de criminales de lesa humanidad, y en la tarde dicen que esperan tener buenas relaciones con los gringos, que antes habían acusado de intentos de magnicidios y de genocidio con el bloqueo. Se les olvida que sobre sus cabezas pende una recompensa de millones de dólares y salen con la ridiculez de felicitar al verdugo.

Ignoran lo que es la política de Estado de los gringos, los puntos estratégicos que unen a los dos partidos. Se alegran que ahora es gobierno el partido demócrata, se les olvida el decreto de obama calificando a Venezuela de país peligroso, se les olvida que fue demócrata la invasión a Bahía de Cochinos, el asesinato de Bin Landen, y se les olvida que fue en la presidencia demócrata de obama que planificaron y perpetraron el asesinato de Chávez, reconocido por la cúpula madurista, y se les olvida los millones de firmas contra el decreto de obama. De esta manera confunden, impiden la construcción de moral para el combate antiimperialista.

Embaucan a un gentío haciéndoles creer que son antiimperialistas y en secreto entregan la economía a los empresarios chinos, con el mayor descaro como si esos empresarios no fueran capitalistas, como si esas fábricas no tuvieran capital de los imperios mundiales. Recordemos la respuesta del gobernante chino a castro soteldo cuando ingenuo le pregunto el régimen de control de las compañías chinas, y el gobernante lo trato como al escolar que no se sabe la lección. Y vaya ud a saber con esa ley antibloqueo, del secreto, cuantos empresarios gringos no vendrán a la gran subasta de la Patria en la que incurre el madurismo. Es que no se puede ser auténticamente antiimperialista sin ser auténticamente anticapitalista, de otra forma se cae irremediablemente en el juego inter imperialista.

Esta política internacional errática, es hija de la política nacional disparatada. Un país no pasa por un gobierno tan desastroso como este sin graves lesiones a la nacionalidad, al espíritu social. Del madurismo saldremos con un país desmoralizado, fragmentado y lo que es peor, un país vendido a los imperialistas, ya la subasta está en proceso, o como diría Walter en “pleno desarrollo”. Nunca como ahora sonó tan fuerte el clarín de la Patria, y nunca como ahora fue tan unánime la desatención al llamado.

¡CHÁVEZ ES ANTIIMPERIALISMO VERDADERO!

“La nueva administración norteamericana debería volver al cauce del derecho internacional”: Rafael Ramírez

Caracas, 08 de noviembre de 2020.- Rafael Ramírez se pronuncio este domingo sobre la victoria de Joe Biden en las elecciones presidenciales realizadas en los Estados Unidos, el pasado 3 de noviembre, asegurando que la nación norteamericana debe “volver al cauce del derecho internacional”, respecto a su posición con Venezuela. 

Ramírez cuestionó la actitud de la oposición venezolana ante los comicios estadounidenses, pues calificó de “patético” que sectores del país confíen en que Estados Unidos resolverá los graves problemas internos que se viven en Venezuela y además provoquen la salida del gobierno de Nicolás Maduro. 

 “Hay que desechar las vanas ilusiones y entender que los asuntos de Venezuela lo deben resolver los venezolanos, sin injerencia de ninguna potencia extranjera, sean los EE.UU., China o Rusia, ¡de nadie!”, sentenció.

Señaló la necesidad de normalizar las relaciones entre ambos países, basados en los principios establecidos en la Carta de las Naciones Unidas, con lo que deberían eliminarse las medidas coercitivas unilaterales impuestas contra Venezuela, que afectan directamente al pueblo venezolano; desocupar las embajadas y consulados de manera ilegal por sectores de la oposición, en franca violación a la Convención de Viena; así como la anulación de la confiscación de CITGO, que ha sido rehén de la oposición con apoyo de los Estados Unidos, desde febrero de 2019. 

¿Representará Joe Biden un cambio en la política de EE.UU.?

Luego de unas elecciones reñidas por la polarización, siendo los comicios con mayor participación desde 1900, el pueblo estadounidense se movilizó para brindar su apoyo a una plataforma progresista representada por el dúo Biden-Harris. 

En su articulo de este domingo, Rafael Ramírez hace un recuento de los temas, en materia internacional, en los que la política de Joe Biden podría desmarcarse contundentemente de lo que fue la gestión supremacista de Donald Trump, entre ellos: el apoyo a la ONU y sus diversos organismos, retomar la incorporación de EEUU al acuerdo de Paris sobre el cambio climático, la solución de dos Estados para la causa palestina, la reincorporación en el acuerdo nuclear con Irán, además de la resolución de la latente guerra comercial con China. 

¿Levantará Biden el bloqueo contra Cuba?

Sobre el bloqueo criminal que Estados Unidos ha impuesto a Cuba desde 1950, Ramírez califico de “lógico” que Biden retome los pasos en los que la administración de Barack Obama quien luego de una visita a La Habana en diciembre de 2014, junto al presidente Raúl Castro, allano el camino para la normalización paulatina de las relaciones, situación que fue revertida con la llegada a la presidencia de Donald Trump.

Respecto a este tema, Ramírez indicó que: “pareciera que la nueva Administración no es rehén del lobby de Florida, por lo cual lo lógico sería que continuase en la búsqueda de un cambio en su relación con Cuba y levante, finalmente, el absurdo y criminal bloqueo que desde hace más de 50 años mantienen los EE.UU contra la isla”. 

Venezuela y la Corte Penal Internacional

El fiscal venezolano Tarek William Saab sostuvo una reunión, el pasado 4 de noviembre, con Fatou Bensouda, Fiscal de la Corte Penal Internacional, quien pese a los incansables intentos del gobierno venezolano por presentar una realidad diferente ante el referido organismo perteneciente al sistema de Naciones Unidas, expresó que existe una “base razonable” para pensar que se cometieron crímenes graves en Venezuela. 

A propósito de este hecho, Rafael Ramírez calificó como desesperadas las gestiones realizadas por el fiscal venezolano, al tiempo que aseguró que “el gobierno, como siempre, ha guardado silencio, pero el rostro nervioso del fiscal sicario denota que las instituciones internacionales que velan por el respeto a los Derechos Humanos, están actuando a pesar de todas las presiones y recursos que el gobierno ha desplegado en la Haya para impedirlo”.

Elecciones en EE.UU.: La victoria de Joe Biden y Kamala Harris

El triunfo de la dupleta Biden-Harris en las muy reñidas elecciones presidenciales en los Estados Unidos, cambia sin duda el escenario político a nivel mundial.

En lo que fue uno de los más cerrados y concurridos procesos electorales en la historia norteamericana, finalmente, el candidato del Partido Demócrata Joe Biden y la Senadora Kamala Harris, obtuvieron la victoria y fueron electos Presidente y Vicepresidenta, respectivamente, con más de 74 millones de votos, derrotando al actual Presidente Donald Trump y su Vicepresidente Michael Pence, en torno a cuya intención de reelección se agrupó la extrema derecha nacional e internacional. 

En un país altamente polarizado, golpeado severamente por el Covid-19 y el deterioro de la economía, habría que decir que el electorado norteamericano se movilizó como nunca antes para apoyar una plataforma programática progresista Biden-Harris, en contraposición a la continuidad de Trump y su discurso supremacista. 

Hay que señalar que las instituciones norteamericanas, sobre todo los Colegios Electorales y el sistema judicial, han sabido aguantar los embates e injerencias de la Casa Blanca y el Presidente Trump, preservando los intereses y la voluntad de los electores. 

Aunque Trump y su maquinaria legal, encabezada por el ex Alcalde de Nueva York, Rudolph Giuliani, han intentado todas las demandas legales posibles para revertir el conteo y prometen impugnar todo el proceso, las autoridades Estatales han hecho prevalecer la decisión del electorado y, el día de ayer, miles de norteamericanos expresaron en las calles su júbilo por la victoria Demócrata. Pareciera poco probable que, a estas alturas, se revierta la victoria de Biden-Harris, a pesar del control conservador sobre la Corte Suprema de Justicia, último recurso de Trump. 

La atípica contienda electoral en tiempos de Coronavirus, estuvo marcada por una radicalización del discurso de extrema derecha de Trump, mediante el cual, como ha sido característico en su narrativa política de polarización, arremetió contra el socialismo como sistema, contra los inmigrantes, contra el ¨Obamacare¨, contra China, contra Europa (no sólo a través de la fijación de altos impuestos a los productos de importación, sino también promoviendo la salida del Reino Unido  de la UE), arremetió contra el multilateralismo, exacerbó al supremacismo blanco, promovió el muro en la frontera con México, se opuso a las políticas mundiales contra el cambio climático, apoyó la explotación de petróleo dentro de las reservas naturales y áreas protegidas, promovió el porte de armas, apoyó la violencia policial; dividiendo así el país entre él y los “perdedores” (“losers”), recuperando consignas retrógradas de la guerra fría. Si bien esta narrativa logró movilizar a su base social de apoyo, también logró que se movilizaran los votantes Demócratas, los jóvenes, los movimientos sociales y amplios sectores normalmente indiferentes, todos ellos a favor de Biden-Harris o en contra de Trump, sobre todo en las grandes ciudades y centros urbanos. 

Los EE.UU. lucen hoy divididos o polarizados entre dos propuestas que, aunque enmarcadas dentro de las opciones del capitalismo, sin duda son distintas.

La presencia de Kamala Harris como Vicepresidenta abrió un espacio en la fórmula Demócrata a las aspiraciones y el discurso del electorado joven, que apoyó en su momento las aspiraciones del Senador Bernie Sanders –quien reivindicó al socialismo como opción–, y a la miembro de la Cámara de Representantes Alexandria Ocasio-Cortez, que encarna la renovación del liderazgo Demócrata desde una perspectiva de avanzada.

Habrá que esperar el desempeño de la nueva administración Demócrata para evaluar si la fórmula Biden-Harris es capaz de satisfacer las expectativas de su electorado y mantener una agenda de conquistas económicas y sociales para el pueblo, así como las aspiraciones políticas de los sectores más progresistas del país. Ojalá se abra para la sociedad un período de políticas económicas y sociales inclusivas, solidarias, otra visión del país y del mundo.

Una vez electa, las primeras palabras de la Vicepresidenta Harris para el pueblo norteamericano fueron: “Ustedes dieron un mensaje claro, eligieron la esperanza y la unidad, la decencia y sí, la verdad… Ahora empieza el trabajo de verdad, el trabajo arduo, el trabajo necesario, el trabajo esencial para salvar vidas y vencer esta pandemia, para reconstruir nuestra economía, que nos funcione a los trabajadores para abolir el racismo sistémico, para compartir la crisis y salvar el alma de nuestra Nación”.

¿Reasumirá Biden la política de apoyo a la ONU?
¿El Cambio Climático, Palestina e Irán?

Aunque resulta muy pronto para afirmar cuáles serán los cambios en el ámbito internacional con la nueva administración norteamericana, pareciera lógico prever que los Demócratas reasumirán los elementos fundamentales de la política exterior del período de Obama. 

El primer elemento debe ser la vuelta al multilateralismo, a las Naciones Unidas, el respeto a los principios de la Carta de la ONU y los mecanismos y disposiciones establecidos en el marco de este organismo, donde los más importantes y emblemáticos serían: 

Restablecer el apoyo y los fondos a la Organización Mundial de la Salud (OMS), sobre todo de cara a la lucha mundial contra el COVID-19; el apoyo y fondos a los refugiados palestinos y a otros organismos de la ONU, a los que la administración Trump los retiró  como medida de retaliación política.

La nueva administración debería reasumir sus compromisos en la lucha contra el Cambio Climático, establecidos en el Acuerdo de París, firmados por la administración Obama y luego desconocidos por Trump. Detener la destrucción del planeta, la depredación de recursos naturales y el ambiente causada por el capitalismo en su carrera insaciable para abastecerse de recursos.

Igualmente, la nueva Administración debe retomar la política de “dos Estados” de la ONU, como única salida al drama del pueblo Palestino así como el respeto a sus derechos inalienables, poniendo fin a la ocupación de su territorio por parte de Israel. La decisión de Trump de mover la embajada norteamericana a Jerusalén fue una estocada a la posibilidad de los acuerdos de “dos Estados”, así como también lo fueron los “acuerdos” de algunos pocos países árabes con Israel, dando la espalda a las posibilidades de lograr una solución a la dolorosa y compleja situación del pueblo  Palestino. La señal correcta, la que marca la historia, es trasladar nuevamente la embajada norteamericana a Tel-Aviv, queda por ver si Biden-Harris son capaces de dar esta poderosa señal,  a pesar del poderoso lobby respaldado desde Tel-Aviv.

Otra decisión en el marco del respeto al multilateralismo, sería que los EE.UU. reasumieran el cumplimiento de los acuerdos nucleares firmados con Irán en el seno del Consejo de Seguridad el 20 de julio de 2015. Estábamos allí, sentados, en representación del país, y suscribimos la resolución 2231 (2015), los 5 países miembros permanentes del Consejo de Seguridad de la ONU: Estados Unidos, Rusia, China, Reino Unido, Francia y Alemania, (P5+1) firmaron ese histórico acuerdo con Irán, culminando un exitoso proceso diplomático que alejaba el fantasma de la guerra y puso fin a las sanciones contra el país Persa.

A pesar de que la República Islámica de Irán ha cumplido estrictamente el acuerdo, la Administración Trump, en el marco de un recrudecimiento de la confrontación con dicho país y cediendo a las posturas de Israel y las Monarquías del Golfo Pérsico, el 8 de mayo de 2018, retiró unilateralmente a los EE.UU del Acuerdo e impuso nuevas sanciones a la nación persa, postura que no fue compartida por el resto de los países signatarios del Acuerdo. 

¿Seguirá la guerra comercial con China, Europa y la OMC?

La Administración saliente ha desconocido la mayoría de los acuerdos comerciales y económicos alcanzados por las administraciones Demócratas en el marco de la Organización Mundial del Comercio. 

Es paradójico que EE.UU., el cual ha liderado por años los intentos del capitalismo global para establecer “reglas” en el mercado mundial piense en favorecer sus intereses nacionales. Sin embargo, ante la pérdida de espacios debido al avance de China y de Europa, la administración Trump desarrolló toda una teoría proteccionista que, bajo la consigna de “hacer a América grande otra vez”, se saltó todos los acuerdos y desconoció todos los tratados comerciales existentes. 

Primero arremetió contra el Nafta, firmado con México y Canadá, sin encontrar mayor resistencia, sobre todo ante la débil postura de los gobiernos mexicanos, incapaces siquiera de plantarse con dignidad ante las pretensiones de la construcción del muro con el único objetivo de impedir el cruce de los migrantes latinoamericanos hacia territorio norteamericano. 

Luego, ante la imposibilidad de competir con sus productos, impuso aranceles y restricciones de todo tipo a los países europeos,  además de apoyar el Brexit y las posturas anti-europeas de los gobiernos de derecha, orientadas éstas a fracturar el bloque político y comercial de la Unión Europea.

Pero el episodio más peligroso, por sus implicaciones, ha sido la confrontación con China, la segunda economía del planeta y la cual, según muchos analistas, se dirige a ocupar el primer lugar,  desplazando a los EE.UU. 

Ante esta posibilidad, la administración Trump ha impulsado una confrontación con China con un discurso con matices raciales, y coloca a China y sus nacionales s como la nueva “amenaza”, declara la guerra comercial acompañada de la injerencia en Hong Kong y la presencia militar en el sur del “Mar de China”. 

Estos son retos difíciles, por las  implicaciones que conllevan en el ámbito económico y comercial, y que corresponde resolver a la nueva Administración norteamericana, y debe decidir si retoma el camino de Obama o deja las cosas como están. Veremos.

¿Se retomará la apertura hacia Cuba? 

Lo lógico sería que la nueva Administración retome la apertura hacia Cuba iniciada por la administración Obama, la cual fue tardía y no tuvo tiempo de desarrollarse, pero creó muchas expectativas positivas respecto a la relación de EE.UU. hacia América Latina. 

Pareciera que la nueva Administración no es rehén del lobby de Florida, por lo cual lo lógico sería que continuase en la búsqueda de un cambio en su relación con Cuba y levante, finalmente, el absurdo y criminal bloqueo que desde hace más de 50 años mantienen los EE.UU contra la isla. 

Biden, Trump y Venezuela.

Resulta preocupante y hasta patético observar como buena parte del espectro político del país, sobre todo desde la oposición, confía y espera que lo que suceda en los EE.UU. resuelva los graves problemas que tenemos y provoque la salida de este pésimo gobierno.

Desde las posturas de extrema derecha con su apoyo a Trump y su vergonzoso llamado a una intervención militar en nuestra patria, hasta la alegría y el oportunismo del gobierno por la victoria de Biden y la derrota del “camarada Trump”, como alguna vez lo llamara maduro.

Ambos sectores se equivocan y demuestran una claudicación a la soberanía hasta en el pensamiento. Hay que desechar las vanas ilusiones y entender que los asuntos de Venezuela lo deben resolver los venezolanos, sin injerencia de ninguna potencia extranjera, sean los EE.UU., China o Rusia, ¡de nadie!

Quedará registrada para la historia la actitud vergonzosa del “malinchismo” venezolano de aquellos dirigentes y sectores políticos que han clamado por una intervención militar extranjera en el país. Esa postura no tiene excusas, eso se llama traición a la Patria.

La nueva administración norteamericana debería volver al cauce del derecho internacional. 

Primero que todo levantar las sanciones contra el país y en contra de PDVSA. Esta es una política que afecta a los venezolanos de a pie pero no afecta ni los intereses ni los privilegios del madurismo y los grupos económicos que lo sostienen. 

Además de ser medidas unilaterales e ilegales en el marco del derecho internacional, estas son absolutamente ineficaces para lograr un cambio político en el país por una razón muy sencilla: al gobierno no le importa lo que le suceda al pueblo venezolano, el cual está a su suerte tratando de sobrevivir o salir del país como puede. Por otra parte, las sanciones se han constituido en la perfecta excusa de maduro para tratar de ocultar su desastre.

La política norteamericana hacia nuestro país no puede estar dictada por un partido, Voluntad Popular que, de una manera increíble, ha logrado el apoyo absoluto e irrestricto de la administración Trump, llegando al punto de tener un “presidente” y embajadores reconocidos por la misma, así como cuantiosos recursos manejados de manera discrecional por esta facción de la oposición.

Normalmente, Guaidó y su gobierno paralelo deberían estar en serios problemas frente a una Administración que quiera retornar al cauce de la política. 

La ocupación de embajadas y consulados viola las convenciones internacionales y las inmunidades soberanas de los países. La confiscación de CITGO y otras empresas y activos del Estado venezolano, son arbitrarias y producto de decisiones políticas.

Todo ello habría que regularizarlo, lo cual no quiere decir para nada que la nueva administración de Biden apoye o deba apoyar a este gobierno criminal, violador de los DD.HH., que actúa como una dictadura.  

Creo muy importante que se regularice el ejercicio de la política, se actúe en base al respecto de los principios consagrados en la Carta de las Naciones Unidas. Son normas de convivencia internacional que deben respetarse. El resto sería volver a la barbarie de Pinochet, las invasiones o la injerencia en nuestros asuntos.

Si nosotros queremos resolver nuestros asuntos internos, sobre todo si queremos un desenlace revolucionario, soberano, Constitucional, entonces hay que dejar atrás las ilusiones o pretensiones de que alguien venga desde afuera a luchar por nosotros, a defender a nuestro pueblo y a nuestros intereses colectivos de la barbarie y la violencia de este gobierno.

La actuación de la Corte Penal Internacional en Venezuela.

En medio del fragor y expectativa mundial por las elecciones norteamericanas, pasó inadvertida una noticia grave para el gobierno y en particular para maduro y los principales jerarcas de su círculo de poder. 

Ante las gestiones desesperadas del fiscal sicario ante La Corte Penal Internacional, en la Haya, la Fiscal de dicho organismo, Fatou Bensouda, ratificó que existen suficientes indicios y elementos para que este organismo, creado en el marco del Estatuto de Roma, ratificado por Venezuela en el año 2000, actúe en Venezuela para sancionar a los responsables de la perpetración de Crímenes de Lesa Humanidad señalados en el Informe de La Comisión Internacional Independiente del Consejo de Derechos Humanos de la ONU.

El gobierno, como siempre, ha guardado silencio, pero el rostro nervioso del fiscal sicario denota que las instituciones internacionales que velan por el respeto a los Derechos Humanos, están actuando a pesar de todas las presiones y recursos que el gobierno ha desplegado en la Haya para impedirlo.

Bolivia.

En la hermana República Plurinacional de Bolivia, asumió el nuevo presidente Luis Arce y su vicepresidente David Choquehuanca, una victoria del pueblo Boliviano contra el fascismo y la extrema derecha que consumaron el golpe del 10 de noviembre de 2019. 

Vaya nuestro abrazo fraterno al noble pueblo Boliviano y a su liderazgo popular. Ese proceso, auténtico, sin claudicaciones tiene muchas enseñanzas para nuestro país: movilización permanente y lucha para restablecer los derechos y conquistas arrebatadas al pueblo.

Nuevo gobierno en Bolivia, derrotado el golpismo, la traición y la felonía, falta Venezuela, pero todo se mueve.

Hay un nuevo gobierno en los EE.UU., ganó Biden, sale Trump, funcionaron sus instituciones, sus leyes, ellos tienen que resolver sus propios asuntos

Nosotros los nuestros, tenemos que ser capaces de resolver nuestros propios problemas, junto al pueblo, rescatemos nuestro ejercicio soberano de la política, nuestras instituciones y leyes, rescatemos nuestro derecho a construir nuestro propio destino, salgamos de este profundo abismo caminando con nuestros propios pies. 

Ganó Biden, maduro pierde a su camarada

Joe Biden ganó las elecciones en EE.UU, con un amplio margen en votos totales (más de 4 millones de diferencia con Donald Trump) y en delegados electorales (306 a 232), pero con diferencias ajustadas en los Estados que definieron la elección.

Este resultado electoral cambia el panorama mundial, especialmente el status quo de poder que tienen EE.UU., Rusia y China para repartirse la economía mundial y los recursos naturales del planeta, así como el auge de las corrientes nacionalistas y anti europeas en Europa. Donald Trump cambió las invasiones militares estadounidenses por su apoyo político a líderes mundiales o grupos autoritarios, un tipo distinto de invasión que generó un nuevo orden mundial, donde el nacionalismo, el racismo y la violencia política se convirtieron en las armas para generar el caos que beneficia a las tres potencias mundiales.

En el caso de Venezuela, el resultado en las elecciones en EE.UU. está dejando por fuera al aliado perfecto que tiene nicolás maduro, el “camarada” Donald Trump, al cual el gobierno de maduro le “donó” 500 mil dólares para el acto de toma de posesión en enero de 2017.

No fue casual que maduro fuese uno de los críticos más insistentes de la gestión deBarak Obama, durante los meses de campaña electoral estadounidense en 2016. En ese lapso, desde el gobierno venezolano no se generó ningún tipo de comunicado oficial ni discurso presidencial en contra delentonces candidato Donald Trump. Tampoco fue casual que, apenas a unos meses de ser juramentado como presidente de EE.UU., maduro declarase que “el camarada Trumpme está ofreciendo cajas CLAP a buen precio”.

También dijo maduro, en el 2017, que “habrá sorpresas” en su relación con el presidente estadounidense. ¡Y vaya que las hubo!, una gestión de gobierno perfecta para las transnacionales, donde se le dejó a la EXXON MOBIL el petróleo venezolano del Esequibo; dejaron a CHEVRON como la única transnacional que está operando en la Faja Petrolífera del Orínoco (a excepción del gobierno ruso y China); le entregaron, a inicios del 2020, la administración del gas de la Plataforma Deltana a CHEVRON y REPSOL para que lo comercializaran con SHELL en Trinidad y Tobago; convirtieron a las multinacionales SCHLUMBERGER y WEATHERFORD, junto a BAKER HUGHES, como las únicas empresas capaces de ofrecer servicios petroleros en los pozos y campos venezolanos; además, maduro generó todas las condiciones para que EE.UU. se haga de CITGO sin entregar un centavo.

El interés de Trump hacia Venezuela no tiene, ni tuvo, nada que ver con el respeto a los DDHH o la crisis económica que está acabando con el venezolano. El actual presidente norteamericano siempre ha tenido, como interés superior, el control del recurso natural; no en vano las sancionesimpuestas por la administración Trump en contra de Venezuela les da el poder a las multinacionales para que el marco regulador y fiscalizador venezolano se adapte a las transnacionales, al capital privado.

Sin Donald Trump, maduro debe revertir la inconstitucional e ilegal Ley Antibloqueo, el eslabón final de su plan para entregar el país al EE.UU., Rusia y China. Con Joe Biden, el régimen ya no tiene excusas para tomar decisiones en contra del pueblo venezolano, en contra de la economía venezolana, en contra de PDVSA. Y, lo más importante, maduro ya no puede esconderse detrás de Trump para tapar o transformar la persecución política y la violación a los DDHH que él implementó como política de Estado.

Esto no quiere decir que ahora EE.UU se convirtió en “amigo de Venezuela” o en un “imperio bueno”. El país norteamericano seguirá siendo una nación controlada por el poder de las transnacionales y la industria de las armas, depredador de todo recurso natural. Simplemente que las formas son distintas, y es allí donde maduro se queda sin su mejor aliado.